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Estructura y Dinámica del Rol Observador

Tecnicatura Superior en Psicología Social


3º año
Módulo 2

La lectura del grupo

El observador y el coordinador cuentan con un bagaje teórico-técnico que le


permitirá identificar caracteres que los grupos inscriben en lo manifiesto y
encuentra significaciones que le otorgan sentido a los contenidos latentes. A esta
operación llamamos “lectura”.
Acceder a la lectura de lo implícito (vínculos, roles, climas grupales, defensas,
fantasías, etc.) supone aprender a traducir desde un plano a otro.
Las superficies de los grupos están plagadas de señales cuyas raíces son
inconscientes. Tales señales se convierten en signos cuando el operador encuentra
una significación asociada. Son verbales y no verbales (palabras, gestos, posturas,
silencios, suspiros, etc.)
A lo manifiesto llamamos “lo observable”, es decir: aquello que impacta nuestros
sentidos y de lo que podemos dar cuenta conscientemente. La conducta se
despliega en el plano de lo explícito, de lo que puede ser descripto con sólo mirar
y escuchar.
Cabe señalar que las interpretaciones tienen características de hipótesis y no de
verdad. Cuando interpretamos, iluminamos un aspecto del discurso con el objetivo
de que sus integrantes encuentren un saber propio que permanecía ignorado.
Es preciso puntualizar que la comunicación de ese saber no sabido debe realizarse
en el momento oportuno, respetando el timing del grupo. El coordinador calibrará
dicho timimg de acuerdo a su propia intuición profesional y al grado de conexión
empática entablada con el grupo.
La incongruencia entre los planos manifiesto y latente tiene dos vertientes:

3. Una de orden inconsciente: resistencias. Un grupo puede no entrar en tarea


por razones que todos desconocen (inconscientes).

4. Otra de orden consciente: reticencias. En este caso no se trata de un


contenido inconsciente, sino de información deliberadamente escamoteada,
omitida, ocultada.

La significación llevada al plano de lo manifiesto facilita a los integrantes del grupo


pensar al grupo y pensarse a sí mismos, lo que implica trabajar la tarea, marchar
hacia el proyecto, promover cambios.
Ello supone el despliegue de la potencialidad del grupo y de cada uno de los
individuos que integran el grupo, de su creatividad y su operatividad.

Subjetividad y Objetividad
Un grupo es un existente sumamente complejo, hay en él una inmensa cantidad
de fenómenos, de elementos puestos en juego.
Si bien la observación de un objeto es siempre subjetiva en tanto se opera desde
una selección personal desde la que se realiza un recorte y un montaje, la
percepción de quien observa y lee un grupo, atribuyéndole sentido y significación,
requiere cierta objetividad basada en sus conocimientos y actitud frente al objeto.

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Pero, en qué medida el grupo y sus integrantes en tanto objetos de conocimiento
son cognoscibles? El sustento fundamental de la objetivación no es otro que la
base conceptual teórica que da cuenta de los hechos.
Cabe señalar que los afectos, los sentimientos, los efectos contratransferenciales,
las reacciones emocionales que le suceden al coordinador y al observador,
también pueden servir como un excelente indicador de lo que está sucediendo en
el grupo, como caja de resonancia del acontecer grupal. La ventaja es su
ubicación, el estar dentro pero fuera del grupo. En este sentido, el observador
tiene más ventaja que el coordinador, quien por su función se halla más
involucrado, más requerido por el grupo.

Leer un grupo

Ustedes han vivido o están viviendo la experiencia de formar parte de un grupo en


su proceso de formación, desde la silla de “integrante de un grupo”. Pero lo
primero que hay que hacer para leer un grupo es cambiar de posición, ubicarse en
el rol de psicólogos sociales. En este curso, la idea es posicionarnos en ese rol de
profesionales y mirar el acontecer grupal desde la mirada profesional, con todas
las herramientas con las que contamos.
Ubicados en la posición (aptitudinal y actitudinalmente), el movimiento posterior
es pensar lo que acontece, poder reflexionar, sacar conclusiones. Obviamente nos
va a ocurrir primero (si coordinamos grupos de aprendizaje) que nuestro pensar
es referencial (porque es un pensar identificatorio). Esto quiere decir que van a
identificar con lo que acontece en la escena grupal. La vivencia de formar parte de
grupos es parte del proceso de formación del psicólogo social, es por ello que este
curso propone potenciar el grupo y revivir el aprendizaje grupal de modo que
sigamos construyendo juntos y aprovechando esta nueva instancia.
Leer un grupo implicará aplicar conceptos del ECRO al análisis de lo que ocurre.
Ese sería el verdadero ejercicio de la lectura.
¿Qué quiere decir leer lo que acontece en el grupo? Es darle sentido a través de la
aplicación de la teoría, los conceptos del ECRO, los conceptos teóricos, analizar lo
que acontece para que, a partir de lo observable, poder inferir qué es lo que
subyace, qué es lo que genera, determina o condiciona a esos emergentes que se
manifiestan.
¿Registramos lo observable, identificamos emergentes… y nos preguntamos por
qué?

Veamos algunas orientaciones para la lectura del acontecer grupal…

Identificar los momentos de la reunión grupal. Pensar el Emergente de


Apertura.
Cuando nos ubicamos frente a una reunión grupal, podemos ubicarnos desde un
punto de vista temporal y hablar de tres momentos: apertura, desarrollo y cierre.
La apertura es el momento inicial de la reunión. El emergente de apertura
entonces se busca en el inicio de la reunión. ¿Qué sería el emergente de apertura?
Es aquel dato, elemento o situación significativa que está dando cuenta de lo
latente y está anticipando lo que va a venir. Habitualmente en las aperturas de los
grupos uno tiene la impresión de que no pasa nada. Sin embargo, dentro de ese
fragmento, aunque parezca que no se dice nada, generalmente está escondida
una clave, esa clave es el emergente de apertura (y hay que buscarlo). ¿Donde se
lo busca? En el inicio. Si no se trata de la primera reunión, la apertura funciona
como un efecto de entrecruzamiento de lo anterior con lo actual. Entonces ese

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emergente de apertura puede dar cuenta de algo que traen y dar cuenta de la
producción grupal que se viene. Cuando lo encontramos, en realidad lo que
estamos haciendo es una hipótesis. Este emergente de apertura tiene que
desplegar hacia el desarrollo y tiene que volver a encontrarse en el cierre. El
emergente de apertura se encuentra en el cierre (modificado) si ha sido trabajado,
porque si se lo ha trabajado tuvo que haberse despegado a lo largo del desarrollo.
Por lo que hay que revisar en la crómica la correspondencia entre apertura y
cierre. Si entendemos la reunión grupal como una historia, una manera de
identificar el emergente es fijarnos si al final de la historia se vuelve al principio. El
grupo (o la reunión grupal) es un texto escrito entre todos, que tiene un
argumento. Que aparezca al cierre el emergente de apertura no significa que en la
culminación de la reunión la situación problemática se resuelva. Un grupo puede
arrastrar la misma situación conflictiva a lo largo de muchas reuniones.
Como ustedes ya lo vivieron al formar parte de grupos de aprendizaje en la
carrera de psicología social, en primer año (por ser un grupo nuevo) la cuestión de
la pertenencia y los lugares que cada uno ocupa dentro del grupo nuevo es algo
que necesariamente se tiene que dar. Lo que significa que es muy probable que,
en los comienzos, la cuestión planteada en el emergente de apertura ronde por
ahí.

Tarea y MRI
Tendremos que ver en profundidad cómo trabajan los miembros del grupo. La
tarea es el pilar en todo grupo, el otro pilar sabemos que es la interacción (y lo
que deriva de la interacción que es la mutua Representación Interna). Claro está
que será fundamental la interacción para que se lleve a cabo la tarea y para que
se configure la MRI. Por tal razón, habrá que ver de qué manera los integrantes
interactúan para llevar adelante la tarea.
Lo primero que hay que pensar en relación a la tarea es cuál es el objetivo común.
¿Cómo están trabajando en pos de ese objetivo común? ¿Cuáles son las
necesidades que mueven al grupo? Y si sienten que esas necesidades se satisfacen
mientras realizan la tarea. Es importante poner en relación necesidad-objetivos-
tarea.
Habrá que pensar cómo están estos pilares, estos organizadores grupales. Cómo
es la forma de interacción? ¿Posibilita la configuración de la MRI y la operatividad?
Sabemos que en la marcha del grupo hacia el logro de los objetivos pueden
aparecer obstáculos que tendremos que identificar como emergentes, a través de
las conductas defensivas o de los roles que se asumen y se adjudican en la
interacción.
En el campo vincular pueden surgir muchas situaciones, problemas, conflictos,
frente a los cuales se utilizarán ciertos mecanismos defensivos si el conflicto no se
puede elaborar, trabajar, resolver o procesar. Razón por la cual la interacción
grupal puede quedar perturbada en algún momento.

Teoría de Roles
Las conductas en un grupo están encadenadas. Lo que hace uno o lo que siente va
a repercutir en los otros, por eso tenemos que pensar la cuestión de la
horizontalidad grupal y la verticalidad individual.
Pensaremos qué pasa en la interacción grupal, en el Juego de las 3D. Qué roles se
asumen y se adjudican? Qué se está depositando en cada rol? Identificar los roles
subjetivos. Cuando hablamos de roles también tenemos que hablar
necesariamente de procesos transferenciales (que dan cuenta de resistencias). Ver
los roles que se están desempeñando, los objetos que se ponen en el grupo como

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modalidades vinculares de relación o clichés que están fuertemente cargados de
afectividad, relacionados a la infancia y al grupo familiar. El grupo estimula la
emergencia de ciertos aspectos regresivos de los sujetos que lo conforman. Lo que
se transfieren son fantasías, se depositan objetos o personajes de la fantasía
inconsciente en los otros miembros del grupo.
Fantasías
Recordemos que una fantasía es una escena imaginaria en la cual el sujeto es
protagonista y lo que hace es escenificar la realización del deseo. Sabemos que las
fantasías inconscientes son grandes organizadores de la vida grupal.
Podríamos recurrir a las posiciones de Klein, la circulación fantasmática de Anzieu
o los supuestos básicos de Bion para analizar esta cuestión de la fantasía como
organizador del grupo.
Con el fin de precisar el concepto de rol, podemos distinguir entre el rol prescripto,
que es el modelo de conducta socialmente institucionalizado, el rol subjetivo, o
sea, la manera como cada uno entiende el rol que va a desempeñar, y el rol
actuado, que se corresponde con la conducta propiamente dicha.
Asimismo es importante distinguir entre rol y posición. Este último es un concepto
estático que refiere al lugar que alguien ocupa en una estructura social o grupal.
El concepto de rol, en cambio, es un concepto dinámico que depende de las
expectativas y de la tarea que se lleva a cabo.
Ahora bien, desde la teoría pichoniana podemos definir al rol como un modelo
organizado de conducta en una red de interacción, ligado a expectativas propias y
de los otros.
En el grupo operativo hay tres roles prescriptos fundamentales:

-coordinador
-observador
-integrante

Respecto al rol de los primeros Pichón señala:

Desde el punto de vista de la dinámica del grupo podemos distinguir los roles
funcionales de los disfuncionales. Los roles funcionales son aquellos que crean
cohesión, integración y facilitan la resolución.
Los disfuncionales son los que crean obstáculos. Todos los integrantes pueden
jugar alternativamente ambos tipos de roles. Asimismo podemos agregar los roles
ambivalentes que conjugan ambos polos de la contradicción.
Volviendo a Pichón no hay un observador neutral, no hay operador que no afecte
al campo vincular, es un posicionamiento en el vínculo.
Desde el ser profesional, cada quien con sus verticalidades, con sus
atravesamientos, afecta ese campo vincular. Desde su saber hacer, desde su
saber aprendido, desde sus historias internas que lleva en su mochila de la vida.
Por lo tanto la actitud, pertenece al campo de la metacomunicación humana.
Puede ser imaginaria, fantasmática, por lo tanto simbólica. La actitud requiere de
una situación de transferencia. Aquello que se transfiere al otro desde su
subjetividad. El otro estará dispuesto a escuchar, a internalizar aquella escena o
bien puede ocurrir que no lo registre. Tendrá que ver con situaciones de contra
transferencia. Aquello que resuene al grupo / equipo de trabajo será entonces
aquello que afecte a sus integrantes.
Se detectarán los emergentes para poder trabajarlos, si es que se convierten en
obstáculos para la tarea.

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Es el momento de la intervención del Psicólogo Social propondrá desde su rol,
dispositivos para que el grupo modifique conductas estereotipadas, muchas veces
obstaculizadoras de los objetivos a cumplir.

Pensar el grupo como proceso


Un grupo tiene cierto argumento que da sustento a los interjuegos de roles. Uno
puede pensar un proceso grupal como un guión, así como una reunión grupal
(grupo operativo-grupo de reflexión-taller) tiene una apertura, un desarrollo y un
cierre. El proceso de un grupo también. Hay que mirar el proceso. Las etapas por
las que fue atravesando el grupo, identificar qué etapa se encuentra atravesando.
Podemos recurrir a las fases de Sartre.
Desde una concepción dialéctica de la realidad, los procesos ocurren porque son
motorizados por las contradicciones. El proceso va a ser una sucesión de
contradicciones diferentes. Cuando en un grupo está instalada permanentemente
la misma contradicción, no hay desarrollo ni modificación. Crecer es cambiar de
conflictos. Si un grupo tiene siempre el mismo conflicto, podemos decir que está
detenido en su proceso de crecimiento.

Dialéctica y Contradicciones
Pichon Riviere dice que el análisis sistemático de las contradicciones (análisis
dialéctico) es la tarea central de un grupo operativo. Aprender a pensar en grupo
operativo, es reducir el índice de ambigüedad grupal a través de la resolución
dialéctica de las contradicciones internas del grupo que adquieren forma de
dilema, paralizando a tarea y produciendo enfrentamientos entre individuos y
subgrupos. Estos enfrentamientos esterilizan la tarea, operan como una defensa
ante las situaciones de cambio. El grupo estaría en una situación resistencial ante
el cambio. La resistencia está instalada en el proceso grupal. La situación
dilemática va a tener que ser analizada y resuelta para poder recobrar el fluir del
proceso grupal.
Son cinco las contradicciones principales en el campo grupal. Cuando hablamos de
pares opuestos, de fuerzas contradictorias, la definición es que una niega a la
otra. El proyecto niega la resistencia al cambio y a su vez la resistencia al cambio
niega el proyecto, de ahí que la relación entre ambas sea de lucha. Ambas se
necesitan mutuamente, son contrarios que buscan excluirse mutuamente, pero
que se necesitan.
Para comprender el acontecer grupal tenemos que hacer un análisis histórico de
cuales han sido las condiciones de desarrollo. Y también tenemos que hacer un
análisis situacional. Esto implica considerar la concatenación, la ley de
encadenamiento universal de la dialéctica. Esta ley dice que cualquier fenómeno u
objeto de la realidad está en mayor o menor dependencia con otros objetos y
otros procesos de la realidad. De tal manera que si queremos leer un proceso
grupal, vamos a tener que entender cuál es el desarrollo del grupo y articular este
momento grupal con la situación del contexto, con situaciones de la institución,
con la individualidad de cada uno de sus integrantes.

Unidad de Trabajo
La Unidad de Trabajo es la secuencia que se da en todo grupo que cuenta con una
coordinación. Pichon Riviere dice que la Unidad de Trabajo consta de tres
elementos:

1. El Existente Grupal: Aquella situación en la cual está el grupo, la interacción


que se ha desarrollado entre los miembros en la reunión.

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2. La Intervención: Las intervenciones que hace el coordinador a partir del
existente grupal (una interpretación, un señalamiento, propone una dramatización
o un juego, hace una pregunta, da una consigna, etc.)

3. Nuevo Existente: Lo que ocurre después de la intervención del coordinador,


aquello que produce el grupo como respuesta a la intervención.

Del Existente surge la intervención, el grupo la toma, la escucha, la procesa y la


responde de una manera determinada. A partir de esa intervención se genera en
el grupo una nueva situación, alguna modificación producida por la intervención.
La intervención modifica el campo grupal dando lugar a un Nuevo Existente. Todo
esto desde la teoría, pero no quiere decir que puede surgir un nuevo existente a
través de la intervención de un miembro del grupo y no del coordinador. En la
práctica encontramos excelentes intervenciones de los integrantes. Puede ser
también que la intervención del coordinador no produzca modificaciones. Una de
las posibilidades es que no haya sido pertinente respecto al Existente y otra es
que se enfrente a las fuertes resistencias al cambio.
La Unidad de Trabajo es un esquema que sirve al equipo de coordinación para
medir la operatividad de las intervenciones, es decir, evaluar si provocaron
modificaciones o no. Es una forma de repensar las intervenciones a partir de los
efectos que producen en el grupo.