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SOBRE LA PROBLEMÁTICA DE LA HEGEMONÍA EN LA

BIBLIOTECA HISTÓRICA DE DIODORO DE SICILIA

En un trabajo anterior 1 hemos sostenido que en la Biblioteca históri-


ca de Diodoro de Sicilia se encuentra presente una doble concepción del
imperialismo a nivel de declaración teórica y que, a su vez, la exposición
de los hechos históricos es realizada por el historiador ateniéndose a una
de estas dos concepciones.
Diodoro sostiene, por un lado 2, que los imperios se ganan mediante
la preparación militar, el valor y la inteligencia, y se consolidan median-
te la práctica por el conquistador de las virtudes sociales, entre las que
desempeñan un papel primordial la benevolencia y la equidad humanita-
ria hacia los nuevos súbditos. Pero, en otras ocasiones, el historiador si-
ciliano afirma que los imperios se ganan mediante el valor y la inteligen-
cia militares, se amplían mediante la benevolencia y la equidad humani-
taria hacia los nuevos súbditos y se fortalecen por medio del miedo y el
terror; el texto fundamental a este último respecto es XXXII 2 (refle-
xiones a propósito del imperialismo romano subsiguiente al 150 a. C . ) .
En el mencionado trabajo anterior hemos señalado también que las
declaraciones teóricas en el primer sentido son abundantísimas en todas
las partes de la obra de Diodoro, mientras que las que exponen la segun-
da concepción son mucho menos numerosas. En el plano de la exposi-
ción de los hechos históricos podemos decir algo muy similar: el es-
quema que hemos llamado «simple», es decir, el que no comporta las
nociones de miedo y terror, es con mucho el más frecuente, y el segun-
do, el que sí comporta estas nociones, es mucho menos habitual. En
cualquier caso, tanto al nivel teórico como al de la exposición de hechos

1 ((Diodoro de Sicilia y la mitificación de Seleuco 1 en la historiografía clásica)), Home-


naje a Pedro Sáinz Rodrkuez (en prensa).
2 Quizás el texto más significativo a este respecto sea D.S. XV 57, 1: T a 61a ~ i j q
&v6psia< xa~spyaoO6vza zQ cpthavOpwxía 6st Giacpuházzctv rrjq zobq r 6 v 'Ehhfivov
fiys~oviaq6pcyopÉvouq. Otros aparecen citados en n. 12 del trabajo que acabamos de
mencionar. El imperialismo romano es particularmente exaltado por su ejercicio de la
equidad humanitaria y la benevolencia en XXX 8.
3 "Ozt oi ~ a fiyspoviaq
q xspixoifpaoOai fiouhópcvoi x ~ 6 v z a tpEv a h a q &v6pcía
xai ouvtoci, ~ p o qafikqotv 6E pcyáhqv Byouotv Gntswsía xai cpihavOpoxía, hacpahí-
Sovzat 6E cpó&~ xai x a ~ a x h f i k c izoi5zwv 6E zaq hno6cík~iqhafioiq a v zaTq xáhat xozk
ouvzaOcioaiq 6uvao~síatqExiozfioaq zov voUv xai zQ psza ~ a U z aycvoptvq 'Popaiov
fiycpovía. La ejemplificación en XXXII 4.
394 JESÚS LENS TUERO

históricos y, entre los dos tipos de declaración teórica y los dos modos
de utilización de un esquema de explicación de los hechos históricos,
existe una muy considerable utilización de términos y de expresiones co-
munes.
En este trabajo vamos a presentar una serie de ejemplos de utiliza-
ción del ((esquema complejo» (y algún otro texto que se encuentra en la
misma línea) a lo largo de partes diversas de la Biblioteca (incluyendo la
mítica) y con independencia, por lo menos relativa, de las fuentes utiliza-
das. Así Diodoro nos refiere los hechos de las Amazonas africanas, co-
menzando por afirmar (y citando autoridades al respecto) que éstas han
existido efectivamente, y que las Amazonas habitantes de las cercanías
del Termodonte no han sido las únicas; la localización de estas Amazo-
nas africanas se sitúa en las proximidades de la laguna Tritónide. Tras
una descripción del modo de vida de estas mujeres se nos refiere su pro-
ceso de expansión, que comienza con una serie de pequeñas conquistas,
culminadas por la creación de una plaza fuerte 4, y prosigue con una se-
rie de empresas de mayor envergadura, la primera de las cuales es la di-
rigida contra los atlantes 5; en el caso de esta última expedición nos en-
contramos el esquema simple habitual: el triunfo militar, seguido de la
equidad humanitaria hacia los vencidos, de los presentes que éstos le
aportan y de los honores que le confieren. Pero en este caso, dato muy
significativo, el triunfo militar consiste en el saqueo implacable de una
ciudad, la de Cerne, con vistas a aterrorizar a los restantes atlantes.
También muy interesante es un texto relativo a la expedición
chipriota de Cimón 6. En este caso el esquema simple habitual está lige-

4 D.S. 111 53, 6: Taq 6' o6v 'AyaC,Óvaq hhx@ 6tacpspoúoaq xai npoq nóhsyov
cbpyqyivaq zO yEv npr3zov zaq Ev z@ mío@ nóhstq xazaozp8qeo0ai nhfiv rqq 6voya-
C,opÉvqq MÉvqq ... ysza 6E zaúza nohhoUq T ~ nV h q o ~ o ~ d p aAtPúov v xai voyá6ov
xazanoheyTjoai, xai xzioat nóhw psyáhqv ... Ibid. 111 54, 1: 'Ex 6E zaúzqq bpywyÉvaq
EyxstpTjoai. ysyáhaiq EniBohaiq, 6pyTj~a6raZq Epneooúoqq Exsh8siv nohha yÉpq zijq
oixouyivqq.
5 D.S. 111 54, 1 SS. El paralelismo con la destrucción de Tebas por Alejandro es tan
obvio que no hay ni que subrayarlo; por lo demás, toda la carrera posterior de Mirina está
construida sobre la base de la de Alejandro.
6 D.S. XXI 4 , 1 SS. El texto relativo a Cimón adquiere una significación especial, si
lo comparamos con los de Tucídides (1 112, 1 SS.) y Plutarco (Nic. 18-19.2) en los que se
nos refiere esta campaña; en ninguno de los dos encontramos referencia al asedio de Sala-
mina. Sobre las dificultades que plantea la tradición historiográfica relativa a esta expedi-
ción chipriota de Cimón, cf. R. MEIGGS,The athenian empire, Oxford, 1972, pp. 124 SS. y
156 s. No ha faltado incluso quien, como M. CASEVITZ (Diodore de Sicile. Bibliotheque
historique. Livre XZI, Paris, 1972, p. 95) considere la posibilidad (siguiendo a Laqueur) de
que las frases relativas a Salamina sean una adición a la redacción de base. No cabe des-
cartar, creemos nosotros, que la fuerza del esquema haya arrastrado a Diodoro a una re-
dacción poco clara.
LA HEGEMON~AEN DIODORO DE SICILIA 395

ramente modificado: se trata de un proceso de expansión que se plantea co-


mo objetivo inmediato la conquista de Chipre y, por medio de ella, la con-
secución de la retirada de los persas del territorio griego insular y micro-
asiático; hasta aquí no hay variación sobre el esquema Simple habitual. La
diferencia la constituye el hecho de que en este caso el resultado final no se
plasma en una dominación, sino en unas treguas muy favorables para la
política ateniense. Pero, y aquí sí que hay una diferencia importante, que
empareja este texto con el que hemos estudiado inmediatamente antes, la
toma por asalto de una ciudad (en este caso Salamina, en la que se en-
contraba una importante guarnición persa) es presentada como el instru-
mento del que pensaba servirse Cimón para provocar el terror (de los per-
sas en este caso) y obtener el triunfo en una campaña (la dirigida contra
Chipre) que es vista como clave para obtener el triunfo en una guerra deci-
siva para el reparto del poder hegemónico. En este caso la amenaza del acto
de terror (que no llega a producirse) conduce a la consolidación de la si-
tuación, materializada en las treguas que ya hemos mencionado.
Rigurosamente similar al esquema utilizado en el caso anterior es el
empleado en el caso de ia actuación de Pericles en Eubea 7, en el contex-
to de la defección de los aliados de Atenas subsiguiente a la derrota de
los atenienses en Coronea. También el momento es importante, porque
la sublevación de los aliados pone en peligro la hegemonía de Atenas.
En este caso no se trata tanto de un proceso de expansión como de la
recuperación de unos dominios que amenazan con hacer defección o
efectivamente la hacen. La campaña contra Eubea marca el momento
cumbre de este proceso de recuperación, y, dentro de esta campaña, la
toma por asalto de Hestiea y la expulsión de los hestieos de su patria
son el instrumento de que Pericles se sirve para provocar el terror en las
restantes ciudades y obligarlas a volver a la obediencia ateniense.

7 D.S. XII 7: 'Eni 6E TOÚTWV x a r a zqv 'Ehhá6a r & ~ a n & i v ~ p É v.rWvo v 'ABqvaíov
6ia 7qv EV Boiozíq nspi Kopóvsiav .ilzrav, & c p í o ~ a v ~xohhaio r ó v nóhsov &nO r ó v
'ABqvaiov. Máhtoza 6E zOv x a z o ~ x o ú v ~ ozqv v EOpoiav v&wz&pi~Óvzov,n&p»rhfi<
v o Ts v~ VEUljotav psza 6vvápsoq &ciohÓyou, xai zqv
aipseeiq o ~ p a r q y b q~ o ~ p á ~ ~ Eni
pEv nóhiv zóv 'Eoziaióv Ehhv xaza xpázoq, Ec@xios zob< ' E o z t a ~ i <Ex zfi< xarpí6o<,
6' Ühhac xazanhq~ápsvo<fiváyxaos náhw nsiBap~&iv'ABqvaíot<. Znov6a< 6'
Enoíqoav zpiaxovza&z&Tq,Kahhíou xai Xápqroq ovvOspÉvwv... También en este caso es
ilustrativa la comparación con las otras fuentes, Tucídides (1 114) y Plutarco (Per. 23, 4);
cf. MEIGGS,pp. 177 SS. y 565 SS. El primero, en una narración, desde luego, muy rápida
(igual que ocurría con el texto relativo a Cimón) nos refiere la conquista de Eubea y la
suerte reservada a los rebeldes: Atenas exigió la rendición incondicional de Hestiea,
mientras que con las restantes ciudades se llegó a una concertación. Plutarco precisa que el
castigo de Hestiea se debió a que allí se había dado muerte a la tripulación de una nave
ática que había sido hecha prisionera. Nada, pues, semejante a la voluntad intimidatoria
inicial que Diodoro atribuye a Pericles.
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Excepcional importancia presenta un texto en el que se contrasta la


actitud de atenienses y espartanos para con sus aliados ante la preten-
sión hegemónica de Argos 8. En este caso Diodoro es plenamente cons-
ciente, y así lo expone de modo explícito, de que existen dos modos de
actuar: uno basado en la equidad humanitaria y la benevolencia, y otro
fundamentado en la práctica del miedo, mediante el que se aterroriza a
los disidentes por medio de un castigo ejemplar que consiste en la ani-
quilación de una ciudad. Diodoro, en este caso concreto, no hace
explícita su opinión sobre cuál de las dos actitudes resultó más eficaz.
El bien conocido discurso de Nicolao en el libro XIII es un alegato a
favor de la piedad hacia los prisioneros atenienses, y, lógicamente, se
hace el máximo hincapié en el valor y la utilidad de la equidad humani-
taria y la benevolencia. En un cierto momento Nicolao aborda la proble-
mática desde la perspectiva de la hegemonía y establece una contraposi-
ción formulada en términos muy similares a los que encontrábamos en
el texto anterior: los que están subordinados a un poder hegemónico, si
se encuentran sometidos por el miedo, aguardan el momento en que
puedan vengarse, por razón de su odio hacia los que así los mandan,
mientras que, en cambio, a los que los dominan con benevolencia los
aman, y contribuyen siempre a incrementar su hegemonía 9.
En el discurso de réplica que Diodoro pone en boca de Gilipo se
plantea, en primer término, una negación del alcance dado por Nicolao
al concepto de equidad humanitaria: no se comporta con tal equidad hu-
manitaria el que se olvida, después de su muerte, de sus seres más queri-
dos, y prefiere salvar a sus mayores enemigos 10. Después se precisa el
concepto de benevolencia: la normativa ancestral prescribe la piedad pa-

D.S. XII 76, 2: 'AxohoúBoq 6b roúroiq (medidas de reforzamiento interno) roiq


xara rov xóhspov Enaivoiq xai ripaZq xposrptnovro raq xpoysysvqpÉvaq ixv6payaeíaq
Ev roZq pÉhhouoiv &y6oiv 6nspDáhhsoOai. zoiq zs ouppá~oiqEnr~ixtorspovnpooscpt-
povro, xai ratq cpthaveposiaiq r o b ~&hhorpiorárouq abr6v Eespánsuov. (3) 'AeqvaZoi
6 t ro6vavriov r@ cpópcg pouhópsvoi xaraxh~jcaoeairobq kv 6novia &nooráosoq Bv-
raq, napássiypa xfioiv &vi6si<av . rqv Ex r 6 v Zxiovaiov ripopiav. (4)
'Exnohaopx+savrsq yap adrobq xai návraq fiDq6bv xaraocpácavrsq, naZ6aq pEv xai
yuvaZxaq E~qvSpaxo6ioavr0,zqv 6E q o o v oixstv xapt8ooav rotq i'iharaisúoiv ...
9 D.S. XIII 22,1: oi yap bnor~rayptvoi robq ~ E cp6Pcg
V xarioxúovraq xaiporqpqoav-
rsq &púvovrai6it170 pZooq, roUq 6E cpihavBpÓxoq dLcpqyoupÉvouq [3$aíwq &yan6vrsq &si
ouvaúcouoi mjv Gyspoviav. Esta concepción aparece reiteradamente en la obra de Diodoro.
En concreto en XIV 2, 2: Ai yap r6v fiyspóvov b x s p o ~ a rqpoúvrai
i ptv s6voia xai 61-
xaioaijvq, xazahijovrai 6E QGmípaoi xai piost ZOV~ R O T E T ~ Y ~ É V O V Cf.
. también XXVII
16, 2. Especialmente importante es XXIX 31: "071 ras fiyspoviaq obx oúro r@ 6ia r6v
6xhov cpópcg happávsiv aüE,qotv, h q rQ npbq robq xparqetvraq p~rpiórqrr.
' 0 D.S. XIII 28,4: 06xtri yap Entsixqq Eoriv 6 r6v ouyysvsozárov psra mjv rshsur~jv
drpvqpov6v, robq 6E xohsprorárouq o6oai npoaipoúpsvoq.
LA HEGEMON~AEN DIODORO DE SICILIA 397

ra los desdichados, pero, en cambio, el castigo para los que cometen in-
justicia con malicia l l . El texto nos permite ver que, en la concepción
de Diodoro, el trato hacia los vencidos ha de ser de dos tipos: a los
que simplemente han sido derrotados se les debe otorgar perdón y, en
consecuencia, un trato equitativamente humanitario, pero los que, an-
tes de ser vencidos, han cometido injusticia, especialmente hacia los
que entonces les estaban sometidos, no pueden esperar que se les inflija
un trato diferente del que ellos habían otorgado a sus súbditos; lo mis-
mo cabe decir, en un plano más general, de los que han persistido en
una conducta errónea, y no han querido rectificarla tras una primera
falta.
De modo pues que, al igual que, en la concepción de Diodoro, el tra-
to equitativamente humanitario no es exigible (y desde luego no puede
ser esperado) en absolutamente todos los casos, la condición de temible,
cuando se trata de una potencia hegemónica, no es siempre reprobable,
si no comporta una actuación injusta. Así, tras haberse unido los olin-
tios a la confederación espartana, otras muchas ciudades se situaron en
la órbita de la hegemonía lacedemonia que, de resultas de ello, vino a
ser preponderante en Grecia tanto por tierra como por mar. La fuerza
de su hegemonía hace que los espartanos sean temibles y, por ello, los
más grandes soberanos de la época, el rey de Persia y el siracusano
Dionisio se aprestaban a concertar alianzas en Esparta 12.
También responde con fidelidad al esquema complejo la descripción
que hace Diodoro de la conducta de Antípatro hacia los griegos invo-
lucrados en la guera Lamíaca tras el final de ésta 13: Antípatro impone
que cada ciudad debe tratar separadamente, pues de ninguna manera
pensaba hacer una negociación global; los griegos se niegan a aceptar
una negociación ciudad por ciudad, y Antípatro y Crátero asedian las
ciudades de Tesalia y las toman por asalto, al no poderles prestar ayuda
los otros griegos. Por ello, sigue Diodoro, las ciudades se aterrorizan, y
cada una por separado envía a sus embajadores para tratar sobre la con-
certación de la paz; Antípatro, concediéndosela a todos, se portaba con
ellos con una equidad humanitaria; el texto es particularmente próximo,
incluso al nivel de reminiscencias verbales, al de la actuación de Pericles
en Eubea que poco antes hemos visto. Considerable interés presenta

11 D.S. XIII 29, 3: 'Ahha pszapahóvzs< zqv zov nohspiov npoaqyopiav ysyóvaoiv
ix6zai nó0sv aa6zoi< zaúzqc zíjq cpihav0pwniac ouyxs~opqpÉvqc;oi yap &n' & p ~ f izca
nspi zoúzov vópipa S i a z á ~ a v z s <zoic pEv 6uozu~oüotzbv Ehsov, zoi< SE 6ia novqpiav
&SixoÜoiv Ezatav zipopiav.
l2 D.S. XV 23, 3.
l 3 D.S. XVIII 17, 7.
398 JESÚS LENS TUERO

también un pasaje relativo a Arsaces 14. Aunque el texto es un poco con-


fuso, da la impresión de que podemos dividirlo en tres partes. La prime-
ra se refiere a la consecución del imperio, que en este caso no comporta
el tema reiterado de la excelencia militar, dado que en el caso de Arsaces
no ha hecho falta ni siquiera el recurso a las armas, sino que la equidad
humanitaria y benevolencia de Arsaces hicieron que se le sometiesen
pueblos hasta el territorio de la India que estaba bajo el mando de Po-
ro; no hay ni que decir que esta parte del texto no comporta una ruptu-
ra del esquema habitual, sino que lo lleva a sus últimas consecuencias.
La segunda es la de la consolidación, que aquí, como siempre en el es-
quema simple, es hecha radicar en la práctica de la equidad humanitaria
y, también, en el rechazo de la molicie y la soberbia. La tercera revela la
promulgación por Arsaces de un texto legal de carácter sincrético. Lo in-
teresante desde el punto de vista en que ahora nos situamos es que en la
descripción de la consolidación, junto a la equidad humanitaria, nos en-
contramos algo nuevo: el valor, que en el esquema simple habitual figu-
raba sistemáticamente en la primera parte. Estamos, pues, ante un cam-
bio significativo en este esquema, en un texto que también podemos, de
alguna manera, considerar de transición entre los que exponen la doctri-
na de la equidad humanitaria y la benevolencia y los que introducen las
nociones de miedo y terror.

Jesús LENSTUERO
Universidad de Granada

l4 D.S. XXXIII 20: "071 Ó 'Apoáxq< 6 Pa~ih&U< Exieiaiav xai cpihavoponiav


cqhhoaq abzopázqv foxs zqv Cnippoiav zóv &yaOóv xai T?V Baoihsíav Eni nheTov
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