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Alegría de vivir

Sanaya Roman
Introducción
Muchos grandes artistas, escritores, hombres de negocios, atletas y músicos han informado que sus más
grandes obras, inventos e inspiración parecieron serles «dadas» a partir de una fuente situada más allá de
su realidad ordinaria. A menudo, los científicos reciben sus comprensiones y grandes avances no mientras
están trabajando ante una mesa, dedicados al estudio de las ecuaciones, sino mientras se encuentran en
estado de relajación, quizá mientras se duchan, pasean por la playa, se entregan a sus ensoñaciones,
etcétera.
Este libro, Vivir con alegría, me fue «dado» por una fuente de sabiduría a la que llamo Orín, mientras me
encontraba en un estado de paz y de conciencia expandida. Recibí esta información en una serie de
sesiones de meditación, a lo largo de un período de varios meses. Mi estado de paz interior era como el
que todos experimentamos en esos momentos de conexión con la parte superior de nosotros mismos,
cuando contemplamos una hermosa puesta de sol, entregados quizá a la oración, o cuando sostenemos a
un niño pequeño en los brazos. Todos nosotros hemos experimentado momentos en nuestras vidas, sobre
todo en las crisis, en los que hemos sido repentinamente conscientes de respuestas o soluciones que hasta
entonces no habíamos visto. Todos nosotros hemos experimentado momentos en los que actuamos más
allá de nuestro nivel habitual de sabiduría, fortaleza y valor. Algunas personas atribuyen esos momentos
de conciencia expandida a la parte superior de sí mismas, mientras que otras los atribuyen a la guía
espiritual.
Esos momentos de inspiración han sido llamados canalización por unos, el don de la profecía por otros, y
una conexión con la mente universal por otros. Yo llamo Orin a mi fuente de guía espiritual. Lo
experimento como un maestro amante, sabio y afable, siempre positivo y compasivo.
Orin y yo le animamos a leer este libro por la sabiduría que contiene, no por ninguna afirmación que
pueda hacerse acerca de su fuente. Encuentre en él aquello que resuena con la verdad que hay en usted.
Yo he servido al tratar de ser lo más transparente posible con objeto de permitir que esta sabiduría fluyera
a través de mí sin dejarse dirigir por mis creencias o matizar la información con mis pensamientos.
Este libro puede ayudarle a liberar su corazón y a expandirse hacia ese más grande potencial que es su
derecho de nacimiento. Es un libro para aquellos que valoran las nuevas ideas, de acuerdo con la luz que
esas nuevas ideas añaden a sus vidas. Para aquellos que deseen leer más sobre Orin y sobre cómo empecé
a canalizar, lean los capítulos 1 y 2, «La primera aparición de Orin» y «Saludos de Orin». Si lo que
desean es enfrascarse directamente en el texto, empiece a leer a partir del capítulo 3, «Se puede vivir
alegremente».
Con este libro, le invito a animar su espíritu y a unirse conmigo en elegir la alegría, en liberar la lucha que
hay en su vida, y en abrirse a su potencial para el poder personal y la transformación espiritual.
SANAYA ROMAN
CAPÍTULO 1
La primera aparición de Orin
La gente me pregunta si he sido conocida siempre como una persona con poderes psíquicos, y me doy
cuenta de que he tenido experiencias psíquicas desde mi adolescencia y comienzos de mis años veinte. Al
principio, no sabía cómo controlar y dirigir mis comprensiones intuitivas o los estados intensificados de
conciencia que experimentaba. Algunas experiencias incluso parecieron asustarme, como la ocasión en
que conduje los 190 kilómetros que separan Portland de Eu-gene en un estado alterado de conciencia. En
aquel entonces tenía dieciocho años y me dirigía a la Universidad de Oregón para iniciar mis estudios
universitarios. Percibí los pensamientos y sensaciones de los ocupantes de todos los coches con los que
me encontré durante el transcurso de mi viaje. Aún más asombroso fue el hecho de que, al llegar a
Eugene, descubrí que el depósito de gasolina seguía completamente lleno, a pesar de que debería haber
estado casi vacío.
Las primeras ocasiones en que me expuse a otras realidades alternativas se produjeron a través de la
ciencia ficción, que leía ávidamente como estudiante de escuela superior en Oregón. Recuerdo que leía
todos los libros que encontraba sobre el tiempo y el espacio, y sobre realidades probables, particularmente
aquellas que exploraban formas superiores de convivencia como sociedad, como por ejemplo 2150, de
Thea Alexander. Solía soñar que poseía una máquina especial, una máquina del tiempo y el espacio, con
la que podía visitar otros planetas y formas de vida, retroceder y avanzar en el tiempo, y descubrir
realidades probables en las que la humanidad había explorado diferentes opciones para sí misma. Pero yo
deseaba explorar, sobre todo, el ámbito interno de la psique y emprender mis viajes y aventuras no por
otros países, sino por otras realidades. Una de las mayores alegrías que me ha producido canalizar un guía
ha sido el descubrimiento de que dispongo de la máquina sobre la que tanto había fantaseado: es mi
propia mente y una conexión con la más elevada fuente de luz (Orín) que hace posible realizar estos
diversos viajes.
Recuerdo vívidamente mi primera experiencia real de canalización, cuando tenía diecisiete años. Había
estado tocando el piano durante varias horas, me sentía muy serena, y me tumbé junto al ventanal para
contemplar las estrellas. De repente, me pareció como si alguien me hablara dentro de mi cabeza. Una
«voz» empezó a mostrarme la tierra, a explicarme que la tierra experimentaría cambios y desplazamientos
en el futuro, y que no había nada que temer. Aunque yo vivía en Oregón por aquel entonces, la voz me
dijo que en el término de un año me trasladaría a California con mi familia, donde yo me quedaría a vivir,
aunque mi familia regresaría a Oregón. Había pasado mi niñez trasladándome frecuentemente, por lo que
viví en Kansas, Michigan, California, Missouri y Oregón, así que no deseaba trasladarme de nuevo, y no
me gustó el mensaje. No tomé nota de qué más se me dijo, aunque la experiencia duró largo tiempo.
Resultó que, seis meses más tarde, mi padre inició inesperadamente un negocio en San Francisco e hizo
que la familia se trasladara allí. Para entonces, yo ya acudía a la universidad en Oregón y estaba segura de
que no me marcharía a California en compañía de mi familia. No obstante, un año más tarde, la
Universidad de Oregón decidió concederme una beca para estudiar fuera del estado, así que mi
expediente académico fue transferido a la Universidad de California, en Berkeley, y me trasladé a vivir en
la zona de la bahía de San Francisco. Ocho años más tarde, mis padres se trasladarían nuevamente de
regreso a Portland en Oregón.
Cuando tenía más o menos unos veintiséis años, me hice buena amiga de una mujer llamada Evelyn
Taylor. Llegó un buen día con una tabla ouija y afirmó saber que podíamos conectar con un guía. (De
niña, cuando tenía ocho o nueve años, recibí muchos mensajes de la tabla ouija mientras jugaba con ella y
con mi tía abuela en Kansas. A esa edad recuerdo la sensación de que estaba «haciendo trampas» porque
los mensajes acudían a menudo a mi mente, antes que a mis dedos.) Cindy Flaherty, otra amiga, estaba
leyendo por entonces el primer libro de Seth, La llegada de Seth, así como Seth habla, y pasamos muchas
horas de entusiasmo analizando estos libros.
Empezamos a recibir mensajes inmediatamente. Pasé muchas noches con la tabla ouija, en compañía de
Cindy y Eve, ya que nos reuníamos tres o más noches a la semana, y a menudo se nos unían otros amigos.
Desde el principio fue evidente para todos que los mensajes llegaban a través de mí, de modo que Cindy y
Eve se turnaron; una trabajaba conmigo mientras que la otra se dedicaba a escribir, letra a letra, todos los
mensajes. Acumulamos de ese modo más de 200 páginas de notas, sólo durante aquel primer año.
Pedimos que llegara hasta nosotras el guía y maestro más alto posible y poco después de eso, el 9 de
octubre de 1977, apareció Orin.
«¿Quién está ahí?», preguntamos cuando se nos hizo evidente que había otra entidad sobre la tabla.
ORÍN
«¿Cuál es tu estatus?»

Soy maestro de la vida, por encima de todo. Vuestro progreso es suficiente para recibirme ahora.
Vuestros mensajes serán emitidos con claridad. Es tiempo para empezar con vuestro progreso y
aprendizaje. Voy a empezar a haceros encargos. La meditación diaria es esencial, para crecer y
retirarse.

Después de varios meses, sentí una fuerte necesidad interna de hablar sobre los mensajes que recibía de la
tabla ouija, pero no sabía cómo empezar. Percibí ámbitos enteros de ideas detrás de cada palabra tan
costosamente pronunciada, pero no me sentía lo bastante segura de mí misma como para empezar a
hablar, y tenía miedo de que no pudiera hacerlo.

Los acontecimientos, sin embargo, no tardaron en conspirar para ponerme en movimiento. Me dirigía
conduciendo a casa en mi Escarabajo Volkswagen cuando, de repente, un coche surgió frente a mí y me
obligó a pisar a fondo el freno. Los frenos se trabaron y el coche empezó a desviarse bruscamente, fuera
de control, en una autopista de cuatro carriles. El coche avanzó hacia la barrera, al otro lado de la cual
había una caída de una altura de varios pisos. Algo sucedió en ese preciso momento, una sensación
imposible de describir. Fue como si me encontrara en el tiempo y el espacio expandidos, capaz de saber el
futuro y de verme a mí misma viviendo. Tuve una conciencia instantánea de todos y cada uno de los
demás conductores que había en la autopista y los percibí como una unidad cohesionada, con todos ellos
conscientes y asistiéndome en un nivel real y de energía. De repente, el coche empezó a rodar sobre sí
mismo y tuve una fugaz visión de mí misma como si existiera en otras dimensiones, como si se hubiera
abierto una puerta hacia otras realidades. El coche se detuvo de costado. Aparte de un feo hematoma, yo
me encontraba perfectamente bien. Al mirar hacia atrás, sobre la autopista, me di cuenta de que todos los
coches se habían detenido, lo que correspondía con mi visión de que todos trabajaban juntos. Me sentí
diferente durante todo el día y aquella noche sabía que cuando nos reuniéramos para la sesión habitual
con la tabla ouija, yo empezaría a canalizar.

Todos estaban sentados, expectantes, cuando empecé. Dejamos a un lado la tabla y yo me senté en una
silla, con los ojos cerrados. Al principio, el mensaje que recibí fue como escuchar una cinta
magnetofónica que pasara con demasiada velocidad; las ideas atravesaban mi conciencia antes de que yo
pudiera expresarlas. Pedí que las palabras llegaran a mí con mayor lentitud y entonces lo hicieron tan
lentamente que mi mente empezó a vagar y perdí la conexión. No obstante, conseguí salvar mensajes
coherentes y significativos, y la velada fue un éxito excitante. Hablé con mi propia voz, pues me sentía
muy tímida ante la perspectiva de aparecer extraña o diferente delante de mis amigos. Suprimía los gestos
y la voz que sabía era una parte del ser, Dan, que estaba hablando a través de mí. Más tarde, Orin explicó
que Dan lo representaría hasta que yo pudiera manejar la poderosa vibración y los impulsos de
pensamiento del propio Orin.

La canalización exigió una tremenda concentración. Era como encontrar una emisora de televisión, con la
que sólo se pudiera conectar mientras se mantuviera el pensamiento de ella con firmeza y sin
vacilaciones. Al cabo de un tiempo fui capaz de sentir mis propios pensamientos junto con los de Dan. Le
hacía preguntas mentalmente al mismo tiempo que él explicaba algo sobre alguien, y yo sentía su
respuesta al mismo tiempo que canalizaba un mensaje desde él hacia alguien más.
Durante los tres años siguientes realicé muchas, muchas lecturas. Ahora, retrospectivamente, me doy
cuenta de que fue un período de práctica, práctica y más práctica. Todos los mensajes eran
extraordinariamente cariñosos y procedían de Dan. Orin sólo aparecía a través de la tabla ouija, como se
puso claramente de manifiesto cuando traté de hacerle aparecer a través de mí y estuve a punto de perder
el conocimiento. Al principio, me sentí como si me expandiera desde lo alto hasta el fondo, como si me
transformara en una esponja, más grande que la propia habitación donde me encontraba, pero todavía
enjaulada en un campo de energía. Experimenté una sensación aplastante en el pecho y una sensación de
poder y de amor. Cambió mi percepción de la luz y del color. Me sentí tan abrumada con estas
sensaciones que dejé de intentar hacer aparecer a Orin a través de mi voz. En esa ocasión, el mensaje que
nos transmitió sobre la tabla ouija fue:

Yo doy luz, amor y respeto a aquellos que vienen, así como información. Estoy lleno de energía y soy yo
el supervisor y guía de Dan. El recibe de mí tanto como tú recibes de él. Tengo mucha energía en una
frecuencia diferente a la de Dan, y hay mucho poder en mi ser. Te envío energía a través del ser de Dan,
que aminora mi energía hasta un nivel que tú puedes controlar. Tu cuerpo es como un hilo eléctrico que
sólo puede controlar 20 vatios, mientras que yo poseo más de 50 vatios.

En el verano de 1981 experimenté la urgencia de comprar un magnetofón de muy buena calidad. Una vez
que lo hube comprado regresé precipitadamente a casa para enchufarlo y probarlo. Recuerdo que estaba
sentada en una silla, con los micrófonos preparados y una cinta virgen colocada en la grabadora. Lo
siguiente que supe fue que surgía de un estado de trance muy pesado, casi como un sueño, para descubrir
que había grabado una cinta. La hice retroceder excitadamente y me di cuenta entonces de que había
canalizado a Orin por primera vez y con mi propia voz. Fue una meditación guiada que relajó mi cuerpo y
que habló directamente a mi subconsciente para que abriera mi canal a él. Escuché la cinta a diario. Orin
sugería que practicara la canalización a una velocidad más lenta, hasta que encontrara el ritmo correcto.
Me dio instrucciones sobre el modo adecuado de respirar, y me sugirió que hiciera ejercicios aeróbicos y
que saliera a la naturaleza con mayor frecuencia. Yo podía hacerlo aparecer sin todos los cambios que él
me estimulaba a hacer con mi cuerpo, pero a él le preocupaba que su más elevada vibración y frecuencia
no hiciera que mi cuerpo se agotara prematuramente.

Empecé a conocer a Orin a medida que canalizaba las cintas. Fui capaz de contener su energía durante
veinte o treinta minutos, el tiempo que duraban las meditaciones. Le pedí a Orin que me grabara una cinta
sobre cada tema en el que yo pudiera pensar. Cuando deseaba sentirme más poderosa, obtener claridad de
pensamiento, alcanzar ciertos objetivos, desprenderme del dolor o del temor o sentir la paz interior, le
pedía una cinta. Orin me dijo que una de las formas más rápidas y efectivas de cambiar cualquier cosa
consistía en trabajar directamente con el subconsciente, vertiendo en él nuevas ideas y soltando las viejas.
Las cintas vertieron nuevos y más elevados pensamientos en mi subconsciente que creaban
automáticamente los cambios que yo solicitaba. Canalicé así muchas cintas y los amigos empezaron a
pedirme copias, ya que ellos también deseaban experimentar los cambios positivos que me estaban
ocurriendo a mí.

Una vez fui capaz de hacer aparecer a Orin verbalmente. Dan se fue marchando lentamente hasta que, un
día, se despidió diciéndonos que, a medida que yo sintonizaba con Orin, le era cada vez más difícil
aparecer, y que su propósito ya se había cumplido. A partir de entonces, Orin fue mi guía, me daba
discursos, enseñaba a la gente y me ayudaba en mi desarrollo espiritual.

Experimenté a Orin como un ser muy sabio y amoroso. Ocasionalmente, me hablaba directamente, ya
fuera a través de mi voz o en el interior de mi mente, y me ayudaba de muchas formas. Tenía una forma
de ver el mundo que era, definitivamente, muy diferente a la mía. No había coacción alguna por su parte;
yo no tenía por qué ver el mundo a su modo. Pero las cosas funcionaban mejor y yo me sentía también
mucho mejor cuando utilizaba su perspectiva, mucho más sabia, más compasiva y amorosa que la mía.
Empecé entonces a contemplar los acontecimientos y a las personas preguntándome cómo los
interpretaría Orin. Empecé a sentir mejor la vida, me sentía más serena y experimentaba la alegría con
mayor frecuencia. Orin dirigía mi conciencia hacia un nivel más elevado donde podría funcionar con
mayor efectividad, tanto en mi mundo interior como en el exterior, alineándome con ellos para encontrar
propósito, dirección y una sensación de bienestar.

En abril de 1983, Orin empezó a hablarme de un libro que deseaba crear:

Estoy desarrollando una filosofía y ayudando a plantar sobre la tierra una nueva masa de forma de
pensamiento, que ayudará a la gente a encontrar su poder, que llegará a sus corazones y creará más
felicidad y paz en sus vidas. Deseo asistir a todo aquel que esté preparado para recibir su más alto bien y
a vivir su más elevado propósito. Ayudaremos a la gente a comprender sus mentes y emociones, a
evolucionar hacia una más elevada conciencia. Deseo ayudar a la gente a descubrir que pueden crear
paz y alegría, y a creer en sí mismos como seres amorosos.

Las lecturas de Orin siempre han reflejado esta filosofía. Cuando alguien acude a él en busca de consejo,
siempre se muestra amoroso; ofrece a la gente una visión nueva y más expansiva de sus propias vidas y
propósitos. Ha indicado creencias que estaban en conflicto, que causaban dolor y frustración, y ha
ofrecido ejercicios prácticos y estimulantes para hacer surgir nuevas creencias. Siempre anima a la gente
a usar su propio discernimiento, a usar aquella información que encaja, y a desprenderse de todo aquello
que no encaja con su experiencia. Nunca le dice a la gente lo que tiene que hacer, aunque, si se le
pregunta, les muestra sus alternativas. Les ayuda a descubrir lo que hay de importante en sus vidas, de
modo que sus decisiones sean el reflejo de sus almas, y no de sus personalidades.

Orin es consciente de cada alma que llega hasta él a través de sus palabras, ya sean habladas o escritas. Su
luz siempre está disponible para aquellos que han establecido contacto con él, que han albergado dentro
de sus mentes el pensamiento de luz y amor que es Orin. En sus palabras hay un reconocimiento de quién
es cada cual, un ser de luz y perfección que experimenta el mundo de la tierra, que evoluciona, crece y
aprende a expresar la luz de la propia alma en el mundo de la forma y la materia.

Orin dejó bien claro desde el principio que está aquí para ayudar a curar a los sanadores y para enseñar a
los maestros. Atrae hacia él a aquellos que desean implicarse en la vanguardia de un nuevo movimiento,
un movimiento que contribuirá a abrirse a sí mismas a un número cada vez mayor de personas.
Este libro, pues, es el regalo de Orin.
CAPÍTULO 2
Saludos de Orin
Saludos de Orin a vosotros, que estáis aquí para aprender sobre los más elevados niveles de
conocimiento. Una vez que se dominen esos niveles, la vida cotidiana se hará más sencilla y el desafío
será entonces alcanzar niveles todavía más elevados y permanecer en ellos. Emplearéis ese tiempo como
visitantes que más tarde llegarán a ser residentes en estos ámbitos de conocimiento. Os llevo a todos allí
para que podáis transmitir la información, pues los que ahora sois aprendices seréis maestros más tarde, y
con el tiempo tendréis a vuestros propios alumnos. Cuanto más sabios y compasivos lleguéis a ser, tanto
más naturalmente buscarán otros vuestro consejo. Os hablo para que ayudéis a alcanzar un nuevo y más
expandido estado de conciencia y del ser que os permitirá encontraros entre los líderes de la Nueva Era.
Pues siempre habrá aquellos que se adelantan, los exploradores y pioneros, aquellos que se atreven a ir los
primeros.

El desafío que os ofrezco a todos consiste en ser los primeros en llegar a estos nuevos niveles de
conciencia. Pues esta sabiduría, una vez que la hayáis leído y asimilado, os parecerá como si siempre la
hubieseis conocido. Cualquier cosa que aprendáis, os encontraréis ofreciéndola a los demás, así como
usándola para vuestra propia comprensión y guía. Hago un llamamiento a todos los que están aquí, sobre
el plano de la tierra, como maestros y sanadores, a cualquiera que desee ser el primero en destacarse de la
masa corriente de pensamiento, a cualquiera que esté preparado para ir más allá de esta realidad conocida
y entrar en otros ámbitos de luz y de amor.

Os ayudaré a conectar con vuestra alma y su mayor conciencia, y a descubrir la alegría que os espera al
tiempo que miráis a través de las ventanas de vuestra alma. La alegría es una actitud; es la presencia del
amor, por uno mismo y por los demás. Procede de una sensación de paz interior, de la capacidad para dar
y recibir, y del aprecio por sí mismo y por los demás. Es un estado de gratitud y compasión, una
sensación de conexión con vuestra mismidad superior.

En este libro aprenderéis a crear un ambiente nutritivo y de apoyo en que podrá desplegarse vuestro
espíritu. Intentaré ayudaros a reconocer vuestro camino y superior propósito, y os mostraré cómo abriros
a él. Este libro está consagrado a ayudaros a ver quiénes sois realmente, a mostraros cómo dirigiros hacia
el camino de la alegría y de la luz. Las herramientas que contiene os capacitarán para vivir una vida de
tranquilidad y, sin embargo, me río cariñosamente al decir tranquilidad. Pues aquellas situaciones que
consideráis difíciles ahora pronto las manejaréis con gracia, pero los nuevos desafíos que llegarán serán
magníficos. Esto es un curso de exploración en vuestro yo superior.

Hay muchos estados de conciencia que experimentáis, seguramente a los que no prestáis atención. Podéis
aprender a ser conscientes de elevados niveles de información y conciencia, al centrar la atención sobre
ellos. Podéis experimentar el conocimiento y la verdadera sabiduría. Os asistiré en la exploración y
expansión de vuestra capacidad para escuchar la guía que surge de vuestra propia alma. Aprenderéis a
utilizar cualquier información que contenga el universo y que os ayudará. Cada uno de vosotros, los que
sois llamados a este libro, puede convertirse en un canal de curación y amor. Cada uno de vosotros está en
el camino del servicio planetario y de la acelerada evolución personal. Lo expresáis de muy diferentes
maneras, como la curación a través de las manos, el compartir el conocimiento mediante la palabra
hablada o escrita, la atención a los demás y la difusión de la luz y el amor siempre hacia todos aquellos
que os rodean.

Existen muchas realidades y desearía conduciros hacia algunos de los más elevados y exquisitos ámbitos
del amor, la alegría y la sabiduría. Os pido, mientras leéis esto, que extendáis vuestro pensamiento hacia
nuevas ideas que ahora mismo puede que no sean aceptadas por las masas. A medida que se expande la
conciencia humana habrá más y más gente que se extiende hacia esos nuevos niveles de amor. Estos
conceptos serán la norma dentro de cien años a partir de ahora.

Estáis sembrando el mundo con nuevas formas de pensamiento.


Extiendo una invitación a cualquiera que esté dispuesto a ser una parte del cambio que se avecina.
Muchos como yo os llaman para que os unáis. Imaginaos como parte de un grupo mucho mayor, todos
unidos para explorar la conciencia, para sembrar el universo con las nuevas ideas que llegan. Esas ideas
son creencias en que el universo es afable, que es abundante, y que podéis vivir en un estado de alegría y
amor. Al contribuir con vuestros más elevados pensamientos a la «atmósfera general», estáis creando
ideas que ayudarán a otros a amarse más a sí mismos.

Os invito a aquellos que estáis en un camino de luz y alegría a uniros con mi esencia a medida que leáis
estas páginas, y a sentir la comunidad de todos aquellos que comparten este conocimiento. Hay muchas
cosas que se pueden conseguir cuando un grupo mantiene ciertas formas de pensarniento en su mente
conjunta. Siempre que ciertos pensamientos y creencias se sostienen y practican por parte de un grupo de
gente, y el enfoque aquí es amor, crecimiento espiritual y propósito más elevado, multiplican por diez la
capacidad de cada persona para crearlas en su propia vida, y permite que esos pensamientos estén
disponibles para otros que también se extienden hacia arriba.

Vuestro país y el mundo entero ya está experimentando la transformación. En los próximos veinte años se
producirán grandes cambios en las formas de pensamiento de las masas. Podéis contribuir a plantar los
pensamientos que han de venir. Podéis abrigar dentro de vosotros mismos una imagen de grandeza, de
preocupación universal y de ayuda a la tierra misma. Para utilizar la energía y los cambios que se aveci-
nan, necesitaréis desarrollar esas cualidades anímicas de paz, claridad amor y alegría. No hablo de la
venida de un holocausto, pues no veo que vaya a ocurrir. Hablo de la necesidad de traer la paz al planeta
al permitir que se introduzca en vuestra propia vida. Es una oportunidad para que utilicéis la energía y la
atmósfera de transición de vuestro tiempo para impulsaros a vosotros mismos hacia niveles de conciencia
más elevada.

Hay muchos maestros sabios y todos nosotros llegamos con el mismo mensaje de amor universal, de paz
y de unicidad. Empleamos vocabularios diferentes, usamos las palabras que mejor lleguen a los grupos
con los que estamos. Eso se ha iniciado ya en muchos lugares. Probablemente, habéis experimentado una
sensación de comunidad con todos aquellos que se centran en la conciencia expandida y en el auto
crecimiento. Quizá os encontréis en dos mundos, conectados con la gente que no cree en estas cosas, y
también con aquellos que sí creen. Podéis descubrir que tenéis relaciones que abarcan varios mundos,
pues esta información no será sembrada sólo en un lugar. Buscamos a gente que esté dispuesta a polinizar
el mundo, dispuesta a formar parte de algo más que su propio grupo de personas de mentalidad similar.
Cuanto mayor sea el número de áreas del que podáis formar parte, tanto más valiosos seréis vosotros y
vuestras ideas para el planeta.

Podéis aprender formas de trascender las luchas por el poder y de trasladar vuestras relaciones a vuestros
corazones y almas, de conectaros los unos con los otros de una forma más amorosa. Aprenderéis muchas
formas alegres de vincularos con vuestros amigos y con otros que haya en vuestras vidas, a establecer
conexiones que os aportarán alegría y paz interior. Quienes lean esto se encuentran en un camino de
unión con otras personas, y lo hacen desde el corazón y no desde el centro de poder. Lo que aprenderéis
se puede transmitir y compartir con otros. Ha llegado el momento de que surjan nuevas formas de
pensamiento sobre el planeta, nuevas formas de unión y de estar los unos con los otros, formas capaces de
crear paz y no desarmonía.

¿Quién soy yo?

¿Cuántos de vosotros habéis preguntado qué es un guía? ¿Quiénes somos? ¿Cuál es nuestro propósito?
Yo, Orín, soy un maestro espiritual. Puedo existir en otros sistemas de realidad además de aquellos
basados en vuestros principios y leyes científicas. He experimentado una vida en este planeta, por lo que
podría conocer mejor la experiencia de la realidad física.
Viajo por muchos sistemas. En vuestro mundo, podéis llamarme investigador, periodista, maestro y guía,
pero eso sólo es una parte de quién soy. Conecto con muchos planos de realidad pues ahora mismo, a una
escala interplanetaria, está produciéndose un gran crecimiento y evolución en todos los reinos. En los
mundos por los que viajo se está acelerando el crecimiento. Se está ofreciendo ayuda a todos los niveles a
aquellos que la piden. Ahora mismo soy en espíritu y hablo en espíritu a la que llamáis Sanaya, mediante
la transmisión de mis impulsos de pensamiento.

Soy un ser de luz

Os asisto a vosotros, que estáis en el camino de la luz y de la alegría sobre la tierra, que estáis dispuestos
a servir al planeta e interesados en el crecimiento y la evolución personal. Os ofrezco guía y asistencia en
ambas cosas, vuestra vida personal y vuestro camino de servicio mundial.

Transmito enseñanzas espirituales al plano de la tierra y también a muchos otros. Viajo a diversas partes
del universo para descubrir lo que está sucediendo, y ayudar a centrar y dirigir la guía hacia aquellas áreas
que más puedan beneficiarse de ello. Hay ciertas verdades que operan a través de los universos
conocidos; yo estoy aquí para enseñar esos principios y prácticas. La comprensión y práctica de esas
verdades siempre crea una conciencia expandida y un crecimiento.

Invito a vuestra alma a unirse conmigo mientras exploramos vuestro mayor potencial. Mi esencia está en
estos pensamientos y os ayudará a abriros a vuestro yo más profundo y sabio. Lo sentiréis como si por fin
os hayáis convertido en lo que siempre supisteis que erais. Muchos de vosotros siempre os habéis sentido
diferentes de los que os rodean, como si supierais que teníais una misión que cumplir, algo especial que
conseguir con vuestra vida. Espero ayudaros a descubrir esa misión y propósito. Os invito a viajar
conmigo hacia los ámbitos de la luz y el amor de los que procedéis.

Muchas de vuestras hermosas almas de luz se han visto atrapadas en las energías más densas de la tierra.
Con estos conceptos intentaré dirigiros de regreso hacia esos otros ámbitos más exquisitos que
naturalmente buscáis. Permitiros absorber la energía que hay tras las palabras, pues esto está escrito de tal
forma que tanto las palabras como la energía que envío con ellas os ayudarán a abrir vuestros corazones.

Hay un gran amor, compasión y guía disponibles a través de nosotros, los


seres de luz

No soy distante, y mi amor, mi vibración se extiende hasta cualquiera que la solicite. Sin embargo, debéis
pedir, antes de que se os pueda dar, pues no podemos ayudar a quienes no piden.

Esto es el principio del curso. Lo que os digo no es más que una pequeña parte de lo que os sucederá a
todos. Espero que, de algún modo, pueda hacer la transición de los próximos años con alegría, porque
todos vosotros vais a experimentar un gran cambio. Os animo a aceptar en vuestros corazones sólo
aquellas ideas y sugerencias que resuenen como verdaderas en la parte más profunda de vuestro ser, y que
os desprendáis de cualesquiera que no resuenen así. Estoy aquí como asistente, como un maestro
espiritual, para ayudaros con vuestra propia transformación personal. Bienvenidos a una visión más
alegre, amorosa y pacífica de lo que sois.
CAPÍTULO 3
Se puede vivir alegremente
Hablaré de alegría, compasión y propósito más elevado, pues muchos de vosotros buscáis la paz y un
sentido de la plena realización interna. La mayoría de vosotros sois conscientes de que la paz procede de
vuestro propio mundo interior, y de que el mundo exterior no es más que una representación simbólica
del que hay en el interior. Todos estáis en diferentes niveles de percepción del proceso por el que creáis
aquello que experimentáis.

¿Qué es el camino de la alegría? Hay muchos caminos de vida entre los que podéis elegir, del mismo
modo que hay muchas formas de servir a un nivel planetario. Está el camino de la voluntad el camino de
la lucha, y también el camino de la alegría y la compasión.

La alegría es una nota interna que se hace sonar a medida que se vive

¿Qué es lo que aporta alegría a vuestra vida? ¿Lo sabéis? ¿Sois conscientes de aquello que os hace
sentiros felices? ¿O estáis acaso tan ocupados cumpliendo con vuestras obligaciones cotidianas que dejáis
para un tiempo futuro esas cosas que os hacen sentiros mejor? El camino de la alegría se ocupa del tiempo
presente, no del futuro. ¿Tenéis una imagen de lo que será la vida algún día, cuando seáis felices, pero no
experimentáis esa sensación de bienestar ahora mismo, hoy día?

Muchos de vosotros llenáis vuestro tiempo con actividades que no van dirigidas hacia el alma, sino que
son actividades de la personalidad. Quizá se os haya enseñado que estar ocupado crea auto valor. Sin
embargo, hay dos clases de actividad. La actividad dirigida por la personalidad se basa a menudo en
«condicionales» y no se hace para beneficio de vuestro propósito más elevado, mientras que la actividad
dirigida por el alma siempre se hace con un propósito más elevado en la mente.

La personalidad se ve distraída a menudo por los sentidos, que captan su atención un momento tras otro.
La llamada telefónica, el niño, el sonido constante de las voces, las emociones de los demás, todas ésas
son energías que atrapan vuestra atención durante todo el día y que pueden distraeros de vuestros
mensajes dirigidos hacia el interior.

La verdadera alegría procede de funcionar hacia dentro y de reconocer


quién se es

Quizá tengáis muchas razones por las que no podéis cambiar vuestra vida ahora mismo. Si no empezáis a
crear razones que os permitan poder hacerlo, el cambio siempre será un pensamiento instalado en el
futuro, y no os encontraréis en el camino de la alegría. En este mundo al que habéis elegido venir, se os
ha dotado de sentidos físicos y de un cuerpo emocional. Vuestro mayor desafío consiste en no veros
distraídos por lo que aparece delante de vosotros, o por aquello que tira de vosotros o que os llama, sino
más bien en encontrar vuestro centro y magnetizar por vosotros mismos todas aquellas cosas que se
encuentran en consonancia con vuestro ser interior.

¿Habéis dispuesto las cosas para que la gente tire de vosotros, para que vuestro tiempo esté lleno, pero no
lleno de las cosas que deseáis? Tenéis el poder de cambiar ese drama. Es un poder que procede de la
compasión que sentís por quienes sois, así como de vuestro sentido de libertad interior.

Muchos de vosotros habéis establecido vidas para vosotros mismos que no son alegres porque estáis
convencidos de que tenéis una obligación que cumplir con los demás, que necesitáis que se os necesite, o
porque os sentís esclavizados por una u otra situación.
El desafío del camino de la alegría consiste en crear libertad

Toda persona es libre. Podéis haber creado un lugar de trabajo y basado vuestra vida en ciertos logros y
formas. El camino de la alegría consiste en aprender a no dejarse atrapar por los detalles de esas formas.
Consiste en aprender a no dejarse atrapar por vuestras propias creaciones, sino a sentiros estimulados por
ellas.

Si habéis creado un trabajo, una relación o cualquier otra cosa que no os aporte alegría, mirad hacia
vuestro interior y preguntaos por qué sentís que tenéis que estar en una relación con cualquier cosa o
cualquier persona que no os aporta alegría. Ello se debe a menudo a que no creéis merecer tener lo que
deseáis. En nuestro plano no existe algo como «merecer». Todos habéis sido dotados de imaginaciones
activas; ellas son las puertas por donde podéis salir de donde estáis. La vuestra puede ser una puerta hacia
la preocupación, si es así como la usáis, o puede ser una puerta hacia la alegría.

Cuando estáis al teléfono, durante el día, hablando con vuestros amigos, ¿dejáis que hablen durante
mucho más tiempo cuando os gustaría que terminaran de hacerlo? ¿Escucháis sus historias, que
disminuyen vuestra energía? ¿Acordáis citas para ver a personas, a pesar de que no disponéis realmente
de ese tiempo, o cuando no existe ningún propósito elevado para estar con ellas? Para encontrar el camino
de la alegría tendréis que preguntaros por qué os sentís obligados por las personas o las formas que habéis
creado.

El camino de la compasión no os obliga a amar a todas las personas independientemente de su forma de


actuar o de quiénes son. Es un camino de ver la verdad de quienes son, de reconocer todas las partes de
que están compuestas. ¿Es el camino de mirar a la gente y preguntarse si hay algo que se puede hacer para
curar, para asistir o para ponerlas en contacto con su más elevada visión? Si no fuera así, entonces estáis
disminuyendo vuestra energía al malgastar vuestro tiempo con esas personas.

Algunos de vosotros ayudáis a las personas una y otra vez, y os sentís frustrados. Quizá os sintáis
obligados a hacerlo así, como si no hubiera forma de escapar excepto escuchar sus penas y desear que
cada cual siguiera con su vida. Si ayudáis a las personas y éstas no crecen, será mejor que busquéis de
nuevo para comprobar si efectivamente las estáis ayudando, o si ellas son capaces de recibir la ayuda que
les ofrecéis.

El camino de la alegría supone la capacidad para recibir. Si así lo queréis, podéis estar rodeados de amor,
de amigos que se preocupan por vosotros, y tener un cuerpo saludable y ágil. Hay tantas cosas por las que
sentirse agradecido y apreciado. Una de las formas de recibir más consiste en pasar más tiempo dedicados
a apreciar lo que tenéis. Reconocer incluso las cosas más sencillas, las flores ante las que pasáis, la
sonrisa bondadosa de un niño, y pronto veréis cómo el universo os envía más.

Para aquellos de vosotros que os sentís preocupados por el dinero o por seguir una carrera profesional en
la que podáis ganar dinero haciendo lo que os gusta, ¿habéis estado dispuestos a correr un riesgo y hacer
lo que verdaderamente os gustaría hacer? ¿Habéis estado dispuestos a confiar en que el universo os diera
la oportunidad? Y aun más, ¿estáis preparados para manejar el dinero cuando éste llegue? ¿Tenéis la
sensación de merecerlo?

El camino de la alegría supone valorarse a sí mismo y no controlar en qué


se emplea el tiempo

Si cada persona empleara el tiempo únicamente allí donde pudiera lograr el mayor bien para sí mismo y
para la persona con la que conviviera, el mundo cambiaría en un solo día. Es importante emplear el
tiempo en aquellas formas que más promuevan vuestro más elevado bien. Si hubiera algo que no
redundara en vuestro más elevado bien, os garantizo que tampoco redunda en el más elevado bien del
planeta o de otros.
Podéis preguntar, ¿qué puedo hacer aquí que me aporte alegría? Cada uno de vosotros tiene cosas que le
encanta hacer. No hay una sola persona viva que no tenga algo que le gusta hacer.

Lo que os gusta es una señal procedente de vuestro yo superior acerca de


lo que debéis hacer

Podéis decir: me encanta leer y meditar; ciertamente, ese no puede ser mi camino y aportarme dinero. Sin
embargo, si os permitierais sentaros y leer y meditar, un camino se desplegaría ante vosotros. A menudo
os resistís a lo que más deseáis hacer. En la mente de todos hay un susurro que indica cuál será el
siguiente paso. Puede ser sencillo, como hacer una llamada telefónica, o leer un libro. También es posible
que se trate de algo muy concreto y mundano que ni siquiera parezca estar conectado con vuestra visión
más elevada. Debéis saber que siempre se os está mostrando cuál es el siguiente paso; se trata siempre de
algo que acude a vuestra mente como una cosa evidente, sencilla y alegre que debe hacerse.

Todos sabéis lo que sería capaz de aportaros alegría mañana. Al despertaros, preguntaros a vosotros
mismos qué podéis hacer con el día capaz de aportaros alegría y delicia. Poned una sonrisa en vuestro
rostro, en lugar de centrar vuestra atención en cómo vais a pasar otro día. No enfoquéis la atención sobre
los problemas a los que tenéis que enfrentaros.

Tendréis alegría sólo cuando os centréis en tenerla y no os conforméis con


menos

¿Cuál es vuestra más elevada visión y cómo la encontráis en vuestra vida? La mayoría de vosotros tiene
muchas distracciones que no deberían estar. Si os sentarais durante cinco minutos cada día, y revisarais lo
que habíais planeado para ese día, y os preguntarais cómo encajar cada cita, persona o llamada telefónica
en vuestro propósito más elevado, al cabo de muy pocos meses os encontraríais en el camino de vuestro
destino y descubriríais formas de duplicar vuestros ingresos. Desde luego, necesitaríais actuar de acuerdo
con esta sabiduría.

Si no sabéis cuál es vuestro camino, podéis crear un símbolo que lo represente. Imaginaos que lo
sostenéis en vuestras manos, como si fuera una bola de luz. Llevadlo a vuestro corazón, introducidlo en
vuestro chakra corona, en lo alto de la cabeza, y liberarlo para que entre en vuestra alma. Al cabo de muy
poco tiempo, empezará a adquirir forma. Descubriréis entonces que, simplemente ante el pensamiento de
un propósito más elevado, empezaréis a reordenar mágica y magnéticamente vuestro día. De repente,
amigos que ocupaban vuestro tiempo dejarán de parecer interesantes, al tiempo que conocéis a nuevos
amigos y cambiáis la naturaleza de vuestras amistades con los viejos conocidos.

La compasión se ocupa de vosotros; valoraros a vosotros mismos y a vuestro tiempo. No le debéis vuestro
tiempo a nadie. Cuando os hacéis cargo de vosotros mismos y afirmáis ser una persona única y valiosa, el
mundo también os lo afirmará así.

Cada persona tiene un propósito y una razón para estar en la tierra

No estáis aquí sólo para hacer una cosa, pues cada cosa que conseguís se convierte en parte de un paso
anterior y de otra fase de vuestra evolución. Cada experiencia queda integrada en experiencias anteriores.
Algunos de vosotros os desplazáis de lado, probáis cosas nuevas y aparentemente no relacionadas, para
obtener nuevas habilidades en el viaje hacia arriba. Algunos encontráis cómo hacer vuestro trabajo.
Algunos estáis aquí para desarrollar, tal y como es vuestro propósito, una visión de paz dentro de vosotros
mismos.
No juzguéis el propósito por los estándares de los demás, o por aquello que, según os ha dicho la
sociedad, es lo mejor que se puede hacer. Puede que estéis aquí para desarrollar paz interior e irradiar esa
cualidad hacia el exterior, para ponerla a disposición de los demás. O que estéis aquí para explorar el
ámbito del intelecto o del mundo de los negocios, para asistir a las formas de pensamiento que hay en el
planeta a ese nivel. La compasión está fuera de todo juicio. Es simple aceptación, la capacidad de amar y
de valorarse a sí mismo y el camino que se despliegue para un propósito más elevado, sea éste cual fuere.
En casi todo momento hay tensión en el mundo, pero también hay disponible una gran oportunidad para
todos aquellos que se centran en lo positivo, y que están dispuestos a aceptar la responsabilidad por todo
aquello que crean. Hay energía disponible para aquellos que son intuitivos, que curan y que se encuentran
en un camino de alegría. Con esa energía llega una oportunidad de tener gran abundancia y alegría ahora.
Muchos de vosotros avanzáis rápidamente. Habéis estado en un camino acelerado de crecimiento, por lo
que podéis curar y enseñar a otros que os siguen. Algunos de vosotros, como los autores y escritores,
pueden haberse avanzado años a las formas de pensamiento masivo, puesto que necesitáis estar en el flujo
de los tiempos cuando vuestra escritura salga a la luz. No todos experimentáis la misma transición al
mismo tiempo.

Todos los que leéis esto sois pioneros, pues no os sentiríais atraídos por
esta información si no os adelantarais a vuestro tiempo

Es posible que percibáis un cambio en la energía del planeta. Aquellos de vosotros que estéis dispuestos a
mirar hacia arriba y encontrar vuestra visión descubriréis que vuestras vidas se aceleran todavía más. Las
cosas sucederán cada vez más de prisa, y por eso la sabiduría y el discernimiento se hacen cada vez más
importantes. Por eso querréis contemplar cada día y compararlo con vuestro propósito más elevado.
A veces, lo más duro de hacer es decir «no» a alguien necesitado. Si prestáis constantemente atención a
personas en crisis estáis afirmando con ello que la forma de que disponen para atraer vuestra atención es
crear crisis. Si deseáis que las personas que haya en vuestra vida respeten y honren vuestro tiempo,
enseñadlas a ser recompensadas cuando lo hagan así.

El mundo está atravesando por un cambio, las cosas se aceleran. Quizá ya lo hayáis sentido así. Quienes
no se hayan centrado en su visión y en su ser más elevado experimentarán todavía más problemas.
Algunas de las personas que os rodean quizá hablen de esta época como la más grande y la más alegre de
sus vidas, mientras que otras la considerarán como la más difícil. Si experimentáis esta época como la
más alegre de vuestras vidas, mirad a vuestro alrededor y contemplad a los otros. En lugar de juzgar, o de
sentiros separados de aquellos que experimentan dificultades, enviadles sencillamente la luz, y luego
soltadla.

Si os encontráis enfrascados en luchas por el poder con otras personas, extraños, amados o amigos
íntimos, entrad en vuestro yo superior. Deteneos por un momento, respirad profundamente y no os dejéis
atrapar por el deseo de confrontación de los demás. Recordad que es su deseo, no el vuestro.

En esta acelerada vibración del planeta desearéis aprender a no dejaros arrastrar hacia la energía de otras
personas a través del tercer chakra, el del plexo solar. Buena parte de la energía que las personas
experimentan de otras procede a través del plexo solar, el centro del poder y de la emoción. Muchos de
los desafíos que encontraréis en el camino de la alegría consistirán en apartaros de las luchas por el poder
y surgir desde un nivel más profundo de compasión. Si un amigo os grita o es poco afable, retroceded y,
con un sentido de compasión, tratad de experimentar la vida desde su perspectiva. Quizá veréis entonces
su cansancio, o su actitud defensiva, que no tiene nada que ver con vosotros, pues vosotros no
representáis más que otro personaje en su juego. Cuanto más podáis alejaros y no dejaros arrastrar hacia
las luchas por el poder, tanto más pacífica y abundante será vuestra vida, y en mejor posición estaréis para
curar a otros al estar en vuestro corazón con compasión.

Introducíos dentro de vosotros mismos por un momento y preguntaos qué podéis hacer mañana,
específicamente, para aportar más alegría a vuestra vida. Preguntaos qué podéis hacer para alejaros de una
lucha por el poder, o de una cuestión que exista en vuestra vida y que os esté privando de vuestra energía.
¿Qué podéis hacer mañana para liberar un poco más de tiempo y encontrar paz interior?
Tenéis mucho de lo que estar agradecidos por vuestra excelente mente y vuestro potencial ilimitado.
Tenéis la habilidad para crear cualquier cosa que deseéis; las únicas limitaciones son aquellas que
vosotros mismos os creáis. Despertad por la mañana y afirmad vuestra libertad. Mantened vuestra visión
superior y vivid la vida más alegre que podáis imaginar.

Podéis vivir alegremente,


HOJA DE JUEGO

1. Preparad una lista de siete cosas que os guste hacer, que os aporten alegría al hacerlas, que no
hayáis hecho en los últimos meses. Pueden ser cualquier cosa, tumbarse al sol, hacer un viaje,
someteros a un masaje, conseguir un objetivo, hacer ejercicio, leer un libro.
2. Al lado de cada una de estas siete cosas, preparad una is-' ta de aquello que os lo impide hacer,
ya se trate de algo interior (como vuestros sentimientos) o exterior (alguien o algo, como la falta
de dinero, que os lo impida hacer).
3. Tomad dos o tres cosas de la lista que os proporciona la mayor alegría, y pensad en un paso que
podáis dar para conseguir que eso entre a formar parte de vuestra vida
4. Indicad en vuestro calendario una fecha y un momento en el que haréis que cada una de esas
actividades gozosas entren a formar parte de vuestra vida.
CAPÍTULO 4
Cambiar lo negativo en positivo

La habilidad para ver todas las situaciones, personas y acontecimientos desde una perspectiva positiva te
ayudará a salir de las formas de pensamiento masificado y de los niveles más densos de energía, para
situarte en tu camino de la alegría. Puedes aportarlo a aquellos con quienes estás asociado, convencido de
que todo sucede por su bien. Es habitual oír a la gente que se queja, habla de ser víctimas, o sigue y sigue
hablando de las cosas negativas que les han sucedido. La mayoría de las cosas de las que se habla o sobre
las que se comunica algo, en la televisión, en las conversaciones de los restaurantes, los autobuses y los
lugares públicos, giran alrededor de lo que está mal y de lo malo. Se ha desarrollado una forma de pensar
y de relacionarse con los demás en la que aparecen fuertes tonos exagerados de rectitud, de lo correcto y
lo incorrecto, y en la que se suele resaltar aquello que es incorrecto. La raíz de ello se encuentra en
vuestro sistema de polaridades, en el que algo tiene que ser bueno o malo, positivo o negativo, estar arriba
o abajo. Cambiar lo negativo en positivo forma parte de la propagación de la creencia en un bien superior.
Como quiera que existís en un sistema de polaridades, no puedo hablar de una forma significativa sin
utilizar esa misma estructura, así que emplearé ese sistema para comunicarme con vosotros. Podéis
haceros cargo de la responsabilidad de educar a aquellos con los que entréis en contacto acerca de las
razones positivas por las que les suceden las cosas que les suceden.

Si quisieras ser consciente del bien superior que ocurre en tu vida, debes
estar dispuesto a librarte de una perspectiva limitada y a ampliar la visión
de tu propia vida

Tu pasado actúa en muchos sentidos como un ancla hasta que lo sueltas y te liberas de cualquier creencia
negativa sobre él o de sus recuerdos. Algunos de vosotros tuvisteis en el pasado relaciones que tenéis la
impresión de no haber manejado de la mejor forma que pudisteis. Quizá haya una vieja herida en vuestro
corazón o una sensación de haber sido abandonado. Puedes retroceder y cambiar los recuerdos negativos
al fijarte en los dones que los demás te entregaron y al ver el bien que tú les hiciste. Entonces, puedes
transmitir telepáticamente perdón y amor a esas personas a la edad que tenían cuando las conociste. Al
hacerlo así, te curarás a ti mismo y a otros. La curación también se producirá en el momento presente y
borrará cualquier proyección de pautas negativas que haya podido hacerse en tu futuro.

Empezaré por hablar del pasado, pues muchos de vosotros guardáis imágenes negativas sobre vuestros
pasados. Cada día estáis creciendo, evolucionando y aprendiendo nuevas formas de manejar vuestra
energía y, sin embargo, de no haber sido por aquellos incidentes que ocurrieron en vuestro pasado no
habríais podido ser quienes sois ahora.

Todo lo que ocurre tiene la intención de ayudarte a moverte hacia un yo


más grande

Ahora que has alcanzado un nuevo nivel del ser, quizá te sientas tentado de mirar con pena hacia atrás, al
pasado. Quizá se te ocurran muchas formas más elevadas y cariñosas con las que podrías haber manejado
las cosas. Pero esos mismos incidentes te aportaron el crecimiento que ahora te permite ver una mejor
forma de hacer las cosas. Es posible que algunas lecciones fueran más dolorosas que otras, dependiendo
de lo dispuesto que estuvieras a afrontarlas. Cuando hablo de ampliar tu ámbito de visión, hablo de ser
capaz de alejarse del tiempo presente y ver tu vida como un todo, antes que como una serie de
acontecimientos inconexos entre sí.

Cuando yo, como Orín, veo a una persona, me sitúo sobre toda su vida y contemplo cada incidente no
como un acontecimiento aparte, sino como parte de todo un camino vital. Tú también tienes la capacidad
para hacerlo así. Quizá te resistas a ello, o no te sientas predispuesto a tomarte el tiempo y, sin embargo,
te esperan grandes dones si estás dispuesto a ver tu vida desde una más amplia perspectiva. Para volver a
enmarcarse en lo positivo, la mente consciente necesitará ver la imagen más amplia. El cuerpo espiritual
observa esa imagen más amplia. Puedes aprender a adoptar una más amplia perspectiva y a salir del
cuerpo emocional y mental. Eso te ayudará a ver tu vida de una forma positiva.

Los cuerpos emocionales de la mayoría de las personas son mucho más jóvenes que sus cuerpos
espirituales o mentales, y son los que más se encuentran atrapados en la energía densa. El nivel emocional
de la mayoría de la gente está evolucionando, pero todavía es joven. No se ve ayudado en su evolución
por los actuales sistemas de creencias basados en el temor y el pesimismo. Es nuestra intención aportar
optimismo y esperanza, mediante el mantenimiento de un foco constante de paz y de amor, a la atmósfera
emocional y a los sistemas de creencias de la gente.

A menudo, los periódicos y los medios de comunicación transmiten un sentimiento de condenación que
impregna las imágenes mentales y los tonos de los sentimientos emocionales de la sociedad. Mientras yo
hablo de volver a enmarcaros en lo positivo, añadiré que hay buenas razones que explican por qué está
sucediendo eso. Si observáis la sociedad occidental desde una perspectiva más amplia os veréis a vosotros
mismos como una raza que está cambiando el camino en el que estáis debido a esos mensajes basados en
el temor. La gente responde a ciertas clases de mensajes, y la mayoría reacciona ante los negativos que se
emiten, incluyendo aquellos que amonestan y aquellos otros que ponen en marcha el temor. Ahora mismo
habéis decidido, como raza, que el temor funciona con mayor efectividad que la esperanza a la hora de
cambiar a la gente; y, sin embargo, una vez que se produzca el reflujo de la marea habrá llegado el
momento de que surjan nuevas comunicaciones de esperanza y de optimismo.

Si miras a tu alrededor, a la sociedad a la que perteneces, te darás cuenta de la forma en que habla la
gente, verás las formas que están aprendiendo acerca de su energía. Emite hacia ellos tu creencia de que
también ellos pueden experimentar el crecimiento de modos positivos. Hay ahora mismo algunos
sistemas de creencias que están experimentando un cambio y los mencionaré para que puedas ayudar a
hacer surgir más rápidamente estos sistemas superiores de realidad.

Uno de ellos es la creencia de que el crecimiento se logra mediante el dolor y la lucha. Pues bien, se trata
de una creencia que os preparáis para abandonar a nivel masivo. No obstante, todavía hay muchos que no
están preparados para existir sin dolor y sin lucha, así que se les debe permitir vivir en ese ámbito hasta
que estén dispuestos a avanzar.

Existe la creencia masiva de que el mundo exterior es más importante que el mundo interior, y eso
también está experimentando un cambio. Hay una creencia masiva en la escasez, en que no hay suficiente
para todos. Es una de las creencias subyacentes de vuestra civilización y ha sido siempre fuente de
competencia y de luchas por el poder. Aquí no interviene ningún juicio negativo, sino sólo la observación
de que la gente aprende en ciertas formas que hacen que la vida sea dura para ellos. Puedes encontrarte en
la vanguardia de las nuevas formas de pensamiento, así que llamo tu atención hacia las creencias masivas
en las que existes. Una vez que las reconozcas, podrás elegir si quieres estar de acuerdo con ellas y deseas
vivir en consonancia con ellas o no.

¿Estás dispuesto a creer en ideas de abundancia, de validación del mundo


interior y de aprender a crecer a través de la alegría?

Empezando por tu propio pasado, piensa en una época en la que ocurrió algo que no comprendiste.
Ahora, al mirar hacia atrás, como adulto, como ser de mayor edad, más maduro, puedes comprender con
exactitud por qué atrajiste aquel incidente hacia ti y qué aprendisteis de él. Al mirar hacia atrás, con la
imagen más grande en la mente, te darás cuenta de que cuando no conseguiste lo que creías desear, hubo
una razón para no conseguirlo. Quizá el no conseguirlo terminó por cambiar el camino de tu vida. Quizá
el haberlo conseguido te habría retenido de alguna forma, o quizá se trató de algo que deseabas de una
parte más pequeña y menos evolucionada de ti mismo. Al mirar hacia atrás y contemplar tus recuerdos, al
revisar las relaciones del pasado y los caminos profesionales (incluso aquellos que todavía sigues pero
que te dispones a dejar), comprenderás cómo te sirvieron. Lo que tienes ahora no habría sido posible sin
aquellas experiencias. No se puede dejar algo hasta que no se ama. Cuanto más se odia algo, tanto más
atado se está a eso, y cuanto más se ama algo, más libre se es. Así, al amar tu pasado, te ves libre de él.
Si puedes pensar en tu niñez y en tus padres y darte cuenta de que fueron perfectos para el camino en el
que estás, te habrás librado de los efectos de tu pasado. Puedes creer que elegiste a tus padres, relaciones
y profesiones de modo que pudieras estar donde estás ahora. Al cambiar los recuerdos negativos y
convertirlos en comprensión positiva, tienes la posibilidad de dirigirte con mayor rapidez aún hacia tu
nuevo futuro.

Puedes librarte del pasado amándolo

Cada vez que piensas en un mal recuerdo que te hace sentir lástima por ti mismo, o mal por la forma en
que actuaste, o que hace que te veas como una víctima, o tener una imagen negativa de ti mismo, ¡alto!
Mira cuánto bien creaste a partir de aquella experiencia. Es posible que aprendieras tanto de ella como
para no volver a producir jamás ese mismo comportamiento en tu vida. Es posible que, gracias a aquella
situación, cambiaras tu camino. Pudo haberte aportado una conexión importante o haberte ayudado a
desarrollar nuevas cualidades y rasgos de la personalidad. Es posible que hayas servido y ayudado a otras
muchas personas en ese trabajo. Quizá tus padres desarrollaron tu fortaleza o tu voluntad interna, al crear
obstáculos para que tú los superaras. Las personas que desean desarrollar su musculatura, por ejemplo,
utilizan pesos contra los que empujar. Tus padres pudieron haber actuado como una especie de «peso»
para que tú empujaras contra él y desarrollaras tu fortaleza interna. Todo lo que ocurrió en tu pasado
sucedió para tu propio bien. Si pudieras creer que el universo es afable, que siempre te está ayudando a
crear tu bien más superior, podrías vivir una vida de mayor paz y seguridad.

Contempla tu presente existencia en el tiempo. Si desearas ver una imagen más amplia podrías sentarte e
imaginar que te diriges hacia el futuro. Si te encuentras ante un nuevo desafío, uno para el que todavía no
hayas adquirido las necesarias habilidades, imagínate yendo hacia el futuro y uniéndote con tu yo futuro
para atraer hacia ti el conocimiento que contiene el mismo futuro. Es posible que no acuda a tu conciencia
hasta el momento en que lo necesites, pero la energía y el conocimiento que puede enviarte tu mismo yo
futuro es capaz de hacer que parezca más fácil aquello por lo que tengas que pasar hoy. Si te enfrentas a
decisiones o problemas, imagínate dentro de cinco años mirando hacia atrás, hacia el día de hoy, y viendo
la imagen general. Luego, establece un vínculo con ese yo del futuro, pues desde esa perspectiva sería
mucho más sencillo saber qué debes hacer hoy. Podrías imaginar incluso que eres ese yo futuro y hablar a
tu mismo yo de hoy desde esa perspectiva futura. Podrías reconciliarte con las cosas, diciéndote a ti
mismo por qué tienes que pasar por lo que estás experimentando, y afirmar ante tu yo presente la
corrección de todo lo que está sucediendo ahora. Tu yo futuro es real y sólo se halla separado de ti por el
tiempo. Puede hablar contigo y ayudarte a saber lo que es correcto hacer ahora, cómo llegar hasta donde
deseas llegar incluso más rápidamente.

Cuando imaginas tu futuro no creas que serás el mismo que eres ahora

Serás mucho más evolucionado, sabio y expandido; los problemas que existen ahora en tu vida habrán
quedado resueltos. Los problemas crean un foco de atención. Se los etiqueta como problemas porque
todavía no has encontrado una solución para ellos, como tampoco se ha activado o madurado aún esa
nueva parte de ti que sabe cómo afrontar la situación con efectividad. A menudo, creas problemas para
originar nuevas formas de comportamiento y evolucionar partes de ti mismo. Puedes hacerlo sin crear
crisis, prestando atención a los susurros de tu mente y dedicando un tiempo a imaginarte a ti mismo en el
futuro. Puedes atraer hacia ti nuevas imágenes de ti mismo, de quién deseas ser, pero también querrás
estar dispuesto a liberarte de situaciones y cosas en tu vida que no encajan con esas imágenes.
El cuerpo emocional tiene mucho que ganar al volver a enmarcar todo en lo positivo, pues cada vez que te
dices a ti mismo una palabra negativa o que te haces daño a ti mismo, tu cuerpo emocional cambia su
vibración y desciende tu energía. Cuando la vibración se hace más baja tu magnetismo cambia y entonces
atraes hacia ti a personas y acontecimientos que amplifican aún más esa disminución de la energía. Una
vez que aceptas la responsabilidad y sintonizas tu conciencia con pensamientos más elevados, creando así
imágenes gozosas en tu mente, puedes elevar la vibración de tu cuerpo emocional. Entonces, querrás
tener en tu vida personal a la gente que contribuya y comparta esos sentimientos elevados. Sin embargo,
si te das cuenta de que la gente a la que conoces se siente constantemente deprimida o enojada, o en un
estado emocional negativo, pregúntate qué creencia abrigas como para pensar que es bueno para ti estar
en ese ambiente personal.

La mayoría de personas tiene hábitos y pautas en sus relaciones personales que se repiten a sí mismas,
independientemente de con quién estén. Si estás dispuesto a liberarte de esas pautas, encontrarás muchas
formas nuevas de profundizar en los lazos existentes entre tú y los demás. Si centras la atención en algo
equivocado con otra persona, puedes hacer que la equivocación sea mayor aún. Las cosas que antes fun-
cionaban en tu relación empezarán a no funcionar. Por otro lado, si enfocas la atención en sacar a relucir
el bien de los demás, en ver su belleza y en hablarles de lo que amas en ellos, encontrarás que aquellas
áreas que antes te causaban problemas empezarán a resolverse por sí mismas, incluso aunque no hayas
trabajado directamente en encontrar soluciones. Cuanto más centréis la atención sobre los problemas que
haya entre vosotros, o lo que haya de malo en los demás, tanto más descubriréis que las relaciones van
cuesta abajo.

Cuando las personas se conocen por primera vez se centran tanto en lo bueno que hay en cada una de
ellas que, según decís, lo ven todo de color de rosa. Ese es un gran don para cada uno de vosotros, pues en
la medida en que cada uno presta atención a lo bueno que hay en el otro, se ayudan mutuamente a crearlo.

Amar a los demás es un compromiso de tener una elevada visión de ellos,


incluso cuando el tiempo y la familiaridad cobren su tributo

Muchos de vosotros, cuando veis algo que es diferente a vosotros en la otra persona, en un amante o un
amigo, os enzarzáis en luchas por el poder o en competencia para afrontarlo. Si en lugar de eso aceptas la
visión del mundo del otro sabiendo que, simplemente, es diferente a la tuya, no necesitarás hacer ninguna
otra cosa más que amarlo. No tienes que convencer a los demás de que tienes razón, pues eso sólo te
arrastra hacia luchas por el poder con los demás. Tampoco tienes necesidad alguna de que te convenzan
de que los demás tienen razón. Ser positivo no significa ser ciego. Significa estar dispuesto a ver el bien
en los demás y apartar el foco de atención de aquello que es erróneo (para ti) o diferente.

Cuanto más señales a los demás las formas en que son malos o están equivocados, tanto más inseguros los
haces y, a partir de esa base de inseguridad, no haces sino crear y aumentar los mismos problemas sobre
los que enfocas la atención. Puedes decirle a todo aquel que haya en tu vida lo bueno que es, y ayudarlo a
reconocer lo mucho que está creciendo. Cada vez que los demás se quejan de un problema o de algo
erróneo, puedes ayudarlos a ver de qué modo esa misma situación les está ayudando, a darse cuenta de los
cambios positivos que trae consigo, y de lo que eso les enseña.

Quizá pienses en tu trabajo, o en tu falta de trabajo, como un problema, o desearías abandonar una carrera
profesional o poderte crear una. Tu yo superior siempre vigila sobre ti. Siempre te controla para ver si tus
actitudes, si lo que tú eres a nivel de personalidad, emocional y físicamente, se encuentra suficientemente
desarrollado como para alcanzar lo que deseas. Si ve que no estás preparado te soslayará al mismo tiempo
que hace evolucionar esas partes de ti mismo que necesitan ser desarrolladas. Es posible que necesites
ciertas habilidades, que conozcas a nueva gente o que cambies de ambiente.

Tu yo superior te guiará en la dirección correcta para que puedas


introducir los cambios que solicitas o alcanzar lo que deseas
Si vienes desde la más amplia perspectiva comprenderás que lo que te está ocurriendo ahora mismo no
hace sino prepararte para más. Cuando te encuentres con personas que se quejan, diles simplemente:
«Alto». Aprende a usar tu voz para contener la energía de la gente cuando te presenten sus quejas. Si
escuchas quejarse a la gente, si haces caso de su negatividad, te colocas en la posición de verte afectado
por su más baja energía. No tienes necesidad de escuchar. Al detener a los demás e impedir que te
cuenten sus historias, particularmente si no son buenas, lo que haces es ayudarles a salir de ellas. Observa
a la gente esta semana. ¿Continúan contando sus tristes historias una y otra vez? Si es así estás
conectando con ella al nivel de la personalidad cuando podrías relacionarte con ellas de una forma más
elevada.

Pregúntales lo que desean y hacia dónde se dirigen. ¿Qué propósito más elevado pueden crear? Vuelve a
enfocar su atención sobre lo positivo y estarás haciendo lo mismo para tu propia energía. Esta semana
muéstrate dispuesto a escuchar con espíritu alerta a todo aquel que se cruce en tu camino. Escucha las
conversaciones que oigas en lugares públicos. Si observas que no son positivas, desconéctalas. Pero antes
envía mentalmente a esas personas el pensamiento de que el nivel de desarrollo en el que se encuentran
ahora evolucionará y envíales amor por ser quienes son ahora.

Observa la televisión, los periódicos y los libros que lees; ¿usan palabras positivas? ¿Contribuyen a
estimular tu energía o la disminuyen y siembran imágenes negativas en tu mente? Eres absolutamente
libre para escoger lo que quieres leer, ver y oír. Nadie te obliga a hacer nada. Utiliza esta semana esa
misma libertad y libre albedrío para situarte en el ambiente más elevado y de mayor apoyo que seas capaz
de crear. Observa y vigila de qué nivel procede la gente. Verás que tienes mucho que ofrecer al ayudar a
otros a dirigirse hacia un espacio superior. Debes saber que eres capaz de llevar luz y de aportarla a todos
aquellos con los que entres en contacto.

Cambia lo negativo en positivo


HOJA DE JUEGO

1. Piensa en alguien con quien te hayas sentido crítico últimamente. ¿De qué te has sentido
especialmente crítico?
2. ¿Qué criticas en ti mismo que sea lo mismo o lo opuesto de lo que criticas en esa persona? Por
ejemplo, quizá criticas a un amigo porque siempre llega tarde. Es posible que te enorgullezcas de
llegar siempre a tiempo, pero si lo observas más de cerca descubrirás que eres muy crítico
contigo mismo en relación con la cuestión de llegar a tiempo.
3. Piensa en una época en la que hicieras lo mismo por lo que ahora criticas a la otra persona. Por
ejemplo, digamos que criticas a un amigo porque no te devuelve un dinero prestado. ¿Hubo
alguna vez en la que no devolviste a alguien un dinero que te prestó?
4. Piensa en una época en que te sentiste cálido y cariñoso. Introdúcete en ese sentimiento. Ahora,
vuelve a pensar en la persona a la que criticas. ¿Cómo te sientes con respecto a ella al verla
ahora con ese sentimiento cálido y cariñoso? Al ver a tu amigo a través de unos ojos cariñosos y
compasivos, también te estás perdonando a ti mismo.
5. Conserva ese sentimiento cálido y cariñoso. Piensa en aquello por lo que tú mismo te hayas
criticado. ¿Sientes ahora mayor calidez y cariño hacia tu propio comportamiento?
CAPÍTULO 5
El arte de amarse a sí mismo

Hay muchas formas en las que te puedes amar a ti mismo, y todo aquello que te sucede es una
oportunidad de tener una experiencia amorosa. Visto desde la perspectiva correcta, cualquier cosa puede
proporcionarte una ocasión para amarte a ti mismo. Cuando parezca que las cosas van en contra tuya, sólo
suceden para mostrarte los obstáculos contra los que usar tu poder. Estoy seguro de que si te pidiera que
hicieras una lista de cosas que fueran afables contigo mismo, serías capaz de pensar en muchas. Hay una
parte de ti que te recuerda que no estás realizando ninguna de esas cosas, y entonces se inicia una batalla.
Esta guerra interior puede llegar a ser muy agotadora y hacer que te equivoques no representa un uso
correcto de la energía.

Amarte a ti mismo significa aceptarte tal como eres ahora

No hay excepciones al contrato; es un acuerdo contigo mismo para apreciar, convalidar, aceptar y apoyar
lo que eres en este momento. Significa vivir en el momento presente.

Muchos de vosotros miráis hacia el pasado con pena y pensáis en cómo podríais haber manejado una
situación de una forma más elevada, y os imagináis que si hubierais hecho esto o aquello, las cosas
habrían funcionado mucho mejor. Algunos de vosotros miráis hacia el futuro para haceros inadecuados tal
como sois ahora. El pasado puede ayudarte si recuerdas las veces en que tuviste éxito, creando así imáge-
nes positivas, y el futuro puede ser tu amigo si comprendes que, al imaginártelo, estás creando una visión
de cuál es el próximo paso a dar. No te equivoques por el hecho de no haberlo alcanzado todavía. Es
importante amar quien eres ahora, sin ninguna reserva.

Amarse a sí mismo está más allá de las ataduras y la imparcialidad. Existís en cuerpos físicos y cada uno
de vosotros tiene un foco al que llamáis el «yo». Se os ha dado el «yo» para que podáis separaros de un
conjunto mucho mayor y experimentar una parte particular del ser. Todo lo que has experimentado hasta
ahora es aquello por lo que naciste para aprender. Tanto si lo etiquetas como bueno o como malo, eso es
lo que compone tu ser, tu singularidad y propósito. Si pudieras verte desde mi perspectiva, te verías a ti
mismo como un cristal con muchas facetas. Cada uno de vosotros es completamente diferente, una
combinación única de energía. Cada uno de vosotros es hermoso, especial y único, como cada cristal.
Reflejas la luz de una forma única, por lo que tu aura varía de aquellos que te rodean. Si pudieras apreciar
tu singularidad ver que el camino que has elegido es diferente del camino elegido por cualquier otro, te
resultaría mucho más fácil distanciarte de los puntos de vista de los demás y seguir tu propia guía.
Una de las formas de amarse más a sí mismo consiste en dejar de compararte con los demás. Aunque
formas parte de un todo, también eres un individuo en sí mismo, con tu propio camino que recorrer. Los
sistemas de creencias de grupo y de familia que has aceptado como tuyos pueden ser obstáculos para el
amor que te debes a ti mismo. «Todo el mundo dice que es bueno meditar», puedes oír decir a los demás,
por lo que te sientes mal si no lo haces así. El desafío de amarse a sí mismo consiste en dejar de lado todo
aquello que se te haya dicho y preguntarte: «¿Encaja eso conmigo? ¿Me aporta alegría? ¿Me siento bien
cuando lo hago?». En último término, es tu propia experiencia lo que cuenta.

Existe la tentación de convertir a otra persona o cosa en algo así como un libro de autoridad, y dejar de
lado tu propia capacidad para decidir lo que es bueno para ti. Se obtiene mucho beneficio de estar con los
maestros, pero sólo en la medida en que aprendas a aportar información y crecimiento para ti mismo. Yo
existo para abrir puertas para ti; no deseo privarte de tu poder, sino dártelo. Cuando estás con maestros,
con cualquier persona a la que hayas convertido en una autoridad en tu vida, aunque sólo sea un amigo,
cuestiona y escucha cuidadosamente aquello que dice el otro. Quizá aceptes lo que dice como la verdad^
por lo que es muy importante que te preguntes si lo que dicen los demás es cierto sólo para ellos o si se
trata de algo bueno también para ti.
Amarse a sí mismo significa alejarse de la culpabilidad

Hay una tremenda culpabilidad en esta sociedad. Muchas de las conexiones que existen entre las personas
proceden del plexo solar, del centro de poder, a partir del cual las personas tratan de persuadir, convencer,
controlar y manipular a los demás. Amarse a sí mismo significa alejarse de esa clase de relación. Y para
hacerlo así necesitarás desprenderte de la culpabilidad.

Si no participas en el mismo juego en el que intervienen quienes te rodean, es posible que ellos se sientan
amenazados. Desean que pienses y actúes en ciertas formas concretas que encajen en sus imágenes, por lo
que tratan de ganar poder sobre ti a través de la culpabilidad. A menudo, los padres no conocen otra
forma de conservar el control; utilizan la culpabilidad, la cólera y la retirada del amor para dominar a sus
hijos. Cuando te sientes fuerte y a cargo de tu propia vida, puedes actuar desde el corazón. Cuando sientes
que te falta el control, quizá pienses que tienes que manipular o participar en luchas por el poder para
conseguir lo que deseas. Quizá creas que tienes que presentar excusas por tu comportamiento o decir
mentiras inocentes para proteger los sentimientos de otras personas.

Cuando actúas de esa manera no te estás amando a ti mismo; en lugar de eso envías a tu subconsciente un
mensaje en el que se dice que quien eres no es suficiente o aceptable para otras personas. Si deseas ser
libre es importante no manipular tampoco a los demás, sino darles su libertad. Al principio, si das a los
demás el derecho a hacer lo que les plazca con su vida, es posible que te sientas como si hubieras perdido
una cierta medida de control. Pero entonces habrás creado entre ambos un nivel completamente nuevo de
honestidad y amor que no podría producirse sin tu valor y predisposición a abandonar el control.

Puedes aprender a distanciarte de las reacciones de los demás y de tus propias emociones si éstas te alejan
de un centro sereno y claro. Amarte a ti mismo significa afirmarte con compasión. Cuando estás dispuesto
a demostrar a los demás quién eres, les abres la puerta para que ellos también expongan quiénes son
verdaderamente. El juicio se interpone como un obstáculo para amarse a sí mismo. Cada vez que emites
un juicio, separas. Cuando te formas opiniones sobre otra persona, la miras y dices, por ejemplo: «Esta
persona parece perezosa, o un fracaso, o lleva puestas unas ropas terribles», estás enviándole a tu
subconsciente el mensaje de que el mundo es un lugar donde es mejor actuar de determinadas formas si
quieres ser aceptado. Al rechazar a otras personas mediante tus juicios, has establecido en tu propio
subconsciente el mensaje de que sólo te vas a aceptar a ti mismo bajo ciertas condiciones. Eso conduce a
un diálogo interno de autocrítica. También puede hacer surgir muchas imágenes negativas de ti mismo,
procedentes del mundo exterior, ya que una vez que envías estas imágenes has creado un camino para que
éstas vuelvan a ti.

Observa los mensajes que emites hacia otras personas. ¿Las aceptas cariñosamente, sin criticarlas o
rebajarlas? ¿Les sonríes? ¿Eres afable, les permites que se sientan bien consigo mismas, o permaneces
sentado sin reconocerlas? Si las aceptas, aunque sólo sea telepáticamente (es decir, en tu propia mente),
las estás ayudando a encontrar su yo mismo superior. Además, también encontrarás a otras personas que
te aceptan más cariñosamente.

Tus creencias sobre la realidad crean tu experiencia de ella

Puede suceder de formas muy sutiles. Si crees que la gente no te acepta como eres, que debes hacer
intensos esfuerzos por agradarles, entonces atraerás a tu vida precisamente a esa clase de personas. Quizá
descubras que terminas por ver a los amigos en ocasiones en que se sienten cansados y no predispuestos a
dar. Aquello que creas que es cierto acerca de tus amigos o de cualquier otra persona que haya en tu vida,
ésa será la experiencia que te crearás de ellos. Si dices «esta persona es cálida y afectuosa hacia mí», eso
es lo que crearás en la relación.

Para avanzar hacia un sentido superior del amor por sí mismo, empieza por identificar lo que consideres
como hechos acerca de la forma en que funciona el mundo. Si crees que el mundo es frío y
despreocupado, o que debes esforzarte mucho por conseguir todo aquello que consigues, entonces esa
convicción se interpone entre tú y el amor por ti mismo. Una creencia es aquello que consideras como una
verdad sobre la realidad. Quizá digas: «Es un hecho que si sonrío a la gente, ésta me sonríe a mí», pero
eso puede ser una realidad para ti y no serlo para otras personas. De hecho, y debido a esta creencia, es
posible que elijas subconscientemente sonreír sólo a aquellas personas que te devolverán la sonrisa. Si
creyeras que la gente nunca te sonreiría, te fijarías automáticamente en personas que, al sonreírles, no te
devolverían la sonrisa.

Si deseas experimentar un mundo que sea atento y que apoye tus imágenes de amor hacia ti mismo,
empieza por buscar qué es lo que te dices a ti mismo sobre el mundo. Puedes cambiar tus encuentros con
la gente y el mundo al alterar lo que esperas. Se ha llegado a decir: «Es posible que el mundo no sea justo,
pero es exacto», y eso significa que lo que recibes es exactamente lo que esperas y lo que estás
convencido que recibirás. Si estás en una profesión en la que «sabes» que es difícil ganar dinero, y te
dices a ti mismo: «No hay mucha gente que gane dinero con lo que yo hago», crearás eso como un hecho
para ti mismo. Mantienes una cierta visión de la realidad y esa será tu experiencia, no sólo para tu carrera
profesional, sino también para la de otros que conozcas en tu mismo campo. Todo lo que necesitas hacer
es alterar lo que esperas que suceda y experimentarás un mundo diferente.

Otra cualidad del amor hacia sí mismo es el perdón. Algunos de vosotros os aferráis a viejos temas, sentís
la cólera una y otra vez. Quizá se trate de una cierta irritación contigo mismo o con otro que te ha dejado
en la estacada. El yo superior conoce el perdón. Si hay algo a lo que te aferras, entonces lo mantienes
dentro de tu aura. La persona por la que estás loco se ve afectada, pero no tanto como te verás afectado tú.
Cualquier cosa que lleves en ti hacia otro se encuentra en tu aura y actúa como un imán que atrae más de
lo mismo. Hay indudables y definitivas razones para el perdón, porque el perdón limpia y cura tu aura.
El amor por sí mismo también supone humildad que es la autoexpresión del corazón y no del ego. La
humildad dice: «Estoy abierto. Estoy dispuesto a escuchar. Es posible que no tenga todas las respuestas».
La humildad es una de las cualidades que te permitirán recibir más, pues la humildad implica apertura. No
supone una falta de autoconfianza, sino una gran cantidad de fe y confianza en ti mismo.

Sólo aquellos que se sienten a gusto consigo mismos pueden expresar


humildad

Quienes actúan de la forma más arrogante y fríamente segura son aquellos a los que les falta esas mismas
características que intentan proyectar. Las personas que se quieren a sí mismas se presentan como
cariñosas, generosas y afables; expresan la confianza en sí mismas a través de la humildad el perdón y la
inclusión de los demás. Si conoces a personas que parecen ser muy sabias y que, sin embargo, rebajan a
los demás, rechazan a los amigos, hacen que la gente se sienta mal consigo misma, puedes estar seguro de
que no se aman a sí mismas, por muy elevadas que sean sus palabras o al margen de lo que enseñen.
Amarse a sí mismo supone fe, confianza y creencia en lo que se es, y la voluntad de actuar de acuerdo con
ello. No es suficiente con sentir esa fe y confianza; también se necesita experimentarla en tu mundo
exterior. Eres un ser físico y la alegría procede de ver a tu alrededor aquellas cosas que expresan tu
belleza interior: un jardín, flores, árboles, tu casa, el océano. Todas éstas son las recompensas de actuar de
acuerdo contigo mismo, de confiar en ti, de seguir tu camino y tu visión con acción. El desafío último del
amor por ti mismo es actuar en consonancia con ello, hablar a las personas para animarlas y crear en el
mundo tu propio cielo en la tierra.

No es suficiente con dar e irradiar amor; amarte a ti mismo también procede de recibir amor. Si ofreces
amor a todo el mundo, pero los demás no lo reciben, entonces no tiene lugar a donde ir. Haces a todos un
gran servicio al estar dispuesto a recibir su amor.

Uno de los mayores dones que puedes dar a los otros es abrirte a su amor
por ti
En cualquier relación entre hombre y mujer, o entre dos hombres o dos mujeres, se tendrá éxito en la
medida en que cada uno recibe el amor del otro. Aunque entregues el cien por cien, si la otra persona sólo
recibe el cincuenta por ciento, lo que le ofreces se ve reducido a la mitad. Si lo que devuelve es sólo el
cincuenta por ciento, y si sólo puedes recibir el cincuenta por ciento de eso, lo que recibes en conjunto es
el veinticinco por ciento, y así sucesivamente. El resultado es que cada uno de vosotros experimenta
menos y menos amor. Para experimentar un mayor amor en tu vida debes estar dispuesto a recibir dones
de los demás, ofertas de amor, de amistad y apoyo.

Si deseas introducir tu yo superior en tu vida de una forma cotidiana y aumentar el amor por ti mismo,
toma una característica de tu alma y, cada vez que tengas un momento, piensa en ella. Algunas de esas
características son: paz, aprecio, humildad armonía, alegría, agradecimiento, salud, abundancia, libertad,
serenidad, fortaleza, integridad, respeto, dignidad, compasión, perdón, voluntad luz, creatividad, gracia,
sabiduría y amor. Al tomar esas cualidades y reflexionar o meditar en ellas, las magnetizarás hacia tu
aura, las aumentarás y atraerás el reconocimiento de ellas hacia ti por parte de otras personas. Aquello que
pienses, eso es lo que eres. Si cada día tomas una de las cualidades del yo superior, reflexionas sobre ella
y te identificas con ella, la crearás como una experiencia de ti mismo.

El amor por ti mismo implica respetarte y vivir con un propósito superior. Cuando aumentas el valor de ti
mismo, de tu tiempo, tu amor y tu visión, también lo harán los demás. Antes de ver a tus amigos,
pregúntate cuál es el más elevado propósito que podéis crear juntos. ¿Te has encontrado alguna vez en
casa de alguien con deseos de marcharte, pero vacilaste al no querer herir sus sentimientos? Si ha sido así,
estabas valorando más al otro que a ti mismo. Le estabas transmitiendo el mensaje telepático de que no
tiene por qué respetarte a ti y a tu tiempo, y no debería sorprenderte que al cabo de un rato el otro lo
considerara como algo garantizado. Cada vez que te valoras y te respetas a ti mismo, que hablas con
verdad acerca de lo que eres y que emprendes las acciones apropiadas, no sólo evolucionas sino que
también ayudas a los otros mediante tu ejemplo. La incapacidad para decir «no» a la gente refleja un
punto de vista del mundo en el que se afirma que los sentimientos de los demás son más importantes que
los tuyos, que sus derechos son más significativos y que deberían ser considerados en primer lugar.
Cuando lo haces así creas bloqueos de energía dentro de ti mismo, refuerzas el resentimiento, el enfado y
el daño, que entonces se asientan en tu aura y atraen más de lo mismo.
El amor por ti mismo procede del corazón, y se muestra en ser afable y en dar un amor incondicional.
Algunos creéis que el amor por sí mismo significa actuar poderosamente, utilizar la voluntad de una
forma agresiva que niega los derechos de los demás. Has visto a personas que se salen con la suya y a las
que no les importa el efecto que eso cause en los demás. Dices que son despiadadas. A menudo, de una
forma similar, tú también puedes ser agresivo contigo mismo, con una parte de ti mismo dominando y
controlando las otras partes.

A veces, la voluntad actúa como si fuera un enemigo, y trata de forzarte, dirigirte y obligarte a hacer
ciertas cosas. Puedes percibirla como un padre, que está sobre ti. Para empeorar las cosas, quizá pienses
que aquellas cosas que te obliga a hacer son para tu más elevado bien. Por ejemplo, quizá te censures
constantemente por no ser más organizado, o por no empezar algo que estás retrasando. Quizá hagas
enormes listas de cosas que hacer y luego te sientas mal si no las has hecho. Eso es apropiado para la
voluntad pero incorrecto para todo lo demás que hay en ti, aquello que se resiste a la dirección que quiere
seguir la voluntad. En ese caso, estás utilizando la voluntad contra ti mismo. Es posible que tu yo superior
haya creado la resistencia para impedirte hacer ciertas cosas, y que te esté dirigiendo hacia otras puertas.
Si la utilizas en conjunción con el corazón, para ayudarte a seguir un camino que ames, tu voluntad te
ayuda a aumentar el amor por ti mismo. La voluntad puede ser quien dirija la atención. Cuando va unida
con aquello que amas hacer, no hay fin a lo que es posible ni límites a lo que puedes trascender. ¿Has
observado que cuando amas hacer algo, como por ejemplo tu afición favorita, podrías trabajar durante
horas sin fin y podrías pasar fácilmente sin distracciones? La voluntad es una fuerza como un río con el
que puedes fluir o en el que puedes intentar nadar contra la corriente. Puedes utilizarla para atraerte e
invitarte a ti mismo hacia su camino superior, o para castigarte constantemente por transgresiones aparen-
tes. ¿Qué sistema te motiva a ti? ¿Te ayuda tu voluntad a aumentar el amor por ti mismo al enfocarte
hacia tu camino de elevado propósito y a crear la intención y la motivación para la acción?

finalmente, pero no menos importante, no te tomes demasiado seriamente a


ti mismo
Ríe y juega. Si algo no sale del todo bien, no es el fin del mundo. La cualidad del humor es quizá una de
las mayores puertas que se abren al amor por ti mismo. La capacidad para reír, para sonreír a los demás, y
para situar tus problemas en la debida perspectiva es una habilidad evolucionada. Quienes proceden de un
nivel elevado de amor por sí mismos suelen tener buen humor, un gran ingenio, y amor para hacer surgir
las ganas de juego infantil que hay en los demás. Están dispuestos a ser espontáneos, a encontrar con
frecuencia razones para sonreír, son capaces de hacer que los demás se sientan cómodos y felices consigo
mismos.

Esta semana, al mirar a las personas que hay en tu vida, pregúntate (y hazlo sin prejuzgar): ¿se aman estas
personas a sí mismas? Si experimentas dificultades con ellas, observa el área en la que surgen los
problemas y pregúntate: ¿se aman a sí mismas en este área? Envíales compasión que puedan utilizar para
crear su más elevado bien, y disfruta del amor que acabas de enviarles, pues regresa hacia ti, para que tú
también lo utilices para tu más alto bien.

El arte de amarse a sí mismo


HOJA DE JUEGO

1. ¿Cómo sabrías si estás actuando o pensando de una fo: que significa amarte a ti mismo?
2. ¿Cómo sería el mañana si todo aquello que hicieras un acto de amor por ti mismo?
3. ¿Cómo serían tus acciones si te amaras a ti mismo en los siguientes aspectos: tu cuerpo físico, tu
relación íntima, tu trabajo o carrera profesional?
4. ¿Qué harías mañana si te amaras a ti mismo en tu relación, tu trabajo y tu cuerpo físico? Anota
tres acciones específicas que emprenderías para cada uno de estos tres aspectos.
CAPÍTULO 6

Autorrespeto, autoestima y autovalor

Lo que se necesita para sentirse bien consigo mismo no es igual de una persona a otra. Lo que necesitas a
nivel de autoestima no es necesariamente lo mismo que necesita otra persona. Es importante descubrir
qué hace que te sientas valioso, seguro y feliz con respecto a lo que eres.

En sus más altos niveles, el respeto por sí mismo procede de honrar tu propia alma. Eso significa hablar y
actuar desde un nivel de integridad y honestidad que refleje tu yo superior. Significa atenerte a aquello en
lo que crees (aunque no tienes por qué convencer a otros para que también lo crean así), y actuar de una
forma que refleje tus propios valores. Muchos de vosotros criticáis a los demás por no vivir de acuerdo
con el sistema de valores que consideráis como correcto, pero, si lo examináis más atentamente, veréis
que quizá ni siquiera vivís de acuerdo con vosotros mismos. Habrás visto alguna vez a la persona que
siempre le dice a todo el mundo cómo debería actuar, a pesar de que ella misma no hace nada de lo que le
gusta. El respeto por sí mismo significa actuar de acuerdo con tus propios valores y con aquello en lo que
tú mismo dices creer.

Muchos de vosotros tenéis un conjunto de valores en los que decís creer, pero actuáis a partir de otro
conjunto de valores. Eso conduce a una gran cantidad de conflicto interno. Por ejemplo, se puede creer en
la monogamia en lo más profundo y, sin embargo, la persona con la que estás te pide una relación abierta.
Decides consentir en ello porque deseas estar con esa pareja. Crees en otro conjunto de valores, pero vivir
de acuerdo con uno diferente, y eso producirá mucho conflicto y dolor potencial alrededor de este tema.
¿Cómo puedes saber si los valores según los cuales «crees» que deseas vivir son realmente tuyos? A
menudo no lo puedes saber hasta que no lo pruebas. Puedes pensar que una persona buena se levanta
temprano por la mañana, pero resulta que tú siempre te duermes y se te hace tarde. Muchos de vosotros
tenéis valores según los cuales creéis que deberíais vivir, pero no lo hacéis. Lo mejor es poner a prueba
esos valores: levantarse temprano durante un tiempo. A menudo, lo que crees que son tus valores resultan
ser «obligaciones» que te han transmitido los demás, y cuando los experimentas realmente descubres que
no funcionan para ti. Pregúntate a ti mismo qué es lo que valoras. ¿Qué crees que hace la gente buena!
¿Estás siguiendo esos valores? Resulta difícil que te sientas a gusto contigo mismo si vives de una forma
que vaya en contra de tus valores subyacentes. Es importante examinar tus valores y vivir de acuerdo con
ellos, o cambiarlos.

Autorrespeto significa venir desde tu poder no desde tu debilidad

Cuando te quejas de que alguien o algo te hace sentir triste o enojado, pregúntate: «¿Por qué elijo el
experimentar ese sentimiento o reaccionar de ese modo?». Acusar a los demás siempre te restará poder. Si
descubres por qué eliges sentirte herido por las acciones de los demás, aprenderás mucho sobre ti mismo.
Algunos de vosotros teméis que, al defenderos, perderéis el amor de alguien. Algunas personas son
bastante buenas para convencer a los demás de que están equivocados cuando defienden sus creencias.
Siéntete agradecido hacia ellas, en silencio, por haberte proporcionado la oportunidad de ser más fuerte,
pues a menudo la fortaleza se desarrolla frente a la oposición. El respeto por sí mismo significa defender
tu verdad más profunda y conocer tus sentimientos más internos. Significa convertirte a ti mismo, y no a
otro, en la verdadera autoridad de tus sentimientos.

Algunos de vosotros vivís o estáis asociados con personas que os empequeñecen y os equivocan. Puedes
terminar tan centrado en los sentimientos de esas personas, que terminas por perderle la pista a los
propios. Una mujer estaba casada con un hombre que la hacía equivocarse constantemente y que criticaba
muchas de sus acciones. Ella terminó por centrarse tanto en los sentimientos de su pareja que, durante
todos los años que convivieron, jamás se preguntó cómo se sentía ella misma por la forma en que él la
trataba. Siempre intentaba agradarle, intentaba anticiparse a sus estados de ánimo y caprichos, para que
no se metiera con ella. Y, sin embargo, todo lo que intentaba terminaba haciéndole enfadar a él. Empezó a
sentir que había fracasado o que era, de algún modo, una mala persona. Se pasó tantas horas analizando
los sentimientos de su pareja, que perdió el contacto con los propios sentimientos. Muchos de vosotros
tratáis de agradar a las personas y, al hacerlo, os centráis más en lo que sienten los demás que en lo que
sentís cada uno de vosotros.

El autovalor significa prestar atención a cómo te sientes. No necesitas razones para explicar por qué eliges
hacer algo. No necesitas demostrar nada a otra persona sobre tu propio valor. Haz que tus sentimientos
tengan validez; no los analices ni cuestiones. No los repases una y otra vez preguntándote:¿Tengo
realmente razones para sentirme herido? Deja que tus sentimientos sean reales para ti y hónralos. Muchos
de vosotros convertís a otras personas en vuestras autoridades. Cuando ellas os dicen que sois malos, las
creéis. Cuando os dicen que todo ha sido por culpa vuestra, las creéis. No sugiero con esto que ignores lo
que dicen los demás, sino que hagas honor a lo que tú sientes con respecto al tema. Una cosa es mostrarse
abierto a la crítica constructiva y otra muy distinta intentar hacer constantemente lo que otros quieren que
hagas, incluso cuando no deseas hacerlo. Crear autoestima y autovalor significa honrar tus propios
sentimientos, camino y dirección. Significa honrarte a ti mismo con tus propias palabras, acciones y
comportamiento.

La autoestima significa creer en ti mismo, saber que has hecho lo mejor que sabías hacer, aunque dos días
más tarde descubras una forma mejor de hacerlo. Implica hacerte bien a ti mismo, en lugar de mal, y en
permitirte sentirte bien por lo que eres. Algunos de vosotros os pasáis todo el tiempo haciendo enormes
esfuerzos, obligándoos, yendo precipitadamente de un lado a otro, con la sensación de que, hagáis lo que
hagáis, nunca es suficiente. Intentarlo y trabajar duro para conseguir que se hagan las cosas no es
necesariamente el camino hacia la alegría. Respétate a ti mismo al seguir tu propio flujo interno.
Descansa, juega, piensa y tómate tiempo para permanecer en silencio. Hacer esas cosas que te nutren son
formas de incrementar tu autoestima.

Según te trates a ti mismo, así te tratarán los otros

No esperes que otras personas te respeten o te traten de una forma más positiva. No lo harán hasta que tú
mismo te trates con respeto. No tienes por qué estar alrededor de personas que no te honren, te respeten o
te traten bien. Si te encontraras alrededor de esa clase de personas, actúa con dignidad y recuerda que no
te respetan porque no se respetan a sí mismas. Puedes enviarles telepáticamente un mensaje acerca de
cómo deseas ser tratado. Hay otros que sólo se aprovecharían de ti y te considerarían como algo
garantizado si tú se lo permitieras así.

No necesitas enojarte o exigir tus derechos, pues eso sólo crea una lucha por el poder entre tú y los
demás. Mantén el corazón abierto. Probablemente, ellos no pueden reconocer su propio y más grande yo,
por lo que tampoco les resulta posible honrar el tuyo. No deseas que tu autoestima se base en cómo te
tratan o te ven los demás. No importa lo a gusto que te sientas contigo mismo, siempre habrá quienes no
te tratarán de una forma respetuosa, pues tampoco han aprendido a tratarse a sí mismos de una forma
amorosa. Las relaciones que mantienes con los demás sólo pueden ser tan buenas como las relaciones que
los demás mantengan consigo mismos. Si no saben cómo amarse a sí mismos, eso establece un límite en
cuanto a cuánto son capaces de amarte a ti. No importa lo mucho que lo intentes, la cantidad de cosas
agradables que hagas, ellas no podrán darte el amor que buscas. El perdón es la clave para sentirte bien
acerca de cómo te tratan los demás. Luego, libérate de cualquier enfado que puedas sentir; simplemente,
déjalo escapar y enfoca la atención sobre otras cosas.

Algunos de vosotros sentís que vuestros padres son responsables por vuestra falta de autoestima. No
puedes acusar a tus padres, ya que fue tu propia reacción a ellos lo que creó cualquier falta de seguridad
que ahora puedas experimentar. Dos niños pueden proceder de padres igualmente abusivos o negativos, y
uno crecerá con un buen sentimiento sobre sí mismo y el otro no. Tú eres quien toma la decisión de
sentirse mal. En lugar de sentir lástima de ti mismo por tu infancia, o de sentirte como una víctima de tu
educación, debes darte cuenta de que has sido tú quien ha elegido colocarte en esa situación, y que sólo tú
puedes aprender de ello algo que sea capaz de ayudarte en el crecimiento de tu propia alma. Puede que
digas: «Sigo una pauta de permitir que los hombres me maltraten porque mi padre me maltrató». Llegaste
a la tierra para aprender algo sobre el amor, y si no lo aprendiste de tu padre, elegirás a hombres con
pautas similares para que te enseñen lo que necesitas aprender. Por ejemplo, es posible que hayas
experimentado a tu padre como alguien que te maltrataba, para luego descubrir que atraes a tipos si-
milares de hombres, hasta que un día decidiste que ya no querías ser tratada de ese modo. Una de las
lecciones que viniste a aprender en esta vida puede ser la de amarte y honrarte a ti mismo, por lo que
creaste situaciones en las que te viste desafiado a hacerlo así. En cuanto así lo decidiste tú, esa pauta se
terminó.

Cada situación en tu vida es una experiencia de aprendizaje, creada por tu alma


para enseñarte a obtener más amor y poder

Los niños responden de formas diferentes a una misma educación, como puedes comprobar cuando
observas de qué modo tan diferente se comportan hermanos y hermanas a pesar de haber tenido los
mismos padres. Algunos niños responden a la energía negativa que les rodea convirtiéndose en amorosos
y afables. Otros son tan sensibles que no pueden soportar el sentir la energía negativa y cierran la parte de
ellos que siente. Algunos responden sintiendo que deben ser duros y presentar una imagen exterior de
invulnerabilidad. La autoestima procede de estar dispuesto a reconocer quién eres y a amarte a ti mismo
tal como eres ahora. Resulta difícil cambiar hasta que no estás dispuesto a aceptarte tal como eres.
Cuando te honras a ti mismo y a tus sentimientos, los demás no pueden afectarte.

Eres un individuo valioso, sin que importe tu pasado, ni tus pensamientos, ni quién crea o deje de creer en
ti. Tú eres vida en sí misma, una vida que crece, se expande y se extiende hacia lo alto. Todas las
personas son valiosas, hermosas y únicas. Cada experiencia que hayas tenido la has pasado para que te
enseñara más sobre crear amor en tu vida.

Existe una línea muy fina entre respetarte a ti mismo y ser egoísta. Algunos de vosotros creéis que tenéis
todo el derecho a enojaros con los demás porque os han hecho daño. Honra los sentimientos de los demás,
pero hazlo de tal modo que honres también tus propios sentimientos. Para conseguirlo, desearás venir
desde un alto nivel de palabra y pensamiento. Al expresar tu enfado, al chillar y gritar, no haces sino
situarte en una lucha por el poder con otra persona, y eso cierra los corazones de ambos. Cuando alguien
hace algo que no te gusta, abre tu corazón antes de hablar. Si prefieres hacer una afirmación, ofrécela
como algo que sientes, antes que como algo que hizo alguien. Puedes decir: «Me siento dolido», en lugar
de: «Me has hecho daño». Una forma poderosa de expresarlo es: «Voy a elegir sentirme dolido». Cada
sentimiento que experimentas es el sentimiento que tú mismo has elegido.

El autovalor es saber que has elegido tus sentimientos en cada momento

Cuando te comunicas con otras personas de una forma que honra su ser más profundo, siempre te sientes
mejor contigo mismo. Quizá te hayas dado cuenta de que cuando sacas algo del pecho mediante la
expresión de cólera o dolor, a menudo te sientes peor más tarde. Se produjo, al menos, una sensación de
que algo había quedado incompleto. No puedes abandonar una situación hasta que no lo hayas hecho con
amor. Esas situaciones que abandonaste cuando te sentías encolerizado, continuarán presentes en el
futuro, a la espera de que las resuelvas. Es posible que no sea con la misma persona, pero crearás otra
persona, y una situación similar que te permita resolverla con paz y amor.

Es importante respetar a los demás. Si no te sientes respetado por los demás, es posible que te coloques en
una situación en la que puedas aprender cómo tener compasión y afabilidad en tu forma de tratar a los
demás. Ser sensible a los sentimientos de otras personas es diferente a intentar complacerlas. Debes estar
dispuesto a ver sus necesidades y deseos. ¿Hablas secamente a los demás sin prestar atención a sus
sentimientos? ¿Hablas con fastidio o con irritación? Observa la energía que envías hacia los demás, pues
aquello que envías será lo que recibirás. Sé más consciente del efecto que causas sobre los demás, pues
cuanto más los respetes, mayor respeto recibirás tú mismo. Honra su valor, su tiempo y los valores en los
que creen, y descubrirás que ellos también honran los tuyos.

Algunas personas honran a los demás todo el tiempo y tienen la sensación de no recibir lo que dan. En ese
caso, sienten a menudo que no se merecen ser tratados bien y permiten que los demás no les hagan caso.
Resulta fácil respetarse a sí mismo cuando aquellos que te rodean te respetan. El desafío consiste en
respetarse a sí mismo cuando quienes te rodean no te respetan. Primero, perdónalos y luego libérate de
cualquier necesidad de que sean ellos los que te den validez. Cuando necesitas que sean los demás los que
te valoricen para sentirte a gusto contigo mismo no haces otra cosa que disminuir tu poder.

Es agradable cuando hay otras personas que creen en ti, confían en ti y te apoyan. Y, sin embargo, si
quieres ser poderoso, es importante no necesitar que los demás lo hagan así como condición para creer en
ti mismo. La necesidad de encontrar constantemente validez transfiere la autoridad a los otros y no a tu yo
más profundo. Es posible que tu verdad no sea la misma que la verdad de los demás. El único error se
produce cuando tú no honras tu verdad y cuando aceptas lo que es verdad para otro, aunque no lo sea para
ti. Algunas personas creen en la reencarnación y otras personas no. Es posible que su creencia en la
reencarnación haga que la vida sea más alegre y fácil de vivir. Como también es posible que la creencia
de que no hay otras vidas haga que ésta sea más importante y real. Al margen de cuál sea tu creencia, es
importante que la honres y que estés abierto a nuevas formas de ver las cosas si éstas crean más alegría en
tu vida.

No aceptes nada automáticamente a menos que tenga para ti visos de la verdad. Honra tu verdad, cree en
ella y defiéndela, pero ten compasión por los demás.

Recuerda que tú cuentas, que eres importante y que tienes una contribución única y especial que aportar
al mundo. Debes saber que eres un ser especial. Tus sueños, tus fantasías y objetivos son tan importantes
como los de cualquier otro.

Áutorrespeto, autoestima, autovalor


HOJA DE JUEGO

1. Piensa en una pauta que parezcas experimentar con la gente una y otra vez. Escríbela aquí:
2. Quédate sereno, relájate y realiza una introspección. Pídele a tu yo más profundo y sabio que te
muestre lo que estás aprendiendo de esto. ¿Cómo te está enseñando a respetarte y amarte más?
3. ¿Qué cualidades del alma estás desarrollando a partir de esta situación? Por ejemplo, quizá estés
desarrollando la cualidad de la compasión, la honestidad, el expresar tu más profunda verdad, la
paz, el amor por ti mismo, la humildad, el no causar daño, el aceptar la responsabilidad por tus
propios actos, etcétera.
CAPÍTULO 7
Redefinir el ego, reconoce quién eres

Es importante reconocer quién eres, sin ser demasiado egotista o demasiado humilde. Ese es el problema
de dos caras de ser todo lo que puedes ser. Muchos de vosotros no habéis desarrollado una imagen de
poder que desearais emular. Muchas de vuestras imágenes y modelos de rol de personas poderosas
proceden de aquellos que han abusado y utilizado mal su influencia. En consecuencia, muchos de
vosotros os habéis contenido de utilizar vuestro poder porque las imágenes que mantenéis de él son
negativas.

Es importante desarrollar imágenes positivas sobre la naturaleza del poder

Muchos de vosotros sois muy evolucionados, tenéis mucha visión interna y sabiduría y buscáis formas de
expresarla en el mundo exterior. Aprende a distinguir la diferencia entre aquellas personas que son
realmente influyentes y llenas de luz, y aquellas otras que sólo llevan la capa del poder. Esa habilidad te
ayudará en tu camino de alegría, pues también te permitirá reconocer tu propia nobleza. Piensa ahora en
una persona a la que consideres poderosa, hombre o mujer. ¿Qué es lo que admiras en esa persona? Todos
conocéis a personas con una gran cantidad de autoridad y, sin embargo, cuando estáis con ellas os sentís
despreciados, ignorados o rebajados. Hablo de esas personas que parecen estar en una posición de poder y
control, y que se hallan rodeadas por muchas otras personas. Diría que el verdadero poder es la capacidad
para motivar, amar, animar y ayudar a la gente a reconocer lo que son.
Piensa ahora en personas que conozcas y que hayan cambiado tu vida. Al conocerlas, te sentiste inspirado
y expandido. Piensa en cómo usaron su influencia. Es importante reconocer a personas que estén llenas de
luz, pues aparecen de muchas formas y presentaciones. Y es hora también de ser conscientes de aquellas
otras personas que no te conducen por un camino de mayor luz y alegría. Si puedes identificar claramente
a aquellas personas que tienen en su mente el mayor bien para ti, y te rodeas de ellas, crecerás más rápida-
mente y tendrás mucho más que ofrecer a los demás.
Las personas evolucionadas son almas muy afables. Algunas almas evolucionadas todavía no reconocen
quiénes son, y pueden ser muy humildes. En la mayoría de los casos son generosas, útiles y afables.
Parece como si nunca pudieran hacer suficiente por ti. Estoy hablando de un cierto nivel de desarrollo en
el que la personalidad todavía no reconoce el nivel del alma. Muchos de vosotros sois demasiado humil-
des, todavía lleváis la capa de la duda sobre vosotros mismos, y os preguntáis quiénes sois. Aquellos de
vosotros que sois afables y amorosos estáis llenos de luz; tenéis mucho que ofrecer al mundo. Es
importante que os quitéis el velo porque eso os impide seguir sirviendo a una mayor escala. Al prestar
atención a vuestras dudas y temores, a esa pequeña voz que os dice: «No eres lo bastante bueno», estáis
dando paso, simplemente, a vuestro yo inferior. Tenéis la capacidad para cambiar ese enfoque.

Presta atención a tu naturaleza superior, y la inferior, simplemente, se


marchitará por falta de atención

No necesitas prestar atención a esas voces interiores que crean dolor, o que te hacen sentir menos
competente, inteligente o hábil. Puedes actuar, simplemente, como si esa parte de ti mismo fuera un niño
pequeño; consérvala, tranquilízala y sigue tu camino. No permitas que esas voces atraigan demasiado tu
atención, y no creas tampoco que eres esas voces. Aprende a no prestar atención a las pequeñas voces
interiores que te harían pensar que no eres grande.
La nobleza básica de tu alma busca expresión en tus acciones. ¿Qué cualidades o rasgos básicos de la
personalidad te gustaría tener? ¿Qué rasgos de carácter tienes acerca de los cuales te sientes a gusto?
Debes darte cuenta de que las cualidades que te gustaría ser, ya las tienes. Tú estás buscando simplemente
una expresión incrementada de ellas en tu vida.
Hay una línea muy fina entre lo egotista y lo humilde. Caminar por esa línea es lo que equilibra la
expresión del poder. ¿Fanfarroneas sobre ti mismo? ¿Vas por ahí deseando decirle a la gente cuando has
hecho algo grande? ¿O escuchas a la gente con el oído abierto y dejas de lado tus propios logros? La
tendencia a exagerar los propios logros puede crear problemas. ¿Te encuentras a veces como ensayando
lo que te dispones a decir a los demás acerca de algo maravilloso que has conseguido? Hay una diferencia
entre proceder desde la confianza y proceder desde el egotismo.
Si tienes la sensación de haber hecho o de estar haciendo algo grande o insólito, envías un mensaje a tu
subconsciente en el que le dices que eso no es un logro normal. Si quieres alcanzar mayores logros en tu
vida, tómatelos con naturalidad cuando ocurran. (Felicítate a ti mismo, pero haz que parezca como si se
tratara de algo que haces cada día.) Por ejemplo, algunos de vosotros seguís dietas. Cuando tenéis éxito
durante uno o dos días, os decís lo maravillosamente que lo conseguisteis. De ese modo le decís a vuestro
subconsciente que eso es un acontecimiento extraordinario, y no uno normal. Si quieres cambiar tus
hábitos nutritivos y te alimentas saludablemente durante un día o dos, en lugar de sentirte como si
hubieras realizado una gran hazaña, considéralo como algo que haces cada día. Tómatelo con naturalidad.
Entonces empezarás a instalar una visión de alimentación sana como un modo normal de ser. Más tarde,
sin embargo, cuando eso se haya convertido en una forma de vida ya establecida, permítete sentirte bien
por el cambio que has logrado.
Hay veces en que necesitas felicitarte a ti mismo más de lo que sueles hacer. Esta es la otra cara, no
demasiado egotismo, sino la falta del mismo. Algunos de vosotros alcanzáis vuestros objetivos y ni
siquiera os detenéis para reconocerlos o felicitaros a vosotros mismos; simplemente, enfocáis la atención
en lo siguiente que tenéis que hacer. Os falta conciencia de vuestros propios logros y no os ofrecéis
reconocimiento alguno por lo que habéis conseguido.
Es importante ser consciente de la atención que prestar a quien no eres. Quizá digas: «Necesito hacer esto
o aquello. ¿Por qué soy siempre tan desorganizado, tan poco centrado?». Sé consciente de que, al pensar
en tu falta de ciertas cualidades, sitúas esa falta dentro de ti mismo.

Creas aquello mismo a lo que prestas atención

Si empleas tiempo en sentirte mal por algo que hiciste, sintiendo que no fuiste poderoso, o que no dijiste
lo correcto, o si te centras en las cosas que no eres, aumentas su poder sobre ti. En lugar de eso, reconoce
las cualidades que posees. Toma las cosas en las que quieres convertirte, y recuerda aquellos momentos
en los que demostraste esas mismas cualidades. Cuanto más veas dentro de ti mismo aquello en lo que te
quieres convertir, tanto más lo serás. Si te dices a ti mismo: «No tengo fuerza de voluntad, nunca logro
hacer las cosas», simplemente estás enviando esa energía hacia el futuro. Si, por otro lado, empiezas a
decirte a ti mismo: «Me encanta mi forma de actuar con los demás; tengo tanta fuerza de voluntad que
estoy muy centrado», experimentarás una nueva energía que surge desde tu propio interior. Te
descubrirás a ti mismo convirtiéndote en esa cualidad. Cada vez que tienes una imagen negativa de ti
mismo, diciéndote cosas como: «Nunca logro hacer las cosas, no tengo tiempo suficiente», transmites una
cierta imagen al mundo, emites esa misma cualidad, y creas esa misma circunstancia en tu vida. Si dices
cosas positivas sobre ti mismo, también te convertirás en ellas.
Las almas muy iluminadas y evolucionadas saben cómo mostrar su grandeza y su poder y no crean ánimo
defensivo, sino devoción. Si deseas que la gente te respete y te considere, debes saber que eso no sucederá
porque vayas por ahí diciéndole a todo el mundo lo grande que eres. Ya has visto a otras personas que lo
hacen así; invitan al ataque. También has visto a personas que son realmente evolucionadas, que sonríen,
que reconocen la grandeza en otras personas, y que se centran en asistir y ayudar. Eso es verdadero poder.
Procede de la imagen interna que tienes de ti mismo. No necesitas decirle a los demás si eres pacífico o
estás centrado. Ellos lo saben. La comunicación es telepática.

Las imágenes que envías sobre ti mismo al mundo determinan cómo te ven los
demás

Si vas por ahí diciéndole a la gente algo sobre ti mismo que no sientes como cierto en tu interior, la gente
lo percibirá. Por otro lado, si sabes que tienes una cualidad particular o rasgo de la personalidad, la gente
lo reconocerá en ti vayas donde vayas, y te apoyará por ello, aunque tú no se lo cuentes.
Un ego refinado tiene la habilidad para llevarse bien con otras personas, para asistirlas a ver su nobleza y
su poder. A menudo, la competencia procede de aquellos que no ven lo que son, que no abrigan una
confianza básica en su grandeza interior. Procede de una falta de confianza en sí mismos. Cuando estás
realmente seguro, cuando conoces y experimentas la abundancia que hay disponible, no hay necesidad
alguna de competir. En lugar de eso, ayudarás a otros a crear abundancia en sus vidas, ya sea en forma de
dinero, amor o éxito. Querrás ayudar a otros a ver quiénes son porque tendrás todo lo que necesitas y
reconocerás quién eres.
Cuando estás con tus amigos, ¿te sientes preocupado por lo que ellos puedan pensar de ti? Si deseas que
te respeten y que te consideren, pasas tiempo escuchándoles. Ayúdales a centrarse en su bien superior,
ayúdalos a ver su belleza y su luz interior. A las personas que tienen verdadero poder no les preocupa la
impresión que causan. Se sienten mucho más interesadas por la persona con la que están que por sí
mismos. Y descubren entonces que aumenta su sentido de paz interior.

Muchos de vosotros habéis tenido miedo de afirmar vuestro poder debido a


vuestras imágenes erróneas y negativas del poder

Hay una gran necesidad de más modelos de rol y de líderes capaces de ser ejemplos de autoridad positiva.
Muchos de vuestros grandes líderes espirituales han llegado para mostrar nuevas imágenes de poder, de
un poder refinado. Una persona influyente es alguien capaz de dirigir su voluntad hacia un bien superior;
eso es verdadero poder. Alguien que se siente preocupado por asistir y curar a los demás está
demostrando poder. Aunque la gente pronuncie palabras profundas y hable de cosas sabias, si no te
sientes enriquecido y expandido cuando estás con ellas, como si hubieras ganado acceso a un nivel más
profundo de tu propio ser, entonces no has experimentado verdadero poder.
Si deseas que la gente que te rodea experimente tu poder y reconozca quién eres, escúchales con el
corazón y no te preocupes por la impresión que puedas causar en ellos. Preocúpate por ellos y atiéndelos a
ellos. Presta atención con el corazón y céntrate en cómo puedes aumentar su conciencia y su energía. El
verdadero poder se puede ver en los ojos. Hay tanto amor en los ojos de aquellos que son realmente pode-
rosos y que te miran directamente. No evitan tu mirada, sino que miran directamente hacia ella. Sientes
que se preocupan realmente por ti, que prestan atención a lo que estás diciendo. ¿Ofreces esa clase de
conciencia alerta a los demás? ¿Les prestas atención? ¿Les miras a los ojos cuando te hablan? ¿Escuchas
lo que dicen, o estás ocupado en preparar tu respuesta o en pensar una defensa? ¿Se desvía con frecuencia
tu mente hacia otras cosas mientras ellos están hablando? Presta atención con el corazón, escucha las
palabras que no se pronuncian, pues todas ésas son formas de desarrollar tu poder.
Observa a esas personas que son amables y afables, que parece como si no pudieran hacer suficiente por
ti, o que te ofrecen amor suficiente. Aumenta la presencia de esas personas en tu vida; atráelas hacia ti.
Ya habrás oído la expresión: «Los mansos heredarán la tierra». Significa que el poder se expresa a través
de la humildad. Las personas verdaderamente poderosas tienen una gran humildad. No tratan de
impresionar, no intentan influir. Simplemente, son. La gente se siente magnéticamente atraída hacia ellas.
La mayoría de las veces permanecen muy silenciosas y centradas, conscientes de su núcleo interno. Saben
que todo lo existente en el universo exterior es, simplemente, simbólico de sus mundos internos. Están a
cargo de sus propios destinos y a menudo se ven rodeadas por muchas otras personas que buscan su
consejo. La gente se siente como recargada y regenerada por el contacto con ellas. No intentan convencer
a nadie de nada; simplemente, invitan y ofrecen. Nunca persuaden, como tampoco emplean la
manipulación o la agresividad para seguir su camino. Escuchan. Si hay algo que puedan ofrecer para
ayudarte, lo ofrecen; si no, permanecen en silencio.
Durante las próximas semanas, mira a tu alrededor y busca los modelos de rol que has elegido y vuelve a
definir el poder en tu vida. Considéralo como ese río de energía de suave flujo que es dirigido por el alma.
Sé consciente de quién eres. Emite hacia el universo imágenes positivas y amorosas sobre ti mismo y
observa cómo responde la gente. Muéstrate dispuesto a usar sus más elevadas cualidades y a reconocer
tus propias habilidades.

Redefinir el ego, reconocer quién eres


HOJA DE JUEGO

1. Piensa en dos personas a las que conozcas y que hayan representado realmente una diferencia en
tu vida, que te hayan animado, querido y motivado, o que te han dejado inspirado y expandido.
2. Piensa en dos personas para las que tú hiciste lo mismo. Considérate como poseedor de
cualidades que inspiran, motivan, animan y expanden a los demás.
3. ¿Qué cualidades o rasgos de carácter posees y que te gustaría ser capaz de expresar más a
menudo, como la compasión, la sabiduría, la paz, la alegría, el equilibrio y la seguridad? Anota a
continuación todas aquellas en las que puedas pensar, y escribe cada una de ellas en una frase
que implique crecimiento y expansión, como por ejemplo: «Mi compasión se expande cada día».
4. Selecciona a una persona o situación con la que practicar esta semana la expresión de una de esas
cualidades.
CAPÍTULO 8
Subpersonalidades, unir las partes separadas

A los diversos roles e identidades que tiene cada uno de vosotros se les puede llamar
«subpersonalidades». Esos roles existen dentro de cada uno de vosotros. Por ejemplo, es posible que haya
una parte dentro de ti que sea impulsiva y que haga las cosas sin pensar, y otra parte que sea cuidadosa y
precavida. Puede que haya una parte a la que no le gusta que la gente se enfade contigo, o que desea
sentirse necesitada por la gente. Quizá haya una parte que es temerosa o crea miedos para el futuro, o una
parte obsesiva que recuerda situaciones dolorosas y te llama continuamente la atención sobre ellas. En el
viaje a través de esta vida, cada una de esas partes está siendo llevada a un más alto nivel de conocimiento
y comprensión.
Aprende a no identificarte con tus subpersonalidades mientras eres la persona real que te libera y te ayuda
a sacarlas a la luz. El viaje hacia el yo superior es la integración, dentro del alma, de todas esas partes de
ti mismo, o subpersonalidades. La voz que te dice que no puedes hacer algo es la voz del yo superior. Se
trata, simplemente, de la, parte de ti mismo que necesita ser reconocida y amada, a la que debes mostrar
tu visión más elevada.

Estas partes que existen dentro de ti pueden ser curadas e integradas con tu visión superior. Quizá fueron
creadas durante momentos de crisis, o basan sus imágenes de realidad y sus programas de instrucción en
imágenes que te han transmitido tus padres o amigos. Por ejemplo, digamos que atraes a tu vida lo que
sientes que son relaciones equivocadas. Es posible que haya una parte de ti que te atrae hacia relaciones
basadas en una vieja imagen. Quizá tus padres te rechazaron de alguna forma, por lo que una
subpersonalidad formó una imagen de rechazo como un elemento de ser amado. Esa parte quizá sea muy
buena a la hora de aportarte amigos, así que debes reconocer que intenta hacer algo positivo por ti,
aunque llegue un momento en que tus amigos te rechacen. No debes equivocarte si tienes una pauta que
creas una y otra vez, pues aclarar esa pauta es una de las formas de evolucionar. Ha llegado ahora el
momento de llevar esa parte a la conciencia, de hablarle, de darle una nueva imagen de la clase de amor
que deseas. Quizá tengas una parte de ti mismo que cree en la escasez, en que no hay suficientes hombres,
o mujeres, o suficiente amor, dinero, etc. Sería bueno hablar con esa parte que hay en ti, y mostrarle
imágenes de abundancia.
Piensa por un momento si sólo te quedaran seis meses de vida, ¿cuál sería entonces la cosa más
importante que desearías terminar y dejar tras de ti? ¿Qué cambiarías en tu vida ahora mismo? ¿Qué
límites tienes ahora que desaparecerían con esa nueva actitud? Si tuvieras que dejan un don sobre el
planeta, ¿cuál sería?

Tienes una parte de ti mismo que vigila y observa tus otras partes; se trata de tu
yo superior

El mayor movimiento hacia el yo superior se produce tanto al reconocer el mismo yo superior como al
evolucionar todas las demás partes. Tus subpersonalidades son, simplemente, partes de ti mismo que
todavía no están alineadas con tu yo superior. Puedes cambiar muy fácilmente las imágenes que
conservan estas partes al prestar atención primero a las voces que hay dentro de ti. Cuando escuches una
cierta pauta de pensamiento, como la voz que expresa duda, empieza a verla como una parte de ti mismo
que está pidiendo ayuda de tu alma, una parte a la que se necesita mostrar nuevas imágenes y sistemas de
creencias. Puedes responder a cualquiera de las voces que sabes que no son tu yo superior al dedicarte a
escucharlas y hablar con ellas, al hablarles de tu visión superior. Ellas no son conscientes de que has
cambiado el modelo mediante el cual creas realidad.
¿Qué es este propósito más elevado, esta visión superior? Todos vosotros habéis llegado a la encarnación
no sólo para alcanzar ciertos niveles de evolución, sino también para ayudar al planeta, a estar aquí como
personas que contribuyen al bienestar de la humanidad. Cuando las cosas suceden sin esfuerzo alguno y
las puertas se abren es porque no sólo estás en su propio camino superior, sino que lo estás desplegando
en la visión superior de la humanidad. Estás aquí para evolucionar ciertas cualidades que hay dentro de ti
mismo y para manifestar su propósito más elevado. Puedes saber cuáles son esas cualidades al observar
qué desafíos se te presentan continuamente. Quizá se te presenten en situaciones separadas y, sin
embargo, hay una pauta en lo que aprendes en la vida y en las lecciones que atraes hacia ti mismo.
Todos nacéis con un propósito y una visión superior. Viajas a través de esta vida para encontrar y realizar
esa visión. El desafío que se le plantea a tu yo superior consiste en ampliar constantemente tu visión de
quién eres y llevar esa parte hacia arenas más y más amplias. Algunos de vosotros podéis especializaros
en una cosa específica, centrar la atención sobre ella con más y más detalle. Para otros, el camino puede
ser extenderse hacia nuevas áreas para buscar conocimiento. Uno de los objetivos del alma en su ciclo
evolutivo consiste en entretejer en un yo superior todas las partes que hay en ti.

El yo superior es la parte de ti mismo que se encuentra más allá del mundo de las polaridades. Cada voz
que hay en ti y que aprende en una dirección, crea su opuesta. Eso significa que si tienes una parte que es
muy conservadora, ésta desea que tu vida permanezca igual y que no le gusta el cambio; estará entonces
lo opuesto a esa parte, otra parte a la que le gusta hacer las cosas con espontaneidad, ser libre y hacer
cambios. Quizá te des cuenta de que esas dos partes se encuentran jugando constantemente la una contra
la otra.
Tienes muchas partes dentro de ti, y si una dice una cosa, siempre hay otra que dice lo opuesto. Resolver
esas dos caras de la misma moneda permite al yo superior surgir a través de ellas. Una de las formas de
conseguirlo es permitir que esas dos partes desarrollen un diálogo entre sí. Si te encuentras en la vida ante
una situación en la que vas adelante y atrás, en la que dices con una parte de ti mismo: «Ésta es la
respuesta, actúa de este modo», mientras que la otra parte te dice: «No, debería hacerse de este otro
modo», entonces puedes considerar esa situación como si las dos partes se encontraran en conflicto.
Imagínate que sostuvieras una en cada mano y crearas un diálogo entre ellas. Deja que cada una exprese
qué bien está probando para ti. Deja que cada lado le hable al otro lado y explora un compromiso que
pueda funcionar para ambos lados. Muéstrales mentalmente lo que estás intentando conseguir con tu vida
y pídeles que te ayuden con tus objetivos importantes.

Cada parte de ti tiene un don que ofrecerte y está aquí como amiga

No hay dentro de ti mismo ninguna voz que no intente ayudarte. Es posible que no tenga una imagen
exacta de lo que deseas, o que esa voz fuera establecida hace muchos años y todavía siga funcionando de
acuerdo con un programa antiguo. La parte de ti mismo que experimenta temor, por ejemplo, puede estar
tratando de protegerte de la mejor forma que sabe hacerlo. Tu viaje en esta vida consiste en elevar todas
esas partes hacia tu visión y propósito superior.
Aprende a amar cada una de tus partes, pues al amarlas empiezas el proceso mismo de unirlas con tu yo
superior.

Subpersonalidades, unir las partes separadas


HOJA DE JUEGO

1. Toma un aspecto de tu vida en el que experimentes un problema, o una falta. Anótalo aquí.
2. Ahora, decide qué parte de ti está creando esta falta. Cierra los ojos e imagínate qué aspecto
tiene esta parte. ¿Es joven o vieja? ¿Cómo va vestida? ¿Qué expresiones tiene en su rostro?
3. Dale las gracias a esta parte de ti mismo por intentar hacer algo bueno para ti de la mejor manera
que sabe hacerlo. Pregúntale qué cosa buena está intentando conseguir. Por ejemplo, la parte de
ti mismo que te contiene quizá intente protegerte y mantenerte a salvo. Esta parte siempre está
convencida de estar consiguiendo algo bueno para ti. ¿Qué es eso bueno que hace para ti?
4. Pregúntale a esa parte si estaría dispuesta a hacer lo mismo pero de una forma diferente, una
forma que contribuyera a tu bien superior y que encajara mejor con lo que eres ahora. Podrías
pedirle a esa parte protectora que vigilara para encontrar nuevas formas de ayudarte a entrar en
un nuevo desafío o aventura.
5. Observa de nuevo esta parte de ti mismo. ¿Parece más vieja, más sabia, más feliz? Dale las
gracias a esta parte por estar tan dispuesta a escuchar y ayudarte a alcanzar tus objetivos
superiores.
CAPÍTULO 9

Amor: conocer la sabiduría del corazón


El amor es el alimento del universo. Es el ingrediente más importante de la vida. Los niños avanzan hacia
el amor, progresan con el amor y crecen con el amor, y morirían si no lo tuvieran. El amor es una energía
que rodea el mundo; existe en todas partes y en todo. No existe ni un solo aspecto de tu vida que no esté
relacionado con el amor. Hasta el momento más oscuro guarda dentro de sí un elemento de amor, la
necesidad de ello, la falta de ello, o el deseo de crear más. Buena parte de la energía de este planeta se
halla dirigida hacia tener amor y, sin embargo, existen tantas formas de pensamiento sobre el amor en esta
y en cada cultura, que hacen que el amor sea difícil de obtener.
Al hablar de amor quisiera hablar de los pensamientos corrientes que existen sobre el amor. Los
pensamientos que tiene la gente sobre algo se hallan disponibles telepáticamente para todos, de modo que
cuando se busca amor, también se sintoniza con la emisora universal del amor, junto con todas las
creencias masificadas que van con ello.
El amor es un sentimiento en el cuerpo, en las emociones y, en último término, en los ámbitos
espirituales. El amor podría expresarse como una fuerza omnipresente y se podría imaginar como un
elemento que mantiene juntas las partículas de un átomo. Es una fuerza como la gravedad o el mag-
netismo, aunque todavía no se le comprende como una fuerza. En sus más altos niveles puede ser
expresado como una partícula que viaja tan rápido que se encuentra en todas partes a un mismo tiempo, y
se convierte en todo lo que es. Todos vosotros os esforzáis por alcanzar formas superiores de amor, pero
muchos quedáis atrapados por las formas corrientes de pensamiento que existen acerca de él.
Imagina que hubiera una barrera a la cantidad de amor que pudieras absorber, del mismo modo que la
velocidad de la luz tiene un límite superior. Se ha dicho que no hay nada más rápido que la velocidad de
la luz y, sin embargo, lo hay, aunque todavía no se conoce en vuestro universo. Lo mismo sucede con el
amor, pues en el plano de la tierra hay un punto de amor que es la expresión más elevada del mismo que
haya alcanzado la humanidad. Todos vuestros grandes maestros trabajan con un médium, con una
dimensión de amor, para traer más hacia el plano de la tierra. ¿Cómo se sentiría este amor? ¿Cómo lo
conocerías si lo tuvieras?
Todos vosotros habéis tenido una experiencia de esa clase de amor. Poseéis palabras y términos acerca de
qué es el amor y, sin embargo, sabéis que el amor es algo más que palabras y pensamientos. Es una
experiencia, un conocimiento, una conexión con otro, con la tierra y, en último término, con el yo
superior. En todo aquello con lo que estés conectado hay un esfuerzo por alcanzar una relación superior
con el sí mismo.

A menudo, la gente te ofrece la oportunidad de conocer tuyo superior y mejor a


través de la plataforma de su amor

Sin embargo, parece como si, al esforzaros por alcanzar los ámbitos superiores del amor, interviniera con
frecuencia la personalidad con sus dudas, temores y expectativas. Para tener más amor necesitarás superar
tus propias limitaciones. Puedes aumentar el amor en tu vida al mirar hacia adelante con ilusión, al
desprenderte de tus pautas del pasado, al creer en tu capacidad para amar incluso más de lo que has
amado en el pasado. Otra forma de tener más amor es mirar hacia atrás, recordar los momentos en que
fuiste fuerte y amoroso y lleno de luz. Si empleas el pasado para recordarlo cuando no funcionó, no harás
sino crear tus limitaciones pasadas en tus relaciones presentes.
¿Qué es lo que aporta el amor a la mayoría de la gente? A un nivel masivo, el amor aporta muchas
imágenes de forma. En una relación, aporta compromiso, matrimonio, ceremonia y ritual. En una familia,
trae consigo el cuidado de los demás, el ser cuidado tú mismo, dependencia e independencia, vinculación
y desvinculación. Al nivel de la personalidad, el amor aporta a menudo su opuesto, el temor. Muchos de
vosotros que os habéis sentido enamorados o que habéis tenido experiencias profundas del amor habéis
descubierto que más tarde os retraéis o contraéis, os alejáis de la otra persona, o retiráis vuestro amor.
Interviene la personalidad para hablarte con sus dudas y preocupaciones. Puedes afrontar esto al amar tu
propia personalidad y al fortalecerla y tranquilizarla. Cada vez que cruzas la puerta hacia más amor, hacia
una nueva dimensión de amor, siempre estarás llevando hacia la superficie esa parte de ti que no se ha
sentido amada. Es posible que la transfieras a otra persona, que le eches la culpa por alejarse, o por crear
una situación en la que no puedes amarla tanto. Pero eso está dentro de ti, eres tú el que creas la retirada.
Cuando surge la duda, el temor o la desilusión, en lugar de acusar a la otra persona, mira hacia dentro y
pregúntate: «¿Hay una parte de mí que está creando una razón para tener miedo?». Si miras hacia dentro y
hablas con esa parte, si la tranquilices asegurándole que no hay nada malo con ese temor, y le muestras el
futuro nuevo y brillante hacia el que te diriges, puedes adentrarte aún más en este lugar de amor.
Imagínate que hay muchos mensajes telepáticos que existen en tu planeta y que, pienses lo que pienses,
sintonizas con todas las otras personas que piensan lo mismo. Así pues, si piensas en el amor, en cómo
eres amado, en el mucho amor que hay en el universo, en lo luminoso y alegre que te sientes, entonces
conectarás con todas aquellas personas que existen conectadas con esa misma frecuencia mental. Cuando
surgen las dudas, te conectas con los< pensamientos y vibraciones de las personas que viven en ese nivel
de temor. No rechaces esos pensamientos, pero tampoco te regodees con ellos. No pierdas el tiempo
repasando mentalmente por qué es posible que algo no funcione y, en lugar de eso, céntrate en cómo
puede funcionar, en el mucho amor que puedes ofrecer a todos, a tus hijos, a tus padres, a tus amigos, y a
todos aquellos a los que amas profundamente y con los que te sientes íntimamente unido.

El amor trasciende el yo

Todos vosotros habéis tenido esa experiencia de profundo amor en la que fuisteis capaces de colocar
vuestra personalidad a un lado, vuestras propias apetencias y deseos, para ayudar a otro. El amor es un
lugar que existe como una energía con la que puedes conectar cada vez que tienes un pensamiento
amoroso de alguien. Con ello contienes literalmente tu propia vibración. Hay muchos seres superiores,
como yo mismo y aquellos que trabajan a este nivel, entregados a centrar amor en el planeta, para que
vuestros propios sentimientos de amor puedan verse amplificados. En cualquier momento en el que
expreses un amor incondicional, desde tu ser más profundo, y en cualquier momento en que lo recibas,
también estás ayudando a mucha más gente a conseguirlo.
El amor procedente de los ámbitos superiores es absoluta compasión y completa vinculación. Es ver la
imagen más amplia de las vidas de las personas y centrarse no en lo que se desea de ellas, sino en cómo
puedes ayudarlas en su despliegue y crecimiento en la dirección que sea para su más elevado bien. El
amor se centra en cómo puedes servirlas y, al hacerlo así, en cómo puedes servir a tu propio crecimiento y
propósito superior. El amor abre la puerta a tu propio crecimiento y sensación de estar vivo. Tú mismo
has sido testigo de cómo estar enamorado ha expandido tu vivacidad, estar enamorado con cualquiera, ya
sea un niño, un padre o una madre, o un amigo. La alegría que me produce haber venido para asistir a
otros consiste en ver cómo se abre la flor, observar cómo crecen aquellos a los que me dirijo, y cómo se
aman más a sí mismos. Esa energía regresa de nuevo hacia mí y se ve amplificada muchas veces, de tal
modo que yo, a mi vez, me veo asistido aún más en mis emisiones de amor.
Piensa por un momento en el mañana. ¿Cómo va a ser tu día de mañana? ¿Hay algo que puedas hacer
para dar mañana amor a alguien o para experimentar más amor hacia ti mismo?
Reconocer a los demás y reconocerte a ti mismo también es otra forma de experimentar amor. Tomarte un
momento para apreciar a todos los que veas y enviarles un sentimiento de amor, cambiará tu vida y
elevará rápidamente tus vibraciones. Comprometerte con la idea del amor contribuirá a traértelo. No
necesitas entrar en ese nivel de la personalidad que te está diciendo: «¿Durará mucho esta situación,
funcionará?». En lugar de eso, pregúntate ahora mismo: «¿Cómo puedo profundizar el amor que tengo en
esta relación?». El amor opera en el presente y al centrarte sobre él, en el presente, lo envías hacia el
futuro y lo liberas en el pasado.

Si existes en un sentimiento de amor, si puedes encontrarlo en todo lo que hagas,


transmitirlo a través del tacto, de las palabras, los ojos y los sentimientos,
puedes eliminar con un solo acto de amor miles de actos de baja naturaleza

Puedes ayudar a transformar el planeta. No se necesitan tantas personas centradas en el amor para
cambiar el destino de la humanidad, pues el amor es una de las energías más poderosas del universo. Es
miles de veces más fuerte que la cólera, el resentimiento o el temor.
Piensa por un momento en tres personas que puedan utilizar su amor incondicional y enviáselo. Imagina
que haya tres personas de las que te gustaría recibir amor incondicional, y ábrete a ellas para recibirlo.
¿Te imaginas cómo te sentirías si tu corazón estuviera abierto, si fuera a donde fueses te sintieras
confiado, relajado y supieras que el universo era afable contigo? ¿Cómo fluiría tu vida si estuvieras
convencido de que tu guía interna fuera suave y afable, y que las personas te enviarán amor allí donde
estuvieres, y que tú mismo emitieras un rayo de amor hacia todos como si procediera de un círculo que te
rodeara? ¿Cómo cambiaría tu vida si cada vez que alguien dijera algo, sin que importara cómo surgiera
eso, reconocieras por detrás de ello el amor o la necesidad de amor? Estarías mirando constantemente más
y más profundamente para admitir y reconocer el amor que hay dentro de cada ser humano, como hago
yo. Mediante tu reconocimiento del amor, harías que saliera a la luz y lo atraerías hacia ti mismo.
Hoy, cuando salgas al mundo, sé consciente de cómo puedes expresar el amor a través de los ojos, a
través de la sonrisa, del corazón, y hasta mediante una suave caricia si fuera apropiado. Habéis venido a la
tierra como una comunidad y todos vosotros podéis enviar un elevado sentimiento amoroso, una forma de
pensamiento hecha de amor, y ofrecéroslo los unos a los otros. Durante el resto del día, siente en tu co-
razón. Experimenta el amor que eres tú y, al hacerlo, ábrete para recibir por parte de otros el
reconocimiento de la hermosa luz y amor que hay en ti.

Amor: conocer la sabiduría del corazón


HOJA DE JUEGO

1. Anota por lo menos tres veces en el pasado en las que sentiste una oleada de sentimientos
amorosos al pensar o hablar con alguien, o al entregarle amor:
2. Piensa en tres personas que puedan utilizar tu amor. Recuerda esos sentimientos amorosos que
experimentaste, tal como indicaste en el paso uno. Envía ese amor a esas tres personas.
3. Anota aquí tres ocasiones en las que alguien te dio un amor que fue inesperado.
4. Piensa en alguna forma con la que mañana podrías sorprender y encantar a alguien con una
expresión de tu amor.
CAPÍTULO 10
Abrirse a recibir

Imagínate, si quieres, que eres un rey y que tu tesoro está repleto. De hecho, tienes tanto que ni siquiera
sabes por dónde empezar para distribuir tu riqueza. Todas las personas de tu reino van de un lado a otro
diciendo lo pobres que son, pero cuando les ofreces tu dinero actúan como si no te vieran, o se preguntan
qué hay de malo en lo que tú les ofreces.
Miro al exterior y veo todos los almacenes repletos, sin aprovechar, sin utilizar, sin ser siquiera
reconocidos. Habrás escuchado la expresión «el cielo en la tierra». No hay nada que te impida tenerlo,
excepto tu capacidad para pedir y recibirlo. ¿Qué son esos almacenes? ¿Qué cosas hay dentro de ellos que
tanto nos encantaría pasar a los demás?
Una de ellas es el amor. Nosotros no medimos el crecimiento como lo hacéis vosotros (ascensos
profesionales, más dinero, etcétera). Nosotros buscamos la evolución espiritual, que incluye la alegría, el
amor por sí mismo, la capacidad para recibir, la reestructuración de lo negativo en positivo, el
refinamiento del ego, la voluntad para abrazar lo nuevo, y la capacidad para trabajar juntos en pos de un
propósito común.

Hay tanto amor disponible que es tan abundante como el aire que respiras

¿Pides amor? Cuanto más amor des y recibas, tanto mayor será tu crecimiento espiritual. Cada momento
que pasas centrado en algo que no funciona, pensando en alguien que no te ama, te hace ser como los
hombres que le dieron la espalda al dinero del rey. Siempre tienes la oportunidad de pensar en momentos
en los que fuiste amado, imaginar un futuro de abundancia y participar así en la riqueza espiritual.
¿Qué te parece eso? Cada inhalación te eleva hacia el mundo de esencia donde es creada la forma, y con
cada exhalación envías al mundo tus deseos. Cada vez que reconoces el amor que hay en ti, lo
incrementas. Una de las leyes de recibir es el hecho de que reconocer cuando has conseguido algo
aumenta eso mismo en tu vida, y cada vez que no reconoces algo, hace que sea mucho más difícil que se
te envíe más.
Cuanto más te centres en lo que está equivocado, tanto más error crearás en tu vida, y tanto más se
extenderá éste hacia otros ámbitos que estaban funcionando. Cuanto más te concentres en lo que está bien
en tu vida, en lo que funciona, tanto más funcionarán otros ámbitos de tu vida. Pues lo mismo sucede con
recibir. Cuanto más reconozcas lo mucho que recibes, tanto más tendrás.
Tenemos aquí dos clases de solicitudes: las planteadas por tu personalidad, y las planteadas por tu alma.

¿ Cuáles son las peticiones de tu alma?

Una petición de evolución espiritual es una solicitud del alma, como lo es también para un propósito
superior: claridad, amor y enfoque. Un deseo de encontrar tu camino superior o más luz en tu vida es
también una solicitud del alma.

Las peticiones de la personalidad pueden ser como los ropajes que envuelven una solicitud del alma.
Suelen ser más específicas, como la petición de un nuevo coche o de un objeto material, por ejemplo. Si
estás dispuesto a mirar la motivación más profunda que hay por detrás de lo que deseas y lo que esperas
conseguir del hecho de tenerlo, entonces abrirás muchos más caminos y formas en los que eso puede lle-
gar hasta ti.
Una petición de la personalidad es muy específica, por lo que, a menudo, el universo tarda más tiempo en
encontrar formas de hacerla llegar hasta ti. Sin embargo, si en lugar de pedir dinero, pides lo que el dinero
puede aportarte, como mayor seguridad, la capacidad para viajar, para tomarte tiempo libre de tu trabajo o
para pagar cada mes tus cuentas con facilidad, todas esas cosas te serán aportadas mucho más fácilmente
que el dinero.

Aprender a recibir es aprender a pedir la esencia de lo que deseas, antes que la


forma

A menudo, el universo aporta lo que has pedido específicamente, y descubres entonces que no es lo que
deseas. Eso hace desperdiciar mucho tiempo. Antes de decir que deseas algo, pregúntate: «¿Hay alguna
otra forma más amplia o más exacta de plantear esta petición?».
Cuando dices: «Quiero que este hombre o que esta mujer me ame», o bien: «Deseo que esta persona me
aporte alegría», haces que al universo le resulte muy difícil aportarte lo que deseas, sobre todo si la
persona en cuestión no te ama o no te aporta alegría. Sin embargo, si en lugar de eso dices: «Estoy abierto
a recibir a un hombre o a una mujer que me ame», es mucho más fácil de conseguirlo, pues en tal caso no
te hallas vinculado a la forma (a una persona específica), sino más bien a la esencia (el amor y la alegría).

Si quieres que algo aparezca de una forma específica, es posible que se tarde más tiempo que si permites
que el universo cree magia y milagros y te aporte la solicitud del alma, en lugar del deseo de la
personalidad. Eso requiere a menudo la capacidad para desprenderse y desvincularse.
Quizá hayas experimentado imaginarte algo y ver cómo llega hasta ti. Y, sin embargo, muchos de
vosotros no sabéis cómo desprenderos de lo viejo y abriros a lo nuevo. Si queréis recibir, debéis estar
dispuestos a abriros a las nuevas formas.
Si tu vida está abarrotada de muchas relaciones, por ejemplo, o si llenas tu tiempo con una relación
insatisfactoria, entonces no queda espacio en tu vida para encontrar otra que sea plena. Si pides más
dinero, pero te pasas todo el tiempo regalando tus servicios, o realizando actividades que no te aportan
dinero, te será mucho más difícil atraerlo.

Debes estar dispuesto a hacer aquello que te indica el alma si quieres crear
aquello que pides

A menudo, cuando pides algo, te encontrarás atravesando por cambios inesperados que te preparan para
tenerlo. Es posible que tu actitud necesite cambiar, o que el punto de vista que sostienes actualmente cree
un bloque de energía que se interponga en la atracción de ese don. El universo te enviará inmediatamente
muchas experiencias para abrirte y cambiar tu actitud, para que puedas recibir lo que has solicitado.
A veces, debes desprenderte de ciertas cosas para tener aquello que has pedido. Es posible que tengas que
desprenderte de un pensamiento, de un amigo, de una actividad inútil o de nivel elevado de preocupación.
No es que el universo te castigue o trate de dificultar el hecho de conseguir lo que deseas, sino más bien
que posees un maestro afable y amoroso en tu interior que sólo desea ofrecerte cosas cuando estés
preparado para recibirlas, y cuando el recibirlas redunde en tu propio y más elevado bien.
Es posible, por ejemplo, que se retenga el ofrecimiento de una gran cantidad de dinero si no estás
preparado para manejarlo. Tu yo superior puede aportarte muchas lecciones para cambiar y desplazar tus
actitudes antes de que llegue el dinero, de modo que, cuando llegue, beneficie realmente tu propio
crecimiento. Si pides las cosas de una forma egotista, el universo siempre te preparará de modo que no
recibas daño al tenerlas. Muchas peticiones de fama y de grandes cantidades de dinero no redundan
realmente en beneficio del alma y, en consecuencia, su recepción se retrasa.
Pedís muy poco y eso es lo que nos entristece cuando contemplamos las mentes de los hombres. Vemos
los enfoques limitados de vuestros pensamientos, que sólo se fijan en lo que tienen más cerca, en lugar de
intentar alcanzar las alturas.

Hay formas de tener más en tu vida

Una de ellas consiste en utilizar tu imaginación, pues es un gran don que se te ha dado. Cada vez que te
imaginas teniendo algo, desafíate a ti mismo, imagínate teniendo incluso más. Si quieres una casa, un
amigo, un amante, cualquier relación, un coche, una vida de ocio, fantasea sobre ello y amplía la visión.
La fantasía puede conducir a un propósito más elevado. Pues muchas de las cosas sobre las que más
fantaseas (incluso aquellas que te sientes más lejos de alcanzar) son imágenes de tu propósito superior y
de la vida que llevarás cuando lo alcances.
¿Qué puedes pedir? Puedes pedir evolución espiritual y más luz, pues ésa es una solicitud general que
será utilizada por tu alma para traer consigo muchos dones inesperados. (Querrás reconocer esos dones
cuando lleguen.)

Confía en ti mismo y convéncete de que puedes crear lo que deseas

Tener fe en ti mismo y desprenderte de aquellos recuerdos de momentos en que las cosas no funcionaron,
te ayudará a abrirte a una mayor abundancia. Si tienes que pensar en el pasado, piensa en aquellos
momentos en que fuiste poderoso y creativo. Entra en tu corazón y pregúntate si crees merecer toda la
alegría y el amor que te espera en tu camino hacia un propósito superior.
Puedes empezar a imaginar alegría, paz y armonía como tu propio derecho de nacimiento. El enfoque, la
claridad y el amor están disponibles para aquellos que lo piden. Solicita una visión de tu propósito
superior y muéstrate dispuesto a reconocer los dones cada día, a medida que llegan a ti, incluso las
pequeñas cosas. Cuanto más reconozcas aquello que se te envía, tanto más podrás traer de eso mismo a tu
vida.
¡Pide! No podemos daros nada a menos que lo pidáis. El universo espera a que pidáis. Cuando lo veas
venir, muéstrate dispuesto a tomarlo y recibirlo. Cuando surja la oportunidad, ¡aprovéchala! Da las
gracias y reconoce al universo por ello, y podrás crear el cielo en la tierra.

Abrirse a recibir
HOJA DE JUEGO

1. Haz una lista de al menos cuatro cosas en tu vida que estés haciendo bien, cosas que estén
funcionando y acerca de las cuales te sientas a gusto:
2. ¿Qué cosas buenas has recibido del universo en la última semana o mes? Haz una lista de por lo
menos diez cosas:
3. Piensa por lo menos en cinco cosas que hayas pedido y recibido en el pasado:
4. ¿Qué te gustaría recibir del universo ahora? Procura exponer tus peticiones con precisión. Utiliza
tu imaginación y pide todo aquello en lo que puedas pensar. Por ejemplo: me gustaría recibir
unos ingresos de dos mil dólares o más al mes, empezando dentro de seis meses, o antes, y ganar
ese dinero de una forma que facilite mi propósito superior.
CAPÍTULO 11
Aprecio, gratitud y la ley del incremento

Si quieres salir de un mal espacio, si te sientes agotado o consumido, si has estado con alguien que te
perturbó, puedes cambiar rápidamente tu energía al fijarte en las buenas cosas que tienes y al decir
gracias, agradécetelo a ti mismo, agradécelo al universo. Es una forma efectiva de limpiar tu aura y
aumentar tu vibración. Si despertaras cada mañana y emplearas dos minutos en dar las gracias
descubrirías que pasas un día muy superior.
¿Cuál es el propósito de la gratitud? No se trata sólo de algo que tienes que hacer porque tus padres te
dijeron que debías dar las gracias y ser amable. Hay en la cultura estadounidense un Día de acción de
gracias; seguramente habrás visto a personas que dan las gracias después de haber pasado por una
experiencia penosa. Hay una razón superior para expresar gratitud y agradecimiento. Cuando lo haces así
envías literalmente una llamada al universo para que te envíe más de lo mismo.

Aquello que aprecies y por lo que des las gracias, eso mismo aumentará en tu
vida

¿Te has dado cuenta alguna vez de lo mucho que te agrada estar con personas que te dan las gracias, que
te aprecian y te reconocen? Cuando les ofreces consejo, te dicen: «Gracias, eso es de mucha ayuda».
Cuando les ofreces algo, lo conservan y lo quieren. ¿Te has dado ouenta de que entonces deseas darles
más? Lo mismo sucede con el universo, en un nivel de energía. Cuando te detienes para darle las gracias
al universo por la abundancia que tienes, el universo te dará más. Al dar las gracias aumentas la luz en tu
aura en ese mismo momento. La cambias a través del corazón, pues el sentimiento de gratitud procede del
corazón. Al dar las gracias, abres tu corazón. Tu corazón es la puerta de acceso al alma, es el vínculo
existente entre el mundo de la forma y el mundo de la esencia. La gratitud y el agradecimiento son un
camino que va directo al corazón, a tu misma esencia y a tu alma.
Puedes limpiar tu aura y aumentar tu vibración dando las gracias. La resonancia que produce la gratitud
en tu cuerpo vibra con el centro de tu corazón. Te permite abrirte para recibir más. Abre tu corazón a tu
conciencia, cura el cuerpo físico con su radiación de amor. Establece una vibración superior y más
exquisita y es tu vibración lo que te magnetiza para atraer las cosas que deseas. Cuando das las gracias, el
universo establece una nota o un sonido concordante que te aporta más de lo mismo.
Hay varios métodos de expresar el agradecimiento: mental, verbal y por escrito. Y está también el
emocional, el sentido de gratitud que se experimenta en lo más profundo del corazón y que es el más
importante. No importa cómo des las gracias, pero si lo haces ociosamente, sin prestar atención, sin
sentirlo en tu corazón, entonces no es tan efectivo como cuando eres plenamente consciente de ello y tu
expresión procede de la verdadera gratitud. Cuando piensas un «Gracias», eso tiene un efecto sobre tu
cuerpo, y ese efecto es todavía más poderoso cuando lo expresas en voz alta. ¿Te has visto alguna vez
rodeado de personas que te dan constantemente las gracias? No me refiero a aquellos que lo hacen por
hábito, o porque andan siempre disculpándose o desean ganarse tu favor. Me refiero a las personas que te
reconocen y te aprecian realmente cuando estás con ellas. Esas personas están aumentando lo que
recibirán de otras y del mundo.
El proceso de expresar las ideas por escrito o verbalmente las hace salir al mundo de la forma más
rápidamente que simplemente el pensarlas. Si deseas algo, escríbelo o dilo en voz alta porque los
procesos del lenguaje y de la escritura te acercan un paso más a tener algo que el proceso del pensa-
miento. Las manos y la garganta son dos centros de manifestación. Las ideas de tu mente, cuando son
expresadas a otros, se convierten en parte del mundo de la forma, y cuando quedan escritas sobre papel se
hallan todavía más cerca de ser creadas. Es perfectamente correcto expresar el agradecimiento en tu
mente. Eso también te hará evolucionar, pero todavía es más poderoso decirlo en alta voz al universo y a
los demás. El agradecimiento escrito es todavía más poderoso que el hablado.
Para crear algo nuevo, o para seguir recibiendo más de algo que ya has
recibido, toma papel y pluma y escribe un agradecimiento al universo

Por la noche, haz una lista de todo aquello que hayas recibido durante el día. Puede que sea algo que
compraste, una sonrisa de un extraño, un buen sentimiento o energía extra, un coche que te llevó a donde
deseabas ir, o un dinero que recibiste. Te quedarás extrañado ante todos los dones que recibes cada día. Al
reconocer lo que recibes crearás una conexión con el universo que te permitirá tener todavía más.
Quizá desees escribir o llamar a alguien que te ha ayudado y expresarle tu aprecio. Cuanto más expreses
hacia el exterior tu gratitud y agradecimiento por lo que tienes, tanto más cambia tu vibración molecular
para alejarte de la energía densa e introducirte en los niveles más exquisitos. Quizá hayas observado que
las almas altamente evolucionadas y los grandes maestros dedican buena parte de su tiempo a apreciar y
dar las gracias al universo. En su meditación, sienten verdadera humildad y gratitud por cada cosa que se
les ha dado.
¿Cuál es el efecto de la gratitud sobre los diversos cuerpos? El cuerpo físico experimenta literalmente un
cambio cuando eres apreciativo. Al reconocer tu buena salud, por ejemplo, envías un mensaje a las
células de tu cuerpo. Ellas responden a eso, pues cada una de tus células guarda en su interior el
holograma del conjunto que eres tú. Cada célula tiene una conciencia de sí misma. (No se trata de que
piensen en la forma que tú sabes hacerlo.) Estás compuesto de muchas células diferentes que funcionan a
un nivel de conciencia que no es el mismo que el nivel de conciencia general que llamas «yo». También a
ellas les gusta que se las aprecie. Si quieres curar un problema en tu cuerpo, en lugar de recordar aquellos
momentos en que no estabas saludable, o en los que te preocupabas por futuros dolores o problemas, dale
las gracias a tu cuerpo por todas las cosas maravillosas que está haciendo bien. Si le envías gratitud con
frecuencia descubrirás que hace incluso más por ti. Definitivamente, las células entienden el sentimiento
de gratitud y harán todavía mayores esfuerzos para trabajar para ti.
Encuentra aprecio por lo bien que se mueve tu cuerpo, por lo bien que actúa y te lleva de un lado a otro.
Aprecia cómo convierte tu alimento en energía y lo bien que te sirve. Por otro lado, si miras a tu cuerpo y
lo consideras mal y dices: «No me gustan mis muslos, mi barriga, etc.», si te quejas por eso, descubrirás
que no te responde tan bien. Piensa en tu cuerpo como algo que contiene millones de diminutas entidades,
las células, que tienen sentimientos. En el mismo instante en que tu mente se decide a apreciarlas, cam-
bias tu vibración física. Las células se ponen inmediatamente a trabajar para aumentar tu energía. En
cambio, cuando tienes un pensamiento negativo, uno de ingratitud, disminuye tu energía.

La gratitud es curación para las emociones

Vincula el cuerpo emocional al corazón y, así, al alma, a la que se llega a través del corazón. El cuerpo
emocional es un incansable y constantemente vibrante flujo de energía que te rodea. Cuando das las
gracias y aprecias tu vida, reconoces a los demás, los acontecimientos y las fuerzas superiores, la pauta de
energía que representa tu cuerpo emocional empieza a reacondicionarse ante una vibración superior y más
exquisita. Tus emociones son la parte más magnética de ti mismo cuando se trata de atraer a personas,
acontecimientos y objetos. Cuanto más sereno y desvinculado te sientas, más fácil te será tener lo que
deseas. Tu voluntad e intencionalidad tendrán que hallarse dirigidas hacia el hecho de tenerlo. Cuando
más pacífico y sereno estés más fácilmente podrás centrarte en tu ser superior y tanto más podrás tener.
Cuando experimentas emocionalmente un sentido de profunda gratitud, eso es calmante y efectivo para
elevar la vibración de tu cuerpo emocional. El corazón es el que se ve más afectado y al que se alcanza
con mayor facilidad por medio de la gratitud. Si quieres vincularte con otro en tu corazón, aprécialo. Al
enviar hacia el exterior tu aprecio telepático, abandonarás automáticamente las luchas por el poder. Esta
semana, cuando veas a los amigos, observa y reconoce algo bueno que haya en ellos. Asegúrate de que lo
sientes con el corazón, y que no se trata de algo que tengas que maquillar. Si puedes encontrar algo que
decirles que exprese gratitud por lo que son, elevarás automáticamente el nivel del contacto en el corazón.

Dar las gracias y mostrar aprecio abre muchas puertas a los niveles superiores
del universo
El aprecio es una puerta al corazón, abre tu corazón y te permite experimentar más amor en tu vida.
Durante la semana que viene, aprecia a cada persona a la que veas cuando recuerdes hacerlo así. Tanto si
se trata de un amigo como de la persona amada, de un extraño o de un compañero de trabajo, mira a ver si
puedes enviarle gratitud y agradecimiento. La gratitud te hace salir de tu cabeza y de tu juicio. Muchos de
vosotros os encontráis envueltos en vuestros propios pensamientos, y cuando dais las gracias salís de ese
lugar mental de acertado y equivocado, de bien y mal, y os colocáis en vuestro corazón. Cuando sales de
tu nivel mental, aunque sólo sea por corto tiempo, al universo le es posible trabajar más directamente
contigo. A menudo, el nivel de actividad mental que hay en ti crea tanta confusión que te resulta más
difícil obtener lo que deseas.
Cuando se siente aprecio en el cuerpo mental (la parte de ti mismo que expresa continuamente
agradecimiento), se silencia literalmente la parte que se preocupa, el lado que duda o se muestra
escéptico. Eso unifica todas las partes de que estás compuesto bajo un nuevo estandarte, y puede ser la
puerta de entrada a un nuevo nivel de energía. Cada vez que te sientas perturbado o preocupado, que
experimentes algo que no te hace sentir que sea curativo, detente por un momento y da las gracias por las
cosas buenas que tienes.
El sentimiento de gratitud te permite tener acceso a tu mente abstracta, que es la parte de ti mismo que
conecta el cerebro derecho con el izquierdo, los lados masculino y femenino. La mente abstracta no
funciona solo con la parte izquierda del cerebro, que se ocupa de los números, las cifras y la lógica, y
tampoco trabaja específicamente con la parte derecha del cerebro, que se ocupa de la creatividad, la
intuición y los sentimientos. Lo que hace es sintetizar estas dos partes. La unión se produce cuando eres
capaz de conceptualizar con estructuras de creencias y realidades que están fuera de tu forma normal de
pensamiento. Se siente como una luz que llegara hasta ti, como una solución encontrada a un viejo
problema, como una inspiración o revelación.
La mente abstracta es capaz de ver la imagen más grande de tu vida, y pasas muy poco tiempo ahí. Esta
parte de ti mismo tiene muchas nuevas formas de pensamiento; existe más allá de la estructura normal en
la que vives. La mente abstracta no piensa en términos a los que estás acostumbrado. Se corresponde con
el nivel de genialidad que hay en cada uno de vosotros. Utiliza la forma más elevada de pensamiento de la
que disponéis y puede ayudarte mucho a evolucionar, siempre y cuando estés dispuesto a utilizarla con
mayor frecuencia.

Puedes elegir pensar con mayor frecuencia de una forma elevada

Dar las gracias te dirigirá directamente hacia tu corazón y tu mente abstracta. Al dar las gracias haces
entrar luz en tu centro corona, situado en lo alto de la cabeza, a través de la puerta abierta de tu corazón.
Debido al aumento de la luz, a una nueva apertura del corazón, se te pueden enviar muchas ideas y dones.
Quizá se desplieguen ante ti en una semana o en un mes, pero en cualquier caso has creado una puerta
para que lleguen hasta ti muchas cosas buenas. Imagina que el agradecimiento te permite extenderte y
cambiar tu vibración, dirigirte hacia los niveles superiores de sabiduría que están disponibles en el
universo. El universo oye tu llamada; las expresiones de agradecimiento son definitivamente escuchadas
y apreciadas y te será enviada de nuevo esa energía.
Todos vosotros tenéis deseos, y son los deseos lo que constituyen lo que yo llamo «cuerpo de deseos».
Hay cosas que deseas tener en tu vida. Si te preguntara qué deseas, que es más importante para ti tener
ahora, podrías decírmelo si te detuvieras un momento y pensaras en ello. Al dar las gracias afectas a tu
cuerpo de deseos. El cuerpo de déseos es bastante inquieto, como el cuerpo emocional. Siempre se centra
en lo que no tiene y en lo que desea crear. Tiene un propósito, pues te aporta nuevas formas, motivación y
energía creativa. Y, sin embargo, puede aportarte también un sentido de energía desbocada, al recordarte
todas las cosas que todavía tienes que hacer y crear.
Tus deseos pueden parecer abrumadores si es que tienes muchos que no se han realizado. Dar las gracias
afecta directamente a los deseos, al permitirles calmarse y ver lo mucho que ya han creado. Piensa en ello
como si dispusieras de una parte separada de ti compuesta por esas cosas que has estado deseando. Al dar
las gracias, eso da poder a esta parte. Pues esta parte no suele centrarse en aquello que has generado, sino
que desea decirte lo que podrías hacer, lo más duramente que podrías trabajar, y así sucesivamente.
Siempre dispone de listas de cosas para que tú las hagas, y necesita ser tranquilizado, que le hables y lo
calmes. Eso es algo que lograrás al sentir aprecio por lo que ya has hecho, al mismo tiempo que se
fortalece esta parte en su capacidad para crear más.
Otro cuerpo es el de la voluntad. Todos vosotros tenéis imágenes diferentes de la voluntad. Algunos de
vosotros la llamáis «fuerza de voluntad».

La voluntad es la capacidad para dirigir la energía hacia donde quieras que


vaya

Muchos de vosotros queréis ir más alto, hacia los niveles más exquisitos de energía, donde hay más paz,
alegría, contento y objetividad. La voluntad es energía que fluye constantemente a través de ti. Es como
una corriente o río de energía que se mueve a través de ti de forma continua.

Cuando das las gracias, fortaleces tu voluntad. No la fuerza de voluntad, sino la voluntad que está
vinculada con el corazón, la voluntad que se halla dirigida a hacer lo que amas. Cuanto más te aprecies a
ti mismo y reconozcas todo lo que hay en tu vida, tanto más vincularás el corazón con la voluntad. Eso te
permite crear esas cosas que tu corazón ha estado deseando.

Aprecio, gratitud y la ley del incremento


HOJA DE JUEGO

1. ¿Qué cosas aprecias tener en la vida ahora mismo?


2. ¿A qué personas aprecias?
3. ¿Qué cosas buenas aprecias de ti mismo, como tu cuerpo, tu mente, etcétera?
4. Ideas: Llama por teléfono a alguien o escríbele y expresa tu aprecio por esa persona.
CAPÍTULO 12
Sentir paz interior

¿Qué es la paz interior? Todos vosotros tenéis en vuestra mente una imagen acerca de lo que creéis que es
paz interior. Habéis alcanzado ese estado en muchas ocasiones, a veces durante unos momentos, induro
durante horas, así que sabéis lo que se siente cuando se experimenta la paz interior. Una parte del
crecimiento consiste en crear esa sensación sin depender para ello que las cosas salgan de una manera
determinada, o sin necesitar que los demás te respondan de una forma específica. Deseas crearla como
algo en lo que te encuentres y que seas capaz de dar y compartir con otros. Te conviertes en el centro,
irradias hacia el exterior la luz del alma, en lugar de reaccionar, esperar a los otros, o esperar que se
produzcan situaciones o acontecimientos en tu vida y que éstos se dispongan de tal modo que puedas
tener paz.
Crear paz interior desde los niveles superiores es aprender a abrir tu corazón. Significa que no te
encuentras centrado o vinculado a un nivel emocional con las cosas que suceden en el mundo que ves a tu
alrededor. Sabes quién eres, y dejas que las cosas fluyan a tu alrededor sin que afecten o conmuevan tu
sentido de paz interior. A partir de ese centro de energía que hay dentro de ti mismo, puedes aprender a
afectar y conmover la energía que hay en el mundo exterior. Abrir el corazón significa permanecer abierto
y amoroso, sin que importe lo que haga la otra persona, sin que importe lo que te ocurra, o lo que suceda
en tu carrera profesional. Significa elegir sentir la paz, al margen del aspecto que tenga tu vida exterior.
Resulta fácil mostrarse amoroso y abierto con quienes te rodean y a los que amas; el desafío consiste en
ser amoroso con aquellos que te rodean y que son cerrados, se muestran temerosos o negativos.

La paz interior surge de dentro, no viene de fuera

Todo aquello a lo que te sientas vinculado, cualquier cosa que tengas que tener de una forma concreta,
cualquier creencia o concepto que sea inflexible constituirán un área en la que tu paz interior puede verse
afectada. El objetivo consiste en tomar ese sentido de paz interior y afectar con él a todo lo que hay en el
mundo exterior, conmoverlo con esa energía. El primer paso es encontrar ese sentido de paz interior.
Una de las formas más sencillas de hacerlo es a través de la relajación de tu cuerpo, lo que puede
conseguirse mediante el contacto físico y mediante la relajación mental. El cuerpo es el receptáculo de
muchos pensamientos que no son pacíficos, y si se puede llevar el cuerpo a un estado de paz y descanso, a
la mente se le puede enseñar entonces esa sensación de modo que aprenda a crearla. La paz es algo más
que una simple sensación de relajación en el cuerpo. Es como una onda de radio muy específica, una
vibración que envías hacia el exterior y que afecta a todo lo que hay en tu mundo exterior.
Puedes empezar a experimentar diversos niveles de paz interior, hasta llegar a las más profundas
sensaciones de ella. Empieza por encontrar un sentido de paz dentro de ti mismo. Date la oportunidad de
sentir paz interior a lo largo de la próxima semana. Quizá desees crear un lugar de belleza, un sentido de
intemporalidad, de introducir música para que puedas experimentar realmente lo que significa la paz para
ti. A partir de esa paz, a partir de ese conocimiento, puedes empezar a cambiar todo lo que ves en el
mundo exterior.
¿Cuál es el valor de la paz interior? Desde luego, se siente mejor para el cuerpo emocional. Pero es algo
más que eso; es la capacidad para afectar al mundo exterior desde tu nivel más elevado, de crear y
manifestar a partir de un lugar centrado de propósito y de un sentido interno de quién eres. Cuando estás
tranquilo y calmado, cuando aminoras tu ritmo y te sientes relajado, eres capaz de crear y pensar en tus
niveles superiores. Lo que aportas a la tierra y creas a partir de este espacio, eso es tu bien superior.
Puedes crear cosas cuando te sientes tenso, ansioso o temeroso, pero esas cosas quizá no sean para tu bien
superior; de hecho, muy probablemente no lo serán. Si antes de planificar tu vida o pensar en nuevas
ideas encuentras un sentido de paz interior y funcionas a partir de él, descubrirás que tus planes reflejan
mucho más el propósito de tu alma que los deseos de tu personalidad. Si antes de actuar o de hablar in-
cluyes este sentido de paz, verás que tu mundo cambia rápidamente y se transforma en un lugar muy
diferente.
La paz interior es una conexión con tu más profundo yo, y te ayudará a
desprenderte del temor

El temor es una energía inferior, una vibración de menos luz, y puede ser cambiado por el amor. Uno de
los objetivos de la paz interior es curar el temor. Quizá sea el temor a que alguien te haga daño o te
rechace, te abandone o se aleje de ti. Puede ser un temor a no salir adelante en el mundo, a salir ahí fuera
y fallar. La paz interior es una conexión con el corazón y una voluntad de desprenderse del temor. Se
logra al desprenderse de cualquier cosa para defenderse, al estar dispuesto a ser vulnerable. No se trata de
representar una escena para los demás, sino de estar ^dispuesto a brillar a través de lo que eres, y saber
que todo tú eres luz.
Tener paz interior significa comprometerse a abandonar la autocrítica y las dudas sobre ti mismo. Todo
aquello que te dicen los demás sobre ti mismo es un reflejo de una voz que hay dentro de ti. Lo que te
dicen los demás también es un reflejo de cómo ellos se hablan a sí mismos. Si encuentras a personas que
son críticas, pregunta primero si hay una parte de ti mismo que se autocrítica. Al desprenderte de la
autocrítica, también experimentarás menos crítica hacia los demás. Recuerda también que aquello que te
digan los demás es un reflejo de lo que son y de cómo ven el mundo. Es muy posible que te critiquen
porque son críticos consigo mismos. Considera sus acciones y palabras como una afirmación de sus
creencias y aprende a permanecer calmado y centrado.
La paz interior cura. No tienes necesidad de centrarte en tus temores para desprenderte de ellos. Al
alcanzar una sensación de paz interior, al elevar hacia la luz cualquier situación que se te presente en la
vida, descubrirás que tu mente se abre a nuevas ideas, soluciones y respuestas que proceden de tu propia
alma. La paz interior es la conexión con tu yo espiritual. La alcanzas a través de la relajación física del
cuerpo, de la calma emocional, y del enfoque mental sobre ideales y cualidades superiores. Si deseas
ascender, experimentar y vivir en los niveles superiores de energía, la paz interior es la puerta de acceso.
Una vez que decides crear paz interior, quizá descubras que suceden muchas cosas que desafían tu
resolución de permanecer en un estado pacífico. Quizá te digas: «Puedo permanecer en paz excepto si
sucede tal cosa». El universo te envía esas excepciones como una oportunidad para crear una nueva
respuesta de paz en lugar de sentirte alterado.
¿Cómo manifiestas la paz interior y la mantienes de un modo permanente? Tienes que empezar por
reconocer esos momentos en los que sientes paz interior, sintonizar tu conciencia con la sensación, y tener
la voluntad y la intencionalidad de crearla. Puedes utilizar tu imaginación para pensar en cómo sería sentir
eso. Puedes pensar o contemplar la paz interior, pues allí donde coloques tus pensamientos empezarás a
crear experiencia.

Puedes decidir dejar de sentirte afectado por el mundo exterior y, en lugar de


eso, afectar al mundo que te rodea con tu paz

No importa lo que suceda cada día, si en el correo llegan facturas inesperadas, o alguien ha cambiado de
opinión, no importa lo que haya podido destruir el pasado en tu calma emocional, tu paz mental o tu
bienestar físico, decide que a partir de ahora irradiarás paz, curación y amor. El mundo que ves a tu
alrededor no es más que una ilusión creada por la energía que envías hacia el exterior. Cualquier cosa es
posible. Los límites que ves, la parte de ti mismo que dice: «Esto no se puede hacer», no son más que
pensamientos. Y esos pensamientos pueden ser absolutamente cambiados. Desde una posición de paz
interior puedes crear el reflejo de la luz de tu alma en el mundo exterior.
Manifestar la paz interior significa actuar en lugar de reaccionar. Es una postura, una actitud; es una
energía cuyo flujo envías hacia el mundo que te rodea. Significa que puedes conectar con el universo a tus
niveles más elevados del alma. Imagina que te hallas rodeado por muchas corrientes de energía, y que
puedes elegir funcionar en cualquiera de ellas que desees. A una se la llama lucha, lo que supone una gran
cantidad de trabajo para conseguir lo que deseas; a la otra se le llama alegría. Cuando te sientes ansioso,
tenso y preocupado, te encuentras en la primera corriente. Si encuentras paz interior, aunque sólo sea por
un momento, automáticamente te unes al segundo y más elevado flujo de energía.
Hay en estos momentos muchas personas vivas que están creando y experimentando flujos energéticos de
creatividad, de paz y de luz. Cada vez que alcances paz interior, te vinculas con todos esos seres que
viven en ella y crean este flujo más elevado de energía. Es posible que las ideas empiecen a fluir hacia ti.
Desde esta posición de paz puedes atraer cualquier cosa que necesites.
Para tener paz interior necesitarás estar dispuesto a abrir tu corazón. Cuando sucede algo que
normalmente te pondría a la defensiva o que haría que te cerraras, cuando normalmente prefieres sentirte
herido, tienes otra alternativa. Si en lugar de eso estás dispuesto a abrir tu corazón sólo un poco más,
experimentar un poco más de compasión y de comprensión por los demás, descubrirás que eres capaz de
enviar hacia ellos amor y crear al mismo tiempo una sensación de paz dentro de ti mismo.

Puedes elegir ver el mundo como desees

Quizá digas: «Sí, pero mi vida es así, estos son los hechos. Si al menos cambiara esta situación concreta,
o si tuviera más dinero, o si esta persona dejara de irritarme, descubriría la paz interior». Lo que
experimentas como real no es más que un reflejo de tu propio sistema de creencias y de tu mente. Si, a
pesar de todo, eliges experimentar la paz interior puedes cambiar todo aquello que ahora experimentas
como real, aportar nuevas ideas y creencias que pueden funcionar de formas superiores y mejores.
Para alcanzar la paz interior es necesario el perdón. Si hay personas de tu pasado contra las que conservas
un agravio, o hacia las que te sientes negativo, puedes perdonarlas en un instante y desprenderte de ellas.
Si alguien no te ha devuelto tu llamada o tu carta, te debe algo o te ha hecho mucho daño, conseguirás
aclarar tu propia energía si perdonas, si te desprendes y te desvinculas. La paz interior significa liberar
vinculaciones con cualquier cosa, desde tener la necesidad de que una persona actúe como deseas hasta
tener la necesidad de que el mundo funcione como esperas. Cuando te desprendas de esas vinculaciones
descubrirás que tu vida funciona todavía mejor de lo que podrías haber esperado o planificado. No
significa en modo alguno abandonar el control sobre tu vida; significa surgir en cada momento desde tu
propio centro de paz.
Toma ahora mismo la decisión de que puedes aportar paz interior a tu vida. Toma la decisión de que vas a
abrir tu corazón todavía más, de que vas a ser más compasivo, más comprensivo, más amoroso y de que
vas a perdonar más a todos aquellos que conozcas. Fórmate en tu mente una imagen de ti mismo durante
la semana que viene y obsérvate a ti mismo surgir desde un nivel de paz totalmente nuevo. Observa la
sonrisa de tu rostro y la alegría que hay en tu corazón.
Toma una cosa de tu vida acerca de la cual quisieras sentir paz, algo ante lo que posiblemente has estado
reaccionando, y hazte una imagen mental en la que te veas en la actitud de desprenderte, de perdonar, de
dejarlo ir y de encontrar paz interior con respecto a ese tema concreto. Sólo tú mismo puedes crear paz
interior. A partir de ese espacio verás el mundo que experimentas reflejando ese problema. Otras per-
sonas, acontecimientos y situaciones no tienen por qué provocar una reacción en ti. Si, en lugar de eso,
mantienes este centro de paz, cambiarás todos esos acontecimientos que solían perturbarte y alterarte. Si
no cambian, al menos ya no se inmiscuirán en tu sensación de bienestar. Puedes encontrar tu centro, la luz
de tu alma y tu ser interior reflejados y expresados en el mundo que experimentas.

Sentir paz interior


HOJA DE JUEGO

Relaja tu cuerpo. Respira profundamente tres veces y despréndete de toda la tensión.

1. Recuerda tres ocasiones en las que sentiste paz interior. Experimenta realmente esa sensación
pacífica. Escribe sobre ello aquí.
2. ¿Cuáles son las cosas que te privan de tu sentimiento de paz? Termina esta frase: «Puedo sentir
paz excepto cuando...». (Por ejemplo: «Puedo sentir paz excepto cuando me encuentro de mal
humor».)
3. Dirígete a ti mismo para decir: «La parte de mí que no se siente en paz sólo es una pequeña parte
y ahora identifico y conecto con mi yo interior más fuerte. Ahora, esta parte tan fuerte de mí
mismo aporta más luz a esa otra pequeña parte temerosa».
4. Ahora, toma cada una de las afirmaciones hechas arriba y transfórmalas en una afirmación
positiva: «Mi parte interior más fuerte siente paz cuando mi jefe está de mal humor». Al hacerlo
así, permítete sentir la fortaleza de tu yo sabio y seguro de sí mismo, y luego libera, perdona y
despréndete de cada situación que constituye una distracción para tu paz interior.
CAPÍTULO 13
Conseguir equilibrio, estabilidad y seguridad

Puedes crear estabilidad al calmarte y tomarte unos pocos minutos para pensar antes de actuar. La acción
continua, sin pausa, es apropiada para algunas de las tareas que tienes que hacer, e inapropiada si lo haces
así todo el tiempo.

Mientras avanzáis a lo largo del día, muchos de vosotros os lanzáis a un movimiento continuo, pasando
de una cosa a la siguiente a medida que algo cruza por vuestra mente o atrae vuestra mirada. Si quieres
ser estable y equilibrado, detente a menudo durante el día y céntrate en lo que estás haciendo. Cambia tu
perspectiva. Siéntate tranquilamente y experiméntate a ti mismo y a tus pensamientos desde un nivel más
calmado de conciencia. Eso implica colocar tus emociones en un estado de paz y quietud. Cuando
cambias tu posición y te sientas, dejando caer las manos a lo largo de los costados, cambias tu respiración.
Cuando no hay en tu cuerpo otro movimiento que tus pensamientos, puedes pensar de una forma
diferente.
Quizá empieces a experimentar una mayor conexión con tu yo superior en un momento así. Al detenerte
por un momento en tus actividades cotidianas, descansar el cuerpo, aquietar la mente y calmar las
emociones, descubrirás muchas formas nuevas de contemplar lo que está sucediendo en tu vida. Cuando
estás continuamente en movimiento piensas de un modo diferente a como lo haces cuando te sientas y te
aquietas. Aquietar tu cuerpo físico permite a tu espíritu entrar en tus pensamientos, sobre todo a medida
que te vas sintiendo más pacífico y sereno.
El equilibrio y la estabilidad se consiguen al efectuar una comprobación con tu yo superior antes de
emprender una acción, sobre todo cuando se trata de temas importantes. Eso significa ofrecerte a ti mismo
la oportunidad de ver las cosas desde muchos ángulos diferentes antes de actuar. Significa permitirte
tomarte el tiempo que sea necesario para realizar un buen trabajo. Muchas de las cosas que te
desequilibran pueden evitarse si te concedes el tiempo suficiente para pensar antes de actuar. Un viejo
dicho aconseja: «Mira antes de saltar». No necesitas detenerte antes de cada acción que emprendas, pero
puedes facilitar mucho tu vida y hacerla más alegre si te detienes y piensas en algo importante antes de
emprender una acción. Es posible que se trate de la compra de un coche nuevo o de la firma de un
contrato. Todos los cambios pueden aportar equilibrio y paz cuando se los considera con un pensamiento
cuidadoso. Si estás en movimiento continuo corres el riesgo de terminar tomando decisiones y
emprendiendo acciones que conducen a crisis y problemas.
Si tienes que tomar una decisión sobre algo que consideres importante, no te precipites a tomarla. Al
permitirte tiempo para pensar en ella, repasas en tu mente muchos problemas futuros y empiezas a
comprender las consecuencias de ciertas acciones. Uno de los dones de tu mundo es que se trata de un
lugar de acción y reacción. Cada vez que emprendes una acción pones en movimiento ondas como las de
un estanque cuando arrojas una piedra. Cada acción afecta a futuros probables y establece cambios en el
camino de tu vida. Cuanto más seas capaz de anticipar qué cosas se verán afectadas por tu acción, para
emprender la acción desde esa perspectiva de mayor sabiduría, tanto más establecerás alegría y equilibrio
en tu futuro.

Tu actitud determina cómo experimentas el mundo

Es la forma que tienes de reaccionar a ciertas cosas. Una actitud que crea alegría es aquella en la que
interpretas lo que te sucede a través del filtro de la alegría. Tu actitud y tu perspectiva actúan como un
filtro. Cuando tienes una perspectiva positiva, optimista, ésta rechaza las experiencias negativas y más
densas.
Tu actitud son las palabras que utilizas cuando hablas contigo mismo. Quizá hayas acabado de conseguir
un objetivo que deseabas alcanzar. Una actitud alegre te dice: «Felicidades; es un trabajo bien hecho». Si
tu yo alegre expresa palabras de alabanza, eso ayuda a que recibas más de lo mismo. Las actitudes son
imanes, y cada momento que pasas con alegría imantas otro momento de alegría. El regocijo, las
emociones ligeras son siempre más poderosas que las emociones negativas en cuanto a su capacidad para
crear.
La estabilidad procede de una actitud de equilibrio. Cuando te suceden cosas, tu respuesta a ellas crea tu
propio equilibrio interior. Si un amigo tiene problemas y respondes con sentimiento de cólera o de
tristeza, te alejas de tu propio centro y permites que te afecte la energía de tu amigo.
Al empezar a crear más equilibrio y estabilidad en tu vida, serás capaz de observar cuándo te ves afectado
por los problemas de los demás. Es de lo más notable que esos problemas no tengan ningún impacto en tu
vida, no te afecten directamente y, sin embargo, te sientas deprimido o alterado. Observa esas situaciones
en las que tu equilibrio se ve perturbado por la falta de equilibrio de cualquier otro. El siguiente paso
consiste en decirte a ti mismo que eres capaz de conservar tu equilibrio, de que no dependes de que otros
te respondan de una manera equilibrada para permanecer centrado y equilibrado.
Muchos de vosotros os habéis permitido responder de una forma inestable o insegura cuando alguien que
está a vuestro alrededor ha actuado de esa manera. Si alguien te habla acerca de algo que hiciste mal, o te
acusa de algo, en lugar de sentirte enfadado puedes elegir conservar tu sentido del equilibrio, incluso
aunque la otra persona no sea capaz de hacerlo así. A medida que su energía llega hasta ti y empiezas a
notar que te está desequilibrando, debes darte cuenta de que resuenas con la parte desequilibrada que hay
en él. Para dejar de responder de este modo, envíale amor. Al hacerlo así reafirmas tu propio equilibrio y
conectas con tu yo superior.
El equilibrio consiste en encontrar el punto medio entre los opuestos. Siempre estás implicado en
mantener el equilibrio, tanto literalmente, en el mecanismo del oído interno, como simbólicamente, a
través del malabarismo que hay en todas las cosas de tu vida. El equilibrio, pues, será aquello que tú
mismo te imagines que es.

Creas equilibrio al visualizarlo y al tener claro que esas imágenes de equilibrio


son las que deseas

Algunos de vosotros definís el equilibrio como aburrido, pues prosperáis cuando las cosas están
ligeramente desequilibradas, y creáis entonces drama e intensas emociones. Has conocido sin duda a
personas cuyas vidas son una alteración constante, que pasan de una crisis a la siguiente. Lo que esas
personas se imaginan como equilibrio se mueve adelante y atrás entre los extremos.
Para algunos, el pensamiento del equilibrio y de la estabilidad significa evitar las emociones, algo que
puede parecer aterrorizante. Al llegar a los planos superiores de la realidad, tus emociones se hacen tan
calmadas que son como el sereno lago que refleja en sus aguas cada nube y cada árbol. Muchas personas,
sin embargo, temen no tener sentimientos, y crearán cualquier cosa con tal de conseguir atención, en lugar
de permitir que nadie les preste la menor atención. A menudo, las personas crean alteraciones y
problemas a su alrededor porque temen que si todo permaneciera en calma nadie les prestaría atención.
Prefieren recibir una atención negativa antes que ninguna.
Algunos de vosotros dependéis de experimentar emociones intensas para sentiros vivos. Y, sin embargo,
las emociones intensas y dramáticas siempre te alejan de tu centro. Algunos, cuando os sentís muy
pacíficos, cuando experimentáis poca emoción, creéis estar tristes o deprimidos. Cada vez que se hace el
silencio en tu interior, ¿empiezas a pensar que algo anda mal? ¿Eres adicto a las emociones fuertes e
intensas? ¿Te sientes bien cuando las cosas son pacíficas y calmadas, o empiezas entonces a preocuparte
acerca de qué saldrá mal a continuación? Se necesita paciencia para acostumbrarse a permanecer en
calma. Aunque quizá piensas que sería fácil, a la gente la resulta mucho más difícil adaptarse a un
ambiente pacífico que a otro perturbador. Si el ambiente es demasiado pacífico, muchos de vosotros
empezáis a crear turbulencia porque eso es a lo que estáis acostumbrados.
Las personas necesitan diferentes cosas para mantener su equilibrio. Algunas necesitan un trabajo fijo,
otras disponer de gran cantidad de tiempo libre, y otras necesitan mucha actividad y una variedad
constantes. Haz un alto por un momento e imagínate una situación en tu vida en la que te sintieras estable
y equilibrado. Si no se te ocurre ningún momento así, piensa en un símbolo que represente el equilibrio
que te gustaría tener en tu vida. Ahora, imagínate sintiéndote equilibrado en el futuro. Disponer de un
símbolo para representar algo es una forma muy poderosa de atraerlo hacia ti. Los símbolos funcionan a
un nivel de conciencia más profundo que las palabras, y soslayan los sistemas de creencias.
El equilibrio se relaciona con la moderación, y no con los extremos. Mantener el equilibrio en tu vida
significa hacer la cantidad correcta de cada cosa. Algunos de vosotros pensáis que las cosas serían mejor
si sólo dispusierais de más tiempo. Y, sin embargo, cuando la gente se jubila descubre que el disponer de
mucho más tiempo es algo que existe realmente. Hay un equilibrio entre trabajo y juego, estar dormido y
estar despierto, pasar un tiempo juntos y pasar un tiempo separados, y es ese equilibrio lo que crea la
mayor paz y alegría para ti. No es la eliminación de los opuestos lo que trae consigo el equilibrio. Es el
hacer las cosas con moderación, el detenerse cuando se ha agotado la energía y el dejarse llevar por las
olas cuando llegan. Significa adaptar tu ritmo a una forma firme y uniforme.
Algunos de vosotros continuáis funcionando incluso mucho después de que os haya abandonado la
energía para seguir haciéndolo. Haz aquellas cosas que te aporten vivacidad. Hay una mezcla adecuada de
enfoque y ensoñación, de intelecto e intuición, de permanecer sentado y en movimiento que trae consigo
la alegría. La mayoría de vosotros necesitáis variedad y todos necesitáis seguir creciendo. El equilibrio
consiste en encontrar la mezcla adecuada de actividades que apoyen tu vivacidad y te permitan lograr tu
propósito de la forma más alegre posible.
Algunas personas se sienten desequilibradas cuando están en paz, mientras que otras se sienten
equilibradas cuando crean excitación, cuando las cosas se mueven con rapidez en sus vidas y se hallan
ocupadas tratando de mantener en equilibrio muchas cosas. Algunos se imaginan que han alcanzado el
equilibrio cuando las cosas funcionan bien y están bajo control. Siempre estás creando el grado de
equilibrio que tendrás en el futuro mediante las imágenes que te hagas de ti mismo en el futuro.

La verdadera seguridad existe cuando el yo puede satisfacer todas las


necesidades

La mayoría de vosotros cree que para tener seguridad tenéis que encontrar algo o alguien en el mundo
exterior que os dé algo que os haga sentiros seguros. Nadie puede darte nada antes de que te lo des tú a ti
mismo. Si no te lo puedes dar a ti mismo entonces nadie podrá dártelo tampoco. Eso significa que
cualquier cosa que estés buscando ahora para sentirte seguro, como por ejemplo dinero, un amigo o una
amiga, el matrimonio, un hogar, nada de eso logrará satisfacer esa necesidad hasta que tú mismo te hayas
dado seguridad interna.
Algunas de las cosas que la gente cree necesitar para sentirse segura son el reconocimiento, la alabanza, el
amor, la fama y la fortuna. A menudo, el amor se exige de los demás de una forma muy específica, tantas
llamadas telefónicas a la semana, tantos abrazos, tantas veces que la otra persona te diga «te amo». La
necesidad de seguridad también puede incluir la de sentir que el mundo es seguro, sentir que eres es-
pecial, que formas parte de algo. Muchos de vosotros miráis a los demás para que os den eso, y os sentís
constantemente desilusionados. Tú mismo puedes satisfacer tus propias necesidades de seguridad, puedes
amarte a ti mismo, creer que el mundo es seguro, reconocer tus logros. En último término, sólo el yo
puede satisfacer esas necesidades.
Muchos de vosotros, en vuestra búsqueda de un propósito superior, seleccionáis a otras personas y sus
vidas como vuestro propósito. Queréis sentiros envueltos en sus vidas, atraerlos más cerca de vosotros,
lograr que escuchen cada una de vuestras palabras, que atiendan a cada uno de vuestros caprichos por
ligeros que sean, y que os eleven hacia lo alto. El deseo de estar entrelazado con la vida de otra persona,
de implicarse más en su futuro que en el propio, puede encubrir la necesidad de satisfacer tu propio
propósito superior. Cuando buscas sentirte seguro convirtiendo a otra persona en tu proyecto antes de
haber convertido en prioritario tu propio crecimiento, encontrarás una constante desilusión en el
resultado. En el mejor de los casos descubrirás que el auto crecimiento no se consigue si conviertes el
crecimiento de otro en el trabajo de tu vida.
La seguridad procede del hecho de tener en tu vida algo que sea mayor que tú mismo, algo hacia lo que te
extiendas y que trates de alcanzar, algo que íe atraiga, tire de ti y te llame. Eso empequeñece,
comparativamente, las pequeñas heridas y los acontecimientos insignificantes. Y, sin embargo, muchos
de vosotros buscáis esa cosa más grande en otro, en lugar de buscarla en vuestro propio crecimiento.

Para sentirte seguro necesitas sentir que estás creciendo, expandiéndote y


ampliando el ámbito de tu propio mundo

Quizá creas que te sentirás más seguro conservando las cosas sin cambios, manteniendo el status quo. No
obstante, la seguridad sólo procede del hecho de correr riesgos, de abrirse y descubrir más acerca de quién
eres. Algunas personas han descubierto que cuando intentan conservar su mundo seguro y no correr
riesgos, terminan por sentirse todavía más asustadas e inseguras. El temor siempre disminuye cuando se
lo afronta cara a cara. Quizá hayas observado que cuando haces algo nuevo te sientes más valiente y más
fuerte, incluso en otras áreas.
El equilibrio se encarga de manejar la cantidad de cosas con las que tienes que enfrentarte cada día, y lo
hace de un modo que es pacífico y saludable para ti, de una forma que contribuye a tu crecimiento y bien
superior. Contribuye a que las cosas que haces sean más estimulantes, te ayuda a despertar por la mañana
con la sensación de que la vida es algo que merece la pena. Decide que te convertirás en una fuente
radiante de estabilidad y equilibrio para todos aquellos que te rodean. Ofrécete a ti mismo las cosas que
necesitas para tener alegría, y muéstrate dispuesto a aceptar un universo pacífico cuando éste llegue.

Conseguir equilibrio, estabilidad y seguridad


HOJA DE JUEGO

1. Piensa en un tema que sea ahora mismo importante en tu vida. Quizá se trate de una gran
compra, de cambiar de trabajo, de terminar una relación. Anótalo aquí.
2. Siéntate tranquilamente y relaja tu cuerpo. Deja que surjan a la superficie tus sentimientos más
profundos. Dedica por lo menos cinco minutos a pensar en ese tema. Solicita guía a tu yo
superior y a las fuerzas superiores del universo. Registra cualquier pensamiento que se te ocurre
aquí.
3. En ese estado tranquilo y relajado. Piensa en lo que podrías hacer ahora mismo para aportar más
equilibrio y estabilidad a tu vida. Registra tus ideas aquí.
4. Crea en tu mente un símbolo para el equilibrio y la estabilidad, o dibújalo aquí abajo. Imagina
que crece y se expande y se hace cada vez más poderoso.
CAPÍTULO 14
Claridad: vivir en más luz

Alcanzar claridad supone ver la imagen más amplia, una estructura de tiempo más prolongada, una
perspectiva mayor. Cuanto más grande sea la visión, tanto más claro podrás ser. La capacidad de un gran
maestro para conocer el propósito de un alma en esta vida aporta claridad de visión y consejo. ¿Cómo
puedes desarrollar esa clase de claridad en tu propia vida?
La mayoría de vosotros os encontráis en un marco temporal que implica pensar en términos de semanas y
días, en lugar de hacerlo en términos de años, en lugar de mirar desde la perspectiva de la duración de
toda vuestra vida, del tiempo que habéis estado aquí en la tierra. Si estás dispuesto a mirarte a ti mismo
como un todo, puedes empezar a encontrar diferentes niveles de claridad alrededor del momento presente.
Eso no significa que necesites saber la forma o hacia dónde te diriges. Significa que cuando más grande
sea la imagen que tienes de quién eres, tanto más claro puedes ser. Si tuvieras que dirigirte hacia el futuro
y mirar atrás, al día de hoy, podrías conseguir una nueva perspectiva de quién eres, pues la claridad se
alcanza mediante el cambio de perspectiva. La mayoría de vosotros tenéis ciertas formas de pensar,
ciertos hábitos y pautas. Cada vez que te liberas y encuentras una nueva forma de pensar, aumentas tu
claridad.
La claridad no es algo que se alcanza y se tiene a partir de entonces. Se trata de un refinamiento de tu
imagen que hay que realizar de forma permanente. Imagina un barco que tratara de encontrar un lugar
donde atracar cerca de la orilla. Hay una pesada niebla y los hombres del barco no pueden ver nada, por
lo que no abandonan el barco, pero tampoco emprenden acción alguna. A medida que se va levantando la
niebla y continúan mirando, empiezan a ver la nebulosa línea del horizonte y de la costa. Pero siguen sin
saber qué hay allí, por lo que tampoco emprenden ninguna acción. Poco tiempo después, al empezar a
disolverse la niebla, la imagen se hace clara. Ahora ya saben lo que tienen delante, y se preparan para la
acción. Pues ese mismo proceso se produce con la claridad. Al principio, las ideas parecen vagas y nebu-
losas, pues ése es el modo en que la esencia se convierte en forma. A menudo, sólo se trata de una
sensación de que algo que tienes ahora no está correcto. Puede empezar como una sensación de
incomodidad, pues el proceso de ganar claridad es también el proceso de desprenderse de la confusión.
Puede tratarse de un anhelo, de un deseo o una necesidad. Se convertirá en parte de tu conciencia
emocional después de que haya pasado a través de tus percepciones.
Las cosas no suelen aclararse de repente, ya que siempre existe en marcha un proceso hacia la claridad.
Cuando sientes por primera vez esa vaga insatisfacción, esa sensación de que hay que cambiar algo,
pregúntate: «¿Cómo puedo sintonizar con mayor claridad esta imagen?». Cuanto más preciso puedas ser
acerca de tu experiencia, tanto más rápidamente conseguirás claridad. Toma cualquier aspecto en el que
experimentes una vaga incomodidad, nebulosidad, y centra la atención sobre él, con exclusión de todos
los demás pensamientos. Señala con la mayor precisión posible cuál es el sentimiento de incomodidad. Si
tuvieras que enfocar la atención sobre lo vago, expresarlo con palabras, probar diferentes pensamientos
acerca de eso, encontrarías finalmente un punto de vista que encajaría. Una vez que hayas encontrado ese
punto de vista, has encontrado claridad. La claridad procede de buscar y encontrar la información que
necesitas, de tener la paciencia de buscar la luz de la sabiduría que te ayudará a encontrar la alternativa
superior.
A menudo, la claridad implica una forma de mirar las cosas capaz de ponerlas en un formato útil, que las
encaje y las ajuste con lo que eres, para que puedas continuar con la acción. La acción siempre se ve
precedida por una decisión, y a la decisión se llega a través de la claridad si operas desde tu más alto
nivel.
¿Cuál es el valor de la claridad? ¿Qué hará por ti el hecho de ser claro? Te ahorrará mucho tiempo; de
hecho, puede ahorrarte años de encontrarte en un camino de evolución más lento. Ser claro significa
tomarte el tiempo para reflexionar en los temas que afectan a tu vida. Es mucho más importante
reflexionarlos que actuar según ellos. Muchos de vosotros deseáis emprender la acción, ver resultados.
Encontrar la acción correcta resulta bastante fácil si estás dispuesto a dedicar el tiempo necesario para
pensar, para hacer intervenir tu yo superior y más exquisito, para concentrarte y crear el espacio para ello.
La claridad procede de un estado de concentración mental, de enfocar los
pensamientos y de prestar atención

La claridad se alcanza al entrenar la mente a ser precisa y exacta en su definición de la experiencia. La


claridad significa que te centras y vives a un nivel de energía con el que otros no pueden interferir.
Cuanto más clara sea tu energía, menos afectado te verás por otras personas, menos implicado te verás
por las expectativas o deseos de los demás, y tanto más claro será tu camino en la vida. Necesitas
claridad, no sólo para realizar el propósito de tu vida, sino que la necesitas en cada ámbito de tu vida.
Sé claro en tu intención. ¿Qué tienes la intención de hacer con tu vida? ¿Crecer? ¿Ser feliz? ¿Ser alegre?
¿Servir a los demás, curar? Cuanto más alto sea el nivel de claridad desde el que puedas empezar, tanto
más fluirá esa energía por cada aspecto de tu vida. El propósito de tu vida es lo más importante sobre lo
que puedes alcanzar claridad. La claridad de propósito dirigirá una energía igualmente clara hacia todos y
cada uno de los demás aspectos de tu vida. Quizá te preguntes: «¿Qué es, esencialmente, el propósito de
la vida?». Es ese deseo, el más profundo que hay en ti, que te produce la mayor alegría posible, en el que
piensas, sobre el que fantaseas todo el tiempo. Es esa profunda urgencia a nivel del alma, esta motivación
que sientes; es el sueño que conservas dentro de ti.
El siguiente nivel de claridad después del propósito de la vida es el nivel de claridad de intención. ¿Cómo
tienes la intención de realizar el propósito de tu vida? Y, lo que es todavía más importante, ¿tienes la
intención de realizarlo? La claridad de intención es la imagen, la visión que estás creando. Cuando tienes
la intención de hacer algo, es posible que tengas o no una imagen clara del producto final o del objetivo.
La claridad de intención es, en cierto sentido, una imagen de hacia dónde te diriges, o el proceso que
deseas experimentar para llegar allí. Quizá desees, simplemente, crear una vida feliz, o ser muy claro en
tu intención de lograr hacer algo.
Después de la claridad de intención viene la claridad de motivación. ¿Cuál es tu motivación para hacer
algo? Sea cual fuere la acción que emprendas, querrás tener claridad acerca de por qué lo estás haciendo.
¿Cuál es la ganancia que ves en ello? ¿Qué deseas obtener de ello? A menudo, una falta de claridad se
percibe después de que se ha emprendido una acción, y lo que se ha obtenido con ello no resulta ser lo
que se esperaba. Es posible que hayas creado algo que creíste que deseabas en tu vida, para descubrir
después que no era eso lo que deseabas. Si hubieras sido claro acerca de lo que deseabas, acerca de lo que
esperabas obtener, al universo le habría resultado mucho más fácil aportártelo en muchas formas
diferentes.
También está la claridad de acuerdo. En cada nivel de las relaciones personales e interpersonales, en cada
relación de negocios, aventura empresarial conjunta, hay acuerdos no explicitados. Cuanto más se puedan
explicitar esa clase de acuerdos no expresados, tanta mayor claridad tendrás. Muchas desilusiones y
problemas se producen cuando los acuerdos no están claros, cuando una persona sigue un conjunto de
acuerdos y la otra persigue otros. Los dos pueden estar funcionando desde la claridad, pero si no se
comunican, puede producirse confusión.

Una comunicación cuidadosa aporta claridad

La claridad de comunicación significa ser preciso y exacto al hablar. Significa no exagerar la propia
experiencia, empeorar las cosas, hacer que las cosas buenas parezcan fantásticas. Puede haber una
tendencia a exagerar los malos momentos y eso crea una comunicación imprecisa contigo mismo y con
los demás. Crea experiencias descentradas, e incluso negativas. Vigila tus palabras cuando hables con los
demás. ¿Reflejas con exactitud tu experiencia, o te estás comunicando para impresionar, para aturdir o
para ganar simpatía y comprensión? Cuando hables con los demás deberías ser claro en cuanto a lo que
deseas obtener. ¿Confías acaso en que la otra persona te dé ciertas cosas? ¿Estás funcionando a partir de
muchos acuerdos no explicitados? Es importante comunicar con claridad lo que esperas si es que no
quieres sentirte desilusionado. La comunicación es un aspecto que controla la vida que vives y las formas
que atraes hacia ti. Cuando hables con precisión y claridad, cuando conozcas la intencionalidad de tu
comunicación, descubrirás que cambia tu experiencia de los demás" y del mundo.

Consigue claridad de propósito, de intención y de motivación


Cuando tienes claro tu propósito, tu intención, motivación y acuerdos, cuando eres claro en tus
comunicaciones, la acción fluye. Muchos de vosotros deseáis empezar con claridad de acción y, sin
embargo, el punto de partida se encuentra en la claridad de propósito. La claridad de percepción te permi-
te crear la visión que conjunta tu motivación, tu yo interior y el núcleo de tu ser.
En un sentido espiritual, la claridad es un alineamiento de los cuerpos físico, mental y emocional con el
yo espiritual. Se puede conseguir por medio de diversas técnicas. El aura se puede aclarar mediante
técnicas de equilibrio de la energía, de tal modo que puedas trabajar sobre la claridad con tu mente. La
mente es una de tus herramientas más poderosas. Puedes crear claridad mediante la visualización y el
trabajo sobre tu aura. Vincular el espíritu con la mente puede aportar más claridad que ningún otro paso.
Si lo que deseas es claridad, pídele a tu alma que te la dé. El espíritu tiene las respuestas, y una conexión
con los flujos de energía que hay en el plano de la tierra y que te aportarán abundancia, amor y paz, así
como cualquier otra cosa que pidas.
Piensa ahora en algo sobre lo que desees obtener claridad. Imagina que te diriges hacia arriba, hacia tu
espíritu. Imagínalo como una energía exquisita llena de luz. Observa cómo fluye a través de tu mente y
limpia literalmente la casa, reacondiciona los pensamientos en una pauta que te permite convertirte en
parte de un probable futuro que es más luz y más alegría. Siente cómo la energía desciende por todo tu
cuerpo, hasta que se encuentran realineados todos tus cuerpos, el mental, el emocional y el físico. Si
deseas saber más acerca del propósito de tu vida, o acerca de cualquier situación personal, entonces
pregunta. Necesitarás crear la intención y un momento para escuchar. Tómate tiempo para sentarte
tranquilamente. Es posible que no suceda la primera vez que lo intentes. Pero si continúas creando el
espacio para que surjan las ideas y lleguen hasta ti, eso es todo lo que necesitas hacer.
En cualquier momento que logres crear un espacio claro y relajado, calma tu mente y pide información
porque te será dada. Es como una emisora receptora de radio, cuanto más creas el espacio para recibir,
tanto más recibirás. Cuanto más tiempo dediques a obtener claridad (tiempo para pensar con tranquilidad,
para vincularte con las energías superiores que hay en ti), tanto más te encontrarás emprendiendo
acciones que son completamente diferentes a lo que habrías hecho. Es posible que elimines el ochenta por
ciento o más de las acciones que habrías tomado de otro modo. El hecho de pasarte media hora pensando
y consiguiendo claridad puede evitarte el tener que pasarte años en un camino más lento. Puedes
evolucionar rápidamente en un nivel espiritual al dedicar el tiempo para conseguir claridad, al pedir
aquello que deseas, y al abrirte para recibirlo.

Claridad: vivir en más luz

HOJA DE JUEGO
1. Escribe algo que sientas como ambivalente o que percibas como confuso, y acerca de lo cual te
gustaría obtener una nueva comprensión y claridad.
2. Cierra los ojos y deja que emerja un símbolo que represente la más elevada resolución de ese
problema. Traza o describe aquí ese símbolo.
3. Imagina que sitúas ese símbolo sobre tu corazón; pide claridad y comprensión.
a. ¿Qué comprensiones recibes acerca de cómo actuar o pensar?
b. ¿Qué creencias tienes con respecto al resultado? ¿Necesitas cambiar esas creencias para
pasar a un punto de vista más elevado?
c. ¿Qué alternativas tienes? Piensa por lo menos en tres.
d. Y ahora, ¿qué tienes la intención de hacer?
CAPÍTULO 15
La libertad es tu derecho

La libertad es un sentimiento interno. Es la capacidad para elegir lo que deseas. Es el reconocimiento de


que tú eres el capitán del barco. La libertad es saber que eres el dueño de tu propia vida, que eres el que
está a cargo de todo. La libertad es esencial para la alegría, pues allí donde te sientas atrapado o donde se
te haya privado de tus derechos, no puedes experimentar alegría.
La libertad es importante para llevar la luz de tu alma a la conciencia. Vives en un planeta de libre
albedrío, donde aprendes acerca de acción y reacción, causa y efecto. La realidad terrenal se basa en la
elección. No importa cuál sea la situación que experimentes en tu vida, tanto si piensas que tienes libertad
como si no, tú eres el único que ha elegido encontrarse en esa situación.
Aprendes por el método de prueba y error. No te acuses a ti mismo o a los demás por las elecciones que
han tomado, pues tú siempre creces por medio de las reacciones y efectos de tus propias acciones. En esta
tierra-escuela del libre albedrío que llamáis vida, hay muchas lecciones y muchos desafíos sobre la
libertad.

Los únicos límites a la libertad son los que te impones tú mismo

¿Cómo perdiste tu sentido de gozosa libertad, que es tu derecho de nacimiento? Cuando eras un niño
hubo muchas exigencias y expectativas depositadas en ti, a pesar de lo cual un niño tiene mucha más
libertad de la que parece. Un niño es libre de responder de formas nuevas, de aprender y crecer sin ideas
preconcebidas, de examinar las cosas desde una perspectiva fresca, de tomar cada experiencia por lo que
es y no categorizar o analizar basándose en la experiencia pasada. Un niño tiene libertad, sobre todo en
los primeros años de su vida, para formarse opiniones basadas no en las ideas del pasado, sino en
reacciones naturales.
A medida que el niño crece, algunos sentimientos de libertad se pierden en el proceso de desarrollar la
mente. La mente empieza a buscar pautas, empieza a hacer asociaciones y a conectar cosas que serían
mejor entendidas como acontecimientos independientes. Cuando ocurre algo, la mente empieza a buscar
en todas las demás cosas de naturaleza similar, exagerando a menudo lo negativo al comparar la situación
con los recuerdos del pasado.
De niño, tomaste fuertes decisiones. Una mujer que a menudo sintió miedo de apoyar su trabajo creativo
descubrió que cuando era una niña alguien había ridiculizado una imagen que había pintado. A partir de
entonces sintió temor de mostrar su trabajo creativo a los demás. Empezó a ocultar sus dibujos y
finalmente se sintió mal con cada esfuerzo creativo que emprendía. Llegó a tener miedo de afirmar su po-
der. Identificó nuevas experiencias con aquella otra antigua y de ese modo congeló los grados de elección
que tenía disponibles en circunstancias nuevas, aunque similares. Eso la condujo a una pérdida de
libertad: ya no era libre para elegir su respuesta a su propio poder y creatividad.
Los niños toman decisiones constantes y permanentes sobre la naturaleza de la realidad. Otra mujer
descubrió que le resultaba muy difícil hablar sobre aquellas cosas en las que realmente creía. Se dio
cuenta entonces de que, cuando era una niña, en una situación en la que estaba haciendo un pastel con su
tía, había sido agudamente regañada por un comentario que hizo. En ese mismo momento tomó la
decisión de que, para ser querida por los demás, tenía que guardarse sus opiniones para sí misma. En
situaciones futuras, funcionó de acuerdo con esa premisa. Eso la privó de su libertad para responder con
espontaneidad y para considerar cada situación como una experiencia nueva. Llegó a sentir miedo de
hablar, y se sentía intimidada cuando se trataba de expresar una opinión que otros podrían haber
desafiado.
La libertad es tu derecho de nacimiento. Pertenece a todos. Ahora podrías decir que no eres libre en tal o
cual aspecto de tu vida, que no tienes libertad para dejar tu trabajo, para viajar por el mundo o para hacer
lo que deseas. Eres libre... en la misma medida en que crees que eres libre.
Para crear más libertad en tu vida, no te fijes en los aspectos en los que no
tienes libertad; mira aquellas otras áreas en las que has creado libertad

Quizá tengas libertad para estar fuera de casa, hasta altas horas de la noche, si así lo deseas, o libertad
para comprar en la tienda la comida que deseas. Para tener más libertad mira qué libertades reclamas ya
como derecho. Sentir pena por ti mismo a causa de tu falta de libertad te sitúa en el papel de víctima.
Cada vez que te experimentas a ti mismo en ese papel, no eres poderoso. En lugar de eso, mira aquellos
aspectos en los que has elegido no ser la víctima de otra persona o circunstancia. Todos vosotros habéis
creado libertad en muchos aspectos de vuestras vidas. Puedes ver que te has dado a ti mismo muchas
libertades, que valoras en mucho y que no permitirías que nadie te arrebatara.
¿Qué ocurre con esos aspectos de tu vida en los que otros exigen de ti más de lo que estás dispuesto a
dar? Quizá deseen más tiempo, energía, amor o atención. Es posible que te lo exijan de tal modo que
sientas una pérdida de libertad. Si eso sucede en tu vida, intenta preguntarte si una parte de ti desea más
tiempo y atención de otra parte de ti mismo de la que estás dispuesto a conceder. Cualquier cosa que
tengas la sensación de que te la está quitando otra persona es el símbolo de algo que te estás quitando a ti
mismo. Si tienes la sensación de que otros exigen de ti más atención de la que puedes darles, o que te
plantean exigencias que no puedes y no eliges satisfacer, pregúntate:¿Hay una parte de mí que me plantea
exigencias que no pueden quedar satisfechas por otra parte?
Las otras personas actúan como espejos para mostrarte algo de lo que te haces tú a ti mismo. En este caso,
puedes preguntar: ¿Estoy quitándome de algún modo algo a mí mismo, al no prestar suficiente atención a
mis propias necesidades? Puedes empezar por ver cuáles son esas necesidades y por decidir que les
prestarás la debida atención. En un caso, un hombre sintió que su novia le exigía demasiado en forma de
tiempo y espacio. Disfrutaba con las muchas horas que se pasaba trabajando a solas, mientras que la
necesidad de compañía de ella era mucho mayor que la de él. Al empezar a examinar las demandas que
ella le planteaba para que le dedicara más atención, se dio cuenta de que durante todas sus largas horas de
trabajo no prestaba atención a sí mismo y a sus propias y más grandes necesidades. Descubrió que no
prestaba atención a su yo superior, que deseaba dormir, descansar y recibir más atención. En lugar de eso,
trabajaba largas y agotadoras horas, ignoraba sus necesidades físicas y las necesidades de otras partes de
sí mismo.
La mujer, que sentía que no se le daba la atención y el tiempo que necesitaba recibir de este hombre
empezó a considerar esto como un mensaje interior. Tenía la sensación de que no jugaban ni pasaban
juntos un tiempo lleno de calidad. Al reflexionar más profundamente, se dio cuenta de que ella misma no
se concedía ese tiempo de mayor calidad, de que se pasaba todo el día yendo de un lado a otro
precipitadamente, respondiendo a las necesidades de los demás, y de que no se permitía a sí misma jugar
y divertirse más. Todo aquello de lo que acusaba a su pareja, porque no se lo ofrecía, era algo que ella no
se ofrecía a sí misma.
La libertad es algo que creas por ti mismo. No es algo que se te ofrezca o se te pueda quitar. Puedes elegir
entregarlo, o no reclamarlo, pero los demás no te lo pueden quitar. Sólo tú puedes ofrecerlo. Hay muchos
aspectos de libertad en tu vida que sabes que nadie sería capaz de quitarte. Quizá tienes un lugar favorito
donde comer y te sientes libre por comer en ese sitio. Sabes en lo más profundo de ti mismo que nadie
podría impedírtelo. Quizá tengas la libertad de ver un programa favorito en la televisión, y sabes que
nadie te lo impedirá. En esas situaciones, quizá observes que nadie intenta detenerte.

Enviar al universo un mensaje definitivo y claro, raras veces tienes que luchar
por lo que deseas

¿Alguna vez has ensayado algo por adelantado, has tenido una idea muy clara acerca de lo que deseabas,
y luego has descubierto que ni siquiera tenías necesidad de pedirlo? En la mayoría de los casos, luchar por
conseguir lo que deseas se produce cuando no estás seguro de que merezcas tenerlo.
Muchos de los que trabajáis tenéis la sensación de no ser libres, de que de uno u otro modo habéis
renunciado a vuestra libertad durante las horas de trabajo. La libertad es una actitud. Para experimentar
libertad en esta situación quizá sea necesario observar la imagen más amplia. ¿Por qué haces este trabajo?
Si es por el dinero, recuerda que tú mismo elegiste libremente realizar este trabajo para ganar dinero, y
que eres libre en todo momento para encontrar otra forma de ganar dinero. Puedes crear un sentido de
libertad de un momento a otro al darte cuenta de que eres libre para responder, actuar y sentir de cualquier
modo que elijas. Eres libre para hablar y actuar dentro de la estructura de tu trabajo. Siempre hay un
cierto nivel de libertad en todo aquello que haces. Observa en qué aspectos eres libre. Céntrate en esa
libertad y ésta aumentará en tu vida.
La mayor barrera que se opone a la libertad se encuentra en lo que piensas del mundo. La falta de libertad
no procede de las demás personas, sino de tus propios procesos de pensamiento. Muchos de vosotros
renunciáis a vuestra libertad al no permitiros elegir cómo queréis que sea vuestra reacción ante una
situación dada. Por ejemplo, digamos que tu amigo siempre te critica, y que tú siempre respondes
mostrándote dolido y enojado. Puedes recuperar la libertad al encontrar nuevas formas de reaccionar.
Quizá puedas decir: «Oh, este amigo mío simplemente no conoce una forma mejor de reaccionar». O
bien: «Quizá este amigo mío es muy crítico consigo mismo y sólo me critica a mí porque ésa es la forma
en que se habla a sí mismo». Puedes elegir considerar las cosas desde la compasión y no tomártelas
personalmente. Puedes elegir permanecer centrado y equilibrado, incluso cuando no permanecen así
quienes te rodean. Esa es la libertad definitiva, la libertad de elegir cómo responderás y serás, la de actuar
de un modo que eleve tu energía.
La mayoría de la gente responde de formas habituales, en lugar de dedicarse a examinar sus respuestas.
Deberías darte cuenta de que puedes elegir cómo quieres reaccionar y responder a todo lo que hay en el
universo. Cuando alguien tiene plazos que cumplir empieza a darse prisa, a precipitarlo todo en su vida.
Otras personas responden perdiendo el tiempo, vacilando y terminando las cosas en el último momento.
Otras responden con depresión, con la sensación de que la tarea que tienen que cumplir es abrumadora,
mientras su voz interna les dice que nunca podrán cumplirla. Sois libres para elegir; ¿quieres reaccionar
ante algo de una forma que te haga sentir infeliz o a disgusto contigo mismo, o prefieres reaccionar de
una forma que promocione tu valor propio y tu autoestima?
Otras personas te responden según les dicten sus programas y creencias. El poder procede del hecho de
saber que tú puedes elegir. No necesitas cambiar a las demás personas, lo que necesitas es cambiar tu
forma de reaccionar ante ellas. Al elegir sentirte bien, no eres dependiente de los demás, no dependes de
que ellos actúen de una manera determinada para que tú te sientas bien. Antes de que puedas atraer a per-
sonas capaces de apoyarte, apreciarte y reconocerte, tienes que elegir hacer eso por ti mismo.

El grado en que te apoyas y te reconoces a ti mismo será el grado en que


recibirás apoyo

Cada vez que eliges sentirte a gusto contigo mismo, incluso cuando alguien te critica, te rebaja, o actúa de
una forma ante la que solías responder con dolor, estás eligiendo la alegría. Y cada vez que lo haces así
creas libertad en tu vida. Eres libre de tener que depender de que otras personas reaccionen de una forma
determinada para sentirte feliz. Eres libre de tus propias expectativas.
Frecuentemente, la sensación de dolor procede del hecho de sentirte atrapado por los detalles, en lugar de
contemplar la imagen más amplia. Por ejemplo, una mujer se sintió muy desilusionada con su novio
cuando éste no le trajo flores. Tenía en su mente la imagen de que recibir flores significaba ser amada.
Cada vez que pensaba que él no le había traído flores, se sentía dolida. No era libre para elegir la alegría
debido a sus propias imágenes internas. Cuando empezó a contemplar la verdad y la imagen más amplia,
se dio cuenta de que ese hombre la amaba profundamente, estaba muy entregado a ella y no consideraba
que el regalarle flores fuera una demostración de su amor. Al observar todas las cosas buenas que había
entre ellos, la mujer se dio cuenta de que se había dejado atrapar en sus propias expectativas, de que había
elegido el dolor arrastrada por la fuerza de la costumbre.

Para tener libertad hay que estar dispuesto a ofrecer libertad

No puedes poseer a otra persona, ni puedes tener una relación de igualdad cuando privas de libertad a
otro. Todas las personas tienen el derecho a hacer aquello que más las haga sentirse vivas y orientadas
hacia el crecimiento. Muchas personas tienen que abandonar relaciones porque no se les ofrece en ellas la
libertad que necesitan para crecer. Algunas se sienten amenazadas por la necesidad de libertad que hay en
su pareja. Interpretan la exigencia de libertad como un alejamiento, en lugar de como un intento del otro
por buscar su propio yo superior.
Irónicamente, cuanto más libertad das a los demás, tanto más querrán estar contigo. ¿Exiges a los demás
cosas que no desearías que ellos te exigieran a ti? ¿Esperas que te informen, que vivan de acuerdo con tus
propias expectativas, y que estén ahí siempre que tú lo necesites? Sea cual fuere el grado de libertad del
que privas a los demás, ése es el grado de libertad del que te privas a ti mismo.
Imagínate a un prisionero sentado en una celda, con un guardia que tiene que vigilarlo durante las
veinticuatro horas al día. La cuestión que se plantea aquí es: ¿quién es realmente el prisionero, el guardián
o el detenido? Si tienes la sensación de que debes vigilar continuamente a los demás, de que no puedes
confiar en ellos o darles libertad, te encuentras tan atrapado como ellos. Muchos de vosotros perdéis
vuestra libertad porque guardáis tan estrechamente esas cosas que no deseáis que os las quiten a vosotros.
Quizá te dediques a vigilar a tu pareja, tus posesiones, tus hijos o familia y lo hagas de tal modo que
dedicas más tiempo a protegerlos que a buscar tu propio crecimiento.
Si experimentas celos, eso se basa a menudo en el temor de que otros estén dando algo a alguien que no te
están dando a ti. Si observas y examinas el tema, suele tratarse de algo que no te estás dando tú a ti
mismo. Si sientes celos por el hecho de que tu pareja dé atención a otra persona y deseas recortar su
libertad para que no pueda hacerlo así, vuelve a considerar la cuestión. Es muy posible que tu yo superior
no esté recibiendo por tu parte la atención que exige.
Los celos privan de libertad a las dos personas que intervienen en el proceso, la que siente celos y la que
está siendo poseída. Si te concedes a ti mismo lo que necesitas, ya sea atención, amor o alguna otra cosa,
no experimentarás celos. Descubrirás que puedes obtener satisfacción de muchas otras fuentes, y no sólo
de la persona a la que amas. Los celos implican escasez, quieren decir que no hay suficiente. La libertad,
en cambio, implica abundancia, y quiere decir que hay suficiente.

Determina ahora qué dará libertad a todo aquel que esté cerca de ti

Deja que los demás comenten sus propias equivocaciones y descubran sus propias alegrías. Te garantizo
que en cualquier momento que decidas dar libertad a los demás, ellos se volverán hacia ti todavía con
mayor amor y respeto. Para dar a los otros su libertad se necesita ser una persona centrada, equilibrada y
segura. Eso es un gran don para los demás y para ti mismo, pues el prisionero ya no necesita de ningún
guardián y, por lo tanto, el carcelero es libre.
Eres libre cuando eliges cómo deseas responder. Si eliges reaccionar con alegría y placer, si eliges
reaccionar viendo lo positivo, haciéndote lo correcto a ti mismo, antes que lo incorrecto, entonces has
ganado la libertad definitiva, la libertad de ser y de actuar de una forma que refleje tu más profunda
verdad.

La libertad es tu derecho
HOJA DE JUEGO

1. Haz una lista de por lo menos tres aspectos en los que te permitas libertad.
2. ¿Hay algún aspecto de tu vida en el que no te sientas libre? Por ejemplo: no tengo libertad para
volver a la escuela.
3. ¿Crees que es posible que pudieras tener libertad en esos aspectos de tu vida? Si fuera posible,
concédete a ti mismo permiso para tener libertad en esos aspectos. Es posible que esa libertad
tarde un tiempo en aparecer en tu vida cotidiana, pero la libertad tiene que empezar siempre por
el pensamiento de la misma. Transforma cada una de las afirmaciones que se han hecho
anteriormente en una afirmación positiva relativa a aquellos aspectos en los que sientas que la
libertad es posible. Por ejemplo: ahora soy libre para volver a la escuela.
CAPÍTULO 16
Abrazar lo nuevo

Estar abierto para aceptar en tu vida nuevas cosas, ideas y personas, crear una capacidad para la alegría en
permanente expansión. Hay una forma de pensamiento masivo según la cual el futuro puede ser peor que
el presente. Eso crea la necesidad de aferrarte a lo que tienes, de congelar las cosas tal como están ahora y
de impedir que cambien. Eso conduce a mucho dolor.
Abrazar lo nuevo significa estar abierto a tener más en tu vida. Muchos de vosotros pensáis que lo que
habéis creado hasta ahora es lo mejor que podíais crear. Haces algo y piensas que has conseguido lo
mejor al primer intento. Pero al segundo y al tercer intento es posible que lo hagas todavía mejor. Al crear
cosas en tu vida, te haces mejor y más capacitado. Ese es el proceso de la vida. Un niño que empieza a
caminar avanza vacilante e inseguro. A medida que practica esa nueva capacidad se hace más fuerte y
firme en su paso. Lo mismo sucede con todo aquello que haces, pues la vida es una espiral en la que
trazas un círculo tras otro, a menudo sobre los mismos temas, pero cada vez desde una perspectiva
superior.
Abrirse a nuevas cosas significa confiar y tener fe en ti mismo y en los demás. Significa creer que el
futuro contiene alegría y promesa. Significa creer en tu propio crecimiento y dirección. El corazón es el
centro de la fe, la confianza y la creencia. Por lo tanto, abrirte a lo nuevo significa abrir tu corazón. Debes
estar dispuesto a ir más allá de tus límites y puntos de vista normales y ver el mundo en formas diferentes,
a confiar en que el mundo es seguro y a saber que tú eres el director y el productor de lo que ocurra en tu
propia vida.
Para abrirse a lo nuevo se necesita una voluntad de ver lo viejo no con odio, cólera o disgusto, sino con
compasión. Muchos de vosotros abandonáis una relación con cólera, o compráis un coche nuevo cuando
el que tenéis os gusta tanto. Esa es una forma de abandonar lo viejo y abrazar lo nuevo. Al seguir el
camino de la alegría puedes aprender a abrirte a nuevas cosas al mismo tiempo que te encuentras en un
estado de aceptación y paz con las viejas.
Cuando las cosas no funcionan bien en tu vida, a veces acumulas la determinación y la energía para
cambiarlas encolerizándote o eligiendo el dolor. No tiene por qué ser difícil abandonar lo viejo y abrazar
lo nuevo. Si empiezas a pensar en lo que deseas, en cómo te gustaría que fuera tu vida, empiezas a atraer
lo nuevo hacia ti mismo, con facilidad y automáticamente. Si deseas algo y eso sólo puedes obtenerlo
cuando otra persona cambia o actúa de un modo diferente, entonces no tienes poder o control sobre eso.
El único poder o control que tienes es el que ejerces sobre tus propias emociones y reacciones.

Si deseas algo nuevo, ábrete a recibirlo de donde venga, de cualquier lugar o


persona

Ábrete a las sorpresas y a las cosas nuevas. Mantén tu corazón abierto. Algunos de vosotros
experimentáis una sensación de vulnerabilidad o temor cuando pensáis en introducir en vuestras vidas a
personas o cosas nuevas. Lo que llamáis tensión o ansiedad antes de que se produzca un acontecimiento
podría ser considerado, en lugar de eso, como un centrar la energía con objeto de prepararte para algo
nuevo. Es un cambio en tu vibración que te prepara para algo que es más exquisito y elevado en tu vida.
Quizá sientas que tienes que superar el temor y la ansiedad antes de dar un paso adelante y conseguir
algo. Pero, antes de intentar cosas nuevas, todo el mundo tiene hasta cierto punto esa sensación interna de
tensión; es un período en el que se acumula la energía para llevar a cabo el desplazamiento hacia una
vibración más elevada.
Todo aquello que te ocurre, sucede para ayudarte a impulsarte hacia un nivel más elevado de evolución.
Incluso aquellas cosas que consideras como negativas o malas están ahí para mostrarte nuevas formas de
responder, para que puedas ser más poderoso en el futuro. Si parece como si el mismo problema o
situación se produjera una y otra vez, sé consciente de que en cada ocasión sucede de una forma nueva.
Abraza lo que sea nuevo en la pauta o situación y examina cómo has tenido éxito en llevarlo hasta un
nivel más elevado. Quizá seas más consciente de ello que antes, o seas capaz de comprenderlo mejor.
Quizá te sientas menos implicado emocionalmente y seas más capaz de observar la pauta. Cada día trae
consigo nuevas circunstancias, desafíos y cosas que te permiten la oportunidad de crecer.
Una actitud de apertura y receptividad atraerá hacia ti muchas cosas buenas. Despréndete del temor de
que el futuro pueda significar tener menos de lo que tienes ahora, o de que pueda arrebatarte algo. Ábrete
a la idea de que serás más sabio, más fuerte y más poderoso mañana y de que aquello que crees, sea lo
que fuere, será todavía mejor de lo que ya has creado. Ábrete a los nuevos conceptos y a las palabras. A
menudo, ésas son las formas con las que el universo te ofrece las señales y guías para dar tu siguiente
paso.
Abrirse a lo nuevo puede ser experimentado de muchas formas. Muchos de vosotros tenéis la necesidad
de sentiros vivos, de experimentar excitación y aventura. A menudo, acusáis a la pareja porque la vida os
parece apagada y rutinaria, o achacáis la monotonía al trabajo. Podéis crear ese sentido de viveza en todo
aquello que hagáis, y lograrlo, además, de formas sencillas. Cambia tu rutina matinal, levántate más
temprano, acuéstate más tarde, cambia lo que sueles hacer cuando regresas a casa del trabajo. Hasta los
cambios más pequeños son capaces de estimular un sentido de viveza.

Cada vez que abrazas algo nuevo, haces entrar en ti mismo una sensación de
viveza

Tu corazón se expande y empiezas, literalmente, a revitalizarte a ti mismo y a rejuvenecer tu cuerpo. La


vida siempre busca crecimiento, expansión y evolución. Al experimentar lo nuevo puedes ver más quién
eres. No necesitas considerar como incorrectas las viejas formas de hacer las cosas; se trata más bien de
crear novedad en lo viejo. Sólo cuando no ves lo nuevo en lo viejo cesa el crecimiento y las relaciones se
hacen apagadas. Quizá hayas visto a personas que han convivido durante muchos años, que actúan de una
forma vibrante y joven y que siguen enamoradas. Si examinas la relación descubrirás que hacen cosas
nuevas, crean nuevos proyectos y aportan un sentido de viveza a sus vidas personales. Probablemente,
conquistan nuevo territorio, se abren a la aventura y se sienten individualmente vivas de la forma que les
parezca apropiada. Personas que han estado juntas durante un largo período de tiempo terminan a menudo
por no hacerse mucho caso, se acuestan cada noche a la misma hora, se levantan y hacen el mismo
trabajo, y hacen las mismas cosas todos los fines de semana. Todo eso produce una sensación de
contracción alrededor del corazón y una sensación de aburrimiento y muerte en el interior.

Abrirse a lo nuevo es una forma de rejuvenecer tu cuerpo, de expandir tu sentido infantil de la maravilla y
el respeto. A medida que se hacen mayores, las personas reducen sus límites; empiezan a buscar lo que
les resulta cómodo, familiar y seguro. Su mundo se estrecha y se limita. La vida se convierte en una
cuestión de centrarse en lo pequeño, antes que fijarse en lo grande. Has visto a esas personas cuyas
preocupaciones son tan mezquinas que ni siquiera te las tomas en serio. Han dejado de expandirse hacia
la imagen más amplia de sus vidas.

Hay un nuevo tú en cada día

Cada mañana, al despertar, naces literalmente de nuevo. Cada día hay cosas nuevas en tu mente, personas
a las que conoces, cosas que haces. Al despertar e iniciar el día, no necesitas pensar en el pasado y
recordar los errores; en lugar de eso, enfoca la atención hacia el futuro y en lo que crearás.
Prueba nuevas rutas cada día; procura que hasta las cosas pequeñas sean más conscientes. Cuando haces
cosas nuevas eres consciente del momento presente. Prestas atención a ellas, estás plenamente alerta.
Hacer cosas nuevas es vigorizador para el cuerpo físico.
Tienes que ser capaz de hacer muchas cosas automáticamente para vivir. Tu respiración y muchas de tus
otras funciones físicas son controladas automáticamente. De niño, tu sistema nervioso se desarrolla de tal
forma que aprende a seleccionar información, pues si llegara hasta él demasiada información se
produciría una falta de enfoque. Así pues, en el desarrollo de tu ser hay un equilibrio aprendido entre
enfocar la atención sobre aquellas cosas a las que necesitas prestársela, y aprender a no dejarse distraer
por la información insignificante, trivial y constante. De niño desarrollaste una conciencia selectiva,
desconectaste de muchas cosas existentes en tu universo, para poder sintonizar con otras.
Te ha sido dada la habilidad para realizar muchas cosas de forma automática, rutinaria o habitual, de
forma que puedas centrar la atención en aquellas otras cosas que son realmente importantes. No obstante,
y debido precisamente a esa habilidad, muchos de vosotros reaccionáis automáticamente a aquellas cosas
que deberían ser examinadas. Muchas de las cosas que consideráis como garantizadas crean incomodidad
y una falta de bienestar.
Cuando pruebas nuevas cosas, empiezas a examinar de nuevo todo aquello que es habitual y rutinario y
que consideraste como seguro. Muchas personas elegís trabajos que suponen peligro o tensión, para poder
experimentar la conciencia y la tensión que se necesita para estar vivo. Tienen necesidad de vivir en el
momento presente. Los conductores de coches de carreras, los alpinistas, las personas que se sitúan en
posiciones en las que tienen que centrar toda su atención y permanecer plenamente alertas, conocen bien
esta experiencia de la aventura y la viveza. Surge cuando no se actúa automáticamente, sino plenamente
consciente de cada acción que se realiza. Al abrazar lo nuevo empiezas a aportar a la conciencia esas
cosas que quizá hayan sido rutinarias hasta entonces. Empiezas a experimentar la conciencia del momento
presente y a vivir ese momento.

El poder procede de vivir el momento presente, donde puedes emprender acción


y crear el futuro

Así pues, al abrazar lo nuevo, recuerda que las cosas siempre van a ir a mejor; no se te privará de nada a
menos que vayas a recibir algo mejor. Todo ciclo bajo es seguido por un gran salto hacia adelante.
Resulta fácil abrazar lo nuevo. Juega como un niño. Ya has visto cómo los niños pequeños abrazan todo
aquello que es una experiencia nueva para ellos. Puede resultarte fácil abrirte y abrazar lo nuevo si te lo
imaginas como algo fácil. Conserva en tu mente una imagen de que el futuro es positivo y de que será
mejor que cualquier otra cosa que hayas conocido. A medida que creces y evolucionas, lo que creas será
todavía más alegre que lo que has hecho hasta ahora.

Abrazar lo nuevo
HOJA DE JUEGO

1. Piensa al menos en tres cosas, habilidades o experiencias nuevas que hayas aportado a tu vida
durante el último año. Al hacer la lista, piensa en cómo te sentiste al aprenderlas o introducirlas
en tu vida.
2. Registra aquí qué sentimientos tuviste después de que te abrieras a esas cosas nuevas:
3. Haz ahora una lista de por lo menos tres experiencias nuevas, habilidades por aprender, que te
gustaría aportar a tu vida durante el año próximo:
CAPÍTULO 17
Dar un salto cuántico

Las ideas nuevas y los nuevos movimientos hacia adelante no siempre se presentan en la forma en que
espera la mente. Al imaginar lo más elevado para ti mismo es importante que uses tu mente para ir hacia
arriba y hacia el exterior; deja que tu mente se eleva con las imágenes iniciales de lo que deseas. A
medida que la mente crea imágenes, esas imágenes se dirigen hacia la luz del alma, al mismo ser interior
que ha creado esas imágenes. Entonces, el alma da a la mente nuevas ideas y visiones. Hay veces en las
que parece que piensas en lo que deseas y, para cuando lo consigues, resulta diferente a lo que habías
pedido originalmente. Eso se debe a que la mente, cuando solicita algo, activa automáticamente los
recursos de un yo más grande. Cuando la petición regresa lo hace en esa forma más elevada.
Quizá te hayas preguntado por qué algunas de las cosas que pediste tardaron tanto tiempo en llegar hasta
ti. Los saltos cuánticos implican tiempo y tu capacidad para manifestar las cosas. Si retrocedieras y
contemplaras lo que pediste en el pasado, verías que muchas de las cosas que no conseguiste ya no las
deseas, y que, sin embargo, tienes aquellas otras cosas que fueron por tu bien superior. Algunas de las
cosas que te preparas para tener te llegarán en algún momento posterior.
Otro nivel desde el que operas, aparte de la mente, es el espíritu. El espíritu te dice cómo conseguir cosas,
no a través de la mente, sino a través de coincidencias, sentimientos y emociones. Después de haber
utilizado tu mente para decirle al universo lo que deseas, empieza a escuchar tus urgencias espontáneas y
creativas. Es posible que no parezcan tener relación alguna con el objetivo que deseas alcanzar. Puede pa-
recer como si, por ejemplo, trataras de obtener un gran éxito financiero y, de repente, deseas tomarte el
verano libre y estudiar alguna otra cosa. Al confiar en tus urgencias internas y estudiar esa otra cosa quizá
descubras el surgimiento de nuevas ideas que te aportan la riqueza que originalmente deseabas. El alma
siempre te está indicando el camino correcto a seguir, pero tienes que ser tú quien dé el salto de la fe y la
confianza, y quien actúe de acuerdo con esa guía interior.

Si vas a experimentar un gran cambio en tu vida, querrás cambiar también esas


creencias que te impidieron hacerlo en el pasado

Si tienes muy clara tu intención de ir desde un sitio a otro, por ejemplo desde un nivel de prosperidad
financiera a otro, o desde un nivel de éxito creativo a otro, entonces se producirán cambios por los que tú
mismo tienes que pasar. Porque si ya te encontraras allí, en los diversos niveles de personalidad y de las
emociones, no necesitarías hacer nada. En ese caso ya tendrías lo que deseas. Una mujer acudió a mí y me
dijo: «Quiero ser millonaria. Hoy no puedo pagar el alquiler, pero quiero ser millonaria, y me gustaría que
eso sucediera lo más rápidamente posible». Si ella hubiera creído que eso era posible, lo habría
conseguido en ese mismo momento.

Cuando le haces al universo una petición para dar un salto cuántico, esa petición asciende desde tu mente
hasta tu espíritu. Entonces, el espíritu empieza a emitir señales de regreso a tu mente y a tu parte
emocional, comunicándoles cómo crear los cambios que deseas. Ahora bien, debes prestar atención a esas
señales. Hay muchos niveles en los que tendrán que producirse cambios para que alcances este nuevo
paso. Por ejemplo, en nuestro ejemplo de mayor prosperidad financiera, esa persona podría necesitar
aprender muchos de los principios que intervienen en la creación de dinero. En consecuencia, el alma de
esa mujer podría dirigirla hacia la lectura de muchos libros, o enviar a alguien que pudiera enseñarle e
instruirle. Pero también es posible que ella no esté dispuesta a desprenderse de las viejas imágenes de la
falta de dinero. Es posible que su corazón no esté abierto todavía lo suficiente como para creer que puede
recibir y que se merece esa clase de dinero. Así pues, se le enviarán muchas lecciones para ayudarla a
abrir su corazón. De hecho, su nivel de confianza podría estar tan subdesarrollado que el hecho de ganar
el dinero se retrasara mientras ella desarrolla fe y confianza.
Pidas lo que pidas, es posible que tengas que desprenderte de algo para conseguirlo. Si has pedido dinero,
quizá tengas que desprenderte de tu imagen de la falta del mismo, de todas aquellas formas en las que
vives y reflejas esas imágenes, y de las formas en que gastas y compras. Tu alma te enviará muchos
desafíos y oportunidades para el crecimiento, para ayudarte a desprenderte de esas imágenes de escasez.
Es posible que el dinero llegue al principio en pequeñas cantidades, de modo que tú puedas demostrar su
predisposición a gastarlo en aquellas cosas que sean capaces de crear prosperidad. Finalmente, a medida
que la energía cambia dentro de ti, que tus programas y decisiones y creencias vuelven a ser reescritos, las
ideas empezarán a fluir y surgirán ideas concretas acerca de cómo crear específicamente la suma de
dinero que deseas. Quizá transcurra un año o dos, o incluso más, antes de que te desprendas lo suficiente
de los programas en los que falta la abundancia, como para que aparezcan las ideas específicas. En ese
momento continuarás creando muchas formas de atraer riqueza, que irás perfeccionando, hasta que la
riqueza sea un hecho.
Algunas personas se detienen en el camino cuando algo no les llega de inmediato, porque sus mentes no
ven la conexión que existe entre las lecciones que están ocurriendo y su petición de un mayor cambio. Sus
mentes pueden interpretar incluso que algunos de los acontecimientos las llevan en una dirección
equivocada, y que aun cuando piden algo una y otra vez, lo que ocurre es precisamente lo opuesto. No
obstante, si consideras lo mucho que estás creciendo al tener lo opuesto de lo que deseas (o lo que parece
ser lo opuesto), te darás cuenta de que, en realidad, esos acontecimientos trabajan sobre tu energía y te
abren de ciertas formas para tener aquello mismo que has pedido.
Por ejemplo, una mujer pidió un aumento del cien por ciento en su salario mensual. Poco después de eso,
su jefe tuvo que reducirle su salario a la mitad, debido a problemas en la empresa. A ella le pareció que
estaba recibiendo lo opuesto de lo que había pedido. No obstante, empezó a pensar en iniciar su propio
negocio en un campo económico relacionado, algo que había deseado hacer desde hacía años. De ese
modo, el recorte en su salario se convirtió en la motivación para impulsarla hacia adelante e iniciar su
propio negocio. Consiguió realmente el salario que había pedido aunque varios años más tarde y en su
propio negocio.
Como puedes ver, el cambio implica mucho más que pedir algo y tenerlo. Quizá tengas que hacer una
introspección, expandir tu fe y tu confianza y abrir tu corazón. Tienes que confiar en tu guía interior y en
tus impulsos para avanzar desde tu nivel actual de abundancia hacia otro superior. También necesitas
desprenderte de muchas de las viejas imágenes acerca de quién eres. Dispondrás de muchas oportunida-
des para el crecimiento que te ofrecerán la posibilidad de cambiar esas imágenes mentales. A nivel del
alma siempre es una alegría crecer, y el alma siempre está preocupada porque estés creciendo. Tanto si
creces a través del dolor como de la alegría, el crecimiento es lo que constituye el objetivo final; se trata
del crecimiento que necesitas para tener aquello que has decidido que deseas. El alma deja que tu mente
funcione con una gran cantidad de libre albedrío al elegir para ti mismo objetivos que quieras alcanzar, o
los saltos cuánticos que desees dar.
Cuanto más alto puedas apuntar con tu mente, tanto más podrás unirte con el crecimiento de tu alma. A
medida que tu mente piensa en nuevas ideas, va hacia arriba y se vincula con tu espíritu, que se encuentra
fuera de las energías más densas del plano terrenal. El espíritu te vuelve a hablar a través de las
emociones, y más frecuentemente a través de los sentimientos, produciéndote una sensación o una
urgencia de algo que desea que hagas. Cuando surgen esas sensaciones o urgencias, a veces querrás
ignorar tu mente (no hacerla equivocar), pues la mente buscará a menudo razones y explicaciones antes
de emprender la acción. Si experimentas una fuerte urgencia de hacer algo, es importante que hagas caso
de esa urgencia. Tu mente puede intentar encontrar razones por las que deberías o no deberías hacer caso
de esa urgencia, puesto que tu mente sigue los programas familiares que conoce. Tus urgencias proceden
del alma, que tiene una imagen mucho más amplia de lo que tu mente es capaz de concebir, para aportarte
lo que deseas. Te dirige en direcciones que tu mente no puede anticipar.
Así pues, querrás tomar una decisión, al dar un salto cuántico, para seguir tu guía interna, las urgencias
internas de tu nivel de sentimientos, de tu alma. Hay dos niveles de realidad. En uno de ellos tu mente
establece un objetivo que está muy claro en su intencionalidad, toma la decisión de alcanzarlo y
compromete tu voluntad. El segundo nivel es el del alma; desde ella surge el yo superior que se expande
en todas direcciones y te atrae hacia las coincidencias, las personas y los acontecimientos que crean lo
que deseas. Eso sucede más allá del nivel de la mente; tienes que seguir tus urgencias internas y tu guía
para unirte a este flujo.

Puedes elegir con qué rapidez deseas que suceda


Para acortar el tiempo que transcurre entre la petición de lo que deseas y su recepción, empieza por tener
claro cuáles son tus objetivos. Algunos de vosotros sois tan poco específicos que vuestras mentes
deambulan de un lado a otro, nunca llegan a plantear peticiones claras a vuestras almas, por lo que las
almas tienen que pasarse mucho tiempo dedicadas a guiar vuestras mentes a conseguir una imagen clara
de lo que deseáis. Cuanto mayor sea la exactitud y precisión con la que puedas afirmar lo que deseas en
cualquier aspecto de tu vida, con guías y pasos exactos, tanto más rápidamente lo conseguirás. Es posible
que no lo recibas en la forma exacta en la que lo has pedido, pero tu alma creará para ti la esencia de lo
que deseas.
Al ser preciso, estás formulando la esencia. La esencia es el crecimiento que vas a experimentar en
cualquier salto cuántico, y te sugeriría que tomaras todo aquello que has pedido y te preguntaras: «¿Cuál
es la esencia de esto?». Si observas lo que has intentado crear, te darás cuenta de que siempre has recibido
la esencia de todo aquello que pediste. Por ejemplo, si deseaste una relación amorosa, quizá deseaste,
simplemente, sentirte amado. Tu alma puede darte amor de muchas formas, quizá a través de un amigo
íntimo, de un niño o incluso de un animal de compañía, quizá a través de un ascenso profesional, o de
cualquier otra forma en que aceptes amor. Si quieres conseguir un cuerpo más ágil, la esencia de lo que
deseas puede ser más amor por ti mismo. Si estás dispuesto a buscar la esencia en tus saltos cuánticos,
serás capaz de crearla mucho más rápidamente.
Si te sientes tentado de considerar el pasado y decir: «Bueno, deseé esto, pero no lo conseguí», contempla
el núcleo de la cuestión, la esencia de lo que pediste. Yo diría que lo has conseguido de muchas formas.
El alma es bastante creativa a la hora de interpretar tu petición. Tiene que ser creativa porque la mente es
bastante estrecha en su capacidad para pedir. El alma toma cualquier petición de crecimiento y la expande
en todas las direcciones que puede.
Hay algunos acuerdos entre la mente y el alma. Uno de ellos es el acuerdo de que la mente buscará
aspectos específicos en los que pueda producirse el crecimiento. Mientras tanto, el alma expande las
imágenes y las alternativas de que dispone la mente. Por su parte, la mente puede actuar o no de acuerdo
con las oportunidades que le presenta el alma. Así, se produce un juego constante entre el alma y la
mente, de un modo bastante parecido a como se produce un baile entre la mente y el cuerpo. La mente
crea la imagen de lo que desea y envía la información al cuerpo. El cuerpo puede aceptar el actuar de
acuerdo con la guía que le envía la mente, o puede elegir no hacerlo.
A menudo se necesitan cambios emocionales para dar un salto cuántico
Cuando tus emociones son pesadas, tristes o negativas, el aura que rodea tu cuerpo es densa. Es como
conducir un coche con el parabrisas sucio. No puedes ver con claridad, ni muy lejos. La luz de tu alma no
llega con suficiente luminosidad. El alma te guiará para que busques aquellos aspectos de tu vida que
están creando perturbaciones emocionales y te hace dejar de reaccionar a ellas. Encuentra formas de cal-
mar tus emociones, pues calmar las emociones acelera el tiempo que se necesita para alcanzar tus
objetivos. Cuando estás calmado, cuando te sientes pacífico, tu alma llega a tus emociones para darte esa
guía interna. El alma ofrece guía a través del cuerpo emocional, en forma de urgencias, comprensiones y
esa clase de sentimientos repentinos que te hacen abordar nuevos aspectos.

Dar un salto cuántico no significa buscar alivio de la preocupación o la desilusión, sino crear regocijo y
alegría. Contempla aquellos momentos en los que hiciste algo grande y verás la motivación del deseo que
te condujo a crearlo. A menudo, dices: «Debería hacer esto, o crear tal o cual cosa, para sentirme feliz».
Si hacer esas cosas sólo te aporta una sensación de alivio, probablemente continuarás considerándolo
como un debería, y no como un hecho realizado. Debes encontrar deseo-motivación para aquellas cosas
que deseas hacer. Necesitas una gran motivación y un verdadero impulso interior para dar un salto
cuántico. No funcionará si sólo se trata de algo que ha creado tu mente como algo bonito que hacer, o
como algo que te hace sentir bien. Debe tratarse de algo detrás de lo cual puedas estar a todos los niveles,
algo por lo que tus emociones puedan sentirse excitadas, y que realmente desees hacer.
El disgusto por la pobreza, por ejemplo, no es suficiente para sacarte de ella. Necesitas desear y amar
realmente el hecho de ganar dinero si es eso lo que quieres tener. No puedes conseguir aquello que deseas
si odias la falta de ello. Así pues, cuando contemples el salto cuántico que deseas dar, pregúntate cuál es
tu motivación. Si te das cuenta de que no hay ninguna otra motivación más que aliviarte de una mala
sensación acerca de quién eres, pregúntate: «¿Qué puedo crear como motivación?». Esas cosas que creas
y hacia las que te diriges son cosas por las que te sientes muy cargado, que te aportan una gran alegría y
regocijo. Siempre puedes encontrar el dinero para algo que deseas hacer. Siempre puedes encontrar el
tiempo para algo que te excita. Y lo mismo sucede a la hora de dar un salto cuántico. Si tienes en tu vida
un aspecto en el que piensas que deberías efectuar un gran cambio, pero no lo has hecho todavía,
pregúntate si realmente tienes la intención de hacerlo. Tú conoces muy bien cuál es la diferencia.
Si trabajas para dar saltos cuánticos que no se han producido todavía, debes ser muy consciente de que
todo aquello que estás haciendo ahora mismo en tu vida te está acercando cada vez más a ello. Haz una
introspección por un momento y pregúntate: ¿Qué salto cuántico me dispongo a dar? ¿Y cómo me podría
estar preparando para darlo algo que ocurrió la semana pasada o incluso hoy mismo?

La mente trabaja mejor si tiene puntos de referencia fijos en su progreso a lo


largo del camino

En ciertos aspectos, la mente es como un niño. Los niños no desean pensar en la escuela superior cuando
tienen dos años. Desean pensar en la comida, o en sus amigos. Pues la mente hace lo mismo. Crear algo
que sea delicioso mañana, dar un pequeño paso, o llevar a cabo una pequeña acción que te permita
acercarte un paso más a tu objetivo. A la mente le gusta tener marcas y experimentar una sensación de
logro. ¿Qué podrías crear mañana que fuera delicioso para ti y que te acercara un paso más a tu objetivo
superior? Al mismo tiempo pregúntate a ti mismo: «¿Existe alguna urgencia interior que experimente
ahora mismo acerca de algo que deseo hacer y que he estado retrasando?». Algo en lo que hayas estado
pensando ¿quizá te ocupa mucho tiempo o puede apartarte de tu curso?
De este modo puedes empezar a trabajar con tus emociones y con tu mente para acercar un poco más el
salto cuántico. Si cada día te levantas y te dices: «¿Qué puedo crear para que mi mente vea que estoy
haciendo algo para acercarme más a mi objetivo?», lograrás mucho mayor progreso en tu salto hacia
adelante. A la mente le gusta tener la sensación de que ha logrado cosas; tienes que mantenerla satisfecha.
Las emociones también son mucho más felices cuando pueden ver que se hacen progresos. Debes ser
consciente de que los pasos actuales que puedas dar quizá resulten no ser los necesarios. Sin embargo,
pueden ser, a pesar de todo, bastante satisfactorios y aportarte una sensación de moverte hacia delante. A
veces, la mente es incapaz de conectar lo que está sucediendo (las llamadas telefónicas, los problemas
particulares que surgen), con el movimiento hacia delante. A menudo tienes una imagen o visión grande,
pero cada pequeña pieza del rompecabezas sucede en el tiempo presente y quizá no parezca encajar en el
conjunto. Hasta un comentario que te haga un amigo, o una llamada telefónica, pueden formar parte de tu
movimiento hacia delante. Sucede a menudo que la mente no puede ver la pauta y el movimiento que se
están produciendo, al no conocer todos los aspectos que se están abriendo, o todas las creencias que se
están cambiando. Así, no piensa que estás creciendo o que estás alcanzando tu objetivo. Si se pone
impaciente o incrédula puede llegar a nublar tus emociones y hacer que dar el salto te sea más difícil. Si
puedes dar a tu mente la satisfacción de haber logrado una acción, eso debería ayudar también a tus
emociones.
Pregúntate qué paso te gustaría dar que representara un paso en dirección a tu objetivo. Pregúntate si
existe alguna urgencia interna que experimentes por algo y que puedas hacer durante el próximo mes. Ni
siquiera tiene por qué estar relacionada con tu objetivo.
Simplemente, toma la decisión de que lo harás.

Dar un salto cuántico


HOJA DE JUEGO

1. ¿Qué salto cuántico te gustaría dar en tu vida?


2. ¿Hay alguna cosa de la que debieras desprenderte para hacerlo (creencia, actitud, cosa, persona)?
3. ¿Cuál es la esencia de este objetivo? ¿Hay alguna otra forma que te pueda proporcionar la
esencia de lo que deseas?
4. Cuál es tu motivación para tenerla, es decir, qué conseguirías con ello?
5. A menudo, las urgencias o los susurros internos de tu mente se hallan conectados con tu salto
cuántico, aunque no parezcan estar relacionados. Haz a continuación una lista de cualquier
urgencia interna que hayas podido experimentar.
6. ¿Qué paso específico, por muy sencillo que sea, puedes dar durante la semana siguiente para
acercarte a tu objetivo?
CAPÍTULO 18
Vivir en un propósito superior

El propósito superior es una corriente de energía a la que te unes al crear algo que sirve a la humanidad o
a tu propia evolución espiritual. Sin un propósito superior eres como un errante, que va de un lado a otro,
que toma por varios caminos con muchos giros potencialmente equivocados y pérdida de tiempo. Con un
propósito superior puedes elegir cada momento, saber qué hacer con cada hora, cada día y semana. Eso te
permite crecer y evolucionar rápidamente en esta vida.
Todo el mundo tiene un propósito superior sobre la tierra. Habéis venido aquí para formar parte de un
sistema de energía que trata con emociones, personalidad y pensamientos, que supone ver lo que hay
dentro de vosotros mismos reflejado en el mundo exterior. Y eso es así para que podáis crear y ver a
vuestro alrededor quiénes sois. Hay otros universos donde las formas vienen y se van más rápidamente;
casi en el mismo instante en que se piensa en ellas, aparecen y desaparecen.
Aquí, las cosas se mueven más despacio. El tiempo se halla literalmente ralentizado para que podáis
centrar la atención sobre ciertas cosas. Os segmentáis a- vosotros mismos en cierta estructura temporal
llamada nacimiento a muerte, y trabajáis sobre energías específicas. Pero yo hablo de la estructura mucho
más amplia del universo para la que, a una escala universal, el plano terrenal es muy lento. La longitud de
la nota es muy larga, para que podáis experimentar la materia. Desde esa perspectiva deseáis evolucionar
hacia arriba, en dirección a la frecuencia más alta de la nota, por lo que debéis ir a otros lugares donde las
reglas cambian. Hay lugares donde se es más un ser de pura energía, no limitado por el mundo concreto
del tiempo, el espacio y la materia.
Aquí, vuestros pensamientos crean y se convierten en realidad; podría decirse que el vuestro es un mundo
de pensamiento congelado. Se necesita más tiempo para crear forma y, para algunos de vosotros, todavía
más para desprenderse de ella. Como quiera que el tiempo es lento sobre este plano, debéis practicar
economía de energía, y esa es una de las razones por lo que parece que se tarda tanto en crear lo que
deseáis.
Si centras la atención en tener algo, puedes dirigirte directamente hacia ello, con pleno propósito. Quizá
tengan que transcurrir todavía años antes de que podáis alcanzar vuestros objetivos, sobre todo para
vosotros, que sois autores, o a los que practicáis la formación física, pero tener un propósito superior
ahorra tiempo. Cuando hablo de un propósito superior, estoy hablando de contraer el tiempo, de acelerar
la evolución de vuestra alma y de elevar vuestras vibraciones. Cuanto más tengáis un propósito, tanto
menos energía desperdiciaréis y tanto más rápidamente os elevaréis. En último término el propósito
superior es la evolución espiritual.
El nuevo hogar, el libro terminado, no es el objetivo del crecimiento. Pero el proceso por el que creas
estas cosas y el crecimiento que te proporcionan, las nuevas habilidades que adquieres, las
comprensiones, la apertura de tu corazón cuando amas, el nuevo aprecio por la belleza que te ofrece tu
jardín cuando aparecen las flores, los sentimientos que ofreces cuando terminas un proyecto, el enfoque y
la concentración que empleas cuando trabajas, todo eso es propósito superior, eso es evolución.

EL crecimiento espiritual significa aumentar tu conciencia de la belleza, abrir tu


corazón y experimentar más amor y compasión

Cuando hablo de propósito superior, estoy hablando de propósito del alma, que consiste en equilibrar
todas tus energías y armonizar tu ser con la nota de tu alma. Cada uno de vosotros tiene un sonido del
alma, una nota característica; y cuanto más puedas expresarla hacia el exterior, hacia el mundo, a través
de tu propia voz, tanto más podrás crear formas en ese mundo exterior que se correspondan con tu ser
interior. Observarás que, al hacer sonar tu nota, empiezas a respirar más profunda y rítmicamente. Puedes
empezar por permitir que los sonidos surjan de tu boca, hasta que encuentres un sonido hermoso y
reconfortante. Eso te ayudará a aclarar tu aura y a elevar tu vibración, simplemente el emitir notas
hermosas y reconfortantes. Eso armonizará las diversas partes de tu ser.
La evolución se produce de muchas formas, dependiendo de en qué parte del camino te encuentras. En
último término, las almas empiezan sobre la tierra en las energías más densas y se van abriendo paso
hacia las energías superiores y más exquisitas. Algunos de vosotros lo hacéis muy rápidamente, mientras
que a otros os cuesta más. ¿Cuáles son algunas de las cosas que hacen que se tarde más tiempo en crecer?
Una de ellas es la incapacidad para desprenderse de la forma cuando no hay ninguna esencia tras ella.
Cuando se ha creado una forma, pero ha desaparecido la razón para esa forma, ha llegado el momento de
desprenderse de ella. Eso mismo lo has visto en las relaciones; son muchos los que se aferrán al cascarón
de la forma cuando la energía se ha desconectado. Otra de las cosas que hace más lenta tu evolución es la
falta de propósito. Si miras hacia arriba, con la intención de llegar más alto, entonces lo harás, si es ése tu
propósito. Entonces puedes tomar cualquier situación en tu vida y preguntarte: «¿Me permite esto
evolucionar y me lleva más alto o no?». Y si no lo hace así, puedes volver a preguntarte: «¿Existe algún
modo de que pueda cambiar esta situación o estar con esta persona de tal modo que yo pueda crecer?».
Cualquier situación en la que te encuentres puedes emplearla en un propósito superior. Puedes surgir de
las energías más densas de las pesadas emociones, el temor o el dolor. El plano terrenal puede llegar a ser
un lugar hermoso que experimentar. La capacidad para disfrutar de los sentidos, de escuchar sonidos, de
tocar, sentir y conocer el amor pueden ser experiencias muy alegres. Puedes surgir también de entre
aquello que separa. Tú mismo creas separación y soledad de muchas formas. En vuestro universo, no sólo
tenéis cuerpos individuales, sino que a menudo os encontráis separados de vuestro mismo y profundo yo.
Por ejemplo, cada vez que tienes una duda, que piensas que eres lo bastante bueno o lo bastante fuerte, te
has separado de tu yo superior. El camino de tu alma consiste en unir todas tus partes y fundirlas con tu
yo superior.
También puedes hablar de propósito en términos de cosas concretas que deseas conseguir. Yo
recomendaría que antes te preguntaras: «¿Cuál es la esencia que hay detrás de la forma?». Por ejemplo, si
deseas empezar un negocio, ¿cuál es el más elevado propósito de eso, cómo sirve al planeta? ¿Cómo te
sirve a ti? Si lo que quieres es alcanzar un objetivo financiero, antes te puedes preguntar cuál es la esencia
de ese objetivo. ¿Cómo sirvo a mi propósito superior al crear esa forma? Si deseas dinero para conseguir
que tu trabajo llegue al mundo, para crear un proyecto que cure a los demás, si sólo lo quieres como un
vehículo para ello (no por razones egotistas), entonces el universo te enviará dinero en abundancia. Pero
cualquier cosa que busques poseer o a la que te quieras aferrar no hará sino hacer más lento tu creci-
miento. El universo, a su modo cariñoso y suave, tratará de impedirte que lo consigas. Si se te permitiera
tener aquellas cosas a las que te aferrarías hasta mucho después de que hubieran dejado de serte útiles, te
descubrirías viviendo inmerso en una lucha más dura y en una energía más pesada.

La vida no tiene por qué ser dura

Puedes crear alegría al ablandar tu energía. ¿Qué quiero decir con ablandar? Cada vez que los demás se
enojan contigo puedes responder con cólera y dureza. O bien puedes ablandarte tanto que eres capaz de
mirarlos con una profunda compasión. Eso separa tu energía de la de ellos al nivel de la personalidad, y te
conecta a ti en el corazón.
Muchos de vosotros pensáis que necesitáis tener una gran voluntad y control sobre vuestra energía. Si
vivís con propósito, descubriréis que también estáis viviendo en armonía con vuestra energía, y que no
necesitáis controlarla. Eso significa, en un nivel más concreto, no perder ociosamente el tiempo, ni
siquiera en vuestra mente, y resistiros a la tentación de repasar situaciones del pasado que no os aportaron
alegría. Una vez más, hacer sonar vuestra nota, cantarla, es una forma de volver a encontraros en el
centro. Observa cómo tu mente se hace más clara y libre cuando lo haces así. Cuanto más hagas sonar tu
nota, tanto más descubrirás una que sientes en armonía con tu ser. No se trata de algo que pueda ser
enseñado, sino de algo que tienes que descubrir por ti mismo. Es un sonido lleno de alegría, reconfortante
y pacífico y después de eso siempre te sientes mejor.
Antes de que nacieras no decidiste cómo, sino que simplemente decidiste qué energías evolucionarías
dentro de ti. Las cosas que ocurren, la carrera profesional que eliges, las personas a las que atraes son
simplemente el efecto de tu evolución. Son la creación y el producto de ello. Puedes sentirte confundido,
pensar que una nueva casa, o una persona, caracteriza tu progreso. En cierto modo es así, pero tu progreso
ya se ha hecho, mucho antes de que llegaran hasta ti esa nueva casa o esa nueva persona.

Haz por un momento una introspección, siente tu energía, y permite que surja una imagen, un símbolo, un
sentimiento o palabra que represente tu propósito aquí. ¿Alrededor de qué se centra tu propósito en esta
vida? ¿Cuáles han sido tus desafíos principales? ¿Qué forma has estado deseando crear en tu mundo
exterior?
El propósito superior siempre es algo que amas

Durante el próximo mes, procura ser más consciente de tu propósito. Eso siempre es algo juguetón y
alegre. El propósito superior conduce a las energías más exquisitas de la vida, como una conexión
profunda con una persona amada, la unión alegre de los amigos que juegan, el enfoque y la ligereza
mientras llevas a cabo el trabajo de tu vida. Puede existir alegría en cada momento si estás dispuesto a
vivir un propósito.
Manifestar el propósito superior significa creer en ti mismo, y creer en la bondad del universo. Si tuvieras
que tomar la decisión que más te ayudara a manifestar el propósito superior, ésta sería creer en ti mismo y
confiar en el universo. Desde mi perspectiva, hay tanto amor, hay tantas personas dentro de un radio de
diez kilómetros de tu hogar con las que podrías conectar de una manera cariñosa, hay tanta abundancia de
dinero en tu sociedad, que se podría crear cualquier propósito que tú decidieras. __
¿Cómo te sentirías si cada célula de ti mismo reconociera y estuviera en contacto con tu propósito
superior? Al mantener ese propósito en tu corazón, refinarías tu cuerpo físico, elevarías tus pensamientos
hacia lo alto y traerías paz a tus emociones. El proceso del propósito consiste en llegar hasta su yo más
interior, hacerlo salir al mundo exterior y elevarlo con tu energía. Esta vida te ofrece una oportunidad de
encontrar luz, y de vivir alegremente. Aquello que alcances en el momento de tu muerte es tuyo. Cada
ganancia que obtengas, cada lugar de tu vida donde hayas puesto alegría, cada lugar donde hayas
encontrado risas, paz y delicia, estarán ya ahí para la próxima vida, vayas a donde vayas. Cada vez que
evolucionas tu cuerpo, que comes de una manera mejor, que haces más ejercicio, que bailas, juegas, te
concentras, y aportas luz, evolucionas también en vidas futuras. Una parte del propósito de la vida
terrenal consiste en aportar tu yo superior y unirte con tu espíritu a todos los niveles. Cada uno de
vosotros tiene la habilidad para ayudar y curar a los demás, y la mayoría de vosotros tiene un sincero
deseo de que sea así.
Despiértate por la mañana, aunque sólo sea una vez al año, y sostén en tus manos tu propósito superior,
como un símbolo. Realiza el proceso del que hablo: imagina que sostienes en las manos el propósito más
elevado que viniste a crear en esta vida. Llévalo a tu corazón. Vierte luz en él, pide guía y asistencia de
las fuerzas superiores. Siente cómo tu energía se eleva y déjala ir para que pueda regresar de nuevo a ti.
Enviarás de ese modo una llamada al universo, diciéndole que estás preparado para crecer. Se te darán en-
tonces muchas oportunidades para expandirte y evolucionar, y ninguno de tus desafíos estarán más allá de
lo que puedas manejar con tus habilidades y herramientas. La tierra puede ser un lugar muy afable. No
obstante, es posible que no lo sea tanto en algunos de los niveles de energía más rudos y densos.

Aprendes y creces con todo lo que creas

Creas crisis porque ha llegado el momento en que estás cerca de tu alma, en el que te extiendes hacia el
interior, hacia el exterior y hacia lo alto y conectas con tu propósito. Si estás dispuesto a vivir con un
propósito superior, escúchate a ti mismo y conecta con tu alma, emprende la acción dejándote dirigir por
sus susurros, y no tendrás que crear crisis o luchas. Ni siquiera necesitas saber la forma de tu propósito,
sino sólo tener la intención de crear un propósito superior que aportarte a ti mismo. El propósito
representa movimiento del alma, la energía que conecta el cielo con la tierra. Está marcado por formas
concretas, una casa nueva, un matrimonio, aquellas cosas que has estado buscando. Pero eso sólo son las
ceremonias que marcan el nuevo crecimiento realizado en el alma. Precisamente porque todos vosotros
estáis creciendo muy rápidamente, tenéis que crear nuevos desafíos para experimentar quiénes sois. Esas
pueden ser oportunidades maravillosas en los ámbitos superiores, o crisis y luchas en los ámbitos
inferiores.
Si quieres vivir con un propósito superior empieza por comprometerte más con él. ¿Cómo empleas tu
tiempo? ¿Hacia dónde se dirigen tus pensamientos cuando estás a solas? Aprende a sostener un enfoque
superior, a emplear el tiempo, cuando no tengas nada mejor que hacer, en pensar por qué estás aquí y qué
tienes que ofrecer a la humanidad. El propósito procede de servir al yo superior, de ayudar a los demás y
de estar dispuesto a llevar a cabo tu visión del más elevado servicio que puedas ofrecer, sea ésta cual
fuere. Piensa en algo que puedas hacer la próxima semana, algo específico que sepas que forma parte de
tu propósito superior, ya sea de tu propósito a corto o a largo plazo. Afirma que estarás dispuesto a
reconocerlo cuando lo hayas hecho o creado así, es decir, cuando vivas con un propósito superior. Cuando
lo completes, puedes crear alguna otra cosa más nueva y concreta que hacer, formando así los peldaños
para vivir con propósito.
Mañana, mientras realizas tus actos cotidianos, procura decirte a ti mismo lo maravillosa persona que
eres. Observa la belleza que hay en ti. Siente tu fortaleza interior, reconoce lo bueno que eres. Admite lo
cariñoso que eres y percibe la luz que te rodea. Reconócete a ti mismo y, al hacerlo, busca tu propósito
superior. Sabes lo que deseas hacer a continuación. Quizá tengas razones por las que no puedes hacerlo,
viejos recuerdos y pautas que parecen detenerte, pero ahora sabes lo que quieres. Sácalo a la superficie,
extráelo del inconsciente, de los susurros de tu mente, y conviértelo en algo real. Manten tu visión delante
de ti. Si deseas una vida pacífica y tranquila, ser un buen padre o una buena madre tener un hombre o una
mujer en tu vida que te ame, te valore y te atesore, haz salir a la luz esa visión. Toma una decisión y lo
tendrás.
Consigue que tu intención sea clara. Si deseas servir al mundo y dar a conocer tu obra, si deseas crear
prosperidad, abrirte a una nueva creatividad y habilidades, siempre hay una parte de ti que sabe cómo
hacerlo. Habla con esa parte, pídele que te enseñe qué pasos hay que dar. Observa tu diálogo interior y
escucha los mensajes que te llegan desde esa parte.
Manifestar es una cuestión de confianza y creencia en ti mismo, de sostener esa visión delante de ti. Hay
muchas razones para dejar de creer y confiar en el universo y en ti mismo, pero también hay muchas más
razones para continuar. A menudo, el universo te pone a prueba para ver hasta qué punto crees en tu
visión. Cada objetivo es alcanzable si continúas trabajando en ello.

Vivir con propósito superior


HOJA DE JUEGO

1. Piensa en un objetivo específico que tengas ahora mismo. Anótalo aquí.


2. Cierra los ojos y piensa en un símbolo de la más elevada realización de ese objetivo, un símbolo
que incluya su propósito para ti y para la humanidad. Dibuja o describe tu símbolo aquí.
3. Toma ese símbolo en tus manos, llévatelo cerca del corazón y pregunta:
a. ¿Cómo aporta este objetivo más luz a mi vida?
b. ¿Cómo aporta más luz a la vida de los demás?
c. ¿Cómo sirve a la humanidad?
4. ¿Qué paso podrías dar hoy o mañana, por pequeño que fuera, para dirigirte hacia ese objetivo?
CAPÍTULO 19
Reconocer el propósito de la vida: ¿qué has
venido a hacer aquí?

Muchos de vosotros os encontráis en un estado de transición. Los estados de transición siempre crean
mucha energía. Tanto si os sentís animados o deprimidos, ciertamente os sentís vivos, llenos de espíritu y
de energía, cada vez que vuestra vida cambia. Es entonces cuando surge esa parte tan fuerte que hay en
vosotros, la parte que es capaz de desvincularse y observar, la parte que mira a la luz, que desea que
vuestra vida sea mejor, más alegre y más pacífica.
¿Qué habéis venido a hacer aquí? Reconocer el propósito de la vida os permite manifestar vuestro
destino. No me interpretéis mal; sois seres libres. No establecisteis un curso que tuvierais que seguir antes
de nacer. Preparasteis el terreno, os procurasteis ciertos padres, y elegisteis nacer en una cierta parte del
mundo. Establecisteis las circunstancias para vuestra vida para que fuerais impulsados como un proyectil
en una cierta dirección. Una vez que estáis aquí, vuestra vida es absolutamente espontánea y tenéis que
decidir sobre ella momento tras momento. No hay límite predeterminado alguno en cuanto a lo alto que
puedes ir. ¡No hay límites!

Vives en un mundo ilimitado; puedes expandirte más allá de cualquier cosa que
conozcas

Para mirar el propósito de tu vida, mira más allá de las formas de pensamiento masivo que existen.
Muchos de vosotros habéis crecido con una gran cantidad de presión por hacer, por conseguir, por ser,
por haceros un nombre para vosotros mismos, por sentiros valiosos de una forma u otra. Cuando miras el
propósito de la vida, pregúntate, a tu alma y a ti mismo: «¿Estoy haciendo esto por mí, por mi más eleva-
do bien, o lo hago para complacer a los otros, por vivir de acuerdo con la imagen que se han hecho de mí?
¿Estoy tratando de cumplir con este propósito para poder recibir una palmadita en el hombro, o
reconocimiento de los demás? ¿O lo hago porque es algo que deseo hacer, que encaja en quien yo soy,
que me aporta alegría?».
Hay tantos programas y creencias que veo en vuestra cultura acerca de ser una persona buena y valiosa,
para ganar mucho dinero, para ser bien conocido, o para ser muy piadoso. Todas esas cosas pueden ser
buenas si se hacen desde el deseo del alma. Pero pueden hacerte salir del camino si sólo se hacen para
satisfacer una imagen que surge del ego o de la personalidad. Mírate a ti mismo ahora y pregúntate: si la
sociedad no sostuviera ninguna imagen, si no admirara ser bueno o correcto, ¿qué harías con tu vida? En
vuestra cultura se ha puesto un gran énfasis en la productividad externa, en lugar de ponerlo en la paz
interna, la alegría, el amor y la compasión. Hay un sentido del tiempo que lo impregna todo: consigue esto
o aquello a la edad de tantos y tantos años o serás un fracaso. Hay un sentido de presión, de que todo tiene
que realizarse con rapidez. Yo diría que se te ha dado todo el tiempo que necesitas si en tus acciones
procedes desde el propósito de la vida.
Puedes relajarte y saber que, a medida que pasas cada día, dispones de tiempo para realizar tu propósito.
Si no tienes la sensación de estar logrando tu propósito, de que no dispones de tiempo suficiente, entonces
diría que lo que estás haciendo no es, probablemente, tu propósito. Cuando estés creando el propósito de
tu vida dispondrás de tiempo suficiente, pues tú mismo crearás el tiempo. Te parecerá tan alegre que todo
lo demás se desvanece, y tu determinación, tu enfoque y tu concentración están ahí. Si hay algo que te
obligas a hacer por deber u obligación, por la sensación de que las personas te admirarán o te respetarán
cuando lo hagas, entonces, probablemente, no estás honrando la luz que hay en tu alma.
Cada uno de vosotros tiene un propósito diferente, y no puedes juzgar a los demás por lo que veas que
hagan. Cada uno de vosotros se ha dispuesto para aprender ciertas cosas en esta vida, para crecer de todas
las formas posibles. Muchos de los obstáculos para manifestar el propósito de la vida proceden de formas
de pensamiento cultural masifica-das, de falta de formación, y también de otras personas, particularmente
aquellas que están cerca de ti. En una relación personal íntima, las personas tienden a aceptar los
objetivos y las formas de pensamiento del otro. Al mirar el propósito de tu vida, mira también a quienes
estén cerca de ti en la vida, y pregúntate si no habrás estado manifestando lo que ellos desean para ti. ¿O
tienes claro lo que deseas para ti mismo? A menudo, quienes más te aman pueden ser precisamente los
que más te retienen. No a través de su negatividad, sino a través de su amor, de su deseo de que estés con
ellos, de que vivas de acuerdo con sus imágenes y roles.
Al mirar tu propósito en la vida, pregúntate qué harías si estuvieras solo. Si no tuvieras en tu vida a nadie
que ganara de lo que tú hicieras, o que perdiera, ¿cambiaría eso tus alternativas? ¿Qué harías por ti
mismo? ¿Qué te aportaría paz y alegría? Y si la sociedad no existiera o tuviera valores absolutamente
diferentes, ¿seguiría gustándote lo que haces? Hace cien años, los valores eran muy diferentes. A las
personas se las admiraba por muchas cosas que ya no son valoradas. Las creencias de la sociedad
cambian de un modo muy fluido, y si tú basas el propósito de tu vida en lo que ves a tu alrededor,
entonces eso será tan fluido y cambiante que no reflejará necesariamente tu alma.
Imagínate que eres una roca en medio de una corriente y que ésta se mueve a todo tu alrededor. Muchos
de vosotros dejáis que la corriente os lleve de un lado a otro. ¿Estás tú centrado y equilibrado mientras la
corriente fluye a tu lado, o permites que cada impulso de la corriente te desplace de una parte a otra?
Imagínate que tuvieras una antena en la mente y que pudieras ajustaría ahora mismo de tal modo que
apuntara hacia arriba, hacia los ideales superiores que encajaran contigo. ¿Qué valoras en ti mismo?
¿Cómo deseas sentirte? Detente por un momento y pregúntate: ¿qué sentimientos deseo? ¿Qué aspecto
quiero que tenga ahora mismo mi universo? En un nivel emocional, apórtate esos sentimientos a ti
mismo, como si ahora mismo, en este momento, tuvieras tu universo perfecto. Manten esa antena ajustada
hacia arriba, en dirección a los niveles superiores del universo, y serás estable como la roca, mientras que
la corriente fluye a tu lado.

Sólo es una ilusión pensar que no tienes lo que deseas

Si crees en lo que ves, entonces estás creyendo en las creaciones del pasado. Todo aquello que tienes
ahora mismo en tu vida lo creaste del pasado. Todo aquello que tengas a partir de ahora puede ser creado
en este momento, y puede ser creado de una forma diferente. No necesitas saber específicamente lo que
harás mañana o al día siguiente. Puedes empezar por creer que tienes un propósito, un propósito concreto,
y puedes empezar por pedir que éste se despliegue ante ti. Si empiezas a creer y a actuar como si supieras
qué hacer con tu vida, así será. Levántate mañana y aparenta que eres el capitán de tu barco y que, al
menos por un día, guiarás este barco de la forma en que deseas hacerlo. Te tomarás el tiempo que
necesites, estarás con las personas con las que deseas estar, dirás «no» cuando desees decir «no», y «sí»
cuando quieras decir «sí». Comprobarás de hora en hora si estás sintiendo alegría o paz o lo que hayas
decidido que deseas sentir.
Algunos han dicho que su propósito en la vida consiste en servir y ayudar a los demás. Puede tratarse de
un propósito muy bueno y cierto si el yo está centrado, y si se presta la debida atención a conseguir que tu
propia vida funcione. Al cuidar de ti mismo, al situarte en un ambiente que aumente tu sentido de paz y
serenidad, de belleza y armonía, te encontrarás en mucha mejor posición para ayudar a los demás que si
enfocas la atención en hacer felices a los demás y no a ti mismo. Si cada persona procediera de un espacio
de armonía y belleza, del yo superior, tendríais una sociedad completamente diferente. Mira a tu
alrededor ahora mismo y contempla todas tus alternativas y opciones. Decide que, a partir de ahora,
querrás crear el mundo que deseas. Haz una introspección y encuentra ese punto de fortaleza, esa parte de
ti mismo que siempre ha sido capaz de crear las cosas que deseabas y siéntela crecer más fuerte. El mayor
don que puedes ofrecer a los demás es conseguir que tu propia vida funcione.
A menudo, el cambio y la transición en la vida se ven precedidos por la confusión, por un sentido de
pérdida o de dolor, o por la sensación de que las cosas se desmoronan a tu alrededor. Ello se debe a que
en vuestra sociedad hay muy poca formación acerca del desprendimiento, de la desvinculación de las
formas que ya han dejado de ser apropiadas. Hay una forma de pensamiento masivo sobre la escasez, lo
que hace que todavía sea más difícil desprenderse, pensando que no habrá nada mejor con que sustituir lo
que estás perdiendo. Si centras la atención en lo que deseas, si reconoces que lo que tienes es una creación
del pasado que se puede cambiar con facilidad, tu futuro puede dirigirse hacia donde tú prefieras.

Llena tus pensamientos con lo que deseas crear y lo tendrás


Existe a menudo un retraso de tiempo entre el nuevo pensamiento y el hecho de tenerlo que confunde y
detiene a mucha gente, dificultándoles el seguir pensando en lo nuevo. Los pensamientos son reales y van
hacia el exterior para crear aquello que piensa, y los pensamientos existen en el tiempo. Así, los
pensamientos pueden seguir afectándote durante un tiempo, incluso mientras cambias tu pensamiento.
Dentro de dos o tres meses, sin embargo, los nuevos pensamientos habrán adquirido impulso y habrán
creado nuevas formas exteriores que alcanzar.
Hónrate a ti mismo como individuo único. Cuando estás en compañía de otras personas, no compares tu
camino con el de ellas. A menudo comparas lo que otros están haciendo con su vida, con lo que tú haces
con la tuya, y te sientes mejor o peor que los demás. En lugar de eso, haz una introspección y mira cuál es
tu camino más elevado y compara tu vida con eso. Has leído en los periódicos historias sobre lo que le
sucedió a otra gente, y quizá pienses: «Eso puede sucederme a mí». Tú no tienes sus pensamientos, tú no
eres ellos. Lo que le suceda a los demás, sea lo que fuere, les ocurre debido a lo que son. Si oyes las
historias de otras personas, no las atraigas a tu espacio y las internalices, sino pregúntate a ti mismo:
«¿Cómo puedo ser fiel a quién soy? ¿Cuál es mi verdad?». Cada persona tiene un camino diferente, es
una expresión única de fuerza vital.
El propósito de la vida es el camino que decidas seguir, pues todo es libre albedrío
Estableces ciertas condiciones, así que desearías ciertas cosas. Puedes tener lo que deseas si estás
dispuesto a sostener la visión y creer en ti mismo de una forma consistente. Cuanto más consistentemente
creas en ti mismo, tanto mejores serán los resultados. Sería fácil si no se produjeran reveses (tal como tú
los interpretas), o si no hubiera pruebas que superar a lo largo del camino. Honra cada uno de tus reveses,
cada uno de tus desafíos o dificultades, porque ellos fortalecerán tu propósito. Ellos te ofrecen
oportunidades para comprometerte aún más con tu visión, para tener aún más clara tu intención. Si la vida
fuera demasiado fácil o simple, la mayoría de vosotros se estaría quejando de aburrimiento. Honra tus
desafíos, porque esos espacios que etiquetas como oscuros, en realidad están ahí para aportarte más luz,
para fortalecerte, para afirmar tu resolución y para extraer lo mejor de ti mismo.

Reconocer el propósito de la vida: ¿qué has venido a hacer aquí?


HOJA DE JUEGO

1. Cierra los ojos y permite que entre en tu mente una imagen o símbolo que represente tu propósito
aquí en la tierra.
2. Lleva ese símbolo a tu corazón. Pide a las fuerzas superiores del universo que insuflen más luz y
vida en él. Dibuja tu símbolo aquí.
3. Imagina que tu símbolo cambia de color, de textura y de tamaño, y déjalo que te hable con su
sabiduría y que te muestre cómo puede ser liberado para ayudar a servir a la humanidad.

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