Está en la página 1de 6

Claudiu Cosmin Turcu – Antropología e Historia de la Familia

The origins of the incest taboo


El origen del tabú del incesto

Primeramente se habría que puntualizar en que sustrato se encuentra


el tabú del incesto, en lo natural o en lo cultural, o en ambas. Cabría
destacar primero que es exactamente el incesto o lo incestuosos, siendo
la relación carnal entre parientes dentro de los grados en que está
prohibido el matrimonio. Sin embargo esta definición ya es
problemática dado que se dan casos de sociedades en las cuales
aparece el matrimonio entre primos. La existencia de la problemática
del incesto es ya de por sí doble, dado que el origen es un tanto
ambiguo y, por otro lado, no se sabe muy bien sí tiene un origen
cultural o natural. Según diferentes autores el origen se encuentra o
bien en un componente innato en el ser humano, o bien una invención,
o creación humana.

A raíz de las teorías de Edward Westermarck, se extrae que el tabú del


incesto, es decir el rechazo a mantener este tipo de relaciones sexuales
es una medida natural, innata. Propone que es un producto de un
mecanismo, por el cual un individuo que crece cercano a otra,
desarrolla una aversión sexual hacía la otra persona, en la adultez. Sin
embargo, esta no es una explicación del porqué del tabú del incesto.
Siguiendo su explicación, defiende que a nivel evolutivo, la función de
la reproducción sexual es introducir variabilidad genética, por tanto, el
hecho de que una mutación se haya introducido en los genes de un
ascendente común, las relaciones de tipo incestuosas lo único que
conseguirá es aumentar el número de probabilidades en que esa
mutación se pase a los descendientes. Por otro lado, el hecho de que en
una sociedad endógama de composición estable, el riesgo del
matrimonio entre consanguíneos proviene de la aparición de nuevas
mutaciones, un riesgo, según Lévi-Strauss; que se puede calcular,
puesto que la tasa de aparición de una mutación en un grupo
endogámico es reducido, por tanto se conoce, sin embargo, la
probabilidad de encontrar un gen recesivo en un grupo de este tipo es
menos probable que sí el matrimonio es realizado con un extranjero.

Volviendo a la teoría de Westermarck; afirma que una explicación


evolutiva para los mecanismos del rechazo de las relaciones incestuosas
serian causadas por los patógenos, dado que son causantes de
enfermedades, y, la habilidad que tiene una bacteria de adherirse al
huésped es una de las explicaciones que propone Westermarck, dado
que, la selección natural se las ha arreglado para solucionar dicho
problema a través de la variedad genética. Las relaciones con diferentes
grupos sociales permiten a los patógenos una ventaja de pasar de
huésped a huésped, mientras que en una relación incestuosa se
aumenta la uniformidad genética, lo cual facilita a las enfermedades a
extenderse sin que una mutación las pueda parar. Por tanto, para
poder extender la variabilidad genética, primeramente tendríamos que
identificar a los individuos que podrían tener genes de parientes
cercanos.

Una de las grandes problemáticas ha sido a la hora de identificar a


parientes cercanos. Por así decirlo, la cuestión no es que una madre
reconozca a su hijo al dar a luz, sino que esa misma imagen, la de hijo,
se mantenga. La solución adaptativa es utilizando información que no
cambie en el desarrollo físico del niño, lo contrario, a, por ejemplo, la
cara de un recién nacido, ya que crece y su rostro difiere de cómo era.
Uno de los candidatos para resolver dicho problema es el Complejo
Mayor de Histocompatibilidad, el CMH, unas proteínas de la superficie
celular responsables de la aceptación o no aceptación del sistema
inmunológico. La composición del CMH de cada individuo es único, sin
embargo, en individuos con proximidad genética de los parientes,
tendrán un CMH muy similar. El CMH es detectado por el olor del
sudor y de la orina, por tanto, esas propiedades hacen al CMH un
sistema estable para discriminar entre parientes cercanos
genéticamente y parientes no cercanos genéticamente. Numerosos
estudios acerca de dicho componente han demostrado que el ser
humano es capaz de distinguir entre parientes y no parientes
basándose solamente en el olor.

Otra teoría a nivel psicológico tiene que ver con un sentimiento de


repugnancia. Se ha especulado con que la función original de la
repugnancia era para evitar la ingesta de substancias perjudiciales,
como un patógeno, el cual podría haber sido el causante en la evolución
humana del rechazo a mantener relaciones sexuales con personajes que
tienen genes cercanos. La repugnancia es medida a través de las
propiedades químicas alimento, de la misma manera que la
identificación de un familiar, está estrechamente relacionado con el
sistema CMH, u otros químicos. Esto podría haber ocasionado
mutaciones que podrían haber asociado la base química del
reconocimiento a la repugnancia. Sin embargo hay otros autores que el
tabú del incesto no lo relacionan con un proceso evolutivo natural, sino
con una creación mística, totémica, como Durkheim, el cual analiza las
creencias que afectan a la sangre, donde es considerado como un
símbolo sagrado, por ello de desarrollan prohibiciones. A raíz de la
sangre menstrual, en donde los hombres no podrían contraer
matrimonio en el seno de su clan, dadas las restricciones místicas, se
debían buscar una mujer fuera del clan, uno en el cual la sangre no
fuese un símbolo sagrado. Por tanto, la prohibición del incesto, tal y
como lo concebimos en la actualidad, no sería más que el vestigio de ese
conjunto complejo de creencias y prohibiciones. Una vez más
encontramos el paralelismo entre exogamia y endogamia. Según Lévi-
Strauss la sociedad se compone de un sistema de relaciones, donde la
lógica del tabú del incesto es el intercambio de mujeres entre diferentes
grupos de hombres, por tanto es universal. Por tanto, estos tabús, se
podría argumentar que en vez de prohibir el acto sexual con un pariente
cercano, prohíben el hecho de no intercambiar, de no promover una
cooperación bonificaría, una alianza entre familias. Podría ser una
explicación viable, pero tendría que ser innata, un aspecto que él criticó
en la teoría de Westermarck.

También se podría enfocar desde el punto psicológico, en donde la


hipótesis de que las relaciones sexuales, a pesar de ser unas prácticas
relativamente empleadas, se le atribuye e interpreta como un fenómeno
con efectos perjudiciales, como por ejemplo, en las poblaciones
endogámicas se uniformiza la variabilidad genética, provocando un
deterioro en caso de alguna mutación, dado que no se encuentra con
una barrera genética. Aunque no necesariamente debe ser una
consecuencia de la herencia genética, también puede ser provocado por
una herencia cultural y de las normas morales, en donde el tabú del
incesto es transmitido socialmente como sí de un pecado se tratase.

Ahora la cuestión a tratar es de sí el tabú del incesto es un proceso


natural, como afirma Westermarck, o de un proceso cultural, de una
creación social; o de ambas. Es muy tentadora la hipótesis de
Westermarck dado que es un tanto especulativa, sin datos concretos,
por tanto, nos dejamos llevar por la corriente y aceptamos que el tabú
del incesto es una consecuencia de la selección natural. Sin embargo, la
teoría de Lévi-Strauss también sigue una lógica interna seductora. La
creación del tabú del incesto para así promover el intercambio de
mujeres entre grupos de hombres. Pero, encuentro un fallo relevante en
dicha teoría, dado su carácter universal, ¿Cómo es posible que se haya
extendido esta práctica del intercambio en todo el planeta? Es decir,
debió de surgir de alguna sociedad, a no ser que se den casos de
prácticas de intercambio espontáneas por diferentes lugares, casi al
mismo tiempo, la explicación cae por su propio peso. Tampoco explica
sí el hecho de que el intercambio matrimonial y los intercambios
económicos forman parte integrante de un sistema fundamental de
reciprocidad, es un estado consciente o inconsciente. Es muy parecido
al intento de relacionar la exogamia y el tabú del incesto de Durkheim,
pero a una escala mayor. Sin embargo, sigue sin explicar la
repugnancia o la aversión que provocan las relaciones incestuosas. De
ahí que la teoría no pueda sostenerse por su propio peso, dado que el
componente psicológico nos impide concebir dichas relaciones, y no es
una explicación acerca del movimiento de mujeres.

Según la teoría de Westermarck, un niño que haya crecido junto a otra


persona crea una aversión sexual hacía la otra persona de adulto, sin
embargo, hay algunos casos en los cuales se han visto matrimonios
entre primos. Solamente concibiendo esta realidad, las dos teorías,
tanto la de Lévi-Strauss como la de Westermarck denotan un
componente erróneo. Ni el mecanismo psicológico, ni es sociológico, ni
el componente biológico consigue explicar dicha práctica.

También sería coherente parafrasear e Freud a la hora de referirse


sobre el tabú, o mejor dicho sobre la aversión innata del tabú del
incesto; según él no tendría sentido, dado que sí hay una aversión
innata del incesto, no tendría sentido que existiese el tabú. Ciertamente
sería así, de no ser porque da a entender que el tabú del incesto sería
una construcción cultural, social, obviando todos los componentes, los
mecanismos fruto de la selección natural y de las mutación, a la hora
de crear este tabú.

A modo de conclusión de podría decir que el tabú del incesto es un


tema escurridizo de tratar, dado que no es posible sobreponer el
componente cultural al natural, o el componente natural al cultural.
Pero tampoco son una combinación en términos estrictos de las dos,
dado que el factor psico-biológico puede parecer que se sobrepone sobre
el factor socio-cultural, sin embargo, las dos explicaciones son
perfectamente argumentales, con alguna que otra discrepancia. De la
misma manera no es posible realizar un análisis específicamente en
términos biológicos o un análisis estrictamente cultural.

Las implicaciones a la hora de estudiar el tabú del incesto son


demasiado grandes como para obviar las teorías ya existentes, ya sea a
nivel mágico-religioso o totémico, a nivel material o a nivel psicológico.
Pero, volviendo a Lévi-Strauss, el tabú del incesto se vuelve un poco
más manejable, dado que de lo que se trata es que las consecuencias
inmediatas tiene repercusiones económicas, o más bien culturales,
donde el intercambio de las mujeres se haga en un grupo determinado,
y no en un régimen privado, donde la lógica es la de la supervivencia del
grupo, es decir, lo social ante lo natural, la importancia del colectivo
sobre lo individual. Por tanto, la consecuencia de las mutaciones en las
relaciones consanguíneas no es un problema relevante, o al menos no a
corto plazo. Sin embargo las observaciones de Westermarck dictan todo
lo contrario, aunque también se ha de decir que la lógica de la
endogamia de Lévi-Strauss es bastante plausible. Sin embargo, lo que
no consigue resolver es, sí la lógica es el intercambio de mujeres en una
sociedad cualquiera, ¿cómo es posible que hayan tantos divorcios en las
sociedades en las cuales los primos cruzados son casados? Teniendo en
cuenta que han crecido juntos, la teoría de Westermarck ayuda a
entender este tipo de situaciones. Por otro lado, las teorías sobre lo
totémico no ayuda a entender muy bien del todo por donde va
encaminado el tabú del incesto, ya que se trata de una sociedad
determinada, y su expansión, y posterior globalización de la idea sigue
siendo una incógnita.

También podría gustarte