Está en la página 1de 9

Nombre: Hever Fernando Pacheco Rodriguez Matrícula: 334405

Texto: lectura sobre Laudan Larry Fecha: 17/10/2020

determinado contexto de
indagación y se definen en parte
por dicho contexto. Nuestras
presuposiciones teóricas acerca
del orden natural nos dicen qué
esperar y qué parece
peculiar o «problematico» o
preguntable (en el sentido literal
de la palabra). Por lo tanto,
el que algo sea considerado
como un problema empírico
dependerá, en parte, de las
teorías de que dispongamos.
¿Por qué, entonces, llamarlos
problemas «empíricos»? Lo hago
porque, aun concediendo
que su formulación estará
influida por nuestros
compromisos teóricos, se da sin
embargo
el caso de que trataos proos los
problemas empíricos como si
fuesen problemas acerca
del mundo. Los problemas
empíricos son, por tanto,
problemas de primer orden; son
preguntas sustantivas acerca de
los objetivos que constituyen el
dominio de cualquier
ciencia dada. A diferericia del
caso de los problemas de orden
superior, juzgamos la
adecuación de las soluciones a
los problemas empíricos por
medio del estudio de los
objetos de ese dominio.
Los problemas son muy
diferentes de los «hechos»
(incluso de los «hechos cargados
de
teorías), y resolver un problema
no puede reducirse a «explicar
un hecho».
Ciertos presuntos estados de
cosas que se considera que
plantean problemas empíricos
son, en realidad, contrafácticos.
Un problema, para serlo, no
necesita describir con
precisión un estado de cosas real:
todo lo que se requiere es que
alguien piense que es
un estado de cosas real. Por
ejemplo, los antiguos miembros
de la Royal Society de
Londres. Convencidos por los
cuentos de los marinos de la
existencia de serpientes de
mar, consideraban que las
propiedades y el comportamiento
de dichas serpientes era un
problema empírico que resolver.
Si la facticidad fuese una
condición necesaria para que
algo contase como problema
empírico, entonces estas
situaciones no podrían ser
tenidas
como problemas. Mientras
insistimos en que las teorías se
elaboran tan solo para explicar
«hechos» (esto es, enunciados
verdaderos acerca del mundo)
nos veremos incapaces de
explicar la mayor parte de la
actividad teórica que se ha
producido en la ciencia.
Hay muchos hechos del mundo
que no suscitan problemas
empíricos simplemente
porque son desconocidos. Por
ejemplo, es un hecho (y siempre
lo ha sido) que el sol se
compone principalmente de
hidrógeno; pero hasta que se
descubrió el hecho, no podría
haber generado un problema. Un
hecho, en suma, sólo llega a ser
un problema cuando se
le trata y reconoce como tal; por
otra parte, los hechos son
hechos, incluso si nunca se les
reconoce. El único tipo de
hechos que pueden ser cenidos
como problemas son los
hechos conocidos.
Pero incluso muchos hechos
conocidos no constituyen
necesariamente problemas
empíricos. Para considerar algo
como problema empírico,
tenemos que sentir que hay un
premio al resolverlo. Desde los
tiempos mas tempranos se sabía,
por ejemplo, que la
mayoría de los árboles tienen las
hojas verdes. Pero ese «hecho»
sólo llegó a ser un
«problema empírico» cuando
alguien decidió que era
suficientemente interesante e
importante como para merecer
una explicación.
Por último, los problemas
reconocidos como tales en cierto
momento pueden, por razones
perfeccamente racionales, dejar
de ser problemas en épocas
posteriores. Los hechos no
pueden sufrir nunca tal tipo de
transformación
Determinado contexto de indagación y se definen en parte por dicho contexto. Nuestras
presuposiciones teóricas acerca del orden natural nos dicen qué esperar y qué parece
peculiar o problemático o preguntable. Los problemas empíricos como si fuesen problemas
acerca del mundo. Los problemas empíricos son, por tanto, problemas de primer orden; son
preguntas sustantivas acerca de los objetivos que constituyen el dominio de cualquier
ciencia dada. A diferencia del caso de los problemas de orden superior, juzgamos la
adecuación de las soluciones a los problemas empíricos por medio del estudio de los
objetos de ese dominio. Los problemas son muy diferentes de los «hechos» (incluso de los
hechos cargados de teorías), y resolver un problema no puede reducirse a «explicar un
hecho. Ciertos presuntos estados de cosas que se considera que plantean problemas
empíricos son, en realidad, contrafácticos. Un problema, para serlo, no necesita describir
con precisión un estado de cosas real: todo lo que se requiere es que alguien piense que es
un estado de cosas real. Convencidos por los cuentos de los marinos de la existencia de
serpientes de mar, consideraban que las propiedades y el comportamiento de dichas
serpientes era un problema empírico que resolver. Si la facticidad fuese una condición
necesaria para que algo contase como problema empírico, entonces estas situaciones no
podrían ser tenidas como problemas. Mientras insistimos en que las teorías se elaboran tan
solo para explicar hechos (esto es, enunciados verdaderos acerca del mundo) nos veremos
incapaces de explicar la mayor parte de la actividad teórica que se ha producido en la
ciencia. Hay muchos hechos del mundo que no suscitan problemas empíricos simplemente
porque son desconocidos. Por ejemplo, es un hecho (y siempre lo ha sido) que el sol se
compone principalmente de hidrógeno; pero hasta que se descubrió el hecho, no podría
haber generado un problema.. El único tipo de hechos que pueden ser ceñidos como
problemas son los hechos conocidos. Pero incluso muchos hechos conocidos no constituyen
necesariamente problemas empíricos. Para considerar algo como problema empírico,
tenemos que sentir que hay un premio al resolverlo.
Tipos de problemas empíricos. Una vez abordadas algunas de las diferencias entre los
hechos y los problemas empíricos, y la necesidad de su neta separación, podemos ahora
volver a la función que tales problemas desempeñan en el proceso del análisis científico.
Podemos dividir, grosso modo, los problemas empíricos en tres tipos, según la función que
cumplen en la evaluación de tal teoría: Problemas no resueltos: aquellos problemas
empíricos que todavía no han sido adecuadamente resueltos por ninguna teoría.
Problemas resueltos: aquellos problemas empíricos que han sido resueltos
satisfactoriamente por una teoría.
Problemas anómalos: aquellos problemas empíricos que una teoría concreta no ha resuelto,
pero que han sido resueltos por una o más teorías alternativas.
Utilizando esta terminología, podemos argumentar que uno de los caracteres distintivos del
progreso científico es la transformación de problemas empíricos anómalos y no resueltos en
problemas resueltos. Debemos preguntar, en el caso de todas y cada una delas teorías,
cuántos problemas han resuelto y cuántas anomalías se les enfrentan. Esta pregunta, en una
forma ligeramente más compleja, se convierte en una de las herramientas fundamentales
para la evaluación comparativa de las teorías científicas.

También podría gustarte