Está en la página 1de 2

El maravilloso mundo de las sirenas

La editorial SM lanza al mercado «Atlas de sirenas», un delicioso volumen que nos


permite conocer el origen y las particularidades del mito subacuático de un modo
original y divertido. Con textos de Anna Claybourne e ilustraciones de Miren
Asiain, gustará a mayores y pequeños por su innegable calidad

Todos han oído hablar de La Sirenita de Copenhague, el célebre monumento de Edvard


Eriksen que desde 1913 luce en el paseo de la costa Langelinie, próximo al mar Báltico.
Su creación se debe al encargo de un empresario cervecero, Carl Jacobsen, que
pretendía homenajear a la bailarina danesa Ellen Price, tras su notable éxito
interpretando al personaje de Hans Christian Andersen. Más de un siglo después de su
instalación, la escultura de bronce, de poco más de un metro de alto y 180 kilos de
peso, puede considerarse el símbolo de Dinamarca, atrayendo a miles de turistas cada
año; e incluso de la cultura internacional, dando lugar a varias réplicas en el mundo,
como la del parque Europa de Torrejón de Ardoz (Madrid).

Dicho esto, ¿qué llevó a Andersen a escribir la historia de una hermosa mujer con cola
de pez en lugar de piernas? Desde luego, no fue el primero en hablar de las sirenas, un
mito originado en la Antigüedad clásica que adquirió su mayor auge durante la Edad
Media —Cristóbal Colón, tras descubrir América, anotó en su diario que había
avistado algunas frente a la costa de Haití (1493)—. Pues, sin duda, el famoso
cuentista se dejó llevar por la poderosa corriente romántica, en la que se recuperaban
leyendas e historias clásicas y medievales, para crear nuevas tramas, en este caso
destinadas a los niños. Concretamente el de La Sirenita fue el octavo de su colección de
uentos de hadas, viendo la luz en 1837. Pero, ¿en qué sirena concreta pudo inspirarse el
autor? ¿Pudo ser, tal vez, alguna de Escandinavia? No tiene por qué, ya que en cualquier
lugar del mundo, dondequiera que haya agua, existen testimonios de la existencia de
estos seres curiosos y fascinantes.

De las «amables tejedoras» a las «Mondao comehombres»

Por ejemplo, ¿sabía que el símbolo de la capital de Polonia, Varsovia, es también una
sirena? Esta se llama Syrenka, y a diferencia de su compañera danesa, está ligada a un
río, el Vístula, donde unos pescadores se cautivaron de su canto mágico y le perdonaron
la vida tras ser capturada. Otro país europeo que cuenta con sirena propia es
Francia. En este caso vive en un arroyo situado en la provincia de Poitou y se llama
Melusina. Su historia con Raymond, señor de aquellas tierras, merece la pena
conocerse, ya que está repleta de ingredientes que la convierten en un verdadero
melodrama. Lo mismo que el relato de las Jiaoren, las amigables tejedoras chinas; unas
sirenas famosas por sus tejidos mágicos cosidos con hilo de dragón, que sorprende a
propios y extraños.

Pero no todos los seres híbridos que viven bajo el agua poseen un rostro hermoso y son
amables con los humanos. En Zimbaue, por poner un ejemplo, tenemos a las Mondao
comehombres, unas sirenas de cabello largo y negro, inquietantes ojos rojos y dientes
afilados, a las que les gusta llevarse a los lugareños a las profundidades de sus lagunas
para poder devorarlos. Y aunque los lectores no lo crean, las sirenas no son
exclusivamente femeninas. Tal vez hayan oído hablar de Tritón, el hijo de Poseidón,
dios del mar, que nació con cola de pez y aletas. Un mito de la Antigua Grecia que dio
lugar a otros personajes similares, como los Ningyo, o «peces humanos» de Japón; o los
clanes de los tritones de la cultura potawatomi, en la región norteamericana de los
Grandes Lagos.

Un viaje alrededor del mundo

Para conocer en profundidad a estas criaturas subacuáticas, la editorial SM acaba de


lanzar al mercado Atlas de sirenas, un maravilloso volumen escrito por la reconocida
escritora británica Anna Claybourne, e ilustrado por Miren Asiain, artista navarra de
proyección internacional, que nos invita a recorrer los cinco continentes en busca de
ellas. De inicio, la obra, encuadernada en tapa dura y con unas calidades de lujo, nos
introduce en el propio concepto de la sirena y nos advierte sobre sus aspectos positivos
y negativos —algunas son encantadoras, pero otras pueden lanzar conjuros e
incluso hundir barcos—. Seguidamente sus páginas nos llevan de tour por Europa,
visitando países como Escocia, Alemania, Rusia o Inglaterra (¡España también tiene su
propia sirena!), para seguidamente dar el salto a Nigeria, Sudáfrica y otros países del
continente negro. Tampoco faltan Turquía, India, Corea y otras naciones de Asia; y por
supuesto Oceanía, donde también cuentan con sus propias leyendas de sirenas y tritones
—gracias a la dupla Claybourne-Asiain conoceremos a las residentes en Nueva Zelanda,
Fiji o las Islas Cook—. Un viaje alrededor del globo que culmina en América del Norte,
con las «sirenas niña» de Maine y otras sorpresas; y del Sur, con curiosos ejemplares en
Chile, Perú o la Patagonia.

Para completar el trabajo, original y exquisito de principio a fin, las autoras han
introducido una serie de capítulos técnicos en los que podremos descubrir cómo
viven las sirenas, cuáles son las más antiguas recogidas en los libros, o donde han
tenido lugar los principales avistamientos. Sin duda, un volumen que encandilará a
grandes y pequeños y que no debe faltar en ninguna biblioteca.

También podría gustarte