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AGRADECIDOS O INDIFERENTES

Salmo 30:4: “Cantad a Jehová, vosotros sus santos, y celebrad la memoria de su santidad”.
Salmo 106:1: “Aleluya. Alabad a Jehová, porque él es bueno; porque para siempre es su
misericordia”.
Daniel 2:23: Daniel dio gracias a Dios por la sabiduría y la fuerza que le había dado.
Romanos 1:8: Pablo daba gracias a Dios por los creyentes que expresaban su fe.
Romanos 6:17: Daba gracias por la conversión de las personas.
Romanos 7:23-25: Daba gracias a Dios porque le había liberado del poder del pecado que
moraba en él.
1 Corintios 1:4: Estaba agradecido por la gracia de Dios que nos ha sido dada en Cristo Jesús.
1 Corintios 15:57: Daba gracias a Dios porque nos ha dado victoria sobre la muerte.
2 Corintios 2:14: Debiéramos estar agradecidos por el triunfo del evangelio.
2 Corintios 8:16: Daba gracias por el don de Cristo.
2 Corintios 9:15: Debemos dar gracias por el don de Cristo.
1 Tesalonicenses 2:13: Daba gracias por los que reciben y aplican la Palabra de Dios.
2 Tesalonicenses 1:3: Debiéramos dar gracias cuando vemos a los creyentes trabajar
diligentemente por amor del reino de Dios y mostrando su amor unos por otros.
Apocalipsis 11:17: Debiéramos dar gracias por el poder de Cristo y por su
reino que viene.
Filipenses 1:3-4 “Doy gracias a mi Dios siempre que me acuerdo de vosotros, siempre en todas
mis oraciones rogando con gozo por todos vosotros”.
La gratitud a Dios es un imperativo moral y una fuerza poderosa
La gratitud a Dios es la actitud correcta del corazón humano perdonado, redimido y bendecido.
Esta gratitud a nuestro Creador, Salvador y Señor está enfatizada en muchos pasajes de la
Escritura. Lucas 17:11-19 relata el portentoso milagro por el cual el Señor Jesucristo sanó a diez
leprosos. Sin embargo, sólo uno volvió al Señor para darle las gracias y para adorarle. Éste era
nada menos que un samaritano y el Señor Jesús dijo refiriéndose a él: "¿No hubo quien volviese
y diese gloria a Dios sino este extranjero? Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado" (vv.18-
19).
Tenemos que aprender a ser agradecidos a Dios en todo y por todo
La Escritura está llena de referencias acerca de la importancia de cultivar un corazón agradecido.
El Salmo 103:1-2 exhorta: "Bendice, alma mía, a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre.
Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios". Efesios 5:20 y Colosenses
3:17 exhortan a los creyentes a vivir en una continua acción de gracias a Dios, por todo y en
todo.
La gratitud a Dios conduce al gozo y la ingratitud a la amargura. Filipenses tiene unas 16
referencias al gozo y a regocijarnos. Pero sólo podemos experimentar el gozo de Dios cuando
tenemos una gratitud profunda y práctica hacia El. "Así que, recibiendo nosotros un reino
inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y
reverencia" Hebreos 12:28.
David fue agradecido: Sal. 100:1-5 Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra. Servid a
Jehová con alegría; Venid ante su presencia con regocijo. Reconoced que Jehová es Dios; El nos
hizo, y no nosotros a nosotros mismos; Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado. Entrad por sus
puertas con acción de gracias, Por sus atrios con alabanza; Alabadle, bendecid su nombre.
Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, Y su verdad por todas las
generaciones.
Daniel fue agradecido: Aun en los momentos de persecución. Dan 6:10 Cuando Daniel supo que
el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban
hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como
lo solía hacer antes.
Pablo fue agradecido: Y nos manda a ser agradecidos 1 Tes. 5:18 Dad gracias en todo, porque
esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.
Jesús fue agradecido: Jesús es nuestro mayor ejemplo siempre agradecía al Padre, al momento
de partir el pan, de multiplicar los alimentos, de resucita a su amigo Lázaro… siempre el Señor
agradecía primero a su padre. Siendo el, El merecedor de toda gracia, siempre agradecía Mateo
26:27; Marcos 8:6; Juan 11:41.
En la palabra de Dios siempre encontramos ejemplos de gratitud, y como Dios se alegra con los
corazones agradecidos, pero hay un pasaje en particular que nos muestra muy gráficamente la
gratitud.
Recordemos que dar gracias significa corresponder con gratitud por un bien recibido, en el
evangelio de Lucas 17:11-19, la Biblia nos cuenta la historia de diez leprosos.
La lepra es una enfermedad que infecta y de forma completamente al ser humano. En aquellos
tiempos, tener lepra, era alarmante y repugnante; la persona que tenía esta enfermedad era
expulsada y tenía que salir de la ciudad para evitar el contagio de las personas a su alrededor,
también porque era una enfermedad que no tenía cura. Estos diez leprosos, tal vez tenían años
sin ver su piel sana y sin úlceras; años de sentir ese olor putrefacto causado por la misma
enfermedad, hasta aquel día cuando Jesús pasó por su ciudad. Después de clamar a Jesús por
compasión, el Señor les dio una orden, y luego mientras iban para presentarse ante los
sacerdotes para hacer ofrendas por su purificación fueron sanos. ¡Qué momento tremendo!
¡Habían sido totalmente limpios! Pero, aunque los diez hombres recibieron la sanidad,
solamente uno regresó a donde estaba Jesús para darle las gracias. ¡Qué triste es las actitudes
que tuvieron los nueve, pero que gozo nos da ver el corazón del que volvió para agradecer!
Veamos las características de una persona agradecida:
. Reconoce su condición
. Reconoce el poder de Dios
. Se Rinde en adoración

Reconoce su condición : Luc 17:15a “Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado…”
Considérate a ti mismo… se consiente de quien eres… Todos somos indignos y no merecemos
nada bueno, la Biblia dice: “que no hay justo ni aun uno… mas Dios muestra su amor para con
nosotros en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Rom. 3: 11 y 5:1)
Esta persona se consideró a sí mismo, se dio cuenta que el no sólo no era nada, sino que,
a diferencia de las demás personas, era menospreciado y había sido condenado por su
enfermedad a vivir lejos de su familia y de su pueblo.
También considero que Jesús era más que un maestro, el mesías prometido a Israel, el hijo de
Dios, que él no era digno que el Señor lo sanara, pero que, aun así, se compadeció y lo sano.
Lo primero que miró el leproso fue su condición, destinado a vivir lejos de la sociedad y de su
familia, pero también reconoció que sólo Jesús lo podía ayudar.
Creo que la única razón que tenemos como cristianos para mirar hacia el pasado es la de ver de
qué pozo nos rescató El Señor, cada uno de nosotros sabemos las miserias espirituales en la que
vivíamos antes de conocer a Cristo, había un gran abismo que nos separaba, pero Jesús nos
trasladó de las tinieblas a su luz admirable y esto lo da un propósito a nuestra vida, debemos
anunciar esas virtudes.
Reconoce el poder de Dios: Lucas 17:15b “…glorificando a Dios a gran voz.” Sin duda no
podemos devolver a Dios ese inmenso favor hecho por nosotros en la cruz, por una razón
fundamental “Dios no necesita de nosotros” nosotros necesitamos de él, pero si hay algo que
de alguna forma demuestra un proceder correcto, es hablar de todo lo maravilloso que Dios
hizo con nosotros, en mi iglesia tenemos por costumbre que cada cierto tiempo un hermano
pasa a dar testimonio de cómo conoció a Cristo, es muy emocionante ver como dan gloria a Dios
por haberlos rescatado de su manera de vivir, una de las cosas que siempre debemos hacer ante
las personas que no conocen a Dios, es contarles “cuan grandes cosas hizo Dios por usted” le
animo a que siempre que pueda proclame como era su vida y como Dios la transformó, y
cuando lo haga recuerde como lo hizo este leproso “a gran voz” hable del Señor como lo mejor
que pasó en su vida, no solamente podrá dar testimonio a los incrédulos sino animará a sus
hermanos en Cristo a hacerlo.
Se Rinde en adoración: Lucas 17:16 “y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias…”
Esta característica apela a una actitud en lo más profundo de nuestro corazón, la adoración.
Adorar a Dios es un privilegio que no muchos entienden, en la característica anterior notamos
que el énfasis era una manifestación pública del poder de Dios, pero por el contrario esta es más
íntima es el Señor y usted, cuando este leproso se postro en tierra estaba demostrando una
total rendición a la persona de Jesucristo para el en ese momento no existía otra persona más
importante y a la cual estaba rindiendo toda su vida, cuando usted reconoce quien es Dios y de
donde lo sacó, surge esta actitud frente a la persona de Jesús.
Continuamente nosotros debemos recordar quien es el que gobierna nuestra vida, sólo Dios
merece y es digno de recibir la adoración, en este punto te animo a hacer una oración (de ser
posible de rodillas) reconociendo quien es Dios en tu vida, agradeciéndole de donde te sacó y
agradecerle por la oportunidad de contar a los demás las maravillas que hizo por usted.

-La gratitud nos impulsa a obedecer a Dios. En Juan 14:21, el Señor dice: "El que tiene mis
mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre,
y yo le amaré, y me manifestaré a él". La persona agradecida comprende muy bien que su deber
es obedecer al Señor. Al hacerlo está demostrando su amor.
-La gratitud nos impulsa a adorar al Señor con todo nuestro ser. Lucas 7:36-50 narra el episodio
en que una mujer pecadora se postra al Señor y lo adora mientras que un fariseo sólo observa
y critica. Jesús dijo al fariseo acerca de la mujer: "Por lo cual te digo que sus muchos pecados le
son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama" (v.47).
-La gratitud a Dios nos impulsa a anhelar vivir en santidad. La Biblia dice que sin santidad nadie
verá a Dios (Hebreos 12:14). Sólo una persona agradecida por haber recibido la salvación de
Dios puede anhelar vivir en santidad.
-La gratitud a Dios nos impulsa a ser genuinamente humildes. La gratitud a Dios nos protege de
caer en orgullo y nos recuerda que somos totalmente dependientes de Él. En Lucas 18:9-14 el
Señor narra la diferencia entre la oración de un fariseo orgulloso y un publicano arrepentido y
dice: "Os digo que éste (el publicano) descendió a su casa justificado antes que el otro (el
fariseo); porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido
(v.14).
-La gratitud nos impulsa a predicar el Evangelio. Es imposible comprometernos con la iglesia y
con la extensión del reino de Dios sin gratitud. De hecho, el Reino de Dios, desde la perspectiva
humana, se basa en la respuesta de la persona redimida ante el amor tangible de Dios expresado
en la muerte del Señor. La respuesta correcta sólo puede ser una: gratitud.

QUERIDO PADRE CELESTIAL:


Perdónanos por lo difícil que nos resulta ser agradecidos. Miramos a nuestro alrededor y al ver
las bendiciones de los demás, perdemos de vista las nuestras y terminamos buscando tesoros
en los lugares equivocados. Acudimos al mundo, a los gobiernos e iglesias; a la familia, a los
amigos y seres queridos; e incluso a nosotros mismos, para valorarnos cuando deberíamos
elevar nuestros ojos a ti, nuestro Padre celestial. Tú nos has dotado de un rico y eterno tesoro:
toda la bondad, benignidad, misericordia y amor que podríamos necesitar están en ti. Tú,
creador del cielo y de la Tierra, puedes mover montañas para proporcionar los recursos
materiales que necesitamos. Y como el Rey de todos los reyes, legiones de ángeles están
siempre a tu entera disposición para protegernos, de manera que nadie pueda hacer que
muramos antes de nuestro tiempo. Eres un buen Padre que nos llena de regalos y hace rebosar
nuestras copas. Al pensar en un tesoro tan grande, ¿cómo podríamos no estar agradecidos?
¿Cómo podríamos dejar de glorificarte y alabarte? ¿Y cómo no podríamos querer compartir un
regalo tan extraordinario con el mundo? “Por tanto, al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al
único y sabio Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos” (1 Ti 1.17).

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