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UNIVERSIDAD CATOLICA ANDRES BELLO

CATEDRA: DERECHO DE FAMILIA


PROFESORA: ROSARIO GARCIA TEMA 7

TEMA 7 UNIDAD II EFECTOS PERSONALES DEL MATRIMONIO

El efecto fundamental que produce el matrimonio entre los cónyuges es el


estado conyugal.

Este estado familiar, que tiene como fuente el matrimonio. Determina


entre los cónyuges un conjunto de deberes y de derechos, de relaciones
personales y patrimoniales.

Las consecuencias civiles, personales y directas del matrimonio sobre


los cónyuges, en términos generales son los deberes y derechos
conyugales y los efectos civiles respectos de los hijos, que se pueden
resumir en el instituto de la patria potestad, que es el conjunto de deberes
y derechos del padre y de la madre en relación con los hijos que no hayan
alcanzado la mayoridad, que tiene por objeto el cuidado, desarrollo y
educación integral de los hijos e hijos y comprende la responsabilidad de
crianza, la representación y la administración de los bienes de los hijos e
hijas sometidos a ella.

1.- Efectos personales del matrimonio entre cónyuges.-


El matrimonio produce entre los cónyuges como efecto derechos y
deberes
1.1 Deberes y derechos conyugales:

El artículo 137 del Código Civil, establece: Con el matrimonio el marido y


la mujer adquieren los mismos derechos y asumen los mismos deberes.
Del matrimonio deriva la obligación de vivir juntos, guardarse fidelidad y
socorrerse mutuamente.
La mujer casada podrá usar el apellido del marido. Este derecho
subsiste aún después de la disolución del matrimonio por causa de
muerte, mientras no contraiga nuevas nupcias. La negativa de la mujer
casada a usar el apellido del marido no se considerará en ningún caso
como falta a los deberes que la Ley le impone por efecto del matrimonio.

Y en el artículo 139 del C. C. establece:


El marido y la mujer están obligados a contribuir en la medida de los
recursos de cada uno al cuidado y mantenimiento del hogar común, y a
las cargas y demás gastos matrimoniales.
En esa misma forma ambos cónyuges deben asistirse recíprocamente en
la satisfacción de sus necesidades. Esta obligación cesa para con el
cónyuge que se separe del hogar sin justa causa.
El cónyuge que dejare de cumplir sin causa justificada con estas
obligaciones, podrá ser obligado judicialmente a ello, a solicitud del otro.
De las normas antes transcritas se desprende que el marido y la mujer
adquieren iguales derechos y asumen los mismos deberes
recíprocamente, como consecuencia de la celebración del matrimonio.

Esos deberes y derechos que surgen para los cónyuges con la


celebración del matrimonio, tienen tres características fundamentales.

1.- Desde el punto de vista jurídico son obligaciones y facultades legales


consagradas en forma expresa por el Código Civil.

2.- Son de orden público, las disposiciones legales que los regulan no
pueden modificarse ni derogarse por acuerdo de los esposos.

3.- Los deberes y derechos son de carácter recíproco, pues corresponde


al marido respecto de la mujer y aquella respecto de él.

Los deberes y derechos conyugales son: 1.- El deber de cohabitación, 2.-


El deber de fidelidad; 3.- El deber de asistencia y 4.- El deber de socorro.

Los deberes de cohabitación, el de fidelidad y el de asistencia son


obligaciones legales de hacer y por ello no son susceptibles de ejecución
forzosa, en cambio el deber de socorro propiamente dicho determina
obligaciones de dar y debido a ello, el cónyuge que sin causa justificada
dejare de cumplirlas podrá ser obligado judicialmente a satisfacerlas a
solicitud del otro cónyuge tal como lo establece el artículo 139 del Código
Civil ya antes transcrito.

1.- EL DEBER DE COHABITACION Y EL DOMICILIO

Comprende dos aspectos:


a) Hacer vida en común
b) El débito conyugal (el derecho deber de marido y mujer de
realizar el acto sexual.

Cada cónyuge tiene la obligación de vivir juntos con el otro y al mismo


tiempo el derecho de exigir a éste de cumplir con la obligación de vivir
juntos, de hacer una comunidad de vida, de llevar a cabo una convivencia
habitual en una misma casa, en un hogar común y al mismo tiempo cada
uno de los cónyuges tiene el derecho de exigir al otro con el
cumplimiento del débito conyugal. El incumplimiento de este deber de
vivir junto, cuando es grave, consciente e injustificado, por parte de uno
de los cónyuges, faculta al otro para intentar la disolución del vínculo
matrimonial por divorcio.

Existen circunstancias que producen la suspensión del deber de vivir


juntos. Respecto de ello se suele distinguirse entre las causas de
suspensión de toda la obligación de cohabitar y causas de suspensión
del débito conyugal.

a) Suspensión del deber de cohabitación:


Cualquiera de los cónyuges puede negarse a cumplir con el deber de
cohabitación en las siguientes situaciones:
1º) Cuando existe sentencia o decreto judicial de separación de
cuerpos, ya que la separación de cuerpos suspende la vida en común.
Artículo 188 C. C.
2º) Cuando se ha se interpone o se encuentra iniciado juicio de
nulidad de matrimonio, de solicitud de separación de cuerpos o juicio
de divorcio, lo cual causa alteración de la vida matrimonial, por ello
cualquiera de los cónyuges puede solicitar medida cautelar para
separarse del hogar (artículo 125 C. C.) . En estos casos la iniciación
del procedimiento generalmente trae como consecuencia la
suspensión del deber de cohabitación sin necesidad de solicitar la
medida cautelar.
3º Cuando uno de los cónyuges transgrede los deberes conyugales e
tal forma que constituyan causal de divorcio
4º Cuando la autoridad judicial ha permitido a cualquiera de los
cónyuges a separase temporalmente, cuando existe justa cusa
plenamente comprobada de acuerdo con lo dispuesto por el
artículo138 del Código Civil.

También la doctrina y la jurisprudencia es conteste que únicamente la


esposa tiene el derecho de suspender por su parte el derecho de
cohabitar:
1º si el esposo no provee habitación decente y conveniente. De
acuerdo con la condición de la mujer;
2º Si la moralidad, la dignidad o la seguridad de la mujer o de los hijos
están expuestas como resultado como se lleva la cohabitación.

b) Suspensión del débito conyugal: Cualquiera de los cónyuges


puede negarse a mantener relaciones sexuales con el otro cada vez
que existan causa justificada para ello (cuando está afectada la
salud, ante abusos y violencia en tales relaciones, etc ) si la
circunstancia de la suspensión del débito conyugal significa la
violación grave de los deberes conyugales, puede suspenderse,
el deber de cohabitación.

La obligación de cohabitar de los cónyuges, trae una importante


consecuencia que es la del domicilio conyugal. En conformidad con lo
establecido en el artículo 27 del Código Civil, el domicilio es el sitio donde
se halla el asiento principal de los negocios e intereses de la persona,
pero actualmente el domicilio conyugal será el lugar donde el marido y la
mujer tengan establecida de mutuo cuerdo su residencia. Ello está
dispuesto en el artículo 140 del C. C. asimismo dicho artículo dispone que
“ En caso de que los cónyuges tuvieren residencias separadas de hecho
o en virtud de la autorización judicial prevista en el artículo 138 el
domicilio conyugal será el lugar de la última residencia común.

El domicilio conyugal es el que determina la competencia judicial por


razón del territorio para los juicios y procedimientos de divorcio y de
separación de cuerpos así como también para los juicios de nulidad de
matrimonio, cuando alguno de los cónyuges todavía no ha cumplido 18
años o si los cónyuges han procreado hijos que sean menores de edad.
2.- DEBER DE FIDELIDAD: El deber de fidelidad es recíproco, es igual
para el hombre y la mujer, ambos están obligados a abstenerse de toda
relación sexual extramatrimonial. Incurre en incumplimiento del deber de
fidelidad el cónyuge que no guarda para el otro la exclusividad sexual.

No hay medios legales para imponer mediante la coacción, el


cumplimiento del deber de fidelidad. La sanción civil consiste en que el
cónyuge inocente, demande el divorcio para disolver el vínculo
matrimonial o la separación de cuerpos, fundamentada en la causal de
divorcio de adulterio. El adulterio está tipificado en el C. P como delito
artículos 396 y 397 y se fundamenta en el ayuntamiento carnal de uno de
los cónyuges con persona distinta al otro cónyuge

3.- DEBER DE SOCORRO: Este deber ha sido denominado por la doctrina


nacional deber de asistencia conyugal. Ahora bien como podemos
observar del contenido de las normas antes transcritas, el artículo 139 del
Código Civil en su primer aparte, al consagras el deber de los cónyuges
de contribuir recíprocamente y en la medida de los recursos económicos
de cada uno, a la satisfacción de sus necesidades, utiliza la expresión
“asistirse recíprocamente” y que el artículo 137 establece que del
matrimonio deriva la obligación de los cónyuges de vivir juntos,
guardarse fidelidad y socorrerse mutuamente, la doctrina denomina deber
de socorro a la obligación de los cónyuges de contenido
fundamentalmente moral, de ayudarse mutuamente en todas las
circunstancias, para evitar confundir con del deber conyugal de
asistencia recíproca en la satisfacción de sus necesidades que es un
deber de contenido económico. El deber de socorro comprende la
asistencia en todos los momentos de la comunidad de vida, los cuidados
y atenciones que deben prestarse recíprocamente los cónyuges, la
preocupación del uno por el otro, el apoyo, la ayuda en cualquier
momento de su vida.
El incumplimiento del deber de socorro, grave, consciente e
injustificadote este deber conyugal por parte de uno de los cónyuges,
puede ser alegado por el otro para demandar la disolución del vínculo
matrimonial por divorcio o por separación de cuerpos. Ese
incumplimiento del deber de socorro, puede configurar la causal de
divorcio de abandono voluntario, injuria grave que hagan imposible la
vida en común artículo 185 del C. C.

4.- Deber de asistencia recíproca en la satisfacción de sus necesidades.

En conformidad con lo preceptuado en el artículo 139 del Código Civil, el


marido y la mujer están obligados a asistirse en la medida de los recursos
de cada uno de ellos, en la satisfacción de sus necesidades Ello es una
obligación legal de alimentos entre cónyuges, cuyo contenido es
eminentemente económico. Esta obligación legal de alimentos es
impropia, por ello difiere de la obligación legal de alimentos propiamente
dicha, que requiere de un requisito adicional como los es el estado de
penuria o de necesidad del cónyuge que la demanda. Este deber cesa
para el cónyuge que se separe del hogar sin justa causa. Sin embargo el
profesor Francisco López Herrera, sostiene en su Libro Derecho de
Familia Tomo I, que si el cónyuge que se separa del hogar sin justa causa
y por ello el otro cónyuge queda liberado de cumplir con la obligación de
satisfacer las necesidades de éste cónyuge cae en estado de penuria,
conserva el derecho de reclamar al otro los alimentos propiamente dichos
para la satisfacción de sus necesidades (art. 287 C.C.).

El incumplimiento de este deber conyugal de asistencia en la satisfacción


de las necesidades: “El cónyuge que dejare de cumplir sin justa causa
justificada con estas obligaciones, podrá ser obligado judicialmente a
ello, a solicitud del otro (artículo 139 C. C.)

El incumplimiento grave e injustificado del deber de asistencia en la


satisfacción de las necesidades por parte de un cónyuge, puede hacer
que el otro interponga la acción para demandar alimentos y lograr que el
cónyuge incumplidor sea obligado a ello judicialmente. Además este
incumplimiento configura la causal de abandono voluntario y el cónyuge
inocente también podrá demandar la disolución del vínculo matrimonial
por divorcio.

5.- Deber de los cónyuges de contribuir al cuidado y mantenimiento del


hogar común y a las cargas y demás gastos matrimoniales Artículo 139 C.
C.
Debido a la celebración del matrimonio, cada cónyuge asume los deberes
recíprocos, ya antes expresados, sino que además tienen la obligación de
contribuir en la medida de sus recursos, al cuidado y mantenimiento del
hogar común y a las cargas y demás gastos matrimoniales. Si uno de los
cónyuges no cumple con este, sin justa causa puede ser obligado a ello.

6.- El derecho de la mujer casada a usar el apellido del marido.


El artículo 137 del C. C. establece que: “La mujer casada podrá usar el
apellido del marido. Este derecho subsiste aún después de la disolución
del vínculo matrimonial por causa de muerte, mientras no contraiga
nuevas nupcias.
La mujer puede optar o no por el uso del apellido del marido, la misma
norma establece que la negativa de la mujer casada a usar el apellido del
marido, no se considera, en ningún caso como falta a los deberes que
impone la ley a los cónyuges.

TEMA 7 FAMILIA

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