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LA LENGUA EN MOVIMIENTO / Orlando Muñoz

9_ LA SINTAXIS DEL ESPAÑOL

El significado no lo comunican solamente las palabras y sus desinencias… sino también su


orden, como puede verse, por ejemplo, en español en "la gata de la abuela" o "la abuela de la
gata"… / La frase "el orden de las palabras en la oración" significa algo, mientras que cualquier
otro orden de las mismas palabras (por ejemplo, "oración las de las palabras en orden el") no
significaría nada. La primera sigue un tipo de configuración sintáctica posible en español, la
segunda es imposible. / Para aprender a hablar un idioma correcta y claramente, hay que
estudiar su sintaxis establecida; en cada lengua, la sintaxis correcta permite la clara percepción
de las relaciones mutuas de los miembros de una oración.
—Guido Gómez de Silva—

La Sintaxis es la disciplina lingüística que estudia las relaciones, las posibilidades


combinatorias, el orden y las funciones de las palabras en el discurso.

Álex Grijelmo (2006, p. 338 y 345) nos dice que “la sintaxis reúne todas las piezas que se
acoplan en nuestra mente para encadenar los pensamientos”. En tal sentido, la sintaxis sirve para
pensar, para analizar el flujo de la lengua en movimiento; nos ayuda a comprender la mecánica
del idioma para “utilizarlo mejor, para expresarse mejor, para comprender mejor”, para
manejarnos mejor en términos gramaticales a la hora de enfrentarnos a un texto. Pues, en efecto,
es en la armonía sintáctica de las unidades formales de la lengua que el texto logra su fisonomía
satisfactoria como obra humana de comunicación.

Ahora bien, dado que la lengua opera como sistema, es prácticamente imposible realizar un
análisis sintáctico sin auxiliarse de alguna otra disciplina, haciéndose necesario con frecuencia
aludir a la morfología o a la semántica, a la pragmática lingüística y hasta a la lógica, tal como
veremos en diferentes momentos del desarrollo de este capítulo.

El sintagma

El objeto básico del estudio sintáctico es el sintagma; se denomina así a toda unidad
significativa de la lengua formada por una, dos o más palabras íntimamente vinculadas que
desempeñan una función específica en la oración. Ejemplo: En la frase “los estudios semánticos
se han ampliado bastante” se pueden identificar al menos cuatro de estas unidades: los estudios,
los estudios semánticos, se han ampliado, se han ampliado bastante.

Existen diferentes tipos de sintagmas (también llamados frases o grupos sintácticos), a saber:

a) Nominal: sintagma cuyo núcleo es un nombre o sustantivo. Puede presentar las


siguientes estructuras:
• Nombre propio: Mario, Carmen Luisa Jiménez
• Pronombre: ella, eso, ustedes, quien
• Determinante más nombre: un ojo, esa luz, la maquinaria
• Determinante más nombre más adjetivo: el cielo gris, la dulce niña
• Determinante más verbo en infinitivo: el saber, el comer
• Determinante más adjetivo neutro: lo bello, lo bueno
• Con frase subordinada: la piel del bebé, la chica que vimos anoche

b) Preposicional: sintagma encabezado por una preposición que introduce por lo general a
un sintagma nominal: de madera, para ti, con las manos, por lo visto…
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c) Adjetivo o adjetival: sintagma cuyo núcleo es un adjetivo, que suele aparecer solo o
acompañado de un adverbio: caliente, grandísimo, muy lenta, súper fea.

d) Verbal: sintagma cuyo núcleo es un verbo conjugado, en estructura simple, compuesta o


perifrástica: vio, lamiéndose, había dicho, se besaron, estaba leyendo, podría querer
decir, han de saber, puede que venga.

e) Adverbial: sintagma cuyo núcleo es un adverbio, solo o acompañado de otro adverbio:


no, ayer, quizás, gravemente, muy poco, súper bien.

f) Interjectivo: sintagma cuyo núcleo es una interjección, que puede aparecer sola o con
algún complemento: ¡caramba!, ¡ay de mí!, ¡Dios mío!

g) Proposicional: sintagma que opera como una proposición subordinada a otra estructura
oracional y que, por lo tanto, cumple con alguna función sintáctica: La noche que lo
dejaron solo durmió en el bosque.

El análisis sintagmático

Consiste en determinar cada uno de los sintagmas o grupos de palabras que componen o
estructuran coherentemente la oración. El procedimiento que proponemos aquí es una variante
del llamado árbol de constituyentes o diagrama arbóreo del lingüista Noam Chomsky (1974),
quien plantea que en la estructura profunda de toda oración se evidencian dos frases o sintagmas
básicos: un sintagma nominal (SN), que coincide con el sujeto y todos sus componentes; y un
sintagma verbal (SV), que coincide con el predicado y todos sus componentes.

O → SN + SV

SN SV

Los pasos a seguir para el análisis son los siguientes:

1) Leer la oración y delimitar entre paréntesis el sujeto y entre corchetes el predicado. (En
caso de que el sujeto o la conjugación verbal hayan sido omitidos, hay que deducirlos y
reponerlos en el análisis).

2) Identificar debajo de cada palabra su categoría gramatical (Nombre, Adjetivo,


Determinante, Preposición, Verbo, Adverbio, Pronombre, etc.)

3) Relacionar las palabras que conforman sintagmas y clasificarlos (Sintagma Nominal,


Sintagma Adjetival, Sintagma Preposicional, Sintagma Verbal, Sintagma Adverbial)
desde los más simples hasta los más complejos.

4) Todos los sintagmas del sujeto deben conformar al final un sintagma nominal y todos
los del predicado deben conformar un sintagma verbal, los que aquí abreviaremos como
SS (Sintagma Sujeto) y SP (Sintagma Predicado) para dar mayor claridad al análisis.

5) Unir los dos sintagmas anteriores (SS y SP) sugiriendo que con ellos se cierra el análisis
de la oración.

Veamos la aplicación del procedimiento con dos ejemplos:


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1)
(Ellas) [han llegado muy cansadas]

Pron V V Adv Adj

SN SV SAdj

SS SP

2)
(Los rayos del sol) [quemaban su piel despiadadamente]

D N Prep N V D N Adv

SN SN SV SN SAdv

SPrep
SP
SS

El orden sintagmático

“Nuestro idioma permite una colocación libre de los elementos”, nos dice María José Llorens
Camp (1999), “pero esto no significa que exista una total libertad, sino que el orden responde
unas veces al valor funcional, y otras, al estilo o intencionalidad significativa de los hablantes”;
en tal sentido, “la colocación de cada uno de los elementos oracionales (sujeto, verbo y
complementos) viene marcada por razones lingüísticas diversas”.

Siguiendo y ampliando algunas de las ideas de dicha autora, he aquí las normas a tomar en
cuenta:

a) En sentido general, nuestra lengua es muy flexible respecto a la ubicación física de los
elementos oracionales.

Con una frase del pensador español José Ortega y Gasset, veamos algunos reordenamientos
sintagmáticos (hipérbaton) que prácticamente no alteran el sentido del enunciado:

“Sin amor, estaríamos como niños perdidos en la inmensidad del cosmos”.


Estaríamos como niños perdidos en la inmensidad del cosmos sin amor.
En la inmensidad del cosmos, sin amor, estaríamos como niños perdidos.
En la inmensidad del cosmos, sin amor, como niños perdidos estaríamos.
Como niños perdidos en la inmensidad del cosmos estaríamos sin amor.

b) Sin embargo, los determinantes, las preposiciones y las conjunciones deben situarse
antes del término lingüístico al que se refieren.

Decimos: los colores del arcoíris… Pero no: “colores los arcoíris del”.
Decimos: sillas y mesas… Pero no: “sillas mesas y”, ni “y sillas mesas”.
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c) La secuencia oracional más común de la lengua española es la de sujeto + verbo +


complementos.

La abuela trajo muchos víveres del campo.

d) Los complementos suelen aparecer tras la conjugación verbal, y el orden lógico de


aparición es el siguiente: complemento de objeto directo + complemento de objeto
indirecto + complementos circunstanciales.

e) Entre las causas principales por las cuales el orden anterior suele romperse están las
siguientes:

• Razones estilísticas, como ocurre al elaborar un hipérbaton, sobre todo en textos


poéticos barrocos.

Como decir:
Entre las hojas de los oscuros árboles sus romances aéreos cantaban las inquietas aves.

En vez de:
Las aves inquietas cantaban sus romances aéreos entre las hojas de los árboles oscuros.

• Razones pragmáticas, como ocurre en el habla siempre que se quiere enfatizar la


relevancia de algún segmento lingüístico (“según el criterio de que el primer
elemento de la oración es el más importante”).

Ella trajo helados de fresa para todos el domingo.


Helados de fresa trajo ella el domingo, para todos.
Para todos fue que trajo ella helados de fresa el domingo.
El domingo fue que ella trajo para todos helados de fresa.

f) Cuando los complementos antepuestos son el directo o el indirecto, lo habitual es que se


produzca la redundancia pronominal, puesto que posteriormente se coloca una forma
pronominal átona de tercera persona.

Las camisas las planché todas. / Planché todas las camisas.


A los niños les trajeron helados. / Trajeron helados a los niños.

g) Algunas estructuraciones oracionales provocan ambigüedad semántica, o sea que la


frase es susceptible de dos o más interpretaciones, por lo que se recomienda cambiar el
orden de ciertos sintagmas para disolver la confusión.

Veamos esta oración: “Cuando José se casó con ella ya tenía tres hijos”. En ella no queda claro si quien
tenía tres hijos al casarse era José o era ella. Por lo que sería preferible reorganizar los sintagmas para no
dejar dudas de ninguna de las dos posibilidades:

1) “José ya tenía tres hijos cuando se casó con ella”.


2) “Ella ya tenía tres hijos cuando se casó con José”.

h) Sin embargo, muchos autores se valen de ambigüedades y conmutaciones de palabras


con la intención de generar sentidos múltiples y, en consecuencia, diferentes
interpretaciones, enriqueciendo así las posibilidades expresivas de la lengua.

Veamos, por ejemplo, estos retruécanos de Luis de Góngora y Mariano José de Larra, respectivamente:
“El hombre no debe vivir para comer, sino comer para vivir”.
“¿En este país no se lee porque no se escribe o no se escribe porque no se lee?”

Las funciones sintácticas


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Cada una de las categorías gramaticales o clases de palabras que vimos en el capítulo
anterior realiza algún tipo de función en las oraciones. Conforme a la Nueva gramática básica
de la lengua española (RAE y ASALE, 2011), llamaremos funciones a los “papeles o roles que
desempeñan los grupos sintácticos en las relaciones que contraen en los enunciados”. Al
respecto, los académicos de la lengua nos dicen, además, que “las funciones sintácticas se
establecen a través de marcas formales como la concordancia o el orden de las palabras”.

Categoría Referencia Función sintáctica


Sustantivo Nombre Sujeto, Núcleo del Sujeto, Aposición,
Vocativo, Modificador Indirecto, Atributo,
Agente, Objeto Directo, Objeto Indirecto,
Núcleo del Complemento Circunstancial
Adjetivo Cualidad Modificador Directo, Atributo
Determinante Especificación Modificador Directo, Transpositor
Pronombre Sustitución Las mismas del nombre o sustantivo
Verbo Acción Núcleo de Predicado
Adverbio Circunstancia Complemento Circunstancial
Preposición Subordinación Introductor (subordinante)
Conjunción Coordinación Nexo Conector o Coordinante
Interjección Exclamación Complemento Oracional o Adjunto

Aclaración previa: Como deberá ser obvio al momento del análisis, una misma palabra no
solo puede operar con valores de otra categoría gramatical, sino que también puede
desempeñar diferentes funciones en distintos contextos oracionales. Como ocurre con las
palabras “mañana” y “planta” en los siguientes casos:

Mañana vamos a bailar.


→ Aquí opera como adverbio y funciona como complemento circunstancial de tiempo.

La mañana lucía esplendorosa.


→ En este caso opera como nombre y funciona como núcleo del sujeto.

Planta esta planta en el jardín.


→ En el primer caso “planta” opera como verbo y funciona como núcleo del predicado; en el segundo
caso opera como nombre y funciona como objeto directo.

La planta eléctrica suministra energía a la primera planta del edificio.


→ En ambos casos “planta” opera como nombre (obviamente, de realidades distintas), pero en el
primer caso funciona como núcleo del sujeto y en el segundo como objeto indirecto.

Aclarado lo anterior, veamos a continuación cada una de las funciones sintácticas y las
palabras o sintagmas que suelen desempeñarlas.

El sujeto

Esta función suele ser desempeñada por un sintagma nominal (que se refiere a un tema, un ser,
una entidad, una cosa, un concepto, etc.) del cual se dice o se predica algo en la oración. Por lo
general, el sujeto realiza la acción del verbo, por lo que concuerda con este en persona y
número. Puede aparecer al principio, en medio o al final de la oración, y para identificarlo
podemos preguntarnos: ¿quién o qué realiza la acción? o ¿de qué o de quién se habla?
Ellos lo sabían.
Eva mordió la manzana.
Era en verdad aterradora la situación.
Nadie podría evitarme esa macabra experiencia.
Aunque no era autoritaria, la voz llenaba todo el salón.
Será recompensada la que descubra el error.
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El sujeto puede disimularse o no ser obvio en la oración, en cuyo caso se suele decir que está
omitido o tácito; sin embargo, podemos evidenciarlo o deducirlo morfológicamente a partir de
las desinencias de las conjugaciones verbales.
Entregue su cabeza. (Usted)
Pensaremos por usted. (Nosotros)
Se quedaron mirándome. (Ellos)

En las llamadas oraciones pasivas pueden identificarse dos tipos de sujeto, uno con papel de
agente (o ejecutante) y otro con rol paciente (o receptor) de la acción referida por la
conjugación verbal.
La oración fue analizada por el alumno.
S. paciente S. agente

Ha sido resuelto por la policía el caso del pederasta.


S. agente S. paciente

Al presentarse informaciones como las anteriores en forma de oraciones activas, el sujeto


paciente adopta la función de objeto directo:
El alumno analizó la oración.
Sujeto O. D.

La policía resolvió el caso del pederasta


Sujeto O. D.

El núcleo del sujeto

Esta función la pueden desempeñar los nombres o sustantivos, los pronombres, así como
cualquier expresión lingüística sustantivada.
(Todos ellos) lo sabían.
Era en verdad aterradora (la situación).
(El poeta y ensayista) encabezará el encuentro.
(Un ay de dolor) se escuchó del otro lado.
(El saber demasiado) a veces es peligroso.
(Lo bueno de esto) es que ya ha terminado.
Será recompensada (la chica que descubra el error).

Los modificadores directos e indirectos

Los modificadores directos suelen ser determinantes y estructuras adjetivas, que precisan o
califican al nombre o sustantivo con el que constituyen un sintagma nominal.
(El saber demasiado) a veces es peligroso.
(Una sonrisa muy amplia) le adornaba la cara.
Será recompensada (la chica que descubra el error).

También funcionan como modificadores directos ciertos adverbios referidos a adjetivos o a otros adverbios
tanto en el sujeto como en el predicado. He aquí varios ejemplos: Un chico bastante listo resolvió el
enigma. Es algo súper especial. Corrió muy poco.

En cuanto a los modificadores indirectos, suelen ser sintagmas nominales introducidos por una
preposición y se refieren a alguna información complementaria de otro nombre o del núcleo del
sujeto.
(Uno de ellos) se enojó con el portero.
(Aquellos hombres con bigote) parecían mejicanos.
(La ventana del edificio de enfrente) permanecía abierta.

La aposición
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Es otra de las funciones que suelen aparecer en la estructura del sujeto y que es propia del
sintagma nominal. Se enuncia entre pausas o comas y se trata de una aclaración del sujeto y
hasta puede intercambiarse con él.
(Lucía, su hermana menor,) se había graduado en medicina.
(J. P. Duarte, el gran patriota,) soñaba con una patria justa.

El predicado

Esta función oracional suele ser desempeñada por un sintagma verbal, que es su núcleo, esté
acompañado o no de uno o más complementos. Se ha repetido tradicionalmente que el
predicado es lo que se dice del sujeto. Digamos además que puede expresar acciones, estados,
propiedades o procesos que se atribuyen al referente del sujeto. Al igual que el sujeto, puede
aparecer al principio, en medio, al final y hasta dividido en la oración.
Pedro llegó.
Ya lo hicimos, señor.
No me importaba para nada.
Uno de ellos se enojó con el portero.
Coloque usted las manos detrás de la nuca.
J. P. Duarte, el gran patriota, soñaba con una patria justa.

Núcleo del predicado

Se trata de una función desempeñada exclusivamente por una conjugación verbal en forma
simple, compuesta o perifrástica.
[Ya lo hicimos], señor.
Aquello [no podía medirse en términos humanos.]
[Han de saber] ustedes que ella [era una gran actriz.]

Si el núcleo del predicado es la conjugación de un verbo copulativo (ser, estar, parecer, etc.), se
anota como “cópula” en el análisis sintáctico.
El amor [es vínculo de unión.]
Cóp.

El atributo

Mediante este complemento se predica o informa sobre cualidades, atributos o peculiaridades


del sujeto. La función de atributo ―que algunos también llaman predicativo― responde a las
preguntas qué o cómo, aparece vinculada con un verbo copulativo (como ser, estar, parecer), o
con algún otro que funcione de manera semejante, y puede ser desempeñada por diversos
sintagmas o grupos sintácticos:
• Adjetival: La mañana estaba soleada.
• Nominal: Arturo es ingeniero civil.
• Preposicional: Era de madera la casa.
• Adverbial: La paciente parecía estar ya muy bien.
• Oracional: Ser humano es lo que quiero ser.
Los hay que en verdad no se concentran para nada.

El complemento de objeto directo

Se refiere al ser o a la cosa que recibe directamente la acción señalada por un verbo transitivo.
Se puede obtener al cuestionar a dicho verbo con preguntas tales como qué o a quién. Y dado
que el complemento de objeto directo también es una estructura o sintagma de tipo nominal,
puede presentarse en forma de los pronombres la, lo, las, los.
Traje frutas. → Las traje.
Me dijo eso. → Lo dijo.
La plaga invadió la cocina. → La invadió.
Visitamos al enfermo. → Lo visitamos.
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Estuvo leyendo los libros. → Estuvo leyéndolos.


Quiero que todos presten atención. → Lo quiero.

El complemento de objeto indirecto

Se refiere al ser o la cosa que recibe indirectamente la acción indicada por el verbo. Se suele
unir al verbo mediante las preposiciones a o para, por lo que responde a las preguntas a quién o
para quién. También es una estructura o sintagma de tipo nominal y puede presentarse en forma
de los pronombres me, te, se, le, les, nos, os.
Dibújame un paisaje. → (para mí)
Estaba contándote aquella anécdota. → (a ti)
Dije a Luis la respuesta. → Se la dije.
Envió libros para nosotros. → Nos envió libros.
Os manda recuerdos desde Madrid. → (a vosotros)
Compré al vendutero frutas para todos. → Les compré frutas.
Pido que se callen a los que están hablando. → Les pido que…

Los complementos circunstanciales

Como lo sugiere su denominación, se refieren a las circunstancias que afectan a la acción


planteada por la conjugación verbal. Esta función la pueden desempeñar diferentes sintagmas o
grupos sintácticos: preposicionales, nominales, adverbiales, así como proposiciones
subordinadas causales y finales. Conforme a su dimensión semántica, los complementos
circunstanciales se clasifican en:

• Circunstancial de lugar (responde a la pregunta ¿dónde?):


Dejó las llaves sobre la mesa del comedor.

• Circunstancial de tiempo (responde a la pregunta ¿cuándo?):


Mi hermana ha dicho que viene la próxima semana.

• Circunstancial de modo o manera (responde a la pregunta ¿cómo?):


Trata de hacerlo con mucha concentración.

• Circunstancial de cantidad o grado (responde a la pregunta ¿cuánto?):


Ha sufrido bastante esta señora.

• Circunstancial de compañía (responde a la pregunta ¿con quién?):


Se apersonó a la casa con un grupo de hombres.

• Circunstancial de instrumento o herramienta (responde a la pregunta ¿con qué?):


Le pegó fuertemente con un martillo.

• Circunstancial de medio o vía (responde a la pregunta ¿por cuál vía?):


Se comunican casi a diario a través de internet.

• Circunstancial de finalidad o propósito (responde a la pregunta ¿para qué?):


Presten atención para que puedan aprender más.

• Circunstancial de causa o motivo (responde a la pregunta ¿por qué?):


Se puso eufórica por lo que le dijeron.

• Circunstancial de tema o asunto (suele complementar verbos de expresión, como leer,


hablar, escribir, conversar, disertar, pensar, y responde a la pregunta ¿sobre qué?):
La psicóloga disertará acerca del estrés y la ansiedad.
He pensado acerca de eso últimamente.
Vamos a hablar ahora entorno a la violencia.

• Circunstancial de beneficiario (responde a la pregunta ¿para quién? o ¿por quién?):


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Trabaja para el servicio secreto de la policía.


Lo hizo por su madre, que tanto ha sufrido.

• Circunstancial de materia o sustancia (responde a preguntas como ¿con qué?, ¿de qué?
o ¿sin qué?):
Lo dibujó todo con tinta china.
La hizo de madera.
No puede encenderse sin combustible.

C. Circunstancial Abreviatura Pregunta para reconocerlo Ejemplo


De lugar CCL ¿Dónde? Estaba sobre la mesa.
De tiempo CCT ¿Cuándo? Vienen mañana.
De modo CCModo ¿Cómo? Hazlo lentamente.
De cantidad CCCant ¿Cuánto? Es muy poco.
De compañía CCComp ¿Con quién? Va con sus primos.
De instrumento CCI ¿Con qué? Córtalo con la navaja.
De medio CCMedio ¿Por cuál vía? Envíamela por correo
De finalidad CCFin ¿Para qué? Hay que leer para aprender.
De causa CCCausa ¿Por qué? Lloraba porque te fuiste.
De asunto CCA ¿Sobre qué? Lean sobre los taínos.
De beneficiario CCB ¿Para o por quién? Lo ha dado todo por ella.
De materia CCMat ¿De qué, con o sin qué? Las revistió de asfalto.

• Circunstancial de negación* (se presenta como adverbio negativo):


No es así.
Yo no he dicho eso.

• Circunstancial de afirmación (se presenta como adverbio afirmativo):


Ella sí sabe.

• Circunstancial de duda (se presenta como adverbio dubitativo):


Quizás lleguemos un poco más temprano.

El vocativo

Esta también es una función del sintagma nominal y se manifiesta al invocar, llamar o nombrar
a una persona o cosa personificada.
Ya lo hicimos, señor.
César, ven acá, por favor.
Te lo dije, mi vida, que todo resultaría bien.

El vocativo no corresponde ni al sujeto ni al predicado, pues siempre funciona al margen de


tales estructuras. Aunque lo parezca, en ningún caso debe confundirse el vocativo con el sujeto.
En las oraciones anteriores, por ejemplo, el sujeto es fácilmente deducible de las conjugaciones
verbales: “lo hicimos” (nosotros); “ven acá” (tú); “lo dije” (yo). En tal sentido, tampoco debe
confundirse con el sujeto del imperativo verbal, que obviamente sí es parte de la oración, como
se aprecia en las siguientes oraciones: Sal de aquí, por favor (tú, omitido); Ustedes, cállense ya.

Los complementos adjuntos

*
Nota: Con esta clasificación se asume un concepto bastante amplio de complemento circunstancial. Sin
embargo, es bueno saber que, para muchos analistas, los adverbios de negación, afirmación y duda no
refieren circunstancias, puesto que operan unas veces como oraciones con proposiciones omitidas
(―¿Hiciste la tarea? ―No.), como modificadores directos o focalizados de la acción verbal (No veo.)
como elemento enfático (Yo sí que te lo dije.), o como modalizadores oracionales o del enunciado, ya que
afectan por completo la oración (Quizás me anime a ir.).
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Se trata de complementos modalizadores periféricos o externos, que suelen expresar algún


juicio o una valoración del hablante respecto al enunciado en que aparecen; se evidencian,
además, porque se separan por pausas o comas del resto de la oración. Algunos autores les
llaman circunstantes externos. A seguidas subrayamos algunos ejemplos:
Ciertamente, no lo sé.
Ya terminamos con esto, por suerte.
Efectivamente, ya está listo.
Yo, desgraciadamente, no sé nada de eso.
Si me permiten, yo prefiero retirarme.

Los conectores

La función de conector la desempeñan diferentes tipos de palabras, locuciones o grupos


sintácticos que tienen en común establecer diversos tipos de relaciones o vínculos entre los
demás componentes gramaticales de la oración o el texto. Se trata de nexos o elementos de
enlace y, según la relación sintáctica que establecen entre dos sintagmas, se clasifican en:

• Coordinantes, como la mayoría de las conjunciones, que vinculan unidades


gramaticales de semejante categoría: y, ni, o, pero, sino, sin embargo, o sea, es decir.
Ej.: La vimos ayer, pero no le dijimos nada.

• Subordinantes, como las preposiciones, algunas conjunciones y los pronombres


relativos, que establecen relaciones de dependencia entre dos unidades gramaticales o
textuales: a, de, con, hasta, para, sin, aunque, quien, que, donde, cuando.
Ej.: No encontré las llaves donde las dejé.

Introductor

Esta función la desempeñan exclusivamente las preposiciones, en tanto subordinan o introducen


algún sintagma, sobre todo el nominal. En el siguiente ejemplo la preposición “de” introduce a
“goma” como modificador indirecto de “pelotas”, que es el núcleo del sujeto:
Ej.: (Las pelotas de goma) no son buenas.

Transpositor

Según Carlisle González (2010, p. 97), se trata de una función que desempeñan ciertos
determinantes y pronombres, así como los inclusores “que” y “si” cuando cambian o transponen
una categoría gramatical en otra, como ocurre en los casos como los siguientes:
1) Me gusta el azul.
→ La palabra azul pasa de adjetivo a sustantivo.

2) Lo dicho, dicho está.


→ La palabra dicho pasa de participio verbal a sustantivarse.

3) Ella lo hizo.
4) Sabemos que ella lo hizo.
→ La oración 3 se convierte en proposición subordinada en la 4.

La oración gramatical

La oración gramatical es una unidad lingüística comunicativa que expresa un mensaje


determinado y posee autonomía sintáctica. Esto quiere decir que la oración debe comunicar o
contener alguna información específica, que su estructura gramatical no depende de otra para
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tener sentido. Como esta es una definición muy general, vamos a ampliarla y precisarla un poco
más, desde otros puntos de vista, en el siguiente cuadro:

Desde el punto de vista… La oración se caracteriza porque…


fonético es una unidad de entonación específica (enunciativa, interrogativa,
exclamativa, imperativa)
pragmático es un enunciado que contiene algún acto de habla (afirmación,
negación, pregunta, saludo, amenaza, invitación, despedida…)
semántico es una unidad de sentido, en tanto expresa algún mensaje
sintáctico relaciona un sujeto con algo que se predica de él
textual constituye una unidad estructural conformadora de párrafos
ortográfico suele iniciar con letra mayúscula y cerrar con un punto

Clasificación morfosintáctica de las oraciones

En términos gramaticales o morfosintácticos, se suele clasificar las oraciones en función de la


cantidad o de la cualidad de sus verbos.

Por el tipo de verbos, las oraciones se clasifican en copulativas, transitivas, intransitivas,


reflexivas, recíprocas, pasivas.

• Oraciones copulativas: Son las que se construyen con verbos copulativos, como ser,
estar, lucir, parecer… Veamos estas de Pedro Henríquez Ureña:
“El gran arte está al servicio de grandes aspiraciones humanas.”
“El problema del porvenir inmediato es poner la riqueza al alcance de todos.”

• Oraciones transitivas: son aquellas que constan de un verbo que requiere de


complemento directo. Como estas de Camila Henríquez Ureña:
“La literatura nos da una forma de la verdad.”
“El personaje literario cabal tiene todas las dimensiones humanas.”

• Oraciones intransitivas: son aquellas cuyo predicado no precisa de complemento


directo, pues se construye con verbos intransitivos, como nacer, correr, nadar, morir…
Veamos estas de Aristóteles y Andrés L. Mateo, respectivamente:
“La virtud resplandece en las desgracias.”
“Los hombres existen únicamente en el seno de sus intereses.”

• Oraciones reflexivas o reflejas: son aquellas que constan de una conjugación verbal que
precisa de un pronombre reflexivo átono. Como en estos versos de Ismael Serrano:
“A veces me desdoblo y me digo al oído:
¡Qué bueno respirar, sentirte vivo!”

• Oraciones recíprocas: son aquellas que se construyen con verbos que implican un
intercambio mutuo de acción entre dos o más individuos y llevan siempre por
complemento un pronombre. Como estas de Octavio Paz:
“El mundo nace cuando dos se abrazan.”
“Si dos se besan cambia el mundo…”

• Oraciones pasivas: son aquellas cuya conjugación (perifrástica o refleja) sirve para
significar que el sujeto del verbo es paciente. Como esta:
Ella fue amada por todos los hombres y odiada por todas las mujeres.
Su cuerpo de agua había sido dibujado por un pintor sediento.

De otro lado, por la cantidad de conjugaciones verbales, las oraciones se clasifican en simples y
complejas (estas últimas denominadas “compuestas” en la mayoría de los textos escolares).
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• Oraciones simples: son las que presentan una sola conjugación verbal. En
consecuencia, solo constan de un predicado. He aquí ejemplos de la obra de Jorge Luis
Borges:
“Las tiranías fomentan la estupidez.”
predicado
“¿Por qué he de obedecerte?”
predicado

En el primer caso se predica que fomentar la estupidez es propio de las tiranías; y en la


segunda se exige una explicación, una razón o un motivo para obedecer.

Un caso especial de oraciones simples es el de las llamadas unimembres, nombre que se aplica a los
enunciados que, a pesar de que en términos pragmáticos comunican un mensaje completo, no siempre
presentan con claridad un sujeto o un predicado formal. En sentido general, se trata de condensaciones o
simplificaciones expresivas, clichés o lugares comunes, fórmulas con vocativos, así como frases
interjectivas o exclamativas, como podemos apreciar a continuación:
¡Eso!
¡¿Qué?!
¡Cuidado!
¡Dios mío!
Ahora sí…
¡Qué cosa!
Buena suerte.
Hasta luego.

Tal como se puede observar, ninguna oración unimembre debe presentar verbo conjugado, pues esto la
dota de predicado automáticamente y permite deducir su sujeto gramatical. Tampoco se debe confundir la
oración unimembre con la de predicado con verbo omitido, pues este se deduce fácilmente del contexto,
como ponemos en evidencia en el siguiente caso: “Duarte, el más ilustre de los patriotas dominicanos”. En
donde resulta fácil deducir y reponer la conjugación verbal omitida luego del sujeto: fue o es.

• Oraciones complejas: son las que tienen dos o más conjugaciones verbales, lo que
quiere decir que están formadas por dos o más proposiciones o predicados:

Creo que con el tiempo mereceremos no tener Gobierno.


Las palabras son símbolos que postulan una memoria compartida.

Hemos dicho que las oraciones complejas presentan dos o más proposiciones. El diccionario
académico oficial define el término proposición como una “unidad lingüística de estructura
oracional, esto es, constituida por sujeto y predicado, que se une mediante coordinación o
subordinación a otra u otras proposiciones para formar una oración compuesta”. Esto quiere
decir que las proposiciones carecen de autonomía o independencia sintáctica, y que su sentido
completo lo adquieren al vincularse en la oración de la que forman parte.

Veamos al respecto esta célebre oración del físico alemán Albert Einstein:
Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.

La misma se compone de dos proposiciones:


1) Si buscas resultados distintos
2) no hagas siempre lo mismo

Toda proposición tiene como núcleo una conjugación verbal en torno a la cual se complementa
su predicado. En el caso anterior se trata de los verbos “buscas” y “hagas”.
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Las proposiciones de una oración compleja se pueden relacionar por coordinación,


yuxtaposición o subordinación. En tal virtud, se clasifican de la siguiente manera:

a) Proposiciones coordinadas son aquellas que se vinculan por medio de conjunciones,


por lo que cada una mantiene su independencia sintáctica, o sea, que no depende una de
otra. Como en esta oración del pedagogo puertorriqueño Eugenio María de Hostos:
“Cumple con todos tus deberes y gozarás de todos tus derechos”.

En función del tipo de nexo que las relaciona, las proposiciones coordinadas se clasifican en:
o Copulativas: Llora el cielo y la tierra se conmueve.
No lo escribí ni tampoco lo distribuí.
o Disyuntivas: Ve a la biblioteca o sal a respirar aire puro.
O bien te tomas el jarabe, o bien masticas estas hojas.
o Adversativas: Quiere el ciego mirar, pero no puede.
No quiero esa, sino la que está enfrente.
o Explicativas: Es un silogismo, o sea, se puede razonar.
Le gustan las cosas arcaicas, es decir, las que son antiguas.
o Concesivas: Aunque no lo merezca, lo vamos a ayudar.
Si bien lo hice claramente, te lo voy a explicar otra vez.

b) Proposiciones subordinadas son aquellas que dependen de alguna proposición principal


a la cual se vinculan por medio de pronombres relativos. También aparecen
encabezadas por verboides (infinitivos, participios y gerundios) o por algún tipo de
conjunción condicional. Tomemos como referencia esta oración del escritor peruano
Mario Vargas Llosa: “El único valor existente es ahora el que fija el mercado”. Entre
sus proposiciones se crea una mutua dependencia; en tal sentido, una de ellas opera
como la proposición principal o subordinante (“El único valor existente es ahora…”) y
la otra funciona como la secundaria o subordinada (“…el que fija el mercado”).

Se suele clasificar las proposiciones subordinadas en tres grupos:

1) Subordinadas sustantivas, si operan como un sustantivo o pronombre que


complementa a un verbo: Ellos me dijeron que vendrían a las seis. → Ellos me
dijeron eso.

Los nexos más comunes para establecer la subordinación sustantiva son: que, el que, si, qué,
cuál, quién, cuándo, cuánto, cómo, dónde.

2) Subordinadas adjetivas, si operan como un adjetivo que complementa a un


nombre o sustantivo: La chica que conocimos ayer ganó mención de honor en
el concurso. → La chica conocida ganó mención de honor…

Los nexos más comunes para establecer la subordinación adjetiva son: que, quien, el cual, cuyo.

3) Subordinadas adverbiales, si operan como un adverbio o expresan una


circunstancia que complementa a un verbo.

Los nexos más comunes para establecer la subordinación adverbial son: cuando, mientras,
donde, como, según, porque, ya que, así que, por tanto, pues, aunque, a pesar de que, para
que, si, en el caso de que… En función del tipo de nexo, las proposiciones subordinadas se
clasifican en:
▪ Temporales: Te llevaré el dinero cuando deje de llover.
▪ Modales: Debes hacerlo tal como te lo indicaron.
▪ Locales: Me colocaré donde tú me digas.
▪ Causales: No pudo hacer la tarea porque se distrajo en internet.
▪ Consecutivas: Lo provocaron tanto que se enojó.
▪ Condicionales: Si quieres, te explico la clase.
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▪ Finales: Traje el micrófono para que grabemos las voces.


▪ Concesivas: Hazlo por ellos, aunque no lo entiendan.

c) Proposiciones yuxtapuestas son aquellas que carecen de nexos y se separan por pausas
o signos de puntuación. Como esta del pensador colombiano Fernando González: “No
aspiremos a ser otros; seamos lo que somos, enérgicamente”.

Los signos ortográficos más comunes entre las proposiciones yuxtapuestas son la coma, el punto y coma,
los dos puntos, los paréntesis y las rayas, siempre que estos separen dos predicaciones que formen parte
de una misma estructura oracional. Si estos signos son sustituidos por algún nexo o palabra de enlace, se
pondría en evidencia que en la estructura profunda de las proposiciones opera también algún tipo de
coordinación: Así, si alteramos un poco la oración de González, descubrimos una coordinación
adversativa: “No aspiremos a ser otros, más bien seamos lo que somos, enérgicamente”.

La concordancia

Concordancia es la “congruencia o repetición de marcas flexivas que se establece entre dos o


más elementos relacionados sintácticamente”, según definen los académicos en su Nueva
gramática básica (2011, p. 5). En términos específicos, significa que entre dos o más palabras
se expresa la misma marca o accidente gramatical, ya sea de género, de número o de persona.

Las normas de concordancia en español son las siguientes:

• Los nombres o sustantivos deben presentar concordancia de género y número con los
determinantes, adjetivos y participios con los que establece relación sintáctica.

Dejó escrita una carta muy larga.


Las últimas palabras fueron muy emotivas.

• Las conjugaciones verbales deben presentar concordancia de persona y número con los
pronombres o sujetos de la oración.

Todos vosotros lo deberéis entender.


Tú y yo también nos sumamos a esto.

El análisis sintáctico

Consiste en determinar las distintas funciones y el sistema de relaciones de cada uno de los
sintagmas que componen una oración. Su importancia radica en que permite la cabal
comprensión o interpretación de las oraciones a partir del conocimiento operativo de cada una
de sus partes.

Las fases que conlleva el procedimiento de análisis sintáctico que proponemos aquí son las
siguientes:

1) Leer la oración hasta entenderla; luego, a partir del número de sus conjugaciones
verbales, determinar si es simple o compleja. Si es simple, se le aplica todo lo que sigue
hasta la fase 10.

El barrancolí es un ave endémica de nuestra isla.


(Una conjugación verbal: la oración es simple)

Quisiera que prestaras un poco más de atención.


(Dos conjugaciones verbales: la oración es compleja)
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2) Si la estructura superficial de la oración omite algún elemento básico, como el sujeto o


la conjugación verbal, se procede a deducirlo y reponerlo por escrito entre paréntesis o
corchetes.

Buena suerte. → (Yo) [te deseo] buena suerte.

3) Para diferenciar los grandes sintagmas, se recomienda colocar entre paréntesis el sujeto
y entre corchetes el predicado.

(El cielo) [estará parcialmente nublado esta tarde.]

4) Luego, se deben subrayar el núcleo del sujeto (forma nominal) y el núcleo del predicado
(conjugación verbal).

(La temperatura) [oscilará entre 23 y 30 grados Celsius.]

5) A seguidas, se procede a identificar los modificadores o complementos del núcleo del


sujeto.

(Nuestra felicidad) [será siempre lo primero.]


MD NS

6) A continuación, se deben identificar también los complementos del núcleo del


predicado.

(Nuestra felicidad) [será siempre lo primero.]


Cóp CCT MD Atrib

7) Si la estructura sintáctica presenta también algún complemento oracional adjunto, se


procede a identificarlo.

Obviamente, (nuestra felicidad) [será siempre lo primero.]


COA MD NS Cóp CCT MD Atrib

8) Si la oración es compleja, se identifica el tipo de nexo (coordinante o subordinante) que


une sus proposiciones o el signo de puntuación que las yuxtaponen.

Frank fue a la habitación e Isabel se alegró mucho.



Coord.

Ella esperaba ansiosamente que le dijeran la verdad.



Subord..

No volvería más; estaba cansado de aquella situación.



Yuxtapos.

9) Si la oración compleja es de proposiciones coordinadas o yuxtapuestas, se procede a


analizar cada proposición como si fuera una oración simple.

(Frank) [fue a la habitación] e (Isabel) [se alegró mucho.]


NS NP Intr MD CCL ↓ NS OD NP CCC
Coord.
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10) Si la oración compleja presenta alguna subordinación, se procede a determinar si la


proposición es subordinada sustantiva, adjetiva o adverbial y se le atribuye la función
correspondiente a un sustantivo, un adjetivo o un adverbio según sea el caso. Para todo
lo demás, se aplica el análisis de oración simple.

(Ella) [esperaba ansiosamente que le dijeran la verdad.]


NS NP CCM ↓ OD
Subord. Sust.
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EJERCICIOS

1-Divide en sintagmas la siguiente frase de Rosario Castellanos:


“A veces, tan ligera como un pez en el agua, me muevo entre las cosas feliz y alucinada”.

2-Determina en qué consiste la ambigüedad de las siguientes oraciones; luego reescríbelas de tal manera
que presenten un único sentido:

Ej.: Yo encontré a Pedro cuando salía del elevador.


La ambigüedad consiste en que no está claro quién salía del elevador, si yo o Pedro. Podría resolverse
así: Encontré a Pedro cuando yo salía del elevador.

a) Fui con Miguel a casa de Luis en su bicicleta.


b) Vendemos trajes para caballeros de marcas famosas.
c) Vendemos medias para mujeres de seda.
d) Juan, Sandra y yo nos fuimos a la playa en su auto.
e) Cuando yo lo vi ya estaba muy cansado.

3-Organiza sintácticamente las siguientes palabras para conformar oraciones:

a) [ consiste al el el en temor fracaso éxito vencer ]


b) [ que se el sin busca un defectos sin queda amigos amigo ]
c) [ razonamientos la del ciencia orden matemática la y es medida los la ]
d) [ pesa el paga lo ciertamente penas y vale que amor sus]
e) [ de factor la aprender esencial aprendizaje es el voluntad del ]
f) [amor espíritus el los es verdadero como: ellos de hablan todos, visto pero han los pocos]

4-En las siguientes oraciones de José Martí, identifica la función sintáctica que aparece subrayada en cada
caso:

Ej.: "Toda la Gloria del Mundo cabe en un grano de maíz..."


Sujeto / Predicado / Compl. Circunstancial
a) "Ayudar al que lo necesita no solo es parte del deber, sino de la felicidad."
Sujeto / Predicado / Compl. Circunstancial
b) "El único autógrafo digno de un hombre es el que deja escrito con sus obras."
Núcleo de Sujeto / Núcleo de Predicado / Factor Agente
c) "El verso, por donde quiera que se quiebre, ha de dar luz y perfume."
Núcleo de Sujeto / Núcleo de Predicado / Factor Agente
d) "Hacer es la mejor manera de decir."
Predicado / Cópula / Vocativo
e) "Hay un solo niño bello en el mundo y cada madre lo tiene."
Obj. Directo / Obj. Indirecto / Compl. Circunstancial
f) "Patria es humanidad."
Sujeto / Vocativo / Atributo
g) "Solo el amor engendra melodías."
Núcleo de Sujeto / Núcleo de Predicado / Cópula
h) "Nuestro vino es ácido, pero es nuestro vino."
Modif. Directo / Modif. Indirecto / Núcleo de Sujeto
i) "El amor, Madre, a la Patria, no es el amor ridículo a la tierra, ni a la hierba que pisan nuestras plantas".
Núcleo de sujeto / Vocativo / Aposición
j) "El derecho del obrero no puede ser nunca el odio al capital; es la armonía, la conciliación, el acercamiento
común de uno y del otro."
Modif. Directo / Modif. Indirecto / Núcleo de Sujeto
LA LENGUA EN MOVIMIENTO / Orlando Muñoz

k) "Buscamos la solidaridad no como un fin sino como un medio encaminado a lograr que nuestra América
cumpla su misión universal."
Obj. Directo / Obj. Indirecto / Sujeto
l) "Hay tres cosas que cada persona debería hacer durante su vida: plantar un árbol, tener un hijo y escribir
un libro."
Obj. Directo / Obj. Indirecto / Predicado
m) "Las niñas deben saber lo mismo que los niños, para poder hablar con ellos como amigos cuando vayan
creciendo; como que es una pena que el hombre tenga que salir de su casa a buscar con quien hablar…"
Sujeto / Predicado / Factor Agente

5-Subraya y clasifica los complementos circunstanciales que aparecen en estas oraciones:

Ej.: Muy pronto se habrán olvidado de mí.


CCT

a) Quizás vaya.
b) Leí bastante anoche.
c) Lo analizaremos detenidamente.
d) Con el martillo, golpeó fuertemente la madera.
e) La policía persiguió frenéticamente a los escapados durante horas.

6-Sustituye las palabras subrayadas por la forma del femenino o del masculino que corresponda, y realiza las
modificaciones gramaticales que sean necesarias para garantizar la concordancia y la coherencia:

a) El príncipe pidió que sacrificaran una vaca.

b) Fue proclamado emperador a los veinte años de edad.

c) El juez ha de ser un hombre equilibrado y honorable.

d) La madrina de la boda lucía regia y espectacularmente elegante.

e) Este padre de familia se convirtió en un verdadero héroe para sus hijos.

f) Jamás un actor volverá a representar este papel de un rey con tanta maestría.

7-Lee el siguiente texto de José Antonio Marina y luego contesta los apartados A, B, C, D.

Mi fascinación por los fenómenos afectivos deriva, entre otras cosas, de su complejidad. Nuestros
sentimientos dependen de la actividad cerebral, de la acción química de neurotransmisores y hormonas, lo
que no significa que sean solamente eso.
Cuando sucesos fisiológicos se convierten en consciencia, surge un territorio nuevo. Lo mismo
ocurre cuando de elementos inorgánicos brota la vida. Vida y consciencia son fenómenos emergentes de
la materia. Saltos de fase.
Pero lo cierto es que las sustancias químicas producen estados sentimentales. En eso radica el
éxito de las drogas. ¿Hay una química del enamoramiento? El amor apasionado aparece súbitamente.
Una persona concreta se convierte en polo único de interés o de deseo. Ortega decía que el amor es una
enfermedad de la atención. Produce, desde luego, pensamientos intrusivos. El amante no puede dejar de
pensar en la persona amada, dotada en ese momento de todo tipo de perfecciones. Esta experiencia –que
se da en todas las culturas– es agradable, energética y euforizante. La realidad entera se transfigura y los
enamorados se sienten ágiles y vitales, por eso corren y saltan, como se ve en numerosas películas.
Para descifrar el misterio del enamoramiento, los científicos se han fijado en sustancias que
producen sentimientos parecidos. A mediados de los ochenta, Michael Leibowitz, de la Universidad de
Columbia, supuso que había una «feniletilamina natural», una variedad de anfetaminas, responsable de
esa experiencia cumbre. Antes de que se demostrara su existencia, los periodistas ya la habían
denominado «hormona del amor». Otros investigadores más cuidadosos se centraron en hormonas y
neurotransmisores ya conocidos.
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El sentimiento de intensidad, energía y euforia lo relacionaron con la dopamina y la


noradrenalina, que producen esos efectos. Por otras razones investigaron la serotonina. El enamoramiento
produce pensamientos casi obsesivos. Mi generación, que aprendió el amor en los boleros, de manera
claramente fragmentaria y sectaria, sabía que «Amor es un algo sin nombre que obsesiona a un hombre
por una mujer».
En los trastornos obsesivos se detectan bajas tasas de serotonina, luego había que hacerla
intervenir en el enamoramiento. Los antecedentes bioquímicos del amor estaban identificados: tasas altas
de dopamina y noradrenalina, tasas bajas de serotonina. Al menos eso pensaba el equipo de Helen
Fisher. El gran neurólogo Semir Zeki añadió una pieza más. Comprobó que en los enamorados había muy
poca activación de las zonas cerebrales responsables del pensamiento crítico, por eso no ven ningún
defecto en la persona amada.
Entonces entró en escena mi hormona preferida: la oxitocina, la hormona de la maternidad, el
parto y la lactancia. Uvnas-Moberg descubrió que tanto el hombre como la mujer la producen durante las
relaciones sexuales. El amor apasionado enlazaba así con la ternura. Bioquímicamente está hecho para
durar.
Me apasionan estos estudios, pero reducir el amor a bioquímica es como convertir Las meninas
en un kilo de azul prusia, dos de blanco plomo, quinientos gramos de tierra de siena, tres litros de aceite,
etc. Lo importante no son los ingredientes, sino la novedad del resultado.

A-Atendiendo al tema de que trata el texto, ¿qué título le pondrías?

B-Resume con tus palabras el contenido del texto en un párrafo.

C-Del grupo de la derecha, subraya la expresión sinónima de la que aparece en cursivas a la izquierda:

a) afectivos afectados – efectivos – afectivos


b) deriva desvío – derriba – procede
c) fisiológicos orgánicos – físicos - fisioterapéuticos
d) inorgánicos sin órganos – desorganizados – minerales
e) emergentes sustitutos – que surgen – superficiales
f) súbitamente subida – lentamente – repentinamente
g) intrusivos que se introducen – exclusivos – entrometidos
h) euforizante desesperante - embriagante – agobiante
i) transfigura desfigura – configura - transforma
j) tasas pozuelos – medidas – valoraciones

D-Basándote en el texto de Marina, subraya la respuesta que mejor completa cada uno de los siguientes
enunciados:

a) Desde el punto de vista de la conjugación verbal, la primera oración del texto es


unimembre simple compleja
b) Las proposiciones de la segunda oración del texto aparecen
coordinadas subordinadas yuxtapuestas
c) La primera oración del segundo párrafo inicia con una proposición subordinada
adverbial adjetiva sustantiva
d) El tercer párrafo inicia con una conjunción de carácter
adversativo copulativo disyuntivo
e) Las dos proposiciones subrayadas en la última oración del tercer párrafo aparecen:
coordinadas subordinadas yuxtapuestas
f) El complemento circunstancial con que inicia el cuarto párrafo es de
causa beneficiario finalidad
g) La proposición subordinada de la frase que aparece entre comillas al final del quinto párrafo es:
adverbial adjetiva sustantiva
h) El sujeto gramatical de la última oración del sexto párrafo es:
él (omitido) los enamorados zonas cerebrales
i) La palabra subrayada en la penúltima oración del séptimo párrafo funciona como
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objeto directo atributo circunstancial de modo


j) Por la naturaleza del verbo conjugado, la última oración del séptimo párrafo es
intransitiva reflexiva copulativa
k) Los nexos que relacionan las proposiciones del último párrafo son de carácter
concesivo adversativo disyuntivo

Las palabras, como las personas, cumplen roles sociales,


se coordinan, se yuxtaponen, se subordinan,
o sea que se aclaman y reclaman, se aman o se odian.