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Zamorano, Mariano: "La Geografía en la República

Argentina" Edit. Paidós

CAPÍTULO I

NATURALEZA D E L A GEOGRAFIA
por M A R I A N O Z A M O R A N O

1. Introducción

H ABLAR de la naturaleza de la geografía representa u n paso


inicial imprescindible en esta obra que pretende ser útil,
especialmente al educador. Las reflexiones de tipo episte-
mológico son, además, inevitables en una disciplina que aún
busca afanosamente u n derrotero bien preciso y lucha, en otro
frente, por desterrar viejos prejuicios y moldes caducos, mante-
nidos por inercia, que afectan su contenido científico, su valor
formativo y sus posibilidades ciertas de aplicación. No puede
cerrarse los ojos a la evidencia de que muchos de los que ense-
ñan geografía, por deficiencias de formación o por pereza inte-
lectual, siguen aferrados a fórmulas anacrónicas.
E n efecto, ¿cómo se consideraba hasta hace poco a la geo-
grafía y, sobre todo, cómo se la enseñaba? E n el consenso
difundido, una materia interesante —en el sentido más lato de
esta palabra— que proporcionaba u n bagaje cultural consi-
derable y permitía ejercitar abundantemente la memoria. Este
criterio se manifestaba en la preferencia por los libros de v i a -
jes, pretendidos exponentes de lo geográfico, o en las cuidadas
descripciones y enumeraciones, verdaderos catálogos muchas
veces, que constituían el estilo repetido de las presentaciones de
la realidad. E l mismo espíritu sirvió para informar a muchas
generaciones dé estudiantes, para quienes la geografía fue una
asignatura pesada, u n rutinario ejercicio de memoria, impartida
con una marcada orientación verbalista y una casi completa
desvinculación del contorno inmediato. Así ocurría ^pongamos
por caso— con respecto al conocimiento del propio país. Se
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estimaba necesaria una prolija descripción de su ámbito territo- de las búsquedas geográficas, esas posibilidades de opción ya
r i a l : cifras (superficie, población, coordenadas, longitud de ríos, estaban en la entraña de u n gran número de investigaciones,
grados de temperatura y milímetros de precipitaciones por l o - aunque no hayan sido apreciadas debidamente por quienes
calidad, desarrollo de costas, cantidad de habitantes en pue- tienen en sus manos el poder de decisión, llámense gobernan-
blos y ciudades, producción, caminos. . . ) , recorridos lineales tes o empresarios.
(límites, accidentes del litoral, aparatos hidrográficos, trazado No hablemos, pues, de definiciones, pero sí de rasgos distinti-
de ferrocarriles y r u t a s . . . ) , curiosidades de tinte turístico (ca-
vos que quien investiga y quien enseña deben tener presentes
taratas, hielos polares, grandes lagos, costumbres, monumentos
para mantenerse en la línea de una geografía actual, superan-
h i s t ó r i c o s . . . ) . Los atisbos geográficos eran siempre presenta-
do así antiguos errores que tanto m a l han hecho a nuestra
dos en compartimientos estancos, en una progresión que se
apreciaba como didáctica (situación, límites, cuestiones con disciplina.
los países vecinos, geología, relieve, hidrografía, clima, fito-
geografía, zoogeografía, población, economía). E n suma, u n 2. D o m i n i o de l a geografía
inventario más o menos amplio, cuyo aprovechamiento se Por dominio suele entenderse la extensión, el radio de d i f u -
medía por el grado de retención de datos demostrado por el sión de u n hecho o u n fenómeno. E n nuestro caso, es importante
alumno. L o grave de esta estructura anquilosada es que ha fijar el campo donde se d a n los objetos de que se ocupa la
continuado utilizándose mucho después de que la geografía geografía. D i c h o dominio es la superficie terrestre, designación
lograra sus grandes progresos conceptuales y metodológicos, y que no encierra u n alcance geométrico, sino que alude a la zona
que incluso en nuestros días u n apreciable número de profeso- de contacto de las tres esferas constitutivas d e l planeta: litos-
res no se apartan de ella. Sigue siendo —como dice Cholley— fera, hidrosfera y atmósfera. Allí se produce toda una inmensa
el esquema de la pereza y de la indecisión. gama de combinaciones que conforman diferentes sectores es-
N o es nuestra intención detenernos en las aportaciones rea- paciales en el aspecto físico. Pero, más aún, las condiciones
lizadas por los grandes forjadores de l a geografía moderna: ambientales permiten el desarrollo de l o biológico y, m u y es-
H u m b o l d t , Ritter, Ratzel, V i d a l de la Blache, D e Martonne, pecialmente, la vida del hombre.
Hettner, Demangeon, Sorre . . . Después de esos inapreciables E n v i r t u d de esta deHmitación, es lícito que denominemos
hitos, las cuestiones relativas a l dominio, el objeto, el método hechos de superficie a los que entran dentro de las preocupa-
y la finalidad de lo geográfico se encuentran ya en u n punto ciones geográficas. Las circunstancias extrasuperficiales sólo
en el que, si bien caben ajustes, no existen impedimentos para deben interesar en cuanto afecten directamente a esos hechos
una marcha consolidada en normas perfectamente orientado- específicos o tengan relación con ellos. Estas precisiones son de
ras. Como en toda ciencia, los progresos de la investigación la mayor importancia para aclarar el contenido propio de la
científica, el afinamiento en l o metodológico, refluyen en sus geografía, y deben tenerse m u y en cuenta al establecer los pro-
alcances y en su concepción; pero en sus aspectos esenciales gramas de enseñanza y los esquemas de investigación.
—dentro de u n razonable margen de discusión— la geografía Es corriente, en efecto, en los programas, la inclusión de
sabe adonde va y cómo debe hacerlo. L o mismo puede decirse, asuntos que nada tienen que ver con los hechos de superficie,
en nuestra opinión, acerca del falso dilema de la utilidad de la o el desarrollo desmedido de otros que sólo marginalmente
ciencia geográfica, de la opción entre una geografía contempla- vienen al caso. Es explicable, por ejemplo, el estudio de los
tiva y otra práctica, motivo de agudas controversias desde hace movimientos de la Tierra, de los diferentes estados atmosféricos,
diez años. Esta pretendida disyuntiva puede compararse con el o de las transformaciones de l a corteza terrestre que afecten
incorrecto aprovechamiento de las virtudes formativas de la el modelado: circunstancias todas vinculadas con lo superficial.
geografía en la enseñanza. Sin desconocer el beneficio induda- No se justifica, en cambio, l a incorporación o el tratamiento
ble que significa formar conciencia sobre el valor de aplicación excesivo de cuestiones meramente astronómicas (clasificación
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de los cuerpos celestes, características de los planetas del siste- dan entre sí estrecha interdependencia, y que representan una
ma solar, eclipses . . .) o geológicas (constitución interna de la totalidad que es más que la suma de sus partes. Esta síntesis,
litosfera, fondos o c e á n i c o s . . . ) , temas, en principio, fuera del aunque pueda y deba ser desmenuzada para su estudio, intere-
marco de lo geográfico. sa por su sentido integral y sus conexiones de toda índole,
Esta modalidad de atribuir a la ciencia de l a superficie aprehendidas en toda su riqueza. E l geógrafo no aisla los com-
terrestre hechos que no le pertenecen, asume también otras ponentes de la realidad, sino que trata de conectarlos con todas
formas, y es oportuno señalarlo aquí. L a geografía no puede las circunstancias que explican su presencia.
ser el receptáculo de todo aquello que n o posee u n destino A lo largo de este volumen serán presentados muchos ejem-
preciso en los planes de los establecimientos educativos, del plos confirmatorios de ese carácter sintético del hecho geográ-
mismo modo que no le cabe la obligación de perpetuar erro- fico, a los cuales remitimos al lector. Como anticipo, sólo vea-
res, manteniendo en sus espaldas temas que esencialmente co- mos uno, someramente indicado, sobre el tejido de relaciones
rresponden a otros campos d e l saber. Dentro del dominio ya en torno de una creación humana. U n a bodega mendocina o
citado, la selección de los objetos geográficos responde a u n sanjuanina no nos interesa sólo por sus aspectos técnicos, o no
particular enfoque metodológico, a u n modo especial de encarar la analizamos exclusivamente desde el punto de vista económi-
la realidad —como veremos más adelante— y, por lo tanto, hay co, por su rentabilidad. Geográficamente, corresponde situarla
que excluir una serie de agregados postizos que habitualmente en u n contexto d e l que surjan las causas y consecuencias de su
aumentan la frondosidad de los programas. Por respeto, en instalación y, en definitiva, sus conexiones de todo orden con
este caso, a la condición d e l hecho geográfico, deben elimi- los demás hechos de superficie. Como establecimiento indus-
narse, por ejemplo, incorporaciones meramente botánicas (or- trial, la planta elaboradora de vinos se vincula íntimamente con
ganografía de las plantas, clasificación por sus hojas o sus u n complejo agrario con características propias, que importa
frutos . . . ) o etnológicas (origen y difusión del género humano, destacar en aquello que tiene incidencia directa (evolución,
razas, mestizaje, clasificación de lenguas y dialectos, etapas de variedades de v i d con su conducción y rendimientos, comer-
evolución cultural, mobiliario de las casas, costumbres . . . ) . cialización de la uva, separación de la fase agrícola y la indus-
Ciencia de cultura, sí; pero no depositaría de cuanta novedad trial, habitat, régimen de la propiedad y estructura social
aparezca, sin ubicación prevista. Decimos esto a propósito de agraria, modalidades de la cosecha.. . ) y con factores de natu-
raleza socioeconómica que —por supuesto— no son geográficos
lo anterior y de ese afán de añadirle el bagaje informativo, día
en sí, pero intervienen en la explicación de ese hecho de super-
a día creciente, vinculado con las conquistas espaciales, o con
ficie (corrientes de inmigración, estructura de la empresa,
una futura selenografía. L a superficie terrestre, bien entendida,
personal en su composición y movimientos, fórmulas de elabo-
circunscribe el espacio en el que encuentra su objeto, aplica su
ración, irradiación comercial, relaciones de carácter legal, p r o -
método y, sobre todo, cumple una finalidad de nítida línea
blemas . . . ) .
humanística.
E n el ahondamiento de la realidad, la geografía debe ceñirse
3. Ciencia de lo concreto a lo concreto, a las situaciones visibles, para mostrar, con
criterio dinámico, las relaciones de fuerzas, las tendencias, las
L a geografía se dirige a la realidad tratando de captarla en virtualidades que puedan servir de base a u n desarrollo ulterior
toda su integridad. Esta intención da características específicas de los sectores espaciales. E l mejor modo de cambiar las
a su objeto y tiene derivaciones, sustanciales en'cuanto a mé- cosas, de transformarlas positivamente, es partir de u n cono-
todo y finalidad.. ... . . . . . . . . cimiento acabado de su verdadera condición, de sus virtudes
Dentro d e l d o m i n i o .que!, l e compete r-rya mencionado— los y defectos, y tanto más valioso es ese punto de partida cuando
objetos que aborda son complejos o.combinaciones, constitui- se refiere al todo, con los ingredientes cuyo mejoramiento
das por una heterogeneidad de elementos y factores que guar- parcial afirmará la coherencia integral. Arreglar las partes
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exigirá la intervención de diversos especialistas, preparados la penetración, embebida de hazañas, en mares y continentes,
justamente para realizar a fondo el análisis; pero es indispen- y el contacto con pueblos extraños y costumbres singulares.
sable la supervisión reiterada del geógrafo para apreciar Con ese incentivo, la tendencia era el conocimiento de las
globalmente las nuevas situaciones que se van creando. Este regiones marginales del globo, y u n claro menosprecio por
papel es claramente perceptible en la relación geógrafo- lo inmediato como fuente de inspiración geográfica. Síntoma de
agrónomo, o bien en la de geógrafo-urbanista. E n su misión esa mentalidad es la despreocupación por las cuestiones
de forjar, total o parcialmente, una urbe correcta, el urbanista urbanas, las cuales sólo desde este siglo han comenzado siste-
necesita interiorizarse de las condiciones reales, las cuales 1$ máticamente a ser abordadas como objeto geográfico.
servirán de base para modificar lo aue así lo requiera. Es Este descuido por lo local no se plantea sólo en el plano
evidente que, en la gran mayoría de los casos, no se arranca educativo. Las bibliotecas se llenaban d e obras c o n s a g r a d a s a
de cero para planificar la ciudad completa y perfectamente describir comarcas atractivas, dejando de lado, en u n p l a n o
concebida, sino de algo existente que hay que perfeccionar. inferior, las investigaciones en profundidad de los sectores cer-
E n sus empeños por lograr lo que debe ser una urbe, el canos. L a preeminencia del barniz cultural empalidecía —si se
arquitecto o urbanista debe partir de lo cue es. quiere— a l contorno próximo, hasta transformarlo en trivial.
Siendo así, si tenemos en cuenta aue la geografía se ocupa E l proceso de superación de este prejuicio no es sincrónico
de lo con reto, en sus búsr uedas y, fundamentalmente, en la en los diferentes países. Ya hicimos alusión a cómo la rapidez
enseñanza, debe apoyarse en la observación directa e indirecta, de difusión de las ideas, en la actualidad, ha convertido en
garantía de una verdadera aprehensión del ser geográfico. mundial —podría decirse— la preocupación por una geografía
L a acentuación de fórmulas verbalistas, el encierro entre las activa, otorgando alcance dialéctico a esa situación. Distinta
cuatro paredes del aula, la aus-ncia reiterada de objetivación es la evolución, que arranca de la centuria pasada, en lo
de los conocimientos, han sido los males, incomprensibles, que referente al interés por lo cercano y verificable. L a atención
más ha padecido el alumno. Su superación es perfectamente hacia l o local requería, al mismo tiempo, el abandono de una
factible mediante el aprovechamiento de las incitaciones del geografía descriptiva y el avance de la explicativa, lo cual
medio local, fuente valiosísima para la observación directa, y se produjo con evidente retraso en muchos países. E n la se-
la disponibilidad de los numerosos instrumentos (cartas geo- gunda untad del siglo xrx podía hablarse, en Europa occidental,
gráficas, fotografías, diapositivas, películas . . . ) con que hoy se de una geografía explicativa, que buscaba lazos de causalidad
cuenta como auxiliares visuales, para presentar aquello que entre los hechos, bien que teñida inicialmente de determinismo
es imposible ver por sí mismo. al considerar el binomio hombre-medio. L a crítica de esa con-
L a observación es esencial en geografía. Nada más apropiado cepción "ambientalista" dio lugar a u n posibilismo, entre cuyos
para conseguirla que recurrir al ambiente en que se mueve rasgos —por reacción frente a las generalizaciones apresuradas—
de modo inmediato el estudiante. Pero surge esta necesidad, se contaba la preferencia por los estudios regionales. Pero en
además, de una exigencia metodológica elemental: marchar de este derrotero de la geografía, los países iberoamericanos, entre
lo conocido a lo desconocido, de lo concreto a lo abstracto, otros, ocuparon siempre una posición rezagada. Algunos no han
de lo más próximo a lo más lejano. L o local debería servir de superado aún, de modo efectivo, la etapa descriptiva, con el
iniciación y de elemento de comparación permanente. N o obs- agravante de que tan prolongado lapso de vigencia de ella ha
tante ello, es fácilmente advertible en la evolución de la producido u n verdadero enquistamiento.
enseñanza de la geografía, una cierta reticencia para utilizar
l o cercano y, por lo contrario, una marcada preferencia por las 4. Ciencia explicativa
descripciones de lo lejano y llamativo. Se llegó así a configurar
u n sello exótico consustancial a lo geográfico. Se trata de L a vieja definición etimológica afirma que la geografía es
resabios de las épocas de deslumbramiento provocado por la descripción de la Tierra. Durante mucho tiempo, este es el
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papel que se le asignó, entendiendo l a palabra descripción con salimos del simple inventario. L a geografía es, efectivamente,
u n criterio eminentemente restrictivo. L a función del geógrafo ciencia de la localización, pero da a esta labor toda su especi-
era presentar las comarcas, especialmente en sus rasgos físicos ficidad, que implica comentar, aproximar, conectar e incorporar
y, a lo sumo, ampliando la consideración en lo humano para a u n conjunto.
referirse a los usos y costumbres de los pueblos. Todo ello, L a segunda mitad del siglo xrx, dentro de las características
en una enumeración más valiosa cuanto más prolija; pero, peculiares del ambiente científico de la época, se remontó
fría o pintoresca, con absoluta desconexión de los hechos también para los hechos geográficos, a la noción de causalidad,
entre sí. e intentó llegar a la formulación de leyes. Nació allí la geo-
T a l concepción prevalecía cuando se incorporó a la ense- grafía explicativa. Sus fundadores, lógicamente, que eran repre-
ñanza esta "ciencia de cultura". Se trataba de una mayor o sentantes de diferentes ramas del saber, estructuraron la ciencia
menor acumulación de datos, cuya v i r t u d era provocar una geográfica con moldes copiados, y la incorporaron al movimiento
constante ejercitación de la memoria. A u n hoy los manuales científico del momento, viendo en el medio físico el gran motor
responden muchas veces a esta dirección inventarial: dimen- de la evolución. T a l el origen del llamado determinismo, cuyos
siones de continentes y países, medidas diversas de los ríos postulados se superaron, pero que abrió el camino a una
(cuenca, caudal, longitud total y por t r a m o s . . . ) al mismo geografía preocupada por explicar adecuadamente la realidad.
tiempo que el recorrido lineal de sus idas y venidas, altura E l error fue colocar a hombre y medio como dos abstracciones
de cordilleras y cerros, con u n cuidadoso señalamiento que enfrentadas y pretender ligar por lazos simples de causa a
incluye nombres de cadenas, picos culminantes y volcanes efecto una realidad cambiante, móvil y, esencialmente, compleja.
característicos, temperaturas y precipitaciones medias por l o - Fue necesario sustituir la noción de causa, en singular, por la
calidad . . . N o es necesario abundar acerca de los millares de combinación, conjunto de elementos y factores cuyos com-
de términos que se memorizan, Ta mayoría de las ocasiones ponentes son múltiples y guardan entre sí interdependencias
sin u n reparo visual. E n geografía humana, temas predilectos variadas. Por eso, justamente, la forzada disyuntiva del de-
continúan siendo la distribución mundial, por países, de razas, terminismo no se plantea. Partiendo de una apreciación sin
lenguas, religiones y formas de gobierno, en sencillos mapas prejuicios, el geógrafo sabe que las explicaciones provienen
cuyo contenido luego se recita; o la proliferación de cifras en de distintos motivos y que la preeminencia de lo físico o de lo
aspectos económicos: producción, comercio, consumo . . . humano es una falacia, ya que la respuesta es variada según
Vale la pena anotar, de paso, que la geografía, entendida los casos y el peso relativo se reparte entre varios integrantes.
como ciencia de los complejos espaciales, no puede limitarse Si la presión del medio natural es indudable en las zonas
a estudiar la mera distribución de los elementos que le pre- marginales de la ecumene, no ocurre lo mismo en nuestros
ocupan. Esa tarea no agota la intención geográfica y, más sectores civilizados, en los que el hombre asume una función
bien, se asimila a una cartografía no interpretada. Por t a l rectora ¡en e l ordenamiento del espacio. D e todos modos,
razón, no es aceptable, por ejemplo, la conocida definición dentro de esta variable importancia de los factores intervinien-
de la fitogeografía, como rama que se ocupa de la "distribu- tes, es sabido lo que importa su equilibrio y el hombre, antes
ción de los vegetales en la superficie terrestre". Esta primera que nada, ha aprendido la lección de que "no se triunfa de
aproximación debe completarse con las conexiones locales y la naturaleza sino obedeciéndola".
con la aprehensión integral del espacio correspondiente a las L a geografía, pues, procura la interpretación de complejos
asociaciones. E n mayor medida, es inadmisible pretender i n - o combinaciones espaciales, para lo cual debe apreciar la i n -
corporar ciertos hechos a lo geográfico, indicando sólo su re- tervención relativa de sus variados componentes, profundamente
partición: formas de gobierno de las distintas naciones, o len- imbricados. Tales combinaciones se dan con u n grado de
guas que hablan, o religiones que practican . . . Aunque esto complejidad creciente, según sea la calidad y la cantidad
sea cartografiado, si no se buscan las conexiones del hecho, no de sus integrantes. L a riqueza y la diversidad son mayores
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cuando aparece el hombre. A veces, podemos detenernos a Esto no significa que tales temas sean siempre ajenos a
considerar sólo la resultante de la presencia y actuación de las preocupaciones geográficas. Todo lo contrario. Se requiere
elementos físicos, con los cuales —siguiendo la terminología sólo su inclusión en u n contexto vinculado efectivamente con ese
de Cholley— se configura u n dominio. L a incorporación de lo
1 marco territorial. Ya se sabe la enorme importancia que tiene
biológico nos coloca frente a u n medio; y la del hombre, orga- lo religioso en la explicación de los paisajes. Abundantes
nizador por esencia, confiere su verdadero sentido a la región. muestras de ello pueden encontrarse en el libro de P. Deffon-
E n los dominios, medios y regiones, aprehendidos en unidades taines , sobre los resultados geográficos, las repercusiones de
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que poseen una coherencia propia, resalta con nitidez el la actitud religiosa en la habitación, en el poblamiento, en lo
carácter sintético de la geografía. Pero, metodológicamente, ese agrario e industrial, en la circulación, en la población. A l t a -
enfoque inspira toda búsqueda geográfica, así se trate de u n mente demostrativo —entre otros miles— es el caso de las
hecho aislado de una combinación mayor, como anotamos a reducciones, que significan en América hispánica una tendencia
propósito del ejemplo de la bodega. al poblamiento concentrado, para facilitar la catequización,
e impusieron u n sello distintivo repetido a las instalaciones, con
su plan uniforme, su repartición de terrenos de trabajo, su
5. Ciencia referida a u n sustrato territorial régimen de cultivos y, en f i n , sus consecuencias incluso en la
morbilidad y mortalidad de los habitantes.
E n su obra Rencontres de la géographie et de la sociologie, Igualmente significativas, con respecto a la necesidad de u n
M a x Sorre destaca especialmente que la geografía "está f u n - soporte territorial, son las consecuencias geográficas de las m o t i -
dada en una disposición para considerar las cosas en función vaciones psicológicas. L a ciudad de Mendoza, destruida casi
de la tierra". Es indudable que en una región el vínculo
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totalmente por u n terremoto en 1861, se extendió luego fuera de
geográfico más neto, el que une positivamente a los grupos su sitio primitivo, hacia el oeste, hasta abarcar a principios d e l
humanos, es la participación conjunta en la explotación del siglo la llamada hacienda de San Nicolás. E n este nuevo empla-
suelo. E l sustrato territorial es la base ineludible de toda zamiento, sobre aproximadamente 70 hectáreas, el plano adop-
realidad geográfica. L a calificación de u n hecho, desde este tado respondió no sólo a razones urbanísticas, sino a previsio-
ángulo, tiene como guía esta referencia mediata o inmediata nes frente a la posibilidad de nuevos sismos: plazas amplias
a la tierra, entendido este término en sentido amplio. simétricamente dispuestas (Independencia de 4 ha, España,
Volviendo a casos ya presentados, ahora desde otro punto Italia, San Martín, Chile) y avenidas de 25 metros de ancho
de vista, es evidente que, en principio, las lenguas, las religio- (Colón, Sarmiento, Las Heras, Belgrano, M i t r e , San Martín).
nes y las formas de gobierno son producto de las convenciones Se quería disponer de lugares de refugio por si ocurrían
de los hombres y se mantienen como efectos de presión social. otros movimientos sísmicos. Ese cuidado se tradujo, pues, en
Su adopción y su extensión obedecen a una causal histórica u n diseño especial de esta parte de la urbe, del mismo modc
y no responden normalmente a motivaciones de tipo telúrico. que siguió pesando en el estilo de las construcciones, bajas y
Presentar simplemente su repartición por países no significa con patios abiertos.
—como ya se dijo— otorgarles alcance geográfico, porque la Cualesquiera que sean los impulsos que evoquemos, religioso!
circunstancia de que Suiza sea protestante y España católica, o psicológicos, no son —por supuesto— geográficos en sí sinc
de que en Gran Bretaña exista monarquía y en Italia una por las modificaciones que provocan en el cuadro espacia
república, no se conecta con incitaciones de tipo espacial. sobre el que inciden. Los factores de explicación iluminan la:
condiciones de ese hecho geográfico y lo refieren a u n sustrat<
1
Cholley, A . , La geógraphie. Guide de Vétudiant. Presses Universi- territorial.
taires de France. París, 1951.
2
Sorre, M . , Rencontres de la géographie et de la sociologie, pág. 51, a Deffontaines, P., Géographie et religions, 4* edición, Caliimard. P a
Riviére. París, 1957. rís, 1948.
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de geografía activa en lugar de geografía aplicada, así como


6. Ciencia activa hay quienes optan por la expresión "aplicaciones prácticas de la
E l término "activo" puede servirnos para aclarar algo esencial geografía". Esta cuestión candente —diríamos de moda— en
en torno de lo geográfico, relacionado con la enseñanza y la el decenio que transcurre, es una etapa más en la clarificación
investigación, así sea como preanuncio de u n desarrollo más de objetivos de la ciencia geográfica.
extenso de este último punto, en el apartado final de esta Tradicionalmente, la geografía ha sido considerada como una
obra. ciencia de cultura, y quien se ocupaba de ella tenía u n solo
Los caracteres de la ciencia geográfica, ciencia de lo concreto horizonte de trabajo: la enseñanza. Sin extendernos en el
basada fundamentalmente en la observación, sólo hacen com- tema, no hay duda de que el geógrafo, en v i r t u d de su misma
patible su efectivo aprovechamiento en las aulas, con las formación, está en condiciones de lograr una visión integral de
normas del método activo. E l contacto directo con la realidad los problemas. Su a p t i t u d en ese sentido l o habilita perfecta-
es factible mediante la utilización de las posibilidades del mente para intervenir en los intentos de instalación de los
medio local, rural o urbano, por lo cual deben preconizarse grupos humanos o en el mejoramiento de los ya existentes.
las salidas frecuentes a l terreno en el contorno accesible a l ¿Cuál sería su aportación en la planificación? Sucintamente:
alumno, o con excursiones bien organizadas. E l mejor modo preparador del sustrato y coordinador, para el mantenimiento
de enseñar geografía, eficaz y activamente, es someter los hechos del equilibrio d e l conjunto. E l geógrafo no da las soluciones
a la observación directa. Ya que ello no es siempre posible, parciales, porque los requerimientos técnicos en cada aspecto
por razones obvias, es menester recurrir a las variadas formas exceden su formación; pero plantea los problemas y los inte-
rrogantes en el apoderamiento del espacio, los entrega al
que permiten recrear hechos y marcos espaciales, con inter-
especialista en el sesgo correspondiente, y refrena las des-
vención dinámica del estudiante. L a confección de croquis,
viaciones que hagan peligrar el equilibrio o la armonía de
diagramas y aparatos de tipo diverso, el uso de la mesa de
la combinación. Su labor es de actualización permanente
arena o el modelado de formas de reheve, las colecciones, son
de una realidad, también en constante modificación.
algunos de los recursos bien expresivos, de una actitud edu-
cativa que debe tender fundamentalmente a favorecer la acti- E l despertar hacia una geografía aplicada ha sido nada
vidad del alumno, bajo la guía del profesor o del maestro. más que eso: u n despertar o u n descubrir. Exageran quienes
Conviene dejar bien aclarado, también, que el mutuo apoyo afirman que la geografía tenía hasta ahora sólo u n valor
de las dos formas de observación, más que aconsejable, es contemplativo, ya que su plasmación de la realidad podía ser
imprescindible. Las maneras de actuación del educando de- el basamento de realizaciones prácticas; exageran también
ben ser graduadas de acuerdo con su evolución psicológica, quienes pretenden que hoy se convierta, por sí sola, en una
pero en todos los casos, desde las primeras experiencias en ciencia "hacedora" del f u t u r o , lo cual no entra en los cálculos
la clase, hasta la monografía regional, existe la obligación de del geógrafo, por formación y finalidad.
dar impulso a su energía, de despertar y encauzar su capacidad L a postura activa es una condición esencial de la geografía,
de observación y de raciocinio, mediante estímulos adecuados. que muestra las virtualidades que es necesario aprovechar
E n otras páginas de este mismo libro se encontrarán, desarro- para una mejor organización del espacio, y lo hace con u n
llados, ejemplos pertinentes, basados en la observación directa sentido dinámico que reconoce movimientos, tendencias y pro-
e mdirecta. blemas por superar.
Hemos forzado esta reflexión sobre el carácter activo de la
geografía, para derivarla hacia el campo de la enseñanza. Pero 7. Ciencia humanística
la palabra sugiere, en el proceso dialéctico de consolidación
de nuestra disciplina, el vuelco hacia una aplicación de las Uno de los prejuicios más arraigados es considerar a la
investigaciones geográficas. Algunos autores prefieren hablar geografía como una ciencia natural, en la que el hombre y su
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actividad representan u n papel marginal. Este punto de vista hombre se trazan, previamente, sobre la base de dehmitaciones
—inadmisible a esta altura de la evolución de la ciencia— se naturales, administrativas o históricas. E l procedimiento, sin
manifiesta tanto en la temática de la geografía general como embargo, debe ser inverso: son las sociedades humanas, con
cuando se encaran estudios de sectores espaciales restringidos. su poder de iniciativa, las únicas capaces de estatuir u n
L a primacía concedida a lo físico se explica por la época ordenamiento del espacio, y por eso el cuadro ha de ser fijado
y el modo de nacimiento de la geografía científica. Los avances a posteriori, una vez que se establezca hasta dónde llega esa
más notables de ella se produjeron en la segunda m i t a d del forma de organización. Las condiciones físicas y biológicas
siglo x i x . E r a , justamente, el período de prodigioso desarrollo se encuentran entre los factores de explicación —nada despre-
de las ciencias naturales, armadas con métodos seguros y en ciables por cierto— que se agregan a lo humano con el objeto
condiciones de traducir en leyes los resultados de sus trabajos. de integrarse.
Fueron naturalistas los primeros que trataron de estructurar Todos los rasgos que distinguen a la geografía dan prueba
nuestra ciencia, que hasta entonces ofrecía únicamente u n de que es el hombre lo esencial en su caracterización. E n
interés descriptivo. Los intentos de explicación se centraron primer lugar, hay que tomar en cuenta lo que significa la
en l o natural y el hombre apareció desdibujado, en u n contorno elección de su dominio. Si la superficie terrestre es el gran
físico que incluso lo dominaba, según la concepción determi- escenario en el cual se presentan los hechos y fenómenos que
nista. L a reacción traería, desde principios del siglo x x , con interesan a la geografía, lo es no tanto porque en ella se
el posibilismo, u n llamado de atención, a veces exagerado, produce la confluencia de las tres esferas constitutivas del
sobre el papel del hombre como transformador de la superficie planeta, sino especialmente porque es el asiento de la vida
terrestre. y de la actividad del hombre. E n segundo término, es preci-
Mientras tanto, la difusión de esa naturaleza traspasó el samente la acción de los seres humanos lo que confiere su
océano y se instaló en América. Este escenario no hizo más mayor riqueza a los complejos espaciales. Podríamos decir,
que afirmar el deslumbramiento por lo físico, frente a las selvas en ese aspecto, que las combinaciones son más intensamente
inmensas, los desiertos infinitos y los ríos gigantescos, que geográficas cuando el hombre se incorpora a ellas y, en
diluían la presencia de los grupos humanos. E n u n continente consecuencia, cabe conceder u n rango preeminente y una
de menor densidad demográfica y cultural, intelectualmente atención particular a ese componente principalísimo del objeto
menos dinámico, esta concepción naturalista de la geografía geográfico. Por último, y cada vez en mayor escala, la finalidad
echó profundas raíces y podemos decir que aun hoy cuesta de los estudios geográficos tiene su centro en el hombre. L a
superarla. superficie terrestre se humaniza hasta adquirir ese sello en
E n la clásica división de lo geográfico —físico y h u m a n o - dimensiones insospechables. L a intervención de las colectivi*
este último aspecto quedó relegado. L a dualidad se ha man- dades en la transformación d e l planeta es día a día más
tenido, y siempre se concede u n desarrollo preferente a lo visible. E l hombre es u n agente geográfico de primerísima
natural. Basta considerar los planes y programas de enseñanza importancia, y sería ocioso detenerse a mencionar los ejemplos
para certificarlo elocuentemente. Las asignaturas que apuntan de todo tipo que demuestran hasta qué punto ha impreso su
a lo físico-natural predominan, y lo mismo atestiguan los con- marca en el medio. Las posibilidades que le ofrece una técnica
tenidos de los programas. Suelen desarrollarse exhaustivamente en permanente progreso, permiten prever que en el futuro
los asuntos referidos a astronomía, geología, reheve, hidrografía, no ha de quedar, prácticamente, ningún rincón sin su huella.
clima, vegetación, mientras que en dos o tres capítulos ter- E l hombre es el único ser en condiciones de crear medios
minales se introducen la población y la economía. Los estudios nuevos, con los cuales quiere lograr superiores condiciones de
regionales adolecen del mismo prejuicio. E n ellos, las colec- existencia. Amplía sin cesar la ecumene y crea paisajes que
tividades desempeñan u n papel subordinado, hasta el extremo llevan su sello. Con tales presencias y tales perspectivas, se
de que los marcos en que se consideran las actividades del justifica el objetivo que hoy inspira a la ciencia geográfica:
28 L A GEOGRAFIA E N L A REPUBLICA A R G E N T I N A
N A T U R A L E Z A D E L A GEOGRAFIA 29

establecer el grado actual de la organización del planeta por L o q u e n o d e b e ofrecer d u d a s es l a actitud e n l a consi-
obra de su principal habitante. deración d e s e c t o r e s o c u p a d o s p o r e l h o m b r e o e n l o s q u e
éste p i e n s a i n s t a l a r s e . A q u í , e s e l g r u p o e l q u e i m p r i m e l a
Epistemológicamente, esto tiene una gravitación decisiva. L o
dirección, f e l i z o d e s a f o r t u n a d a , p a r a m o l d e a r l a r e g i ó n ,
humano n o puede jugar u n papel de segundo orden sino que,
y es él, e n t o n c e s , e l q u e d e b e s e r v i r d e n ú c l e o o f o c o p a r a
por lo contrario, es la garantía de la unidad de la ciencia.
i n c o r p o r a r l o s h e c h o s físicos c o n e l a l c a n c e n e c e s a r i o p a r a c o m -
Puede evitar el estallido frente a la tendencia a especializarse,
p r e n d e r e s a ocupación. D o s e j e m p l o s p u e d e n orientarnos.
a que se ve impelido el estudioso, a causa de la amplitud de
Estudiar la horticultura en M e n d o z a 8
supone apelar, como
los hechos a considerar y del perfeccionamiento de los métodos
e l e m e n t o s d e explicación, a l a s c o n d i c i o n e s l o c a l e s d e l c l i m a
de análisis; puede evitar la falsa disyuntiva de una geografía
e n relación c o n l o s c i c l o s v e g e t a t i v o s d e l a s e s p e c i e s c u l t i v a d a s
física y de otra humana, divorciadas y enfrentadas al peligro
y l o s f l a g e l o s q u e l a s a f e c t e n , l a s características d e l o s s u e l o s ,
de una quiebra de los principios específicos de la ciencia
l a s p o s i b i l i d a d e s y l o s s i s t e m a s d e irrigación; p e r o n o tendría
unificadora. justificación e x t e n d e r s e d e t a l l a d a m e n t e — c o m o l o h a c e n q u i e n e s
L a mayoría de los autores reconocen hoy el carácter antropo- r e s p e t a n los e s q u e m a s l i n e a l e s — e n l a geología, e n l a d e s -
céntrico de la geografía. Colocar en primer plano el estudio cripción d e l o s ríos o e n l o s r a s g o s d e l c l i m a r e g i o n a l ( t e m -
de los problemas humanos, en el contexto geográfico, fortalece p e r a t u r a s y p r e c i p i t a c i o n e s m e d i a s , isóbaras, e t c . ) q u e n o n o s
en definitiva los intereses ontológicos y metodológicos de la a c l a r a n sino m u y m a r g i n a l m e n t e l a m a r c h a d e l a producción.
ciencia. " L a geografía —dice P. George— aparece así como L o m i s m o c a b e d e c i r d e l a inclusión d e capítulos s o b r e f i t o -
una ciencia del espacio en función de lo que éste ofrece geografía o z o o g e o g r a f í a . T o d o e s t o , b i e n e n t e n d i d o , e n l o
o aporta a los h o m b r e s . . . E l estudio de u n elemento del q u e atañe a l o s e l e m e n t o s n a t u r a l e s d e l c o m p l e j o . E l c r i t e r i o
cuadro natural regional o local, y de sus transformaciones será d i f e r e n t e s i n o s o c u p a m o s d e l a explotación d e l petróleo
eventuales, no es de esencia geográfica si es considerado como en Salta. E s evidente q u e , e n esta oportunidad, son d e enorme
u n f i n en sí. E n efecto, en este caso, no sale del dominio de las i n c i d e n c i a los c a r a c t e r e s geológicos d e l sector, b a s e d e l a s
ciencias naturales." Por lo tanto, u n hecho físico será abordado
4
c o n d i c i o n e s d e p r o d u c c i ó n , y q u e , e n c a m b i o , carecería d e
en cuanto influye en la presencia geográfica de los grupos sentido detenerse e n los rasgos d e l suelo y d e l c l i m a , c o m o
humanos. n o s e a e n e s t e último c a s o p a r a señalar s u s e f e c t o s e n l o s
Surge aquí el interrogante de cómo saber anticipadamente s e r e s h u m a n o s q u e allí t r a b a j a n .
lo que contribuye o no —en el plano físico— a explicar las
E s t a atención p o r e l h o m b r e y s u a c t i v i d a d , e n s u m a ,
cosas en función de la actividad del hombre. L a respuesta
g a r a n t i z a l a u n i d a d d e l a geografía e n c u a n t o e v i t a e l r i e s g o
debe ser distinta según se trate de geografía general o de
d e dispersión f r e n t e a l a s s o l i c i t a c i o n e s d e c a m p o s d e i n v e s -
geografía regional.
tigación — e s p e c i a l m e n t e e n e l a s p e c t o n a t u r a l — q u e h a g a n
Es perfectamente lícito que quien encara u n problema geo-
p e r d e r a l g e ó g r a f o e l s e n t i d o d e s u misión y l o v a y a n t r a n s -
morfológico o climático lo profundice con todo el rigor posible,
formando, insensiblemente muchas veces, e n u n especialista
dentro de las normas del método geográfico. L o está prepa- d e d i s c i p l i n a s sistemáticas. P o r o t r a p a r t e , s i s e a c e p t a e s t a
rando, eventualmente, para referirlo a una situación humana, primacía, caerán p o r s u p e s o l o s e s q u e m a s rígidos q u e t a n t o
en cuyo caso concreto utilizará de sus conclusiones lo que se daño h a n c a u s a d o a l a geografía, p o r q u e e n última i n s t a n c i a
vincule con el objetivo esencial. D e todos modos, no hay que constituían s i e m p r e u n a f o r m a d e i n v e n t a r i o , a l c r e a r c o r n -
perder de vista que nos encontramos ante hechos de superficie il Velasco, Matilde I . , " L a horticultura en Mendoza. L a técnica agrícola,
que integran el marco, por l o menos potencial, en donde la estructura agraria y el valor económico de las hortalizas". Boletín de
habitan los grupos humanos. Estudios Geográficos, vol. X , N ° 39, págs. 41-89, Instituto de Geografía.
4
George, P . , La géographie active, pág. 11, Presses Universitaires de Mendoza, 1963.
F r a n c e . París, 1984.
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partimientos desvinculados que le quitaban su esencial valor alcance de otros especialistas, pese a la capacidad indudable
de síntesis. H a y que desterrar esas fórmulas estereotipadas que posean en su campo de trabajo. Es decir, que toda
que —capítulo más, capítulo menos— obedecen a u n alineamiento planificación exige u n previo y sólido conocimiento geográfico
(situación, geología, relieve, hidrografía, clima, vegetación, del medio y una percepción de conjunto, por lo cual el geógrafo
población, economía) en el que no se reconocen elementos es indispensable en los equipos a los que suele encargarse
relevantes n i concatenaciones. esa misión.
U n a reflexión final se impone en cuanto a la ubicación E l meollo de lo expuesto anteriormente se encuentra —vol-
incuestionable de la ciencia geográfica en el cuadro univer- viendo a algo ya expresado— en la especial manera de dirigirse
sitario: las facultades o departamentos de humanidades. a la realidad que es consustancial a lo geográfico: el enfoque
metodológico regional. L a geografía regional —sobre la cual
8. Ciencia de l a organización del espacio se insistirá más ampliamente en este libro— estudia sectores
espaciales coherentes, en el ámbito físico, biológico y humano.
Todos los caracteres y los objetivos de la geografía se Mediante la consideración de las interacciones de sus inte-
condensan en una afirmación sustancial de su personalidad: grantes, quiere arribar a la síntesis que los define y les da
ciencia de la organización del espacio. Dentro de la tónica originalidad. Esa actitud siaatética es la expresión superior
que distingue el dominio, el objeto y la finalidad de lo del espíritu geográfico, le acuerda a la geografía su valor
geográfico, esta puntualización confirma sobre todo el enfoque científico y abre puertas a sus amplias posibilidades de
humanístico y el valor de aplicación de la disciplina. E n efecto, aplicación. ;
únicamente el hombre —actuando en sociedad o aportando
iniciativas que ésta adopte— es el ser vivo en condiciones
9. Interés y valor educativo de l a geografía
de producir u n ordenamiento de la superficie terrestre. Por
eso ha podido decirse que: " E l hombre es, en cierto modo, Los rasgos distintivos mencionados, denotan ya la importancia
responsable de la Tierra: no debe d e g r a d a r l a . " Resalta así
6
y el valor educativo de la geografía.
el aliento humanístico de la geografía moderna, no dentro de Ciencia de lo concreto, estimula sobre todo la capacidad
u n frío cientificismo sino de una postura enaltecedora de la de observación. L a desarrolla, en primer término, en el con-
acción del hombre en su enfrentamiento con el medio. Orde- tacto con lo local, de t a l modo que provoca u n positivo
namiento significa equilibrio, traducido en la búsqueda de interés y simpatía por el lugar en que se habita. L a f o r t i f i -
los recursos que aseguren la subsistencia y el bienestar de la cación progresiva de esa facultad permite una actitud com-
humanidad; ordenamiento significa amor al prójimo y respeto prensiva de la realidad, en cualquier ambiente que sea. L a
por la obra de la Creación. enseñanza iniciada a partir de lo concreto servirá luego para
Asimismo, si es de incumbencia de la geografía esa tarea excitar la imaginación y comprender así las características de
p r i m o r d i a l de organizar, es ilógico dejar de lado al geógrafo comarcas lejanas, objetivadas sólo por recursos indirectos. L a
en cualquier planificación del espacio. Su formación garantiza observación dirigida, por otra parte, tiende a la formación
el intento de aprehensión de los variados componentes de la de u n sentido crítico que ayuda a discernir en toda realidad
realidad y, por ende, evita los fracasos provocados en muchas lo típico, lo normativo, desechando lo que únicamente tiene un
oportunidades por la visión parcial de los problemas. L a ventaja alcance de curiosidad, anecdótico o turístico. Adjudicamos
reside también en una superior predisposición para apreciar la también gran importancia a los modos indirectos de obser-
interpretación de l o físico y de lo humano, que no está al vación —la carta geográfica en especial— que presentan situa-
ciones plasmadas, más expresivas de lo sintético y de las
Deffontaines, P., "¿Qué es l a geografía humana?" Boletín de Estudios
conexiones entre las cosas. D e todos modos, es indispensable,
6

Geográficos, vol. I I , N « 6 , pág. 78, Instituto de Geografía. Mendoza,


1950. didácticamente, el apoyo constante de ambas formas de ob-
32 L A GEOGRAFIA E N L A REPUBLICA A R G E N T I N A

servación y su empleo es inexcusable tanto en la investigación


como en la enseñanza.
Ciencia explicativa y de síntesis, la geografía permite una
ejercitación vigorosa del juicio y del razonamiento. Su v i r t u d
formativa en este sentido debe ser graduada en la enseñanza,
de acuerdo con la evolución psicológica del niño y del ado-
lescente, desde las nociones de base iniciales hasta u n ciclo
secundario en el que la búsqueda de los porqué y de las
correlaciones será permanente. Análisis, discriminaciones parcia-
les, comparaciones, culminarán en recomposiciones que originen
una actitud sintética frente a la realidad, cuya manifestación
última son las monografías regionales y el estudio de los gran-
des problemas mundiales. L o inaceptable es la insistencia en
presentaciones meramente descriptivas y la exageración en el
empleo de la memoria. Esto no significa que no haya que rete-
ner cifras y nombres, pero esos esfuerzos se apoyarán en la
observación directa e indirecta, para tender al desarrollo de una
memoria visual.
Ciencia humanística, nuestra disciplina encierra lecciones ma-
ravillosas para despertar sentimientos de solidaridad y trans-
mitir una noción acabada de la verdadera dimensión del h o m -
bre. Ante todo, las variadas muestras de enfrentamiento con
la naturaleza dan fe de la necesidad de unión de los grupos
para lograr resultados satisfactorios. Esa cooperación es cada
vez más urgente, en una época en la cual los problemas se plan-
tean en escala mundial, dado el empequeñecimiento de las
distancias. L a insistencia en estos puntos de vista es siempre
un llamado hacia la unidad de la especie humana, hoy impres-
cindible para superar los grandes problemas que se han agu-
dizado: la miseria, el hambre, la elevación del nivel de vida
y el mejoramiento espiritual de los individuos.
Ciencia activa, en consonancia con lo anterior, corresponde
una toma de conciencia del lugar que está reservado a la
geografía en el modelamiento de la superficie terrestre, para
un mundo mejor estructurado, mejor ordenado con vistas al
bienestar de las colectividades. Junto a otros especialistas,
a quienes está reservado u n gran papel en la preparación de
ese futuro, el geógrafo asume una función de v i t a l interés,
como representante de una ciencia que tiende a la comprensión
integral de la realidad.

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