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Bodega de algodón de la Fábrica de Hilos y Tejidos del Hato S.A.

Fabricato 
5pm 
Betsabé está recorriendo a hurtadillas la bodega de algodón, recorre las hileras de estantes
con sigilo, buscando. Al llegar a las ultimas hileras se encuentra con la puerta de un cuarto
pequeño y oscuro, del cual solo vemos la puerta, se escucha un golpe en la pared seguido de
unos murmullos y sollozos ahogados.   
Betsabé se detiene en seco, el sudor frio le recorre la espalda, se le hace un nudo en el
estómago y siente como su garganta se seca. La rabia de sentirse impotente la invade. Para
tranquilizarse, comienza a susurrarse a ella misma. 
Betsabé: (en susurro, tratando de calmarse)  Calma. (suspira)  Maldito asqueroso, ¿qué hago?
(se gira) ¡llamo a alguien!, no, seguro que me va peor, pero... pero... no, algo tengo que hacer. 
 (Indecisa)  Y si la llamo por su nombre y luego corro... no, no, no, eso no serviría de nada...  
Desde adentro 
Ausencia: (Suplicando)  No, se lo ruego, no... ¡No! (El grito es silenciado)  
Suena una cachetada, seguida de  sollozos.   
Capataz: Si ve lo que me hace hacer, sea mansita... (Pausa) Como si uno no las
viera ofreceserle a cualquiera, muertas de hambre, desagradecidas... (Pausa)... yo la vi, yo la vi
con sus ojos de perro, pidiendo, no se va a hacer la inocente ahora... (Pausa) ¿Quería un
adelanto? (Risa)…  
La puerta suena como para abrirse seguida de un golpe seco. (Pausa) 
Entre tanto Betsabé apurada baja su vista al piso, revisándolo, encuentra una base de madera
donde se carda el algodón, la toma.... Pero mientras lo hace se escucha: 
Capataz: Usted sabia como era conmigo... (resoplido, seguido de un jadeo) 
Lanza la base de madera, se estrella contra la puerta. 
Capataz: (Sobresaltado por el ruido sale del cuarto acomodándose los pantalones, mira la
bodega acostumbrando los ojos al cambio de luz) ¿Qué hace aquí?... (la reconoce) !Lárguese!
¿Por qué no está en su puesto de trabajo?  
Betsabé: (Contundente)  Necesito más algodón.  
Capataz: Aquí no queda nada. 
Betsabé: En ese cuarto puede que sí. 
Del interior del cuarto suena un tenue quejido. 
El Capataz al oírlo hace un gesto de  impaciencia,  Betsabé mira al capataz,  él  duda un
momento, pero de inmediato recobra la postura de autoridad. 
Capataz: (amenazante) ¿Quién la mando por el algodón?   
Betsabé: Ya le dije, estoy buscando algodón, se me acabo.  
Capataz:  No jodas que la dejaron venir así no más... (Pausa,  mira de soslayo al cuarto) Esto
le va a costar. 
Betsabé: Sepa que no le tengo miedo. 
Capataz: Ya va a ver como su arrogancia le sale por la culata. De eso me encargo yo. Que se
creyó esta gran pendeja. (Se dirige hacia Betsabé) 
Del cuarto se escuchan ruidos. El capataz  dirige su mirada al cuarto, este permanece obscuro
para el público. Se escucha un golpe, (resbalo) seguido de la salida torpe de unos pies
pequeños y amoratados, el resto del cuerpo sigue dentro de la habitación.  El capataz mira a
Betsabé burlonamente. 
Capataz:  (con ironía, refiriéndose  al cuarto)  Lastima, otra que se va a tener que ir.  
Betsabé:  (conteniendo la ira) Miserable, va detrás de las huérfanas, de las más hambrientas
siempre... 
Capataz: Usted creyó que iba a venir aquí a salvar a esa; esa se buscó su suerte, todas ustedes
son iguales, en el fondo no pueden resistirse. 
Se acerca a Betsabé para hablarle de cerca, le toma las mejillas con una mano 
Betsabé: (Retándolo) Le recomiendo que por su bien no se meta conmigo, me sé defender,
usted cree que por mujeres y pobres nos puede tratar como se le dé la gana, asqueroso.
(Escupe en la cara al capataz) 
Capataz: !Esta gran pendeja!  
Betsabé aprovecha la distracción para zafarse del Capataz he ir al cuarto.  Betsabé  sale
horrorizada del cuarto. 
Betsabé: Angustias no respira. ¡Animal, la mato! 

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