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EL IMPUTADO

¿Quién o qué es el imputado?


Esa persona, sometida al ejercicio del poder punitivo del Estado, que comparece
ante un juez de garantías constitucionales en calidad de imputado, es decir
aquella persona a la que se le inicia un proceso penal por su probable autoría o
participación en un delito
Vale la pena aclarar que, se denomina acusado en el proceso penal y es
perseguido porque se le imputa la realización de unos hechos sancionables
penalmente; si se ha adoptado contra el imputado algún tipo de medida cautelar,
pasa a denominarse inculpado en el proceso penal. Si tan sólo recaen sospechas
sobre la persona a la que se considera responsable de un hecho punible, se la
denomina sospechoso. Cuando en los delitos graves existen verdaderos indicios
de la culpabilidad del imputado y el juez dicta el correspondiente auto de
procesamiento sobre el mismo, el imputado pasa a denominarse desde ese mismo
momento procesado. Una vez terminada la primera fase del proceso, presentado
el escrito de acusación, el imputado pasa a denominarse acusado; si es
condenado por sentencia se le llamará condenado; en el caso de que ya
estuviera cumpliendo sentencia, se le designará persona privada de la libertad.
Aspectos generales del imputado
¿Cuándo se adquiere la calidad de imputado dentro del Proceso Penal?
ARTÍCULO 126. CALIFICACIÓN. El carácter de parte como imputado se adquiere
desde su vinculación a la actuación mediante la formulación de la imputación o
desde la captura, si esta ocurriere primero. A partir de la presentación de la
acusación adquirirá la condición de acusado.
- Al respecto, precisa la Corte Constitucional en la Sentencia C-599 de
2019, que: “la formulación de imputación es el acto a través del cual la
Fiscalía General de la Nación comunica a una persona su calidad de
imputado, en audiencia que se lleva a cabo ante el juez de control de
garantías, y se promueve cuando de los elementos materiales
probatorios, evidencia física o de la información legalmente obtenida, se
pueda inferir razonablemente que el imputado es autor o partícipe del
delito que se investiga… En esta fase, el indagado adquiere la condición
de imputado y será identificado por la Fiscalía. Esta calidad le confiere al
imputado las mismas atribuciones asignadas a la defensa que resulten
compatibles con su condición.”

¿Qué sucede si no se ha podido efectuar la imputación por motivo de


ausencia?
ARTÍCULO 127. AUSENCIA DEL IMPUTADO. Cuando al fiscal no le haya sido
posible localizar a quien requiera para formularle imputación o tomar alguna
medida de aseguramiento que lo afecte, solicitará ante el juez de control de
garantías que lo declare persona ausente adjuntando los elementos de
conocimiento que demuestren que ha insistido en ubicarlo. El imputado se
emplazará mediante edicto que se fijará en un lugar visible de la secretaría por el
término de cinco (5) días hábiles y se publicará en un medio radial y de prensa de
cobertura local. Cumplido lo anterior el juez lo declarará persona ausente,
actuación que quedará debidamente registrada, así como la identidad del abogado
designado por el sistema nacional de defensoría pública que lo asistirá y
representará en todas las actuaciones, con el cual se surtirán todos los avisos o
notificaciones. Esta declaratoria es válida para toda la actuación. El juez verificará
que se hayan agotado mecanismos de búsqueda y citaciones suficientes y
razonables para obtener la comparecencia del procesado.
- Al respecto de esto la Corte Constitucional ha precisado:
En la sentencia T-737 de 2007 se resumieron los lineamientos
constitucionales de la declaratoria de persona ausente (Art. 29 y 31 de
la C.P.), considerando para ello las garantías del debido proceso
incorporadas a través del bloque de constitucionalidad contenidas en los
artículos 8 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos y 14
del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. En ese marco,
se reiteró que si bien la vinculación como persona ausente al proceso
penal restringe el ejerció del derecho al debido proceso, en especial la
defensa técnica, su uso es constitucional siempre que se garanticen
ciertas condiciones formales y procedimentales, a saber:
 
“a. La declaratoria de ausencia constituye el último recurso, en cuanto a
las formas legales para vincular a una persona a un proceso penal. Al
respecto, ha señalado la Corte: “La declaración de persona ausente no
puede ser la decisión subsiguiente al primer fracaso en encontrar al
procesado, pues tal como lo consagra el mismo artículo 356, acusado,
sólo es posible vincular penalmente a una persona ausente "cuando no
hubiere sido posible hacer comparecer a la persona que debe rendir
indagatoria (...) Actuar de manera distinta comporta la nulidad de las
actuaciones por violación del derecho de defensa” b. El estado tiene (i)
el deber de ubicar al imputado; (ii) esta obligación consiste en utilizar
todos los medios que razonablemente estén a su alcance, de acuerdo
con los elementos específicos del caso concreto, para lograr la
comparecencia del imputado; (iii) esta obligación no cesa en un
momento determinado, sino que persiste a lo largo de todo el proceso;
concretamente, la declaratoria de persona ausente, no extingue la
obligación. Por último, (iv) el funcionario judicial, sin perder su
imparcialidad, por la efectividad del derecho a la defensa, tiene la
potestad de sustituir al defensor que no cumpla adecuadamente con sus
deberes profesionales. c. Puesto que uno de los fundamentos
constitucionales de la declaratoria en ausencia, es que de esta forma se
garantiza el ejercicio de la defensa técnica, es esencial que el defensor
de oficio sea nombrado al momento de producirse la declaratoria de
persona ausente. d. Son requisitos formales de la declaratoria, el intento
por vincular al investigado mediante indagatoria, la emisión previa de
una orden de captura, el emplazamiento mediante edicto, y la
vinculación mediante resolución motivada, que indique las diligencias
realizadas para lograr la comparecencia del imputado, así como el
resultado de las mismas. e. Los requisitos sustanciales, se concretan en
la identificación e individualización plena del procesado, y la evidencia
de su renuncia a comparecer en el proceso, medidas que no sólo
buscan garantizar los derechos fundamentales del imputado, sino de
terceros que pudieran verse involucrados en el hecho, por homonimia.”
- Así mismo, en la sentencia T-463 del 2018, se llego a la siguiente
conclusión luego de una reiteración jurisprudencial:
“si bien se reconoce la constitucionalidad de vincular a la persona
ausente al proceso penal, pese a las implicaciones que conlleva en el
derecho de defensa, esta medida debe estar precedida del despliegue
de actividades por parte de las autoridades judiciales tendientes a
notificar de la existencia del proceso al sindicado. Y cuando se vincula
como persona ausente a un proceso penal, sin haber agotado todos los
mecanismos para que comparezca de forma personal, se configura un
defecto procedimental que hace procedente la acción de tutela contra
providencia judicial.”
ARTÍCULO 128. IDENTIFICACIÓN O INDIVIDUALIZACIÓN. La Fiscalía General
de la Nación estará obligada a verificar la correcta identificación o individualización
del imputado, a fin de prevenir errores judiciales. En los eventos en que el
capturado no presente documento de identidad, la policía judicial tomará el
registro decadactilar y lo remitirá inmediatamente a la Registraduría Nacional del
Estado Civil a efectos de que expida en forma inmediata copia de la fotocédula. En
caso de no aparecer registrada la persona en sus archivos, la Registraduría
Nacional del Estado Civil lo registrará con el nombre que se identificó inicialmente
y procederá a asignarle un cupo numérico.
- En la Sentencia T 361-97 la Corte Constitucional precisa acerca de
estos dos conceptos:
“"Individualizar o individuar significa el proceso más o menos
complicado de concretar a una persona, de distinguirla con sus
características de todas las demás. Es una tarea de índole originaria
que supone la concreción de una persona por la reunión de una serie de
elementos que sobre ella poseemos, elementos que provienen de ella
misma y que se refieren a sus características, a lo que le es propio
como individualidad física o moral.
 
"Identificar es algo que se haya íntimamente ligado a lo anterior, pero
que es, sin embargo, diferente en un sentido amplio, genérico,
identificar implica una yuxtaposición, el proceso más o menos
complicado de ver si lo que se posee respecto a la individualidad de
alguien corresponde, se ajusta a la misma. La identificación es el
resultado final a que toda individualización debe concluir. Identificar,
pues, no es precisamente descubrir, sino confirmar, realizar un
reconocer, acreditar la exactitud de lo individualizado, de lo conocido".
(Criminalística, en Enciclopedia OMEBA, Tomo V, pág.119).
...
"Por la primera operación, la de individualizar, se establece que se trata
de una persona determinada, de una integridad sicofísica aislada, de
alguien que se concreta en la afirmación "Este y no otro". Por la
segunda (identificación), se agregan a esa individualización el nombre,
apellido, edad, lugar de nacimiento, residencia actual, estado, profesión,
etc., tal como se ve en el artículo 386 (359 del actual C. de P.P.) que
consigna reglas para la recepción de indagatoria”

ARTÍCULO 129. REGISTRO DE PERSONAS VINCULADAS.


La Fiscalía llevará un registro de las personas a las cuales se haya vinculado a
una investigación penal. Para el efecto, el funcionario que realice la vinculación lo
informará dentro de los cinco (5) días siguientes a la decisión, al sistema que para
tal efecto lleve la Fiscalía General de la Nación.
ARTÍCULO 130. ATRIBUCIONES. Además de los derechos reconocidos en los
Tratados Internacionales de Derechos Humanos ratificados por Colombia y que
forman parte del bloque de constitucionalidad, de la Constitución Política y de la
ley, en especial de los previstos en el artículo 8o. de este código, el imputado o
procesado, según el caso, dispondrá de las mismas atribuciones asignadas a la
defensa que resultan compatibles con su condición. En todo caso, de mediar
conflicto entre las peticiones o actuaciones de la defensa con las del imputado o
procesado prevalecen las de aquella.
- Al respecto en la providencia STP3050-2018 de la Sala Penal del
Tribunal Superior de Bogotá, se precisa lo siguiente:
“Claramente los antecedentes jurisprudenciales de la Corte Suprema de
Justicia y la corte Constitucional, advierten cómo la defensa material y
técnica, esto es, la que adelantan particularmente el procesado y su
abogado, constituyen un todo que se retroalimenta de lo favorable que
individualmente cada uno realiza, aunque, para favorecer la dinámica de
la pretensión común, es factible que se desarrolle de manera separada,
o mejor, se faculta que por vías diferentes el procesado y su
representante para el proceso penal hagan solicitudes independientes o
de manera autónoma estén habilitados para interponer recursos.

Esa articulación no obsta para que, en determinados eventos, deba


preferirse, dada la naturaleza de la intervención o sus efectos, el criterio
de uno u otro, como sucede, para citar apenas un ejemplo puntual, en
los eventos de allanamiento a cargos, donde prima la voluntad del
imputado o acusado.

Al respecto ha señalado la Sala:

“Encuentra la Corte que el Tribunal mal interpreta lo dicho por la


Corporación, como quiera que si bien la jurisprudencia ha sostenido que
el procesado y su defensor son sujetos procesales independientes y,
como tales, tienen poder de postulación separado y que, en
consecuencia, como normal general, aquél está obligado a sustentar el
recurso por él interpuesto y, así mismo, que si ambos recurren el
desistimiento del defensor no se hace extensivo a la impugnación
formulada por el procesado, también ha señalado que para la
sustentación éste no está atado, indefectiblemente, a la asesoría o
coadyuvancia del representante judicial. “El procesado está, por
disposición de la ley, obligado a sustentar el recurso por él interpuesto, y
la ley no lo ata indefectiblemente a depender para ella de la asesoría o
coadyuvancia de su representante judicial”(auto de julio 7/99 Rdo
15.956).
En otros términos, que el recurso puede ser sustentado directamente
por el procesado, por el defensor, o por ambos, lo que, por lo demás,
corresponde a la esencia y razón de ser del contrato de mandato que se
celebra, precisamente, para que el mandatario o apoderado actúe en
nombre, representación y por cuanta del mandante o procesado”

Con relación a la unidad inseparable entre el procesado y el defensor


para ejercer el derecho fundamental a la defensa, se pronunció la Corte
Constitucional en la sentencia T. 1137 de 2004:

“No obstante esta Corte consideró que el imputado y su defensor


integran “una parte única articulada que desarrolla una actividad que se
encamina a estructurar una defensa conjunta, con el fin de contrarrestar
la acción punitiva estatal, haciendo uso del derecho de solicitar la
práctica de pruebas, de contradecir las que se le opongan, de presentar
alegatos, proponer incidentes e impugnar las decisiones que juzgue
contraria a sus intereses, con las excepciones que prevé la ley
procesal”.

Ahora bien, en relación con este último punto, la Corte consideró


pertinente reiterar lo decidido en sentencia C- 488 de 1996, proveído
que distingue la labor del abogado defensor de quien es juzgado en
ausencia, del papel que desarrolla el apoderado designado por el
imputado que comparece al proceso, al igual que las actuaciones que
no pueden ser delegadas ya sea por el imputado, como por el
designado para representar su defensa. Señala la providencia en cita:

“Una de las formas de garantizar el debido proceso y, concretamente, el


derecho de defensa del procesado es la contenida en el artículo 29 de la
Carta, que le permite al sindicado la asistencia de un abogado escogido
por él, o de oficio, durante la investigación y el juzgamiento. Cuando el
sindicado está presente en el proceso penal, el derecho de defensa
comprende la actividad concurrente de ambos sujetos procesales -el
procesado y su defensor-, quienes gozan de amplias facultades para
oponerse eficazmente a la pretensión punitiva, solicitar pruebas,
controvertir las que se alleguen, presentar alegaciones, interponer
recursos, etc. El ejercicio de tales atribuciones no es, sin embargo,
plenamente coincidente para ambos sujetos, pues en relación con
algunas actuaciones, como la indagatoria, la confesión o la terminación
anticipada del proceso, sólo el procesado puede ejercer en forma directa
su derecho, aunque asistido por su defensor; en otras oportunidades
prevalecen los criterios del defensor sobre los del procesado, esto
sucede cuando existen peticiones contradictorias entre ambos sujetos
procesales (art. 137 C.P.); y en relación con la sustentación del recurso
de casación, la facultad del defensor es exclusiva (ibidem)”.

De conformidad con lo expuesto, es dable concluir que las autoridades


judiciales o administrativas, no pueden desatender la sustentación del
recurso de apelación, argumentando que fue el apoderado y no el
representado quien impugnó la providencia que se controvierte, porque,
salvo dictados expresos del legislador, debidamente justificados, los
medios defensivos utilizados por las partes y los recursos interpuestos
por sus apoderados, así se presenten separadamente, comportan la
misma defensa.”

Esa perspectiva general de lo que como unidad representan el


procesado y su defensor, conserva plena vigencia en sede de la
sistemática acusatoria dispuesta por la Ley 906 de 2004, aunque, desde
luego, con algunas variaciones sobre aspectos procedimentales
puntuales, que en nada desdibujan la esencia de la figura.

Respecto de la defensa material, cabe decir, de ninguna manera la


Constitución Política o la ley hacen depender ella de la intervención
técnica de un defensor, sea este público o de confianza, pues, una
somera revisión de las normas atinentes al caso, permite apreciar que
para el imputado o acusado existe una amplia gama de posibilidades de
postulación e impugnación que, como se vio, se articulan o
complementan la actividad del profesional del derecho encargado de
asistirlo.

Así, desde el mismo diseño constitucional se otorgan como derechos


inherentes al sindicado los de (artículo 29 de la Carta Política): “…
presentar pruebas y controvertir las que se alleguen en su contra; a
impugnar la sentencia condenatoria y a no ser juzgado dos veces por el
mismo hecho”.

En desarrollo de ello, como facultades propias del imputado o acusado,


sin requerir la mediación del defensor, el artículo 8° de la Ley 906 de
2004, reseña, entre otras. “… j) Solicitar, conocer y controvertir las
pruebas; k) Tener un juicio público, oral, contradictorio, concentrado,
imparcial, con inmediación de las pruebas y sin dilaciones injustificadas,
en el cual pueda, si así lo desea, por sí mismo o por conducto de su
defensor, interrogar en audiencia a los testigos de cargo y a obtener la
comparecencia, de ser necesario, aun por medios coercitivos, de
testigos o peritos que puedan arrojar luz sobre los hechos objeto de
debate”.
A su turno, el artículo 130 de la Ley 906 de 2004, en cuanto atribuciones
propias del imputado, reseña:

“Además de los derechos reconocidos en los Tratados Internacionales


de Derechos Humanos ratificados por Colombia y que forman parte del
Bloque de Constitucionalidad, de la Constitución Política y de la ley, en
especial de los previstos en el art. 8° de este código, el imputado o
procesado, según el caso, dispondrá de las mismas atribuciones
asignadas a la defensa que resultan compatibles con su condición. En
todo caso, de mediar conflicto entre las peticiones o actuaciones de la
defensa con las del imputado o procesado prevalecen las de aquella.”

Queda claro, entonces, que el imputado o acusado no solo conforma


con su abogado una unidad defensiva, sino que posee bastante
autonomía, en lo que al aspecto material compete, para hacer valer
individualmente sus derechos"».

En esta providencia la Corporación parte de los antecedentes que han establecido


la Corte Constitucional y Corte Suprema de Justicia, los cuales se refieren a que si
bien la defensa técnica y material es una unidad, es decir, se desarrollan
mancomunadamente con el fin de contrarrestar la acción punitiva estatal, esto no
implica que el imputado no tenga la facultad de ejercer su defensa individual e
independientemente a través del ejercicio de diferentes accionares, como los
contemplados en el artículo 29 de la Constitución: “…presentar pruebas y
controvertir las que se alleguen en su contra; a impugnar la sentencia
condenatoria y a no ser juzgado dos veces por el mismo hecho”. De hecho, en
ocasiones obedeciendo a la naturaleza de la intervención o sus efectos,
prevalecerá la voluntad del imputado, como es el caso del allanamiento de cargos.
La Sala hizo tuvo en cuenta por (3 disposiciones)
1. la mencionada norma constitucional, es decir, art 29 Const
2. por el artículo 8° del C.P.P en donde se precisan facultades propias del
imputado o acusado, sin requerir la mediación del defensor, dentro de las
cuales están, entre otras la de“… j) Solicitar, conocer y controvertir las
pruebas; k) Tener un juicio público, oral, contradictorio, concentrado,
imparcial, con inmediación de las pruebas y sin dilaciones injustificadas, en
el cual pueda, si así lo desea, por sí mismo o por conducto de su defensor,
interrogar en audiencia a los testigos de cargo y a obtener la
comparecencia, de ser necesario, aun por medios coercitivos, de testigos o
peritos que puedan arrojar luz sobre los hechos objeto de debate”, y
3. Por la sentencia C 488 del __ de la Corte, en donde se precisa respecto a
estas atribuciones o facultades del art 8 C.P.P lo siguiente:
El ejercicio de tales atribuciones no es, sin embargo, plenamente
coincidente para ambos sujetos, pues en relación con algunas actuaciones,
como la indagatoria, la confesión o la terminación anticipada del proceso,
sólo el procesado puede ejercer en forma directa su derecho, aunque
asistido por su defensor; en otras oportunidades prevalecen los criterios del
defensor sobre los del procesado, esto sucede cuando existen peticiones
contradictorias entre ambos sujetos procesales (art. 137 C.P.); y en relación
con la sustentación del recurso de casación, la facultad del defensor es
exclusiva
4. por el artículo 130 del C.P.P. La Corporación llega a la conclusión que “el
imputado o acusado no solo conforma con su abogado una unidad
defensiva, sino que posee bastante autonomía, en lo que al aspecto
material compete, para hacer valer individualmente sus derechos.”

ARTÍCULO 131. RENUNCIA. Si el imputado o procesado hiciere uso del derecho


que le asiste de renunciar a las garantías de guardar silencio y al juicio oral,
deberá el juez de control de garantías o el juez de conocimiento verificar que se
trata de una decisión libre, consciente, voluntaria, debidamente informada,
asesorada por la defensa, para lo cual será imprescindible el interrogatorio
personal del imputado o procesado.
- Menciona Riveros-Barragán (2008) en su artículo El derecho a guardar
silencio: visión comparada y caso colombiano. Consignado en la revista
International Law: Revista Colombiana de Derecho Internacional

“La jurisprudencia en ocasiones pasadas ha establecido, sin claridad,


que el derecho a guardar silencio es propio del declarante, no
del imputado o acusado. Sin embargo, la jurisprudencia nacional e
internacional ha establecido de manera mayoritaria que dicho derecho
es predicable del imputado o acusado y no del declarante
La Corte Constitucional ha establecido en numerosas ocasiones que el
derecho a guardar silencio está íntimamente ligado al derecho a la no
autoincriminación, derecho fundamental que busca proteger las
garantías del procesado respecto al debido proceso…”

- Por otro lado, cabe aclarar que como está en la norma, para hacer
efectiva esta garantía, se deben cumplir los requisitos establecidos
legalmente, los cuales son:
- que sea una decisión libre, consciente, voluntaria, debidamente
informada, asesorada por la defensa,
- que el juez de control de garantías o el juez de conocimiento haya
verificado mediante un interrogatorio personal al imputado o
procesado, que se haya cumplido el primer requisito.

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