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Partidos políticos en Colombia

Jordy Villalta

Universidad Sergio arboleda

Organismo del estado colombiano

Abril, 2019

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Introducción

Colombia se caracteriza por tener un sistema bipartidista anterior a la Constitución de 1991 y


un sistema multipartidista posterior a esta, una tradición electoral y unos partidos políticos que
existen desde hace muchos años atrás. Otra característica fundamental del ámbito político de
Colombia es que, históricamente, al interior de los partidos se han dado divisiones. Los
independentistas se fraccionaron en Bolivarianos (conservadores) y Santanderistas (liberales). De
forma que, atendiendo la historia de configuración del poder político en Colombia, se puede
pensar que los partidos liberal y conservador proceden de una división derivada de las facciones
independentistas, patriotistas, federalistas y centralistas. Actualmente también hay una
fragmentación del sistema de partidos políticos, dando origen a partidos como el Partido Centro
Democrático y el Partido Social de Unidad Nacional, además de haber en los partidos políticos
corrupción y falta de participación política de los ciudadanos.

Desarrollo
Se debe partir del hecho de que en el partido político es donde debe concentrarse
democráticamente el poder político siendo un actor importante del sistema político. En Colombia
el sistema de partidos está compuesto por partidos y movimientos políticos que tienen el mismo
tipo de personería jurídica. Los dos tienen derechos y garantías, deberes y obligaciones.
Nacimiento y consolidación de los partidos políticos en Colombia: Partido liberal y
conservador
En la historiografía colombiana del siglo XIX, los estudios sobre la Primera República
Granadina (1810 - 1816), conocida popularmente como “patria boba”, nombre dado por el
precursor Antonio Nariño en el año 1823, son de gran importancia, pues en ellos se encuentran
los orígenes ideológicos y políticos de Colombia, con líneas tendenciales en los siglos XIX, XX
y en los umbrales del siglo XXI de nuestra época.
Durante la primera fase de la formación del Estado (desde la independencia hasta fines de la
década de 1850), fuerzas anti centralistas se levantaron en 1826 y 1828 en contra de la Gran
Colombia y el proyecto centralizador de Bolívar. En 1830 y 1831 otras dos revoluciones,
surgieron en oposición a la centralización del poder, la segunda de las cuales culmino en la
revuelta con base en Pasto, la guerra de los supremos (1839-1842), que marco una división en la
formación de partidos y la construcción del Estado. La segunda fase de la construcción del

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estado comenzó con las reformas liberales de la década de 1850, seguidas inmediatamente por la
insurrección conservadora de 1851y la revuelta en contra del General José María Obando. Esta
revuelta provoco una contrarrevolución que modelo el diseño de las instituciones estatales hasta
principios del siglo XX (Guillen, 2006).
Para empezar, se hará una breve síntesis de la historia política colombiana entre los años 1810
y 1856. Poco a poco se fue dando una coyuntura favorable al ánimo independentista. Habían
inconformidades entre la población de diverso tipo: la exclusión de los criollos de toda
participación en el gobierno; el peso excesivo de los impuestos; el monopolio del comercio en
manos de los ingleses, holandeses y franceses, y que generaba además factores estructurales de
recesión; y el absolutismo, que se oponía a las nuevas ideas liberales (Blanco, 2007).
En Julio de 1810 se produjo en Santa Fe un alzamiento detonado por motivos tales como el
florero de Llorente; que llevó a declarar Cabildo Abierto, a deponer al Virrey y a suscribir un
Acta de Independencia. También se plantea un enfrentamiento mayor entre defensores de
federalismo y centralismo, a cuya causa se desata la primera guerra civil. Todavía ésta no ha sido
plenamente superada cuando el Congreso granadino recoge a Simón Bolívar (Blanco, 2007).
Las guerras de independencia luchadas por Colombia entre 1811 y 1822, tenían como
objetivo ganar el control de un territorio que le era disputado tanto por España como por
Venezuela. Como parte de la alianza con Venezuela, en 1819 se creó la Gran Colombia, que
también incluía a Ecuador, pero solo duro hasta 1830; y su disolución redujo al país a La Nueva
Granada (Guillen, 2006).
Santander no compartía el modelo constitucional bolivariano. Esa misma opinión era
compartida con todos los liberales neogranadinos, liderados por Santander. Por ello, los
colaboradores de Santander lanzaron una campaña en contra de Bolívar en el Congreso y en la
prensa. Bolívar llego a Bogotá para asumir el gobierno central y poner fin a las actividades
subversivas del grupo político de santanderistas. Así, instauró la facción de los bolivarianos.
Bolívar convenció a su facción de que le concediera poderes dictatoriales para “salvar la
república”. La disputa entre Bolívar y Santander finalizó en una asamblea realizada en 1830 en
Bogotá. Ahí, el libertador renunció a la presidencia (Lozano, 2015).
La Constitución de 1832, sancionada por el Vicepresidente José María Obando introdujo el
régimen centralista en la Nueva Granada, con un ejecutivo débil, un período presidencial de
cuatro años, un régimen de provincias regido por los gobernadores y un congreso bicameral. Se

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dotó al país de una carta acentuadamente conservadora y se eligió Presidente al General
Francisco de Paula Santander, quien se hallaba exiliado en Europa; asumió el poder el 1 de abril
de 1833 hasta 1837 (Guillen, 2006). Santander implementó reformas para conseguir un régimen
federal y los adeptos de su movimiento se denominaron progresistas.
Al General Santander lo sucedió José Ignacio de Márquez (1837-1841), quien pertenecía a la
facción de los bolivarianos y tuvo que hacer frente a la primera guerra civil del país por la
decisión del Congreso en el año de 1839 de suprimir los conventos menores de Pasto. La cabeza
visible de la revolución fue el General José María Obando, quien se levantó en Pasto e impulso
una reforma fáctica a partir de un lineamiento federalista. Esto llevo a la guerra de los "supre-
mos" (1839- 1842), la cual dejo al país empobrecido y devastado; se fundan los partidos
políticos y hay inestabilidad política y desordenes sociales (Gechem, 2009).
Al terminar el gobierno de Márquez en 1841, fue elegido Presidente, el General Pedro
Alcántara Herrán (1841-1845). En 1842, se dio una nueva constitución que reforzó el carácter
centralista del Estado y fortaleció los poderes presidenciales. Herrán tenía como aliados a
antiguos seguidores de Bolívar lo que dio origen al partido ministerial, partido que en 1848
adoptaría el nombre de Partido Conservador. Por su parte, los progresistas empezaron a
denominarse liberales en el año de 1849 (Gechem, 2009).
Comenzaron entonces a formarse las corrientes políticas que pocos años más tarde darían
lugar a la formación de los partidos liberal y conservador y al comienzo del sistema bipartidista.
Por último, la administración del General Tomás Cipriano de Mosquera (1845-1849), se
distinguió por su espíritu reformista y modernizador. Fue elegido por los conservadores; sin
embargo, él tenía una mentalidad modernizante y positivista. Entre 1849-1854, los cambios
importantes en la estructura económica, se iniciaron bajo este gobierno (Lozano, 2015).
Tanto la economía como la estructura social del país, sufrieron pocos cambios en los años
entre la fundación de la República y 1850. El período se caracterizó por un carácter conservador,
a pesar de que las normas constitucionales del Estado se inspiraron en el pensamiento liberal
(Lozano, 2015).
Este periodo se caracterizó por la influencia de ambos partidos sobre la clase artesana y otros
sectores inferiores productivos. Se habla de una revolución liberal ya que se dieron cambios
institucionales políticos innovadores para la época y una transformación socioeconómica que
buscaba promover el libre comercio (Lozano, 2015).

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Específicamente entre el periodo de 1848 y 1849, el partido conservador que había ejercido el
poder por doce años se dividió en facciones. Esto le permitió a los liberales quedarse en el poder.
Los liberales contaban el apoyo masivo de la clase artesanal de Bogotá y la movilizaban
(Gechem, 2009).
En el siglo XIX, como en los otros países latinoamericanos se dio el bipartidismo liberal-
conservador pero a diferencia de casi todos ellos, en Colombia esta situación se prolongó en el
siglo XX y es un hecho actual innegable. En Colombia el partido liberal y el partido conservador
se conformaron a mediados del siglo XIX. Ezequiel Rojas publicó en 1848 lo que serían las
bases programáticas del partido liberal y Mariano Ospina Rodríguez y José Eusebio Caro
redactaron en 1849 el programa conservador. Es indudable que los partidos venían ya en proceso
de formación pero sus orígenes no se remontaron necesariamente a Bolívar y Santander. En
1832, el partido liberal, que gobernaba sin oposición, se dividió en dos grandes bandos: liberales
conservadores y liberales rojos (Tirado, s.f.).
En la década de los cincuenta, los liberales y conservadores, finalmente coincidieron, en el
federalismo, dando fin a la dualidad de partidos, pero, sin que esto implicase la eliminación de
las diferencias ideológicas, solo se trataba de conveniencia política. Esto tampoco significa que
se hayan borrado las diferencias en cuanto a la concepción de la forma como se organizaba el
Estado. Años después, se cancela el federalismo y se fortaleció el poder central, dando paso al
movimiento de “regeneración” (Tirado, s.f.).
En la constitución de 1853, se plasmaron los resultados de las discusiones suscitadas por las
reformas que el liberalismo radical pensaba implementar; también, se hicieron evidentes algunas
medidas más conservadoras.
Durante el periodo descrito (1810-1856), se dio la formación del estado posterior a las
diferentes revoluciones políticas que llevaron a diferentes escenarios institucionales reflejados en
los partidos políticos.
Después de 1863 Colombia adoptó el nombre de Estados Unidos de Colombia. Entre 1876 y
1886, un liberal de la Costa Caribe, Rafael Núñez, reorientó dramáticamente la política
colombiana siendo centralista. El periodo del predominio liberal en Colombia llegó a su fin en la
penúltima década del siglo XIX debido a diferencias con la con la iglesia y a políticas
económicas, sobre todo en temas de exportación (Lozano, 2015).

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En este orden de ideas, se pueden establecer algunas características distintivas tanto del
partido conservador como del liberal en el siglo XIX. El partido conservador era liderado por
Mariano Ospina Rodríguez, este partido prefería continuar con el Estado colonial y creían que
las transformaciones podían interferir con sus intereses económicos. Por su parte, para el partido
liberal, el cambio era totalmente significativo e implicaba transformar el Estado. Los liberales
representan a la agricultura de exportación y al comercio exterior. Los conservadores a la
agricultura doméstica. Los liberales concebían la sociedad como una suma de individuos racional
y jurídicamente iguales, que debían ser libres para alcanzar el bienestar social. Para los
conservadores, la sociedad era una jerarquía de hombres con diferentes habilidades y funciones y
consideraban que se necesitaban instituciones fuertes como la familia, la iglesia y el Estado para
ejercer control sobre la sociedad (Lozano, 2015).
Ahora bien, en la década de 1930 inicio en Colombia una ola de violencia caracterizada por
conflictos bipartidistas que sucedieron con mayor frecuencia en los departamentos de Boyacá,
Santander y Norte de Santander a partir de las elecciones presidenciales de 1930. Los
hacendados liberales enfrentaban a los conservadores. El gobierno liberal se apoyó en grupos
liberales armados y en algunos miembros de la Policía Nacional para continuar combatiendo a
los conservadores de estas regiones. Por su parte, los conservadores también organizaron grupos
violentos (Tirado, s.f).
La violencia política continuó en muchos territorios colombianos en el periodo comprendido
entre la Guerra de los Mil Días y 1948 (Guerrero, 2007). La tendencia violenta se manifestó en
conflictos de distinta naturaleza y origen. La violencia también se profundizo por diferencias
entre la iglesia católica y los partidos políticos, así, la iglesia se había convertido en un eje de
poder político.
La Iglesia desempeñó un papel importante como elemento unificador de la nacionalidad y
como instrumento de un modelo centralizado del Estado. A partir del Concordato, se consagró
una alianza institucional entre la jerarquía de la Iglesia y el partido conservador lo que hizo que
el partido liberal perdiera poder (Guerrero, 2007).

El derrocamiento de Rojas Pinilla dio paso a una nueva era de reconciliación política y paz
doméstica que favoreció el rápido desarrollo social y económico de Colombia. Esa era inició con
el Frente Nacional definido por Plazas-Vega (2011) como “el sistema de cogobierno bipartidista
acordado en 1957 por los líderes de los partidos liberal y conservador de Colombia, como

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medida para procurar la concordia nacional y garantizar la consolidación y la prosecución de la
democracia”.

Situación de los partidos políticos en Colombia después de la Constitución Política de 1991

Los partidos tradicionales Liberal y Conservador perdieron su centralidad y fueron


desplazados a una condición de minorías en competencia después de mantener el duopolio del
poder durante más de siglo y medio. Se pasó del bipartidismo a un sistema multipartidista.

Con la Constitución de 1991 se fue creando un ambiente tendiente a acabar con el


bipartidismo y limitar a los partidos tradicionales en la capacidad de sobrerrepresentación
electoral que tenían gracias al régimen político del Frente Nacional y que llego hasta el año de
1990 (Ungar & Arévalo, 2004).

La reforma política de 1986 permitió mayor autonomía territorial, descentralización política y


elección popular de alcaldes. En 1991 se estableció la elección popular de gobernadores y se
fortaleció la institución de la democracia participativa. También se dio la separación de las
elecciones locales y regionales de las nacionales, la inclusión de la segunda vuelta en la elección
presidencial, la tarjeta electoral, la circunscripción nacional para el Senado y las
circunscripciones especiales para indígenas y negritudes en el Senado y en la Cámara de
Representantes, y se reconoció el derecho de acceder a los medios de comunicación del Estado
(Giraldo, 2007).

Con la Constitución de 1991 se buscó fortalecer un multipartidismo, favoreciendo la presencia


de los grandes partidos tradicionales, y de múltiples partidos nuevos con diferencia tamaño e
influencia limitada.

A partir del 2003 se inició una transformación de los sistemas electorales y de los partidos con
el fin de lograr el fortalecimiento democrático para construir la representación y la inclusión ya
que el país enfrentaba una profunda crisis de representación política que y que producía
ingobernabilidad, inestabilidad y desequilibrio (Vanegas, 2009) Con los actos legislativos 01 de
2003 y 01 de 2009, se revisaron las normas electorales y de partidos buscando fortalecer y
modernizar los partidos. Se asumió que la causa principal de la debilidad de los partidos era la
fragmentación de las opciones políticas. En consecuencia, todo el diseño de estas reformas se

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dirigió a estimular la agrupación partidista que debía servir de marco institucional para el
fortalecimiento y la modernización de los partidos (De La Calle, 2008).

El Partido de Integración Nacional se formó de la unión de partidos y movimientos pequeños


afectados por escándalos de parapolítica: Convergencia Ciudadana, Colombia Viva y sectores de
Colombia Democrática y Apertura Liberal. A su vez, el Polo Democrático Alternativo surge de
la unificación del Polo Democrático Independiente (de izquierda) y Alternativa Democrática (de
comunistas y del Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario, MOIR). Igualmente el
Partido Verde surge en 2005 como Partido Opción Centro, obtiene su personería jurídica en 2006
y en 2009 se convierte en el Partido Verde con la coalición con sectores del PDA y los
movimientos Por el País que Soñamos y Visionarios (Giraldo y Muñoz, 2014).

En este sentido, el sistema de partidos se reconfiguró con la aparición de nuevas agrupaciones


de sectores tradicionalmente vinculados con los partidos históricos del país, Liberal y
Conservador, y del surgimiento y consolidación de nuevos partidos. Por otra parte, la izquierda
partidista, fue construyendo una alternativa de oposición unificada con una fuerza parlamentaria
mediante el Polo Democrático Alternativo (PDA). También surgieron partidos pequeños que han
logrado tener continuidad y permanencia (Duque, 2014).

A su vez, la redefinición del panorama partidista en Colombia presenta otras características:


se mantuvieron las agrupaciones políticas surgidas de las organizaciones indígenas (Autoridades
Indígenas de Colombia, AICO; y Alianza Social Indígena, ASI, transformada luego en Alianza
Social Independiente); surgieron movimientos comunitario-religiosos cristianos como
Movimiento Unión Cristiana, Partido Nacional Cristiano, y el Movimiento Independiente de
Renovación Absoluta (MIRA); otros pequeños partidos accedieron a escaños en el Congreso de
la República y mantuvieron su reconocimiento legal: el Movimiento Nacional Progresista, el
Movimiento Convergencia Ciudadana, el el Partido Verde, etc (Duque, 2014).

A partir del 2010, los partidos políticos con curules en el Congreso de la Republica, eran:
Partido de la U, Partido Conservador, Partido Liberal, Partido de Integración Nacional, Cambio
Radical, Polo Democrático Alternativo, Partido Verde, MIRA, ASI, AICO, MIO y Afrovides
(Giraldo y Muñoz, 2014).

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En Colombia, los partidos políticos no tienen una estructura sólida y estable que les garantiza
su vigencia y funcionamiento en periodos inter-electorales. De ahí, en el país hay una dinámica
de aparición, desaparición y agregación y desagregación de partidos contribuyen a la alta
volatilidad y desconfianza de la sociedad en el sistema de partidos.

Actualmente, se han debilitado los vínculos de los partidos con la sociedad debido a su
deslegitimación y pérdida de credibilidad, perdiendo respaldo social por la ambigüedad
ideológica, la corrupción, la unión de sectores de la clase política con organizaciones criminales
y la no representación de los intereses de los ciudadanos. Esto aplica a todos los partidos, tanto
los tradicionales Liberal y Conservador como a los partidos que surgieron en la última década
desagregados de éstos o por reagrupación de congresistas y políticos locales. También, los
últimos años se caracterizan por el surgimiento de nuevos partidos y por unos partidos de
izquierda que se han reagrupado y han demostrado mayor capacidad de movilización y éxito
electoral (Duque, 2014).

En el 2014, sólo tres partidos se mantuvieron con escaños en el Congreso: Liberal,


Conservador y la minoría indígena de Alianza Social Indígena, que cambió su nombre a Alianza
Social Independiente. La gran mayoría de partidos con escaños en el Senado ha surgido en la
última década (Duque, 2014).

En las elecciones de 2014 el nuevo actor partidista fue el Centro Democrático, creado y
liderado por Álvaro Uribe Vélez, que agrupa a sectores de diversa procedencia, especialmente de
los partidos Social de Unidad Nacional y Conservador.

Conclusión

La historia de los partidos políticos de Colombia ha estado marcada por la fragmentación lo


que muchas veces no permitió el ejercicio de la democracia ni la garantía del bienestar de los
ciudadanos. A partir de la Constitución de 1991 el sistema de partidos pasaría de ser bipartidista
a ser multipartidista absolutamente fragmentado. En las últimas décadas, el sistema de partidos
se transformó generando la fragmentación de estos lo que llevo una relación partidos-sociedad,
débil, dispersa e inestable, y esto ha afectado la representación y la democracia.

En el país, los intereses de los partidos políticos han estado, casi siempre, por encima de los
intereses y de los fines del Estado. De ahí, se necesita una organización política, democrática,

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participación ciudadana y apoyo estatal, de forma que se garantice el pluralismo político y la
libertad política para los ciudadanos con participación activa al interior de los partidos políticos
en Colombia.

Los partidos políticos siguen siendo actores políticos principales en la democracia y, a pesar
de las dificultades que presentan, aún mantienen su papel principal de ejercer influencia en la
formación de la voluntad política.

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