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La educación es un arma poderosa que puedes usar para cambiar el mundo.

Esta frase del legendario Nelson Mandela representa perfectamente la importancia


de la educación. La formación de un individuo comienza con la primera pregunta, y
termina con la última, lo que significa que puede (y debe) durar toda la vida. La
formación tiene gran impacto en el crecimiento personal, que, más adelante,
influye en las relaciones y el éxito en el ámbito laboral. Al enriquecer tu cerebro
con información nueva y valiosa mejoras la capacidad de pensar, analizar y
procesar.

De la educación depende en gran medida el progreso de la humanidad... hoy está


más arraigada la convicción de que la educación constituye una de las armas más
poderosas de que disponemos para forjar futuro... El principal peligro, en un
mundo marcado por la interdependencia planetaria y la mundialización, es que se
abra un abismo entre una minoría capaz de moverse en ese mundo nuevo... y una
mayoría impotente para influir en el destino colectivo, Educar es un proceso y
como tal lleva implícita la idea del avance y del progreso. La educación de los
individuos implica el final conseguido, o sea hablamos de la acción social (educar)
sobre los individuos (seres sociales) capacitándolos (desarrollo de capacidades)
para comprender su realidad y transformarla de manera consciente, equilibrada y
eficiente para que puedan actuar como personas responsables socialmente. Por
ello la educación es el resultado del proceso educativo que implica preparación
para transformar una realidad desde los conocimientos, habilidades, valores y
capacidades que se adquieran en cada etapa y a lo largo de la vida. La educación
implica por tanto la idea de la optimización; es decir, que quien intenta educar a
otros (heteroeducación) o quien pretende educarse (autoeducación) asume la idea
del perfeccionamiento del individuo social, por tanto, este constituye una función
de la sociedad. La educación es uno de los factores que más influye en el avance
y progreso de personas y sociedades. Además de proveer conocimientos, la
educación enriquece la cultura, el espíritu, los valores y todo aquello que nos
caracteriza como seres humanos.
La educación es necesaria en todos los sentidos. Para alcanzar mejores niveles
de bienestar social y de crecimiento económico; para nivelar las desigualdades
económicas y sociales; para propiciar la movilidad social de las personas; para
acceder a mejores niveles de empleo; para elevar las condiciones culturales de
la población; para ampliar las oportunidades de los jóvenes; para vigorizar los
valores cívicos y laicos que fortalecen las relaciones de las sociedades; para el
avance democrático y el fortalecimiento del Estado de derecho; para el impulso de
la ciencia, la tecnología y la innovación.
La educación siempre ha sido importante para el desarrollo, pero ha adquirido
mayor relevancia en el mundo de hoy que vive profundas transformaciones,
motivadas en parte por el vertiginoso avance de la ciencia y sus aplicaciones, así
como por el no menos acelerado desarrollo de los medios y las tecnologías de la
información.
En las economías modernas el conocimiento se ha convertido en uno de los
factores más importantes de la producción. Las sociedades que más han
avanzado en lo económico y en lo social son las que han logrado cimentar su
progreso en el conocimiento, tanto el que se transmite con la escolarización, como
el que se genera a través de la investigación. De la educación, la ciencia y la
innovación tecnológica dependen, cada vez más, la productividad y la
competitividad económicas, así como buena parte del desarrollo social y cultural
de las naciones.
La experiencia mundial muestra la existencia de una estrecha correlación entre el
nivel de desarrollo de los países, en su sentido amplio, con la fortaleza de sus
sistemas educativos y de investigación científica y tecnológica. Según estudios de
la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), un año
adicional de escolaridad incrementa el PIB per cápita de un país entre 4 y 7%.
Atrás quedaron los tiempos en que se consideraba a las erogaciones en
educación como un gasto. En la actualidad, el conocimiento constituye una
inversión muy productiva, estratégica en lo económico y prioritaria en lo social. En
suma, la educación contribuye a lograr sociedades más justas, productivas y
equitativas. Es un bien social que hace más libres a los seres humanos.

A lo largo de la historia se observa una tendencia de las sociedades a la


conservación de su cultura, es el proceso de socialización o enculturación de sus
miembros que es función de la educación a través de la cual, a nivel social, se
adaptan los individuos a los comportamientos y exigencias de su grupo social y
también se les imprime el deseo de mejora y cambio de su propia realidad social.
Desde el punto de vista social la educación se produce siempre en contextos
sociales tales como familia, amigos, escuela, asociaciones, etc., que a su vez son
influidas por la cultura común de la sociedad a la que pertenecen, y es ella la que
al potenciar las relaciones e influencias entre grupos prepara a los individuos para
comportarse como personas y desempeñar su función social. Esas relaciones e
influencias grupales generan un conjunto de valores y conocimientos que se
transmiten y que son asimilados desde una perspectiva social, por ello en el
proceso educativo está presente la contradicción dialéctica entre lo individual y lo
social cuya solución es el enmarcamiento social de la educación. Desde el punto
de vista cultural la educación debe atender a que cada grupo social dispone de su
propia cultura que lo hace peculiar y distinto a otros grupos, por el conjunto de
comportamientos que se dan en ello.
en Colombia estamos lejos de tener una educación que sea próspera, incluyente y
que sobre todo que sea un sistema que permita que sus principales protagonistas
puedan saber el para qué se aprende; o cómo o dónde pongo en práctica lo que
aprendo.
No es nuevo lo que el doctor Jaime Alberto Leal Afanador (Rector de la UNAD)
comenta de que prácticamente lo que se vive tanto en colegios y universidades del
país y en varias partes del mundo, es una educación tradicional, y limitada; la cual
se puede señalar con el término de “claustro”, porque proviene históricamente
hablando de la solo definición ya sea de centrarse en el pensamiento, en la fe o de
cualquier otra índole pedagógica olvidándose por completo que las nuevas
convicciones del mundo demandan otras concepciones pedagógicas como las que
llevan al individuo a aprender a pensar y aprender a aprender de manera
autónoma.
Por parte de Leal es comprensible que se interesa por el hecho de que el gobierno
nacional vea que la UNAD, más que una simple universidad en el país, es una
entidad de educación superior que posee todas las características pedagógicas
con las que se puede vivir en Colombia de una verdadera participación de la
revolución educativa que debe vivir el mundo a través de las nuevas tecnologías
que han puesto el ámbito de las aulas y de las voces de los tradicionales maestros
de escuela en algo que necesita reajustes y de una capacitación que según él, los
hagan más funcionales y productivos para esta generación que demanda de parte
de ellos más elementos pedagógicos. Por ello en toda su intervención insistió que
la entidad que representa con su metodología y pedagogía que incita al
aprendizaje autónomo, libre, ambicioso y desde la virtualidad; formará
profesionales capaces de desempeñarse laboralmente con conocimientos que
desde su formación siempre vieron realmente para qué o en qué los podían
aplicar.
Finalmente, Leal, fue claro que su propuesta pese ha que compite con otras
propuestas universitarias en el país, enfrenta una dificultad como el poco interés
hacia el estudio que llevan los jóvenes luego de superar la secundaria y ante todo
los múltiples vacíos que muestran y que dificultan la comprensión de los temas
que se le impartirán en cada uno de sus programas de educación superior. Por
ello, también mostró que sus estudiantes adicionalmente aprenden lo que quieren,
como lo quieren en su tiempo de aprendizaje y por fuera de las aulas; lo adquieren
con una pedagogía “comprensiva”, adaptable y que los nivele respecto a esos
“vacíos” en su proceso de formación secundaria.
Esto en la práctica puede ser un poco “utópico”, puesto que pensando fuera de la
buena impresión que suele incitar la fabulosa explicación del profesor Leal, en la
virtualidad pese a que el estudiante aprende lo que quiere y como lo quiere es la
primera vez que en su proceso de formación prácticamente está “solo” y que por
más acompañamiento que le de (en este caso la universidad) encontrará
dificultades serias que lo moverán, inquietarán y lo harán que busque ayuda en
ambiente movido por el estrés y caos diario de la supervivencia.
Otro aspecto que Leal mencionó en su propuesta de transformación a la
educación, es que la dificultad de los vacíos de formación no son los únicos
inconvenientes que enfrentan nuestros jóvenes aspirantes a una educación
superior en Colombia; sino que también deben vivir que el ICFES hace las veces
de un “filtro” educativo, donde aquel que no lo supere simplemente queda excluido
del proceso de admisión de las universidades públicas, haciéndolo partícipe del
desempleo, del empleo informal o del estancamiento. Por ello, habló de que esta
Universidad Abierta y a Distancia trata de darle la oportunidad de ingreso a gran
número de jóvenes y adultos que deseen hacer parte de cada uno de los
programas de formación. Pero que es claro que esto no es suficiente, que el
gobierno nacional debe hacer esfuerzos no por cambiar o eliminar totalmente la
prueba SABER; sino que su aspecto admisible sea más amplio; con el fin de que
un mayor número de bachilleres puedan gozar del servicio de educación superior
público.
En este aspecto difiero un poco con este pensador, al momento de ver que en
Colombia una vez se estipuló la prueba del ICFES (en 1968) o prueba SABER
11°1, como bien se le conoce en la actualidad; siempre se ha constituido como una
herramienta de medición y de escogencia en algunos casos de los mejores
bachilleres del momento, para su aprovechamiento de acuerdo a su voluntad en
programas ajustables a los intereses nacionales gestantes. Pero de allí en
adelante, lo que siempre se ha visto es que el resto del estudiantado es obligado a
entrar en el abandono de la educación o en la alternancia definida entre
programas de educación superior privada (para aquellos que dispongan de bienes
y recursos), cursos privados de formación técnica y los distintos programas
técnicos y tecnológicos del SENA. No obstante, para quitarle un poco ese aire de
“solo selección” de la prueba sugiero flexibilizar las preguntas y que los jóvenes
respondan respecto a no solo lo de las asignaturas denominadas básicas para lo
que se llama plan obligatorio educativo; sino que también respondan a lo
concerniente a lo humano o a dar sugerencias de como el hombre actual debe ir
resolviendo sus problemas de interacción con otras culturas y sociedades de este
mundo globalizado.
Por otra parte, si analizamos lo dicho por el Psiquiatra y educador Claudio Naranjo
en algún lugar de Argentina, se encuentra que el mundo que conocemos hoy se
encuentra sumergido en una terrible crisis, y que el aspecto al cual se le muestra
más atención es lo económico, porque es el que mueve el amplio sistema
capitalista y es el que si colapsa de desmorona el actual sistema político
económico que conocemos. Pero entonces según él he ahí el inconveniente,
porque se ha dejado de lado lo humano, lo social, aquello que hace viva las
demás dimensiones de lo existente. Por ello, es comprensible que Naranjo vive
criticando el sistema educativo mundial, porque solo enseña lo práctico y aquello
que se basa en la razón; dejando de lado el aprender a convivir y a comprender en
verdad la dimensión de lo humano.
A raíz de lo anterior es que C. Naranjo afirma que en las escuelas a parte de la
amplia deserción, lo que se percibe es un total aburrimiento por aprender, e
indirectamente cree que esto proviene de maestros que enseñan lo mismo y de
escuelas de formación pedagógica que no son capaces de innovar para que los
maestros desde su formación universitaria sean consciente del gran problema
emocional que viven los jóvenes en su proceso de aprendizaje. Prácticamente, si
nos damos cuenta Naranjo converge con el profesor Leal, al mostrar de una forma
práctica y directa que lo que se quiere para transformar el mundo educativo es una
1
Esta prueba fue creada mediante el Decreto 3156 del 26 de diciembre de 1968, siendo presidente de
Colombia Carlos Lleras Restrepo, y Ministro de Educación Nacional, Octavio Arizmendi Posada. Para mayor
información consulte: https://es.wikipedia.org/wiki/ICFES
“escuela” que se remodele desde adentro y que haga o conlleve al estudiante a la
promoción de su propio aprendizaje o al autodidactismo; donde el aprenda lo que
necesita para resolver los problemas de la vida que se le vayan presentando.
En su discurso se nota que Naranjo cita a los lugares del mundo donde
supuestamente se disfruta de la mejor educación en el mundo; y lo que se vive
prácticamente es un error pedagógico donde lo que muestran son estudiantes
convertidos en “máquinas programadas” para ganar exámenes; que en nuestro
contexto es la Prueba Saber 11°, pero que de allí en adelante, de parte de ellos lo
que se ve es confuso y limitado. En cuanto a esto, pienso que Naranjo acierta
porque desde 1965 que se da la independencia de Singapur por ejemplo, lo que
se vive es una prioridad a la educación y se implanta un modelo educativo
bastante rígido y extremadamente competitivo nacional e internacionalmente; y
que en consecuencia a medida que pasan los años genera en los niños desde su
primaria un estrés constante, rechazo en lo que creen las mejores escuelas de la
nación y el incremento de los casos de suicidio de jóvenes por la decepción que
genera el fracaso en sus intenciones educativas dentro del sistema o modelo de
educación. Entonces para el caso de este país en el sureste de Asia, desde el
ministerio de educación se ha visto la obligatoriedad de ir cambiando sus normas
extremas de educar a los niños e intensificar la motivación hacia sus estudios;
desde pensamientos como: “…Debemos equilibrar la diversión del aprendizaje y el
rigor de la educación…”2.
Entonces lo que se ve desde estos países es que a pesar de algunos aciertos
pedagógicos reconocen que tienen fallas y que poco a poco tienen que ir cediendo
entre el estudiantado, para ir encontrando mejorías en el servicio educativo; lo cual
para el caso de Colombia debe ser un ejemplo a seguir que en extremo el
flexibilizar las normas y modelos de aprendizaje puede ser nocivo con el tiempo;
pero también en el otro lado de la moneda, cuando se adoptan solo pruebas de
medición, de exclusión y de distinción como las de Singapur, se le hace daño a la
parte integral y a las aspiraciones de los niños. Y con respecto a la prueba, es
pertinente como ya se ha mencionado que se redimensionen y que le den otras
oportunidades a los estudiantes colombianos para seguir con sus deseos de
aprender y formarse en las distintas universidades del país.
En conclusión ambos pensadores citados, confluyen en que para que los niños
vean interesante su nexo con el ámbito escolar se necesita que las normas y
modelos educativos sean dinamizadores, no tan centrados o únicamente
enfocados en las asignaturas básicas sino que sus competencias sean
direccionadas hacia la vida de ellos y a la solución de los problemas que
encontrarán en el diario vivir de acuerdo al contexto en el que viven.
Lo otro es que se quite un poco lo mecánico y estresante de los modelos de
pruebas implantados para escoger aquellos que de miles y de millones entrarán a
las pocas universidades en el país. De aquí que en mi opinión no se debe ocultar
en Colombia que las proporciones no son parejas, hablo del número de colegios
2
Para mayor información consulte: https://www.eltiempo.com/vida/educacion/el-modelo-educativo-en-
singapur-que-genera-estres-383786
de bachillerato (públicos y privados) en relación al número de las universidades;
por ello el carácter de indispensable que tiene para el gobierno nacional el énfasis
en la supuesta exigencia de calidad educativa y la prevalencia de la escogencia de
los “más pilos” o mejores bachilleres; para darles admisión en estas escasas
universidades, olvidando que del gran grupo de aquellos que no logran ser
admitidos, se aferra como se ha dicho el fracaso, el estrés, el suicidio y lo más
común la pobreza cuando en muchas ocasiones los jóvenes del país piensa que lo
mejor es trabajar informalmente o buscar algo más que hacer al ver esfumadas
sus posibilidades de formarse profesionalmente.

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