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El Fantasma de la Opera

El fantasma de la ópera (Le Fantôme de 'Opéra) es una novela gótica de Gastón Leroux,
publicada en marzo de 1910 (tras aparecer serializada en Le Gaulois de septiembre de
1909 hasta enero de 1910). Ha sido adaptada numerosas veces al teatro y al cine.

La obra está inspirada en hechos reales y en la novela Trilby de George du Maurier, y


combina elementos de romance, terror, drama, misterio y tragedia. La historia trata sobre
un ser misterioso que aterroriza la Ópera de París para atraer la atención de una joven
vocalista a la que ama.

La novela está ambientada en el París de finales del siglo XIX, en la Ópera Garnier, un
edificio lujoso y monumental construido sobre un lago subterráneo entre 1857 y 1874.
Los empleados afirman que la ópera está encantada por un fantasma misterioso que
provoca muchos accidentes. El fantasma de la ópera chantajea a los dos gerentes de la
ópera para que le paguen 20 000 francos al mes y le reserven un palco privado para los
conciertos, ya que él compone todas las óperas que se presentan ahí o hace arreglos
musicales.

Mientras, la joven diva Christine Daaé (aparentemente inspirada en la diva sueca


Christina Nilsson), quien cree estar guiada por un ángel de la música supuestamente
enviado por su padre, llega a un éxito repentino en el escenario en cuanto reemplaza a la
hasta entonces prima donna Carlotta, que tuvo que ser sustituida dos veces porque cayó
en una extraña enfermedad.

En esta versión de la historia, Carlotta es reemplazada debido a que Erik, el fantasma, deja
caer un telón de gran tamaño sobre Carlotta y hace que abandone la presentación de esa
noche. Christine gana los corazones del público, incluyendo el de su amigo de la infancia,
el vizconde Raoul de Chagny.

El fantasma se siente celoso de la relación de Christine con Raoul, y la invita a visitarle en


su mundo debajo del edificio. Ella acepta, y en las catacumbas descubre que su "ángel" es
en realidad un genio musical deforme que lleva una máscara para ocultar su cara
aberrante. Ella grita de terror al contemplar su rostro verdadero, y el fantasma la encierra
en su hogar, aceptando liberarla sólo cuando ella prometa que volverá a visitarlo por su
propia voluntad.
Christine está dividida entre el amor del joven y encantador vizconde Raoul, y su
fascinación con la misteriosamente hermosa música del fantasma. Cuando ella se da
cuenta de que su ángel es el mismo fantasma de la ópera responsable de accidentes y
asesinatos, ella y Raoul deciden casarse en secreto y escapar de París, fuera del alcance del
fantasma.

El fantasma descubre su plan, y durante la interpretación de Christine como Marguerite


en la ópera Fausto, de Charles Gounod, deja la ópera a oscuras y la secuestra en pleno
escenario. Abajo, en el hogar del fantasma, tiene lugar la última confrontación, entre el
fantasma, Christine y Raoul. Allí Christine decidirá que hacer; si salvar a Raoul dándole
un beso al fantasma de la ópera o no darle el beso y que Raoul muera ahogado.

El fantasma nació como el hijo de un maestro albañil, en una pequeña ciudad no muy
lejos de Ruan bajo el nombre de Erik. Escapó muy pronto de la casa de su padre, donde su
cara deforme era objeto de horror y terror para sus progenitores. Durante un tiempo,
frecuentó las ferias, dónde un dueño de un espectáculo de exposición de monstruos lo
anunciaba como el cadáver humano. Viajó alrededor de Europa y Asia con los gitanos.
Allí consiguió pericia acrobática y musical para convertirse en un genio alejado de la
norma. También se convirtió en un experto ventrílocuo.

Eventualmente, terminó como asesino de la corte e ingeniero personal del sah de Persia y
construyó para él sofisticadas trampas y dispositivos de tortura (como el lazo de Punjab).
Después de algún tiempo, Erik construyó para el sah un magnífico palacio el cual fue
provisto de las maravillas que el fantasma desarrolló. Fue entonces cuando el sah, al notar
la magnificencia de Erik y su edificio, decidió que él sería el único en poseer un palacio
de esa categoría y tuvo miedo de que Erik pudiera construir otro para más personas. Así
pues, decidió dar muerte a Erik. Este se las arregló para escapar y retornar a Francia.

Erik usó sus habilidades arquitectónicas y consiguió un trabajo como uno de los
arquitectos que construirán la Ópera Garnier de París. Bajo el edificio, un lago artificial
había sido creado durante la construcción usando ocho bombas hidráulicas, porque
existían problemas ya que el nivel del agua subterránea seguía subiendo. Sin que nadie se
diese cuenta, Erik construyó un laberinto de túneles y pasillos en los niveles más bajos.
Más allá del lago subterráneo construyó un hogar para sí mismo, dónde podría vivir
protegido del resto de la gente.

Aun siendo un brillante inventor e ingeniero, Erik también era un genio musical, y
empezó a visitar la Casa de la Ópera para escuchar óperas e interferir con el supuesto mal
gusto del gerente. Al no poder enseñar su cara en público, se caracterizó como un
fantasma y usó la violencia para chantajear a los gerentes de la ópera y atarlos a su
voluntad. Explotó las supersticiones de los empleados y su conocimiento de los pasajes
secretos del edificio, lo que le permitía llegar a cualquier parte de la ópera sin que nadie
se diese cuenta. Aterrorizaba a aquellos que se negaban a atender sus peticiones y hasta
mató gente a modo de aviso. De cualquier manera, trataba bien a los que se comportaban
de forma leal y obedecían sus órdenes (caso de Madame Giry).

La historia de la novela comienza cuando una joven muchacha corista llamada Christine
Daaé se une al coro de la ópera y Erik, el fantasma, se enamora de ella.