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Carlos Marx (1813-1883)

El marxismo surgió a mediados del siglo XlX en Europa occidental y se conformó como
una filosofía de la praxis, una teoría de la historia y una crítica de la sociedad capitalista. Al
mismo tiempo fue parte y expresión del movimiento obrero y sus luchas sociales y
políticas. Esta situación le generó varias ambivalencias y tensiones entre sus luchas
políticas, sus críticas al capitalismo y su teoría histórica y filosófica. Dichas tensiones
produjeron sucesivas crisis, que fueron también producto de su crecimiento, de su
acumulación de experiencias.
Interesa sin embargo dejar asentado aquí que el punto de partida para nosotros es el
marxismo como Filosofía de la praxis, cuya acta fundacional fueron las famosas Tesis
sobre Feuerbach (1845), porque consideramos a la praxis como la categoría central del
marxismo en torno a la cual giran una concepción del hombre, de la historia y de la
sociedad. Esta visión implica a su vez una comprensión del marxismo como crítica, como
proyecto emancipador y como conocimiento. (…)

La tesis 11:
“los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que
se trata es de transformarlo”. Allí Marx enuncia dos tareas: una práctica, transformar el
mundo y otra teórica, no limitar la filosofía a ser interpretación. Pero, insistimos con esto
Marx daba unidad a la teoría y a la práctica porque para él la interpretación no es teoría de
una interpretación ya hecha, separada de la acción sino de una transformación por hacer y
allí la teoría se inserta para contribuir a dicho cambio. Es decir pretende superar la mirada
contemplativa que tenía la teoría hasta ese momento ya sea en su vertiente idealista o
materialista. Sucede que estas Tesis son una respuesta a la Filosofía alemana que estaban en
boga por esos días (idealismo). Sin embargo, el nudo uno puede encontrarlo en que Marx
era consciente que para tener una idea, previamente tiene que haber ocurrido algo mucho
mas significativo que dicha idea: que nos habíamos unido prácticamente al mundo que
analizamos y por ello metido en una serie de relaciones sociales, condiciones materiales de
existencia, instituciones. Nos dice en la Ideología Alemana:
“La producción de ideas y representaciones, de la conciencia, aparece al principio
directamente entrelazada con la actividad material y el comercio material de los hombres,
como el lenguaje de la vida real. Las representaciones, los pensamientos, el comercio
espiritual de los hombres se presentan todavía, aquí, como emanación directa de su
comportamiento material. Y lo mismo ocurre con la producción espiritual, tal y cómo se
manifiesta en el lenguaje de la política, de las leyes, de la moral, de la religión, de la
metafísica, etc. de un pueblo. Los hombres son los productores de sus representaciones, de
sus ideas, etc. pero los hombres reales y actuantes, tal y como se hallan condicionados por
un determinado desarrollo de sus fuerzas productivas y por el intercambio que a él
corresponde, hasta llegar a sus formaciones más amplias. La conciencia no puede ser
nunca otra cosa que el ser consciente, y el ser de los hombres es su proceso de vida real
“1.
En esta línea de analisis que intenta unir la consciencia con el mundo material Marx
recurre en el mismo texto al ejemplo del lenguaje que surge como necesidad de los
hombres requerida por el trabajo colectivo pero que no se mantiene atado a dicha
necesidad y crea y recrea nuevas realidades. 2 Pero Marx no se queda allí y al analizar esa
realidad material con los grados de autonomía y desarrollo del lenguaje se indaga acerca de
la filosofía, del pensamiento especulativo, de su desarrollo y observa que en la base de su
desarrollo se encuentra con instituciones, académicos, especializados en la tarea de
“filosofar”. Es decir hombres que se han podido especializar en “pensar”, porque otros se
han especializado en “hacer”. Es decir estamos frente al concepto marxista de división del
trabajo entendido este como la división entre el trabajo manual y el mental. Solamente
cuando la sociedad ha superado parte de su necesidad material puede permitirse que una
minoría de integrantes se especialice en el trabajo intelectual, y desde ese momento la
filosofía adquiere presencia plena, sistemática. Pero, es justamente esa experiencia
material, real la que le permite imaginarse a ese nuevo filósofo, como algo realmente
distinto a la materia y puede dedicarse a la “teoría pura, a la teología pura”: “La división
del trabajo sólo se convierte en verdadera división a partir del momento en que se
separan el trabajo físico y el intelectual. Desde ese instante, puede ya la conciencia
imaginarse realmente que es algo más y algo distinto que la conciencia de la práctica
existente, que representa algo sin representar algo real; desde ese momento se halla la
conciencia en condiciones de emanciparse del mundo y de entregarse a la creación de la
teoría “pura”, de la teología “pura” 3. 0bsérvese que aquí Marx está asociando el
concepto de trabajo al acto fundacional de toda cultura y a mismo tiempo esta planteando la
1
Marx, C.: “La ideología alemana”. Bs. As, Cartago, 1986. Trad. Wenceslao Roces. Pg. 25-26
2
“El lenguaje es tan viejo como la conciencia: el lenguaje es la conciencia práctica , la conciencia real, que
existe también para los otros hombres y que, por tanto, comienza a existir también para mi mismo; y el
lenguaje nace , como la conciencia, de la neceisdad de los apremios del intercambio con los demás hombres”
Ob.cit. Pg. 31.
3
Ob.cit. pag. 32
historicidad de nuestro pensamiento, que es producto de la historia en la que se engranan y
a la que pretenden abarcarla. Pero la base de toda filosofía materialista es reconocer la
realidad material en la que se inscribe mi pensamiento y por lo tanto los límites del mismo.
Si hablo de teoría del valor, clase obrera, mercancía estoy hablando de un tiempo histórico
y no de otro. Y si bien la realidad material debe ser comprendida como algo externo a uno
aunque actuemos activamente sobre ella y seamos también reales. Esto se sintetiza en la
frase: “es el ser social el que determina la conciencia y no la conciencia la que determina
la vida”4., como plantean los idealistas.
Es que para Marx lo que decimos o pensamos está determinado por lo que hacemos, la
práctica como criterio de verdad, pero, lo que hacemos esta cargado de significado, de
sentidos de imaginación y, en este punto siempre es bueno recordar al Marx de la Tesis 1
sobre Feuerbach en dónde plantea que el materialismo anterior solo veía al objeto y no al
sujeto actuante como parte de la realidad objetiva o al mismo el Marx adulto de El Capital
que al comparar la actividad de una abeja con la de un arquitecto destaca que “hay algo en
que el peor arquitecto aventaja, desde luego a la mejor abeja, y es el hecho de que, antes de
ejecutar la construcción, la proyecta en el cerebro” 5. Pero, es inevitable introducir en esta
zona, en esta priorización del ser social sobre la conciencia el Prefacio de la Introducción a
la crítica de la economía política de 1859:
“En la producción social de su vida, los hombres entran en determinadas relaciones
necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a
una determinada fase del desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de
estas relaciones de producción forman la estructura económica de la sociedad, la base
real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política a la cual corresponden
determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material
condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual en general. No es la
conciencia de los hombres la que determina su ser, sino por el contrario, el ser social lo
que determina su conciencia” “Al llegar a una determinada fase de desarrollo, las
fuerzas productivas materiales de la sociedad chocan con las relaciones de producción
existentes, o, lo que no es mas que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de
propiedad dentro de las cuales se han desenvueltos hasta aquí . De forma de desarrollo de
las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas suyas. Y se abre así una
época de revolución social”6

4
Ob.cit. pag. 26.
5
Marx, El capital. vol l - pag. 194
6
Marx: Prefacio a la Introducción …” pag. 7.
De esta extensa cita podríamos deducir que todas las formas sociales y políticas así
como los cambios históricos políticos están determinados finalmente por los conflictos de
la producción material; pero también podría analizar desde otra perspectiva al retomar a
Marx cuando afirma que las ideas cuando ingresan en las masas se transforman en una
fuerza material y desde ese sentido analizar como la ley, la política la ideología opera en la
sociedad de clases, y en ese sentido y no como reflejo analizarlos como secundarios. Pero
para ello requerimos internarnos un poco en el concepto de ideología a partir de la
tradicional cita de la Ideología: “Las ideas de las clases dominantes son las ideas
dominantes en cada época; o, dicho en otros términos, la clase que ejerce el poder
material dominante en la sociedad es, al mismo tiempo, su poder espiritual dominante. La
clase que tiene a su disposición los medios para la producción material dispone con ello,
al mismo tiempo, de los medios para la producción espiritual, lo que hace que se le
sometan, al propio tiempo, por término medio, las ideas de quienes carecen de los medios
necesarios para producir espiritualmente. Las ideas dominantes no son otra cosa que la
expresión ideal de las relaciones materiales dominantes, las mismas relaciones materiales
dominantes concebidas como ideas”7
Con este hilo conductor, de permanecer en el terreno real de la historia, Marx considera
en contraste con la visión idealista que la historia “ consiste en exponer el proceso real de
producción, partiendo para eso de la producción material de la vida inmediata, y en
concebir la forma de intercambio correspondiente a este modo de producción y engendrada
por él, es decir, la sociedad civil en sus diferentes fases, como la base de toda la historia, y
en presentarla en su acción en cuanto estado y para explicar todos los diversos productos
teóricos y formas de la conciencia, la religión, la filosofía, la moral, etc. y rastrear su
proceso de nacimiento y de crecimiento desde esa base materialista, lo que naturalmente,
permitirá exponer las cosas en su totalidad ( y también, por eso mismo, la acción recíproca
entre estos diversos aspectos)” (…) no explica la práctica desde la idea, sino que explica las
formaciones ideológicas desde la práctica material; así se llega, consecuentemente, al
resultado de que todas las formas y todos los productos de la conciencia no pueden ser
disueltos por obra de la crítica espiritual, mediante la reducción a la “autoconciencia” o la
transformación en “fantasmas”, “espectros”, “visiones”, etc. sino que sólo pueden

7
Marx: La ideología alemana. Pág. 50-51
disolverse por el derrocamiento práctico de las relaciones sociales reales, de las que emanan
estas quimeras idealistas “ 8
A partir de allí, y entendiendo que la clase de problemas teóricos esta anclada en las
contradicciones sociales, su resolución es mas política que filosófica. Por ello y cerrando
recordemos nuevamente la Tesis ll: se trata de comprender al mundo para transformarlo.

8
Marx, Ob.cit. pag. 40.