Está en la página 1de 5

Adoración y discipulado

Jua 15:8
En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.

De las cosas más difíciles es divorciar o separar la adoración de la iglesia del trabajo o
testimonio que esta debe dar en el mundo. Como es muy difícil separar la adoración de la
vida cristiana. Creo que una mala teología a conducido a la iglesia contemporánea a ver la
adoración a Dios como algo separado de la que se ha llamado la gran comisión.
Tres cosas quiero destacar esta mañana con el único deseo de que Dios se lleve la gloria
en nuestra vida al obedecer la palabra con humildad hasta que no haya más personas que
se conviertan en discípulos de Cristo.

1. La iglesia fue diseñada para adorar a Dios. En esto es glorificado mi Padre. La palabra gloria es
un sinónimo de la palabra adorar. Alguien escribió y cito: Es probable que muchas personas
piensen que Cristo llevó a cabo la obra de la cruz con el fin de librarnos de la condenación
eterna en el infierno, y sin duda este es uno de los beneficios que recibimos todos aquellos
que creemos en él, pero sin duda no es la meta final de nuestra salvación. Al leer en Ef. 1:4
según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin
mancha delante de él, 5 en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos
por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, 6 para alabanza de la gloria de
su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, 7 en quien tenemos redención por su
sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia. Note que primero es la meta
última de la iglesia, la adoración, y luego el medio, la redención, el medio que Dios en su
soberanía escogió para realizar su plan. Adorar es nuestra máxima prioridad. La obra de Cristo
en la cruz tiene el propósito de restaurar la relación del hombre con Dios, no sólo perdonando
sus pecados, sino también colocar a Dios en el centro de su vida, creando una correcta
relación donde el hombre nuevamente vuelva a adorarle como el único Dios verdadero.
Quiero que miremos en Juan 4:19 Le dijo la mujer: Señor, me parece que tú eres profeta. 20
Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde
se debe adorar. 21 Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni
en Jerusalén adoraréis al Padre. 22 Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo
que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. 23 Mas la hora viene, y ahora es, cuando
los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre
tales adoradores busca que le adoren. 24 Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en
verdad es necesario que adoren. La mayoría de nosotros al oír la palabra adoración solo piensa
en los domingos en la parte de las canciones, música, acciones de gracias, oraciones. Pero está
equivocado el que piensa de esa manera. La adoración que no involucra nuestro servicio a
Dios no es verdadera. Hacerlo bien implica la entrega a Dios de nuestras energías, tiempo,
trabajo, lealtad, amor, todo cuanto somos y tenemos.
2. La adoración se da por llevar frutos. En que llevéis mucho fruto. Necesitamos entender algo
importante en la vida de la iglesia y es que usted y yo estamos para llevar frutos en esta vida.
No estamos para calentar un banco cada domingo por la mañana. Eso es un cristianismo
nominal. Es como el chico que va a clase y luego de pasar la lista se sale del salón de clases.
Usted está para llevar fruto. Rom_7:4 Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a
la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a
fin de que llevemos fruto para Dios. El fruto se puede llevar de diferentes maneras. Lleva fruto
cuando usted es buena tierra: Mat_13:23 Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el
que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.
Usted lleva fruto cuando reúne su ofrenda y la trae en adoración a la iglesia: Rom_15:28 Así
que, cuando haya concluido esto, y les haya entregado este fruto, pasaré entre vosotros
rumbo a España. Ofrendar, dar regalos obsequios tanto en especies como de dinero, aunque
esta se refería a dinero para los hermanos pobres en la iglesia de Jerusalén, usted está
llevando fruto a Dios. Y quiere saber algo interesante de esta manera de llevar o dar fruto; es
que este fruto se convierte en una extra ordinaria semilla que germina y brota arrancando del
corazón del que la recibe fruto de labio que honran el glorioso nombre de nuestro Dios y
Señor: 2Co 9:11 para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce
por medio de nosotros acción de gracias a Dios. 12 Porque la ministración de este servicio no
solamente suple lo que a los santos falta, sino que también abunda en muchas acciones de
gracias a Dios; 13 pues por la experiencia de esta ministración glorifican a Dios por la
obediencia que profesáis al evangelio de Cristo, y por la liberalidad de vuestra contribución
para ellos y para todos; 14 asimismo en la oración de ellos por vosotros, a quienes aman a
causa de la superabundante gracia de Dios en vosotros. 15 ¡Gracias a Dios por su don
inefable! Usted también lleva fruto cuando hace buenas obras para los demás: Tit_3:14 Y
aprendan también los nuestros a ocuparse en buenas obras para los casos de necesidad, para
que no sean sin fruto. Col_1:10 para que andéis como es digno del Señor, agradándole en
todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios; Finalmente
y la más importante es que usted está llevando fruto cuando usted gana almas para Cristo:
Rom_1:13 Pero no quiero, hermanos, que ignoréis que muchas veces me he propuesto ir a
vosotros (pero hasta ahora he sido estorbado), para tener también entre vosotros algún
fruto, como entre los demás gentiles. La obra de hacer discípulos es la manera más grandiosa
que Dios eligió para que des fruto. La búsqueda de la adoración de las naciones está
alimentada por el gozo de nuestra propia adoración. Usted no puede recomendar lo que usted
no valora. Usted no puede proclamar lo que no aprecia. La adoración es el combustible y la
meta de las misiones.. Dice John Piper: “Por tanto, la adoración es la meta y combustible de las
misiones: Las misiones existen porque la adoración no existe. Apo 7:9 Después de esto miré,
y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y
lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas
blancas, y con palmas en las manos; 10 y clamaban a gran voz, diciendo: La salvación
pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero. 11 Y todos los ángeles
estaban en pie alrededor del trono, y de los ancianos y de los cuatro seres vivientes; y se
postraron sobre sus rostros delante del trono, y adoraron a Dios, 12 diciendo: Amén. La
bendición y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y la honra y el poder y la fortaleza,
sean a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén. Para terminar esta sección alguien más
dijo: “La misión es nuestro modo de decir: el gozo de conocer a Cristo no es un privilegio
privado, tribal, nacional, o étnico. Es para todos. Y es por eso que vamos. Porque hemos
probado el gozo de adorar a Jesús, y queremos incluir a todas las familias de la tierra”. Las
palabras del Salmo 22 deben alentar y llenar de esperanza pues nos da un vistazo del final
"Todos los términos de la tierra se acordarán y se volverán al Señor, y todas las familias de las
naciones adorarán delante de ti”. La búsqueda de la adoración de las naciones está alimentada
por el gozo de nuestra propia adoración. Usted no puede recomendar lo que usted no valora.
Usted no puede proclamar lo que no aprecia. La adoración es el combustible y la meta de las
misiones. (Salmo 22:27). Esto nos conduce directo a la parte final de este mensaje.
3. La adoración es producto del conocimiento. y seáis así mis discípulos. La adoración debe ser
aprendida y por supuesto enseñada. Al hablar de discípulo hablamos de aprendiz, eso es lo
que significa la palabra discípulo. Como mencionara e la introducción, es una mala teología lo
que lleva a una adoración pobre, falsa, incorrecta y equivocada. La adoración es un estilo de
vida. Es cuando el creyente conoce, aprende que la adoración es una respuesta del corazón
redimido, que entiende el amor de Dios. Por lo tanto, la adoración surge como una respuesta
genuina de nuestro amor a Dios, todo lo que hagamos no pasará de ser simples ritos religiosos
fríos y secos, carentes de significado, y que de ninguna manera agradarán a Dios. Leamos 1Jn
4:10 En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos
amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. El Pastor y Escritor
John Stott escribió: “La palabra y la adoración pertenecen indisolublemente entre sí. Toda
adoración es una respuesta inteligente y amorosa a la revelación de Dios, porque es la
adoración de Su Nombre. Por lo tanto, la adoración aceptable es imposible sin predicar.
Porque la predicación es dar a conocer el Nombre del Señor, y la adoración es alabar el
Nombre del Señor dado a conocer. Lejos de ser una intrusión alienígena en la adoración, la
lectura y la predicación de la Palabra son realmente indispensables para ella. Los dos no
pueden ser divorciados. De hecho, es su divorcio antinatural lo que explica el bajo nivel de
tanta adoración contemporánea. Nuestra adoración es pobre porque nuestro conocimiento de
Dios es pobre, y nuestro conocimiento de Dios es pobre porque nuestra predicación es pobre.
Pero cuando la Palabra de Dios es expuesta en su plenitud, y la congregación comienza a
vislumbrar la gloria del Dios viviente, se inclinan en solemne temor y gozo ante su trono. Es la
predicación la que realiza esto, la proclamación de la Palabra de Dios en el poder del Espíritu
de Dios. Es por eso que la predicación es única e insustituible.” En cuanto a esa relación
inseparable entre la predicación fiel y la adoración bíblica, John Stott escribió: “La palabra y la
adoración pertenecen indisolublemente entre sí. Toda adoración es una respuesta inteligente
y amorosa a la revelación de Dios, porque es la adoración de Su Nombre. Por lo tanto, la
adoración aceptable es imposible sin predicar. Porque la predicación es dar a conocer el
Nombre del Señor, y la adoración es alabar el Nombre del Señor dado a conocer. Lejos de ser
una intrusión alienígena en la adoración, la lectura y la predicación de la Palabra son
realmente indispensables para ella. Los dos no pueden ser divorciados. De hecho, es su
divorcio antinatural lo que explica el bajo nivel de tanta adoración contemporánea. Nuestra
adoración es pobre porque nuestro conocimiento de Dios es pobre, y nuestro conocimiento de
Dios es pobre porque nuestra predicación es pobre. Pero cuando la Palabra de Dios es
expuesta en su plenitud, y la congregación comienza a vislumbrar la gloria del Dios viviente, se
inclinan en solemne temor y gozo ante su trono. Es la predicación la que realiza esto, la
proclamación de la Palabra de Dios en el poder del Espíritu de Dios. Es por eso que la
predicación es única e insustituible”. John MacArthur hace eco de ese sentimiento: La
poderosa exposición de la Palabra... es esencial para la adoración significativa en la asamblea
de los santos. Y la comprensión adquirida en la Palabra de Dios en el servicio de adoración
profundizará la calidad de la adoración individual a lo largo de la semana y estimulará el deseo
de los santos de estudiar las Escrituras diariamente.

Aunque, por supuesto, este amor es una pobre respuesta al gran amor que hemos recibido de él.

(Mr 7:6) "Respondiendo él, les dijo: Hipócritas bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito:
Este pueblo de labios me honra, mas su corazón está lejos de mí."

La adoración que no involucra nuestro servicio a Dios no es verdadera. Hacerlo bien implica la
entrega a Dios de nuestras energías, tiempo, trabajo, lealtad, amor, todo cuanto somos y tenemos.

En tiempo de paz, la reina María tenía un barco de lujo, pero en la Segunda Guerra Mundial, lo
convirtió en un carguero de tropas. En lugar de dormir en literas de tres, dormían en literas de
siete. En lugar platos servidos con 18 cubiertos, había raciones con cuchillo y tenedor. Si el tiempo
es de guerra usted acomoda sus recursos de un modo diferente. Y éste es un tiempo de guerra.
Las batallas son más constantes que cualquiera en nuestras guerras mundiales, y las pérdidas son
eternas.

En cuanto a esa relación inseparable entre la predicación fiel y la adoración bíblica, John

Apo 7:9 Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas
naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del
Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos; 10 y clamaban a gran voz,
diciendo: La salvación pertenece a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero. 11 Y
todos los ángeles estaban en pie alrededor del trono, y de los ancianos y de los cuatro seres
vivientes; y se postraron sobre sus rostros delante del trono, y adoraron a Dios, 12 diciendo:
Amén. La bendición y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y la honra y el poder y la
fortaleza, sean a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén.

En tiempo de paz, la reina María tenía un barco de lujo, pero en la Segunda Guerra Mundial, lo
convirtió en un carguero de tropas. En lugar de dormir en literas de tres, dormían en literas de
siete. En lugar platos servidos con 18 cubiertos, había raciones con cuchillo y tenedor. Si el tiempo
es de guerra usted acomoda sus recursos de un modo diferente. Y éste es un tiempo de guerra.
Las batallas son más constantes que cualquiera en nuestras guerras mundiales, y las pérdidas son
eternas.

También podría gustarte