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UNIVERSIDAD NACIONAL ABIERTA Y A DISTANCIA

ESCUELA DE CIENCIAS SOCIALES ARTES Y HUMANIDADES

TEORIA SOCIOLÓGICA CLASICA

(404004A_764)

Nombre
MARIA ELENA NARVAEZ PEREZ
Código
456920039

Programa
SOCIOLOGIA

Centro
AGUA CHICA

Zona
CARIBE

VEREDA SAN LUQUITAS

DICIEMBRE DE 2020
El valor de las teorías clásicas para la sociología como disciplina

El pensamiento sociológico aparece con una perspectiva que,


epistémicamente, puede ser concebida como revolucionaria. En aquellos
inicios, la sociología erigió un campo objetual propio que, como veremos,
se separa de figuras como el ser humano y se manifiesta en dos niveles
diferentes, pero internamente vinculados, a saber: lo social y la sociedad
moderna, El análisis de Comte acerca de la llegada de la fase positiva del
espíritu o conocimiento humano , Marx funda en su análisis económico-
político, destaca igualmente la dualidad social/sociedad moderna como
objeto de estudio de sus observaciones, Durkheim quien consolida aquel
proceso de autoconsciencia sociológica, Max Weber En ella el objeto de
estudio permanece en una relación estrecha con el plano de lo social, cuyo
núcleo es comprendido en términos de teoría de la acción.
los clásicos nos han permitido tematizar los pilares epistémicos sobre los
cuales la sociología asienta su estructura científica. Desde inicios o
mediados del siglo XIX se puede observar, de manera más o menos clara,
cómo es que diferentes pensadores -provenientes originalmente de
diversos campos de pensamiento- coinciden en un estilo de observación
común.
La Sociología, sin embargo, y a pesar de los avances mostrados en los
últimos años en esta problemática, rara vez ha hecho un reconocimiento
fiel a las aportaciones feministas. De ahí, que estas líneas sea tan
importante, pues devuelve al debate parte del trabajo no sólo de las
feministas que presenta sino el de todas aquellas que trabajan por contar
aquello que algunos autores han ido invisibilizando sobre la vida y trabajo
de las mujeres, contando sólo una parte aunque sea de forma
inconsciente, pero sólo una parte, que se necesita completar.
Las autoras, ya, dejan claro el objetivo “nada ambicioso” -según se podría
dilucidar de sus palabras- y, personalmente constataría, complicado que
tienen con este libro. Este objetivo sería el de rellenar algunos de los
huecos existentes en la producción científica y que, sólo, cobran sentido
al contar con la otra mitad, así como con las aportaciones y miradas
provenientes de feministas como Simone de Beauvoir, Donna Haraway,
Judith Butler y Gayle Rubin, entre otras.
Los sociólogos como investigadores estudian el comportamiento de los
grupos. Les interesa investigar sobre el desarrollo de los seres humanos;
las normas y la organización social; las instituciones como la familia; las
comunidades; la minoría étnica; las clases sociales; el rol y el status; las
relaciones de poder; los cambios sociales y económicos; los movimientos
sociales; lo rural y lo urbano. a sociología es, dicho de manera muy simple,
el estudio sistemático del comportamiento social y de los grupos
humanos. Se centra en las relaciones sociales, cómo esas relaciones infl
uyen en el comportamiento de las personas y cómo las sociedades, la
suma total de esas relaciones, evolucionan y cambian.
Émile Durkheim, como muchos otros científicos sociales, desarrolló una
teoría para explicar cómo se puede entender el comportamiento individual
dentro de un contexto social. Señaló la influencia de los grupos y las
fuerzas sociales en lo que siempre se había considerado como un acto
muy personal. Está claro que Durkheim ofrecía una explicación de los
suicidios mucho más científica que la de los astros o la propensión
heredada. Su teoría tenía poder de predicción, ya que afirmaba que las
tasas de suicidio aumentarían o disminuirían en relación con ciertos
cambios económicos y sociales, Los académicos aprendieron mucho sobre
los estudios de Comte a través de las traducciones que de éstos hizo la
socióloga inglesa Harriet Martineau (1802-1876). Pero la misma
Martineau también fue una pionera. Ofreció análisis profundos sobre las
costumbres sociales de su Gran Bretaña natal y Estados Unidos. El libro
de Martineau Society in America ([1837] 1962) estudiaba la religión, la
política, la educación y la inmigración de aquella joven nación. Defendió
los derechos de la mujer, la emancipación de los esclavos y la tolerancia
religiosa. Al fi nal de su vida, la sordera no le impidió proseguir su labor
como activista. Según la visión de Martineau (1877).
Los sociólogos estudian la sociedad de diferentes maneras. Para algunos,
el mundo es básicamente una entidad estable que se mantiene en el curso
del tiempo. Les impresiona la fortaleza de la familia, la religión organizada
y otras instituciones sociales. Para otros, la sociedad está compuesta por
diversos grupos en conflicto que compiten por los recursos escasos.
Para otros, lo más fascinante del mundo social es el día a día, las
interacciones cotidianas entre individuos que a menudo se dan por
descontadas. Estas tres visiones, las más utilizadas por los sociólogos,
son las perspectivas funcionalista, del confl icto e interaccionista y nos
permitirán tener una idea general introductoria sobre la materia. Pese a
que la perspectiva feminista tiene una larga tradición en otras disciplinas,
hasta los años setenta no empezó a utilizarse en sociología. Según la
visión feminista, la desigualdad de género es fundamental en el
comportamiento social y en las organizaciones. Dado que esta visión está
centrada en un aspecto de la desigualdad, suele estar aliada con la
perspectiva del confl icto. Los defensores de la perspectiva feminista
tienden a centrarse en el nivel macro igual que los teóricos del confl icto.
Recordando al trabajo de Marx y Engels, muchos teóricos feministas
contemporáneos consideran la subordinación de la mujer como algo
inherente a las sociedades capitalistas. Para algunos teóricos feministas
radicales, en cambio, la opresión de la mujer es algo inevitable en todas
las sociedades dominadas por los hombres, ya sean capitalistas,
socialistas o comunistas, La visión feminista nos ha ayudado a
comprender mejor el comportamiento social al estudiar puntos de vista
distintos del blanco y el masculino. Por ejemplo, la posición social de una
familia ya no se determina sólo por la posición y los ingresos del marido.
Los académicos feministas no sólo han cuestionado los estereotipos sobre
hombres y mujeres, sino que también han luchado por conseguir un
estudio de la sociedad equilibrado en el aspecto del género en el que las
experiencias y las contribuciones de las mujeres sean tan visibles como
las de los hombres (England, 1999; Komarovsky, 1991; Tuchman, 1992).
La perspectiva feminista ha aportado a los sociólogos nuevas visiones del
comportamiento social familiar. Por ejemplo, las primeras investigaciones
sobre conducta delictiva raramente consideraban a las mujeres, y cuando
lo hacían, tendían a centrarse en delitos considerados «tradicionalmente»
típicos de la mujer, como pequeños hurtos en los comercios. Una visión
como ésta ignora el papel de la mujer en diversos tipos de delitos, así
como desproporcionada presencia como víctimas de los mismos.

La investigación que dirigieron Meda Chesney-Lind y Noelie Rodríguez


(1993) mostró que casi todas las mujeres presas habían sufrido abusos
físicos y/o mentales cuando eran jóvenes y la mitad de ellas habían sido
violadas. Las contribuciones de académicos feministas y de minorías han
enriquecido todas las perspectivas sociológicas.
Entre los sociólogos hay hombres y mujeres de orígenes étnicos,
nacionales y religiosos muy diversos. Con su trabajo, los sociólogos
buscan sacar conclusiones válidas para todos, no sólo para los ricos y
poderosos. Esto no es siempre fácil. Los estudios sobre la manera de
aumentar los benefi cios empresariales atraen más interés y apoyo fi
nanciero que los que explican las ventajas de repartir jeringuillas en los
barrios urbanos deprimidos. Pero la sociología, ahora más que nunca,
intenta comprender las experiencias de todos.

Bertschi, S. 2010. Individuum, pp. 55-81. En: S. Bertschi. Im Dazwischen


von Individuum und Gesellschaft. Bielefeld: Transcript

Bock, M. 2002. Auguste Comte, pp. 39-57. En: D. Käsler (ed.). Klassiker
der Soziologie, Vol 1. München: Verlag C.H. Beck.

https://www.mheducation.es/bcv/guide/capitulo/8448146409.pdf