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Curso de Mitología Clásica. Centro Intergeneracional (Cabra).

TEMA 9 -1-

LAS AVENTURAS DE LOS DIOSES Y HÉROES DE LA MITOLOGÍA CLÁSICA


© Prof. Gabriel Laguna Mariscal (glaguna@uco.es)

Tem Fecha Tema


a
9 15-enero- Las aventuras de Eneas hasta fundar el estado romano (la Eneida)
2020

1. Genealogía de Eneas

2. Mapa del periplo de Eneas


Curso de Mitología Clásica. Centro Intergeneracional (Cabra). TEMA 9 -2-

3. Estructura de la Eneida de Virgilio


MITAD LIBROS CONTENIDO

I-VI PERIPLO DE ENEAS (← ODISEA)


I  Viaje de Sicilia a Cartago.
II o Flashback 1: Relato de la caída de Troya
II o Flashback 2: Viaje desde Troya hasta Sicilia
PRIMERA
IV  Amores de Eneas y Dido
V  Partida de Eneas desde Cartago. Juegos atléticos en Sicilia
VI  Descenso a los Infiernos.

SEGUND VII-XII GUERRAS DE CONQUISTA EN ITALIA (← ILÍADA)


A

Diálogo entre Dido y Eneas


Reproches de Dido (Virgilio, Eneida IV 296-330)

Pero la Reina (¿quién podría engañar a una amante?) presintió la trama y supo la primera los
movimientos que se preparaban, recelándose de todo en medio de su seguridad. La misma
impía Fama fue quien llevó a la enamorada Dido la nueva de que se estaba armando la
escuadra y disponiéndose la partida […] Vase, en fin, a Eneas y le interpela en estos términos:
"¿Esperabas, pérfido, poder ocultarme tan negra maldad y salir furtivamente de mis estados? Y
¿no te contiene mi amor, ni esta diestra, que te di en otro tiempo, ni la desastrosa muerte que
espera a Dido? Además, y como si todo eso no bastara, aparejas tu escuadra en la estación
invernal y te apresuras a darte al mar cuando soplan los aquilones, ¡cruel! Dime: aun cuando no
te dirigieses a extranjeros campos y a moradas desconocidas, aun cuando todavía
permaneciese en pie la antigua Troya, ¿iría tu escuadra a buscar a Troya surcando
borrascosos mares? ¿Huyes de mí por ventura? Por estas lágrimas mías, por esa tu diestra
(pues todo ¡mísera de mí! te lo he abandonado), por nuestro enlace, por nuestro comenzado
himeneo, si algo merezco de ti, si alguna felicidad te he dado, yo te suplico que te
compadezcas de este amenazado reino, y si aun los ruegos pueden algo contigo, renuncio a
ese propósito. Por ti me aborrecen las naciones de la Libia y los tiranos de los Nómadas; por ti
me he hecho odiosa a los tirios; por ti, en fin, he sacrificado mi pudor y perdido mi primera fama,
único bien que me remontaba hasta los astros. […] Si a lo menos antes de tu fuga me quedase
alguna prenda de tu amor; si viese juguetear en mi corte un pequeñuelo Eneas, cuyo rostro
infantil me recordase el tuyo, ¡no me creería enteramente vendida y abandonada!"
Curso de Mitología Clásica. Centro Intergeneracional (Cabra). TEMA 9 -3-

Respuesta de Eneas (Virgilio, Eneida IV 331-347)


Dijo. Subyugado por el mandato de Júpiter, fijos los ojos, Eneas pugna por encerrar su dolor en
el corazón; por fin le responde en breves palabras: "Jamás negaré ¡oh Reina! los grandes
favores que me recuerdas; nunca me pesará acordarme de Elisa mientras conserve memoria
de mí mismo, mientras anime mi cuerpo el soplo de la vida. Poco diré para justificarme: nunca
me propuse, créelo, huir secretamente, pero tampoco pensé nunca encender aquí las teas de
himeneo ni te di palabra de esposo. Si los hados me permitiesen disponer de mi vida y mis
obligaciones a mi entero arbitrio, mi primer cuidado hubiera sido restaurar la ciudad de Troya
[…] pero ahora Apolo de Grineo me manda ir a la grande Italia, a Italia me envían los oráculos
de la Licia: ¡allí está mi amor, allí mi patria!

Sonetos españoles sobre Dido

Juan de Arguijo Francisco de Quevedo

De la fenisa reina importunado IMITACIÓN DE VIRGILIO EN LO QUE DIDO DIJO


El teucro huésped, le contaba el duro A ENEAS QUERIENDO DEJARLA
Estrago que asoló el troyano muro
… Si quis mihi parvulus aula luderet Aeneas, etc.
Y echó por tierra el Ilíon sagrado;
Si un Eneíllas viera, si un pimpollo,
Contaba la traición y no esperado sólo en el rostro tuyo, en obras mío,
Engaño de Sinon falso y perjuro, no sintiera tu ausencia ni desvío
El derramado fuego, el humo oscuro, cuando fueras, no a Italia, sino al rollo.
Y Anquíses en sus hombros reservado; Aquí llegaste de uno en otro escollo,
bribón Troyano, muerto de hambre y frío,
Contó la tempestad que, embravecida, y tan preciado de llamarte pío,
Causó á sus naves lamentable daño, que al principio pensaba que eras pollo.
Y de Juno el rigor no satisfecho;
Mira que por Italia huele a fuego
Y mientras Dido escucha enternecida dejar una mujer quien es marido:
Las griegas armas y el incendio extraño, no seas padrastro a Dido, padre Eneas.
Otro nuevo y mayor le abrasa el pecho. Del fuego sacas a tu padre, y luego
me dejas en el fuego que has traído
y me niegas el agua que deseas.