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PRESUPUESTOS PROCESALES CLASE N° 3

CONCEPTO
Chiovenda, define a los Presupuestos Procesales como las condiciones necesarias para
conseguir una sentencia cualquiera, sea favorable o desfavorable a una parte, o como
condiciones necesarias para que la relación jurídica procesal o el proceso civil se desarrolle o
constituya normalmente, es decir, con eficacia.

Monroy Gálvez, los Presupuestos Procesales son los requisitos esenciales para la existencia de
una relación jurídica procesal válida.

Tico Postigo manifiesta que fluye del Código Procesal Civil que el proceso es sinónimo de
relación jurídica procesal ( Art. 465 del C.P.C.). Además, agrega el autor, atendiendo a la
naturaleza de dicho tipo de relación jurídica que es procesal y por ende diferente y autónoma
de la relación jurídica sustantiva. 

Bulow consideró que los Presupuestos Procesales son condiciones para que se consiga un
pronunciamiento cualquiera sobre la demanda, sea éste favorable o desfavorable. De esta
afirmación, Alzamora Valdez concluye que si no se cumple cualquiera de los Presupuestos
Procesales, no existe relación jurídica procesal. Sin embargo, Monroy Gálvez indica que la
falta o defecto de un Presupuesto Procesal no significa que no hay actividad procesal, sino
que  la ejecución de ésta se encuentra viciada. Esto es tan cierto –dice el autor- que sólo se
detecta la falta o defecto de un Presupuesto Procesal al interior de un proceso, es decir,
durante su desarrollo. Monroy agrega que conviene precisar que si bien un proceso está
viciado, si se inicia con ausencia o defecto de un presupuesto procesal, puede presentarse el
caso que se inicia válidamente, sin embargo, bastará que en cualquier momento desaparezca o
defecciones un presupuesto procesal para que la relación jurídica procesal que empezó bien se
torne viciada desde ese momento en adelante. 

DETERMINACION DE LOS PRESUPUESTOS PROCESALES.


No es suficiente que el actor presente su demanda ante un organismo jurisdiccional para
que el proceso se constituya y desarrolle válidamente, sino que es imprescindible que se
cumpla con determinados requisitos mínimos para que una relación jurídica procesal nazca
válidamente. Se denomina Presupuestos Procesales, denominación que prácticamente ha sido
acogida en forma unánime por la doctrina.

Corresponde ahora señalar, para una mejor comprensión, cuáles son o qué situaciones
alcanzan los referidos presupuestos procesales. En primer lugar, no puede darse proceso
válido si no existe un órgano con poder jurisdiccional (Juez o Tribunal) con aptitudes subjetiva
y objetiva para resolver una litis (competencia). En segundo término se ha de dar una
demanda formal y regularmente presentada, es decir, conforme con los requisitos pre
ordenados por la ley procesal, por la que se ejercita el derecho de acción. Por último, es
menester que esa demanda se ejercite se dirija por o contra una parte que tenga capacidad de
tal, para realizar actos procesales válidos, o sea que se dé una capacidad de obrar o de
ejercicio (legitimidad ad procesum).

La demanda es el acto procesal que da inicio al proceso. Documenta el ejercicio de


nuestro derecho de acción y contiene la pretensión respecto de la cual pedimos tutela. Acción
que se dirige contra el estado para que a través del tercero imparcial – Juez –. Es la que da
nacimiento y vida al proceso. Sin embargo, la mayoría de los autores reconocen en los
apuntados, los únicos requisitos para que se dé un proceso válido, por ello si falta alguno de
los mismos, se ha de declarar su invalidez. La circunstancia de que no pueda entrarse al
examen del mérito o fondo de la causa, cuando el Juez va a dictar sentencia, sin que
previamente se expida sobre los denominados presupuestos procesales, toda vez que ya sea
de oficio o a petición de parte, él mismo ha de decidir acerca de su concurrencia, constituye el
motivo por el cual algunos tratadistas, preferentemente germanos, sostengan que tales
presupuestos lo son de la sentencia de fondo porque no se llega a ésta sin la previa solución de
aquellos. Empero, no obstante tales criterios, se ha de concluir que la competencia del órgano
jurisdiccional, la capacidad procesal de las partes y la promoción de una demanda
regularmente presentada, constituyen los referidos presupuestos procesales, los que si no se
han cumplido obstan a que se dicte una sentencia sobre el fondo.

 Monroy Gálvez- se admite como Presupuestos Procesales la Competencia, la Capacidad


Procesal y los Requisitos de la Demanda.

A continuación realizaremos un breve estudio de cada uno de los presupuestos procesales


mencionados, en cuanto a su contenido y delimitación.

A.     La Competencia.

1.      Concepto.

Es necesario indicar que la jurisdicción es la facultad que concede el Estado a todos


los jueces. En tal sentido, todo juez ejerce jurisdicción, pero no todo juez es competente
para el conocimiento de cualquier caso; el juez ejerce jurisdicción dentro de los límites
de la competencia.
Ticona Postigo considera que la competencia es el deber y el derecho que tiene
cada juez (órgano jurisdiccional), según criterios legales, para administrar justicia en un
caso determinado, con exclusión de otros.
Para Monroy Gálvez la competencia es el ejercicio válido de la jurisdicción, es decir, es la
expresión regular, concreta y autorizada de un órgano jurisdiccional respecto de un caso
concreto. La competencia es una institución procesal cuyo objetivo es hacer más efectiva y
funcional la administración de justicia.

 Pedro Sagástegui que la jurisdicción es el género, mientras que la competencia viene a ser


la especie; todos los jueces tiene jurisdicción, pues tiene el poder de administrar justicia, pero
cada juez tiene competencia sólo para resolver determinados asuntos.

2.      Clasificación.

No nos corresponde ampliarnos en este tema, sin embargo es necesario indicar que la
distribución del trabajo entre los distintos órganos judiciales obedece a determinados criterios,
siendo tres los fundamentales: criterio territorial, criterio objetivo (materia, cuantía), y criterio
funcional.

Todas las disposiciones generales sobre competencia, contenidos en el capitulo I del


Titulo II del C.P.C., de una u otra forma están relacionados con los tres criterios descritos. En
efecto, el criterio territorial se expresa a través de los artículos 14 al 27; el criterio objetivo
se expresa en los artículos 5 al 9 y 34 (materia) y del 10 al 13 (cuantía); criterio funcional se
plasma a través de los artículos 28 al 33, respectivamente.

De los criterios que determinan la competencia, los relacionados con la materia, la cuantía
y el grado son impuestos por la norma con carácter definitivo e inmodificable, ni siquiera por
las partes, por lo que suele decirse que conforman la llamada competencia absoluta. Sin
embargo, por razón de territorio conforma la competencia relativa, esto es así porque ha sido
prevista en favor de la economía de las partes, por esa razón puede ser convenida en sentido
distinto por las partes o incluso admitida en contrario por una de ellas, con lo que después ya
no se puede discutir su incumplimiento. Esto último se conoce con el nombre de prórroga de la
competencia.

3.      Excepción de Incompetencia.

Siguiendo a Elvito Rodríguez, el Juez debe ser competente en atención a los


distintos elementos que determina la competencia. En caso de no serlo, y el Juez no lo
declara de oficio, se puede interponer la excepción de incompetencias, la misma que se
encuentra contemplada en  el inciso 1 del artículo 446 del C.P.C.
La excepción de incompetencia es  el instituto procesal que denuncia vicios en la
competencias del juez, siendo procedente cuando se interpone una demanda ante un órgano
jurisdiccional incompetente, es decir que no está facultado para conocer el asunto litigioso
presentado, sea por razón de materia, la cuantía y el territorio (en este último caso cuando es
improrrogable). Puntualizamos que, pese a no ser invocada como excepción, puede ser
declarada de oficio la incompetencia en cualquier estado y grado del proceso (así lo ordena el
primer párrafo del artículo 35 del C.P.C.). Inexplicablemente la excepción de incompetencia no
opera tratándose de cuestionamiento de la competencia funcional. Así lo indica el tercer
párrafo del artículo 35 del C.P.C, no obstante señalar además, en forma contradictoria, que la
incompetencia podrá ser declarada de oficio o a petición de parte hasta antes de expedirse el
auto de saneamiento procesal.

3.1.    Naturaleza Jurídica.

Siendo la competencia una figura estrictamente procesal, el medio para evidenciar la falta
de ella –la excepción que analizamos- constituye, a su vez, una institución de idéntico carácter.

La excepción de incompatibilidad es de naturaleza dilatoria, pues nada impide al


demandante, cuando se haya declarado fundada y, por ende, dispuesto la conclusión del
proceso, interponer nuevamente su demanda ante el órgano jurisdiccional competente. En
consecuencia, dicha excepción no anula el ejercicio del derecho de acción.

De acuerdo con Ferrero, esta excepción está dirigida a advertir la falta de un presupuesto


procesal, en el caso de la incompetencia absoluta, y a hacer cumplir las reglas de la
competencia, en el caso de incompetencia relativa.

3.2.    Consecuencia Jurídica.

En principio, el juez calificará improcedente la demanda si carece de competencia,


atendiendo a lo preceptuado en el artículo 427, inciso 4 del CPC. si pese a ello la admite,
entonces cabe proponer la excepción correspondiente.

Si la excepción de incompetencia es declarada infundada, se declarará, además saneado el


proceso (tercer párrafo del Art. 449 del CPC.).

Cuando es declarada fundada esta excepción, una vez consentida y]o ejecutoriado el
auto respectivo, el cuaderno en que se tramitó es agregado al principal, produciéndose como
efecto la anulación de lo actuado y la conclusión del proceso, en estricta observancia del Art.
451, inciso 5 del CPC., concordante con el segundo párrafo del numeral 35 del mismo código.

De haber concurso de excepciones, si entre las propuestas figura la de incompetencia y la


declara fundada, el juez se abstendrá de absolver las demás (Art. 450 del CPC.) 

B.     Capacidad Procesal de las Partes.

1.      Capacidad.

Messineo –citado por Carlos Matheus- escribe que el principal atributo de la


personalidad del sujeto y de su existencia para el derecho, está constituido por su
capacidad jurídica o capacidad de derecho, que es la aptitud o idoneidad para ser sujeto
de derechos subjetivos en general.
En este sentido, la capacidad jurídica la tiene toda persona, sin necesidad de que esté
dotada de una voluntad reflexiva.

La capacidad es la aptitud o posibilidad de ser partícipe de todas las situaciones jurídicas


contempladas en el derecho positivo, y se adquiere con el nacimiento e inclusive con la
concepción, pues el concebido es sujeto de derechos para todo cuanto le favorece, aunque la
atribución de derechos patrimoniales está condicionada a que nazca vivo (Art. 1 del C.C.).

1.1.  Clases de Capacidad.

a.      Capacidad de Goce. Esta clase de capacidad viene a ser la posibilidad o habilitación


para ser titular de relaciones jurídicas y es inherente a toda persona humana, sin distinción.

b.      Capacidad de Ejercicio. Constituye la aptitud para ejercer derechos y ser sujeto de


obligaciones por uno mismo, es decir, sin ser asistido por otro individuo.

Fernández Sessarego la entiende como la posibilidad o aptitud del sujeto de derecho de


ejercer por sí mismo los derechos de que goza en cuanto persona.

2.    Definición de Parte.   

El concepto de parte – dice Marco Tulio Zanzucci- es un concepto exclusivamente


procesal: deriva del concepto de relación jurídica procesal. Parte es quien precisamente, en
nombre propio, actúa o contradice en el proceso, o en cuyo nombre se actúa o se contradice.

 Agrega este autor que parte son los sujetos activos y pasivos de la demanda judicial, o sea
los sujetos que provocan a aquellos frente a los cuales es provocada la constitución de la
relación jurídica procesal.

2.1.  Capacidad para ser parte.

La capacidad paras ser parte se refiere a la aptitud para ser titular de los derechos, cargas
y obligaciones que se derivan de la realidad jurídica que es el proceso. Estamos aquí ante el
correlativo de la capacidad jurídica, la cual  corresponde a todo aquel a quien el ordenamiento
le reconoce o le otorga personalidad jurídica, capacidad para ser titular de derechos y
obligaciones.

Podría quedar fijado el concepto de capacidad  para ser parte como aquella capacidad que
se le reconoce a todo el que posee capacidad jurídica o lo que es lo mismo la capacidad de
goce, pudiendo ser por ello sujeto de una relación jurídica procesal y con ello titular de los
derechos, cargas y obligaciones que se derivan del proceso , correspondiéndole tal aptitud a
las personas naturales y jurídicas, así como a ciertos grupos organizados y patrimonios
autónomos.

Nuestro CPC., en su artículo 57, más que definir la capacidad para ser parte, detalla los
sujetos a los cuales les pertenece tal aptitud, concordante con el artículo 3 del Código Civil,
referido a la capacidad de goce de los derechos civiles.

2.2.  Capacidad Procesal.

Podemos iniciar este punto afirmando que si la capacidad para ser parte es el correlativo
de la capacidad jurídica, la denominada capacidad procesal (o capacidad para comparecer en
juicio, capacidad para obrar procesal, capacidad de actuación procesal) es el correlativo de la
capacidad de ejercicio. En este orden de equivalencia –no de identidad-, esta segunda
capacidad alude a la aptitud para realizar válidamente actos procesales, pues la sola capacidad
para ser parte no basta para tener plena aptitud como parte en un proceso.

Como no todos los que poseen capacidad jurídica tienen también capacidad de obrar, vale
decir, de ejercer sus propios derechos, así también no todos los que poseen la capacidad
para  ser parte tienen también la capacidad de estar en juicio, es decir de promover el proceso
o de defenderse en este, de cumplir actos procesales válidos.

La capacidad procesal es la capacidad para realizar actos procesales, es decir la capacidad


para llevar un proceso como parte, por sí mismo o por medio del apoderado procesal a quien
se le haya encomendado.

Para Monroy Gálvez la capacidad procesal es la aptitud para ejecutar actos procesales


válidos por parte de los elementos activos de la relación jurídica procesal (el Juez, las partes,
los terceros legitimados y los órganos de auxilio judicial).

Este reconocido procesalista agrega que se le identifica con la capacidad civil de ejercicio.
La capacidad procesal es decidida y delimitada por la propia norma procesal en atención a la
existencia y necesidad de una determinada vía procedimental, así una madre menor de
catorce años puede demandar alimentos para su hijo, aun cuando sea incapaz absoluta, desde
una perspectiva civil.

En conclusión, podemos decir que la capacidad procesal es la aptitud de realizar activa o


pasivamente actos jurídicos procesales con eficacia, en nombre propio o por cuenta ajena, que
poseen las personas que tienen el libre ejercicio de los derechos que en el proceso se hacen
valer, siendo este concepto el reflejo procesal de la capacidad de obrar en el derecho civil y,
por ende, necesaria la remisión a este último para conocer en el caso concreto sus alcances.
Sin embargo esta correspondencia no es absoluta, puesto que se admiten algunas
excepciones.
La capacidad procesal implica el ejercicio de tres derechos: comparecer ante el Juez por su
propio derecho, comparecer ante el Juez en nombre de otro y hacerse representar
voluntariamente.

Esta figura está regulada en el Art. 58 del CPC., el cual la denomina “capacidad para
comparecer en un proceso”.

C.     Requisitos de la Demanda.

La demanda es el acto procesal que da inicio al proceso. Para Ticona Postigo, es la forma o


modo cómo se ejercita el derecho de acción, por lo tanto, entre acción y demanda existe una
relación de derecho a ejercicio de derecho. Agrega este autor que, con la sola presentación de
la demanda tiene lugar el inicio de la relación jurídica procesal, pues la presentación importa el
ejercicio de un derecho procesal por parte del demandante.

Monroy Gálvez explica que, quien ejercita su Derecho de acción y lo viabiliza a través de


su demanda, debe cumplir con un conjunto de requisitos al momento de su interposición.
Algunos de estos requisitos son de forma y regularmente consisten en la obligación de
acompañar anexos  a la demanda o acompañar a ésta de algunas formalidades que la hagan
viable (la firma del abogado, las tasas correspondientes son un ejemplo de ello). Por otro lado,
hay algunos requisitos llamados de fondo, porque son intrínsicos, es decir, están ligados a la
esencia de la demanda como acto jurídico procesal; así, identificar con precisión la pretensión,
precisar la calidad con la que se demanda, plantear debidamente una acumulación, etc.)

El incumplimiento de los requisitos legales origina el rechazo de la demanda. Sin embargo,


es lógico considerar que tal incumplimiento, en todos los casos, no genera el mismo efecto. Es
así que nuestro CPC. permite la subsanación de los requisitos de forma (Art. 426); en cambio,
cuando hay omisión o defecto de un requisito de fondo, autoriza la declaración motivada de
improcedencia y consiguiente conclusión del proceso.

Ticona Postigo manifiesta que, normalmente –aunque esto no es absoluto- los requisitos


de forma se refieren a la demanda en general, y los requisitos de fondo a la pretensión en
particular. Agrega que los artículos 130, 424 y 425 del CPC. regulan los requisitos generales de
la demanda para todo tipo de procesos contenciosos y también el Código señala los requisitos
para iniciar determinados procesos.

1.      Inadmisibilidad de la demanda.

Siguiendo a Nelson Ramírez Jiménez, una demanda será declarada inadmisible cuando no


tenga los requisitos legales (por ejemplo, no se enumeran los hechos o no se indica el domicilio
personal del actor), o cuando no se acompañan los anexos exigidos por la ley, o si el petitorio
es incompleto o impreciso, o cuando la vía procedimental propuesta no corresponde a la
naturaleza del petitorio.

Devis Echandía indica que se inadmite la demanda cuando le falta algún requisito o un


anexo o tenga algún defecto subsanable y con el fin de que sea subsanado en el término que la
ley procesal señale.

Si la omisión o defecto en que se incurre es superable, el juez ordenará la subsanación en


un plazo no mayor de diez días, y si así no se hiciere, se rechaza la demanda y se ordena el
archivo del expediente.

2.        Improcedencia de la Demanda.

El juez, en este juicio, analiza y verifica si la pretensión tiene todos los requisitos
intrínsecos o de fondo, si constata que no los tiene, declarará improcedente la demanda, pero
si verifica que ésta contiene dichos requisitos, llegara a la convicción que la demanda es
improcedente.

Dada la naturaleza de las causas de improcedencia todas ellas referidas a requisitos de


fondo, según lo dispone el artículo 128 del CPC., es evidente que no son subsanables, por lo
que el rechazo de plano, sin conceder plazo alguno. Pero es necesario aclarar que cuando el
juez emite juicio de procedibilidad no juzga la justicia de la pretensión, es decir que no declara
si el actor es o no titular del derecho que alega en su demanda, sino que simplemente examina
si a la pretensión propuesta le falta uno de sus requisitos intrínsecos, carencia o defecto que
precisamente va a impedir un pronunciamiento de mérito.

En definitiva, se declarará improcedente una demanda cuando no cumpla con los


requisitos que exige el artículo 427 del CPC. No obstante el orden estipulado en el artículo,
consideramos que lo primero que debe examinar el juez es si resulta o no competente para
conocer la demanda que se le presenta y en el caso de que llegue a la conclusión de que sí lo
es, pasará luego a examinar si concurren o no los demás causales de improcedencia.

Advierte Ticona Postigo que si se da trámite a una demanda que no reúne los requisitos


que la ley exige, el proceso estará condenado al fracaso –a menos que posteriormente se
produzca una oportuna corrección- porque se trata de un presupuesto procesal de estricto
cumplimiento. Sin embargo, este autor concluye de que no cualquier requisito previsto en los
artículos 424 y 425 del CPC. es presupuesto procesal, sino aquellos requisitos cuya carencia o
defecto llevaría inexorablemente al juzgador a una sentencia inhibitoria, o afecte gravemente
el derecho de defensa de la otra parte. En otras palabras, sólo configurará presupuesto
procesal el requisito que, omitido, imposibilite al juez en la sentencia, pronunciándose sobre el
fondo del litigio. Así, serían presupuestos procesales que el petitorio sea completo y preciso,
que exista conexión lógica entre los hechos y el petitorio, que el petitorio fuese física y
jurídicamente posible.