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Tema:

Enfermedad de Wilson

Materia:

Hematología Clínica

Maestro:

Dra. Maria Alt. Santana

Alumna:

Orquidea Ramirez Baez

Matricula:

2017-2307

Grupo:

Lunes 13:00-15:00

San Pedro de Macorís, Republica Dominicana

Introducción
La enfermedad de Wilson es un trastorno hereditario poco frecuente que causa una

acumulación de cobre en el hígado, el cerebro y otros órganos vitales. A la mayoría de las

personas se les diagnostica la enfermedad de Wilson entre los 5 y los 35 años, pero

también puede afectar a personas más grandes o jóvenes.

El cobre juega un papel fundamental en el desarrollo de nervios saludables, huesos,

colágeno y melanina, los pigmentos de la piel. Normalmente, el cobre se absorbe de los

alimentos y el exceso se excreta a través de una sustancia producida en el hígado (bilis).

Sin embargo, en las personas que tienen la enfermedad de Wilson, el cobre no se

elimina correctamente y, en su lugar, se acumula, posiblemente hasta alcanzar un nivel

que supone un riesgo para la vida. Cuando se diagnostica pronto, la enfermedad de

Wilson es tratable, y muchas personas que padecen este trastorno llevan una vida

normal.

En este trabajo, vamos a profundizar sobre la herencia de esta enfermedad, síntomas,

tratamientos, diagnostico, y demás.

 La enfermedad de Wilson o degeneración hepatolenticular es una enfermedad


hereditaria autosómica recesiva, con una incidencia de alrededor de 1/50 000. Su hecho
principal es la acumulación (dificultad de coordinación, temblores), también catarata y
enfermedades hepáticas (cirrosis, insuficiencias hepáticas). La enfermedad afecta por
igual a hombres y a mujeres y se ha descrito en todas las razas.
El defecto genético en la enfermedad de Wilson afecta el transporte del cobre. A su vez,
esto causa sobrecarga de cobre con la resultante acumulación en el hígado, que
comienza en el nacimiento. Las alteraciones del transporte del cobre también
interfieren con su incorporación en la ceruloplasmina (proteína del cobre), lo que
disminuye su nivel plasmático.

Se desarrolla fibrosis hepática y, en última instancia, aparece la cirrosis. El cobre


difunde desde el hígado hacia la sangre y luego hacia otros tejidos. Es muy destructivo
en el cerebro, aunque también daña los riñones y los órganos reproductivos, y causa
anemia hemolítica. Parte del cobre se deposita alrededor de la córnea y el borde del
iris y causa la formación de los anillos de Kayser-Fleischer. Los anillos parecen rodear
el iris.

Esta anomalía genética transmitida como rasgo autosómico recesivo se caracteriza por
un alto nivel sérico de cobre, debido a la incapacidad de la ceruloplasmina para
combinarse con el mismo por lo que aumenta su porción libre en plasma. De esta
manera aparecen grandes cantidades de cobre en el hígado, el bazo, el cerebro, la
córnea, el riñón, que pueden producir espasmos musculares, ataxia, atetosis, babeo,
osteoporosis, convulsiones, disfagia, disartria y en algunos casos dolor de cabeza y
ansiedad.
Puedes correr un riesgo mayor de tener enfermedad de Wilson si tus padres o hermanos
tienen la afección. Pregúntale al médico si es necesario que te realices un análisis
genético para determinar si tienes la enfermedad de Wilson. Diagnosticar la enfermedad
con la mayor antelación posible aumenta drásticamente las posibilidades de que el
tratamiento sea exitoso.
A menos que se establezca un tratamiento la enfermedad causa la muerte precozmente.
Es probable que el gen defectuoso responsable sea ATP7B, que codifica un
transportador de cobre (también una ATPasa tipo P) que transfiere el metal desde los
hepatocitos hasta la bilis, situado en el brazo largo del cromosoma 13.
La enfermedad de Wilson está presente desde el nacimiento, pero los signos y síntomas
no se manifiestan hasta que se acumula cobre en el cerebro, el hígado u otro órgano. Los
signos y síntomas varían en función de las partes del cuerpo afectadas por la
enfermedad. Estos pueden ser:

 Fatiga, falta de apetito o dolor abdominal


 Color amarillento en la piel y en la parte blanca de los ojos (ictericia)
 Cambios de color en los ojos a marrón dorado (anillos de Kayser-Fleischer)
 Acumulación de líquido en las piernas o en el abdomen
 Problemas para hablar, para tragar o con la coordinación física
 Movimientos descontrolados o rigidez muscular
 Hipertransaminasemia sin etiología filiada
 Postura anormal de brazos y piernas
 Confusión o delirio
 Demencia
 Dificultad y rigidez para mover los brazos y las piernas
 Dificultad para caminar (ataxia)
 Cambios emocionales o conductuales
 Agrandamiento del abdomen (distensión abdominal)
 Cambios de personalidad
 Pérdida del deseo sexual
 Fobias, angustia (neurosis)
 Movimientos lentos
 Lentitud o disminución de los movimientos y expresiones faciales
 Deterioro del lenguaje
 Anillo de Kayser-Fleischer (anillo de color dorado obscuro o marrón que rodea el
iris del ojo)
 Esplenomegalia
 Temblores en los brazos o en las manos
 Movimientos incontrolables
 Movimientos impredecibles o espasmódicos
 Vómito con sangre
 Debilidad
 Piel o color amarillos de la esclerótica del ojo (ictericia)
 Uñas azuladas
El diagnostico se hace de la siguiente manera:
 Examen con lámpara de hendidura, que revela los anillos de Kayser-Fleischer
 Ceruloplasmina sérica, a veces cobre sérico, y excreción de cobre en orina de 24
h
 En ocasiones, confirmación por prueba de provocación con penicilamina o
biopsia hepática

La enfermedad de Wilson debe sospecharse en personas < 40 años que presenten


algunos de los siguientes signos:
 Un trastorno hepático, neurológico o psiquiátrico de origen inexplicable
 Una elevación persistente de las transaminasas hepáticas sin explicación alguna
 Un hermano, primo o padre con enfermedad de Wilson
 Hepatitis fulminante
Toda vez que se sospecha enfermedad de Wilson, debe realizarse un examen con
lámpara de hendidura en busca de los anillos de Kayser-Fleischer y solicitar niveles
séricos de ceruloplasmina y excreción de cobre en orina de 24 horas. Se pueden medir
los niveles séricos de cobre, pero los niveles de ceruloplasmina suelen ser suficientes.
También suelen medirse los niveles séricos de transaminasas; una elevación es
compatible con el diagnóstico. La presencia de estos anillos más los típicos hallazgos
neurológicos motores o un descenso de los niveles de ceruloplasmina son casi
patognomónicos de la enfermedad de Wilson. En raras ocasiones, estos anillos
aparecen en otros trastornos hepáticos (p. ej., atresia biliar, cirrosis biliar primaria),
pero en estos casos los niveles de ceruloplasmina no están alterados.

La ceruloplasmina sérica (valores normales: 20 a 35 mg/dL) suele estar baja en la


enfermedad de Wilson, aunque puede ser normal. También puede estar disminuida en
los portadores heterocigotas y en aquellos con otros trastornos hepáticos (p. ej.,
hepatitis virales, enfermedad hepática inducida por alcohol o drogas). Un nivel de
ceruloplasmina bajo en un paciente con anillos de Kayser-Fleischer es diagnóstica. Por
otra parte, un nivel de < 5 mg/dL es muy sospechoso, cualesquiera sean los hallazgos
clínicos.

En la enfermedad de Wilson, la excreción de cobre en orina de 24 horas (valores


normales: ≤ 30 μg/día) suele ser > 100 μg/día. Si el nivel sérico de ceruloplasmina es
bajo y la excreción urinaria de cobre alta, el diagnóstico es claro. Si los valores no son
contundentes, la medición del cobre urinario luego de la administración de
penicilamina (prueba de provocación con penicilamina) puede ayudar a confirmar el
diagnóstico. Esta prueba no suele realizarse en adultos debido a que no están bien
establecidos los valores para el punto de corte

En los casos poco claros (p. ej., transaminasas elevadas, anillos de Kayser-Fleischer y
valores indeterminados de ceruloplasmina sérica y cobre urinario), el diagnóstico se
realiza con una biopsia hepática para medir la concentración de cobre. No obstante,
puede haber resultados falsos negativos debido a un error en la toma de la muestra
(por grandes variaciones en las concentraciones de cobre en el hígado) o por la
presencia de hepatitis fulminante (la cual causa necrosis que libera grandes cantidades
de cobre).

Como el tratamiento temprano es más eficaz, está indicado el cribado de todos los
pacientes con hermanos, primos o padres con enfermedad de Wilson. El cribado
consiste en un examen con lámpara de hendidura, pruebas de función hepática y
mediciones de la concentración sérica de cobre y de ceruloplasmina y de la excreción
urinaria de cobre en 24 horas. Si cualquiera de los resultados es anormal, se realiza
una biopsia de hígado para medir la concentración hepática de cobre.
No deben realizarse las pruebas de cribado en los lactantes antes del primer año,
porque las concentraciones de ceruloplasmina son bajas durante los primeros meses
de vida. Los niños menores de 6 años con resultados normales en las pruebas deben
ser revisados 5 a 10 años más tarde.

Si no se trata, la enfermedad de Wilson puede ser mortal. Algunas de las complicaciones


graves son:

 Cicatrices en el hígado (cirrosis). A medida que las células hepáticas tratan de


reparar los daños causados por el exceso de cobre, se forma tejido cicatricial en el
hígado, lo cual dificulta su función.

 Insuficiencia hepática. Puede producirse de manera repentina (insuficiencia


hepática aguda) o avanzar poco a poco a lo largo de los años. Una opción de
tratamiento podría ser el trasplante de hígado.

 Problemas neurológicos persistentes. Los temblores, los movimientos musculares


involuntarios, la marcha desgarbada y las dificultades del habla suelen mejorar con
el tratamiento para la enfermedad de Wilson. Sin embargo, algunas personas
pueden tener dificultades neurológicas persistentes, a pesar del tratamiento.

 Problemas renales. La enfermedad de Wilson puede dañar los riñones, lo que


ocasiona problemas, como cálculos renales y una cantidad anormal de aminoácidos
excretados en la orina.

 Problemas psicológicos. Pueden ser cambios en la personalidad, depresión,


irritabilidad, trastorno bipolar o psicosis.

 Problemas sanguíneos. Puede ser la destrucción de los glóbulos rojos (hemólisis)


que produce anemia e ictericia.

El pronóstico de los pacientes con enfermedad de Wilson suele ser bueno, a menos que
la enfermedad esté avanzada antes de comenzar el tratamiento. La enfermedad de
Wilson sin tratamiento es fatal, por lo general hacia los 30 años.

 La penicilamina o la trientina
 Dieta con bajo contenido de cobre
 Para el mantenimiento, penicilamina o trientina en bajas dosis de por vida o
cinc por vía oral

Es imprescindible un tratamiento continuo de por vida de la enfermedad de Wilson,


cualesquiera sean los síntomas. Esta acumulación se previene con una dieta con bajo
contenido de cobre (p. ej., evitar el hígado de ternera, anacardos [castañas de cajú],
guisantes negros, zumos de hortalizas, mariscos, champiñones y cacao) y con un
tratamiento con penicilamina, trientina y, en ocasiones, cinc. Se debe verificar el
contenido de cobre en el agua potable, y se debe aconsejar a la población no tomar
suplementos vitamínicos o minerales que contengan cobre.

La penicilamina es el fármaco quelante más utilizado, aunque tiene una alta toxicidad
(p. ej., causa fiebre, exantema, neutropenia, trombocitopenia y proteinuria). Puede
haber reactividad cruzada en personas alérgicas a la penicilina. Los pacientes  > 5 años
deben recibir dosis de 62,5 mg cada 6 h a 250 mg cada 12 h por vía oral (250 a 500
mg/día en 2 a 4 dosis), que se aumenta en forma lenta hasta un máximo de 250 mg
cada 6 h hasta 750 mg cada 12 h (1000 a 1500 mg/día en 2 a 4 dosis). Los niños más
pequeños reciben 10 mg/kg 2 veces por día o 6,7 mg/kg 3 veces por día (20
mg/kg/día) por vía oral. Junto con la penicilamina, se administra piridoxina con dosis
de 25 mg por vía oral 1 vez al día. En ocasiones, el uso de penicilamina se asocia con un
empeoramiento de los síntomas neurológicos.
El hidrocloruro de trientina, también un quelante, es un tratamiento alternativo a la
penicilamina. Las dosis son de 375 a 750 mg por vía oral 2 veces por día a 250 a 500
mg por vía oral 3 veces por día (750 a 1500 mg/día).
El acetato de cinc, en dosis de 50 mg por vía oral 3 veces por día, puede disminuir la
absorción intestinal de cobre y, por ende, evitar la reacumulación de cobre en
pacientes que no pueden tolerar la penicilamina ni la trientina o que tienen síntomas
neurológicos que no responden a otros fármacos. (No se deben administrar la
penicilamina ni la trientina en forma simultánea con el cinc, porque estos dos
fármacos pueden unirse al oligoelemento y formar un compuesto sin efecto
terapéutico).
Es frecuente la baja adhesión al tratamiento en el largo plazo. Luego de 1 a 5 años,
puede considerarse un tratamiento con dosis bajas de mantenimiento. Se recomienda
un seguimiento periódico con un hepatólogo.

El trasplante hepático puede salvar la vida de muchos pacientes con enfermedad de


Wilson o insuficiencia hepática grave refractaria a los fármacos .

Conclusión
Como vimos anteriormente, de cobre en los tejidos, manifestada por
síntomas neurológicos La enfermedad de Wilson o degeneración hepatolenticular es
una enfermedad hereditaria autosómica recesiva, con una incidencia de alrededor de
1/50 000. Su hecho principal es la acumulación (dificultad de coordinación, temblores),
también catarata y enfermedades hepáticas (cirrosis, insuficiencias hepáticas). La
enfermedad afecta por igual a hombres y a mujeres y se ha descrito en todas las razas

Toda vez que se sospecha enfermedad de Wilson, debe realizarse un examen con
lámpara de hendidura en busca de los anillos de Kayser-Fleischer y solicitar niveles
séricos de ceruloplasmina y excreción de cobre en orina de 24 horas. Se pueden medir
los niveles séricos de cobre, pero los niveles de ceruloplasmina suelen ser suficientes.
También suelen medirse los niveles séricos de transaminasas; una elevación es
compatible con el diagnóstico.

Algunos síntomas incluyen: Fatiga, falta de apetito o dolor abdominal, color amarillento
en la piel y en la parte blanca de los ojos (ictericia), cambios de color en los ojos a
marrón dorado (anillos de Kayser-Fleischer), Acumulación de líquido en las piernas o en
el abdomen, problemas para hablar, para tragar o con la coordinación física.

La enfermedad puede ser tratada con la penicilamina o la trientina y dieta con bajo
contenido de cobre.

A largo plazo y si no es tratada a tiempo, la enfermedad puede progresar a cirrosis y


disfunción hepática, fallo cardiaco restrictivo, perdida de la visión, perdida de la función
neurológica y por último, la muerte temprana.

Bibliografía
First aid for step USMLE step one
Rapid Review Pathology Goljan 5th edition.

 Recursos de web

https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000785.htm

https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/wilsons-disease/symptoms-
causes/syc-20353251

https://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/wilsons-disease/diagnosis-
treatment/drc-20353256

Caso clínico
Se trata de una paciente del sexo femenino, de 22 años de edad, con amenorrea primaria
diagnosticada a los 17 años, y que recibía tratamiento hormonal. Por ultrasonografía pélvica se
descubrió la existencia de ovarios poliquísticos. Un año atrás tuvo disminución del rendimiento
escolar, cambios de humor, trastornos del sueño y depresión progresiva. En diciembre de 2004
manifestó temblor grueso de la mano derecha; además, padeció sialorrea, diagnosticada por un
neurólogo como enfermedad de Parkinson juvenil y tratada con levodopa-carbidopa, sin obtener
mejoría. Un mes después se agregó la rigidez de la extremidad torácica izquierda. En marzo de
2005 se le realizó un electroencefalograma que resultó normal. En ese mes comenzó la disfagia a
sólidos. Durante la exploración física la paciente se encontró alerta, orientada, con pupilas de 3
mm y reflejos normales. Se observó anillo de Kayser Fleischer. La exploración cardiopulmonar
resultó normal. En el abdomen se le encontró el borde hepático rebasa do. El borde costal tenía
consistencia dura, nodular, indoloro, esplenomegalia, borde liso y firme. En la exploración
neurológica las funciones mentales se encontraron conservadas, marcha normal, tono muscular
conservado, hipotrofia muscular generalizada, manos con hipotrofia tenar e hipotenar,
leuconiquia. Fuerza 5/5 en las cuatro extremidades proximal y distal, reflejos miotáticos ++ en
las extremidades izquierdas, en las derechas de +++ y temblor de reposo en la extremidad
torácica derecha, que se exacerbaba con el movimiento. La integración sensitiva fue normal en
sus modalidades exteroceptiva, propioceptiva y estereoceptiva. Se obtuvo ultrasonido de hígado
y vías biliares que mostró al hígado con irregularidades en los contornos, disminuido en sus
dimensiones, con patrón ecográfico heterogéneo por áreas de mayor y menor ecogenicidad, con
imágenes pseudonodulares y esplenomegalia. La tomografía axial computada del abdomen
mostró imágenes compatibles con fibrosis y cirrosis macronodular. La laparoscopia y la biopsia
en cuña del hígado mostraron pérdida de la citoarquitectura hepática por formación de nódulos
de gran tamaño, rodeados de tejido conectivo en donde se identificaron conductos biliares de
diámetro variable así como inflamación crónica, arterias y en menor cantidad, venas. En el
proceso sólo se identificó infiltrado inflamatorio crónico en los espacios porta. El estudio
histopatológico determinó fibrosis hepática congénita con nódulos de regeneración
subcapsulares. Se determinó la ceruloplasmina de 3mg/dL (17- 48 mg/dL) y cobre sérico de 0.0
mg/dL (700-1,750 mg/L). Se concluyó que se trataba de enfermedad de Wilson.