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Enseñar a leer Enseñar a leer supone desarrollar en el aula diferentes tipos de situaciones donde los niños tienen oportunidades

para resolver problemas que les permiten avanzar como lectores. En algunas, es el docente quien actúa como lector ante los
niños y abre un espacio de intercambio sobre lo leído. En otras, son los niños quienes se enfrentan directamente con los textos
para tratar de leer. En este documento se ofrecen algunas situaciones de lectura que dan cuenta de ambas posibilidades: los
niños escuchan leer al maestro y leen por sí mismos. En ambos casos se está enseñando a leer, interactuar con los textos,
compartir lo leído con otros, elaborar anticipaciones y encontrar pistas en el texto que las avalen. En todas estas situaciones, la
lectura es concebida como un proceso activo de construcción de significados, un proceso complejo de coordinación de
informaciones de diversa procedencia: los conocimientos del lector, los datos provistos por el texto y las informaciones que
aporta el contexto. Las situaciones se presentan en el marco de claros propósitos de lectura, con materiales de amplia
circulación social (no sólo escolar) en interacción con otros lectores. Por ejemplo, los niños leen en el contexto de la biblioteca
para registrar el préstamo de los libros o agendar las lecturas realizadas, leen para seleccionar coplas que incluirán en una
recopilación o para saber más sobre un tema que les interesa. En este sentido, tienen oportunidades para interactuar con
cuentos, enciclopedias, artículos de divulgación científica y antologías poéticas. Se les brinda la posibilidad de disfrutar de
espacios de encuentro personal con el libro, de trabajo en parejas o equipos para confrontar interpretaciones y de intercambios
colectivos para la construcción conjunta de significados. En suma, se presentan una variedad de propósitos de lectura, textos y
formas de organizar los intercambios entre los niños. Se trata de situaciones que permiten que los alumnos asuman prácticas de
lector al mismo tiempo que comprenden el sistema de escritura. A partir del préstamo, la agenda o la selección de materiales se
enfrentan a todas las letras en sus diversidades tipográficas y a otras marcas que no son letras. En la complejidad de la escritura
construyen significado Todas las situaciones comunicadas registran prácticas en sala de cinco y primer año de Educación
Primaria. Pueden desarrollarse también con niños más pequeños o más grandes y no agotan todas aquellas necesarias para
enseñar a leer. DGCyE / Subsecretaría de Educación 10 La lectura en la alfabetización inicial 11 interpretaciones y buscar en el
texto indicios que las prueben. También aprenden, por medio de la voz del maestro, a seguir la lectura durante un tiempo
prolongado o solicitar relectura para prestar atención a un fragmento en particular. Cuando los alumnos leen por sí mismos para
localizar una información específica, tienen oportunidades de aprender que es posible saltear partes del material que no
contiene la información buscada y conocer la existencia de índices alfabéticos o temáticos que facilitan la localización. Al
mismo tiempo que los niños se apropian de las prácticas sociales de lectura avanzan en sus conocimientos sobre el sistema de
escritura. Esto quiere decir que las situaciones de lectura deben propiciar momentos en que elaboren hipótesis cada vez más
ajustadas, tomando en cuenta indicios provistos por los textos. Así, mediante la recopilación de coplas y/o adivinanzas, los
chicos aprenden a poner en correspondencia lo que saben que está escrito con las partes escritas, a comparar escrituras para
encontrar segmentos comunes, a tomar en cuenta indicios cualitativos (letras que conocen) y

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