Está en la página 1de 2

LECTURAS TEMÁTICAS 6º. CIENCIA.

¿Hasta dónde llegaríamos en un viaje


en el tiempo?
Si nos desplazáramos al pasado a una velocidad de un año por segundo
tardaríamos 8 minutos en asistir al descubrimiento de América y dos años
en pasearnos entre dinosaurios, pero no nos alcanzaría la vida para ver la
formación del Sistema Solar
Día 27/03/2011 - 12.45h ABC
La idea es muy simple: imaginaremos que hemos sido capaces de construir una máquina del
tiempo casi perfecta, con la que podemos viajar al pasado o al futuro. Solo tiene una pega, y es
que los viajes no son “instantáneos”. Demoramos un segundo en recorrer -hacia adelante o
hacia atrás- un año de historia. ¿Qué acontecimientos claves de la historia del hombre y el
universo seríamos capaces de ver con nuestros propios ojos en este hipotético viaje?

Hace algunos días nos sorprendíamos analizando las enormes dimensiones del Sistema Solar.
Hoy te invitamos a maravillarnos con un loco viaje al pasado, a bordo de una máquina del
tiempo capaz de retroceder un año por segundo. ¿Que tiempo nos demandaría asistir al
nacimiento de Newton? ¿Cuanto necesitaríamos viajar para ver extinguirse a los dinosaurios?
Veremos que nuestro universo es tan antiguo, que aún en una maquina como ésta no nos sería
sencillo visitar el pasado. Pero aún así lo intentaremos.

Nos instalamos dentro de la cabina de nuestra máquina del tiempo, y nos preparamos para
comenzar nuestro viaje al pasado. Nos lleva solo 11 segundos llegar al año 2000, el
último del siglo pasado. Unos cuarenta y tres segundos después de iniciado el viaje, vemos de
pasadacómo la humanidad asiste atenta a la llegada del hombre a la Luna. A los 66
segundos de haber partido, poco más de un minuto de viaje, vemos los destellos cegadores de
las bombas atómicas arrojadas sobre Horoshima y Nagasaki. Transcurridos 1 minuto 39
segundos de viaje, las portadas de los periódicos informan del hundimiento del RMS Titanic, un
buque considerado -erróneamente, claro está- imposible de hundir. Solo 9 segundos despues los
hermanos Wright, Orville y Wilbur, dan un saltito con su Flyer 1. Prácticamente toda la
tecnología que usamos proviene de un lapso de tiempo que nuestra máquina nos
permite recorrer en unos dos minutos.

Sir Isaac Newton, poseedor de una de las mentes más prodigiosas de la historia de nuestra
especie, nació en 1642. Es decir, unos seis minutos y nueve segundos después de nuestra
partida. Cristóbal Colón descubre -sin saberlo- un nuevo continente en 1492, lo que en
nuestra escala temporal representa algo más de 8 minutos. Casi lo mismo que tarda la luz en
viajar desde el Sol a la Tierra. Llegados a este punto, podemos creer que nuestra máquina nos
servirá para recorrer -como mínimo- toda la historia de la humanidad. Veamos si es cierto.
Asistir al nacimiento de Cristo implica un viaje de unos 33 minutos. Nada que unos
viajeros intrépidos como nosotros no puedan soportar. Ver cómo los esclavos de los faraones
transpiraban construyendo las grandes pirámides -como la de Keops- nos lleva una hora y
17 minutos de viaje. Bastante poco, sobre todo si recordamos que se estima que fueron
construidas unos 2.600 años antes de nuestra era.

Entusiasmados, decidimos visitar el mundo que conoció Lucy, uno de nuestros antepasados
más famosos. Lucy fue una hembra de Australopithecus afarensis, cuyos restos fueron
descubiertos por Donald Johanson en 1974, en Etiopía. Los análisis indican que vivió hace unos
3,2 millones de años. A nuestra máquina del tiempo súper veloz, capaz de recorrer un año por
segundo, le lleva unas 890 horas -más de 37 días- alcanzar ese punto. Comenzamos a pensar
que en realidad no es tan veloz como creíamos.

Decididos a comprobar su eficacia, nos lanzamos hacia el final del período cretáceo, una época
de grandes catástrofes en la que se produjo la extinción de los dinosaurios (y de los ammonites),
hecho que de alguna manera permitió que los mamíferos ganasen terreno y más tarde alguno de
ellos evolucionase hasta poder construir una máquina del tiempo. El limite entre los períodos
Cretácico y Terciario se encuentra a unos 65 millones de años de distancia. El viaje hasta la
época de Lucy nos resultó agotador, pero en realidad fue casi un paseo: llegar al momento en
que el Tiranosaurio Rex dio las hurras requiere de más de dos años de viaje, o lo que es lo
mismo, unos 752 días. Los ammonites, que se fueron junto a los dinosaurios, habían aparecido
en el cuarto período de la Era Paleozoica -el Devónico- hace unos 415 millones de años. Llegar
hasta allí nos insumiría un total de 13 años (y un par de meses). Eso significa que estos
simpáticos animalejos pulularon por nuestro planeta unos 11 años (medidos con nuestra escala
veloz), bastante más que los 37 días que nuestra especie lleva caminando de aquí para allá.

Nuestra máquina del tiempo ha demostrado ser demasiado lenta para seguir explorando el
pasado. Si quisiésemos ver la formación del Sistema Solar no nos alcanzaría la vida,
ya que “recorrer” cuatro mil quinientos millones de años nos llevaría más de 142 años.
Decididos a todo, volvemos al presente y viajamos mil segundos hacia el futuro en busca de una
máquina más veloz. Nuestros descendientes han logrado evitar machacarse unos ha otros hasta
desaparecer, y han conseguido desarrollar una máquina capaz de avanzar un milenio por
segundo. Nos hacemos con una de ellas (por las buenas), y nos vamos a ver como se originó el
Sistema Solar. 4.500 millones de años son 45 mil siglos, por lo que la nueva máquina llega allí
en “solo” 52 días. Envalentonados, decidimos asistir al nacimiento de nuestra galaxia, que
tuvo lugar hace unos 14 mil millones de años. Aún viajando en el tiempo a razón de mil
años por segundo, demoramos 162 días en llegar allí. Puede parece un viaje agotador, pero no es
nada comparado con los 162 mil años que nos hubiese llevado realizar el mismo viaje con
nuestra máquina del tiempo original. Como puedes ver, si alguna vez construimos una
máquina del tiempo, necesitamos que sea realmente rápida para que nos sirva de algo. Caso
contrario, solo podremos visitar épocas muy cercanas a la nuestra.