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COLECCIÓN CAISSA

TEMAS
,

ESTRATEGICOS DE LA
APERTURA AL FINAL

Edmar Mednis

EDITORIAL
PAIDOTRIBO
Quedan rigurosamente prohibidas. sin la autorización escrita de los titulares
del (,o[Jyrigh,. bajo las sanciones establecidas en las leyes. la reproducción
parcial o total de esta obra por cualquier medio o procedimiento. comprendidos
la reprografía y el tratamiento informático y la distribución de ejemplares de ella
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Título original de la obra: Strategic themes in the opening and beyond


© Edmar Mednis - International Chess Grandmaster

Traducción: Antoni Gudl!

Director de colección y revisor: Josep Escaramís

© 2.000. Edmar Mednis


Editorial Paidotribo
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Primera edición:
ISBN: 84-8019-407-3
Fotocomposición: Editor Service. S.L.
Diagonal. 299 - OH0I3 Barcelona
Impreso en España por A& M Grafic
íNDICE

PRÓLOGO . . .. . .. .. ... . .. ....... . . . . . . . . . ..... . . .. . . ....... ..... . . . .. . .. . . . . . . ... . . ... .. . .... . .. . . .. . . . . . ... . . . . .5

PRIMERA PARTE
Finales con el peón d aislado . . . ... . . . .. ... . . . ... ... . .. ..... .. . .. . . . ... . ..... . . . . . ...... .. . . . . . . . .... 9

SEGUNDA PARTE
Finales con mayoría de peones en el flanco de dama . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .43

TERCERA PARTE
Finales casi simétricos . . . .. . . . . . . .. ... . .. .. . .. ... . . . .. . . . . .. . .. . . . . .. . . . . . . . . .. ... . . ...... . .. . . . . . . . . . 75

('lJARTA PARTE
Finales resultantes de la formación del erizo . . . . . .. . . . . . . .. .. . . . . . . . . . . .. . .. . . . .. . .. . 117
PRÓLOGO

Los sistem as de apertura contrastados pueden dividirse en dos am­


pli as categorías. La primera se caracteriza por el predominio de la tácti­
ca, que generalmente se man ifiesta en forma de agudos ataques contra
d rey. A menudo tales sistemas alcanzan su punto de máxima intensidad
cuando tienen l ugar ataques mutuos sobre los reyes, enrocados en fl an­
cos opuestos del tablero. Debido a la violencia desplegada en el medio.
j uego, cuando se l lega (¡si es que eso sucede ! ) a un final. en éste queda
poco que decir de la lucha temática en la apertura y en el medio j uego.
En este caso, los fin ales resultantes son en sí mismos de un tipo específi­
co, no encasillable en ningún estudio temático previo. El otro tipo de
aperturas es, por su propia naturaleza, estratégico. En este caso, el tema
planteado en la apertura generalmente sigue perfi l ándose en el medio
j uego y, a partir de esta fase, es muy frecuente que la partida entre en un
final temático. En la mayoría de los casos tales aperturas estratégicas no
sólo conducen a un final, sino que, lo que es más importante, el resultado
de la partida suele quedar precisamente determinado en el final. El pro­
pósito de este libro es estudiar en detalle cuatro de los más importantes
temas estratégicos (el peón d aislado, mayoría de peones en el flanco de
dama, formaciones casi simétricas y formaciones del erizo), trasladándo-
.
los a los correspondientes finales temáticos. De modo que el libro será
igualmente útil tanto a j ugadores de 1 e4 como a aquellos que prefieren
los sistemas cerrados, puesto que tanto unos -el peón d aislado y mayo-
6 TEMAS ESTRATÉGICOS DE LA A P E RTU R A A L F I N A L

ría de peones en el flanco de dama- como otros encontrarán'en este li­


bro dos temas q ue les resultarán familiares: temas ilustrados por varian­
tes de l a Defensa Francesa, mientras que se ha utilizado l a Apertura In­
glesa para discutir las formaciones casi simétricas y del erizo.

Para evitar malentendidos que pudieran derivarse de mi e lección de


aperturas y variantes en el libro, es importante tener presente que la mo­
derna teoría de aperturas considera que todos los sistemas de alta cali­
dad debieran permitir a las blancas conservar una cierta ventaj a después
de la apertura. Por consiguiente, la elección de una variante q ue el j uga­
dor estime como particularmente buena debe basarse, por lo general, en
su estilo de j uego. Por ej emplo, en la tercer a parte, después de 1 c4 cS 2
Cf3 Cf6 3 Cc3 d5 4 cxd5 Cxd5 5 e4 Cxc3 , recomiendo 6 dxc3 , una exce­
lente elección para destacados estrategas como el gran maestro Ulf An­
dersson o el ex campeón mundial Anatoli Karpov. Muchos j ugadores de
torneo, sin llegar a la categor ía de éstos, también podrían disfrutar e in­
terpretar con eficiencia las posiciones que de aq uella opci ón se derivan .
Pero al campeón del mundo Gari Kasparov seguramente le parecerá
más efectivo capturar con 6 bxc3 , y tampoco tengo dudas de que el ex
campeón mundial M ijail Tahl j ugaría, igualmente, 6 bxc3.

El material de este libro se basa en mis escritos sobre finales. la ma­


yoría de ellos relacionados con mi columna de Chess Life, " El final prác­
tico". En todos y cada uno de los casos que aq uí se incluyen he revisado
el material, actualizado la teoría de aperturas, corregido errores y redac­
tado forma más clara el texto. Con todo, no j uraría que los errores se
han erradicado por completo y agradecería muy sincerame nte cualquier
observación que los lectores pudieran h acer al respecto.

Para asegurarme de que lector y autor se hallan en la misma longi­


tud de onda, en lo que respecta a la simbología ajedrecística. he aquí la
significación habitualmente reconocida y adoptada en la obra .

= Jugada fuerte

!! = Jugada muy fuerte, fantástica

? = Jugada mala, fl oj a
PRÓLO G O 7

?? = Grave error

!? = Jugada interesante. emprendedor a

?! = Jugada dudosa. por r azones teóricas o pr ácticas.

Edmar Mednis
PRIMERA PARTE

FINALES CON
,

EL PEON D
AISLADO
FI NA LES CON EL PEÓN D AISLADO JI

Entre los temas dinámicos más populares del medio j uego se en­
ruentra aquel en que un bando acepta voluntariamente e l p e ó n d aisla­ "

do". La formación temática de peones se muestra en el d i agr ama 1.

Para que una posición se c o n s i d e re una formación temática con el


l'L:ón d a i s l a d o deben producirse las si guie n t e s ci rcu n st a n c ia s :
,

El peón d debe estar completamente aislado, es decir, no deben existir


ni el peón c ni el peón e.
E l peón d no puede ser un peón pasado.
El peón d debe hallarse al menos en la cuarta fil a (d4 para las blancas,
liS para las negras).

Todas las condiciones antes m en ciona da s se reúnen en el diagra m a


l. Sin embargo, podemos introducir los siguientes cam b i os en la forma­
ción de peones n egros y seguir teniendo una p osición temática de peón d
aislado:

El peón e negro en e7 .
. E n l ugar de u n peón e, las n egras pueden tener un p eó n c en c6 .
. En luga r de un peón e, las n eg ras pueden tener un peón e en c7 .
12 TEMAS ESTRATÉGICOS DE LA A P E RT U RA AL F I N A L

Asimismo, y como es obvio, podemos cambi ar la situación de los


peones a, b, f, g y h de cualquiera de los bandos. Pero n o podemos mover
el peón f de las n egras porque entonces el peón e6 se convierte en un
peón aislado.

Un breve vi stazo al diag rama 1 es suficiente para mostrarnos por


qué las blancas han aceptado una formación de este tipo: el peón d aisla­
do es el peón ce ntral dominante. El j uego te má tico de las blancas en es­
ta formación es m an tener la acci ón al entrar en el medio j uego, ya que es
en esta fase donde las ventaj as de una mayor influencia central y su­
perioridad espacial a d q uieren el máximo valor.

Inversamente, las negras desean cambiar piezas, a fin de reducir el


peligro de un eventual ataque. Si se cambian varias piezas -en especial
l as damas-, ya tenemos un-final.

Muchos sistemas modernos de apertura buscan deliberadamente la


formación temática del peón d aislado. He aquí algunos ej emplos:

Para las blancas:

Gambito de Dama Aceptado: 1 d4 dS 2 c4 dxc4 3 Cf3 Cf6 4 e3 e6 5


Axc4 cS 6 O-O a6 7 a4 cxd4 8 exd4 Cc6 9 C c3 Ae7.

Defensa Caro-Kann, Variante Panov: 1 e4 c6 2 d4 dS 3 exdS cxdS 4


c4 Cf6 5 Cc3 e6 6 Ct3 Ae7 7 cxdS CxdS 8 Ac4 Cc6 9 O-O O-O (la misma
posición se obtiene en el Gambito de Dama Rehusado, D efensa Semi­
Tarrasch, como sigue: 1 d4 d5 2 c4 e6 3 Cc3 Cf6 4 Cf3 c5 5 cxd5 Cxd5 6 e3
Cc6 7 Ac4 cxd4 8 exd4 Ae7 9 O-O O-O.)

Para las negras:

Gambito de Dama Rehusado, Defensa Tarrasch : 1 d4 dS 2 c4 e6 3


Cc3 cS 4 cxdS exdS 5 Cf3 Cc6 6 g3 Cf6 7 Ag2 Ae7 8 O-O O-O Y el peón d
aislado surge inmediatamente después de una de las dos continuaciones
principales de las blancas: 9 dxcS, o bien 9 A gS cxd4 10 Cxd4.

Defensa Siciliana, Variante Alapin/Sveshnikov: 1 e4 cS 2 c3 e6 3 d4


dS 4 exdS exdS 5 Cf3 Cc6 6 Ae2 Ad6 7 dxcS AxcS.
F I N A LES CON EL PEÓN D A I SLADO 13

Defensa Francesa. Variante Tarrasch. continuación clásica: 1 e4 e6 2


d4 dS 3 Cd2 eS 4 exdS exdS.

Es esta última variante de apertura la que he elegido como vehículo


para discutir los finales que resultan de formaciones con e l peón d aisla­
do. Trataremos de llega r a las posiciones clave. j ugada por jugada. desde
el comi enzo de la partida.

Defensa Francesa, Variante Tarrasch, continuación clásica


Las negras permiten el peón d aislado

1 e4 e6 2 d4 dS 3 Cd2 eS

Teóricamente la más importante y en la práctica la respuesta más


popular. Dado que 3 Cd2 (a diferencia de 3 Cc3 ) no ejerce ninguna pre­
sión sobre el centro negro. las negras pretenden conseguir la mayor in­
fluencia central posible con sus peones.

4 exdS exdS

Por supuesto. también es j ugable 4 . . Dxd5 . pero tiene unas caracte­


.

rísticas totalmente distintas: las negras permiten que las blancas consi­
gan la inici ativa en el desarrol lo. pero evitan el peón aislado (véase Se­
gunda Parte) . Sin embargo. la textual es la respuesta más frecuente y te­
méÍtica. Como puede verse ya. l as negras disponen de superior influencia
central e incluso resalta que el caballo de dama blanco no está muy bien
situado.

Para tener un peón d aislado. el peón c de las negras debe cambiarse


por el peón d blanco. Esto. de hecho. sucede en la mayoría de los casos.
(Las escasas excepciones que se cuentan ocurren en situaciones en las
que 5 egf3 se contrarresta con 5 . . . c4. ) Así. para disponer de un mej or
entendimiento de la situación central básica 10 antes posible. eliminemos
sencillamente el peón d blanco y el c negro del tablero. Véase esta nueva
situación en el diagrama 2.
14 TEMAS ESTRATÉGICOS DE LA A PERTU R A AL FINAL

DIAGRAMA 2

6
5
4
3 Formación temática de
2�� � tD ��� peones en la Defensa
Francesa, Variante Tarrasch,
: .i¡v<t>.ittJl1 continuación clásica.
a b c d e g h

Las caracteristicas más importantes de esta posición y los planes in­


d icados son los siguientes :

- L a fuerza de las negras s e deriva del hecho de habe rse q uedado


con el único peón central . El peón d se mantiene en d5 y presiona sobre
e4, convirtiendo a esta casilla en una potencial base de operaciones para
sus piezas. Por otro lado, en el momento propicio, el peón d puede avan­
zar y "expansionarse" a d4, constri ñendo l a posición blanca.

- Como principio general, las blancas pretenden mantener el peón


negro sujeto en d5, por lo que deben establecer un fuerte control sobre
d4. A menudo una forma efectiva de llevar a cabo ese control es instalar
en d4 un caballo o el alfil de dama.

- Como principio general, para reducir la influencia central de las


negras, las blancas b uscan cambiar piezas. En particular, las blancas pre­
tenden cambiar piezas menores y la dama.

- Todos los cambios rutinarios de piezas menores son favorables a


las blancas. Consideremos las siguientes posibil idades:

1) El cambio de los alfiles de casillas negras debilitaría seriamente


las casill as cS y eS y con ello minaría l a influencia central de las negras.
FINALES CON EL PEÓN D A I S LADO 15

2) El cambio de alfiles de casillas blancas debilitaría considerable­


mente las casillas blancas de las negras en general. y en particular el
peón d5.

3) El cambio de caballos atenúa la influencia central de las negras y


su potencial atacante.

4) El cambio de cualquiera de los alfiles blancos por un caballo ate­


núa la influencia central de las negras.

- La pieza menor menos activa de las blancas es el alfil de dama y


está listo, en consecuencia, para cambiarse por cualquiera de las piezas
negras. El cambio más favorable para las blancas es por el alfil de rey ne­
g ro.

- Si las negras só lo pueden conservar una pieza menor, habitual­


mente su alfil de rey es la mejor apuest a , porque puede controlar las ca­
sillas e5 y eS (casi llas clave) y a menudo permite que el peón d sea avan­
zado a d4.

- El emparej amiento de pieza menor más favorable para las blancas


es, por lo general , un caballo contra el alfil de dama negro. El caballo
suele ser un ágil atacante, mientras que el alfil de dama negro habitual­
mente se encuentra embotellado por el peón d y tiene pocas oportunida­
des de j uego activo.

- Aunque, por consiguiente, parece lógico que las negras traten de


cambiar su alfil de dama por un caballo blanco, en general no lo es, por­
que las negras tienen muchas debilidades en las casillas blancas, entre
ellas la muy importante d5.

Una vez establecida esta información conceptual , podemos regresar


al j uego. Como veremos, todo lo que sucede se basa en los principios
que antes hemos formulado.

5 Ab5+

Aunque se j uega mucho 5 Cgf3 , creo que el j aque de alfil es la j uga­


da más precisa. Le resta a las n egras cierta flexibilidad (como 5 Cgf3
16 TEM A S ESTRATÉGICOS DE LA APERTURA AL FINAL

DIAGRAMA 3
8 I� •• ..tljl
7 1. 1. .t , , ti
6
5 ..tii
4 �
3
2 �t!:.t!:.!¡j t!:. t!:. �
It �'if� lDl:. Después de 5 . . . Ad7
a b e d e 9 h

c4 !?) y no tiene inconvenientes. Las negras disponen de dos respuestas


válidas y consideraré los finales que resultan de ca da una de ellas.

(A) 5 ... Ad7

La textual parece una simple y obvi a respuesta . Con todo, recuérde­


se el principio anterior: ¡el cambio rutinario de alfiles de casillas blancas
favorece el interés est ratégico de las blancas !

6 De2+ ! De7

Conduce a un final con el peón d aislado. Sin embargo, el medio j ue­


go que resulta de 6 . . Ae7 7 dxc5 Cf6 8 Cb3 ! O-O 9 Ae3 TeS 10 Cf3 tam­
.

bién es superior para las blancas, como se vio en las partidas Karpov­
Korchnoi, 22a. P artida del Match , 1 978 y Tahl-Portisch, Montreal, 1 979.
Esta evaluación sigue siendo correcta hoy en día.

7 Axd7+ Cxd7 8 dxc5 Cxc5 9 Cb3 O-O-O ! ?

Una interesante novedad teórica . A l apartar su rey del centro y si­


tuar la torre del enroque apoyando el peón d, las negras están listas para
avanzar este peón. La j ugada habitual 9 Dxe2+ produce finales muy
. . .

conocid os y reputados como favorables a las blancas.


F I N ALES CON EL PEÓN D A I S LADO 17

FINAL TEMÁTICO N° 1
El peón d aislado se avanza con seguridad
J. van der Wiel - P. Nikolic, Plovdiv, 1983

10 Ae3?!

Si bien es verdad que las blancas buscan el control de d4, la textual


sólo "araña" su obj etiv o. La temática y correcta es el bloqueo inmediato
co n 1 0 Cd4 ! En ese m omento las blancas disponen de una ventaj a de
apertura normal .

1 0 ... Cxb3! 1 1 axb3 d4! 12 Af4 Dxe2+ 13 Rxe2

13 Cxe2 Ac5 es más o menos equivalente.

13 ... Ac5

Este final es perfectamente satisfactorio para las negras y personal­


mente lo evalúo como igualado. El peón d avanzado presiona sobre la
po sición blanca y está seguro. Las piezas negras tienen acceso a d5 y la
to rre de rey negra podrá controlar la columna e . Por otra parte, los peo­
ne s doblados b devalúan un tanto la formación blanca de peones.

14 Ta4Td5!

La amenaza era 1 5 Tc4. La inmediata 1 4 . . . b5? falla por 15 Ta5 pe­


ro, por supuesto, ahora 15 Tc4?? autoperdería la torre después de 1 5 . . .

115

15 Cf3 Ce7 16 Td1 b5! 17Taa1 f6

La j ugada de desarrollo 1 7 . . Te8 ! era más precisa, y después de ella


.

las negras n o tendrían ningún problema.

18 c4! dxc3
18 TEMAS EST R ATÉGICOS DE LA A P E RT U R A AL FIN A L

Necesario, porque de otro modo el peón c blanco es pasado y con


futuro, mientras que el peón pasado d negro está bloqueado con la ma­
niobra Cel-Cd3.

1 9 bxe3 Te8 2 0 Ae3!

DIAGRAMA 4
8 I
7 , Ij "
6 ,
5 '.11
4
3 l!:. l!:. �ttJ
2
� l!:.l!:.l!:.
Van der Wiel - P Niko/ic
1:[ 1:[ Después de 20 Ae3!
a b e d e 9 h

Incluso aunque el peón d ya no existe, la casilla d4 sigue siendo im­


portante para activar l as piezas blancas, en especia l el caballo.

20 ... Axe3 21 fxe3 Txdl 22 Rxdl Rb7 23 Cd4 Rb6 24 e4 bxe4 25


bxe4 Ce8? !

Después de esta poco j ustificada retirada, las blancas conservan el


caballo más activo. Nikolic correctamente recomienda 25 . . . Cg6 como
suficiente para una clara igualdad .

26 Re2 Re5 27 Tbl+ Re7 28 e5! g6 29 g4

Las blancas buscan prevenir . . . f5 , pero ahora las negras pueden


cambiar un par de peones en el flanco de rey. Algo del tipo de 29 Rf3 f5
30 h3, seguido de Tb3 y Rf4, mantendría una pequeña iniciativa para las
blancas.
F I N A LES CON EL PEÓN D A I S LA D O 19

29 ... h5! 30 h3

Las negras también parecen seguras después de 30 Tn hxg4 3 1 Txf6


Ce7.

30 ... hxg4 31 hxg4 Ce7 32 c6 Rd6!

No, por supuesto, 32 . . . Cxc6?? 33 Tcl. Después de la textual, se res-


pondería a 33 Td 1 con 33 . . . Cd5 y a 33 Tc 1 con 33 . . . TcS 34 Td L y ahora
la activa 34 . . . ReS! (Nikolic). Por consiguiente, las blancas acceden a
que el final derive en otro de torre y peones.

33 Tb7 Cxc6 34 Cxc6 Rxc6 35 Txa7 Rd6. Tablas.

(B) (Despué s de 1 e4 e6 2 d4 dS 3 Cd2 eS 4 exdS exdS S AbS+)

5 .•• Cc6 6 C gf3

DIA G RAMA S
8 I J.. • • J..4t1
7 j , , , ,
6 �
5
�i'
4
8

Después de 6 Cgf3
a b c d e g h

De lejos l a posición más habitual en esta variante, en parte porque a


menudo se produce con inversión de j ugadas: 5 Cgf3 Cc6 6 AbS .

Aquí 6 De2+ es ineficaz, dado que las negras no tienen por qué en­
trar en un final inferior después de 6 . . . De7, sino que pueden derivar a
20 TEMAS ESTRATÉGICOS DE LA APERTU R A A L FINAL

un prometedor medio j uego con 6 ... Ae7 ! 7 dxc5 Cf6. La diferencia en­
tr e esta situación y la que se produce después de 5 . . . Ad7 es que aquí el
alfil de rey blanco permanece situado en una especie de limbo en b5 ,
por que ya no dispone del cambio rutinario en d7. El cambio en c6 refor­
zaría el centro negro y esto, sumado a la torpe posición de la d ama blan­
ca en e2, les concede a las negras un contrajuego que iguala las acciones.

Una buena alter nativa, sin embargo, es 6 Ce2 y el caballo controla


las casillas d4 y f4, permitiendo a las blancas oponer, más tarde, el alfil
en f4 cuando el alfil negro esté situado en d6.

Ahora analizaremos los finales que se producen después de 6 ...


cxd4 Y 6 ... Ad6.

(1) 6 ... cxd4

Una idea muy inter esante que Korchnoi exploró en pr ofundidad en


su M atch de Candi datos (1980-198 1 ) contra H ü bner. Si las blancas prosi­
guen rutinariamente, a base de 7 O-O Ad6 8 Cb3 Cge7 9 Cbxd4, lo que
sucede es que la misma posición (¡ con una j ugada menos ! ) se había al­
canzado en la línea principal , después de 6 . . . Ad6 7 dxc5 AxcS 8 O-o
Cge7 9 Cb3 Ad6 10 Cbd4. De acuerdo a la teoría actual, el plan de las
blancas, vinculado a una temprana Cbd4, no es peligroso para las negras
y, por consiguiente, Korchnoi hubiera estado feliz de enfrentarse a esto
pero, lamentablemente para las negras, las blancas no tienen por qué ju­
gar de forma rutinaria.

7 De2+ !

Por supuesto, las blancas también pueden j ugar 7 Cxd4 Ad7 8 C2f3
Cf6 9 o-o Ae7, como sucedió en la tercera partida del M atch Hübner­
Korchnoi, y ahora 10 c3 O-O 1 1 Ad3 ! ? ha sido propuesto, asumiendo que
conducía a una pequeña ventaj a blanca. No obstante, la j ugada textual
es considerablemente más molesta para las negras.

7 •.. De7

Ni una vez se arriesgó Korchnoi a j ugar 7 . . . Ae7 lo que, obviamente,


F I NA LES CON EL PEÓN D A I SLADO 21

significa que no ten ía confianza en ella. Una posible secuencia contra 7


. . . Ae7 podría ser R Cb3 Cf6 9 CeS .

8 Cxd4 Dxe2+ 9 Rxe2!

Una pequeña ventaj a en el final también se obtiene después de 9


Cxe2 Cf6 10 c3 AcS II Cb3 Ab6 1 2 0, como en l a partida Hübner­
Korchnoi (S." partida del match citado). Sin embargo, la del texto es más
fuerte ya que mantiene a las piezas blancas activamente situadas. Y
puesto que estamos en el final, el rey está bastante seguro en e2.

9 000 Ad7 1 0 C2f3

FI NAL TEM ÁTICO N° 2


La única pieza menor de las blancas es el alfil de dama

10 000 Cxd4+

A pri mera vista el plan asociado con esta j ugada parece derrotista:
¿no están las negras, al cambiar voluntariamente piezas, h aciendo que
sus chances de con traj uego desaparezcan ? Pero en realidad, hay que
verlo aSÍ: las negras no tratan de ganar esta posición, ¡sino de hacer ta­
blas ! Cambiando j uiciosamente piezas, las negras buscan eliminar las
piezas blancas méis peligrosas en el ataque sobre el peón d. En particu­
lar, las negras tratan de dejar el alfil de dama blanco (la única pieza que
no puede atacar el peón dS) como única pieza menor enemiga .

Un concepción menos lograda es 1 0 . Cf6, como s e j ugó en la 7a.


. .

partida del citado m atch. Después de 11 Tel Cxd4+ 12 Cxd4 0-0-0 1 3


Ad3 ! AcS 1 4 c3 Tde8+ 1 5 Rfl Txe 1 + 1 6 Rxe 1 Cg4 1 7 Af4, las piezas
blancas pronto ej ercieron fuerte presión sobre la posición negra.

11 Cxd4 Ac5 12 Tdl Ce7 13 Ae3 Axd4! 14 Axd7+ Rxd7 15 Txd4


22 TEM AS ESTRATÉG ICOS DE LA A PERTU R A AL FINAL

DIA G RAMA 6
8 I I
7 , ti elj" ,
6

5
,
4 :
3 .i.
2 8 88 �� 8 8
Hübner-Korchnoi
:: Después de 1 5 Txd4
a b e d e 9 h

La posición temática. La situación de las blancas parece muy buena,


pero el hecho de que el alfil de dama no pueda participar en la lucha por
el peón d hace muy difícil que las bl ancas puedan progresar. Con un
buen esfuerzo defensivo, las perspectivas de tablas de las negras se apro­
ximan al 100%.

15 ... Thc8 16 c3

El cambio d e un par de torres permite aliviar la tarea defensiva de


l as negras. Vale la pena, por consiguiente, explorar en profundidad la ac­
tiva 1 6 Rd3 ! ?

16 •.• Tc4! 17 Tad l Txd4 18 Axd4 f6 19 c4! ?

Un cambio radical de planes por parte de las blancas. Dado que un


ataque directo sobre el peón d no tendría éxito (por ejemplo: 1 9 Ac5
Te8 ! 20 Rfl Cc6! 21 Axa7? se refuta con 21 . . . b6) , las blancas eliminan,
mediante este cambio, e l peón d para abrir la posición. Generalmente,
en posiciones abiertas el equipo T +A es superior al de T+c. En esta par-
F I N ALES CON EL PEÓN D A I SLA DO 23

lida las blancas disfrutan de una ligera iniciativa , pero no son capaces de
incrementarla.

19 •.• Re6

Después de 1 9 dxc4? ! 20 Axf6+ Re6 21 Axe7 ! ? (21 Axg7 Tg8 no


o o .

wnduce a nada) 21 Rxe7 22 Td4 Tc8 23 Rd2, las negras tendrían difi­
oo.

cultades para proteger el flanco de dama. También es buena la retirada


21 Ad4. ya que la diagonal del alfil blanco se alarga. en comparación con
la partida.

20 exdS+ CxdS 21 g4 Te8+ 22 Rf3 b6? !

Ahora el alfil blanco. situado en una posición ideal. puede amena­


peones negros en ambos flancos del tablero. Después de la rutinaria
:t.ar
22 a6 las chances blancas de progresar serían muy pequeñas. Pero des­
o o .

pués de la j ugada an tiposicional del texto, Korchnoi deberá recurrir a to­


da su habilidad defensiva para conseguir tabl as.

23 h4! Te7 24 hS Ce7 2S Rg3 CdS 26 Rf3 Ce7 27 b3 Ce6 28 Ae3 Te8
2') Tc1+ Rd7 30 Te4! Te7 31 a4! Te8 32 b4!

Las blancas han avanzado sus peones del flanco de rey. a fin de mi­
llar o fij ar los negros del sector. y ahora proceden
a hacer lo mismo con
sus peones del flanco de dama. Las negras deben conservar su torre por
lodos los medios. a fin de reservarse posibilidades de contraj uego. Des­
pués de la estratégicamente deficiente 32 Tc8? 33 Txc8 Rxc8 34 Re4.
oo.

las negras se encontrarían en un final desesperado de pieza menor.

32 oo. Cg5+! 33 Rf4 TeS ! 34 bS

Desde la j ugada 19 las blancas han realizado maravillosos progre­


SIIS.Las negras resistirán ahora porque no tienen debi lidades manifies­
tas y. sobre todo. ¡ porque Korchnoi es un fantástico artista del final !

34 oo. Ce6+ 3S Rg3 fS ! ?

Korchnoi cree e n el contraj uego activo y s e decanta por él siempre


ti ue sea razonable. La defensa pasiva. manej ada diestramente ( empe-
24 TEMAS EST R ATÉG ICOS DE LA APE RTU RA A L FINAL

"
zan do por 35 . . . Td5 ) también debiera resistir, pero es desagradable y
muy difícil de manej ar.

36 gxfS TxfS 37 Rg4 TeS 38 Acl g6 39 hxg6 hxg6

Las negras han llevado a cabo el bien conocido método de cambiar


peones, si bien el efecto negativo de su plan es que el peón g puede con­
vertirse en objetivo de ataque para la t orre blanca.

40 Ae3 TfS

Cumpliendo el control de tiempo. Un poco más exacta es l a inme­


diata 40 . . . Td5 , man teniendo la activa . . . Td I en cartera .

41 Rg3! Cg7! 42 Rg2

Des pués de 42 Tg4 Tf6 43 Ad4, las negras disponen d e la defensa 43


. . . CfS+.

42 ••• TdS 43 Af4! Ce6!

Aun cuando las negras no tienen modo alguno de afrontar estratégi­


camente la doble amenaza 44 Te7 y 44 Ab8, se salvan gracias a un activo
contraj uego.

44 Ab8 TgS+ 4S RO TeS 46 Te4

Después de 46 Tg4 Rc8 ! 47 Txg6 Rxb8 ! 48 Txe6 Tc4, las negras pue­
den hacer tablas en el final de T+P.

46 ••• Tc1+. Tablas (!'!).

La textual fue la jugada secreta de Korchnoi. La partida no se rea­


nudó, ya que Hübner abandonó el match y el aplazamiento de la 1 0".
partida. Las negras podían hacer tablas después de 47 Rg2 Cc5 48 Tg4, Y
ahora tanto con 48 . . . a6 49 Txg6 axb5 50 axb5 Ce6, como con 48 ... Ta l
49 Axa7 Cxa4 50 Txg6 Cc3 5 1 Axb6 Cxb5 .
FINALES CON EL PEÓN D A ISLA D O 25

DIA G RAMA 7
8 .t
7 " •
6 " �
5 �
4 �
3

2 �
Hübner-Korehnoi
I <t> Después de 46 ... Te 1 +
a b e d e 9 h

(2) (Despué s de 1 e4 e6 2 d4 dS 3 Cd2 eS 4 exdS exdS S AbS+ Ce6


6 Cgf3)

6 ... Ad6

La j ug a da norm al . Las negras buscan defender d5 a base de . . . Cge7.

7 dxc5

Una captura recomendada por la teoría muy recientemente. Antes


la j ugada normal era 7 O-O, pero las negras quedaban bien con 7 . . . cxd4 !
Ahora las n egras deben elegir entre la tentadora (y errónea) 7 . . . De7+? !
y la estándar 7 .. . Axc5. Sigue el análisis de los finales temáticos en am­
bos casos.

(a) 7 ... De7+?!


26 TEMAS ESTRATÉG I COS DE LA APERTURA AL F I N A L

DIA G RAMA S
8 I J. • �I
7" , .iii
6
�J.
5
i.8i
4

3
lb
2 � 88lb 88 8
1: �'if� kt Después de 7 ... De7+?!
a b e d e 9 h

Inicialmente esta j ugada se concibió para trastocar los planes de las


blancas y entrar en un fi nal normal . Es verdad que esto se consigue pero
,

el resultado es que las negras "obligan" a las blancas a j ugar un final que
es claramente favorable a éstas.

8 De2! Dxe2+

Tampoco es mejor 8 AxcS 9 CeS ! Ad7 10 Cxd7 Rxd7 1 1 Cb3


. . .

D xe2+ 12 Rxe2 Te8+ 1 3 Cf3 Ad6 1 4 Ae3, con clara ventaj a de las blan­
cas. Portisch-Farago, Hungría, 1 97 1 .

9 Rxe2 AxcS 1 0 Cb3


FINALES CON EL PEÓN D AISLADO 27

FINAL TEMÁTICO N° 3
Los alfiles de casillas negras se cambian
R. Vaganian D. Bronstein - Campeonato de la URSS, 1 9 75
-

10 ... Ad6
Después de 10 . Ab6 todavía es más fácil para las blancas conseguir
..

su objetivo estratégico de cambiar los alfiles de casillas negras: sencilla­


mente j uegan la directa 1 1 Ae3. Las negras disponen entonces de las op­
cIOnes:

1 ) 1 1 . . Ac7. Esto impide el cambio, pero al considerable precio de


.

tiempo y espacio perdidos.

2) 1 1 . . Axe3 1 2 Rxe3 . Las blancas se han liberado de la pieza me­


.

nor que no les gustaba y ahora las negras se quedan con debilidades per­
manentes en las casillas c5 y e5 y el peón d5. Como no hay compensa­
ción por esto, los grandes maestros que j uegan con negras han elegido
otros caminos para defender su posición.

3 ) 1 1 . . Cfó 12 Axb6 axb6. Las negras refuerzan de forma duradera


.

c5 y tienen esperanzas de poder utilizar la column a a. Pero el inconve­


niente obvio es una formación de peones aún más devaluada, y en la
partida Balashov-Vaganian, Campeonato de l a U RSS, 1 97 1 , las blancas
consiguieron un final muy confortable, con ventaj a , d espués de 13 Cfd4
Ad7 1 4 Thel 0-0-015 f3 Ce8 1 6 Ad3 Cd6 1 7 Rd2 The8. Las blancas bus­
caron ahora un final temático de C vs A dama con 1 8 Cb5 ! Cxb5 1 9
Axb5 Rc7 20 Ad3 Rd6 2 1 Txe8 Txe8 22 c3 Ce5 23 Cd4 y las negras lo
permitieron con 23 . . . Cc4+ 24 Axc4 dxc4. Aunque las negras se han libe­
rado de su peón d aislado, el caballo blanco domina al i mpotente alfil y
las blancas domi nan por completo las casillas negras. Balashov transfor­
mó estas ventaj as en una impresionante victoria, de la forma siguiente:
25 h4 Te5 26 Tel Ta5 27 a3 Th5 28 g3 h6 29 Te2 Tc5 30 f4 Ta5 3 1 Re3 h5
32 Td2 Re7 33 Cc2 Ae6 34 Re4 Af5 + 35 Rd4 Axc2 36 Txc2 Tc5 37 Te2+
Rf6 38 Te8 (las blancas han transformado su ventaja de pieza menor su­
perior en un final de torres en el que disponen de rey y torre activos ) . 38
. . . Tb5 39 Te l TcS 40 a4 g6 4 1 Te8 Tc7 42 TeS Tc6 43 Tb5 Re6 44 Re4 Rf6
28 TEMAS ESTRATÉGICOS DE LA A PERTURA AL F I N A L

45 f5 g5 46 Td5 gxh4 47 gxh4 Re7 48 Re5 f6+ 49 Rd4 Tc8 50 Tb5 Tc6 51
a5 bxa5 52 Txb7+ Rf8 53 Rd5 Tc8 5 4 Tb5 Te8 55 Rxc4 Te4+ 56 Rd5
Txh4 57 Txa5 Rg7 58 b4 Th1 59 b5 h4 60 c4 h3 61 Ta2 h2 62 Rc5 RU 63
Te2 Rf8 64 b6 Rg7 65 Tb2. Negras rinden.

4) 1 1 ... Ag4 12 h3 Ah5 13 Axb6 axb6 1 4 Cbd4 Cge7 15 The l O-O 1 6


Rfl Tfc8 1 7 c3 Tc7 1 8 a4 Rf8 1 9 Ce5 condujo a un final favorable a las
blancas en la partida Tahl-Korchnoi, Campeonato de la U RSS, 1 973. Con
todo, tales "pacientes" finales no eran el punto fuerte de Tahl, mientras
que, por el contrario, Korchnoi los j ugaba magníficamente y por lo tanto
no es extraño que fuese capaz de salvar la partida en la j ugada 64.

11 Ag5!

Con dos maniobras de cambio iJl mente: tomar el caballo de rey de


e7 y/o enfrentarse al alfil de rey con Ah4 y Ag3.

11 ••• f6 12 Ah4 Cge7 13 A g3 Axg3 14 hxg3

DIAGRAMA 9
8 1 .t • I
7" , - "
6 Ij j ' ---
5 .t j -
4

3 t'iJ t'iJ � -
288 8 �88
Vaganian-Bronstein
111 :L Después de 14 hxg3
a b e d e 9 h

El cambio de alfiles de casillas negras ha debilitado éstas en el bando


negro, a la vez que les ha restado toda posibilidad de conseguir contrajue­
go en el territorio enemigo, precisamente sobre las casillas negras. Las
blancas están en condiciones, por lo tanto, de aplicar toda la presión que
quieran sobre el aislado peón d. Los peones doblados g no constituyen
ningún problema, ya que por el momento se ha reforzado la casilla f4 (y
FINALES CON EL PEÓN D AISLADO 29

después del avance del peón a g4, las blancas ganarán espacio y el control
de f5) y, por otro lado, las blancas disponen de presión sobre la columna h.

14 ... Ag4 1S Rd2 Rt7 16 Cfd4 CeS 17 f3 Ae8 ? !

Las negras no pueden permitirse una j ugada como ésta, de "retro­


desarrollo". Vaganian propone como mejor 1 7 . . . Ad7 , aunque sólo sea
un mal menor. La tentativa de contraj uego inmediato, con 1 7 . .. Cc4+, se
replica con 18 Rc3 !

18 Tael h6 19 CeS ! a6

Para volver a desarrollar el flanco de dama, las negras deben asumir


nuevas debilidades de peones. Después de 19 . . b6 20 Ca6 ! , las negras se
.

debilitan sobre las casillas blancas. Sin embargo, la textual no es mejor.

20 Ad3 b6 21 Ca4 Tb8 22 b3 Cxd3

De otro modo, el f lanco de dama negro permanece baj o severa pre­


sió n . Pero ahora la superioridad del cab allo blanco sobre el alfil de dama
se acentúa.

23 Rxd3 Ad7 24 Ce3 Thd8 25 ThS ! Ae8

Después de 25 . . . Tbc8 las blancas tienen la opción de j ugar 26


Txe7+ Rxe7 27 Cxd5+ Rf7 28 Cxb6 Tc7 29 Ta5, cuando el caballo y los
dos peones pasados serán infinitamente superiores a la torre.

26 Rd2 Tbe8 27 Te6 Ce6 28 Cee2

Obsérvese cómo, al mantener el control sobre d4, las blancas hacen


inútil toda esperanza de contraj uego por parte de las negras.

28 ... Ad7 29 Te3 CeS

Por supuesto, 29 . . . Cxd4 30 Cxd4 sólo serviría para i lustrar la su­


perioridad del caballo blanco sobre el alfil negro. Por otra parte, el caba­
llo negro tampoco sirve para mucho.
30 TEMAS ESTR ATÉGICOS DE LA A P E RTURA AL FINA L

30 Th1 Te7 31 Cf4 Ac8 32 g4!

Con el centro sólidamente dominado, las b lancas se aseguran espa­


cio en el flanco de rey.

32 ... Te7 33 The1 g6 34 a4! Ab7 35 a5!

DIAGRAMA 10
8 1
7 .t le
6 1.1. , " ,
5 � 1.-
4 tD ttJ8
3 � : 8
2 8c};; 8
Vaganian-Bronstein
JI Después de 3S aS!
a b e d e 9 h

La culminación estratégica del perfecto j uego blanco consiste en


crear debilidades decisivas en el vulnerable flanco d e dama de las ne­
gras. Para prevenir un inmediato colapso, las negras tienen que j ugar 35
... bS , si bien después de esto resultarían d ebilidades permanentes en a6.
b4 y eS, por lo que las perspectivas defensivas a largo plazo son más bien
nulas.

35 ... bxa5 ? ! 36 Tal Te8 37 Txa5 Te e7 38 Cfe6! Te7 39 Ce5 Tee8 40


Tc3 Ac8 41 Cxa6

Así, el débil peón negro de a6 ha caído como fruta madura. El peón


d sigue siendo fun damentalmente débil. Las blancas desbaratan ahora
fácilmente los desesperados intentos de las negras por conseguir contra­
j uego.
F I N A LES CON EL PEÓN D AIS LA DO 31

41 o •• h5 42 Cc7 Tg8 43 Ta8 ! hxg4 44 f4 Cf3+ 45 gxf3 g3 46 Tal Th8


47 Tg1 Th2+ 48 Rd3 Tf2 49 Txg3 Tf1 50 Rd2 Tee 1 51 Te3. Negras rin­
den.

(b) 7 ... AxeS 8 O-O Cge7 9 Cb3 Ad6

DIAGRAMA 11
8 I A •• !
7 , , �j',
6
�J.
5
i, ,
4

3
1LJ 1LJ
2 � � � � � �
� .i.iV :ci> Después de 9 ... Ad6
a b e d e 9 h

É sta se ha re v elado como la mejor disposició n de las negras : el alfil


c ontrola las importantes casillas cS y eS y también está r azonablemente
a salvo de un temprano cambio. La antes popular 9 Ab6 ha quedado o o '

obsoleta debido a lOTe I! O-O II Ae3 ! y las negras deben decidir entre
un cambio estra t ég icamente desventaj oso o la triste retirada 1 1 Ac7. o o .

10 Te1 ! O-O 11 A g5 !

Esta estructura se evalúa actualmente como la mej or. Las blancas


desarrollan inmediatamen te su caballo de rey y su alfil de dama a las
más activas (y mej ores) casillas. aplicando así la máxima p resión sobre
l as casillas ce n trale s. Ahora se co n si d eran como las mejo r es respuestas
negras 1i Dc7 y ll Ag4 y tendrem o s ocasión de cons i derar a cont i ­
o o . o o .

nuación los sendos finales temáticos resultantes.


32 T E M AS ESTRATÉG ICOS DE LA A P E RTURA A L F I N A L

(1) 11 ••. Dc7

Las negras salen de la clavada, apun tan a h2 y refuerzan, a la vez, la


casilla e5.

12 c3

Con esta superprotección del punto d4, las blancas se aseguran de


eliminar toda posibilidad de avance del peón d5. Por otra parte, el peón
c siempre estará protegido y además, si las blancas retiran en un momen­
to dado el alfi l a d3, no tienen que preocuparse de . . . Cb4.

Menos precisa es la pérdida de tiempo 12 Ah4 Cf5 ! 1 3 Ag3 Cxg3 1 4


h xg3 . En l a partida Nenashev-Naumkin, Moscú, 1 984, las blancas consi­
guieron un final superior después de la "táctica " 1 4 . . . Db6? ! 1 5 Dxd5
Axg3 16 Dc5 ! En su lugar, 1 4 . . . Ce7 concedería la virtual igualdad, por­
que las blancas han debilitado su tlanco de rey sin haber conseguido
cambiar el alfil de rey de las negras.

FINAL TEMÁTICO N° 4
Las negras tienen un óptimo desarrollo de sus piezas menores
R. Hübner V. Korchnoí - Johannesburgo, 198 1
-

12 ••• h6

"Forzando", en efecto, a las blancas a realizar el cambio que sigue.


Sin embargo, como ya sabemos, esto refuerza la intluencia central de las
blancas.

Una situación similar se produj o después de 1 2 . . . a6 1 3 Ae2 Ae6 1 4


Axe7 ! Axe7 1 5 Cfd4 Ad6 1 6 g3 Tfe8 1 7 Ag4! Axg4 1 8 Dxg4 Ce5 1 9 De2
Dd7 20 Rg2, y los cambios temáticos de piezas menores concedieron a
las blancas una ligera, pero confortable ventaj a en el final, partida B alas­
hov-Portisch, Bugojno, 1 978.
FINALES CON EL PEÓN D AISLADO 33

Incluso después de la más común 1 2 . . . Ag4, los cambios anteriores


son buenos para las blancas. En la partida Tahl-Vaganian, Campeonato
de la URSS, 1 975 , las blancas conservaron una ventaj a constante des­
pués de 1 3 h3 Ah5 14 Ae2 h6 15 Axe7 Cxe7 1 6 Cfd4! Axe2 1 7 Dxe2 a6
1 8 Df3 Tad8 19 Te3 g6 20 Tael.

13 Axe7 Cxe7 14 Cbd4

Como puede verse, el control de d4 por parte de las blancas es aho­


ra absoluto, mientras que el dominio negro sobre e5 se ha atenuado.

14 000 a6 15 Ad3 Ad7 16 h3 Tfe8 17 Db3

Debido a la fuerte presión que la dama ejerce sobre el flanco de da­


ma negro y el peón d, puede anticiparse que las negras deberán neutrali­
zar la dama enemiga con la suya propia, invitando a entrar en un final.
Aquí podría produci rse un interesante medio juego después de 17 Ac2 y
18 Dd3.

17 000 Ac5 18 Te2 Db6! 19 Ce5! Tad8

Las negras tienen que preocuparse primero de defender sus puntos


débi les. Son perdedoras tanto 19 . . . Dxb3? ? 20 Cxb3, como 1 9 . . . Axd4?
20 Dxb6 Axb6 2 1 Cxd7 Ac7 22 Tael Ad6 23 Cb6 Tad8 24 Cxd5 .

20 Cxd7 Txd7 21 Dxb6 Axb6

Las negras han conseguido un reagrupamiento y desarrollo óptimos


de sus piezas menores. El caballo de e7 protege seguramente el peón d y
puede saltar adónde lo desee, mientras que el alfil de rey protege las ca­
sillas negras y presiona sobre el punto d4. Pero para conseguir tablas las
negras deben, en primer lugar, neutralizar la iniciativa de las blancas.

22 Cf5!

Después de 22 Tae 1 Axd4 ! 23 cxd4 Rf8 l os peones aislados d se anu­


lan uno al otro, lo que plantea l a igualdad.
34 TEMAS ESTRATÉGICOS DE LA A PERTU R A AL F I N A L

22 ... Rt'S 23 Tael d4?


Es comprensible que Korchnoi aproveche la primera oportunidad
que se le presenta para desembarazarse del peón aislado, pero la posi­
ción aún no estaba preparada para ello. Hübner indicó la paciente ruta
h acia la igualdad, que sigue: 23 . . . h5 ! 24 Ac2 Ac5 ! 25 b4 (o bien 25 Ab3
g6 26 Cxe7 Texe7 27 Txe7 Axe7 28 Td 1 d4! 29 cxd4 Af6 ) 25 . . . Ad6 26
Ab3 g6.

24 Ae2! Te7

Debido a la amenaza 25 Aa4 , no hay forma de salvar el peón d .


Después d e l a evidente 24 . . . Ac5 , las blancas pueden j ugar 2 5 cxd4 !
Axd4 26 Txe7 ! Texe7 27 Txe7 Txe7 28 Cxd4.

25 Cxd4! Axd4 26 exd4 Td8 27 Tdl Ted7 28 Ted2

DIAGRAMA 12
8 I •
7 ti 11j"
6 ti ,
5

3 �
2
��i.ll � �
Hübner-Korchnoi
:t � Después de 28 Ted2
a b e d e 9 h

¡ Qué giro de los acontecimientos ! Ahora son las blancas las que tie­
nen un peón aislado en d4. Pero, por supuesto, se trata de un peón extra
y pasado. Las chances ganadoras de las blancas son muy grandes, aun­
que no puede decirse que tengan teóricamente un 1 00% de posibilida-
FINALES CON EL PEÓN D A I SLADO 35

des. En la práctica , sin embargo, tales posiciones son tan desagradables


para la defensa, que invariablemente se pierden. Los apuros de tiempo
de Korchnoi, por otra parte, aceleran considerablemente el proceso. Co­
mo una posible mej ora de la defensa negra, Hübner sugiere el inmediato
bloqueo del peón con 28 . Cd5 ! ? , seguido de . . . Re7 y . . . Rd6.
. .

28 ... Cc6 29 dS CeS 30 Ab3 Re7 31 Aa4!

Dado que 3 1 Tc7 ? ? pierde por 32 d6+, las negras tienen que j ugar
o o '

31 Td6 (bloqueando el peón con la torre antes que con el rey) o 31


oo. o o .

b5 , debilitando la casilla c6 y e l peón a .

31 ••• b 5 3 2 Ab3 gS

Tratando de mantener el caballo en eS. Después de 32 o o . Rd6 33


Tc l , las blancas amenazan ganar con 34 f4.

33 Tc2

De acuerdo con Hübner, era más fuerte 33 Td4 ! , con la amenaza f4.
Después de la textual las negras podrían intentar estabilizar el caballo
con 33 f5 ! , seguido de 34 f4.
o o . o o .

33 o•• h5? ! 34 Td4! g4? !

Demasiado debilitador. 3 4 o o ' Cg6 35 g3 h4 fue propuesto por H üb­


ner como única posi bilidad.

35 Te2! Rf6 36 Rh2 Te7 37 Tde4! RfS 38 Rg3! f6 39 hxg4+. Negras


rinden.

Después de 39 oo' hxg4 40 Txg4 ! , etc. , se baj a el telón.

(2) 1 1 ... Ag4

Las negras clavan a la vez que desarrollan. La textual se ha conver­


tido en la j ugada más popular en esta posición.
36 TEMAS EST RATÉGICOS DE LA A P ERTURA AL FINAL

12 Ae2

Una segura y perfectamente razonable retirada , ya que la misión


del alfil en b5 ha sido cumplida Una alternativa más dinámica es 12 h3
o

Ah5 13 Axc6 ! bxc6 1 4 Cbd4 Tc8 15 c4 ! y la presión sobre el centro negro


concede a las blancas una ventaj a de apertura normal . Entonces 1 5 0 0 0
dxc4? s e refutaría con 1 6 Cf5 ! ; después d e l a correcta 1 5 Te8 las blan­
0 0 0

cas mantienen la iniciativa con 16 cxd5 cxd5 17 Da4 ! , como en l a partida


B ucker-Stertenbrink , Alemania Federal, 1 985 0

Periódicamente las blancas vuelven a 1 2 Ah4, pero me parece que


esto pierde tiempo, permitiendo a las negras un contrajuego suficiente
para igualar como, por ej emplo, en l a partida A. Sokolov-Vaganian,
Minsk , 1 986 (60" partida del Match ) : 1 2 0 0 0 Te8 1 3 Ag3 Axg3 1 4 hxg3 Db6
1 5 Ad3 a5 ! 16 Axh7+ Rf8 ! 17 Ad3 a40

12 ... De7

Jugado frecuentemente, pero en mi opinión, ilógico es 12 0 0 0 h6? !


porque dej a a las blancas con la agradable elección entre 1 3 Ah4, salvan­
do así un tiempo en relación a l a línea 12 Ah4 antes indicada, y el atrac­
tivo cambio 13 Axe70 En tal caso, después de 13 0 0 0 Axe7 14 h3, Ias negras
disponen de dos a lternativas:

a) 14 0 0 0 Ah5 1 5 c3 Af6 16 Ch2 Ag6 1 7 Af3 ! Ce7 1 8 Cg4 Db6 1 9


Cxf6+ Dxf6 20 Dd4! Dxd4 21 Cxd4, con una ventaj a muy significativa de
las blancas, Sisniega/Prandstetter, Interzonal de Taxco, 1 9850

b) 1 4 Af5 1 5 Ad3 Dd7 1 6 c3 Tfe8, van der Wiel-Short , Wij k aan


0 0 0

Zee 1 986, y ahora 17 Te3 ! habría salvaguardado una consistente ventaj a


para l a s blancaso

Una buena alternativa a la textual es 12 0 0 0 Te8 13 c3 a6, y en este mo­


mento después de 1 4 Ah4 (perdiendo un tiempo) , las negras igualaron en
la partida Jalifman-Uhlmann, Plovdiv 1 986, con 14 Db6 1 5 Cfd4 Axe2
000

16 Txe2 Cxd4 17 Cxd4 Cc6 ! En lugar de 14 Ah4, tanto 14 h3 como la in­


mediata 14 Cfd4 mantienen una ligera ventaj a para las blancas.

13 h3
F I N A LES CON EL PEÓN D A I SLADO 37

DIAGRAMA 1 3
8 I 1 <iI
7 " ,l . _ " ,
6
� J.
5 ti J..
4
..t
3
ti) ti) �
2 8 8 8 J. 8 8
1 11 ¡f 11 � Después de 1 3 h3
a b e d e 9 h

FI NAL TEM ÁTICO N° 5


El alfil de rey blanco es superior al caballo negro
A. Karpov R. Debarnot - Las Palmas, 1 9 77
-

13 .•. Ad7

No hay nada mejor: a ) 1 3 . . . Axf3 ? 1 4 Axf3 debilita seriamente las


casillas blancas y el peón d: b) 13 ... Ah5 ? ! 14 Axe7 Cxe7 1 5 Cfd4 Axe2
16 Txe2 y de nuevo l as negras están debilitadas en las casillas negras; c)
13 . Ae6? ! 14 Cfd4 y las blancas ganan un tiempo en relación con la
. .

partida.

14 Cfd4

De un valor equivalente es 1 4 c3 h6 1 5 Ae3 Ca5 1 6 Cxa5 Dxa5 1 7


Cd4, con la característica pequeña ventaja blanca, Lau-Schultz, Alema­
nia Federal , 1 985/86.
38 TEMAS ESTRATÉG I COS D E LA A P E RTU R A AL F I N A L

14 oo. Cxd4 15 Cxd4 h6 16 Ae3 Ah2+ 17 Rhl Af4 18 Af3 Tfe8 19 c3


Tad8 20 Db3!

De nuevo esta activa posición de la dama pronto obligará a una


oferta de cambio por parte de las negras que. por otro l ado. también de­
ben completar su cuestionable maniobra de las j ugadas 1 6- 1 7 para cam­
biar alfiles de casillas negras. El propósito de las negras era liberarse un
poco de su restricción posicional, pero el resultado obvio es que obten­
drán un serio debilitamiento en sus casillas negras.

20 .•• Axe3 21 Txe3 Db6! 22 Te5 ! ?

Karpov es conocido por su gran énfasis en el valor de la iniciativa.


Siempre está buscando métodos para explotar la iniciativa y traducirla
en un dominio cada vez mayor de la posición. Aquí evita doblar el peón
b de las negras, porque no ve de qué forma puede explotar eficazmente
tal debilidad y permite que sean las negras quienes cambien, dado que
después de retomar con el peón a, serán las blancas las que dispongan de
presión sobre la columna a.

22 ••• Ac6 2 3 Tae 1 Dxb3

Forzado. ya que 23 . . . Rf8?? pierde por 24 Da3.

2 4 axb3! Rf8 2 5 b4 Cg6 2 6 Cxc6 !

Este tipo de cambio se produce muy a menudo en fin ales con peón
d aislado. Significa generalmente el cambio de un conjunto de ventajas
(peón aislado, superioridad del caballo sobre el alfil) por otro (peón a
aislado, peón c vulnerable. superioridad del alfil de casillas blancas sobre
el caballo). La cuestión esencial radica siempre en saber qué conj unto
de ventaj as es más significativo en esas situaciones concretas. Creo que
las perspectivas blancas quedan aquí un tanto potenciadas por este cam­
bio, porque su rey tiene excelentes chances de infi ltrarse vía d4 y c5 . La
otra consideración es que después de 26 Txe8+ Axe8 ! y el peón d negro
parece seguro.

26 ••• bxc6 27 Txe8+ Txe8 28 Tal Te7 2 9 g3


FINALES CON EL P EÓN D AISLADO 39

Ahora es el momento de activar el rey. Karpov siempre ha creído en


la utilización de todas las piezas.

29 .•• CeS 30 Ae2 Te7 31 Rg2 Re7 32 f4 Cd7 33 Tdl Cb6 34 Rf3 eS?

Las negras querrían conseguir algún espacio para poder respirar


con sus piezas, pero la textual reintroduce el peón d aislado y vulnerable.
Después de la sólida 34 . . . Rd6 las blancas sólo estarían ligeramente me­
j or. Si entonces 35 c4? ! , las negras pueden responder con 35 . . . c5 ! , ya
que entonces las negras sí quedarían l iberadas de todas sus debilidades
en el centro.

35 bxcS TxeS 36 Re3 TaS 37 Td4 Tal 38 Tb4

La torre blanca tiene j uego contra los peones aislados negros a y d.


El alfil blanco es la pieza menor superior porque, en una posición abier­
ta, dispone de excelente radio de acción en ambos flancos del tablero, a
la vez que puede atacar también el vulnerable peón d . Asimismo, las
blancas cue ntan con el rey más activo y, por otra parte, no tienen debili­
dades en absoluto. La suma de todas estas ventajas probablemente no
sea, con todo, decisiva aún, pero dej a claro que cualquier paso en falso
de las negras tendría ya consecuencias desastrosas.

38 ••• Rd6 39 h4 TgI 40 R O Tal 41 Ad3 Tdl 42 AbS Tb 1 43 Tb3 Tal


44 Rg4!

Planteando un test crítico al flanco de rey. ¿ Qué harán las negras?

44 .•. g6'!

Esta simple j ugada es también una j ugada perdedora. Ahora las ne­
gras tendrán un flanco de rey vulnerable y esta nueva debilidad es la go­
ta que hace rebosar el vaso. Era obligada la no debilitadora 44 . . . Re6.

45 fS! ReS 46 fxg6 fxg6 47 Tb4!

Preparándose para l anzar la torre contra el flanco de rey enemigo.


40 TEMAS EST R ATÉG I COS DE LA A PE RTURA AL FINAL

DIAGRAMA 1 4
8

7 , , ,
6
� • ,
5
.i i
4 � i; �
3 1:1 � �
2

Karpov-Debarnot
1
I Después de 44 Rg4!
a b e d e 9 h

47 ... Te1 48 Ad3 Rf6 49 Tf4+ Rg7 50 RO Te5 51 Tb4! Te7 52 Tb5!

Amenazando con activar decisivamente la torre, 53 Tc5, seguido de


54 Tc6. Las negras, por consiguiente, deben desactivar su torre, lo q u e
permite al rey blanco reafirmar su posición en d4. Nótese cómo las ma­
niobras de l a torre blanca han obligado al rey enemigo a desviarse del
centro. Por otro lado, la debilidad del peón g mantiene al rey negro ata­
do a su flanco.

52 ... Te7 53 Re3 Rf6 54 Rd4 g5 55 hxg5+ ! hxg5

55 . . . Rxg5 pierde por 56 c4.

56 Ta5 Re6 57 b3!

Preparando la creación de un poderoso peón c pasado ( con c4 ) , en


el momento propicio. Nótese que 57 . . . Rd6? se refuta con 58 c4! dxc4 59
bxc4 y l as blancas amenazarían tanto 60 Txg5 como 60 cS+.

57 ... Rf6 58 Tal Cd7


FINA LES CON EL PEÓN D A I SLADO 41

Aquí se aplazó la partida de nuevo y las blancas pudieron elaborar


el plan ganador: activar l a torre en a5 , restringir más a l as negras con g4
y entonces abrir decisivamente la posición con c4.

59 Ta5 Cb6 60 g4! Re6 61 e4! dxe4 62 bxe4 Td7+ 63 Re3 Tg7 64
Af5+ Rf6 65 Rd4

El plan de Karpov con 61 c4 ! era alcanzar esta precisa posición, en


la que el dominio de las fuerzas blancas es absoluto. Cada una de las cin­
co piezas blancas domina a su contraparte: el peón g al peón g negro, el
peón c pasado blanco al peón a pasado negro, la torre blanca a l a torre
negra, el rey blanco al rey negro, el alfil blanco al caballo negro. El único
"costo" que han debido pagar las blancas para conseguir esto es que el
peón d aislado de las negras pudo ser cambiado. Las negras están ahora
en una situación desesperada, ante el avance del peón c.

65 oo. Te7 66 e5 Te5 67 Ae4! Cd7 68 Ta6+ Te6

Igualmente desesperado es 68 . . . Re7 69 Txa7 .

6 9 Txe6+ ! Rxe6 70 Af5+ Re7 7 1 e6. Negras rinden.

El peón c le cuesta a las negras su caballo, después de 7 1 ... Cb6 72


c7.
SEGUNDA PARTE

FINALES CON
,

MAYORIA DE
PEONES EN EL
FLANCO DE
DAMA
F I N A LES CON M AYO R i A DE PEONES EN EL FLA N CO DE DA M A 45

La literatura ajedrecística en general. y en particular la que se ocupa


de finales, a menudo se refiere a la "mayoría de peones en el flanco de
dama" y habitualmente con una connotación favorable. En otras pala­
bras. se suele afirmar que el bando que tiene mayoría de peones en el
flanco de dama tiene ventaj a en el final. Pero por favor tengamos pre­
sente que en tal declaración está implícito el hecho de que ambos ban­
dos hayan enrocado en el flanco de rey. Asumiendo que la mayoría de
peones es saludable porque puede conducir a la creación de un peón
pasado, este peón pasado es generalmente peligroso porque el rey ene­
migo ( que se encuentra en el flanco de rey) está alej ado. En tales cir­
cunstancias, el peón pasado que el otro bando puede crear con su mayoría
del flanco de rey es mucho menos amenazador, puesto que el rey opues­
to se encuentra en el mismo flanco.

Afirmaré claramente que la mayoría de peones en el flanco de da­


ma sólo constituye una ventaj a si puede forzarse un peón pasado. Por
consiguiente, la form ación de peones no sólo debe ser consistente y fle­
xible, sino que la posición en su conjunto debe ser tal que los peones
puedan ser movilizados. A menos que los peones puedan avanzarse con
seguridad al unísono, no habrá chance de conseguir un peón pasado con­
sistente. Así. si el adversario tiene una fuerte presión sobre su flanco de
dama de tal manera que usted no puede movilizar su mayoría de peones,
en tonces usted n o tiene ventaj a alguna. Incluso es posible que en tales
condiciones su infantería sea vulnerable al ataque y eventualmente sufra
pérdidas.

Estoy utilizando el término " mayoría de peones en el flanco de da­


ma" porque es el término conocido y, en la mayoría de los casos, la des­
cripción adecuada, pero en realidad la expresión debería ser más genéri­
ca: mayoría cualitativa de peones en un flanco. Es fáci l de visualizar que
si ambos bandos han enrocado en el flanco de dama, es entonces la ma­
yoría de peones en el flanco de rey la que representa una potencial ven­
taj a .

Discutiremos e n esta segunda parte aquellos finales e n los que las


blancas cuentan con una mayoría de peones en el flanco de dama, deri­
vados de una importante variante de la Francesa Tarrasch. La mayoría
de peones en e l flanco de dama también es una importante característica
de finales temáticos comentados e n la Cuarta parte.
46 TEMAS EST R ATÉG ICOS DE LA A PE RTU R A AL FINA L

Defensa Francesa, Variante Tarrasch, continuación clásica


Las negras evitan el peón d aislado

1 e4 e6 2 d4 dS 3 Cd2 eS 4 exdS

Creo que esta inmediata captura es m ás lógica que 4 Cgf30 Sin em­
bargo, ésta es la j ugada preferida de algunos grandes maestros, como
Tahl y Shamkovicho De todos modos, para el propósito de esta parte no
hay diferencia, porque las negras pueden forzar la deseada variante, por
medio de 4 0 0 0 cxd4, ya que las blancas no tienen entonces nada mejor
que 5 exdS y después de 5 0 0 0 DxdS se traspone a la posición que habi­
tualmente se alcanza con 4 exd5 Dxd5 5 Cgf3 cxd40

4 ••• DxdS

DIAGRAMA 15
8 I I¡ J. '; .t Ai !
7 , , , ' 1.
6 ,
5 , .
4 8 -

2
� � � ti:J � � �
1 : .i � � i.. ti:J : Después de 4 0 0 o Dxd5
a b e d e 9 h
F I NA L E S CON M AYO R Í A DE PEONES EN EL F L A N CO DE DA M A 47

Históricamente, la j ugada más popular es retomar aquí con 4 . , .


exd5 , llevando e l peón e a l centro, s i bien al precio de consentir que se
aísle el peón en d5 . Esta variante y el peón aislado que resulta de ella
han sido estudiados en la Primera parte.

La textual conduce a tipos de j uego radicalmente diferentes y, por 10


tanto, también a posiciones de distintas características. Las negras evitan
la permanente desventaj a estructural de un peón central aislado, si bien
al precio de: 1 ) perder influencia central . y 2) perder tiempo en desarro­
llo, al exponer la dama, que será obligada a j ugar de nuevo.

Es mi opinión que, sobre una base obj etiva, 4 . . . Dxd5 no es inferior


a 4 . . exd5. En cualquier variante las blancas conservan la típica ligera
.

ventaj a de apertura. Los jugadores defensivos que buscan la solidez de­


ben sentirse seguros después de 4 '" Dxd5 . Podríamos comparar las va­
riantes que se derivan de 4 . . . Dxd5 con las que resultan de las defensas
más sólidas de l a Caro-Kann : en cada caso las blancas disponen de ma­
yor espacio y mejor desarrollo, pero la posición negra es sólida y sin pro­
blemas a corto plazo.

Es verdad q ue esta variante nunca ha gozado de gran popularidad,


pero eso tiene poca significación intrínseca. Ex campeones mundiales
como Petrosi an y Spassky la han uti lizado y el gran maestro Seirawan ha
recurrido a ella como su principal defensa contra la Variante Tarrasch .

5 Cgf3!

La dama debe ser desaloj ada de su poderosa posición, mediante


Ac4, pero conservando un control suficiente sobre d4 a fin de que el
peón pueda ser fácilmente recapturado. En lugar de la del texto, 5 dxc5
carece de peligro, porque después de 5 . . . Axc5 es el desarrollo de las ne­
gras el que se ha activado.

5 000 cxd4

Por supuesto las negras están encantadas de cambiar su secundario


peón central por el peón central básico de las blancas., lo mismo que en
la Siciliana. Nótese también q ue ahora las negras se han quedado con un
48 TEMAS ESTRATÉG I COS DE LA A P E RTU RA AL FINAL

peón central extra, algo que puede ser de un significativo valor en el me­
dio juego. Aquí resulta de interés otra comparación con la Siciliana: las
negras han eliminado el peón e con un rápido y oportuno ... d5.

6 Ac4 Dd6!

La única casilla lógica. En a5. c5 . c6. f5 o h5 la dama quedaría dema­


siado expuesta, y la retirada 6 . . . Dd8 es innecesariamente pasiva. La da­
ma en d6 también h ace más difícil para las blancas recuperar el peón d
sacrificado.

7 0-0 Cf6

Antes o después. esta j ugada ha de realizarse y sería rutinariamente


estúpido j ugar ahora 7 . . . Cc6? ! , permitiendo a las blancas ganar tiempo
y espacio con 8 Ce4.

8 Cb3 Cc6 9 Cbxd4

Las blancas no tienen nada mej or que esta modesta y simplificadora


captura en d4. La más activa 9 De2, con el plan 10 Td 1 Y sólo entonces
1 1 Cbxd4 (que situaría a la dama negra baj o fuerte presión) es buena
después de la pasiva 6 . . . Dd8. pero aquí sólo crearía problemas a las
hlancas: 9 De2? ! Ae7 10 Td l e5 12 Ab5 Ag4 !

9 ... Cxd4

Dado que las negras se encuentran retrasadas en desarrollo. debe­


rían aprovechar esta ocasión de cambiar un par de piezas. Las blancas.
sin embargo, deben tomar ahora una decisión importante: ¿deben reto­
mar con la dama o con el caballo? Según los libros de teoría. ambas cap­
t uras conducen a una pequeña ventaj a de las blancas.

10 Dxd4

Esto lleva a un final característico que, por lo tanto, será discutido


l: xtl:nsamente. Es cierto. sin embargo. que la alternativa 10 Cxd4 es más
frl:cuente en la praxis magistral y creo que hay dos razones para que así
F I N A LES CON MAYO R í A DE PEONES EN EL FLANCO DE DA M A 49

sea. La primera radica esencialmente en una cuestión de estilo y es un


hecho que la mayoría de los j ugadores que abren la partida con 1 e4 es­
tán más interesados en un activo j uego de ataque que en la disputa de fi­
nales. La segunda es una razón puramente técnica : puesto que las blan­
cas tienen ventaj a en desarrollo. es lógico mantener tantas piezas como
sea posible en el tablero, a fin de que las posibilidades de ataque sean
mayores. É sta, sin embargo, es un arma de doble filo, porque si las ne­
gras consiguen consolidar su posición, la presencia de su peón e (único
peón central sobre el tablero) puede propiciar mej ores chances en el
medio j uego ul terior. En otras palabras, si las negras consiguen j ugar en
buenas condiciones . . . e5, podrán disponer tanto de ventaj a central como
espacial.

10 •.• Dxd4

La j ugada normal . Sin embargo, en muchas partidas recientes las


negras difieren el cambio en una j ugada, precediéndolo de 1 0 . . . Ad7 o
1 0 . . . a6, según la variante que hayan decidido seguir. La idea de las ne­
gras es limitar las buenas opciones de las blancas. Si este bando j uega
ahora 1 1 Af4, entonces las negras trasponen a las líneas principales ( 1 0
. . . Dxd4 1 1 Cxd4 aó 1 2 Af4, o bien 1 1 . . . Ad7 1 2 Af4) . De hecho, muchas
de las partidas recientes adoptaron el orden de j ugadas 10 . . . Ad7/a6 1 1
Af4. Nuestro conocimiento actual establece que las blancas no disponen
de una forma efectiva de conseguir ventaj a por el ligero retraso en desa­
rrollo de las negras, j ugando .. , Dxd4. He aquí dos ejemplos asépticos:

1 ) 10 a6 1 1 Td l Dxd4 1 2 Cxd4 b5 1 3 Ae2 Ab7 1 4 c3 Tc8. Tablas.


...

Zeshkovsky-Vaganian, Campeonato de la URSS, 1 976. Por supuesto, la


posición no está exhaustivamente agotada, si bien parece claro que no
hay ventaj a en que las blancas se apresuren a llevar la t orre de rey a d I .

2) 10 Ad7 1 1 Ae3 Dxd4 1 2 Axd4 Tc8 1 3 CeS Ac5 1 4 Tad l Re7 1 5


...

Cxd7 Axd4 1 6 Txd4 Cxd7 1 7 f4 Cb6 1 8 Ab3 Tc5 1 9 Tfd 1 Thc8 20 c3 T8c7
2 1 Rf2 Cc4 22 Axc4, tablas, van der Wi el-Hübner, Tilburg, 1 988.

11 Cxd4
SO TEMAS ESTRATÉGICOS DE LA A P E RTU R A A L F I N A L

DIAGRAMA 1 6
8 I .t e A I
7 ti ti ti , ti
6 ti �
5

Después de 1 1 Cxd4
a b c d e g h

E l punto de partida de nuestra investigación del final. Las blancas


comienzan éste con dos ventaj as, una de las cuales es temporal y la otra
permanente.

1) Ventaj a permanente = Mayoría en el flanco de dama.

2) Ventaj a temporal = Ventaja en desarrollo.

Sin embargo, y como con tanta frecuencia sucede en la vida real, la


situación no es tan clara como podría parecer a primera vista. AsÍ, inclu­
so aun cuando la mayoría del flanco de dama es muy saludable, nos en­
contramos a alguna distancia en relación con la movilización de los peo­
nes. Por otra parte, aunque el alfil de c4 parezca activo, el hecho es que
es inestable y que las negras pueden ganar tiempo atacándolo. Y aún
más: el alfi l interfiere con la movilización de los peones del flanco de da­
ma.

Mi evaluación de la posición coincide con la teoría oficial: las blan­


cas tienen una pequeña ventaj a . Pero me gustaría matizar que la posi­
ción no es fácil de j ugar para ningún bando, porque está muy desequili­
brada. Por consiguiente, aquel que j uegue mejor ganará.
F I N A LES CON M AYO R í A DE PEON ES EN EL F L A N CO DE DA M A 51

Las negras tienen dos continuaciones básicas e n esta posición: pro­


seguir con el desarrollo o j ugar 1 1 . . . a6. Me ocuparé de ambos casos. re­
c u rriendo a partidas completas.

(A) Las negras desarrollan: 1 1 ... Ad7

É sta es la j ugada de desarroll o m ás lógica: las negras vigilan b5 y se


reservan j ugar . . . TcS o . . . 0-0-0. En la partida Mikenda-StoppeI. Campe­
onato de Viena. 1 978. los j ugadores hicieron aquí las paces. Por mi parte.
no tengo inconveniente en que así haya sido. siempre y cuando nadie
pretenda que eso signifique que la posición es de "mortal igualdad" .

Para las blancas tienen sentido 1 2 Ae2. 1 2 Te 1 y 1 2 Af4. todas las


cuales serán debidamente discutidas.

(1) 12 Ae2: J. Tompa - H. Liebert, Decin 11, 1977

DIAGRAMA 1 7
8 I e .1 I
7 • • .t " ,
6
' Ij
5

2 ��� i.. � � �
Tompa-Liebert
1:[ i.. J: � Después de 12 Ae2
a b e d e 9 h
52 TEMAS EST R ATÉG I COS DE LA A P E RTU R A A L FINAL

Una j ugada lógica por donde quiera que se mire: el vulnerable alfil
se retira a e2. desde donde podrá desplazarse a una posición central. O.
para apoyar la movilización de los peones del flanco de dama.

12 000 TeS

Aplicando presión inmediatamente al flanco de dama: una cone­


xión lógica con 1 1 ... Ad7.

13 Af3? !

Las negras demostrarán a renglón seguido que esta activa j ugada


carece de futuro. Por consiguiente. el plan correcto es movilizar el flanco
de dama, mediante 1 3 c4 ! . seguido de 1 4 b3 y/o Ae3/Ab2 y entonces las
blancas pueden esperar retener su pequeña ventaj a temática. Hay que
tener presente que 13 . . Ac5 se contesta con 14 Ae3 (es agradable com­
.

probar que el peón de c4 mantiene alej ado de d5 al caballo negro) y 1 3


. . . e5 1 4 Cf3 ! e4 con 1 5 Cd4 y e l prematuro avance del peón e 10 convier­
te a éste más en una debilidad que en una ayuda. Sin embargo. esta su­
gerencia todavía no ha sido adoptada en el aj edrez de alta competición .

Sí ha aparecido. en cambio, la más modesta 1 3 c3 . Las blancas pu­


dieron conservar una pequeña ventaj a después de 1 3 . . . Ac5 14 Cb3
Ae7? ! 15 Ae3 a6 16 Af3 Ac6 17 Axc6+ Txc6 1 8 Ad4 O-O 1 9 Axf6 ! ? (in­
minente control de la columna d. mayoría de peones en el flanco de da­
ma) . en la partida Franzoni-Salazar, Campeonato de Suiza. 1 986. En lu­
gar de la retirada 14 . . . Ae7? ! , más lógica es 1 4 . . . Ab6. Después de 15
AO Ac6 1 6 Axc6+ Txc6 1 7 a4 a6 1 8 a5 Aa7 19 Ta4 Re7 20 Tb4 Tc7, las
negras pronto igualaron. en la partida Morovic-Remlinger, Open de
Nueva York, 1 987.

13 000 Ae5! 14 Cb3

No hay nada mej or, ya que 14 Ae3? e5 ! pierde un peón y 14 c3? !


Axd4! 1 5 cxd4 Ac6 ! conduce a u n final e n e l que las blancas no tienen
compensación por el peón d aislado.

14 oo. Ab6! 15 a41 !


F I N A LES CON M AYO R í A D E PEONES EN E L FLANCO D E DA MA 53

En su tentativa de debilitar el flanco de dama negro, las blancas aca­


ban debilitando aún más el suyo propio. Tampoco era atractiva 15 Axb7
Txc2 y las piezas negras son muy activas y amenazan ya 16 . Ab5. La . .

modesta 1 5 c3 es lo mej or aquí. con aproximada igualdad.

15 •.. a 5 ! 1 6 Ad2?!

Las blancas parecen creer que de algún modo las negras merecen
ser castigadas por j ugar tan activamente, pero en lugar de ello se casti­
gan a sí mismas. De nuevo, la captura del peón b no resulta satisfactoria :
1 6 Axb7? Txc2 1 7 Ae3 Txb2 ! y, e n el mejor d e los casos, l a s blancas han
capturado un peón para nada. Más adecuada es l a modesta 16 c3 y las
negras tienen una posición compacta después de 1 6 . . . Cd5 o 1 6 . . Ac6. .

16 •.. Txc2! 17 A c3

É sta era la idea de las blancas: la torre negra está atrapada. Lamen­
tablemente, el precio para ganarla es demasiado alto. En lugar de ello,
1 7 Axa5 Txb2, o bien 1 7 . . . A xa5 1 8 Cxa5 b6! conducirían a un final con
peón de menos, aunque probablemente con mej ores chances de tablas
que en la partida.

17 ••• O - O 18 Ta3?

Las blancas ven que la trampa anticipada con 1 8 Adl permite 1 8 . . .

Txc3 ! 1 9 bxc3 Tc8, después de lo cual l a s negras quedarían con dos peo­
nes por la calidad y mucho mej ores perspectivas. Así que se asustan e in­
tentan un camino diferente y mucho peor para ganar la torre. Dado que
el método en esencia consiste en descolocar todas sus piezas, la falta de
éxito del mismo no debiera sorprender a nadie.

Para bien o para mal las blancas tenían que j ugar 1 8 Axb7 ! ? , lo que
conduciría a complicaciones nada fáciles de manej ar por ninguno de los
bandos. Por ejemplo: 1 8 . . . Tb8 1 9 Af3 Txf2? 20 Txf2 Axf2+ 21 Rxf2
Txb3 22 Td l ! ! sólo es bueno para las blancas. Lo mej or para las negras
parece la directa 1 8 . . . Cg4 y después de 19 Tfd 1 ( 1 9 Cd4 Txf2 20 Txf2
Cxf2 21 Rxf2 e5 también j uega en favor de las negras) 1 9 . . . Ac8 ! 20
Axc8 Txc8 21 Cd4, es muy fuerte 2 1 . . . Cf2 !
54 TEM A S ES TRATÉG I COS D E LA A P E RTU RA A L FINAL

18 ..• Cd5 19 Cal Txe3 20 bxc3 Ae5

DIAGRAMA 1 8
8 . -
7 ti .t , " ,
6 j -
5 , A A¡
4 �
3 1:. .i
2
� � �
Tompa-Liebert
1 ltJ : cift Después de 20 . . , Ac5
a b e d e 9 h

Las negras consiguen cuando menos dos buenos peones por la cali­
dad, en una posición en la que los alfiles están espléndidos y las piezas
blancas horriblemente situadas. En apuros de tiempo, las blancas pier­
den más material, pero esperan hasta alcanzar el control de tiempo an­
tes de rendirse. El ulterior desarrollo del j uego sólo es importante a
efectos documentales.

21 Ta2 Cxe3 22 Txe2 Ab4 23 Tb2 Axa4 24 Ce2 Axe2 25 Txe2 b6 26


Td2 g6 27 Td7 TeS 28 Tb7 b5 29 Tal a4 30 Rfi Te5 31 g4 g5 32 Ae2 Aa5
33 Tc1 b4 34 Adl b3 35 Axb3 axb3 36 Txb3 Rg7 37 Ta3 Ab4 38 Ta7 Ce4
39 Tdl Te2 40 f3 Tf2+. Blancas rinden.

(2) 12 Te1: T. Horvath - A. Herzog, Keszthely, 198 1


F I N A L E S CON M AYO R í A DE f'EO N ES EN EL F L A N CO DE DA M A 55

DIAGRAMA 1 9
8 I • .1 I
7 , , .1 " ,
6 , ,,
5

4 � tD
3

2 ��� � � �
Horvath-Herzog
:t .i : � Después de 12 Te 1
a b e d e 9 h

Una j ugada popular en ésta y similares posiciones. La torre, por su­


puesto , está mejor situada en e l que en f 1 . porque ejerce alguna presión
sobre el rey negro en el centro. Se evita , además, . . . eS y en general la ca­
silla eS queda en poder de las blancas. Sin embargo, dudo de que con la
textual se consiga algo importante. Sin damas , no hay realmente chances
de ataque en el fl anco de rey. Por otra parte, siempre debe tenerse pre­
sente que para mantener chances de llevar el peso del j uego. debe movi­
lizarse la mayoría del fl anco de dama. La textual no ayuda en este senti­
do . ni tampoco e n el o bjetivo general de un rápid o desarrollo.

12 ... TeS

Evidente y bueno. Sin embargo, la menos ambiciosa 12 ... Ae7 tam­


bién es correcta, como en la partida T. Horváth - Adorj án , Reykj avik,
1 982. El orden d e j ugadas había si d o 1 1 . .. Ae7 12 Te 1 Ad7 ) . D espués de
13 Af4 Tc8 1 4 Ab3 TcS ! 15 Tad 1 O-O 1 6 ef3 Tfc8 17 Ae3 Ta5 1 8 Ad4, los
j ugadores acordaron las tablas. Ciertamen te, la activa situación de las to­
rres negras ha reducido la v entaj a de apertura de las blancas a su más
mínima e xpresión.
56 TEMAS ESTRATÉG ICOS DE LA A P E RTU R A A L F I N A L

13 Ad3

El alfil no encontrará aquí un hogar. Sin embargo, 1 3 Ae2 ahora pa­


rece ridículo, 13 Afl muy pasivo y 13 Ab3 también hace al alfil un tanto
inactivo.

13 ••. Ac5 14 Cb3 Ab6 15 c4 O-O 16 A g5

Dado que la " amenaza" de doblar peones con 1 7 Axf6 no es rea l


(las negras quedarían con u n a amplia superioridad central y la parej a d e
alfiles), el alfil se encuentra aquí e n u n a posición inocua . M á s útil era 1 6
Af4.

16 ... Tfd8! 17 Tacl

Al proteger el peón c, las blancas permiten la inminente redisposi­


ción de los alfiles.

17 •.. Ac6 18 Abl h6

Las cinco piezas negras son activas y están centralizadas, por 10 que
las negras han conseguido la igualdad . En lugar de l a textual , también es
buena la inmediata 1 8 . Aa4.
. .

19 Ae3 Axe3 20 Txe3 Aa4! 21 f3 b6

Haciendo difícil para las blancas la movilización del flanco de dam a .


Obsérvese cómo el dinámico desplazamiento d e las piezas negras equili­
bra la permanente ventaj a estratégica de la mayoría de peones en e l
flanco de dama.

2 2 Cal

A fin de que el molesto alfil pueda ser expulsado, reforzando a la


vez el peón c4.

22 ••• Td2 23 b3 Ac6. Chances equilibradas.


F I N ALES CON M AYO R í A DE PEONES EN EL FLA N CO DE DA M A 57

DIAGRAMA 20
8 I ;;
7 " " "
6 i 1- i � i
5

4 �
3 � :[ �
2
� ! � �
Horvath-Herzog
1 � � 1:1 st Después de 23 ... Ac6
a b e d e 9 h

La partida fi nalizó en tablas en la j ugada 26. Después de 24 Td3 !


Td 8 ( o bien 24 . . . Tb2 25 Tcd l ! . seguido de 27 Td L las bl ancas neutrali­
zan la presión d e las negras a lo largo de l a columna d. Al mismo tiempo,
las negras pueden impedir la movil ización del flanco de dama blanco,
q uedándonos por tanto en un equilibrio dinámico.

(3) 1 2 Af4: V. Zura vlev - J. Klovan, URSS, 1 9 72

DIAGRAMA 21
8 I '; .1 I
7 ' , .1 , i ,
6 , ,,
5

4 .t � i"
3

2 � � � � � �
Zuravlev-Klovan
1 k[ l:! <iit Después de 12 Af4
a b e d e 9 h
58 TEMAS ESTRATÉ G I COS D E LA A P E RTU RA A L F I N A L

La jugada más habitual . Las blancas completan el desarrollo de sus


piezas menores y esperan a ver qué hacen las negras.

12 ... Tc8 13 Ae2

Creo que ésta es la mejor casilla para el alfil. En la partida Matano­


vic-Vasiukov, Belgrado, 1 962 , después de 1 3 Ab3 AcS 1 4 Tad l , la ECO
C afirma que las blancas tienen una pequeña ventaj a , debido a su supe­
rior desarrollo. Sin embargo, esta ventaj a es efímera y nada puede
conseguirse a menos que se movilice el flanco de dama y creo que está
muy claro que el alfil de b3 interfiere con este plan. Dos recientes ejem­
plos confirman que las negras no tienen problemas a corto plazo: 14 0- o o .

0 1 5 Tfe 1 Tfd8 16 c3 (o bien 1 6 A gS A e8 1 7 c3 h6 1 8 Axf6 gxf6 19 a3 aS ,


con igualdad, Rozentalis-Kruppa, U RSS, 1 987 ) 1 6 Ae8 1 7 Cc2 aS 1 8
o o '

a3, Ermenkov-Eingorn , Saint 101m , Open 1 , 1 988. Las negras han conse­
guido la plena igualdad: sus piezas están bien situadas y las blancas no
tienen nada concreto h asta que no consigan movilizar su mayoría del
flanco de dama.

13 oo. Ac5

Resulta que el desarrollo rutinario no es suficiente para igualar. En


l ugar de ello, lo correcto es reactivar el caballo, comenzando con 13 o o .

CdS ! (obsérvese que en comparación con e l esquema a base d e 1 2 Ae2 y


1 3 c4, las blancas tienen un tiempo menos). Entonces, después de 1 4
Ag3, las negras tienen una doble opción:

a) 14 f6 15 c4 Cb6 16 b3 eS. Creo que las blancas están un poco


o o .

mej or después de 1 7 Cc2, debido a su efectiva mayoría del flanco de da­


ma.

b) 14 AcS 15 Cb3 Ae7 ! 1 7 c4 Cb6 1 8 Tfc1 Ca4 es una línea eval ua­
o o ,

da como igual por el maestro internacional John Watson. Esto parece


correcto, porque las blancas tienen el problema de la falta de coordina­
ción en los peones del flanco de dama.

La variante anterior parece igualmente válida en l a actualidad, a pe­


sar del paso del tiempo. Sin embargo, en la partida Wom acka-Luther,
F I N A LES CON M AYO R Í A DE PEONES EN EL FLANCO DE DA M A 59

Alemania OrientaL 1 987. las negras prefirieron. en lugar de I S . . . Ae7.


I S . . Ab6. Después de 16 c4 Ce7 17 Tfd l CfS 18 AeS f6 1 9 Ac3 h5 ! ? 20
.

Cd4? ! eS. las negras consiguieron fácilmente la igualdad. porque su ma­


yoría del flanco de rey es ahora tan valiosa como la blanca del flanco de
dama. Las negras consiguieron imponerse en la j ugada 4 1 . Luther consi­
dera que 20 Td2 es la j ugada blanca correcta y evalúa la posición. des­
pués de 20 . . . h4 21 Tad1 Ac6 22 CaS Ae4 23 Ad3 Axd3 24 Txd3 O-O 25
Td7 Tf7 26 Txf7 Rxf7 27 Td7+ Rg6 28 Rfl Axa5 29 AxaS Txc4. como
"confusa".

1 4 Cb3 Ab6?!

Un estudiante receptivo se daría cuenta de que las negras podrían


trasponer a la línea anterior con 14 . Cd5 ! . ya que después de 1 5 Ae5
. .

sería suficiente I S . . . f6.

15 c4! o-o

Como ya dij e anteriormente. el juego rutinario no basta. En la parti­


da Herndl-WeinzettL Viena 1 986. las negras ensayaron la emprendedora
.

1 5 . . . Ce4 ! ? y después de la inocua 16 Tae l las negras podían haber conse­


guido una aproximada igualdad. con 16 .. o-o. Las blancas tendrían que
.

esforzarse mucho para explotar su momentéínea ventaj a en desarrollo y


la forma correcta de intentarlo es 1 6 Tad 1 ! Entonces. después de 1 6 . . .
A a 4 ! 1 7 Ad3 ! CcS ( 1 7 . . . Axb3? ! 1 8 axb3 CcS 1 9 Ac2 a 5 2 0 Ad2 ! Ca6 2 1
Ta l Cb4 22 Ae4 e s claramente superior para las blancas ) 1 8 Cxc5 ! AxcS
( 1 8 . . Axd I ? se refuta con 1 9 Cxb7 ! ) 1 9 b3. l a mayoría blanca del flanco
.

de dama le concede a este bando la pequeña ventaj a temática.

16 Tfd l ! Tfd8 17 RO!

El fundamento de esta j ugada es algo más que la idea general de


que el rey debe centralizarse en e l final. La excelente clave específica ra­
dica en prevenir la captura del peón f con jaque. lo que l e s permite a las
blancas despreocuparse de 17 ... Ce4 porque. después de 18 Tac 1 ! tanto
1 8 . . . Axf2? 1 9 Af3 como 18 . . Cxf2 ? ! 1 9 Txd7 ! Txd7 20 cS Cd3 21 Axd3
.

Txd3 22 cxb6 TxcI + 23 Cxe 1 !. las n egras perderían material.


60 TEMAS ESTRATÉG I COS DE LA A P E RTU R A A L F I N A L

17 ••• Rf8? !

Después de la j ugada blanca que sigue, las negras comienzan a tam­


balearse de forma perceptible. Por consiguiente, se requería 1 7 . . Aa4!
.

18 a4! ! a6 19 aS Aa7 20 AeS

Las blancas se han expansionado considerablemente en el flanco de


dama: sus peones de ese ala han progresado, manteniéndose tlexibles.
Por ej emplo, el peón b puede jugar a b3 para proteger al peón c, o bien
puede avanzar a b4 como parte de una movilización activa. Con su flan­
co de dama ahora perfectamente situado, las blancas se disponen a me­
j orar la posición de sus piezas y su ventaj a estratégica es ya sustancial.

20 ••• Ce8?!

Puesto que el j uego blanco avanza, es difícil imaginar que las negras
puedan salvarse retrocediendo. Mej or es 20 . . . Ac6 2 1 Cd4 Ae4 y si 22
b4, 22 . . . Re7 .

21 Ad4! Axd4 22 Txd4 eS?!

El cambio de alfiles ha hecho a las blancas dueñas de las casillas ne­


gras. Con la textual las negras entregan la casilla d5 a las blancas, sin re­
cibir nada a cambio. La posición negra es muy poco atractiva, pero la j u­
gada temática era 22 . . . Re7.

23 Td5 Ae6 24 Txd8 Txd8 25 Ce5 A e8 26 Rel !

Centralizando el rey, a la vez que previniendo . . . Td2. A lo largo de


l a partida las blancas han ido optimizando sus perspectivas, mientras
q ue las negras las han ido minimizando.

26 ... Re7 27 Af3 Td4


F I N A LES CON M AYO R í A DE PEON ES EN EL F L A N CO DE DA M A 61

DIAGRAMA 22
8 A Ij
7 , . " ,
6
,
5 � t¡j ,
4 � I
3
.i
2
� � ��
Zuravlev-Klovan
1 : � Después de 2 7 . . . Td4
a b e d e 9 h

La torre estará muy i nsegura en e l centro del tablero. S i n embargo,


la i n m ediata 27 Cd6 es
. . . horri blemente pasiva, y después de 28 b3, se­
guido de 29 Ta4 y 30 Tb4, las negras quedarían indefe n sa s.

28 b3 Cd6 29 Ad5!

U n e m p l az a m i e n to fan tástico para e l a lfil . La posici ó n n egra es es­


tratégicam e n t e d e sespera d a .

29 ..• R d 8 3 0 Tc1 Re7 3 1 b4!

Los peones e stán l i stos para un ulterior ava nce y esto mantiene a to­
rre y caballo n e gros a tados a sus respectivas posicione s.

31 ... Af5 32 f3 h5 33 Tc3! f6 34 g3!

El n u d o se está estrechando en torno a la torre n egra.

34 .•• Rb8 35 Re2 h4 36 Cb3 hxg3 37 hxg3 Cb5 38 Te3. Negras rin-
den.
62 TEMAS ESTRATÉG I COS DE LA A P E RTU R A A L F I N A L

La torre queda atrapada. Un ejemplo perfecto de cómo usar la fuer­


za de la mayoría del flanco de dama para j ugar con éxito en todo el ta­
blero.

(B) Las negras juegan 1 1 ... a6

DIAGRAMA 23
8 i .t • .t I
7 ti ti " ,
6 ti ti ,.
5

4 � ttJ
3

2 8 8 8 8�8
: � : * Después de 1 1 . o . a6
a b e d e 9 h

É sta es la j ugada más frecuente de las negras, con características


tanto defensivas como ofensivas. Obviamente, quedan vedadas para
siempre tanto Cb5 como Ab5 . Por su parte, las negras se encuentran en
una posición tal en l a que antes o después deberán j ugar . . . b5 . En tal ca­
so puede resultar ventaj oso no haber desarrollado el alfil de dama por
d7, ya que quizá pueda estar mej or situado en la gran diagonal, por b7.

12 Af4

De lej os la j ugada más popular y la j ustificación es similar a la de 1 1


Ad7. Con 1 2 Af4 las blancas completan su desarrollo de piezas meno­
o • •

res, situando su alfil de dama en una buena diagona l central (y, de paso,
impidiendo un posible Ad6), mientras esperan que las negras revelen
o ••

sus planes. Otras dos posibilidades de l a práctica magistral son:


F I N A L E S CON M AYO R i A DE P E O N E S EN EL FLANCO DE DA M A 63

1) 12 e3. Esto es pasivo sin necesidad, y después de 12 ... Ac5 13 Cc2


Ad7 (Fuchs-Uhlmann, Alemania Oriental, 1 965 ) , la E C O C ( 1 974) j uz­
ga la posición de igual . una evaluación con la que coincido.

2 ) 12 Ae2 ! ? A mí me parece esto el comienzo de un exce lente plan:


el alfil se repliega de inmediato a su m ej or casilla y las blancas consiguen
con ello la mayor flexibilidad posible. Así, 12 . . . b5 ? ! puede contestarse
con 13 AB (o quizá 13 a4 b4 y entonces 14 Af3 ) Y está claro que la ven­
taj a blanca en desarrollo y las debilidades negras del flanco de dama se
traducen en una confortable ventaja de las blancas. Con todo, durante
muchos años el único ejemplo con 1 2 Ae2 fue la partida Trifunovic-Ka­
raklaic, Campeonato de Yugoslavia, 1 958, en la que las blancas consi­
guieron una pequeña ventaja después de 12 . . . Ad6 1 3 Td 1 Re7 14 Ae3
(si 14 . . . Cd5 ? ! . 1 5 Cf5 + ! ) .

Sin embargo, a mediados d e los 80 surgió u n importante trabajo prác­


tico y teórico. En primer lugar, el gran maestro soviético Chernin sugirió
una mejora para las blancas en la línea anterior: en lugar de 13 Td l . las
blancas deberían j ugar 14 Te 1 ! con l a muy desagradable amenaza 15 Cf5+.
E l análisis de Chernin también demuestra que después de 1 2 ... e5 las
blancas conservan la ventaja con 13 Cb3 ! ( 1 3 Cf3 Ad6 es aproximadamen ­
te igual) 1 3 . . . Af5 1 4 c3 0-0-0 1 5 Ag5 Ae7 16 Tfe l , seguido de 1 7 Af3.

Esto significa que la atención de las negras se ha desviado a 1 2 . . .


Ad7, con los siguientes resultados:

a) 1 3 Af3 0-0-0 1 4 Af4 Aa4 ( creo que esto es un poco más preciso
que 1 4 . . Ac5 . Chernin propone entonces 1 5 Cb3 Ab6 1 6 c4, con peque­
.

ña ventaj a para las blancas. En la partida Boudy-Sieiro, La Habana,


1 986, las blancas jugaron 15 Tfd l Aa4 16 Cb3 Ab6 17 Ae5 y después de
17 . . . Ac6? ! 1 8 Axc6 bxc6 19 Axf6 gxf6 20 Rfl , la superior formación de
las blancas les concedió clara ventaj a . Como mejora para las negras, el
gran maestro N ogueiras sugiere l a segura 1 7 . . . Thg8, seguida de 18 . . .
Cd7.) 1 5 Cb3 Cd5 (la partida Sherzer-Bonin , Open d e N ueva York,
1 987, acabó en tablas después de 1 5 ... Axb3 1 6 axb3 Ad6 17 Ag5.) 1 6
Ag3 Axb3 1 7 axb3 Ad6 1 8 Axd5 exd5 . Chernin considera que las blan­
cas tienen aquí una ligera ventaj a , pero yo creo que las negras tienen vir­
tualmente la igualdad.
64 TEMAS EST R ATÉG I COS DE LA APE RTU R A AL F I N A L

b) 13 Af4 Cd5 1 4 Ag3 Ac5 15 Tfd1 Tc8. Ahora, en lugar de 1 6 c3 que


les permitió a las blancas conservar una pequeña ventaj a en la partida van
der Wiel-Chernin, Wijk aan Zee, 1 986, Chernin recomienda como más
fuerte para las blancas 16 Cf5 ! , con muy cIara ventaja de este bando, por
ejemplo: 16 ... O-O 0 1 6 . . . g6, 17 c4; 16 . . . Af8 1 7 c4 Cb6 18 Cd6+!

Está cIara que 12 Ae2 plantea un problema a l as negras. ¿Qué po­


demos hacer? Mi recomendación es sencillamente tratar de evitar esta
línea, optando por el orden de j ugadas que comienza con 10 . . . a6. En­
tonces 1 1 Af4 Dxd4 12 Cxd4 traspone a la línea principal . Sin embargo,
las blancas pueden seguir intentando la interesante 1 1 Ae2 ! ? El plan in­
dependiente más agudo de las negras es 1 1 . . . b5 , Y si 12 Af4, 12 . . . Dc5 .
Las negras tratan de cambiar damas en forma que mej oren su desarro­
llo, para seguir con . . . Ab7 lo más rápidamente posible. Obviamente, es­
ta secuencia no requiere tests prácticos.

Después de 12 Af4, las negras disponen de dos j ugadas habituales,


desarrollar el alfil de rey a e7 o c5 y las examinaremos mediante ejem­
plos de partidas completas. Otros planes razonables son :

1 ) 12 Ad7. En conj unción con 1 1 ... a6, un temprano . . . Ad7 no es


•••

lógico, ya que la casilla b5 está protegida. La ECO C ( 1 981 ) indica la


partida Sokolsky-Chistiakov, U RSS, 1 957: 1 3 Tad l Tc8 1 4 Ab3, con lige­
ra ventaj a blanca , pero yo cuestiono este diagnóstico, porque la pasiva
situación del alfil en b3 hace que las perspectivas blancas en el flanco de
dama no sean prometedoras. Si las blancas buscan una razonable venta­
j a, deben j ugar 14 Ae2 o, aún mej or, la inmediata 13 Ae2 !

2) 12 ••. b5 ! ? Con mucho, la continuación temática más agresiva.


después de 11 . . . a6, aunque desde luego no exenta de riesgo. En la parti­
da Prandstetter-Ornstein, Campeonato de Europa por equipos, Skara.
1 980, las blancas emplazaron mal su alfil con 13 Ab3 ? ! , y quedaron peor
después de 13 . . . Ac5 1 4 Tad l Ab7 15 Ae3 O-O-O ! 16 Cf5 Axe3 17 Cxe3
Ce4 ( 1 8 . . . Cc5 o 1 8 . . . Cd2 devaluarían la i mportancia de la mayoría de
peones blancos en el flanco de dama), para acabar perdiendo.

Naturalmente, lo correcto es 13 Ae2, cuando después de 1 3 . . . Ab7


1 4 Af3 Axf3 15 Cxf3 Tc8 0 1 5 ... Ae7 16 Ce5 Tc8, Watson estima que las
F I N A LES CON M AYO R í A DE P E O N E S EN EL FLANCO DE DA M A 65

negras han consegu i d o igualar. Esto es así, pero 14 Af3 ? ! es un tanto iló­
gica porque el cambio de alfiles d ificulta que las bla n ca s puedan atacar
d debilitado flanco d e dama negro, concediéndoles a demás a l a s negras
d control de las casil l a s blancas e n aquel sector. Por otra parte, y puesto
q ue el Ab7 no es una amenaza e n e l fi n a l para el rey b lanco, este bando
debiera con servar s u alfi l de casil l a s blancas. En l ugar del plan e legido,
l as blancas deherían emprender u n trabaj o de zapa contra e l flanco de
dama enemigo, comenzando por 14 c3 , seguido de 1 5 a4. Los tests prác­
t i cos en esta variante están en orde n , pero m i expectación se has a en q u e
l a s bla ncas deherían conservar s u ventaj a temá tica e n l a apertura . En l a
partida H ü h ne r- K l i n ger. B i e l , 1 986, l a s h l ancas j ugaron 1 4 eb3 y l a s ne­
gras n o percihieron las i n tencion e s a dversarias, respondiendo con 14 . . .
A e7 ? ! (Jo correcto e s l a activa 1 4 . . . TcS ) . Las hlancas consiguieron u n a
p e q u e ñ a ventaj a m aterial d e s p u é s d e 1 5 c4 ! bxc4 16 C a 5 Ad5 1 7 Cxc4
Ac5 1 8 Tac 1 O-O 1 9 a3 a5 20 Cxa5 ! Txa5 2 1 Ac7 Axa3 ! 22 Axa5 Axb2,
pero con u n a perfecta defensa d e l a s negras l a posición e s defendihle.

(1 ) 12 ... Ae7: A. Matanovic - T. Petrosian, Bled, 1 96 1

DIAGRAMA 24
8 I ..t ., I
7 ... ..t i "
6 " ' Ij
5

4 � tD �
3

2 � � � � � �
Matanovic-Petrosian
11 :J: <it> Después de 12 Ae 7 . . .

a b e d e 9 h

Podríamos calificar a este movimiento de j ugada " típica" de Petro­


sian (o de Karpov ) : primero d esarrollo d e piezas (por modesto que sea ) ,
y sólo después comienzo de l a acción . Por supuesto, l a j ugada e s buen a .
66 TEMAS ESTRATÉGICOS DE LA A PERT U RA AL FINAL

13 Tfdl

En la ECO C, el gran maestro Bruno Parma critica esta j ugada (al


menos de forma implícita) y propone en su lugar 1 3 Tfe l . con ligera ven­
taj a blanca . Pero al examinar el curso ulterior de la partida, no he podi­
do percibir cuál es la diferencia entre estas dos j ugadas. M i recomenda­
ción para conseguir una pequeña ventaj a blanca es 1 3 Ae2 !

13 •.. b5 14 Ae2

¡ Por supuesto !

14 .•• Ab7 15 a4

Parma evalúa las chances como igualadas después de la 1 4." j ugada


de las negras y ciertamente lo están después de la textual. Las perspecti­
vas de las blancas de conseguir ventaj a se derivan de la idea 1 5 c3, segui­
do de 16 a4, y creo que ahora tienen una ventaj a minúscula.

15 •.. b 4 ! 16 C b 3 Ae4! 17 Tac1 C d 5 1 8 A e 5 O - O 19 Td4 Ag6 2 0 a5


Tfe8 21 Ae4 Ag5!

Las negras han neutralizado la mayoría blanca del flanco de dama,


al establecer una fuerte presión contra el mismo. Ahora, después de 22
f4 Ae7 ! , las negras amenazarían tanto 23 . . . f6 como 23 ... Ce3, forzando
asi a las blancas a entrar en la continuación de la partida con 23 Axd5 .

22 Axd5 exd5 23 f4 Ae7 24 Txd5 f6 25 Td7 Af8! 26 Ad4 Axe2 27


Cd2 Ad3 28 Txe8 Txe8

El anterior cambio indirecto de peones ha tenido como consecuen­


cia que la mayoría blanca del flanco de dama haya desaparecido. Las
blancas han quedado con una torre un poco más activa, mientras que las
negras cuentan con la parej a de alfiles y con perspectivas futuras supe­
riores, si la posición se abre. Estamos ante un equilibrio dinámico y así se
mantendrá a lo largo de la partida. No obstante, los grandes maestros
continúan luchando e intentándolo hasta el aplazamiento. Dado que
n uestro tema básico ya ha sido agotado, apenas comentaré el resto del
j uego.
F I N A LES CON M AYO R i A D E PEO N E S EN E L FLANCO D E DA M A 67

DIA G RAMA 25
8 I J. e
7 1:1 1. ,
6 , ,
5 8
4 , i..
3 .t
2
lb 8 8
Matanovic-Petrosian
<;t> Después de 28 Txc8 . . .

a b e d e 9 h

29 Rf2 h5 30 Td5 Ag6 31 Td7 Ae8 32 Tb7 Ae6 33 Tb6 Ab5 34 g3


Rti 35 h3 Te2 36 Re3 Tc1 37 cn Te7

La seguridad primero. La aventurera 37 . .. Th I 38 Rf2 Txh3?? s e re­


futa con 39 Rg2 Ad7 40 Cg l .

38 Rf2 Td7 39 g4 hxg4 40 hxg4 Ae4 41 g5. Tablas.

(2) 12 ... Ac5

Obviamente. una j ugada de de sa rr o ll o más ac t i v a que 1 2 Ae7. A . . .

pr i m er a vista también parece que gana un tiempo. pero eso no está claro
porque debido a la respuesta blanca el alfil se encuentra en una posición
vulnerable.

13 Cb3

La ún ica j ugada que se conoce en la p r áct i c a magistral . Las blancas


evitan l a p érdida de tiempo, contraatacando al a l fi l La cuestión que si­
.

gue sin resolverse es decidir si b3 e s el m ej or e mp l azam i ento para e l ca­


ballo. El alfi l negro d ispone de dos casillas lógicas de r e t i r a d a y e x a min a ­

remos ambas. a través de partidas c o m p l et as .


68 T E M A S ESTRAT É G I COS DE LA A P E RTU R A AL F I N A L

(a) 13 ... Ae7?!: A. Gips/is - W. Uhlmann, Moscú, 1967

DIAGRAMA 26
8 I .t • !
7 • J. , "
6 , , I¡
5

4 .t .i
3 �
2
� � � � � �
Gips/is-Uhlmann
:1 :1 � Después de 13 . . . Ae 7?!
a b e d e 9 h

La jugada "de Petrosian", como en la partida anterior. Las negras,


sin embargo, se arriesgan a quedarse con un tiempo menos, ya que en la
partida citada las blancas j ugaron eb3 "voluntariamente".

14 Ae2!

La inmediata redisposición del alfil es muy fuerte, porque el retraso


en el desarrollo de las negras hará que su flanco de dama resulte vulne­
rable a la presión blanca.

14 ... Cd5 15 Ag3 Ad7 16 At3 Te8 t7 c3

Esta h abitualmente modesta jugada pone en evidencia aquí las de­


ficiencias del esquema negro. Obsérvese que 11 ... a6 no sólo ha sido, p o r
lo general, irrelevante, sino que ha requerido un tiempo de desarrollo y
a costa de una formación más debilitada en el flanco de dama que si el
F I N A L E S CON M AYO R Í A D E PEON ES EN E L FLANCO DE DAM A 69

peón permaneciese en a7. La pérdida de tiempo adicional con 12 . . .


Ac5/1 3 . . . Ae7 ha permitido a l a s blancas u n empl azamiento activo de
piezas y en particular l a parej a de alfiles ejerce una muy seria presión so­
bre el flanco de dama negro. Las blancas. por lo tanto, han conseguid o
clara ventaj a de apertura. Las negras deberían ahora buscar mayor espa­
cio con 1 7 . . . b5 1 8 Tfd l Ac6 y si 19 Ca5 Aa8 20 a4 O-O!

17 000 O-O! ? 18 Tfdl Ac6 ? !

Esto conduce a un cambio de piezas estratégicamente inferior. que


dej a a las negras en una posición muy incómoda. rayando en desespera­
da al tratarse de un encuentro entre grandes maestros. Creo que las me­
didas activas serían más adecuadas. por ejemplo 18 . . . b5 ! ? con algunas
chances de crear juego contra el flanco de dama blanco. después del sa­
crificio de peón 1 9 Axd5 exd5 20 Txd5 Ae6.

19 Ca5! Af6 20 Cxc6 bxc6 21 Td3 g6 22 RO h5? !

Esta j ugada no está j ustificada porque e s irrelevante para l a s necesi­


dades de la posición . Con un flanco de dama en ruinas y sin forma de
neutralizar la actividad de las piezas blancas. las perspectivas negras a
largo plazo son muy pobres. Con todo. a corto plazo. 22 . . . Tfe8 salva un
tiempo.

23 Tadl Tfe8 24 Ad6 aS

No es mej or 24 . . . Ae7 25 A xe7 Txe7 porque después de 26 c4 las


negras no pueden proteger sus debilidades. por ejemplo 26 ... Cb4 27
Td8+ Txd8 28 Txd8+ Rg7 29 a3. etc .. o bien 26 . . . Cf6 27 Td8+ Te8 28
Txc8 Txc8 29 Td6.

2 5 c 4 C b 4 2 6 Ta3 Ta8 2 7 b3! Ae7 28 Axe7 Txe7 2 9 Ta4!

Las tres piezas blancas son tan dominantes que algo tienen que con­
seguir en el poroso flanco de dama negro. Las blancas pueden atacar el
peón de c6 con Td6. o bien amenazar el caballo a su debido tiempo con
a3. Las negras están perdidas.
70 TE M AS ESTRATÉG I COS DE LA A P E RT U R A AL FINAL

DIAGRAMA 27
8 I •
7 I ...
6 , i ti
5 i ,
4 1: � �

3 � i.,
2 � � � �
Gipslis-Uhlmann
1: � Después de 29 Ta4!
a b e d e 9 h

29 ••• Taa7 30 h4 Rg7 31 Td2! Ted7

Resignación, ya que aún era peor 31 . . . c5 32 a3 Ca6 33 Txa5 .

32 Txd7 Txd7 33 a3 Cd3 34 Txa5 e5 35 Tb5 Td4 36 a4! e5 37 a5 e4 38


Ae2 Cc1 39 Re1 Td7 40 Txe5 Cxb3 41 Tb5 Cc1

Después de 41 . . . Cd4, 42 Td5 acaba con el sufrimiento de las negras.

42 a6. Negras rinden .

Una poderosa demostración de las perspectivas blancas en el final ,


cuando han j ugado un temprano Ae2.

(b) 13 •.. Ab6: K. Darga - U. Andersson, Las Palmas, 1 973

Esta retirada es mucho más acorde con el espíritu de 1 2 . . . Ac5 . El


alfil permanece en la diagonal activa y, protegiendo la casilla a5, impide
F I N A LES CON M AYO R í A DE P E O N E S EN EL FLANCO DE DA M A 71

DIAGRAMA 28
8 I J. • I
7 , l. "
6 ' J. i �
5

4 � ..t
3 ltJ
2 8 8 8 � � 8
Darga-Andersson
1 : :t <t> Después de 13 ... Ab6
a b e d e 9 h

que el caballo blanco se instale en ella. ( A efectos de precisión h istórica,


debo informar que las negras j ugaron 6 . . . Dd8 en l ugar de 6 . . . Dd6.)

14 Ae2

De nuevo, según creo, el plan correcto. Un análisis de 1 976 del gran


maestro Matanovic indica: 1 4 Ad6 Ad7 1 5 Tad l Ac6 1 6 Aa3, con venta­
ja blanca clara . Esto puede ser cierto, pero las negras deberían j ugar "a
l o Andersson " , 15 . . . 0-0-0 y sólo entonces 1 6 ... Ac6. En este caso las po­
si bilidades negras de igualar son notables.

14 . . . Ad7 15 Af3

La réplica negra convierte a esta j ugada en inocua. La forma de


conseguir ventaj a es seguir el modelo de la partida Zuravlev-Klovan, o
sea, 1 5 c4 !

15 .•. 0-0-0 !

Matando, por así decir, dos páj a ros de un tiro: el vulnerable peón b
queda protegido y el rey se sitúa al frente de la mayoría de peones. El
72 TEMAS ESTRATÉG I COS D E LA A PE RTU RA A L F I N A L

único inconveniente es de orden táctico, por ej emplo, si las blancas con­


siguen atacar en la columna c.

16 Ae3? !

No hay razón en el mundo que pueda j ustificar autocrearse un peón


e aislado sólo para cambiar los alfi les de casillas negras. Si queremos
conseguir esto, lo lógico es 16 Tfe l . Pero lo más adecuado debe ser 16 c4
0 1 6 a4.

16 ••. Axe3 1 7 fxe3 Re7

Las negras están ahora bien situadas para luchar contra la mayoría
de peones blancos en el flanco de dama. No tienen debilidades y sus pie­
zas disfrutan de buenas posiciones. El peón aislado blanco le concede a
las negras una minúscula ventaj a , pero con una buena defensa las blan­
cas no deberían tener problemas para entablar.

18 Tadl AbS! 19 Tfel Ae6 20 Cd2 The8 21 Axc6 Rxe6 22 Ct3 Txdl!
23 Txdl eS!

La mayoría de peones negros en el flanco de rey le concede clara­


mente a este bando el control del centro, lo que convierte a la posición
blanca en incómoda, aunque sigue siendo defendible.

24 Rf2 Ce4+ 25 Re2 f6 26 g4? !

Sólo sirve para debilitar el flanco de rey. Mejores eran 26 Cd2 o 26 c4.

26 ••• CeS 27 e4 Ca4 28 Td2 Re7 29 Rdl! Te6 30 R e2 Te6 31 b3 CeS


32 Tg2 Ce4 33 Cd2

La inmediata 33 g5? ! no parece funcionar: 33 . . . fxg5 34 Cxg5 ? Tg6


35 h4 h6 y el caballo clavado se pierde.

33 ••• Cd6 34 e4?!

Las blancas están ensimismadas. Después de la prudente 34 a4 o de


34 Rd3 su desventaj a no sería tan grande.
34 ••• b5! 35 g5?!

Las blancas perciben bien la táctica, pero enj uician mal la situación
estratégica resultante. Sigue siendo correcto 35 Rd3, con una posición
uefendibIc.

35 ••• bxc4 36 gxf6 cxb3+ 37 Rxb3 Tb6+ 38 Rc2 gxf6 39 Tg7+ Rd8 40
Txh7 Tb4

Tenemos una situación sorprendente. A primera vista se diría que la


activa torre blanca y el peón h pasado deberían concederle a Darga bue­
nas perspectivas de defensa. Sin embargo. no es así ya que el coordinado
equipo negro T +C opera muy bien contra los vulnerables peones blan­
cos a y e. Parece difícil que esta posición pueda estar perdida para las
blancas, pero un fuerte gran maestro la pierde rápidamente y no tengo.
por mi parte. grandes sugerencias que ofrecerle.

Por supuesto, la inmediata 41 h4? sencillamente pierde el peón e,


por 41 . Cxe4. Pero después d e l a textual (41 Th3), 41 . . . Cxe4? ! es ino­
. .

fensiva. por 42 Th4 ! f5 43 Cxe4, con tablas en el final de torres.


74 T E M A S EST R ATÉG I COS DE LA A P E RTU R A A L F I N A L

4 1 Th3 R d7 4 2 Te3 R e 7 4 3 R e 3 a5 44 Re2

44 h4! ? puede dar lugar a un peón h aún más vulnerable a largo pla­
zo, pero debería intentarse. Tal como se ha j ugado, las blancas mueren
con las botas puestas.

44 000 Cb5 45 Te1 Ta4 46 Rb2 Ta3! 47 cn Tf3 48 Ce3 Tf2+ 49 Rb3
Cd4+ 50 Re4 Txa2 51 Tn Ta4+ 52 Rd5 Ce2! 53 Re5 Ce3 54 Ce4

Incluso después de la más lógica 54 Cd5+ Cxd5 55 exd5 Ta2 ! las


blancas estarían totalmente perdidas.

54 000 Cxe4+o Blancas rinden.

Un perfecto ej emplo de la corrección tanto de la variante de apertu­


ra como del final por parte de las negras. Lo último que deberían hacer
las blancas es subestimar el potencial de las negras en esta línea de j uego.

Conclusión

Creo que ambas líneas principales de las negras, 1 1 . Ad7 Y 1 1. . . . .

a6, son equivalentes. Sin embargo, l a s negras deben asimilar cuidadosa­


mente los aspectos específicos de cada una. El plan más prometedor pa­
ra las blancas suele estar vinculado a una retirada del alfil de rey por e2.
Un j uego preciso debiera permitirles a las blancas mantener una peque­
ña ventaj a temática de apertura.
TERCERA PARTE

FINALES CASI
,

SIMETRICOS
F I N A L E S CA S I S I M ÉTR I COS 77

Con mucha diferencia, la mayoría de los finales que se producen en


una fase temprana de la partida (entre las j ugadas 7 1 5 ) son temáticos.
-

En las partes precedentes del libro hemos explorado finales con el peón
ti aislado y finales con mayoría de peones en el flanco de dama. Todos
estos finales resultaban de diferentes líneas de j uego dentro de la Va­
riante Tarrasch de la Defensa Francesa. Finales temáticos de ese tipo
son fáciles de reconocer y relativamente fáciles de entender. Por supues­
to, para realizar siempre las mej ores j ugadas específicas en cada posición
se requieren muchos conocimientos, esfuerzo y habilidad. Sin embargo,
cada bando sabe qué hacer cuando entra en un final temático. Aquellos
j ugadores con un peón d aislado saben ya que deben generar un j uego
activo de piezas para compensar la inherente debilidad del peón aislado.
Un jugador que tenga mayoría de peones en el flanco de dama debería
saber ya cómo progresar si quiere movilizar eficazmente su mayoría.

Existe, no obstante, otro tipo de final que a menudo confunde al afi­


cionado, al maestro y ¡ h asta al gran maestro ! Es, por naturaleza, un final
de tipo siniestro, con espíritus malignos flotando en el aire. Yo lo llamo
final "casi simétrico" . Sus características son : la formación de peones es
casi simétrica, no hay tensión de peones en absoluto y no hay amenazas
tácticas latentes. En la superficie todo está en calma. Si una posición de
este tipo se liquidase rápidamente con tablas, pocas voces críticas se le­
vantarían entre los periodistas y el público aficionado. Pero la verdad es
que un final de este tipo puede ser muy distinto de 10 que aparenta.

He seleccionado una muy importante línea de j uego en la Apertura


I nglesa, Variante Simétrica, para que podamos ver, tras un cuidadoso
examen , la sofisticación que requieren tanto la evaluación como el j uego
propiamente dicho en finales de este tipo. Nuestra posición inicial en el
final que estudiaremos se produce después de 1 c4 c5 2 Cf3 Cf6 3 Cc3 d5
4 cxd5 Cxd5 5 e4 Cxc3 6 dxc3 Dxd l + 7 Rxd l . Como de costumbre, co­
menzaremos desde el principio de la partida, progresando en ella j ugada
'
a j ugada y explicando a 10 largo del j uego los signos con que nos vaya­
mos encontrando en el camino.
78 TEMAS ESTRATÉG I COS D E LA A P E RT U R A A L FINAL

Apertura Inglesa, Variante Simétrica

1 e4 eS

Una j ugada perfecta, con las negras imitando los planes de las blan­
cas. Para distinguirla de las diversas posibi lidades de que disponen las
negras en respuesta a la Inglesa, se la llama Variante Simétrica.

2 Cf3

Por supuesto, 2 Cc3 es igualmente buena y, de h echo, a menudo


traspone a la línea principal. Sin embargo, la textual es considerada la
más activa, ya que las blancas pueden realizar el avance d4 en el centro a
su conveniencia.

2 .•• Cf6

De lejos, la j ugada más común en esta posición . Las negras., de nue­


vo, están imitando el j uego blanco.

3 Ce3

Este j uego "de los dos caballos" es muy popular desde los años
ochenta. Las blancas sitúan inmediatamente sus caballos en las mejores
casillas naturales, sin anunciar todavía la estructura central de peones
que piensan adoptar. Esto les concede flexibilidad en la formulación de
sus planes futuros. La otra cara de la moneda es que esta filosofía de
apertura también permite a las negras gran variedad de elección .

En lugar de 3 Cc3 también es posible l a activa 3 d4 cxd4 4 Cxd4, que


conduce a otra conocida variante de l a Apertura Inglesa. Las blancas
tienen buenas posibilidades de conseguir l a tradicional pequeña ventaj a
de apertura.

3 ••• dS
F I N A L E S CA S I S I M ÉTR ICOS 79

Un plan popular. pero también muy comprometido. Lo que las


h l ancas no se han "permitido" hacer lo han hecho las negras una j ugada
después. Por su naturaleza. esta j ugada es pariente de la Defensa Grün­
fc ld (1 d4 Cf6 2 c4 g6 3 Cc3 dS ) : se propone exactamente el mismo cam­
h i o de peones centrales. Las diferencias radican en que aquí las negras
t ienen mayor presencia central, como resultado de haber j ugado ya el
peólj c a cS . Las blancas, por otra parte, tienen una pieza más desarrolla­
da. Esta situación de peones no es necesariamente ventaj osa para las ne­
gras, ya que aunque el peón c controla la casilla d4 y puede ayudar a
t rasponer a variantes satisfactorias de la Defensa Grünfeld, también
permite el debilitamiento de algunas casillas en el flanco de dama y pue­
de ser él mismo vulnerable, una vulnerabilidad que puede ponerse de
manifiesto precisamente a causa de la ventaj a blanca en desarrollo.

Las j ugadas buenas. seguras y fiables son 3 . . . Cc6 y 3 . . . e6. También


e s j ugable 3 . . . g6. en la medida en que las negras no pretendan trasponer
al Sistema Maroczy contra la Defensa Siciliana. Dragón Acelerado, des­
pués de 4 d4 cxd4 5 Cxd4 Ag7 (o S . . . Cc6) 6 e4. algo que resultaría
arriesgado.

4 cxd5 Cxd5 5 e4!

DIAGRAMA 30
8 1 1i .i. .. . J. I
7 .i i , .i , .i
6

5
.i li
4 /j,
3 tD tb
2 /j, /j, /j, /j, /j, /j,
: J.. 1V � .i : Después de 5 e4!
a b e d e 9 h
80 TE M A S EST R ATÉG ICOS DE LA A P E RTU R A AL F I N A L

Este activo avance ha sido posible gracias a la tercera j ugada negra


y se produce con ganancia de tiempo, al atacar el caballo. Se trata de la
continuación crítica para la evaluación del plan elegido por las negras, es
decir, 3 . . . d5.

Las blancas, desde l uego, disponen de una larga elección entre j uga­
das satisfactorias y menos determinantes. Una Inglesa convencional re­
sulta de 5 g3: 5 e3 es una especie de encrucijada entre la Inglesa y la
Grünfeld : 5 d4 les permite a las negras elegir entre quedarse en la Ingle­
sa (con 5 . . cxd4 6 Dxd4) o bien trasponer a la Moderna Variante del
.

Cambio de la Grünfeld, con 5 . . . Cxc3 6 bxc3 g6.

5 •.. Cxe3? !

La clave estratégica de esta j ugada es trasponer a l a Variante Mo­


derna del Cambio, después de 6 bxc3 g6 7 d4. Esto conduce a un juego
muy complicado y rico, actualmente popular tanto con blancas como
con negras. Lamentablemente para las negras, las blancas pueden j ugar
mejor que 6 bxc3, como veremos en un momento.

También son satisfactorias las retiradas:

a) 5 Cb6? ! 6 d4! cxd4 7 Dxd4 ! Ad7 8 eS Cc6 9 Df4 D b8 10 AbS e6


•••

1 1 Ae3 Ae7 12 Td 1 , con amplia ventaj a espacial y en desarrollo de las


blancas, partida Denker-Persitz, Correspondencia, 1 946.

b) 5 Ce7? ! 6 d4 ! cxd4 7 Dxd4! Dxd4 (tampoco es muy atractivo


.••

para las negras el final resultante después de 7 . . . Ad7 8 CeS Cc6 9


Dxd7+ Dxd7 1 0 Cxd7 Rxd7 1 1 Ae3 Td8 1 2 0-0-0+ Rc8 1 3 Txd8+ Rxd8
14 CbS b6 15 Ac4) 8 Cxd4 eS (o bien 8 . . . a6 9 Af4, con amplia ventaj a en
desarrollo) 9 Cdb5 CxbS l 0 CxbS Ab4+ 1 1 Ad2! Axd2+ 12 Rxd2 Ca6 1 3
Tcl y, a pesar de la formación simétrica d e peones. las blancas tienen
una considerable ventaj a en desarrollo, lo que les concede una clara ven­
taj a , Foerder-Machate, Alemania, 1 93 1 .

c ) 5 Cf6? ! 6 d4 ! Y las negras n o tienen la menor compensación por


•••

su centro inferior y su retraso en desarrollo.


F I N A LES C A S I S I M ÉT R I COS 81

S i tratamos de analizar qué puede ser erróneo con S e4, resulta ob­
vio que las blancas han debilitado su casilla d3. Por consiguiente, S . . .
Cb4 ! ? s e sugiere p o r s í sola. Las blancas no pueden "fij ar" el punto d 3
con 6 d4? cxd4 7 Cxd4?? por 7 . . . Dxd4 ! 8 Dxd4 Cc2+, perdiendo pieza.
Es verdad que actualmente las blancas sueleq emerger de l a apertura
con ventaj a en las complicadas l íneas que se producen después de 6
Ac4 ! (por ej emplo: 6 . Cd3+ 7 Re2 Cf4+ 8 Rfl Ce6 9 CeS ! ) . Con todo,
..

l!sta es la única línea en que las negras pueden tratar de rehabilitar 3 . . .

d5 . Si 5 . . Cb4 no es lo bastante buena, entonces 3 . . . dS debe considerar­


.

se prematura .

6 dxc3!

Esta -a primera vista- inofensiva captura contiene una buena dosis


de veneno. Es instructivo saber qué dicen, a propósito de esta j ugada,
uos grandes maestros famosos:

a ) Pal Benk6: " Parece como si las blancas se contentasen con unas
labias, ya que permiten el cambio de damas con una estructura de peo­
nes equilibrada , pero no es realmente el caso."

b) Jan Timman: " Las negras no deberían j ugar 5 . Cxc3, porque. .

con ello les esperan tiempos difíci les y Tahl sólo pudo comprobarlo des­
pués de h aberlo j ugado (véase partida Tim man-Tahl, Montreal, 1 979,
comentada más adelante en esta m isma parte). Creo que esperaba 6
bxc3, pero la posición resultante de 6 dxc3 es tan prometedora que no
invertí mucho tiempo en decidirme por ella."

Dentro de un momento discutiré por qué la posición de las negras


es tan poco prometedora.

6 ... Dxd l +

Por lo que sé, la textual es l a única j ugada producida en esta posi­


ción. Después de la partida Tahl sugirió 6 . . . Dc7 como una alternativa,
pero h asta ahora esta j ugada no ha tenido seguidores en el aj edrez de al­
ta competición.
82 T E M A S EST R ATÉG I COS DE LA A P E RTU R A A L F I N A L

7 Rxdl

DIAGRAMA 31
8 l 'i .t • .t I
7 , " A ' " �
6

4 �
3 t!l tD
2
� � � t!l �
:t i.. <i> .t 11 Después de 7 Rxd1
a b e d e 9 h

Se han cambiado damas y un par de caballos, ambos reyes están se­


guros y el desarrollo de ambos bandos será más o menos equivalente
después de 7 . .. Cc6. Por lo tanto, y aunque estemos en l a 7." j ugada, ya se
h a producido un final. Este final es claramente superior para las blancas,
en virtud de los siguientes factores:

1) El rey blanco estará muy bien centralizado en c2, mientras que


un emplazamiento similar para el rey negro será difícil de encontrar.

2) Las blancas tienen una formación de peones muy efectiva, con el


de e4 concediéndoles superior influencia central y e l de c3 protegiendo
tanto el centro como el flanco de dama. El resultado es que las negras no
tienen perspectivas de ataque contra l a posición blanca.

3) El peón negro de cS es vulnerable a un ataque blanco. No sólo


Ae3 ganará un tiempo, sino que las blancas pueden prepararse para mi-
FINALES CASI SIM ÉTRICOS 83

nar el flanco de dama de las negras con la ruptura b4 en un m omento da­


d o. Por otra parte. la presencia del peón c5 disminuye el radio de acción
del alfil de rey negro en su diagonal básica. Además. el flanco de dama
negro ha quedado un poco deslabazado: las casillas d5 y b5 se han debi­
l i tado y será difíci l reforzarlas. . . . e6, por ej emplo, debilitaría el punto d6,
cerrando el paso al alfil de dama. mientras que ... a6 cuesta un tiempo de
desarrol lo y debilita b6. También es importante señalar que el peón c5
difícilmente tiene algún valor rescatable ya que. en cualquier caso, no
entra en los proyectos de las blancas luchar por situar una pieza en d4. al
menos en un futuro inmediato.

4) Ambos alfiles blancos pueden ser rápidamente desarrollados a


huenas casillas, desde sus diagonales iniciales.

5) Las negras tienen serias dificultades para desarrollar su alfil de


rey. Si juegan . . . e6 debilitan d6 y cierran la diagonal del alfil de dama.
Por otro lado, el alfil tiene poco campo de acción desde e7. mientras que
j ugar el alfil por fianchetto, después de ... g6, tampoco es atractivo por­
que el alfil desde g7 estaría golpeando contra un muro de granito. Una
tercera posibilidad es ... g6 . . . . h5 y ... Ah6, para cambiarlo. pero esto
cuesta demasiado tiempo. además de debilitar el fl anco de rey, por no
h ablar del inconveniente que supone dej ar a la torre momentáneamente
si tuada en h6.

Las negras podrían resolver cualquiera de estos problemas razona­


hlemente bien , pero la suma de todos e llos conduce a una situación muy
desagradable. Por consiguiente. finales "casi simétricos" como éste pue­
den ser muy engañosos. Parece como si las negras estuvieran bien, pero
todos los factores asimétricos j uegan contra ellas, por lo que su camino
h acia la igualdad es singularmente difícil.

Para conseguir un mejor entendimiento de estos finales casi simétri­


cos y poder apreciar en lo que valen "las pequeñas cosas" , resulta instruc­
t ivo comparar el diagrama 31 con un h ermano gemelo. En uno de mis li­
hros dediqué un capítulo a los finales resultantes de la línea Andersson­
Book en la Apertura Inglesa. El punto de inflexión se produce después de
l c4 Cf6 2 Cc3 d5 3 cxd5 Cxd5 4 Cf3 g6 5 e4 Cxc3 6 dxc3 Dxdl + 7 Rxd l .
84 T E M A S ESTRAT É G I COS D E LA A P E RTU RA AL F I N A L

DIAGRAMA 32
8 1 Ij .t _ .1 I
7 ti , .. " ,
6 ,
5

4 �
3 � �
2 � � � � l!l
: .t � � :: Después de 7 Rxd1
a b e d e 9 h

Nótese que l a posición blanca es " exactamente" la misma que en el


diagrama 3 l . La única diferencia es que l as negras, en lugar de ... cS , han
j ugado ... g6. Los finales resultantes del diagrama 32 también son favora­
bles a las blancas, pero no tanto como en el diagrama 3 1 . La diferencia
es que la j ugada . . . cS es mucho más debilitadora que . . . g6. Por consi­
guiente, lo último que las negras quisieran hacer, a partir del diagrama
32, es j ugar 7 . . . cS? ! En la partid a Andersson-Tempone, Buenos Aires,
1 979, las blancas consiguieron una clara ventaj a después de 8 Ae3 b6 9
a4 Cc6 1 0 AbS ! Ad7 1 1 Rc2 Ag7 1 2 Thdl a6 1 3 Ac4 Ag4 1 4 h3 ! Axf3 1 5
gxf3 O-O 1 6 f4 ! Ta7 1 7 eS. Las blancas disfrutan de u n a superioridad cen­
tral y espacial sign ificativa y el flanco de dama negro es muy vulnerable
a l poder combinado de los alfiles blancos.

Regresemos ahora a nuestra posición básica del diagrama 3 1 . Las


negras j uegan . . .

7 •.• Cc6

Esta j ugada de desarrollo normalmente saludable es lo único que se


ha j ugado en esta posición. Sin embargo, no conduce a nada que se apro­
xime de lejos a la igualdad. Por consiguiente, valdría la pena intentar
otras alternativas, como 7 ... Cd7, seguida de 8 ... b6, o quizá la inmediata
7 ... b6. A las negras no les espera , e n n ingún caso, un lecho de rosas, pe­
ro si las j ugadas rutinarias no funcionan, ¿por qué no ensayar otras?
F I N A L ES CAS I S I MÉTR I COS 85

Después de la textuaL las blancas activan inmediatamente su alfil de


dama. Un rápido vistazo nos inform a de que hay dos buenas casillas pa­
ra esta pieza. La j ugada habitual es 8 Ae3, pero la que se ha j ugado re­
cientemente, 8 Af4, es al menos igual de buena. Consideremos ambas
posibilidades.

(1) 8 Ae3

Esta j ugada es lógica por dondequiera que se la mire : el alfil de da­


ma se desarrolla a una casilla centraL con ganancia de tiempo. Por otra
parte, no será fácil en absoluto para las negras decidir cómo van a de­
fender su peón de c5 . Sin embargo, hay un pequeño inconveniente, aun­
que sea rebuscado y radica en que si las negras consiguen proteger el pe­
ún de m anera segura con b6, entonces la situación del alfil blanco en
o O ,

c3 es un poco absurda, porque estaría de algún modo golpeando contra


un muro.

Las negras, en cualquier caso, deben defender el peón y disponen de


t re s formas de hacerl o : 8 e5, 8 e6 y 8 b6. Claramente inferior es 8
o O . o O , o O ,

eS ? ! , dado que entrega de forma permanente el control de dS , ciega e l


o o .

alfil rey y no aporta nada positivo. Las otras dos j ugadas n o tienen senti­
do y han recibido m ucha atención teórica . Cubriré las ramificaciones
It;óricas en detalle a lo largo de las partidas que siguen.

(A) B ... e6

DIAGRAMA 33
8 ! .1 e .1 I
7 , , , , ,
6 � ,
5 i
4 fJ
:.l fJ � ttJ
f!:. f!:. f!:. f!:. fJ
n � .i l:t Después de 8 Ae3 e6
a b c d e 9 h
86 TEMAS EST R ATÉ G I COS DE LA A P E RT U R A A L F I N A L

En las primeras partidas que se disputaron con esta variante se j ugó


(en todas ellas) la textual. La j ugada parece razonable: el peón c queda
protegido mediante una j ugada de desarrollo natural y las negras esta­
blecen control sobre d5. Con todo, tiene un serio inconveniente a largo
pl azo: el radio de acción del alfil de dama disminuye considerablemente
y el punto d6 se debilita. Por otra parte, no resuelve el problema de dón­
de situar el rey negro. Si permanece en el centro, se obstaculiza el desa­
rrollo del alfil de rey; si las negras enrocan corto, la penetración de las
torres sobre la columna d será muy difícil de impedir. Por todas estas
consideraciones, mi opinión es que las negras no pueden esperar que el
j uego se iguale con 8 ... e6.

Las blancas cuentan ahora con dos opciones lógicas: llevar su rey a
punto seguro (c2), para así conectar torres o iniciar un inmediato ataque
en el flanco de dama . Ambas posibilidades serán exploradas al anal izar
las partidas completas que siguen.

(1 ) 9 Rc2

Después de esta pertinente j ugada preparatoria, es el turno de las


negras para decidir su plan. Su primera prioridad debiera ser desarrollar
los alfiles. La cuestión en particular es si desarrollar el alfil de dama por
d7 o por fianchetto. Ambas posibilidades, una vez más, serán discutidas
en las partidas del capitulo. No es difícil ver que, a menos que las negras
j ueguen pronto . . . b6, su rey sólo dispone del modesto refugio de e7, ya
que su eventual visita a d6 sería insegura y una subsiguiente retirada a c7
imposible, porque el peón de cS quedaría colgado. También es claramen­
te ineficaz el orden de j ugadas 9 . . . Ae7 10 Ae2 O-O ! ? , puesto que tras 1 1
Thd l el desarrollo del alfil de dama puede convertirse en un serio pro­
blema.

(a) 9 Ad7: PARTIDA N°1 S. Cvetkovic - S. Palatnik, Match


... -

Yugoslavia - URSS, 1 9 76

Con esta j ugada las negras liberan su última fila en el flanco de da­
ma, con lo que también podrían enrocar allí en cualquier momento. Está
FINA LES C A S I S I M ÉTRI COS 87

claro que las negras deben reconciliarse consigo mismas y asumir una
defensa tediosa, si quieren conseguir tablas.

10 Ae2 Ad7 11 Thd1 0-0-0 12 Td2 f6 13 Tad 1

8 é l I DIAGRAMA 34

7 , ti A .t ,l '
6 tl ti "
5 "
4 �
3 � � ttJ
2
� � ct; : � � � �
Cvetkovic-Palatnik
: Después de 1 3 Tad1
a b e d e 9 h

É sta es nuestra primera posición engañosa. Todo en la posición ne­


gra está protegido, de modo que ¿por qué no habrían de estar bien? El
problema. sencill amente. es que a las negras les falta espacio para respi­
rar y tales posiciones son muy difíciles de defender. Si 13 . . Ae8. l as
.

blancas dejan permanentemente debilitado el punto d5, sin ninguna


compensación a cambio. Una defensa sólida es 13 . . . The8. seguido de 1 4
. . Af8. Pero ¿qué h acen a partir de ahí? Entretanto, las blancas dispo­
.

nen de las torres dobladas en la columna d y se disponen a preparar una


ruptura en b4. mediante b3. Rh2. a3 y b4.

13 ... Ca5 ? !

Esta descentralización e s un claro error. E l caballo n o tiene nada


que h acer en e l borde del tablero, mientras que las blancas efectúan la
fuerte ruptura central e5.
88 TEMAS ESTRATÉGICOS D E LA A P E RTU R A A L FINAL

14 e5! Aa4+

En lugar de esto, 14 o .. f5 dej a agujeros en d6 y g5 , así como un peón


vulnerable en e60

15 b3 Txd2+ 1 6 Cxd2 Ac6 17 exf6 gxf6 18 Ag4!

Es la pobre posición de las piezas negras lo que convierte a sus peo­


nes en débileso

18 ... f5

Tampoco es atractiva 1 8 0 0 0 Ad7 porque después tanto de 1 9 Af3 co­


,

mo de 1 9 Ah3 -amenazando en cada caso 20 Ce4-, las blancas tienen


una fuerte presióno

19 Ah5

Más sencillo y mej or es 1 9 Af3 ! , ya que después de la textual no


queda claro que 1 9 0 0 0 Axg2? ! 20 At7 Ad5 21 c4 Tf8 22 cxd5 Txt7 23 dxe6
Tf6 24 Cf3 Txe6 25 Td5 consiga nada positivo para las blancaso También
es confuso el j uego después de 1 9 0 0 0 Axg2 ! ? 20 f3 ! ? Ad6 ! ?

19 ••• Ae8 ? ! 20 Axe8 Txe8 2 1 Af4 Af6

2 1 0 0 0 Cc6? ! permitiría al caballo blanco una espléndida colocación


después de 22 Cc40

22 13! Tg8

Cvetkovic demuestra que después de 22 0 0 0 e5 23 Ae3 b6 las blancas


conservan su amplia ventaj a con 24 g4! , ganando e4 para su caballo,
puesto que 24 0 0 0 e4 25 gxf5 exf3 26 Af4 Te2 27 Tn conduce a la pérdida
de un peón para l as negraso

23 g3 h5 24 a3!

Con idea de 25 b4 cxb4 26 axb4 Cc6 27 Cc4 ! , activando el caballo


F I N A LES (' A S I S I M ÉT R I COS 89

h l ; l I1co. La siguiente j ugada negra evita esto pero al precio de una per­
I I I < l n ente debilidad en cS .

24 ... b5 25 b4 cxb4 26 axb4 Cc6 27 Cb3 Td8 28 Tel !

El principio que guía la decisión de evitar el cambio de torres es


I I I Uy claro: puesto que las negras tienen debilidades de peones en a7. bS .
dl y h5 . las blancas procuran retener su pieza de mayor capacidad ofen­
s i va. Sólo cambiarán las torres cuando eso conduzca a una gananci a for­
/( )sa de material.

28 ... eS 29 Ae3 Ae7 30 Ac5!

DIAGRAMA 35
8 . 1
7 , A
6 �
5 .l i.. .l ' ti
4 �
3 CiJ � � �
2
� �
/ Cvetkovic-Palatnik
Xi Después de 30 Ac5!
a b e d e 9 h

30 ... Axc5

Ahora el caballo blanco entra poderosamente en j uego. Después de


la más complicada 30 . . . Ag5 . las blancas mantendrían la ventaj a con 3 1
Ca5 ! Cxa5 32 bxa5 Td2+ 33 Rb3 Af6 ( aún peor es 33 . .. Txh2? ! 34 Txe5)
34 Axa7 (Cvetkovic).

3 1 Cxc5 Td5
90 TEMAS ESTRATÉG I CO S DE LA A P E RTU RA AL F I N A L

La pasiva 3 1 ... Te8 permite 32 Td 1 con una iniciativa sólida para las
blancas.

32 Tdl ? !

La posición aún no estaba madura para este cambio. Cvetkovic re­


comendaba luego que lo correcto habría sido 32 Ce6 ! Td7 (la amenaza
era 33 Cg7. La tentativa de contraj uego a base de 32 . . . aS 33 bxa5 Cxa5
se neutraliza con 34 Td l ! ) 33 Td l ! Te7 34 Td6 ! , con una formación abru­
madora de las blancas que, antes o después, debe conducir a la ganancia
de material .

32 .oo Txdl 3 3 Rxdl Rd8?'!

Las negras no perciben la sencilla amenaza de las blancas. Después


de la necesaria 33 . . . Cd8 la ventaj a blanca sería pequeña. por ejemplo,
34 h3 Re7 35 g4 h xg4 36 hxg4 fxg4 37 fxg4 Rd6.

34 Ce6+ Re7

Si 34 . . . Rd7, 35 Cg7 gana fácilmente.

35 Ce7!

Pero aquí 35 Cg7? ! Rf6 36 Cxh5+ Rg6 ! 37 g4 fxg4 ! 38 fxg4 Rg5 per­
mitiría a las negras escapar con unas tablas.

35 oo. Rd6 36 Cxb5+ Rd5 37 Rd2 f4 38 Rd3 a5 39 bxa5 fxg3 40 hxg3


Cxa5 41 Ce7+ Rd6 42 Ce8+. Negras rinden .

El peón h negro también se pierde.

(b) 9 •.• b6: PARTIDA N° 2 - P. Benko - Y. Seirawan, Lone Pine, 1 9 79

La idea que subyace en esta j ugada (fianchetto del alfil de dama) es


excelente, pero la ej ecución no. No se consigue nada con ella y se ha per­
dido un tiempo al precederla de 8 . . . e6.
F I N A LES CASI S I M ÉT R I COS 91

10 Ab5! Ad7? !

Las negras cambian de opinión y se equivocan al hacerlo. No digo


que 1 0 . . . Ab7 1 1 CeS Tc8 sea agradable, dado que después tanto de 1 2
a4 como de 1 2 Tfd 1 1as negras se han quedado atrasadas en el desarrollo,
como precisó el gran maestro Benkb. Sin embargo, después de 1 2 a4
Ad6 o de 12 Tfd } a6. las negras quedarían mej or que en la partida. El
problema básico con la textual es que las negras están j ugando ahora
una versión inferior de la partida n" } , con una j ugada menos en desarro­
llo y con casillas blancas débiles en el flanco de dama.

11 a4!

DIAGRAMA 36
8 I e A I
7 ti J. ti , ti
6 ' AA ,
5 .t I.
4 � /};¡
3 � i.. tb
2
� r:J¡; /};¡ � /};¡
Benko-Seirawan
1:. 11 Después de 1 1 a4!
a b c d e 9 h

Al proteger su alfil las blancas desbaratan la amenaza 1 1 . . . Cb4+. y


se preparan para incrementar l a presión con 1 2 Tfd 1 . La posición negra
está ahora muy cerca de convertirse en crítica.

11 ... a6? !
Después de esta j ugada natura l , la posición negra se hace crítica .
Aunque el alfi l blanco es molesto en bS , después de la textual el flanco
de dama negro se debilita h asta el punto de que no puede repararse ya.
92 TEMAS EST R AT É G I COS DE LA A P E RTU R A AL FINAL

Por otra parte, las activas piezas blancas quedarán bien situadas para ex­
plotar las debilidades, mientras que las negras, por su penosa posición,
podrán ofrecer escasa resistencia.

Yo jugaría 11 . . . Ae7 12 Thdl f6, esperando lo mejor.

12 Ae2 Ad6 13 Cd2! Ca5

Jugado para prevenir 1 4 Cc4, lo que seguiría después de, por ejem­
plo, 13 . O-O. Benko indica entonces la siguiente e ilustrativa línea (des­
. .

pués de 1 4 Cc4 ) : 1 4 . . . Ac7 1 5 Th d l Tfd8 16 aS ! bS 1 7 Cxb6 ! Axb6 1 8


axb6 c4 1 9 b7 y las blancas ganan ( 1 9 Tab8 20 Txa6 Txb7 2 1 Txc6). Pe­
. . .

ro el futuro del caballo en aS será breve.

14 Ttb l!

Estrategia perceptiva , magistral, clara: con todas las piezas blancas


apuntando al débil y vulnerable flanco de dama, es lógico esperar que la
apertura de líneas en ese sector sea decisiva.

14 ••• o-o 15 b4 cxb4 16 cxb4 Cc6 17 b5! axb5

Igualmente insatisfactorio es intentar mantener el flanco de dama


un poco más cerrado con 1 7 ... Cb4+ 1 8 Rb3 eS. La línea que sigue (indi­
cada por Benko) es convincente: 19 Cc4 Ae6 20 Rc3 ! Tac8 21 Txb4
Axb4+ 22 Rxb4 aS+ y ahora 23 Rb3 ! , con decisiva superioridad material.

18 axb5 Cb4+ 19 Rb3 Ac5 2 0 Tc1!

Es mej or mantener el control de la columna a que permitir las com­


plicaciones que podrían crear las negras después de 20 Txa8 Txa8 21 Tc l
Ta2 !

20 ••. Txa2 2 1 Txal Td8 22 Axc5

También es bueno 22 Ta4 Ae8 23 Rc3 (Benko) . Con la textual las


blancas pretenden capturar rápidamente el peón e, después de lo cual el
caballo negro quedará sin apoyo.
F I N A LES CAS I S I M ÉT R I COS 93

22 ... bxe5 23 Re3! Rt'S 24 Cb3 Te8 25 Ta7! Re7

DIAGRAMA 37
8 I
7 1: .t e ' "
6 ,
5 � ,
4

3
tLJ <¡f;>
2
i. � � �
Benka-Seirawan
Después de 25 .. . Re 7
a b e d e 9 h

Las n egr as sólo resistirían un poco más después de la "mej or" 25 . . .


Re8, cuando las blancas podrían elegir entre l a " modesta" 2 6 Ac4 (se­
gu id a de 27 Cxc5 ) y la más ambiciosa 26 Rc4 Cc2 27 b6 !

26 Re4 Ce2 27 Cxe5 Td8 28 Cxd7! Txd7 29 Txd7+ Rxd7 30 Re3. Ne­
gras rinden.

El caba l l o que d a atrapado después de 30 . . . Ca3 31 Rb2 Y 30 . . . Cel


31 A f L seguido de 32 Rd2. El gran maestro Benkb h a dado toda una de­
mostración de cómo explotar una debilitada formación de peones "si­
métrica" en el flanco de dama.

(2) 9 a4: PARTI DA N° 3 - J. Timman - M. Tahl, Montreal, 1 9 79

I ncluso aunque esta p a rt i d a se jugase después de l as dos prec ed e n­


t e s, la j ugada
blanca no constituye una mejora. De hecho, 9 R c2 ! es más
fu erte. Con 9a4 l as bl ancas esperan comenzar a minar el flanco d e dama
l I egro lo más rápidamente posible. Sin embargo, el retraso en desarrollo
94 TE M A S ESTRATÉG ICOS DE LA A P E RTU R A AL F I N A L

DIAGRAMA 38
8 I .t • .1 I
7 ti ti ti ti ti
6 � 1.
5 ti
4 f:!:l f:!:l
3 f:!:l i.. lb
2 � � � f:!:l
Timman-Tahl
1 : <t> � � Después de 9 a4
a b e d e 9 h

concede a las negras el tiempo necesario para establecer un esquema de­


finitivo.

9 ... b6! 10 Cd2

La j ugada negra 9 . . b6 ! ha mostrado de inmediato la deficiencia de


.

9 a4: a diferencia de la partida anterior, 1 0 Ab5 se puede ahora respon­


der fácilmente con 10 Ab7, ya que 1 1 Ce5 ? falla por 1 1 . . . 0-0-0+. Esto
. . .

significa que las blancas se contentan con planes más modestos.

10 ... Ab7

En lugar de j ugar este movimiento rutinario de inmediato, un desa­


rrollo más perceptivo de pieza es 10 Ad6! En la partida Euwe-Palma­
. . .

son, 1 958, esta posición se produj o con el orden de j ugadas 9 Cd2 b6 1 0


a 4 Ad6 y después d e 1 1 Cc4 Ac7 1 2 a 5 Ab7 1 3 f3 0-0-0+ 1 4 Rc2, la tran­
quila situación de las piezas negras le permitió a este bando una virtual
igualdad .

1 1 Cc4 0-0-0+ 12 Rc1

De nuevo y por una simple razón táctica, no pueden j ugar las blan­
cas la normal y deseable 12 Rc2, ya que las negras replicarían 12 .. , Ca5 !
F I N A L E S C A S I S I M ÉT R I COS 95

y 1 3 CxaS ? permitiría la intermedia 1 3 . . . Axe4+. Por lo tanto. l as blancas


tendrían que retirar el caballo ( 13 Cd2) o permitir su cambio ( 1 3 f3 Cxc4
1 4 Axc4). En cualquier caso. el considerable tiempo perdido por las
blancas les concedería a las negras una igualdad aproximada.

12 ... Ae7 13 t3 f5!

Las negras deben ganar algún espacio para que sus piezas puedan
respirar. Si continúan pasivamente. las blancas completarán su desarro­
llo con Ae2 y Rc2 y entonces comenzarán a hostigar a las negras. Un
particular problema para este bando podría ser la pasiva posición de su
alfil de rey en e7 (es fácil ver que tanto por razones defensivas como
ofensivas. el alfil está mej or situado en c7.)

1 4 exf5 gxf5 1 5 Rc2

Después de ( ¡ finalmente ! ) esta j ugada de consolidación/desarrollo.


l as blancas están listas para activar su alfil de rey con 1 6 Ad3.

La posición no está preparada para 15 aS ? ! . ya que después de IS . . .


b S 1 6 a 6 Aa8 1 7 Ca3 (inferior e s 1 7 CaS ? ! c4 1 8 Cxc6 Axc6 1 9 Axa7
AgS + 20 Rb l Td l + 21 Ra2 Txa l + 22 Rxa l Te8 y la vasta ventaj a negra
en desarrollo le concede a este bando una ventaj a sustancial.) 1 7 ... CaS
1 8 Rc2 b4 1 9 cxb4 cxb4 20 CbS b3+ 2 1 Rc3 Af6+ 22 Rb4 Cc6+ 23 Rxb3
The8. las activas piezas negras pudieron compensar sobradamente el
peón (Timman ) .

15 .. Td5!
.

Las negras deben j ugar activamente. Desde aquí la torre cumple


tres funciones: 1 ) protege al peón f. 2) en caso de la secuencia aS de las
blancas . . . . bS para las negras. l a torre podría usarse para proteger los
peones bo c. y 3) las negras están listas para doblar torres en la columna
d. Asi 16 Ad3 es inofensivo debido a 16 ... The8. Pero si las negras hubie­
sen j ugado IS . . . The8? ! . entonces 16 Ad3 ! les permite a las blancas man­
tener una clara iniciativa.

16 Ae2
96 TEMAS ESTRATÉ G I COS DE LA A P E RTU R A A L F I N A L

Las blancas deberían completar primero su desarrollo, antes de em­


prender un j uego activo. De nuevo es prematuro 16 a5? ! : 16 . . . b5 17 a6
Aa8 18 Ca5 (18 Ca3 c4 ! pone en evidencia lo bien situada que está la to­
rre de d5) 18 . . . c4! 19 Cxc6 Axc6 20 Axa7 Te8 ! y la iniciativa de las ne­
gras vale más que un peón .

16 ... Thd8 17 Thdl Txd1 18 Axdl

Las blancas deben mantener una torre para explotar la ligera pre­
sión que ejercen sobre la posición negra.

18 •.• h6!

Timman califica esta j ugada de "excelente" . El plan estratégico ne­


gro es j ugar 19 . .. Ag5 Y después de 20 f4, regresar a f6, siendo la clave
que el alfil de dama blanco ya no tendrá acceso al punto f4.

19 a5 b5!

DIAGRAMA 39
8 ,; .
7 A .t .t ,
6 � A
5 8 A ,
4 ttJ
3 8 A8
2 � � � 8
Timman-Tahl
g � Después de 19 ... b5!
a b e d e 9 h

De nuevo las negras necesitan reaccionar activamente, ya que de


otro modo seguirían siendo presionadas. Por ejemplo: 19 ... Aa6 20 Ae2
b5 21 Cd2 c4 22 b3 ! y el flanco de dama negro sería más vulnerable que
FINALES CAS I S I M ÉT R I COS 97

el blanco. Incluso después de la textual parece como si las negras tuvie­


ran problemas con varias debilidades, pero en cada caso Tahl demostra­
rá que tiene suficiente contraj uego para sostener la igualdad .

20 a6 bxe4!

La "segura" 20 . . , A a8? ! 2 1 Ca3 b4 (obligado) 22 Cc4 conduce a


aguj eros en l a posición negra, sin compensación de ningún tipo.

21 axb7+ Rxb7 22 Ae2 CeS

La táctica 22 . . . Cd4+? 23 cxd4 cxd4 se refuta con 24 Af2 d3+ 25 Rbl


dxe2 26 Txa7+ Rc6 27 Txe7, ganando.

23 f4 Cd3 24 g3

La inmediata 24 Ah5 falla por 24 . . . g6 ! Y si 25 Axg6 ? ! Tg8 ! y son las


negras quienes están ligeramente mej or. Por consiguiente, las blancas
deben preparar su j ugada Ah5 y esto perm ite a las negras consolidar su
posición.

24 ••• Af6! 25 AhS Td7! 26 A g6 Te7 27 Rd2 Re6!

Con el peón de c5 sobre protegido, las negras amenazan ahora 28 . . .


Cx b 2 y n o h a y una buena forma de impedirlo, ya que después d e 2 8 Tbl
a5 ! (no 28 . . . Tb7? 29 b3 ! y el caballo negro tendría dificultades) 29 A xf5
a4 ! y el esquema negro en el flanco de dama es suficiente para la igual­
dad (Timman ) . Si entonces 30 Axd3? ! , las negras tienen 30 . . . Td7.

28 AxfS Cxb2 29 Ag4

29 Ta5 ? falla por 29 . . . Axc3+ ! 30 Rxc3 Cd l+.

29 oo. C d 3 3 0 Af3+ Rb6 3 1 Tbl+ Re7 3 2 AdS

Timman admite que cuando j ugaba esto había calculado mal una se­
cuencia táctica en la j ugada 36. Pero esto no importa, porque las chances
ya están equilibradas en cualquier caso. Así, si 32 Agl , 32 . . . g5 ! mantie­
ne vivo el contraj uego negro.
98 T E M A S ESTRATÉ G I COS DE LA A P E RT U R A AL F I N A L

32 ... Axc3+ 33 Rxc3 Txe3 34 Tb7+ Rd6 35 Rxc4 Cb4!

Ú nica, pero suficiente. De esta forma las negras consiguen romper


la coordinación de piezas, R+ T +A, que intentaban crear las blancas.
Timman había planeado inicialmente capturar el valioso peón g negro
con 36 Txg7? ? , pero en este momento se dio cuenta de que después de
36 . . . Cxd5 37 Tg6+ las negras salvan el caballo y ganan la partida con 37
. . . Te6.

36 Txa7 Cxd5 37 Ta6+ Re7 38 Rxd5 Te2. Tablas.

Después de algún "derramamiento de sangre" más se produce un fi­


nal de T+2 P por bando.

(B) 8 ... b6!

DIAGRAMA 40
8 I .1 • .1 I
7 ti ti ti ti ti
6 i l¡
5 "
4 �
3 � .t tZJ
2 � � �� �
� � � :1 Después de 8 Ae3 b6
a b e d e 9 h

É sta es la única j ugada lógica de las negras. La defensa directa del


peón c les permite preparar un activo fianchetto de dama, completando
así el desarrollo de las piezas menores en ese flanco y permitiendo tam­
bién un posible enroque largo. Ahora hay tres posibles j ugadas para las
blancas: 9 a4, 9 Ab5 Y 9 Cd2, que serán cubiertas con partid as completas.
F I N A L E S C A S I S I M ÉT R I COS 99

También. por supuesto. es lógica la inmediata 9 Rc2. Entonces. después


de 9 . . . Ab7. las blancas pueden desarrollar su alfil de rey a b5. c4 o e2. o
bien jugar el caballo. 9 Cd2.

(1 ) 9 a4: PARTIDA N° 4 - M. Tahl - R. Vaganian, Campeonato de la


URSS, 1 9 79

I nfluido por el desarrollo de la partida Timman-TahI. Montreal .


1 979. disputada seis meses antes. Tahl aprovecha la oportunidad de rea­
lizar la misma j ugada. desde el otro bando. Lamentablemente para él. la
posición presenta un cariz diferente. porque las negras se encuentran
con un tiempo de desarrollo más en el flanco de dama y así pueden com­
pletar tranquilamente su desarrollo. Además. el principal error de las
blancas es considerar la j ugada como un trampolín para lanzar un vio­
lento ataque en el flanco de dama. antes que una forma de ganar algún
espacio en ese flanco y utilizar posteriormente ese factor en la forma
que la posición lo permita. También es posible concluir que estos finales
"no agresivos" no son el plato favorito de Tahl. incluso cuando parte con
una ventaj a de salida.

9 .•. Ab7 10 Cd2 0-0-0 11 Rc2 CaS

Jugado con idea de prevenir Cc4 de las blancas si bien. como ya sa­
bemos. las blancas no amenazaban aún 12 Cc4. debido a 1 2 ... Ca5 ! ( 1 3
Cxa5 ? Axe4+) .

Las blancas cuentan ahora con varias continuaciones lógicas:

1) 12 AbS. tentando a las negras a debilitar el flanco de dama con 1 2


. . . a6? ! . después de lo cual el alfil se retira satisfecho a e2.

2) 12 13. seguido de Ab5 o Ae2.

3) 12 Ae2. seguido de f4. Thd 1 y Af3 .

Con todas estas posibilidades quedan u n poco mejor l a s blancas. pe­


ro a Tahl le habrán parecido "demasiado lentas".
1 00 TEMAS ESTRATÉG I COS DE LA A PERTU R A AL F I N A L

12 b4??

AnatoJi Karpov nunca tomaría en consideración un ataque tan pre­


maturo. Después de todo, tres de las piezas blancas están subdesarrolla­
das ( ambas torres y el alfil rey ) , mientras que sólo torre y alfil de rey ne­
gro 10 están. Por consiguiente, no hay razones para esperar tener éxito
con este ataque y se revuelve contra las blancas como un bumerang.

12 ... cxb4 13 cxb4 Cc6 14 b5 Cd4+ 15 Rb2

Ahora ya resulta evidente que el rey blanco está más expuesto que
el negro y que las piezas negras son más activas que sus contrarias. Las
negras podrían arriesgarse ahora con 1 5 . eS, en busca de una posición
. .

superior, pero correctamente deciden aspirar a m ás.

15 .•. g5! 16 Tc1+ Rb8 17 Ac4

Las blancas finalmente recuerdan que tienen que completar el desa­


rrollo. No hay tiempo para 17 AxgS ? ! por 17 . . . Ag7 18 Ra2 Ce6 19 Ae3
Ad4 !

17 ... Ag7 18 Ra3 h6

DIAGRAMA 41
8 • I I
7 ' J. " .!.
6 , ,
5 � ,
4 t!l .t l¡ �
3
� i..
2 lD t!l t!l t!l _ ..•. . .

Tahl- Vaganian
: : Después de 1 8 . . . h6
a b e d e 9 h
FINA LES C A S I S I M ÉTR ICOS 101

Es fácil ver que el plan blanco asociado con 1 2 b4? ? ha quedado en


ruinas. Las negras cuentan con dos activos alfiles, una torre también acti­
va y un rey seguro. Si pueden continuar con 19 . . e6, las negras tendrán
.

todo y las blancas nada. De modo que un sufriente Tahl decide tomar un
peón , pero la superioridad negra es tan grande que compensa sobrada­
mente el peón .

19 Axt7 e6 20 Ah5 Te8! 21 Axd4

La única forma de neutralizar la amenaza . . . Cc2+ .

21 ••• Axd4 22 Ag4 Ae5+ 23 Rb2 Ted8! 24 Te2 Ab4 25 Cb3 Ad6!

No, por supuesto, 25 . . . Axe4? ? , debido a 26 Tc4. Con la textual las


negras j uegan para retener el control masivo que tienen de la posición.
El restablecimiento del equilibrio material se producirá oportunamente
y no hay necesidad de preocuparse por ello.

26 Te1 Ae5+ 27 Ra2 Td6 28 Cd2 Td4! 29 Axe6

Después de 29 Cf3 Txa4+ 30 Rb3 Ta5 ! las negras han recuperado su


peón y conservan la iniciativa.

29 oo. Af4 30 Te2 Thd8 31 Cf3 Txa4+ 32 Rb3 Txe4 33 Txe4 Axe4

El equilibrio material se ha restablecido pero la presión de las ne­


gras permanece. Las blancas deben defenderse con sumo cuidado, si no
quieren perder estrepitosamente. Sin embargo, y puesto que este final
queda ya fuera de nuestro tema, a partir de ahora sólo haré breves co­
mentarios.

34 Te3 Td6! 35 Ae4 Tdl 36 Ae2 Tb1+ 37 Re4 Tb2 38 Cd4 Ad2 39
Tb3 Ta2 40 Ce6+ Re7 41 Th3 Ac1 42 Cd4 Ta4+ 43 Re3 Ta3+ 44 Cb3 Af4
45 Txh6?

El error decisivo. Según Vaganian, era necesario 45 f3 Ae5+ 46 Rb4


Ta2 47 Ac4 A f5 48 Txh6 (48 g4? Ad7 49 Txh6 a5+ ! 50 bxa6 Ta4++),
cuando las negras mantienen una amplia ventaj a con 48 . . . Txg2.
1 02 TEM AS ESTRATÉG I COS DE LA A P E RT U R A A L FINA L

DIAGRAMA 42
8

7 " •
6

4 .l .l

2
Tahl- Vaganian
Después de 45 Txb6?
a b c d e g h

4 5 ... Ae5+ 4 6 Rb4 Ta2 47 A f3 Axf3 4 8 gxf3 Tc2!

La clave final. La amenaza de mate 49 . . . Ad6+ 50 Ra4 Ta2 no pue­


de para rse moviendo el caballo, ya que n o tiene casilla segura . Por otra
parte, 49 Tc6+ Txc6 50 bxc6 Rxc6 es desesperado. La línea principal
ahora, de acuerdo a Vaganian, es 49 Th7+ Rc8 50 Th6 Rd7 51 Th7+ Re8
52 Th6 Ag7 ! 53 Te6+ Rd7, seguido de 54 . . . Af8+. En lugar de ello, Tahl
tira la toalla de inmediato. . .

49 f4 Ad6+ 5 0 Txd6+ Rxd6 5 1 fxg5 Txf2 5 2 Cd4 Rd5 5 3 Cc6 a5+.


Blancas rinden.

(2) 9 Ab5: PARTIDA N° 5 - S. Cvetkovic - l. Biriescu, Satu Mare, 1 980

La jugada de B enk6, pero empleada aquí con ánimo de desplegar


un esquema agudo.
F I N A LES CASI S I M ÉT R I COS 1 03

DIAGRAMA 43
8 I .1 • .1 I
! " " " 1 "
6 A ,.
5 i.. .l
4 �
3 � .i t2J
2
� � � � �
Cvetkovic-Biriescu
: <Ji> 1: Después de 9 Ab5
a b e d e 9 h

9 ••• Ab7
Inferior e innecesaria es 9 . . . Ad7 ? ! , ya que después de 1 0 a4! las ne­
gras habrían sido conducidas a un esquema de segunda fila. dentro de la
partida Benk6-Seirawan. Por supuesto. después de la textual fallaría 1 0
CeS? por 1 0 . . . 0-0-0+. Sin embargo. las blancas disponen de un plan se­
guro a base de 10 Rc2. y después de 10 . . . 0-0-0. 1 1 Thd l . Aquí las blan­
cas tienen la ventaj a de un desarrollo superior. activo despliegue de pie­
zas y espacio centraL todo para propiciar una iniciativa segura y sin ries­
go. En lugar de e llo. j uegan enérgicamente:

10 b4! ?

Las bl ancas tratan d e explotar el incompleto desarrollo d e l a s ne­


gras, pero en este momento tampoco su desarrollo se ha completado.
Por lo tanto. me siento incapaz de valorar debidamente esta jugada .

10 ... e6? !
Pero sí está claro para mí que una concepción de este tipo (j ugar
"como una madre") no puede ser correcta. El plan crítico es el simple 1 0
. . . cxb4. Las blancas no tienen nada mejor que 1 1 cxb4 y las negras pue-
1 04 TEMAS ESTRAT É G I COS DE LA A P E RTU R A A L F I N A L

den amenazar el alfil rey enemigo con 1 1 . . a6. Quizá d espués de 12


.

Axc6+ Axc6 1 3 Axb6 Axe4 14 Re2 1as blancas estén un poco mejor; pe­
ro se requieren montones de análisis (o mucha práctica de torneo) para
producir una evaluación adecuada.

11 bxcS

También es bueno 1 1 a3, protegiendo la significativa ventaj a espa­


cial en el flanco de dama. Con todo, la textual conduce a otro caso muy
instructivo de nuestro tema básico: ¡ un diferente, "casi simétrico " , pero
superior final !

11 ... AxcS

Sería incorrecto 1 1 . . . bxc5 ? ! , ya que dejaría a las blancas con un alfil


de casillas negras mucho más activo.

12 AxcS bxcS 13 Re2

La formación de peones parece de nuevo "casi simétrica " y no hay


tensión entre peones. Sin embargo, las blancas tienen una clara ventaj a ,
basada e n 1 ) sus piezas menores son l a s más activas, y 2) el peón c negro
es mucho más vulnerable que el c blanco.

13 ••• O-O-O? !

Hay un problema táctico específico en relación con esta j ugada.


Tampoco me gusta 13 . O-O porque el rey negro queda demasiado alej a­
. .

do del cen tro. Puesto que estamos definitivamente en un final y que la


centralización del rey es un factor positivo y lógico, 13 . . . Re7 me parece
lo más obvio y correcto.

14 Axc6! Axc6 15 CeS AbS+

Las negras necesitan proteger f7, pero la evidente 15 . . . Ae8 permi­


tiría a las blancas controlar la columna b, después de 1 6 Tabl . El caballo
blanco quedaría entonces listo para ir a d3 y atacar el peón c.
FINALES C A S I S I M ÉT R I COS 1 05

16 c4 Td4 17 Re3 f6 18 cxbS fxeS

La interesante secuencia de las negras ha eliminado las piezas me­


nores. pero aún tienen que enfrentarse a una situación comprometida:
un final de dobles torres en el que se encuentran con una ruinosa forma­
ción de peones.

19 Thc1 c4 20 Tc2 Thd8? !

El único orgullo de las negras es el peón c y debería protegerse me­


diante 20 . . . Rb7 21 Tac 1 Tc8.

21 Tac1 Rb7 22 Txc4 Td3+

La "divertida" 22 . . . Td2? ! (amenazando 23 . . . T8d3++) conduce.


tras 23 T4c3 Txa2 24 T l c2. a un final peor que el de la partida. porque el
rey blanco estaría aquí más activamente situado.

23 Re2 Td2+ 24 Rel Txa2 2S Tlc2

Las blancas deben. en primer lugar. rechazar el contraj uego negro y


sólo entonces atacar los peones enemigos.

2S 000 Txc2 26 Txc2 Rb6

A causa de las debilidades de los peones negros en el flanco de rey,


el final de rey y peones que se produce después de 26 . . . Tc8? 27 Txc8
Rxc8 28 Rd2 está perdido para las negras. También es inferior 26 . . .
Td4? ! 2 7 f3 Tb4 2 8 Tc5 ! y l a s blancas llegan a los peones negros m u y rá­
pidamente.

27 Tc6+ RxbS 28 Txe6 Td7

La alternativa 28 . . . a5 29 Txe5+ Rb4 30 Te7 conduce a un j uego si­


milar al de la partida, si bien las negras tendrían que preocuparse, ade­
más. por la seguridad del resto de sus peones en e l flanco de rey.

29 TxeS+ Rb4 30 Te8


1 06 TEMAS EST R ATÉG I COS DE LA APERTU R A AL F I N A L

DIAGRAMA 44
8 n
7 i I ti j
6

2 8 � 8
Cvetkovic-Biriescu
c;it Después de 30 Te8
. . .

a b e d e 9 h

El juego se ha transformado en un final temático de torres: el rey


negro está mejor situado para apoyar a su peón pasado, mientras que las
blancas tienen dos peones más en el flanco de rey. Este tipo de finales
suelen decidirse por un tiempo, por ejemplo, entre ganar blancas o que
sean tablas. Si el rey blanco estuviese e n e3 (como después de la nota a
l a 22." j ugada negra), la victoria de su bando sería un hecho. Esta conclu­
sión no es, aquí, absolutamente cierta.

3 0 ... a 5 3 1 e5 a 4 32 e6 Tb7 3 3 Rd2 R b 3 3 4 Rc1?

Las blancas cometen el error más característico de este tipo de posi­


ciones: tratan de parar un peón "imparable" y desaprovechan así la oca­
sión de imponer su fuerza en el otro lado del tablero. Como más tarde
demostró Cvetkovic, el plan correcto era 34 f4 ! a3 35 Ta8 ! a2 36 f5 Rb2
37 g4 a l D 38 Txa l Rxal 39 Rd3 Y las chances ganadoras de las blancas
son muchas.

34 ..• a3 35 Rbl a2+ 36 Ral Te7 ! 37 Tb8+ Ra3 38 Ta8+ Rb3 39 Tb8+

La amenaza de mate de las negras en el fuerza a las blancas a dar


j aque perpetuo.
FINA LES CASI SIM ÉTR I COS 1 07

39 ... Ra3 40 Ta8+ Rb3. Tablas.

(3) 9 Cd2: PARTI DA N° 6 - R. Vaganian - A. Mijalchishin, Lvov, 1 984

DIAGRAMA 45
8 I ..t • ..t i
7 1. el " , 1.
6 i l¡
5 i
4 �
3 � .i
2 � � tD � 8 8
Vaganian-Mijalchishin
: s!t � : Después de 9 Cd2
a b e d e 9 h

Al realizar esta j ugada las blancas producen l a impresión de que no


están haciendo prácticamente nada. Sin embargo, la sofisticada conclu­
sión es que las blancas están j ugando al máximo para extraer ventaj a de
las bondades de su posición y de los problemas de las negras, como se
expuso en detalle en el comentario tras la 7." jugada blanca.

Vaganian demostrará que las blancas están mej or en cada momento


de la partida y las negras deberán luchar con la m ayor intensidad para
conseguir salvarse. En esta partida nunca se acercan a esa posibilidad.

9 •.. Ab7 10 f3 g6? !

Creo que las negras deberían enrocar de inmediato en el flanco de


dama y seguir luego con e6, en la esperanza de que las blancas les per­
O o ,

mitan desarrollar su alfil rey por d6, llevándolo más tarde a c7. Con la
textual las negras inician una maniobra para cambiar alfiles de casillas
negras, pero esto conducirá a nuevos problemas.
1 08 TEMAS ESTRATÉG I COS DE LA A P E RT U R A AL F I N A L

11 Re2 hS 12 a4 Ah6 13 Axh6 Txh6 14 h4!

Es importante prevenir la expansión del peón negro a h4. Hay tres


desfavorables consecuencias para las negras con su maniobra del cambio
de alfiles:

a) Han perdido tiempo en el desarrollo y aún perderán más. ya que


la torre de rey deberá retirarse de h6.

b) Su flanco de rey se ha debilitado.

c) Las casillas negras del flanco de rey (sobre todo. g5 y h6) se han
debilitado de forma especial. I ncluso en este momento del j uego. que no
parece decisivo. las negras ya han plantado las semillas para cosechar
más problemas.

14 000 0-0-0 15 Cc4 Re7 16 aS! Thh8

Impresentable por completo sería 1 6 . . . b5? porque después de 1 7


a6 Aa8 1 8 Ce3 . las blancas tendrían amplia ventaja.

1 7 Ae2!

Completando el desarrollo. antes de emprender más actividad.

17 000 Td7 18 axb6+ axb6 19 Ce3!

El cambio de los peones ha reportado nuevas ventaj as al bando


blanco: 1 ) tienen e l control de la columna abierta; 2) el peón negro de b6
es vulnerable y 3) l a casilla negra b5 es débil y puede ser usada por las
piezas blancas.

19 000 CeS 20 AbS! Ae6? !

Esto permite a las blancas dar un n uevo paso adelante. Era necesa­
rio 20 . Tdd8, si bien las blancas disponen de clara ventaj a después de
..

2 1 Cd5+ Axd5 22 exd5 .

2l CdS+! TxdS
F I N A L E S CAS I S I M ÉTR I COS 1 09

Necesario, ya que 2 1 . Rb7 ? 22 Aa6+ cuesta al m enos un peón . Por


..

supuesto, después de la textual las negras no pierden nada, ya que 22


exd5 ?? permitiría 22 Axb5 . Pero pronto surgirán nuevos problemas.
. . .

22 Axc6 Tdd8 23 Ab5! Ta8 24 Thdl

Las torres blancas son más activas y el alfil blanco, j unto con las to­
rres, colapsan el flanco de dama, con buenas posibilidades de llegar a los
peones negros del flanco de rey. Obsérvese que el campo de acción del
alfil blanco se vería reducido si el peón e blanco estuviese situado en d5,
como en la nota a la 20." j ugada negra.

24 ... e6 25 f4! Cc6 26 Rd3!

Con esta j ugada y la siguiente las blancas consiguen un rey activo.


El rey de e3 está en una magnífica posición, desde la que amenaza a l
vulnerable flanco de r e y enemigo.

26 ... Thd8+ 27 Re3 Txd l 28 Txdl Ta2

La torre negra parece activa pero sólo lo parece, ya que no hay nin­
gún punto vulnerable en la posición blanca. Por otra parte, los proble­
mas de las negras en el flanco de rey son muy concretos.
1 10 TEMAS ESTRATÉG IC'OS DE LA A P E RTU RA AL F I N A L

Las blancas inician la penetración decisiva en el flanco de rey. Si


ahora 31 e5, sería fuerte 32 Td5 b4 33 Ac4. Con todo, la continuación
o o .

de la partida no es mejor, ya que el rey blanco tiene vía libre hacia la po­
sición enemiga .

31 000 exf5 32 exf5 b4 33 Rf4 bxc3 34 bxc3 Ta3 35 Td3 Ce7 36 fxg6
fxg6 37 Rg5 Ta4 38 g3 Te4 39 Af3 Te6 40 A g2

Vaganian considera que la j ugada más fuerte de las blancas era 40


c4 ! , ganando más espacio y a la vez permitiendo que la torre penetre por
a3.

40 000 Te2 41 Ah3 c4

Las negras tratan d e impedir c4 de las blancas, aun a costa de perder


su propio peón. Una comparación entre los peones c, incluso antes de
esta j ugada, demuestra que el negro es más vulnerable porque las piezas
blancas son más activas.

42 Td4 Te3 43 Rf4! Tel 44 Txc4+ Rd6 45 Ag2 Tel 46 Td4+ Re6 47
Td3!

Después de la inmediata 47 c4, las negras podrían activar su torre


con 47 Tc3 ! Por consiguiente, las blancas protegen primero su tercera
o o .

fila y esperan el momento oportuno para avanzar el peón c.

47 000 Rf6 48 Af3 Tfl 49 c4 Tel'! !

Según Vaganian, en lugar de la textual se requería 49 Cf5 ! para


o o .

impedir el reagrupamiento blanco. Aun así, las negras están perdidas.

50 Td6+ Rn 51 A e2 Cf5 52 Td5 Rf6 53 Ad3 Cg7 54 Td6+ Ce6+ 55


Re4 Tdl 56 Re3 Te1 + 57 Rf2 Te5 58 Rf3

El equipo b lanco R + T+A está situado muy activamente y listo


para apretar las tuercas con 59 Ae4 y 60 Ad5 . Nótese que la torre n e ­
gra no puede d ej ar l a columna e ( p o r ej emplo, 58 Tc5 ) a causa d e 59
oo,

Axg6 !
F I N A LES C A S I S I M ÉT R I COS 111

S8 ... gS S9 A e4! Re7 60 TdS !

DIAGRAMA 47
8

7 •
6 Ij
5 � I , "
4 f'3l .t f'3l
3 <J;> f'3l
2
Vaganian-Mijalchishin
Después de 60 Td5!
a b e d e 9 h

Con el peón h constituido ahora en permanente debilidad, el cam­


bio de torres garantiza la victoria. El único cuidado que han de tener las
blancas es no quedarse con un peón de torre que corone en casilla con­
traria a la de su alfil.

6 0 . . . Rf6 61 R e 3 gxh4 6 2 gxh4 C e S 6 3 TxeS RxeS 6 4 A f3 ! Ca4 6S


AxhS Cb6 66 eS Cd7 67 e6 Rd6 68 Af3!

El rey negro está cerca de conseguir tablas tanto después de 68


cxd7? Rxd7 como de 6R Ae8? Rxc6 69 hS Rd6 70 Axd7 Re7 !

68 ... CeS 69 hS Cxe6 70 h6

y no 70 Axc6 ? ? Re7 L con tabl as.

70 ..• Ce7

Después de 70 . . . CeS las blancas cortan al caballo con 71 Ah5 !

71 Ae4! Negras rinden .


1 12 T E M A S ESTRATÉG ICOS DE LA A P E RTU R A A L F I N A L

(1 1) 8 Af4!: PARTIDA N° 7 - A. Miles - R. Vaganian, Londres, 1984

DIAG RAMA 48
8 I .t • .t I
7 , , " � ' A
6 �
5 ,
4 � �
3 � t¿)
2 � � � � �
Miles- Vaganian
: i> i. 1: Después de 8 Af4!
a b e d e 9 h

Dado que después de 8 Ae3 b6! el alfil blanco no tiene mucho que
hacer en e3, decide buscar otra importante diagonal en el centro. Desde
f4 el alfil controla eS, c7 y b8 Y si las negras j uegan . . . e6, el alfil controla­
rá entonces el punto d6. Vale la pena mencionar que en sus comentarios
a la partida precedente, disputada dos meses antes de ésta , Vaganian l1a­
ma la atención sobre la j ugada 8 Af4, calificándola con " ! ? " Aquí él mis­
mo tiene que enfrentarse a la j ugada.

8 ... g6? !
Este movimiento rutinario dará poco resultado. Pero no es más
atractiva 8 ... e6, por 9 Rc2 Ae7 1 0 Td l (Miles) y ¿cómo completarán
ahora las negras su desarrollo? Creo que el mej or plan de las negras co­
mienza con 8 . . . b6. En comparación con l as líneas derivadas de 8 Ae3,
las blancas han conseguido la ventaj a adicional de tener su alfil de dama
más activamente situado en f4 que en e3. Mi conclusión es que las pers­
pectivas negras de igualar, después de 8 Af4 ! , son escasísimas.
F I N A LES C A S I S I M ÉT R I COS 1 13

9 Rc2! Ag7 10 Tdl Ad7

Después de 1 0 . . . O-O 1 1 Ab5 las negras no tienen forma de comple­


tar su desarrollo.

11 Ac4! f6

Después d e 1 1 . . . Td8 ? ! las blancas no j uegan 1 2 Ac7 Tc8 1 3 Axf7+?


Rxf7 1 4 Txd7, debido a 14 ... Re6 15 Thd l Cd4+ ! , sino 1 2 Cg5 ! e6 1 3
Ad6 ! Incluso peor es 1 1 . . . Tf8? debido a 1 2 Td5 ! b6 1 3 Thd l ( 1 3 . . . Ae6
14 Ab5 ! ) .

12 Axf7+ Rxf7 13 Txd7 b6 14 Thdl

DIAGRAMA 49
8 I I
7 , ::t i . .... i
6 i lj j ,
5 j
4 � J.
3 � lb
2 fj � cJ¡; fj � fj
Miles- Vaganian
::t Después de 14 Thd 1
a b e d e 9 h

La ventaj a blanca es abrumadora: las torres con trolan la columna


abierta y una d e ellas se encuentra ya en séptima. El alfil blanco es ob­
viamente superior al negro, el flanco de dama negro está seriamente
comprometido y el rey blanco está situado en una posición ideal para
penetrar e n aquel flanco. Las blancas han conseguido la máxima ventaj a
posible de la apertura y no parece haber dudas acerca de su éxito.
1 14 TEMAS ESTRATÉG ICOS DE LA A P E RTURA A L F I N A L

14 ... Thd8 15 Txd8! Cxd8

Las negras no pueden j ugar 1 5 . . . Txd8? porque después de 1 6 Txd8 !


Cxd8 1 7 Rb3 b 5 1 8 a 4 a 6 1 9 axb5 ! axb5 2 0 c4 ! e l rey b l anco ganaría el
peón c5 y con él la partida. Después de la textual las blancas se convier­
ten en dueñas y señoras de la columna d y su rey penetra en la posición
negra.

16 Rb3! Af8 17 Rc4 e5 18 Ac1 t!

Una extraña y desafortunada retirada con la que las blancas pierden


un tiempo en relación con la normal 18 Ae3. La "clave " de la textual es
proteger el peón b, de forma que las blancas pueden responder a . . . b5
simplemente con Rxb5 . Pero esto no es importante en esta posición es­
pecífica.

18 ... Re6 19 Rb5 cn 20 Ra6 Cd6 21 Cd2 b5

Por supuesto, esto no sería posible si el alfil se encontrase en e3. Si


ahora 22 f3 las negras j uegan ... c4 ! y la estúpida posición del alfil de cl
,

queda de manifiesto. Por lo tanto, las blancas deben j ugar activamente y


esto permitirá a las n egras algunas chances prácticas en el flanco de rey,
donde cuentan con m ayoría de peones.

22 Cb3 Cxe4 23 f3 Ct2 24 Td2 c4 25 Txt2 cxb3 26 axb3 Ac5 27 Te2


b4 28 Ae3!

Con esta excelente j ugada las blancas restablecen su ventaj a deci­


siva. Dado que 28 . . . Axe3 ? ! daría paso a un final perdido de torres y
peones y que 28 . Tc8? permitiría 29 Rb7 ! , el alfil negro debe ceder
. .

terreno.

28 ... Ad6 29 Td2! f5 30 c4! Tc8

Las negras deben impedir 3 1 c5 . Las blancas ganan ahora con la


simple 3 1 Axa7 (Miles) o la igualmente simple 31 Rxa7 (Keene) . En lu­
gar de ello, sufren una trágica alucinación ...
31 e5?? Axe5 32 Te2

. . . omitiendo que l a proyectada 32 Rb7 falla por la sencilla 32 Axe3 ,


oO,

atacando la torre d2. Con la textua l las blancas esperan conseguir tablas
gracias al motivo de la clavada, pero no "clava " lo bastante.

32 .•. Rd6 33 Td2+ Re6 34 Te2 Rd5! 35 Rb7 Te6 36 Af2

El final de reyes y peones resultante de 36 Td2+ Ad4 37 Axd4 exd4


38 Txd4+ Rxd4 39 Rxc6 Re3 está ganado para las negras porque son
ahora las que cuentan con el rey más activo.

36 ... Tb6+ 37 Rxa7 Axf2 38 Txf2 Te6!

Con la torre negra detrás del peón pasado y su rey listo para apoyar,
e! final está fácilmente ganado para las negras.

39 Td2+ Re5 40 Te2+ Rd4 41 Te4+ Rd3 42 Txb4 e4 43 fxe4 fxe4 44


Tb6 Txb6. B l ancas rinden.
CUARTA PARTE

FINALES
RESULTANTES
DE LA ,

FORMACION
DEL ERIZO
F I N A LES R E S U LTANTES DE LA FO R M AC I Ó N D E L E R I ZO 1 19

Actualmente nos encontramos en la era científica del ajedrez. La


búsqueda de su verdad última es incesante y cond uce no sólo a nuevos
uescubrimientos sino también a la reevaluación de las opiniones forma­
das antes, en tiempos científicamente menos rigurosos. El resultado fun­
damental ha sido l a rehabilitación de numerosos sistemas de apertura
que en ocasiones fueron considerados inferiores. Ahora que podemos
entender en profundidad la teoría de un sistema y establecer el orden
apropiado de j ugadas para asegurar que la teoría no quede abortada an­
tes de ver la luz, el número de sistemas de aperturas que es posible j ugar
se ha incrementado de forma notable. É ste es uno de los factores que
más ha contribuido a la riqueza inherente al ajedrez de nuestros días.

Uno de esos importantes sistemas es la llamada formación del erizo.


Cincuenta años antes se la consideraba rematadamente pobre ; veinte
años antes seguía siendo reputada, como mínimo, de dudosa. Sin embar­
go, a partir de mediados de los años setenta se ha ido convirtiendo en un
arma fundamental para aquellos q ue con negras buscan un j uego diná­
mico, desequilibrado desde la misma apertura . La formación del erizo es
una formación sólo utilizada por las negras. Su característica estructura
queda reflej ada en el diagrama 5 1.
1 20 TEMAS ESTRATÉG ICOS DE LA APERTU R A AL FINAL

Las principales características d e la estructura son :

- El peón c negro ha sido cambiado por el peón d blanco.


- Ninguno de los peones negros ha avanzado más allá de la tercera fila.
- Incluso aunque los peones están retrasados, cubren todas las casillas
importantes de la posición negra. Esto h ace extremadamente difíci l
para las blancas llegar al campo negro.
- El peón blanco en c4 es parte inherente de la formación .
- Sin embargo, el peón e blanco puede estar, bien en e4 (como en el dia-
grama) , bien, aunque con menos frecuencia, en e2 o en e3.
- Las perspectivas temáticas de contraj uego para las negras se basan en
las rupturas ... b5/ ... d5, debidamente ejecutadas.

La formación del erizo puede resultar tanto de aperturas abiertas


como cerradas, aunque predominan claramente estas últimas. Ejemplos
importantes son:

En sistemas abiertos

Defensa Siciliana ,1 Variante Taimanov: 1 e4 c5 2 Cf3 Cc6 3 d4 cxd4


4 Cxd4 e6 5 Cb5 d6 6 c4 Cf6 7 C1c3 a6 8 Ca3 Ae7 9 Ae2 O-O 1 0 O-O b6.

En sistemas híbridos

Apertura Inglesa, Formación del Erizo, Variante del Fianchetto de


Dama: 1 c4 c5 2 Cf3 b6 3 d4 cxd4 4 Cxd4 Ab7 5 Cc3 Cf6 6 f3 d6 7 e4
Cbd7 8 Ae3 e6 9 Ae2 Ae7 10 Dd2 a6 1 1 O-O O-O.

(1) Es curioso que el autor incluya la Defensa Siciliana ( " l a reina de las apertu­
ras " ) entre los sistemas abiertos, aun cuando tal sistema se encuentre general­
mente catalogado dentro de los sistemas semiabiertos. (N. del T. ) .
FINALES R E S U LTA NTES DE LA FO R M AC I Ó N D E L E RIZO 121

E n sistemas cerrados

Apertura I nglesa , Formación del Erizo. Variante del DesarroIlo fle­


xibl e : 1 c4 cS 2 Cf3 Cf6 3 Cc3 e6 4 g3 b6 S Ag2 Ab7 6 o-o Ae7 7 d4 cxd4 8
Dxd4 d6 9 Td l a6 1 0 b3 Cbd7 .

Es esta última formación. con la posición flexible del caballo de da­


ma en d7, la que constituye el ej emplo teórico más importante y más po­
pular del erizo. El erizo implica un sistema basado en e l contrajuego. Por
consiguiente. redunda en general en interés de las negras conservar so­
bre el tablero la mayor cantidad de piezas posible -en particular, la da­
ma- a fin de que cuando se produzcan las chances de h i s negras de j ugar
. . . bS y/o . . . dS dispongan del suficiente poder para capitalizar tales rup­
turas. Por otra parte. la dama negra resulta ser un maravilloso defensor
de las casillas b6 y d6. Esto significa. i nversamente. que las blancas esta­
rían encantadas de en trar en un final . Por consiguiente. el riesgo de las
blancas de perder disminuye considerablemente. mientras que las opor­
tunidades de ganar no se atenúan.

Llegaremos a la primera posición critica . .i ugada por j ugada. como


sigue:

Apertura Inglesa, Formación del Erizo,


Variante del Desarrollo Flexible

1 e4 e5 2 Cf3 Cf6 3 Ce3 e6 4 g3 b6 5 Ag2 Ab7 6 O-O Ae7

Debido a que ambos bandos están j ugando una variante "no forza­
da". hay varios órdenes de j ugadas que pueden conducir a la misma po­
sición. Por ejemplo, he aquí dos casos -en tre otros muchos- que ilustran
lo dicho: 1 Cf3 cS 2 d4 Cf6 3 g3 b6 4 Ag2 Ab7 S O-O e6 6 Cc3 Ae7, o bien
1 c4 Cf6 2 Cc3 cS 3 Cf3 e6 4 g3 b6 S Ag2 Ab7 6 O-O Ae7.
1 22 TEMAS ESTRATÉGICOS DE LA A P ERTURA AL FINAL

7 d4

Dado que la formación negra es esencialmente correcta, las blancas


deben abrir la posición para explotar su implícita superioridad espacial.

7 000 cxd4 8 Dxd4

Como concepto estratégico, 8 Cxd4 es jugable, debido a que el cam­


bio de alfiles de casillas blancas opera en favor de las blancas, ya que tra­
dicionalmente el alfil de dama negro es el más activo. Sin embargo, en
este momento el plan no conduce a ventaj a alguna, ya que el Cd4 no
queda bien situado para la acción de las blancas a lo largo de la columna
d ni para inhibir l a ruptura temática de las negras . . . d5. Por otro lado,
con la dama blanca activamente situada en d4, las maniobras para cam­
biar alfiles a base de Cg5 o Cd2 son muy populares en las pri ncipales va­
riantes.

8 000 d6 9 Td1

Las blancas se aprestan a presionar sobre la columna d .

9 000 a6

Las negras se aseguran de que Cb5 no se convierta en amenaza.

10 b3

Las blancas están dispuestas a desarrollar el alfil de dama bien por


b2, o por a3 para amenazar el peón d negro.

10 000 Cbd7

Este desarrollo flexible no obstruye la gran diagonal del alfil de da­


ma, y las negras están l istas para contrarrestar Aa3 con 1 1 Cc5 .
'"

l l e4

É sta es la j ugada crucial y conduce a una posición crítica dentro del


universo del erizo. A un nivel, la textual es l a simplicidad misma: las
FINA LES R E S U LTA NTES DE LA FO R M AC i Ó N D E L E R I ZO 1 23

8 ! • • I DIAGRAMA 52

7 .t I¡ .t i "
6 , , " I¡
5

4 � fIJ �
3 � tD t{j �
2 � � � �
Apertura Inglesa, Formación
� � : <t> del Erizo, después de 1 1 e4
a b e d e 9 h

blancas establecen el máximo control centraL una vez instalados sus


peones c y e en la cuarta fi la. La dama blanca puede también retirarse
tranquilamente de su expuesta situación en d4, detrás del peón e. Sin
embargo, el avance de peón tiene un claro inconveniente: el peón queda
expuesto al ataque del alfil de dama negro y el radio de acción del alfil
de rey blanco queda reducido. Con todo, si los factores antes menciona­
dos fuesen todos .Ios que existiera n , la jugada sería simplemente una j u­
gada rutinaria, que no merecería mucha investigación.

Sin embargo, existe también una inesperada segunda clave. Pronto,


con un oportuno avance e4-e5 , las blancas cambiaréln su peón e por el
peón d negro en forma tal que colocan a las negras en esta situación :
bien continuar un medio j uego en una posición abierta en l a que las
blancas disponen de significativa ventaj a en desarrollo, bien permitir el
cambio de damas. Este cambio dará lugar a una posición característica
en los finales que se derivan de formaciones del erizo. Retiremos del
diagrama 52 ambas damas, así como el peón e blanco y el peón d negro,
y estaremos en el diagrama 53, lo que nos permitirá captar rápidamente
las características de tales finales.
1 24 TEMAS EST R ATÉGI COS DE LA A P E RT U R A AL F I N A L

I DIAGRAMA 53
8 I ce I
7 ..t tl J. i "
6 j , j lj
5

4 �
3 � � � �
2 � � � � Posición característica
en finales con la
l:t i. l:1 � formación del erizo
a b e d e 9 h

- Las blancas tienen mayoría en el flanco de dama (tres peones contra


dos). El peón b negro constituye una seria debilidad.
- El peón blanco de c4 concede a su bando ventaj a espacial.
- Las piezas menores de las blancas tienen posiciones más activas que
las negras.
- Las blancas a menudo consiguen el control de la columna d abierta.
- Las blancas habitualmente tienen su rey mejor situado.

Estos finales serán discutidos en detalle. No sólo son importantes en


lo que concierne a su variante principal. sino en relación con todos los fi­
nales del erizo. Por otra parte, los principios válidos para estos finales lo
son igualmente para todos los finales en los que una mayoría en el flanco
de dama constituye una superioridad espacial .

Volvamos a l d iagrama 52 e investiguemos l a s posibilidades razona­


bles de las negras con el beneficio de los últimos avances en teoría de
aperturas. Las j ugadas de las negras pueden dividirse en los grupos si­
guientes: i nfrecuentes y poco prometedores ( 1 1 . . . Ta7, 1 1 . CcS) , va­. .

riantes principales ( 11 . . O-O, 1 1 . Dc7, 1 1 . Db8), y la última concep­


. . . ..

ción ( 1 1 . Dc8) . Consideraremos todos y cada uno de ellos.


. .
FINA LES RESU LTA NTES DE LA FO R M ACiÓN D E L E R I ZO 1 25

(1) Infrecuentes y poco prometedores

(A) 11 .•. Ta7

Las negras retiran su torre de la diagonal h l -a8, defienden el alfil de


dama y sobreprotegen el caballo de dama. Sin embargo, esta j ugada no
se opone al plan estratégico blanco, por lo que puede calificarse de poco
prometedora.

12 Aa3! CeS 13 eS! Axt'3

El final resultante de 1 3 . . . dxe5 14 Dxd8+ Axd8 1 5 Axc5 bxc5 1 6


Cxe5 e s al menos t a n favorable para l a s blancas como l o s q u e discutire­
mos más adelante.

14 Axt'3 dxe5 15 Dxe5 Ced7 16 Axe7 Dxe7 17 De3 Te7 18 Ca4


Db4? !

La dama queda ahora confinada en la banda. Era necesario 1 8 . . . b5 ,


aunque a causa del debilitado flanco de dama negro, las blancas consi­
guen ventaj a después de 1 9 cxb5 axb5 20 Cc3 (o 20 Cb6) , o bien con l a
inmediata 1 9 Cb6.

19 a3 Da5 20 Td6! Re7 21 Td4!

La pobre situación de la dama negra y la insegura posición central


del rey negro conceden a las blancas una amplia ventaj a en el medio j ue­
go. Por ej emplo, 21 . . . b5 ? es refutada con 22 b4 ! Dxa4 23 Ad l . La parti­
da de referencia es Tiller-Lobron, Randers, 1 982.

(B) 11 .•. Cc5

Al atacar inmediatamente el peón e, las negras fuerzan su avance,


antes de que las blancas h ayan podido completar su desarrollo. Las po­
cas veces en que las negras han j ugado la textual han tenido resultados
satisfactorios. Sin embargo, su falta de popularidad significa que los
1 26 TEMAS ESTRAT É G I COS DE LA A PE RTU RA AL F I N A L

grandes maestros no confían en ella. Ahora podemos ver que el alfi l de


dama blanco a menudo está mej o r situado en el que en a3.

12 eS dxe5 13 DxeS

La captura temática . Poco puede esperarse del medio j uego después


de 1 3 CxeS: 1 3 .. . Dc7 1 4 Axb7 Dxb7 15 Ag5 O-O 1 6 b4 TadS 17 De3 Ccd7
1 8 Cxd7 Txd7 1 9 Txd7 Dxd7 20 Dxb6 Dd3 2 1 Tel D xc4 22 a3 h6 23 Ae3
Td8, con igua l dad, Rubinetti-Adorj á n , Interzonal de Toluca, 1 982.

13 •.• DeS

En lo que concierne a un potencial medio j uego, vale la pena seña­


lar que las blancas tienen un tiempo de más en compa ración con la va­
riante que resulta después de 1 1 ... Dc7 12 Aa3 Cc5 1 3 e5 dxe5 1 4 Dxe5
DcS. Al ca mbi a r las circun s tanci a s, el medio juego después de 1 4 Ab2 es
inocuo, tal y com o quedó demostrado en la partida Smej k al-Quinteros,
Novi Sad 1 982: 1 4 ... O-O 1 5 Td2 Te8 1 6 Tad 1 Ac6 1 7 De2 Ccd7 1 8 Ce5
CxeS 19 DxeS Axg2 20 Rxg2 Dc6+ 21 Rg l , con iguald a d , acordándose
tablas en la j ugada 27.

14 Af4!

DIAGRAMA 54
8 I • • I
7 J. J. , "
6 " " , � ,__ o

5 � ¡f
4 � �
3 � (¡j t:jJ �
2 � � � � Finales del erizo
B) 1 1 ... CeS
1:( :! � Después de 14 Af4!
a b c d e g h
F I N A LES R E S U LTA NTES DE LA FO R M ACIÓN D E L E R I ZO 1 27

Esto está en el espíritu de una temprana ruptura e4-e5. Las blancas


piensan seguir con 15 Dc7 ! y alcanzar el final característico, que comen­
taremos en detalle en las secciones subsiguientes.

(11) Continuaciones de la línea principal

(C) 1 1 ..• O-O

En todas las partidas de los primeros tiempos se j ugaba así. Después


de todo, en un erizo normal se trata de una j ugada flexible y sin defectos.
Pero en esta precisa posición las blancas pueden forzar un final favora­
ble con . . .

1 2 Aa3 CeS

Aunque las negras pueden parar este plan con 12 . . . e5? ! , el precio
es demasiado alto: la casilla d5 queda debilitada, l as negras renuncian
para siempre a la ruptura . . . d5, el peón d queda retrasado y el alfil de
rey encerrado. En l a partida G avrikov-Zesh kovsky, Campeonato de la
URSS, 1 98 1 , las blancas consiguieron una gran ventaj a después de 1 3
De3 Db8 1 4 Ce 1 Te8 1 5 Cc2 Cc5 1 6 Ab2 a5 1 7 Ca3 Tc8 1 8 De2 a4 1 9 b4
Ce6 20 Cab5 .

13 eS dxeS 14 Dxd8! Tfxd8 15 Cxe5 Axg2 16 Rxg2

DIAGRAMA 55
8 ! I ,;
7 .t i "
6 , ti l A¡
5 I¡ lb
4 �
3 J. 8 lb 8
2 � � <ii; 8 Finales del erizo
C) 1 1 . . . O-O
1 11 %1 Después de 16 Rxg2
a b e d e 9 h
1 28 T E M A S ESTRATÉ G I COS DE LA A PERT \J R A AL F I N A L

Esta posición de final también parece. a primera vista, que no es pe­


ligrosa, pero una corriente interminable de derrotas negras nos dice lo
contrario. También aquí el peón c4 concede a las blancas ventaj a espa­
cial en el centro y. de nuevo. el peón b6 negro es muy débil. Las blancas.
por supuesto, tienen mayoría en el centro. La suma de estos factores sig­
nifica que el flanco de dama negro es muy vulnerable. Esta vulnerabili­
dad se acentúa por la debilidad de c6, adonde puede saltar el caballo
blanco de e5 en el momento apropiado. Por otra parte y debido a sus
problemas en el flanco de dama, las negras a menudo tienen que ceder
el control de la columna d a las blancas. Las respuestas negras han sido
16 . . . Af8 Y 16 . . . Tdc8. respuestas ambas que consideraremos a lo largo
de partidas completas ilustrativas.

(1 ) 1 6 .•. At8: L. Ftacnik - Ambroz, Hradek Kralove, 1 98 1

E l alfil s e retira a una posición más segura. en vista de las amenazas


17 Cc6 y 17 Ca4. Sin embargo, las blancas cuentan ahora con un cambio
sorprendentemente fuerte.

17 Axc5! bxc5

La única forma de estabilizar temporalmente el flanco de dama. si


bien los peones quedan convertidos en una debilidad permanente. Peor
es 17 . . . Axc5 ? 1 8 Ca4 ! Rf8 1 9 b4 ! y las negras ya están perdidas:

a) 1 9 . . . Ad4 20 Cc6 Axa l 2 1 Cxd8 b5 22 Cb6 Tb8 23 c5 . con rápida


victoria en la partida de Firmian-Zivanovic, Smederevska Palanka. 1 98 1 :

b) 1 9 . Axb4 20 Cxb6 Ac3 21 Cxa8 Txa8 22 Cd7+ ! Cxd7 23 Tac l .


..

Greenfeld-Burger. B eersheba, 1 982 (l :0) en 47 j ugadas.

18 Ca4 Td6

Después de 1 8 . . Td4 1as blancas se asegurarían el dominio de la co­


.

lumna d con 1 9 Cc6 Txd l 20 Txd l TcS 21 Ce5 . En la partida l. l vanov­


Spraggett, Quebec, 198 1 , las negras j ugaron 18 . . . h5 para intentar preve­
nir que las blancas se expansionen en el flanco de rey. Las blancas esta-
f i N A LES R E S U LTANTES DE LA FOR M AC I Ó N D E L E R I ZO 1 29

blecieron un abrumador control de la columna d mediante 1 9 Cb6 Tab8


20 Ced7 Cxd7 2 1 Cxd7 Tbc8 22 Td3 Ae7 23 Tad1 y esto, j unto con la pie­
za menor más fuerte y las debilidades del flanco de dama negro, conduj o
a l a victoria en 4 3 jugadas.

19 Rf3!

Las blancas tienen una clara ventaja en el flanco de dama y el cen­


tro. Con esta j ugada se inicia un plan para ganar espacio en el flanco de
rey. Este tipo de estrategia es frecuente en el juego de los grandes maes­
tros y, debidamente ejecutada, concederá a las blancas la opción decisiva
de penetrar a lo largo y ancho de todo el tablero.

19 000 h5 20 h3 Ta7

Quizá las negras deberían centralizar su rey con 20 . . . Ae7, 21 . . . Rf8


y 22 . ReS.
..

21 g4! Te7 22 Re3 Ae7


Ftacnik considera mejor defensa 22 . . . Cd7 23 f4 hxg4 24 hxg4 f6,
pero las perspectivas de las negras siguen siendo penosas después de 25
Cg6 Tcc6 26 f5.

23 f4 hxg4 24 hxg4 CeS 25 Ce3!

Ahora que el caballo negro se ha visto obligado a abandonar el con­


trol de e4, el caballo de dama blanco se dirige a esa importante casilla.
Las negras, correctamente. tratan de contrarrestar la avalancha que se
les viene encima en el flanco de rey.

25 000 g5 ! ? 26 Ce4 gxf4+ 27 Rxf4

La estrategia blanca ha sido todo un éxito: este bando conserva la


mayoría en el flanco de dama, dispone de control en el centro y se ha ex·
pandido considerablemente en el flanco de rey. Si ahora 27 . . . Txd l 28
Txd l f6 29 Cg6 Rf7 30 Cxe7 Rxe7 31 Th l , las blancas están listas para in­
filtrarse en el flanco de rey. Por consiguiente, las negras tratan de com­
plicar las cosas con . . .
1 30 T E M A S EST R ATÉG I COS DE LA A P E RTU R A AL FINAL

DIAGRAMA 56
8 ,. •
7 I .4. ,
6 , I ,
5 , ttJ
4 � ttJ � �
3 �
2 t!J
Ftacnik-Ambroz
1 :ti: 1: Después de 2 7 Rxf4
a b e d e 9 h

27 ... Td4? ! 28 Cf3? !

Según Ftacnik , era decisivo 28 Txd4! cxd4 29 g5 ! El flanco de rey


negro está paralizado, el peón d no constituye amen aza alguna y los tres
peones blancos contra uno en el flanco de dama son ya moviliza bIes.

28 ... Txd l 29 Txdl Rg7?

De nuevo las negras quedan paralizadas. Era forzoso 29 . . . f6, Y des­


pués de 30 g5 ! f5 ! 31 Cf6+ Axf6! 32 gxf6 Rf7, las negras tienen algunas
posibilidades de d efenderse.

30 gS! aS 31 CeS

Con la amenaza 32 Td7 , por lo que las negras deben abrir el flanco
de rey.

31 ... fS 32 gxf6+ Cxf6 33 Tgl+ Rf8 34 Cg6+ Rt7 35 CeS+ Re8 36


Cxf6+ Axf6 37 Tg8+ Re7 38 Ta8

El j uego h a sido temático hasta el fin : las blancas han penetrado e n


el vulnerable fl anco de dama negro, a través d e l abierto flanco d e rey.
F I N A LES R E S U LTA NTES DE LA FO R M AC I Ó N D E L E R I Z O 131

38 ••• Ag7 3 9 Txa5 Ah6+ 40 Re4 A g7 4 1 Ta6. Negras rinden.

Las negras tienen un peón menos y subsisten las debilidades cS y e6.

(2) 16 ... Tdc8: K. pytel - W Kruszynski, Polonia 198 1

Las negras protegen c6 y. previniendo el cambio de torres. conser­


van la mayor can tidad de fuerzas defensoras posible sobre el tablero. Sin
embargo. los aspectos negativos son claros: el control de la columna d
está completamente en poder de las blancas y las negras no pueden te­
ner esperanzas de un j uego activo.

1 7 Ca4

También fuerte. dentro de las líneas de la partida Henley-Schneider,


es 1 7 Acl . seguido de 18 Ae3.

17 ... Tab8 1 8 Cxe5 bxe5 ? !

Esta permanente debilidad de peón debiera evitarse siempre que


sea posible. Por consiguiente. es mejor 18 ... Axc5 19 Axc5 Txc5 . En la
partida Despotovic-Jansa . Smederevo. 1 981 . las negras igualaron fácil­
mente después de 20 Cd7 Cxd7 21 Txd7 gS 22 Tad l b5 ! 23 Td8+ Txd8 24
Txd8+ Rg7 25 cxb5 axb5 26 Ta8 b4, acordándose las tablas. Pytel correc­
tamente indica que con la lógica 20 f4 ! las blancas mantienen cierta ven­
taj a . Si entonces 20 . . . b5 . 21 Td2 ! bxc4 22 bxc4 y l a ventaj a de espacio
puede consolidarse con el plan Tad l . Rf3 , Td6. g4. Sin embargo, mi opi­
nión es que la tarea defensiva de las negras sería. en este caso. considera­
blemente más fácil que en la partida.

1 9 Ab2! Tb7 20 Td3 R f8 2 1 Tad l R e 8 2 2 f4

Aprestándose para la expansión en el flanco de rey. Las negras ca­


recen de un plan defensivo consistente.

22 ... Tee7 23 A e3 Cg8 24 Aa5 Te8 25 g4! f6 26 Cf3 Ch6 27 h3 cn 28


Tel !
1 32 TEMAS ESTRATÉG I COS DE LA A P E RTU R A A L F I N A L

DIAG RAMA 57
8 I •
7 I ..t � ' i
6 , , ,
5 .i, ,
4 fj fj fj
3 � Il lb fj
2 fj si?
Pytel-Kruszynskí
: Después de 28 Te 1 !
a b e d e 9 h

Todo lo que tienen las blancas son factores positivos: espacio en


flanco de dama , centro y flanco de rey, torres activas, piezas menores
bien situadas. Como contrapartida , las negras no tienen sino problemas:
peones débiles a , c y e, torres y piezas menores pasivas. Aunque tales po­
siciones no están teóricamente ganadas para las blancas, en la práctica se
convierten , invariablemente, en pérdidas para las n egras, ya que cual­
quier descuido, cualquier .j ugada floj a completa la superioridad decisiva
de las blancas.

28 ... Tc6 29 Tde3 Rd7 30 Cd2 Ad8

El alfil blanco es más activo, cierto, pero después del cambio las ca­
sillas negras de este bando y los peones c5 y f6 serán aún más vulnera­
b les.

31 Axd8 Cxd8 32 Ce4 Re7 33 Td3! cn 34 Tedl g6? !

E ntregando en e l acto la casilla f6 a l a s blancas. Pero la defensa pa­


siva tampoco es muy útil, por ej emplo 34 . Tbc7 35 h4 ! h6 36 Rf2 Y las
..

blancas realizarán l a ruptura g5 . Sus torres podrán penetrar a renglón


seguido por l a colum n a g y quizá por la columna h .
FINA LES R E S U LTA NTES DE LA FO R M AC i Ó N D E L E R I ZO 1 33

35 g5! fxg5 36 fxg5 h6 37 h4 hxg5 38 hxg5 a5? !

En la esperanza de j ugar ... a4, que no es posible, por lo que el peón


será aquí más débil que en a6. Lo mejor ahora es 38 . . . Ta7.

3 9 TO ! C e 5 4 0 Th3 Td7 41 Th7+ R d 8 42 Tf8+ R e 7 43 Thh8

Pytel propone la más sencilla 43 Txd7+ Cxd7 44 Ta8 Rb6 45 Cc3, se­
guido de 46 Ca4+ y 47 Txa5 . La textual también es muy buena, ya que
las torres blancas y el caballo tendrán al rey negro en el punto de mira,
hasta que caiga una de las abundantes debilidades de la posición negra.
Entretan to, las desorganizadas fuerzas negras no pueden poner en mar­
cha n ada que se parezca remotamente a una ofensiva real.

43 .•. Rb6 44 Ta8 Td4 4 5 Thb8+ Re7 46 Te8+ R b 6 4 7 Tab8+ R a 7 48


Ta8+ Rb6 49 TebS+ Re7 50 Ce3 Td2+ 51 RO Tb6 52 Cb5+ Re6 53 TeS+
Rb7 54 Tf8 !

Con la amenaza 55 Ta7+ Rc6 56 Tc7++.

54 o• • C e 6 55 TaeS

La amenaza 56 Tf7+ Ra6 57 Ta8+ gana el peón e, en cuyo momento


la posición negra está lista para rendirse.

55 .•• Td7 56 Txe6 Ce7 57 Txb6+ Rxb6 58 Tf6+ Rb7 59 Re2 TdS 60
Te6 Td7 61 Ce3 RbS 62 Ce4 Te7 63 Te5. Negras rinden.

(D) 1 1 ... Dc7

Otra j ugada normal y flexible. Las negras j uegan inmediatamente


su dama a la mej or casilla. Este movimiento llamó la atención a medida
que se fueron h aciendo visibles las dificultades relacionadas con 1 1 . . 0- .

O, porque no sólo las negras entraban en un final incómodo, sino que en


ese final debían afrontar un problema específico: el hecho de que el rey
negro está mal situado en el enroque, ya que los puntos d7 y e7 son vul­
n erables y recentralizar al rey costaría demasiado tiempo.
1 34 TEMAS ESTRAT E G I C'OS DE LA A I' E RTU R A A L F I N A L

La textual permite a las negras una más amplia elección en cuanto a


formaciones de final. Con todo, la conclusión básica que rige a todos
ellos es siempre la misma: el final es muy incómodo para las negras.

12 Aa3 CeS 13 eS dxeS

Aquí 1 3 . . . Axf3 ? ! se replica con la intermedia 1 4 exd6 y, cuando


menos, las blancas dispondrán de un final muy superior.

14 DxeS

DIAGRAMA 58
8 I • I
7 .t • .4. " ,
6 i , i �
5 I¡ iV
4 t3l
3 � � ltJ ltJ t3l
2 � � i.. � Finales del erizo
O) 1 1 De l
J:1 J:t si?
. . .

Después de 1 4 Dxe5
a b e d e 9 h

Las opciones negras son pobres: o bien pierden un tiempo crítico


para luchar en un medio j uego dudoso, o bien tendrán que elegir entre
un par de alternativas para entrar en un final desagradable.

14 ... Te8

Con mucho, la j ugada más habitual. Si hay que entrar en un final, las
negras al menos habrán desarrollado su torre de dama y el rey sigue cen­
tralizado. Las alternativas son:

1) 14 Las blancas explotan su ventaj a en desarrollo para


... De8 ? !
abrir la posición, como sigue: 15 Ca4 ! ! Cfd7 (sólo son marginalmente
FINA LES R E S U LTA NTES DE LA FO R M ACIÓN D E L E R I ZO 1 35

mejores los finales que resultan de 1 5 . . . Ccd7 1 6 Db2 Axa3 17 Dxa3 b5


18 Cb2 Dc5 1 9 Dxc5 Cxc5 20 cxb5 axb5 2 1 Cd4 ! , o de 15 . . . Cxa4 1 6 Axe7
Rxe7 1 7 Dd6+ Re8 1 8 bxa4 Dc5 1 9 Dxc5 bxc5 20 Tab 1 ) 16 Dxg7 ! Af6 1 7
Dh6 Axa 1 (si 1 7 . . . Cxa4?, 1 8 Txd7 ! , ganando) 1 8 Cxc5 ! Cxc5 ( también
después de la ligeramente mejor 18 ... bxc5 1 9 Txa 1 , las blancas disponen
de compensación más que suficiente por la calidad: un buen peón más la
parej a de alfiles, mientras que el rey negro está inseguro en todas partes,
como demostró la partida Donchenko-Korsunsky, Bakú, 1 976) 1 9 Txa l
Dc7 2 0 Td l ! Td8 2 1 Te l ! Axf3 22 Axf3 Rd7 2 3 Ab2 Thg8 24 Ae5 ! Da7
25 Af6 Tde8 26 b4 Ca4 27 Dxh7 Tef8 28 De4! (1 :0), H . Olafsson-Kinder­
mann, Reykj avik, 1 982.

2) 14 000 Dxe5 1 5 Cxe5 Axg2 16 Rxg2 Tc8, y ahora en lugar de 1 7


Axc5 Txc5 1 8 f4 Tc7 ! 1 9 Td3 O-O 20 Tad l Tfc8, con aproximada igualdad,
Krnic-Stoica, Atenas, 1 98 1 , 17 Ac 1 !, seguido de 18 Ae3, mantiene la típi­
ca ventaj a .

1 5 Dxc7

É sta ha sido la continuación convencional. Sin embargo, de acuerdo


a la última teoría , el inmediato redespliegue del alfil de dama l imita las
posibilidades de las negras:

1 ) 15 Ab2 probablemente conduce a poca cosa. La partida M. Ivan­


ka-Browne, Las Vegas, 1 986, se declaró tablas después de 1 5 . . . h5 ! ? 1 6
h 3 Ac6 (Browne sugiere 1 6 . . . Axf3 1 7 Dxc7 Txc7 1 8 Axf3 h4, como otra
razonable posibilidad) 17 Dxc7 Txc7 18 Ce5 Axg2.

2) 15 Ac1 ! es el plan más perceptivo. Después de 15 . . . O-O? ! las


blancas, en la partida Kengis-Lhagvasuren, Moscú 11, 1 986, transpusie­
ron a nuestra favorable línea principal ( 1 5 Dxc7 Txc7 1 6 Ac1 O-O 17 Af4)
después de 1 6 D xc7 Txc7 17 Af4. El maestro internacional Kengis pro­
pone, como lo mejor para las negras, 1 5 . . . Dxe5 16 Cxe5 Axg2 17 Rxg2
Ccd7 ! 1 8 Cxd7 Cxd7 1 9 Ce4 Tc6 20 Af4, con una duradera e incluso cIa­
ra ventaj a para las blancas.

15 000 Txc7 1 6 Acl!


1 36 TEMAS ESTRATÉG I C O S DE LA A P E RTU R A A L F I N A L

DIAGRAMA 59
8 • I
7 .t I .1 " ,
6 4 1. i 4i
5 Ij
4 EJ
3 EJ ttJ ttJ EJ
2 EJ � i. � Finales del erizo
O) 1 1 De 7
: .i k! �
. . .

Después de 1 6 Ae 1 !
a b e d e 9 h

El alfil se ha replegado a su posición original para plantear presión


adicional sobre el centro y el flanco de dama negro. Esta posición y el
j uego que va a producirse reflej an las características de �stos finales, fa­
vorables a las blancas, tal y como se describieron después de I I e4. Las
dos principales respuestas de las negras ( 1 6 . . . Cfe4 y 1 6 . . . O-O) serán dis­
cutidas en sendos finales largos. En la partida 1. Ivanov-Browne, Ameri­
can Open, 1 98 1 , las negras decidieron proteger la casilla e5 con 16 . . .

Ccd7. Las blancas movilizaron entonces s u mayoría del flanco d e dama ,


como sigue: 1 7 Af4 Tc8 1 8 a4 ! Ab4 1 9 Ca2 Ac5 20 Ce5 ! Axg2 2 1 Rxg2
Cxe5 22 Axe5 Tg8 23 b4 ! Ae7 24 Tac 1 Cd7 25 Ad4 f6 26 Ae3 Tc7 27 b5
a5 28 Txd7 ! Txd7 29 Axb6, ganando, tras algunas complicaciones, en la
j ugada 40.

(1 ) 1 6 000 Cfe4: L. G utman - N. de Firmian , Lone Pine, 1 981

Las negras buscan en los cambios su salvación . Debidamente mane­


j ado, este concepto es la mejor baza de las negras para una eventual
igualdad .

17 Cxe4 A xe4
F I N A LES R ES U LTA NTES DE LA FO R M AC I Ó N D E L E R I ZO 1 37

Una fea clavada resulta de 1 7 . . . Cxe4? 1 8 Af4 Tc8 1 9 Cd2 ! ( 1 9 . . .


Cc5 2 0 b 4 Axg2 2 1 bxc5. seguido de 2 2 cxb6).

1 8 Af4 Te8 1 9 Ad6

Con una idea estratégica lógica: el cambio de alfiles facilitará la mo­


vilización blanca del flanco de dama. Sin embargo, las negras parecen
disponer de una secuencia táctica para contrarrestar el plan de las blan­
cas. Por consiguiente, 1 9 Ae5 ! se sugiere por sí sola y, después de 19 . f6, ..

20 Ad6.

19 ••• Tc6? !

No sólo cayendo demasiado d eprisa en los planes de las blancas, si­


no también descolocando la torre. Hay tres alternativas mejores:

1 ) 19 f6. Una inocua j ugada rutinaria . Con 20 Td2 las blancas


•..

mantienen l a pequeña ventaj a temática.

2) 19 Cd3. Las negras impiden cualquier incursión de la torre


...

blanca en d6, pero pese a todo las características favorables de la posi­


ción subsisten. La partida Gutman-Lj ubojevic, Interzonal de B iel, 1 985,
prosiguió: 20 Axe7 Rxe7 21 Cd4 Axg2 22 Rxg2 Ce5 (la posición activa
de las blancas les concede una pequeña ventaja también después de 22 . . .
Cc5 2 3 Rf3 Thd8 24 Re3) 2 3 Td2 Thd8 2 4 Tad l Re8 (impidiendo j aques
de caballo) 25 Rf l ! Cc6 26 Re2 Cxd4+ 27 Txd4 Txd4 28 Txd4 (la mayo­
ría del flanco de dama y una torre más activa -a pesar de esta considera­
ble simplificación- siguen dándole a las blancas una cómoda ventaj a ) 28
. . . Re7 29 Rd3 (29 h4 ! ? para retardar la movilización del flan co de rey
negro [G utman]) 29 . . . g5 Y ahora las blancas deben afrontar primero al
peón g negro con 30 h4! Y sólo después de 30 ... h6 emprender operacio­
nes en el flanco de dama , con 3 1 b4 (Gutman) . Entonces las negras de­
berán trabajar muy duro para conseguir una eventual igualdad.

3) 19 Af6! es la j ugada correcta, si se realiza como parte del plan


.•.

correcto después de la obligada 20 Ce5 . Obviamente malo es 20 . . . Ac2?


a causa de 21 Td4! La rutinaria 20 . . . Axg2 permite a las blancas la típica
ventaj a después de 2 1 Rxg2, tanto si las negras j uegan 21 . . . Axe5 22
1 38 TEMAS ESTRATÉG I CO S DE LA A P E RT U R A AL F I N A L

Axe5 f6 23 Ad6 Tc6 24 Td4 e5 25 Td5 , Ribli-Ambroz, B aile Herculane,


1 982 ( 1 :0, en 55 j ugadas), como si se deciden por la propuesta del gran
m aestro Kovacevic, 21 . Ce4 22 f4 Axe5 23 fxe5 f5 .
..

Lo correcto es sólo la inmediata 20 . . . Cb7 ! , que se j ugó por primera


vez en la partida Doj oian-Makarychev, U RSS, 1 983. Esto se confirmó en
la partida Andersson-Browne, Naestved 1 985: 21 f4 Cxd6 22 Txd6 Ae7 !
(la clave del orden de jugadas negras: 23 Txb6?? no es posible porque el
rey blanco sigue estando en g l ) 23 Tdd l Axg2 24 Rxg6 f6 25 Cf3 Ac5 26
Td3 Td8 27 Tad l . Tablas. La fuerza del alfil negro h ace improbable que
las blancas puedan movilizar su mayoría en el flanco de dama.

20 Axe7 Rxe7 21 b4! Ca4 22 CeS Axg2 23 Td7+ ! ReS

Igualmente malo es 23 . . . Rf6 24 f4 Tf8 25 Rxg2, etc.

24 Tad l !

Aquí podemos ver todas las ventajas características de las blancas:


control <!le la columna d, piezas m ás activas, mayoría en el flanco de da­
ma, r¡:: y �á� cómodo.

DIAGRAMA 60
8 • I
7 1:[ , , ,
6 , , I .&
5 lb
4 � 8 8
3 8
2 8 8 J. 8
Gutman-De Firmian
: � Después de 24 Tad 1 !
a b e d e 9 h
F I N A LES R ES U LTA NTES DE LA FO R M AC i Ó N D E L E R I ZO 139

2 4 . . . Te8 2 5 Rxg2 f6

U n ataque de mate resultaría de 25 . . . Tf8 26 Ta7 f6 27 Tdd7 ! Ahora


las blancas ganan material pesado.

26 Ce6! Txc6 27 Td8+ Rf7 28 Tld7+ Rg6 29 Txh8 Txe4 30 Tg8 Txb4
31 Tdxg7+ RfS 32 Txh7 eS 33 Th4. Negras rinden.

(2) 16 ... O-O: R. Henley - A. Schneider, Budapest, 1 98 1

Conectando torres y poniendo a l rey "en seguridad". La desventaj a


e s que e l rey negro y a no podrá proteger las casillas e 7 y d7.

17 Af4 Td7

La paradoja aquí es que por culpa del debilitado flanco de dama ne­
gro, los cambios no resultan, ya que las negras necesitan más defensores.
Por otra parte, tampoco 1 7 . . . Tcc8 es un lecho de rosas. Esto se produj o,
por transposición . en la partid a Kengis-Lhagvasuren . Moscú 1 1 . 1 986,
donde las blancas consiguieron una rotunda ventaj a después de 18 Ad6!
TfeS 19 Ce5 Axg2 20 Rxg2 Rf8 2 1 Td4 ! Cfd7 22 Cxd7+ Cxd7 23 Tad l .

1 8 CeS! Txd 1 + 1 9 Txdl Axg2 2 0 Rxg2 Te8 2 1 Ae3!

DIAGRAMA 61
8 I •
7 .1 " ,
6 ti ti , �
5 � t2J , -

4 8 -

3 � t2J .i 8
2 � � � �
Henley-Schneider
: Después de 2 1 Ae3!
a b e d e 9 h
1 40 TE M A S ESTRATÉG ICOS DE LA A P E RT U R A AL F I N A L

De nuevo todas las características de los finales del erizo están pre­
sentes aquí para las blancas: control de la columna d, piezas menores ac­
tivas, control espacial, fuerte presión sobre el peón b6, etc. Las negras
deberían ahora centralizar su rey mediante 2 1 . . . Rf8 Y 22 . . . Re8, espe­
rando oponer al caballo blanco de e5, . . . Cd7.

21 •.. Te7? ! 22 Ca4!

Una forma creativa de llegar al vulnerable peón negro de b6. Las


negras deben tomar, ya que 22 . . . Tb7? (o 22 . . . Cfd?? 23 Cxd7, etc. ) 23
Cxc5 bxc5 24 Cc6 Af8 25 Td8 Td7 26 Ta8 .

22 ..• Cxa4 2 3 bxa4 Ce4

El peón b negro está desahuciado, ya que 23 . . . Tb7? pierde por 24


Tb l Ad8 25 a5 ! b5 26 cxb5 Axa5 27 bxa6 ! Txb l 28 a7 ( H enley).

2 4 Axb6Te8 2 5 Tc1

Conforme al principio de que las torres deben situarse detrás de los


peones pasados. También es fuerte la activa 25 Td7.

25 ..• f6 26 Cd3 Ce5 27 Cxe5 Axe5 28 a5 Rt7 29 RO Re7 30 Re4


Te6?!

Jugar para concederle a las blancas un peón pasado en b6 es suici­


da. 30 . . . Rd7, seguido de 31 . . . Rc6, ofrecía algunas perspectivas de re­
sistencia.

3 1 Tbl ! Axb6? 3 2 axb6 Txe4+ 3 3 Rd3 Te8 3 4 a4! Rd6

Desesperado, pero el final de reyes y peones que resulta después


de 34 . . . a5 35 b7 Tb8 36 Rc4 Rd6 37 Tb6+ Rc7 38 Rb5 también está
perdido.

35 a5 Rc6
F I N A LES R E S U LTA NTES DE LA FO R M AC i Ó N D E L E R I ZO 141

El final de torres también está perdido, por supuesto, pero ¿por qué
e n trar en un final de reyes y peones desesperado?

36 Tc1+ Rb7 37 Txe8 Rxc8 38 Rd4 Rd8 39 ReS Rd7 40 h3 g6 41 h4!


Negras rinden.

El rey blanco está listo para una penetración decisiva, por ej emplo
4 1 . . h5 42 b7 Rc7 43 b8D+ Rxb8 44 Rb6 Ra8 45 Rxa6, seguido de una
.

marcha triunfal hacia e l flanco de rey.

(E) 1 1 ••. Db8

Una j ugada desafortunada, que las negras comenzaron a considerar


cuando las "normales", 1 1 . . O-O Y 1 1 . . Dc7, cosechaban malos resulta­
. .

dos. A largo plazo la dama está mal situada, porque las dos casillas natu­
rales para la torre de dama son b8 y c8 y la dama interfiere con ambas
posibilidades. El único propósito d e la jugada es intentar quitarle vene­
no al plan blanco 12 Aa3 Cc5 13 e5 , ya que en b8 la dama está menos ex­
puesta a molestos ataques o a cambios que en c7 o d8. Sin embargo, si­
gue estando expuesta y, por lo tanto, las blancas tienen todas las razones
para creer que obtendrán la ventaj a temática de apertura.

12 Aa3 CeS 13 eS dxeS

La 1 1 ." j ugada de las negras ha dado paso a continuaciones del tipo


"vencer o morir", como la importante alternativa 13 . . . Axf3 1 4 Axf3
dxe5. Las negras han ganado un peón y establecido una fuerte falange
central de peones. La posición crítica resulta de 15 A c6+ Rf8 16 De3
Ta 7. Ahora es demasiado lento 1 7 Ca4? ! Dc7 ! 18 Axc5 bxc5 19 Df3 g6 20
Td2 Rg7 y las blancas tienen menos que nada por su peón perdido, Vai­
ser-Ftacnik, Trnava, 1 983 (0: 1 . en 63 j ugadas) .

Sin embargo, la enérgica 1 7 b4 ! Ccd7 1 8 c5 ! subraya claramente e l


desafortunado y retrasado desarrollo de l a s negras.
1 42 TEMAS ESTRATÉG I COS DE LA A P E RTU R A AL F I N A L

DIAGRAMA 62
8 • • I
7 I � .l .l i .&
6 .& . � .& �
5 !J .&
4 !J
3 � ttJ 'i' !J Finales del erizo
2 !J !J !J E) 1 1 Db8
. . .

Posición de análisis
1 : 1:[ <iit después de 1 8 eS!
a b e d e 9 h

Las posibilidades de las negras son:

a) 1 8 . . . g6 1 9 Ca4 bxc5 20 D h6+ ! Rg8 2 1 bxc5 Df8 22 De3 Rg7 , y


hasta aquí la partida M aiorov-Andrionov, URSS, 1 983 . Según Andria­
nov, con 23 Tac1 ! las blancas habrían tenido compensación más que sufi­
ciente por el peón .

b) 1 8 . . . Dc7 ? ! 1 9 Axd7 Cxd7 20 Txd7 ! Dxd7 2 1 cxb6 Ta8 22 Td 1


Dc6 23 Ce4 f5 24 b5 ! ! Y las blancas ganaron con un ataque de mate, en la
partida Stempin-Ksieski, Polanica Zdroj , 1 983: 24 ... axb5 25 Axe7+
Rxe7 26 Dg5+ Rf7 27 Cd6+ Rf8 28 b7 Tb8 29 Cc8 ! Rf7 30 De7+ Rg6 3 1
Td6 Dc1 + 3 2 Rg2 Dc4 3 3 Txe6+ Rh5 3 4 Txe5 Dc6+ 3 5 Rh3 Df6 3 6 g4+ Y
l as negras se rindieron .

c) 1 8 . . . h5 1 9 Axd7 ! Cxd7 20 Ce4 h4 2 1 Td2 hxg3 22 h xg3 bxc5 ? (era


necesario 22 . . . Cf6 y las blancas quedaban mej or después de 23 cxb6
[Lysenko] ) 23 bxc5 Cf6 24 c6 ! Cxe4 25 Tb2 ! Y las blancas ganaron rápi­
damente en la partida Lysenko-Kamshonkov, U RSS, 1 984.

d) 18 . . . b5. El peón pasado e, protegido, es una fantástica compen­


sación por el peón menos y las blancas pueden comenzar a reagrupar
con éxito sus fuerzas, empezando por 19 Ab2.
F I N A LES R E S U LTA NTES DE LA FO R M AC i Ó N D E L E R IZO 1 43

Mi conclusión es que 1 3 . . . Axf3 ? ! es dudosa, si las blancas j uegan


con energía.

14 DxeS

DIAGRAMA 63
8 l . e I
7 .t A ' "
6 , , , I¡
5 I¡ fH -
4 �
3
.t � t¿j t¿j �
2 � � i. 8 Finales del erizo
E) 1 1 . . . Db8
: :L � Después de 14 Dxe5
a b c d e g h

Las negras disponen ahora de las siguientes opciones:

1 ) 14 ... DeS ? ! Para esta j ugada inferior, véase el comentario des-


pués de 1 1 . . . Dc7 1 2 Aa3 Cc5 13 eS dxe5 14 Dxe5 .

2) 14 ... Axf3? ! Una propuesta de 1 981 de Krnic, quien estimaba que


el final resultante era igualado. Esto es sintomático de las primeras su­
bestimaciones en lo que concierne a las perspectivas de las blancas en el
final. Las blancas, de hecho, consiguen clara ventaj a después de 15
Dxb8+ Txb8 1 6 Axf3 O-O 1 7 Ca4 Tfc8 1 8 Cxc5 Axc5 (o bien 1 8 . . . bxc5 19
Ab2 aS 20 Ac3 a4 2 1 bxa4) 19 Axc5 (o bien 1 9 Ab2 0 19 Ac1 Y las blan­
cas tienen un hermoso final de dos alfiles) 19 ... Txc5 20 Td4 b5 21 Tad 1
y e l control d e l a columna d y la mayoría d e l flanco d e dama conceden a
las blancas la temática y agradable ventaj a de apertura.

Las dos j ugadas que confieren a 1 1 . . . Db8 un significado indepen­


diente son 14 . .. Da7 y 14 . . . Ccd7. Cada una de ellas será cubierta con
una partid a ilustrativa.
1 44 T E M A S ESTRAT É G I COS DE LA A P E RTU R A AL F I N A L

(3) 14 ... Oa7: Z. Ribli - A. Sokolov, Lugano 1 985

Las negras rehúsan el cambio de damas y esperan incorporar la su­


ya al juego vía a8. Esta muy interesante idea se empleó por primera vez
en la partida Tukmakov-Psaj is, Campeonato de la U RSS, 1 983.

15 Ca4!

Para explotar su ventaja en desarrollo y la momentánea colocación


pasiva de la dama negra. las blancas deben presionar rápidamente para
poder conseguir un tipo de ventaj a más duradera. Sin embargo. la tex­
tual no es tan fuerte aquí como lo era contra 14 . . . Dc8, porque el peón b
negro está ahora protegido. El propósito estratégico primordial de 15
Ca4 es dej ar a las negras con un flanco de dama permanentemente debi­
litado. es decir. con peones aislados.

En lugar de la textual, 1 5 Ab2 resultó ser inocua en la partida Tuk­


makov-Psaj is. Después de 1 5 . . . Tc8 16 De2 Da8 ! 1 7 Ce 1 A xg2 1 8 Cxg2
O-O 19 Cf4 h6, las negras consiguieron igualar.

15 ... TeS

Hay muchas alternativas. pero ninguna totalmente satisfactoria:

a) 15 . . O-O 16 Cxc5 Axc5 ( 1 6 ... bxc5 seria similar a nuestra partida )


.

1 7 Axc5 bxc5 1 8 Ce l ! y l a s blancas comenzarán a presionar sobre el flan­


co de dama negro con Cd3, seguido quizá de Cb2 y Ca4 (Ftacnik ) . Por
otra parte. el cambio de a lfiles de casillas negras ha dej ado débiles a es­
tos cuadros en el campo negro. El resultado de ello es que las blancas
tienen una cómoda ventaja.

b) 1 5 . . . Cfd7 16 Dxg7 ! Af6 17 Dh6 Y las blancas tendrán una mara­


villosa compensación por la calidad, como demostró la partida H. Olafs­
son-Kindermann, antes comentada.

c) 1 5 ... Ccd7 1 6 Db2 Axa3 1 7 Dxa3 Cc5 1 8 Td6, con clara ventaj a de
las blancas (Langeweg) .
F I N A LES R E S U LTA NTES DE LA FO R M A C I Ó N D E L E R IZO 1 45

d) 1 5 . .. Cxa4? 1 6 Axe7 Rxe7 1 7 Dc7+ Re8 1 8 CeS ! Axg2 1 9 TdH+ Y


las blancas ganan.

1 6 Cxc5 bxc5

Debido a que el rey negro no está enrocado, es peor 16 . . . AxcS 1 7


Axc5 Txc5 , porque sigue 1 8 Dd6. Después d e l a textual, n o obstante, las
blancas se quedan con un alfil de casillas negras muy superior.

17 Ab2 Ac6 IS Td3 O-O 19 Tad l

DIAGRAMA 64
8 I i .
7 • .t i "
6 , J. ' 1) -
5 , 'iV
4 �
3 � 11 tfj �
2
� J.. � � �
Ribli-Sokolov
l:! st Después de 19 Tad1
a b c d e 9 h

Obsérvese cómo en el medio j uego -una vez que las negras han per­
dido tiempo con la maniobra 1 1 . . . Db8 Y 14 . . . Da7- las blancas también
consiguen dominar la columna d. Esto j unto con otras ventaj as (dama
más activa, alfil de casillas negras superior, peones negros aislados en el
flanco de dama) concede a las blancas una clara y cómoda ventaja.

19 ... TfdS 2 0 TxdS+ AxdS ? !


En e l fin al resultante tras 20 . . . Txd8 21 TxdS+ AxdS las blancas si­
guen con la dama dominante y las demás ventaj as temáticas de este fi­
nal. Con todo, las negras dispondrían de mej ores chances defensivas.
1 46 TEMAS EST R AT É G I COS DE LA A P E RTU R A AL F I N A L

21 Cg5 !

Una bien conocida estrategia de las blancas en e l erizo: la mejor pie­


za negra, su alfil dama, se cambia y el caballo blanco podrá instalarse en
la excelente casilla e4.

21 . . . Axg2 2 2 Rxg2 A e 7 2 3 f3 Dc7? !

Las negras tratan de atenuar la presión, pero un mal final rara vez
es el mejor remedio. Mejores chances prácticas permite 23 . .. Ob7.

24 Ce4! Dxe5 25 Axe5 Cxe4 26 fxe4

La ventaj a ganadora de las blancas radica en su alfi l superior, los


peones aislados negros del flanco de dama y el control de la columna d.
Las negras no pueden permitirse cuestionar ese control con 26 ... Td8? a
causa de 27 Txd8+ Axd8 28 Ad6 Ab6 29 b4, que resulta decisivo.

26 ... f6 27 Td7! fxe5

Buscando contraj uego a base de activar la torre. Tanto 26 . .. Af8 co­


mo 26 . . . Rf8 pierden por 27 Ad6 !

28 Txe7 Td8 29 Txe6 Td2+ 30 Rh3 Txa2 31 Txe5 Tb2 32 Txc5

DIAGRAMA 65
8 •
7 "
6 .&
5 1:
4 8
3 8 8 �
2 I 8
Ribli-Sokolov
Después de 32 TxcS
a b e d e 9 h
FINALES R E S U LTANTES DE LA FO R M AC I Ó N D E L E R I ZO 1 47

A las blancas no les importa conceder a las negras un peón pasado,


porque éste no constituye amenaza y. lo que es más importante. ahora el
rey blanco se activará.

32 ••• Txb3 33 Rg4! Tb7 34 Rf5! Rt7 35 Ta5 Tb6 36 Re5 Re7 37 e5
Th6 3S Ta2

Tampoco hay nada malo con 38 h4.

3S .•• a5 3 9 Txa5 Th5+ 4 0 R d 4 Txh2 4 1 Ta7+ Rf6 42 e 5 + Re6

El peón c corona después de 42 . . Rg6 43 c6.


.

43 Txg7 Td2+ 44 Re4 h5 45 Rb5 Td3 46 e6

Más sencillo es 46 Tg5 . En su prisa por ganar. Ribli estaba j ugando


muy rápidamente.

46 ••• Rxe5 47 e7 Te3 48 Rb6 Tb3+ 49 Re6 Te3+ 50 Rd7 Td3+ 51 ReS
Tc3 52 RdS Rf6 53 Td7. Negras rinden.

(4) 14 .•. Ccd7: J. Nogueiras - VII. Browne, Interzonal de Taxco, 1 985

Las negras acceden a entrar en un final en el que disponen de algu­


nos pequeños triunfos: 1 ) la torre dama protegerá. desde b8, al alfil de
dama y puede. eventualmente. apoyar el avance . . . b5. y 2) si las blancas
j uegan Axe7. el rey negro quedará muy bien centralizado en e7, dej ando
además conectadas a las torres.

15 DxbS+ TxbS

Aunque las n egras han conseguido un final razonablemente satis­


factorio. las blancas siguen conservando dos de sus características venta­
j as: mayoría en el flanco de dama y control de la columna d. Por lo tanto,
las blancas deben esperar que la superioridad se incremente. Es eviden­
te que su primera decisión debe contestar a la pregunta: ¿qué hacer con
1 48 TEM AS ESTRATÉGICOS DE LA A P E RTU R A AL FINAL

DIAGRAMA 66
8 I • I
7 .t Ij .t " ,
6 , , ' Ij
5

4 A
3 i. A tD !h A
2 A A � �
Nogueiras-Browne
: 1:1 si;> Después de 15 . . . Txb8
a b c d e g h

el alfil de dama? Como antes se indicó, 1 6 Axe7 es inocuo. Pero ¿debe


j ugarse 1 6 Ad6 o debe retirarse con 16 Ab2 0 1 6 Ac1 ?

16 Ac1 !

Las blancas nada consiguen con 1 6 Ad6 Axd6! 1 7 Txd6 Re7 1 8


Tad l , debido a 1 8 . . . bS ! , Trosclair-Gheorghiu, Nueva York, 1 984. Por su­
puesto, 16 Ab2 es buena y después de 1 6 . . . O-O, como en la partida Med­
nis-Carlier, Ramsgate, 1 984, las blancas pueden conservar una pequeña
ventaj a si, en lugar de 17 Ce2, juegan la más temática 17 Cd4 ! Sin em­
bargo, la del texto tiene una sofisticada clave.

16 000 TeS

Después de la " normal" 1 6 . . . O-O? ! , las blancas consiguen un favora­


ble cambio de piezas con 17 Af4 Tbd8 ( 1 8 CeS ! es aún más fuerte, des­
pués de 1 7 '" Tbc8? ! ) 18 CeS ! , que conduce a los característicos finales
antes explorados.

Después de la textual l as negras amenazan 17 ... bS.

17 Ab2!
FINALES R ES U LTA NTES DE LA FORM ACIÓN D E L E R I ZO 1 49

Sólo ahora con la paradój ica maniobra 1 6 Ac1/1 7 Ab2 las blancas
han forzado a las negras a situar su torre dama donde h abrían preferido
tener su torre de rey. El resultado es que las blancas continúan con un fi­
nal agradablemente favorable.

17 •.• Te7

A fin de proteger tanto el alfil de dama como el caballo de dama. La


inmediata 1 7 . . . O-O? ! es inferior. a causa de 1 8 Ce5 ! Dos razonables al­
ternativas a l a textual son: a) 1 7 ... h5. Kiril Georgiev-Ftacnik, Wij k aan
Zee, 1 985, donde las blancas deberían jugar 18 h3 ! y l uego continuar co­
mo en la partida con 1 9 Cd4, y b ) 17 . Tg8 ! ? , una idea interesante que
..

se j ugó por primera vez en la partida Pelts-Browne, Nueva York, 1 985 .


El mej or emplazamiento para el rey negro es en el centro, aunque la to­
rre de rey debe ser desarrollada. En la partida las blancas invirtieron
una serie de j ugadas en pérdidas de tiempo, empezando con 18 Ce2, pa­
ra acabar perdiendo en la j ugada 39. Teniendo en cuenta que el rey ne­
gro debe permanecer en el centro, una línea recomendable para l as
blancas es 1 8 Td2 g5 1 9 Te l ! g4 20 Ce5 Axg2 21 Rxg2. El gran maestro
Browne califica a esta posición de confusa pero a mí me parece ligera
aunque claramente favorable a las blancas. que tienen un armónico de­
sarrollo, la mayoría en el flanco de dama y dominio en el centro, mien­
tras que las negras tienen debilidades en ambos flancos.

18 Cd4!

Para cambiar el buen alfil de dama de las negras por el impotente


alfil de rey, a la vez que generando algunas debilidades en las casillas
blancas del flanco de dama.

18 ... Axg2 19 Rxg2 CeS 20 Tac1 O-O 21 Cf3!

Una vez conseguido el cambio de alfiles de casillas blancas. las blan­


cas regresan a su obj etivo temático central de establecer un control so­
bre e5.

21 . . . Ccd7 2 2 C e 2 Tfe8 2 3 CeS Cxe5 2 4 AxeS Te6 2 5 h3


150 T E MAS ESTRATÉG ICOS D E LA APE RTU R A A L FINA L

Previniendo cualquier salto a g4 de caballo. Más tarde Nogueiras


propuso la siguiente y excelente maniobra temática : 2S A b2 ! , seguido de
Cd4, Cf3 y CeS . El control central d e las blancas y la mayoría del flanco
de dama les concede una muy sabrosa ventaja.

2 5 ... h6 26 Af4

El alfil está mej or situado en b2.

26 ... Aa3 ? !

Las negras creen que las blancas han omitido la elemental secuencia
táctica que sigue. Lo correcto es la defensa temática 26 Rf8, seguido o o .

de 27 Re8. o o .

27 Tc3!

Tentando a las negras.

27 ... b5? !

27 o o . Ae7 seguido de
, o o . Rf8 y o o . Re8 era lo correcto.

28 cxb5!

DIAGRAMA 67
8 I •
7 , i
6 .& I .& I¡ ,
5 �
4
J..
3 .t � : 8 �
2 � t¿j � <Jt
Nogueiras-Browne
: Después de 28 cxb5!
a b e d e 9 h
FINALES R E S U LTA NTES DE LA FO R M AC I Ó N D E L E R I ZO 151

i Vaya u n shock para las negras ! Las blancas juegan algo "inj ugable "
Ahora e s fácil ver que 2 8 . . . Txc3? 2 9 Cxc3 Txc3 permite a las blancas l a
devastadora 3 0 b 6 ! Por consiguiente, las negras deben r ecapturar, pero
entonces el peón b se convierte en una debilidad crónica.

28 000 axb5 29 Txe6 Txe6 30 Td8+ Rh7 31 Cd4 Tb6?

Esta pasiva j ugada permite una refutación instructiva . Era necesa­


rio 31 . . . TcS , cuando el mej or j uego para ambos bandos probablemente
sea esta secuencia: 32 Ad6 TdS 33 CxbS TxbS 34 Axa3 Ta5 35 Ab2 ! Txa2
36 Axf6 gxf6 37 b4. Un final de este tipo concede a las blancas razona­
bles chances ganadoras, porque las negras tienen un hándicap con los
peones doblados. No sólo son vulnerables esos peones, sino que también
le resultará más difícil a l as negras crear peones pasados en el flanco de
rey.

32 Tb8! Txb8 33 Axb8 b4 34 Ce2!

Las negras siguen cuesta abaj o debido a la vulnerabilidad del peón


b, m agnificada por la torpe situación del alfil. Si pudiésemos volver a si­
tuar el alfil en e7, las chances n egras de conseguir tablas serían mucho
mejores.

34 000 Ce4

34 . . . Cd5 falla por 35 Ad6, seguido de Rfl , Re ! , Rd2, ya que la


eventual . . . Cc3 siempre se replicaría con Axb4.

35 Ae5! f6 36 f3 Ce5 37 Ad6 Cd3 38 Cxa3 bxa3 39 Axa3 h5 40 b4

Las blancas deciden jugar tácticamente. 40 Rfl es la forma "segura"


de ganar.

40 000 Cel+ 41 Rf2 Cc2 42 h50 Negras rinden.


1 52 TEMAS ESTRATÉGI COS DE LA A P E KTU K A AL H N A L

(111) Ú ltimo comentario

(F) 1 1 000 Dc8!?

DIAGRAMA 68
8 I 'ir ., 1
7 .t Ij .t A ' A
6 , , " Ij
5

4 � fif �
3 � t¡j tf:j �
2 � � i, �
Finales del erizo
1: i, 1: cit F) 1 1 . . . Dc8!?
a b e d e 9 h

É sta es una j ugada absolutamente "estúpida" si l a evaluamos ba­


sándonos en cualquier tipo de lógica a largo plazo. La dama se despla­
za a una casilla en la que no tiene futuro en absoluto y, por si eso fuera
poco, quita la casilla cS a una torre, i n terponiéndose en e l camino de
ambas torres. Pero lo cierto es que l a dama tendrá que mover de nuevo
y pronto.

Sin embargo, hay momentos en que la diosa del aj edrez ha plantea­


do sus necesidades a corto plazo, en lugar de a largo plazo. La textual
-descubierta por el "elegante" método de investigación que consiste en
"j uzgar" y "equivocarse"- consigue perfectamente un obj etivo a corto
plazo: impide la variante q ue hemos estado discutiendo. Si ahora 12 Aa3
Cc5 1 3 e5 dxe5 14 Dxe5 ?? (es necesario 14 Cxe5 , con igualdad) , las ne­
gras ganarían con 1 4 .. . Ccd7 porque la dama blanca no puede retirarse a
b2 n i cambiarse por la negra. Es verdad que esta maniobra preventiva
les cuesta a las negras todo un tiempo de desarrollo. Pero años de expe­
riencia con el erizo han demostrado que mientras que las negras puedan
permanecer dentro de las púas del erizo, una pérdida de tiempo es so-
F I N A LES R E S U LTANTES DE LA FO R M ACiÓN D E L E R I ZO 1 53

portable. É sa es l a situación aquí. Las blancas no pueden conseguir un


final con cómoda ventaja, sino que deben permanecer e n un medio j ue­
go normal del erizo. Basándonos en principios generales, seguro que el
medio juego será superior para las blancas, pero las negras han conse­
guido retener las perspectivas dinámicas inherentes al medio j u e go del
erizo.

Comentaremos ahora un medio juego de este tipo, disputado por


dos de los mej ores jugado r es m u ndiales.

A. Karpov - Z. Ribli, Olimpiada de Dubai, 1 986

12 Ab2 O-O 13 Cd2

Karpov inmediatamente retrocede con su caballo de rey para incre­


mentar el radio de acción del alfil de rey. En la partida Mednis-Hein­
buch. Amsterdam, 1 987, las blancas pri m ero operaron en el flanco de
dama con 1 3 Tac 1 Td8 14 De3 Dc7 1 5 h3 Tac8 16 Aa3 Af8 y a continua­
ción activaron el caballo de rey con 17 Cd4. La s u perioridad espacial de
las blancas es positiva, pero en medios j u egos de este tipo resulta muy
difícil l 1e gar a l a posición negra.

13 ••• Dc7 14 Tac1 Tac8 15 h3 Tfe8 16 a3 Db8 17 b4 Ted8 18 De3 Aa8


19 De2

Tanto Karpo v como Ribli comentaron esta partida de forma inde­


pendiente y resulta muy interesante contrastar sus evaluaciones: a todo
lo largo del j uego Karpov da una evaluación mayor de la posición blanca
de lo que lo h ace Ribli Por ej em plo aquí Karpov indica una pequeña
. ,

ventaj a blanca, mi entras que Ribli estima l a pos ición como igualada .

Creo que la de Karpov es la evaluación más correcta, pero la cuestión


principal en este tipo de medio j uego si gue siendo la misma: ¿cómo con­
seguirán las blancas e x plota r su ventaj a de espa c io?

19 ••• Ce8 2 0 cn A b 7 21 R h 2 Cef6 2 2 C d 2 Ce8 2 3 Te l A a8 2 4 Cb3


1 54 TEMAS ESTRATÉ G I COS DE LA APERTURA AL FINAL

A g5 25 Te2 Te7 26 f4 Af6 27 Tec1 Tde8


Las negras no podrán hacer nada en la columna c y, por consiguien­
te, deberían haberse decantado por l a más flexible 27 ... Tcc8.

DIAGRAMA 69
8 • I I¡ •
7 .t l � , , ti
6 , .1 ti ,
5

4 8 /}..¡ /}..¡ /}..¡


3 /}..¡ lD 'IV /}..¡ �
2 : i.. <i;>
Karpov-Ribli
lt lD Después de 3 1 Cd1
a b e d e 9 h

28 Cd1 Ab7 29 Dd3 Axb2 30 Cxb2 Da8 31 Cd1


Con su profunda comprensión del j uego posicional, Karpov ha he­
cho algún progreso: el peón f se ha avanzado con seguridad a f4 y el
cambio de alfiles de casillas negras h a convertido en más vulnerable aún
al peón d6. Con todo, si las negras mantienen el statll quo con 3 1 . . Td8 ,
.

seguido d e 3 2 . . . Tcc8, resultará m u y difícil para las blancas realizar nue­


vos progresos. En lugar de ello, Ribli se aventura a un debilitamiento
suicida de su flanco de dama.

31 ... a5'!? 32 Cd4 Td8 33 Cb5 Tee8 34 Cde3 Db8 35 Td1 Cdf6 36
Ted2 h6 37 De2 Aa8 38 Rg1

En apuros de tiempo por la inminencia del control en la j ugada 40,


Karpov repite posiciones. Según Ribli , era muy fuerte 38 bxa5 bxa5 39
Tb2.
F I N A LES R ES U LTANTES DE LA FO R M ACiÓN D E L E R I ZO 155

38 •.. A e 6 39 Rh2 e 5 40 f5 D a 8 41 g4!


Con las piezas negras atadas a la defensa del peón d, las b la nl:as I H I '
paran u n avance decisivo e n el flanco d e rey.

41 ... Db8 42 h4? !

El desarrollo de las piezas blancas no está debidamente u lt i m a d o


para j ustificar este avance. Karpov sugiere la preparatoria 4 2 A IJ 1 1 . 1 .'
Rg2, como lo correcto.

42 ••• Db7!

Las negras pueden activar su dama porque después de 43 ( 'xd(1


Cxd6 44 Txd6 Txd6 45 Txd6 De7 46 Ddl disponen de 46 . . . Cxg4+ !

43 AO De7 44 Rg3?!

y ahora la casilla correcta es 44 Rg2 ! (Ribl i ) .

44 .•• axb4 45 axb4 d5! 4 6 cxd5 Axb5 47 Cxb5 Dxb4?

Según Ribli, lo correcto es 47 . . Cd6 ! , con lo que las negras tendría n


.

buenas chances de realizar un bloqueo eficiente.

48 g5 hxg5?

Abrir la columna h es un error defensivo temático. Era obligator i o


4 8 . . . eh7. Ahora las blancas irrumpen con mucha fuerza.

49 hxg5 C h 7 5 0 d6 ! Te5 51 Tb2! Dc4 5 2 Dh2! Txb5 53 Dxh7+ ! Rxh7


54 Th2+ Rg8 55 Tdh1 f6 56 Th8+. Negras rinden.