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Hermenéutica de los derechos humanos en América Latina: estado del arte,

discusiones y posturas epistémicas


Orlando Inocencio Aguirre Martínez1
Resumen

La hermenéutica de los derechos humanos en América Latina tiene énfasis en el concepto de


diálogo y de interculturalidad. Las discusiones aportadas por Mauricio Beuchot, Boaventura
de Sousa Santos, Ana Luisa Guerrero y otros posicionan tipos de interpretación para
fundamentar los derechos humanos. A pesar de que todas ellas puedan enmarcarse dentro de
una perspectiva crítica, solo algunos posicionamientos pueden tener tal implicancia, por lo
que en el presente ensayo se discuten los alcances de la interpretación de los derechos
humanos realizando una breve inmersión aproximada de las diversas discusiones e
interpretaciones que se tienen en nuestro continente.
Palabras clave: Hermenéutica, Derechos Humanos, Hermenéutica de los derechos
humanos, Hermenéutica diatópica, Hermenéutica analógica.
Abstract

Hermeneutics of human rights in Latin America has emphasized the concept of intercultural
dialogue. The discussions provided by Mauricio Beuchot, Boaventura de Sousa Santos, Ana
Luisa Guerrero and other types of interpretation positioned to support human rights.
Although they can all fit within a critical perspective, only some positions may have such
implications, so in this essay the scope of interpretation of human rights with a brief dip
approximate the various discussions are discussed and interpretations have in our continent.
Keywords: Hermeneutic, Human Rights, Hermeneutic of human rights, Diatopical
hermeneutic, Analogical hermeneutic.
Introducción

La hermenéutica implica un ejercicio de interpretar un concepto y colocarlo en un campo


simbólico o concreto. Tiene la finalidad de materializar en un discurso o en una afirmación
colocando una carga valorativa, dependiendo del que enuncia o el que escucha.

Por tal motivo, se presentan aportes para la construcción de una hermenéutica de los derechos
humanos desde América Latina, tomando como referencias las aportaciones de autores de la
modernidad europea como Martin Heidegger y dando un principal énfasis a las ideas de

1
Becario CONACYT. Maestría en Derechos Humanos. Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP).
México, 2014. Licenciado en Sociología por la Universidad Católica “Nuestra Señora de la Asunción” (UC).
Paraguay, 2013. Ex funcionario del Instituto Social del Mercosur (ISM). Paraguay, 2013. E-Mail:
oaguirremartinez@gmail.com
Mauricio Beuchot y su hermenéutica analógica y a Boaventura de Sousa Santos con su
hermenéutica diatópica.

A los abordajes mencionados se agrega algunas discusiones que constituyen un estado del
arte en materia hermenéutica desde nuestro continente, en el cual se ponen posturas críticas
desde continuadores de las ideas de Beuchot y de Sousa Santos hasta elementos que
colaboran para ampliar las ideas de los denominados teóricos de la perspectiva crítica
latinoamericana en materia de derechos humanos.

La finalidad del presente ensayo es mostrar una radiografía hermenéutica interpretativa de


los derechos humanos desde América Latina que enfatizan el concepto de diálogo con bases
en los tipos de interpretación que se presentan.

Aproximaciones hermenéuticas. Definiciones y aplicaciones

Los derechos humanos poseen una complejidad intrínseca y una hermenéutica propia, con
bases a otras hermenéuticas desarrolladas a lo largo del tiempo.

La hermenéutica denominada “clásica” sostenida por Friederich Daniel Ernest


Schleiermacher, Wilhem Dilthey y Martin Hedegger (Leyva, 2012) plantea elementos que
dan cuerpo al significado etimológico de la hermenéutica: enunciar, comprender, interpretar
(Leyva, 2012: 134).

En lo referido a la hermenéutica del derecho, se mencionan cuatro cánones o estructuras


iniciales para la interpretación: gramatical, que refiere al significado estricto de la norma;
histórico, que analiza el desarrollo pasado hasta determinar las causas del origen de la norma;
sistemático, que refiere al orden interno que debe tener una norma sin contradecir otras
normas que refieran a una misma temática; y la teleológica, que busca interpretar la norma
de acuerdo con la finalidad para lo cual fue creada. (Leyva, 2012: 137).

El nacimiento de la técnica hermenéutica surge con la complejización del fenómeno


del discurso (Leyva, 2012: 142) que se desarrolla al interior de una estructura facilitadora de
diálogos, que llevan a la problematización del fenómeno discursivo.

Las estructuras a la que nos referimos son órganos abstractos que generan hechos
materiales y observables. Citando ejemplos, concepto como “justicia”, “sociedad”,
“comunidad”, “estado”, etc. Pueden ser interpretados de a la luz de los elementos iniciales
de la hermenéutica del derecho. Esos elementos sirven para interpretar estructuras moldeadas
para responder a fenómenos. Otro ejemplo de este tipo de estructuras es el caso del Common
Law2 como sistema jurídico, que se determina por niveles sostenidos por diferentes discursos
cuya finalidad es dejar en claro los patrones para administrar la justicia de la población.

A modo de comprender la aplicación de la hermenéutica clásica, se toma el concepto


de justicia, específicamente, las interpretaciones de Hugo Grocio hechas por Ana Luisa
Guerrero Guerrero (2014) afirmando que “la justicia se determina a partir de la seguridad de
la sociedad. La injusticia es cometer injuria contra la sociedad o atentar contra su seguridad”
(p. 145).

Para seguir con el abordaje interpretativo, el concepto justicia dentro de la norma


jurídica es tomado como concepto-fuerza dentro de las estructuras iniciales de interpretación,
pudiendo tener presencia en otras estructuras que en el presente apartado se adelantará en
presentar y se desarrollara en todo el documento.

A las estructuras iniciales de interpretación se les denominará “dimensión


hermenéutica objetiva”. La existencia de componentes referidos a la tradición de los derechos
humanos, ya sea de primera, segunda o tercera generación, que será explicados con
posterioridad se denominar “dimensión hermenéutica subjetiva”, en concordancia con las
aportaciones de Antonny Giddens3, mencionada por Gustavo Leyva (2012: 186).

La inclusión o no de elementos derivados a derechos individuales tales como el de la


vida, la libertad y la propiedad, la de derechos colectivos como el de la educación, la salud,
el de la elección política y el respeto a la ideología o los derechos ecológicos y de vivir en un
ambiente sano, corresponderán a los aspectos a interpretar dentro de la dimensión
hermenéutica subjetiva de los derechos humanos.

2
Sistema por el cual está regida la tradición jurídica anglosajona. Nació en el siglo XI en Inglaterra posterior a
la invasión normanda a la isla y se convirtió en el pilar del derecho inglés aplicado a todos los países que
Inglaterra ha colonizado (Torres Zárate & García Martinez, 2008)
3
En la propuesta del New Rules of Sociological Method del año 1976, Giddens plantea que para analizar la
teoría social es preciso agrupar en dimensiones objetivas (aquellas teorías que supeditan las estructuras por
encima de lo subjetivo) y subjetivas (también denominadas por él como fenomenológicas, que se encargan de
examinar al actor social o las acciones sociales). (Leyva, 2012: 186)
En tal virtud, la construcción de las dimensiones hermenéuticas objetivas y subjetivas
se sintetiza de la siguiente manera:

Tabla N° 1: Elementos para la construcción de una hermenéutica de los derechos humanos.

Dimensión hermenéutica Dimensión hermenéutica Elementos


objetiva subjetiva hermenéuticos
transversales
Justicia Derechos fundamentales - Comprensión
Comunidad (Gemeinschaft) individuales: (Verstehen)
Sociedad (Gesellschaft) a. Derecho a la vida Camino del lenguaje
Estado b. Derecho a la libertad (Unterwegs zur
- Canon gramatical - Política Sprache)
- Canon histórico - Ideológica Existencia del ser
- Canon sistemático - Religiosa (Dasien)
- Canon teleológico c. Derecho a la propiedad Temporalidad4 (Sein
individual und Zeit)
Derechos sociales - colectivos: Expresiones
a. Educación (Ausdrücke)
b. Salud Enunciado (Aussage)
c. Trabajo Discurso (Rede)
d. Vivienda digna Articulación de
e. Propiedad colectiva comprensividad
Derechos de los pueblos: (Artikulation der
a. Autodeterminación Verständlichkeit)
b. Independencia Articulación discursiva
económica y política (Redende Artikulation)
c. Desarrollo Sentido (Sinn)
d. Medio Ambiente
e. Coexistencia pacífica

4
De acuerdo con Leyva (2012: 155) la traducción de la palabra refiere más a “ser y tiempo”. Se ha optado por
sintetizar en la palabra temporalidad para explicar que cualquier norma o concepto que se quiera interpretar
precisa situar al sujeto en un espacio de tiempo determinado.
f. Identidad nacional y Totalidad del
cultural significado
g. Paz y no agresión entre (Bedeutungsganze)
Estados.

Fuente: Elaboración propia a partir de Guerrero Guerrero (2014), de la Garza Toledo & Leyva (2012), Osorio
(2012), Hobbes (2013), Gramsci (2009) (2011)

El esquema analítico está organizado de mayor a menor subjetividad, explicada en la


columna de elementos hermenéuticos trasversales de la Tabla N° 1 hasta llegar a los
conceptos objetivos con mayor complejidad. Los elementos transversales pueden ser
aplicados para la comprensión de la dimensión hermenéutica objetiva por ser indicadores de
comprensión conceptual con solidez epistemológica trabajada mayormente por Martin
Heidegger (Leyva, 2012: 157).

Las dimensiones hermenéuticas objetivas y subjetivas o la hermenéutica misma no se


pueden observar, bajo ningún sentido, si es que no se tienen presentes los conceptos de
Estado, sociedad y comunidad además del de la justicia. Para tal efecto, se ha procedido a
incluir dentro de las dimensiones hermenéuticas objetivas los conceptos de comunidad
(Gemeinschaft) y el de sociedad (Gesellschaft) trabajados por Ferdinand Tönies (Álvaro,
2010). Estos conceptos están conectados por una forma de unidad particular, pudiendo diferir
en el modo de operación pero obteniendo el mismo patrón. (Álvaro, 2012: 13)

Aplicando una hermenéutica objetiva, la sociedad es un grupo complejo que es


conectada a diversas comunidades (mestizos, extranjeros residentes en país, comunidades
afrodescendientes, pueblos originarios, etc.) que por los influjos de la modernidad han
adoptado el modelo de estado moderno que está regido por la ley y acordado por una
constitución, que en tiempos contemporáneos tiene ya incorporados elementos jurídicos de
tratados internacionales en materia de derechos humanos. Por ende, lo que conecta, relaciona
o une a la sociedad es la ley, con el refuerzo de las diversas subjetividades presentes dentro
de ella.

El concepto de sociedad también puede reflejar un concepto de justicia, que en análisis


de John Rawls descrito por Francisco García Caballero (2006) tendrá como objeto primario
la administración de derechos y deberes primarios con sus respectivas clasificaciones (p. 5),
influidos por una “capacidad moral” que tiene la sociedad para “juzgar cosas como justas”
(García Caballero, 2006: 5).

La comunidad, por su parte, puede prescindir de la norma objetiva y regularse por


mecanismos no formales, acordados de manera oral o impuestos por líderes de las
comunidades, respondiendo a una categoría carismática weberiana. Lo que tiene
preeminencia en la comunidad es la norma no escrita, conocido en el derecho como “usos y
costumbres” que tienen arraigo en la tradición histórica llevada a cabo por los antepasados.
Esta definición coloca a la comunidad en una perspectiva pre-moderna, desde la definición
de modernidad hecha por Saurabh Dube (2013) que habla de que todo lo moderno es aquello
que ha trascendido la tradición (p. 177)

Dicho de otras palabras y de acuerdo al pensamiento de Tönnies, la comunidad estará


diferenciada por una “vida real y orgánica” y la sociedad tendrá la característica de poseer
una “vida ideal y orgánica” (Álvaro, 2010: 14), es decir, una dimensión tradicional-subjetiva
y otra dimensión moderna-objetiva. En ambos elementos existe un concepto de justicia y una
noción de la misma. En el caso de la comunidad será aquello que atente contra las costumbres
y en el caso de la sociedad será aquello que viole la ley o la constitución pactada. Los
derechos humanos, en tal virtud, son un elemento intrínseco de la sociedad que acuerda crear
una institución como el Estado, la gran comunidad protectora de derechos de todas las
subjetividades y de su salvaguarda (Hobbes, 2013: 142) y que actúa por la vía jurídica en la
medida que la sociedad se encuentra ordenada (Gramsci, 2009a: 206)

La hermenéutica analógica de Mauricio Beuchot y su influencia en las dimensiones


hermenéuticas

Existen dos enfoques hermenéuticos que se han consolidado en los últimos tiempos: una
perspectiva unívoca o positivista y otra equívoca o posmoderna (Beuchot, 2010a: 14). De
acuerdo con las bases de Heidegger, Dilthey y Gadamer presentada por Beuchot, la
hermenéutica se define como una ciencia o arte de interpretar textos. La hermenéutica
unívoca, en palabras del autor, privilegiaría la interpretación del autor y la equívoca
privilegiaría las tipificaciones del lector sobre el mismo punto (Beuchot, 2010a: 12).
La hermenéutica analógica pasaría de esta forma a convertirse en un “puente” entre la
hermenéutica positivista y posmoderna, sin caer en las contradicciones y límites que ambas
poseen de acuerdo a los horizontes en los que se sitúan para contemplar el objeto: el texto.
En afirmaciones del autor, el objeto de la hermenéutica tiene una mayor amplitud, ya
que no se reduce solamente al texto sino a discursos, a prácticas y a situaciones cotidianas en
materia de derecho donde la analogía es necesaria.
En lo que respecta a los derechos humanos, Beuchot afirma la necesidad de
implementar la hermenéutica analógica para posibilitar el mejor provecho de las
generaciones de los derechos humanos (Beuchot, 2010b: 130). El diálogo intercultural es
reconocido como parte importante dentro de la aplicación de la hermenéutica analógica. El
concepto de diálogo es indispensable para la comprensión y la emancipación de los alcances
de los derechos humanos por ser comprendidos como un reconocimiento de alteridad
necesaria.
La hermenéutica analógica ha influido para la construcción de la Tabla N° 1 que explica
la matriz para realizar una hermenéutica de los derechos humanos. Su método ayudó a la
identificación de las dimensiones objetivas y subjetivas en colaboración con los aportes de
Giddens. La diferencia es que se aplica el error que comete Beuchot para desmeritar lo que
él denomina hermenéutica unívoca o equívoca, refiriéndose a la hermenéutica positivista y
posmoderna. Simplemente se ha elaborado un esquema para determinar elementos necesarios
para interpretar instituciones y sujetos individuales y colectivos desde su subjetividad.
Quizá en la afirmación anterior pueda verse con cercanía hacia el estilo bechotiano,
pero no es de tal manera. Las apreciaciones para realizar un análisis hermenéutico tienen más
componentes del método aristotélico que el mismo autor reconoce cuando relaciona la
hermenéutica analógica con el derecho, de forma más específica, con los derechos humanos:
“¿Qué hacer cuando las comunidades culturales interpretan de manera diferente esos derechos?
Pasa el fantasma del relativismo, pero también del absolutismo. ¿Cómo lograr la mediación,
de modo que no se lesione la vocación universalista de los derechos humanos y también se
entienda los particularismos? Creo que aquí puede tener cabida la hermenéutica y, en especial
la llamada hermenéutica analógica; no tanto porque use el argumento de la analogía, tan
conocido en el derecho, sino porque trata de cumplir el cometido que dieron a la analogía los
antiguos griegos: los pitagóricos, Platón y Aristóteles, a saber, conjuntar los opuestos sin que
se destruyan, hacer que los contrarios se toquen y, sin que se confundan, obtener lo mejor de
cada uno de ellos” (Beuchot, 2010a: 17)
La hermenéutica analógica tiene, como se observa, más elementos de la hermenéutica
griega. Intenta extraer el espíritu de la analogía, de la comparación de elementos y de
interpretaciones sin atentar contra el centro discursivo de los elementos. En suma, la
hermenéutica analógica es finalmente hermenéutica griega antigua aplicada al razonamiento
de los derechos humanos o de otros derechos.
Esto queda más afirmado cuando Beuchot prosigue analizando los alcances de su
hermenéutica, sobre todo cuando se acerca a discusiones sobre el ser y su devenir. Afirma
tajantemente que el ser humano “busca equilibrio, neutralidad” (Beuchot, 2010b: 133) y que
por ello, por ese espíritu, nace una hermenéutica analógica que a la luz de la analogía se erige
como límites para no caer en los “vicios” hermenéuticos extremos de lo positivista o
posmoderno, plantea una relación de equilibrio y de reconocimiento. Su objetivo final es
consolidar una dimensión de derechos humanos que priorice lo comunitario y lo colectivo
(Beuchot, 2010b: 129).
Estas afirmaciones, desde el criterio que se presentan, conducen a la nada y al vacío.
Los acontecimientos políticos en América Latina han demostrado que la neutralidad y el
equilibrio de fuerzas en la interpretación de una hermenéutica de los derechos humanos es
cambiante: en los años noventa, los movimientos sociales y las oenegés estaban
mayoritariamente reclamando derechos en las calles y/o gestionando ante los organismos
internacionales la aplicación de dichos derechos. A partir de los años 2000 en los países del
Mercosur, los cuadros políticos de gobierno, en su mayoría, eran los líderes de movimientos
que en los noventa reivindicaban los derechos humanos. Es decir, que aquello que la década
pasada, entendida en Argentina como “la década perdida” estaba sostenida por la dimensión
hermenéutica objetiva de los derechos humanos fue derrumbado por las fuerzas políticas
subalternas, imponiendo el triunfo de la hermenéutica subjetiva, entendida como la
hermenéutica de los derechos, convirtiendo a ésta en la nueva dimensión de la hermenéutica
objetiva. Se realiza un gobierno “objetivo” desde lo subjetivo o pensando en subjetividades
o acercándose a la concreción objetiva de los derechos, es decir, intentando garantizar de
manera profunda los derechos colectivos.
Por tal motivo se considera que la neutralidad y el principio de equilibrio beuchotiano
no existen y no pueden ser aplicables. Las diversas teorías sociales y filosóficas: desde
Rousseau, pasando Marx, Parsons, Comte, Spencer, Weber y otros tantos, nos demuestran
que el ser humano no mantiene una neutralidad y no se posiciona en ella. Es un actor que
crea relaciones sociales, que piensa, que incide de manera intencional en su entorno con
diversos motivos, por lo que la/s hermenéutica/s que aplique de acuerdo al contexto y a la
situación estará cargada de un motivo particular y le dará las diversas connotaciones
respectivas.
Con esta crítica hecha no se busca, en absoluto, invalidar los postulados de Beuchot.
Se ha de reconocer que las caracterizaciones hechas entre lo que él denomina como
hermenéutica unívoca y la equivoca, que no es más que el reconocimiento de una
hermenéutica positivista y una posmoderna constituida en el tiempo. Estas dos modalidades
de hermenéutica coinciden con otros aportes en reafirmar dos posiciones de lectura de un
texto, un fenómeno o un simple diálogo entre dos interlocutores: Las miradas desde el autor,
el actor y el orador serán siempre distintas a la mirada del lector, el espectador o el que
ausculta. Es distinto “formar parte” del estado como agente indirecto, como ciudadano que
formar parte del mismo como gobernante o como agente administrador del poder político y
de la cosa pública.
Estas dos perspectivas que afirma conectarlas mediante la hermenéutica analógica no
son posibles. El método de los antiguos griegos sobre la hermenéutica ayuda a verificar los
elementos con mayor énfasis dentro de lo que se espera entender.
Boaventura de Sousa Santos y el diálogo interhermenéutico
El concepto topoi, derivado del topos griego aristotélico (Bruxelles & de Chanay, 1998: 350),
se basa en la lengua hablada y en los caracteres propios de la misma, haciendo énfasis a las
proposiciones destinadas a la argumentación conceptual desde las fortalezas de la de la
lengua.
El topoi definido por Boaventura de Sousa Santos (2002a) es entendido como “os
lugares comuns retóricos mais abragentes de determinada cultura” (los lugares comunes
retóricos más ampliados de una determinada cultura5) (Sousa Santos, 2002a: 30) colocando

5
La traducción hecha es del autor del ensayo.
al topoi en una posición de discernimiento de la realidad con cargas estructurales en función
a la cultura. Implica una totalidad desde donde se contempla el entorno.
La hermenéutica diatópica, entonces, representa la forma en la cual las culturas
dialogan y se interrelacionan asimilando las deficiencias de los topois que conversan. Es el
reconocimiento de cuán incompleta es una cultura y sobre qué punto pueden conversar.
Plantea una conversación pacífica y horizontal sobre el cual se puede construir un topoi más
ampliado.
Dicho de otra manera, de Sousa Santos se refiere textualmente que la hermenéutica
diatópica:
“Baseia-se na ideia de que os topoi de uma dada cultura, por mais fortes que sejam, são tão
incompletos quanto a própria cultura a que pertencem. Tal incompletude não é visível do
interior dessa cultura, uma vez que a aspiração à totalidade induz a que se tome a parte pelo
todo. O objectivo da hermenêutica diatópica não é, porém, atingir a completude — um
objectivo inatingível — mas, pelo contrário, ampliar ao máximo a consciência de
incompletude mútua através de um diálogo que se desenrola, por assim dizer, com um pé numa
cultura e outro, noutra.” [Se basa en la idea de que los topoi de una cultura dada, por más
fuertes que sean, son tan incompletos como la cultura a la que pertenecen. Este estado
incompleto no es visible desde el interior de ésta cultura, una vez que la aspiración a la totalidad
induce a que se tome parte por el todo. El objetivo de la hermenéutica diatópica no es, sin
embargo, lograr la totalidad – un objetivo inalcanzable – mas, por el contrario, ampliar al
máximo la conciencia de lo incompleto que ambas culturas poseen a través de un diálogo que
se desarrolla, por así decir, con un pie en una cultura y otro en otra.]6 (Sousa Santos, 2002a:
31)
La aplicación de una hermenéutica diatópica en los derechos humanos, en reflexiones
del Boaventura de Sousa Santos, deberá de ir acompañado de una necesidad de implementar
“políticas emancipadoras” (Sousa Santos, 2002b: 68) para transformar las prácticas de lo que
denomina un “localismo globalizado” a un proyecto más amplio y cosmopolita.
El planteamiento de ésta hermenéutica va dirigida a la tensión existente entre el mundo
moderno y las realidades micro presentes en el. El concepto de derechos humanos en el autor,
entonces, está sustentado en el reconocimiento del topoi de cada individuo y comunidad. El
diálogo entre topois entonces será la base de la promoción de los derechos humanos o un

6
La traducción hecha es del autor del ensayo.
reconocimiento de la alteridad desde la interpretación subjetiva de las alteridades y la no
violación de las mismas. Sin lugar a dudas, un desafío permanente.
Sin embargo, no se puede descartar que en el mundo actual como en toda la historia de
la humanidad esta conversación entre topois no se ha dado. Aunque el planteamiento sea
pacífico, los topois no conversan, pugnan por espacios de poder hegemónico. Existe todavía
un auge de localismo globalizado enarbolado por la cultura anglosajona de bases modernas
que marca las pautas de lo correcto, lo bello y lo sublime. La modernidad defendida por las
fuerzas hegemónicas occidentales, que el mismo Boaventura reconoce que ha determinado
la agenda de derechos humanos (Sousa Santos, 2002b: 68), sigue teniendo vigencia plena y
desde este criterio es preciso seguir manteniéndola. El mantenimiento de esta hoja de ruta,
acompañando las reflexiones del teórico portugués, no debe ser argumento para posicionar a
dicha cultura como hegemónica, sino dejar sentadas las bases de que en cualquier punto del
globo terráqueo, existen derechos individuales inalienables que tienen deben de ser los
cimientos para los demás derechos de orden colectivo.
Se acompaña el planteamiento de la superación de la universalidad y del relativismo
cultural, pero esto se hace difícil cuando se concentra dentro de la sociedad global la
imposición de modelos propios del topoi dominante. Bajo la declaración universal de los
derechos humanos, mencionado por el autor, se ha impuesto el modelo a seguir al resto de la
humanidad: la constitución de un estado-nación que se reconozca dentro de una cultura y que
reconozca a las demás, respetando los derechos individuales consagrados en la declaración y
que al mismo tiempo conviva en armonía con el resto de las culturas del mundo. El primer
punto de lo dicho ha sido una imposición y el segundo sigue siendo un desafío, la obligación
de ser tolerantes con lo diverso.
Ésta condición presente en la declaración universal de los derechos humanos representa
lo que el autor describe como “epistemicidio” (Sosa Santos, 2002b: 77), es decir, una forma
de asesinato de un tipo de saber. La forma de superar el epistemicidio es mediante la
hermenéutica diatópica y el diálogo cultural que esta permite. Una alternativa a esta situación
es la de superar el tiempo unilateral y dirigirse a un tiempo compartido (Sousa Santos, 2002b:
79) en el cual las culturas convivan desde una perspectiva de sociedad global, olvidando su
situación de única cultura válida dentro de la totalidad del mundo.
Otra estrategia sugerida para contrarrestar el epistemicidio y caminar hacia una cultura
global de coexistencia pacífica es identificar al “intelectual cosmopolita” (Aguiló Bonet,
2010: 156) entendido como un representante elegido por cada cultura con la suficiente
apertura de dialogo para entablar ese rol de comprensión y de construcción de un mejor
espacio. Este intelectual que tendrá como rol la traducción intercultural y que puede ser
proveniente también de un movimiento social resulta clave, desde el autor, para permitir ese
acercamiento.
Este planteamiento es definido como la “globalización desde abajo” acompañado por
una forma de “epistemología del Sur” (Aguiló Bonet, 2010: 153) que en palabras de de Sousa
Santos es un proyecto epistemológico y político renovador de las ciencias sociales y humanas
con base en la pluralidad defendida por los sectores excluidos y olvidados de siempre.
Se entiende que estas recetas constituyen formas prácticas del pilar de la emancipación
que consiste en la identificación de tres lógicas de racionalidad weberianas necesarias para
tal efecto: “racionalidad estético-expresiva de las artes y la literatura, la racionalidad
cognitivo-instrumental de la ciencia y la tecnología y la racionalidad moral-práctica de la
ética y del imperio de la ley” (Sousa Santos, 2012: 36). Estos componentes emancipatorios
pueden ser entendidos como elementos finales de un topoi global con bases cosmopolitas tal
y como el teórico plantea.
Sin embargo, las ideas argumentativas de la hermenéutica del autor no dejan de tener
bases aristotélicas y modernas. A pesar de construir un tipo de comprensión más diverso y
amigable por los procesos que se están viviendo en América Latina, siguen teniendo la marca
del etnocentrismo europeo. Esto no es una falta, un pecado o una aberración teórica, sino una
condición necesaria para constituir las formas de saber y de comprender a los derechos
humanos.
Se destaca notablemente la apertura del autor para problematizar la fundamentación de
los derechos humanos y su hermenéutica, pero al igual que la hermenéutica analógica de
Mauricio Beuchot tienen las bases aristotélicas que a su vez tiene una dirección hacia la nada.
Ese vació de la indefinición, del decirlo sin decir, colabora para la reflexión que lleve a la
praxis, pero sientan bases para la edificación de una posible confusión de roles o de aspectos
importantes, a saber, la producción de seres con bipolaridad ideológico-política que reclaman
y defienden derechos humanos desde la comodidad de sus hogares, con todos los servicios
sociales cubiertos y con toda la seguridad social e individual que el estado le puede brindar.
Estos seres con conciencia que se movilizan y participan activamente (es aplaudible) por más
que reclamen derechos para la totalidad en marchas han de ser de la misma clase que oprime,
aunque no quieran reconocerlo, o si no oprimen directamente poseen un compromiso ficticio
que acaba con la movilización al llegar a sus hogares con todas las comodidades.
Los actores a los que nos referimos pueden llegar a aplicar la hermenéutica diatópica
de de Sousa Santos o la analógica de Mauricio Beuchot, pueden hacer dialogar su topoi con
el otro y podrán conectar la hermenéutica unívoca y equivoca para construir un consenso en
la fundamentación de los derechos humanos para la praxis, pero es difícil que el tibetano, el
afgano, el quechua, el mapuche, el aimara, el ayoreo, el gay, la lesbiana, el de la Villa 31
bonaerense, el de la Chacarita en Paraguay o cualquier otro individuo en condición de
vulnerabilidad pueda aplicar la misma lógica a menos que se encuentre en una misma
condición socioeconómica, social y cultural que el mencionado actor. Necesariamente, en
palabras del mismo Boaventura, una de las racionalidades weberianas que menciona referidas
a las ciencias y a la tecnología marcan una importante brecha y mientras aquel que se
encuentra en condiciones de “desigualdad” por no tener los elementos de la modernidad que
su interlocutor sí tiene, el actor le seguirá presentando a los derechos humanos de segunda o
de tercera generación como la panacea de la salvación a su condición de “desigualdad”.
Esta prostitución de formas interpretativas de los derechos humanos con anclajes en la
modernidad es entendida como nuevas herramientas de discursos políticos en América
Latina. Los elementos hermenéuticos que presentan tanto de Sousa Santos como Beuchot
son válidos para una argumentación de los derechos humanos de manera diversa, pero siguen
teniendo los anclajes europeos de la tradición occidental moderna. No está mal que lo tengan
pues los derechos humanos, parafraseando con Michel Foucault en su obra “Las palabras y
las cosas”, son un invento reciente creado por los estados occidentales en 1948 luego de
identificar a qué punto la humanidad, específicamente un tirano, llegó a la espeluznante idea
de querer exterminar a toda una comunidad étnica.
En suma, se puede entender a la hermenéutica diatópica de Boaventura de Sousa Santos
como una herramienta de diálogo interhermenéutico con fuerte arraigo en un horizonte
europeo leve, que permite y puede incluir otras interpretaciones diversas al mencionado
posicionamiento.
Debates hermenéuticos en torno a los derechos humanos
Manuel E. Gándara Carballido (2014) menciona que los derechos humanos hay sido
diseñados para potenciar la figura del “sujeto burgués” centrando las posicionar su visión del
mundo en función a una perspectiva de centralizarlo como “sujeto libre” desde el Estado (p.
106).
El planteamiento afirmado desde el pensamiento crítico pretende construir una
plataforma para un “humanismo concreto” en detrimento de aquel “humanismo abstracto”
que afirma la tradición liberal de los derechos humanos (Gándara, 2014: 109). Para esto,
sostiene la necesidad de realizar una aproximación contextualizada, es decir sociohistórica,
de los derechos humanos, dejando de lado los postulados abstractos de la tradición liberal.
Esto es posible solamente desde la recuperación de los derechos humanos como banderas de
lucha colectiva que permitan la unificación de un movimiento que han de generar una
resignificación de los derechos sociohistóricamente (Gándara, 2014: 111).
Así, los derechos humanos para Manuel E. Gándara Carballido (2014) no solamente
serán un sistema de principios, valores y normas sino de elementos para “la construcción de
espacios de lucha a favor de la dignidad humana” (p. 112).
Los postulados afirmados como críticos por Gándara Carballido tienen sustento en la
fundamentación de los derechos humanos de Alejandro Rosillo (2013) cuando sostiene los
problemas a los que se enfrenta realizar dicha fundamentación: el dogmatismo o
“pensamiento fuerte y único”, el pensamiento débil “propio de la posmodernidad occidental”,
el reduccionismo y el etnocentrismo (p. 32).
Rosillo afirma que los derechos humanos deben ser entendidos desde una filosofía
latinoamericana de la liberación que supere el etnocentrismo propio de las teorías de derechos
humanos y que posibilite un nuevo pensamiento desde las “luchas de la dignidad humana de
los pueblos” (Rosillo, 2013: 42).
Estas posiciones desde lo “crítico” tienen conexión con lo denominado por Jesús
Antonio de la Torre Rangel como “Iusnaturalismo histórico analógico” (Rosillo, 2007) que
a su vez tiene conexión con la hermenéutica analógica de Mauricio Beuchot.
El Iusnaturalismo Histórico Analógico (IHA) tiene fundamento en una “racionalidad
analógica” que cumple las funciones de criticar a la modernidad y de reconocer las
dimensiones interpretativas del ser humano (Rosillo, 2007: 173). Representa una manera de
mirar al derecho desde un desarrollo histórico con todas las complejidades que conlleva
permitiendo la incorporación de dicha racionalidad con el objeto de dar solidez a la defensa
de los derechos humanos.
Estas caracterizaciones sobre la comprensión de los derechos humanos desde una
perspectiva “critica” pueden ubicar en ese andarivel a los autores mencionados con
anterioridad. Sin embargo, se sirve en presentar elementos que colaboren con la crítica para
completar a los denominados como críticos.
Ana Luisa Guerrero (2011) recupera el pensamiento del filósofo español Xavier
Etxeberria desarrollando una discusión entre dos formas hermenéuticas de abordar los
derechos humanos: a partir de una intersubjetividad simétrica y una asimétrica (p. 49).
Mientras los postulados hermenéuticos de Beuchot y de Sousa Santos caminan hacia
el vacío hermenéutico por no tomar partido y no definir una posición práctica, las
aplicaciones de las intersubjetividades simétricas y asimétricas identifican materialmente las
posiciones en las que se plantean los diálogos sobre los derechos. Justamente, la base de estas
intersubjetividades dichas por Guerrero, es el diálogo (p. 50).
A diferencia de lo mencionado por Boaventura de Sousa Santos, el diálogo se hace
presente en todos los niveles. La intersubjetividad simétrica se caracteriza por un diálogo
entre iguales, realiza una representación similar al ágora griego en el cual todos los
individuos plantean consensos a partir de la igualdad, por lo cual el disenso es invisibilizado,
y hasta por momentos visto como irracional (Guerrero, 2011: 53).
La simetría mencionada por la autora tiene las bases en la tradición de la modernidad
kantiana y de la ilustración, es la forma en la cual se han articulado los diálogos a partir de la
concepción de derechos humanos como individuales y solamente contemplando dicha
dimensión. A esto, y acompañando el pensamiento de Etxeberria, se toma como una
intersubjetividad no valida por la invisibilización del desigual, del oprimido, del excluido.
Mientras que en la intersubjetividad simétrica no se contempla un punto de partida y
de llegada por absolutizar una igualdad ficticia (Guerrero, 2011: 54) la intersubjetividad
asimétrica tiene a los actores claramente identificados y la dirección hacia dónde ir.
La injusticia es el inicio de la asimetría, este fenómeno genera víctimas, sujetos vivos
que padecen de una carencia de derechos. Por tanto, la intersubjetividad asimétrica tiene, en
primer lugar, el reconocimiento de la víctima despojada de los derechos y su resarcimiento y
en segundo lugar el diálogo en base a la diferencia.
En palabras de la autora, parafraseando con Etxeberria, sostiene que “esta asimetría de
la diferencia nos va a empujar a reconocer crítico-empáticamente al otro diferente, a abrirnos
a él, y a hacer emerger de ese modo una universalidad de los derechos humanos que se
presenta como transculturalidad pluralmente inculturada, vivida en constantes procesos de
inculturalidad” (Guerrero, 2011: 64)
La interculturalidad implica para Guerrero el reconocimiento de la diferencia y la
posibilidad de diálogo, pero como ya se mencionó, esto es posible únicamente cuando las
víctimas hayan podido superar la etapa de la injusticia y cuando sus derechos de reconocerse
diferentes sean plenamente reconocidos.
Si se realiza aquello que la teoría weberiana entiende como “operación verstehen”, la
concreción del diálogo reconocido o de la intersubjetividad asimétrica descrita por Ana Luisa
Guerrero es plasmada por Juan Mario Solís Delgadillo (2012) cuando plantea el ejemplo de
políticas de la memoria, definiéndolas desde la investigación sobre el ítem mencionado como
reparación de víctimas de las dictaduras militares en Argentina y Chile, como “medidas
políticas instrumentadas desde el gobierno, tendientes a interpretar el pasado y reparar a las
víctimas” (p. 35).
Cuando un gobierno de un Estado que en el pasado fue actor clave de terrorismo de
estado reconoce la culpa y a las víctimas de violaciones a los derechos humanos deja abierta
la posibilidad del diálogo en el presente y posibilita el resarcimiento. Mientras no exista esta
dimensión ningún tipo de conversación y de construcción positiva será posible.
Reflexiones finales
Luego de toda la discusión presentada en torno a las hermenéuticas que colaboran en el
concepto de derechos humanos que se siguen construyendo en nuestra América se rescata
como factor común a la idea de diálogo. Todas las hermenéuticas parten de un tipo de
comprensión de la realidad y de la totalidad y de cómo el individuo se inserta en cada una de
ellas.
Tanto la hermenéutica analógica de Mauricio Beuchot y la hermenéutica dialógica de
Boaventura de Sousa Santos, como fue mencionado en su momento, presentan elementos
interesantes para la interpretación de los derechos humanos enclave latinoamericano pero
siguen guardando componentes europeos, que desde éste criterio encaminan hacia un vacío
discursivo aunque pretendan argumentar las luchas por la obtención y concreción de derechos
sociales e individuales. Estas ideas caen en lo mismo que critican, en una hermenéutica
equívoca o en un “posmodernismo celebratorio”. Estas afirmaciones son consideradas
peligrosas y despectivas, puesto que en los postulados reales el posmodernismo plantea una
crítica a la modernidad y una necesidad de reconfigurar la idea del ser desde la posición
material en la que se encuentra el individuo intentando conectar con lo colectivo, cosa que la
modernidad clásica ha dejado vacío.
Por otra parte, los postulados de Ana Luisa Guerrero se acercan más a formar una
estructura de diálogo más real, reconociendo dos tipos de diálogos que se han dado a lo largo
de la historia. El vacío de la intersubjetividad simétrica que anula al desigual y que prioriza
una igualdad ficticia sigue siendo una constante en los gobiernos de nuestro continente, por
lo que plantear un escenario de intersubjetividad asimétrica con los dos componentes, el de
la injusticia y el de la diferencia, es un desafío para todos los actores que se encuentran
insertos en la lucha y el reconocimiento de los derechos humanos.
No se puede negar que las dos bases hermenéuticas de los derechos humanos, la que
prioriza al individuo y al Estado como institución priorizada por la dimensión hermenéutica
objetiva y la que entiende al sujeto colectivo desde la dimensión hermenéutica subjetiva,
siguen pugnando por un espacio en el control del poder para el alcance y la implementación
total de los derechos humanos. Queda pendiente estudiar si la dimensión hermenéutica
subjetiva no se está teniendo el mismo estatus que criticaba en otros tiempos: una herramienta
hegemónica de dominación. Esto sin duda implicaría un retroceso, pues la anulación de
derechos individuales o el paso a segundo plano de los mismos vacía de contenido a los
derechos humanos, pues resulta difícil pensar en un actor colectivo si es que se desecha el
concepto de individuo, si es que el Estado o una sola fuerza hegemónica se encarga de
determinar sobre qué implica ser libre y qué es lo que está permitido. A veces a los
denominados “críticos” obvian que para el establecimiento de un movimiento colectivo
heterogéneo tenga fuerza necesita de que los individuos libres tengan libertad de pensamiento
y capacidad crítica para fortalecer al movimiento.
Finalmente, la reflexión exhaustiva sobre las hermenéuticas de los derechos humanos
y sus alcances no debe de dejar de lado la idea de Edgar Morin (2011) que refiriéndose a la
explosión de las bombas nucleares en Hiroshima y Nagasaki afirma que “la humanidad ha
vivido su muerte potencial antes de haber podido nacer” (p. 49). La única manera de
recuperar la vida de la humanidad es mediante los derechos humanos en su totalidad y en
todas sus generaciones sin olvidar que los mismos son un producto histórico con diversas
subjetividades agregadas a lo largo del tiempo.
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