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Alianza Universidad

Michael Mann

Las fuentes
del poder social, I
Una historia del poder
desde los comienzos hasta 1760 d.C.
Versión española de
Fernando Santos Fontenla

nez de 9l{onso
Prof. María 'Teresa Marti
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La aparición de la estratificación 115

Capítulo 3 de los pueblos a los que intuitivamente consideramos civilizados. Es


LA APARICION DE LA ESTRATIFICACION, un indicador perfecto de la «historia» frente a la .-prehistoria». Pero
LOS ESTADOS Y LA CIVILIZACION también se halla, en forma rudimentaria, en la Europa sudorienta!
CON MULTIPLES ACTORES DE PODER prehistórica, sin que vaya acompañada de los demás aditamentos
EN MESOPOTAMIA característicos de la civilización. Los incas del Perú, a los que gene­
ralmente se considera «civilizados», no tenían escritura. La urbani­
zación, que también es algo general de la «civilización», no nos da
un indicador perfecto. Es posible que los asentamientos aldeanos
prehistóricos igualaran en tamaño de la población, aunque no total­
mente en densidad, a las primeras ciudades de Mesopotamia. No
existe un factor aislado que constituya un indicador perfecto de lo
que queremos decir. Este es el primer motivo ·por el cual la civili­
zación se suele definir en términos de listas amplias de característi­
cas. La más famosa es la lista de diez de esas características estable­
cida por Childe (1950): ciudades (es decir, un gran aumento de ta­
maño y de densidad de asentamiento); especialización del trabajo a
jornada completa; concentración social de la gestión del excedente
en «capital»; distribución desigual del excedente y aparición de una
«clase gobernante»; organización estatal basada en la residencia más
bien que en el parentesco; aumento del comercio a larga distancia
Introducción: La civilización y la agricultura aluvial de productos suntuarios y necesarios; edificios monumentales, estilo
artístico uniforme y naturalista; escritura, y matemáticas y ciencia.
La argumentación del último capítulo era un tanto negativa: la Esta lista suele · ser objeto de críticas (por ejemplo, Adams, 1966)
aparición de la civilización no fue una excrecencia de las propiedades porque está formada nada más que por elementos inconexos, útil
generales de las sociedades prehistóricas. Esta afirmación �arece que­ sólo como una descripción de fases, no una explicación de procesos.
-
dar inmediatamente apoyada por el hecho de que ocurno de forma Sin embargo, es cierto que esas características se agrupan en «com­
independiente sólo unas cuantas veces: probablemei:ite en seis oca­ plejos de civilización». Si existía un «todo civilizado», ¿cuál era su
siones, quizá sólo en tres o nada menos que en diez. Pero desde carácter esencial?
hace mucho tiempo se ha creído que entre esos casos se daba una En este caso sigo a Renfrew, el cual señala que la lista de Childe
especie de pauta común, centrada en la presencia de la agricultura está formada por artefactos. Estos interponen objetos hechos por el
aluvial. Entonces, ¿fue la aparición de la civilización, junto con sus hombre entre los seres humanos y la naturaleza. Casi todas las ten­
características concomitantes de estratificación social y del Estado, tativas de definir la civilización se centran en el artefacto. Así, Ren­
algo más que un accidente histórico? Aunque los casos fueran pocos, frew define la civilización como un aislamiento de la naturaleza:
¿se ·ajustaron a una pauta? Yo aduciré que sí. El objetivo de este «Parece lógico seleccionar como criterios los tres aislantes más po­
capítulo y del siguiente es identificar la pauta y sus limitacio�es. tentes, es decir, los centros ceremoniales (aislantes contra lo desco­
Nunca podemos definir exactamente lo que ':lueremos dec�r con nocido), la escritura (aislante contra el tiempo) y la ciudad (el gran
el término «civilización». La palabra tiene demasiada resonancia y el contenedor, definido espacialmente, el aislante contra el exterior)»
registro prehistórico y el históri�o son demasiado v���dos_. Si nos (1972: 13). Obsérvese la similitud de la metáfora con la de la jaula
,
centramos en una sola característica presunta de la civihzacion, nos social. La civilización era un todo complejo de factores aislantes y
metemos en dificultades. Por ejemplo, la escritura es característica enjaulantes que aparecieron juntos de forma relativamente repentina.
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Si tomamos las tres características de Renfrew como nuestro in­ los valles fluviales regados. La civilización del Valle del Indo se di­
dicador, sólo unos cuantos casos de la aparición de la civilización fundió por las costas occidentales de Pakistán y la India, pero siguió
fueron autónomos. Que sepamos, ha habido cuatro grupos con es .:. centrada en su único río hasta derrumbarse. Egipto siguió limitado
critura, urbanos y con centros ceremoniales que hayan surgido in­ al Nilo durante mucho más tiempo, desde el 3200 hasta el 1500 a.C.,
dependientemente en Eurasia: los sumerios de Mesopotamia, los cuando se embarcó en una política expansionista. Durante este pe­
egipcios del valle del Nilo; la civilización del Valle del Indo, en lo ríodo, lo único que varió fue su longitud a lo largo del río. Incluso
que es hoy Pakistán, y el pueblo de varios valles fluviables del nor­ después, su base de poder siguió estando en las riberas del Nilo.
te de China, a partir del Río Amarillo. Sólo el más antiguo, Su­ China fue estableciendo territorios ramificados, pero su núcleo eco­
meria, es sin duda independiente y por eso se ha despertado pe­ nómico y estratégico siguió estando en los suelos de loess de la
riódicamente el interés por las teorías sobre difusión y conquista de llanura regada del norte de China. Los imperios sumerio, acadio,
los otros casos. Sin embargo, el consenso actual entre los especialis­ asirio antiguo y babilónico se centraron en el Tigris y (sobre todo)
tas va en el sentido de conceder a los cuatro la condición de inde­ el Eufrates desde el 3200 hasta el 1500 a.C.; todos estos casos pro­
pendientes. Algunos añaden un quinto, los minoicos de Creta, aun­ vocaron imitaciones en ecologías parecidas a lo largo de los valles
que éste es un caso polémico. Si pasamos a otros continentes, quizá fluviales, e incluso los oasis del desierto, de Eurasia. En América, si
podamos añadir dos casos más, las civilizaciones precolombinas de bien los orígenes agrícolas de los pueblos precolombinos variaban,
Mesoamérica y el Perú 1, probablemente sin contacto entre sí e in­ algunos (aunque no todos) de los grandes avances sociales hacia la
dependientes de Eurasia. Esto da un total probable de seis casos urbanización y la escritura parecen vinculados al riego, que siguió
independientes. Sin embargo, no hay dos autores que estén de acuer­ siendo el núcleo de los imperios hasta la llegada de los españoles.
do en la cifra exacta. Por ejemplo, Webb (1975) añade también Elam Pero la relación no es invariable. Si se cuenta Minos, se desvía,
(adyacente a Mesopotamia, comentado más adelante en este mismo pues la agricultura aluvial y de regadío era prácticamente inexistente.
capítulo) y la región de los lagos de Africa oriental, que no inclui­ En Mesoamérica, la contribución maya es una desviación. Y des­
m�s aquí. Otras civilizaciones probablemente interactuaron con esas pués, en todos los casos, el papel de la agricultura aluvial y de re­
civilizaciones establecidas o con sus sucesoras. Así, la civilización no gadío fue en disminución. Tampoco servirían para explicar el impe­
es asunto para el análisis estadístico. Dado el carácter único de las rio hitita, el persa, el macedonio ni el romano. Sin embargo, en los
sociedades, ¡quizá no pudiéramos establecer ninguna generalización comienzos de la historia en Eurasia y en América estaba ocurriendo
sobre la base de un número tan pequeño! algo, sobre todo en los terrenos aluviales de los valles fluviales, que
Sin embargo, en casi todos los casos hay una característica que tuvo profundas consecuencias para la civilización. ¿Por qué?
sobresale: surgieron en valles fluviales y practicaron la agricultura Mi respuesta adapta y combina las explicaciones existentes. Pero
aluvial. De hecho, casi todas fueron más allá y regaron artificial­ yo hago hincapié en dos aspectos. En primer lugar, mientras que la
mente las tierras de sus valles con el agua de las inundaciones. Al mayor parte de los relatos evolucionistas locales son funcionales,
contrario que en la prehistoria, en la cual el desarrollo se producía narrados en términos de oportunidad y de incentivos para el avance
en todo género de situaciones ecológicas y económicas, la historia y social, yo hablaré de la inseparabilidad de la funcionalidad y la ex­
la civilización parecerían ser un producto de una situación determi­ plotación. Continuará la metáfora de la jaula: la característica deci­
nada: agricultura aluvial y quizá también de regadío. siva de esas ecologías y de las reacciones humanas que provocaron
Incluso después de que casi todos los casos mencionados se fue­ fue el cierre de la vía de escape. Los habitantes locales, al contrario
ran extendiendo, su núcleo permaneció durante mucho tiempo en que los del resto del globo, se vieron obligados a aceptar la civili­
zación, la estratificación social y el Estado. Se vieron atrapados en
determinadas relaciones sociales y territoriales, que les obligaban a
1
De suponer que los antiguos peruanos poseyeran un equivalente funcional de intensificar esas relaciones en lugar de huir de ellas. Ello creó opor­
la escritura en su sistema único del quipu (véase el capítulo 4). tunidades de desarrollar tanto el poder colectivo como el distributi-
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vo. El resultado fue la civilización, la estratificación social y el Es­ los ensayos, los argumentos de Cohen y MacNeish se parecen bas­
tado. El argumento se parece a la teoría de Carneiro (1970, 1981) tante al mío en el sentido descriptivo. Los relatos evolucionistas les
de la «circunscripción ambiental», repetida por Webb (1975) (de la parecen sospechosos y les interesa analizar determinados mecanis­
que se trata más adelante en este capítulo), aunque sin el hincapié mos locales que dar la salida a la carrera hacia el Estado, basados
que hace esa teoría en la cuestión demográfica y el militarismo. Por en procesos de enjaulamiento en medio de la diversidad regional.
tanto, cabe hallar la clave del papel del riesgo en una intensificación Pero los ensayos más teóricos del volumen no van más allá de esto.
considerable de las fuerzas aislantes o enjaulantes presentes en la Se empantanan en dos polémicas que los sociólogos conocen desde
prehistoria. Esas fuerzas enjaulantes deben desempeñar el papel cau­ hace mucho tiempo.
sal en nuestra explicación, no la agricultura aluvial o de regadío en La primera aparece en el ensayo de Haas. Se siente comprensi­
sí, que no fue sino su forma o indicador habitual en esta época blemente irritado con las teorías funcionalistas del Estado. Se siente
histórica. obligado a elaborar lo que él califica de un modelo de. «conflictos»,
En segundo lugar, en varios momentos de la narración en este centrado en la lucha de clases y no en los procesos de integración
capítulo y en los dos siguientes, minimizo la importancia de las social. ¡ Ningún sociólogo necesita otra dosis más de modelos de
tierras aluviales y del riego en sí en las primeras civilizaciones. He­ «conflicto» frente a «integración», tan conocidos a fines del decenio
mos de considerar también su relación con otras ecologías y pobla­ de 1950 y en el de 1960! La sociología moderna considera ambas co­
ciones adyacentes y la forma en que las estimularon. Tampoco en sas estrecha y dialécticamente entrelazadas: la función genera la ex­
este respecto pretendo ser original: véase la obra reciente de estu­ plotación y a la inversa. Sólo en circunstancias excepcionales (por un
diosos como Adams (1981) y Rowton (1973, 1976) sobre Mesopo­ lado una comunidad de iguales, por el otro una guerra de simple expro­
tamia, o de Flannery y Rathje sobre Mesoamérica (que se comenta piación y exterminio) podemos distinguir entre sociedades domina­
en el capítulo siguiente). Lo único que hago es formalizar el hincapié das por la integración o por el conflicto. No veremos ejemplos de ello
hecho mediante el modelo de redes superpuestas de poder que se en este capítulo ni en el sigu iente, que tratan de los primeros Estados.
explica en el capítulo 1: el extraordinario desarrollo de la civiliza­ En segundo lugar, otros dos colaboradores, Coe y Keatinge, lla­
ción en Mesopotamia y en otras partes se puede comprender si se man la atención, acertadamente, sobre la importancia de la religión
examinan las redes superpuestas de poder estimuladas por la agri­ para la formación del Estado en el Nuevo Mundo, en especial su
cultura aluvial y de regadío. Hasta cierto punto, esas redes se pueden capacidad para integrar culturalmente un territorio más amplio del
comprender mediante otro modelo convencional, el «núcleo» y la que podría gobernar un Estado. Según ellos, esto significa que los
«periferia», aunque ese modelo tiene limitaciones. En particular, un factores religiosos, culturales e idiológicos deben tener una «auto­
modelo de red de poder nos permite comprender mejor que se tra­ nomía» considerable en la vida social. De esta argumentación se trata
taba de civilizaciones con actores múltiples de poder. No eran socie­ detalladamente en la introducción de los compiladores. Estos sugie­
dades unitarias. Normalmente estaban integradas por dos niveles de ren diversos modos en que los factores ideológicos podrían combi­
poder, varias unidades políticas pequeñas, a menudo ciudades-Esta­ narse en una explicación con otros factores más materiales. Yo aña­
do y un complejo de civilización «cultural/religioso» más amplio. diría que la afición a los «factores ideológicos independientes» está
Tampoco esta observación es original (por ejemplo, Renfrew, 1975). entrando en otras esferas de colaboración entre arqueólogos y an­
Pero ambos enfoques se pueden llevar más allá. Los arqueólogos, tropólogos (por ejemplo, la explicación de Stonehenge dada por Shen­
al enfrentarse con los nuevos panoramas que ellos mismos abren, a nan en 1983). En este caso me resulta difícil proclamar que la so­
veces hacen suyas teorías sociológicas bastante gastadas. Así, es po­ ciología convencional brinda una solución. Lo único que aporta es
sible que un sociólogo señale esto y lleve el argumento general algo medio siglo de polémicas entre los partidarios de los «factores ideo­
más allá. Lo ejemplificaré mediante una crítica positiva de una co­ lógicos independientes» y los materialistas. Pero en el volumen 111
lección de ensayos sobre la transición al Estado desde el punto de de esta obra intento llegar a una solución. Sus comienzos se esbo­
vista del Nuevo Mundo antigu o, la de Jones y Kautz (1981). Entre zaron en el capítulo 1.
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El error consiste en concebir la ideología, la economía, etc., como después a lo largo del tiempo. Como los casos también diferían en
tipos ideales analíticos que cobran cuerpo en las sociedades como otros sentidos, es improbable que logremos aplicar este modelo (o
estructuras autónomas, o como «dimensiones» o «niveles», de una· cualquier otro) mecánicamente a todos ellos.
sola «sociedad» general. Según este modelo, debería resultar posible Debido a esas diferencias, empiezo por contentarme en un caso,
clasificar sus contribuciones relativas a la determinación de la estruc­ el de Mesopotamia. Es el mejor documentado, al combinar la abun­
tura general de la sociedad. Pero ésa no es la situación que describe dancia de registros con la magnitud de las excavaciones arqueológi­
Coe y Keatinge en el anti gu o Nuevo Mundo. Por el contrario, de­ cas. Debe hacerse una referencia especial a las técnicas topográficas
muestran que las diversas relaciones sociales en que participan las de Adams (1981 y, con Nissen, 1972), que han mejorado inmensa­
personas -producción, comercio e intercambio de ideas, cónyuges, mente nuestra base para generalizar acerca de la historia de los asen­
artefactos, etc.- generaron dos redes socioespaciales de interacción. tamientos que se convirtieron en la primera civilización. A partir de
Una era relativamente pequeña, el Estado; la otra relativamente am­ esa base de datos mesopotámicos, examino el modelo detalladamen­
plia, la religión o la cultura. Sería ridículo sugerir que el Estado no te. Después, en el capítulo siguiente, paso revista a los otros casos
contenía factores comunes «ideales» o que la religión no contenía a fin de ver cuáles son sus principales diferencias y similitudes, para
factores «materiales». Son, por el contrario, diferentes bases poten­ concluir con un modelo general de los orígenes de la civilización.
ciales para constituir sociedades, tanto «reales» como «ideales». Una
de ellas, el Estado, corresponde a las necesidades sociales, que exigen
una organización dotada de autoridad, centralizada territorialmente Mesopotamia: El riego y sus interacciones
y que todavía no podía organizarse más que en zonas limitadas. La regionales de poder
otra, la cultura o la religion, corresponde a unas necesidades sociales 1 !JI
basadas en una similitud más amplia, difusa, de experiencia y de Los primeros datos sobre los riegos en Mesopotamia datan del
interdependencia mutua. Eso es lo que yo denomino organización 5500-5000 a.C. aproximadamente, bastante después de que surgie­
transcendente en el capítulo 1 (completo el argumento en la conclu- ran en otras partes del Cercano Oriente asentamientos urbanos como
sión del capítulo 4 ). Así, la forma más útil de abordar las relaciones los de Catal Hayuk y Jericó. Antes de entonces podemos encontrar
entre los aspectos ideológicos, económicos, militares y políticos de huellas de asentamientos fijos bastante grandes por encima de la
la vida social es interpretándolas en términos sociales. Las sociedades planicie aluvial, que probablemente indican un sistema generalmente
son series de redes de poder superpuestas e intersectantes. igualitario, mixto de aldea/danes y característico (como vimos en el
El modelo utilizado en este capítulo combina dos elementos prin­ último capítulo) de todos los continentes a lo largo de muchos mi­
cipales. Sugiere que la civilización, la estratificación y el Estado sur­ lenios. Además, hasta que se desarrolló el regadío, la zona perma­
gieron como resultado del impulso dado por la ·agricultura aluvial a neció relativamente atrasada, incluso en su evolución hacia la «so­
redes diversas y superpuestas de interacción social presentes en la ciedad de rangos», debido probablemente a su pobreza en materias
región circundante. Ello fomentó una nueva interacción enjaulante primas, en especial piedra y madera. Lo mismo ocurrió, en menor
entre la zona aluvial y los hinterlands, que llevó a una intensificación medida, en los otros valles fluviales euroasiáticos. Así, es probable
de la civilización, la estratificación y el Estado, pero ahora intensi­ que el riego se iniciara a partir de una base generalmente igualitaria
ficada en forma de redes de poder superpuestas, que incorporaban en todos ellos.
un poder permanente y coercitivo. En los valles fluviales la ecología tiene una importancia obvia. Al
Sin embargo, un modelo de ese tipo lleva a dificultades metodo­ comentar la tesis de Wittfogel me ocupo de los detalles de las eco­
lógicas. Aunque podríamos esperar un cierto grado de similitud en­ logías. Pero, en general, el aspecto decisivo es que cuando hay una
tre las agriculturas aluviales de las «civilizaciones prístinas», los con­ inundación el río lleva lqdo y cieno, que una vez depositado se
textos regionales en que se insertaron éstas eran muy variados. Ello convierte en cieno fertilizado. Es lo que se llama el aluvión. Si se
reduce la similitud general entre los casos, tanto inicialmente como puede desviar hacia una zona extensa de tierras ya existentes, cabe
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esperar un rendi miento mucho más alto de los cultivos. Ese es el sido extraordinariamente lento. Hicieron falta casi dos mileni os para
significado d �l riego en el i:nu.ndo antiguo: la difusión de agua y de pasar del riego a la urbanización : antes de la época primitiva de
lodo en las tierras. El rendimiento de los suelos de secano era infe:.. Uruk las pautas de ase ntamiento cambiaron poco y, aunque se co­
rior. En Europa, los suelos son por lo general arcillosos y entonces nociera el riego, no era predomin ante. Y hallamos huellas de riegos
tenían mucho bosque. Su fertilidad dependía de la deforestación, de antiguos, sin complejidad soc ial ni un a evolución local ulterior, en
labrar el suelo y romperlo. I n cluso después de eliminar el bosque diversos lugares del mundo. Las historias de los sistemas de riego
como sabe cualquier jardinero de la zona templada, la labor de re� en lugares como Ceilán y Madagascar destacan los largos combates
generar el suelo superficial es dura. Antes del hacha, el arado, la cíclicos entre aldeas, sus jefes/a ncianos y los reinos montañosos de
azada y la pala de hierro, apenas si resultaba posible eliminar los sus vecinos, cuyo desarrollo, si se produjo, sólo obedeció a la inter­
grandes árboles o labrar el suelo en profundidad. En el Cercano acción con Estados establecidos más poderosos (Leach, 1954; Bloch,
Ori ente había pocos bosques, de forma que los suelos eran más 1977). Es de suponer que Mesopotamia tuvo su propia versión, re­
liV:i �nos, pero también hab�a mucha men os lluvia. Quienes podían lativamente igualitaria, de los ciclos de la prehistoria que se descri­
_
utilizar las crecidas de los nos para obtener agua y suelo superficial bieron en el último capítulo.
gozaban de un a ve ntaja potencial considerable. La lentitud de la apar ición significa que el riego n o puede expli­
Inicialmente, los habi tantes de esas llanuras vivían por en cima del carlo todo, pues ya estaba presente hacia el 5000 a.C. Parece más
nivel de las crecidas. No se sabe si fueron ellos mismos quienes probable que cua ndo se produjo el gra n av:in�e también dep�ndi_e_ra
aprendieron a regar o si tomaron ese con ocmiento de otros. Pero, del desarrollo y la difusión lentos de las tecmcas y la organ1zacion
con el tiempo, un número suficien te de ellos llegó a una i ntervención agrícolas y pastoriles por todo el Cercano Orie nte. Por ejemplo,
más activa en la naturaleza. En tre el 5500 y el 5000 a.C. tenemos tenemos p ru ebas del aumento gradual del comercio a distan cia por
datos d� canal�s artifici ales, cuya const ru cción exigió aproximada­ toda la región durante los milenios quinto y cuarto. Vari os grupos
mente cmco mil horas de trabajo para los más grandes. En conse­ iban aume ntando lentamente el exceden te disponible para el inter­
cuencia, los hallamos adyacentes a los asentamientos claramente más cambio y para suste ntar a artesanos y mercaderes especial izados. La
grandes. ortodoxia académica actual es que «el comercio precedió a la ban ­
Después, en algún momento entre el 3900 y el 3400 a.C. --en dera», es decir, que unas redes bien desarrolladas de intercambio
lo que los arqueólogos califican de época primitiva a media de Uru k precedieron a la formación de Estados en la zona (véanse, por ejem­
(por la gran ciudad de Uruk� se introdujo un cambio de las pautas plo, los en sayos que figuran en Sabloff y Lamberg-Karlovsky, 1976,
demográficas, sin paralelos en ninguna otra parte del mundo hasta y en Hawkins, 1977). Si este lento avan ce fue del orden del europeo,
ese momento. Según Adms (1981: 75), aproximadame nte la mitad de del que informaba Kc:istia nsen en el capítulo anterior (1982), podría­
la población de Mesopotamia meridional vivía ya en asen tamien tos mos prever un 10 por 100 de aumento del excedente en dos mile­
de por lo men os 10 hectáreas, con poblaciones de 10.000 o más nios. Esta cifra es una mera idea, pero sí indica lo que fue proba­
habitantes. Se había produci do la revolución urbana y, con ella, ha­ blemen te u n ritmo cuasi glaciar del desarrollo. Quizá cru zara un
bían aparecido algun as (aunque n o todas) de las características que umbral a principios del cuarto mileni o, que dio el impulso a unos
relacionamos con la civilización. La escritura apareció hacia el pocos regantes en el cual basar su campaña de quinientos años hasta
3100 a.C., y a partir de enton ces n os en contramos en el terreno de llegar a la civilización. Así, las oportunidades y las limitaciones de
la histori a y la civi lización . ¿E n qué con siste ese gran avan ce? Y, la ecología local, que se comentarán ahora, desembocaron en un
¿por qué se produjo? conjunto mucho más amplio de redes sociales y se or ie ntaron par­
Pero, antes de sentirnos tentados de lan zarn os a una narración cialmente hacia éstas.
familiar de la evolución local, hagamos una pausa y contemplemos Dicho esto, hemos de pasar a las oportunidades representadas
la escala de ti empo de que se trata. No fue una pauta con stante, por el aluvión y por el riego. Todo lo que sigue tiene, como con ­
evolucionista y seguida. Al principio, el crecimie nto parece haber dición previa necesaria, el incremento del excedente agrícola gene-
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rado en primer lugar por las crecidas y el entarquinamiento naturales excedente: una jaula social. El regarlo equivalía a invertir en fuerza
y después por el riego artificial, que aumentaron la fertilidad del de trabajo cooperativa con otros, construir artefactos que quedarían
suelo al distribuir el agua y el lodo en una superficie mayor de tierra. fijos muchos años. Producía un gran excedente, compartido entre
En Mesopotamia, esto adoptó en primer lugar la forma del riego en los participantes, vinculado a esta inversión y este artificio concreto.
pequeña escala a lo largo de los diques naturales. Una red natural El empleo de una gran fuerza de trabajo (centenares más bien que
de zanjas y diques generaría un excedente muy superior al que co­ miles de personas) era ocasional, pero periódico y estacional. La
nocían las poblaciones que habitaban suelos de secano. autoridad centralizada también valdría para administrar esos sistemas
Eso llevó a un aumento de la población y de la densidad, quizá de riego. Territorio, comunidad y jerarquía coincidían en el riego
superior al sustentado por la agricultura de secano. Esta última es­ más que en la agricultura de secano o en la ganadería.
taba alcanzando densidades de 1O a 20 personas por kilómetro cua­ Pero no nos obsesionemos demasiado con las llanuras inundadas
drado. En Mesopotamia era de alrededor de 10 hacia el 3500 a.C., o con los riegos. La agricultura de aluvión implica un entorno re­
de 20 para el 3200 a.C. y de 30 para el 3000 a.C. (Hole y Flannery, gional: unas montañas adyacentes aguas arriba que reciben conside­
1967; Renfrew, 1972: 252; Adams, 1981: 90). Pero el excedente tam­ rables lluvias, o nieves en el invierno; la concentración de las co­
bién aumentaba a mayor rapidez que la población, pues se liberaba rrientes de agua en valles con desiertos, montañas o tierras semiári­
a personas para que pasaran de la producción agrícola a la manu­ das entre ellos; y pantanos y marjales en la llanura. El aluvión está
factura artesanal, al comercio y (a jornada parcial) a las actividades situado entre grandes contrastes ecológicos. Ello fue decisivo al pro­
administrativas y suntuarias de la primera clase en parte ociosa co­ ducir tanto una vinculación como una interacción distintas, por ejem­
nocida en la experiencia humana. plo, de las existentes en el terreno relativamente llano de Europa.
Pero el riego significaba una limitación, además de una oportu­ Esos contrastes parecen constituir la receta para la aparición de la
.
mdad. En cuanto empezaron las mejoras, los habitantes se vieron civilización.
enja�lados territorialmente. Eran parcelas fijas de tierras las que pro­ Estudiemos las sucesivas consecuencias económicas de regadío en
porcionaban el suelo fértil; fuera del valle fluvial no l as había. Ya esas ecologías contrastadas. En primer lugar, en los valles fluviales
no era como bajo el predominio de la agricultura de roza del período había grandes marjales, hierba y macizos de juncos, zonas no utili­
prehistórico, cuando existía una necesidad mucho mayor y también zadas del río y un árbol utilísimo, la palmera datilera. El regadío
una posibilidad mayor de circulación. Pero esa jaula era menos mar­ fertilizó a la palmera, aportó inversiones para extenderla e intercam­
cada en Mesopotamia que en Egipto. En la primera, las tierras re­ bió su producto con entornos «periféricos». La caza de aves, de
gadas en la época antigua abarcaban siempre una superficie mucho .cerdos, la pesca y la recolección de juncos interactuaron con la agri­
menor de la que se hubiera podido utilizar. En las primeras fas es, cultura, estableciendo la división del trabajo entre los cazadores-re­
el regadío sólo abarcaba una estrecha franja en el entorno inmediato colectores, con parentescos flexibles y los regantes sedentarios, resi­
de los principales canales fluviales. Probablemente lo mismo ocurrió dentes en aldeas y enjaulados. Estos últimos eran los dominantes,
en la primera pauta de China y del Indo 2• En cambio, el Nilo sólo pues a ellos correspondían el impulso inicial hacia el desarrollo. Des­
fertilizaba una estrecha franja de tierra y probablemente quedó po­ pués, algo más allá en la periferia, había tierras abundantes, fertili­
blado en toda su longitud desde muy pronto. zadas de vez en cuando por las crecidas de los ríos o humedecidas
El territorio también enjaulaba a la gente porque coincidía con por las lluvias. Esas tierras sustentaban algo de agricultura y pasto­
una inversión considerable de fuerza de trabajo para conseguir un ralismo, aportaban carne, pieles, lana y productos lácteos. Las peri­
ferias de Sumeria eran variadas. Al oeste y al sudoeste estaban los
2
Por eso parece que la «presión demográfica,. como factor en el crecimiento de
desiertos y los pastores nómadas: al sudeste, pantanos y el Golfo
la civilización es menÓs importante de lo que se ha solido asumir. Parece un defecto Pérsico; al este, los valles regados, quizá dependientes, del Juzistán;
concreto de los modelos, en otros sentidos muy convincentes, de la «circunscripción al noreste, las zonas intermedias inutilizables del Tigris y el Eufrates,
ambienta),. que brindan Carneiro (1970, 1981) y Webb (1975). y entre ellas el desierto; al nordeste, un corredor fértil que subía por
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el _ río Diyala hasta las llanuras de secano de Mesopotamia septen­ les, cuyo poder se veía reforzado por el comercio con Mesopotamia.
trional (que después se convertiría en Asiria), q_ue daban cereales de El comercio confería a Mesopotamia ventajas de «intercambio
invierno y las montañas bien regadas del Taurus y de los Zagros. desigual». Sus productos manufacturados y artesanales y su agricul­
Así, también los contactos sociales eran variados y comprendían a tura de alta inversión, intercambiados por metales preciosos, apor­
los nómadas del desierto y sus jeques, aldeas situadas en pantanos, taban «mercaderías de prestigio», instrumentos y armas útiles y un
primitivas y con estructuras flexibles, regantes competidores, aldeas medio relativamente generalizado de intercambio. Pero la logística
agrícolas desarrolladas y relativamente igualitarias, y tribus pastoriles del control era abrumadora y no se podía ejercer un control directo
de las montañas. sostenido a partir de Mesopotamia. En este capítulo no veremos
El riego liberó a especialistas para que manufacturasen produc­ ninguna innovación considerable de la logística ni d.e la difusión (véa­
tos, especialmente textiles de la lana, e intercambiarlos con todos esos se en el capítulo 1 una explicación de estos términos) del poder.
vecinos. Los productos se utilizaban en el comercio a gran distancia, Cuando apareció por primera vez el Estado, era una diminuta ciu­
a cambio de piedra, madera y metales preciosos. Los ríos eran na­ dad-Estado. Sus recursos de poder estaban concentrados en su cen­
vegables aguas abajo, especialmente después de que los canales de tro y no se hallaban bajo un control extensivo. Así, el estímulo
regadío regulasen sus corrientes. Así pues, los ríos tenían tanta im­ mesopotámico fortaleció a los rivales y no a los dependientes. La
portancia en su calidad de canales de comunicación como en su urbanización y la formación del Estado autónomo se extendieron
calidad de conductos para el riego. Desde un principio, el comercio por todo el Creciente Fértil, desde la costa mediterránea, por Siria
a gran distancia precedió a la consolidación del Estado. Las merca­ y Anatolia, hasta Irán, en el este.
derías extranjeras eran de tres tipos principales: 1) materias primas Cabe decir que esas relaciones eran entre el «núcleo» y la «peri­
enviadas por yía fluvial a grandes distancias: por ejemplo, desde los feria», como hacen muchos estudiosos. Pero la periferia no se podía
bosques del Líbano y las minas de las montañas de Asia Menor; controlar desde el núcleo y su desarrollo era necesario para el del
2) comercio a media distancia procedente de los nómadas y los pas­ núcleo y viceversa. El crecimiento de la civilización implicó a todas
tores adyacentes, consistente sobre todo en animales y paños, y esas redes de poder flexiblemente conectada y parciaknente autóno­
3) comercio a gran distancia por vía fluvial, marítima e incluso ca­ mas. Análogamente, la metáfora de Rowton (1973, 1976) del creci­
ravanas por tierra de bienes suntuarios, es decir, productos manu­ miento diomórfico de la civilización -aunque señala útilmente la
facturados con una alta relación valor/peso, sobre todo minerales relación central entre los regantes y los manufactureros urbanos y
preciosos de las regiones montañosas, pero también mercaderías pro­ oleadas sucesivas de nómadas y seminómadas- también puede ser
cedentes de otros centros de civilización emergente: asentamientos objeto de una mala interpretación. Como señala Adams (1981: 135
fluviales y portuarios y oasis del desierto esparcidos por el Cercano y 136), las dos formas de vida no estaban delimitadas tajantemente.
Oriente, desde Egipto hasta Asia (Levine y Young, 1977). Se superponían en un «continuo estructural y étnico» e intercam­
Estas interacciones no sólo aumentaron la fuerza del regadío en biaban productos materiales y culturales, que aportaban energía a
sí, sino también las diversas actividades sociales que se superponían ambas formas de vida y las transformaban y creaban «marcas» po­
a él. Y, además de reforzar la jaula del riego, tuvieron repercusiones tencialmente poderosas que podían movilizar a elementos de ambos
sobre las redes sociales más difusas de la periferia. Casi todas éstas estilos de vida.
son menos visibles, pero su fijación territorial y social sería inferior
a la de los regantes. Los contactos y la interdependencia las impul­ La aparición de la estratificación y del Estado
sarían algo en el sentido de la fijación, muchas v.eces bajo una cierta hasta el 3100 a.C. aproximadamente
hegemonía de los regantes. Marfoe (1982) sugiere que las colonias
mesopotánicas iniciales en las zonas de suministro de materias primas La interacción del riego y su región llevó a dos tendencias en­
de Anatolia y Siria dieron paso a una política local autónoma. A esa jaulantes conexas, el auge de la propiedad cuasi privada y el auge
colonia se sumaron otras comunidades políticas agrícolas y pastori- del Estado.
128 Una historia del poder hasta 1760 d.C. La aparición de la estratificación 129

La propiedad privada se vio alentada por la fijación territorial y piedad aleatoria o planeada de la tierra era la posesión de una po­
social. Al proceder de una mezcla generalmente igualitaria de aldeas sición estratégica en el punto de contacto con redes más difusas. Los
y clanes, adoptó la forma de los derechos de propiedad de la familia puntos de confluencia de ríos, los vados de canales, más las encru­
extendida o incluso del clan, en lugar de los derechos individuales. cijadas y los pozos, brindaban la oportunidad de ejercer controles
Los recursos económicos clave eran fijos, en posesión permanente mediante la organización del mercado y de los almacenes, además
de un grupo familiar sedentario. Esas tierras constituían la principal de la «renta por protección», a los colonos adyacentes. Algunos
fuente de la riqueza sumeria. Eran al mismo tiempo el principal estudiosos atribuyen gran parte de la organización social sumeria a
recurso productor de excedente y el lugar en el que se centraban los factores estratégicos (por ejemplo, Gibson, 1976). Como los ríos
intecambios con todas las demás ecologías. Los recursos estaban con­ tenían tanta importancia para las comunicaciones, la mayor parte de
centrados en esas tierras, pero dispersos por todas las demás redes las posiciones estratégicas se hallaban en las zonas nucleares de la
de autoridad. El contraste es importante, pues permitía a quienes tierra regada.
controlaban esas tierras movilizar una cantidad desproporcionada de O sea, que esas desigualdades afortunadas no se derivan mera­
poder social colectivo y convertirlo en un poder distributivo utili­ mente de un acceso diferenciado al agua o a los suelos fértiles. Tam­
zado contra los demás. bién presuponen una yuxtaposición de derechos fijos de propiedad
Recordamos dos de las teorías de los orígenes de la estratificación inducidos, de una parte, por el riego y, de la otra, por derechos no
comentadas en el capítulo 2, la liberal y la marxista revisionista. El territoriales, más fluidos y dispersos, sobre excedentes que también
liberalismo situaba el estímulo inicial en las diferencias interperso­ iban aumentando en diferentes ecologías. La concentración de pobla­
nales de capacidad, trabajo duro y suerte. Como teoría general, es ción, de riqueza y de poder ocurrió en el primero de los casos a
absurda. Pero es muy pertinente cuando las parcelas de tierra ocu­ mayor velocidad que en el segundo. La diferencia entre ellos fue
padas y adyacentes tienen una productividad muy diversa. En el creciendo de forma exponencial (Flannery, 1972). Los principales
regadío antiguo, la proximidad accidental al suelo fertilizado creaba actores de poder en el primero de los casos ejercían su hegemonía
grandes diferencias de productividad (es lo que destaca Flannery, sobre ambos sectores. Con el tiempo, la estratificación se fue inten­
1974, como clave de la estratificación ulterior). Pero también hemos sificando a lo largo de este eje. A medida que crecía el excedente,
de abandonar al individuo, tan bienamado del liberalismo. Se trataba algunas de las familias o de las aldeas propietarias y regantes del
de una propiedad de familias, aldeas y pequeños clanes. De la teoría núcleo se retiraron total o parcialmente de la producción directa para
marxista revisionista extraemos la idea de la posesión efectiva de esa dedicarse a la artesanía, al comercio y a ocupar cargos oficiales y sus
propiedad por élites de aldea y de linaje. Porque el regadío también principales sustitutos fueron «jornaleros dependientes», que recibían
refuerza la cooperación de unidades mayores que los hogares. tierras y raciones prebendarías, probablemente extraídos de la po­
Cuando es tan grande la preparación y la protección de la tierra blación de las zonas adyacentes y, en segundo lugar, aunque en
que está organizada colectivamente, resulta difícil que se mantenga menor grado, esclavos (normalmente, cautivos de guerra de zonas
la propiedad de la tierra en manos de un individuo o de hogares externas). Nuestro conocimiento detallado de este proceso procede
campesinos. Los registros sumerios después del 3000 a.C. indican de fechas más tardías, después del 3000 a.C., pero probablemente el
que las tierras regadas se dividían en parcelas mucho mayores de las proceso en sí date del comienzo mismo de la urbanización Qankows­
que podían labrar las familias por sí solas, al contrario de la situación ka, 1970). Se trata de una estratificación lateral, de un lado a otro
existente en la mayor parte de las aldeas prehistóricas. Una de sus de la llanura aluvial, entre el núcleo y partes de la periferia. Es
formas era la propiedad privada por un grupo familiar extenso. Las posible que esto se viera acompañado por una segunda estratifica­
relaciones de parentesco y tribuales locales generaban una gestión ción, dentro del núcleo, en virtud de la cual la autoridad de rango
del regadío por la autoridad de rangos, lo cual parece haber desem­ del jefe del grupo de parentesco y de la aldea se convirtió en una
bocado en concentraciones de propiedad privada. posición casi de clase sobre sus propios parientes o los demás habi­
Otra base para las desigualdades permanentes, debida a la pro- tantes de la aldea.
130 Una historia del poder hasta 1760 d.C. La aparición de la estratificación 131

Esto brinda una solución al problema laboral planteado en el unas diferencias de riqueza cada vez mayores. A partir del 3000 a.C.,
último capítulo por autores de la escuela militarista (por ejemplo, las desigualdades entrañaban unas diferencias reconocidas legalmente
por Gumplowicz). Estos aducían que no era posible que surgiera en cuanto al acceso a la propiedad de la tierra. Nos enfrentamos con
espontáneamente una distinción entre terratenientes y jornaleros sin cuatro grupos: familias principales, con acceso a los recursos de tem­
tierras en el seno de un grupo de parentesco o de una aldea, porque plos y palacios; personas libres corrientes; trabajadores depen,die�tes
no está permitido que los parientes exploten a sus parientes. Así, semilibres y unos cuantos esclavos. Pero para comprenderlo me¡or,
aducían, la distinción debe tener su origen en la conquista de un hemos de pasar al segundo gran proceso social generado por el en­
grupo de parentesco por otro. Sin embargo, no parece que los orí­ jaulamiento social y territorial, el auge del Estado.
genes de la propiedad en Mesopotamia fueran acompañados de una Los mismos factores que fomentaron las diferencias de propiedad
gran violencia organizada. No predominaba la esclavitud, sino una también intensificaron una autoridad territorialmente centralizada,
condición laboral de semilibertad (Gelb, 1967). El arte tardío de es decir, un Estado. La gestión de los riesgos desempeñó su papel.
Uruk representa a veces a soldados y prisioneros, pero esos motivos El intercambio de productos agrícolas, cuando el territorio de la
no son tan frecuentes como en períodos ulteriores. Las fortificacio­ parte más poderosa estaba fijado y era estratégico para el transporte,
nes parecen ser raras, aunque los arqueólogos sienten renuencia a significaba que el almacén redistributivo o el mercado de intercam­
presentar argumentos basados en la ausencia de restos. Y, en general, bio estarían centralizados. Cuanto más se centralizan los recursos,
como observa Diakonoff (1972), la Mesopotamia inicial se caracte­ más defensa necesitan, y de ahí también la centralización militar. El
riza por la práctica ausencia de diferencias de condición social mili­ desequilibrio entre las partes creó otra función política centralizada,
tarista (o, de hecho, de cualquier diferencia no económica). En todo porque los regantes aspirarían a disponer de rutinas más ordenadas
caso, el argumento militarista presupone que existían sociedades cla­ de intercambio de lo que podía brindar la organización social exis­
ramente demarcadas, pero que las fronteras sociales seguían estando tente de los pastores y los cazadores-recolectores. En la historia
un tanto difuminadas. La denominación de una periferia por un ulterior se denomina a esto «tributo», el intercambio regulado au­
núcleo, con las consiguientes relaciones patrón-cliente -si el núcleo toritariamente, mediante el cual las obligaciones de ambas partes se
tiene la posesión exclusiva de una tierra fértil- puede llevar a for­ expresan formalmente y van acompañadas de los rituales de la di­
mas más o menos voluntarias de subordinación laboral. La periferia plomacia. Esto tuvo consecuencias estabilizadoras tanto para los pas­
puede experimentar un crecimiento demográfico mayor del que pue­ tores como para los cazadores-recolectores: los civilizó. Una ve7. que
de sustentar; por otra parte, las raciones disponibles como salario se regularizan los contactos, se produce la difusión de las prácticas.
para los trabajadores sin tierra en el núcleo pueden haber brindado Aunque a los agricultores regantes sedentarios les agrada conside­
un nivel de vida más seguro que la periferia. Es posible que los jefes rarse como «civilizados» y representan a los demás como «bárba­
o los ancianos de la periferia -los principales proveedores de escla­ ros», existen una similitud y una interdependencia cada vez mayores.
vos y de siervos a las sociedades más desarrolladas a lo largo de la Eso fue lo que probablemente ocurrió a los lados de las llanuras
historia- hayan colaborado a su subordinación. Así, los orígenes de aluviales a medida que los regantes, los cazadores de aves, los pes­
la estratificación se hacen más comprensibles si abandonamos una cadores e incluso algunos pastores se fueron acercando más los unos
explicación «interna» basada en sociedades unitarias 3• a los otros.
Esta estratificación fue surgiendo a lo largo de todo el final del Es posible que una de sus principales formas de interdependencia
cuarto milenio. Los restos de las tumbas y la arquitectura revelan en el período en torno al 3000 a. C. fuera la aparición de un Estado
redistributivo. Existía un minucioso almacenamiento central de mer­
3
Podría añadir que aunque tanto la bastardía como la servidumbre por deudas
caderías y muchas veces se sugiere que eso equivalía a un intercam­
pueden aportar una fuerza de trabajo explotada «interna», en las sociedades primitivas bio, no mediante un mercado, sino mediante la asignación autoritaria
no proporcionan en grado suficiente ni la cantidad ni la estabilidad de la explotación de valor por una burocracia central. Pero los autores que destacan
institucionalizada como para explicar los orígenes de la estratificación. esto (por ejemplo, Wright y Johnson, 1975; Wright, 1977) no lo
l3 2 Una historia del poder hasta 1760 d.C. La aparición de la estratificación 133

interpretan exactamente en los términos funcionales de la «teorí� de mente como durante las catástrofes naturales ocasionales, un cierto
la jefatura redistributiva.. (que se comenta en el capítulo anterior). grado de inversión con rendimiento aplazado en la cooperación la­
No hacen hincapié en la redistribución como una solución racional boral entre aldeas, por ejemplo, a lo largo de una zona lateral de la
del intercambio entre diferentes nichos ecológicos en ausencia de llanura aluvial y a lo largo del río durante una extensión de varios
técnicas avanzadas de comercialización, sino más bien como si el kilómetros. Esto constituía un poderoso impulso hacia unidades po­
núcleo regado impusiera un poder parcialmente arbitrario sobre la líticas mayores que el grupo de parentesco o la aldea. Al cabo de
periferia. Otros autores (por ejemplo, Adams, 1981: 76 a 81) tam­ poco tiempo, una de las funciones principales del templo sumerio
bién creen que ese modelo núcleo-periferia es demasiado rígido. De­ pasó a ser la administración de los riegos y lo siguió siendo durante
beríamos imaginar una hegemonía más flexible del patrono sobre el mil años 4•
cliente. O sea, que el Estado surgió a partir de unas relaciones fle­ Estos Estados de templos no parecen especialmente coercitivos.
xibles entre el patrón y el cliente, al igual que la estratificación social. Resulta difícil estar seguro, pero en general se acepta la opinión de
La centralización también se vio fomentada por las vinculaciones Jacobsen (1943-1957): la primera forma política permanente fue una
verticales a lo largo de los ríos. El núcleo interno de la llanura aluvial democracia primitiva en la cual unas asambleas integradas por una
empezó a llenarse y los grupos de aldeas o de parentesco empezaron gran proporción de los varones adultos libres de la ciudad adoptaban
a tener roces. Necesitaban unas relaciones relativamente fijas y re­ las decisiones importantes. Jacobsen sugería una asamblea bicameral:
guladas. La autoridad, presente desde hacía mucho en el seno del una cámara alta de ancianos y otra baja de hombres libres. Si bien
grupo de linaje y de la aldea, también era necesaria en las relaciones
entre aldeas. Ello tuvo por resultado un segundo nivel de entidades ' es posible que esto sea un poco idealizado -pues la fuente principal
consiste en mitos más tardíos-, la alternativa probable es una oli­
mayores, cuasi políticas. En Sumeria parece que un tipo concreto de garquía flexible y bastante amplia integrada por los jefes de las fa­
centro ceremonial ( el segundo de los tres indicadores de civilización milias más importantes y quizá, también, de los barrios de la ciudad.
de Renfrew), el templo, intervino en este proceso, a menudo como Podemos concluir provisionalmente que poco antes del año
árbitro entre aldeas. La importancia del templo estaba bastante ge­ 3000 a.C. estas comunidades políticas se encontraban en un proceso
neralizada ente las primeras civilizaciones, cuestión a la que volveré de transición, en ese vago paso de la autoridad de rangos hacia el
en la conclusión del capítulo 4. Steward (1963: 201 y 202) señala Estado estratificado. Pero, al principio, la transición ocurrió menos
que prácticamente en todas partes la cooperación social ext�nsiva en en la esfera de la coacción de los gobernados por los gobernantes
la agricultura de regadío estaba relacionada con un sacerdocio fuerte, que en la de la coacción en el sentido de enjaular, en el crecimiento
tanto en los casos del Nuevo Mundo como en los del Viejo Mundo. de unas relaciones sociales concentradas, inevitablemente intensas y
Aduce que un grupo relativamente igualitario dedicado a 1� co<;>pe­ centralizadas. La transición a la coacción y la explotación fue más
ración tenía unas necesidades desusadamente grandes de solidaridad lenta. Las diferencias entre las familias principales y el resto, y entre
normativa. Los estudiosos modernos rechazan las connotaciones re­ los hombres libres y los trabajadores dependientes o esclavos, eran
ligiosas del término «sacerdocio.. en Mesopotamia. Describen a los diferencias de «rango absoluto». Pero el rango en el interior de las
sacerdotes como personas más seglares, más administrativas y polí­ familias principales parece haber sido «relativo» e intercambiable. El
ticas, como un cuerpo diplomático, gestores de los riegos y distri­ rango dependía en gran medida de la proximidad a los recursos eco-
buidores. Mediante un proceso cuyos detalles no conocemos, el tem­
plo aparece como el primer Estado de la historia. A medida que iba
avanzado el riego, hacía falta una cooperación laboral más extensiva. ' Gibson (1976) ha aducido que este papel se vio reforzado en Sumeria por un
Hay polémica en torno a exactamente qué zona territorial era co­ factor accidental. Hacia el 3300 a.C., el brazo oriental del Eufrates se secó repenti­
lectivamente interdependiente en la agricultura hidráulica, como ve­ namente cuando las aguas abrieron de repente nuevos canales más al oeste. Eso pro­
remos. Pero la prevención y el control de las inundaciones, la cons­ dujo una emigración masiva hacia el brazo occidental, organizada forzosamente de
fonna extensiva (probablemente por los templos). Según él, esta fue la razón de que
trucción de presas, diques y canales de riego, exigían, tanto regular- se fundaran las ciudades de Kish y de Nippur.
134 Una historia del poder hasta 1760 d.C. La aparición de la estratificación 135

nómicos, que en sí mismos eran intercambiables. No parece haber nizaban la producción y la redistribución con gran detalle y com­
pruebas de un establecimiento de rangos en relación con criterios plejidad: un tanto para los costes de producción, un tanto para el
genealógicos «absolutos», como una presunta proximidad a los dio­ consumo del templo, un tanto para los impuestos, un tanto para las
ses o los antepasados. En esos sentidos, la aparición de la estratifi­ reinversiones en semillas, etc. Se trata de un Estado redistributivo
cación y el Estado fue lenta y desigual. en el sentido de Polanyi (mencionado en el capítulo anterior). Pero
Sin embargo, los dos procesos de crecimiento del Estado y de la es probable que en el sector privado se aplicaran los mismos prin­
propiedad privada estaban vinculados entre sí y al final se apoyaban cipios. El Estado era como un gran hogar, que coexistía amigable­
el uno en el otro. En el capitalismo moderno, con sus derechos de mente con hogares basados en el parentesco 5•
propiedad privada tan institucionalizados y con Estados que no in­ La fusión y el enjaulamiento de las relaciones de autoridad tu­
tervienen, consideramos que ambos tipos de propiedad son caracte­ vieron otra consecuencia: la aparición del tercero de los indicadores
rísticamente antitéticos. Sin embargo, en casi todos los períodos his­ de civilización de Renfrew: la escritura. Si examinamos atentamente
tóricos esto sería un error, como veremos en reiteradas ocasiones. los orígenes de la alfabetización, obtenemos una visión correcta del
La propiedad familiar y privada y el Estado surgieron juntos, fo­ proceso civilizador inicial. En este caso es crucial Sumeria, porque
mentados por los mismos procesos. Cuando comienzan nuestros re­ sus registros son relativamente buenos y porque es un caso seguro
gistros -la tablillas excavadas en la primera ciudad de Lagash­ de desarrollo espontáneo de la escritura en Eurasia. Los otros casos
hallamos una mezcla complicada de tres f ormas de propiedad de la posiblemente independientes de alfabetización en Eurasia quizá re­
tierra administrada por el templo. Había campos que eran propiedad cibieran su estímulo de Sumeria. En todo caso, quedan todavía por
de los dioses de la ciudad y estaban administrados por los funcio­ descifrar dos escrituras, la del Valle del Indo y la de la Creta minoica
narios del templo, campos· arrendados anualmente por el templo a (lineal A), mientras que en los dos casos restantes sólo se han con­
distintas familias y campos concedidos a distintas familias a perpe­ servado selecciones tendenciosas de escritos. Respecto a la China
tuidad y sin el pago de arriendo. La primera y la tercera formas Shang sólo disponemos de registros de las consultas de los primeros
solían abarcar grandes superficies y denotaban una propiedad colec­ gobernantes con los oráculos, conservadas porque se inscribieron en
tiva y privada en gran escala, en ambos casos con el empleo de mano conchas de tortuga o en superficies óseas parecidas. Indican que el
de obra dependiente y unos cuantos esclavos. Los registros indican principal papel de los dioses es brindar orientación sobre problemas
que la propiedad colectiva y la privada fueron fusionándose cons­ políticos y militares. En cuanto a Egipto, disponemos de inscripcio­
tantemente, a medida que la estratificación y el Estado se desarro­ nes funerarias en metal y en piedra, es decir, inscripciones religiosas,
llaban de forma más extensiva. El acceso a la tierra llegó a quedar aunque la mayor parte de la escritura se hacía en papiro o en cuero,
monopolizado por una élite unificada, pero todavía representativa, materiales que han sucumbido. En ellas vemos una mezcla de pre­
que controlaba los templos y las grandes fincas y ostentaba los car­ ocupaciones religiosas y políticas. En todos los demás casos, la es­
gos sacerdotales, civiles y militares. critura fue importada. Y eso es importante. La escritura es útil téc­
El carácter integrado de la agricultura en condiciones de regadío nicamente. Puede respaldar los objetivos y estabilizar el sistema de
y del intercambio y difusión entre ella y las ecologías circundantes significado de cualquier grupo dominante: sacerdotes, guerreros,
generó estructuras de autoridad fusionadas en grupos de parentesco, mercaderes, gobernantes. Así, los casos ulteriores revelan que había
aldeas y Estados emergentes. Como no podemos hallar ninguna hue­ una gran diversidad de relaciones de poder implicadas en el desarro-
lla de conflicto político entre los aspectos presuntamente privados y
los colectivos, resulta sensato considerarlos como un solo proceso.
5 Cabe hallar datos sumerios sobre las fonnas de propiedad en Kramer, 1963;
Así, la organización del Estado redistributivo emergente, revelada en
el sector de los templos por las tablillas de Lagash, probablemente Gelb, 1969; Lamberg-Karlovsky, 1976, y Oates, 1978. Por desgracia, las investiga­
ciones del estudioso soviético Diakonoff, que hacen hincapié en el papel inicial de
también tenía un paralelo en el sector de las fincas privadas, que está las concentraciones de propiedad privada, siguen sin traducir en gran parte, salvo
mal documentado. Los templos establecían los presupuestos y orga- Diakonoff, 1969. Acerca de los presupuestos de los templos, véase Jones, 1976.
136 Una historia del poder hasta 1760 d.C. La aparición de la estratificación 137

llo de la escritura. De manera que, para contar con una cierta pre­ capataces y gobernadores, productos agrícolas y rebaños, del calen­
cisión acerca de los orígenes de la alfabetización, dependemos de los dario sumerio, incluso de la descripción reiterada de ciudades: por
sumer10s. escribanos y contables. Lo que les interesa ante todo es preservar
En Sumeria, los primeros registros eran sellos cilíndricos en los un sistema correcto de contabilidad de gacelas y de corderos, no la
cuales se grababan imágenes para poderlos rodar en arcilla. Eso es historia épica de su era. Según esos datos, sus templos no eran sino
una suerte para nosotros, porque la arcilla sobrevive a los milenios. almacenes decorados; quienes hacían las inscripciones eran más bien
Parecen registrar el intercambio, el almacenamiento y la redistribu­ escribas que sacerdotes. Pero se trataba de almacenes importantes,
ción de bienes y a veces parecen denotar quién los poseía. Esas pues se hallaban en el centro del ciclo de producción-redistribución.
inscripciones fueron evolucionando hasta convertirse en pictogra­ Las listas registran relaciones de producción y de redistribución, y
mas, imágenes estilizadas y simplificadas de objetos inscritas con un derechos y obligaciones sociales, especialmente en torno a la pro­
tallo de junco en tablillas de arcilla. Se fueron simplificando gradual­ piedad. Las listas más complicadas también registran los valores de
mente en ideogramas, representaciones más· abstractas que pueden intercambio de diferentes bienes. Al no haber monedas, esos bienes
comunicar clases de objetos y después sonidos. Fueron adoptando coexistían con metales preciosos como medios generalmente recono­
su forma cada vez más de las variaciones técnicas que permitía el cidos de valor. Los almacenes parecen haber ocupado el centro de
trazar marcas con un junco aplastado en forma de cuña y no de la la organización sumeria del poder. Quizá los dioses fueran funda­
forma del objeto representado. Por eso llamamos a esa escritura mentalmente los custodios de los almacenes. En éstos, los derechos
cuneiforme, es decir, en forma de cuñas. de propiedad privada y la autoridad política central se fusionaban
En toda esta evolución, aproximadamente desde el 3500 hasta el en una sola cosa, expresada como un conjunto de sellos y, con el
2000 a.C. la inmensa mayoría de las más de 100.000 inscripciones tiempo, como la escritura y la civilización misma. La escritura se
supervivientes son listas de bienes. De hecho, la lista se convirtió en dedicó después a la narración de los mitos y de la religión. Pero su
un tema general de la cultura: al cabo de poco tiempo también ha­ objetivo primero y siempre el principal, era el de estabilizar e insti­
llamos listas de clasificaciones conceptuales de todo género de ob­ tucionalizar los dos conjuntos emergentes y en fusión de relaciones
jetos y de nombres. Permítaseme citar una lista relativamente corta de autoridad, la propiedad privada y el Estado. Se trataba de una
para dar una idea de la alfabetización sumeria. Procede del tercer cuestión técnica, en la que intervenía la posición de un especialista
milenio, de la 111 dinastía de Ur, del archivo de Drehem: concreto, el escriba. No difundió la alfabetización, ni siquiera al
estrato dominante como un todo. De hecho, el carácter cada vez más
2 corderos (y) 1 gacela joven abstracto de la escritura puede haber hecho que fuera menos inteli­
(de) el gobernador de Nippur; gible para cualquiera que no fuese un escriba.
1 cordero (de) Girini-isa el capataz Las técnicas también se limitaban a unos lugares determinados y
2 jóvenes gacelas (de) Larabum el capataz centralizados. Casi todas las tablillas eran pesadas y no eran fáciles
5 jóvenes gacelas (de) Hallia de desplazar. Para descifrarlas hacían fa lta los escribas de los tem­
5 jóvenes gacelas (de) Asani-u; plos. De forma que los mensajes no se podían difundir por todo el
1 cordero territorio social. El pueblo al que se referían mantenía sus derechos
(de) el gobernador de Marada;
entregado.
y sus deberes en el centro de la pequeña ciudad-Estado. Aunque el
El mes de comer la gacela poner por escrito ios derechos de la autoridad equivale a objetivar­
El año en que las ciudades de Simurum (y) Lulubu fueron destruidas los, a «universalizarlos» (en el sentido del capítulo 1), el grado de
por novena vez. universalismo era todavía muy limitado, especialmente en cuanto al
En el 12.º día [reproducida, con muchas más, en Kang, 1972]. territorio. Se habían descubierto pocos medios de difundir el poder,
más allá de los de la prehistoria: tenía que seguirse imponiendo de
Así es fundamentalmente como nos enteramos de la existencia de forma autoritaria en un lugar central y sobre una superficie reducida.
138 Una historia del poder hasta 1760 d.C. La aparición de la estratificación 139

Sin embargo; la escritura sí que establecía de forma permanente los fesionales utilizaban una escritura común, aprendían su oficio con la
derechos de propiedad y de autoridad política. Revela una nueva era ayuda de listas idénticas de palabras y afirmaban que efectivamente
hacia el 3100 a.C.: la de las sociedades enjauladas civilizadas. Se ha eran un solo pueblo, los sumerios.
dado el salto. Sin embargo, dista mucho de haberse aclarado el carácter exacto
de su unidad, su identidad colectiva y su ideología. Nuestros datos
procedentes de la escritura no carecen de ambigüedad. Como nos
La civilización como federación ha recordado Diakonoff: «Ninguno de esos sistemas antiguos de
escritura se ideó para exponer frases pronunciadas directamente, tal
Hasta ahora, también podría parecer que la fusión de la propie­ como se expresan en el discurso; no eran sino sistemas de ayuda
dad y la autoridad política estaba creando un nuevo terreno de so­ memotécnica, utilizados fundamentalmente para fines administrati­
ciedades unitarias, enjauladas y limitadas. Pero esto es un error y se vos (y más tarde, hasta cierto punto, en el culto)» (1975: 103). Es
debe a que he descuidado las repercusiones más generalizadas de la posible que el pueblo cuyos bienes, derechos y deberes quedaban
expansión y la fusión de los grupos territoriales y de parentesco. registrados por los escribas, al principio ni siquiera hablara el mismo
Recordemos que varios de esos grupos estaban extendiéndose por la idioma. La mayor parte de los estudiosos quizá considere demasiado
llanura aluvial. A medida que iba en aumento el comercio, también radical ese escepticismo, pues en algún momento efectivamente se
lo hacía su dependencia común respecto de los ríos como sistema de desarrolló un núcleo de idioma y cultura comunes. Pero, en primer
comunicaciones. A todos interesaba la libertad del comercio, man­ lugar, siempre coexistieron con el idioma y la cultura de otros gru­
tener el canal del río libre de piratería y de entarquinamiento y, en pos y, en segundo lugar, su núcleo no era una cultura unitaria, sino
consecuencia, la regulación por vía diplomática. Al mismo tiempo, «federal» o «segmentada».
surgieron conflictos en torno a los derechos sobre las aguas y a las Los sumerios no eran el único «pueblo» de la región. Algunos
fronteras. En algunas ecologías, los que vivían aguas arriba tenían autores especulan acerca de un pueblo autóctono original con el cual
ventajas sobre quienes vivían aguas abajo. No sabemos con seguri­ se mezclaron los inmigrantes sumerios. Lo que es más seguro es la
dad si esto fue resultado de la capacidad para desviar las vías de agua, existencia de por lo menos otros dos «pueblos» que también se ci­
de que las rutas comerciales más importantes fueran las del norte o vilizaron. El primero se hallaba en la región a la que actualmente se
de la salinización de los suelos en el sur. El conflicto solía ocurrir llama Elam, 300 kilómetros al este, en el Juzistán actual. Sus orígenes
en un eje norte-sur, a menudo en beneficio de los del norte. están en las tierras aluviales a lo largo de tres ríos, aunque los datos
Pero, pese a sus diferencias, los principales participantes tenían sobre el riego son menos seguros (Wright y Johnson, 1975). Su pre­
experiencias vitales muy parecidas. Entre ellos se difundían rápida­ historia tardía y su historia inicial parecen desiguales, con períodos
mente las formas artísticas y las ideologías porque, en general, bus­ alternantes de desarrollo autónomo y de gran influencia de Sumeria.
caban soluciones a los mismos problemas. Tanto el ciclo de las es­ No está claro si se trataba de un «Estado prístino». Pero su idioma
taciones como la importancia del entarquinamiento, el beneficio pre­ siguió siendo distinto y políticamente no formó parte de Mesopota­
cedible del río, las relaciones con los pastores, los cazadores-reco­ m1a.
lectores y los mercaderes extranjeros y la fijación social y territorial El segundo «pueblo» hablaba una lengua semítica. En general se
emergente llevaban a una similitud general de cultura, ciencia, moral supone que se trataba de un grupo amplio y muy difundido de
y metafísica. En la prehistoria, los estilos de cerámica y arquitectó­ origen arábigo. A partir de él, por lo menos dos subgrupos, los
nicos ya eran asombrosamente parecidos en toda la región. Para la acadios y los eblaítas, desarrollaron civilizaciones alfabetizadas al
época en que entran en el registro histórico, es posible que medio norte de Sumeria. Aparentemente estaban estimulados por las acti­
millón de habitantes del sur de Mesopotamia formaran parte de una vidades comerciales, e incluso coloniales, sumerias. Pero fueron
sola civilización, aunque ésta contuviera múltiples actores del poder. creando ciudades-Estados autónomas y complejas en torno a media­
Es posible que hablaran el mismo idioma. Sus pocos escribas pro- dos del tercer milenio a.C. Ebla, que estaba más lejos, mantuvo su
140 Una historia del poder hasta 1760 d.C. La aparición de la estratificación 141

autonomía d urante más tiempo. Un gran número de acadios adya­ Había guerras, pero había normas de la guerra. Había enfrentamien­
centes en traron en Sumeria, primero como jornaleros dependientes, tos fronterizos, pero procedimientos para resolverlos. Una sola ci­
después co mo lugartenientes militares y por último, en torno al vilización, cuyas fronteras estaban difuminadas, contenía múltiples
2350 a.C ., como conquistadores (como se describe al principio del actores del poder en el seno de una organización geopolítica del
capítulo 5). A ntes del 2350 a.C. no disponemos de datos sobre com­ poder, regulada diplomáticamente.
bates entr e sumerios y acadios. Existen dos interpretaciones plausi­ Permítaseme destacar que quizá medio millón de personas se
bles de esa ausencia. O bien los sumerios ejercieron la hegemonía considerasen sumerios, número muy superior a las 10.000 aproxima­
sobre los a cadios y consiguieron su lealtad y su dependencia sin un damente coordinadas por las primeras ciudades-Estado, que fueron
recurso ex c esivo a la violencia organizada, o bien ni los sumerios ni las primeras ciudades reguladas autoritariamente. ¿Cómo surgió esa
los acad ios eran un grupo étnico plenamente distinto y existían zo­ «nación» difusa, o ese «pueblo»? Los «pueblos» aparecen constan­
nas do nde se solapaban las dos identidades sociales. Es probable que temente en las páginas de los libros de historia acerca del mundo
el desarro llo de Sumeria también civilizara a Acadia y que los diri­ antiguo. Pero como en nuestra propia era se dan por supuestos los
gentes (¿inicialmente tribuales?) de esta última utilizaran la escritura pueblos extensivos, el misterio de ese fenómeno no nos causa la
cuneifo rme y pasaran a participar en la política de poder y la iden­ sorpresa que debiera. No es en absoluto correcto adoptar la etno­
tidad sumerias. Hay muchos paralelismos ulteriores. Por ejemplo, grafía del siglo XIX y afirmar que los sumerios estaban unidos por
?
en el capítul� vemos q':1e _las élites de una gran conglo�eración de la etnicidad, por la pertenencia a un fondo genético común. Una vez
«pueblos» in icialmente distintos fueran adoptando sucesivamente la más, existe un paralelismo con el nacionalismo moderno. Aunque en
identida d «romana». Por esos motivos, podemos dudar de que la las pautas intermatrimoniales los fronteras de los Estados nacionales
identid ad «sumeria» fuera tajantemente clara o de que fuera equiva­ modernos trazan una cierta división, ésta no tiene el tamaño ni la
lente a un territorio civilizado con fronteras delimitadas. duración suficientes para producir el fondo genético común ni la
En segun do lugar, la cultura sumeria no era unitaria. Para el «raza» que tanto aman los ideólogos modernos. Eso resulta incluso
momento en que se escribieron la religión y la mitología sumerias menos concebible en la prehistoria. En todo caso, si en la prehistoria
--cosa que �uizá hicieran los conquistadores acadios a me1iados �el había restricciones a los matrimonios mixtos, nuestro problema con­
tercer milenio a.C.- era federal o segmentada, con dos niveles dis­ siste en explicar cómo surgieron, dado que no podía existir nipguna
tintos. Cada ciudad-Estado tenía su propia deidad tutelar, residente autoridad extensiva para esa restricción (al contrario que en el Es­
en su templo, «propietaria» de la ciudad, a la cual proporcionaba su tado nacional moderno).
foco d e lealtad. Pero cada deidad tenía un hogar reconocido en un Los pueblos, las razas y las tribus se crean socialmente. No exis­
panteó n sumerio común. Anu, que después sería el rey del cielo, tieron desde un principio. Son producto de interacciones confinadas
sustento de la realeza, residía en Uruk, al igual que su consorte de poder durante un largo período entre personas enjauladas dentro
lnanna. Enlil, rey de la tierra, residía en Nippur. Enki, rey del agua de unos límites. En el caso de las primeras civilizaciones, el principal
y dios con grandes simpatías humanas, residía en Eridu. Nanna, el límite era el creado por la explotación social de ecologías adyacentes
dios de la luna, residía en Ur. Cada una de las ciudades-Estado diferentes. El riego es una actividad social que después subraya las
importantes poseían su luga� y muchas poseían _ un título ciar? de barreras ideológicas. En el antiguo Egipto, donde prácticamente na­
preem inen cia, en este panteon. Cualesqme � fues ;� los conflictos die podía vivir fuera del Valle del Nilo, la barrera se hizo casi ab­
entre las ciud ades, estaban regulados, tanto ideolog1camente como soluta, y lo mismo ocurrió con la identidad «egipcia» (como aduzco
quizá en la práctica d �plomática, por el panteón. Así, _ Nippu�, hogar en el capítulo 4). En Mesopotamia y en otras civilizaciones de los
del co ns ejo de los dioses, encabezado por Enhl, desempenaba un valles fluviales de Eurasia, el enjaulamiento era más parcial. A lo
papel in ici al en la mediación de las controversi as.
_ Al igu � �� en
e largo de varios siglos es probable que los diversos núcleos y partes
las relacio n es modernas entre los Estados nacionales, ex1stina un de la periferia fueran desarrollando una identidad cultural general.
cierto gra do de regulación normativa entre los distintos Estados. No una «nación» en el sentido moderno. sino quizá lo que Anthony
142 Una historia del poder hasta 1760 d.C. La aparición de la estratificación 143

Smith (1983) ha calificado de «comunidad étnica», una sensación dentaria y urbana de vida. En varias ciudades una población enjau­
tenue, pero sin embargo real, de identidad colectiva, sustentada por lada, que ejercía una hegemonía flexible sobre los habitantes de la
una lengua, unos mitos fundacionales y unas genealogías inventadas. periferia interior, iba elaborando unas relaciones estrechas de fami­
El registro arqueológico no puede confirmarlo (ni negarlo) totalmen­ lia-propiedad privada y políticas-centrales. Sus dirigentes ejercían po­
te. Los orígenes de los sumerios siguen siendo causa de especulación deres coercitivos sobre la periferia interna y, quizá, empezaran a
Gones, 1969, pasa revista a las polémicas) al respecto. Pero yo añado hacerlo sobre las familias menos importantes del núcleo. La escritu­
mi propia especulación: «ellos» no existían como colectividad antes ra, y es de suponer que otros artefactos menos visibles para noso­
de la revolución urbana, pero pasaron a ser una colectividad a me­ tros, aumentaban la permanencia de esas relaciones. Su cultura y su
dida que fueron en aumento dos conjuntos de interdependencias: en religión estabilizaban esas tendencias, pero también daban una sen­
primer lugar, las dependencias laterales, de un lado a otro de la sación, más amplia y competitiva, de identidad civilizada como co­
llanura aluvial, de regantes, cazadores, pescadores y algunos gana­ munidad étnica. Esa fue la primera etapa de civilización: a dos ni­
deros; en segundo lugar, dependencias verticales, a medida que se veles, segmentada, semienjaulada.
iban extendiendo a lo largo del río cada una de aquellas ciudades. Todos esos procesos se intensificaron a lo largo del siguiente
Ello es coherente con el carácter segmentado, a dos niveles, de milenio. Sabemos ahora, mirando hacia atrás, que de esa región sur­
la cultura y con su falta de límites externos claramente trazados. Se gió una civilización completa, estratificada y multiestatal, y a ella le
deriva de uno de los argumentos centrales de este capítulo: la marcha debemos una gran parte de la civilización ulterior, comprendida la
hacia la civilización no fue meramente un producto de tendencias nuestra. El Estado y la estratificación se fueron endureciendo cada
dentro del núcleo regado. El impulso procedente del núcleo llevó, vez más. La democracia/oligarquía inicial se convirtió en monarquía.
lateral y verticalmente, a cruzar el sistema fluvial y a extenderse a Después, una monarquía conquistó al resto. Ello llevó a una forma
lo largo de éste. Al igual que ocurrió con redes sociales inicialmente imperial de régimen dominante a lo largo de gran parte de la historia
flexibles y solapadas, el impulso no se podía confinar dentro de un antigua. Simultáneamente, se hicieron más rígidas las relaciones de
estrecho núcleo territorial. Aunque al gunas de sus consecuencias en­ propiedad. Cuando llegamos a los regímenes imperiales vemos que
jaularon a los pueblos en pequeñas ciudades-Estados, otras reforza­ gobiernan por conducto de aristocracias con poderes monopolistas
ron las redes de interacción de una región mucho más extensa. Estas sobre la mayor parte de la tierra. Parece tratarse de un solo proceso
últimas no estaban tan fijadas territorial y socialmente como las pri­ local y evolucionista en el cual la Mesopotamia del 3000 a.C. fue
meras. En los bordes exteriores, donde la llanura aluvial se encon­ una fase de transición. ¿Pero lo fue? ¿Podemos deducir las caracte­
traba con el desierto o las tierras altas, es probable que la identidad rísticas ulteriores del Estado, la estratificación y la civilización a
cultural no fuese nada clara. partir de las fuerzas que ya hemos visto en movimiento?
Sugiero además que ésta fue la pauta ecológica y cultural domi­ Empecemos por la respuesta afirmativa más sencilla a esta pre­
nante del Cercano Oriente antiguo. Por la región fueron creciendo gunta. Fue la ortodoxa a fines del siglo XIX, y quien la ha expresado
de forma dispersa varias concentraciones segmentadas de poblacio­ con más vigor en el XX ha sido Wittfogel. Sus fallos son instructivos.
nes de decenas de miles de habitantes en valles fluviales regados y Es la tesis de «la agricultura hidráulica y el despotismo». Como se
en oasis, separados por estepas, montañas y llanuras habitadas, pero ha expresado en términos comparados generales, ampliaré mi ámbito
marginales. Esto era algo distinto de lo que ocurría en Europa, don­ para tratar de más casos.
de una ecología más igual permitía una distribución constan·te de la
población, una estructura social más flexible y una ausencia de iden­ La agricultura de regadío y el despotismo:
tidades culturales moderadamente enjauladas y segmentadas. Por eso Una correlación espuria
la civilización surgió en el Cercano Oriente, y no en Europa.
Hemos llegado a un período entre el 3100 y el 2700 a.C. Por la Los hilos de la tesis de la agricultura hidráulica, común entre los
Mesopotamia meridional se extendía una forma predominante se- autores del siglo XIX, los anudó Wittfogel en su Despotismo oriental
144 Una hiscoria del poder basca 1760 d.C. La aparición de la escracificación 145

(1957). Algunos de los títulos de los capítulos de su libro hablan por investigado hasta ahora- eran relativamente pequeños y se limita­
sí solos: « Un Estado más fuerte que la sociedad», «El poder despó­ ban a una aldea o un grupo de aldeas. Solían estar organizados por
tico: total y no benévolo», «El terror total». El argumento de Witt­ habitantes de la zona, a veces por aldeanos y con más frecuencia por
fogel se basaba en su concepción de una «economía hidráulica», es señores locales. Esta variación no estaba determinada tecnológica ni
decir, de obras en gran escala de canales y de regadío que, a su ecológicamente. Fei (1939) describe un sistema del valle del Yangtse
juicio, exigían un «despotismo agroadministrativo» imperial y cen­ en el cual el control sobre un pequeño sistema rotaba anualmente
tralizado. A él pertenece el único intento sistemático y coherente de entre los jefes de quince familias de pequeños terratenientes. Otros
explicar la estructura política de las primeras civilizaciones en tér­ proyectos idénticos estaban dirigidos por la pequeña nobleza local.
minos de sus ecoriomías. Por desgracia, Wittfogel amplió en exceso Pero el Estado tenía un interés mayor por tres tipos concretos
su modelo y lo aplicó a todas las sociedades en gran escala del mun­ de proyectos. En primer lugar, los pocos planes en gran escala de
do antiguo. Muchas de las que menciona --como Roma- apenas si riego de todo un valle estaban controlados por un funcionario estatal
conocían la agricultura de regadío. En esos casos su argumento no desde fines de la época Han. En segundo lugar, el Estado construyó
tiene validez. Sólo es plausible si se aplica a las cuatro grandes civi­ y administró la red de canales, especialmente el Gran Canal que
lizaciones fluviales o a las tres que se pueden estudiar detalladamen­ enlazaba los ríos Yangtse y Huang. En tercer lugar, los sistemas de
te: Mesopotamia, China y Egipto. defensa contra las crecidas, especialmente en las regiones costeras,
La teoría de Wittfogel combina una visión funcional del poder solían ser extensivos y superiores a los recursos locales y los cons­
con otra explotadora, una visión colectiva con otra distributiva. Adu­ truía y mantenía el Estado. Sólo el primer tipo se refiere a la agri­
ce que la agricultura hidráulica exige para su funcionamiento eficaz cultura hidráulica tal como se ha venido entendiendo habitualmente
una función administrativa centralizada. Amplía el «Estado redistri:.. ese término. También era el más débil de los tres en cuanto a un
butivo» a la esfera de la producción. Eso atribuye al Estado un papel control eficaz. El funcionario encargado se apoyaba en la población
funcional que puede explotar en beneficio propio. El Estado agroad­ local y su principal papel consistía en arbitrar las controversias lo­
ministrativo se difundió por todo el sistema fluvial, confiriendo una cales, especialmente sobre los derechos al agua. El sistema de canales
superioridad de organización al déspota y su burocracia. El meca­ estaba controlado con más eficacia, porque. en él intervenía una bu­
nismo sociológico de la usurpación del poder es elegante y plausible. rocracia que se ocupaba del pago de. derechos y de impuestos, y
Empecemos con China, donde se desarrolló la erudición de Witt­ porque era útil para los desplazamientos de tropas. La estrategia
fogel. Hay algo innegable: desde hace mucho tiempo, China tiene fiscal básica del Estado imperial agrario era «si se mueve, que pague
una dependencia desusada respecto de las tierras regadas. Pero hay impuestos». En China, las vías de agua eran cruciales para el poder
varios sistemas diferentes de control del agua. Wittfogel, en obras fiscal y militar. Las defensas contra las crecidas, efectivamente, au­
anteriores, los había distinguido conf orme a diversas variables: la mentaron el control estatal en esas zonas. Pero no eran el núcleo
pluviosidad, su distribución temporal y su fiabilidad; la función exac­ del Imperio Chino y no podían haber determinado su estructura
ta y el grado de necesidad del sistema de control; el carácter físico inicial imperial-despótica. Y de hecho, los tres casos son posteriores
de las obras en sí. Tal como lo entendía él en aquel momento, esas a la aparición del Estado imperial-despótico.
variables tenían consecuencias diversas para la organización social. En algunos respectos, cuando Wittfogel denomina a China «des­
Otros han ampliado el número de factores variables (por ejemplo, potismo oriental» tiene razón, aunque exagere considerablemente los
Elvin, 1975). De hecho, sólo cabe discernir una característica común poderes infraestructurales reales del Estado, como veremos. Pero la
de los sistemas de control del agua: todos ellos intensificaron la causa de su desarrollo no fue la agricultura hidráulica 6•
organización social per se. Pues se trataba de empresas inherente­
mente cooperativas en su inciciación y su mantenimiento.
Pero la forma de la organización variaba mucho. En su inmensa 6
Además de las obras citadas, hay fuences respecto de la agricultura hidráulica
mayoría, los sistemas de riego chinos -y, de hecho, los de cada país china en Chi, 1936; Eberhard, 1965: 42 a 46, 56 a 83; Perkins, 1968; Needham, 1971:
146 Una historia del poder hasta 1760 d.C. La aparición de la estratificación 147

Los dos casos restantes, Egipto y Sumeria, difieren porque se Sumeria se fundó sobre dos ríos, el Tigris y el Eufrates 7• El
centran en los riegos de uno o dos ríos. Las características de esos Eufrates fue el río crucial en las primeras etapas. Al igual que el
ríos son cruciales. Nilo, ambos ríos tenían crecidas anuales. Pero la inundación adop­
En algún momento hacia el 3000 a.C., Egipto quedó unificado. taba diferentes f ormas. El principal canal era también imparable,
Desde entonces hasta ahora ha tenido el aspecto de una larga trin­ pero la ancha llanura de Mesopotamia, «la tierra entre los ríos», creó
chera estrecha, de entre cinco y 20 kilómetros de ancho, interrum­ muchos canales secundarios cuyas aguas se podían desviar a los cam­
pida únicamente por la trinchera lateral de la depresión del Fayum pos (pero después, al contrario de lo que ocurría con el Nilo, no se
y ampliada en el Delta en múltiples canales. Lo único que ha variado las podía drenar, con lo que se producía la salinización de los s�e­
es su longitud. El Imperio Antiguo (2850 a 2190 a.C.) poseía una los). También se inundaba en temporada más avanzada que el Nilo.
trinchera de 1.000 kilómetros de longitud, desde la Primera Catarata Después de las crecidas del Nilo había mucho tiempo para _ plantar.
(la actual presa de Asuán) hasta el Delta. El riego sólo era (es) po­ Pero en Mesopotamia era necesario plantar antes de la crecida. Los
sible en esa larga trinchera y sus dos ramas. Incluso el pastoreo era diques y los malecones protegían las semillas y el agua de la crecida
(es) en gran medida imposible fuera de ella. Entre julio y octubre se almacenaba en tanques. Eso exigía una cooperación social más
de cada año el Nilo crece y deposita lodo y cieno a lo largo de gran rígida y regulada, una organización tanto vertical como lateral, dado
parte de la trinchera. Los principales objetivos del riego coordinado que se podían controlar los caudales de los canales. Pero el que se
son la canalización y la difusión de esta crecida y después la esco­ pudiera controlar una gran parte del río era una cosa y otra era que
rrentía del agua hasta que el suelo queda empapado. Egipto quizá se considerase aconsejable controlarla. Lo que más interesaba para
elaborase el ejemplo más claro y desde luego el primero, del «des­ los riegos era el caudal lateral. Los principales efectos verticales se
potismo oriental», dicho en términos de Wittfogel. ¿Se debió esto a dejaban sentir en la zona adyacente aguas abajo, lo cual introducía
la agricultura hidráulica? un elemento estratégico y militar: los habitantes aguas arriba podían
La respuesta es sencillamente que no. En gran medida, el Nilo controlar el suministro de agua de quienes vivían agua abajo, lo cual
no es frenable. La crecida es tan fuerte que no se puede desviar, sólo quizá llevara a un chantaje coercitivo respaldado por la fuerza mili­
observar. Antes y después de crecer, su desplazamiento lateral de un tar. El despotismo de los residentes aguas arriba no se basaría en el
lado a otro de la trinchera se puede modificar mediante la organi­ control de la fuerza de trabajo de los residentes aguas abajo, como
zación social. Ello significa que cada cuenca de crecida lateral y su en el modelo de Wittfogel, sino en el control de sus recursos natu-
organización social son técnicamente independientes de las demás. rales vitales.
Lo único que hace falta es el control local. Butzer (1976) demuestra Pero, a fin de cuentas, tanto el Eufrates como el Tigris eran
que en el Egipto imperial la legislación sobre aguas era rudimentaria incontrolables. El Tigris corría demasiado rápido y profundo, los
y se administraba localmente; no existía una burocracia centralizada canales del Eufrates cambiaban de f orma demasiado impredecible
del riego. La única obra importante coordinada de riego de la cual para que ningún sistema de administración hidráulica conocido del
tenemos datos fue la apertura de la depresión del Fayum en el si­ mundo antiguo pudiera controlarlos completamente. La variabilidad
glo XIX a.C., bien entrado el Imperio Medio y demasiado tarde para desestabilizaba los equilibrios del poder, al igual qué la salinización
explicar la estructura imperial de Egipto. El Nilo era crucial para el de los suelos. Después del primer gran avance del riego, se utilizó
poder estatal (como veremos en el capítulo siguiente), pero no gra­ la organización social existente para mejorar la administración de los
cias a la agricultura hidráulica. riegos, en lugar de lo contrario. Las ciudades, la escritura y los
templos se desarrollaron cinco siglos antes de la introducción de los

IV, 3, y Elvin, 1975. También reconozco el estímulo de dos excelentes conferencias 7 Mis fuentes sobre las características de los ríos son Adams {1965, 1966 y, espe­
dadas en la Lonáon School of Economics, seminario sobre «Pautas de la Historia,., cialmente, 1981: 1 a 26, 2-43 a 2-48); Jacobsen y Adams (197-4); Oppenheim (1977: -40
1980-81, por Mark Elvin y Edmund Leach. a -42).
148 Una hístoria del poder hasta 1760 d.C. La aparición de la estratificación 149

términos técnicos relativos al regadío, que se hallan al final del pe­ vecinos, un control político sobre quizá 20.000 personas. El radio
ríodo predinástico (Nissen, 1976: 23), e incluso mucho antes de la de esa zona oscilaba entre cinco y 15 kilómetros. Se trataba de so­
construcción de las grandes presas y los grandes canales (Adams� ciedades diminutas. ¡En Mesopotamia resulta especialmente llamati­
1981: 144, 163). Y el riego era lo bastante precario como para que­ vo que de las ciudades más importantes, Eridu y Ur, y Uruk y
brantar la organización social existente con tanta frecuencia como la Larsa, fueran visibles la una desde la otra!
extendía. El riego aportó un incremento considerable de las capacidades de
La forma social que surgió fue la ciudad-Estado, que sólo ejercía organización de los grupos humanos, pero en una escala nada apro­
control sobre un tramo y un cauce lateral limitados del río. Quizá ximada a la de los imperios universales, que contenían millones de
incorporase un cierto grado de estratificación, autoridad política cen­ habitantes en centenares o miles de kilómetros, como imaginaba Witt­
tralizada y un control coercitivo de la fuerza de trabajo y esos ele­ fogel.
mentos --especialmente el último-- debían algo a las necesidades del La tesis de Wittfogel adolece de cuatro fallos principales: 1) no
riego. Pero no incorporaba un Estado despótico, ni siquiera la rea­ puede explicar la forma ni siquiera de la ciudad-Estado temprana,
leza en un principio. Cuando más adelante surgieron Estados terri­ que no era despótica, sino democrática/oligárquica; 2) no puede ex­
toriales más grandes, con reyes y emperadores, el control sobre los plicar el crecimiento de los imperios y Estados posteriores más ex­
riegos formaba parte de su poder, especialmente del poder estraté­ tensos; 3) no puede explicar los elementos más amplios de organi­
gico de quienes vivían aguas arriba, pero ya veremos que este factor zación social que ya estaban presentes en las primeras ciudades-Es­
no era sino auxiliar. tado, ni la cultura federal segmentada, o sea, que algunas de las
En resumen, en el mundo antiguo no existía un vínculo necesario fuerzas que impulsaron un poder más extensivo no estaban contro­
entre la agricultura hidráulica y el despotismo, ni siquiera en las tres ladas por el Estado, fuera o no despótico, fuera o no regante, y
zonas aparentemente favorables de China, Egipto y Sumeria. La agri­ 4) no puede explicar que incluso el crecimiento del núcleo de la
cultura hidráulica desempeñó un papel importante en la aparición de ciudad-Estado no fuese unitario, sino dual. Lo que surgió fueron
las civilizaciones con escritura y en la intensificación de su organi­ tanto las relaciones de Estado centralizado como las relaciones de
zación fija territorial y socialmente. Probablemente sea cierto que la estratificación descentralizadas basadas en la propiedad privada. Witt­
extensión de la agricultura hidráulica ejerció una considerable in­ fogel hace caso omiso de estas últimas. Su modelo de todos los
fluencia en la de la organización social, pero no en el sentido su­ Estados antiguos es muy fantasioso en cuanto al poder infraestruc­
puesto por Wittfogel. La agricultura hidráulica favoreció grupos so­ tura] real que les atribuye. Veremos constantemente que las mismas
ciales y protoestados densos, pero pequeños, que controlaban un fuerzas que incrementaron el poder estatal después también lo des­
tramo determinado de anchura limitada de una llanura aluvial o un centralizaron y lo desestabilizaron (véase en especial el capítulo 5).
valle fluvial; por ejemplo, las ciudades-Estado como en Sumeria, o Junto con el Estado fue creciendo un estrato de familias importantes
los dominios de los señores locales o nomos como en China y Egip­ con tierras propias. La aristocracia fue creciendo junto con la mo­
to, o comunidades aldeanas autónomas como en otras partes de Chi.; narquía y el despotismo.
na o, de hecho, prácticamente cualquier forma de gobierno local. En Este formidable catálogo de errores se basa en un modelo sub­
términos numéricos, es posible que las primeras ciudades sumerias yacente de una sociedad unitaria. Los fallos de Wittfogel son atri­
fueran características de las capacidades que generaba el riego. Ha­ buibles fundamentalmente a ese modelo. Todos menos el primero
bitualmente su población oscilaba entre 1.000 y 20.000 habitantes, giran en torno al carácter federal y segmentado del desarrollo social
con un número desconocido de clientes en sus hinterlands. Como en aquellos tiempos. Eso nos aporta una base para llegar a una ex­
he destacado, incluso gran parte de este tamaño y esta concentración plicación mejor de las formas del desarrollo social inicial.
se debía a los efectos más difusos del riego sobre su entorno, no Pero la intensificación de la civilización, el Estado y la estratifi­
exclusivamente a la gestión del riego. Como máximo, en el período cación social fue un asunto muy prolongado. En este capítulo no
Predinástico I una ciudad ejercía una hegemonía flexible sobre sus puedo llegar a una explicación de los regímenes despóticos imperia-
150 Una historia del poder hasta 1760 d.C. La aparición de la estratificación 151

les distinta de la de Wittfogel, porque en la Mesopotamia inicial no plejos de edificios llamados é-gal -lo cual se traduce como «rey» y
surgieron. Esa tarea corresponde sobre todo al capítulo 5, en el cual «palacio», respectivamente. Aparecen en los textos junto con térmi­
se trata de la dinastía acadia (el primer «imperio» real de la historia) nos nuevos que se refieren a actividades militares. Si nos dedicamos
y sus sucesores. Sin embargo, hasta cierto punto podemos adelan­ a la arriesgada empresa de atribuir fechas a los primeros gobernantes
tarnos a esa explicación. A medida que la sociedad mesopotámica mencionados en la lista de reyes (escrita hacia el 1800 a.C.), llega­
iba madurando,
. .
una vieja fuerza, el militarismo, pasó a adquirir ma- mos hacia el siglo XXVII para encontrar a los primeros grandes re­
yor 1mportanc1a. yes, Enmerkar de Uruk, y Gilgamesh, su famoso sucesor. Sobre esta
base, Jacobsen conjeturó que los reyes aparecieron como jefes de
guerra, elegidos por un período provisional por la asamblea oligár­
Militarismo, difusión, despotismo y aristocracia: quica democrática de la ciudad. En un período de conflictos y de
correlaciones auténticas inestabilidad, obtuvieron autoridad a largo plazo porque la guerra y
las fortificaciones exigían la organización militar a lo largo de varios
A fin de explicar el crecimiento de los Estados y la estratificación años. Durante algún tiempo, los lugal coexistieron con otras figuras
social en Mesopotamia, hemos de reconocer un leve cambio de ve­ como los sanga y los en o ensi, funcionarios de los templos que
locidad en torno al siglo XXVII a.C., en la transición de lo que se aunaban funciones rituales y administrativas. Gradualmente, el rey
denomina Protodinástico I a Protodinástico II. Según Adams (1981: fue monopolizando la autoridad y, aunque el templo conservó al­
81 a 94), en torno a esas fechas cambiaron las pautas de asentamien­ guna autonomía respecto del palacio, también acabó por ser el prin­
to. Aunque la mayor parte de la población ya vivía en ciudades, éstas cipal iniciador del ritual religioso.
tenían aproximadamente las mismas dimensiones. Con la excepción La epopeya de Gilgamesh, escrita hacia el 1800 a.C., da una
de Uruk, apenas sí había aparecido la «jerarquía de asentamientos». relación completa de todo ello, aunque otra cosa es saber si se trata
Después, Uruk creció mucho, al i gu al que varias ciudades más. Al de hechos o de una ideología más tardía. Gilgamesh, que empieza
mismo tiempo, se abandonaron muchos de los asentamientos más siendo el en de Uruk, encabeza la resistencia a un ataque organizado
pequeños, lo cual significa --deduce Adams- que se debió conven­ por la ciudad de Kish. Al principio necesita el permiso tanto de un
cer u obligar a decenas de millares de personas a emigrar. Uruk ya consejo de ancianos como de una asamblea de toda la población
abarcaba dos kilómetros cuadrados, con una población que podría masculina para poder adoptar decisiones importantes. Pero su vic­
llegar a tener entre 40.000 y 50.000 habitantes. Para sustentar a esa toria realza su autoridad. La distribución del botín y la consiguiente
población hacía falta un control organizado sobre un gran hinter­ edificación de fortificaciones casi permanentes le aportan recursos
land. Adams sugiere un radio de 14 kilómetros de tierras controladas propios, con los cuales va convirtiendo gradualmente su autoridad
y cultivadas con bastante regularidad, además de una hegemonía más representativa en un poder coercitivo. Parte de esto ha resultado ser
flexible sobre una zona más extensa. En ambas zonas, la logística de realidad: las murallas de la ciudad de Warka, atribuidas en la leyenda
los desplazamientos y el transporte del producto agrícola sugiere que a Gilmamesh, se han fechado en el período correcto.
eran los trabajadores locales dependientes, y no los residentes libres Para el 2500 a.C., la docena aproximada de ciudádes-Estado so­
en la ciudad central, quienes labraban los campos y pastoreaban el bre las cuales tenemos datos parecen haber estado dirigidas por un
ganado. A su vez, esto sugiere un aumento de la división del trabajo rey con pretensiones despóticas. Parece que en sus combates milita­
y la estratificación entre el núcleo urbano y la periferia rural. Los res varias lograron una hegemonía temporal. El militarismo culminó
procesos de interacción ya evidentes anteriormente se fueron inten­ en el primer gran imperio, el de Sargón de Akkad, descrito en el
sificando durante los comienzos del tercer milenio. capítulo 5. En resumen, empieza una fase claramente militarista. Po­
Pero con la intensificación llegaron cambios. Ahora las ciudades demos reintroducir las teorías militaristas de los orígenes del Estado,
estaban cercadas por enormes murallas fortificadas. Aparecen perso­ comentadas en el último capítulo, no para explicar los orígenes, sino
najes que reciben el nombre de lugal y que residen en grandes com- para ayudar en la explicación del desarrollo ulterior del Estado. En
152 Una historia del poder hasta 1760 d.C. La aparición de l a estratificación 153

el capítulo 2 se mencionaron dos importantes defectos de esas teo­ autoridad difusa más allá de sus fronteras se debilitaba: se aceptaba
rías aplicadas a los orígenes: la organización militar del tipo que este Estado y su jefe militar. Así se inició el gran negocio de la
realzó el poder de sus jefes presuponía efectivamente la capacidad «protección» de la historia política: aceptad mi poder, porque yo os
de poder de los Estados y las sociedades adoptaban medidas para protejo contra una violencia peor, de la cual os puedo dar una mues­
asegurar que sus jefes militares no pudieran convertir una autoridad tra, si no me creéis.
temporal en un poder permanente y coercitivo. Pero cuando van Pero persisten dos problemas. ¿Por qué adquirió la guerra más
desarrollándose los Estados, la estratificación y la civiliación, esas importancia durante este período? y, ¿cómo fue que la autoridad
objeciones pierden fuerza. Las técnicas de administración que ya se militar se convirtió en una coerción permanente?
habían aplicado al riego, a la redistribución y al intercambio, así Las respuestas a la primera pregunta tienden a depender menos
como a las relaciones patrón-cliente entre el núcleo y la periferia, de los datos pertinentes que de hipótesis generales acerca del papel
podían tener consecuencias militares. Al principio predominó la de­ de la guerra en la experiencia humana. Por desgracia, los datos son
fensa con gran densidad de inversión, tanto en las fortificaciones escasos. Pero si no hacemos hincapié en la frecuencia de la violencia,
como en las demás falanges de infantería que se desplazaban lenta­ sino en su organización, dependemos algo menos de las hipótesis
mente y en los carros a tracción animal que constituyeron los pri­ generales acerca de la naturaleza humana. Es posible que la guerra
meros ejércitos. Esas formaciones refuerzan al mando, la coordina­ sea endémica, pero el mando militar centralizado y la conquista no
ción y el abastecimiento centralizados. lo son. Presupoñen una organización social considerable. Parece plau­
La conversión de una autoridad temporal en un poder perma­ sible que en Mesopotamia se cruzara un umbral de organización
nente y coercitivo es algo más problemática. Sin embargo, un factor poco después del 3000 a.C. Ahora, el grupo que realizaba la incur­
estimulante fue el enjaulamiento de la población en esas ciudades­ sión disponía de recursos para mantenerse en posesión del templo­
Estado. Es algo que ha destacado Carneiro (1961, 1970; cf. Webb, almacén del enemigo y de extraer de él establemente excedentes y
1975) en su teoría militarista de la «circunscripción ambiental». Se­ servicios laborales. Existía una respuesta posible: invertir en la de­
ñala, al igual que he hecho yo, la importancia de una tierra agrícola fensa. Quizá se iniciara una carrera armamentista, menos preocupada
circunscrita en los orígenes de la civilización. Aduce que cuando se por los armamentos que por establecer organizaciones militares cu­
intensifica la agricultura, la población queda todavía más atrapada. yas líneas generales se derivasen de una organización social más ge­
La presión demográfica empeora la situación. La única solución es neral. No se sabe si también aumentó la frecuencia de la violencia.
la guerra. Como los derrotados no tienen adónde huir, quedan ex­ Pero es probable que la ecología social de Mesopotamia llevara a su
propiados y se convierten en una clase inferior en una sociedad am­ persistencia mediante niveles más elevados de organización social.
pliada. Carneiro explica con este proceso los orígenes del Estado y Probablemente muchas disputas fronterizas se referían a zonas que
por eso tiene defectos. La agricultura no agotó la tierra utilizable de hasta entonces se hallaban en la periferia del territorio de las ciuda­
los valles fluviales; existe una inquietante ausencia de artefactos mi­ des-Estado, que de pronto se habían hecho más fértiles debido a los
litares en los restos más antiguos y no pueden existir datos directos cambios de cauce del río. Gran parte del grupo belicista dentro de
en un sentido u otro acerca de la presión demográfica. Pero Carneiro la ciudad-Estado se hallaba estratégicamente situado para beneficiar­
tiene razón fundamentalmente en otra cuestión clave. Ha percibido se del cambio de dirección del río o -a la inversa- era víctima de
el problema que suele plantear a los regímenes primitivos la autori­ ese cambio. Sin embargo, todo esto son conjeturas, debido a la falta
dad libremente concedida y, en consecuencia, libremente recupera­ de información relativa a los combatientes.
ble. De ahí la importancia de la «circunscripción», la jaula social, Tampoco estamos seguros acerca del ámbito de la nueva autori­
que elimina parte de la libertad. En las sociedades que ya se estaban dad/poder militar y, en consecuencia, no podemos responder estric­
viendo enjauladas territorial y socialmente por otras presiones, se tamente a la segunda de las preguntas planteadas más arriba. Sin
intensificó la circunscripción. Las murallas de la ciudad simboliza­ embargo, resulta difícil ver cómo podría elevarse un Estado despó­
ban y materializaban la jaula del poder autoritario. La adhesión a la tico militar por encima de la sociedad mientras siguiera sin existir
155
154 Una historia del poder hasta 1760 d.C. La aparición de la estratificación

u n recurso crucial: un ejército permanente. No había una élite de Conclusión: La civilización mesopotámica
guerreros (Landsberger, 1955). En el ejército se mezclaban dos ele­ como producto de redes imbricadas de poder
mentos, un «ejército de ciudadanos» de todos los varones libres y
adultos y una «leva feudal» o mesnada de miembros de familias En estas secciones sobre Mesopotamia he tratado de mostrar la
utilidad de un modelo de sociedades como redes superpuestas de
principales con su séquito (aunque esos términos no tienen una re­
sonancia m_esop�támica). Es probable qu e, en sus orígenes, el lugal poder. El desarrollo social mesopotámico se basó en el enjaulamien­
fuera el primus mter pares de este último elemento. Era un cabeza to causado por dos redes principales de interacciones: 1) relaciones
de familia bastante superior (como, de hecho, lo era el dios de la laterales, entre la agricultura aluvial y la de secano, la ganadería, la
ciu dad). La realeza se legitimaba en términos de «rango absoluto». minería y la silvicultura, a las que se suele denominar núcleo y pe­
lntrod�cía un pun�o máximo fijo en el rango y a partir de él una riferia, y 2) las relaciones verticales a lo largo de los ríos entre di­
_ _ ferentes zonas aluviales y sus hinterlands. Esas relaciones intensifi­
gradac1on genealogica. Algunos reyes ulteriores fundaron dinastías
e�ímeras. En esos casos, el rango absoluto se institucionalizó. Pero caron tanto las concentraciones de propiedad privada como la cen­
nmguno de _ ellos reivi�dicó la divinidad ni una relación especial con tralización territorial de unidades sociales locales, lo cual fomentó el
las generaciones amenores y casi todos er an meramente hombres desarrollo de la estratificación social y del Estado. Pero las relaciones
fuertes, procedentes de las familias p rincipales y dependientes de entre esas redes sociales p rincipales eran flexibles y estaban super­
ellas. El rey no podía q uedarse con los recu rsos del Estado. El mi­ puestas, lo cual reducía la fuerza de la jaula. Su suma fue la civili­
li�arismo1:1º sólo reforzó al lugal, sino también los recursos de pro­ zación su meria, una organización de poder geopolítica mu ltiestatal,
cultural y diplomática. Fue la mayor red organizada de las que tra­
piedad privada de las familias principales. Hacia fines del período
Proto�inástico, hubo indicios de tensión entre la monarq uía y la aris­ tamos, pero en sí misma era difusa, segmentada, con fronteras in­
tocracia, en los cuales desempeñaron un papel clave nuevos elemen­ ciertas y con tendencia a fragmentarse en unidades autoritar ias más
tos periféricos. Los últimos reyes empleaban a lugartenientes con pequeñass de ciudades-Estado. En años ulteriores, el militar ismo em­
nom?res semíticos, indicio quizá de q ue trataban de incrementar su pezó a superar la segmentación y a reconsolidar la civilización (esto
se describe de forma más completa en el capítu lo 5). El desarrollo
�ropia fu�rza de mercenarios, independiente de las principales fami­ dinámico dependió de esas imbricaciones y no fue producto de una
lias s�menas. /�hor a, con perspectiva histórica, sabemos que los mer­
cenar!os se hic1e��n con el P?der (pero eran mucho más que mer­ dinámica endógena análoga a la esbozada por Wittfogel. La civiliza­
cena;1os). lntens1f1car�n considerablemente el Estado y la estratifi­ ción de Mesopotamia no fue unitaria, sino que reunió múltipes fac­
_ tores de poder. Fue resultado de diversas redes de interacción crea­
cac10n, pero para explicarlo (en el capítulo 5) ampliaremos todavía
das por la diversidad ecológica, la oportunidad y las limitaciones.
. J?:
más el argumento.
man�ra q ue incluso la intensificación del Estado y la estrati­ Veamos en el siguiente capítulo si esas pautas eran específicas de
f1cacion a fmes del período Protodinástico no fue muy lejos. La Mesopotamia o generales de los comienzos de la civilización. Sobre
población estaba más claramente enjaulada -lo que había iniciado esa base podemos llegar a conclusiones globales acerca de los oríge­
el regadío lo continuó el militarismo-, pero ni la clase ni el Estado nes de la civilización, la estratificación y los Estados, lo cual haremos
habían alcanzado la fuerza coercitiva permanente normal de los cua­ al final del capítulo 4.
tro milenios y medio siguientes de la historia. Había explotación,
pero sólo parte del tiempo. Como ha señalado Gelb (1967), todo el
mundo _ _ se��ía trabajan do.. Para llevar más adelan te al Estado y a la
estrat1ficacion, hasta las dmastías imper iales y las clases terratenien­ Bibliografía
tes, tenemos que llegar a los acadios, los primeros señores de marcas
de la historia. Eso ampliará nuestro ámbito alejándonos todavía más Adams, R. McC. 1965: Land Behind Baghdad. Chicago: University of Chi­
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Trade, comps. J. Sabloff y C. C. Lamberg-Karlovsky. Albuquerque: parecen encajar básicamente en el modelo general, o desviarse de él.
University of New Mexico Press.
Dedicaré más tiempo a las desviaciones y, cuando pueda, sugeriré
Wittfogel, K. 1957: Oriental Despotism. New Haven, Conn.: Yale Univer­
sity Press. sus posibles causas. Permítaseme añadir que respeto los aspectos
Wright, H. 1977: «Recent research on the origin of the state». Annual Re­ únicos e ideográficos de las historias locales. Todos esos casos fue­
view of Anthropology, 3. ron diferentes. Espero que el modelo sea una aplicación sugerente y
Wright, H., y G. Johnson. 1975: «Population, exchange and early state no mecánica.
formation in southwestern lran,.. American Anthropologist, 73. Empezaré con los casos que parecen más semejantes, el del Valle
del Indo y el de China. Después paso a un caso cuyos orígenes
pueden ser en general análogos, pero cuyo desarrollo ulterior es muy
diferente: el de Egipto. Después me ocupo del caso final, quizá in­
dependiente y, de serlo, claramente desviacionista, de Eurasia: el de
la Creta minoica. Por último, cambio de continente para estudiar los
dos casos americanos, que generalmente plantean dificultades mayo­
res al modelo. En conclusión, delineo la vía dominante seguida por
la civilización, la estratificación y los Estados.

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