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La Geopolítica Social de Hugo Chávez


Texto: Teniente Coronel Edgar Alejandro Lugo Pereira*
Especialista en Historia Militar

Escribir sobre Hugo Chávez es una tarea prodigiosa y a la vez retadora.


Pues, ¿Cómo imprimir ideas sobre un personaje histórico que en vida construyó
un legado proyectado para las generaciones futuras? ¿Cómo establecer
parámetros de comprensión historiográficos, sin tomar en consideración lo
intrincado que significa tratar la obra de un ser humano en cuerpo presente y con
todos los mecanismos del poder vibrando en armonía y sincronización perfectas?

Por ello vamos a revisar una faceta de un liderazgo incuestionable,


basándonos primordialmente en la alquimia de los sentidos, la pasión abrumadora
del amor incondicional y bien correspondido de un pueblo, así como de la
maquinaria de pura voluntad de millones de seres humanos, que con su energía
consumaron la realización de un sueño tan complejo como la vida misma.

El gran enfrentamiento

Para combatir el modelo económico del capitalismo era necesario


presentar un espejo para darle batalla, y no conformarse sólo con reflejar sus
ataques en una clásica y agotada estrategia de defensa por imitación, sino
responder con la mayor potencia posible sus andanadas ofensivas, buscando con
el contra ataque, causarle tanto o más daño del que pretendía obtener nuestro
enemigo al agredir a su contendor, trayendo como consecuencia el debilitamiento
de su sistema de avasallamiento en todas sus facetas.

¡No hay escenario de confrontación más odioso y recalcitrante que estar en


completa incertidumbre!

Cuando hacemos referencia a la geopolítica social, Hugo Chávez logró


rescatar los planteamientos históricos legados por los defensores y activistas en
pro de la materia social. Él entendió tácitamente, previo análisis y comprensión de
las corrientes filosóficas del pensamiento formal y de las corrientes del pensar
cotidiano representado en la vida del ciudadano común, que el efecto contundente
del éxito de cualquier plan estaba sustentado en ganarse la voluntad de los
pueblos, no de sus sistemas. Es la gente quien necesita ser inspirada, las
estructuras en sí carecen de sentimientos; de allí podemos suponer la perfección
de las instituciones, los seres humanos son imperfectos, y en esas
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imperfecciones, se encuentran las brechas para debilitar los modelos políticos,


económicos y sociales, agresores de la sociedad.

Para eso se requiere la construcción de un mapa mental que defina


claramente la geografía contentiva del funcionamiento del sistema susceptible de
ser atacado. Infiriendo que Hugo Chávez en el proceso de creación política de su
pensamiento, pudo observar las fisuras que el óxido de la ineptitud política cubrió.
No era de extrañar que se adelantara a los acontecimientos que más temprano
que tarde, provocarían la materialización de las peores amenazas que atentarían
de hecho contra la estabilidad de un Estado absurdo y lento en sus progresiones
sociales, que no supo, ni pudo, ni quiso identificar, para corregirlas a tiempo.

¿Qué son los sistemas sin la participación directa de los seres humanos,
de la gente que los dirige? ¿Qué han pretendido los tecnócratas de la actualidad
conseguir con la invisibilización y banalización de las sociedades sometidas a un
proceso de erosión de sus valores, sustituidos constantemente por someros
espejismos de abundancia y paz consensual emanados de pseudo valores del
mercado?

Máximos logros para pruebas extremas

Hugo Chávez como planificador estratégico pudo hilar fino, entretejiendo


las fibras sociales que se encontraban desmadejadas, enredadas y anudadas bajo
el peso del olvido de la conciencia de los gobernantes, responsables de garantizar
precisamente que no se dañara el tejido social de sus ciudadanos. Hecho fatal que
nos condujo desde principios de la década de 1970 hasta finales de los 90,
irremediablemente hacia un proceso de anarquía política muy bien dirigido por los
poderes hegemónicos del orbe, bajo el signo de una permanente e indetenible
corrupción, erosionando a la sociedad venezolana hasta convertirla prácticamente
en un conglomerado de despojos sociales, estructura deshumanizada y sin
conciencia histórica.

Estos elementos en la actualidad constituyen claves estratégicas


fundamentales, para doblegar el espíritu nacional, el sentimiento patriótico, y da
por hecho la cancelación del ejercicio de la soberanía de los pueblos, que buscan
sobrevivir en el concierto de naciones.

Era de suponerse, cuando de conciencia política se trata, que surgiría un


conductor popular con un raciocinio político superior a lo esperado por los
arquitectos sociales burgueses, los cuales iban a recibir su absoluta derrota, ante
el poder del mismo razonamiento pero a la inversa (arquitectura popular),
cabalgando furiosa, desde las profundidades de los sentimientos de un pueblo
decepcionado por los mismos hermanos que debían protegerlo, pero convertidos
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en verdugos gracias al poder del gran capital; se encargaron de castigarlos. Los


pueblos clamaban en silencio, resistiendo con estoicidad los avatares de las
tormentas desatadas por la codicia de un enjambre de oligarquías depredadoras,
que sólo deseaban seguir alimentando su pasión por el ego representado en
rancios abolengos de un pasado absurdo y colonizador.

He aquí, entonces, el elemento catalizador de toda una geopolítica social


creada por Hugo Chávez, con la idea suprema de proteger a la ciudadanía
américo-meridional y de otros continentes, de los embates agresivos y
destructores de las ambiciones de los neocolonizadores, que han desarrollado una
estrategia mordaz y confiscadora de la conciencia de los pueblos, apostando
todos sus recursos de dominación, conduciendo a las sociedades afectadas hacia
la desaparición de su identidad, sustituyéndola por antivalores representados en el
consumismo, el mundo del entretenimiento, la frivolidad, el debilitamiento de los
sistemas educativos y la negación absoluta de sus propias realidades. Por tal
geopolítica social novedosa, entendemos en un primer esbozo categorial.

“Todos aquellos discursos y desempeños políticos de esencia


bolivariana y liberadora, dinamizadores de lo social, cuyo objeto es producir
y ejecutar estrategias plurales de ruptura de las hegemonías que pretenden
el sometimiento de los pueblos”.1

Hugo Chávez no sólo generó los principios básicos de este enfoque, sino
que lo ejecutó con tal maestría, que difícilmente podrá ser superado en la
habilidad política y comunicacional con que la llevó eficazmente a la práctica.

Partiendo de modelos geopolíticos, podemos inferir que lo más importante


para Hugo Chávez, fue sin duda el ser humano, no los sistemas. Al atender las
necesidades del pueblo entendiendo en el proceso sus carencias y sus
sufrimientos, logró tomar el control de la situación social para satisfacerla de
manera sistémica. Todo en el proceso revolucionario debía tener una lógica de
ejecución. Es por lo que actualizó sin cesar el sentido del proverbio clásico:

“¿Por qué darle el pescado a la gente? Hay que entregarle la caña y


enseñarle a pescar”.

Él comprendió definitivamente, la importancia estratégica de someter los


sistemas sociales al servicio de los pueblos, esto fue un éxito imposible de ser
1
Esta caracterización recoge algunos atributos sobresalientes para construir una definición rigurosa
de geopolítica social. Es una primera aproximación a este objeto, y escapa por lo tanto al alcance
de este artículo, cuyo énfasis reside más bien en presentar la vigorosa conexión entre lo
cognoscitivo y la praxis que operó en el Comandante Presidente Hugo Chávez a propósito de
problemas de la construcción del mundo pluripolar. Debo expresar mi gratitud al Lcdo. Duilio
Medero, del CEOFANB, por las estimulantes discusiones sobre estos tópicos.
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superado por ningún modelo existente hasta la fecha y continuará consolidándose


en la medida que los gobernantes de las naciones hermanas lo pongan a prueba,
generando un efecto aglutinador de voluntades que sumadas en un proceso
ideológico liberador ha convalidado de hecho y de derecho, un nuevo mapa
geopolítico, donde las naciones involucradas en el proceso, han dejado bien claro
su intención de no retorno. Con tal fin se han creado las organizaciones hechas a
la medida del espíritu de colaboración en los ámbitos políticos, económicos y
sociales, permitiendo a la vez, la creación de los instrumentos necesarios que
fortalecerán la articulación de los sistemas a través de las políticas de Estado
diseñadas para cada fin.

En catorce años han nacido en América tantas organizaciones de carácter


integracionista, que han apaleado de manera literal todas las intenciones de
imponer políticas foráneas de intromisión supranacional. La Organización de
Estados Americanos está cuestionada y se ha convertido en una oficina
burocrática y con una gran carencia de credibilidad para resolver alguna
discrepancia seria en la región. La ONU, a pesar de los grandes esfuerzos y
recursos que en materia de resolución de conflictos ha empeñado, tiene al Medio
Oriente, Asia y África en permanente estado de beligerancia, algunos de estos
países -Irán y Corea del Norte- con potencial peligro de desencadenar una guerra
nuclear, que traería consecuencias terribles de carácter global e irreversible.

La América Meridional, como lo clamaría el Padre de la Patria El Libertador


Simón Bolívar, debe conformar una confederación de Estados que puedan
oponerse a cualquier amenaza que atente contra la prevalencia de la paz en la
región. Ése era su gran proyecto político inconcluso. Sin embargo, es Hugo
Chávez quien materializa definitivamente los caminos de la integración de los
pueblos américo-meridionales, y algo de trascendental importancia: marcó el
sendero de cualquier otro pueblo del orbe que desee abrazar los preceptos de lo
pluricultural, la libre determinación y la paz. Esta fuerza expande los límites de la
dimensión sociológica de la geopolítica, lo cual conceptuaríamos como capital
para una “geopolítica social”.

Petrocaribe, Petrosur, ALBA, CELAC, ASA, UNASUR, Telesur, Radio del


Sur, Banco del Sur, Sistema Unitario de Compensación Regional (SUCRE), entre
otros mecanismos políticos, sociales y culturales, forman parte del sistema de
socialización activa que le ha permitido a Venezuela, fortalecer su posición como
elemento de integración y de liderazgo geopolítico, más allá de las corrientes
académicas rectoras de la materia. ¡Esto es excepcional! Está fuera de los
parámetros que los tecnócratas han utilizado para analizar el caso venezolano.
¡Esto es tener el poder originario!
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El 5 de marzo de 2013, fue una fecha ratificadora del mensaje de paz,


amor e integración social en el ámbito mundial del hombre que sensibilizó a la
humanidad. Durante diez días, se dieron cita en Venezuela más de 50 jefes y jefas
de Estado, cancilleres, ONG, organismos supranacionales, colectivos sociales de
diversas tendencias, representantes religiosos, y sobre todo el protagonista
principal: el pueblo soberano, el hombre y la mujer de calle, el niño y la niña que
los acompañaban, todos con el corazón completamente abatido por la pérdida,
pero a su vez resucitando la esperanza en cada latir, en cada respiro, en cada
mirada llena de compromiso histórico con las generaciones por venir y con el peso
de la responsabilidad de mantener el legado reivindicador de los pueblos,
garantizando su omnipresencia.

He aquí el compromiso rotundo que Hugo Chávez adquirió con la


humanidad. ¡Estábamos escasos de héroes! Él con sus circunstancias propias y
ajenas, trascendió a los altares de las conciencias de los pueblos del mundo,
como el hombre bueno, el del corazón sensible, el hombre solidario transfigurado
en amor de madre-padre, el soñador de la patria grande, la patria de Bolívar.
Soñador irredento de una geopolítica social enaltecedora. En fin…

“…Otro hombre vencedor de las dificultades…”.2

* Especialista en Historia Militar.

2
Parafraseando a Miguel Acosta Saignes en su obra Acción y utopía del hombre de las
dificultades, Ediciones Casa de las Américas, La Habana, 1977. [Libro galardonado con el Premio
Extraordinario “Bolívar en Nuestra América”, 1977.]

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