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Resumen de libro Hacienda Publica 1844-2000

Asignatura
Gerencia Tributaria y Financiera

Participante:
Ana Iris Jiménez

Santiago de los Caballeros


República Dominicana
Noviembre, 2020.
Acorralada por la Insolvencia 1844 – 1849.

El Ministerio de Hacienda fue fundado el 14 de noviembre del año 1844, nueve meses

después de la Independencia Nacional y ocho días después de que fuera promulgada

la primera Constitución de la República Dominicana. En 1847 La institución fue creada

con el nombre de Ministerio de Hacienda y Comercio y su primer ministro fue el

agrimensor Ricardo Miura, quien se mantuvo en el cargo hasta esta fecha.

En 1844 la República Dominicana nace una soberanía ganada con armas

erosionada por sus cimientos y fragilidad económica. Bobadilla rinde cuentas para la

primera emisión de billetes, pero la población lo rechaza. La población estaba sobre

cargada de impuestos y para que pudieran aceptar el papel moneda y no tuvieran

que pagar con oro y plata se redujeron los impuestos a la mitad, reabriendo los

muelles que estaban clausurados por la guerra. Hubo una circulación diez veces

más de billetes en lo que el movimiento comercial podía emplear y que el valor de

cada uno se reducía. Este sufrió una depreciación del 90% de su valor original. El

país vivió momentos muy sombríos de penurias económicas y en los años

siguientes sucesivos al poder de la emisión de la hacienda pública la cual estuvo a

punto de convertirse en un problema insoluble.

Para amortizar los billetes en circulación y socorrer las necesidades más tajantes,

propone en poner en vigor el arancel que votó la Cámara de Tribunado, después de

ser revisado y modificado según exigieron las circunstancias. Además de que sus

propuestas no fueron acogidas. Ninguna de las leyes y disposiciones ideadas por

hacienda resultan eficaces, pues el crédito público sigue vinculado a garantías

inestables, sujetas a las eventualidades y contingencias de la política. A parte de la

desvanecía entre el congreso y hacienda, obstaculizando la reforma monetaria.


La Plaga de las Emisiones.

En 1882 El gobierno del general Ulises Heureaux profundiza una etapa de crisis en el

manejo de las finanzas públicas, caracterizada por emisiones monetarias y

endeudamientos desmedidos con empresas internacionales. En esta etapa muere y

nace por segunda vez la República Dominicana, hundida en las penurias económicas

y los gobiernos que la entregaban a la usura de los prestamistas, los cuáles fueron por

33 años de dictadura corrupta por la ignorancia, el atraso de las ambiciones políticas

que no la creyeron un proyecto viable. Los déficits fiscales financiados sin garantes,

estas malas administraciones drenan los recursos de la hacienda pública.

La población estaba agobiada de tantos impuestos y se negaban a aceptar más

para cubrir los gastos administrativos, mientras que su actual gobernante solo

pensaba entregarla a un mejor postor. Esto hizo que el peso nacional emprendiera

una trayectoria de depreciación sin fin. La devaluación de la moneda prosigue

inconteniblemente, es decir, la riqueza pública decrece y la utilidad se hace un

déficit. La hacienda pública deja de existir en los dos años de guerra y destruye por

completo el comercio y la industria.

La anarquía se profundizaba y retornaba las luchas dementes en los cantones.

Desquiciadas las jerarquías tradicionales desde la Restauración, nuevos personajes

se disputaban la dirección del país en interminables revueltas. Pero la inestabilidad

política no detiene la inauguración del ingenio Angelina, en San Pedro de Macorís y

suena por primera vez el pito de su maquinaria culmina los trabajos de instalación
Naufragio en un Mar de Préstamos.

La política monetaria y fiscal de la deuda pública y el comercio exterior se

adicionaron a una amplia gama de atribuciones del ministerio de hacienda, siendo el

organismo rector de la economía cuya debilidad y desfasada estructura permanecía

sin transformaciones durante la dictadura de Eulises Heureaux.

El ministro busca allanar el congreso y la opinión pública y propone vencer su

resistencia y restaurar el crédito internacional de la República. Hacienda estaba en

un abismo que difícilmente podría salir, entonces era preciso adoptar una reforma

radical que reestableciera el equilibrio del tesoro y del descredito, además de darle

confianza a la República. Heureaux busca dinero, pero desafortunadamente para

consolidarse en el poder. Las dudas internas son un pesado fardo y absorben en su

gran mayoría los ingresos fiscales aun teniendo una estructura impositiva

demasiado apretada.

El gobierno procuro aumentar la circulación de monedas de oro, mantener el crédito

en nuevas bases a una emisión pequeña y sacar de circulación las numeras

moneas extranjeras de valor efímero, casi siempre fijado en el capricho de los

comerciantes y sin control de las autoridades. Los déficits se cubren con emisiones

de billetes manejados por Heureaux a su antojo. Y con sus auspicios, el banco

emitió un valor de billetes considerable, sin garantía de aceptación por el gobierno

para el pago de una parte de los derechos fiscales.


Hacia las Cadenas de la Dependencia.

La República en bancarrota asumida por una profunda crisis política y económica,

herencia de cien años anteriores. Endeudado, sin crédito, sin dinero, las aduanas

hipotecadas, información sacada del archivo personal de Eulises Heureaux y del

ministro de hacienda y comercio.

El país estuvo en un gran suspenso y desconcierto que se apoderó de los asuntos

oficiales tras el tiranicidio. La vertiginosa desvalorización de los años hace incurrir al

trueque y al dólar de oro estado unidense como medio de pago. Los campesinos y

productores se reusaban a cambiar sus frutos y servicios por la moneda nacional.

El ministerio de hacienda participaba en la adopción de otras medidas de capital de

trascendencia en áreas de su incumbencia y sigue agobiada por la deuda pública

por los ingentes problemas económicos que más que aliviar se agudizan pesé a la

audiencia atribuida.

El gobierno conspiro en recobrar el control de las aduanas. Los congresistas acogen

el cambio, con el acuerdo de los acreedores estableciendo que en un período de 20

años estaría facultado para readquirir sus propios títulos a la mitad de su valor

nominal. No obstante, el gobierno Dominicano se opuso a la designación de un

fiscalizador extranjero para el manejo de las finanzas nacionales y sugirió disfrazar

la intromisión nombrándolo como un agregado comercial a la Embajada de los

estados Unidos en Santo Domingo.


Cambios en un Puño de Hierro.

En 1916 Durante la intervención norteamericana se llamó Secretaría del Tesoro y

Comercio. Entonces, funcionaba en el actual Panteón Nacional. Diez años más tarde,

al unificarse con otras instituciones, se denominó: Secretaría de Estado de Hacienda,

Trabajo y Comunicaciones.

Mientras el gobierno militar impone reorganización financiera y administrativa,

convierten el país en un impuesto comercial virtualmente libre para los Estados

Unidos. Entre la tregua de pacificación y la segunda restauración de la república,

hacienda se ajusta en un nuevo orden con leyes que la remozan y resguardan la

depreciación, por lo consiguiente cae en picada a merced de las crisis mundiales y

otras deudas que se añaden a las viejas, hipotecando más el porvenir de la

República.

La banca americana se convirtió en prestadora y depositaria de los fondos

nacionales, además de investigar los medios para aumentar las rentas. El sistema

impositivo es objeto de investigación. La carga de mantener el estado se arrojó

sobre las clases más pobres, con los impuestos indirectos de los bienes de

consumo básico, pero no grababan las propiedades, ni las corporaciones. Además,

las mayorías de los ingresos fiscales provenían del comercio exterior.

La maquinaria de los impuestos comienza a ser reparada y nace la Dirección de

Rentas Internas por orden ejecutiva 197, el 19 de agosto de 1918 y sustituye a la

Dirección de Alcoholes. La crisis mundial comienza a reflejarse en las entradas

fiscales del gobierno que dependían del comercio exterior. Una corta bonanza

estimula temporalmente la expansión de grandes fincas y cierto progreso


tecnológico al incorporar maquinarias agrícolas para el cultivo.
Rebasan las Arcas, se afianza la Tiranía 1930 -1961.

El 15 de febrero de 1941, Trujillo restituye la soberanía nacional de la República,

que estuvo mutilada por la administración extranjera de las aduanas. En virtud del

convenio, todos los valores de las recaudaciones fiscales deberían ser depositados

en el Nacional City Bank con oficina en Santo Domingo.

Las óptimas condiciones del comercio exterior hacen decisivos para Trujillo el

control de las aduanas y del sistema bancario, permitiéndole fortalecer su imperio

económico y desarrollar las fuerzas productivas. La abonanza financiera evita que

Trujillo tenga que apelar al endeudamiento externo. Mientras someten a la población

a ingentes privatizaciones, las rentas nacionales se mantienen en escalas

progresivas con el auge de las exportaciones que alcanzaron cifras sin precedentes,

generando un superávit de la balanza comercial.

La Dirección de Bienes Nacionales, dependía de la Secretaria de Estado del Tesoro

y el comercio sigue registrando cuantiosas propiedades públicas. Luego de un

tiempo deja sin efecto el tratado de Trujillo – Hull y pone fin al proceso de los

empréstitos internacionales iniciado con la operación Harmont en 1869.

Además, el interés por mejorar la legislación impositiva y acopiar recursos, pero

también favorecer los negocios particulares de Trujillo, reforma leyes y votan otras.

En esos tiempos la bonanza, el poder político y económico de Trujillo se

consolidaba. La alta proporción, de los bienes nacionales se traducen en riquezas

personales del “Generalísimo” que monopolizo las industrias del país, sistemas

bancarios, los servicios, inmensos predios agrícolas y algunas explotaciones

mineras.
En los Círculos de la Incertidumbre 1961 – 1966.

En esta etapa el país conoce trece gobiernos, entre ellos uno de un día de duración,

cuatro de dos a quince días y seis de tres a nueve meses, sucedidos por dos de

trece a dieciséis meses. En este lapso pasa por la Secretaria de Estado de Finanzas

trece titulares y otro no aceptan el cargo.

La Hacienda Pública, ya estaba resentida de la etapa dictatorial de 31 años de

duración y que recomendaba cambios estructurales y navega en círculos de

incertidumbre dictados por la coyuntura que crea la inestabilidad política que la

caracterizaba en este periodo.

Con la muerte de Trujillo y el derrumbe de su régimen, el modo de operar de la

economía deja de funcionar sobre las bases previas y se produce una

desarticulación del sistema económico y social. El régimen fiscal que se hereda de

la dictadura es políticamente desorientado, y descansa en una serie de impuestos

indirectos, cuya incidencia afectaba, en más de una fase, a los mismos artículos

esenciales.

La antigua Dirección General de Impuestos Sobre los Beneficios es convertida en la

Dirección General de Impuestos Sobre la Renta. Se hacen las gestiones para

contratar técnicos que estudien reducir la evasión fiscal. Políticamente había

inquietud porque el triunvirato no hablaba de elecciones y daba la impresión de que

su intención era manejar el poder por tiempo indefinido, escudándose en el apoyo

americano sobe la base de que era un gobierno que enfrentaba dinámicas y

progresivas fuerzas comunistas que se movían en el escenario dominicano.


Entre la Austeridad y el Descontrol 1966 – 1996.

La Hacienda Pública se sostiene en una cuerda floja, entre el equilibrio y el

descalabro, de las políticas fiscales y la dependencia externa, en 30 años en los que

resurgen las excesivas emisiones de pesos y el endeudamiento externo, epidemias

de los viejos tiempos. Se sobre vive a las catástrofes, recuperan la estabilidad para

volver de nuevo a las mismas catástrofes. Colapsa el despilfarro, atada a muchas

dudas, con millonarios déficits.

De los escombros de la guerra civil sale moribunda, casi de vuelta a los primeros

tiempos de la República, y en medio de su crisis asume el poder Joaquín Balaguer,

en el verano de 1966, quien la rehabilita con implacable austeridad y mano férrea y

rasgos típicos del político forjado de los 31 años del poder absoluto de Rafael

Leónidas Trujillo.Las manos absorbentes del mandatario descentralizan el poder,

ninguna decisión escapa su intervención y es a la vez Presidente y Secretario.

Mientras toda la información sobre Hacienda fue cerrada y actuando bajos sus

instrucciones manda a dar copia de Ley de gastos Públicos a la Agencia del

Desarrollo Internacional. Por otra parte el secretario, de irreprochable honestidad,

redobla el celo en las recaudaciones que independiza la ejecución presupuestaria

ordinaria de la injerencia exterior. Sin paños tibios nivelan el presupuesto. La ayuda

exterior deja de usarse para enmendar los presupuestos y se recanaliza las obras

reproductivas, evitando así daños económicos y morales. En medio de agitados

ánimos revolucionarios y sueños de golpes de Estados, el gobierno prohíbe las

actividades políticas susceptibles de alterar el orden.


Crecimiento con Estabilidad 1996 - 2000.

Dominicana, inaugura en la etapa democrática moderna de la República

Dominicana una nueva y retadora situación política. Las metas de esas políticas

fiscales son las que corresponden con las necesidades que enfrentaba la nueva

administración gubernamental. Otra enorme dificultad fue su concordancia de los

factores que introdujeron elementos de fragilidad y equilibrio de las finanzas

públicas. Es un equilibrio quebradizo, cercado de múltiples amenazas y tensiones

que pueden hacerlo trizas en cualquier momento. Pero en los años previos se

eliminó el déficit fiscal, pero esto fue un logro en un terreno tan inseguro.

Las metas logradas se convirtieron en política fiscal y éste como un eje central de la

política económica gubernamental, en convergencia con las demás acciones en el

resto de la economía. Las finanzas públicas abarcaron el conjunto de las cuestiones

relacionadas con el proceso Ingreso Gasto del Estado, un proceso que supone

flujos financieros de considerable volumen, pero en su manejo de asuntos básicos a

considerar son los que se refieren a asignación de recursos, la distribución de la

renta, la estabilidad y el empleo.

El estancamiento de las reformas económicas dio lugar a un amplio debate entre las

principales fuerzas políticas y sectores representativos de la sociedad civil,

especialmente los grupos empresariales. Pero luego la política fiscal fue

implementada con continuidad para el mejoramiento y la eficiencia de los

mecanismos de recaudación proceso que se había iniciado un año antes, orientado

a concientizar a los contribuyentes y a una efectiva fiscalización.


Conclusión.

La transformación del sistema fiscal desde 1844- 2000 designa la historia que ha

atravesado la Republica Dominicana, pasando por momentos en que los gobiernos

han tomado no la mejor decisión para todos los dominicanos envueltos en

préstamos, déficit, y usura. Muestra la cronología de como se le ha cambiado el

nombre en varias ocasiones al ministerio de hacienda y de cómo pasamos del

patrón oro al papel moneda además de los problemas que se tubo al principio ya

que se emitía papel moneda sin valor además de lo que esto ocasionó. El sistema

financiero en nuestro país requirió de un largo período de tiempo, el cual estuvo

determinado por la maduración del mercado interno.

La Ley de Organización del Ministerio de Hacienda, No. 494-06, del 27 de diciembre

del año 2006, unifica la formulación y ejecución de la política fiscal en una sola

institución: el Ministerio de Hacienda. El nuevo marco legal implantó un moderno

conjunto de principios, normas, sistemas, órganos y procesos que hacen posible la

captación de los recursos públicos, uso racional y registro para el cumplimiento de los

fines del Estado.