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Marco histórico.

El libro de Levítico abarca un período de sólo treinta días. El relato del éxodo
termina con la narración de la construcción del tabernáculo, y la
preparación para su dedicación.

Tema del capitulo


Los sacrificios eran todos simbólicos y tenían poca virtud en sí mismos. Pero
eran la sombra de los bienes venideros, y servían así un propósito vital.
Correctamente comprendidos, conducían a los hombres hacia Dios.
Enseñaban lecciones acerca de la gravedad del pecado, de la necesidad de la
confesión, de la majestad de la ley, de la santidad de Dios, de su gran amor
hacia el hombre caído, y de la preparación necesaria para estar en su
presencia.
Tal vez la santidad era la mayor lección de todas. Es el gran tema de cada
capítulo del libro. Los sacerdotes debían ser santos; sus vidas debían estar
libres de oprobio; su alimento debía ser limpio; hasta sus vestiduras debían
simbolizar la santidad. Los sacrificios ofrecidos debían ser perfectos; el
santuario mismo era santo; los utensilios eran santos; la porción de las
ofrendas para los sacerdotes era santa; hasta los terrenos del santuario eran
sagrados y no debían ser contaminados. Todo y todos los que tenían que ver
con el tabernáculo debían estar escrupulosamente limpios físicamente,
simbolizando así la limpieza espiritual que Dios requería.

Explicación
 Este capítulo trata de diversos tipos de contaminación, tanto en el
hombre como en la mujer. Esas contaminaciones no implicaban
transgresión moral, aunque tanto la persona afectada como los que
entraban en contacto con ella, quedaban contaminados. Algunas de
estas contaminaciones ocurren en el curso normal de la vida, como en
el caso de la mujer que tiene el "tiempo de su costumbre" o "sus
reglas" (BJ), es decir su menstruación (vers. 25), o un "flujo de sangre"
(vers. 19), o en el caso del hombre que tiene una "emisión de semen"
mientras duerme (vers. 16). Llegamos a la conclusión de que las
contaminaciones descritas en este capítulo no son resultado del
pecado sino del funcionamiento normal del cuerpo, o acaso de alguna
condición anormal.
 Cualquier persona que se hubiera atrevido a entrar en el santuario en
ese estado de contaminación, lo habría contaminado, a pesar de que
en la mayoría de los casos la contaminación personal era involuntaria y
no requería un sacrificio. Estos reglamentos indican el interés de Dios
en la salud y la higiene personal, y al mismo tiempo servían para hacer
resaltar la santidad de las cosas sagradas.

 Dios hace distinción entre el pecado y la impureza y no llama


delincuencia moral a lo que es solamente impureza.

 En las leyes levíticas, se hace una clara distinción entre el pecado real y
la inmundicia ceremonial.
(Levítico 10:10 “para poder discernir entre lo santo y lo profano, y
entre lo inmundo y lo limpio,”).

1) PECADO
Transgresión de la ley

2) INMUNDICIA CEREMONIAL

Un animal, por ej., es limpio o inmundo, lo cual no implica ninguna idea de


santidad o de pecaminosidad. La impureza legal, si era adquirida
involuntariamente, no era equiparada a una falta moral. La impureza
provocaba la exclusión del santuario (Levitico 7:20 , 21) y de la comunidad,
pero no interrumpía la relación con Dios mediante la oración.

La higiene era necesaria para la salud y la vida comunitaria de los israelitas


con independencia de las demandas ceremoniales

Causas de la impureza ceremonial:


(a) Contacto con un cadáver (Numeros 19:11 22). Esta infracción era la más
grave, por cuanto se relacionaba con la consecuencia última del pecado (la
muerte del hombre, la disolución del cuerpo). La contaminación contraída
hacía inmunda a la persona durante siete días, y sólo podía ser levantada
mediante el agua de la purificación. La manipulación de las cenizas de la vaca
alazana, necesarias para la preparación de esa agua, hacía que el sacerdote
fuera impuro hasta la noche (Numeros 19:7 10); el contacto con un hombre
inmundo también contaminaba (Numeros 19:22 ).

(b) La lepra era causa de exclusión de la comunidad (Levitico 13:14 ). Los


enmohecimientos sobre tejidos o paredes eran asimilados a la lepra. El
leproso era separado de su familia y de la sociedad (Levitico 13:46 ). Su
purificación precisaba de un rito particular, con sacrificio de expiación y
holocausto.

(c) Las emisiones, naturales o mórbidas, provenientes de los órganos


genitales (Levitico 15: ). La mujer era considerada impura durante los días de
su menstruación y los ocho días siguientes (Levitico 15:19 , 25-28; 20:18).
Después del alumbramiento estaban prohibidas las relaciones sexuales, por
el mismo estado de impureza, durante 40 días como mínimo (Levitico 12:2 ,
4), lo que se corresponde de manera precisa con las recomendaciones de la
medicina moderna. En cuanto a la procreación en sí misma, no es
considerada en absoluto como pecado, por cuanto ha sido ordenada por Dios
(Genesis 1:27 28). Sin embargo, el salmista exclama: He aquí, en maldad he
sido formado, y en pecado me concibió mi madre (Salmos 51:5 ), porque a
causa de la caída, un hombre y una mujer pecadores sólo pueden tener hijos
a su semejanza (cfr. Job 14:4 ; Efesios 2:3 ).

(d) El consumo de la carne de un animal inmundo; el simple contacto con su


cadáver o con el cadáver de un animal puro no sacrificado conforme a las
ordenanzas ceremoniales (Levitico 11:27 28).
La purificación no era una mera medida de higiene, exigiendo lavar en agua
el cuerpo u objeto contaminado (Levitico 11:28 ; 15:27, etc.); constituía un
acto religioso, basado en la expiación necesaria para el restablecimiento de la
comunión con el santo Dios. Se ha mencionado el agua de la purificación
hecha con las cenizas de una vaca ofrecida como expiación (Numeros 19:11-
13) Además, era necesario un sacrificio de expiación individual para la que
había sido madre (Levitico 12:6 8), para el leproso (Levitico 14:4 20), para el
hombre o mujer enfermos (Levitico 15:13 15, 28-30).

El sentido profundo de todas estas enseρanzas se resume en Levitico 15:31 :


los creyentes tienen que librarse de toda impureza que contamine el
santuario y que conduce a la muerte espiritual así como física.