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TRABAJO FINAL DE ECONOMÍA

CUBANA
Actualización del modelo económico en Cuba.
Reconocimiento del sector privado y el desarrollo de prácticas
económicas informales.

Fidel Ernesto Castro Calis


4to año Sociología
Introducción
Por política económica puede entenderse a la intervención deliberada del
Gobierno en la actividad económica para conseguir ciertos fines u objetivos
mediante la utilización de determinados medios o instrumentos. Esta va a
representar la aplicación del análisis económico a la resolución de los
problemas económicos de la sociedad, a la vez que constituye un espacio de
conflicto de intereses en el que participan múltiples actores (agentes
económicos y grupos sociales) junto a los responsables públicos [ CITATION Mar2
\l 3082 ].

Cuba se encuentra atravesando por un proceso de “transformación de su


política económica”, con el fin de lograr un adecuado desarrollo de sus fuerzas
productivas a partir de la consolidación del Socialismo, que permitirá la
inserción exitosa del país en la economía mundial, así como “eliminar las fallas
estructurales y funcionales del proceso experimentado hasta la actualidad”
[ CITATION Jua12 \l 3082 ].

Es conveniente señalar que no es la primera vez que se lleva a cabo una tarea
como esta. Las modificaciones iniciadas a partir del 2007 deben entenderse
como continuación y ruptura del proceso de transformaciones que el país se vio
obligado a ejecutar como consecuencia de la crisis económica, de la cual fue
víctima durante el Período Especial (años 90), debido a que con la caída del
campo socialista no hubo más opción que cambiar para sobrevivir e insertarse
bajo las lógicas de la economía mundial [ CITATION Jua12 \l 3082 ].

Es interés de este trabajo investigativo analizar dentro de las actuales


transformaciones del modelo económico, la dimensión referida al
reconocimiento del “sector privado” (específicamente al trabajo por cuenta
propia) entendiendo las especificidades que el mismo adquiere bajo el marco
legal que lo ampara. Nociones que permitirán demostrar a su vez, la relación
que estos cambios guardan con la proliferación y mantenimiento de prácticas
económicas informales, a pesar de los intentos del Estado cubano por
formalizar estos espacios económicos.
Desarrollo

Actualización del modelo económico cubano:

Se entiende por actualización del modelo económico cubano el proceso


mediante el cual se pone a tono, con las circunstancias concretas de los
últimos años, el modo de organización y funcionamiento de la economía, la
manera, las vías, los mecanismos de construir una economía socialista, como
fundamento de la sociedad a la que aspira Cuba, como única alternativa real al
capitalismo[ CITATION Esc20 \l 3082 ].
Este constituye un proceso global de reformas que abarca de conjunto
aspectos estructurales, institucionales funcionales, organizacionales y
normativos que involucra a todos los niveles de dirección, el cual requiere
desarrollar capacidades directivas basadas en el conocimiento y la creatividad
permanente.
Como propósito estratégico tiende a superar las restricciones estructurales,
funcionales y del modelo vigente, crear condiciones para el progreso sostenible
económico y social, ajustar el sistema económico a las condiciones
predominantes en el contexto global y mejorar los mecanismos de control y
participación social[ CITATION CHi \l 3082 ].

Este proceso de actualización comenzó su primera etapa de aplicación en el


año 2008 y finalizó en el 2011. Durante este plazo de tiempo se llevaron a cabo
medidas dirigidas a destrabar las fuerzas productivas en la agricultura, se
elaboraron proyecciones del ajuste del empleo en el sector estatal, se
ampliaron las posibilidades para ejercer trabajos por cuenta propia y se
elaboraron y aprobaron los lineamientos en el VI Congreso del PCC. Durante
una segunda etapa (2011- 2016), se institucionalizó la Comisión Desarrollo y se
comenzaron a implementar los lineamientos de la política económica. Se logró
en cinco años la implementación del 21% de los lineamientos; aunque se
avanzó con mayor celeridad en la definición de un grupo de prioridades de
políticas. También se avanzó en el proceso de institucionalización del país y se
lograron progresos significativos en la renegociación de las obligaciones
financieras externas. Luego en una tercera etapa iniciada en el año 2016 y no
concluida aún, se reelaboraron los lineamientos económicos en una proyección
quinquenal y se concluyó la elaboración de la Concepción Teórica del Modelo,
el debate por población y su ulterior aprobación por la Asamblea Nacional.
También finalizó la construcción del Plan de Desarrollo hasta el Año 2030, el
debate por población y su ulterior aprobación por la Asamblea Nacional y se
continuó avanzando en la definición de un grupo de prioridades de
políticas[ CITATION CHi \l 3082 ].

Como resultado de todas estas mediadas se han logrado progresos tangibles


tanto en el proceso de restablecimiento del equilibrio financiero externo, como
en el proceso de renegociación de la deuda externa, mientras que los mayores
avances se han logrado en el perfeccionamiento de la política de apertura.
Igualmente, se realizó la elaboración de la propuesta teórica de las principales
características del modelo económico cubano[ CITATION CHi \l 3082 ].

Como parte de este proceso de actualización del modelo económico cubano se


ha impulsado cada vez más el desarrollo del sector privado o cuentapropista
para estimular la economía del país, sin embargo, esto ha fomentado también
la conformación de una economía informal.

Reconocimiento del sector privado dentro de la economía cubana:

Primeramente, se hace pertinente aclarar qué se entiende por Economía


Informal. Para ello se recurrirá a la conceptualización que sobre la misma
realizara Alejandro Portes, uno de los sociólogos más influyentes en el análisis
de la sociología económica del siglo XXI a fines de los años 80.

Portes redefinió la informalidad entendiéndola como “un proceso de actividad


generadora de ingresos, caracterizado por un hecho principal: no está regulado
por las instituciones de la sociedad en un medio social y legal en el que se
reglamentan actividades similares” [CITATION Por04 \p 45 \l 3082 ] . Dicho concepto
engloba la producción de subsistencia directa, el empleo remunerado no
contractual y las actividades comerciales independientes en la industria, los
servicios y el comercio.
A raíz de esto, distingue tres tipos de economía informal. Para Portes las
actividades relacionadas a la producción directa con fines de subsistencia, así
como a la mera venta de bienes y servicios en el mercado, forman parte de la
economía informal de supervivencia. Mientras que la economía informal de
explotación dependiente es la que está dirigida a mejorar la flexibilidad de la
gestión y a la reducción de costos laborales de las empresas del sector formal
a través de la contratación fuera de plantilla y la subcontratación de
empresarios informales, beneficiándose de los bajos salarios de los
trabajadores informales no organizados y de no asumir responsabilidades
legales por ellos. Por último, entiende a aquellas actividades organizadas por
pequeñas empresas con el objetivo de acumular capital aprovechando las
relaciones de solidaridad que pueden existir entre ellas como parte de la
economía informal de crecimiento [ CITATION Por04 \l 3082 ]. Es importante,
destacar que en la práctica estos tres grupos no se excluyen mutuamente,
debido a su coexistencia en un mismo entorno urbano, así como las
intenciones de quienes participan en ella.

Asumiendo estos postulados, y teniendo en cuenta que el fenómeno de la


economía informal aquí descrito adquiere características determinadas según
el contexto específico donde se desarrolla, puede afirmarse que
indudablemente en nuestro país, la presencia de la economía informal es un
hecho tácito. Adscribiéndonos a la conceptualización descrita por Portes,
entenderemos a la economía informal, como aquellas prácticas económicas
que se desarrollan y generan ingresos, fuera de los límites de la actividad
estatal.

Es quizá la articulación de las políticas económicas desplegadas por el Estado


uno de los elementos que inciden en la proliferación de prácticas económicas
informales tanto fuera como dentro de espacios formales, especificidad que
adquiere la relación establecida entre las Políticas Económicas y la Economía
Informal desde el contexto cubano.

Para explicar cómo se manifiesta esta problemática, es necesario conocer que


Cuba posee una economía abierta. Esta depende fundamentalmente para su
desarrollo de las relaciones económicas externas, lo que hace que los mayores
ingresos que se obtienen provengan principalmente del turismo, las remesas
familiares de cubanos residentes en el exterior, así como de las misiones
internacionalistas de profesionales cubanos (especialmente en el campo de la
salud), los cuales actúan como fuentes de divisas que pueden considerarse
valiosas en la implementación de una estrategia nacional de desarrollo.

Esta situación es resultado, en parte, del recrudecimiento del bloqueo


económico impuesto por Estados Unidos hace ya más de 20 años que provoca
serias restricciones para el desarrollo interno del país. A pesar de estas
dificultades el gobierno despliega una política económica guiada bajo los
principios del Socialismo, centrándose en la igualdad de derechos y
oportunidades para todos los ciudadanos.

Con el triunfo revolucionario, los medios de producción pasan a ser propiedad


del Estado, implantándose un modelo económico planificado, centralista y
subsidiado, que convirtió al empleo estatal en la principal vía de inserción en la
sociedad. El contexto generado producto del derrumbe del Campo Socialista
(principal mercado del país) unido al recrudecimiento del bloqueo económico
estadounidense, hizo que dicho modelo entrara en una profunda crisis,
propiciando un alza en los índices de pobreza que desembocaron en agudas
desigualdades sociales, situación que llevó a muchos cubanos y cubanas a
insertarse en prácticas económicas informales, a partir del deterioro de las
formas formales tradicionales, contribuyendo a la expansión de este sector
[ CITATION Jua12 \l 3082 ].
De esta manera, surge todo un marco legal para amparar a estas prácticas
económicas reconocidas como “actividades por cuenta propia”, mediante el
cual se define quiénes podían reconocerse cómo cuentapropistas (trabajadores
de empresas estatales, jubilados, desempleados que reciben subvenciones del
Estado y amas de casa) y qué tipo de prácticas podían entenderse como tales
(principalmente manuales) , siempre y cuando no generaran competencia al
Estado, a partir de todo un conjunto de medidas restrictivas que las limitan y
que paulatinamente conducen a su disminución [ CITATION Ana04 \l 3082 ].
Dicho carácter restrictivo se pone de manifiesto en la existencia de límites en
cuanto a los servicios que estas actividades podían ofrecer y en su prohibición
en determinadas áreas geográficas. Por otro lado, a los cuentapropistas se les
impedía también el acceso a créditos bancarios y el empleo de fuerza de
trabajo, ya que sólo se permitía el trabajo de familiares, todo esto se recrudece
aún más con la aplicación a estas actividades por cuenta propia, de un elevado
sistema impositivo. Esta regulación determina que los costes de producción de
la actividad sean asumidos por los propios trabajadores de este sector (Pérez,
2015).

Ahora bien, teniendo en cuenta lo anteriormente argumentado puede decirse


que históricamente se ha considerado al sector privado como un lastre para la
construcción del Socialismo cubano. No obstante, en la actual transformación
de la política económica del país, como parte de un proceso de modificaciones
estructurales mucho más amplio, donde cobran importancia otras resoluciones
como una mayor participación de las empresas extranjeras y cambios en la
gestión dentro de la propia empresa estatal [ CITATION Ric15 \l 3082 ], se ha
reconocido legalmente a dicho sector y su función dentro de la economía
cubana, dejando siempre claro, el papel predominante que juega dentro de
esta la Empresa Estatal Socialista.

Esto último demuestra que existen límites reales para el crecimiento de estas
entidades consideradas solamente como un complemento necesario para la
actividad productiva del país.
El reconocimiento del “sector privado” tuvo como precedente un proceso de
reordenamiento laboral cuyo objetivo principal fue la eliminación de las
llamadas “plantillas infladas” dentro del sector estatal del trabajo. A su vez la
eliminación de los trabajadores excedentes abrió el espacio para el
reconocimiento del trabajo por cuenta propia como alternativa de empleo para
toda esta fuerza laboral en desuso.

El Estado cubano, dentro de la actual transformación de su modelo económico


asume como nuevas formas de gestión y dirección de la economía, no solo a
los trabajadores por cuenta propia, pues les otorga igual atención a las
empresas de capital mixto, las cooperativas, los usufructuarios de tierras, y los
arrendadores de establecimientos.

Como consecuencia en la nueva legislación deben aparecer el trabajador por


cuenta propia, el pequeño y medio empresario y el contratado, que deben
diferenciarse desde el punto de vista jurídico. Al mismo tiempo se legisló para
su incorporación al sistema de Seguridad Social a quienes reciben la seguridad
por enfermedad, accidentes de trabajo, maternidad y jubilación, lo que indica
que los inscriptos en este sistema, cuentan con los mismos derechos de los
trabajadores estatales (Guliarte,2014).

Además, es necesario destacar que se plantea la posibilidad de una vinculación


real tanto con el sector público mediante contratos de producción y
prestaciones de servicios, como con el sistema financiero a partir de la
obtención de créditos, incluyendo la autorización a la contratación de fuerza de
trabajo[ CITATION Vil15 \l 3082 ]. Sin embargo, la limitación que aún persiste es la
exclusión de la lista de actividades permitidas de aquellos servicios vinculados
a actividades profesionales, de manera que se excluyen de esta posibilidad a
los graduados universitarios[ CITATION Alo13 \l 3082 ].

Ante la situación descrita, la política fiscal abogó por un sistema tributario eficaz
en la redistribución del ingreso basado en la equidad de la carga tributaria,
aplicándose mayores gravámenes a los ingresos más altos con el fin de
atenuar las desigualdades entre los ciudadanos [ CITATION Lin11 \l 3082 ].

Como puede observarse, el impulso de nuevas formas de propiedad no


estatales, entre las que se encuentran más concretamente el trabajo por cuenta
propia, constituye un mecanismo para fomentar la descentralización del
funcionamiento económico cubano [ CITATION Jua16 \l 3082 ]. De esta manera
puede afirmarse que la actualización del modelo económico está dirigida, entre
otros factores, a la disminución del control del Estado en la economía.

Una vez explicado de manera general el marco legal en lo referido al “sector


privado de la economía cubana”, se procederá a analizar brevemente el vínculo
que se establece entre la articulación de esta nueva política económica que, a
pesar de reconocer legalmente al trabajo por cuenta propia, abre el espacio
para el desarrollo de prácticas económicas informales.

Existencia, permanencia y desarrollo de prácticas económicas informales


en el contexto cubano:

Como se ha explicado con anterioridad después de los años 90 el modelo


económico cubano con respecto al tema de la informalidad ha sufrido cambios
expresados en el peso que se le ha otorgado al sector privado dentro de la
economía, pero que a su vez nunca ha contado con una base legal lo
suficientemente fuerte que asegure su desarrollo. La mayoría de la literatura
concuerda en que la ampliación de oficios abiertos a los trabajadores por
cuenta propia puede haber ayudado a reducir la dimensión del sector informal.

Por tanto, puede afirmarse que gran parte de los nuevos negocios
cuentapropistas que han proliferado actualmente, ya operaban en algún grado
en el entorno del mercado negro y la informalidad anteriormente a esta
apertura (surgidos principalmente durante la crisis del Periodo Especial).

Además, es importante destacar que se han desarrollado de forma paralela a


los espacios establecidos por las autoridades económicas, otras estructuras
para favorecer la operatividad de este sector emergente. De manera que se
puede observar un aumento de las cadenas de suministros informales de
insumos y equipamientos importados y nacionales (en la mayoría de los casos
como resultado de la corrupción en el sector estatal), junto a otro grupo de
servicios no recogidos en la legalidad vigente [ CITATION Alo13 \l 3082 ].

La convivencia de una serie de factores cuya combinación genera una precaria


situación legal e institucional, que dan lugar a las brechas que favorecen el
desarrollo de la informalidad, es un hecho verídico. Los límites al crecimiento
de los negocios contenidos en la ley tributaria que determinan una penalización
si se contrata más de 5 empleados, así como la ausencia de mercados
formales para el correspondiente suministro en este tipo de actividades, lo cual
crea el marco para el avance de redes paralelas de aprovisionamiento (muchas
de las cuales tienen su origen en el exterior) se comportan como algunos de
estos factores. Todo lo anterior, aunado a la evasión fiscal que estos procesos
generan y la consecuente afectación de los ingresos públicos, constituyen
algunos de los rasgos específicos que adquiere la informalidad en el contexto
cubano[ CITATION Ric15 \l 3082 ].

Otra de las peculiaridades de la informalidad desde nuestro territorio, es que si


bien la misma comienza con la crisis económica de los noventa no está
vinculada con el desempleo, sino con la pérdida de capacidad adquisitiva de
los salarios.

En nuestro país, existen espacios que cada vez se formalizan más pero que
siguen teniendo en su interior lógicas informales de funcionamiento. Ante esto
no escapa tampoco la economía estatal, la cual cuenta también con espacios
informales que se convierten en tales en la medida en que las personas
subsisten mediante la malversación de los recursos con los que cuenta el
Estado.

En resumen: la Economía Informal en Cuba no se piensa como fruto de una


política económica, pues quienes participan en ella, lo hacen porque se ven
obligados a insertarse en este tipo de actividad que les resulta funcional y
eficiente debido a que se encuentra signada por una estructura económica,
donde el Estado mediante acciones específicas para regular la economía
determina los espacios que se rehabilitarán en torno a la economía informal y a
la economía formal.

Conclusiones:

Como se ha podido constatar a lo largo del desarrollo de este trabajo, lo que


ocurre en nuestro país es que a pesar de la intención de crear un ambiente
legal propicio para el desarrollo de estas actividades económicas consideradas
ilegales anteriormente a la actualización del modelo económico, existe todo un
conjunto de factores que dejan espacio a la informalidad, generados
principalmente por las regulaciones estatales restrictivas que a la vez que
legitiman su funcionamiento, controlan los espacios y el alcance de su inserción
en la economía nacional.

A pesar de que la Economía Informal constituye un fenómeno social al cual


debe prestársele real atención debido a su presencia y perdurabilidad no solo
en el contexto cubano, sino como parte del escenario latinoamericano en
general, en nuestro país las investigaciones que desde el ámbito de la
Sociología han estado dirigidas al estudio de la misma son escasas. Por ello,
se hace necesario rescatar desde nuestra ciencia social la preocupación por la
dimensión económica de la realidad para estudiar desde una perspectiva crítica
fenómenos que como el de la economía informal, perduran y se reproducen
dentro de un contexto social que aboga por su eliminación.

Parte considerable de la producción teórica cubana se dirige hacia el análisis


del cuentapropismo, como resultado del contexto histórico actual, sin embargo,
la formalización de antiguas prácticas que se desarrollaban en los marcos de
un sector económico informal no trae consigo la eliminación automática de las
mismas, ya que, como en el caso cubano, surgen nuevos mecanismos
producto de la propia estructuración económica y el control estatal, que no
escapan de la informalidad.

Acudir a una perspectiva sociológica permitirá comprender a la economía per


se como parte de un mundo social mucho más amplio y sentará las bases para
el estudio de la economía informal en términos de espacio económico, lo cual
permitirá entenderla con una capacidad relacional mucho mayor de las
categorías que la componen, así como medir las relaciones que se establecen
dentro de la misma.

Es tarea de la Sociología y de la Economía en tanto ciencias sociales: indagar,


cuestionarse y criticar el porqué de estos acontecimientos, abogando por una
interdisciplinariedad entre ambas que haga más viable y cómodo el trabajo en
conjunto.
Bibliografía

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