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El monocultivo como 
contaminador del suelo 
Desarrollo en el contexto argentino

REDONDI Felipe, DEMATEI Felipe, Blanco Santiago & BRILADO Bautista

Octubre de 2020.

AMBIENTE DES. Y SOC.


LOSI Valeria.
6to año “A”.

ÍNDICE.

HIPÓTESIS 3

INTRODUCCIÓN 3

DESARROLLO 4

CONCLUSIÓN 10

BIBLIOGRAFÍA 10

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HIPÓTESIS.

Las prácticas conocidas como monocultivo se caracterizan por la facilidad


para producir grandes volúmenes de cultivos a bajo costo monetario. Dicha
ventaja tiene como consecuencia la degradación del suelo, ya que desgasta los
nutrientes del mismo erosionándolo y provoca problemas socioeconómicos en las
sociedades en las que se lleva a cabo.

INTRODUCCIÓN.

En primer lugar, para saber del tema a tratar hay que tener en cuenta que
se conoce como monocultivo al sistema de producción agrícola donde se siembra
y se cosecha una única especie, de manera uniforme, en una gran extensión de
tierra aplicando así los mismos sistemas de cultivo, riego, fertilización y
recolección; debido a que se apuesta por un solo método de cultivo aumenta la
eficiencia de la producción generando grandes cantidades de un cultivo a un
precio muy bajo. ​El aumento de la población mundial y el crecimiento de la
economía capitalista requieren complementar al mercado de productos agrícolas,
por lo que es indispensable encontrar métodos que permitan una producción a
gran escala y al mismo tiempo que sea rentable. Por estas razones, y
aprovechando el creciente desarrollo industrial, el monocultivo es la alternativa
más viable económicamente, sin tener en cuenta otros aspectos.

Lo polémico de este sistema es su impacto ecológico. Como explicaremos


más adelante, para llevar a cabo el monocultivo muchas veces se talan extensos
terrenos de bosques para destinarlos a la agricultura. ​Teniendo en cuenta esta
afirmación, sería interesante saber cuál es el daño ambiental que esta agricultura
genera, si de verdad vale la pena el daño que se lleva a cabo, y por qué no buscar
otros sistemas alternativos de agricultura el cual no afecte los terrenos y tenga un
rendimiento similar al monocultivo.

Por lo tanto, el objetivo del trabajo de investigación que se llevara a cabo es


comprender y demostrar lo que ocurre con esta técnica de agricultura y el daño
que generan, para así poder brindar diferentes alternativas las cuales puedan
beneficiar tanto a los sectores capitalistas como a las diferentes sociedades que
viven dentro de este círculo y el medio ambiente que los rodea.

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DESARROLLO.

Capítulo 1:

"Cambios en el sistema agropecuario argentino".

Para poner en contexto, hasta fines de los 80 la producción agropecuaria


argentina estaba basada en los cultivos clásicos (como por ejemplo el maíz, trigo,
girasol) y la producción de carne vacuna. Si bien a lo largo del siglo hubo avances
de tipo tecnológico, estos se concentraron siempre más en las tareas que en los
rendimientos, la cosecha se había mecanizado, pero casi no se utilizaban
fertilizantes; se había introducido el uso de alambrados eléctricos y molinos para
manejar la hacienda, pero buena parte todavía se alimentaba en campos
naturales. La actividad mantenía comportamientos conservadores con respecto a
la incorporación de tecnologías. Esto hizo que el volumen de producción y los
rendimientos crecieran muy despacio, y en ese sentido el país había ido perdiendo
privilegios en los mercados internacionales y quedando retrasado con respecto a
los avances en productividad. En ese contexto, los esfuerzos públicos lanzaron
algunas iniciativas privadas para la introducción de nuevos cultivos y tecnologías
de proceso fueron el punto de partida de la reconversión productiva. Incluso, la
falta de rentabilidad, junto con otros problemas generó algunos cambios de
conducta hacia los nuevos cultivos.

Fue en ese marco que comenzaron a llegar algunos de los adelantos


tecnológicos impulsados por la llamada "revolución verde", principalmente dos: el
uso de nuevas variedades más productivas y la aplicación de agroquímicos, que
mejoró, sobre todo, la situación de la producción de trigo y maíz. Fue justamente
la aparición de trigos de origen mexicano, de ciclo más corto que los tradicionales,
lo que permitió pensar en una utilización más intensiva del suelo, a través de la
introducción de dos cosechas anuales, una de invierno y la otra de verano. Y la
soja parecía como la más adecuada para cumplir el segundo rol, un cultivo que se
podría sembrar en los campos donde recién se había cosechado trigo, pero que
requería el uso de fertilizantes en suelos que estaban ya en su límite agronómico
de productividad natural y que, además, casi no tenían descanso a lo largo del
año.
La soja apareció en la región pampeana en un contexto ambiental muy
favorable para su desarrollo: esta región se encontraba en medio de un ciclo

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húmedo, con relativamente pocas variaciones en las precipitaciones y sin las
grandes inundaciones que habían caracterizado el oeste de la región a principios
de la década de los 80. Los precios internacionales se mantuvieron altos, con una
tendencia al aumento y relativamente pocas variaciones, y en el mercado
internacional apareció un comprador, China, que hasta la actualidad es el cliente
más importante de los productores sojeros, un comprador que estaba dispuesto a
aumentar continuamente sus adquisiciones (dedicadas a alimentar los cerdos) y
que no ponía reparos en cuanto al origen tecnológico del producto. La posterior
aparición potencial de un mercado para los biocombustibles afianzó aún más el
precio de la soja, que recién tuvo una caída con la crisis de 2008. A pesar de ello,
nada parecía ser capaz de limitar la producción sojera, que se expandió por buena
parte del país.
Simultáneamente con la inicial importancia de la soja como cultivo,
comienzan a verificarse los primeros avances en la utilización de siembra directa
y, con ello, un uso más intenso de biocidas (sustancias químicas sintéticas de
origen natural) y, en unos pocos casos, de fertilizantes

Más allá de la presencia de retenciones a las exportaciones y otros


mecanismos cambiarios, las mejoras en los precios internacionales de la soja a
principios de los ochenta, tendieron a consolidar el dinamismo de esta actividad. A
ello se suman algunas reducciones en el precio de otros granos gruesos (como el
girasol y, en menor medida, el maíz) que aceleraron el traspaso de las tierras
hacia el nuevo cultivo.

Prácticamente desde el comienzo del proceso expansivo de la soja el


gobierno había tenido una actitud implícitamente positiva hacia el mismo: había
aprobado las nuevas variedades y se acompañaba el proceso con investigación y
recomendaciones sobre distintos aspectos productivos a través de la extensión
agropecuaria.
Fundamentalmente el gobierno venía extrayendo una buena parte de las
ganancias producidas por la soja a través de la imposición de las retenciones a las
exportaciones, que se cobraban en los puertos de embarque y de esa manera
evitaban al gobierno la necesidad de controlar a los productores en el campo.
Estas retenciones para fines de 2007 significaban más del 30% del precio, lo que
llevaba a las áreas oficiales 1.500 millones de dólares anuales. Pero ante el
aumento internacional del precio de la soja y las necesidades de ingresos de
divisas, en forma sorpresiva el gobierno en marzo de 2008 decretó un aumento de
las retenciones a más del 40% y determinó que estas serían progresivamente
mayores a medida que aumentaba el precio internacional. Esto generó que los
productores comenzaran a presionar al gobierno para anular el decreto y
comenzar con negociaciones. Sin recibir respuestas por parte del gobierno los
productores comenzaron a asociarse, realizando protestas y piquetes, logrando al
final que este decreto sea denegado en el congreso. La fuerza que adquirió el
movimiento del campo en esa época fue importantísima

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A partir de allí el campo pasó a ser un elemento importante en el juego
político nacional, dado que la cerrada negativa del oficialismo a negociar con los
agricultores había generado un fuerte rechazo en toda la región pampeana.
Un proceso de tanta envergadura y con tanto dinamismo como la expansión
del monocultivo de la soja hacia el 2007 incluía más de 70 mil productores que
generaban no menos de 47 millones de toneladas de cultivo que salían de unos 15
millones de hectáreas cultivadas, debe generar reacciones positivas en una
sociedad argentina donde hay interpretaciones diferentes sobre las consecuencias
que esto trae, tanto ambientales como económicas y sociales.

Capítulo 2:
"Mono cultivo de soja en Argentina".
La aparición y posterior expansión de la soja en la región pampeana
significó el congelamiento de la antigua alternancia de ciclos agrícolas y
ganaderos, reemplazados por una agriculturización permanente y, dentro de este
proceso, una tendencia a la monoproducción generada por la alta rentabilidad
relativa de la soja con respecto a otras posibles producciones. Como cualquier
otro cultivo, la producción constante de soja sobre un mismo campo genera a la
larga una disminución selectiva de los nutrientes que más utiliza ese producto, lo
que llevado a su extremo puede generar el agotamiento del suelo y la necesidad
de agregar cada vez más fertilizantes. Desde ese punto de vista, la rotación con
otros cultivos y la alternancia con largos períodos de descanso siempre se ha
tornado como la solución más adecuada. Sin embargo, esa posibilidad choca con
dos elementos limitantes: primero, que durante varios años las ganancias por la
producción sojera han sido tan diferenciales que muchos productores, aun
sabiendo el daño que el monocultivo podía generar en el suelo, siguieron
produciéndola continuamente; segundo, que la posibilidad de rotación se hace
más remota cuando buena parte de los suelos productivos se trabajan bajo la
forma del arriendo. El arrendatario capitalista, de acuerdo a su racionalidad, por
supuesto intentará que, en el periodo que arrienda, los productos que obtenga
sean los más rentables.
Este efecto del monocultivo ha sido señalado repetidamente por los críticos
al proceso sojero y sus promotores no han tratado de negarlo, adoptando dos
posiciones, la primera es que el nivel de utilización de fertilizantes en la producción
sojera es todavía muy bajo con respecto a países como Estados Unidos, lo que le
daría a la elaboración cierto margen antes de llegar a una situación crítica, y la
otra, es que en un país donde los productores no reciben subsidios estatales que
les permitan hacer cultivos más rentables, el mercado les impide hacer otra cosa.
En este tema se ve claramente la ausencia de capacidad regulatoria por parte del
Estado, ya que en Argentina el suelo es de propiedad privada y su manejo no está
sujeto a reglamentación alguna.
La predominancia de la soja ha generado, por su alto nivel de tecnificación
y su tendencia a la concentración de tierras, un acelerado despoblamiento del
campo y ha reducido el número de trabajadores empleados. En relación al éxodo

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rural, en realidad no está muy claro si la soja ha iniciado o acelerado este proceso;
el campo argentino, y también el pampeano, se ha venido despoblando desde por
lo menos la década del 30, cuando las ciudades aparecieron como generadoras
de mejores condiciones de trabajo y servicios en los sectores secundario y
terciario, mientras que esas condiciones en el campo no cambiaban o
desmejoraban. Desde ese punto de vista, la soja no inicio el proceso y es
discutible que lo hubiera agudizado, dado que ya en la década de los 80 el número
de pobladores rurales dispersos era muy bajo.
Con respecto al empleo, hay que tener en cuenta el reemplazo de mano de
obra por maquinarias que viene sucediendo en el campo pampeano (y también en
las otras regiones) por lo menos desde fines del siglo XIX. En pasos sucesivos, el
sistema se mecanizó y cada vez los requerimientos de mano de obra se van
reduciendo.
El mayor impacto ambiental producto de las plantaciones de soja en
Argentina está principalmente vinculado al monocultivo, debido a la falta de
rotación de productos a cosechar y el mal uso de los agroquímicos.
Los monocultivos, aún bajo siembra directa, generan una importante
pérdida de suelo y reducen la productividad debido a la pérdida de nutrientes y
carbono. La soja es una gran consumidora de nitrógeno, fósforo, potasio y azufre,
que los extrae del suelo y aporta muy poco residuo a cambio.
Las pérdidas de materia orgánica, debido al mal uso de la tierra, son
difíciles de detectar, ya que se producen muy lentamente con daños, a veces,
irreparables. Esto tiene un impacto desfavorable sobre las funciones del suelo y la
sustentabilidad del agroecosistema. Sólo se repone aproximadamente la tercera
parte del total de los nutrientes extraídos por los granos.
Muchos gobiernos, compañías y fundaciones han utilizado la bandera de
“revolución verde” para introducir en el sistema pesticidas, fertilizantes químicos y
variedades uniformes genéticamente modificadas de cultivo.
Capítulo 3:
"Desventajas del monocultivo".
Después de casi unos cuarenta años de aplicación de este método del
monocultivo, nos estamos dando cuenta que este tipo de agricultura ha generado
una crisis ambiental y social y no ha resuelto el problema de la pobreza y el
hambre, por el contrario, se ha agudizado el impacto negativo en la seguridad
alimentaria y la biodiversidad y sus efectos en el medio ambiente son alarmantes.
Ya sea así, es fácil reconocer que los temas que más generan controversias en
cuanto al monocultivo son los efectos que produce sobre el medio ambiente, la
sociedad y la economía.
El modelo en sí mismo fracasó en la solución de la seguridad alimentaria y por
el contrario, causó muchos impactos negativos en los ecosistemas, algunos de
éstos son:

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• La pérdida de la biodiversidad vegetal, la cual tiene su importancia en que
favorece la estabilización de los sistemas ecológicos, y ayuda a evitar
colapsos irreversibles cuando se presentan sequias o incendios. Se
recomienda la fomentación de terrenos con distintas especies vegetales, en
lugar de monocultivos, con el objetivo de amortiguar las anteriores
perturbaciones repentinas. La manipulación humana de las tierras lleva en
muchas ocasiones a la homogeneización de los ecosistemas, que puede
estabilizar la cosecha, pero elimina el efecto amortiguador que aporta la
biodiversidad.

• Alteración del ciclo hidrológico, rápidamente, ​podemos decir que consiste


en que el agua evaporada, principalmente desde los océanos, cae de
nuevo mediante las precipitaciones, regando los suelos cultivados o
diferentes terrenos con cuencas de drenaje, las cuales son estructuras de
relleno fractal, es decir: la forma más rápida y económica de llevar el agua a
sus fuentes naturales. Ahora bien, ocurre que, en nuestros días, comienza
a romperse tal equilibrio de forma que una enorme cantidad de agua se
evapora desde el suelo o se pierde en el camino, disminuyendo las fuentes
de agua, aumentando las inundaciones y desplazamiento de la misma.

• Disminución de la producción de alimentos. Las consecuencias


involuntarias de los esfuerzos bienintencionados para producir más
alimentos de cada hectárea de tierra. Específicamente, la tendencia hacia
las prácticas agrícolas industriales como el monocultivo ha dado lugar a
vastas áreas, incluso biomas enteros, que han sido esencialmente
despejadas de todas las variedades de plantas excepto una o dos, como la
soja, la caña de azúcar, el maíz o el trigo, reduciendo la posibilidad de
producir otro tipo de alimentos.

• Pérdida de culturas indígenas y tradicionales dependientes de los


ecosistemas originales.

• Conflictos con empresas forestales sobre tenencia de la tierra en territorios


indígenas y de otras comunidades tradicionales.

• Disminución de fuentes de empleo en zonas de tradición agropecuaria.

• Expulsión de la población rural.

• Deterioro del paisaje en zonas turísticas.

​Capítulo 4.

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"Policultivos: La mejor alternativa para acabar con los monocultivos".

Con el monocultivo la estabilidad económica de los productores es


vulnerable por la inestabilidad de los precios en el mercado y por los riesgos
ambientales. En este sentido la diversificación representa una estrategia que
permite mitigar estos riesgos, generando cambios para la sostenibilidad del agro.

Para enfrentar los problemas antes mencionados muchas organizaciones


comprometidas en el desarrollo sostenible en todos los países de América Latina,
vienen ensayando una serie de estrategias de transición para generar cambios
tecnológicos en la agricultura. La mejor alternativa para los monocultivos son los
policultivos, es decir la rotación o distribución de diferentes tipos de cultivos. Se
trata de combinar diferentes especies para que se complementen y aprovechen
mejor los nutrientes del suelo.

Sin embargo, la aplicación generalizada de policultivos presenta todavía


algunas limitaciones. La principal dificultad consiste en identificar la combinación
de especies, el número total de las mismas y las proporciones de cada una de
ellas que resultan óptimas en función del clima, el suelo y las condiciones
socio-culturales de cada territorio. En estos momentos, se están realizando un
gran número de experimentos que poco a poco irán sentando las bases científicas
para la implementación de los policultivos en la agricultura actual y futura. Por lo
tanto, la diversificación de cultivos se antoja una estrategia clave para reducir el
uso de fertilizantes, pesticidas, herbicidas, agua y energía en los cultivos, algo que
en un futuro no muy lejano no será un capricho, sino una necesidad, al tiempo que
reducimos su impacto en la biodiversidad y el clima.

Probablemente cuando se revisa la situación en que se encuentra la unidad


productiva, sea el momento de introducir algunos cambios en el tiempo. Dichos
cambios deberían estar guiados por el deseo de producir alimentos sanos para
todos porque al recuperar la vida de una finca se estará contribuyendo a conservar
la vida y el ambiente que la rodea. Lo que necesitamos es proteger la salud de
nuestras familias, de nuestros vecinos y de la comunidad en que vivimos.

Incremento de los beneficios de la agricultura


de policultivos de distintas especies respecto
al monocultivo. Grafico construido por Isabel
et al. (2016) en base a los datos del
experimento Jena (Alemania) y Cedar Creek
(EEUU), los cuales constituyen los dos
ensayos con mayor duración en el estudio de
los policultivos hasta el día de hoy.

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CONCLUSIÓN.

En fin, durante la investigación, se vio reflejado lo perjudicial que resulta la


técnica de los monocultivos y lo contraproducente que es para nuestras vidas,
debemos ser conscientes y cuidar el tesoro natural que es el recurso de nuestro
suelo. Si bien la estrategia agrícola trae mayores ganancias, no es sustentable
seguir utilizándola y debería ser sustituida tan pronto como sea posible. Es nuestra
obligación cuidar este recurso natural, que tomamos de prestado de generaciones
anteriores, para devolverlo en buen estado a las futuras.

BIBLIOGRAFÍA.

https://www.univalle.edu.co/medio-ambiente/impactos-ambientales-de-los-monocultivos

https://definicion.de/monocultivo/

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https://economipedia.com/definiciones/monocultivo.html

https://www.ecoclimatico.com/archives/el-monocultivo-y-sus-consecuencias-822

https://www.aapresid.org.ar/blog/por-monocultivo-el-suelo-pierde-un-30-de-su-materia-organica
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https://ecomandanga.org/2018/02/15/policultivos-plantas-que-trabajan-en-equipo-para-mejorar-
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http://www.unsam.edu.ar/tss/la-agroecologia-como-alternativa-al-monocultivo/

https://comeconciencia.org/2019/05/06/los-monocultivos-y-sus-repercusiones-en-el-ambiente/

https://es.theepochtimes.com/el-problema-del-monocultivo-de-soja-en-argentina_20425.html

10
https://www.servindi.org/actualidad/69872#:~:text=Los%20cinco%20pa%C3%ADses%20cuentan%
20con,son%20empresas%20transnacionales%20del%20agro​.

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