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TEMA 4- LA FILOSOFÍA DE TOMÁS DE AQUINO (1225-1274).

INTRODUCCIÓN

Tomás de Aquino (1225-1274) vive en pleno siglo XIII. Es el siglo de los grandes
sistemas escolásticos y de la entrada de la filosofía aristotélica en Occidente de manos de
los árabes y los judíos. El siglo XIII marca un periodo de consolidación de la escolástica
que, en el ámbito de la filosofía, es además la primera fase hacia la secularización del
pensamiento, en la que éste dejaría poco a poco su servicio a la Teología.

La filosofía de Tomás de Aquino, en un contexto escolástico en el que había


dominado hasta el momento la filosofía de corte agustinista (de inspiración platónica),
asumirá la difícil tarea de crear la síntesis entre doctrinas aristotélicas y cristianas,
síntesis que realizará asumiendo planteamientos de la escolástica árabe y judía
compatibles con la fe cristiana y con Aristóteles. De Aristóteles asume la mayor parte
de sus categorías, pues estaba convencido de que era compatible con la doctrina cristiana,
aunque en el fondo siga manteniendo presupuestos platónicos: la existencia de apetitos
irascibles y concupiscibles del alma, la tesis de la realidad del mundo como una
participación de una realidad perfecta, y las Ideas platónicas como Ideas ejemplares en la
mente de Dios que guiaron la creación.

Hasta la segunda mitad del siglo XV el tomismo permaneció circunscrito a la orden


dominica. Entre los primeros seguidores no dominicos del tomismo figuran los jesuitas
españoles, importantes en la configuración de la Europa católica de la Contrarreforma,
desde mediados del siglo XVI. Así, Tomás de Aquino se convirtió en el doctor angélico de
la Teología católica, y la filosofía que se enseñaba en las Universidades era
fundamentalmente filosofía tomista.

1- EL PROBLEMA DE FE-RAZÓN. TEOLOGÍA Y FILOSOFÍA

El problema de la relación entre la filosofía y la teología, entre razón y fe, no es el


único tratado por Tomás de Aquino pero es el fundamento de toda su filosofía, pues
siendo Dios el objeto primario de sus reflexiones como teólogo, todo asunto tratado por
la razón ( naturaleza, hombre, conocimiento, ética y política) tiene su sentido último en
el Creador.

El punto de partida para hablar de la relación entre razón y fe en Tomás de Aquino


es entender que para él la filosofía tiene autonomía, pero no agota todo lo que se puede
decir y conocer. La fe mejora la razón, la teología rectifica a la filosofía, pero no la
elimina.

La doctrina tomista sobre las relaciones entre razón y fe se puede resumir en los
siguientes puntos:

- independencia de la razón para tratar asuntos filosóficos ( metafísica,


antropología, teoría del conocimiento, ética, política) y algunos preámbulos de la fe ( como

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la existencia de Dios y la inmortalidad del alma), pues está dotada de la capacidad de
elaborar conceptos y juicios a partir de lo conocido sensorialmente, siguiendo unos
principios verdaderos infundidos por Dios, como los principios lógicos que permiten
razonar y los principios morales o ley natural que permiten orientar la conducta humana
hacia el bien.

- imposibilidad de conflicto (no existe la doble verdad, como postulada Averroes


y los averroístas), pues Dios es la fuente de las verdades racionales y de las verdades
reveladas, y Dios no puede contradecirse ( la contradicción es una imperfección). No sólo
no hay conflicto sino coincidencia entre razón y fe en cuanto a la existencia de Dios y la
inmortalidad del alma (los preámbulos de la fe)

- colaboración entre ambas:

- la fe ayuda a la razón como criterio de verdad ante el conflicto razón y


fe, y como fuente de conocimiento:
- cuando la razón se equivoca en cuanto a verdades necesarias para la
salvación humana (la existencia de Dios, la inmortalidad del alma) y
costosas de llegar a demostrar racionalmente.
- cuando la razón entra en un terreno que no es el de la demostración
lógica (verdades suprarracionales), ayudando a corregir el razonamiento y a
dar a conocer verdades inaccesibles a la razón y necesarias para la salvación.

- la razón ayuda a la fe demostrando ciertas verdades (los preámbulos de la


fe, construyendo la Teología natural), aclarando mediante comparaciones verdades de fe y
rebatiendo doctrinas contrarias a la fe.

2- LA METAFÍSICA: EL ANÁLISIS DEL SER Y DE LOS SERES (ONTOLOGÍA Y


TEOLOGÍA NATURAL)

La filosofía como saber racional, con el solo uso del entendimiento, puede
explicar la realidad en los dos órdenes que presenta: el orden natural de la creación
(dando lugar a la Ontología) y algo el orden sobrenatural de la realidad divina (dando
lugar a la Teología natural). De los dos órdenes, el orden sobrenatural es fundamental
para entender el natural, pues éste es resultado de aquél. La Teología natural o racional
es el fundamento de la Ontología

El punto de partida metafísico para la Teología natural y la Ontología es la


diferencia entre el Creador y las criaturas: el ser no se puede decir de la misma
manera de Dios y de las criaturas. En sentido pleno, el ser sólo se dice de Dios, pues las
criaturas tienen ser por participación del creador (influencia platónica).

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2.1- TEOLOGÍA NATURAL

Es la parte de la Metafísica que trata de la Causa Primera, Dios, mediante el


uso de la razón (nuestra "luz natural") y a partir del principio de causalidad. Como
partes de la Teología natural están las pruebas de la existencia de Dios y la teoría
sobre la naturaleza o esencia de Dios.

2.1.1- Las cinco vías de la existencia de Dios (pruebas a posteriori de la


existencia de Dios).

En las pruebas de la existencia de Dios, Tomás de Aquino parte de la distinción


entre las proposiciones que son evidentes por sí mismas y las proposiciones que son
evidentes para nosotros. Aquello que es evidente por sí mismo y a la vez evidente para
nosotros no necesita demostración. Aquello que no es evidente para nosotros (aunque fuera
evidente por sí mismo), sí necesita demostración. Este es el caso de la proposición “Dios
existe”. Para Tomás de Aquino, la existencia de Dios (la proposición “Dios existe”) no
es algo evidente para la razón humana (aunque sea evidente en sí misma), limitada en
su capacidad, y que trabaja a partir de la información transmitida por los sentidos.
Durante gran parte de la Edad Media se había admitido la existencia de Dios como algo
evidente para la razón, y se había postulado la posibilidad de demostrar su existencia
partiendo de la noción de Dios como “ser mayor que el cual no existe otro” (San Anselmo,
siglo XI), es decir, “a priori” o sin necesidad de partir de la experiencia.

Para Tomás de Aquino, podríamos pensar que Dios puede ser perceptible
directamente por la razón, al modo como vemos las verdades del tipo "los triángulos
tienen tres lados". A estas proposiciones las denomina Sto. Tomás evidentes en sí
mismas: en ellas el predicado se incluye en el sujeto, pues en la esencia de sus objetos se
encuentra la propiedad referida en la proposición. Son, además, evidentes para nosotros
cuando las vemos como verdaderas con solo comprender el concepto sujeto. Si la existencia
de Dios se incluyese en su esencia, entonces podríamos captar la verdad de la proposición
“Dios existe” con la mera comprensión del término "Dios". Algunos filósofos (S. Anselmo
por ejemplo) creían que se puede mostrar la existencia de Dios basándose en ese supuesto
(el "argumento ontológico"). Tomás de Aquino mantendrá, por el contrario, que no cabe
una argumentación de ese género porque la esencia de Dios no nos es dada con la misma
claridad que, por ejemplo, la esencia del triángulo. Ello quiere decir que la proposición
"Dios existe" no es evidente para nosotros, aunque sea evidente en sí misma (pues es
verdad que la existencia se incluye en la esencia de Dios).

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Para Tomás de Aquino, sólo cabe, pues, una demostración a partir de lo que es
evidente para nosotros, partiendo de la percepción sensorial del mundo, la cual nos
permite inferir la causa del fenómeno que observamos. Establece así Cinco vías o
procedimientos para demostrar que Dios existe. Todas las pruebas cuentan con un
idéntico modo de argumentación: se parte de la experiencia, se aplica el principio de
causalidad (todo lo que existe, existe debido a algo), la necesidad de acabar la cadena
causal (encontrar un primer principio causal) y la llegada a una Primera Causa, para
finalizar con la conclusión de que esta causa es Dios ( el Dios de la revelación), y que, por
tanto, Dios existe:

- vía del movimiento o prueba cosmológica. : Todo lo que se mueve es movido por
otro. Debe haber un primer motor que sea causa del movimiento y que no sea movido por
otro: Dios, Primer Motor Inmóvil

- vía de la causalidad eficiente. Todo sucede por una cadena de causas eficientes.
Es necesario una causa eficiente primera: Dios, Causa Incausada.

- vía de la contingencia de los seres. Los seres son contingentes: existen, dejan de
existir, podrían no existir, es decir, no existen de forma necesaria (son contingentes). Si
todo fuera contingente no existiría nada. Como existe el mundo, tiene que existir un ser
necesario: Dios, Ser Necesario

- vía de los grados de perfección (prueba de origen platónico). Hay grados de


perfección en los seres. Debe haber un ser perfecto que sea la causa de los diferentes
grados de perfección: Dios, Ser Perfectísimo.

- vía del orden cósmico o de la causalidad final. Las cosas que carecen de
conocimiento obran por un fin. Debe haber un ser que las dirija: Dios, Ser Inteligentísimo

2.1.2- La naturaleza de Dios

De Dios, como tal, no podemos tener un conocimiento absoluto, pero sí analógico


(por semejanza), de modo que podemos deducir algunas de Sus características a partir
de la afirmación de su existencia como Motor Inmóvil, Causa Incausada, Ser
Necesario y Perfectísimo, Inteligencia Suprema.

Entre sus atributos, uno es el fundamental (llamado constitutivo formal): el Ser


Subsistente ( su esencia es la existencia necesaria e independiente) y los otros pueden ser
derivados mediante tres vías o procedimientos:

- vía negativa atributos que no pueden pertenecer a Dios porque


suponen imperfección: Inmóvil, Inmutable, Eterno, Simple, Único, Perfecto, Infinito.

- vía afirmativa afirmando de Dios atributos que son perfecciones:


Sabiduría, Voluntad Libre, Bondad…

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- vía de la eminencia perfecciones en grado infinito que
observamos en las cosas creadas: Omnipotente, Omnisciente, Libérrimo, Bondad absoluta,
Omnipresente.

Los dogmas fundamentales (Trinidad, Encarnación, Creación) no pueden ser


demostrados racionalmente (ni de ellos tenemos experiencia sensorial que sirva de punto
de partida, ni se puede llegar a ellos a partir de cosas de las que sí tenemos un
conocimiento sensible). Son objeto de fe, no de razonamiento, y son necesarios para la
salvación del alma por los que se requiere la colaboración de la fe con la razón para que
el hombre alcance su máxima felicidad: la salvación.

2.2- ONTOLOGÍA (PARTE DE LA METAFÍSICA QUE HABLA DEL SER)

En el desarrollo de las tesis metafísicas sobre Dios y sobre las criaturas encontramos
cuatro teorías básicas:

- Teoría de la participación del ser (influencia platónica).


- La diferenciación de dos categorías metafísicas: la esencia y la existencia.
- Las categorías aristotélicas metafísicas (la teoría de la analogía del ser aristotélica)
- La teoría de la causalidad: todo lo que existe, existe debido a algo.

2.2.1- Qué significa la palabra ser (Teoría de la participación del ser):

Para Tomás de Aquino, el ser se dice de manera distinta de Dios y de las criaturas.
Dios es el único Ser Necesario, su esencia es existir de forma necesaria. Las criaturas
tienen un ser contingente: su esencia no consiste en existir de forma necesaria, pueden
existir, no existir y dejar de existir. Las criaturas toman el ser de Dios por participación,
pues Dios no sólo les da su esencia sino también su existencia.

La participación supone como relación:

- semejanza entre Dios y criaturas, por lo que podemos inferir


racionalmente algunas verdades sobre el Creador, como su existencia necesaria, y algunos
de sus atributos, basándonos en el principio de causalidad (remontándonos desde los
efectos a la causa por la aplicación del principio de causalidad).
- desemejanza, lo cual supone afirmar la trascendencia de Dios (pues la
esencia total de Dios es inabarcable para el ser humano) debemos creer aquello que
nuestra razón no puede demostrar pero ha sido revelado y resulta importante para la
salvación

2.2.2- Los principios del ser (del Ser de Dios y del ser de las criaturas) deben
partir de una distinción fundamental y primera: la distinción de esencia y existencia
(derivada del carácter contingente de las criaturas y del carácter necesario de Dios). Esta
distinción es clave de la Ontología y de la Teología natural. La composición básica de las

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sustancias creadas para Tomás no es prioritariamente la de materia-forma sino la de
esencia-existencia. A esta distinción básica se añaden las categorías metafísicas de
Aristóteles (materia, forma, sustancia, accidente, potencia, acto, causas) para hablar de la
realidad.

El que todas las criaturas no tengan en sí mismas su razón de existir, que sean
contingentes, lleva a Tomás de Aquino a diferenciar en las criaturas la esencia de la
existencia

Esencia es lo que un ser es, lo que lo define. Responde a la pregunta “¿qué es?”. Se
trata de la naturaleza de algo, a lo que Tomás denomina quididad (quid est): lo que es.
Existencia es el hecho, el acto de existir. Es la actualización de su esencia.

En Dios, su esencia consiste en existir de forma necesaria (el Ser Subsistente,


necesario).
En las criaturas encontramos una composición inicial: esencia ( quidditas =
potencia) + existencia ( = acto, actualización de la esencia), hecho que exige la
intervención creadora de Dios

Teniendo en cuenta esta distinción metafísica fundamental (esencia y


existencia), y las categorías aristotélicas (sustancia, accidente, materia, forma,
potencia y acto), encontramos en el orden de la realidad (sobrenatural y natural) una
jerarquía de los seres, con la diferencia fundamental de Dios como Creador y las criaturas.

1º Dios: esencia = existencia (Ser subsistente). Es el único ser cuya esencia


se identifica con la existencia, es Acto Puro, el Ser cuya esencia es Simple (no tiene
composición alguna).
2º criaturas incorpóreas. Los seres incorpóreos no tienen composición
hilemórfica, aunque sí la composición de esencia y existencia. Tomás se refiere con el
término de inteligencias a las sustancias que sólo tienen forma: los ángeles y los motores
inmóviles de las esferas aristotélicas. El alma también es concebida como un ser sin
materia.
3º criaturas corpóreas. Los seres corpóreos tienen, además de la
composición inicial de esencia y existencia, una esencia compuesta de materia y forma
(teoría hilemórfica).
4º materia prima, potencia pura.

El ser humano, por tener una parte inmaterial (alma) y otra material (cuerpo) es un
ser intermedio entre las criaturas incorpóreas y las corpóreas.

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3- LA ANTROPOLOGÍA: EL SER HUMANO COMO CRIATURA ORIENTADA
HACIA DIOS (COMO OBJETO ÚLTIMO DE CONOCIMIENTO, DE LA VOLUNTAD Y DE LA
CONDUCTA SOCIAL)

El hombre, como criatura hecha a semejanza de Dios, tiene el principio de su


existencia y el fin último de su conocimiento y acción en Dios. Esto es básico para la
reflexión sobre el conocimiento, la reflexión ética y la reflexión sobre el Estado.

La esencia del ser humano es hilemórfica, compuesta de materia y forma


sustancial. Su forma sustancial es el alma racional o intelectiva, estructurante de la
corporeidad, con operaciones vegetativas, sensitivas e intelectivas, de carácter inmaterial,
inmortal y subsistente (puede existir aun cuando el cuerpo muere).

El alma posee facultades o potencias para realizar distintas operaciones naturales a


ella, que actúan con determinados apetitos (tendencias o inclinaciones hacia fines propios
de la naturaleza del ser humano):

- facultades corpóreas (para cumplirlas necesita de la colaboración del


cuerpo):

 vegetativas, con apetitos naturales. Entre las facultades vegetativas


están la nutritiva (apetito de conservar la vida), la aumentativa
(apetito de crecer de forma natural) y la generativa (apetito de
conservar la especie).
 sensitivas, con apetitos elícitos sensitivos (sensibles o inferiores,
entre los que están los irascibles y los concupiscibles). Entre estas
facultades están las de sentir (llevada a cabo con la colaboración de
los 5 sentidos externos y los sentidos internos),desear bienes
sensibles y actuar instintivamente, y la de locomoción. El
perfeccionamiento de los apetitos sensibles serán las virtudes
morales de la templanza y la fortaleza

- facultades incorpóreas. No necesitan de órganos corpóreos para ejercer su


actividad, guiadas con apetitos intelectuales o apetitos superiores:

 entendimiento o potencia de conocer intelectualmente la verdad, de


producir objetos, y de conocer el bien para el hombre. Actúa con la
tendencia a buscar la verdad (Dios) y el bien (la felicidad terrenal y
la salvación ). Su perfeccionamiento supondrá adquirir virtudes
intelectuales. En cuanto se orienta a la verdad absoluta (dogmas
de fe), y con la intervención de la voluntad movida por Dios,
constituirá la virtud teologal de la fe.

 voluntad o apetencia a decidirse a actuar conforme al bien, con el


apetito de querer el bien y rechazar el mal. Su perfeccionamiento
será la virtud moral de la justicia.

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4- EL CONOCIMIENTO HUMANO: EL CONOCIMIENTO SENSIBLE Y EL
INTELIGIBLE COMO MANIFESTACIÓN DE LA ORIENTACIÓN DEL HOMBRE HACIA LA
VERDAD ( DIOS)

El punto de partida de Tomás para explicar el proceso de conocimiento, es un


principio empirista: nada hay en el entendimiento que antes no haya estado en los
sentidos. Se empieza a conocer desde lo sensible, desde lo concreto y particular. Se
distingue, pues, el conocimiento sensible del conocimiento intelectual (inteligible o
abstracto), siendo el primero base del segundo. Esto tiene una gran importancia: no se
puede elaborar conceptos de lo que no ha habido antes experiencia sensible, o no se
haya podido deducir de la experiencia sensible.

El entendimiento elabora los conceptos a partir de los datos suministrados por los
sentidos, abstrae de esos datos lo esencial de las cosas. Tiene el entendimiento una doble
actividad: abstraer y formular un concepto abstracto, universal (los dos componentes
para que sea posible la ciencia).

El proceso hasta llegar a conocer la esencia es el siguiente:

- los sentidos captan el objeto sensible, lo concreto. A lo que captan los sentidos de
las cosas concretas particulares lo denomina Tomás especie sensible impresa.

- la imaginación graba las imágenes (fantasmas) de los objetos de nuestros sentidos,


lo que Tomás denomina especie sensible expresa.

- el entendimiento agente (activo) abstrae, despoja al objeto concreto de aquello


que tiene de particular, dejando sólo lo esencial. El resultado es la obtención de la especie
inteligible impresa.

- el entendimiento posible (pasivo), con los datos aportados por el entendimiento


agente, que actúa como la luz sobre los colores, elabora el concepto universal1 (especie
inteligible expresa). Este entendimiento es el que combina los objetos, los compara,
relaciona, afirma y niega mediante juicios. Para poder aplicar el concepto a la cosa
concreta, el entendimiento posible produce lo que Tomás llama conversión al fantasma: el
entendimiento vuelve la mirada a la imagen y reconoce en ella al individuo al que puede
aplicar el concepto universal.

El procedimiento de abstracción del entendimiento garantiza la verdad del


conocimiento intelectual, porque garantiza que la especie que existe en el entendimiento es

1 El universal no subsiste fuera de las cosas individuales, sino que sólo es real en ellas,
como expresa en la Summa contra Gentiles. De modo que el universal está in re, como forma de las
cosas, y post rem en el entendimiento. Ante rem sólo en la mente divina, como principio o modelo
de las cosas creadas.

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la forma misma de la cosa, que hay correspondencia (adaequatio) entre el entendimiento y
la cosa.

Los grados de saber o de conocimiento racional son:

- el conocimiento intelectual (conocimiento de la verdad), en concreto la


Ciencia, la Inteligencia y la Sabiduría (Teología natural).
- el conocimiento productivo (conocimiento de cómo producir objetos).
Son las Artes o Técnicas.
- el conocimiento práctico (conocimiento del bien del hombre, y de los
medios necesarios para conseguirlo). Es la Prudencia.

Estos saberes, en cuanto perfecciones en el ejercicio del entendimiento, son las


virtudes intelectuales ( aunque la prudencia sea a la vez una virtud intelectual y moral)

El carácter razonador o discursivo del conocimiento humano es la causa de la


posibilidad de error, algo que no existe en el conocimiento divino. Hay determinadas
verdades necesarias para la salvación, difíciles y lentas de alcanzar por la razón ( la
existencia de Dios, la inmortalidad del alma). Por eso la teoría del conocimiento en
Tomás de Aquino debería completarse con la relación entre Razón y Fe, pues la Fe
también es un acto del entendimiento.

5- LA ÉTICA: LA REFLEXIÓN SOBRE DIOS COMO OBJETO ÚLTIMO DE LA VOLUNTAD


(LA BEATITUD) Y EL MODO DE CONSEGUIRLO ( LA VIRTUD).

Para entender la reflexión sobre la conducta moral en Tomás de Aquino hay que
tener en cuenta:
- La unión con la política
- La base en Aristóteles (concepción teleológica del ser humano, la razón como
orientadora de la acción, concepto y tipo de virtudes) y elementos platónicos (apetitos
irascibles y concupiscibles del alma): toda acción está orientada a un fin natural que es
el bien del ser human, y el fin máximo es la felicidad (ética eudemonista)
- El componente teológico: Dios es el principio y el fin de la acción humano, por
lo que tiene fines naturales impresos en su mente ( la ley natural, participación de la ley
divina, cuya consecución es la felicidad terrenal, ) y un fin sobrenatural ( salvación),
cuya consecución es la felicidad eterna, superior a la terrenal.

El hombre por naturaleza actúa por un fin, que es su bien, y el bien supremo es la
felicidad. La máxima felicidad es la contemplación de la verdad absoluta, Dios, causa
trascendente del mundo

La virtud es el camino de la felicidad. La virtud es una perfección adquirida de


las facultades humanas intelectuales (virtudes intelectuales de Ciencia, Inteligencia,
Sabiduría, Artes, Prudencia) y morales (virtudes de la voluntad y de los apetitos sensibles e
irascibles)

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La felicidad puede conseguirse con la intervención del entendimiento y de la
voluntad, pues conocer el bien es necesario, pero no suficiente: hay quererlo. Las
tareas concretas de entendimiento y voluntad son las siguientes para la consecución de
la felicidad;

a) A través del entendimiento el hombre puede percibir el bien hacia el cual


tender porque en el hombre hay una disposición natural (razón práctica o sindéresis) a
entender los principios prácticos o ley natural de la conducta humana. La ley natural
una participación (una manifestación) de la ley divina en la mente humana para dirigir la
conducta hacia el bien y de los que se derivarán los deberes morales.

La ley natural ordena en el ser humano:


- en tanto que sustancia viva, tender a conservar la propia existencia. De
aquí se deriva el deber moral de conservar la vida.
- en tanto que animal, tender a procrear. De ahí se deriva el deber moral de
la pareja heterosexual, y la educación de los hijos.
- en tanto que ser racional, tender a conocer la verdad y el bien (Dios) y a
vivir en sociedad. De ahí el deber de buscar la verdad, el bien, y respetar la justicia.

b) Por medio de la voluntad el hombre tiende hacia el bien por medio de la


voluntad. La voluntad es la facultad del alma de seguir el bien aplicando los medios
elegidos para ello y de rechazar el mal.

La conjunción de entendimiento y de voluntad en la acción moral forma el


hábito de obrar bien, es decir, la virtud moral (hábito operativo bueno), con la cual
conseguimos la felicidad terrenal. De las virtudes morales resultan cardinales
(fundamentales):

- prudencia o perfección en el conocimiento de la ley natural y en la


búsqueda de los medios para la felicidad (es una virtud intelectual y moral)
- justicia o la perfección en dar a cada uno el bien debido teniendo como
referente el bien común (justicia general) o el particular (justicia particular
conmutativa y distributiva).
- fortaleza ante el apetito irascible
- templanza ante el apetito concupiscible.

Ya que la felicidad humana es doble (terrenal y superior), hay que tener en


cuenta si resultan suficientes las virtudes anteriores para la felicidad humana:

- La felicidad terrenal (o inmanente) es proporcional a la naturaleza humana,


es decir, asequible al hombre mediante los principios de su propia naturaleza.

- La felicidad superior, la salvación, excede la naturaleza humana, o que el


ser humano puede conseguir con sus propias capacidades. Sólo se puede alcanzar

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mediante una cierta participación en la naturaleza divina, conseguida mediante las
virtudes teologales que infunde Dios al hombre:

- la fe como hábito cognoscitivo de las cosas sobrenaturales.


- la esperanza, como hábito de la voluntad respecto a ellas.
- la caridad como unión espiritual

6- LA POLÍTICA

La reflexión sobre la comunidad política denominada Estado es un complemento


de las reflexiones sobre el orden moral. La base está en la consideración metafísica del
hombre como criatura creada por Dios, con una naturaleza dispuesta por Él para que
consiga sus fines naturales (felicidad terrenal) y trascendentes ( felicidad superior o
salvación), algo que sólo puede lograrse en una comunidad que ponga las condiciones
para ello ( por eso, en Tomás de Aquino la teoría política incluye las relaciones entre
Estado e Iglesia)

Tomás de Aquino parte de un postulado metafísico: el hombre es por naturaleza


un ser racional, social y político ( la ley natural impresa en el hombre ordena vivir en
sociedad con justicia)

El origen del Estado está en la sociabilidad natural del hombre (el hombre no es
autosuficiente, necesita vivir en una sociedad plural, posee lenguaje). Esto hace que el
Estado sea una comunidad natural (querida por Dios), y que sus principios de organización
también sean naturales.

La finalidad del Estado es conseguir el bien común, que consiste en el buen vivir
temporal (bienes corporales y del espíritu o virtudes). La consecución del bien común
necesita varios elementos: la unidad, el orden ( expresado en las leyes y basado en la
virtud de la justicia general o legal, y en la justicia particular), la paz ( unidad interna y
externa), bienestar, salud pública ( armonía).
El ser humano, además del buen vivir temporal, tiende al bien vivir eterno. El
Estado, por sí mismo, no puede proporcionar el bien eterno, pero sí tiene que poner las
condiciones para que el ser humano lo consiga. Por eso, el Estado debe mantener
relaciones con la Iglesia, pues ésta es la Institución que sí puede proporcionárnosla.

En el análisis del Estado, destaca en Tomás de Aquino la reflexión sobre los


principios de organización del Estado, la estructura del Estado. En estos principios son
importantes la autoridad o gobierno, las leyes y los regímenes políticos justos e injustos.

La argumentación de Tomás de Aquino para explicar la estructura del Estado parte


de que todo ser natural requiere un principio organizativo formal (como en el cuerpo la
cabeza, en el hombre el alma). El Estado es un ser natural (el hombre por naturaleza es
un ser social y político), un todo que requiere un principio rector que evite la

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dispersión de la comunidad, y con ello el perjuicio de sus miembros. El gobierno o la
autoridad es el principio rector natural del Estado para que las actividades de los
ciudadanos lleven al bien común.

La ley positiva es la herramienta mediante la cual la autoridad competente genera el


orden para el bien común y regula la vida social. La ley positiva es:

- exigencia de la ley natural para regular la convivencia.


- prolongación de la ley natural por deducción (ius gentium o derecho de
gentes) y por especificación (ius civile o derecho civil)
- un respeto a la ley natural posibilidad de rebelión ante la tiranía si
eso no trae males mayores que la propia tiranía.

Todo lo natural proviene de Dios, luego la autoridad proviene de Dios, aunque


son los hombres quienes establecen quién la ejerce y cómo, apoyándose en las leyes. Tomás
de Aquino considera que para la consecución del bien común, los hombres de más virtud y
saber están naturalmente llamados al gobierno. El gobierno concreto (el régimen político)
está decidido por los hombres, pues el poder político reside por derecho natural en la
comunidad, y ésta la transfiere a una, varias o muchas personas. La legitimidad del
gobierno depende del respeto a la ley natural, fuente de la ley positiva.

La clasificación de las formas de gobierno, según el respeto o no a la ley natural y


al bien común son:

- buenas: la política o democracia o policía, la aristocracia y la monarquía.


La monarquía es la más perfecta, pero no siempre es posible.
- malas: la demagogia o democracia, la oligarquía y la tiranía. La tiranía es
la peor forma de régimen político.

El componente trascendente en la vida humana requiere tener en cuenta


las relaciones entre Iglesia y Estado, ya que en la propia naturaleza humana está la
inclinación a conseguir la felicidad absoluta (salvación), que no puede ser
proporcionada por el Estado, aunque éste debe poner los medios necesarios para que
sea posible, protegiendo a la Iglesia, poniendo a su disposición todos los medios para
su tarea evangelizadora, y siguiéndola en las orientaciones que ésta haga sobre la vida
humana.

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