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Historía de Estados Unidos

a mediados del siglo XIX


INTRODUCCIÓN

La esclavitud ha sido una institución vigente en Europa desde el Imperio

Romano, y traído a Norte América por los ingleses, por tanto, era legal y nada mal

visto poseer esclavos. A mediados del siglo XIX se crearon las primeras reservas

de nativos americanos, producto del Genocidio indígena aplicado por el gobierno

norteamericano y para 1876 casi todas las tribus ya habían sido reubicadas cerca

de fuertes militares. A partir de ese momento, empezaron a recibir productos

básicos del gobierno estadounidense de una calidad ínfima que diezmaron la

salud de los indios y desencadenaron pandemias. Luego de la Guerra Civil a

finales del siglo XIX, los círculos de poder de los Estados Unidos han considerado

que Cuba debía estar bajo su influencia, concepción manifestada por todos los

gobernantes norteamericanos a lo largo de la historia. Para ello se esgrimieron los

más diversos argumentos.

En este sentido, el presente ensayo versa sobre aspectos relevantes de la

historia de los Estados Unidos y como ha incidido la esclavitud, el genocidio

indígena y la intervención militar en Cuba durante el siglo XIX en la conformación

geopolítica y social de esta nación americana.


HISTORIA DE ESTADOS UNIDOS A MEDIADOS DEL SIGLO XIX

El Sistema Esclavista

Hablar de esclavismo supone evocar lejanos periodos de la historia donde los


seres humanos servían como simple mercancía y propiedad de otras personas
más ricas y poderosas, que mediante una simple transacción compraban, como si
de un mueble se tratara, la vida del esclavo. El esclavismo puede recordar a la
antigua Grecia, Roma, a los otomanos y a otros tantos pueblos que se sirvieron
del sometimiento de la población para crear un eficaz sistema socioeconómico con
fecha de caducidad. Porque los sistemas esclavistas, con sus propias
contradicciones y límites, acaban cayendo, más fuertemente cuando sobre ellos
se asientan grandes imperios.

Sin embargo, algo que nos parece viejo y obsoleto, que ataca profundamente la
moral y ética humana, gozó hasta no mucho de una importante vigencia en uno de
los países que ahora se postula como vigilante del nuevo orden mundial: los
Estados Unidos de América. En un periodo donde Europa se desligaba de esa
vieja institución debido a la progresiva consolidación del sistema capitalista y de la
revolución industrial, en una parte de Norteamérica se reafirmaba el comercio de
personas negras, sin más derechos que los que podría tener un objeto, una simple
propiedad del esclavista que, amparado por la Constitución de 1787, defendía su
derecho a tener esclavos. Las ventajas que ofrecía el uso de mano de obra barata
motivaron al sur de los Estados Unidos a consolidar ese sistema hasta que, tras la
Guerra de Secesión de 1861-1865, se vino abajo por la derrota de la
Confederación frente a la Unión.

La Independencia de los Estados Unidos

En el año 1776, momento en el cual se produce la Guerra de Independencia de


los EEUU sobre el Imperio británico. Durante dicho tiempo, comenzaron las
primeras diferencias entre los diversos estados que conformaban la alianza:

 Norte: estos estados basaban su economía en el comercio y en la industria,


donde promulgaban mejores tratos sobre las personas de color. Y dentro de
estas ideas, ya estaba de manera generalizado el pensamiento de abolir
dicha institución en la nación que iba a surgir tras liberarse del yugo
imperialista.
 Sur: sin duda eran los territorios más rurales, aunque los más ricos, pues
era donde se encontraban la mayoría de los campos de cultivo, siendo uno
de los más importantes el algodón. En esas enormes plantaciones, los
señores utilizaban la mano de obra esclava, cuyas condiciones de vida eran
pésimas. Desde un principio se mostraron reacios a aceptar la abolición de
esta.
La Guerra Civil

En el año 1861, tras haberse ganado la Guerra de Independencia, los recientes


estados libres de norte américa, iniciaron otra guerra, esta vez una Guerra Civil
que se mantendría hasta 1877, año el que se integró Luisiana, Carolina del Sur y
Florida.

Es preciso conocer que la guerra fue iniciada por los enfrentamientos políticos y
sociales por las diferencias entre los estados del norte y del sur en el ámbito de la
esclavitud. Por ello, los estados del sur, los conocidos como confederados,
comenzaron una ruptura con los estados del norte creando una nueva nación, en
la cual la esclavitud estaba permitida.

Esto fue tomado por el otro bando como una declaración de guerra y comenzaron
los enfrentamientos que acabaron con la victoria del norte sobre los sureños,
obligándoles a aceptar la abolición. De igual manera, estos señores terratenientes
tuvieron que contratar a sus antiguos esclavos, ahora como mano de obra libre,
perdiendo gran parte de los ingresos a los que antes estaban acostumbrados.

El Genocidio del Oeste

Estados Unidos intensificó durante el último cuarto del siglo XIX, superada la
Guerra Civil, todo el "lento" expansionismo hacia el oeste que le había permitido
un crecimiento continuado desde la declaración de su independencia. Este último
período fue el más cruente de la persecución indígena: lo que más tarde la historia
oficial norteamericana llamaría la Epopeya de la Conquista del Oeste.

En 1860, entre los 31.400.000 de norteamericanos blancos y el océano Pacífico se


interponían centenares de miles de indios agrupados en diferentes naciones.
Treinta años más tarde, los dos océanos estaban unidos bajo la jurisdicción de un
mismo Estado habitado por 62.700.000 habitantes, en su mayoría inmigrantes
extranjeros dispuestos a vivir en las tierras expoliadas a los indígenas.

Los recursos para expulsar a los indios de sus tierras no ofrecieron demasiados
reparos y contradijeron claramente los preceptos legales y morales que sostenían
la ideología del nuevo Estado.

La base del sustento de las grandes naciones indígenas de la pradera era el


búfalo; su matanza deliberada, indiscriminada y dirigida ofuscó a muchos de esos
pueblos que se lanzaron desesperadamente a una batalla final por la
supervivencia.

Las matanzas de indígenas ante la resistencia a ceder sus tierras tampoco


ofrecieron reparos oficiales. Primero fueron los sioux en 1862 quienes se negaron
a abandonar los territorios de Minnesota y las Dakotas y poco después los
cheyennes, quienes quedaron reducidos a unos grupúsculos luego de las
matanzas de Sand Creek, en 1865 y la de Washita River, nueve años más tarde,
dirigida por el general Custer.

El desequilibrio era tan grande y la desproporción del enfrentamiento entre las


tropas estatales y los indios tan mayúsculo, que en 1876 sioux y cheyenes,
haciendo el más grande esfuerzo de concordia, pudieron formar un ejército de
2.000 guerreros. La historia estadounidense recuerda como el gran desastre de su
ejército frente a los indios la derrota de Little Big Horn, en la que murieron 260
soldados del general Custer.

En 1886, Gerónimo, jefe de los apaches-chiricahuas, huía por tierras de Nuevo


México desde hacía tres años dándole jaque a varios regimientos que le
perseguían sumando una tropa conjunta de 5.000 hombres. Los indios eran 25,
con sus mujeres y niños. Finalmente fueron atrapados 18.

En 1889 se cerró el último acto de aquella conquista difundida tendenciosamente,


el llamado Territorio Indio, fue convertido por el gobierno Norteamericano en el
Estado de Oklahoma. En esa tierra malvivían, harapientos y muertos de hambre,
75.000 indios deportados de diferentes regiones. El 22 de abril de aquel año, y en
sólo 24 horas vieron invadidas esas tierras deprimidas y secas por 50.000
colonos. Las reservas que les asignó el gobierno estadounidense eran semejantes
a corrales de hacinamiento.

Intervención militar de los estados Unidos en la Cuba española

Benjamín Franklin, uno de los padres de la independencia estadounidense,


reclamó a Inglaterra en la época de las Trece colonias la toma de la Isla de
Cuba. Thomas Jefferson, tercer presidente de los Estados Unidos de América
(1801-1809), considerado también padre fundador de esa nación, expresó
oficialmente interés por Cuba al notificar al Ministro de Gran Bretaña en
Washington, que en caso de guerra con España, los Estados Unidos se
apoderaría de Cuba.

Desde aquellos inicios hasta hoy, los círculos de poder de los Estados Unidos han
considerado que Cuba debe estar bajo su influencia, concepción manifestada por
todos los gobernantes norteamericanos a lo largo de la historia. Para ello se
esgrimieron los más diversos argumentos. En el plano político militar la posición
geográfica de Cuba desempeña un papel estratégico para la seguridad y defensa
del territorio norteamericano y sus vías de comunicación marítimas. En el plano
económico la isla es codiciada por su clima, fertilidad del suelo, recursos
naturales, puertos y vías de comunicación por mar.
La Resolución Conjunta, del 19 de abril de 1898, aprobada en ambas Cámaras del
Congreso estadounidense, autorizó la intervención militar de Estados Unidos en
Cuba. Según el documento Cuba debía ser libre e independiente y Estados
Unidos se retiraría de la isla cuando existieran las garantías de un gobierno
estable.

Meses después, el 10 de diciembre de 1898, los gobiernos de Estados Unidos y


España firmaron el Tratado de París.  Este convenio echaba por tierra el esfuerzo
del pueblo cubano durante 30 años de guerra de independencia, que llevó
aparejada la pérdida de numerosas vidas humanas y la destrucción de gran parte
de sus riquezas materiales. Mediante este tratado, España renunció a sus
derechos de soberanía y propiedad sobre Cuba, la que quedaría bajo la
dominación de Estados Unidos.

Con la firma del Tratado de París, la situación política de la excolonia se indefinía


Cuba dejó de ser colonia pero, al mismo tiempo, el establecimiento de la república
tampoco se realizaba. Se inició así un período transicional, mediado por la
presencia directa de Estados Unidos en el manejo de los destinos insulares. El 1
de enero de 1899, Estados Unidos entró formalmente en posesión de Cuba. Ese
día fue arriada oficialmente la bandera española en el Castillo El Morro e izada la
norteamericana, se inició de esa manera la ocupación militar de la isla. Se
materializó una antigua ambición. A partir de entonces Washington consideró
conveniente la desaparición de las instituciones representativas del movimiento
libertador cubano.

La Enmienda Platt, 28 de febrero de 1901, aprobada como ley en Estados Unidos,


Constituyó una seria mutilación de la independencia de Cuba al establecer, entre
otros aspectos, el derecho de los Estados Unidos a intervenir militarmente en la
isla y a adquirir territorios para bases navales y carboneras.  En correspondencia
con esos «derechos», se produjeron otras tres intervenciones militares de
Estados Unidos en Cuba (1906, 1909 y 1912) y en diciembre de 1903 fue abierta
oficialmente la Base Naval Yanqui en Guantánamo, territorio que en la actualidad
continúa ocupado ilegalmente.
CONCLUSION

Al finalizar el presente ensayo, se evidencia una serie de conclusiones,


señaladas a continuación:

El sistema esclavista estadounidense hunde sus orígenes en


la colonización británica de los territorios al norte del río Grande. España y
Portugal, principales potencias del siglo XVI, se habían asentado
fundamentalmente al sur de este, donde se pensaba que la existencia de oro era
más abundante. Gran Bretaña, deseoso de colonizar espacios alejados de los dos
principales imperios coloniales, decidió asentarse en las costas de Norteamérica,
donde la presencia española y portuguesa era mínima. La creación de las
llamadas trece colonias correspondía a un interés estratégico de comercio mutuo
con la metrópoli: estos territorios exportarían materias primas baratas a la industria
inglesa, que fabricaría productos y los devolvería listos para vender a sus colonias
y a otros territorios, obteniendo así grandes ganancias económicas.

En definitiva, el sistema esclavista fue la base del crecimiento de las trece colonias
y de los futuros Estados Unidos. Probablemente la industria norteña no hubiera
podido nunca acrecentarse de esa manera sin un sur esclavista que le
proporcionara materias primas a un precio asequible. Su consolidación como
sistema económico no evitó que existiera de forma permanente, con luces y
sombras, un fuerte debate ético y moral sobre la conversión de seres humanos en
meras herramientas de trabajo. Y es que debe recordarse siempre que el
crecimiento económico americano estuvo sostenido por los hombros de millones
de personas, de varias generaciones que se vieron privadas de la libertad para el
beneficio de toda una sociedad.

Estados Unidos ha recorrido un extenso camino en sus aspiraciones por


apoderarse de Cuba. La historiografía nacional atesora valiosos documentos que
revelan las apetencias yanquis sobre el archipiélago. No hay territorio extranjero
que pueda compararse para los Estados Unidos como la Isla de Cuba. Esas islas
de Cuba y Puerto Rico, por su posición local, son apéndices del continente
Americano, y una de ellas, Cuba, casi a la vista de sus costas, ha venido a ser de
trascendental importancia para los intereses políticos y comerciales de esta
nación.
Con posterioridad, hasta hoy, prácticamente ninguna administración
norteamericana ha renunciado a esa concepción política. De modo que, hacia el
final del primer cuarto del Siglo XIX, ya el destino de Cuba estaba diseñado, ser de
España mientras no pudiese pasar a manos de Estados Unidos.
BIBLIOGRAFÍA

JONES, Maldwyn (1996): Historia de Estados Unidos. Madrid: Ediciones Cátedra.

MARTÍNEZ MAZA, Clelia (2016): «El esclavismo antiguo en los Estados Unidos
del periodo antebellum (1780-1860)», en Gerión, nº 34, págs. 383-389.

PAUL ADAMS, Willi (1987): «Regionalismo, esclavitud, guerra civil y


reincorporación del sur, 1815-1877», en Los Estados Unidos de América. España,
Siglo Veintiuno.

Ruiz, D. (2018) El sistema esclavista en Estados Unidos. Origenes y consolidación


del dominio sobre la raza negra. Disponible en https://archivoshistoria.com/el-
sistema-esclavista-en-los-estados-unidos/