Está en la página 1de 2

Abejas amenazadas

Por: Carlos Tobar


La Unión Europea acaba de tomar la determinación de prohibir el uso de tres pesticidas
que, están relacionados con el declive de las poblaciones de abejas en su territorio. Una
situación que se presenta en todo el mundo, donde el uso de pesticidas con base en nicotina
–conocidos como neonicotinoides–, está diezmando, gravemente, a los más eficientes
polinizadores de plantas, que cumplen una función clave en el mantenimiento de la
diversidad biológica en la naturaleza. Tras varios estudios, de muchos años, los 28
miembros de la UE, decidieron prohibir el uso al aire libre de tres pesticidas –imidacloprid
y clotianidina, fabricados por Bayer, y tiametoxam, de Syngenta–, en cultivos de maíz,
colza, algodón y girasol. Esta es la primera decisión de tal drasticidad que, organismos
gubernamentales, toman para proteger la existencia de la población de abejas, amenazadas
por el uso indiscriminado de esos pesticidas.
Los efectos perversos sobre las abejas y otros insectos como mariposas y aves, afectan la
polinización de plantas, creando un grave desequilibrio en la preservación de los
ecosistemas. Esos pesticidas, especialmente el imidacloprid (el más usado de los tres), les
causan a las abejas los siguientes daños: desordenes digestivos severos, desequilibrio en el
Sistema Inmunológico, incapacidad para aplicar el conocimiento y pérdida del sentido de
orientación. Debido a su alto nivel de persistencia, los neonicotinoides puede permanecer
en el suelo durante varios años. Por lo tanto, incluso los cultivos sin tratar, sembrados en
campos donde los pesticidas fueron utilizados anteriormente, pueden llevar las toxinas del
suelo a través de sus raíces, impactando a los polinizadores.
En Colombia, el uso de los nicopesticidas, está autorizado desde hace muchos años y se
tiene información cierta de las afectaciones sobre las poblaciones de abejas, otros insectos y
aves, sin que el gobierno haya actuado con la drasticidad que exige la situación. Una que
otra publicación de prensa especializada, hace mención al gravísimo problema que puede
generar en los ecosistemas nacionales, muchos de ellos caracterizados como frágiles, la
disminución y eventual desaparición de las más de mil especies de abejas que existen en el
territorio. Y, solo recientemente, el Ministerio de Agricultura, presionado por el Consejo
Nacional de la Cadena Productiva de las Abejas y la Apicultura, CPAA, ha tomado la
decisión de presentar un proyecto de ley Apícola al Congreso, que tiene como finalidad
crear mecanismos para la defensa de los polinizadores, fomento de cría y desarrollo de esta
cadena productiva.
La CPAA, ha señalado que para el 2018 se proyectan 114.509 colmenas, para una
producción de 3.893 toneladas de miel de abejas. Pero, debido al mal uso de insecticidas
como imidacloprid, clotianidina y tiametoxam, en el país se pierden cerca de 10.500
colmenas al año. En los últimos tres años, se ha reducido el 35% de la población de abejas
en el país. Si entendemos que, las abejas y los insectos en general, son actores
fundamentales en la producción de alimentos para consumo humano y animal, podremos
dimensionar el peligro que nos acecha.
Neiva, 01 de mayo de 2018