Está en la página 1de 263

Acerca de este libro

Esta es una copia digital de un libro que, durante generaciones, se ha conservado en las estanterías de una biblioteca, hasta que Google ha decidido
escanearlo como parte de un proyecto que pretende que sea posible descubrir en línea libros de todo el mundo.
Ha sobrevivido tantos años como para que los derechos de autor hayan expirado y el libro pase a ser de dominio público. El que un libro sea de
dominio público significa que nunca ha estado protegido por derechos de autor, o bien que el período legal de estos derechos ya ha expirado. Es
posible que una misma obra sea de dominio público en unos países y, sin embargo, no lo sea en otros. Los libros de dominio público son nuestras
puertas hacia el pasado, suponen un patrimonio histórico, cultural y de conocimientos que, a menudo, resulta difícil de descubrir.
Todas las anotaciones, marcas y otras señales en los márgenes que estén presentes en el volumen original aparecerán también en este archivo como
testimonio del largo viaje que el libro ha recorrido desde el editor hasta la biblioteca y, finalmente, hasta usted.

Normas de uso

Google se enorgullece de poder colaborar con distintas bibliotecas para digitalizar los materiales de dominio público a fin de hacerlos accesibles
a todo el mundo. Los libros de dominio público son patrimonio de todos, nosotros somos sus humildes guardianes. No obstante, se trata de un
trabajo caro. Por este motivo, y para poder ofrecer este recurso, hemos tomado medidas para evitar que se produzca un abuso por parte de terceros
con fines comerciales, y hemos incluido restricciones técnicas sobre las solicitudes automatizadas.
Asimismo, le pedimos que:

+ Haga un uso exclusivamente no comercial de estos archivos Hemos diseñado la Búsqueda de libros de Google para el uso de particulares;
como tal, le pedimos que utilice estos archivos con fines personales, y no comerciales.
+ No envíe solicitudes automatizadas Por favor, no envíe solicitudes automatizadas de ningún tipo al sistema de Google. Si está llevando a
cabo una investigación sobre traducción automática, reconocimiento óptico de caracteres u otros campos para los que resulte útil disfrutar
de acceso a una gran cantidad de texto, por favor, envíenos un mensaje. Fomentamos el uso de materiales de dominio público con estos
propósitos y seguro que podremos ayudarle.
+ Conserve la atribución La filigrana de Google que verá en todos los archivos es fundamental para informar a los usuarios sobre este proyecto
y ayudarles a encontrar materiales adicionales en la Búsqueda de libros de Google. Por favor, no la elimine.
+ Manténgase siempre dentro de la legalidad Sea cual sea el uso que haga de estos materiales, recuerde que es responsable de asegurarse de
que todo lo que hace es legal. No dé por sentado que, por el hecho de que una obra se considere de dominio público para los usuarios de
los Estados Unidos, lo será también para los usuarios de otros países. La legislación sobre derechos de autor varía de un país a otro, y no
podemos facilitar información sobre si está permitido un uso específico de algún libro. Por favor, no suponga que la aparición de un libro en
nuestro programa significa que se puede utilizar de igual manera en todo el mundo. La responsabilidad ante la infracción de los derechos de
autor puede ser muy grave.

Acerca de la Búsqueda de libros de Google

El objetivo de Google consiste en organizar información procedente de todo el mundo y hacerla accesible y útil de forma universal. El programa de
Búsqueda de libros de Google ayuda a los lectores a descubrir los libros de todo el mundo a la vez que ayuda a autores y editores a llegar a nuevas
audiencias. Podrá realizar búsquedas en el texto completo de este libro en la web, en la página http://books.google.com
15. 5

61-13 ,,



-|--*º.
- -|-|-|-|-·, ,·…
-
----|-|-|-…|--
·|-|-|-----
|-|-|-|-|-|-|-!***º|-|-
··|-|-- -·
•|-|-|-|-
|-|-
eº* -|-
|-|-|-|-----

«*
|-|-|-- -→ · |-|-
·- -|-
·|-|-
·|-|-|-|-|-|-|-|-
|-|-|-|-,
!|-!|-
***----
|-··'
,
|-|-|-|-
· ·*|-|-·|-|-|-**, ,|-
|-|-
|-|-
· •----
|-|-|-, !|-|-│ ~.
|-·•· · · ·|- •|-|-
|-|-·--------|-|-
|-- - -|-|-
|-·, •' ,• |-|-, , , ,
, !|-
|-→|-|-|-*
|-*|-|---------·, !
|-|-|-•
•|-|-|-, ,|-
· · · -|-|-|-|-•
|-
|-*|-|-·…“
|-- ----
|-|--
· ·|-|-·
-|-|-
→|-|-|-- -, ,|-|-
|-|-- -|-
|-|-·*|-·|-·
·-
|-|-- -|-----|-|-|-
*··|- |-|-�|-|-·
| +1·|-·
|-|-()|-|-·
|-·
· · · · *· · ·
|-
· ·
a|-|-|- -
→|-|-|-|-·! -
|-----|- |-|-|-|-|-----|-|-|-|-
· · ·, !
|-·«.*|-|-, ,|-·|-·
|-|-|-|-
|-|-•
·|-|-|- |-, !|-; : !|-|-|-
|-. . .«…·|-- - -|-|-|-|-
|-• , · · ·|-|-
|-|-|-|-- -, , ,|-|-- - -|-|×|-
|-|-|-|-|-|- |-
|-·|-|-|-|-|-· |-·
·|-, ,|- |-|-, , , , , , ,|-|-
:|-- :|-
→-
|-… ", , , ,- -
|-- - •|-• .- -|-|-:· · · ··
, !|-|-, , !|-|-
*|-|- |-|-
·|-|-|-|-- -- -|-|-
|-|-|-|-, !- , ,|-
|-|-, , ,|-|-|-
|-*,|-• |-, ,|-|-
|-|-
:|-|- *, ,|-|-
!|-|-·
-|- |-|-- , , ,|-
, , ,|-|-|-|-
|-|-, , ,|-
|-|-, ,|-
|-|-… !|-
|-|-|-,
|-|-* …
,|-
. .
a|-
|-,
,|-|-|-- -- -|-|-
|-, ,·|-|-
-
* *- -, , ,
|-|-|-|-,
,- -·
-· ·
|-
|-|-·· , , , ,
|-|-|-|-,
|- |-•
·*|- |-·
*|-|-|-
•----|-|-|-
|-|-* ·|--· ,
|-··!!!!!!!!!-- - -*(
*******~_, -|-�
----
---- º*
→·|-
·
-…
•••|
«
*** *
„ ”
ae
*•'
·
!|-|-
*

• ••
·
* * ··

·
…·|-----
!_ ***
\*
|-·|-v
|-!
/*·
**·
_- - -·
•* <^|-
INTRODUCCION
A LA SABIDURIA.
Y UN DIALOGO

DE PLUTARCHO.
».
-

-.
----

a.·

--- - - -

* =
NTRO D UC CON
A LA SABIDURIA;

COMPUESTA EN LATIN
POR EL IDOTOR

JUAN LUIS V}VESe


A Ñ A DE S E

EL DIALOGO DE PLUTARCHO
SOBRE LA IRA

Y LA CARTA A POLIANO

del modo de proceder en el matrimonio:


TRADUcrDo PoR -

DIEGO DE ASTUDILLO.

¿?
CON LICENCIA DEL REAL CONSEjo.
-

Es vasca. Por BENITo Monfort


Impresor del Ilustrisimo Señor Arzobispo.
Año 1779.
r
*? es º se se ºf
INTRODUCCION

A LA SABIDURIA.

## A verdadera Sabiduria es juz


¿ L ¿? gar bien de las cosas con
¿? juicio entero, y no estraga
## do, de tal manera, que es
timemos à cada qual en
aquello que ella es; y no nos vamos tras
las cosas viles, como si fuesen preciosas;
ni desechemos por viles las preciosas; ni
vituperemos las que merecen loor; ni
loemos las que de suyo merecen ser vi
tuperadas.
Porque no hay error en el entendi
miento ni vicio que no nazca de aqui;
ni hay cosa en toda la vida que mayor
destruicion trayga que tener dañado el
juicio, de manera que no pueda apre
Clar,
2, INTRoDUccIoN
ciar y estimar las cosas en su verda
dero y justo precio.
Cerca de lo qual es de notar, que
son dañosas las opiniones del vulgo que
con grandisimo desatino juzga de las
COSaSe

Gran Maestro es el pueblo para


amostrar à errar. Y con el que con bue
na aficion sigue el camino de la Sabidu
ria, la mayor pena que tenemos es po
nerle en su libertad , sacandole de la
tirania de las opiniones populares, si ya
le tienen usurpado el juicio.
Tenga primeramente el tal por sos
pechoso todo aquello que el pueblo con
gran consentimiento aprueva, hasta que
con buen tino torne à pasar por la ba
lanza en que pesan todas las cosas aque
llos que las miden por virtud. -

Y aprenda cada uno dende mozo


buenas opiniones, y acostumbreseà ellas;
porque serà grandisimo el fruto que
despues le daràn creciendo juntamente
con la edad.
Sus apetitos y deseos conformelos
COl
A LA SABIDURIA.
con la razon; huya con gran diligen
cia de los que della se desvian y tuer
cen; porque esta costumbre en bienha
cer, refrenando las pasiones, se apegue
tanto, que casi sea tan natural, que ya
no aya cosa que le trayga à hacer mal,
sino fuese forzado y traido como de
los cabellos arrastrando. -

Hase de tomar la mas excelente ma


nera de vivir, la qual con la costumbre
serà la mas apacible.
Todo el resto de la vida cuelga de
la crianza de la mocedad.
Sea pues en esta carrera que toma
mos de la Sabiduria el primer paso
aquel dicho tan trillado de todos los an
tiguos, que es: Que se conozca cada uno
à si mesmo; porque sepamos juzgar de
nuestras cosas, y veamos lo que nos to
can las agenas.
º.

A 2. CA
4. INTRoDUccIon

CAPITULO I.

EN EL QUAL SE DIVIDEN
todas las cosas que hay en el hombre,
y fuera del.

L hombre està compuesto de cuer


po y de animo. Nuestro cuer
po es de tierra, y destos elementos que
vemos y tocamos, semejante en esto à
los cuerpos de los otros animales.
El animo, don de Dios, divinamen
te nos es dado semejante à los Ange
les y al mesmo Dios: por el qual se
juzga y se toma el hombre; y aun el
solo sin respeto del cuerpo havria de ser
llamado el hombre, segun el parecer
de los mas excelentes Filosofos que an
tiguamente trataron esta materia.
En el cuerpo hay hermosura, buena
disposicion, sanidad, firmeza, integri
dad, fuerza, desemboltura, ligereza, de
leite; y sus contrarios, fealdad, enfer
medad, manquedad, flaqueza, atamien
- -- to,
A LA SABIDURIA. 5
to, pesadumbre, dolor y otras cosas que
al cuerpo ô son provechosas, ò dañosas.
En el animo hay saber y virtud; y
sus contrarios, ignorancia y vicio.
Todas las otras cosas no tocan al
hombre: fuera de el estàn, como son,
riquezas, estados, señorios, nobleza,
honras, dignidades, gloria, fama, fa
vor; y sus contrarios, pobreza, necesi
dad, mengua de linage, bageza de es
tado, deshonra, aborrecimiento y otras
cosas semejantes.
CAPITULO II.

EN QUE SE DECLARAN LAS


propiedades, y precios de las cosas.
A que en todas las cosas tiene el
govierno mando y señorio, es
la virtud ; à la qual todo lo demàs pa
ra hacer su dever ha de servir.
Virtud llamamos dar a Dios y à
los hombres aquello que devemos: que
es, honra, acatamiento y servicio a
Dios;
6 INTRoDUccroN
Dios; amor a las gentes, y voluntad
de bien hacer.
Todas las otras cosas demàs endere
zadas como à su fin, para servicio de es
ta virtud , no seràn malas.
Y los que primero las llamaron bue
nas no sintieron de ellas como ahora
siente el vulgo, que primero comenzó
à mudar, trastocar, y estragar las ver
daderas, naturales, y propias significa
ciones de las cosas. De donde despues
los que mal las entendieron las vinie
ron à estimar muy al reves de lo que
ellas eran. -

Y para preciarlas en lo que mere


cen podemos tener por regla el no en
tenderlas como comunmente se entien
den, sino segun el bien que hallaremos
en ellas, y conforme à esto, no llama
remos riquezas, piedras escogidas; no
metales; no magnificos, y sumtuosos
edificios; no sobradas, y superfluas al
hajas; màs la riqueza serà no carecer de
lo que es necesario para amparo y de
fensa de la vida.
Glo
A LA SABIDURIA. 7
Gloria es, tener buen renombre por
hechos virtuosos.
Honra es, ser acatado por nuestra
virtud propia.
Estima es, cierta y verdadera opi
nion que de uno se tiene por alguna ex
celente virtud que en el haya.
Estado Reyno y Señorio es, te
ner debajo de tu mano y a tu cargo
muchos por quien mires, y proveas aque
llo que verdaderamente cumple.
Nobleza es, ser conocido y estima
do por notables hechos: o es, ser seme
jante à sus padres el que es hijo de bue
nos. Por Generoso y de buena casta
serà de tener aquel que naturalmente
parece que nació para virtud.
Sanidad es, tal disposicion de cuer
po, que pueda el animo usar de sus
fuerzas, y hacer bien su oficiq.
Hermosura de rostro, y buena dis
posicion de cuerpo es, figura de un her
IInOSO a InlmO,

Fuerza es, la que es menester para


pasar por el trabajo, o por mejor decir
/ por
8 INTRopUccIoN
por el egercicio de la virtud para no
tomar en el fatiga.
Deleite es, un verdadero gozo sin
mezcla de dolor, ni de tristeza, que
dura mucho tiempo, como es el que
dan las cosas que tocan solamente al
animo.
CAPITULO III.

DEL ENGAÑO QUE HAY EN LAS


cosas exteriores, tomandolas como las
toma el vulgo,

I tomamos, y apreciamos estas co


sas de otra manera, que es, si las
entendemos como comunmente se en
tienden, hallaremos que van muy fue
ra de proposito, y que son vanas y
dañosas.
Dandq por ellas la buelta, primera
mente lo que hay fuera de nosotros ô se
endereza, y sirve al cuerpo, ô al ani
mo; como las riquezas para defensa de
la vida, la honra para juzgar de la vir
tud. -

El
A LA SABIDURIA. 9
El cuerpo no es otra cosa sino un
abrigo, ô vestidura, o esclavo del ani
mo, al qual la naturaleza, la razon, y
Dios mandan que este sugeto, como
bruto, à quien siente; como mortal, à
quien es immortal y divino.
En el animo el saber para esto le
buscamos, para que mas facilmente hu
yamos del vicio que hemos conocido:
y con mayor facilidad sigamos, y alcan
cemos la virtud que conocemos; por
que para lo demas muy superfluo, y fue
ra de proposito es todo aquello que sa
bemos. -

Nuestra vida que otra cosa es sino


una cierta peregrinacion, y destierro ex
puesto à mil fortunas, compatido de mil
casos que suceden cada dia? al qual no
hay hora en que no le este su fin como
colgado de un cabello, amenazando que
puede suceder por causas no pensadas
y ligeras. -

Pues siendo asi, que mayor locura


puede ser que hacer alguna cosa fea y
mala con deseo de vida incierta?
Y
IO INTRo DUccIoN
Y en esta vida, como en un camino,
quanto mas ahorrados estuvieremos, y
menos embarazados con nuestro hato,
tanto mas ligera y desembueltamente
caminaremos con mayor placer.
Allende de esto la naturaleza y com
posicion de nuestro cuerpo es tal, que
no buscando cosas superfluas y daño
sas tiene necesidad de muy poco; tanto
que si lo mirasemos de raiz, sin duda
ninguna tendriamos por locos à los que
con tan gran fatiga amontonaron tantas
riquezas,teniendo necesidad de tan pocas.
Porque las riquezas, las posesiones,
los vestidos para esto solo las buscamos,
y grangeamos, para usar de ellas quan
do tenemos necesidad. Asi que de lo su
perfluo no usamos, sino de lo necesario;
antes con lo que sobra el uso se estor
va, y embaraza , y se pierde, no de
otra manera que una nao con la de
masiada carga.
De que te aprovechan los ducados
cerrados en el cofre sino te has de servir
de ellos ? y quitado este respeto, de lo
que
A LA SABIDURIA. IT

que te han de servir, que diferencia ha


ces mas que si tuvieses alli un poco de
barro, sino es en tener mayor trabajo,
y pena de guardarlos? tanto, que tenien
do cuidado de esto solo que no te sir
ve nada, te descuidas, y menosprecias
aquello en que principalmente ha vias de
pensar.
Què ciertamente la moneda es una
conocida servidumbre de idolos, quan
do por ella menospreciamos la piedad,
la Religion, y lo que es santo y bueno.
Dejo aparte quantos lazos estan pa
rados à las riquezas, por quantos, y quan
diferentes casos que se pierden. Y lo
que peor es, ya que se conserven , en
quantos, y quan diferentes vicios que nos
llevan.
Los lucidos atavios que otra cosa
son sino instrumentos y aparejos de
sobervia?
La necesidad hallò à la mano vesti
dos provechosos: la abundancia, y su
perfluidad trajo los ricos atavios: la va
nidad sacó los lucidos trages: nació la
* , por
I2, INTRoD UccIoN
porfia de los unos con los otros que nos
enseñó muchas cosas sobradas, y daño
sas, queriendo los hombres ganar honra
de una cosa que conocidamente arguye
su flaqueza.
Asi veremos al ojo que la mayor
parte de las riquezas son sumtuosos edi
ficios. Las alhajas ricas, los servicios do
blados, las piedras esquisitas, oro, pla
ta, vestidos se buscan mas para satisfa
cer à la vista de los que lo han de mirar
que para el uso de los que lo poseen. Vi
niendo à la Nobleza, que otra cosa es
venir de nobles padres, sino una suerte
que os cupo en el nacer? ô tomando la
nobleza, como comunmente la toman,
que otra cosa es sino una opinion saca
da de la locura del pueblo ? pues vemos
muchas veces por quan malos caminos
semejantes noblezas han sido ganadas.
La verdadera y firme nobleza na
ce de virtud; y es muy gran locura, quien
es malo, y con sus ruines obras escure
ce , y mengua su ilustre linage, preciar
se que viene de buenos.
Des
A LA SABIDURIA. I3
Deshagamonos de nuestras vanida
des; miremos la realidad de la verdad.
Todos nuestros cuerpos son hechos de
una masa, todos de unos mesmos elemen
tos; pues de nuestros animos verdade
ramente solo Dios es nuestro Padre.
No se burle nadie ; que menospre
ciar la bageza del linage es en cierta
manera encubiertamente culpar à Dios,
que es unica causa y verdadero autor
de nuestro nacimiento.
El Estado, Govierno, ô Señorio, qué
otra cosa es sino (ya que asi la quereis
llamar) una ilustre pesadumbre ? que si
supiesemos los trabajos, las congojas, las
fatigas, y los enojos que consigo trae, no
ay nadie (ni de los que mas deseosos son
de esta honra) que no huyese de ella co
mo de una pesada desventura.
O quan grande e incomparable tra
bajo es governar ruin gente; y quanto
mayor,
CITCS Ill II).
situ que lo has de governar
La honra que no nace de virtud es
dañosa y mala; y si nace de virtud, la
Y)CS
I4. INTRoDUccToN
mesma virtud que la ganó la menospre
cia; que no se puede llamar virtud la
que dejando su verdadero fin busca el
precipicio en la honra, la qual no bus
candola ella misma de suyo sigue à la
virtud.
Las que ordinariamente se llaman
dignidades, cómo se podrán llamar asi,
si vienen a personas indignas, que no las
mereciendo las ganaron con engaño,
con ambicion, con soborno, con pre
mios, y otras malas artes?
Y la Gloria es otra cosa sino levan
tarsenos del ayre los oidos? De la qual,
como ni de la honra ni de la fama, qué
le toca à aquel de quien se suenan ? pues
por la mayor parte son inciertas, que
no llevan camino, injustas, que de pres
to ligeramente buelan y se pasan; seme
jantes al padre que las crio, que es el
vulgo: el qual (como muchas veces se
ve) en un mismo dia ensalza un hombre
hasta las nubes; y al mesmo antes que
anochezca le ha puesto y abatido de
bajo los abismos. -

Què
A LA SABIDURIA. I5
Què dire? pues veo que muchas ve
ces nacen de cosas de burla : otras veces
de cosas que van fuera de todo enten
dimiento; y aun algunas veces de cosas
malas y perversas; como de jugar bien
à la pelota, de gastar la hacienda en
banquetes, en truhanes, en mascaras, y
principalmente en guerra, que por la ma
yor parte es un robo, que es estimado,
porque no sufre castigo; porque veais
tras que se và la locura del vulgo.
Recoja cada uno su pensamiento den
tro de sí mesmo; y piense bien en esto,
hallara quan poco le toca, y quan po
co le hacen al caso la fama, los dichos,
el acatamiento, la honra del pueblo, de
la qual ahora se precia. Quando duer
me o està solo retraido, decidme, qué
tan gran diferencia hay de un Rey à uno
que sirve?
En fin piense cada uno que esta es
la verdad, que la nobleza, la honra, el
estado quedaron, y nacieron de una
perversa persuasion que el mundo tuvo
antes que Christo le alumbrase: la qual
el
I6 INTRODUcCION
el desarraigò del animo de aquellos que
enseñó ; y despues el perverso Demonio,
y enemigo la sembró como una mala
yerva en el buen pan.
En este nuestro cuerpo la hermosu
ra que tanto estimamos, que cosa es
sino un buen lustre que està en la haz,
por la qual, si nuestra vista pasase mas
adentro, no hay tan hermoso cuerpo, en
quien no descubriese grandes fealdades.
Esta gentil traza, y hermosa figura
de este cuerpo de que sirven, si nuestro
animo està estragado y feo ? y como
dixo un Griego: Si en una buena posada y
bien aderezada acoges un huésped ruin y feo?
Las grandes y crecidas fuerzas que
aprovechan en un hombre, si las cosas
excelentes de que como hombre te po
drias preciar las has de hacer no con la
fuerza de los nervios, sino con la del
ingenio? -

Mira que por mas crecidas que


sean no igualaràn con las de un toro ô
elefante, al qual con el ingenio, y vir
tud llevas ventaja. -" - -

De
A LA SABIDURIA. 17
Dexo de decir, que la hermosura,
la fuerza , la ligereza y otras gracias
y dotes del cuerpo, como fiores en muy
breve tiempo se marchitan ; por casos
muy livianos se pierden: aun por recio
que sea un hombre una calentura le
trastorna, y por hermoso que sea en po
cas horas le deshace.
Y caso que nada de esto sea, no
pueden estas cosas durar mucho: que
fuerza es que con la edad y con el
tiempo no pierdan su lustre y se debili
ten y deshagan.
No hay pues nadie que con justo ti
tulo pueda decir que es verdaderamente
suyo quanto fuera del està ; pues tan fa
cilmente muda tantos dueños; ni aun
las cosas del cuerpo, pues con tanta li
gereza se nos buelan.
Que dire, pues estas cosas tràs que
tanta gente corre embevecida son co
nocidamente causa de grandisimos vi
cios : como de vanagloria , de sobervia,
de flogedad , de braveza, de malque
rencia, de embidia , de enemistades, de
B ruidos,
I8 INTRoDUecroN -

ruidos, de guerras, de muerte y des


truicion de muchas gentes.
El deleyte del cuerpo, como el mes
mo cuerpo es vil torpe y aun bestial:
en el qual mas veces y mas profunda
mente se deleytan los animales sin ra
zon que el hombre.
Y el es causa en el cuerpo de gran
disimas enfermedades; en la hacienda de
gran perdida ; y principalmente no pue
de dexar de traer tras si arrepentimiento
en el animo y torpedad en el ingenio,
que con las delicadezas y regalos del
cuerpo , ô se hace boto, ô pierde su
fuerza y se quiebra; y finalmente trae
gran aborrecimiento y enemistad con
todas las virtudes.
Mirad lo que es, que no podeis go
zar de el sino à hurtadas: porque co
mo sea cosa tan agena de la nobleza de
nuestro animo , y que tan mal se le
asiente; asi no ay hombre en el mun.
do tan perdido, que no tenga verguen
za de tomarla delante de testigos: trae
consigo conocida afrenta, y asi busca la
soledad, y tinieblas. Que?
A LA SABIDURIA. I9
Què? que huye tan de presto, y pa
sa tan en un momento: y no hay fuer
a en el mundo que baste para de
tenerle, y nunca viene sino aguado
con agua de una manera o de otra
amarga.
Desechando pues ya las opiniones
del comun; apartandonos de lo que el
vulgo siente; tengamos firmemente que
ni la pobreza ni la falta de nobleza ni
la prision, ni el no tener que vestir;
mas, ni la afrenta, ni la fealdad del cuer
po, ni la enfermedad, ni la flaqueza no
son los mayores males; ni los que de
suyo basten à hacernos desventurados:
que esto solo lo puede hacer el vicio,
que es el mayor mal de todos, y des
pues de él sus vecinos, que son nece
dad, torpedad de ingenio, falta de en
tendimiento y juicio.
Por el consiguiente creamos que la
virtud es un grande e incom parable
bien ; y luego tràs ella los contrarios de
los que tengo dicho , el saber, la vive
za del ingenio, la entereza, ö (como
B2 di
2O INTRoDUcCION
dicen los Latinos) la sanidad del enten
dimiento.
Todolo demàs que hay en el cuerpQ
ò fuera del , si lo tienes, aprovecharte
ha, si lo encaminas y te sirves de ello
en la virtud : serà causa de tu destrui
cion si lo enderezas à los vicios. Si no
lo tienes, cata por amor de Dios que
no lo procures ni grangees, aventuran
do à perder el menor quilate del mundo
en la virtud. -

Grandisimo tesoro es la bondad, con


tener solamente lo que hemos menester.
La fama, aunque no hayas de hacer nada,
porque las gentes lo vean y te precien;
todavia es muy gran razon de entrete
nerla entera y limpia: porque este cui
dado muchas veces nos refrena de co
sas que parecen mal; principalmente se
ha de tener cuidado della, porque res
plandezca de nosotros buen exemplo pa
ra provecho de otros.
Yà este proposito se ha de entender
aquel precepto antiguo de sabios y
santos vorones, que dice: que Ni he
17705
A LA SABIDURIA. 2. I

mos de hacer mal, ni cosa que parezca


mala. -

Y sino pudieremos alcanzar esto,


contentemonos con satisfacer a nuestra
conciencia. Y si los hombres estuvieren
tan estragados , que juzguen por muy
malo lo que realmente es santo y bue
no; trabajemos con gran diligencia, asi
en las obras que se muestran como en
los secretos pensamientos, en contentar
solamente à Dios, creyendo que solo es
to te basta suficientemente. Y aun de
los males que llaman del cuerpo , ô de
la fortuna, se puede sacar muy gran pro
vecho, si se toman con paciencia : si es
tando mas ahorrado, tanto te despier
tas mas para seguir la virtud, quanto
mas al reves te sucede por estotro ca
mino.
Que muchas veces se ha visto los
males o las desdichas haver dado cau
sa de muy grandes virtudes.
º

CA
22, INTRODUccION

CAPITULO IV.

COMO NOS HAVEMOS DE HAVER


en el tratamiento de nuestro cuerpo.
Porque en esta jornada, ô en es
te destierro en que al presente vi
vimos, traemos encerrado nuestro ani
mo en el cuerpo, conviene à saber, un
gran tesoro en un vaso hecho de barro;
no del todo hemos de desechar ô me
nospreciar el cuerpo. Mas el cuidado
que de el hemos de tener, ha de ser de
tal manera, que el no se alze à mayo
res, teniendose por señor, ô por com
pañero nuestro: sino que se tenga por
esclavo, y que sepa que ni es manteni
do ni vive para si, sino para otro.
Quanto el cuidado que tienes del
cuerpo es mayor, tanto crece el des
cuido y menosprecio del animo.
Quanto està mas bien tratado y
regalado, tanto con mayor pujanza se
revela contra el animo, como caballo ho
ba
A LA SABIDURIA. 23
bacho, que no le podemos tener bien à
la mano.
El animo se anega con la demasiada
carga del cuerpo, y estando el à sus
vicios embota la agudeza del ingenio.
El comer, el dormir, los exercicios,
todo el cuidado del cuerpo se ha de re
ducir à la salud , i no al deleyte ; por
que pueda desembueltamente estàr pres
to à lo que el animo mandare: de ma
nera que ni se ensobervezca bien tra
tado, ni nos dexe faltandole las fuer
Z2S, -

No hay cosa que tanto debilite y


casque las fuerzas del entendimiento ni
del cuerpo, como es el deleyte; porque
las unas y las otras se mantienen se
crian y se sustentan con el exercicio y
trabajo, y se enflaquecen y se pierden
con la ociosidad con la delicadeza, y
blandura del deleyte.
La limpieza del cuerpo sin regalos
ni curiosidades ayuda à la salud y al
ingenio, que sin falta se encoge estando
sucio el cuerpo. No parezca demasiado
pues
24 INTRODUccToN
pues el cuidado que tenemos de mi
rar por lo que aqui luego se sigue. --

Lavaras las manos y la cara, ordi


nariamente con agua clara y fresca; y
limpialas con lienzo blanco y limpio.
Limpiaràs ordinariamente todas las
partes por donde las superfluidades del
cuerpo hallan carnino. Como son la ca
beza, las orejas, las narices y todo lo
demàs. Entreten los pies limpios y ca
lientes. Guarda con cuidado todo el
cuerpo del frio, y principalmente la cer
viz, adonde à la salud y al entendi
miento hace gran daño. No comas en
saliendo de la cama, ni antes de la hora
ordinaria de comer, sino fuere muy tem
pladamente.
Que el almuerzo no se ha de tomar
para hartar, sino para recrear y sose
gar el estomago.
Y para esto bastan dos ô tres bo
cados de pan , sin beber nada, ô muy
poco, y muy templado : y de esta ma
nera digo, que aprovecha al cuerpo y
al ingenio.
En
A LA SABIDURIA. 25
En la comida y en la cena tened
por costumbre de no comer sino una
vianda, y que sea sana, y no guisada.
Y esto, aunque la mesa este bien pro
veida de muchas maneras de servicios:
los quales no has de consentir en tu
tabla.
La diferencia de las viaridas es muy
pestilencial a la salud, y mucho mas la
de los guisados.
La moderada regla, si es limpia y
pura, y conforme à los animos castos
y templados conserva la hacienda: y
ella sola es la que basta à darnos á en
tender, que no tenemos necesidad de
muchas cosas: y hace que no nos me
tamos en negocios con esperanza de ga
mar lo que deseamos para satisfacer à la
gula, que sale de madre, incitada y des
pertada con superfluidades, con cosas
bien aderezadas, con manjares delica
dos y exquisitos.
Cierto muy mejor seria, que lo que
os sobrase fuese cosa que partiesedes con
los que tienen necesidad. E
S
26 INTRoDUccroN
Esto nos enseñó nuestro Señor con
su exemplo, que despues que huvo da
do hartura à aquella muchedumbre, no
consintió que se perdiesen los pedazos
que havian sobrado del pan y de los dos
peces.
Las cosas de que tenemos necesidad
la naturaleza nos las muestra, y enseña
que son muy pocas, y puestas a la ma
no, que facilmente se alcanzan. La ne
cedad o falta del entendimiento inven
ta cosas sobradas y superfluas, que son
infinitas, y que con gran trabajo se han.
La naturaleza si le das lo que ella tie
ne menester, como en cosa suya se huel
ga, y se recrea, y esfuerza : con lo so
brado se enflaquece y aflige, como en
cosa que ni es suya ni le arma.
El desordenado apetito que procede
de poco saber y de falsas opiniones, no
se harta ni hinche con las cosas nece
sarias: y las superfluas antes le anegan
que le satisfagan.
Tu bever serà aquel natural que ge
neralmente dió Dios à la mano à todos
los
A LA SABIDURIA. 27
los animales, que es agua limpia y cla
ra: en falta de la qual en las tierras que
no la hay, no es mala la cerveza muy
moderada: y si tu estomago lo deman
da podràs bever vino bien aguado.
No hay cosa que mas gaste el cuer
po de un mancebo que la vianda ô el
bever caliente, porque les enciende y
quema las entrañas, y los trastorna, y
hace caer en mil lujurias y locuras.
No bevas despues de cena; ô si la
necesidad te forzare, sea poca cosa, y
fresca, y en ninguna manera recia.
Y si bevieres, pase por lo menos
media hora antes que vayas à reposar.
Quando te levantas, trae à la me
moria quàn poco tiempo de vida tene
mos; y que de tan poco no es razon gas
tar mucho, ni perderlo en cosas de bur
la , en comidas, en niñerias, en nece
dades.
Todo el espacio de nuestra vida es
muy breve, aunque todo lo emplease
mos conforme à la razon.
Hemos de pensar que no nos criò
Dios
28 INTRODUccIoN
Dios para juegos, ni para niñerias, ni
burlas, sino para cosas de importancia,
y de veras, para buen govierno y regi
miento, para cosas moderadas y tem
pladas, para Religion, para todo genero
de virtud y de honra.
No consientas por sanar el cuerpo
que pueda el animo enfermar. Los eger
cicios sean templados, apropiados a lo
que demanda la salud, en lo qual se
guiràs el consejo de los Medicos : con
que no te manden cosa mala y fea, que
pueda tocar en vicio. Porque quando
mas descuidados estamos, permitiendo
que se recree nuestro animo, y se reha
ga del trabajo que ha tomado, no nos
hemos de despedir de tener algun cui
dado puesto en la virtud.
En semejantes recreaciones despide
la fantasia •y arrogancia: no haya por
fias, embidias, ni riñas, mi codicia. Para
que quieres fatigar tu animo, quando
(como dices) le quieres recrear y dar
pasatiempo? Es como si derramases aci
bar en una miel que quisieses que fuese
muy sabrosa. Del
A LA SABIDURIA. 29
Del sueño se ha de tomar, como de
una medicina, solamente lo que basta
para curar el cuerpo; porque el dormir
demasiado cria sobrados y dañosos hu
mores en los cuerpos, y asi los hace flo
jos perezosos y tardios; de donde la
presteza del entendimiento viene a dete
nerse, y se encoge.
No has de pensar que vives el tiem
po que pasas durmiendo; que nuestra
vida no es sino quando estamos a la vela.
CAPITULO V.
JD E L A N I M 0.

NN nuestro animo hay dos partes.Una


superior, y otra inferior: la su
perior se llama mente, que (porque nos
entendamos) podemos llamar entendi
miento, con que sepamos que esta par
te contiene tambien en si la voluntad: y
en quanto entiende ô se acuerda ô sa
be, se sirve y se vale de la razon, del
juicio y del ingenio: desta parte so
- IIl OS
3o INTRoDUccION
mos hombres semejantes a Dios, y so
mos mas excelentes que todos los otros
animales.
La segunda parte, que decimos infe
rior, està mas apegada con el cuerpo:
de donde se le sigue ser bruta, fiera, re
cia, mas semejante à bestia que à hom
bre: en la qual hay aquellos movimien
tos que se podrian llamar afectos, per
turbaciones, o pasiones, como son arro
gancia, embidia, malquerencia, ira, mie
do, tristeza, codicia de todos los bie
nes que ella se imagina, gozos vanos y
locos, y otras mil enfermedades. Esta
parte inferior se llama tambien animo,
aunque por ella no diferimos de las bes
tias. Y por ella nos desviamos y apar
tamos infinito de Dios, que es libre y
esento de toda pasion, turbacion, y eno
jo. La orden de la naturaleza es esta,
que la Sabiduria govierne y rija à todo
el Universo: y que todo quanto vemos
criado obedezca al hombre, y en el hom
bre el cuerpo sirva al animo : que asi
llamamos ahora la parte que digimos que
CI2).
A LA SABIDURIA. 3r
era inferior, y que esta ande sugeta al
entendimiento, y el entendimiento a
IDios: y quien falta de seguir esta orden
peca.
Asi, que pecado es en el hombre, que
esfas perturbaciones, ò afectos se reve
len, y amotinen, y que se levanten, y
encruelezcan, y que usurpen el govier
no y mando de todo el hombre, de
jando y menospreciando el entendi
miento y la razon; y pecado es que el
entendimiento dejando la ley de Dios
sirva al animo y al cuerpo.
CAPITULO VI.

DE LA D o TR INA.
Pº que nos pudiesemos apartar del
pecado, y seguir el verdadero ca
mino de virtud, dotó Dios à la parte
superior del animo de una virtud, ô fuer
za, ô facultad con que pueda entender,
que ingenio se llama: con el qual des
cubre, examina y pesa todo lo que hay
CIn
32 INTR opUceroN
en cada cosa, y sabe que es lo que le
cumple hacer, o lo que no.
Allende desto dio Dios à esta mis
ma parte voluntad, la qual de su natu
raleza se endereza a seguir el bien que
el ingenio descubrió, y aprovó el juicio:
y no se contenta con qualquier bien de
los comunes; no le hartan, ni le satis
facen los bienes, que comunmente llama
mos; mas alto buela: à su solo y uni
co sumo y verdadero bien se levanta,
que es Dios, en el qual halla holganza,
y fuera del qual nunca reposa. Esta no
solamente es libre; mas es señora alto y
bajo de todo quanto hay en el animo;to
do lo govierna y trae à su mandar: y
si ella quiere (como deve) guardar su
preeminencia y libertad y derecho, no
avrà en el animo parte alguna que le ose,
ò pueda resistir. Asi que el ingenio des
cubre la verdad, y si se egercita y em
plea en esto, como deve; y si es tratado,
pulido, y ayudado con comunicacion
de lo que otros saben ; quiero decir, con
erudicion, y con dotrina, halla lumbre
y
A LA SABIDURIA. 33
y conocimiento claro de muchas cosas,
al qual (tomando el vocablo largamen
te) podemos llamar ciencia. La volun
tad luego abraza y sigue el bien que el
entendimiento le mostró, y con el eger
cicio de seguirle, y procurarle adquiere
la virtud, de la qual despues hablaremos
en haviendo declarado como se ha de
ayudar el Ingenio con la dotrina.
El Ingenio con muchas artes asi di
vinas como humanas se labra, y adel
gaza , y alcanza à ser informado con
grande y admirable conocimiento de las
cosas, para que conociendo la propiedad
el valor y el precio de ellas, pueda mas
ciertamente enseñar à la voluntad, que
bien deve seguir, ô de que mal se ha de
guardar.
Huye pues de aquellas artes que son
contrarias à virtud, como son las que
por lo que hay en las rayas de las manos,
y en el fuego, o en el agua, o por cuer
pos muertos, ô por las estrellas se pro
fieren a adivinar lo que està por venir;
porque hay en todas ellas una dañosa var
1) 1
3 INTRODUccION
nidad hallada por nuestro enemigo el
Demonio engañador.
Y se tratan y profieren à cosas que
reservó Dios para si solo, que es el co
nocimiento de las cosas escondidas y
venideras.
Tampoco nos hemos de levantar à
inquirir la Magestad de Dios, y los se
cretos que nuestro conocimiento no pue
de alcanzar: de los quales nos apartó
Dios.
La Gloria de Dios es tan grande,
que no puede dejar de perderse quien
se levanta à escudriñar su magestad.
Y San Pablo nos manda, que no se
pamos mas de lo que hemos menester:
mas que sepamos moderadamente lo que
cumple.
Y dice, que no tiene licencia de de
cir aquellos secretos y misterios gran
disimos que viò.
Y en la Sabiduria nos mandan, que
no busquemos lo que se nos và de bue
lo; ni escudriñemos lo que no podemos
alcanzar: mas que siempre remem Cn
O
A LA SABIDURIA. 35,
lo que Dios nos manda, que es lo que º
nosotros importa, dejando a el lo que
le toca.
Huye de qualquier arte que el De
monio enseña: con el qual (pues es ene
migo de Dios) ni has de travar compa
ñia ni trato ni amistad.
Ni aun es bueno saber las opiniones
de los Filosofos, ni de los Hereges, que
son contra nuestra Religion: porque el
Demonio astuto no nos trayga en algun
escrupulo, que o nos atormente mucho,
ò al cabo venga à nos engañar y destruir.
No tomes en tus manos libros su
cios, porque no te se pegue dello nin
gun mal. - -

Las ruines conversaciones, ö las pla


ticas sucias estragan las buenas costum
bres. Quitado esto que he dicho, es muy
saludable bueno y provechoso saber y
aprender todo lo demàs, con condicion
que se enderece à su verdadero fin, que
es à la virtud : quiero decir, si todo lo
que sabes, y lo que aprendes lo reduces
para bien hacer.
C2 Dios
36 INTRoDUccToN
Dios por su infinita misericordia nos
dió y enseñó una dotrina Divina en que
(sin faltar ninguno) se encierran todos
los tesoros de la ciencia, y de la sabi
duria. Esta es la que solamente dà ver
dadera luz a nuestro entendimiento: to
das las demàs con esta comparadas son
como espesas tinieblas; y en fin, como
cosas de hombres, que son de burla y
de juego.
Mas estas dotrinas de los hombres,
allende de la que Dios nos dio, se pue
den leer y aprender; siquiera para que
en su comparacion se vea mejor la clari
dad de la nuestra.
Tambien sirven para que en nuestro
favor tomemos y traygamos testimonio
de las gentes, quando tenemos que ha
cer con personas que no se satisfacen
con el de Dios, que son como los fla
cos ojos que no pueden sufrir el resplan
dor del Sol.
Sirven tambien para amonestarnos,
y dar egemplo; que si entre los Genti
les huvo tantos singulares egemplos de
Vl -
A LA SABIDURIA. 37
virtud, que sera razon que haya en no
sotros ? que por ser Christianos, y dis
cipulos de nuestro Maestro Dios, por la
luz de la Religion y christiandad que
profesamos, tenemos grandisima obliga
cion a bien vivir. -

Allende de todo esto enseñannos a


bien hablar, y nos dan à entender las
cosas del mundo, y nos muestran à juz
gar prudentemente dellas: de todo lo
qual algunas veces tenemos necesidad.
La erudicion (que por no ser voca
blo mas recibido en castellano llamamos
siempre dotrina) se puede decir que se
labra o edifica con tres instrumentos,
con ingenio, con memoria, y cuidado.
El ingenio se adelgaza con el egercicio.
La memoria se acrecienta usando y
aprovechandose hombre della.
Lo uno y lo otro se debilita con re
galos, y convalece y esfuerza en la bue
na y sana disposicion. La ociosidad y
flogedad los destierran, los egercicios nos
los traen à nuestro mandar debajo nues
tra mano.
Si
38 INTRODUccToN
Si lees ô oyes, hazlo atentamente; no
derrames el entendimiento; mas fuerza
le à estar en lo que hace y en lo que
tiene delante, y no otra cosa.
Y si se sale de camino llamale sin ha
cer ruido, y guarda los pensamientos
que son fuera del estudio para otro
tiempo.
Sabete que pierdes tu tiempo y tu
trabajo si no estas atentamente en lo que
lees o en lo que oyes.
No tengas verguenza de demandar
lo que no sabes, ni de aprender de quien
quiera : de lo qual nunca se corrieron
los hombres señalados, antes la tienen
de no saber, ô de no querer aprender.
No te precies de saber lo que no sa
bes; mas preguntalo a los que crees que
lo saben.
Si quieres parecer sabio trabaja de
serlo; que no hay camino breve: como
de ninguna otra manera haràs mas facil
mente que te tengan por bueno, que si
lo eres.
En fin en todas cosas trabaja
ta
s
\
A LA SABIDURIA. 39
tal qual deseas parecer: que de otra ma
nera muy en vano es tu deseo.
El tiempo descubre lo que es falso y
fingido, y dà fuerza à la verdad. Que,
como dicen, no hay mentira que no se
descubra.
Sigue a tu Maestro, no quieras ade
lantarte , creele, dejate llevar, no le
contradigas.
Amale, y tenle en lugar de padre; re
cibiràs muy gran provecho si creyeres —
que no puede faltar de ser verdad lo que
el te dice.
Mira que no tornes à caer en el er
ror, porque una vez ô dos te han casti
gado; trabaja que aproveche haverte
emendado.
No hay cosa de que mas te hayas
de acordar que de aquellas en que has
errado, por no tornar otra vez à caer en
ello. Quien quiera puede errar; mas so
lo el necio es el que persevera en el error.
Sabe que no hay sentido ninguno
por quien mas presto y mas ligeramente
seamos enseñados que por el oir. Asi no
hay
4o INTRoDUccION -

hay cosa que sea mas provechosa : por


que veas quan à la mano nos pone Dios
lo que nos cumple. -

No te dès à oir liviandades, ô cosas


necias y de burla; antes oye lo que es de
veras, prudente, grave, y de importancia.
Con tanto y tan grande trabajo se
aprende lo uno como lo otro, siendo el
provecho tan diferente y desigual de las
unas cosas à las otras.
No te fatigues en responder mucho,
sino en responder bien, à tiempo, y en
sazon. La comida y la cena sea en com
pañia de hombres de quien puedas apren
der: tales, que con su dulce y sabia
conversacion te alegren y te enseñen.
A chocarreros, truhanes, habladores,
testarudos, ô alocados, mentirosos, be
bedores y otros semejantes, que ô con
hechos o palabras mueven a risa, no les
hagas honra de asentarlos à tu lado: des
preciate de holgarte con ellos; antes te
regocija en conversacion aguda y alegre.
Guardate no solamente de decir co
sas torpes, mas aun de oirlas; pues los
O1
A LA SABIpURIA. 4I
oidos son como unas ventanas en el ani
mo, acordandote del dicho de San Pa
blo, que dañan las buenas costumbres.
En la tabla , o en qualquiera otra
parte escucha con diligencia lo que ca
da uno dice: que si quieres en tu mano
està sagar dello provecho.
Que de los sabios tomaras dotrina
para ser mejor.
De "los necios y groseros podràs
aprender à ser mas cauto y avisado.
Sigue lo que los sabios aprovaren.
Huye de lo que los necios alaban; pues
no pueden acertar sino por dicha.
Si ves que los hombres cuerdos y
avisados precian y alaban un dicho por
agudo ô grave, sabio, ingenioso, o de
el palacio, tenle en la memoria para ser
virte del quando viniere tiempo.
Ten un quaderno aparte en que no
tes si leyeres ô oyeres alguna cosa dicha
graciosa ô elegante ô prudentemente,
ò algun vocablo raro, ô exquisito, bue
no para la platica comun, lo qual ten
dras guardado para servirte quando lo
hu
42. INTRon Uccro N.
huvieres menester. Trabaja de entendet
no solamente las palabras, mas princiº
palmente el sentido.
Ten costumbre de platicar y conº
tar lo que lees o lo que oyes à aquellos
con quien aprendes, en latin ; ó à otros
en tu natural lengua: y trabaja ¿CO1

tarlo tan elegantemente, y con fan bue:


na gracia, como lo oiste o leiste : y as
egercitaras el ingenio y aprenderas a
bien hablar.
Has de tratar mucho la pluma, que
es la mejor maestra del mundo: y , que
mas presto y mejor enseña à bien hablar.
Escrive traslada responde por es"
crito muy a menudo ; y nota de dos a
dos dias, ó por lo menos de tres en tres,
una carta a alguno que te responda 3 y
la que escrivieres muestrala à quien te
la enmiende, teniendo memoria de todo
lo que te corrige, por no tornar otra vez
à caer en ello.
Despues de comer ni de cenar no
estudies: acabando de comer lo mejor
es estar asentado hablando, ô oyendo
al
A LA SABIDURIA. 4-3
tc. alguna cosa de recreacion: o si jugares a
). algun juego, sea blandamente, sin sacar
al cuerpo de su reposo conveniente.
Despues de cena (la qual en todo
caso quiero que sea muy templada y
muy reglada) irte has à pasear con un
amigo docto, alegre y regocijado, con
cuya conversacion te huelgue, y trabaja
de remedarle, e imitar con buena gracia
lo que dice, y lo que entiende.
Entre cenar y dormir te torno à
amonestar que no bebas; que no hay co
sa mas dañosa para el cuerpo, para la
memoria, ni para el ingenio: y si la sed
te fatigàre beve poco, sea buen rato an
tes de dormir.
No deges reposar la memoria , que
ella se huelga que la trabages, y te sir
vas della, y asi se mejora y acrecienta.
No pase dia en que no le encomien
des à guardar alguna cosa.
Quanto mas le encomendares, tanto
lo guardarà mejor, y con mayor lealtad:
quanto menos te sirvieres della, tanto se
ra mas desleal. -

Quan
44. INTRoduccIoN
Quando le huvieres encomendado
alguna cosa, dexala un poco reposar, y
torna despues à demandarle cuenta de
ella.
Si quieres aprender algo, leelo de
noche quatro ó cinco veces con gran
disima atencion, y buelve de mañana
à demandarlo à la memoria.
Guarda de bever vino demasiado;
uarda de tener crudo el estomago; guar
date de el frio, principalmente en la
CCTV1Z.

El vino es sepultura de la memoria.


Una cosa muy encargadamente os
encomiendo, que es la mejor y mas pro
vechosa del mundo, y es, que poco an
tes de iros à dormir os retrayais á par
te, y estando sentado solo, trayais à la
memoria todo lo que haveis leido,lo que
haveis oido, y principalmente lo que ha
veis hecho aquel dia, pidiendoos de ello
por extenso muy particular cuenta.
Si haveis hecho alguna obra de virtud,
y de estima , con templanza, con buen
seso, con cordura gozaos, reconocien
do
A LA SABIDURIA. 5
do que es merced de Dios, y dadle
gracias con proposito de perseverar en el
bien, y pasar mas adelante. Si haveis he
cho alguna cosa fea, mala, sin templan
za, ô necia, ô que merezca ser vitupe
rada, sabed que todo salió de vuestra
malicia; reconoced el mal, aborrecedle,
arrepentidos del ; pedid à Dios per
don , buscad camino para enmendaros,
sed cierto que le hallareis.
Si haveis leido ô oido aquel dia al
guna cosa elegante, doéta, grave, ó san
ta, guardadla bien en la memoria. Si
haveis visto alguna buena obra, procu
radla de imitar, y si vistes alguna mala,
tomad aviso y guardadvos della.
No se os pase dia en que no hayais
leido ô oido ô escrito algo con que se
mejore y acreciente la dotrina, el jui
cio, ô la virtud.
Quando os vais à echar, leed ô oid
alguna cosa que merezca que os acor
deis della, en la qual podais soñar con
placer y con provecho, para que aun
durmiendo, entre sueños aprendais y me
joreis, En
6 INTRoDUccToN
En el estudio de la sabiduria nunca
haveis de poner termino, no se ha de
acabar antes de la vida. Tres cosas hay
que ha el hombre de pensar, y en que se
ha de exercitar mientras vive, en sa
ber bien, y en bien hablar, y en bien
obrar. -

Destierra de tus estudios la arrogan


cia , no tomes presuncion de lo que sa
bes, porque todo quanto sabe el mas sa
bio hombre de el mundo es no nada en
comparacion de lo que le falta de saber.
Muy poquito es, muy obscuro, y muy
incierto todo quanto los hombres en a
questa vida alcanzan; y nuestros enten
dimientos detenidos y presos en esta car
cel de este cuerpo estàn oprimidos en
grandisima obscuridad, tiniebla e igno
rancia: y el corte o los filos del ingenio
son tan botos, que no pueden cortar ni
pasar sobre haz de alguna cosa.
Allende desto, la arrogancia hace
que no puedas aprovechar en el estudio,
que creo que ha havido muchos que han
dexado de ser sabios, y que pudieran lle
- gar
A LA SABIDURIA. 47
gar a serlo si ellos no se dieran à enten
der que ya lo eran.
Tambien os haveis de guardar de por
fias, de competencias, de menospreciar
ò retraer lo que otros saben ó no saben,
de desear vanagloria: pues para esto prin
cipalmente se siguen los estudios, para
que nos muestren à huir destos vicios y
de otros semejantes.
No hay en el mundo cosa que de
tan gran placer y alegria como saber mu
chas cosas, ni hay en el mundo ninguna
de tan gran provecho como venir à en
tender y conocer la virtud.
Los estudios dan sazon y gusto à
la alegria, amansan y consuelan la tris
teza, refrenan los impetus locos de la
mocedad, alivian la pesadumbre de la
•vejez, en casa ô fuera de casa, en publi
co ô en secreto, en la soledad o en la
plaza, en la ociosidad o en los nego
cios siempre os acompañan; estàn pre
sentes, os guian, os sirven, y os ayudan.
La dotrina es un verdadero manteni
miento del ingenio, con que se mantiene
y
48 INTRoDUccroN
y se sustenta; tanto que es grande sin
razon tener cuidado de mantener el cuer
po, teniendo el animo hambre y nece
sidad de mantenimiento. Este manjar de
el animo dà verdaderos deleytes, trae
gozos y regocijos firmes y perpetuos, que
naciendo los unos de los otros, y reno
vandose entre si jamàs nos dexan ni nos
C3 Il S3 l.
CAPITULO VII.

JD E LA VIR TU D.

A virtud se toma en dos maneras;


la primera y principal en quanto
es fin de todas las cosas, que es cumpli
da y singular perfeccion de nuestra na
turaleza. Y asi se llama sumo bien y
bienaventuranza, en que sin mezcla de
trabajo ni de pesadumbre consisten de
leytes y gozos perpetuos e infinitos, que
nacen del verdadero conocimiento , y
bienaventurada contemplacion y amor
de Dios, que el mismo nos dà, premia y
corona por su infinita bondad, dando
- Se
A LA SABIDURIA. 4.9
senos à si mismo para cumplimiento de
la perfeccion à que aspiramos.
Esta singular virtud, comoquiera
que acà alcancemos tan poco della, y
como ella consista en perfeccion , ni los
hombres la pueden enseñar, ni dar de gra
cia: solamente sin nosotros merecerlo se
dà por la infinita Misericordia de Dios, y
por su inmensa gracia, de quien con gran
de humildad la hemos de pedir. La se
gunda virtud es la que se emplea en los
exercicios comunes de la vida, y se ga
na en buenas obras, y consiste en una
costumbre o habituacion que casi se tor
na en naturaleza con el exercicio de obrar
conforme à la razon, quando la volun
tad domadas las pasiones del animo la
sigue: desta bien se dan reglas y avisos
excelentes con que se ayudan mucho à
refrenar los desordenados apetitos.
5o INTRODUccION

CAPITULO VIII.

DE LAS PASIONES Q U E
se llaman afectos ô turbaciones.
L verdadero estudio, que es fin à
que se han de enderezar todos los
otros estudios, y en que consiste el sin
gular premio dellos, es el de aquella Fi
losofia que dà remedios y cura las pa
siones y enfermedades del animo.
Que si de curar el cuerpo tenemos
gran cuidado, tanto mayor le havemos
de tener de curar el animo, quanto sus
enfermedades son mas secretas graves y
peligrosas. .

No sin causa se llaman estas enfer


medades, tormentas, tempestades, fati
gas, tormentos, heridas, fuegos, furias
del animo que nos ponen en grandisima
miseria, y nos dan increibles dolores
quando reynan: y por el contrario nos
dexan en grandisimo reposo y bienaven
turanza quando estàn mansas y suje
taS. . Aqui
es

A LA SABIDURIA. 5r
Aqui và à parar todo quanto hom
bres de grandisimo ingenio y de dotri
na han con singular agudeza descubier
to y dexado por escrito, tratando esa
materia de vida y costumbres. -

En esto consiste el galardon de los


trabajos que se toman en las letras : es
te es el fruto verdadero de los hombres
letrados, no ganar aquella singular al
haja del conocimiento de muchas cosas,
para que se maravillen de el las gentes, ô
para que le tengan en mucho: sino que
traya y aplique lo que sabe al uso co
mun de la vida de todos, principalmen
te para enmienda de la suya, que no sea
como la tolva del molino, por donde sin
quedar nada se cuela todo el grano: ó
como bugeta, de donde otros vayan à
sacar lo que quieren sin aprovecharse ella
de su tesoro. -

Y lo que trabaja la Dotrina y Re


ligion Christiana es, que una honesta,
mansa y apacible serenidad (amansada
la tormenta de las pasiones) alegre y re
gocige y ensanche los animos humanos;
D2 y
52. INTRODUccIoN
y con un sosiego y tranquilidad de ani
mo seamos semejantes à Dios y à los
Angeles.
Los remedios para todas estas enfer
medades ô los hemos de sacar de la con
sideracion de todas las cosas deste mun
do, y de nosotros mesmos; ô vienen de
parte de Dios, ô se han de tomar de la
Dotrina y Ley de Christo, y del exem
plo de su vida.
La naturaleza de todas las cosas es
incierta , que en un momento se và de
entre las manos. Nunca cesa de dar buel
tas, quitando unas cosas, y dando otras:
hace que al fin todas sean bajas, viles y
perecederas, sino es el animo que es ca
da uno de nosotros, ô à lo menos (ya
que asi no lo queramos) es nuestra par
te principal: todo lo demàs (dexado el
animo) quien dirà que es suyo, pues
tan facilmente pasa y buela de uno en
otro ? -

Todo quanto ahora poseemos, cier


tamente hemos de creer que no es nues
tro, sino que lo tenemos de
- -
pres Sl
A LA SABIDURIA.
Asi que es grandisima falta de seso
y una gran locura, que se havria de cas
tigar con gran pena hacer mal alguno
por cosas tan agenas, tan bajas y de
poco precio.
No se precie nadie por los bienes del
cuerpo ô de fortuna que le cupieron
en su suerte, pues le han de durar tan
poco tiempo, y este poco aun es incier
to; pues estos bienes no son propios, si
no agenos : y ya que nos los dexen por
nuestros , acabarse han à lo mas tarde
con la vida, y muchas veces antes.
Pues lo que nos dan prestado, por
que hemos de tener pesar que nos lo pi
dan? Por què no havra un reconocimien
to de dar gracias por el tiempo en que
nos dexaron usar dello ?
No es ingratitud intolerable si uno
te hizo una merced, pensar que te hace
afrenta porque no te le dexò de juro per
petuo ? Y que no mires el bien que has
recebido, y quanto tiempo te duró ; si
no que tengas el ojo puesto en lo que te
dexaron de dar, y solamente cuenta
COA
INTRo DUccIoN
con el tiempo en que te lo quitaron?
Creeme, no te regocijes mucho, si
à ti ô à tus amigos les cabe mucha par
te destos bienes que se reparten por for
tuna; ni te alegres porque los pierde tu
enemigo, pues hay en esto tanta breve
dad e incertidumbre, que las mas veces
esta el triste lloro a las puertas de la ale
gría vana.
No pierdas la esperanza, ni te con
gojes ó estreches el animo quando la
fortuna te es contraria; porque ni has
de hacer hincapie en esto, y caso que
le hicieses, muchas veces las tardes ale
gres vienen despues de las mañanas tris
tes,
Pues de nuestros cuerpos quäl es el
estado? Quäl es su condicion, siendo
hechos de una tan vil masa, de un bajo
principio? Que cuenta podemos hacer
de nuestra vida siendo tan fragil y du
dosa? estando rodeados de tantos peli
gros? y quando por un poco de tiempo
fuese cierta, es cierto que no ha de du
rar mucho. Siendo pues nuestra vida
tan
A LA SABIDURIA. 55
tan incierta y flaca, que tenemos por
que tanto nos embravezcamos?
Y pues esta breve vida no es otra
cosa sino un camino para la otra per
durable; y para acabar esta jornada te
nemos necesidad de tan poco, por que
nos fatigan y nos traen al retortero, ö
por que nos sacan de paso estas vanida
des que en ninguna parte permanecen ?
Por que nos hacemos esclavos de codi
cia, pues las cosas por venir son tan in
ciertas, y las presentes se contentan con
una no nada ?
O bienaventurado el que solamente
desea lo que està en su mano de alcan
zar O quàn trabajosa servidumbre es
desear lo que no està en nuestra ma
no! . - - -

Pues cargar destos dones de fortuna,


que otra cosa, es sino embarazar al po
bre peon con grande hato?
Quièn es tan tonto ô fuera de sen
tido, que no haga sus aprestos para en
la Ciudad à donde vá y piensa resi
dir de estancia, antes que para el cami
no? - Pues
56 INTRoDUccIoN.
Pues esta nuestra vida es tan breve,
y asi se nos và de entre las manos, he
mos de consentir que se pierda la ma
yor parte della en pasiones ? que claro
està que no vivimos quando los afec
tos y perturbaciones nos traen al retor
tero : especialmente quando el temor de
la muerte nos fatiga.
La qual como por infinitas causas
sobrevenga y se acerque, no la hemos
particularmente de temer por esta cau
sa o por la otra; y pues es cierto que
por tantas partes viene, para qué te es
tas, loco, fatigando en pensar si viene
por aqui ô si viene por alli? y pues ne
cesariamente ha de venir, no hagas cosa
que no devas, por huir della, ni te en
tristezcas. Quando se acercare muestra
le buen rostro, pues no te ha de apro
vechar bolverle. • -

Siendo esta vida tan llena de traba


jos, congojas y desventuras, que hay en
ella porque la queramos dilatar? Si ca
minamos para la otra que es eterna y
abundante de todos los verdaderos bie
- neS
A LA SABIDURIA. 57
nes, tomemos el camino mas derecho y
mas cierto que nos lleve.
Asi que es mi conclusion, que mas
nos atormentan y fatigan nuestras falsas
y erradas opiniones, que los males que
tanto tememos ; pues no tenemos por
malo ni por bueno aquello que en rea
lidad de verdad lo es.
La naturaleza, ô el ser ô el verda
dero precio de las cosas, por el qual las
hemos de juzgar, es el que pusimos al
principio: en donde claramente se ve,
que no hay cosa de estima ni que merez
ca ser amada, ni que se haya de tener
por nuestra, excepto la virtud.
Mas nosotros en el consejo de nues
tro animo acogemos al amor de nuestro
cuerpo: y dejada la razon tomamos por
consejera la codicia de las cosas desta
vida, que otros llaman el amor nues
tro.
Este es el que debilita y afemina los
animos varoniles, y los enternece tanto,
que no hay cosa tan pequeña ni tan fla
ca que no los hiera y los llague y pase
(co
58 INTRodUccIoN
(como dicen) de una parte à la otra las
entrañas. -

De aqui viene la ceguedad à la vista


de nuestro entendimiento: y quando ya
una vez comienzan las pasiones à rey
nar, luego (como à señoras) las trata
mos bien, las regalamos, y halagando
las las entretenemos hasta que del todo
venimos à obedecerlas.
Asi tomamos por propio lo que ni
es nuestro ni nos toca, y lo detenemos,
si no podemos de otra manera, hasta
asirlo y defenderlo con los dientes; y si
nos lo quitan, damos gritos y nos fatiga
mos. Y lo que verdaderamente nos toca
y lo que es nuestro tenemoslo en muy
poco, y dejamonos dello; huimos de lo
que nos puede aprovechar, como si hu
viese en ello el mayor mal del mundo; y
con gran placer nos abrazamos con lo
que nos daña, como si en ello nos fuese
la salud.
Los males agenos nos parecen muy
livianos; los nuestros no siendo mayo
res juzgamos por intolerables; y estan
do
A LA SABIDURIA. 59
dosiempre quejosos y descontentos nues
tros mesmos deseos, y lo que los otros
quieren nos enojan. Ya nos descontenta
mos de nosotros mesmos; ya nos aborre
cemos; ya este mundo con sus leyes no
nos satisface: y como no sabemos lo que
nos queremos, el ser y la naturaleza de
las cosas querriamos que se mudase y que
se trocase de alto abajo. Tal es el poco
sufrimiento que nace de este nuestro de
sordenado regalo.
Qué tormentos puede la crueldad
del mundo inventar que se hayan de com
parar con estos ? No son sin duda otros
los que principalmente atormentan à los
que en la otra vida padecen. Y el casti
go con que los demonios padecen mayor
desventura es con la sobervia, con la em
bidia , con el aborrecimiento, con el
enojo.
Es de ver los gestos de los que estan
apasionados : que mudanza que hacen
quàn congojosos que estàn como no les
alcanza el huelgo quan terribles y es
pantosos que se muestran Veis esto?
Pues
6o INTRoDUccroN
Pues mucho mayor es la turbacion que
pasa el animo, que la que el cuerpo
muestra y siente. Entre todas las pasio
nes la ira es la mas recia, y la que mas
espanto pone, y la que peor parece en un
hombre. Muda la naturaleza de hombre
en una fiera espantosa. -

Toda turbacion obscurece la clari


dad del ingenio y embota el juicio: mas
la ira trae consigo tan grandes tinieblas,
que ni puede el hombre ver la verdad,
ni lo que le cumple, ni lo que le esta
bien.
Roe y carcome el corazon, fatiga y
aflige la salud, fuerzanos à hacer cosas
de que luego nos hemos de arrepentir.
Allende desto, ved quàn feo se muda el
gesto; cómo se encienden los ojos; cò
mo se pone el rostro blanco y amarillo;
como tartamudea la lengua; que albo
roto que hay de todas partes? tanto, que
no sin causa dicen, que el que estando
enojado se miró a un espejo no se co
ITOCIO. -

Esta esquivez de rostro, esta reciura


de
A LA SABIDURIA. 6I
de palabras, esta crueldad de hechos qui
ta al hombre toda la autoridad que tie
ne, y le hace mal quisto; los amigos hu
yen ; los que le topan se apartan; to
dos le aborrecen y dicen del mil ma
les.
Por esto hemos visto en varones ex
celentes, que de ninguna pasion huye
ron tanto, ni disimularon otro tanto co
mo la ira y las obras de enojado: tanto
que del todo se hayan puesto en resistir
a su naturaleza, y al fin la hayan venci
do y hecho fuerza. Porque si bien con
sideramos, que cosa mas de burla puede
ser y mas de reir, que un animalejo tan
flaco y tamañico se embravezca y enlo
quezca tanto ? y que levante tantas y
tan espantosas tragedias por cosas tan vi
les y de poco precio, como son las que
nos tocan al cuerpo , ô como son las
cosas de fortuna ; y aun si viene à mano
por una liviana palabrilla ?
El verdadero y singular remedio que
hay para amansar y domar muy facil
mente la ira, es si os dais à entender y
OS
62 INTRoDUccION
os persuadis y creeis muy firmemente lo
que ahora yo os dire, que es grandisima
verdad; y es, que ni por lo que toca al
cuerpo, ni por los bienes de fortuna, ni
por el dicho de las gentes, realmente no
os puede todo el mundo hacer injuria ô
agravio que os toque: ni hay debajo del
cielo cosa que sea bastante à perjudica
ros, quando no os tocan en el animo: al
qual ninguno puede dañar sino vos mes
mo , consintiendo que entre en el el vi
cio. Estos remedios son los que toma el
hombre para sanar destas enfermedades
de si mesmo y de la naturaleza de las co
sas: Ahora nos hemos de levantar mas
alto à buscar los remedios de que Dios
nos ha proveido, aunque es verdad que
lo uno y lo otro es de su mano; pero
esto que vamos à decir se ve mas claro
y se conoce por mas propio suyo.
A LA SABIDURIA. 63

CAPITULO IX.

IDE LA RELIGION.

L mayor bien que se nos pudo ha


cer, y el mas excelente dôn que à
los hombres se pudo dar fue la Religion,
que es conocimiento y amor de Dios,
señor y padre de todo el universo mun
do.
Con nadie muestra Dios mas su li
beralidad infinita, que con aquellos à
quien el enseña còmo quiere ser servido.
Por esto el Psalmista entre las singulares
mercedes que Dios hizo al Pueblo de Is
rael, pone, El que denuncia sus palabras
a 7acob , sus establecimientos y justicias à
Israél. No ha hecho esto con toda gen
te: y no les hizo conocer sus juicios.
La Religion es la que nos da à cono
cer à Dios: si le conocemos bien, es im
posible que le degemos de amar. Dios
solo es Principe y Hacedor y Señor de
todo el Universo; que es Omnipotente
y
64 INTRoDUccIoN
y Sapientisimo, a quien nada se le es
conde.
Este mundo es como una casa suya,
ó por mejor decir como un templo: el
le sacó à luz de no nada, y le crió en
esta grande y compuesta hermosura que
le vemos, por lo qual le llamamos mun
do.
El es el que le rige y le govierna, y
no siendo bastante la naturaleza de las
cosas; el le entretiene no con menor mi
lagro que hizo en criarle. -

Y como en una casa bien governada


de un prudente padre de familia, no se
hace nada sin que él lo mande; asi en
este mundo ninguna cosa se hace sin el
mandado de Dios nuestro Señor, cuyo
poder y saber es infinito.
Asi se deve creer, que el tiene cui
dado de los Angeles, de los Demonios,
de los Hombres, de los otros animales,
de las plantas, de los Cielos, de los Ele
mentos; y que todo le obedece : y que
ni se hace nada , ni se mueve, ni acon
tece, ni aun se levanta una pajuela, ni
bue
A LA SABIDuRIA. 65
buela una plumilla sin que el primero lo
ordene y mande.
Hase de tener por cierto, que su que
rer o su mandar es la ley puesta en el
mundo, y es la propia, y la que llama
mos Natural, que todas las cosas siguen
sin que en ellas haya caso o fortuna ô
suerte; y que todo lo que hace es con
saber y justicia infinita, aunque sea por
caminos que nosotros no alcanzamos.
Crea cada uno, que si el quiere ser bue
no, todo quanto le sucede, agora le pa
rezca mal o bien, todo se endereza a su
provecho, no al del dinero, o de cosas
de este mundo breve; sino à la utilidad
de la salud en la otra vida eterna y bien
aventurada. Asi que todo lo que en este
mundo nos viniere, como cosa que sin
falta viene de la mano de Dios, lo he
mos de tomar con buen animo, y rece
birlo con buen rostro, y tenerlo por
bueno alegremente; porque no sea que
por no alcanzar nosotros, o deseando lo
contrario, ô no juzgando dello como
devemos, parezca que dejamos de tener
por
66 INTRoduccroN
por bueno el consejo y determinacion de
Dios; y que dejamos de aprovar, y se
guir la voluntad de quien es justisimo y
sapientisimo governador de todas las co
S2 S.

Y es justicia, y es razon, y cosa que


se deve a Dios que le estemos sugetos y
obedientes: y que loemos, y tengamos
por bueno todo lo que el hace.
Mas nosotros, como niños, no sabien
do lo que nos es mejor, lloramos porque
no nos dan el cuchillo con que nos
podemos degollar : y huimos de lo que
nos es bueno, como si ello nos huviese
de destruir, tanto, que muchas veces el
mayor mal que nos podria venir es, si
se huviesen de cumplir nuestros deseos.
Y como andamos tan ciegos, en tan
grande obscuridad y error, proveyó
Dios que no huviesemos de tener cuida
do de otra cosa sino de seguir el ca
mino en que nos puso sin desviarnos del;
reservando a su cargo todo lo demas.
Queramos ô no queramos de egecutar
se tiene lo que Dios Governador de es
- ta
A LA SABIDURIA. 67
ta gran casa ordena de nosotros. Pues
alli donde hemos de ir, por que quere
mos mas que nos lleven llorando y ar
rastrando de los cabellos, que dejarnos
llevar con alegria à nuestro paso ? Cier
tamente quien es amigo de Dios obede
ce y sigue la Ley y voluntad de su
amigo.
Esta es la principal manera que se
ha de tener en el amar à Dios, como
dice Christo; Vosotros sereis mis amigos,
y yo os tendrè por tales si hicieredes lo que
Yo os mando.
Jesu Christo, Hijo unigenito de Dios
todo poderoso, que es verdadero Dios
y verdadero Hombre, es el que hace la
paz entre Dios y el genero humano: y
es Autor de nuestra salud y redencion,
à quien para este efeto Dios Padre em
biò quando a el le pareció tener mise
ricordia del linage humano, que con
incomparable daño suyo tenia enemistad
con él. «.

Què mayor mal, ô mas pestilencial,


ò de mayor destruicion se pudo inven
*-
E 2 tar
68 INTRoDUccroN
tar ô hallar, que apartarse el hombre
por el pecado de Dios, fuente de don
de todo bien nace y perpetuamente ma
na : y caer en una tan dañosa miseria y
desventura : y trocar una vida dulcisima
y bienaventurada por una muerte amar
ga y miserable?
Entre otras cosas Christo nuestro
Señor vino para enseñarnos un derecho
camino, en el qual puestos caminasemos
à Dios sin apartarnos de el un punto.
Enseñónos Christo aqueste camino, y
nos le declaró con sus palabras y santi
sima dotrina. Con el egemplo de su vi
da mostró como se havia de caminar: y
le desembarazo, y fortificó, y hizo se
guro.
Todo el saber humano comparado
con nuestra christiana Religion, es como
cieno, y pura ceguedad y locura.
Todo quanto entre los Gentiles se lee
grave o prudente sabia santa ô reli
giosamente dicho; todo lo que con gran
admiracion con gran favor y grita ellos
reciben ; todo lo que de ellos se alaba,
y
A LA SABIDURIA. 69
y se aprende de coro, y se levanta hasta
el Cielo ( ô valgame Dios) quan sin
comparacion mas sencilla y llana y des
cubiertamente, por quan mas derecho y
breve y facil camino nos lo muestra la
Christiana Religion? En cuyo conoci
miento consiste la verdadera y perfeta
Sabiduria: y en vivir como ella ordena
consiste la perfeccion de la virtud : mas
no alcanza nadie verdaderamente à co
nocerla sino quien vive conforme à ella.
La vida de Christo dà testimonio de su
bondad y virtud humana ; sus milagros
nos pruevan su omnipotencia; su Ley
nos muestra la celestial Sabiduria: para
que aun la bondad con su egemplo nos
convide à imitarla ; la autoridad nos
fuerze à obedecer; la Sabiduria nos con
venza à creer; la Bondad saque de no
sotros amor; la Magestad servicio; la
Sabiduria fé.
Si miramos con atencion y diligen
cia lo que Christo nos mando; à la fin
hallaremos sin falta ninguna que todo
ello se refiere à nuestro provecho. De
Imºl
7o INTRODUccIoN
manera que no hay nadie que quando
firmemente cree, no sienta en si grandi
simo bien y mejoria. re
Asi como à un homb no se le pue
de hacer mayor placer que quando al
gun amigo se pone en sus manos, y se
encomienda en el, y se fia en el de todo
punto; asi tampoco no podemos hacer
cosa en que mas sirvamos à Dios. El
fundamente de nuestra salud es, creer
que Dios es Padre, y su Hijo Unigenito
es Jesu Christo, Legislador que nos po
ne en amistad con el Padre, y del uno
y del otro es espirado aquel santisimo
Espiritu; sin el qual ni hacemos ni pen
samos cosa que se levante del suelo, ni
cosa que nos pueda aprovechar.
El verdadero servicio que à Dios se
hace es, acabar de sanar las enfermeda
des de nuestro animo, y desarraygar las
aficiones ô perturbaciones ô pasiones
malas: y desta manera siendo puros y
santos como él lo es, nos transformemos
lo mas que podamos en su semejanza.
Asi que no tengamos aborrecimiento à
102 -
A LA SABIDURIA. 71
nadie, y deseemos y trabagemos por ha
cer bien à todos. Quanto mas dejadas
las cosas corporales te levantares à las
espirituales, tanto viviràs vida mas divi
na. Asi vendrà à ser que conozca Dios
en ti como un parentesco ô semejanza
de su Divina naturaleza; y se deleyte en
ella, y more como en un verdadero y
propio templo suyo, que le serà mucho
mas acepto que estos de piedra ô de me
tal. San Pablo dice, Es Santo el templo
de Dios que sois vosotros. Si tenemos pues
en nuestra posada tan grande huesped
con grandisimo cuidado le hemos de de
tener, y no le havemos con nuestros
pecados y maldades de despedir o echar
della.
Todas las obras corporales van sin
gusto delante de Dios, si la buena vo
luntad no les dà sazon.
Has de pensar que donde quiera que
estes muy retraido y apartado de la vis
ta de las gentes, estando solo, y aun alla
dentro del corazon, y en lo mas secreto
de tu animo esta Dios por arbitro y tes
º - 4
ti
72 INTRoDUccION
tigo y juez de todo quanto piensas. Te
niendo pues reverencia y acatamiento à
su presencia, guardate no solamente de
hacer cosa fea o torpe ô mala, mas
aun de pensarla. La caridad para con
Dios ha de ser, que le tengamos en mas
que a todo el Universo: y que amemos
mas su gloria y honra que todas las
honras y provechos deste mundo.
como un amigo quando se le re
presenta su amigo a la memoria, se le
ensancha el corazon con una piadosa ale
gria , que sale de la buena voluntad que
le tiene: asi es menester procurar de te
ner grande amistad con todas las cosas
Divinas; y que asi nos sean agradables
y gustosas; y que las tratemos de muy
buena gana con gran gozo y alegria.
Todas las veces que oyes este nom
bre de Dios, hasete de representar que
significa una cosa Divina y admirable,
mayor que la que el humano entendi
miento puede concebir.
Lo que se dice del y de los Santos
no lo oyas descuidadamente, como cuen
tOS
A LA SABIDURIA. 73 -
tos de hombres: oyelo con la admira
cion y reverencia que se deve. No pien
ses ni digas nada de Dios ligeramente
sin ir acompañado con temor y acata
miento.
Asi digo , que es contra Religion
burlarse hombre con las cosas sagradas,
ò tomar los dichos de la sagrada Escri
tura, y servirse dellos, traerlos en la bo
ca, aplicandolos en cosas de burla, o fue
ra de proposito, ö en cuentos, ô fabulas
fingidas, ò en dichos maldicientes, que
es como derramar cieno en la medicina
que os havia de dar salud: mas aplicar
los à cosas sucias esto ya es cosa maldi
ta è intolerable.
Todo quanto alli vemos, antes nos
hemos de maravillar dello, que pensar
que lo entendemos; y hemoslo de reci
bir con grandisima humildad, y con de
vida reverencia.
Mira que estès en el oficio sagrado
con atencion y devocion, pensando que
todo quanto vès y oyes es sacrosanto y
purissimo : y que todo se endereza à
aque
- INTRoDUccIoN ,
aquella inmensa Magestad de Dios, la
qual facilmente puedes adorar, y es im
posible poderla comprender. Asi que has
de pensar que no basta la fuerza del in
genio humano à entender la Sabiduria
Divina. Aun los dichos de los sabios, aun
que no los entendemos, los estimamos
en mucho: quanto es mas razon de ha
cer honra à las cosas Divinas?
Quantas veces oyes nombrar à Jesu
Christo, tantas veces se te acuerde de la
inestimable y infinita caridad que nos tu
vo: y esta memoria sea con gran agra
decimiento y placer y veneracion.
Quando oyes algun titulo, ô nom
bre de los que se suelen dar à Jesu Chris
to, levanta tu entendimiento a contem
plarle y suplicarle que sea tal para con
tigo; como quando le oyes nombrar Pia
doso, ruegale que puedas tu sentir su pie
dad y misericordia : quando oyes que
es Omnipotente, pidele que lo muestre
en ti , bolviendote bueno siendo malo,
tomandote por hijo, haviendo sido su
enemigo, haciendote algo de no nada.
Quan
A LA SABIDURIA. 75
Quando le llaman Terrible, suplicale que
espante à los malos enemigos que te es
pantan. Quando le llamas Señor, mira
que te obligues à servirle. Quando le
dàs titulo de Padre, persuadete amarle,
y haz que seas tal que merezcas ser hi
jo de tal Padre.
Mira bien que no hay cosa en to
do el Universo grande ni pequeña , que
si miras su principio, su naturaleza y
propiedad y fuerza, no te ponga en
camino para considerar las maravillas de
Dios, hacedor de todas las cosas, y que
no te de ocasion de adorarle.
No pongas mano en comenzar obra
ninguna sin pedir primero su favor; por
que Dios (en cuya mano estàn los me
dios y los fines) darà deseado fin a la
obra que comenzare en el.
Qualquier cosa que hayas de apren
der, antes que pongas mano en ella, mi
ra bien el fin à donde và à parar: y quan
do huvieres tenido buen consejo , y he
cho en ella lo que deves, no te fatigues
por lo que pueda suceder. -

Ten
76 INTRoduccioN
Ten tu confianza puesta en aquel en
cuyo poder està puesto todo lo que ha
de suceder de cada cosa.
Y pues que la Religion verdadera
no està en las cosas que se muestran por
de fuera , sino en el secreto del corazon,
trabaja de entender lo que rezas: mira
que no sea tu rezar hacer solamente ges
tos con los labios: mas quando rezas mi
ra que todo tu animo, tu enténdimien
to, tu pensamiento y semblante esten
puestos solo en aquello que haces ; por
que no haya cosa que no se conforme
con tan excelente obra.
Las palabras de Dios abominan de
quien entiende en sus obras negligente
mente.
Si parece mal à un musico tañer una
cancion, y cantar otra diferente; quan
to es peor, estando diciendo à Dios nues
tra oracion, que diga la legua una cosa,
y que tengamos otra en el corazon?
Lo que demandaremos à Dios sea
con templanza, y sea cosa digna que à
el se le demande, y que el la de: porque
Il O
A LA SABIDuRIA. 77
no se ofenda con nuestras demandas ne
cias y fuera de proposito.
CAPITULO X.

DEL COMER, Y DEL SUEÑO.


Uando vas a comer acuerdesete de
Q la Omnipotencia de Dios, que
crió todas las cosas de no nada;
de su Sabiduria y Bondad que las sus
tenta; de su Misericordia y Clemencia;
pues entretiene, y provee à aquellos que
se hacen sus enemigos. Considera quan
maravillosa obra es proveer sin cesar ca
da dia de mantenimiento à todo quanto
vive en el mundo; y conservar todas
las cosas, y entretenerlas en su ser, ca
minando ellas de suyo à la muerte. No
pases por esto à ojos ciegos; miralo bien,
que no hay sabiduria de hombres ni de
Angeles que bastase no solamente à ha
cer aquesta obra, mas aun à entenderla.
Asi que pues ya sabes que vives de sus
bienes, mira que maldita ingratitud, que
lo
8 INTRODUccfoN .
locura tan de hombre perdido es osar
tomar enemistad con aquel cuya inmen
sa bondad y benditisima voluntad te sus
tenta : pues sino fuese por ésta, no se
ria bastante todo el mundo à entrete
IYerte un momento.

En la mesa haya pureza, castidad,


cordura, santidad : de manera que todo
parezca a aquel cuyas mercedes nos
mantienen. -

La murmuracion, la malquerencia
y crueldad destierralas siempre de ti, y
especialmente de tu mesa: en la qual re
conoces, y sientes regalo, y infinita mi
sericordia de Dios. Por lo qual es cosa
mas intolerable, que con desabrimiento,
aspereza y aborrecimiento de tu herma
no ensucies el lugar donde con mano
abierta usa Dios contigo de una blanda
mansedumbre.
Lo qual aun los Gentiles no ignora
ron, que por este respeto llamavan ale
gres todas las cosas que eran dedicadas
à la mesa : en la qual se tenia por gran
maldad hacer, ô decir cosa triste, ó que
pusiese espanto.
A LA SABIDURIA. 79
Y pues Dios, que es Omnipotente
Sapientisimo y Liberalisimo, tiene de ti
tan particular cuidado ; deja ya esa de
masiada fatiga que tienes de como te
has de sustentar. Mira que es desconfiar
de su bondad. Ten solamente cuidado
de como le has de contentar y agradar
y servir. º

No es grandisima locura hacer al


guna maldad ó pecado, pensando que
por ella te has de poder mantener; y
ofender à aquel que solamente provee
el mantenimiento? y que enojes à ojos
vistas à aquel de quien solo has de reci
bir la merced ? Principalmente que no se
conserva la vida con manjar, sino con la
voluntad de Dios: segun que la Escri
tura declara: Que el hombre no vive con
solo el pan, sino con una palabra que
sale de la boca de Dios. Sello tenemos
y firma de la mano de Jesu Christo, que
no se podrà dejar de cumplir; pues el
es Señor de quanto hay en el Cielo y en
la tierra, en que nos promete que no fal
tarà cosa de quantas un hombre tiene
- 1) C
8o INTRoDUccroN
necesidad, à aquellos que buscan su
Reyno y su justicia.
Allende desto, destos bienes que
Dios nos da y quita segun su santisima
voluntad, pues el contigo es tan liberal,
mira no seas tü escaso con tu hermano
que tambien es su hijo: mira que todos
somos hijos,de Dios, y que no te deve
mas à ti, que al otro; mas solo quiso
que fueses tü el despensero y ministro
de estos bienes, à quien despues de Dios
quiso que tu hermano los pidiese
No hay cosa que mas verdaderamen
te se pueda decir que se da à Christo,
que aquello que se dà à los que tienen
necesidad. -

Haviendo comido, considera quan


incomprehensible saber y poder es el de
aquel que sustenta nuestra vida con es
tas cosas que comemos: y la repara y
entretiene yendo ella à caer.
Dà pues gracias a Dios, no como
las darias à quien te huviese dado dine
ro para comprar vianda, sino como se
deven dar a aquel que te crió a ti, y crió
al
A LA SABIDURIA. 3I
al mantenimiento y le hizo por tu res
peto, y te sustenta con él, no con la
fuerza que de suyo tiene, sino con la
que el fue servido de darle.
Quando vàs à reposar, y quando
te levantas acuerdate de las infinitas
mercedes que Dios te ha hecho, y de
las que ha hecho à todo el Genero hu
mano, y generalmente à todo el mundo.
Piensa quantas asechanzas puede po
ner nuestro enemigo estando nosotros
durmiendo como cuerpos muertos, sin
ser señores de nosotros: por lo qual con
mas instancia hemos de suplicar à Chris
to que nos defienda, reconociendo nues
tra flaqueza.
Y hemos de tener cuidado de no dar
ocasion con pecados al bendito Angel,
que es nuestra guia y nuestra guarda,
para que el no nos dege de su mano ni
nos desampare.Haste de amparar hacien
do la señal de la Cruz en la frente y en
el pecho, y interiormente con piadosas
oraciones y pensamientos santos.
Quando entras en la cama piensa
que
/
82 INTRODUccION
que cada dia es una imagen de la vida
humana ; al qual luego sucede la noche,
y el sueño que es figura y representa
cion expresa de la muerte.
Asi que hemos de rogar à Jesu
Christo, que en la vida y en la muerte
siempre nos sea presente y favorable : y
que nos de gracia para pasar aquella no
che con reposo y con sosiego: y que no
nos espanten los ensueños, y que estan
do durmiendo este el presente, tenien
dole nosotros delante de nuestro enten
dimiento, y que recreados con sus con
suelos podamos llegar à la mañana sa
nos y buenos y alegres, teniendo en la
memoria el incomparable precio de su
santisima muerte con que fue redimido
todo el Linage Humano. -

Guarda tu cama casta y limpia, no


halle en ella entrada ni derecho aquel
inventor de toda maldad y suciedad. El
desistirà desesperado de todo lo que pre
tende, si te defiendes del con la señal de
la Cruz, con agua bendita, con llamar
el nombre de Dios, y principalmente
CQIl
A LA SABIDURIA. 83
con santos pensamientos, y con firme de
terminacion de vivir bien y religiosa
mente.
Levantandote de mañana , enco
miendate en Jesu Christo, al qual dà
gracias que no has sido vencido y opri
mido aquella noche con engaños y em
bidia del malvado y cruel enemigo. Y
acuerdate que como has dormido y des
pues has despertado, asi nuestros cuer
pos despues de la muerte han de dor
mir, y que Christo los ha de resucitar
quando se mostrare Juez de los vivos y
los muertos. Al qual con grandisima hu
mildad e instancia ruega que él haga de
manera que tu puedas pasar todo aquel
dia en su servicio sin perjudicar a nadie,
y sin que tu bondad sea perjudicada: y
que yendo amparado de piedad Chris
tiana te puedas escapar libre y salvo de
tantas redes y lazos que por todas par
tes nos pone nuestro enemigo para ha
CernOS C262I.

A la santisima Virgen Maria bendi


tisima de Dios, y à todos los otros San
2. tOS
84 INTRodUccIoN
tos y Santas honralos y tenlos en vene
racion y estima, y como à amigos que
son de Jesu Christo, que vive para siem
pre en los siglos de los siglos. -

Lee y oye atentamente y de buena


gana y à menudo sus hechos y sus vidas,
con veneracion y con animo piadoso,
porque te aproveche para tomar egem
plo que imitar. No hables dellos, ô no
pienses como pensarías de otros hom
bres, sino como de quien se han levan
tado ya sobre la cumbre de la naturale
za humana, y estàn allegados y ayun
tados à la Divinidad. Mas como haya
entre los hombres grandisimo parentes
co, por la semejanza que todos tenemos,
asi en el cuerpo como en el animo : y
como hayamos todos en esta vida sido
criados con una mesma ley y un dere
cho, sin que por naturaleza tengan los
unos mas que los otros los privilegios
que aca hemos inventado : y como Dios
nos hiciese para que nos tuviesemos com
pañia y ayuntamiento, y que huviese
conformidad entre todos; para que esta
SC
A LA SABIDURIA. 85
se conservase promulgó por la naturale
za una Ley general, que nadie hiciese
à otro lo que no querria que hiciesen
con el.
El Reparador de la naturaleza, que
andava ya caida por el suelo, declaró
que esta era su sentencia, y que aqui ve
nia à parar su Dotrina, poniendola mu
eho mas clara y mas ilustre de lo que
hasta entonces estava. Porque para le
vantar à la Naturaleza humana, todolo
que en ella se sufre poderse levantar a
semejanza de Dios, y para ponerla en el
ultimo punto de su perfeccion , no sola
mente mandó que nos quisiesemos bien
los unos à los otros, sino que amasemos
à los que nos aborrecian, porque fue
semos semejantes al Padre celestial, que
ama à los que son sus enemigos, como
lo declara cada dia con las mercedes in
finitas que les hace, y que no tiene abor
recimiento con nadie.
Aun hay mas, y es, que la Natu
raleza secretamente nos dà à entender
este mandamiento que Christo declaró:
pues
86 INTRODUcCION
pues vemos que la inclinacion de los
hombres es tal, que quieren que les ten
gan buena voluntad aquellos à quien
ellos aborrecen. /
CAPITULO XI.

DE LA cARIDAD.
L Maestro sapientisimo, que nos
enseñó como haviamos de vivir,
y nos lo declaró en fin tan sabiamente,
como quien havia sido Autor de nues
tra vida, un singular precepto nos en
señó para vivir, que fue que amasemos,
sabiendo el bien, que si amamos, seremos
perfetamente bienaventurados, sin que
tengamos necesidad para esto de otras
leyes, No hay cosa mas bienaventurada
que amar, y por esto Dios y los Ange
les son felicisimos que aman todas las co
sas, Ni hay cosa mas infeliz que aborre
cer, por la qual pasion son los demo
nios malaventurados.
El verdadero amor todo lo iguala:
- - don
A LA SABIDURIA. 87
donde el vive no sufre que haya com
petencias: no quiere nadie pasar el pie
adelante: ninguno quiere tomar lo que
es de aquel á quien bien quiere; pues se
tiene persuadido que el goza de lo que
posee el otro. No levanta zancadillas ni
pleytos à su hermano, ni piensa que le
injuria aquel a quien él ama. Asi jamás
piensa en venganza, ninguno tiene em
bídia de su amigo, ni se alegra con sus
males, ni le carcomen los bienes que po
see ; antes (como dice el Apostol) se
goza con los alegres y llora con los
tristes; y esto no con fingimiento ni con
disimulacion , sino verdaderamente de
buen animo ; porque el amor hace, que
todas las cosas sean comunes, y realmen
te tiene por suyo lo que es de aquel que
almas -

El verdadero dechado de este man


damiento que tenemos puesto delante de
los ojos, para que le podamos imitar,
son las obras y la vida de Christo: por
que vino el Hijo de Dios no solamen
te para enseñarnos con palabras el
ClQ
s
88 INTRODUccroN
cho camino de bien vivir, sino para alla
narle el primero con su santisima vida,
y llamarnos à que le sigamos tomando
del egemplo, para que abiertos muestros
ojos y alumbrados con la claridad de su
claro Sol pudiesemos ver lo que era ca
da cosa.
Primeramente haviendo pasado por
una infinidad de trabajos , siendo egerci
tado en todo genero de paciencia, que
templanza y moderacion nos mostró ?
Siendo el Todopoderoso, siendo inju
riado con tan grandes y recias afrentas,
nunca bolvió mala palabra ; solamente
seguia su intento de enseñarnos el cami
no por donde pudiesemos llegar à Dios,
abominando del que de esto nos aparta.
Sufriò ser detenido y atado, el que so
lamente (como dicen) con hacer del
ojo podia en un momento trastornar to
do el mundo. Con que paciencia sufrió
los falsos testimonios que le levantaron ?
Finalmente de tal manera se huvo, que
ninguno conoció su poder sino solamen
te en ayudar y socorrer. Siendo Rey y
A LA SABIDURIA. 89
Señor de todo lo criado, por el qual el
Padre hizo este mundo, con que sufri
miento permitió que le pusiesen é igua
lasen con la mas soéz y baja gente del
mundo? Cómo sufrió no tener cosa pro
pia, y que à sus Ministros que el tanto
amava viniesen à faltar mantenimientos?
Siendo el Hacedor y Governador de to
da la naturaleza universal, no se eximió
de las faltas y daños de nuestra natura
leza humana. Tuvo hambre, sed, can
sancio, tristeza y congoja. Para que pen
sais que de su voluntad se puso el en
estos trabajos y los sufrió de buena ga
na, sino para darnos egemplo? Tan ami
go fue que huviese paz y concordia,
amor y caridad entre nosotros, que por
respeto desto trás ningun vicio dió mas
que tras la sobervia, y tras los que de
lla nacen, arrogancia, ambicion, por
fias, desacuerdos, enemistades: mostran
donos que ni de las cosas exteriores, ni
de las del cuerpo, no hay ninguna de que
podamos tomar posesion por muestra;
pues todas son advenedizas y agenas, ni
3ll Il
9o INTRODUccroN
aun de las interiores, ni de la virtud; pues
Dios es el que las da y las quita a los que
con ellas se levantan no conociendo la
fuente y el principio de donde manan,
y menospreciando a aquellos para cu
yo provecho les hizo Dios merced de
llas.
Y para acabar de todo punto de
romper la sobervia, porque no se pre
ciase nadie ni se alabase por estar sub
dito a la Religion, ni estuviese de si muy
satisfecho por guardar bien la Ley, di
jo; Quando huviereis hecho todo lo que os
he mandado, decid, somos siervos inuti
les.
Aqui vereis quan grande es la locu
ra de aquellos que se alaban de ser con
sumadamente Christianos, y se precian
de guardar la Ley mas que otros: pues
ninguno sabe de sí si hay en él virtud,
ò si es digno de gracia ô aborrecimien
to, ô si es mas rico en virtud aquel à
quien piensa que deja atràs, ô si es lla
mado para el ayuntamiento de los San
tos, ô reprovado y desechado para mi
SC
A LA SABIDURIA. 9I
seria perpetua. Por esto mandô Dios,
que no juzgasemos los unos de los otros;
pues todos somos ciegos y ignorantes de
los retraimientos que hay en el corazon:
y este juicio reservöle para si , que sa»
be bien escudriñar el pecho: porque las
cosas exteriores, que solamente nos estàn
puestas à la vista, no son firmes, sino in
ciertas señales de lo que dentro yace.
No sea pues que por haver habla
do una vez un hombre (como hacen mu
chos locos) ni por cien veces; no , ni
por continua conversacion que con el
hayas tenido des resoluta sentencia de su
ingenio, de sus virtudes, y de sus vi
C1OS, -

Grandisimos y obscurisimos son los


secretos y ascondridijos que hay en el
corazon humano. No hay vista de hom
bre que pueda llegar alla. Y pues Chris
to con su muerte ganó y puso en li
bertad todo el Linage Humano , y con
tan inestimable precio le rescató y re
dimiò de la servidumbre del demonio;
no menosprecie nadie ni ose poner su
2a 11
92 INTRoDUccroN
anima al tablero; pues fue tan grande
el amor que nuestro Señor le tuvo, que
se puso por ella à la muerte.
Nuestro Señor generalmente fue cru
cificado por todos, y particularmente
por cada uno de nosotros. Tampoco ten
gas esperanza que se ha de servir Chris
to de que tu aborrezcas à aquel à quien
el ama. El Señor quiere que en esta mo
neda le paguemos, que asi como el nos
amò siendo siervos y malos, y havien
dolo desmerecido ; asi amemos nosotros
à aquellos en compañia de los quales
servimos al mismo Señor. -

Aqui en esta vida diò principio al


amor que han de tener los hombres los
unos con los otros, y al que han de te
ner con Dios: quiero decir, que aqui
puso el fundamento de nuestra bienaven
turanza, y en el Cielo la acabó y perfi
cionò. -

Asi que esta es la vida y la gracia


de Jesu Christo, que en sabiduría exce
de , y và de buelo à todo humano inge
nio ; en razon y justicia es muy GOn
QI
A LA SABIDURIA. 93
forme y conveniente à los que algo en
tienden, con infinita bondad llama y
atrae à todo el mundo.
No piense nadie que es Christiano,
ni tenga confianza que Dios le ama, si
tiene aborrecimiento con alguno; pues
Christo sin exceptar à nadie nos enco
mendó todos los hombres. Pues a quien
Dios te encomendó, si el no lo merece
àmale tambien : porque Dios que lo
mandó es digno que le obedezcas.
No bastan de suyo los ayunos ni abs
tinencias, ni las limosnas, aunque desto
do quanto tienes à los pobres, serân bas
tantes para ponerte en la gracia de Dios;
ni hay cosa que à esto baste, sino el amor
que tienes à los hombres, segun su ben
dito Apostol lo enseña.
No veas hombre en el mundo à quien
no pienses que has de tener en lugar de
propio hermano, con cuya prosperidad
no te regocijes y te entristezcas con su
adversidad; y ā quien no procures de
ayudar todo lo que pudieres.
No disminuya esta aficion ser de otra
Clul
94. INTRoDUccroN
ciudad, ni ser de otra nacion , de otro
parentesco, de otra profesion, ni de
otro estado ô condicion. De todos noso
tros Dios es solo Padre: y asi siguien
do la dotrina benignisima de Christo,
cada dia le llamamos Padre, y el nos
reconocera por hijos, si nosotros tenemos
por hermanos a todos los demas que el
tiene por sus hijos.
No te desprecies de tener tu por
hermano a quien Dios tiene por bien de
tomar por hijo. Dios trajo la paz y con
cordia y amor. El Demonio astutisimo
en tales tramas urde vandos, inventa
particulares provechos con daño ageno,
trama diferencias, porfias, riñas y guer
12 Se

Dios, cuya santisima Voluntad es,


que todos fuesemos salvos, comunica
entre nosotros amor y bienquerencia.
El Diablo, que querria que fuesemos
destruidos ó perdidos, siembra enemis
tades. La concordia hace que las cosas
pequeñas se aunen y que crezcan. La dis
cordia las deshace y destruye por gran
des que sean. Los
A LA SABIDURIA. 95
Los que trabajan de hacer paz fir
me y perpetua entre los hombres ô de
conservarla, seràn (segun dice Christo)
llamados hijos de Dios. Estos son los
verdaderos pacificos de quien él habla.
Los que andan sembrando enemistades
y procuran de despegar la caridad de
los hombres, estos son hijos del Dia
blo.
La cosa mas maldita que hay en las
enemistades es, quando la diferencia se
viene à averiguar por las manos ó por
fuerza, que es la que (si intervienen mu
chas gentes) llaman guerra: en la qual
el hombre excede en fiereza à todos los
otros animales. Sabed que no es cosa de
hombres, si no de bestias, como el vo
cablo latino Bellum lo declara y signi
fica.
Desta abomina la Naturaleza, que
engendrò al hombre sin armas para man
sedumbre y comunicacion y conformi
dad de la vida; Dios la maldice y abo
mina, que totalmente en todas mane
ras quiere y manda que nos tenga
01OS
96 INTRoDUccToN
mos caridad los unos à los otros.
Ni hay hombre que ilicitamente pue
da hacer guerra á otro, ó perjudicarle
hacerle daño, sin caer en pecado.
Si hay alguno que piensas que te tie
ne mala voluntad, pon trabajo y diligen
cia en aplacarle luego de una manera ó
de otra.
No deges por ruegos, ni por humil
dad, ni por oro, ni por plata, ni por
cosa desta vida de estar bien con todo
el mundo: que este es el mas breve cami
no que nos lleva á Dios.
No te burles de nadie, ni le escar
nezcas: piensa que lo que à aquel vino
podia venir à quien quiera ; antes dà.
gracias à Dios que no te cupo à ti aque
lla suerte: y ruegale que no te venga: y
al que asi esta afligido consuelale, ô da
le algun remedio; ô si no puedes, haz si
quiera que conozca en ti buena vo
luntad.
De crueles es gozarse de los males
agenos, y no tener lastima de aquellos
que son de tu mesma naturaleza.

A LA SABIDURIA. - 97
Se misericordioso con los hombres,
y alcanzaras la misericordia de Dios.
La fortuna y los casos humanos a todos
son comunes; a cada uno de nosotros
amenazan, y cada uno està sugetoà ellos.
Con este amor que deves à los hombres,
el bien mas conveniente que les puedes
hacer consiste en procurarles el mayor
bien nuestro que es la virtud, y en tra
bajar de hacer à todos buenos, ô à los
mas que pudieres. No hay cosa mas des
conforme ni mas desconveniente à amor,
ni hay obrar mas de enemigo, ni que
pueda à otro mas perjudicar, que es, si
ò con persuasion ó con egemplo, ô inci
tandole, ô de otra manera le haces malo.
La mayor perfeccion es, amar aun
que seas aborrecido; mas muy mas se
guro es, y que da mayor contentamien
to, querer bien y ser bien quisto.
No hay mas ciertas riquezas que las
amistades firmes. No hay mas segura
guarda que tener leales amigos. El Sol
quita del mundo quien quita de la vi
da la amistad. Mas la amistad verdade
G 13.
98 INTRoDUceroN
ra y firme, y que ha de durar, solamen
te es entre los buenos: entre los quales,
como quieren un mesmo bien, muy fa
cilmente quaja el amor.
Los malos ni pueden ser amigos en
tre si, ni tener amistad con los buenos.
Para que te quieran bien, el mas
cierto y mas breve camino es amar. No
hay cosa que tanto pueda atraer à amar
como el amor. Despues desto lo que
mas atrae el amor es la virtud, que de
suyo se hace siempre bien querer, tanto
que nos combida y trae a amar aun à
aquellos que nunca conocimos.
Casi las mesmas fuerzas tienen las
señales de la virtud, como ser un hom
bre manso, moderado, vergonzoso, hu
mano, bien criado, afable; si no dice,
ni hace nada en que de muestra de arro
gancia, de presuncion, de desverguen
za; si es dulce y blando y sencillo en
todas sus cosas.
El consejo que antiguamente algu
nos Gentiles dieron debajo de una falsa
prudencia, porque no diesemos del todo
- la
A LA SABIDURIA. 99
la rienda suelta à la amistad, que dice:
Que te refrenes en el amor como si huvie
ses de venir a aborrecer; ô que asi te hayas
con tu amigo como si algun dia huviere de
ser tu enemigo; es como derramar ponzo
ña en la amistad. Mas aquello que aña
dieron es muy provechoso y saludable:
Aborrece como si huvieses de venir a querer
bien.
En la amistad no haya pensamiento
de enemistad; ni creas que te puede ser
enemigo aquel à quien tienes por amigo:
que de otra manera la amistad serà tan
flaca, que andarà colgada de un pelillo:
en la qual ha de ha ver fee, constancia,
simplicidad y llaneza: de manera, que
ni tu seas sospechoso, ni des los oidos a
gente sospechosa.
Creeme, que no se puede llamar vi
da la que pasan los sospechosos, o los
temerosos, sino una larga y continua
muerte. No seas curioso en inquirir vi
das agenas, ni en escudriñar lo que otros
hacen; porque desto nacen muchas ene
mistades. Y los que esto hacen, por la
G2 1m2
Ioo INTRoDUccIoN -

mayor parte suelen ser descuidados de


lo que les toca, teniendo demasiada so
licitud en cosas agenas.
Cosa es de hombres de poço enten
dimiento andarse tras conocer à otros, y
no conocerse à si mesmos.
No solamente has de amar à los
hombres: mas has de reverenciar à los
que es razon, y tratar con ellos con ve
neracion y honestidad y templanza: que
en esto esta mucho hacer el hombre lo
que deve. No pienses que va poco en
considerar en donde, ô con quien, ô de
lante de quien estàs.

CAPITULO XII.
DE EL RESPETo QUE HEMos
de tener a unos, y del buen tratamiento
que se ha de hacer a otros.
r y

Stando delante de las gentes haya


templanza y moderacion y buen
asiento en todo el cuerpo, y mucho mas
en los ojos y en el rostro: no haya mues
tra
A LA SABIDURIA. IO

tra en el de presuncion , ni de menos


precio; no haya gestos, ni se muestre
desverguenza: haya serenidad y sosie
go, que son señales de animo sereno y
sosegado. •

El verdadero atavio del rostro, que


nos hace bien quisto, y que todos nos
deseen favorecer, es la templanza y ver
guenza ; y asi no hay nadie mas
aborrecido que el que la tiene raida.
Bien podemos deshauciar aquel que ha
perdido la verguenza de hacer mal.Tam
poco quiero que sea el rostro bravo, ni
aun demasiado grave, que son senales
de animo cruel, y que se puede mal go
vernar. No te rias à menudo, ni des
grandes risadas; no salga la risa à bur
lar de nadie, ni pase à carcajadas.
Piensa que no hay cosa que te pue
da dar tan grande placer, que te fuerze
à levantar gran risada : mas para reir
bien puede haver algunas causas; pero
para burlar o escarnecer no hay ningu
na. Burlar de lo bueno es ilicito, y es
gran maldad: de lo malo es ciuda de
Q
IO2. INTRODUccION
lo que ni es bueno ni malo es necedad.
Mofar de los buenos es cosa contra Re
ligion: de los malos es cosa cruel: de los
que conoces es fiereza: de los que no
conoces es locura y liviandad: y final
mente burlar de hombres es inhumani
dad.
Los ojos esten graves y sosegados;
las manos no prestas ni ligeras. No bur
les de manos, que de burlas vienen à las
Vera.S. -

La verdadera honra, que nace de


buena reputacion y acatamiento del ani
mo, da solamente à los buenos: y à los
que tienen oficio publico ô de justicia,
aunque no sean tales, hazles siquiera es
ta comun honra exterior; obedecelos
aunque te manden cosas recias y graves
y pesadas, que asi lo quiere Dios, por
que haya sosiego en la Republica.
Haz lugar à los que son ricos: an
tes procura de contentarlos que enojar
los, por no los incitar à que hagan mal
a ti, ö à otros buenos.
Levantate, y haz acatamiento à los
- 21
A LA SABIDURIA. Io3
ancianos: ten en reverencia à la edad y
al conocimiento, uso y prudencia de
muchas cosas que suele haver en aquella
edad.
No seas escaso en hacer honra; no
la tengas à peso, mirando como te la
hacen otros, para dalles la mesma medi
da; antes (como el Apostol manda)
procura de ganar por la mano. No salu
dar al que saluda, o no bolver buena res
puesta a quien os habla quando le ois, ô
es de barbaridad extremada, o de un
flojo descuido.
Quan poco es y quan poco cuesta
saludar, ser afable, ser bien criado, hon
rar a todos: y es de considerar quan
gran fruto dà una cosa que tampoco cues
ta, como por aqui os haceis bien quisto,
como ganais muchas amistades: y por el
contrario, como os traen todos sobre ojo,
ô como perdeis las amistades que teneis
ganadas si sois en esto descuidado.
Quan grandisima simpleza es no que
rer ganar la buena voluntad y amor de
todos por una cosilla que tan poco cuesta.
Quan
I O4. INTRODUccroN
Quanto un hombre es de mejor casta,
ò està mejor criado, tanto es mas man
so y mas afable à todos. Y asi vemos,
que menospreciar à otros, tener hastio
de hablar, ö hablar desabridamente, na
ce ô de bageza, ô de groseria, ö de ne
cedad. De aqui vino que la ciencia en
que los hombres nobles y principales se
criavan, egercitando y puliendo sus bue
nos ingenios, la llamaron ciencia de hu
manidad. Si à vos no os saludan, ô no
os responden, pensad que antes lo dejan
por descuido y poca consideracion, que
porque os tienen en poco. Si os hablan
desabridamente, ó sino os dan la honra
que os parece que se os deve; atribuid
lo antes à la ruin costumbre ó mala con
dicion, que à mala voluntad: glosando
las cosas de esta manera vivireis descan
sada, alegre y santamente: porque asi
à todos querreis bien, y no pensareis que
nadie os ha ofendido ni hecho agravio.
Un dicho es muy antiguo y usado,
que dice: Si quieres ser verdadero, no seas
sospechoso: que por palabras nuevas po
dria
A LA SABIDURIA. IO5
driamos mudar en un dicho, que todos
antiguamente sintieron: Si quieres vivir
sosegado, no seas sospechoso.
Mira, que ni en el semblante, ni en
dichos ni en hechos no parezca que
menosprecias à nadie. Si eres menos que
otro, como quieres que quien està pues
to mas adelante sufra que tu le menos
precies? Si eres mas que el , porque por
menospreciarle te quieres hacer del mal
quisto?
No hay nadie que pueda sufrir el me
nosprecio; porque quien hay que pien
se de si que es tan bajo que merezca se
menospreciado?
Muchos trabajan por no venir er
menosprecio: mas al respeto muchos ma
trabajan de vengarse si los haveis tenido
en poco. No hay nadie tan poderoso à
quien la fortuna alguna vez no le traya
à tener necesidad de gente comun. Allen
de de todo esto, ninguno a quien Dios to
ma por hijo merece ser menospreciado,
si ya no vienes tambien à menospreciar
en esto el juicio de Dios. Y muchas ve
CeS,
IO6 INTRODUccION
ces si mirasemos con buenos ojos à los
hombres que andan echados por los sue
los, pisados de las gentes, hallariamos
entre ellos quien mereciese ser honrado
acatado y casi adorado. -

CAPITULO XIII.

DE LAS PA LA BRAS.

Ios dió la lengua a los hombres por


instrumento con que se comuni
casen y se allegasen en compañia los
unos con los otros, à la qual nuestra ma
turaleza nos llama y atrae.
Esta es causa de grandes bienes y
de grandes males, segun que cada uno
usa della; y asi muy sabiamente la com
parò el Apostol Santiago al timon de el
governalle de una nao: hemosle de tener
la rienda , y hemosle de poner freno;
porque ni perjudique à otros, ni á si
1162SIT12 .

No hay cosa que mas presto nos ha


ga estropezar en el pecado, ni que mas
li
A LA SABIDURIA. ro7
ligeramente nos haga caer en el de ojos.
Ni digas á nadie mala palabra; no
le maldigas; no le perjudiques ni en he
chos ni en palabras, ni en cosa que le
pueda tocar en la honra.
No sueltes la lengua con desverguen
za, ni la desenfrenes, ni te vayas (como
dicen ) de la boca, aunque te hayan da
do ocasion para ello: que si asi lo ha
ces, delante de Dios, y aun delante de
hombres cuerdos mas te perjudicas á ti
que aquellos de quien dices mal.
Responder á una mala palabra con
otro denuesto, es como querer limpiar
alguna cosa sucia con lodo.
Amenazar es cosa de mugeres bajas
y malas.
No seas tan sentido, ni te hagas tan
delicado , que te traspase una pala
brilla.
Guardate de procurar de parecer
bien hablado en maldecir, ni en afrentar
á nadie ; que en el mal de tu proximo
mas valdria que fueses mudo.
No seas muy curioso en reprehender,
SO
Io8 INTRoDUccroN
solo en mirar que no haya que tachar en
ti.
Reprehendiendo alguna cosa con ra
zon no uses de palabras recias ni asperas;
antes mezcla en ellas alguna virtud dul
ce, que temple y mitigue el desabrimien
to que de suyo trae la reprehension. Mas
no sea de tal manera, que la ablandes
tanto que se pierda el provecho de la
correccion, ô que caigas en lisonja.
Feo vicio es la adulacion, torpe á
quien la dice, dañosa al que la oye. Has
de tener por cierto, que no hay cosa
en el mundo tan grande que sea bastante
á hacerte torcer de la verdad. No han
de bastar las riquezas, ni el parentesco,
ni amistad, ni ruegos, ni amenazas, ni
miedo de la muerte, ni peligro cierto
para sacarte de la verdad. Desta mane
ra ganarás autoridad y credito; y serà.
estimado todo lo que digeres: de otra
manera todos te menospreciarán, y aun
juzgarás que no mereces que te oy
gan.
Tu hablar sea templado, modesto,
bien
A LA SABIDURIA. Io9
bien criado; no aspero, ni rustico, ni
como de hombre que sabe poco. Tam
poco en el hablar ha de haver demasiado
cuidado ni afectacion ; que pues habla
mos para que nos entiendan, no hemos
de hablar de manera que hayamos me
nester interprete. -

No tomes autoridad de hablar cosas


que pese á las gentes de oirlas; ni sea tu
platica reprehendedora, ni aspera, ni blan
da, ni afeminada, ni lisonjera.
Hay una cierta mediania en que po
demos nosotros guardar nuestra reputa
cion, y la de otros. Hemonos de guar
dar de desverguenza ô suciedad en las
palabras, como de ponzoña. No seas
muy presto en el hablar: sigan las pala
bras al pensamiento; no se adelanten ja
màs; ni respondas antes de entender bien
la materia que se trata ; ni antes de te
ner bien entendido lo que dijo, o lo que
pensó aquel con quien hablas.
No hemos nosotros de tomar la li
cencia que Tulio dava à Atico, quando
le rogava, que si no sabia otra cosa, que
2.
IIO INTRoDUccioN
à lo menos le escriviese lo que primero
se le viniese à la boca. Esta licencia pu
do solamente darse a una persona tan
dulce, tan sabia, tan moderada y tan
bien hablada como fue Atico: y lo mas
seguro seria no usar jamas della; porque
aun quando mas descuidados estamos
entre amigos , no ha de faltar un cierto
respeto de no decir cosa que pueda ser
principio de romper la amistad.
Quan fea cosa es, y quan peligrosa
decir algo que despues nosotros mesmos
maravillados della nos preguntemos:
Què es lo que havemos dicho?
Nuestro Señor Jesu Christo sabien
do que del mucho hablar salen muchos
males, y principalmente males que son
contra el principal capitulo de la Ley,
que son riñas, discordias, enemistades
( porque miremos bien lo que decimos)
º nos dijo, y amenazo, que aquel dia en
que ha de ser examinado y juzgado el
mundo, hemos de dar cuenta de toda
palabra ociosa.
Por esto el Psalmista, rogando à Dios
. que
A LA SABIDURIA. I

que le guarde de hablar mal, dice: Pon


guarda a mi boca, y un candado à mis la
bios. Guardate de ser boquirroto, ni lar
go y demasiado en el hablar: no te lo
quieras tu decir todo; que todos han de
hablar à veces, aunque platiques con
gente necia ó baja. Tampoco seas muy
pesado mi tardio en el hablar; ni te es
cuches contentandote de lo que dices,
pareciendote cada palabra de las tuyas
llIld TOS2,

Estando entre hombres sabios y pru


dentes, mucho mejor es oir que hablar.
Mas lugares hay en que es tan gran ta
cha callar, como fuera hablar quando
no cumple. No hay deleite en el mun
do que se pueda comparar con el que
se toma en hablar y conversar con un
hombre sabio y bien hablado.
No seas importuno en preguntar,
que es cosa pesada y enojosa. Sabe que
dice Oracio: Huye de los que preguntan a
menudo, que no pueden dejar de ser parle
7'95,

No seas en tus platicas porfiado , ni


te
I 2, INTRoDUccroN
te des mucho por defender todo lo que
dices; que si te responden la verdad,
luego callando la has de reverenciar, y
acatar como cosa Divina.
Si no te responden conforme à la ra
zon, disimulalo, siquiera por amor de
un amigo, o por amor de guardar tu
la templanza que deves, principalmen
te si no es cosa que perjudica a buenas
costumbres ni à la Religion.
Toda porfia es demasiada, quando
no se espera della sacar algun provecho.
Parece que naturalmente todos se
van á oponer contra los hombres arro
gantes, que se precian mucho, ô que son
sobervios. Ni hay nadie que pueda sufrir
la autoridad, aunque sea en varones se
ñalados, y que la merezcan, si anda acom
pañada con menosprecio. -

No sean tus palabras pregoneras de


tu saber; ni muestres lo que sabes con
hablar: mas tus obras sean tales que
ellas de suyo lo declaren.
No pienses que todos huelgan de oir
lo que te huelgas de decir.
Guar
A LA SABIDURIA. y 13
Guarda de hacer cosa que hayas de
tener cuidado de encubrirla, ô que te
haya de poner en cuidado si se sabe. Mas
si por ventura lo huvieres hecho mira
no la descubras à nadie. Lo que quieres
que otros no digan, tü lo has de callar
primero; y si lo dices, mira bien y tor
na à mirar de quien te fias: que cosas
acontecen que à gran pena se pueden
fiar de un amigo. Quando te descubrie
res à el , mira no mezcles alguna gracia;
que hartas veces se descubren secretos
por contar un dicho. -

El secreto que pusieren en tu pe


cho guardale con mayor lealtad que si
te huviesen fiado un gran tesoro.
No hay cosa segura en esta vida,
ni de que nos podamos fiar , si no se
guarda la fe que se deve a los secre
tOS.

Lo que huvieres prometido mira que


lo cumplas, por cosa recia ó dificil que
te sea, à lo menos a no hacer nada, has
de hacer que te quiten la palabra que
has dado; y si no te la sueltan, en nin
gu
II 4. INTRoDUccroN
guna manera deges tu de quitarla cum
pliendola.
No seas importuno en demandar, lo
que te han prometido; juzga siempre
con mayor rigor de tus cosas que de las
agenas. Aº

Mira que has de pensar, que todos


tienen sentido, razon, entendimiento y
juicio. No pienses que con palabras les
podràs persuadir que es bien hecho lo
que es malo, ni al revés. No tengas es
peranza que se ha de engañar nadie con
cosas fingidas cubiertas y coloreadas;
que à la fin todas estas cosas vienen à
luz, y parecen tanto mas feas y son
mas aborrecidas , quanto primero ha
vian sido mas solapadas y secretas.
Porque quanto mayor ha sido el en
gaño, tanto despues de sabido nos da
mayor enojo.
Por esto es mucho mejor que va
yan todas nuestras cosas à la clara, lla
na y sencillamente. -

Porque aunque algunas veces pare


ce que no es recibida la verdad al prin
ci
A LA SABIDURIA. r15
cipio con buen rostro ; mas despues po.
co à poco viene de suyo á hacerse bien
quista, tanto, que quando lo conoce
mos no hay cosa que mas queramos, ni
con que mas nos holguemos que con
ella. . . . .

Bien acaece que la verdad parece


que anda en grande tormenta y, en pe
ligro de perderse; pero á la fin jamás se
anega. - -

Tambien haveis de mirar quan va


no es y quan de poco tomo el prove
cho que se gana con mentiras, y quan
poquito dura: mas si la verdad trae al
gun desabrimiento ô perjuicio presto se
acaba.
Huye pues de la mentira como de la
cosa del mundo que mas estraga las cos
tumbres; que cierto no hay ninguna mas
baja en la naturaleza humana que es esta
que nos aparta de Dios, y nos hace se
mejantes y siervos del demonio.
Y al cabo , tarde ô temprano la men
tira ha de ser tomada á manos, y con
gran afrenta buelve á dar en rostro á
H 2 quien
I I6 INTRoduccIoN
quien la invento ô entretuvo. Què cosa
mas menospreciada ni mas vil que un
mentiroso ? Si te toman por tal, nadie
te creerá aunque digas la mayor verdad
del mundo. Si te tienen en opinion de
verdadero, mas creerán una cosa quan
do hicieres de cabeza señalando que es
asi, que si otro con grandisimos jura
mentos la afirmase.
Si quieres nunca contradecir, y que
en tus palabras haya siempre constancia,
no tienes necesidad de memoria para
acordarte de lo que otras veces has di
cho, sino de decir siempre cosas que tü
creas que son verdaderas.
Siempre la verdad conforma con la
verdad; mas la mentira ni quadra con
la verdad, ni con la mentira. Mas, si
quieres creer siempre la verdad, no creas
sino lo que tiene en si apariencia de ver
dad.
Y no seas sospechoso, que bien di
cho està aquel comun dicho, Si quieres
ser verdadero , no seas malicioso. Desven
turado de aquel que se mete en cosas
de
A LA SABIDURTA. r 17
de donde no se puede escabullir sino
mintiendo. No tengas por costumbre de
jurar, que el Sabio dice, Quien mucho
jurare sera lleno de maldad, y nunca de
jara Dios nuestro Señor de embiarle azo
té5.

Y el Señor en su Evangelio nos man


da, que no digamos sino, Asi es, ó no
é5 (7$l.

Grandisima es la reverencia que se


deve a Dios; no le hemos de traer a ca
da paso ô por cada nonada por testigo,
ni se ha de hacer, sino contra nuestra
voluntad y por fuerza.
Quien facilmente jura en las cosas
de veras, ligeramente jurarà burlando:
y quien acostumbra à jurar en cosas de
burlas, no està en dos dedos de jurar
mintiendo. . a

Los que te han de creer, tambien


creeràn jurando como no jurando: los
que no, quanto mas jurares te tendràn,
por mas sospechoso. , , , , f
- - -

, ;:
1 18 INTRopUccroN

CAPITULO XIV,
coMo Nos HEMos DE AYUDAR
- los unos de los otros. -

Iendo nuestro intento, como ha de


ser en general, de hacer bien, y que
mos ayudemos los unos a los otros, 3 há
se todavia de hacer alguna diferencia en
tre los hombres; que son unos como de
nuestra casa; otros son nuestros conoci
dos ; à otros no los conocemos. De nues
tra casa llamo á todos los parientes deu
dos y allegados, y á los que están en la
misma casa y familia. A todos hermos de
querer bien, tanto, que aun con los que
nunca conocimos, y con los que nos son
estraños nos hemos de ha ver de tal ma
nera, que se conozca que tenemos una
general amistad con todo el mundo, y
que á todos tenemos buena voluntad.
Mas no has de ser uno con todos;
antes ha de ha ver gran discrecion en juz
gar cómo nos hemos de haver con los
- llnOS
A LA SABIDURIA. a 19
unos, y como con los otros. Con unos
te has de aconsejar; á otros has de obe
decir y seguir; á otros has de honrar y
reverenciar; á otros has de pagar el bien
que te han hecho; principalmente si con
diligencia y lealtad te han hecho algu
na buena obra, o si han entendido en
tuS COSaS.
En lo qual la voluntad se ha de re
cibir por hecho; que en poco menor
grado está el que procuró hacernos algun
bien, que el que lo hizo. Si alguno ha
trabajado en tus cosas, no se lo agra
dezcas menos que si te huviese dado di
1CIOS. -

Que no pienses que es menos enten


der con buena voluntad y diligencia en
cosas agenas, que dar dineros; antes se
ha de estimar en tanto mas, quanto pre
ciamos mas nuestro cuerpo que el di
InCIO, -

No esperes á que tu amigo venga á


descubrirte su necesidad ; tü la has de
oler y salirle al camino á ayudar. Ataja
la platica quando te piden algo justamen
- te;
r.2o INTRoDUccToN
te; otörgalo sin pesadumbre antes que
te lo acaben de pedir.
A tus padres no solamente los has
de amar, mas despues de Dios los has
de reverenciar singularmente, y obede
cer sus mandamientos como preceptos
Divinos: creyendo (como à la verdad
es) que para contigo ellos en la tierra te
representan à Dios; y que no hay na
die que te quiera mas ni que tenga mas
cuidado de tus cosas.
En el segundo lugar , despues de es
tos, has de tener à tus Maestros , a tus
Ayos, á tus Tutores, y finalmente a
aquellos que han tenido cargo de tus
costumbres, que son la cosa mas pre
ciosa y mas excelente que hay en el hom
bre. -

Amalos y hônralos como si fuesen


padres; obedecelos con humildad, ale
gria y presteza, pensando que lo que te
mandan no lo mandan por su provecho,
sino por el tuyo. Y pues esto es asi, muy
malas gracias les daràs tü, si desvelando
se ellos por hacer bien, en lugar de tan
bue
A LA SABIDURIA. I2

buena obra les pagas en aborrecerlos, ó


en ser rebelde y porfiado con ellos.
Cree que te ama quien con amistad
te reprehende, y que jamas daña la re
prension, aunque sea de tu enemigo:
porque si dicen la verdad, muestrante
de que te has de enmendar: y si no en
señante de que te has de guardar; y asi
no puede faltar de hacerte mejor o mas
avisado. -

Quando piensas tomar à alguno por


amigo, examina y conoce primero muy
bien sus costumbres; y sabe como se ha
havido con otros amigos; porque no en
tres en amistad que te pese de ha verla
tomado. No tomes conversacion ni amis
tad con hombre de quien los buenos se
apartan, ni con quien conversa con
ll 11162.S. -

Huye de los que no se aficionan à ti,


sino à tus bienes : como son truhanes y
chocarreros, con cuya conversacion no
puedes dejar de recebir mancilla en tus
costumbres, ô caer en gran peligro.
Apartate de los que tienen embidia
á
I 22, INTRODUccION
à la prosperidad de sus amigos; y de
los que Ó por ser graciosos y no per
der un dicho ponen algunas veces la
vida, otras veces la honra , ö el secreto
de su amigo al tablero; ô por ser par
leros se les suelta de la boca lo que con
gran cuidado havrian de encubrir. So
bre todo huye de los que por cada no
nada andan buscando ocasiones de re
ñir, y que por una rencilla de póca im
portancia toman grandes enemistades , y
se quieren mas vengar de las personas a
quien otra vez han querido bien, que de
las que nunca conocieron, o siempre han
aborrecido con una barbara y diabolica
persuasion, que tienen creido que han de
sufrir menos la injuria de su amigo, que
de su enemigo, en lo qual muestran cla
ramente que nunca supieron que cosa
era bien querer: que si lo supiesen no
se tendrian tan presto por injuriados. A
los tales cierto mejor es tenerlos por ene
migos, que por amigos, ö a lo menos no
los conocer ni conversarlos.
. Se tardio en tomar amigos, y cons
• tall
A LA SABIDURIA. I23
tante en guardar la amistad. -

Los familiares que escogieres , no


sean los que te pueden dar mayor pla
cer, sino los que mas te han de apro
vechar: no personas que hablen a favor
de paladar, sino lo que mas cumple; no
que lisongeen, sino que digan la ver
dad.
Si te acostumbras à abrir la orejas à
lisonjas y a cevarte en ellas, jamàs oiràs
verdad.
Dos malas bestias son las que en no
sotros hacen mas estrago: la una fiera y
brava, que es la embidia ; la otra man
sa y domestica, que es la adulacion.
Quanto hemos de preciar y de que
rer la sabiduria y la virtud, tanto he
mos de aborrecer y maldecir de la lison
ja, que nos estorva que no lleguemos á
ser sabios ni buenos : dandonos á enten
der que ya lo somos: y tanto nos he
mos de holgar con la amonestacion, que
nos hace que lo seamos, mostrandonos
quanto nos falta, y por donde y como
lo hemos de alcanzar,
Ya
I24. INTRODUccToN
Ya que tan de mal se te hace que
otro te reprehenda, mira no hagas cosa
que merezca reprehension.
Desventurado el hombre que no tie
ne quien le amoneste quando tiene nece
sidad dello.
Huye de la conversacion de los ma
los, como de los que están heridos de
peste: que no menos se ha de temer que
se pegue el un mal que el otro. Si ya tu
no fueses tal, que tengas confianza que
los podrás enmendar con tu conversa
cion. Mas guarda no sea demasiada esta
confianza que de ti tienes, porque nues
tra naturaleza se vá àzia el mal cuesta
abajo; mas el camino de la virtud es cues
ta arriba, y es muy alto.
Considera y examina bien quièn eres,
y de donde, y de que estado; y halla
rás que no hay cosa en ti porque tu ha
yas de tener mas licencia de hacer mal
que los otros.
Quanto mayor fuere la licencia que
tu tienes por uso ó por costumbre, tan
to has de refrenar mas tus antojos.
--. Sè
A LA SABIDURLA. I2 5
Se afable y bien criado con los que
son menos que tu: ten acatamiento á los
que son mas: con tus iguales se facil y
conversable, de tal manera que donde
interviene vicio guardes siempre tu en
tereza y rigor. *

No se te haga muy de mal de que


quien puede mas que tu te menosprecie:
cree que esta tacha mas está en la for
tuna que en el hombre.
Si otro que puede menos que tü te
enojáre, no lo has de tomar luego por
afrenta , sino echarlo á una cierta liber
tad que nació de la confianza de tu hu
manidad. -

Tambien has de pensar que eres de


masiado delicado, si quando te tocan
en un pelo te parece que te dan gran
golpe.
No creas que tü solo eres hombre,
y que los otros son bestias, que no han
de osar chistar : hombre eres, vive en
ley igual con los otros hombres.
Mas si eres mas sabio ô mejor, tan
to mas deves perder de tu derecho, y
dar
I26 INTRoDUccToN
darle á otros, que ô son mas simples, ô
mas flacos. Se mas riguroso contigo, y
no quieras que tan ligeramente te perdo
nen; pues la sabiduria y virtud te han
hecho tan constante y fuerte.
Si no excedes en virtud, por que quie
res parecer mejor que otros? y si lo eres,
como no les llevas ventaja en moderar
tus pasiones ?
Sin comparacion es muy menor mal
recibir agravio, que agraviar á nadie:
ser injuriado, que injuriar: y mejor es
que otros te engañen à ti, que no tu que
engañes à nadie: como aun por la sabi
duria humana lo vinieron à alcanzar los
Gentiles, como fueron Socrates, Pla
ton, Aristoteles, Seneca,
Ten en memoria que es cosa de hom
bres y conforme à la flaqueza de nuestra
naturaleza humana recibir engaño ô
errar. Por eso no tomes tan à mal los
pecados que otros hacen, ni te agravies
tanto de el error que cometieron con
tra ti.
De animo genoroso es perdonar:
maS
A LA SABIDURIA. 127
mas guardar el enojo es de hombres re
cios y crueles, de ruin casta y bajos:
lo qual aun la naturaleza nos lo muestra
en los mudos animales.
Y pues Dios ninguna cosa hace mas
veces ni de mejor gana que perdonar;
quien serà tan loco, que no diga que
la mas hermosa y excelente obra que po
demos hacer es esta: con que tan cerca
nos allegamos à la naturaleza de nuestro
sumo y poderoso Dios.
Asi te deves de haver con los hom
bres, como querrias que se huviese Chris
to contigo. Y cierto es mucha razon que
til perdones a los hombres de tal mane
ra , como tienes necesidad que Dios te
perdone semejantes ofensas o muy po
CO Im621OTGS, - -

No hay mejor oracion , ni que mas


fuerza tenga delante de Dios, que aque
lla que nos enseñó Jesu Christo su Hi
jo nuestro Redentor y Señor: por lo qual
se llama la Oracion del Señor.
Pues mira que esta tal oracion no
la puedes decir con sencillo y verdade
IO
I 28 INTRODUccION
ro animo, si de todo corazon no perdo
nas al hombre todo quanto pides que
Dios te perdone a ti. Con esta condicion
se nos perdona una deuda grandisima,
con que nosotros perdonemos otra muy
pequena. -

Todo junto quanto un hombre pue


de pecar contra otro, no se puede traer
en comparacion con los pecados que
cada uno de nosotros comete en cada
punto contra Dios: porque la diferen
cia es tan grande de lo uno a lo otro,
quanto va de Dios a un hombre. .
Si estas enojado con alguno, haz se
gun te aconseja el Apostol, que no se
caiga el Sol antes que tu enojo. 0

Quando te hayas de ir a acostar des


nuda de tu animo las rencillas, enojos,
ofensas, codicias, congojas y pasiones,
para que con animo concertado y sose
gado te puedas entregar en el dulce re
poso. -

Si una vez has perdonado, procura


que aquel que perdonaste sienta que lo
hiciste de buen corazon y lealmente, de
II la
A LA SABID URIA. I29
manera, que ni te acuerdes mas de lo
pasado, y te conozca por amigo en to
do lo que le pudieres ayudar y aprove
char. -

Si otro te ha injuriado, guarda por


amor de Dios no pretendas tu tomar
venganza por tu mano, ni por mano
agena. Mira que no tienes tu libertad,
ni te toca á ti vengarte de quien es sier
vo de otro, ô por mejor decir, de aquel
que sirve al mesmo Señor que tu : cata
que haces injuria á tu Señor sino le de
jas a el el conocimiento y juicio de la
causa que ha pasado en su casa, y entre
vosotros que juntamente le servis.
Y pues no hay duda de que Dios
es Señor de todo el Universo; todos so
mos siervos suyos, bastete à ti que tus
quejas lleguen delante de su acatamien
to: y aun mas te digo , que seria mejor
que tu no las llevases: porque el ojo del
Señor vè todas las particularidades que
pasan en el mundo, y segun dice la
Escritura sagrada : El conoce al que hace
la injuria, y al que laI recibe. Por
13o INTRoDUccION
Por esto dice Dios: Dejad à mi car
go el castigo, que yo pagaré a cada qual lo
que merece.
Porque como la injuria este en la in
tencion del que la hace, y no en la obra,
solamente Dios puede ver la intencion
y voluntad, y saber el justo castigo que
se deve, y el solo puede darle. -

Mas nosotros ciegos por la mayor


parte tomamos por injuria aquella que
no lo es, segun que estamos apasiona
dos con lo que deseamos, y esta pasion
no nos deja examinar con buen tino lo
que hay en cada cosa; antes desatinados
nos lleva por mil despeñaderos.
CAPITULO XV.
JDE COMO NOS HAVEMOS DE
haver con nosotros mesmos.

Onviene que cada uno no solamen


te se ame y se quiera bien, sino
que fe tenga veneracion y respeto, tal,
que le haga tener verguenza de si mes
IInO,
A LA SABIDURIA. 131
mo, si piensa hacer alguna cosa necia-,
mente, ô sin prudencia, ó sin verguenza,
ò mala contra las gentes, ô contra Dios.
Pues Dios te hizo esta merced de
darte conciencia, que consiente con el
bien y reposa en el; no pierdas tan se
ñalado don como este. Estima en mas lo
que calladamente juzga tu conciencia,
que las voces de la loca y necia mu
chedumbre: no te deges llevar por ella;
que asi como alaba y precia lo que no
sabe que es ; asi condena y desecha lo
que no conoce.
La conciencia es la que si està tur
bada y desasosegada trae grandisimos
tormentos en el animo; y quando està
sosegada y en reposo, aun estando en la
tierra nos pone en bienaventuranza, à
la qual no se pueden comparar rique
zas, ni tesoros, ni señorios, ni Reynos. Y
esto es lo que nuestro Señor en el Evan
gelio promete à los suyos, que aun en
esta vida les darà bienes mucho mayores
que los que por el dejaren : pues los
unos nos ponen en miseria , ö à lo me
I2 ITIOS
I3 INTRoDUccION
nos no bastan para sacarnos della, y los
otros de suyo nos hacen bienaventura
dos. -

La fama ni puede aprovechar al ma


lo, ni dañar al bueno.
Un muerto que lleva de la fama mas,
que lleva una pintura de Apeles muy
loada? ô que un caballo que fue vencedor
en la Olimpia.
Y aun al vivo no le sirve de mas
que esto, si el no sabe lo que del se di
ce; y si lo sabe, todo lo que sirve es,
que el sabio lo menosprecia: y el que es
ignorante, se contenta y agrada de si
mesmo, y se ensobervece.
La conciencia dà verdadero y firme
y duradero testimonio de lo que es cada
uno : y este testimonio es el que valdrà
delante el juicio de Dios, que no los di
chos de las gentes. La conciencia es gran
maestra para enseñarnos a vivir; y como
dijo uno muy bien, Es muro de metal,
con el qual solo defendidos y ampara
dos estamos guardados y seguros, sin re
celo de los inumerables peligros desta vi
- - da.
A LA SABIDURIA. I33
da. No hay espanto que baste à mover
le; porque esta clavado en Dios, y en
el solo tiene su confianza, y conoce que
del tiene muy particular cuidado aquel
à quien todas las cosas obedecen.
Torpe cosa es que otros te conoz
can, y que no te conozcas tu à ti.
Cómo? no basta que sepas tu lo que
eres? y lo que es de estimar en mas que
todas las cosas desta vida; no te basta
que lo sepa Dios? *

Mas los que menosprecian el dicho


de las gentes, y se descuidan de la fama
por poder pecar mas sin miedo y sin
cuidado; estos ya en dos maneras son
malos; porque no tienen respeto à Dios
ni al mundo : y hacen muy gran agra
vio y injuria a su conciencia, de la qual
se burlan y escarnecen, menospreciando
la fama para dar mayor libertad à su
conciencia: la qual mas desbocada corre
por los vicios, no la refrenando el res
peto de las gentes. --

Amar cada uno à si mesmo (hablan


do propiamente y como hemos de ha
* blar)
134. INTRODUccIoN º

blar) es con todas nuestras fuerzas tra


bajar, y con grandes y muy continuos
ruegos pedir à Dios, que la parte exce
lentisima de nuestro animo este adorna
da y aderezada con sus verdaderos y
propios atavios, que es con Religion.
No se ha de hablar, ni se puede de
cir que se ama à si, el que ama las ri
quezas, la honra, el deleite, ni finalmen
te el que ama quantas cosas exteriores
hay , mi á su mesmo cuerpo; pues la
parte principal del hombre es la mente.
Ni se ama tampoco el que por no se
conocer se engaña, ô se deja facilmente
engañar de otros , y algunas veces se
goza, dandose á entender que hay en si
¿ , que ö el no tiene, ô no son tales.
Este tal amor no le puede el hom
bre llamar amor de si mesmo, pues que
el mesmo no es otra cosa que su animo;
llamarse ha amor del cuerpo sin conse
jo, ciego, bravo, dañoso y pernicioso
para si y para otros. -

El qual no sin razon Socrates decla


rò ser principio y cabeza de todos los
T21
A LA SABIDURIA. I35
males: porque este es el que tirando pa
ra si mas de lo que cumple, quita y de
sata la caridad que havia de haver entre
los hombres: y esto havria siempre ca
da uno de pensar, y considerar conti
nuamente; porque de aqui nace todo
quanto mal hay en el mundo. -

Que claro esta que quien de esta


manera se ama, ni el puede querer bien
à nadie, y siendo particular para si, como
ha de ser amado?
Quien es sobervio no se puede acor
dar con los mansos, y mucho menos con
otros sobervios.
Nuestro Salvador Jesu Christo con
un breve documento nos declaró que co
sa era amarnos, y qué cosa era aborre
cernos, diciendo: Quien aborrece à su
anima no regalandola en estas cosas de
fortuna y perecederas, este tal verdadera
mente la ama y desea su salud : mas el
que la ama regalandola en cosas agenas,
este la aborrece, y quiere su perdicion.
Quien (si no esta del todo fuera de
entendimiento) dejara de sufrir, ó huirà
de
136 INTRODUCCION
de un poco de trabajo por un premio
eterno y celestial; pues aun estas cosas
perecederas y fragiles no se alcanzan sin
trabajo? Qué genero de vida escogerás
que no este llena de cien mil fatigas? Y
tanto mas quanto se apartàre mas desta
ue mOStramOS.
Entra, entra con buen animo en tra
bajos: no rehuyas, que por ninguna par
te te podräs escabullir: que esta es la ley
de los que tienen à Adan por padre, que
trabagen : y esta es la maldicion de los
que son hijos de Eva, que se aflijan. Mas
mira que por donde piensas huir del tra
bajo, por alli te vas à anegar en el.
Y pues asi como asi en esta vida he
mos de pasar trabajos, quanto mejor es
emplearlos en cosas que nos han de dar
bienaventurado y perpetuo galardón,
que no en estas que en la presente vida
nos dan premio tan bajo y tan vil, y que
tan presto se desvanece en el aire, y en
la otra nos ponen en perpetuos tormen
tos y tristezas.
Quanto mas, que el hacer bien es
co
A LA SABIDURIA. 137
cosa de menos trabajo, y trae consigo
muy menor peligro y muy menor cui
dado que hacer mal; porque el pecado
siempre anda acompañado de temor y
de congoja, y siempre le sigue el arre
pentimiento. V -

El pecado es muerte en el hombre; y


quien peca, mucho mas mal sufre que
quien pierde esta presente vida. Mucho
mas es pecar que perder la cabeza: por
que es apartarse de Dios, que es nuestra
vida, y del sosiego de la conciencia, que
es la cosa mas bienaventurada que te
1162m OS.

Las tachas del pecado y las man


cillas que deja en el alma lavalas con
lagrimas y con penitencia, y con ora
cion, invocando la Divina misericordia,
poniendo gran confianza en ella.
Con muy gran atencion y con muy
particular cuidado hemos de huir las
causas y las ocasiones de pecar, que (co
mo dice el Sabio) Quien ama el peligro pe
recerà en él. Y el diablo siempre està espe
rando sus ocasiones y coyunturas para nos
2CO
138 INTRoDUccroN
acometer, de miedo de lo qual jamàs
hemos de estar ni aun un punto sin cui
dado. -

Siempre hemos de guerrear con el,


que bien dijo Job : La vida de un hombre
es una continua guerra en la tierra.
Y como el enemigo sea tan podero
so, de tanta fuerza, tan recatado, astu
to, antiguo, y tan egercitado, y haya
en el tanto poder y tanta arte, no he
mos de pensar que ni por razon ni por
arte ni por fuerza nuestra hemos de po
der igualar con el, quanto mas vencer
le, por esto desconfiando en nosotros
hemos de acorrer à Dios à demandar su
ayuda.
Por esta causa nuestro Señor y Ma
estro muchas veces mandó à los suyos
que orasen, y que con muy gran devo
cion y hervor le pidiesen à Dios nues
tro Redentor y Padre, que no consin
tiese que fuesen traidos en tentacion, que
es en batalla, en que huviesen de pelear
con el diablo.
Y en la Oracion que el mesmo nos
en
A LA SABIDURIA. 139
enseñó, el remate es : No permitas Dios
Señor nuestro que seamos tentados ; mas
libranos del malvado demonio que siempre
nos esta asechando. -

Estemos pues como si estuviesemos


ya puestos en el esquadrón, el ojo alerto,
las haldas en cinta, vivos, despiertos, y
no dejando jamàs perder nuestras ocasio
InCS,

Y pues esta vida huye con tanta


prestéza, siendo su fin tan incierto, que
no hay quien se pueda asegurar un dia;
es cosa de locos, y de grandisimo peli
gro alargar nuestra esperanza à plazo
largo, y dilatar hacer nuestros aprestos
para en la jornada que hemos de pasar:
à la qual cada momento nos llaman y
emplazan, no sabiendo quando nos han
de poner en el camino por donde forzo
samente havemos de ir, agora nos pese,
agora nos plega, Por lo qual sea nuestro
egercicio aparejar y ganar un tesoro
para la otra vida, en que no pase dia
que no añadamos algo: porque estando
con el aparejados y confiados, nunca por
- nueS
I4O. INTRoDUccroN
nuestro descuido y fogedad nos tome
desapercibidos la muerte, sino apareja
dos para la partida, estando ya hartos
de las cosas deste mundo, y llevando
para la otra delante en nuestras manos
grande y firme esperanza de la vida que
hemos pasado inocente y santamente,
mediante la Fe de Jesu Christo Hijo de
Dios, y la Religion y piedad que el
mesmo nos enseño: que esta fue la ma
yor y mas singular y excelente rñerced
que pudo el hombre recibir de Dios: por
la qual venimos en conocimiento del, y
quanto un hombre mortal puede le imi
tamos seguimos y alcanzamos.
Si no fuese por esto, que cosa seria
el hombre sino un animal como los otros,
que sin seguir el camino de la razon, sin
saber por que ni para que , se van por
donde los pies los llevan ? En que les
llevarian ventaja sino en ser en su bruta
lidad inmortal? -

Asi como se ha de estimar en mas un


dia de un hombre que vive por razon,
que la vida larguisima de un Cuervo, ô
de
A LA SABIDURIA. I4 I.
de un Ciervo ; asi se ha de apreciar mas
uñ dia pasado en servicio de Dios y en
Religion , que es en vida Divina, que
todo el siglo eternal junto, haviendo de
ser sin conocimiento y amor de Dios.
Esta es la vida eterna ( dice nuestro
Señor Jesu Christo) que conozcamos al
Padre, y a Jesu Christo su Unigenito Hijo,
que el embió. Este es el camino de la per
feta y cumplida Sabiduria, en la qual el
primer paso es conocerse el hombre à sí
mesmo, el ultimo conocer à Dios.

LA US D EO.

ERRATAS DE LA INTRODUCCION.

Pag. 14. lin. 4. precipicio, lee precio.


Pag. 2o. lin. ult. vorones, lee varones.
Pag. 76. lin. 2 ... legua, lee lengua.
DIALOGO
DE P L UTARCHO
EN EL QUAL SE TRATA
como se ha de refrenar la ira,
traducido de Latin en Castellano
por DIEGo de ASTUDILLo,
à peticion y ruego de
un Amigo suyo.
I4.5
CART A
DE DIEGO DE ASTUDILLO
A UN SU AMIGO.

SEñoR. To he cumplido con la prome


sa de trasladar el librillo de Plutarcho
que trata de cómo se ha de refrenar la
ira. Agora queda V.m. puesto en obli
gacion de cumplir lo que me prometió,
que es, de aprovecharse dél, viendo al
go que le pueda ayudar. 1" segun peo,
V.m. se obligó á mucho mas que yo:
porque yo cumplo lo que prometí, con lo
que he hecho aunque sea ruinmente, pues
mo me obligué á mas. V. m. no puede
cumplir con su promesa sin hacerlo bien,
lo qual, si quiere, estará en su mano: ,
y Plutarcho le dice hartas cosas, de
K. que
146 - CARTA DE Diego
/ , s /º

que se podrá aprovechar. Tº si no están


bien declaradas, ó bien puestas en Cas
tellano, yo tengo hartas escusas: que es,
haverme criado la mayor parte de mi
pida (digo despues que pude comenzar
á tener entendimiento) fuera de Casti
lla, y en partes donde generalmente se
tiene muy poco cuidado de hablar bien.
7” sin esto tengo creido, que las cosas
que están bien dichas en Griego, y en
Latin, con muy gran d'ficultad, y aun
por ventura en ninguna manera pueden
igualar á decirse tan bien en muestro
Romance, por la gracia que general
mente todas las cosas pierden, quando
de una Lengua son sacadas á otra, pues
aun en la mesma la pierde tambien
qualquier cosa bien dicha, quando otro
la cuenta. I” ansi vemos, que si se re
fie
- pE ASTUDILLo. 147
fiere algun buen dicho delante de aquel
que le dijo, por la mayor parte del au
tor, le paresce que se le estragan: quan
to mas si le sacan á otra Lengua: pues
cada una tiene sus propriedades, sas
gracias, sus maneras de decir muy com
formes a las costumbres de las gentes y
á sus maneras de vivir. De donde pie
me que algunos no huelgan de oir lo que
nunca otros acaban de reir , y particu
larmente las Lenguas que he dicho son
de todos muy alabadas por la abundan
cia que en todas las cosas tienen de vo
cablos proprios. La Griega por la licen
cia de inventarlos cada dia nuevos; y
la Latina por la perfeccion y elegancia
que tiene para los que á otras cosas son
proprios, aplicarlos á donde hay falta,
lo qual paresce muy h en:porque no so
2. lo
148 CARTA DE DIEGo
lo nos dán á entender y declaran lo que
pretenden, pero con la comparacion de
aquello que propriamente significan, lo
ponen delante de los ojos. To agora de
muestro Español no quiero decir mal,
pues ninguno lo podrá decir sin errar. T”
mucho menos quien confiesa claramen
te mo lo saber bien. Mas cierto , en
qualquiera cosa de las tres que he di
cho, la Lengua Griega y Latina le
hacen gran ventaja, como verá quien
quiera que las cotejáre. Particularmen
te perdemos gran ocasion de enriquecer
muestra Lengua en no usar libremente
de las translaciones que llaman meta
phoras, que aunque nosotros tenemos
muchas y muy excelentes, mas cierto en
Latin hay infinitas, muy graciosas y
muy alabadas, que en nuestra Lengua
vº a "... . 710
... on AsTUDILLo. 149
mo las admiten los que no tienen hechas
á ellas las orejas. Verdad es que en es
to y en todo lo demás que toca al tras
ladar, yo he tomado alguna mas licen
cia de la que comunmente se usa, pien
do que escrivia á quien ni ha de cotejar
la translacion, ni ha de ser muy escru
puloso mi riguroso en examinar las ma
meras de decir. Ansi que si no he hecho
bien lo que V.m. me rogó, tengo hartas
razones suficientes para escusarme; mas
si V.m. dejáre de cumplir con su pala
bra, yo ninguna escusa admitiré 5 pues
como digo, hallará aqui harto buenos
consejos que tomar; y sin esto, aunque
Plutarcho calle, quienquiera que tuviere
ojos á considerar sus faltas, y quisiere
ser diligente en corregirlas, hallará fa
cilmente camino para mejorar su vida.
- - JMas
--
y 5o CARTA DE Asrupm. Lo.
M s en falta de lo que V.m. con su ge
mio havia de descubrir, pues le tiene em
pleado en cosas de otros, y en falta de
lo que yo con buen exemplo havia de
persuadir , sirvase de las razones de
Plutarcho, y reciba por agora mi bue
ma voluntad, fasta que sin querer tomar
tantas escusas y0 componga Otra C05á6

mas de veras. No me pareció que ha


via necesidad de usar de proémio ó pro
logo, en que declarase el intento de Plu
tarcho, porque él pá tan cogido, y lleva
tan buena orden, que ninguno se podrá
perder en él; mas porque V.m. pudiese
tomar aliento, y leer con menos pena,
dividi el Tratado en Capitulos que de
claran la substancia de lo que en ellos
Se contiene.

IN
sºº.ºº. ºº.ºº. Jºs.
º\asº º\a efºº\a efºº\a e/º º\as fº

INTRODUCCION
en que SILA considerando que
su amigo FUNDANo, siendo an
tes hombre recio, y que de li
gero se enojaba, se ha hecho
de buena conversacion , le pre
gunta la manera que ha teni
do para mejorar su con
dicion.

SIL A.
D bien los PintoFuNDres,ANo,que queanteshacenque
den fin à sus obras, suelen , ha
viendolas dejado por un espacio de tiem
po de las manos, tornar despues de luen
. . . go
I 52 DIALoGó -

go tiempo à contemplarlas: porque apar


tandolas de si, y no las teniendo siempre
delante de sus ojos, hacen que quando
las tornan à mirar, el juicio sea nuevo,
y vienen à descubrir las pequeñas dife
rencias que la costumbre de mirar encu
bria. Mas pues no puede ser que un hom
bre alejado de si mesmo, dejando el or
dinario juicio que en sus cosas deve ha
cer, buelva de tiempo à tiempo à con
templarse: antes pues esta costumbre ha
ria a cada uno peor juez de sus cosas
que de las agenas; es necesario que al
gunas veces despues de pasado tiempo
en medio, considere cada uno las con
diciones de sus amigos, y ni mas ni me
nes sé ponga delante de los ojos de ellos,
y les descubra sus entañas, para que
juzguen del , y le declaren, sino en el
tiempo que ha pasado, ha encanescido, ô
envesgecido mucho, o si tiene el rostro
ô la color trocada, o si se muestra mas
ò menos sano : sino para que vean su
vida y costumbres, y juzguen si con
el tiempo han mejorado o empeorado.
Ha
DE PLUTARCHo. y 53
Haviendo pues cerca de dos años que
he estado de ti ausente, considerando en
estos cinco meses que hà estamos jun
tos tu condicion y costumbres, yo no
me maravillo segun la destreza de tu
ingenio, que las virtudes que en ti ha
via, hayan en tanto grado mejorado:
mas quando veo aquella tan grande ve
hemencia y hervor de tu ingenio, y aquel
tan encedido impetu à enojarte, buel
to por obra de la razon en tan grande
blandura y mansedubre, pongome à de
cir lo que los Griegos de Hector muer
to decian : Dónde està agora tu reciura?
y mucho mas, pues esta tu dulzura no
trae floxedad ni disolucion, mas antes
como la tierra vencida con la labranza
rescibe para fructificar templanza fertil,
ansi tu animo vencido de la prudencia,
trocò su impetu en una sosegada y ho
nesta mansedumbre. De donde se colige
facilmente, que la ira y ferocidad no se
cae de suyo con la edad, ni por faltar
y debilitarse las fuerzas del cuerpo se
marchita, antes con las sabrosas y hones
- taS
154 DIALogo
tas razones enternesce y sana. Bien ma
havia dado estas nuevas de ti Erocio
nuestro amigo; mas no te quiero encu
brir la verdad, aunque es hombre que
no le doblaran por amor de nadie, to
davia tenia sospecha que se alargaba al
go, contando mas lo que deseaba, que
en lo que ti veia ; mas segun veo, el
esta bien libre de ha ver dicho falso tes
timonio. Y pues ansi es, y no tenemos
al presente cosa que nuestro proposito
embarace, yo te ruego me declares la
cura que en ti has hecho, y con que me
dicina una recia condicion se haya he
cho dulce, mansa, amorosa , y tan
puesta toda en razon. FuN DANo. Mira
SILA, no sea que ciego con el amor que
me tienes, te engañes en juzgar esto de
mi, ansi como nuestro amigo Erocio,
en el qual no todas veces se halla aque
lla firmeza y constancia qual Homero
en el hombre constante y fuerte pinta,
y tambien como sea hombre tan recio y
desabrido con todos aquellos que del ca
mino de la virtud se apartan, cotejando
AC
yDE PLUTARCHo. I 55
me consigo, le parezco dulze y amoro
so, como los musicos que encordando
sus vihuelas, muchas veces de las pri
mas menos altas y subditas se sirven por
segundas. SILA. Yo estoy bien seguro
que no es nada de eso, FUNDANo, an
tes me harâs placer en hacer lo que te
ruego.

DEC L A R A FUNDANO
como la ira se amansa con la ra
zon, de la qual es menester estár
mucho antes proveidos, pues en
tiempo de necesidad no la ad
II)l Cl II) OS,

F U N D A N 0.

Eºsoniootras muchas cosas que Mu


dixo excelentemente en este
caso; de una particularmente muy se
ñalada me acuerdo : y es, que los que
quieren vivir sanos y libres de estas pa
5lQº
y 56 DIALoGo
siones, han de tener particular grande
y continuo cuidado de su vida. Y sien
do la razon la que à las enfermedades
del anima sana, no hemos de hacer con
ella lo que hacen los que se purgan con
la yerba que llaman de vallestero, la
qual juntamente con la enfermedad alan
zan: antes es menester que quedando.
en nuestro animo firme guarde y con
serve nuestro juicio, pues no es su fuer
za comparada à la de las medicinas que
al cuerpo enfermo se aplican, sino à los
buenos y sanos manjares que facilmente
digeridos da buena y sana disposicion.
Y los consejos de nuestros amigos, , y
sus repreensiones en tiempo que la ira
reyna, cierto sirven de muy poco; y
por mucho que hagan , son como las
pasticas olorosas, que hacen bolver á
los que han excedido, dexandoles suge
tos à las enfermedades. Todos los otros
vicios, aun quando en nosotros mayor
fuerza tienen, dán algun lugar a la cu
ra, y en alguna manera, reciben los pro
vechosos consejos, y dan entrada à que
- - lle
nE PLUTARcHo. y 57
lleguen hasta el anima: mas la ira tro
cando (como un Poeta dice) el enten
dimiento, y echandole de su casa, co
mo sea ella sola la que manda, acomete
asperas hazañas, mo de otra manera que
los que estando desesperados, haviendo
se encerrado con sus bienes en sus ca
sas, por diversas partes ponen el fuego.
Ansi la ira hinche toda la casa de hu
mo, obscuridad, alboroto, tanto que ni
tü te puedes ver à ti mismo para reme
diarte, ni escuchar à los que socorrer te
desean: y ansi yo creo que en medio de
la tempestuosa mar una nao, que sin
gente ni piloto anduviese, podria antes
hallar y rescibir quien la governase, que
un hombre enojado, quando su turba
cion como bravas ondas de una à otra
parte le arroja, admitiese ageno censejo,
sino tuviese en casa presta la razon, que
en tiempo de necesidad le recogiese.
Pues ansi como aquellos que temen cer
co, recogen en sus villas los bastimentos
necesarios, no poniendo esperanza nin
guna en quanto fuera de ellas queda:
- 2Il
1 58 DIALogo -

ansi es menester que de lejos busquernos


y nos prevengamos de socorro contra la
ira, y que hallandose en la Filosofia, le
trayamos a casa, para que quando de
el necesidad tengamos, no le hayamos
de ir con trabajo à buscar lejos. Porque
si mucho antes no le tenemos recogido,
segun es el estruendo que en tiempo de
necesidad pasa, no puede el animo ad
mitir ni rescibir consejo : que de otra
manera los que estàn enojados, ô escar
nescen a los que mansamente les conse
jan, ô se encienden con los que con al
guna aspereza los reprehenden. Porque
como la ira anda acompañada de sober
via, como los tiranos con su guarda, es
necesario que tenga algun privado fami
liar que la deshaga poco a poco. El eno
jarse pues hombre muchas veces, y to
car cada vez en esta peña del enojo, en
gendra en nuestro animo una condicion
ò costumbre ô habito perverso, que Ira se
llama, la qual causa en el hombre tal dis
posicion, que por cada nonada se enoja,
y le trae a tal estado, que le hace des
Con
DE PLUTARCHo. 1 59
contento, mal acondicionado, rencillo
so, apasionado, y muy congojoso por
cada niñeria ; mas la razon, que està
puesta por juez, teniendo debajo à la
iracundia, no solo al presente mal trae
remedio, mas para lo de por venir buel
ve el animo tan constante y firme, que
dificultosamente puede bolver à recaer.
Ansi yo te digo, SILA, de verdad, que
despues de una ó dos veces me puse à
resistir à esta pasion, que me acontes
ció lo que à los Thebanos, que despues
que defendiendose de los Lacedemonios
( que hasta entonces por imbeciles te
nian) los desbarataron una vez, nunca
de ellos fueron vencidos; y vine à en
tender, que con razon y prudencia se
havia de ganar esta viétoria, y vi que
no solamente con templar hombre su ca
lor cesaba la ira, pero que haciendole
miedo se amansaba. Ansi que el ani
mo que antes estaba con la ira en gran
turbacion y nublado, luego con infini
tos placeres florescio, despues que se
persuadio que esta enfermedad ni era
gra
16o DrALogo
grave, ni mortal, sino que facilmente
resciba cura, si hombre à ella se quisie
se Someter.

CAPITULO I.

COMO HE MOS DE P O N E R.
remedio a la ira à los principios, quando
sentimos que nos comenzamos à encender,
antes que la deremos reynar
éf 11050ír05.

A ira no nasce siempre de princi


pios recios ni de grande importan
cia, antes muchos ô por una burla, ô
una risa, ô un meneo, ô un gesto", ö
otras cosas de tan poca cuenta se encien
den, como Alexandro, que rescibió
grande enojo con Calisthenes, porque
andando de mano en mano en la mesa
una gran taza, para que todos la bebie
sen dixo, que el no haria cosa para te
ner despues necesidad de Medico. Mas
ansi como la llama que de las astillas y
estopas se levanta, se apaga facilmente,
y
DE PLUTARcHo. 16r
y la que en mazizos y espesos maderos
arde luego , en todo quanto topa pren
de ; ansi el que al principio aprovechan
dose de su ¿ ve que su
animo por alguna liviana chocarreria se
comienza à encender, con muy peque
ña pena , que es con callar, o menos
preciando, se sosiega: porque ansico
mo no atizando y no añadiendo leña se
amata el fuego, ansi el que no sustenta
la ira que nasce, ni le da aire con el al
boroto que la encienda, ligeramente se
escapa, y libre de ella se conserva. Por
lo qual aunque en lo demàs diga muchas
y muy buenas cosas Geronimo philoso
pho, no me satisface en esto que dice:
Que ni se siente la ira venir, ni se puede
hombre apercibir contra ella, por la preste
za con que masce. Antes à mi parecer no
hay vicio que quando comienza à rei
nar se de mas à conoscer, segun nos lo
representa muy graciosamente Homero,
quando introduce à Achiles, que por
lo que le tocaron con un dicho, con
gran dolor y furia revento : mas à Aga
s- L mCIIl
I62 DIA LoGo
memnon, aunque con muchas palabras
le havian dado ocasion para ello, nos
le muestra muy sufrido, y que muy tar
de se enojaba, y si huviera quien enton
ces se metiera entre ellos, e hiciera que
no pasaran adelante sus palabras, nun
ca crescieran tanto sus enemistades. Por
esto Socrates quando veia que algun ami
go suyo enojado le trataba asperamente,
como quien en tiempo de tormenta a
mayna, con alegre rostro disimulando
le llevaba , y no siguiendo el camino
que la pasion mostraba, antes desvian
dose disimuladamente de el , quedaba
firme y vencedor. Porque creeme, ami
go SILA, que el principio de deshacer la
ira, y romper toda su fuerza, esta en
sosegar hombre, y no la obedescer en
los principios, ni escuchar quando nos
manda dar voces , ô mirar con rostro
tuerto, ö responder desasosegadamen
te con gritos, que son como quien dà
ayre al fuego con que prenda; que aun
los disparates que hacen los que de amor
estan apasionados, quando cantan, quan
do
DE PLUTARcHo. 163
do suspiran, quando visitan sus amigas,
ò quando con ellas pasan algunas bur
las en alguna manera, traen sombra de
alivio consigo. Por esto à los que estàn
tristes se permite que lloren á solas, è
lamenten; pues rompiendo en lagrimas,
despiden con ellas una buena parte del
dolor: mas la ira no sufre que con ella
nos burlemos, pues cresce infinito, y
se incita grandemente con qualquiera
cosa que hagan los que de ella una vez
estàn ganados. Por esto es muy bueno
en tal caso huir como à seguro puerto
al silencio, y retraernos, como hacen
los que la gota coral sienten venir, por
que no venga nuestro enojo à caer so
bre alguno de los que bien queremos;
pues de la ira no hay cosa que pueda
estar mas segura. Las otras pasiones de
amor, ó de miedo, ô de embidia, no
se estienden a todas las personas, mas
la ira no guarda privilegio à nadie, con
tra todos quiere romper su impetu, y
ansi muchas veces nos enojamos contra
nuestros amigos, contra nuestros hijos,
3 º L2 COIn
164 DIALogo
contra nuestros padres, y aun contra
los animales, y contra las cosas que ni
tienen vida ni sentido: como Thamyris
que hizo pedazos su vihuela, y Pindaro
que se maldecia, si despues de haver
rompido las cuerdas de la suya, no la
abrasaba en el fuego. Xerxes enojado de
que ciertas naos suyas se hubiesen per
dido por tormenta, vino à dar en tan
gran desatino y disparate, que juraba
que havia de castigar la Mar. El mesmo
amenazaba al monte Atho, que si no
le daba buenos marmoles para sus obras,
le havia de hacer picar, y echar en la
Mar. Y cierto cosas estrañas y espan
tosas son las que acomete la ira; y por
el contrario muchas tan frias y fuera de
proposito, que quien quiera se rie de
ellas, y de aqui viene que no hay pa
sion del animo que mas sea aborrescida,
y de todos mas menospreciada.

— A
DE PLUTARcHo. r65
CAPITULO II.

COMO HEMOS DE TO MAR EXEM


plo considerando quan mal paresce un hombre ,
enojado, y que la ira no nasce de valor
y fortaleza, sino de las particulares
tachas y vicios que tenemos.
ssiderar
cosa pues de gran provecho con
lo uno y lo otro: y ansi
que no se si he acertado , mas tomando
de aqui el principio de mi cura, como
los Lacedemonios, que queriendo dar a
entender a sus hijos quan baja cosa y
fea fuese la borrachez, les mostraban à
sus criados y esclavos quando estaban
tomados de vino. De esta manera con
siderando yo los dichos y hechos de
los que estaban enojados, aprendi quan
fea cosa y mala fuese la iracundia. Y
primeramente (como dice Hipocrates)
aquella es mas grave y recia enferme
dad, que mas el genio del paciente des
hace y muda : ansi teniendo el ojo pues
-
tQ
166 DIALogo
to en aquellos que estando apasionados
se trocaban tanto, que mudaban el ges
to, la color, el meneo, la voz, dentro
en mi imaginacion representaba la ima
gen de aquel mal, teniendo grandisima
pena y dolor, si oviese yo por ventura
alguna vez mostrado tan mal rostro à
mi muger, à mis amigos, à mis hijos, ó
si oviese puesto tan mal gesto y tan age
no a toda buena conversacion, dando
tan terribles vozes, quales algunas ve
zes vi que unos conoscidos mios daban,
perdiendo por la ira su buena crianza,
su gracia en el hablar, su gesto en el
meneo, su afabilidad y dulzura en la
conversacion. A nsi como Cayo Graccho,
que fue Orador, y recio de condicion,
y hombre vehemente y encendido en el
decir, tenia una flauta como la que los
Cantores tienen, con que se suelen en
tonar alto ô bajo, segun quieren , con
formando su voz con la que en la flau
ta oyen, y tenia un criado que estando
detras de el la sonaba, acomodando un
tono agradable y sosegado, con el qual,
quan
DE PLUTARcHo. 167
quando el Orador estaba encendido, le
llamaba, y templaba la fuerza y aspere
za de su voz: si ansi yo tubiese un cria
do, que no fuese grosero, sino agudo y
diligente, no me daria pena, si estando
enojado me pusiese un espejo delante en
que me viese, como ponen sin provecho
à los galanes que se peinan: porque si
alguno se pone à mirar a si mesmo, quan
do con pasion està, turbado, y ageno de
aquella natural templanza que cada uno
en si deve tener, no recibirà pequeño
fruto para juzgar mal de esta pasion, y
tenerla en su juicio por infame: que aun
los que se huelgan de leer fabulas, di
cen, que viendo un Satiro tañer à Mi
nerva una flauta, le dixo: Que no parescia
bien tañendo, que dexase el tañer, y toma
se las armas, que mejor se le asentaban; y
que ella entonces se burló de el. Mas
despues estando cabe una fuente, eno
jada de ver el gesto que hacia tañendo,
arrojó con grande enojo la flauta. Mas
los que tañen puedense consolar de su
fealdad con la dulce harmonia de su
- II) ll
-
168 DIALogo -

musica ; pero el enojo afeando tanto


nuestro gesto, siempre trae consigo una
musica muy desgraciada y desabrida, y
teniendo el animo con gran tormenta le
vantado, suelta palabras asperas, amar
gas, desgraciadas, y no pàra aqui su tor
menta, como pàra la de la Mar, quan
do despues de ha ver estado muy levan
tado, echa de si ciertas olas, antes se re
cresce que las tales palabras disfamen à
los que las dicen, descubriendo la daña
da voluntad que tales dichos encubria.
De donde (como dice Platon) viene,
que por una cosa tan liviana como ha
ver dicho una palabra, vengan à reci
bir tan gran castigo, como es ser tenidos
por hombres maldicientes, malos, y de
no sanas entrañas. Ansi que conside
rando esto, y guardandolo en mi pecho,
procuro lo que en las calenturas es bue
no, pero muy mejor en la ira, que es
tener la lengua limpia , sabrosa y de
buen gusto, porque la lengua del enfer
mo sino està limpia, descubre la mala
disposicion y enfermedad, y no se pue
pE PLUTARcHo. 169
de decir que es la causa de ella; mas la
del enojado, quando està amarga, y su
cia, de si echa palabras asperas e inju
riosas, que descubren la mala voluntad
que estaba encerrada, y son causa de
perpetuas enemistades: que aun los que
del vino estàn tomados , no dicen cosas
tan desvergonzadas ni enojosas, como
los que de la ira governar se dexan: que
si bien miramos la borrachez, es cosa
de pasatiempo y burla en comparacion.
de la ira, que siempre esta mezclada
con la colera y enojo; y quando uno
bebe demasiado es cosa pesada y eno
josa estar mústio callando ; mas en la
ira no hay nada que mejor parezca que
el callar, porque el movimiento que tie-.
ne levantado y desasosegado el pecho,
apenas dà lugar à refrenar la lengua, pues
no solamente es bien quien tiene consi
deracion que mire, y tome exemplo en
los que estan enojados, sino que con
temple la naturaleza y condicion de la
ira, de quan bajos principios nasce , y
quan agena cosa sea de los hombres que
S62
17o DIALogo
se tienen por honrados, y quan fuera
de toda prudencia y grandeza de ani
mo, no obstante que el vulgo, porque
los hombres que se enojan son prestos
à reñir, los estiman por osados: porque
los ve amenazar, los juzga por valien
tes, porque son soverbios e intratables
los tiene por esforzados, y otros semejan
tes, que al que es cruel lo alaba por
diestro y suficiente para acometer gran
des cosas, y al que nunca se amansa
y atrae à que perdone le precia por
constante, y al que es recio, dificil, mal
acondicionado, le toma por hombre que
aborresce los vicios. Y esto quan al con
trario sea se ve bien; pues sus mesmas
obras, sus alteraciones y costumbres dan
facilmente à entender y descubren su po
quedad y flaqueza, y esto en cosas livia
ras y ligeras, quando los tales se enojan
contra niños , contra mugeres, y quan
clo quieren tomar venganza de los ca
vallos ô de los perros que les enojaron,
como Ctesiphon que bolvia à dar de co
ces à una Mula que le havia alcanzado
Ll 112
DE PLUTARCHo. 171
una pernada, y muestranlo tambien en
cosas de mayor importancia, como quan
do los Tiranos mandan matar o castigar
alguno, que en el amargura de sus pa
labras dan à entender su poco animo,
y en lo que hacen manifiestan bien el
tormento que padecen, cosa por cierto
semejante à las mordidas de las biboras
ò à los bocados que dan las serpientes,
que quanto mas encendidas estan y dan
mayor dolor, los Cirujanos fuertemen
te les aprietan en los lugares que mas
duelen, porque como la hinchazon vie
ne de la llaga que en la carne se hace,
ansi en los animos mas tiernos, quando
uno se dexa vencer del dolor, quanto
hay mayor flaqueza y menos resistencia,
tanto la llaga que hace la ira se hincha
mas y se emponzoña: y de aqui viene
que por la mayor parte las mugeres se
enojan mas presto que los hombres: los
enfermos mas que los sanos : los viejos
mas que los mancebos. Y ansi tambien
veràs, que el avariento se enoja con el
dispensero: el gloton con el cocinero:
. el
172 DIALoGo
el zeloso con la muger: el vanaglorioso
con el maldiciente. Principalmente reci
ben mas y mayores enojos los que con
gran solicitud y congoxa mueren por ser
en sus ciudades estimados, y buscan por
este respeto vandos y sediciones, que son
(como dice Pindaro) molestias y pesa
dumbres que traen consigo un lustre
vano. Ansi que bolviendo à mi propo
sito de aquellas cosas que causan mayor
dolor y mayor enfermedad en nuestro
animo, principalmente por la flaqueza
con que resistimos, nasce el enojo y la
ira, que no es, como algunos dicen, la
que à nuestro animo da fuerza , como
dan los nervios al cuerpo, antes es un
atamiento y encogimiento y estrecheza
de animo, que està enconado con las
pasiones que à venganza le incitan. An
si que tener delante de los ojos semejan
tes exemplos de cosas feas y malas, trae
consigo una vista ô muestra, que aun
que no es muy agradable, es provecho
sa y necessaria.

º . . CA
DE PLUTARcho. 173
CAPITULO III.

P RU E BASE POR RA2 O N ES


y exemplos quan bien parezca el
sufrimiento.

Por el contrario viendo que no


hay cosa mas apacible de ver, ni
que mejor parezca, que un hombre que
haviendole dado ocasion de enojarse, con
una profunda mansedumbre guarda su
graciosa serenidad, facilmente comenzó,
sin hacer mucho hincapie en ellos, à
menospreciar los dichos del vulgo, el
qual poniendonos delante ô una falsa
honra, ô otras cosas que à el se finge,
nos procura de incitar à venganza, de
donde procede que del retraimiento de
las mugeres saque mucho la ira à asen
tarla en el ayuntamiento de los hom
bres, y estos tales no ven que la for
taleza, que es gran compañera de la jus
ticia, no hay porque mas se le de ,- ni
que mas procure alcanzar, ni cosa que
Cl
174 DIALogo
en ella mas se muestre, que es en la man
sedumbre, la qual procura como joya
que tan bien se le asienta, porque ven
cer hombres en quien no hay mucho
valor, a otros que mucho mas que ellos
valen, cosa es que acaesce muchas ve
ces, mas ganar triunfo de la impetuosa
ira, con la qual apenas hay quien ose
levantar vandera, no puede proceder si
no de una muy notable y excelente vir
tud : que es la que conserva nuestro jui
cio entero, y le da fuerza contra todos
los deseos y apetitos à que nuestro ani
mo sin consideracion de bien se inclina.
Por esto trabajo siempre de aprender
dichos y hechos en este caso notables,
no solo los que comunmente se platica
de algunos Filosofos, entre los quales
los que se estiman por sabios dicen que
jamas reyna la colera, mas de Reyes e
Principes y Señores, como aquel dicho
de Antigono, que oyendo de su Tien
da que algunos Soldados murmuraban
de el , les mandó decir que se fuesen à
donde el no los oyese : y Filipo Rey,
« 1 » S2
DE PLUTARcHo, 175
sabiendo que Arcadio decia mil males
de el , mando que le dixesen que se fue
se à decir aquello à donde no supiesen
quien era Filipo. Despues como algu
nos le viesen en Grecia, y se lo fuesen à
decir al Rey, suplicandole le mandase
castigar, el no solamente no hizo lo que
le importunaban, antes topandolo un
dia, le habló muy humanamente,
le hizo ciertas mercedes. Pocos dias des
pues Filipo se informò de como ha
blaba Arcadio, y como los que antes
le ha vian acusado respondieron que de
cia de el maravillas, dixo: Pareceos que
le supe yo curar mejor que vosotros ? El
mismo Filipo à algunos que le conseja
ban que mandase castigar à los Griegos,
pues haviendoles hecho tantas mercedes
hablaban mal de el, respondió : Si ha
viendoles hecho bien hablan mal de mi, què
harian si les huviese maltratado? Tambien
son cosas muy notables y dignas que se
pongan por exemplo, las que hicieron Pi
sistrato con Thraybulo, Porsena con
Mucio Scevola, Magas con Philemon:
el
176 DIALogo
el qual tambien como un Poeta le hu
viese disfamado y tocado muy en lo vi
vo en ciertos versos que contra el havia
hecho, temiendo todos que le havia ha
cer degollar, mando a uno de los su
yos, por espantarlo, que con los filos
de la espada le hiciese un pequeño ras
guño en la garganta. Despues haciendo
le dar como à niño unas bolillas y unos
carniceles, con que se jugase, le mandó
soltar. Ptolomeo queriendose burlar de
un Gramatico, y darle à entender que
sabia poco, le preguntó quien era el pa
dre de Peleo: Yo se lo diré, dixo el Gra
matico, si primero me direres quien fue ,
el padre de Lago. Tocando al Rey en su
bajo y obscuro linage. Como todos los
que lo oyeron quedasen indignados, y
suplicasen al Rey mandase castigar una
semejante desverguenza, que no era de
sufrir, sin alteracion ninguna dixo Pto
lomeo: Si no es de Rey oir dichos de otros,
tampoco es de Rey querer motejar á nadie.
De Alexandro ( aunque en lo que hizo
contra Calisthenes y contra Clito fue
- muy
DE PIUTARcho. y 77
muy recio) hay tambien en este pro
posito exemplos muy notables. Poro,
siendo preso y su cautivo le suplicaba
le tratase como Rey, preguntandole Ale
Xandro si queria otra cosa, respondió
que debajo de esto se entendia todo lo
que le podia suplicar. Dando à enten
der que todo quanto un buen Rey de
be tener, se comprehende debajo de hu
manidad y mansedumbre. Y, ansi los
Griegos el mayor loor que daban al Rey
(el qual ellos hacian à sus Dioses) era
llamarle Milichion , que quiere decir
manso y amoroso. Y tambien los Athe
nienses no sabiendo otro vocablo con
que mas encarecer sus loores, le llama
ban MemaéZe, y esto por la facilidad y
prontitud a bien hacer. Mas a los espi
ritus, que ellos dicen que tienen por ofi
cio de castigar à las animas dañadas los
llaman demonios y diablos infernales,
de los quales es propria la venganza.
Ansi que como dixo, uno de Filipo des
pues que huvo destruido à Olin tho: Por
cierto no era el bastante para edificar otra
----.
tal
178 DIALogo -

tal Ciudad: ansi podemos decir de la ira,


Puede destruir, puede echar a perder,
puede quemar, atalar, derribar, y poner
à sacomano; pero hacer bien y conser
var, entretener, y levantar, cosa es de
clemencia y mansedumbre cosa es de
Camilo, de Metelo, de Aristides, de
Socrates, Mas morder, y caluniar , y
meterse a escudriñar cosas agenas, no es
sino de hombres bajos y de poca suerte.

CAPIULO IV.
co Mr o Los Q U E ES TAN
enojados , por la turbacion que tienen, no
pueden conseguir la venganza
que pretenden.
Llende de esto, quando considero la
fº\ venganza que toman los hombres
enojados de aquellos que los ofendieron,
hallo que por la mayor parte es vana , y
no viene en efecto, como cosa que se
pasa, y ocupa en morder los labios, en
dar dentelladas, en hacer furiosas arre
1)C-
D E PLUTARcHo. 179
metidas, en decir injurias, en que no
hay sino amenazas locas: y ansiles acon
tesce como a los niños quando correr,
que por no saber tener miramiento y ten
planza en el correr, estropezando caen
graciosamente, antes que lleguen a donde
desean. Ansi no dixo mal uno de Rho
das a un Comisario de un Capitan Ro
mano que daba grandes voces, y hacia
muchas bramuras; Mira no te mates, que
yo mas cuenta hago del callar de tu amo, que
de los gritos que til dàs. Y quando los Poe
tas introducen personas valerosas y es
forzadas en algun combate, dicen ; Sin
hablar palabra , ni decirse injurias arreme
tieron : que la fortaleza no tiene necesi
dad de enojo, como los casquillos de las
saetas de los ballesteros, que estàn tem
lados con veneno. Porque esta virtud
de valentía harta fuerza y valor recibe
de la razon, y quando està mezclada
con enojo, ligeramente peresce y se des
hace. Por esta causa los Lacedemonios
à los que iban à la batalla procuraban,
primero que rompiesen, con una acorda
M 2 da
18o DIALogo -

da musica ablandarles los corazones, y


reprimirles el impetu de la encendida ira.
Y por esto mesmo antes que diesen bata
lla, sacrificaban, siempre à las Musas, su
plicandoles conservasen en ellos la valen
tia que procede de razon, y despues de
haver rompido a sus enemigos, nunca
desordenadamente los persiguen, antes
reprimiendo la desordenada ira, tornan
en el concierto de su fortaleza a confir
marse. Por el contrario, la ira antes que
pudiese cumplir su venganza, fue cau
sa de destruccion de muchos. Como de
Cyro, como de Pelopidas Thebano, co
mo de otros infinitos, que en las histo
rias se topan à cada paso Agathocles
teniendo cercada una Ciudad, del mu
ro le decian grandes injurias: uno le da
ba à entender su bajolinage: otro sabien
do que tenia gran necesidad de dineros,
le preguntaba , de donde pensaba sacar
los para pagar lo que devia. El muy di
simuladamente respondiò , No os fati
gueis por eso, que si vosotros me viniereis á
las manos, yo sabrè bien de donde. Tam
- bien
DE PLUTARcho. I8 I
bien à grandes voces se burlaba otro de
Antigono, y del muro donde cercado
estaba le motejaba de feo: Por Dios,
dixo el muy sosegadamente, que hasta
agora yo por gentil hombre me tenia. Mas
despues que huvo tomado la Ciudad,
mandó fuesen vendidos los que de el se
havian mofado, diciendo, que si perse
veraban mas, que el hablaria a sus amos.
Aun vemos muchas veces que los caza
dores y Oradores siguiendo desenfrena
damente el calor de su ira , dan grandes
y terribles caidas. Aristoteles cuenta, que
quando un Satyro tiene pleyto y ha de .
defender su causa, que sus amigos le ata
pan los oidos con cera, para que si su ad
versario le dice alguna injuria, no se en
cienda, y se ponga à reñir en lugar de in
formar de su justicia. Y aun à nosotros
nos acaesce muchas veces, que por el eno
jo que tenemos , no podemos castigar
nuestros esclavos, porque ellos espanta
dos de nuestras amenazas huyen. Ansi
que lo que las amas suelen decir a los
niños, No llores, que yo te lo daré, pode
a 11OS

º
182 DIALoGo
mos decir nosotros a la ira. No dès vo
ces, no te des priesa, no te fatigues, que
ansi se harâ mas presto y m ejor lo que
quisieres ; que los padres quando ven
que sus hijos con un cuchillo quieren
cortar algo, ellos mesmos tomandoles de
la mano lo cortan. De esta manera, el
que siendo señor de sí mesmo, toma en
sus manos la venganza, y la saca del po
derio de la ira , seguramente y sin nin
gun daño viene à castigar a aquel que lo
meresce, sin hacerse mal á si mismo, co
mo hacen aquellos que en el hervor de
la ira quieren executar el apetito de ven
ganza.
CAPÍTULO v.
QUE HEMOS DE EXERCITARNOS
en paciencia con los de nuestra casa , a los
quales nunca hemos de castigar con enojo,
ni de rar de castigar quando
hay razon.

M As como todas las pasiones de el


anima y sus desenfrenados apeti
tos
DE PLUTARCHo. 183
tos tengan necesidad de costumbre que
con continuo exercicio castigue y dome
à aquellos que á la razon son rebeldes;
no podemos hallar otra cosa en que mas
nos, exercitemos, ni en que mas guerra
tengamos contra la ira , que en los eno
jos que dentro, en nuestras casas pasa
mos con nuestros criados y esclavos: que
con ellos minasce embidia ni miedo, ni
ambicion , sino continuas riñas, de don
de vienen hartos enojos, en que quien
quiera por la licencia que tiene de hacer
lo que se le antoja, sin que haya quien
se lo estorbe, facilmente cae. Y no, pue
de ser que en este caso dexe uno de pe
ear, y que castigue y refrene los levan
tados movimientos del animo, si la di
soluta licencia de hacer lo que viene a
su apetito, no templa con gran blandu
ra y mansedumbre; y si no se determi
na de sufrir las quexas y las voces de su
muger y de sus amigos, que reprehenden
su floxedad: con lo qual cierto yo resci
ha gran enojo y desabrimiento con los
de mi casa, teniendo creido que por de
- , , xar
184 , D IAEoco
xarlos de castigar, los estragaba, mas en
fin con discurso de tiempo, vine prime
ramente á conoscer, que valia mas verá
menos daños extragar hombre sus cria
dos, por sufrirlos, que queriendolos cas
tigar con amargura y enojo hacerse re
cio y mal acondicionado. Lo segundo,
viendo muchos que por dexar sus amos
de andar continuamente trás ellos casti
gandolos venia a cobrar temor y ver
guenza, y que estos tales se persuadian
a mudar sus ruines eostumbres halaga
dos antes por misericordia que llevados
por mal: y mirando que muchos sin oir
respuesta ni palabra de sus cría dos les
mandan solo con hacerles del ojo, y que
son mejor servidos que los que á palos y
azotes andan tras ellos; vine à persuadir
me que la razon y templanza es mas con
veniente pàra mañdar y governar, que
la ira : que no es como un Poeta dixo:
Donde hay témor, alli hay verguenza; mas
al contrario, el temor y acatamiento nas
ce en aquellos que tienen verguenza y
respeto, y ansi vemos que el continuo
...". C2S•
DE PIurARchro. 185
castigo de los amos sin dar orejas a la esº
cusa o al ruego del esclavo, nunca causa
en el arrepéntimiento del pecado: antes
le pone temor, y astucia, y solicitud
de no ser tomados en sus bellaquerías.
Lo tercero, considerando que los que nos
muestran à tirar la flecha , no nos man
dan que nos flechemos bien el arco, mas
amuestrannos á enderezar la saeta al hi
to, y à no desatinar del blanco, ansino
se entiende que no hemos de castigar al
que ha errado, sino que el castigo ha de
ser en tiempo moderado, provechoso, y
como cumple. Considerañdo pues este
trabajo quando puedo desarraigar de mí
el enojo, dando licencia à los que casti
go que respondan, y hablen por sí , y esº
cucho lo que dicen porque quando el
tiempo, y la tardanza cria alguna cosa
en que nuestra perturbacion se ocupe, y
con aquella se cebe y se detenga, enton
ces el juicio halla salida, y templanza
conveniente al castigo, y de esta manera
no le queda ocasion al que es castigado
de quexarse, ni de rehusar la pena que me
si IC5
186 DIALoGo
resce, quando convencido vè que no
le castigan por enojo, y conosciendo ha
ver pecado se condena , y hace hombre
otra cosa, que á lo menos no paresce que
el esclavo tiene mas razon que su señor:
lo qual si fuese, no podria dexar de pa
rescer muy mal. Por esto Phocion à los
Athenienses, despues de la muerte de
Alexandro, no consintiendo que se re
bolviesen ligeramente, ni que diesen cre
dito a las nuevas que se decian , sin saber
de donde eran venidas, dixo ; Si es ver
dad, Athenienses, que oy Alexand o es muer
to, también será verdad mañana. Ansi es
menester que los que movidos con pa
sion se dan gran priesa à castigar, se ha
blen asi mesmos , y digan , si es verdad
que este hombre ha errado, mañana tam
bien será verdad, que muy poco se pier
de en que pague lo que meresce algo tar
de mas si fuere castigado con prisa y
furia, siempre pensará que nunca ha er:
rado. Y quien es tan mal acondiciona
do y tan cruel que castigue un mozo
suyo, porqueoy ha quince dias, quemò,
la
DE PLUTARCHo. 187
la vianda ô trastornó la mesa , ô fue ler
do en escuchar lo que le mandaba : pues
estas cosas y otras semejantes son las que
quando acontescen nos enojan , y dan
desabrimiento, y por estas damos voces,
y reñimos quando presentes las tenemos:
que como los cuerpos que vemos- por
la niebla, ansi los errores que quando
con enojo los juzgamos se nos represen
tan muy mayores. Ansi que cumple mu
cho, quando nos comenzamos à enojar,
tener bien esto que he dicho en la me
moria; mas despues quando libres de la
pasion estamos certificados que no juz
gamos con pasion, si hallamos que ha ha
vido bella queria en aquellos que están
debajo nuestro mando, cumple en todo
caso que le castiguemos , y que no disi
mulemos la paga que el tal caso deman
dare, como hacen aquellos que aunque
tengan gran necesidad de comer, lo de
xan porque les falta el apetito : porque
no es tan gran error castigar con enojo,
como dexar de castigar al que lo meres
ce, despues de ser pasada la ira, y ser,
- TG
188 DIALoGo
remiso floxo y disoluto, como los pere
zosos marineros, que haviendo el tiem
po de bonanza descuidadose en el puer
to, no se pueden despues escapar de la
tormenta. Ansi tambien nosotros menos
preciando la dulzura y mansedumbre
que trae consigo la razon, venimos des
pues á castigar con gran prisa y enojo,
que es como navegar en tiempo de tor
menta; que el mantenimiento entonces
le hemos de tomar, quando nuestra ham
bre lo demanda, mas el castigo pode
mosle tomar mas sin sospecha, quando de
él tenemos menos apetito; pues es ne
cesario que se venga con el tiempo la ra
zon à descubrir , que no cumple en nin
guna manera (como dice Aristoteles que
hacian los Toscanos, que á sòn de flau
ta castigaban los esclavos) que ansi no
sotros nos cebemos, y tomemos gusto
como de cosa muy sabrosa en la vengan
za, y que despues que en crueldad ha
yamos excedido con gran fatiga , y ar
repentimiento de lo que hemos hecho, nos
atormente mas, porque lo uno es de fie
-, Il S,
-

DE PLUTARCHo. 189
ras, y lo otro de flacas mugeres. Cum
ple pues que el castigo se haga sin pa
sion, sin pena ni deleyte en aquel tiem
po que no ha viendo dexado ocasion à la
ira con que reyne prevalesciendo, la ra
zon está mas entera y sana.
CAPITULO VI.

cOMO ANTES HEMOS DE PER


donar y estimar en poco a los que nos ofen
den, que pensar que lo hacen por
menospreciarnos.

Uede ser que esto que he dicho,


no sirva tanto para sanar la pa
sion de la ira, ô para no incurrir en ella,
quanto podria ayudar para dexar de caer
en los inconvenientes que caen los que
estan enojados: aunque à la verdad la
hinchazon, y levantamiento del brazo
procede de la calentura; mas despues
quando el se baja y se sosiega, ella se
alivia y afloja muchas veces. Conside
rando pues de quantas maneras y quan
I9o DIALoGo
diferentes nasce la ira, hallo que son mu
chas y muy diversas las causas porque
en ella incurrimos. Mas casi todos los
que se enojan, en esto vienen à confor
mar, que es en creer que son tenidos y
estimados en poco, y que los menospre
cian aquellos que ofendido les han. Por
esto a los que se defienden con decir que
tienen gran razon de estar enojados, es
menester que les desviemos el pensamien
to y sospecha que los que los ofendie
ron lo hicieron à sabiendas, dandose po
co de ellos, y podemoslos escusar y de
fender diciendo, que lo hicieron ó por
simpleza ô ignorancia, ö porque no fue
mas en su mano , ö porque están desa
bridos y apasionados con enfermedades
ò con desdichas que les han sucedido:
las quales (como dice Sophocles) tor
nan muchas veces el buen seso, y esto
no dificultosamente con ruego y humil
dad se persuade, pues rogar y suplicar y
poner escusas semejantes, no es de hom
bre que hace poca cuenta de otro. Mas
sera mejor no esperar nada de esto, sino
CO
DE PLUTARcho. I9 r
como Diogenes, que á los que decian,
Mira que se burlan de ti, respondia, An
da que no lo dicen por mi , y no soy yo el
burlado. De esta manera ninguno ha de
creer que le toca á el, y que no es el
que es tenido en poco; antes menospre \

cie à los que ô por flaqueza ô error, o


por presteza , ô poca consideracion, o
por tener ingenio bajo algun error co
metieron. Ansi que segun esto á mues
tros amigos y a los que mas son de nues
tra casa hemoslos de perdonar, pues no
nos menosprecian conmo a personas que
no podemos tomar venganza de ellos, ô
como à quien no podemos castigar; y si
se dan poco de nosotros, es porque nos
tienen por humanos, o porque piensan
que les tenemos buena voluntad, por
que el menosprecio nasce de nuestra
mansedumbre o de nuestro amor. Mas
nosotros no solamente rescibimos gran
desabrimiento contra nuestras mugeres,
nuestros amigos, nuestros criados, quan
do no nos acatan como querria mos: mas
quando pensamos que no hacen cuenta
* de
1 92 DIALoGo
de nosotros, recibimos grande alteracion,
y venimos a tomar enojos con quien
quiera, y muchas veces con barqueros,
con carreteros, con borrachos, y aun
si viene à mano, con los perros que la
dran, y aun con los asnos que pasan
por la calle.
CAPITULO VII.

coMo NOS HE MoS DE Acos


tumbrar a pasar con qualquiera cosa, por
no estar sugetos a enojarnos
muchas veces.

As comoquiera que los continuos


enojos que en el animo se reco
gen, nazcan por la mayor parte del
amor que nos tenemos, y de nuestra
mala condicion, que con enxambre de
deleites y regalos en nosotros reyna, es
de notar, que no hay cosa que mas ayu
de à levantar y entretener la mansedum
bre que la llaneza y simplicidad de cos
tumbres, y una llana afabilidad con los
de
DE PLUTARcHo. I93
de nuestra casa con los que conversa
mos, de tal manera que sin demandar
cosas demasiadas ni superfluas tenga
mos por buenos y nos contentemos , y
estemos alegres con lo que presente te
nemos, que como dice cierto Poeta : El
que se descontenta con lo poco ô con
lo mucho, y no toma gusto en la vian
da que està medianamente aderezada,
el que no tiene por bueno quanto de
lante le ponen, el que no beve cosa si
no que se enfrie en la nieve, ni come
pan hecho fuera de su casa, ni pone la
mano en plato de barro, ni sabe dor
mir siño en cama blanda y delicada, si
no que acelerado como el Mar movido
con tormenta anda à grandes voces y
gran prisa fatigando a los de casa, cier
to este tal es hombre flaco, y para po
co, y vive vida rencilla, y mal aventura
da, y no siente el pecador que con la
continua costumbre de enojarse el se ha
tomado el vicio de la iracundia con las
manos, no de otra manera que con lar
ga y continua tosse vienen à criarse en
N la
I94. DIALoGo
la garganta llagas, que aun resollar sin
gran pena no nos dexan. Hase pues de
acostumbrar el cuerpo con templanza
y abstinencia a contentarse con quien
quiera : que no se hallan faltos de mu
chas cosas, ni aunque no las tengan, se
hallan engañados aquellos que con po
co se contentan. Contentos pues con lo
que delante nos ponen, no hemos de le
vantar rencillas, en casa principalmente,
por cosas de comer, por no venir à em
borracharnos de un vino que es à noso
tros y á todos los de casa muy desabri
do, como la ira: porque que cena mas
triste puede ser que ver castigar ál cria
do ô reñir à la muger, ò porque la vian
da esta seca, ô ahumada, o porque falta
la sal, ô porque el pan està desabrido?
Arcesilao teniendo unos amigos suyos
convidados, quando se asentaban a la
mesa, vió que no havia pan en casa,
quien de nosotros viera que en tal caso
no diera voces, no se enojara ? mas el
con muy alegre rostro, y muy disimu
ladamente: Por Dios, dixo, gran discre
- cion
DE PLUTARcHo. 195
cion es menester para dar bien una ce
na. Hemos pues de recibir nuestros ami
gos con alegre cara, con buena gracia y
buen semblante, y no con sobreceño que
ponga temor y espanto à los de casa.
Mas para pasar facilmente con qualquie
ra cosa tenemos necesidad de costum
bre, y hemos de escusar de acostumbrar
nos à cosas particulares, como dicen de
Mario, que no podia bever sino en vasos
que tenian una cierta faccion. Otros
dán en otras cosas estrañas, que quando
les vienen à faltar reciben gran pena y
enojo. Por esto a quien es inclinado à
ira yo le aconsejaria que no curase de
cosas señaladas, y que con dificultad se
hallan ; como vasos, medallas, piedras
preciosas ô otras excelentes joyas, por
que si se pierden o estragan es fuerza
que den mas pena, que si se perdiesen
cosas que ligeramente se hallan. Y ansi
Neron que hizo hacer un dosel que fue
una obra tanto en riqueza y valor co
mo en faccion y hermosura señaladisi
ma, dixo Seneca: Que havia dado bien
N2 2.
1 96 DIALogo
à entender ser pobre, pues si aquel se
perdiese apenas podria haver otro tal, y
dicen que el dosel se perdió en la mar,
que Neron acordandose de lo que Se
neca le dixo, mostró mucho menos pe
na. Y esta facilidad y buena condi
cion, y costumbre de usar indiferente
mente de qualquiera cosa, y no estar
atados à cosas particulares, nos hace gra
ciosos y apacibles con los de casa, y
siendolo con ellos necesariamente lo se
remos mucho mas con nuestros amigos,
y con aquellos que no estàn debajo de
nuestro govierno y mando. Vemos que
los esclavos recien comprados no se in
forman de sus amos, si son supersticio
sos ô envidiosos, ô si tienen otras ta
chas: mas luego preguntan si se enojan
de ligero. -
rbE PLUTARcho. 197
-

CAPITULO VIII.
cUENTANSe ALGUNAS TACHAS
que trae la ira consigo; y por el contrario
con facilidad y mansedumbre todas las
cosas se nos hacen apacibles.
Cierto si el enojo reyna, govierna
tan tiranamente, que no consien
te que el marido pueda sufrir la hones
tidad de su muger, ni la muger el amor
de su marido, ni los amigos la conver
sacion que entre sí tienen, tanto que
donde este mal entra, la amistad y el
matrimonio parecen cosas insufribles.
Mas donde no hay enojo, à un borra
cho no es malo de sufrir, si el vino de
masiadamente puxò en lugar de hacer
le manso y descuidado, no le encendió
en ira y crueldad, y la locura quando
està sola ligeramente se remedia, mas
quando està mezclada con enojo, no hay
nada que delante se le pare. Ansi que
burlando ni de veras hemos de dar lu
gar
--

y 98 DIALogo
gar à la ira, porque en la amistad trae
malquerencia y enojos, en la conversa
cion porfias, en el juicio demasiado ri
gor, en el enseñar desesperacion, y abor
recimiento del estudio, en las cosas pros
peras nos hace malquistos, en las adver.
sas es agena de toda misericordia. Por el
contrario la llaneza y sufrimiento siem
pre se ocupa ô en favorecer à otros, ó en
concertar diferiencias, en poner paz y
amor, donde esto falta todas las cosas
nos convidan a desabrimientos y renci
llas. Como cuentan de Euclides que di
ciendole un hermano suyo que con el es
taba riñendo: Dios me destruya sino
me lo pagares, respondió: Ansi me ayu
de Dios como yo pienso antes traer
te a lo que yo quisiere, y con su buen
sufrimiénto hizo que su hermano per
diese la mayor parte del enojo, Pole
mon tambien, como un hombre que se
holgaba infinito con medallas, y se tor
naba loco por ha ver joyas excelentes, le
dixese mil injurias, el sin responderle
nada estaba mirando un anillo que en un
- de
DE PLUTARCHo. I99
dedo tenia, y estaba contemplando la
estraña faccion y naturaleza de la piedra.
Quando esto vió vuestro hombre, olvi
dado de su enojo: Mira, dixo, que no
lo tienes à la vista, y de esta otra parte
mirandolo acia la claridad te parescera
muy mejor. Ha viendo pasado cierto eno
jo Aristippo con Eschines su amigo, pre
guntandole un conocido suyo, pues y
vuestra amistad donde està agora? duer
me, respondió ; mas yo la dispertare
presto. Y diciendo esto se fue derecho
à hablar a Eschines, y le dixo, como
es posible esto? por tan recio y mal
acondicionado y incurable me tienes,
que no me des siquiera consejo en tiem,
po que ves que tengo necesidad de el?
No me maravillo, respondio Eschines,
que como me llevas en lo demas ven
taja, tambien agora hayas caido prime
ro que yo en lo que era razon de hacer:
Y como dicen, a los animales bravos o
una muger ô un niño que les alague y
traiga, la mano por el cerro los amaº”
sarā, antes que qualquiera hombre pºº
2OO DIALo Go
recio que sea, queriendolo llevar por mal,
nosotros mesmos à las bestias fieras, à
os Leones, à los Tigres con arte y con
dulzura amansamos, y à nuestros servi
cios los atraemos, tanto que en nuestro
regazo descansan y reposan, y hacien
do esto venimos despues à despedir con
gran enojo nuestros amigos, nuestros fa
miliares, nuestros hijos; y contra nues
tros esclavos y contra nuestros vecinos
damos à la ira larga rienda.
CAPITULO IX.

coMO UN TAN CRAN MAL CON


la iracundia no le hemos de escusar con
decir que nos enojamos por el aborrecimiento
que tenemos a los vicios: los quales ni he
mos de creer ligeramente que en otros reynan,
y quando lo creamos, no los hemos de
estimar en mucho, considerando
nuestras faltas.
Pensamos que tenemos buena es
cusa para dorar nuestro pecado,
con decir, que lo hacemos con enojo que
re
DE PLUTARCHo. 2O I

recibimos de la vellaqueria ô mal que


otros han hecho con el aborrecimiento
de sus vicios, como hemos tambien en
todas las otras faltas en que caemos, que
nunca nos faltan nombres de virtudes
que les damos, regalando y encubrien
do nuestros vicios con falsos nombres. Y
cierto, como dice Cenon, es una templa
da mezcla la esperanza arrancada de to
das las fuerzas del animo, ansi, la ira par
resce una simiente mezclada de sus per
turbaciones , porque está desarraigada
de la tristeza y del dolor, y de la fero
cidad y braveza, y toma de la embi
dia gozarse con el mal ageno, y es peor
que el homicidio. Porque la ira no an
da tras procurar bien alguno para si, si
no por hacerse mal para destruir à otro,
y saca de la concupiscencia un antojo
y encendido apetito que infinito ator
menta, que es de dar enojo y pesadumbre
à todo el mundo; y ansiquando entra
mos por las casas de los lujuriosos y per
didos, no vemos sino ô la moza que
canta, ô los pedazos de las guirnaldas
-
des
2O2. DIALoGo
hechos (ô como dixo uno) el lodo del
vino, o los mozos adormidos medio
beodos. Mas las señales de los hombres
recios, éiracundos, y mal acondiciona
dos, en las caras de sus criados y en
los cárdenales y chinchones con que an
dan las veras: que nunca en la casa de
estos tales falta un triste cantor, que es
el lloro, tanto que los que bien lo con
sideran aun de sus placeres tienen lasti
ma. Y cierto aquellos que en realidad
de verdad se enojan por vellaquerias de
otros con aborrecimiento que tienen à
los vicios, es menester que pongan re
gla y templanza en su ira, y con gran
de aviso se han de guardar de creer li
geramente en parlerias, quando de sus
amigos les reportan algo : porque una
de las cosas que mas encienden nuestro
enojo, es hallarnos engañados con algu
na persona à quien tenemos por buena,
descubriendole sus tachas; ô quando pen
samos que nos tenia buena voluntad, y
conocemos en el ruines entrañas. Bien
conoces de mi quan sin regla doy en que
rer
DE PLUTARcho. 2o3
rer bien, y en fiarme de quienquiera,
y ansi me acontesce como á los que en
vago caen, que quanto mas y quanto
con mayor fuerza estriban, como hirman
en vacio, tanto dan mayor caida : ansi
yo muchas veces quando mas en el amor
me fio, mas engañado me hallo, y con
mas pena. Y este natural vicio como
tenga echadas tan grandes raizes, en nin
guna manera lo puedo echar de mi; mas
en lo que toca a creer de ligero el mal
de mis amigos, y en juzgar sus faltas,
aprovechome del consejo que nos dà.
Platon, el qual cuenta de Elicon ma
tematico, que traia siempre en la boca,
que muy ligeramente los hombres se
trocaban de diversas condiciones, y ansi
por bien criado e instruido que uno es
tuviese , como fuese hombre hijo de
hombre podia en muchas cosas decla
rar la falta de su naturaleza. Y dice So
phocles, que tomar á uno en hurto, o
en otra qualquiera vellaqueria o falta,
no es otra cosa sino tomarle en ser hom
bre. Aunque à la verdad esta afrenta
que
2O4. DIALogo
que Sophocles nos dice nos abate de
masiado, mas todavia la reguridad de
juzgar ansi de nuestras cosas, y la incli
nacion e costumbre de acusar nuestro
natural, nos es un freno que nos go
vierna en el enojo, y nos hace tener mas
moderacion y templanza: porque quan
do algo acontece, fuera de aquello que
esperamos, luego a la primera vista es
tamos atonitos. Mas cumple (como Pa
necio dice) tener delante el exemplo de
Anaxagoras, que como el dixo en la
muerte de su hijo: Bien se que nasció
para morir. Ansi es menester que diga
mos de aquellos que con sus pecados sa
can nuestro enojo à las barreras: Bien
sé que no compré esclavo sabio, bien se
que no tome amigo que del todo podie
re ser libre de pasion, bien se que no
me case sino con una muger. Mas
quienquiera que tuviere siempre en la
boca y frescas en la memoria aque
llas palabras de Platon, que decia con
siderando los vicios de sus amigos: Mas
que si por ventura soy yo tal ? y en
- 2.Cul
DE PLUTARcHo. 2o5
acusar los errores agenos se aprovecha
re de este aviso, no serà muy riguroso en
afear y encarescer pecados de otros, con
siderando segun su flaqueza, quanta ne
cesidad tiene cada uno de perdon. Mas
nosotros olvidados quienes somos, quan
do castigamos con enojo, con aspera re
guridad, traemos las palabras de Caton
y Aristides, como si en las obras les pare
ciesemos. Y lo que peor es, que lo que con
ira otros pecaron, nosotros con grande
enojo desabridamente castigamos, havien
do de hacer muy al contrario de lo que
los Medicos hacen quando con amarga
medicina purgan la amarga colera. º

CAPILULO X.
DA NSE 0 T. R. OS A VI S OS
para exercitarnos en diversas cosas , con
que podamos ser señores de nosotros
en esta guerra que tenemos
l
contra la ira.

Ensando pues en esto, trabajo tam


bien de perder algo de la curiosi-,
- dad
2O6 DIALoGo
dad, porque querer mirarlo todo, y es
cudriñar cosas bajas, y querer sacar à luz
lo que hizo el mozo, lo que dixo el ami
go, lo que el hijo toma por exercicio,
lo que la muger parlò, trae grandes
y continuos enojos, que principalmente
nascen de nuestra ruin y mala condicion.
E yo no creo (como dixo Euripedes) que
governando Dios las cosas grandes, en
comiende à la fortuna las menores. Ansi
nosotros no le hemos de fiar ninguna co
sa, ni esperar, si somos sabios, á que las
cosas se hagan de suyo, mas hemos de
encargar algo á nuestra muger , algo á
nuestros criados, algo à nuestros vecinos,
algo á nuestros amigos, como hacen los
Principes a los de su Consejo, a sus Lu
gartenientes y Oficiales, para que el go
vierno y la razon rija todo lo que cum
ple, y mucho mas aquellas cosas que son
mas principales. Porque como la letra
aunque es menuda punza, y causa desa
brimiento en los ojos , ansi los negocios
pequeños y bajos, porque nos ocupan y
embarazan nos provocan á ira, de don
- de
DE PLUTARCHo. 2o.7
de para los negocios mayores sacamos
ruin costumbre, y sobre lo que todo es
mas excelente remedio y mayor ayuda,
es hacerse hombre llano facil y bien a
condicionado, y sin ser sospechoso ni ca
lumniador, y de esta manera conservar
se á libre y ayuno de malicia. Allende
de esto aprovecha mucho el loable
exercicio que es muy vecino al camino
de la sabiduría, de recoger cada uno en
sí sus pensamientos y enderezarlos a
Dios, suplicandole los guie, y no pue
de dexar de aprovechar en todo exerci
cio de virtud la costumbre de domar
los rebeldes apetitos, con abstenernos
de la conversacion de las mugeres, y de
comer y de bever mucho, procuran
do con templanza y abstinencia de ser
vir a Dios. Acostumbreme tambien á
tener gran ojo y miramiento sobre mi,
y para señorearme de mi mesmo me re
frenaba à no hacer ni decir sino aquello
que antes obiese determinado, y bien
pensado, y proponia en mí de burlando,
ni de veras no decir una mentira , y ha
V1en
2o8 DrALoGo
viendo hecho de mi experiencia en esto,
como hombre que estima en mas el ser
vicio de Dios y la Religion, que la sa
biduria que se trata con palabras, toma
ba por presupuesto de pasar determina-,
damente hasta un tiempo limitado sin
enojarme, como los que celebran las fies
tas que se hacen á las Musas, y a Miner
va, y no sé que otros Dioses, que tie
nen por gran maldad tocar a muger, ó
bever vino en todo el tiempo que dura
el Sacrificio. Y pasado aquel tiempo
tomava con la mesma determinacion o
tro mas largo plazo , esperimentando
poco à poco lo que mis fuerzas basta
ban. Ansi con el tiempo mejoraba y co
braba esfuerzo para resistir mayores ten
taciones, guardandome como digo con
grandisimo cuidado y con continua ve
la que sobre mí tenia, de no decir ni ha
cer cosa fea, ni subjetarme à vicio, el
placer del qual siendo muy liviano se
pasa en un momento, y trae consigo gra
ve y largo arrepentimiento: pues en es
tos y otros exercicios semejantes, prin
- C1
DE PLUTARcHo. 2o 9
cipalmente con el ayuda de Dios, sin la
qual ninguna cosa buena podemos con
seguir , se viene à ganar la misericordia,
mansedumbre, humildad, la qual no es
tan amiga ni agradable, ni tan agena de
toda pesadumbre y molestia à aquellos
con quien trata, quanto es amorosa, dul
ce, sabrosa a aquellos en quien reyna.
-

F I N.
*,

ra -- •
- -
. . . . . - ,, -
- y v. º -.

- º * ... -- • . . . . . º

- r -

- 3, . . . . - C: “X , -
-
º -
, ,
- -

--

: " ...

, º -
-

.. , º

(, . -, ,, ,
2.

CARTA
QUE ESCRIBE PLUTARCHO
A POLIANO Y A EURIDICE
SU MUGER,
enseñandoles cómo se han de haber en
el casamiento.

Allende de las Oraciones y Sacrifi


cios y bendiciones con que el Sacerdo
te de Ceres (segun Ley de la Tierra) os
casó, paresceme que mi platica y mis
consejos, que serán conformes a nuestra
Ley , podràn en alguna cosa ayudar à
vuestro casamiento. Hay en la Musica
un cierto tono, que los Griegos llaman
hippotheron, que es un canto acordado
de tal manera, que se despertaban con
él y avivaban los Cavallos que corrian
à la par el Palio, à pasar con mayor fu
ria su carrera: asi en la Filosofia hay mu
chas,
-
A PolTANo Y A EuRIDIcE. 21 r
chas y muy excelentes maneras de do
trina que nos guian à bien vivir, mas
entre otras se ha de preciar mucho la que
nos da reglas de cómo hemos de vivir en
el casamiento: porque esta es la que con
formando la voluntad del marido y de
la muger en un mesmo bien hace obe
dientes, y amansa y doma à los casados
que toman compañia para en su vida.
Pues de lo que habreis leido en la Filo
sofia os embio aqui enlazados y cogi
dos algunos capitulos breves, puestos por
comparaciones, porque se os queden me
jor en la memoria. Ruego a las Musas
que asistan à Venus, y favorezcan vues
tro casamiento, y templen el govierno
de vuestra casa de tal manera que no
salga voz desgraciada ni desproporciona
da , màs concertada y agraciada y re
glada en todo el tiempo que Diosos die
re vida , y por tal orden, qual la razon
la armonia y la Filosofia demandan, por
que los antiguos à Venus ponian cerca
de Mercurio, dando à entender que el
placer y el deleyte del casamiento ha
O2 de .
212 CARTA DE PLuTARcho
de andar acompañado con razon, y con
gracia y dulzura de la platica. Plega á
las Diosas de las gracias y de la persua
sion , que persuadido el uno lo que el
otro quiere, vivais en conformidad, y
gracia , y os avengais sin diferiencia en
paz y en amor.
Decia Solón, que antes que la recien
casada durmiese con su marido, habia
de probar un melocotón, dando à en
tender (segun paresce) que la primera
gracia por la qual la muger se debe ha
cer bien quista del marido, que es por la
platica que sale de la boca, ha de ser
dulce y agraciada, y en sazon. -

En Beocia coronan á las novias con


esparragos, porque como aquella yerba
teniendo asperas espinas, es suave al gus
to, asi la recien casada que a los princi
pios está algo zahareña, se amansarà , y
se hara de buena conversacion, y tendra
dulce compañia á su marido , si el sabe
con cordura disimular y pasar por aque
llos espinosos verdores. Mas los que no
sufren las desechas y los primeros desde
- - - - 0e$
A Por IANo y A EurroreE. 2 y 3
nes de las virgenes, son como los que
por haver gustado el azedo agraz, de
jan despues de comer la huva madura.
Tambien muchas recien casadas enha
dandose de los maridos , à la primera
vista hacen como algunos, que dejan de
comer la miel por haverles picado la ave
ja. A los principios con grandisimo cui
dado han de mirar los recien casados que
no se atraviese entre ellos cosa , por la
qual pueda el uno caer en desgracia del
otro, porque los vasos recien pegados,
por qualquier cosa que les toque antes
que se sequen se deshacen : mas quando
la soldadura ha cobrado fuerzas con el
tiempo, no basta fuego ni fierro á desa
sirla. -

Como el fuego se prende ligeramen


te en paja, ô en pelos de liebre, y se
apaga muy en breve sino se entretiene en
otra materia en que se sobstenga , ansi se
ha de pensar que ni puede durar ni te
ner firmeza la nueva llama de amor de
los recien casados encendida en la her
mosura de los cuerpos, sino es quando
pren
214 CARTA DE PLUTARcHo
prendida en buenas costumbres, se sobs
tiene con prudencia, y recibe aficion
viva.
Los peces se pescan con confaccio
nes, es verdad que se toman presto , y
muy ligeramente, mas estraganse, y ha
cense floxos y malos de comer, ansi las
que han procurado por servir a sus tor
pes deleytes subjetar a sus maridos he
chizandolos, viven despues como hom
bres tontos y abobados y perdidos. Que
muy poco aprovecharon à Circe los que
encantó, ni ella se podia servir de ellos
despues de haverlos convertido en for
mas de asnos, ô de puercos : Mas à Uli
ses tuvo increible amor, porque se hubo
con ella tan diestra y tan prudentemen
te, que nunca le pudieron nucir sus en
cantamientos ni cabciones.
Las que quieren mas mandar à los
maridos necios, que obedescer y regir
se por los sabios, son como los que huel
gan antes de adestrar ciegos, que dejar
se llevar de los que tienen vista , y en
tendimiento. -

Mu
A PoDIANo Y A EURIDrcE. 2 y 5.
Muchos hay que no se pueden per
suadir a creer, que siendo Pasiphe casa
da con un Rey, cometiese un tan torpe
caso, como es tener acceso a un Toro,
y vemos cada dia que hay algunas, que
no pudiendo sufrir la conversacion de
hombres graves y templados buscan pen
dencias, y se huelgan con desarreglados
y torpes, que es tanto como deleytarse
con puercos y cabrones.
Los que ô de flaqueza ô de regalo no
pueden subir á cavallo, suelen enseñar a
los cavallos que se abajen: ansi los que se
casan con mugeres mas ricas, y mas no
bles que ellos, no subiendo ellos abaten
á las que toman por mugeres, no pu
diendo de otra manera servirse de ellas.
Y el que ha de entretener y conservar
la nobleza de su muger, ha de hacer co
mo quien està à cavallo, que en ninguna
manera ha de perder las riendas de la
12. TO.

La Luma quando està mas arregrada


del Sol, tanto se pàra mayor y mas lu
ciente y clara, y quanto á él mas se
- ACCI
2 I6 CARTA DE PLUTARcHo
acerca, tanto mas se nos encubre y obs
curece. Al contrario la muger reglada
delante de su marido ha de salir à plaza,
y quando esta ausente debe de guardar
su casa, y estär recogida en su retrai
miento. -

Mal me paresce lo que dice Herodo


to, que la muger desnudandose la cami
sa se ha de desnudar la verguenza, an
"tes al contrario, la que es casta se debe
vestir de ella, y el verdadero amor se
abraza con la limpia y casta verguenza;
y lo uno da verdadera muestra, y sufi
ciente testimonio de lo otro.
Como quando encontrandose dos vo
ces de un tono, incorporando la mayor
à la menor en sí, se ayuda y hace mas
grave su tono: ansi qualquiera cosa que
se haga en una casa bien regida, aunque
se haga por consentimiento de marido y
de muger, siempre resuena , y se seña
la el mando y la voluntad del ma
rido.
Cuentan que tuvo mas fuerza el Sol
para quitará un caminante la capa, que
el
A Por IANo Y A EURrprce. 2 17
el tempestuoso viento Boreas, que lla
mamos regañon, porque quanto mayor
tempestad levantaba el viento se arrebu
jaba en ella, y la tenia mas firmemente
asida; mas despues de echado el ayre
con el hervor del Sol, comenzo el Ca
minante yendo caluroso à afloxar su ca
pa y quitar sus botones, tanto que el
Sol con un pequeño fresco orcete de
viento que levantò, se la arrebato muy
ligeramente. Ansi hacen muchas mugeres
que se ponen en puntas a porfiar con sus
maridos, quando por fuerza las quieren
poner en regla : mas si los maridos las
llevan blandamente por razon, vienen
amorosamente à consentir con ellos, y
arreglarse moderadamente.
Catón echò del Senado à un Ciuda
dano honrado, porque supo de el que
delante de su hija habia besado a su mu
ger, verdad es que el hecho fue algo ri
guroso, mas si es cosa torpe, como à
la verdad lo es, retozar con la muger es
tando alguno presente, por que no le ha
de tener por mayor mengua venir con
- - ella,
218 CARTA DE PLUTARcHo
ella á malas palabras delante de testi
gos? Mas como quiere que sea, es me
nester que los pasatiempos sean en se
creto, y encubiertos, y que los conse
jos, y amonestaciones sean claros, y di
chos descubiertamente à la llana.
Como no sirve de nada un espejo,
aunque este guarnescido con oro ni con
piedras, sino representa perfecta la figu
ra que delante se le pone, ansi vale poco
la muger por rico casamiento que haya
traido, sino se representan en ella cos
tumbres, y condiciones semejantes à las
de su marido.
Cómo seria tacha de un espejo que
de un rostro alegre hiciese triste, ö si al
triste le representase alegre y risueño, ansi
se ha de tener por desgraciada y simple
y desatinada la muger que pone ceño al
marido quando con ella se burla: ô quan
do él està en alguna cosa de importancia
y de veras se pone a burlar, y lo pasa
todo en risas, que son señales de triste,
y desgraciada , ó de sobervia y desdeño
sa. Porque como dicen los Geometras
que
A PolIANo Y A EURIDICE. 219
que la cima ni la superficie o haz no se
pueden de suyo mover sino con los cuer
pos en que andan asidas: ansi cumple
que la muger no tenga particulares aflic
ciones ni propios movimientos del animo
por las quales se dexegovernar: sino que
ande asida con la voluntad de su marido
en un mesmo deseo, y en los mesmos
cuidados, tristezas, deleytes, y place
TCS.
Los que no pueden de buena gana
vèr comer y beber y holgar a sus muge
res, enseñanlas a hartarse quando estàn a
solas, y aun lo que mas es, que los que
no les guardan la compañia de deben, ni
comunican con ellas sus placeres, las a
muestran à que por otra parte busquen
sus regocijos , pasatiempos, y deleytes.
Tienen por costumbre los Reyes de
Persia de asentar a su mesa a sus legiti
mas mugeres, y quando se quieren rego
cijar algo demasiado, y festejarse bebien
do largamente con los combidados , no
consienten que esten delante sus muge
res, mas en su lugar combidan sus ami
gas
22o CARTA DE PLUTARcHo
gas, y mugeres tañedoras, y desembuelº
tas, y es muy bien hecho que no quepa
parte de la borrachez y destemplanza del
marido à la muger, ni se halle en ella. Ansi
que si una muger honrada tomare en hur
to a su marido, ô supiere dél que se dà
à torpes deleytes, no se debe de enojar
ni tomarlo á mal, sino pensar que de ver
guenza que el marido tiene de ella, y de
respeto no osa en su prudencia desman
darse á cosas tan desordenadas.
- Silos Señores son musicos, hacen à
muchos musicos ; si son dados à letras,
muchos se exercitan en el estudio de ellas;
si a cosas de juego y régocijo, muchos
se dan a los mesmos pasatiempos, y ansi
salen excelentes hombres en aquello a
que los Señores y Principales se incli
nan. De la misma manera el que mucho
se preciare de atavíos, harâ à su muger
aderezada: el que se diere a deleytes del
cuerpo, la harâ mala muger: el que se in
clina à bondad y sigue la honra, la harà
honesta , y reglada.
Preguntó un hombre à una criada,
que
A PoLIANo YA EuRIDIcR. 22 r
que era de Lacedemonia, si habia conos
cido a su marido? Ella respondió que no,
mas que su marido habia conoscido à
ella, y esta es la regla que à mi me pa
resce que deben de guardar las Señoras,
y Matronas, que ni sean desembueltas,
ni salidas en comenzar el juego, ni pesa
das, ni enojosas quando el marido le co
mienza , porque lo uno es señal de poº
ca verguenza, y lo otro de poco amor,
y mala condicion.
La muger no ha de tener amigos par
ticulares, sino à aquellos que el marido
tuviere por amigos, ni ha de tener otra
Religion, ni guardar otras ceremonias de
las que el marido tiene y guarda, por
que hàse pensar que no hay otras que
puedan aprovechar ni sirvan, sino aque
1las : ni se sirve Dios de los sacrificios
que la muger hace escondiendose de su
marido. - - -

Decia Platón, que seriabienaventu-,


rada la Ciudad donde no hubiese hom
bre que dixese, esto es mio, o , esto no es,
pnio: porque los Ciudadanos han de te
--- - IlCI
222 CARTA DE PLUTARcHo
ner por comunes todas las cosas de esti
ma de que se pueden servir todos. Seme
jante palabra mucho mas se ha de escu
sar entre el marido y la muger, sino
es que, segun dicen los Medicos, como la
mano izquierda embia embajadas à la
mano derecha del dolor que padesce, y
ella las recibe y siente; ansi es razon que
el marido tome parte y sienta el dolor
de la muger, y la muger del marido. Y
como las lazadas y los nudos toman
fuerza, y se travan mejor asiendo de los
unos en los otros, y como sobre un ñu
do se añuda mejor otro, asi poniendo
cada uno de su casa un lazo de amor, se
enlace y añude firmemente la dulce
ápacible compañia de la vida. Porque la
naturaleza forjando en una misma masa
lo que toma de la simiente y substan
eia del-padre y de la madre, mezcla
nuestros cuerpos de tal manera, que naz
ca fruto comun y general, ansi para el
padre como para la madre, sin que nin
guno de ellos pueda determinar ni decir,
Esto es mio propio , o, esto no es mio.
Se
A PoLIANo y A EuRIDIce. 223
Semejante compañia ha de haver de las
riquezas entre los casados, que hacien
do de todos ellos una masa, no haya par
ticularidad ninguna, sino que todo sea
de entrambos.
Como el vino que està aguado, aun
que tenga mayor parte de agua le llama
mos vino, ansi la hacienda de los casados
se ha de decir que es del marido, aunque
haya traido la muger la mayor parte. .
Fue Elena gran codiciosa de rique
zas, y Paris muy dado à deleytes. Uli
ses fue muy prudente, y Penelope su,
muger muy reglada: ansi el un casamien
to fue bienaventurado, de que cada uno
debe de tener embidia, en el otro se tra
mò la tela de los daños y destruccion
de Griegos y Troyanos. -
Un Cavallero Romano repreendien
dole sus amigos porque repudiaba à su
muger, que era honesta y rica y her
mosa, tendiendo el pie dixo; Este zapa
to es nuevo, y de buen talle, y paresce que
me arma bien : mas ninguno de vosotros sa
be donde me aprieta. Ansi no es menester
que
-

224 CARTA DE PLUTARCHo


que se fie la muger en su dote ni lina
ge, ni hermosura; sino que sea mansa
y obediente, apacible y agraciada, y
hecha à la voluntad de su marido, prin
cipalmente en las costumbres que tocan
mas con sus particulares condiciones.
Porque como los Medicos tienen mayor
sospecha, y mas miedo de las calentu
ras que poco a poco se recrescen sin sa
ber de donde pueden proceder, que no
de las que claramente se conoscen aun
que salgan de peligrosas causas: ansimu
chas veces unas secretas riñillas, que no
se echan de ver, y paresce niñeria decir
las , dan gran desabrimiento y enage
nan la conforme voluntad. -

Amaba extrañamente el Rey Filipo


à una muger de Thesalia, y queriala tan
tó, que pensaban muchos que le tenia he
chizado. Con esta sospecha trabajo la
Reyna Olimpias de traer á sus manos es
ta amiga de el Rey su marido, para hacer
pesquisa sobre el caso: mas traida en su
presencia, despues que la. vio y blo,
e
la ha
-
A PolIANo Y A EURIDICE. 225
blò, y la converso paresciendole hermo
sa, y agraciada, sabia, avisada, y va
lerosa , Mal haya (dixo) quien de él mal
me ha dicho, que yo veo bien que ti tie
nes en ti misma los hechizos. Coligiôse de
aqui , que no hay cosa que baste á po
ner mal a la muger con su marido, ni
à sacarla de su gracia, si no se fiando ella
en su linage ni en su dote , ni en su her
mosura, ni en bebedizos ni en hechice
rias pretende solamente con virtud , y
buenas costumbres grangear la voluntad
del marido.
La misma Olimpias oyendo decir
que un gentil hombre de su casa habia
casado con una dama que era hermosa,
Mas de mala fama por cierto (dixo)
de poco entendimieneo es el hombre que
tome muger para contentar solamente à
la vista de sus ojos: que un hombre no
se ha de casar ni para satisfacer à su vis
ta ni para enchir las manos, como algu
nos, que no considerando esto ni hacen
cuenta de que condiciones es la muger
que toman, ni cómo han de vi COIl

ella,
226 CARTA DE PLUTARCHo
ella, sino que tanto pueden traer en ca
samiento.
Aconsejaba Socrates à los mancebos,
que se mirasen a menudo al espejo, con
sid erando que si eran feos, debian en
mendar su fealdad con virtud, y si eran
hermosos, que no debian de afear su her
mosura con hechos viciosos. Teniendo
tambien una muger casada puestos los
ojos en el espejo, si se reconosce por fea
debe de pensar que tiene gran obligacion
à ser honesta y casta, y si se tiene por
hermosa, considere quàn lindamente se
asienta la honestidad sobre la hermosu
ra. Y si una muger que es fea se hace
querer por su buena condicion, allende
del amor se recresce que todos hacen
cuenta de ella, y la tienen en venera
cion. -

Embió un Rey de Sicilia à las hijas


de Lisandro su amigo muy ricas joyas
y atavios con que se aderezasen; las qua
les Lisandro no quiso recibir, diciendo
que con aquel atavio, que segun el uso
de su tierra era demasiado, antes pares
- - Cla l
A PoLIANo y A EURIDIcE. 227
cian sus hijas deshonestas que bien ade
rezadas. Mas esto antes de Lisandro, lo
habia hecho Sophocles, que en cierto lu
gar dice; Mira desventurada que ese no
es aderezo ni atavio, sino afrenta y mues
tra de tu locura y poco entendimiento:
porque aquel se ha de tener por ata
vio que adereza, y paresce bien, y a
quello paresce bien, que hace a las mu
geres honestas, y recogidas: y esto no
se hace con joyas de oro ni de plata ni
con esmeraldas ni otras piedras, ni con
atavios de grana ni de carmesi, sino con
aquellos que dan señal de gravedad, y
de templanza, y de verguenza.
Los que sacrifican à Juno diosa de
los casamientos, no consagran en sus sa
crificios la hiel del animal que sacrifican,
antes quitandole echan detrás del altar;
significando que en el casamiento no ha
de haber colera ni enojo, que el agro de
la matrona ha de ser como del vino, que
sea saludable y provechoso: no amar
go como alox o purga.
Xenocrates era hombre de bien, y
P2 te
228 CARTA DE PLUTARCHo
tenia muy buenas cosas, mas era grave,
y riguroso, por esto le aconsejaba Pla
ton que hiciese sacrificios à las Diosas
de las gracias. Digo pues, que la muger
no por ser casta ha de ser desabrida ni
desgraciada, sino de conversacion blan
da y apacible, y que acuda con el re
galo, y amor à su marido, porque no
sea que su honestidad ó santidad mal
acertada se haga enojosa y triste , de la
misma manera que la demasiada regla se
hace aborrescible quando toca en esca
SCZ2.

La que tiene empacho de reir y mos


trarse alegre y desembuelta delante de
su marido, porque no la tengan por lige
ra ó loca, es como la que no se alaba
por no parescer que se afeyta. Porque
como los Poetas, y Oradores huyen de
no tocar en palabra pesada ô enojosa, ô
que no sea de hombre cortesano, antes
con gran industria trabajan de agra
dar con palabras elegantes, y cosas gra
ciosas y bien halladas: ansi la muger
honrada sin dar en cosa que parezca baja
O
A Por IANo Y A EURIDIcE. 229
ò superflua ô deshonesta ha de vivir re
gocijadamente en alegre, y honesta con
versacion con su marido. Mas si de su
condicion es algo desgraciada ô triste ô.
pesada, es menester que el marido la lle
ve y aconseje apaciblemente, y hacer
segun que se cuenta de Phocion , que
importunandole Antipatro que hiciese
por amor del una cosa, que à la verdad
fuera mal hecha, le dixo; Mirad no os
engañeis , que yo no os puedo juntamente
servir de chocarrero y de amigo, y si me
teneis por tal, habeis de pensar que na
tengo de andar à sabor de vuestro pa
ladar. De esta manera debe el marido
desengañar à la muger, que por preciar
se deshonesta se hace grave, dandola à
entender que ha de servir de muger, y
no de amigo.
Viôse en un tiempo en Egipto an
dar las mugeres descalzas, y esto por
que acostumbrasen à quedarse en sus ca
sas: mas quantas hay oy en dia que si
les quitasen los votinicos y chapines do
rados, y las axorcas y arrecadas,VeS
o los
l
23o CARTA DE PLUTARCHo
vestidos ricos y piedras preciosas se que
darian en la posada.
Descubriósele por descuido ô acaso
à una Señora el brazo, y viendole uno
que alli estaba, dixo, Ohermoso brazol
Si mas debeis saber, ( dixo ella) que no
es para todos. Y pues es verdad que
una muger honesta ha de tener gran mi
ramiento por cubrir su cuerpo, tambien
es razon que este muy recatada en guar
dar sus palabras, y no dar parte de ellas
a hombres que no conosce, porque por
las palabras se descubren las costumbres,
y condiciones, y inclinaciones del ani
ll O, -

Hizo Phidias para los Elienses una


tabla en que pinto à Venus puesta de
pies sobre un Galapago; dando à enten
der que el oficio de la muger ha de ser
guardar su casa, y guardar secreto , y
debe la muger hablar con su marido ô
por boca de su marido, no tomando pe
na de hablar con lengua agena, pues sa
le el tono mas grave, como el de aquel
que tañe por flauta.
- " .. . Los
A PoLIANo Y A EURIDICE. 231
- Los ricos y poderosos en favores
cer à los hombres dados al estudio de la
sabiduria honranse à si mesmos, y à ellos,
mas si los Filosofos andan grangeando la
voluntad de los ricos deshonranse, aba
tense a si mesmos,sin que por eso a los ri
cos se les recrezca gloria; añsi les aconte
ce à las mugeres, que en obedecer y su
jetarse à sus maridos ganan honra , mas
quando quieren mandar y governar la
pierden, mucho mas que los maridos que
se dexan regir por ellas. Mas es muy
gran razon que el marido sea señor de la
muger, no como lo es de su ganado, sino
como lo es el anima del cuerpo, que por
un llamamiento o conspiracion natural
està con el asida por amor. Pues como
es razon de mirar por el cuerpo, y tener
cuidado de el sin servir à los apetitos, y
deleytes, ansi debe el marido governar y
tener cuidado de la muger, regalandola,
y guardar su preheminencia haciendole
todo placer. -

Dicen los Filosofos, que los cuerpos


unos estàn compuestos de partes aparta
das
232 CARTA DE PLUTARcho a
das, como decimos el cuerpo de la bata
lla que es de muchos Soldados; otros
de partes que estan travadas y asidas
las unas con las otras, como una casa , ó
una nao; otros hay cuyas partes están
unidas en el todo que son nacidas y
crescidas juntamente, como los cuerpos
de los animales. Segun esto podemos de
cir que hay tres maneras de casamien
tos, que ansi como los cuerpos estàn los
unos mas unidos que los otros, el casa
miento que està mal enlazado, que es el
que se trava por amor, es como los cuer
pos que juntamente nascen, en los qua
les no puede haber parte que este sepa
rada de el todo; el que se toma por causa
del dote ô de haber generacion , es co
mo cuerpo cuyas partes aunque son di
ferentes estàn asidas. El que es solamen
te por respeto de tener compañia en la
cama, es como cuerpo hecho de peda
zos, que no tiene parte asida con otra,
y de los que ansi se casan,antes habriamos
de decir que moran juntos como hues
puedes en una posada, que no que viven
Juntos, Co
A PolTANo Y A EURIDICE. 233
Como dicen los Medicos, que en to
das las partes del cuerpo se templa pro
porcionadamente el humor, ansi en el ca
samiento se han de mezclar y hacer una
mesma union de los cuerpos, de los bie
-nes de los parientes, y de los amigos. Ya
si hallamos que en Roma fue vedadó
por ley que no hiciese presentes ni em
biase dadivas el marido à la muger, ni
la muger al marido: y esto no porque
no comunicasen sus bienes el uno con el
otro , sino porque supiesen que los bie
nes de entrambos habian de ser comu
1CS, ,, ,,, , ,

Fue costumbre en Lepte Ciudad de


Africa, que otro dia despues de hechas
las bodas , embiaba la recien casada à
pedir à su suegra una olla prestada , la
qual ella negaba, diciendo, que ni tenia
ni la podia dar : y esto para que si an
dando el tiempo interviniere alguna pa
sion, este la nuera prevenida a haber
paciencia , y sabiendo esto si por caso
se ofreciere ocasion de reñir, sepa tem
plar sin enojarse. Porque naturalmente
el
234 CARTA DE PEUTARCHo
entre nuera y suegra hay una cierta
embidia ó zelo de amor que tiene la una
à su hijo, y la otra a su marido, y esta
pasion no se puede curar de otra mane
ra sino es trabajando por su parte la mu
ger de hacerse bien querer de su marido,
sin querer burlando ni de veras dismi
nuir ni desarraigar el amor que hay en
tre la madre y el hijo.
Por la mayor parte las madres pares
ce que quieren mas à los hijos porque las
pueden mejor ayudar y socorrer, y los
padres tienen mayor amor a las hijas; y
esto porque ven que tienen mayor nece
sidad de su favor, o por ventura por
hacerse honra el marido à la muger, y
la muger al marido lo quieren mostrar
ansi, dando à entender que cada uno ama
mas lo que es mas semejante al otro. Y
ya puede tambien ser que en esto no ha
ya diferiencia , mas en una cosa me pa
resce que la ha de haber, porque es pun
to de muy buena crianza , y es, que la
muger parezca que se inclina antes à ha
cer cuenta de los deudos de su marido
. que
A PoLIANo Y A EURIDIcE. 235
que de los suyos, y si tiene alguna que
ja antes la comunique con ellos encu
briendola à los de su linage, porque fian
dose y encomendandose en ellos gana
credito y autoridad, y queriendolos bien
se hace bien querer. -

Mandaban los Capitanes del Rey Ci


ro a los Griegos que tenian en su exer
cito, que si los enemigos los acometie
sen con alaridos, que ellos los recibie
sen esperandolos concertadamente en
gran silencio; y al reves, que si los ene
gos callasen arremetiesen à ellos con gran
grita. Ansi las mugeres cuerdas han de
callar quando los maridos dan voces, y
quando ellos callan los deben de hablar
amansandolos, y consolandolos. Con
razon reprehende Euripides à los que en
banquetes dan musica, que antes se ha
de dar para consolar à los que estàn eno
jados y tristes, que para regalar á los
que de suyo están puestos en regocijos
y en deleytes. Ansi segun esto se ha de
pensar que yerran los que estando de
masiado alegres duermen con sus muge
IeS,
236 CARTA DE PLuTARciro º
res, y quando riñen apartan cama, que
es lugar donde se deben hacer las pa
CCS, -

Verdad es lo que decia Hermione,


que la entrada que habían tenido en su
casa malas mugeres, la habian destrui
do, mas esto no solamente se ha de en
tender como ella lo entendia de las ami
gas de su marido, sino de las mesmas
amigas que le traian nuevas, y con quien
ella comunicaba sus quejas : porque
quando se atraviesan enojos, y se le
vantan zelos, entonces es menester cer
rar las puertas, y las orejas a mugeres
parleras, maldicientes, que no entienden
sino es en chismeras, porque de otra ma
nera es echar aceyte en el fuego, y la
muger cuerda ha de tener en la boca a
quel dicho de Filipo, que queriendo al
gunos indignarle contra los Griegos por
que habiendoles hecho mercedes murmu
raban del , dixo; Si habiendoles hecho
bien dicen mal de mi , qué harian si les
huviese maltratado ? Ansi si parleras te
vienen con nuevas de tu marido que
r162n
A PoLIANo Y A EURIDIcE. 237
riendote poner mal con el, y encares
ciendote la injuria que te hace, teniendo
le tu tan gran amor, y siendole tan leal,
debes de decir, Si haciendolo yo con el
de esta manera me hace tan gran agra
vio, qué haria si le huviese dado oca
sion à ello ?
Yendo uno tras un esclavo suyo que
se le habia huido desque supo que esta
ba escondido en una tahona, entró allà,
y le dixo: Pues desventurado, para me
terte en tahona que necesidad tenias de
huir ? se que yo en ninguna parte huel
go mas de hallarte. De la misma mane
ra una muger que de zelos hace divor
cio con su marido, debe pensar que en
ninguna cosa puede hacer mayor placer
à la amiga de su marido, que no desea
otra cosa tanto como verla con enojo y
tristeza, huida y echada de su casa.
De los sacrificios que los Athenien
ses hacian al tiempo de la sementera,
ninguno celebraban con mayor solem
nidad que el que era pidiendo fruto de
bendicion. -

Muy
238 CARTA DE PLUTARCHo
Muy bien dice Sophocles que llama
à Venus fecunda de buena cria, que
quiere decir, que si la cria es limpia y
pura, Venus la concibe, y cria, y pro
duce fertilmente. A nsi que los casados
han de guardar con gran disimulo cui
dado y limpieza, y apartandose de con
versaciones profanas y bastardas, han
de conservar pureza y lealtad, y mi
rar que no siembren donde ô les pese
que nazca fruto, ô le hayan de encubrir
con verguenza.
Hizo una platica Georgias Orador
a los Griegos en una fiesta que llamaban
Olympiada, persuadiendolos á concor
dia, y oyendola un conoscido suyo di
xo, como osa Georgias hablar de con
cordia , pues no teniendo que governar
mas que à si , ā su muger, y à una cria
da, nunca ha podido tener paz en ca
sa? Porque se decia que el tenia pen
dencias con la moza, y que la ama te
nia zelos de ella. Ansi que quien ha de
hablar en poner orden en las cosas de sus
amigos, y en las del regimientº la
lll -
A Por IANo, Y A EURIDICE. 239
Ciudad, primero es menester que la pon
ga en su casa, porque los agravios que
se hacen contra las mugeres mas publi
cos, son y mas andan en boca de las
gentes, que los errores que ellas acome
ten contra sus maridos.
Dicen que los gatos oliendo una
cierta confaccion de unguentos se eno
jan tanto que vienen a rabiar. Si huvie
se tal olor con que las mugeres se em
bravescen, y tornasen locas, muy gran
sinrazon tendria el marido que a true
que de un tan pequeño deleyte quisie
se fatigar tanto á su muger trayendole
consigo. Y si esto no se hace con olor
de confacciones, sino con conversacion
de otras mugeres, injusta cosa es vien
do que las hacen salir de seso darles
ocasion à ello, y muy gran sinrazon
tiene el marido que no guarda castidad
y limpieza a su muger, y que no se
desvia de conversacion de otras muge
res, porque la suya no tome guerra y eno
jos con él, como hacen las abejas, que di
cen que se indignan y van a picar a los
que
24o CARTA DE PLUTARcHo
que han tenido acceso con muger.
Los que se llegan á Elefantes no se
osan vestir de color claro, ni los que
han de andar entre Toros se ponen ves
tido morado, porque con tales colores
se embravescen estos animales. Los Ti
gres tambien cobran tan gran furia oyen
do tocar atabales, que ellos mesmos con
sus dientes se hacen pedazos. Pues si
hay algunos hombres que se ofenden, y
reciben pena con ver atavios de colores,
ò vestidos de grana, y otros que se eno
jan en oir panderos, y en ver algunas
cosas fuera de regla, por que en hora
buena ha de recibir la muger pesadum
bre en dejarse de estas cosas ? Por que
no quitaràn la ocasion de que se escan
dalize nadie? No se me pongan las mu
geres en puntas á decir ni hacer cosa de
que haya quien pueda recibir enojo ni
escandalizarse , antes mansamente con
una constancia firme vivan en honor con
todos. - -

Siendo una muger presa por el Rey


Filipo, queriendose él aprovechar de
ella
A Por IANo Y A EuRIDrcE. 24r
ella, le dixo: Por amor de Dios Señor
que me dexeis ir en paz, que ya sabeis
que estando á obscuras muy poca di
ferencia hay de una muger a otra.
esto es bien dicho contra los que son
desreglados y deshonestos: mas una mu
ger casada no ha de ser como qualquie
ra muger, antes despues de quitada la
candela, ha de dar mayor muestra de
honestidad y de templanza, y de amor
con su marido, y entonces le ha de
mostrar que es suya propia. Dà por con
sejo Platon à los viejos que se recaten
mucho, y tengan verguenza delante de
los mancebos, para que tambieu los man
cebos aprendan á tenerles verguenza y
respeto; porque si los viejos dan mues
tra de ser desvergonzados, en el mismo
punto los mancebos les pierden el aca
tamiento. Teniendo esto en memoria
deben los maridos tener tan gran ver
guenza de sus mugeres, como si la ca
ma huviere de ser casa de la misma
honestidad; porque los que toman para
si licencia de gozar de los deleites, que -
llQ
242 CARTA DE PLUTARcho
no quieren que gozen sus mugeres, son
como el que rindiendose a sus enemigos
manda à la muger que pelee.
Suplicoos pues Señora Euridice, que
leais lo que escribio Timogenes a Aris
tilla de la templanza y moderacion y
verguenza, y que lo tengais en la me
moria : y vos Señor Poliano no penseis
que vuestra muger se reglará en los de
masiados gastos, sino entiende que vos
por otra parte menospreciais los exces
sos. Ni esto es posible mientras viere
que os holgais en buscar bagilla dorada,
ô camas pintadas, ô jaeces y aderezos
de cavallos y de mulas ; que en ningu
na manera se puede la muger retraer de
superfluidades ni de gastos excesivos si
el marido no los cercena primero. Ansi
que, Señor, pues teneis tiempo para todo,
no perdiendo el estudio de las ciencias
que se prueban al ojo, con demostracio
nes entender principalmente en concer
tar vuestra vida y costumbres, tratando
siempre con personas con cuya conver
sacion podais aprender y aprovechar, y
-. de
A Por IANo Y A EURIDrcR. 243
de lo que aprendiereis presentad à vues
tra muger lo que os paresce que mas le
conviene : y sean cosas que primero se
hayan asentado en vos mesmo: hacien
do como la abeja, que saca de la flore
cica el jugo conveniente para la miel; y
haveis de tener conversacion con ella, y
platicar tales cosas, de que puedes sacar
frutos, y enseñarla à que tenga gran res
peto y veneracion à su madre y à su
hermano. Mas sobre todo paresce bien
quando una muger dice a su marido, yo
os tengo por marido, y por padre, y por
hermano, y por maestro de virtud , y
de cosas excelentes y Divinas; porque
aprendiendo estas cosas se retira una mu
ger de liviandades; que claro está que
se avergonzarà de darse á baylar y dan
zar la que se recreare en aprender, ni se
curarà de artes maxicas la que estuviere
enamorada de la dotrina y consejos de
Platon, y de Xenophonte, que vos co
municaredes con ella, y reirse ha de los
que se profieren à sacar à la Luna de su
Cielo, y sabiendo la composicion del
-" - Il) ll ll
244 CARTA DE PLUTARcHo
mundo, y orden y cuenta de los Cielos,
doblarse ha de las simplezas de las que
lo creen. Abanize hija de Egato de The
salia, sabiendo los tiempos en que la
Luna llena se havia de eclipsar, recibien
do segun su regular curso sombra de la
tierra, traia embaucadas algunas muge
res, dandoles á entender que en aquel
tiempo ella sacaba à la Luna de los Cie
los, y en efecto se lo persuadia, mas
como no es posible en naturaleza que
pára una muger perfecta criatura sin,
ayuntamiento de varon, aunque es ver
dad que de si mesma, y abundancia de
sus mismos humores y podricion con,
grande daño suyo concibe disformes par
tos, y la carne que llaman Mola: asi
con gran diligencia se ha de evitar que.
no conciba de si mesmo el animo de la
muger semejantes partos: porque sien,
su animo no se siembra simiente de,
buena dotrina, y si no toman algo del
saber de los maridos, páren malos con
sejos, y malos pensamientos, y inclina
ciones y aflicciones estragadas. De ma
1C
A PolIANo y A EURIDrce. 24;
nera, Señora Euridice, que debeis de teº
ner aprendidas y traer en la boca sen
tencias de mugeres prudentes y buenas,
y tener en la memoria lo que de mi
aprendiste siendo doncella , para que
vuestro marido se contente de vos, y
todos se maravillen de vuestra virtud y,
discrecion, viendo de quan gentil habi
to estais ataviada con vuestras virtudes.
Porque las joyas y piedras preciosas que
unas traen, y los ricos atavios de que
se precian otras, muy caro cuestan, mas
el atavio de valor de que se arrean la
Señora Theano, y la Señora Cleubuli
na, y de que se preciaban la muger de
Leonides, y Timoclea muger de Teagi
nes, y las antiguas Claudias y Corne
lias hijas de Scipion, y otras ilustres Se
ñoras, de que tiene oy en dia todo el
mundo que decir, de valde le podeis
vestir, y vivir con el con grande honra,
y bienaventuranza, porque si por com
poner hermosos y agraciados versos se
preciaba tanto Sapho, escribiendo à una
Señora rica le osò decir: Quedaràs muerº
ta
246 CARTA DE PLUTARcro.
ta y sepultada en olvido, pues nunca
pudiste coger una rosa del monte Pie
rio: quanto mas razon es que os es
timeis vos en mucho, si cogeis no di
go rosas y flores, sino el fruto que re
parten las Musas à los que siguen el ca
mino de disciplina , y se admiran del
estudio de la Sabiduria.
*
----- ==--~.
«… *
-------------¬
-