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Ideas y pensadores en el siglo XIX

Una de las ideologías que más fuerza cobró tras la Revolución Francesa es el
liberalismo. Las principales ideas que sostuvo ya habían surgido en el siglo XVII y
el siglo XVIII en Inglaterra con autores como John Locke y Adam Smith,
representantes de la burguesía de su país. Lo fundamental para éstos fue el
concepto de libertad, que implicó las libertades y derechos individuales como así
también el librecambismo (es decir, el comercio regulado por la oferta y la
demanda). Para los liberales, el Estado sólo debía encargarse de garantizar los
derechos y libertades sin intervenir en la economía. Si bien el principio de igualdad
de los hombres fue una idea fundamental, durante muchos años los liberales
plantearon un voto censitario o restringido para la elección de representantes, o
sea, que solo podían votar aquellos que cumplían con requisitos económicos o de
instrucción.
Otra ideología que nace tras la caída de Napoleón como reacción a las ideas
iluministas es el romanticismo. Si bien seguían basándose en las ideas de libertad
plena, ésta debía basarse en la creatividad y en los impulsos relacionados con
sentimientos profundos como la rebeldía, lo irracional, la nación, la pertenencia a
un pueblo, resistiendo cualquier tipo de imposición extranjera tanto desde lo
político como desde las ideas. Los representantes de este movimiento (Goethe,
Shelley, Byron, Victor Hugo, Bécquer) destacaban en sus obras las figuras de
héroes de sus países evocando a un pasado glorioso perdido por los avances de
la doble revolución (Revolución Francesa y Revolución Industrial).
Un fenómeno particular dentro de la mentalidad de la época fue el nacionalismo.
Éste tiene raíces muy antiguas dentro de Europa pero fue en este siglo donde la
idea de nación empezó a identificarse con elementos culturales de determinados
territorios, en particular la lengua que unificaba a los pobladores de una región
específica. La nación debía corresponderse con un Estado que garantizara la
unidad a través de la educación común y el ejército nacional. El nacionalismo no
fue un fenómeno independiente de las otras ideas, ya que hubo nacionalismos
impulsados por ideas liberales como así también románticas. Además las ideas
nacionalistas aparecieron en regiones dentro de grandes Estados como la nación
irlandesa, la nación escocesa y la nación galesa (liderada por David Lloyd George)
dentro de Gran Bretaña.
Por último, debe destacarse el surgimiento de un pensamiento que defiende a los
trabajadores, dándoles voz en sus reclamos e intereses, llamado socialismo. Los
primeros pensadores de esta problemática obrera fueron llamados socialistas
utópicos, entre los que se destacan, Saint-Simon, Owen y Fourier. Estos hombres
llamaron la atención sobre los efectos del capitalismo (aunque no sobre las
causas) que provocaban pobreza y miseria entre los trabajadores, e imaginaron
soluciones ideales. Sus propuestas se centraban en acciones filantrópicas o
caritativas y concibieron comunidades ideales sobre principios cooperativos.
Propusieron la formación de comunidades donde los trabajadores gozaran de
mejores condiciones de vida, con propiedades comunales y repartición de la
riqueza de acuerdo al aporte de cada uno.

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