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UNIVERSIDAD COOPERATIVA DE COLOMBIA

FACULTAD DE DERECHO

Materia:

Derecho Internacional Público y Privado

Ensayo:

Un David en contra de un Goliat, El caso ganado pero nunca reparado

Estudiantes:

Javier Enrique Melo Carvajal

Doctor:

Orlando Guerrero Mayorga

Bogotá D.C., 16 octubre de 2020.


Un David en contra de un Goliat, el caso ganado pero nunca reparado

Dentro de la idiosincrasia de los países subdesarrollados, se tiene la perspectiva que las


entidades y organismos internacionales nunca fallan de manera positiva hacia los
intereses demandados por ellos. Se tiene el pensamiento que a nivel mundial lo que
prima es el dinero y el poder que ejercen las potencias mundiales; sobre los países en vía
de desarrollo, ese pensamiento también va enfocado a que los países desarrollados en
ejercicio de su poder tienen prerrogativas con respecto a las organizaciones
internacionales y el derecho internacional; que al contar con todo el apoyo mundial y al
ser Estados colaborativos que prestan ayuda de cualquier índole a los países menos
favorecidos económicamente y con menor poder, esto hará que las decisiones judiciales
estén encaminadas a favorecerlos de una u otra manera,  pero en el siguiente análisis
encontramos un gran hito en la historia  que nos demuestra que la institucionalidad
mundial realmente puede funcionar hacia cualquier Estado y organización partícipe  del
derecho internacional.

La Corte Internacional después de ponderar las solicitudes y pruebas del Estado


nicaragüense y dar los espacios de controversia a los Estados Unidos de Norteamérica
entra a decidir, recomendar y aconsejar a estos dos Estados para que la solución de
conflictos se realice de manera pacífica y acorde al derecho internacional.

La Corte pondera,  que se debe aplicar la reserva de tratado multilateral,  mediante la


declaración de aceptación de jurisdicción por parte del gobierno de los Estados Unidos
de América en el párrafo 2 del artículo 36 del estatuto de la Corte depositada el 26 de
agosto de 1946. Es de suma importancia ver que habiéndose establecido la competencia
de la Corte la misma tenía que asegurarse según el artículo 53,  teniendo en cuenta que
la parte demandante fundamenta de manera correcta tanto los hechos y al derecho; es de
saber que  los Estados Unidos al no hacerse presente y no comparecer; no daba pie a que
la Corte se pronunciara de manera automática en un fallo a favor de Nicaragua y siempre
estableció que era pertinente conocer las opiniones de ambas partes para mantener el
principio básico de la igualdad; dejar claro que la incomparecencia de alguno de ellos no
daría pie a beneficio.

Realizados los análisis correspondientes por parte de la Corte,  está considera dentro de
su evaluación que no se encontraban asuntos políticos o militares que podrían salirse de
los límites jurídicos, por ende estaba capacitada para decidir con respecto a esos
problemas.

El significado de la reserva de los tratados multilaterales,  la declaración de aceptación


de la jurisdicción obligatoria de la corte hecha por los Estados Unidos con arreglo al
párrafo 2 del artículo 36 del estatuto se debe  tener en cuenta una cuestión relativa a
asuntos sustantivos; relacionados con el fondo del caso y que la objeción no tenía en las
circunstancias del caso,  un carácter exclusivamente preliminar  por eso debe sustanciar
la etapa correspondiente al fondo.

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Se determinó, que si resultan afectados otros países con los cuatro tratados multilaterales
que no fueran parte en las actuaciones en este caso y se examina particularmente el caso
de El Salvador; en donde se derivan de tratados multilaterales,  en donde las partes eran
Estados Unidos,  Nicaragua y El Salvador;  teniendo en cuenta aquí que El Salvador
podría ser el afectado por la decisión que la Corte tendría que adoptar sobre las
denuncias de Nicaragua; basados en las violaciones de las dos cartas por los Estados
Unidos,  la Corte concluyó que la competencia que le confería la declaración de los
Estados Unidos no le permitía conocer de esas denuncias.

La Corte rechazó la justificación de legítima defensa colectiva invocada por los Estados
Unidos de América;  en relación a las actividades militares y paramilitares en contra de
Nicaragua. Estados Unidos de América alega que Nicaragua apoyaba activamente a
grupos armados que operaban en algunos de los países vecinos,  en particular El
Salvador,  concretamente en el suministro de armas,  pero la corte determinó que así se
hubieran allegado ayudas militares a la oposición armada de El Salvador también se
tendría que probar qué esa ayuda era imputable a las autoridades de Nicaragua.

Estados Unidos,  también acusa a Nicaragua de ser responsable de los ataques militares
fronterizos a Honduras y Costa Rica 

Decidir que  equipar,  financiar,  abastecer y armar a fuerzas guerrilleras y ayudar y


apoyar y estimular actividades militares y paramilitares por parte de los Estados Unidos
se actúa en perjuicio de la República de Nicaragua,  infringiendo el arreglo al derecho
internacional consuetudinario de no intervenir en los asuntos de otro Estado. Se hace una
invitación a los Estados a no alentar a las personas o grupos participantes en el conflicto
existente; a que actuarán en contravención de las disposiciones del artículo 3,  es
obligación derivada de los principios generales del derecho humanitario,  que los
convenios simplemente fueron a  una expresión concreta. Se decide que no son
imputables a  los Estados Unidos de América al estimular la comisión de actos
contrarios a los principios generales de los derechos humanitarios mediante el manual
operaciones psicológicas en guerra de guerrillas no se estima que haya bases para llegar
a la conclusión de que los actos de este tipo puedan haberse cometido..

Las incursiones,  ni el presunto suministro de armas podía justificar el ejercicio del


derecho de legítima defensa colectiva; al no poderse alegar la legítima defensa colectiva
presentada por los Estados Unidos, habría que concluir,  que los Estados Unidos habían
violado el principio que prohibía el recurso a la amenaza o al uso de la fuerza, al ejecutar
los actos mencionados.

Al hacer uso de la fuerza actuó en perjuicio de la República demandante infringiendo el


arreglo al derecho internacional consuetudinario de No uso de la fuerza en contra de otro
Estado. Es necesario  aclarar que la norma general de derecho consuetudinario que
prohíbe el uso de la fuerza, permite ciertas excepciones en este caso la legítima defensa

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individual o colectiva,  también está a juicio de los estados establecida en derecho
consuetudinario, como la evidencia para admitir que la legalidad de la reacción ante un
ataque dependían del cumplimiento de los principios y de la necesidad y la
proporcionalidad de las medidas adoptadas en legítima defensa.

A juicio de la Corte la legítima defensa podría ejercerse como una reacción a un ataque
armado;  pero teniendo en cuenta que estos ataques fueran por fuerzas armadas regulares
a través de una frontera internacional,  pero también el envío por un Estado de bandas
armadas al territorio de otro Estado;  pero necesariamente siempre con fuerzas armadas
regulares 

La Corte decide que los Estados Unidos de América actuó en perjuicio de Nicaragua; al
autorizar o dirigir vuelos sobre su territorio infringiendo de esta manera el arreglo al
derecho internacional consuetudinario de no violar la soberanía de otro Estado.
Asimismo Nicaragua denuncia la violación de espacio aéreo por aeronaves militares de
los Estados Unidos. La Corte recuerda que el concepto de soberanía; tanto en el derecho
convencional como en el derecho consuetudinario internacional,  abarca las aguas
internacionales,  el mar territorial de un estado y el espacio aéreo situado sobre su
territorio y que el tendido de minas infringen la libertad de comunicaciones y de
comercio marítimo.

Al saberse probado que se colocaron minas en las aguas internas o territoriales de


Nicaragua;  Estados Unidos infringió el derecho internacional consuetudinario de no
usar la fuerza en contra de otro Estado; y además de no intervenir en sus asuntos,  no
violar su soberanía y no interrumpir el comercio marítimo pacífico. Después de
realizar los análisis correspondientes a las pruebas aportadas la Corte consideró probado
que el presidente de los Estados Unidos autorizó a una dependencia del gobierno a que
tendiera minas en puertos nicaragüenses estos ubicados en El Bluff,  Corinto y Puerto
Sandino;  estás quedaron ubicadas en aguas internas o en su mar territorial.

Al decidirse que los Estados Unidos de América obró en violación de las obligaciones
que incunven al artículo 19 del tratado de Amistad, Comercio y Navegación entre las
partes.
Al no darse a conocer el lugar exacto de las minas por parte del país que las colocó,  en
este caso Estados Unidos,  se infringió el arreglo al derecho internacional
consuetudinario. La Corte considera que el tendido de minas en las aguas de otro estado
sin ninguna advertencia o notificación no sólo constituye un acto ilícito,  sino también
una violación de los principios del derecho humanitario subyacentes en la convención
número VIII de la Haya de 1907. 

Estados Unidos de Norteamérica se opuso a la concesión de préstamos a Nicaragua, 


redujo la importación de azúcar de Nicaragua hasta en un 90% y en 1985 se declara el
embargo comercial total a este país.

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La  República de Nicaragua tiene derecho a ser indemnizada y los Estados Unidos de
América le debe recaer esta obligación por todos los perjuicios causados por las
infracciones de obligación con arreglo al derecho internacional consuetudinario.
Estados Unidos de América tiene la obligación de indemnizar a Nicaragua por las
infracciones del tratado de Amistad,  Comercio y Navegación entre las partes. Con
respecto al tratado de Amistad,  Comercio y Navegación de 1956; la Corte no podía
considerar todos los actos denunciados desde ese punto de vista,  pero  estimaba que
había ciertas actividades que menoscaban todo el espíritu del acuerdo. En el ataque
directo a los puertos,   instalaciones petroleras, etc.,  y el embargo comercial general,  La
Corte  decidió que los Estados Unidos habían violado el objeto y la finalidad del tratado
todo conocido como “pacta sunt servanda”,  y las medidas tomadas por los Estados
Unidos no podían ser justificadas como necesarias para proteger los intereses esenciales
y la seguridad de esta nación.

Se decía que los Estados Unidos de Norteamérica al declarar un embargo general del
comercio con Nicaragua cometió actos encaminados a privar de su objeto y finalidad al
tratado de Amistad, Comercio y Navegación entre las partes.

Se decide que la indemnización, su forma y su monto; de no haber acuerdo entre las


partes, será determinado por la Corte. Tras  cerciorarse de que tenía competencia para
ordenar una reparación,  la Corte considera apropiada la petición de Nicaragua de que la
naturaleza y la cuantía de esta reparación fuera determinada en una etapa subsiguiente de
las actuaciones. Consideró también que no existía en el estatuto de la Corte ninguna
disposición que la facultará para conceder una reparación provisional como la
solicitada,  ni que le impidiera concederla.

Se recuerda a las partes,  su obligación de buscar una solución de sus controversias por
medios pacíficos,  de conformidad con el derecho internacional,  de los principios que se
pueden encontrar violados por parte de los Estados Unidos hacia la República de
Nicaragua; encontramos el principio de no intervención;  en donde un estado con miras a
coaccionar a otro apoyaba o ayuda a bandas armadas con el propósito de derrocar un
gobierno, y esto equivale a una intervención a los asuntos internos,  también se viola el
principio de la soberanía de los estados al permitirse sobrevolar aeronaves militares
sobre el espacio aéreo de un Estado,  sin la debida autorización al igual que poder tender
minas  en las aguas territoriales y en las aguas internas con el fin de ocasionar un
bloqueo.

Se decide y se solicita mediante la sentencia  que los Estados Unidos de América deben
poner fin inmediato y abstenerse de toda acción que pueda constituir una violación de
las obligaciones jurídicas anteriormente mencionada, debe fungir por el respeto de la
soberanía de los Estados al no intervenir en sus asuntos internos toda vez que es
competencia de cada Estado poder dar una solución verás y acorde al derecho

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internacional, que se debe abstener de intervenir en asuntos netamente de injerencia de
cada Estado. El respeto de la soberanía tanto en el entorno aéreo como en el entorno
marítimo es una premisa de suma importancia que muestra que cada Estado debe ser
respetuoso y que al de alguna manera invadir o traspasar este límite estaría en uso de una
fuerza.

A pesar de que la sentencia fue favorable para Nicaragua es claro que al no haberse
permitido a la Corte tomar determinaciones con respecto a la indemnización económica
de una manera más contundente y permitir que los Estados inmiscuidos en el conflicto
decidieran por sí mismos los montos y las maneras de pago; a todas luces dejaron una
brecha de tiempo insondable que permitió que un fallo dado en derecho por parte de la
Corte se convirtiera en una sentencia política en donde los poderes tanto del gobierno de
turno de Nicaragua como el Gobierno de Estados Unidos no concretaron el
resarcimiento de daños ocasionados al Estado demandante, craso error y un mal ejemplo
para sentencia posteriores que con algo de ayuda y con buena memoria esperemos no
volver a repetir.

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REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

TRIBUNAL INTERNACIONAL DE JUSTICIA INFORMES DE SENTENCIAS.


OPINIONES CONSULTIVAS Y ÓRDENES CASO RELATIVO A ACTIVIDADES
MILITARES Y PARAMILITARES EN Y CONTRA NICARAGUA (NICARAGUA c.
ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA) M ERITA LA SENTENCIA DE 27 DE JUNIO DE
1986.

Recuperado De https://www.dipublico.org/cij/doc/79.pdf

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