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Jeff Shipley

Span 455
Final project

Desde que regresé de dos años de servicio para la Iglesia de Jesucristo de los Santos de
los Últimos Días en Saltillo, México, he tenido un deseo insaciable por entender tanto los
beneficios como los desafíos de la inmigración de la gente latina a los Estados Unidos. La
mayoría del tiempo, las noticias se enfocan en el tratamiento de los inmigrantes mientras cruzan
la frontera, el desarrollo de las leyes que tratan asuntos de la inmigración o frecuentemente el
muro que el presidente Trump dijo que iba a construir. Sin embrago, es importante concentrarse
también en la vida de un inmigrante después de que cruza a la frontera y se establece su vida en
los Estados Unidos. Se dice que la vida de un inmigrante es la oportunidad para vivir el “sueño
americano” con muchas oportunidades por desarrollarse. Los bebés de estos inmigrantes
mayormente se benefician de los sacrificios de sus padres. La cantidad de bebés nacidos de
padres inmigrantes indocumentados en los Estados Unidos bajó a 250,000 en 2016, el numero
más baja desde 2000, según un informe del Centro de Investigación Pew. Tales nacimientos han
disminuido 36% desde que alcanzaron su cantidad mayor de aproximadamente 390,000 en 2007.
Yo creo que mediante el trabajo arduo, los hijos de inmigrantes indocumentados pueden tener
éxito en los Estados Unidos y vivir el “sueño americano”. Sin embargo, como la historia nos
enseña, la vida de un inmigrante o los hijos de los inmigrantes puede ser difícil, y creo que es
importante entender el efecto que tiene el estatus inmigratorio de un padre en la vida de su hijo.
El tener un padre o madre con estatus de inmigrante indocumentado afecta de manera negativa
varios aspectos de la vida de un niño en los Estados Unidos incluso sus oportunidades
educacionales o profesionales y principalmente su salud mental.
El tener un padre con estatus de inmigrante indocumentado puede limitar las
oportunidades que tiene un niño para educarse y preparase por una carrera. Un reporte que se
publicó en 2012 por la “Foundation for Child Development” (FCD) dice que niños de
inmigrantes viviendo en los Estados Unidos tienen menos posibilidad de ser competente en
matemáticas y comprensión y tienen menos posibilidad de asistir a pre-k o graduarse de la
preparatoria en comparación a niños de ciudadanos estadounidenses. Los resultados de un
estudio citado en el libro, “Parents without borders”, dice que “El logro educativo de la segunda
generación (los hijos de padres mexicanos que entraron a los Estados Unidos como migrantes no
autorizados y luego lograron legalizarse) son considerablemente obstaculizado por el estado
migratorio de los padres” (Bean, Brown, & Bachmeier 2015). Hay varias razones por las que un
niño de un inmigrante indocumentado no tiene la misma cantidad de oportunidades para
educarse y desarrollar educativamente, por lo tanto, su desempeño educativo es frecuentemente
bajo su potencial. Por ejemplo, muchos inmigrantes indocumentados tienen que soportar bajas
condiciones de trabajo y un sentido constante de miedo y estrés de deportación que afecta su
niño en su desarrollo educativo. Además, los padres indocumentados tienen muy poca
interacción con la escuela de su niño, la cual es un indicador de éxito y la terminación de la
preparatoria. Niños con padres indocumentados también tienen menos acceso a servicios que
ayudan a que un niño este preparado por la primaria. Una análisis hecho en una ciudad grande
encontró que “children with an unauthorized parent received, on average, 1.5 fewer years
schooling compared to children of authorized immigrant parents (Bean, Leach, Brown,
Bachmeier, & Hipp, 2011) y otro análisis encontró que les faltaron 1.24 años de formación
escolar (Bean, Brown, & Bachmeier 2015). La falta de estudios en algunos de los años de
desarrollo más importantes crea un desafío gigante por los niños de inmigrantes indocumentados.
Mientras los otros niños de su edad están aprendiendo y desarrollando, ellos pierden la
oportunidad de aprender, haciendo que sea más difícil cuando entren a la primaria pocos años
después.
Un estudio se llevó a cabo en el noreste de los estados unidos para examinar que efecto
tendría en el desempeño escolar de un niño si su padre fuera un inmigrante indocumentado.
Después de varias entrevistas y una prueba que se llama el WRAT-4, los investigadores
encontraron resultados que apoyan el pensamiento que los hijos de inmigrantes indocumentados
tienen una desventaja enorme en la escuela. Ellos llegaron a la conclusion que “one potential
source of that disadvantage is the unauthorized status of their parents. In this study, with
demographic variables (including diagnosis of a learning disability, income, parent’s education,
and language use) controlled for, parent legal status emerged as a significant predictor of the
child’s performance on all five academic subtests of the WRAT-4: word reading, sentence
comprehension, reading composite, math, and spelling” (Brabeck, Sibley, Taubin, & Murcia
2015). Hay varias razones por las que el WRAT-4 no le saldría bien por un niño de un
inmigrante indocumentado, pero es interesante notar que el efecto de los servicios sociales. La
importancia de servicios sociales fue “equal to or exceeded” la importancia de “parent education
level and family income in the vast majority of models” (Brabeck, Sibley, Taubin, & Murcia
2015). El estudio nos hizo entender que el uso de servicios sociales funciona como un buffer o
regulador que disminuye el efecto del estatus inmigratorio del padre en el desempeño escolar del
niño. El uso de programas sociales, tal como “Head Start” ayuda a los hijos de inmigrantes a que
tengan más éxito académico y para que se puedan preparar por carreras en el futuro.
De manera tan importante, los hijos de inmigrantes indocumentados frecuentemente
sufren de varios efectos psicológicos y de problemas de la salud mental. Hay varias razones por
las que un hijo de inmigrante sufre con problemas de salud mental incluyendo “the possibility of
losing a parent to deportation, having to hide a family member’s legal status, and living in fear of
authority and in social marginality”. Estos factores tienen consequencias graves que pueden
incluir “high rates of anxiety, depression, fear, attention problems and rule-breaking behaviors”
(Doering-White 2013). Muchos niños de inmigrantes sufren del miedo de tener un padre o madre
detenido, encarcelado y deportado. La aplicación de leyes inmigratorios puede causar
encarcelamiento por un tiempo indefinido, trasferencia de un centro de detención a otro sin
notificación, y la aprehensión violenta de los padres a la que muchos niños observan. Esa
aplicación de la ley tiene un impacto bastante grande y negativo sobre la salud mental de los
hijos de inmigrantes.
El libro, Borderlands, La Frontera, The New Mestiza, por Gloria Anzaldúa, ilumina
varios de las dificultades que enfrentan a la gente Latina que viven en “the Borderlands” o la
frontera incluyendo los hijos de inmigrantes indocumentados. Ella creció en un lugar en el sur de
Tejas que se llama El Valle. El racismo que persiste en El valle “is neither hidden nor apologized
for by many of its White residents. At the time that Andaldua was attending schools in South
Texas it was not uncommon for children to be physically punished for speaking Spanish in and
outside of the classroom” (Anzaldúa 2007). La cultura Mexicana se consideraba inferior a la
cultura de los Estados Unidos y se requería que la gente asimilara. Anzaldúa sufría de opresión
en la escuela y también en su vida personal que le llevó a desarrollar dificultades con la salud
mental.
En su libro, Anzaldúa comparte un poema que ilumina los efectos que tiene la interacción
entre la cultura mexicana con la de los Estados Unidos en la vida de personas como los hijos de
inmigrantes indocumentados.
“1,950 mile-long open wound
dividing a pueblo, a culture,
running down the length of my body,
staking fence rods in my flesh,
splits me splits me
me raja me raja
This is my home
This thin edge of barbwire
But the skin of the earth is seamless.
The sea cannot be fenced
El mar does not stop at borders.
Es interesante notar como la autora alterna entre el ingles y español en este poema para
iluminar la profundidad de su separación personal. Al principio, ella dice que la frontera divide
las culturas y luego lo relaciona al individuo al decir que una parte de la cerca “splits me splits
me”. Después, al compartir el verbo “rajar” ella enfatiza el impacto que tiene el vivir en la
frontera y sus efectos sobre la salud mental.
A continuación, ella comparte un símil de que la frontera entre los Estados Unidos y
México es como una herida abierta donde la tercera mundo “ralla” contra el primer mundo y
antes de que se forme una costra, se abre de nuevo y “the lifeblood of two worlds” se mezclan
para formar otro país, un país de la frontera. El uso del símil revela como el “Borderland” es
siempre en un estado de transición y cambio. De manera muy similar, los hijos de inmigrantes
indocumentados sufren de una falta de estabilidad en sus vidas, debido al estatus immigratorio de
sus padres, que puede producir problemas con la salud mental incluyendo la depresión, la
ansiedad y miedo.
La habilidad por inmigrantes indocumentados de legalizarse está relacionada con el
potencial por sus hijos de educarse y evitar problemas de la salud mental. Por el momento, es
muy difícil navegar los matices del sistema legal de los Estados Unidos debido a mucho tiempo
de espera y pocas opciones. Según el libro, “Parents without Borders”, “over the past two
decades, the waiting time for Mexican applicants to obtain legal permanent residence through the
family reunification provisions has gone from two years to five years and can go up to nearly
seventeen years for some categories” (195, Bean, Brown, & Bachmeier 2015). Sin reforma, una
cantidad exponencial de personas no podrán hacerse inmigrantes legales, el cual, tendrá muchos
afectos en las vidas de sus hijos. Los hijos de padres indocumentados recibieron menos
formación escolar, 1.25 años en total. Debido que “the children of legal Mexican immigrants
averaged a bit over thirteen years of schooling, so a reduction of one-and-a-quarter year marks
the difference between attending some college and not finishing high school. Without a high
school diploma, Americans earn about $500,000 less over their lifetimes and die about seven
years earlier than those with some college” (Bean, Brown, & Bachmeier 2015). La evidencia es
abundante que el estatus inmigratorio de un padre es sumamente importante en la formación
escolar y calidad de vida de sus hijos. Es esencial que consideremos soluciones al problema para
que más inmigrantes indocumentados, que tienen hijos nacidos en los Estados Unidos o
ciudadanos, puedan hacerse ciudadanos. A menos que Estados Unidos provee medios a fin de
que inmigrantes indocumentados puedan legalizarse, incluyendo la eliminación de largos
tiempos de espera, multas caras, tarifas considerables y otras pólizas que impiden legalizarse, los
niños de inmigrantes indocumentados seguirán teniendo dificultades educándose y preparándose
por una carrera.
Finalmente, para ayudar a los hijos de inmigrantes indocumentados con problemas de su
salud mental, debemos trabajar para que estos problemas no se desarrollen, significando que se
deben establecer legislación que ayuda a que los padres indocumentados para que sean
ciudadanos legales. A la vez, será altamente importante que las escuelas de los hijos de
inmigrantes indocumentados prestan mayor atención a sus necesidades de salud mental y
animando a centros de salud comunitarios para que mejoren como proveen servicios a
populaciones diversos (Doering-White 2013). En conclusión, el desarrollo social, escolar y
mental de los niños de inmigrantes es de sumamente importancia, y por lo tanto, debemos
invertir más tiempo y recursos en ayudarles a tener éxito.
Anzaldúa Gloria. Borderlands: the New Mestiza. Aunt Lute Books, 2007.

Brabeck, Kalina M., et al. “The Influence of Immigrant Parent Legal Status on U.S.-Born
Childrens Academic Abilities: The Moderating Effects of Social Service Use.” Applied
Developmental Science, vol. 20, no. 4, 2015, pp. 237–249.,
doi:10.1080/10888691.2015.1114420.http://content.ebscohost.com/ContentServer.asp?EbscoCo
ntent=dGJyMNHr7ESep7U4zOX0OLCmr1GeqLBSsa24SrWWxWXS&ContentCustomer=dGJ
yMPGuskyurK5IuePfgeyx43zx1%2B6B&T=P&P=AN&S=R&D=aph&K=118246605

Bean, Frank D., et al. Parents without Papers: the Progress and Pitfalls of Mexican-American
Integration. Russell Sage Foundation, 2015.

Doering-White, John. “Mental Health Problems of Children of Undocumented Parents in the


United States: A Hidden Crisis.” Academia.edu, Journal of Community Positive Practices, 2013,
https://www.academia.edu/35862466/MENTAL_HEALTH_PROBLEMS_OF_CHILDREN_OF
_UNDOCUMENTED_PARENTS_IN_THE_UNITED_STATES_A_HIDDEN_CRISIS.

Menjivar, Cecilia, and Andrea Gomez Cervantes. “The Effects of Parental Undocumented Status
on Families and Children.” American Psychological Association, American Psychological
Association, Nov. 2016,
https://www.apa.org/pi/families/resources/newsletter/2016/11/undocumented-status.