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URBANISMO EN MOSCÚ

En Moscú, más que en las otras ciudades soviéticas, las directrices


urbanas que imprime el estado parecen haber sido adoptadas con
gran celo. Así, en 1935, ya con el gobierno comunista consolidado y
la Primera Gran Guerra terminada, la ciudad recibe su Gran Plan,
así llamado y impuesto por Stalin, con el objetivo de reflejar la
"grandeza y belleza" del período soviético. Evidentemente, la
visibilidad internacional posibilitada por Moscú llevó el gobierno
central a utilizar estos principios al agotamiento de las reglas
nacionales que habían moldeado las ciudades soviéticas y sus
paisajes urbanos hasta entonces: una verdadera ruptura en términos
de las órdenes y principios que emanaban del gobierno central y que
debían ser repetidos en todo el territorio nacional. Resumidamente,
tales líneas de dirección pueden ser presentadas así: limites al
tamaño de las ciudades, creación de paisajes simbólicos en el centro
de las ciudades, provisión de las necesidades culturales y de
consumo para todos los habitantes; áreas residenciales cerca de las
áreas industriales, con la consiguiente reducción de las distancias
diarias de los trabajadores; zoning rígido; control del estado sobre el
hábitat (construcción y mantenimiento); provisión de grandes
espacios verdes para el ocio, entre otros.

Aún así, los principios nacionales para el urbanismo son muy


visibles, sobre todo en el sistema viario y en la reserva de grandes
espacios verdes para el ocio, el culto a la imagen de los héroes
nacionales y, también, en la propia denominación de la ciudad. Las
reglas del urbanismo oficial se observan no solamente en la
concreción del espacio construido y en su apropiación por los
habitantes, sino también en la toponimia, elegida casi siempre según
los líderes históricos del comunismo o incluso de líderes aun en el
poder. Es el caso, por ejemplo, de José Stalin, nombre que serviría
para bautizar ciudades hasta el período conocido como
desestalinización, en 1961 (vale citar como ejemplos: Oraşul Stalin,
1951-1961, en Rumania, Qyteti Stalin, 1950-1990, en Albania, Stalin,
1949-1956, en Bulgaria, Stalinabad, 1929-1961, en el Tajikistão,
Stalingrad, 1925-1961, en Rusia)

Stalin asumió el urbanismo modernista con rapidez hasta el punto


de no poder filtrar sus eventuales aspectos negativos. Cabe recordar
que, en arquitectura, abandona la calificada arquitectura modernista
conocida como el constructivismo soviético y Stalin busca la
magnitud de sus proyectos en la arquitectura neo-gótica, tal como se
utilizaba en los edificios contemporáneos de Nueva York.

Por medio de un gran proyecto urbanístico y arquitectónico que


debía revelar la gloria del pueblo soviético y las maravillas del
modelo socialista, entre otras cosas, se construyeron siete grandes
edificios, a partir de 1947, con un gigantismo desmesurado
conocidos como Siete Estrellas, con los que Joseph Stalin marcó
exitosamente su época. El más significativo, tal vez, sea el de la
Universidad Lomonossov, con 26 pisos y estratégicamente ubicado
sobre una colina. Actualmente, el gobierno anuncia, una vez más, la
construcción de lo que será el edificio más alto de Europa, el Rusia
Tower, en sociedad con el sector privado. Será un nuevo hermano
de los rascacielos de la era stanlinista.

Moscú: al fondo, una de las Siete Estrellas de Stalin.


Réplica de la Iglesia de Cristo Salvador, construida en 1883,
y destruida en 1931 para dar lugar al Palacio de los Soviets .

Palacio de los Soviets, según el deseo de Stalin, con una estatua gigantesca
de Lenin al tope.
Las condiciones geológicas del terreno forzaron al abandono del proyecto.
En el mismo sitio, hasta el inicio de la construcción de la réplica,
funcionaba una piscina pública.
Últimamente se han producido numerosos cambios en la ciudad. En
la búsqueda de las explicaciones para los cambios en marcha, puede
decirse que la revisión de la propiedad de la tierra, hasta entonces
casi íntegramente del estado, es el cambio que más impacto ha
generado. En Moscú alrededor del 90% de lo edificado actualmente,
o sea, cerca de 3 millones de habitaciones, fueron construidas
después de 1955, la mayoría en forma de bloques de edificios; a
despecho de que muchos necesiten renovación, todos tienen agua y
alcantarillado y la mayoría tiene agua caliente.

Puede decirse que hay un sector privado emergente, nuevo, al que


vender un producto urbanístico y arquitectónico que responde a los
deseos de una clase social igualmente emergente y que considera
importante distinguirse en medio de una sociedad que por muchos
años intentaba parecer homogénea en términos de recursos
financieros. Tales cambios han ocurrido no solamente en las áreas
residenciales construidas según las reglas del urbanismo
modernista, sino también, y eso es lo que más impresiona, en áreas
de valor histórico singular para este país. De cierta manera, la
historia se repite: si, en algunos casos, la revolución socialista
soviética había derrumbado íconos importantes para dar lugar a
nuevos símbolos urbanísticos, ahora, a despecho de intentar corregir
algunos daños históricos, el capital privado, y ya no el estado,
compromete valores importantes del patrimonio histórico-
arquitectónico. Como ejemplo, vale citar la construcción de un
Shopping Center en las cercanías del Kremlin, hasta entonces un
espacio que había quedado vacío por cuenta de otra demolición
histórica, la de los viejos edificios, y que, con el proyecto actual, se
convirtió en una referencia para la población joven de la ciudad y
también para el turismo internacional, otro ejemplo es la destrucción
de la iglesia del Cristo Salvador, en 1931, para dar lugar al Palacio
de los Soviets y, en los años 90, recuperada a un alto costo
financiero, aunque con un gran valor en cuanto al imaginario.

Hay, entonces, nuevas soluciones y nuevos problemas emergentes


de una nueva situación económica, social y política. Tal situación
excluye partes de la ciudad, crea nuevas élites y, lo que es mas
importante para la conclusión de este trabajo, busca en la
arquitectura y en el urbanismo (para bien o para mal) instrumentos
de protección, de demostración de poder y de revelación de cambios