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Tematología

. y
comparatismo literario
M. Beller, (.. B rem ond, S. C hatm an. 1 . Dole/el.
K. Fren/.el, C.. Kaisei. |. Sehul/e V\ Sollors,
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TEMATOLOGIA Y COMPARATISMO LITERARIO
TEMATOLOGIA Y
COMPARATISMO LITERARIO

M. Beller, C. Bremond, S. Chatman, L. Dolezel,


E. Frenzel, G. Kaiser, J. Schulze, W. Sollors,
W. Theile, R. Trousson

INTRODUCCIÓN, COMPILACIÓN DE TEXTOS Y BIBLIOGRAFÍA


Cristina Naupert

/V
ARCO/LIBROS,S.L.
Bibliotheca Philologica. Serie Lecturas.
C o o rd in a c ió n : J o s é A n t o n i o Ma y o r a l .

© 2003 by ARCO/LIBROS, S. L.
Juan Bautista de Toledo, 28. 28002 Madrid.
ISBN: 84-7635-541-6
Depósito Legal: M-2.911-2003
Ibérica Grafie, S. A. (Madrid).
s@ um n¡v sim y
ÍNDICE GENERAL

INTRODUCCIÓN
C r is t in a N a u pe r t : Tematología y comparatismo literario, ¿un
matrimonio de convenienda?............................................. Pag. 9

I
LA FISONOMÍA ACTUAL DE LA TEMATOLOGÍA
COMO DISCIPLINA ACADÉMICA
E l is a b e t h F r e n z e l : Nuevos métodos en una antigua rama de la
investigadón: dos décadas de investigación sobre Stoffe, moti-
vos y temas ................................. 27
W e r n e r So l l o r s : L a tematología hoy.............................................. 53

II
ORIENTACIONES TEÓRICAS Y METODOLÓGICAS
Ra y mo n d T r OUSSON: L o s estudios de temas: cuestiones de método 87
Ma n f r e d Be l l e r : De Stoffgeschichte a Tematología. Reflexiones
sobre el método comparatista ........................................................... 101
JOACHIM S c h u l z e : Algunas observaciones metodológicas: ¿Historia
o Sistemática ? Acerca de un problema de la historia de temas y
154
motivos................................................................................................
C l a u d e Br e m o n d : Concepto y tema.................................................... 167
Se y m o u r Ch a t m a n : Acerca de la nodón de tema en la narrativa 181

III
LA TEMATOLOGÍA COMO INSTRUM ENTO DE
ANÁLISIS EN LITERATURA COMPARADA
W o l f g a n g T h e il e : Historia de argumentos y poética: una com-
paración literaria de dramas de Edipo (Sófocles, Corneille, Gide) 209
G e r h a r d Ka is e r : Argumentos y motivos. Una ejemplificadón: el
ahogamiento de Ofelia visto por Shakespeare, Rimbaud y Brecht 236
L u b o m ÍR Do i .e z f .1.: Una semàntica para la temática: d caso d d Dolde 257

IV
BIBLIOGRAFÍA
Se l e c c ió n b ib l io g r á f ic a : Cristina Naupert................................... 277
INTRODUCCION
TEMATOLOGÍA Y COMPARATISMO LITERARIO,
¿UN MATRIMONIO DE CONVENIENCIA?
Cr is t in a Na u p e r t
Universidad Complutense de Madrid/CES Felipe II Aranjuez

«La riqueza de la literatura se deja aprehender de forma


más tangible a través de su gran acervo de temas y moti-
vos. Sin aquello estaría vacía». Así comienza M anfred
Schmeling su reseña en el Yearbook of Comparative and General
Literature (43/1995) del libro colectivo editado por Frank
Trommler Thematics Reconsidered (1995). En otra publicación
reciente se constata que «literary study cannot afford to
ignore the theme. It is that through which we read and it
is that around one writes, the locus of artistic creation in its
effort to balance tradition against originality, the point of
intersection between fictional and nonfictional worlds».
(Bremond, Landy, Pavel 1995: 1). El análisis tematológico
se convierte en un procedimiento particularmente com-
plejo, y por eso a la vez altamente interesante e instructivo,
cuando se procede desde una perspectiva supranacional,
esto es, cuando elementos temáticos constituyen o parti-
cipan de puentes entre diferentes culturas y lenguajes. No
sorprende, por tanto, que la Literatura Comparada haya
mostrado siempre una afinidad especial hacia el campo de
los estudios tematológicos, aunque en este «matrimonio
de conveniencia» no hayan faltado los altibajos propios de
cualquier relación afectiva1.
Un breve repaso del desarrollo histórico de la tanato-
logia deja entrever, ya desde el principio, que en este campo

1 En el apartado III del presente volumen se incluyen tres trabajos que


ilustran diversas posibilidades de comparación tematológica en los res-
pectivos géneros literarios. Se entiende que por el formato de esta publi-
cación no puede ofrecerse más que esta muestra reducida de un sinfín de
trabajos comparatistas aplicados al análisis de coincidencias y divergencias
temáticas en el ámbito literario supranacional.
12 CRISTINA NAUPERT

se ha trabajado sólo en contadas ocasiones de forma no


comparatista. El estudio de las migraciones de temas, moti-
vos y figuras mitológicas ha encontrado su verdadero punto
fuerte cuando se ha extendido más allá de las fronteras de
una sola cultura o lengua para analizar cómo ha sido la aco-
gida de estos elementos en otras circunstancias históricas
y sociales. Al comienzo mismo de las pesquisas filológicas,
es decir, dentro de las diferentes corrientes del movimien-
to romántico, hubo un interés considerable por indaga-
ciones en el campo de la historia de temas y motivos, en
particular por aquellas dirigidas hacia el análisis del fol-
clore tradicional y de su rico acervo de temas, motivos y
figuras, donde, además, se pretendía encontrar evidencias
del Volksgeist específico de cada una de las naciones y pue-
blos europeos. Estos estudios, sin embargo, no se limitaban
en sus análisis de canciones, leyendas y cuentos populares
a una sola tradición nacional, sino que en seguida adqui-
rieron un sello comparatista al buscar aparte de este espíritu
individual de un pueblo también las raíces supranaciona-
les y los lazos de parentesco entre las diferentes tradicio-
nes culturales. Esta búsqueda del origen común de todos
los mitos, incluso de los más dispares, formaba parte de las
utopías románticas.
La tematología se constituye, por tanto, como una dis-
ciplina con un fuerte acento historicista y esta inclinación
hacia la Stoffgeschichte se refuerza aún más en la segunda
mitad del siglo XIX con el advenimiento del paradigma posi-
tivista, cuyo trasvase de métodos de las ciencias naturales
lleva tanto a la Literatura Comparada como a la tematolo-
gía exigencias cientificistas que sólo podían cumplirse a tra-
vés del rastreo de evidencias históricas. Desde los albores
del siglo XX, no obstante, esta historia de temas y motivos tan
fiel a los métodos del positivismo se convierte cada vez más
en objeto de fuertes críticas que dirigían sus ataques pre-
cisamente contra este enfoque epistemológico que ya no
se consideraba adecuado. En Alemania, las críticas provie-
nen sobre todo de los defensores del nuevo paradigma de
la Geistesgeschichte (historia del espíritu) que comparte con
el positivismo el interés por los procesos históricos, pero
que, a la vez, se diferencia netamente de aquél por su enfo-
TEMATOLOGÍA Y COMPARATISMO LITERARIO 13

que idealista. Ahora se quiere llegar a grandes interpreta-


ciones de conjunto que trascienden con mucho las limita-
das colecciones y repertorios acumulativos de temas y moti-
vos del período positivista.
Con todo, creemos conveniente hablar en este contexto
no de una ruptura, sino de un cambio de perspectiva, ya
que las interpretaciones de la historia del espíritu y de los
problemas (Problemgeschichte) siguen utilizando temas y moti-
vos, figuras y tipos literarios en sus esfuerzos por describir
el peculiar Zeitgeist (espíritu del tiempo) de las diferentes
épocas. Claro está que este nuevo paradigma se apoya más
en la interpretación de estos elementos en su cambiante
determinación histórica, mientras que la historia positivis-
ta de temas y motivas se solía contentar con el acopio meca-
nicista y la simple yuxtaposición de elementos temáticos
pertenecientes en gran medida a los géneros de la litera-
tura popular.
Por otra parte surgieron también voces críticas fuera del
ámbito alemán, como las de los comparatistas franceses
Baldensperger y Hazard, quienes, no obstante, utilizaron
argumentos de otro calado en contra de la tematología y
de su reconocimiento como uno de los métodos corrien-
tes dentro de la Literatura Comparada. Para ellos, la tema-
tología debía ser apartada del comparatismo «puro» por-
que no respetaba los límites estrictos de las relaciones
genéticas y causales entre fuentes y obras influenciadas, que
tan esenciales eran para los comparatistas franceses. Pero ni
siquiera entonces se logró alejar a la tematología del núcleo
de los métodos comparatistas y desde la publicación del
manual de introducción a la disciplina de van Tieghem (La
littérature comparée, 1931) siempre ha formado parte de los
enfoques que constituyen los cimientos convencionales de
la Literatura Comparada como disciplina académica.
Después de la segunda guerra mundial recibe la tema-
tología tanto dentro como fuera de Alemania fuertes impul-
sos por parte de estudiosos de la talla de Elisabeth Frenzel,
Raymond Trousson, Hellmuth Petriconi y Manfred Beller.
En los Estados Unidos de América, en cambio, esta parce-
la del comparatismo se encuentra aún en una situación bas-
tante desfavorable, lo que se debe en parte al hecho de que
14 CRISTINA NAUPERT

el veredicto negativo de René Wellek (1948: 272) sigue col-


gando como una losa pesada sobre los estudios compara-
tistas de orientación tematológica. Sólo en 1968 Harry Levin
logra con su intervención a favor de la tematología una
valoración más positiva del trabajo tematológico y el reco-
nocimiento de su utilidad para la Literatura Comparada y,
en particular, para el trabajo interdisciplinar y las compa-
raciones entre diferentes manifestaciones artísticas -ver-
bales y non-verbales- (Levin 1968: 5).
Si resumimos este breve repaso histórico podemos consta-
tar que el enfoque tematológico ha acompañado el com-
paratismo desde la aparición misma de éste como método
de estudio y análisis en literatura. Con algunos altibajos, la
tematología ha pertenecido siempre al núcleo de los méto-
dos que se han reconocido convencionalmente como pro-
pios de la Literatura Comparada. En este proceso ha sabi-
do adaptarse a diferentes paradigm as y su desarrollo
histórico se ha de entender por eso más bien como un con-
tinuum y no como un camino sembrado de rupturas y con-
frontaciones2.
Si analizamos ahora el paradigma actual del compara-
tismo literario y la ubicación de la tematología en su seno,
el asunto se complica porque nos enfrentamos con inter-
pretaciones bastante dispares del concepto mismo de
Literatura Comparada. Bien es cierto que este ámbito pecu-
liar de los estudios literarios nunca ha disfrutado de una
delimitación estable como tal y raras veces se han podido dar
respuestas contundentes a la repetida pregunta ¿Qué es
Literatura Comparada?, pero la confusión y los vuelcos
espectaculares que tienen lugar actualmente sobre todo
dentro de la comparatistica en EE.UU., parecen exceder los
simples vaivenes en la autoestima de una disciplina que a
pesar de cambios permanentes ha reconocido siempre táci-
tamente una cierta plataforma de trabajo compartida por la
amplia familia internacional de los comparatistas.
En primer lugar habría que discutir en este contexto la

2 Valiosas informaciones sobre el desarrollo de la disciplina en las últi-


mas décadas encontramos en el presente volumen en las aportaciones de
Frenzel, Beller y Sollors.
TEMATOLOGIA Y COMPARATISMO LITERARIO 15

decidida ampliación del canon literario en el cual se ha-


bían basado tradicionalmente los análisis en el campo de
la Literatura Comparada. Esta revisión tiene dos verdentes
que se entrecruzan: una horizontal (la ampliación geográ-
fica del canon eurocentrista convencional) y una vertical
(la ampliación más allá de los límites de un canon basado
en estrictos criterios de elitísmo estético). Un resumen de
estos profundos cambios que no sólo afectan a la autodefi-
nición de la disciplina «Literatura Comparada», sino que
van más allá a cuestionar incluso todo concepto de literatura,
encontramos en el estado de la cuestión confeccionado a ins-
tancias de la American Comparative Literature Association por
un grupo de estudiosos en torno a Charles Bernheimer:
The space o f comparison today involves comparisons bet-
ween artistic productions usually studied by different disciplines,
between various cultural constructions o f those disciplines; bet-
ween Western cultural traditions, both high and popular, and
those o f non-Western cultures; between the p r e - and post-
contact cultural productions o f colonized people; between gen-
der constructions defined as fem enine and those defined as
masculine, or between sexual orientations defined as straight
and gay; between racial and ethnic m odes o f signifying; bet-
ween herm eneutic articulations o f m eaning and materialist
analyses o f its m odes o f production and circulation, and much
more (Bernheimer et at. 1995: 42).

Subyace aquí la propuesta de fusionar la Literatura


Comparada con el difuso campo de los Cultural Studies. Pero
a nosotros no nos interesa tanto debatir esta cuestión, sino
más bien hacernos la pregunta si la tematología aún puede
tener cabida en este nuevo marco del comparatismo y, en
caso afirmativo, cuál podría ser su ubicación. Quizá con-
viene buscar en primer lugar respuestas parciales en los
diferentes subcampos dentro del amplio abanico de las
corrientes asociadas de una u otra form a a la crítica
(multi) cultural. Empecemos con el ámbito de la crítica
feminista de orientación comparatista cuya portavoz pare-
ce ser Margaret Higonnet. En su comunicación «Feminist
Criticism and Comparative Criticism» en el XI Congreso de
la ICLA/AICL en Paris en 1985 ha tomado claramente par-
16 CRISTINA NAUPERT

tido por la tematologia al constatar que el análisis temato-


lógico cumple una función importante -sino la más impor-
tante- dentro de la crítica feminista (Higonnet 1992: 270-
271). En particular, el estudio de figuras y estereotipos
literarios de mujeres es para esta autora una de las parcelas
de la teoría literaria feminista más desarrollada en su ver-
tiente comparatista. Según ella, la ginocrítica incluso se
puede considerar una versión selectiva de la crítica tema-
tológica (Ibíd.: 272). El retraso con el que fueron publicadas
las Actas de este congreso, provoca la coincidencia de estas
afirmaciones de la autora con otras contenidas en publica-
ciones posteriores en las que, sorprendentemente, se silen-
cia por completo la alianza entre crítica feminista y tema-
tología comparatista que antes se había considerado como
algo natural (cf. Higonnet 1994, 1995). Este mutismo se
debe probablemente a que conceptos como tema, perso-
naje, carácter o tipo literario resultaron demasiado neutros
e inocuos para esta rama particular de la crítica literaria
tan politizada y dada a provocar siempre la controversia. A
pesar de que el campo de batalla del multiculturalismo y
sus polarizaciones radicales parecen exigir eslóganes y pro-
clamas más rompedores, la crítica feminista sigue anali-
zando elementos temáticos que resultan rentables para su
agenda política, pero estas indagaciones reciben ahora otros
títulos en los cuales se evita cuidadosamente que trasluzca
el sustrato tematológico del trabajo en cuestión.
Si quisiéramos establecer para la crítica feminista un
catálogo aproximado de las líneas principales de su inves-
tigación tematológica, habría que destacar primero el lugar
central que ocupan la creación y tematización de la identi-
dad femenina en el discurso literario. El problema de la
identidad diferente es exactamente el punto en el que se
entrecruzan las argumentaciones de las feministas y las de
otras muchas perspectivas que representan otros grupos de
individuos diferentes y marginados por múltiples razones de
carácter étnico, racial, político-social o por su orientación
sexual. Es decir, todos aquellos que dentro de la crítica y
teoría literaria dominante hasta ahora no se consideraban
main stream o straight sino de alguna forma marginal o queer.
Volviendo a nuestro esbozo de un catálogo temático de
TEMATOLOGÍA Y COMPARATISMO LITERARIO 17

la crítica feminista, éste se puede ahora ampliar con diver-


sos avances en torno al núcleo conceptual de la identidad
conflictiva del sujeto femenino. Los intereses políticos del
feminismo marcan pautas externas que se sobreponen a las
lecturas críticas como, por ejemplo, el análisis de la repre-
sentación y el tratamiento literario de la violencia física y
psíquica que sufren las mujeres en sus diversos espacios vita-
les. El enfoque se centra en la amplia galería de diferentes
roles y estereotipos, tanto negativos como positivos, que
adoptan las figuras femeninas en la literatura (v.g. la pros-
tituta, la hechicera, la femmefatale, la adúltera, la virgen, la
esposa, la madre). Además, tiene un papel destacado la
tematización de las relaciones de los sujetos femeninos entre
sí y las relaciones casi siempre conflictivas con sujetos mas-
culinos. Dentro de las primeras hay que mencionar por su
peso específico las dependencias por parentesco como la
constelación madre-hija o la (des) unión entre hermanas,
pero también pueden adquirir relieve pactos de amistad y
solidaridad entre mujeres que no son parientes. Al temati-
zar las relaciones con el sexo opuesto, las feministas suelen
buscar relaciones conflictivas de dependencia y sumisión
en las que los sujetos femeninos están en una situación de
clara desventaja frente a los hombres. Interesa la mujer sub-
yugada dentro de la jerarquía patriarcal por maridos, padres
autoritarios, hermanos, proxenetas u otros sujetos mascu-
linos. Y precisamente estas estructuras sociales son las que
dificultan o impiden a la mujer el encuentro de una iden-
tidad propia y su realización como persona libre y autóno-
ma, con lo que volvemos al punto de partida de estos cír-
culos concéntricos - la identidad problemática de un grupo
de individuos socialmente desfavorecidos y su plasmación en
los textos literarios.
Si ahora desviamos la mirada hacia otros representan-
tes del multiculturalismo podemos confeccionar en cada
caso un catálogo temático paralelo a aquel que acabamos de
trazar para la crítica feminista. El meollo lo constituye siem-
pre -como ya hemos visto- el problema nuclear de la iden-
tidad diferente o diferencial de cada grupo en particular fren-
te a la identidad que se propaga a partir de los grupos
dominantes en la sociedad. Por ejemplo, en el caso de los
18 CRISTINA NAUPERT

Black Studies el problema de la identidad se convierte a


menudo en tema a través de las exhaustivas descripciones
físicas de un cuerpo de otro color y de rasgos diferentes3,
aunque cuestiones ideológicas, políticas e históricas siguen
teniendo por supuesto un peso considerable. Como temas
destacan en este contexto la esclavitud, la lucha por su abo-
lición y las nuevas relaciones de dependencia que han sus-
tituido la servidumbre del esclavo negro frente al amo de
piel blanca.
La crítica y teoría poscolonial se interesa, por su parte,
por muchos temas que están estrechamente vinculados con
la vertiente de los Black Studies. Especialmente importante
es la búsqueda de momentos combativos de autoafirma-
ción y reivindicación de la identidad propia de individuos
que sufrieron procesos de ocupación colonial en sus tie-
rras y en sus biografías personales. Tanto en los textos lite-
rarios procedentes de autores y autoras poscoloniales como
en las obras de muchos escritores y escritoras afroamerica-
nos, el problema de la búsqueda y la delimitación de la pro-
pia identidad está siempre asociado a una oposición clara
frente al Otro / a los Otros, esto es, el antiguo señor colo-
nial o el negrero y las clases dominantes por su pertenencia
a las razas, etnias y culturas privilegiadas. En parte, estos
discursos críticos desvelan incluso cómo se convierte la len-
gua misma en tema literario en estos (con) textos porque
forma parte de los procesos de búsqueda y establecimiento
de una identidad propia y, en el otro extremo, constituye
una pieza fundamental en la subyugación política y cultural
de pueblos colonizados. La esclavitud, el rasismo y el colo-
nialismo han llevado necesariamente a la adopción de len-
guas y valores culturales que eran patrimonio de los amos.
Se debaten, por tanto, cuestiones acerca del papel de este
legado cultural ajeno en el difícil camino hacia la creación
de una nueva identidad descolonizada y su representación
literaria.
Estos inventarios temáticos se podrían ahora ampliar y
equilibrar con un sinfín de detalles, pero ésta no es aquí

3 Véase al respecto también el ensayo de W. Sollors contenido en el


presente volumen (además, Sollors 1986, 1995a).
TEMATOLOGÍA Y COMPARATISMO LITERARIO 19

nuestra meta. Con esta ejemplificación hemos pretendido


nada más que esbozar el status quo actual, a través del cual
se hace patente que una parte considerable de las corrien-
tes críticas afiliadas de una u otra forma al multiculturalis-
mo fundamenta sus análisis literarios en enfoques muy pró-
ximos a la tem atología. Por ello, creem os que esta
orientación tácita de las labores de crítica y teoría literarias
de un amplio sector de los multiculturalistas hacia presu-
puestos tematológicos podría reconducirse abiertamente
hacia el campo de la tematología.
El momento de la proclamación oficial del retorno
(Sollors 1993), de la reconsideración (Trommler 1995) o de
un nuevo acercam iento a los estudios tem atológicos
(Bremond, Pavel, Landy 1995) fueron los años ochenta y
noventa del siglo pasado y hoy en día está fuera de cual-
quier duda que este enfoque metodológico constituye un
apoyo importante no sólo para los seguidores de postula-
dos próximos a lo que se llama de vez en cuando New
Structuralism, sino también para la práctica crítico-literaria
de un amplio sector de las corrientes innovadoras del mul-
ticulturalismo en todas sus variopintas coloraciones bajo el
amplio techo de los estudios culturales, aquel incierto lugar
donde se suele alojar ahora también la literatura como una
manifestación cultural más entre otras muchas. Theodore
Ziolkowski (1995: 8) resume esta situación así: «Indeed, for
a postmodern society that lives its life so largely in quotation
marks, thematics appears to offer the most apropíate mode
of criticism». Otro factor que ha contribuido poderosa-
mente a la recuperación plena de la tematología dentro
del seno de la nueva Literatura Comparada, supuso el firme
avance de los estudios interdisciplinares: la literatura y otras
artes, literatura y derecho, psicología, filosofía, religión,
antropología, etc. ¿Cuál es el punto de anclaje de estas com-
paraciones si no el aspecto temático? Por supuesto no se
cierran aquí las puertas a reflexiones más volcadas sobre
aspectos formales, pero tampoco es menos cierto que el
encuentro surge por las coincidencias temáticas y a partir de
allí pueden abrirse caminos muy diversos para las lecturas
críticas posteriores. Con razón hablan Bremond y Pavel
(1988) del «fin de un anatema» y auguran a los estudios
20 CRISTINA NAUPERT

tematológicos en todas sus vertientes un futuro promete-


dor y lleno de retos apasionantes.
Con todo, no se puede omitir que nos debemos enfren-
tar con diferentes problemas que se han convertido en
endémicos en el ámbito de la tematología -esta disciplina
indisciplinada- como la inseguridad terminológica, el ende-
ble marco metodológico y las dificultades que surgen ine-
vitablemente a la hora de delimitar las prioridades temáticas
objetivas de un texto literario. Esta última cuestión se deba-
te en los ensayos de Chatman, Bremond, Dolezel y Sollors
incluidos en el presente volumen, mientras que las apor-
taciones de Trousson, Schulze y Beller nos introducen en
los debates acerca de los métodos más adecuados para el
análisis tematológico. En relación con la anarquía termi-
nológica ofrecemos aquí a continuación unas breves obser-
vaciones, aunque en casi todos los ensayos aquí reunidos
trasluce este problema en una u otra forma porque de ver-
dad es un lastre del cual los tematólogos aún no han sabi-
do librarse.
Las inexactitudes y vacilaciones terminológicas han
supuesto siempre un escollo bastante serio para la delimi-
tación nítida del marco teórico-metodológico de la tema-
tología comparatista. Las dificultades en torno a la cues-
tión de cómo definir los términos operativos básicos de este
importante campo de estudios se han ido acumulando a lo
largo de toda su andadura histórica, lo que ha desemboca-
do necesariamente en una considerable inseguridad ter-
minológica, agravada sustancialmente en el ámbito por defi-
nición plurilingüe del comparatismo. Se pueden rastrear
numerosos problemas de traducción y adaptación entre los
diferentes glosarios terminológicos «nacionales», algo que,
tal vez, se pueda imputar a una cierta relajación del rigor
científico en las humanidades en comparación con las cien-
cias naturales que también trabajan en un marco suprana-
cional y que, no obstante, disponen de un metalenguaje
universal compuesto por redes compartidas de conceptos y
nociones básicos.
Las incongruencias en la aplicación de ios términos
comienzan con la denominación misma del campo de estu-
dios. El nombre antiguo Stoffgeschichte (historia de argu-
TEMATOLOGÍA Y COMPARATISMO LITERARIO 21

mentos) ha cedido su lugar a Tematología4, pero también


se pueden encontrar etiquetas como temática, historia de
motivos o mitología, todas ellas, además, en diversas varian-
tes debido a la traducción a las lenguas corrientes en el
comparatismo internacional. La denominación más corrien-
te y la que adoptamos aquí es tematología, pero ¿qué se
esconde exactamente debajo de este marbete? Una posible
vía de llegar a una respuesta aproximada podría ser el des-
brozo, esto es, deslindar la tematología de orientación com-
paratista de otros ámbitos relacionados, pero esta tarea ya
la asumimos en nuestro libro La tematología comparatista entre
teoría y práctica (Naupert 2001) al que remitimos aquí.
Otra vía es la descripción de las nociones básicas con las
que opera la tematología y sobre las cuales se levantan los
respectivos andamios que posibilitan en definitiva las com-
paraciones entre textos literarios procedentes de diferen-
tes ámbitos culturales y/o lingüísticos. Delimitar lo que sig-
nifican tema, Stoff y motivo y otros términos próximos es
una tarea nada fácil. Se deben de haber agotado ya muchos
cartuchos de tinta en los intentos de zanjar esta cuestión, sin
que, hasta el momento, se haya llegado a una solución real-
mente unívoca y satisfactoria para todos. Proponemos aquí,
por lo tanto, nada más que un esquema aproximado para
orientarnos en esta selva terminológica sembrada de abro-
jos que inevitablemente ha de cruzar cualquier interesado
en esta parcela específica del comparatismo literario.
En primer lugar vamos a analizar el término Stoff Este
vocablo alemán tiene diferentes traducciones al castellano:
materia (prima), sustancia, material, asunto, argumento,
fábula, tema; amén del significado etimológico de tela o
tejido. La confusión está servida: si Stoff es igual a tema,
¿por qué hay que deslindar entonces sendos términos? El
Stoff tiene como fábula o argumento dentro de un texto,
en el cual suele predominar la narración de hechos (bien
en verso o en prosa), por lógica una función temática. El tér-

4 Acerca de las implicaciones metodológicas de este cambio de deno-


minación, véase en el presente volumen los artículos de Beller y Schulze.
Además,Jost (1974,1974a), Weisstein (1981), Klein (1988) yDaemmrich
(1985).
22 CRISTINA NAUPERT

mino tema es, no obstante, bastante más amplio que Stoff,


ya que abarca no sólo estos argumentos que sirven de base
para relatar acciones y crean así entramados narrativos, sino
también un sinfín de ideas, problemas, sentimientos y con-
ceptos abstractos de un alcance muy difuso y tan poco tan-
gibles como, por ejemplo, el tema del amor, la muerte, la
amistad, la guerra, la paz, etc. Se podría hablar, en conse-
cuencia, de forma sinónima del Stoffo tema de Fausto, Don
Juan, Edipo o Ulises, pero sólo del tema de la libertad del
individuo o del suicidio. El concepto de tema viene a ser
así la noción o el terminus technicus de validez internacional
que engloba a todos los elementos que son o que pueden
ser objeto de estudio de la tematología. En esta acepción
tan amplia, tema acoge también a los elementos temáticos
propios de la lírica donde, ante la ausencia de acciones, no
se puede operar con el concepto particular de Stoff enten-
dido como fábula o argumento (narrativo).
Aquí, sin embargo, se produce otro choque terminoló-
gico, ahora entre tema y motivo. El último término tiene
una de sus funciones esenciales precisamente en designar
los elementos temáticos «pequeños» próximos a las imáge-
nes, metáforas y tópicos recurrentes como, por ejemplo,
los múltiples motivos líricos relacionados con fenómenos
de la naturaleza (la rosa, el ciervo herido, el alba, etc.). Por
otra parte, motivo tiene también una acepción que da cuen-
ta de su valor etimológico -«motivo» como algo capaz de
mover. Y en este contexto «motivo» llega a designar situa-
ciones o constelaciones arquetípicas que implican un cier-
to dinamismo o una carga emocional que lo convierten en
punto de partida privilegiado para sostener o alimentar
creaciones estético-literarias. Si queremos mantener en este
caso marcas de delimitación frente al término global tema,
habría que asignar a motivo, en sentido estricto, la desig-
nación de constelaciones y situaciones que están profun-
damente enraizadas en la naturaleza humana, formando
lo que podríamos denominar las constantes antropológi-
cas. En cuanto a los motivos líricos, estos elementos temá-
ticos de extensión bastante más limitada yjerárquicamente
inferiores a los demás términos, convendría sustituirlos por
otras denominaciones más unívocas, aunque esto supusie-
TKMATOLOGÍA Y COMPARATISMO LITERARIO 23

ra romper con una tradición filológica de profundas raíces


históricas.
Este breve repaso del tríptico nocional básico de la tema-
tología ha descubierto también sus múltiples carencias a la
hora de servir como instrumento teórico fiable. Si toma-
mos como punto de partida la práctica efectiva de los aná-
lisis tematológico-comparatistas, sorprende, no obstante,
que los elementos que sirven en definitiva como tertium
comparationis o conecteres intertextuales suelen ser en menor
medida los integrantes del mencionado tríptico. En cam-
bio, los comparatistas suelen acudir con más frecuencia a los
personajes como portadores de valores temáticos (por lo
menos, en cuanto a los géneros narrativos y dramáticos).
Sin querer insistir aquí mucho más en esta empresa quijo-
tesca que es el intento de arrojar algo de luz sobre la intrin-
cada maraña terminológica que afecta a los conceptos, cate-
gorías y nociones básicos del campo de los estudios
tematológicos, sólo nos queda llamar la atención sobre la
posibilidad de reenfocar el esquema clasificador, partien-
do de la configuración textual efectiva de los elementos
temáticos y dando especial relieve al peso temático de los
personajes literarios y al protagonismo que éstos han adqui-
rido en la práctica comparatista (cf. Naupert 2001: 124 ss.).
En un prim er nivel se reunirían, por tanto, «elementos
temáticos humanos» con nombre propio (personajes indi-
vidualizados cuyo origen pueden radicar en la mitología,
la tradición bíblica, las leyendas o el folclore, la historia o la
propia literatura) o tipos genéricos (representantes tipifi-
cados de una colectividad hum ana). Es sin duda este nivel
donde encuentra su anclaje una gran parte de los trabaos
aplicados dentro del marco de la tematología comparatista.
Nos queda sólo que añadir unas breves observaciones
en cuanto a las traducciones de los términos en cuestión
respecto de los trabajos reunidos en este volumen. En nues-
tras traducciones hemos intentado hacer accesible el sig-
nificado de estos términos en sus respectivos contextos ori-
ginales, para lo cual hemos introducido no pocas veces
observaciones adicionales entre paréntesis o en notas a pie
de página. El esfuerzo por unificar las terminologías emplea-
das en las diferentes contribuciones ha sido considerable,
24 CRISTINA NAUPERT

aun así somos conscientes de que puede haber incon-


gruencias por las que pedimos disculpas al lector.
* * *

Aun cuando la tematología sigue siendo un campo de


los estudios literarios aquejado de muchas insuficiencias
que comienzan con el caos terminológico y que no termi-
nan con las dificultades que surgen necesariamente en el
momento de delimitar con presunta objetividad las priori-
dades temáticas de un texto literario, no quisiéramos dar
por finalizada esta introducción sin subrayar nuestra firme
convicción de que la tematología puede ofrecer una alter-
nativa firme y sumamente sugerente dentro del panorama
actual del comparatismo literario. Sus métodos de trabajo
permitirían acoger las aportaciones recientes de diversas
corrientes de la teoría y crítica literarias afiliadas al multi-
culturalismo que basan sus trabajos claramente en presu-
puestos tematológicos. Estos análisis no tendrían por qué ver
menguado su incisivo carácter de crítica ideológica y, por
otra parte, ganarían gracias a esta sinergia un lugar dentro
de este campo tradicional de la literatura comparada que,
a su vez, evitaría así su completa desintegración en el cri-
sol de los estudios culturales, un camino sin retorno que
llevaría forzosamente a una irreparable radicalización y
fragmentación de sus principios básicos y, en definitiva, a su
aniquilación como disciplina propia de los estudios litera-
rios. Su marco ampliado hacia la interdisciplinariedad, su
canon más democrático y menos eurocèntrico y elitista tie-
nen perfecta cabida dentro de los postulados de la tema-
tología comparatista. Una reorientación hacia ella podría
racionalizar ciertos excesos relativistas de los análisis ideo-
lógicos de la crítica multiculturalista al volver la mirada
hacia los elementos temáticos que se pueden reconocer de
manera objetiva en las estructuras textuales. Pero no olvi-
demos la advertencia de Werner Sollors (1993: xxiii) de
que la tematología sigue siendo un campo minado para el
cual carecemos aún de mapas adecuados.

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