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UNIVERSIDAD JOSÉ ANTONIO PÁEZ.

FACULTAD DE INGENIERÍA.

ESCUELA DE ARQUITECTURA.

ASIGNATURA DE TEORÍA DE LA ARQUITECTURA II.

LA FORMA, LA TÉCNICA, LA FUNCIÓN, LA ESTÉTICA

Arquitectura Gótica y Pensamiento Escolástico - Erwin Panofsky

Profesor: Enrique Figueroa Integrantes:

Sección: 306Q1 Oliveros Stefania 28.098.423

Tang Luisana 27.657.304

San Diego, Septiembre del 2020.


La arquitectura es una ciencia y un arte que intenta conectar los espacios habitables por el

hombre en el cual su entorno influye en la disposición de los espacios, que se encuentran

influenciados por las filosofías que expresan paralelismos entre estilos arquitectónicos y

sistemas o modos de pensar filosóficos, entre esas formas de pensamiento filosófico está se

deriva del hábito que fue impuesto por la religión, donde se almacenaban los libros en las

abadías, inculcando de que existe un principio de orden y razón, basados en un ser supremo,

un “Dios”, a esto se le reconoce como summa teológica, esta es la forma en que debe

considerarse el movimiento filosófico católico para obtener la esencia del conocimiento del

dios supremo.

Podríamos decir, que a pesar que Panofsky creció en un ambiente intelectual, cultural

alemana, su trabajo como teórico conjugó estudios sobre iconología, arquitectura gótica y

pensamiento escolástico. En consecuencia podría pensarse fundamentalmente que la

producción arquitectónica surge de un proceso de trabajo sistemático simultáneamente

flexible, cuyos patrones materiales, constructivos, estructurales y formales fueron ideados

para servir de uso común a diseños mayores y menores, en este particular modo de proyectar

admite dar espacio a la diversidad de respuestas propias de las condiciones y necesidades de

cada obra, implementando ideas o principios que ofrecen vías para la organización con la

adecuada elección del pensamiento de un diseñador que empieza a prefijar el resultado

formal, que ocasiona artificios visuales que permiten la coexistencia de varias formas y

espacios, donde se destacan algunos principios de orden, el eje, simetría, ritmo,

transformación y armonía, que es la perfecta proporción, que en equilibrio, reúne y organiza

formas y espacios coherentes, que surge de una idea integradora que compone un solo

proyecto arquitectónico, dándole una identidad; sin embargo también propicia el logro de

diseños que deben cumplir un rol fundamental, es lo que el autor llamaba, la relación causa y

efecto, que siempre anhela la idea de la evolución.


Esta relación entre la arquitectura y la filosofía se ha expresado a través de la historia en

algunos estilos arquitectónicos que manifiestan paralelismos, que nos llevan a pensar que

intrínsecamente existe un sistema filosófico, ya que la filosofía nos ayuda a visualizar las

ideas en imágenes. Estas ideas que ayudaron a crear edificios se manifiestan en una serie de

desarrollos dispares vinculados al rebuscamiento de la forma, que conjugados con las

imágenes incorporan los nuevos materiales o procedimientos técnicos, transformando el arte

de la arquitectura en una secuencia de estilos que reconfiguran el acto de proyectar.

Ese hábito mental o espiritual produce divisiones sistemáticas de la filosofías escolásticas,

en este sentido deberíamos estudiar la arquitectura tomando en cuenta todas las condiciones

en su totalidad con coherencia deductiva con disposición según un sistema de partes

homólogas que han reaparecido en las catedrales góticas, y no porque hayan estudiado a

Santo Tomás de Aquino, sino que la dinámica del paralelismo permite esa sutil atmosfera de

escolasticismo clásico de la tendencia filosófica en las producciones culturales de la época,

alcanzando su máxima visualidad que trajo a colación muchos principios fundamentados en

la suma teológica reconociendo su más estricto paralelo en un tipo de construcción

arquitectónica que logró combinar los posibles procesos que describe el autor con nuestro

momento histórico.

Para tales efectos se podría desarrollar con base metodológica llevando a cabo una

interpretación del lenguaje gráfico de la época y también en la actualidad, con el fin de

develar los criterios utilizados por los artífices al diseñar en paralelo a la forma moderna, ese

análisis comparativo puede ser de los materiales planimétricos, gráficos, y posteriormente

serían objeto de una labor selectiva y clarificar la naturaleza desde su paralelismo.

En la búsqueda de los procesos que describe el autor llevándolo a la mecánica del

proyecto contemporáneo, podemos considerar la relación como un compendio o conjunto de


las cosas que reúnen un saber para expresar una realidad, donde existe una coincidencia

evidente entre la escolástica y la arquitectura gótica, dilucidando no solo la imagen de la

obra, si no la actitud en relación con su situación histórica, unificando de esta forma el arte y

el pensamiento, y este último se materializa a través de la razón, de manera que a nuestro

entender, el paralelismo de los procesos, es posible ya que existe una conexión entre todos los

principios que integran una obra y es su unión lo que permite que sea imponente, y esta es

transmitida a través de influenciadores, teniendo como basamento que toda influencia

individual autentica produce una causa y un efecto, que tiene sus raíces en un principio de

sentido escolástico, que regula los actos.

Un poco de la decadencia de la arquitectura se debe a que en los escritos modernos no se

estudia a fondo la idea de la evolución, dándole más importancia a eventos supérfogos de la

vida cotidiana. Desde nuestro punto de vista ningún método historiográfico puede aplicarse

indistintamente al arte moderno y al contemporáneo, sin hacer algún tipo de ajuste, de manera

que cualquier método cuya aplicación registre de forma objetiva la calidad artística de una

obra, siempre va a existir una intima interdependencia entre una vocación intelectual y los

valores de una civilización que funcionalmente traspasa fronteras cronológicas, es por ello,

que en la actualidad se podría interpretar las líneas refractarias al paralelismo ya que siempre

existe una relación que pasa a significar una presentación dándole sentido con su respectiva

independencia de la voluntad en relación al entendimiento en beneficio de soluciones

perfectamente sistematizadas, que podrían tener origen histórico apostando a una renovación

de la tendencia pregótica hacia lo abstracto y lo lineal.

Partiendo del principio de que todos modos operandi lo antecede un modus essendi podemos

expresar en este sentido que la escolástica consistía en escribir o transmitir esa paz

permanente entre la fe y la razón, basado en la unidad de la verdad. Esta articulación se aclara

cuando dilucidamos las summas, que es una manifestación del orden de los principios y
métodos autosuficientes, que abre la posibilidad de

rehacer el proceso mismo del pensamiento.

El espíritu escolástico admite y exige una

clarificación gratuita de la función a través de la forma

del mismo modo que admite y exige una clarificación

gratuita del pensamiento a través del lenguaje, todo

esto es función porque al final en la época todo lo que

se hacía era en búsqueda de la verdad. La catedral de

Notre Dame es caracterizada por su monumentalidad

y su poder simbólico, pero en honor a la verdad, así

solía ser el arte gótico. Con una visión de mundo

teocéntrica, cada espacio de un edificio gótico era

diligentemente cuidado. En ella se pueden representar

los principios de ordenamiento teológico, donde la filosofía se encuentra inmersa e

implantada. Como podemos observar en la puerta de Santa Ana posee un orden en su forma y

la forma en cómo las esculturas están dispuestas y se unifican con las puertas, formando un

conjunto, que estos de un sentido amplio forman una fachada. Así mismo en su interior se

puede hablar de la columna, como un elemento individual, pero que se ve representada más

bien como un conjunto o serie de columnas que sostienen una serie de bóvedas ojivales,

donde se aprecian el orden jerárquico dentro de la catedral, dividiéndose en las naves

laterales, que son más oscuras para darle a la nave central el papel protagónico, que es más

alta, más iluminada, más grande y majestuosa, y es así como cada elemento se conjuga para

formar un proyecto arquitectónico.

La conjunción de los elementos mencionados anteriormente y la importancia entre la

estrecha relación de la forma, función y estética se ven evidenciados en el edificio creado por
el arquitecto Norman Foster, Banco de Hong Kong y Shanghái

“HSBC” que reconfigura la idea de la arquitectura gótica

basados en la belleza del funcionalismo estructural exponiendo

sus elementos estructurales en sus fachadas, como en las

catedrales, sabiendo aprovecharlas como ornamento mismo de

la edificación, adoptando una estructuras más organizada,

eliminando los elementos que pudieran no hacerle justicia a la

belleza en la simplicidad de la edificación, generando una composición mucho más clara. En

la búsqueda de aclarar el pensamiento y la percepción de los

individuos que vayan habitar en el edificio se utilizó los

grandes ventanales y parasoles, que permiten la entrada de luz

y a su vez tiene un rol importante en la escolástica, logrando

un efecto de superioridad, y majestuosidad. En la entrada al

edificio, se encuentran situados dos leones de bronce, que

tienen un papel comunicante en las creencias del lugar donde

se encuentra, un mensaje fácil de entender e interiorizar. Otros de los principios es la

transparencia, esta estructura apunta en todo a la totalidad moral, natural e histórica, donde

se conjugan los principios de ordenamiento alcanzando un equilibrio. Hace énfasis en que

todas las partes están ordenadas en escala y la summa de ellas es mayor siempre al valor de

una por separado, dando un giro inesperado al anhelo de la evolución de la arquitectura,

apoyándose en los adelantos tecnológicos e industriales de la contemporaneidad.


En el interior del edificio se puede apreciar ciertas similitudes de ordenamiento jerárquico

como en las de las catedrales góticas, influenciado en la filosofía escolástica, donde en su

forma, se dividen en tres espacios, haciendo referencia a las naves, donde la central, que es el

elemento protagónico de la obra es mucho más alta y clara, que las que se encuentran en los

laterales que son más oscuros.

Ahora bien, hablando de filosofía, con el avance del mundo en general y en los

planeamientos educativos, la filosofía esta una vez más en el candelero, y nos preguntamos

¿si es útil? ¿Sirve para algo? ¿Tendrá sentido cultivarla en este siglo de la contemporaneidad?

Realmente, nosotras consideramos que los elementos y principios de la filosofía que

construyen nociones de orden y sintaxis sí sirven como elementos para ordenar el proyecto

arquitectónico debido a que la filosofía es inevitable, es imposible evadirla, no podemos decir

si es útil o inútil ya que cuando interrogamos y nos interrogamos, cuando buscamos

respuestas, estamos automáticamente haciendo filosofía, en este sentido podríamos decir que

absolutamente todos hacemos filosofía ya que es nuestra herramienta para introducir

preguntas a la hora de ordenar y armar el proyecto

arquitectónico, para cuestionar los prejuicios y los lugares

comunes.

Pero, cabe resaltar que a veces la filosofía es usada como

una máscara para dar valor al proyecto haciendo uso de las

“florituras del lenguaje” ya que es extremadamente seductora

para el espíritu artístico pero convirtiéndose también en una

verdadera catástrofe para el espíritu científico y es ahí donde

se cumpliría la hipótesis que dice que la filosofía no es más que una ficción intencionada para

así validar los proyectos arquitectónicos generando cierta desconfianza, aunque toda
edificación independientemente de su tipología mantiene una identidad, verdad y esencia. En

fin, las concepciones "escolásticas" son siempre parciales; sólo la concepción cósmica de la

filosofía es completa.

En conclusión, la tendencia de elaborar pensamientos filosóficos dentro de una

construcción arquitectónica ha sido siempre un ideal de muchos filósofos. Los pensamientos

filosóficos se prestan fácilmente a ser organizados en un número casi infinito de

combinaciones, cada una de las cuales puede dar lugar a un sistema filosófico. Hasta es

posible explicar el origen del fatigoso número de sistemas producidos en el mundo de

Occidente desde los jónicos hasta la época actual por la combinación de tales pensamientos.