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Autora: Gladis Berrios García

Innovaciones Educativas
Fecha: 04-05-20

LA PEDAGOGÍA DE JOHN DEWEY

En el presente Ensayo, voy a referirme a John Dewey Pedagogo, filósofo y


psicólogo, nacido en EEUU en el año 1859. Considerado el gran teórico, claro no
desligado de la práctica de la educación progresista y renovadora del siglo XX,
consideraba que el sistema educativo americano, no proporcionaba a los
ciudadanos una preparación adecuada para la vida en una sociedad democrática.
Según Dewey, la educación es un proceso social, la escuela forma parte
de la vida en comunidad, en la que se han concentrado todos los medios más
eficaces para llevar al niño a participar en los recursos heredados de la raza y a
utilizar sus propias capacidades para fines sociales “la educación es una
constante reorganización o reconstrucción de la experiencia”. Dewey propone la
concepción de la educación progresiva

EPISTEMOLÓGICAMENTE

Dewey, consideró que los conceptos en los que se formulan las creencias
son construcciones humanas meramente provisionales, pues tienen una función
instrumental y están relacionados con la acción y la adaptación al medio. Dewey
critica el enfoque clásico sobre el conocimiento y lo contrapone a su perspectiva
experimental y científica. Desarrollo el Método Experimental razonado en una
educación de destreza individual, de la iniciativa y del espíritu para la adquisición
de conocimientos científicos, en donde la escuela debe ser un laboratorio de las
diferentes maneras de pensar, se concreten y se sometan a prueba hacia el
aprendizaje como una búsqueda de lo desconocido y no una mera absorción
pasiva de las cosas. En la escuela hay que aprender a pensar, pero no en el
sentido de aceptar las opiniones de otros, eso no es pensar, sino construir el
propio pensamiento.
La experiencia, en efecto, es para Dewey, un asunto referido al intercambio
de un ser vivo con su medio ambiente físico y social, y no meramente un asunto
de conocimiento. También implica una integración de acciones y afecciones, y no
se refiere, por tanto, a algo simplemente subjetivo. Además, la experiencia supone
un esfuerzo por cambiar lo dado y en este sentido posee una dimensión
proyectiva, superando el presente inmediato. Está basada en conexiones y
continuidades, e implica de manera permanente procesos de reflexión e
inferencia. Para Dewey, la experiencia y el pensamiento no son términos
antitéticos, pues ambos se reclaman mutuamente
Así mismo, en el cientificismo de Dewey, lego los pasos del método
científico:
1. Encontrar un problema que nos obligue a buscar una solución.
2. Recoger los datos pertinentes.
3. Elaborar una secuencia organizada de etapas hacia una solución.
4. Construir una hipótesis y comprobarla
5. Si la hipótesis no se confirma, volver de nuevo a los datos.

Entre los aportes de la pedagogía de John Dewey a la escuela actual, se


enmarca la necesidad de un proceso de enseñanza-aprendizaje basado en la
experiencia, con la posibilidad de que los estudiantes aprendan de forma
relativamente autónoma con un docente que sirva de guía, para dar respuesta a
vivencias concretas y a problemas reales.
De lo anteriormente comentado se desprende que; El experimentalismo en
la educación según Dewey, tuvo un notable éxito en lo que se refiere a la creación
de una comunidad democrática, en la escuela experimental los niños participan en
la planificación de sus proyectos, cuya ejecución se caracteriza por una división
cooperativa del trabajo en la que las funciones de dirección se asumen por turno.
Además, se fomenta el espíritu democrático, no sólo entre los alumnos de la
escuela sino también entre los adultos que trabajaban en ella. Había interés por
llevar la democracia más allá de la política hasta el lugar de trabajo. En sus
propias palabras, ¿Qué significa la democracia si no que cada persona tiene que
participar en la determinación de las condiciones y objetivos de su propio trabajo y
que, en definitiva, gracias a la armonización libre y recíproca de las diferentes
personas, la actividad del mundo se hace mejor que cuando unos pocos
planifican, organizan y dirigen, por muy competentes y bien intencionados que
sean esos pocos? (Dewey, 1903).

ONTOLÓGICAMENTE
Dewey y sus seguidores pretendieron que la primera responsabilidad de la
escuela, fuese invitar a la curiosidad natural y la actividad del niño dirigido hacia la
investigación de materias de interés. Sus ideas pedagógicas estuvieron
profundamente unidas a su pragmatismo y su instrumentalismo, sus palabras “que
se debe aprender haciendo, resolviendo problemas concretos y personales, y no
escuchando”; es decir construyendo el saber por la propia experiencia con el
medio que te rodea y no aceptándolo pasivamente de otro, teniendo al estudiante
como participante activo de su propio aprendizaje, considerando a la escuela
como un espacio de experiencias y de reflexión sobre ellas. “Los niños no llegaban
a la escuela como limpias pizarras pasivas en las que los maestros pudieran
escribir las lecciones del día. Cuando el niño llega al aula ya es intensamente
activo y el cometido de la educación, consiste en tomar a su cargo esta actividad y
orientarla" (Dewey, 1899, pág. 25).
De donde se desprende, que los educadores, deben estimular y desarrollar
las facultades activas de sus estudiantes, en base a la planificación de
experiencias educativas conectadas con la realidad social, cuando el niño
entiende la razón por la que ha de adquirir un conocimiento, tendrá gran interés en
adquirirlo, y los maestros tienen que conocer y manejar a fondo las asignaturas
que enseñan.
Por otro lado, insistir en la importancia que tiene hoy en día la transferencia y
aplicación a la vida de los conocimientos aprendidos en el ámbito formal de la
escuela, deben servir para dar respuesta a vivencias concretas y a problemas
reales, concibiendo al estudiante como sujeto activo de sus propios aprendizajes
y como sujeto constructor de conocimientos, no como mero receptor de saberes
acabados. Cuando el niño empieza su escolaridad, lleva en sí cuatro "impulsos
innatos –el de comunicar, el de construir, el de indagar y el de expresarse de
forma más precisa"– que constituyen "los recursos naturales, el capital para
invertir, de cuyo ejercicio depende el crecimiento activo del niño, además lleva
consigo intereses y actividades de su hogar y del entorno en que vive y al maestro
le incumbe la tarea de utilizar esta "materia prima" orientando las actividades hacia
resultados positivos (Dewey, 1899, pág. 30).

AXIOLÓGICAMENTE

Los valores, coherente con estos planteamientos ha de ser, necesariamente,


Relativista, los juicios de valor son hipotéticos y experimentales; poseen, también,
una función instrumental. Lo que propone Dewey es la reconstrucción de las
prácticas morales y sociales, y también de las creencias, mediante la aplicación de
los métodos científicos y su conocimiento crítico. También en el ámbito de los
problemas éticos, sociales y políticos es deseable, dice Dewey, la aplicación de
las ciencias empíricas.
Otro aspecto importante de su pedagogía es ligarla con la ética; ello se
percibe nítidamente cuando afirma que «toda educación que desarrolla la
capacidad de participar en la vida social es moral» (Dewey, 1963, p. 355); Para
Dewey no hay investigación sin valoración, tanto en el contexto científico como de
sentido común
Siguiendo este orden de ideas, la escuela debe representar la vida presente,
una vida tan real y vital para el niño como la que vive en su propia casa hogar, en
la vecindad en la calle o en el campo de juego. La educación en la actualidad, se
encuentran basada en las teorías constructivas, las que pretenden que el niño sea
quien construya su propio conocimiento, y considero que tiene relación con la
teoría que expuso John Dewey, en el aspecto de que la educación debe de partir
de las características e intereses del niño.
En lo que se refiere a las evaluaciones, tienen que cambiar, ya que a los
estudiantes, se les medirían su progreso por medio de sus capacidades, no por la
simple retención de información. El alumno debe demostrar su habilidad con sus
capacidades, no demostrar conocimientos o expresar información sin aprender o
servirles de nada.

Referencias
DEWEY, John (1964) "Mi credo pedagógico" Editorial. Ediciones Losad. Buenos
Aires. . Traducido por Lorenzo Luzuriaga
DEWEY, John. (1967) "Democracia y educación" Editorial. Ediciones Losad.
Buenos Aires.

Consulta virtual
http://www.monografias.com/trabajos3/jdewey/jdewey.shtml
http://www.educar.org/articulos/JohnDewey.asp
http:es.wikipedia.org/wiki/John_Dewey