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Aprendemos dialogando.

¿Para que sirve ir a la escuela en el siglo XXI?

Al igual que lo ha sido en todas las épocas es de suma importancia, la que radica en el

desarrollo cognitivo inmensurable del que se dotara el ser que asista a una escuela, con la

ventaja que ahora en el actual siglo se adquiere un conocimiento constructivista que además

de las habilidades trata de desarrollar en los discentes valores, moralidad y criterios que

harán de ellos personas con capacidad de raciocinio independiente, otra ventaja que cabe

destacar es el uso de los medios tecnológicos que proporcionan un aprendizaje dinámico

que potencia las destrezas y agilidades de los alumnos para innovar e incursionar en el orbe

cibernético obteniendo beneficios de evolución y adaptación social.

¿Cómo facilitamos el desarrollo social y laboral de los alumnos?

Orillándolo a adaptarse, innovar y proponer en un espacio en el que se sienta libre de

expresarse, con seguridad que será aceptado, no juzgado, en el que sus ideas serán recibidas

y discutidas de manera constructiva, guiándolo para que lleve a cabo sus metas de manera

gradual, preparándolo para las dificultades y planeando junto a él como surgir luego de

ellas, motivándolo a reforzar sus relaciones interpersonales las que harán que crezca de

manera humana, siendo consciente que estas le permitirán la prosperidad de sus proyectos,

encontrando por diversos medios sus fortalezas y partir de ahí para sus futuros planes

sociales, económico e intelectuales.

¿Cómo adecuamos el aprendizaje a la personalidad de cada alumno?

Ante todo estableciendo un ambiente seguro, de comunicación fluida y constante con el

alumno, brindándole un marco educativo en el que tenga la libertad de manifestar su


criterio ante lo que le inquieta, ahí el docente podrá enterarse de las necesidad de cada

estudiante, cayendo en cuenta de que todos tienen un nivel y forma de aprendizaje

completamente diferente al de los demás, permitiéndonos crear estrategias para abordar a

cada uno de estos seres, garantizándoles un aprendizaje completo, acorde a sus habilidades.

Aquí se evidencia que la relación docente- estudiante debe tener una convicción fuerte para

lograr un aprendizaje que perdure.

La familia dentro y fuera de la escuela.

¿De quién es la responsabilidad de aprendizaje de los menores?

Principal e inicialmente de los padres de familia que son los responsables de las bases

educativas de los niños en las que se les debe de dotar de una formación moral fuerte, ya

que sin esta la enseñanza cognitiva educacional tendrá un fallo difícil de superar, el hogar

es la escuela prístina en la que los primeros modales de adaptabilidad social son adquiridos,

indispensables para que un estudiante tenga la capacidad de acoplarse y destacar en el

ámbito escolar, luego de manera gradual de va simplificando entre padre y docente, este

ultimo se vuelve un guía para el desarrollo intelectual y social del alumno.

¿Es relevante la satisfacción de las familias?

Si, ya que si ellos se encuentran satisfechos se motivarán para apoyar e impulsar a sus hijos,

involucrándose cada vez mas en el ambiente escolar en el que ellos conviven, permitiendo

que el proceso educacional sea mas factible para los alumnos y docentes, ya que contaran

con un soporte permanente y constante en sus estudios lo que permitirá un aprendizaje mas

fluido y estable.

¿Puede la escuela ayudar a sus familias a facilitar el desarrollo de sus hijos?


Si, de múltiples maneras, por ejemplo, capacitándoles en el trato adecuado que se les debe

dar a sus hijos ante diversas temáticas según sus edades, en muchas ocasiones los padres

necesitan de una conducción pertinente para solucionar diversas eventualidades acorde a las

etapas de las vidas de sus niños, así que es misión solidaria y funcional del docente brindar

ayuda al papá o mamá de su alumno, otra manera es enseñándoles a impulsar las

habilidades de sus hijos por medio de diversas estrategia o juegos instructivos que pueden

ser llevados a cabo en el hogar esto también fortalecerá su comunicación, previendo que no

haya futuros secretos que afecten el crecimiento sano de los jóvenes