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manera alguna ni por ningún medio. ya seaelécuíco, químico, mecánico, óptico. de grabación o de fotocopia, sin permiso
'f'It RAMÓN DOMÍNGUEZ ÁGUILA
previo del editor,
~ 'V Profesorde DerechoCivil
Universidad de Concepción
Universidad del Desarrollo

TEORÍA GENERAL
DEL NEGOCIO JURÍDICO
Segunda edición actualizada.

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@ R.\..\IÓN DO~IÍNGUEZ ÁCUIL\

@rnITORlALJURÍDlC.-\ DE CHILE
Allumada 131,4' piso. Santiago

Regislm de Propiedad lntelectual


InlD'ipción N' 21H101, año 2012
Santiago - eh ile

Se terminé de imprimir esta segunda edición


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en el mes de febrero de 2012
EDITORIAL
IMPRF.'lORES, Dimacoñ Servicios S. A. J]lRIDICA
IMPRESO EN CHltE / PRINTED IN CHILE
DE CHlLE
ISBN 978-95S-I 0-21&l-8
www.editoriaíjuridica.cl
PREFACIO
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Compra: Editorial Jurídica de Chile

$ 13, .199 v

u/'3J n:

La primera edición de este trabajo data de unidad yel carácter introductorio que tiene
1977. La intención con que se publicó era UDaTeoría General del Negocio jurídico;
la de servir de manual de estudio pnOl los pero como se trata de tilla visión de esa
alumnos de Derecho. teoría desde el Derecho chileno, es natural
El tiempo ha dejado buena parle de él que hayande bido abordarse cuestiones que
sin actualidad y se hacía necesario retornar son propias a él y que escapan a la visión
la redacción a la luz del Derecho actual. El comparada de la misma. Ello es notorio
deseo de hacerlo no podía cumplirse por en el examen del objeto y en el análisis de
las urgencias de la vida profesional. la nulidad del negocio jurídico en forma
La actual edición sigue el mismo propó- especial.
sito inicial: servir de guía a los estudiantes Haysentencias que se citan por susfechas
de Derecho. Como se dijo en la primera y roles con (Iue figuran en el tribunal res-
edición, no se pretende una obra novedosa, pectivo, Se trata de aquellas no publicadas
sino presentar solamente materias conoci- sino en los sitios de información del Poder
das. siguiendo los programas de enseñan- judicial. Todas han sido consultadas.
za clásicos, introduciendo algu nos aportes El autor espera que esta nueva edición
.,., de doctrina y jurisprudencia. Cuando se cumpla con su finalidad para con los estu-
ha considerado necesario, se ha incluido dimites de Derecho.
una bibliografía de las materias que pueda Es necesario dejar constancia de la co-
servir para profundizar en el estudio de laboración que ha prestado a esta edición
;j 1,,\ mismas. el profesor don Pedro Hidalgo Sal-LOsa, de
¡ En algunas materias se han omitido de-
bates que en Chile son clásicos, pero que
la Universidad de Concepción.

además de estar ya decididos, rompen la Concepción, mayo de 2011.


I
PRINCIPALES ABREVIATURAS

An. de Der. Civ. Anuario de Derecho Civil. España.

Arch, de Ph. du Dr , , ,.,,, Archives de Philosophie du Droit. Francia.

arto ....•...•.. " , ...•.•.... Sin otra calificación, significa artículo del Código Civil de Chile.

D Recueil Dalloz, Francia.

J.C.P ....••••......................... Jurisclasseur Périodique. La SemaineJuridique.

Rev. de Der Revista de Derecho yjunsprudencia y Gaceta de los Tribunales.

Rev. de Der. Privo Revista de Derecho Privado. España.

Rey. de Der. U. de Concepción Revista de Derecho. Universidad de Concepción.

Rev, Int, de Der. Comp RC'11elruernarionale ele Droit Comparé. Francia.

Re,'. Trim. Dr. Civ _ Revuc Trirnestrielle de Droit CÍ\;1.Francia.

Rív. Oír. Civ _ Rivista di Diriuo Civile. halia.


Capítulo Preliminar

NOCIÓN Y CLASIFICACIÓN DEL NEGOCIO JURÍDICO

l. Hecho jurídico y hecho material. De los según tell!f<lo no efectos determinados por
derechos objetivos surgen los llamados de- el ordenamiento jurídico. Así,por ejemplo,
rechos y situaciones subjetivos.' Pero para la caída de un árbol o de piedras de un cerro
que ello suceda, es menester que intervenga puede ser un simple hecho material que
algún hecho que tenga aptitud para poner produzca consecuencias de variado orden,
en movimiento la regla objetiva. Y no lodo pero que no sean jurídicas. Sin embargo
derecho o suceso tiene tal virtud, ya que en también pueden ser un hecho jurídico si
la infinita variedad de los hechos algunos produce consecuencias de derecho, como
no son relevantes para el Derecho, porque si la caída se produce por haberse omitido
no tienen consecuencias o efectos que los negligentemente la reparación de un muro
liguen al ordenamiento jurídico. Otros, por . de contención, provocándose daños en la
el contrario, sirven de presupuesto o de propiedad ajena,
condición para la aplicación del derecho Siel hecho jurídico consiste en una con-
objetivo, determinando así el nacimiento ducta humana, en un hacer o no hacer del
de los derechos subjetivos y de las situacio- ser humano, recibe la calificación de hecho
nes subjetivas, En el primer casa, se está jurúlico voluntario o simplemente IU!C/wuolun-
en presencia de UII simple hecho material, tario. Ahora bien, el hombre puede realizar
mientras que en el segundo, en presencia un acto con diversidad de propósitos. Si lo
de un hecho juridico. que pretende es la obtención dc un efecto
El hecho jurídico es, entonces, un hecho jurídico, el hecho pasa a denominarse nego-
qlle produce consecuencias jurídicas, un cioj-uríduo. Ysi, por el contrario, el actuar
hecho que tiene la virtud de desencadenar humano no pretende lograr un efecto de
la aplicación de la regla objetiva, dando derecho, produciéndose este contra o sin la
nacimiento a IIn hecho o situación subje- voluntad humana, se habla de simple hecho
tiva.Desde este punto de vista, los hechos juridico, denominación que por lo demás
jurídicos son fuente de situaciones y dere- se usa también con otros sentidos y que no
chos subjetivos. utilizaremos aquí,
Ladistinción entre hechojurídico y hecho El contrato, el pago, el testamento son
materialno radica,entonces, en lanaturaleza negocios jurídicos, porque son manifesta-
misma del hecho, sino en la circunstancia ciones de voluntad destinadas a producir
de producir o no un efectojurídico. Un mis- efectosjurídicos. Un delito o un cuasidelito
mo hecho puede ser, en algún caso, simple [art, 2284)2 constituyen un simple hecho
hecho material y, en otro, hecho jurídico, jurídico, porque si bien existe un actuar
humano, el efecto jurídico se produce con
I Se adopta aquí unaterminologfa que considera independencia del fin perseguido o espe-
que la clásica querella sobre el derecho subjetivo no rado por el hechor.
puede termina r con soluciones tajantes, La noción de
derecho sllbjelh·odebe ser mantenida, pero adicionada
C01\ Iassuuaciones subjetivas, impuesta clásicamerue
por Léon Duguu {Trailéáebroit Co1lStjttltio1tl,t~t. 1, ~ Todos los artículos citados sin otra referencia
3' edic., París. 1931. son del Código Civil.

11
Tcoria general del negociojuñdico Primera Parte. la estructura del negocio jurídico

2. Terminología. La doctrina nacional no reconocerse que las bases de ella estaban española de M. Albaladejo, Madrid, 1956; comunes en todas lasobras epañolas de de-
usa, generalmente, la expresión "negocio en ciernes en estos. Castro yBravo, Federico, El NegocioJurídico, recho civily ello sin olvidar las importantes
jurídico" pam calificar el hecho volunta- La doctrina contemporánea y no pocos Madrid, 1967; Stolfi, Giuseppe, Teoria del aportaciones que, en obras especialmente
rio destinado a producir efectos jurídicos. Códigos, como se insinuaba más arriba, han Negor:ioJurídico, edición española, Madrid, consagradas a la teoría general del negocio
La expresión clásica ha sido la de "acto incorporado el término al uso normal, en 1957;Gallón, A., EINegociojurídico, Madrid, jurídico, han hecho, entre otros, Federico
jurídico" y así, la materia en estudio se especial Ia alemana y la italiana y luego de 1969; Doral y Del Ano, El Negocio[uridico, de Castro y Manuel Albaladejo.
denomina, en la mayor parte de los progra- ellas, la española. El Código de Portugal Madrid, 1982;De los Mozos,]. L., ElNegocio Entre nosotros, la doctrina civil más
mas de enseñanza, Teoría General de los trata de los Negocios Jurídicos (Capítulo jurídico (Estudios de Derecho Civil), Madrid, común sigue apegada a la visión france-
Actos jurídicos. No obstante, la doctrina J, Subtítulo IlI, Libro 1, arts. 217 y sgts.) , 1987; Santos Cifuentes, Negocio Jurídico, sa del acto jurídico, la que por lo demás
comparada, con excepción tal vez de la como también lo hace el Código del Brasil Buenos Aires, 1986; Galgano, Francesco, figura en casi todos los programas de la
francesa, que conserva la denominación (Título 1,Libro IIl, ans, l04ysgls.). Curio- EINegociojurídíco, edic. española, Valencia, asignatura. Pero si es la doctrina italiana
clásica, ha incorporado ya, desde años, el samente, sin embargo, el"Código italiano 1992;Ferri, Giovanni B., ElNegociojUlidico, la que modernamente le ha dado mayor
término de negocio jurídico como expre- no contiene una reglamentación general edic, peruana, Lima, 2002. desarrollo, es también [a que le ha dirigido
sión más técnica}' que da mejor cuenta de del negocio jurídico, a pesar que allí la doc- intensas críticas. Se ha dicho de ella que
su contenido, reservándose la expresión trina es de las más elaboradas. En Chile, la 3. Orígenes, desarrollo y críticas. La teoría "es una generalización }'abstracción inútil
de actosjurídicos para toda manifestación jurisprudencia no desconoce la moderna del negocio jurídico tiene su origen en el )'sin asidero en la realidad, ni en la historia
de voluntad con consecuencias jurídicas, terminología. Así, se ha calificado al testa- pandectismo alemán de los inicios del siglo }'domina italiana}' que la categoría jurf-
sean o no queridas por su autor, El ne- mento de "negocio jurídico mortis causa "y XIX,como consecuencia de la denominada dica del negocio jurídico está destinada
gocio jurídico es también manifestación de "negociojurídico revocable'j"al contrato autonomía privada, en cuanto capaz de al ocaso. Declina conjuntamente con el
de voluntad; pero destinada a producir para la confección de una obra material, generar efectosjurídicos, De allí que has la mito, que había constituido su razón ins-
consecuencias jurídicas. de "negociojurídico";' a la tradición, como hoy sea frecuente aludir a esa autonomía piradora, de la unidad del sujetojurtdico,
El término negociojurídico se debe fun- "un negocio jurídico"." como inicio de cualquier explicación .del conjuntamente con la ilusión de una igual-
damentalmente a la doctrina alemana del negocio jurídico," Es allí donde se elabora dad formal del derecho"." y desde luego,
Bibliografia.La bibliografíasobre la teoría
sigloXIX(RechlsfPChaft). Fue lapandectística su concepto, siendo de especial relevancia la teoría general del negocio jurídico ha
general del negocio jurídico es amplísima. al respecto la obra de Savigny,aunque el
gemlániC"d,en especialen lasobras de Rugo; sufrido lasconsecuencias de losembates que
Desde luego, omitimos aquí [a referencia término mismo tendría su origen en el pro-
Thibaut ySavigny, la que lo introdujo como ya en el siglo XIX se comenzaron a dirigir
a lasobras generales de Derecho, que con-
térm ino técnico y elaboró la teoría a partí r fesor Daniel Nettclblad t de la Universidad en contra de la autonomía privada, desde
tienen, casisin excepción, partes destinadas
del modo como se entendía y aplicaba en de Halle (1719-1791), quien se refería a las más diversas direcciones e ideologías.
al estudio del negocio o del acto jurídico,
Alemania elDerecho Romano antes de la "aaus juridicus sea neqotium jwidicum ~ Críticas todas sobre las cuales no nos ex-
Del mismo modo, desde que los contratos
dictación del Código Civil. Puede citarse, a La doctrina fue acogida por el Código tenderemos aquí, volviendo sobre algunas
constituyen un tipo de negocio jurídico Civilalemán, que la consagra; pero.llo ha
vía de ejemplo, el Código Civilde Sajonia de de ellas más abajo (vid. N" 5). En efecto,
frecuente, es posible recurrir, en algunos
1863, que en su art, 88 decía que "un acto r=cibido sino escasaacogida legislativapos- no es nuestro objetivo una obra completa
aspectos, a las obras que tratan de la teoría terior, salvo en el Código del Brasil (arts.
es un negocio jurídico cuando la acción de sobre el negocio jurídico, sino el presentar
general del contrato.
la voluntad se dirige, de acuerdo con las 127 y sgts.), en el portugués y en el griego. la teoría tal cual puede aplicarse al derecho
Aquí solo hacemos referencia a las obras
leyes, a constituir, extinguir o cambiar una Sin embargo, su desarrollo doctrinado ha nacional. Con todo, cabe anotar que las
que se destinan al estudio del negocio jurí- sido considerable,desde luego en Alemania,
relación jurídica". críticas centradas en lomo al principio de
dico en su teoría gener.\1}'que son las más pero posteriormente, en lo que se ha dado
El substantivonegolium se e ncontraba COIl la autonomía privada merecen dos órdenes
conocidas. Entre ellas, merecen especial
frecuencia en los textos romanos, pero se en llamar pandectismo italiano tardío (V. de consideraciones: una es objetar que la
mención: Albalade]o, Manuel, El Negocio
usaba con variadosentido}' no precisamente Scialoja; P. Bonfante; C. Ferrini }'otros) voluntad no tiene un rol creador, sino que
Juridico,Barcelona,1955;AlvarezSuárez, Ur- yen la Escuela Científica. (F. Ferrara: G.
con el alcance técnico que le dio la doctrina este ha de asignarse a la ley o a la norma
sicino,El NegocioJurídico en el DerechoRomano, Stolfi; F. Messineo) yen autores italianos
alemana. El Derecho Romano careció, como Madrid, 1954; Beui, Emilio, Teoría General superior, implica confundir diversos planos
es lógico y atendido su carácter casuístico y posteriores (E. Betti; L. Carlota Ferrara; F. de análisis, porque uno es el de la fuente
del NegocioJurídico, traducción española de
práctico, de una teoría general del negocio Santoro Passarelli). La doctrina españo- mediata de los efectos jurídicos y otro el
A. Martín Pérez, Madrid s/f; Carlota Fe- la no lo recoge de inmediato, pues siguió
jurídico, que requería un grado de abstrae- de la inmediata. Otra es que incluso en el
rrara, Luigi, El Negocio [usidico, traducción
ción impropio a la elaboración romana, De apegada a [a concepción francesa del acto plano de la fuente medial a no es posible
allí que no deja de ser extraña la enseñanza jurídico; pero ya Valverdeyluego Castán le negar el rol de la voluntad humana en la
j C. Concepción, 29 de abril de 1963, Rey. de dan amplia acogida, yhoy, tanto el término
que usualmente se hace en losprogramas de creación de derechos y obligaciones y en
Der., 1. 60, seco 2', pág. 49. como la teoría del negocio jurídico son
Derecho Romano, de la teoría del negocio
• C. Concepción, 4 de noviembre de 1966, Rey.
~
jll rídico, la que, seguramente, proviene más
bien de las elaboraciones gennállicas en
de Der., l. 63, see. 2', pág. 151. 7 Fr.mces.:oGalgano,llprohlemulklntgrniogillridlco, 2
5 C. Suprema, 15 de junio de 1992, Rev.de Dcr., 6 Sobre ello.], L. de los Mozos, ob. cü., pág. 20; en Revista Trimesirale di Diritto e Procedura Civile, ~
torno a los textos romanos, aunque ha de l. 8, seco 1', pág. 70. F. de CasITO, ob. cit., págs. 12 Ysgts, 1976, Doctrina, págs. 4·19y sgts., esp. pág. 451. :5

d EDITORIAL JURIDICA nE CHILE 12 13 WlTORl. .... ,URIDICA m CHILE .®


TcoJÍa g~ncral del negocio jurídico Primera Parte. La esuuctura del negociojurüñco

la regulación de los propios intereses. Las anotar que muchas de las críticas sobre Sil espacio de libertad",}'puede ser examinado No insistiremosen esa mismaexposición,
experiencias económicas y políticas de los excesiva generalización podrían también desde varios ángulos: un hecho, a la vez que es de sobra conocida. No creemos ne-
últimos años, con la reaparición b.yo nuevas aplicarse históricamente al contrato, como que norma subordinada al ordenamiento cesario rehacer el camino de la concepción
formas de las ideas liberales demuestran categoría intermedia, 'en especial cuando estatal, un sistema de valores.P Abordar liberal de la autonomía privada, ni tampoco
que las críticas ya tradicionales a la auto- se observa la dificultad actual de mante- pues el concepto del negocio jurídico a su crítica. Tan solo anotar que aunque la
nomía privada, derivadas esencialmente ner una definición común del mismo, si se partir de aquella oposición irreductible, es mentada decadencia de la voluntad privada
de la penetración de la intervención esta- consideran los diversos aspectos jurídicos, desconocer los variadosmatices que existen frente al control estatal hizo fortuna como
tísta en el ámbito económico, al dar por económicos}' sociológicos del mismo.' en la creación dentro del ordenamiento, realidad imposible de desconocer, en cuanto
cierta y definí Uvauna desaparición de la Cabe insistir además en que las concep- respecto de la relación entre voluntad in- texto trate de la teoría general del contrato o
regulación privada en los propios intereses, ciones en torno al negocio jurídico han dividual y norma estatal. en la parte general de las obras del derecho
eran históricamente demasiado apresuradas, presentado clásicamente una separación civil o aun en obras especialmente consa-
COIllO pueden serlo también aquellas tesis conceptual absoluta entre quienes ven en 4. Definición. Se define el negocio jurí- gradas a la exposición de esa realidad, es lo
actuales que ven como definitivo el triunfo la voluntad humana un poder creador de dico como la manifestación de voluntad cierto que la desaparición de ella no se ha
de concepciones individualistas y liberales. norma j urídica, independiente del legislador; encaminada a crear, modificar o extinguir producido. Por elcontrario.la nueva fortuna
Por lo demás, como muchos han anotado, y otrosque, por el contrario, discuten que los derechos}' obligaciones. de lasideas liberales en la actualidad, bajo la
si el poder creador es de la le)' que permite efectosdel negocio tengan su fuerza derivada Las definicionesexistentesson numerosas denominación de economía de mercado u
la acción de la voluntad, no se puede ex- de esa voluntad, puesto que pretenden que y las variantes que cada una introduce no otras, revelan que aquellos análisis han sido
plicar cómo, para aplicar la sanción frente solo es la ley o la norma positiva estatal la impiden, sin embargo, aceptar loselementos demasiado exagerados y que, con altibajos,
al incumplimiento del negocio o incluso que permite la obligatoriedad del negocio. comunes que caracterizan esta categoría. lavoluntad indivídual sigue ten lendo cabida
a su malformación, haya de intervenir la Así, en las tesis kelsenianas, aUlI(luese dé como medio de regulación de intereses
voluntad individual a través del ejercicio cabida al negocio jurídico como creador 5. Características, Dosson suscaracterísticas privados. Entre nosotros, por ejemplo, la
de la respectiva acción de nulidad. de norma individualizadora, ella se hace esenciales. Por una parte, se trata de una reducción del ámbito económico estatal
Las criticas centradas en la falta de realis- depender de la norma superior de origen manifestación de "ohm tad y, por la otra, el y la desaparición de regulaciones de toda
mo y en la excesivaabstracción que la teoría estatal. Pero la experiencia de los últimos fin de esa voluntad es la obtención de un especie permiten reconocer un renacimien-
representa, pueden tener justificación en tiempos y lasenseñanzas que vienen tanto efecto jurídico. to de la acción privada en la regulación de
la medida en que se pretenda hacer de la de la economía como de la experiencia La manifestación de volnntad está en sus propios intereses. Con todo, ello no
categoría "negocio jurídico" una realidad política muestran que es errado entender la base del negocio. Es la voluntad la que significa necesariamente la restauración
absoluta, aplicablea cualquier manifestación que la voluntad individual no tenga más tiene el poder de generar la aplicación de de la noción clásica de la autonomía pri-
de voluntad que tenga efectos jurídicos, espacio creador que el que quiera conce- una regla de derecho. vada, ya que incluso en una economía de
en torno a la que ha de crearse toda una derle el orden estatal. El negocio jurídico En las concepciones más clásicas, la mercado surgen nuevas formas de control
construcción por la cual pasen los efectos es.justamente.Ia manifestación del ámbito idea de negocio jurídico está vinculada neoliberal de la voluntad, así 110 sea sino
jurídicos que se producen en el mundo. que corresponde a la libertad individual y estrechamente al poder de la persona de para controlar que los particulares impidan
Pero sise la limita, como todas lascategorías no en oposición a la norma estatal, sino en dictar reglas obligatorias. La persona está la libre acción de lasleyes del mercado con
jurídicas, a Sil rol explicativo y pedagógico, armenia con ella. Como bien ha podido dotada de una autonomía privada y tiene, sus acuerdos de voluntad.'! o bien para
resulta de ella una utilidad innegable para afirmarse por uno de losdefensores contem- en su virtud, la facultad de expresarse por hacer realidad las preocupaciones econó-
agmpar conceptos y principios comunes a poráneos de la teorfa,? el negocio jurídico medio de manifestaciones de voluntad que micasde defensa de los consumidores, que
los actos voluntarios del hombre realizados no es un hecho social del que el ordena- son el supuesto de hecho del nacimiento requiere de un estatuto imperativo que se
con el propósito de obtener ciertos efec- miento haga derivar efectos de derecho, de derechos subjetivos. De ahí que, tradi- manifiesta en particular en la actual teorfa c.
tos y como modo jurídico de producl r los ni tampoco una norma más en la pirámide cionalmente,junto con explicar la idea de de los contratos.P Así, es acertado afirmar ;
intercambios de bienes y necesidades. A kclseniana, Sil función es constatar MeJ grado negocio jurídico, se aluda a la autonomía que el principio de la autonomía de la vo-
travésde esta teoría es posible, por ejemplo, de compatibilidad entre el valor expresado privada para luego contraponer las con- luntad ha tenido una evolución paralela a
derivar principios generales, como el de la en la regla social, con aquel expresado por cepciones clásicas y liberales con las serias la de la concepción económica)' filosófica
conservación del negocio, las relaciones las reglas del ordenamiento". En otros tér- limitaciones que en el derecho más actual liberal y que, no obstante los ataques que
entre forma y contenido y muchos otros minos, conciliar la libertad individual con ha tenido la voluntad privada para crear le han .sido dirigidos, sigue siendo la línea
que son aplicables a una variedad de actos el sistema de valores aceptado en sociedad. reglas y que se traducirían en un ámbito
de voluntad que, por lo mismo, pueden así Es, tal cual lo señala un autor nacional, "un cada vez más reducido para la denominada
integrar una categoría común. Es, pues, te- autonomía de la voluntad. 11 Sobre ello, vid.], Chesthin, 'Itaité de Droit Ciz'¡~

niendo presentes (oslímitesde laabstracción La[oma/io" dll amtrat, N'" 131 Ysgis., 3' edíc., Pans.
8 ,\si. S. Atpa, Le contrat individue} el so de[mi/ion. 1883.
jurídica)' losfines determinados que tienen Re". lnt, Der. Comp., 1988,págs, 327 Ysgts, ro H_Corral Talciani,El ntgVCioi'tridlcQ;¿Un ronuplo u Sobre ello, por e.j., N_ Chardiu, Le contrat
toda teoría y construcción jurídicas que ha 9 Ciovanni B. Ferri, El negmio gillrid;co Ira liberta en crisis? A Jn'OP6silo de una obra de Giovanll; B_ Fern, de umsommation de erédíl el Iautouomie de la voIQ"ti,
de aceptarse la del negocio jurídico. Es de e non"a, pago 61.5' edic., Rimioi, 1995. en Rev,de Der. Priv.. 1991.págs. 26 ysgts, París, 1988.

,:] EDITOhIAL JUR.IDICA DE CHlt< 14 15 WITOI\IAl. ¡URIDICA DE CH1U ZSES


Teorfa general del negocio jurfdico Prim era Parte. u estructura del negocio juridico

directriz "a veces recta, a veces quebrada, Así, los efectos del negocio serían inde- Pero la consideración de losfinesjurídi- Mencionaremos aquí las principales de esas
a veces sinoidal" de la temía del negocio pendientes de la voluntad interna. Es lo cos 110 puede ser abandonada totalmente, clasificaciones.
jUI-ídico.13 que, según veremos más adelante, propo- En las palabras del profesor Roubier; "es
No obstante, mención especial debe ne la llamada teoría dela declaración (Er- sobre esta base esencial que reposa toda 7. Negocios propiamente tales y negocios-
hacerse de toda una corriente doctrinaria kliinmg-slltiorie), que triunfara en Alemania la teoría del acto jurídico, y es lo que dis- condición. Si se analiza el rol que desem-
de origen alemán y que, hacia mediado en el siglo XIX_ Se observa también que tingue el contrato del delito: la voluntad peña la voluntad en el negocio jurídico,
del siglo XIX, sostiene que el llamado ne- los propósitos perseguidos por el autor del privada, en el actojurídico, está guiada por se observará que, en ciertos casos, el acto
gocio jurídico tiene eficacia solo en virtud negocio no sonjustamente obtener efectos las consecuencias jurídicas que se esperan voluntario crea el negocio y también su
del poder (Ermóchtigllllg) que el Estado jurídicos, sino un resuüado económico o social del acto; este mínimo se encuentra siem- contenido. Tal sucede con los contratos
confiere a los particulares, posición que ( CYÜlldJelgenl/¡e01ie). Quien compra o vende, pre, o no hay acto jurfdico"," Los autores en general, porque entonces la voluntad
también sostiene la temía normativista. por ejemplo, pretende conseguir un pro- del negocio, aunque tengan en vista,como de las partes genera el negocio y también
Ya hemos señalado que esta concepción pósito práctico}' no obtener obligaciones propósito final, la obtención de fines prác- las obligaciones y derechos que se crean
confunde por una parte la causa o funda- }'derechos. El negociojurídico, según esta ticos -económ icos o sociales- lo celebran para las parles. Ellas, libremente, indican
mento mediato con el inmediato de los tendencia a veces dominante en la doctrina con la convicción de que sus efectos serán cuáles son esas obligaciones y su alcance,
efecLos del negocio y que, al igual que la contemporánea, consiste en una manifesta- resguardadospor el ordenamiento ju rídico, Claro está que esa caracterjstica no significa
doctrina clásica, aunque en oposición a ción de voluntad; pero que se encamina a la adquiriendo así el carácter de efectos de que necesariamente las partes hayan de
ella, se sostiene en una alternativa que obtención de un fin práctico o económico, derecho, o de otro modo usarían de medios crear toda la normativa negocial. Pueden
desconoce las relaciones de conciliación más que a un efecto jurídico. difercntes.P referirse a laque, para el caso de no hacerlo
{lue existen entre la voluntad privada y la No vernos,sin embargo, en estas tenden- Debe, por último, considerarse que los ellas, dispone la le)',cuando de los negocios
norma estatal objetiva. ciasrecientes másque un perfeccionamiento fines han de ser lícitos. La licitud integra nominados se trata (vid. N° 13)_Pero nada
A pesar de las críticas, la idea de ne- de la idea de negocio jurídico, una crítica a también lascaracterísticasdel negociocomo les impide estructurar por en tero el conte-
gocio jurídico ha permanecido y su base la concepción tradicional que lo define en elemento de su definición, El negocio ha nido negocial, apartándose de la normativa
voluntarista sigue siendo reconocida, por- función de objetivos meramente jurídicos; de ser objetivamente conforme al derecho supletoria dispuesta por la ley_
que, en todo caso, aun bajo el supuesto de pero no una negación del valor técnico y para que pueda recibir tutelajurídica. Sien Pero en otros casos, si la voluntad está
que sea el Estado quien confiere eficacia al real del negocio como medio entregado sus elementos llega a aparecer lo que está en la base del negocio, su contenido está
negocio, es la manifestación de voluntad por el derecho para conseguir la satisfac- prohibido o lo que es contrario al orden dispuesto por la leyy las partes no pueden
la que desencadena la aplicación de un ción de necesidades, medio que supone la público o a las buenas costumbres, la ilici- alterar los efectos y obligaciones que ella
cieno ordenamiento y que permite tradu- creación de derechos y obligaciones. No tud contagia al negocio y se traduce en su determina. En otros términos, la voluntad
cir la regla objetiva en situación o derecho obstante, la aceptación de las teorfas sobre invalidez,lo que resulta, entre nosotros, de solo sirve para desencadenar los efectos
subjetivo. A veces bastará, para conseguir el fin práctico importa revisar toda la téc- lo dispuesto por el art 12 del Cód. Civil. que la ley establece. Talesson los llamados
un resultado, que el derecho tutele la ma- nica del negocio jurídico para dar cabida negoclos-condición, cuyo análisis ha sido
nifestación de la voluntad; en otras, dicha a la consideración de dos cuestiones que 6. Clasificación de los negocios jurídicos. hecho principalmente por doctrinadores
manifestación requerirá la concurrencia reciben, de este modo, toda una corriente Los negociosjurídicos admiten una diversi- del derecho público, como Duguit yjéze.
de otros hechos o actos, Pero sin voluntad renovadora que se aparta de las ideas tra- dad de clasificaciones,que son importan les Así sucede, dentro del derecho civil, con
manifestada en el origen, no se obtendrá dicionales, foijadas con la concepción del porq uesirvenpara analizar un determinado los negocios del derecho de familia, Quien
el resultado querido. negocio como medio de obtener efectos negocio desde diversos punlos de vista.A contrae matrimoniomanifiestauna voluntad
En lo que concierne alfin del negocio, se jurídicos. También, y aunque no sea ese el cada categoría corresponden efectos di- inicial; pero los efectos están dispuestos de
apuntóque larnaniíestación está encaminada propósito particular de sus sostenedores, versos, estatutos legales propios. Algunas manera inderogable por la leyyno podría
a la obtención de un efecto tutelado por el esa teoría llama la atención sobre el rol de ellas resultan de las disposiciones del concebirse que las partes, libremente, es-
derecho. Pero a este respecto también existe que debe cumplir el negocio y que 110 es Código que, aunque referidas a los contra- tableciesen cuáles van a ser los derechos y
una corriente que niega que la voluntad esté exclusivamente jurídico, sino también, y tos, pueden ser generalizadas a lodos los obligaciones que se derivan del matrirno-
en la base de efectosjurídicos. Se observa, particularmente, económico o s?cial. El negocios;pero otrasson de origen doctrinal, nio, El Derecho impone a los particulares
por algunos, que lo que interesa es que rol jurídico viene a ser solo un aspecto o una estructura jurídica; pero para que ella
exista una declaración de voluntad querida; uno de los puntos de-vista de su análisis; u P_Roubier, I.eROfe,leitl Vohm/id01JJ la CrOOlion produzca efectos, es necesaria una volun-
pero que poco importa si ella refleja o no pero no el exclusivo.Recuerda también que des Droits el ,les Deuoin; en Le ROl. de la lI¡lonli dans le tad inicial, que las personas son libres de
la voluntad interna del manifestante, sus el negocio jurídico no se justifica por sus Dron, Arch. de Ph. du Dr.• 1957, pág_ 17. manifestar o no.
motivos, sus propósitos. fines jurídicos, sino que es la herramien- 15 Sobre la importancia de los fines jurídicos y la
El derecho moderno ha visto multipli-
tajurídica paTa obtener la satisfacción de rcspues ta a las críticas del fin práctico, entre otros,
vid. G. Borda, Tratado de Derecho Civil, Parte Geneml; carse estos negocios-condición, en períodos .~
li Ph, Malinvaud, DIO;' des Obligalions. Les Méca- necesidades del hombre que se refieren a t. 2, N° 825,6' edíc., Buenos Aires. 1976; Santos Ci- en que decae la autonomía de la voluntad. 2
nismes j"ridiques des &itllions Élonomil¡rres. N" 23, 6' ámbitos cconóm icoso socialesque se logran fuentes, ob, cit., N" 5~; Garibotto, Teoría Ceneml del Por necesidades de carácter social, el libre !2
edic., París, 1992. mediante ella. Ac/ojUlo'd;co,pág. 31, Buenos Aires, 1991. arbitrio humano, en cuanto a los efectos ::
-ZS mlTORlALJURIDlCA
~ DICHIU 16 17 EDITORL~l JURIDICA DECHlll .®.
Trona general delnegociojurídico Pnrnera Parte. La estructura del negociojurídico

y al contenido de los negocios, ha estado ellas tienen una misma voluntad, si fonnan dueñas de una misma propiedad}' pueden producirse, en otros casos,la concurrencia
cada día más limitado por la ley, al menos una misma parle (art, 1438). venderla a variasotras que compran en co- de varias personas en un mismo negocio
hasta tiempos muy recientes. Incluso se Ha de considerarse entonces que el mún. En tal caso, tendremos sólo dospanes, unilateral, porque lo hacen en vista de
ha observado la aparición de situaciones criterio divisorio es el número de partes dos voluntades: la de los vendedores y la de un mismo interés; el reconocimiento de
en que las partes ni siquiera tienen am- necesario para la formación del negocio; los compradores. Todos los que venden un hijo, que puede ser hecho, al mismo
plia libertad inicial, corno sucede con los pero para distinguir una parte, no ha de concurren en una misma posición, por un tiempo y por un mismo acto, por el padre
°
llamados contratos forzosos impuestos. En atenderse al número de personas. De aquí mismo interés, y todos los compradores }'la madre (art. 187) o. como en el caso
determinadas situaciones, se obliga a una que la diferencia entre el negocio unilateral hacen otro tanto, respecto de un interés ya indicado, de la renuncia a UlI derecho
pen;ona a contratar con otra, sea mediante y el bilateral haya de fundarse entonces en distinto y aun contradictorio con el anterior, por los comuneros, etc. Estos.negocios son
obligaciones de oferta preferente o incluso un criterio distintivo diverso al meramen- pues mientras en los vendedores existe el unilaterales, aunque concurren varias per-
mediante la perentoria obligación de sus- te numérico. Ese criterio es el del interés. propósitode desprenderse de un bien, en los sonas. Se les llama subjetivamente complejos.
cribir un contrato. No es pues posible aceptar el criterio tra- compradores el de adquirirlo, y el contrato Aunque ha}' quienes ven, en esos casos,
Cabe observar, sin embargo, que el de- dicional que pone únicamente el acento de compraventa consiste.justamcrue, en el varios negocios unilaterales contenidos en
recho contemporáneo, al menos en países en la existencia de una o más voluntades, encuentro y conciliaciónde ambos intereses. un mismo acto.
que adoptan una economía de mercado, porque es muy posible que variaspersonas Pero si existe un solo interés, aunque haya Pero hemos dicho, además, qlle la cla-
asiste a una renovación de la autonomía manifiesten sus voluntades; pero dirigidas variaspersonas, el negocio será unilateral, sificación se hace atendiendo a si una o
privada y, por lo mismo,del negocio propia- a un mismo interés, caso en el cual el ne- como sucede si varias personas, usufruc- más voluntades son requeridas para formar,
mente tal en ámbitos en que la regulación gocio será unilateral, como también que tuarias de una misma cosa, renuncian a su p<lId dar existencia al negocio. De este modo,
estatal era tradicional, como por ejemplo, una misma voluntad exprese dos intereses derecho, o másgeneralmente OCl! rre asícon aunque la ley requiera que otra voluntad
respecto del arrendamiento de bienes raí- contradictorios, siendo entonces el negocio la renuncia hecha por los copropietarios concurra para que un negocio produzca
ces urbanos.P bilateral, como ocurre con situaciones en de un mismo derecho.l" sus efectos, este hecho no hace perder el
que una misma persona concurre a un solo Claro está que, más comúnmente, una carácter de unilateral al negocio, pues lo
8. Negocios jurídicos unilaterales y negocio; pero en representación de inte- parle está formada por una sola persona; que interesa para calificarlo así es que pam
bilaterales. Negocios jurídicos colectivos. reses diversos, y así sucede en las hipótesis pero ello es únicamente una constatación e.\'istirnecesitade solo una voluntad. Tam-
Ciertosnegocios, para j(mnaTSe, requieren de admitidas de autocontratación, El negocio de la práctica y no una exigenciajuridica. poco importa que, una vezque el negocio
la concurrencia de voluntades de dos o más bilateral ha de concebirse entonces como El arlo 1438, en su parle final, expresa cla- haya nacido a la vida del derecho, la le)'
partes.mientras otros requieren únicamente aquel en qllese concilian dos o másintereses ramente que "cada parte puede ser una o requiera posteriormente la intervención
la expresión de voluntad de una sola. A los contradictorios, representados por volun- muchas personas". Y en los negocios más de 01J.-a voluntad para otros efectos. Vol-
primerosse lescalificade negociosbilaterales; tades distintas. El negocio unilateral, como importanteses usual laconcurrenciaporcada vemos al ejemplo del testamento; por el
a los otros, de unilaterales. El LesLamento es aquel que se forma por la concurrencia de parte de un gran número de personas. arto999 se necesita y basta la voluntad de
el negociojmídico unilateral típico, pues el u na sola volun iad, es decir, de la de una o En los negociosunilaterales, la volun tad una sola persona para que el testamento
Código Civillo define como "un acto más varias personas en vista de un solo interés. de una persona formando una parle es to- exista como negocio jurídico y en forma
o menos solemne, en que una persona dis- El negocio unilateral, al decir de un autor, davíamás común, Incluso, ha)' casosen que perfecta. Posteriormente, el heredero o el
palie del todo o de una parte de sus bienes actúa así "como una orden, una especie de la le)' admite únicamente la voluntad de legatario instituido en el acto testamentario
para que tenga pleno efecto después de sus decreto que es dirigido al orden jurídico una sola persona. Tal ocurre con los negocios deberá aceptar o repudiar la asignación
días.: (art, 999). La compraventa (an. 1793), privado y asegura la preeminencia de una .unilaterales subjelivamente simples, como el (art. 1225);pero el testamentoexistirá,como
el mutuo (art, 2196) yen general los con- voluntad sobre las otras"." testamento (art, 999), en el que solo pue- negocio perfecto, desde que concurrió la
tratos, son negocios bilaterales. En oU-ostérmi nos:el negocioserá bilateral de concurrir una persona y no se admite voluntad única en las formas que la ley se- o

Debe anotarse que, para calificar un ne- cuando requiere la concurrencia de varias que dos o más personas puedan testar en ñala. De la aceptación o repudio depende g
gocio de unilateral o bilateral, se atiende al voluntades diversas, con intereses distintos. conjunto, por un mismo acto, aunque lo la eficacia, la producción de los efectos del 2.
número de voluntades necesarias para dar Es bilateral, porque es la conjunción de hagan en vista de un mismo interés. Por testamento; pero no su nacimiento como :.-
existencia, para jOnlWHSC negocio. En conse- intereses diversos.Pero cuando el negocio ello el arto 1003 prohíbe los testamentos negocio jurídico. ~
cuencia, nada importa pard estaclasificación es unilaterol; sólo existe la voluntad de una colectivos.Pero, como hemos dicho, puede Entre los negociosjurídicos unilaterales, ~
el número de personas que concurre, si parte, es decir, de una o varias personas pocos son los que, como efecto, genelOln 5
que jun las forman esa voluntad por tener " Así,A1balndcjo,D"",hoC¡"il, t.I, vol. 2. par. 79, obligaciones.Podrían citarsecomo ejemplos !2
todas unidad de propósitos. N" 11, pág. 154.2' edic., Barcelona, 1973; Betti, ob. de negocios unilaterales creadores de obli- ~
16 Vid., por ej .• para Italia, P. Vuucci, ,1u.torunnia La distinción es más clara con la ayuda clt., N" 33; Santos Cifuentes, ob. cit., N° 109. Sobre gaciones Ja oferta de contrato (vid. N° 24) ~
Pri.'Ota,Ollm"kllo. ',wirlmUl"lÚll'ANxiationi, iUQTdi"in el negocio unilateral. además, vid. 1. Massar, Le droi;
de ejemplos. Varias personas pueden ser o la promesa de recompensa. ,~
deroga"a mmna imperorit'a, en Rív Dír. Civ. 1993. doct, d'oprion;funtribllli01l á ['itulÚ d" droitporesralifellÚ t'acte
327; G. Gabíre iu, FasrallToúallcParuale dellaullmomia unilaréral, París, 1967;},1. L. lzorche, L'aoénement de La clasificación tiene interés desde di- 3
Contrauuale nel rompo de/k locazioni di immobili uroani, 17Martin de la xtouue, Lil(rejuridiqll~ 1II,;laJéra~ I'engogemenl unilatéml ni "Toilpr;''¿ contemporain, tesis, versos aspectos, Ante todo, ya hemos visto ~
en Riv, Dir. Civ.• 1993, C0I11., pág. 655. Toulouse, 1949, N'" 27 Y5gts. Aix en Provcnce, J989. que, para que el negocio llegue a formarse; s

~ EDITUIUAl. ¡URlDlCA DE CHILE 18 19 EDITORLU IURlDlCA DE CHILE DES


Teoría general del negociojuridico Primera Parte. la estructura del negocio jurídico

la distinción es importante, pues si e! ne- se trata del dolo (vid. W 59) }' de ciertas En tales hipótesis no se está frente a un difícil.~4 Otros los distinguen en cuanto
gocio es bilateral, requiere la concurrencia especies de error (vid. N° 43). contrato o a un negocio bilateral o con- los subjetivamente complejos producen
de varias voluntades. Esta concurrencia se Además, los negocios unilaterales son en vención, sino frente a un negocio juridico efectos para un tercero o para una sola de
llama consentimiento y para su formación principio irrevocables}' no pueden dejarse colectivo. En ellos "los egoísmos desaparecen las personas que los celebra, mientras los
existen reglas dadas por la ley positiva, a sin efecto por el propio autor; pero existe ante el esfuerzo realizado en común"." y colectivos producen efectos parn todos los
las que 1105 referiremos más adelante (vid. la importante excepción del testamento, por lo mismo, tales actos vienen a revestir q\le intervienen. Puede agregarse aún que
NDS 2<1 )' sgts.). que es esencialmente revocable (arts. 999 un carácter normativo, es posible distinguir el negocio colectivo del
Por otra parte, las normas para interpre- y 1001). Tal es el caso, por ejemplo, del acuerdo contrato colectivo, en el cual, por excep-
tar un negocio bilateral son diversas de las Mención especial debe hacerse aquí a de voluntades por el cual varias personas ción al efecto relativo de toda convención,
que existen para los negocios unilaterales. una categoría de negocios que no es consi- concurren a la formación de una persona resultan obligadas personas que no han
En aquellos debe buscarse, fundamental- derada por la doctrina clásica y que se sitúa jurídica, como unacorporación o aun de prestado actualmente su consentimiento;
mente, la intención común, lo que signi- entre el negocio bilateral)' el unilateral, con una sociedad. En este caso, tradicional- pero existiendo entre dos partes intereses
fica en muchos casos sacrificar el interés caracteres propios. Se trata de los llamados mente se califica al acto como "contrato diversos, como sucede en algunos dere-
personal de una de las partes (arts. 1560 y negocüJsjwidicos colectivos. J9 de sociedad" (art. 2053); pero en realidad chos con el llamado contrato colectivo de
sgts.) En estos debe buscarse la intención Anteriormente hemosseñaJado que los .hay más bien un negocio colectivo, porque uabajo.2;
de la voluntad única. De consiguiente, la negocios jurídicos bilaterales son aquellos no existen intereses diferentes ti opuestos, En esta obra básica no podemos profun-
interpretación tiende a ser técnicamente que para su Ionuación requieren de la con- sino que las voluntades concurren frente dizar estas cuestiones. Basta mencionar los
objetiva en los negocios bilaterales}' más currencia de dos o más voluntades; pero a un interés común.23 La distinción reviste diversos puntos de vista en la técnica del
subjetiva en los unilaterales. hemos agregado que también se requiere importancia, porque las normas para su negocio jurídico)' mostrar, con ellos, la
Debe señalarse, también, que la ley ha que esas dos voluntades concurran con in- formación no son idénticas a las de los extremada diversidad de construcción de
previsto todo un estatuto general para los tereses contrapuestos o, al menos, distintos, contratos)' demás negocios bilaterales. los distintos negocios que en el Código, por
negocios bilaterales, que, entre nosotros, se La cuestión es clara, por ejemplo, para la Desde luego, en ellos la autonomía de la ausencia de una verdadera teoría general,
encuentra dictado a propósito de los con- compra\'enla o cualquier otro contrato voluntad es más restringida que en estos aparecen fundidos en categorías clásicas,
tratos o convenciones, como dice e! Código oneroso. Menos precisa es para contratos }' pierde importancia frente al formalis- demasiado amplias para dar cuenta, con
Civil (arts. 1438)' sgrs.), estatuto que no es gratuitos (vid. N° 12); pero, no obstante, en mo que normalmente rodea al negocio perfección, de aquella diversidad.P'
enteramente aplicable a los unilaterales. ellos también es posible calificar de distintos colectivo, ya que frecuentemente se trata
Muchos de estos tienen un estatuto jurídico los intereses de cada parte. de negocios solemnes)' además, de ad- 8.1. Contratos y convenciones. Los nego-
propio, como por ejemplo, el testamento Se ha dicho, a este respecto, que "lo que hesión, es decir, se suprime t.odo debate cios jurídicos bilaterales son denominados
(arts. 999 y sgls.). caracteriza el acto bilateral, convención o para armonizar intereses, )' se manifiesta también}' más corrientemente amuencumes.
Desde este punto de vista, diremos, a vía contrato, es ser una transacción entre dos una voluntad para hacer suyo el contenido Es decir, lodo negocio jurídico bilateral
de ejemplo, que la leyes, generalmente, intereses opuestos"20 o, más todavía, que del negocio previamente determinado. El es una convención y la amvenciún, entonces,
más exigente pala el modo de expresión "el carácter propio de la convención es el concepto mismo de causa debe ser revisa- tendrá como objeto crear, modificar, extinguir
de la voluntad en el negocio unilateral que nacer de necesidades que se oponen, que do en ellos. Se distinguen también en sus derechos y obligaciones. Puede incluso tener
en el bilateral. Como en estos se trata de se encuentran )' entre las cuales los con- efectos y en otros caracteres que aquí no como finalidad, transferí r una obligación
voluntades diferentes, y por ello es dable tratantes se esfuerzan por establecer un pueden ser analizados. Pero interesa, al (cesión de créditos, arts, ¡901 y sgts.).
suponer que cada interesado cautelará equilibrio transaccional"." menos, mencionar esta nueva categoría, Cuando la convención tiene por obje-
.sus intereses, la ley no impone, salvo ex- Pero la doctrina alemana primero y la que contribuye a un mejor análisis técnico to crear derechos)' obligaciones, se llama
cepción, la concurrencia de solemnidades. italiana luego, así como la francesa, han de varios negocios, incluidos antes en ca- contrato. Debe pues tenerse presente que
Bastará el acuerdo de voluntades para que observado que, en muchas ocasiones, hay lificaciones tradicionales y que no podían el contrato es una especie de convenciólI, lo
el negocio quede perfecto. Pero cuando un acuerdo de voluntades, es decir, un responder por en le ro a las peculiaridades cual significa por lógica elemental que no
se trata de UI1 negocio unilateral, debe consentimiento que es característico del de los que aquí llamamos colectivos. todaslas convencionesson contratos, sino solo
tenerse más cuidado. Se trata de una sola negocio bilateral o convenciónpero las Anotaremos que, para muchos, deben las que están destinadas a crear derechos}'
voluntad)' debe existir un medio de cau- partes de ese acuerdo tienden todas a un fundirse en una misma calificación los lla-
telar, por una parte, su libre emisión )' mismo fin. En otros términos, no hay intc- mados negocios un ilaterales subjetivamente ~, Así, Betti los funde en una sola categoría: el
por otra, la seguridad jurídica, para que reses contrapuestos o, al menos, distintos. complejos y los colectivos. La distinción negocio subjetivamente complejo, ob. cit., pág. 189,
se sepa cuál ha sido esa voluntad y que es, efectivamente, dudosa )', por lo demás nota 2. Marti n de la Moulle considera a los colectivos
ella ha efectivamente existido. Por ello como actos urnlaterales, ob. cit., N° 44_
19 Sobre ellos, Roujou de Boubée, Essaisurl'oa« 2; Sobre esta distinción Roujou de Boubée, ob.
es que 105 negocios unilaterales son en su
jwitliqllt co/kili{.Toulouse, 1961- cu., págs. 18 Y sgts,
mayoría solemnes. '" R Demogue, Trailéde:sObligaliolU,L 1.N" 16 bis. Roujou de Boubée, ob. cit., pág. 15.
?:! !t) Para mayores detalles sobre la cuestión, Ca-
El régimen de losvicios de! consentimien- París, 1923. ~~Sobre ello, Roujou de Boubée, ob. cit., págs. riota Ferrara, ob. cit., N" ·16.Yla nora 173; Betti, ob.
to es también distinto, en especial cuando 21 .\Iartin de la Mouue, ob. cit .• N° 33. 60 Y sgts, cil.,W38.

m EDITOlUAJ. JURlDlCA DE CHIlE 20 21 fOITORL'.l ¡URIDICA DI CHILE ®


Teoría gener:ú del negocio jurídico Primera Parte. La estructura del negocio jurídico

obligaciones.Por eso, el pago, que elCódigo 1865 y, en cierta medida, con el vigente de manifestación o exteriorización de la Entre vivosserá aquel negocio en que
Civilchileno define como "el cumplllnlenLo [art. 1321), criterio compartido por mu- voluntad.P losefectospueden producirse sin necesidad
efectivo de lo que se debe" (~~t.1598), es, chos autores.30 Indicaremos, por último, que no deberá de que acontezca la muerte de alguno de
al menos según las tesistradicIOnales, una Cabe hacer presente, sin embargo, que tampoco confundirse el con/rato bilateral o los autores del negocio.
convención; pero no un con~to, .pues la noción de contrato que hemos trascrito unilateral con el negocie unilaieral o bilate- Anotaremos que la muerte puede in-
su propósito es extinguir las ob~lgacl0nes es la tradicional, porque es lo cierto que ral La primera es una clasificación de los tervenir desde diversos puntos de vista y
creadas por un contrato an~en~r, o por en el derecho contemporáneo la cuestión contratos, es decir, de negocios que, por con distin tos efectos en los negocios. Pue-
otro medio de generar obligaCIOnes. y no es en nada pacífica y con criterios con- definición, son bilaterales. Algunos con- de ser que se haya ftiado la muerte como
decimos según las tesis tradicionales, pues cordantes, Existen variadas maneras de tratos son unilaterales cuando "una pane condición para que tengan nacimiento o se
hay quienes conciben el pago como un abordar la noción del contrato)' así con el se obliga para con otra, que no contrae extingan ciertos derechos 11 obligaciones.
simple hecho jurídico. Nuestro Código mismo término se comprenden distintos obligación alguna", y otros son bilaterales Así, puede convenirse que una persona
no llegó a esa perfección técnica y en el conceptos, que van desde una concepción "cuando las panes contratantes se obligan gozará, a cambio de un bien raíz, de una
art. 1438hacen sinónimos los substantivos ampliaque lo identificacon negocio bilate- recíprocamente" (art, 1439). renta mensual hasta su muerte. Es lo que
contrato y convención. Pero la imperfec- ral, abarcando inclusoámbitos del derecho Todo contrato, ya lo hemos dicho, esuna acontece en el contrato de renta, vitalicia
ción técnica del legislador no debe hacer de familiay aun del derecho público, hasta convención, es decir, un negocio bilateral. (art, 2264). Pero aquí el negocio 110 es mortis
olvidar la realidad impuesta por un buen una que lo restringe a lossolosacuerdos de Requiere, pues, para fomuuse, de dos o más (flUSa, pues los efectos se han producido
análisis teórico aun cuando la mayoría voluntades que crean derechos de índole voluntades.Perocuandose clasificaal contrato en vida de los autores, y el negocio será
de las convenciones sean contratos, hay puramente patrimonial. Por otra parle, la de unilateral o bilateral, se atiende a otro mortis causa solo cuando la muerte deter-
convenciones que, por no destinarse sino noción de contrato puede ser abordada punto de vista, al de la obligacián creada por mine el comienzo de los efectos propios
a extinguir o a modificar derechos y obli- desde diversos puntos de vista. Así, para el contra lo. Hay algunos que, como contra- del negocio.
gaciones, no son contratos. Por ello es que una visión económica, el contrato opera el tos, requieren dos voluntades a lo menos; El testamento (art. 999) es elnegocio
la Corte Suprema ha podido decir que "si proceso de producción y comercialización pero en los cuales sólo una de las partes mortis causa típico. El testador dispone para
bien el art. 1438 asimila la convención al de losbienes;" pero tambiénexisteel punto resulta obligada (el comodato o préstamo después de susdías, de modo que los efec-
contrato, estas voces tienen significación de vista sociológico, el formalista y aun el de uso, art. 2174, en que el único obligado tos del testamento quedan, entre tanto,
propia. La primera es todo acuerdo de histórico. No abundaremos en mayores es el que recibe la cosa en préstamo; debe en suspenso. De ahí que el testamento se
voluntades que tenga por objeto crear, detalles, que son propios más bien de la devolverla). Hayotros en que ambas panes haga inevocable sólo con la muerte de su
modificar o extinguir derechos u obliga- teoría general del contrato." Incluso el resultan obligadas (compraventa, art. 1793, autor, )' mientrasella 110 se produzca puede
ciones"27)' que "la convención es el género concepto tradicional que recoge nuestra pues una debe el precio y la otra la entrega revocarse el testamento cuantas veces se
yel contrato la especie. Convención es legislación en el art, 1438, )' tomado de o tradición de la cosa). quiera (art. 1001). Pero no es elúnico. Por
el acuerdo de dos o más partes sobre un los precedentes franceses, en cuanto el En Chile, en todo caso, un contrato ejemplo. lo es también el negocio por el
objeto de interésjurídico. Ella no envuelve contrato es un acuerdo de voluntades en solo genera obligaciones y derechos per- cual se autoriza el uso de órganos propios
necesariamente la obligación de una de vistaa producir efectosde derecho, aparece sonales correlativos; pero jamás tendrá pa", trasplan tes.
las partes en favor de la otra de dar, hacer incompleto, porque insiste únicamente en un efecto real. NueSIl·Oderecho ha man- La voluntad eventual; expresada en el
o no hacer alguna cosa" .28 Con todo, la el acuerdo de voluntades, pero deja fuera tenido la exigencia del título y del modo testamento, viene ~ ser voluntad definitiva
impropiedad del Código no tiene mayor otros elementos que la propia ley luego para la transferencia de derechos reales, solo al morir el restador; Pero eso no sig-
trascendencia porque la distinción entre considera fundamentales, como por ejem- de modo que no se da el caso de contratos nifica que el negocio no esté perfecto, lo
contrato)' convención no tiene interés plo, la causa, sin la cual el solo acuerdo con efectos reales. está desde que se emite la voluntad. Son los
práctico)' ambas categorías obedecen al no tendría eficacia jurídica, )' la noción efectos los que quedan suspendidos hasta
mismo régimen general.29 Por lo demás, 9. Negociosentre '1"05 y por causa de muer- la muerte del autor. ~
hay incluso legislaciones que adoptan te. Se llamapor causa de muerteo mortis causa, Pero la distinción fundada ell el rol de
un concepto amplio de contrato que lo '" Sobre ello, J. Castán T.. Demho Civil Españo{. el negocio en el cual la muerte es el euento conditio junsque desempeña la muerte en
hace sinónimo de convención, como ocu- Comrín'y F(W1~l 3,DtTe!}u"ü Obligaciones.In obligodÓ1r esencial para que seproduzcan ÚJseJec/ospropios cuanto a la producción de los efectos ha
J el contratom generol,págs. 514 Ysgts., 16' edic., por del negrxio. Hastaentonces,este puede existir
rría con el antiguo Código italiano de G. Carcia Cantero, Madrid, 1992.
sido cuestionada y hay quienes sostienen
n Malinvaud, ob, cü., W 20. de manera perfecta; pero no producirá sus que lo que caracteriza al negocio 1II00·lis
27 Sentencia de 9 de octubre de 1934, Gacela lt Sobre esa cuestión. vid, Diez-Picazo y Gullón, efectos sino después de la muerte del o de causa es que crea o modillca relaciones
1934,2, W 16; Rev.de Der., t. 32, sec, 1\ pág. 13. Sistema d. Derecho Civi~l.2, pág. 29, 6' edic., ~Iadrid, uno de sus autores.
2S C. Suprema, 23 de septiembre de 1970, Rev, 1990;]. CasLán. ob cit., págs. 510)' sgts.: y por las
de Der., l. 67,sec. 1',pág. 463. dificultades para un concepto actual de contrato, G. j.¡ Sobre el concepto de negocio mortis wwa,
~ Así.]. Ghestin, ob. cit.,Lafomwlirm du conttai, Alpa, Le amtrat "mdiuiduet" ti so definilion, en Re". J nt. 3.l Sobre ello, G. Monaterl, Regles el tedmiques de véanse A1baladejo,ob. cit., N" 41; Beuí, ob. cit., N" 39;
N" 5; Marty y Raynaud, Droil Cit'il Obliga/I01!S, N" 23: Der. Comp., 1988, págs. 327 y sgts. Entre nosotros. la definí/ion da/u le droñ des O/¡ligalions et des con Imls en Cariota Ferrnra, ob cit., 74; Stolñ, ob. cit., pág. 59:
H. L.j. Mazeauu y F. Chabas, U(OIIS de Dtou Civil, j.lópez Santa María. Con/ralos. Par/e General, págs. France el m Alemogne; La synecdoque franfuise, en Rev, G. Clamplccolo, /{contemuo AUJnco del Tl!StamEIlIo,
Oblíga/ions, W 52, 9' edic.• París. ] !l98. 3 y sgts., 5' edíc., Santiago. 2010. Int. de Der. Comp., 1984. págs, 7)' sgts. png. 2, ;l.lihín. 1951.

m WITmrA.LJURlDICA OECHru 22 23 EDITO;u.:l fURrOICA DECHI!..f ~


Teoría general del negocio juridico Primera Parte. la estructura del negocio jurídico

jurídicas entre los sucesores del autor y pues los efectos son determinados impera- por tanto, no transferibles ni renunciables. adquieren así el valor de verdaderos ritos
terceros.35 tivamcnte por la ley. En otros términos, se Ello no quiere decir, desde luego, que en que deben cumplirse, pues de otro modo
La distinción tiene gran importancia, trata de negocios-condición. Las panes no todos los negocios del derecho de familia el negocio será nulo, y en forma absoluta
porq ue los negocios mortis causa requieren pueden variar la reglamentación legal, que la consideración económica esté ajena. En (art, 1632), ya que carecerá de voluntad.
de un especial resguardo de la voluntad, tiene carácter de orden público. algunos está presente, como sucede por la le}' sólo tendrá en cuenta la voluntad
lo que se traduce en que la ley exige para De aquí resulta que, en su mayoría, cada ejemplo en la regulación o establecimiento cuando ella haya sido expresada mediante
ellos solemnidades escritas, como ocurre negocio del derecho de familia tiene su convencional del régimen de bienes de la ciertas formas predispues tas por el legislador
con el testamento, negocio esencialmente propio estatuto jurídico y,salvo excepción, familia (convenciones matrimoniales a que (ej., arts, 1801, respecto de la compraventa
solemne (art. 999), y entre otros aspectos, no les son aplicables las reglas generales de se refieren los arts, 1715 y sgrs.). Pero tal de bienes raíces o de derechos hereditarios,
en un particular sistema de inlerpretación de los negocios jurídicos patrimoniales. Así, por regulación es en vista de la organización 2409 respecto de la hipoteca, 999 para el
la voluntad negocÜIl En efecto, cuando se ejemplo, entre nosotros, las reglas comunes familiar, de la subsistencia y expansión de testamento, 102 para el matrimonio, etc.).
trata de un negocio mortis musa, el sistema sobre nulidad de las convenciones están dis- la familia. La solemnidad más común es la escrüura
de interpretación requerirá de modalida- puest."l.Spor las normas del Título XXX del Los negocios de familia son también pública (art, 1699); pero a veces lo es solo
des particulares, desde que al tiempo en Libro IV del Código Civil (ar IS.1681 y sgts.) solemnes, y esta particularidad, unida a las el escri to, así no sea privado (art. 1554 N° 1
que haya que indagar por la voluntad y SIl yen cuan lo a los vicios del consentimiento, anteriormente indicadas, ha podido llevar para el contrato de promesa de contrato)
sentido, el autor ya no existe, lo que impli- las reglas comunes están en los arts. 1451 y a concluir que, en su estructura, faltan de- y en otras, la presencia de un funciona-
ca exigir especiales cuidados y resguardos sgts, (Título l, Libro IV). Pero el malrimooio memos propios de negocios patrimoniales, rio, como en el matrimonio (art, 17 Le)'
con el fin de impedir la desnaturalización tiene normas especiales sobre la nulidad y corno sería la causa. Pero aunque en ellos de Matrimonio Civil) }'aun puede tratarse
de esa voluntad, en particular cuando se sobre los vicios del consentimiento y salvo ella no aparezca clara III ente y se confunda dc exigencias más complejas, como ocurre
admiten elementos extrínsecos al negocio excepción, las reglas generales de aquellas con la emisión de la voluntad, la teoría de con algunos testamentos, que requieren la
como medios interprctativos.é Esa.in terpre- disposiciones no le son aplicables. Para él las nulidades, en especial la del matrimonio, presencia de testigos, funcionario y modos
tación tiende también a ser más subjetiva
rige la Leyde Matrimonio Civil W 19.947, hace evidente que no hay allí diferencia particulares de expresión de la voluntad
para descubrir la real voluntad del amor. La
de 17 de mayo de 2004 [arts, 44 ysgrs. para que anotar, según se verá. (arts. 1015, 1016, 1017, 1018 Ysgts.),
teoría de los vicios de la voluntad requiere
la nulidad y art. 8° para los vicios del con- Lo que distingue pucs al negocio solemne
también normas especiales en los negocios
sentimiento), 11. Negocios solemnes y no solemnes, Los del no solemne no es entonces la presencia
mortis ca usa.
Los negocios del derecho de familia contratos consensuales y los reales. Por el o la ausencia de formas, sino la exigencia
son de los llamados (ipicos o nominados y art, 1443, el contrato es solemne "cuando de formalidades impuestas por la ley bajo
10. Negocios del derecho de familia y neo
no pueden las partes crearlos según su está sIyeto a la observancia de ciertas for- sanción de nulidad o la presencia de una
gocios patrimoniales. La distinción se hacc
conveniencia. Son los que existen en la malidades especiales, de manera quc sin libertad de formas.
con respecto al interés regulado por el negocio,
le)' y con las normas y efectos que allí se ellas no produce ningún efecto civil", Este En nuestro derecho, los negociossolem-
o, según otros términos, con relación al objeto
sobre que VCT3an. Los negocios patrimoniales
determinan. L1S partes son libres o no de mismo concepto es aplicable al negocio nes son excepcionales, porque el Código
se refieren a derechos, obligaciones e inte- celebrados; pero tan pronto se cmite la vo- solemne en general, y no se limita sólo a Civil ha seguido la doctrina de la volun-
reses pecuniarios o de orden económico, luntad, comienzan a producirse los efectos los contratos. tad libre. Conforme a ella, los particulares
mientras los del derecho de familia dicen previstos en la Icy. En realidad, todo negocio está sltieto quedan libres de manifestar su voluntad
relación con el grupo familiar o con el in- Anotaremos, por último, que existe tam- a una formalidad. puesto que de alguna del modo que mejor lo prefieran, siendo
dividuo como parte de ese grupo. bién diferencia en cuanto al propósito quc manera ha de expresarse la voluntad; ver- incluso posible que el solo consentimiento
Tiene interés la clasificación, desde di- persiguen, pues los negocios patrimonia- balmente, por escrito o aun por gestos, L1. sea bastante para producir los efectos del
VCl"SOS ángulos.
les se refieren a necesidades e intereses voluntad sola, sin manifestación externa, no caso. De allí que a veces, aunque impro-
Desde luego, debe anotarse que, general- económicos o pecuniarios, generalmente tiene relevancia jurídica, pues el derecho piamente, se sostenga que la regla general
mente, los negocios del derecho de familia transferibles de una persona a otra )' que no regula intenciones, sino voluntades, es es la del negocio consensual. El art. 1443
quedan fuera del ámbito de la autonomía fundamentalmente interesan aloa los in- decir, decisiones COll proyección externa, reco- dice que el contrato es consensual cuando
privada. La.voluntad de los autores es ne- dividuos que los celebran. Los negocios del nocibles por terceros, Bien dice el art, 913 se perfecciona por el solo consentimiento.
cesaría en ellos; pero sólo en forma inicial, derecho de familia no solamente interesan del C. Ch;1 argentino que "ningún hecho Pero lo cierto es que la regla no es el negocio
a quienes en ellos intervienen como par- tendrá el carácter de voluntario, sin un consensual, sino la ausencia de formalidades
les, sino también son de interés general, hecho exterior por el cual la voluntad se pred ispuestas, es derir, la libertad de formas,
lS Santos Cifuentes, ob, cit., págs., 219 Y220; E. porque a través de ellos se regula y se da manifieste". Pero en ciertos casos la le)', en siendo incluso admisible, como dijimos, el
Guastavino, PorlOSsdne Suus;ón Futuro, N°' 2-l y 28, origen a la familia, que es la organización defensa de determinados intereses, que negocio meramente consensual, La auto-
Buenos Aires, 1968.
ss Entre nosotros, véase, R Domínguez Benaverue
social primaria. Su fin no es, plles, la satis- varían según las situaciones, exige para que nomía conferida a las parles no consiste en
y R Domínguez Aguila, Interpretación tItl teslammlQ, facción de meros intereses económicos. el negocio exista que la voluntad se mani- dar poder creador ~I solo consentimiento,
en Rev, de Der. U. de Coucep., 1970, N'" 151·152, Por ello, los derechos y obligaciones que fieste de detenninada manera, mediante sino en no exigí r solemnidades, El artículo
págs. 3 Ysgts., esp. N~ 5 Y6. crean son generalmente personalísimos y, formas, que se llaman solemnidades. Estas 1278 del C. Civil español lo dice claramente

m EDITOlaAl jURJDICA 1)( CHilE 24 25 WITORl.U


00
IURfD1CA or caue ~
Teoría geneml del negocio juridLCO Primera Parte. 1..3estructura del negocio jurídico

paGl [OS contratos, al disponer que "serán art, 2174 inc. 2 erróneamente dice que se que el acreedor se obliga a proporcionar como seña el caso de una donación a la
obligatorios, cualquiera que sea la forma perfecciona por la tradición). finanáalIúento, ven una doble concurrencia que se impone un gra\'amen en beneficio
en que se hayan celebrado". Sin embargo esta categoría negocial ha de una promesa de entrega, seguida luego de un tercero)' que absorbe la suma dona-
Con todo, se ha observado que el de- sido discutida por la doctrina contemporá- del contrato real, iniciado con la entrega da.41 La teoría objetiva pretende que sólo
recho contemporáneo tiende a volver en nea, que no ve en ella sino una supervivencia misma.$9 Por nuestra parte, no vemos la hay negocio jurídico gratuito cuando !lila
número cada vez mayor a exigencias de la del Derecho Romano, sin mayor utilidad y nccesidad de mantener esta categoría aun a persona recibe un beneficio tnngihle, eJecliuo, de
forma, aunque con propósitos diversos a sin 'lue nada impida considerarlos como costas de la creación de una dualidad técnica modo que en términos concretos podría
los del formalismo antiguo )' en especial negocios no formales y aun consensuales, entre promesa y contrato que [a cumple, realizarse una operación aritmética; si no
al del Derecho Romano. Las necesidades que generan obligaciones recíprocas: pat<l si la noción de contrato bilateral funciona ha}' beneficio para el gratíficado, el negocio
de fiscalización tributaria, los mecanismos una parte, la de entregar y para la otra, la de en esa hipótesis sin dificultad}' aun con no es gratuito. Ha sido expuesta entre otros
burocráticos y la seguridad del comercio restituir.3STal es el criterio que ha adoptado ventajas en la simplicidad del análisis de por Planiol y nos parece ser la que acoge
jurídico y el estatismo son algunas de las entre nosotros la Ley N° 18.010 respecto situaciones conflictivas. como ocurre en el nuestro Código (argumentos arts, 1188,
razones que presiden el renacimiento del de las operaciones de crédito de dinero, caso en que una institución bancaria niega 1398)' H05).
formalismo. Más adelante precisaremos el puesto que siendo, en esencia, diversas un financiamiento que con anterioridad Desde luego que la donación aparece
propósito y el alcance de las formalídades" formas de otorgar lo que para el Código ha compromelido. como el más típico negocio jurídico gra-
(vid. N°S95 y 96). es un mutuo, se definen como "aquellas tuito; pero también [o son e[ testamento)'
El art. 1443 menciona también al COH- por las cuales una de [as parles entrega o 12, Negocios grahÜiOS y onerosos. El Código el préstamo sin interés, o el mandato sin
trato real, concibiéndolo como aquel que, se obliga a entregar una cantidad de dinero Civil se refiere a los contratos gr.ttuitos O remuneración y el depósito. Cabe destacar
pam ser perfecto requiere de la "tradición y la otra a pagarla en un momento distinto de beneficencia ya los contratos onerosos que hay una cierta relación entre el contrato
de la cosa a que se refiere". Son contratos de aquel en que se celebra la convención", [art, 14<10)diciendo que aquellos son los que unilateral)' el gratuito, aunque 110 se trata
reales, el comodato (arts, 217'J), el mutuo de forma que, a diferencia del mutuo del tienen por objeto "la utilidad de una de las de categorías equivalentes pues hay contra-
[art. 2196), el depósito (arts. 2211 )'2212) Código, la convención puede existir desde partes, sufriendo la otra el gravamen")' los lOS unilaterales que 110 son gratuitos, como
)' la prenda civil (art, 2386). En realidad, que se conviene el préstamo y no desde onerosos aquellos que tienen por objeto "la ocurre con el préstamo con interés.
el negocio es real cuando requiere para que se realiza [a entrega por el que presta, utilidad dc ambos contratantes, gravando La clasificación es de suma importancia,
quedar perfecto, además del conse n timien- siendo esa entrega el cumplimiento de su cada uno a beneficio del otro". aunqlle los efectos prácticos de ella no pue-
to, la entrega de la cosa que es su objeto. A obligación. De allí que se hable más bien La noción de negocio grantito 1I oneroso dan generalizarse desde que no ha}'perfecta
veces no basta una simple entrega, sino se de uoperación de crédilo" que de contrato de o, en otros términos, la distinción entre el homogeneidad entre los negocios gratuitos,
requiere que ella implique una tradición, préstamo, puesto que el acuerdo de volun- título gratuito y el oneroso es una de las r para algunos de ellos, se mezclan además
porque el que recibe la cosa se hace dueño tades comprende un conjunto complejo en cuestiones más debatidas en el derecho civil consideraciones de otra Índole. Pero es po-
de ella, como en el mutuo [art, 2197); pero el cual la entrega del dinero -en sus más )' las teorías al respecto son innumerables, sible indicar qne para algunos de ellos las
en otras basta una simple entrega, desde variadas Iormas- es sólo una de las etapas hasta el punto que no podría darse por condiciones de \'<1 lidez son más estrictas en
que 110 hay transferencia del dominio y el de un convenio de financiamiento. t=rminado el debate que ellas originan. La razón del peligro que presentan para el que
que recibe [a cosa lo hace a título de mero Pero hay quienes sostienen la necesidad bibliografía es abundante.t" hace el beneficio. La le)' permite también
tenedor, como en el comodato (aunque el de mantener esta categoría, partiendo de la Puede resumirse el debate en torno a que los terceros tengan mayores medios
base que la entrega, en algunos casos, im- dos concepciones. Una subjetiva, atiende para controlar a las partes )' su intención
plica una realidad imposible de desconocer almÚfJiLo intención, de forma que serán gra- en t,a les negocios, porque con éstos es más
31 Sobre el renacim lento del formalismo, véanse tuitos aquellos negocios realizados con el fácil lesionar los intereses de aquellos. El
)' que funda la obligación de restituir más
C. Béteille-R..aquin, QUelt¡IIlSnolions sur l~[ormalisme deudor puede realizarlos para liberarse de
ancim rl modeme, en Annales del l'Université de Lyon,
allá de la voluntad inicial. En los casos en propósito de beneficiar a oU'O aunque este
Francia, 1965,pág'i.70ysgts.;J.F1our. QIlelt¡uesmna,'l"1:S no reciba, efectivamente, beneficio alguno, sus oblígacioues y no con UIl fin de benefi-
Sltr 1';..'01"';011 du fmnalisme, en Le Droit PI¡L'¿ Frarunis rF.
ss Así, H.).L.M:12e:U1d Chabas, ob c:it., N" 82. cencia. Tal OCIIO'e,por ejemplo, con la acción
011 Mi/J;eu du XX siicle; Éludes Ripen, t. 1, págs. 93 )' pág. 70, Marty y Raynaud, Droir Civil O/¡Iigoliuru,N° 68. pauliana, sometida a menores exigencias en
sgts., París, 1950. Sobre los negocios solemnes en 2' edic., París, 1968. Sobre ello, M. N.Jobard·Bachel- j') Así,j. Chestin, ob, cit., N" 452. los negocios gratuitos que en los onerosos
especial, Giménez Arnau, La forma del negocio Jurídico, lier; Existe til encore des rontmts tiels en dioil fmn(ois? .0 Entre ot ras pueden citarse la tesisdeJ.J. DII- [art, 2469 N" 2). Además, desde el punto de
en Rev.Crh, de Der. Jnmob., 1943. págs. 78 y sgls.; 011 la ualeur des prolnesses de contral riel en dtoit posilif, peyroux, Qmlribulion á la rMoriegérléraf¿tkl'll{legmll1il,
Roca Sastre, La forma en ,1Nigo<io Jurídico, en Elru·
vista tributario, los gr.mÍlllcnes que afectan
en Rev. Trim. Dr. Civ., 1985. págs. 1 ysgts. La crítica 'Ioulouse, 1955. editada en París, 1955;Charnpeaux,
dios d. Dencho Privado, t. 1, págs. 85)' sgts., Madrid. a esta categoría es antigua. Vid. J. :\bur)'. Essni sur Étutle sur la IIolion juridiqut de i'aae á lilre graruit droir a los negocios gr.tluitos son mayOl·es. En
19·18. y s. J. L. de los Mozos. LA Forma del Negocio la Notion d'equivalence; tesis, t. 1, pág. 119, Toulouse, fran(ais, tesis, Su".sbourg, 1931;J. Maury. fusa; sur ellos tiene especial consideración el error
Jurídico. en An. de Der. Civ.• 1968. págs. 745 y Sgls., 1920. En Chile, Gonzalo Figueroa Yáñez. El ocaso de '" role de la nolion d"qu';lIalence en droir franrais, tesis, en la persona del favorecido, desde que el
repmducido en El Negocio Juridico. págs. 383 y sgls., ws con/mloJ rwks, olgunas am.sidffl1ciolle5 frml¿ a la Toulouse, 1920;L. Mosco, O,u:rorilatgraluitá, :\Iilán,
~[. A. Guerrero, L'aae juridique solenntl, París, 1975, modificaciólI del (onlralo ¡fepnmda en el ,Ieru/w fra 11cis, 1942;TilocC3. Onerruirá (graluilá, en Riv. Tom. di Dir.
yen Chile, O. Vallejos,Las FormalidarJesEser!c;ales m en Elludios de Dem:11OCiull. IVJornadas Nacionales et Proc. Cílile, 1953, págs. 53 Y.gts.; en Chile, Carmen ti Sobre eS:I tcoría,Josserand, Les mooiles dans les

el C6digo Civil O Teoria General d.los Acros :><J1.mnesen de Derecho Ci,lI, 2008. Carlos Pizarro Wilson. Coor· A. Domínguez 11., Ewgio J. la graluidad, memoria. ades juridiq"es, con edición en castellano, México,
tllkr«.J/OCivil. memoria. Santiago, 1963. dinador, págs. 473 Ysgts., Santiago, 2009. Concepción. 1988. 1946.

m EDLTORIAL JUItIDICA UE CHIlE 26 27


616
WITOI\I.~lIVR[DlCA DiCHllE ..-..¡.._
"Ieorfa general del negocio jurídico Primera PaJ1e. La estrucnea del negocio jurídico

ánimo liberal está dirigido a favorecer a un que llevan nombre, como ocurre con el de complemento al principal y se justifica de una obligación futura (art. 2339), Para
determinado sujeto en consideración a su Jactoril1g, el leasillg(aunque el habitacional por él. Tales son, por ejemplo, las cumwnes la hipoteca el art, 24.13 inc. final establece
penJona (vid. W 43). es ya un contrato nonnado o típico luego o garantías, como los contratos de prenda, expresamente que podrá otorgarse "antes
Desde cierto ángulo, puede señalarse que de la Ley W 19.281), los de publicidad, de hipoteca o fianza (arts, 46, 2384, 2407 o después de los contratos a que acceda".
el derecho, atento a las realidades humanas los deportivos}' otros. Lo esencial es que Y 2335). Con todo, si es la no llega a existir, e 1negocio
más que a la idealidad en los propósitos carezcan de reglamentacién legal especí- El negocio accesorio por aplicación de accesorio dejará de tener valor jurídico POI-
caritativos, demuestra una desconfianza fica, porque tampoco es efectivo que por un principio general, según el cual lo que carecer de soporte.
hacia los negocios gratuitos, porque no es esa circunstancia queden sometidos única- es accesorio sigue la suerte de lo principal, El negocio es dependienl.e cuando existe
el ánimo liberal, sino el de lucro el más mente a las normas que se den las panes, verá unido su suerte a la del negociopam cuyo por sí solo, pero sus eJectos no se producen
común. desde que les serán aplicables las reglas 1II111plimienloJeha amlraído.-HDeahí que, por sino cuando existe otro negocio determi-
generales de la contratación y los principios ejemplo, el art, 2516 disponga que 1.1pres- nado. El negocio dependiente no tiene por
13. Negocios típicos o nominados y atípicos que se desprenden del ordenamiento legal cripción de la obligación principal acarrea objeto, como el accesorio, asegurar otra
o innominados. Los primeros son los que contractual. Además, las panes no crean la de la acción hipotecaria y de otras acceso- obligación, sino que su objeto es en cierto
tienen una reglamelllaci6n estructurada por la negocios jurídicos por entero originales, rias, que el al1.1536 mande que aquello que modo independiente; pero como dice re-
ley, mientras que los OlfOS son los que crean sino que utilizan la técnica proveniente de extingue la obligación principal extingue la lación con otro negocio, no tendrá tjicaci(l
las panes en uso de su libertad negocial contratos usuales o nominados para adap- caución. Haciendo aplicación de esa idea, sino en virtud de la existencia de este. Así,
y conforme a sus necesidades, incluso en tarla a sus especiales requerimientos. POI- se ha resuelto que "atendida la naturaleza
según Iosarts, 1715 y 1716,135convenciones
cuanto a su reglamentación. ello, en los más variados negocios atípicos se de la hipoteca, que no se concibe si no es
matrimoniales, es decir,los acuerdos entre
La clasificación deriva de la consagración reconocen elementos de negocios típicos y en seguridad o garantía de una obligación
futuros cónyuges sobre el régimen de los
dada a la autonomía de la voluntad, L15 por lo mismo es posible acudir, en aquello principal, la convención por medio de la
bienes del matrimonio, solo producirán
partes son libres de darse sus propias reglas, en que falle reglamentación de las partes, a cual se constituye el derecho hipotecado es
sus efectos a partir del matrimonio }'solo
aunque 110 estén en la ley, para regular sus las reglas propias de contratos nominados, un contrato accesorio que depende y tiene
si este se celebra.
intereses, creando al efecto los negocios que las que incluso pueden series aplicables eficacia sólo en virtud de otro contrato que
mejor se adapten a sus necesidades. por analogía. da naci miento, a su vez, a aquella obligación
Cabe destacar que lo importante para El Código italiano en el art, 1322 inc. 20 principal"_4!' 15. Otras clasificaciones. Los negocios
calificar a un negocio de nominado o típico alude derechamente a esta clasificación, al jurídicos son clasificados desde diversos
El negocio principal se constituye en un
no es que tenga una particular denomina- afirmar que "Las parles pueden también otros puntos de vista. Se babia de "negocios
elemento esencial del negocio accesorio
ción, sino el hecho que esté tipificado en concluir contratos que no pertenezcan a en cuanto a la subsistencia de este y de reccpticios y no recepticios", de "negocios
la ley, vale decir, reglamentado, aunque los tipos que tienen una disciplina panicu- allí la aplicación a estos de la denominada puros y simples )' sluelos a modalidad",
sea supletoriamcntc a la voluntad de las lar, con tal que vayan dirigidos a realizar de "negocios de atribución patrimonial
nulidad refleja (,id. W 156). Pero ello no
partes. Se trata de negocios estandariza- intereses merecedores de tutela según el significa que el negocio accesorio haya de y no atributivos", de "administración )'
dos, como ocurre con la compraventa, el ordenamiento jurídico".43 nacer después del principal, porgue es po- de disposición", etc. Algunas de estas
arrendamiento, el mutuo, elc.42 sible concebir, por ejemplo, una caución clasificaciones serán examinadas en el
En lo que concierne a los negocios atí- 14. Negocios principales, negocios acceso- curso de esta obra, )' otras, por revestir
picos o innominados, hay que insistir en rios y negocios dependientes, El Código Civil un mayor tecnicismo, 110 siempre justifi-
H Sobre el principio en cuestión, G. Coubeaux,
que el derecho contemporáneo no sigue, define los contnuos principales y los accesorios cado, lIO serán expuestas aquí. Interesa
La rigle de l'accessoire en droil privé, París, 1969.
para Sil calificación, los criterios que fueron (art. 1442). Pero la clasificación es general B Corte Concepción, 14 de enero de 1931, Ga- solamente, al respecto, que se sepa que
propios del Derecho Romano, en que la para los negocios jurídicos. cela 1931, l. 1, pág. 83; Rev de Dcr., t. 30, seco2', hay otros puntos de vista para clasificar
Será principal el negocio que subsiste pág. 72. los negocios jurídicos. •
consideración del nombre dado era impor-
tante, porque indicaba Sil pertenencia .1 una sin necesidad de otro. Por sí mismo tomará
categoría predeterminada y por tanto válida. nacím iento y producirá sus efectos. Esta
De hecho la práctica de nuestro tiempo co- es la regla general. Pero en otr~s casos se
noce numerosos negocios jurídicos atípicos requiere de un negocio para acompañar a
otro, de modo de gamnlizar Sil cumplimient»
o de servir a sus propósitos. Este segundo
.. Sobre ello, Emanuela Giacobbe, Alipialá d.1 negocio se califica de accesorio, pues vale
contratt« e SpoflSO"UOtiOTIL. en Riv, Dir. Ci\é, 1991.2, en función de uno principal}' por sí solo no
pág. 399; Beduschi, A proposilo di tipMlá ealipililá Jei tiene razón de ser. Está destinado a servir
contmui, en Ri,·. Dir. Civ., 1986.1, págs. 351 y sgls.;
María Constanza, 11 eontrattoal;jñat, Milano. 193t;
J ordano B., Los (Oll/rolosatípicos, en Rev, GrIJ. de H Sobre ellos, entre otros, Héctor Masnaua, El
Leg. yJurisp., 1953. pñgs, 31 ysgls. control, alípico. Buenos Aires, 1961.

.®. EDITO~IAl )UR.lDICA DECIULl 28 29 EDlTO~IAl IURIDICA m CHILE í\1!3


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PRIMERA PARTE

LA ESTRUCTURA
DEL NEGOCIO JURÍDICO
16. Los elementos del negocio jurídico, Cla- de negocio .. Son requisitos de existencia
sificación. Si el negocio jurídico es una de- generales la maTlifestación de voluntad, el objeto
claración de volu nlad y destinada a producir y la causa, aunque debe precisarse desde
efectosjurídicos, es necesario que se examine ya que no en todos los sistemas la causa es
su estructura en relación con la declaración considerada como elemento del negocio
de voluntad, en cuanto a su objeto y, según (vid. N° 128). Indicaremos también que
cierta doctrina, en cuanto a su causa. Todos algunos señalan COl110 de estos requisitos al
esos elementos forman el negocio. cumplimiento de las solemnidades. Pero no
Pero no solo será menester que exista incluimos a estas como requisitos de exis-
una voluntad con un contenido u objeto tencia generales, por dos razones: porque
y con una causa, si esta es admitida como solo algunos negocios están sujetos a ellas,
elemento del negocio. Ello es necesario que se requieren únicamente cuando la ley
, para que clnegocio exista, pero no es su- las exige y ya hemos dicho que en el estado
¡ ficiente pam que este valga plenamente y
produzca los efectos que las partes desean.
actual de nuestro derecho esta exigencia
es excepcional, }' porque en realidad no
r Una voluntad manifestada por error o a
la fuerza no tiene validez jurídica, pues el
puede afirmarse que la solemnidad sea un
requisito independiente. Forma parle de
·1 negocio se destina a producir efectos que la manifestación de voluntad, pues en los
, las partes libre y conscientemente desean negocios solemnes, como ya se expresó [vid.
producir. Un objeto que no es tolerado N°1I), la voluntad solo puede manifestarse
1 P')f la ley, sea pOI' su ilicitud o por otra mediante la respectiva solemnidad. Esta es
causa semejante, no es tomado en consi- entonces tina exigencia particular para la

I
deración por el derecho. Y una causa que manifestación de voluntad y no un requi-
caiga también en lo ilícito no es tutelada sitio autónomo.
,
,
por el derecho. Los requisitos de existencia específicos se
De ahí que sea necesario clasificar los estudian con cada negocio, cuando corres-
¡ elementos del negocio, distinguiendo entre
aquellos que son de su esellcwy aquellos que
ponde. Por ejemplo, en la compraventa lo
son la cosa vendida y el precio (art. 1793).
se refieren a su validez. (art, 1444). Son elementos de identificación de los tipos

Il Son requisitos de la esencia o de la exis-


tencia aquellos sin los cuales el negocio
no puede formarse. El art, 14H dice que
de negocios particulares, a falla de los cuales
el negocio no puede ser calificado como
perteneciente a determinada especie.'
t son aquellos sin los cuales el negocio no Los requisitos de oalide: intervienen cuan-
j produce efecto alguno o degenera en otro do el negocio tiene existencia. No afectan
I diferente; pero en verdad si no concurren, a esta, pero sí a Sil validez. Si uno de ellos
lo (lue ha de afirmarse propiamente es que 110 concurre en el negocio ya formado, este
el negocio no llega a existir. Pueden ser existe, pero podrá ser anulado. También
genemÚ's, es decir, los propios a todos los pueden ser generales y específicos. Son ge-
negocios jurídicos, y espedficos o especiales, es
decir, propios a cierto tipo, clase o especie I Así, Galgano, ob, cit., pág. H 7.

33 EDITORLtJ.JURIOICA !lE CHJU ~


~

l
- -
'Ieoría general del negocio jurídico Capitulo Primero

nerales, lo voluntad no viciada, el objetolícito, q ue no son propiamente elementos del ne- LA MANIFESTACIÓN DE LA VOLUNTAD
lo capacidad de las parns y la causa lícita. gocio, sino efectos que son la consecuencia
Se habla también de elementos de la na- del negocio ya celebrado.f
turaleza y de elementos accidentales. Con los Los elementos accidentales son aquellos que
primeros se quiere decir que existen ciertos las partes introducen en uso de Sil autono-
efeclos propios al negocio que se producen mía, pero que la le)' no declara obligato-
aunque las panes no lo manifiesten, como rios. Tal sucede con las modalidades, a que
sucede con la condición resolutoria táci-
ta en los contratos bilaterales (art, 1489),
que, según la expresión dcllegislador, "va
envuelta" en todo negodo bilateral, para
subrayar que ella no requiere SCI' expresada
nos referiremos más adelante. Por ahora,
digamos que si las partes los agregan, una
vez incorporados al negocio dejan de ser
accidentales pam él y habrá de estarse a
10 que las partes han previsto. Pasan a ser
~,
"

:1
¡

17. El rol de la voluntad en el negocio na tradicional que de ella se ha hecho,


y que basta con que el contrato tenga ese esenciales, pero para ese negocio específico .,¡ jurídico. Como hemos podido observar, inspiró las legislaciones napoleónicas y las
(art.1545). la concepción del negocio jurídico es emi- que de ellas derivan, y que ha sido luego
carácter para que se entienda que contiene
tal condición. Tienen entonces un carác-
·1'í nentemente voluntarista. Es la proyección sometida a fuerLe crítica. Sin embargo, el
ter supletorio de la voluntad de las partes de la voluntad al campo jurídico, fundamento voluntarista en que se basaría
t Así. Carlota Perrera, N" 28; Galgano, ob. cit.,
(art. 1444). Pero no los analizaremos, desde págs. 1-17,HB.
En la concepción filosófica que imperó la doctrina del contrato, donde aquella se
en la época de las legislaciones del siglo XIX, expresaría, ha sido objeto de controversia
"la voluntad es la causa primera del Derecho': en Francia y más bien parece que resulta
Voluntad y negocio jurídico son dos ideas que de una lectura a posterioti de las reglas del
se identifican. La voluntad humana aparece Código Civilinfluenciadas por concepciones
como factor esencial en la creación, modifi- políticas liberales, puesto que es difícil que
cación y extinción de los derechos y obliga· los redactores de la legislación napoleónica
ciones. Por eso es que U'Índscllrid pudo decir hayan podido fundarse en filosofías ajenas
que "el acto jurídico es la manifestación del 3 las doctrinas de Dornat y de Pothier; así
poder creador que pertenece a la voluntad como del Derecho Romano y que hayan
privada en el campo jurídico".' podido imaginar un poder creador de la
Más adelante esta concepción volun tarista volun tad humana en el ámbito jurídico.' El
es severamente criticada, especialmente a Código Civil recoge las ideas del derecho
partir de 1840, con las obras de Liebe, ROI'er, natural fundado CIlla razón y no adopta la
Hardunanu y otros autores alemanes. concepción volnniarista, in troducida por la
Se critica la idea que hace del negocio filosofía liberal en época posterior, luego de
jurídico una dependencia de la voluntad, la influencia que tuvo en Francia la escuela
atribuyéndole el efecto creador de dere- histórica alemana. Es pues más tarde que
chos y obligaciones únicamente al orden los autores interpretaron el Código y en
jurídico positivo.! particular el art, 1134, que contiene la regla
Veremos más abajo otros aspectos de fundamental en materia de contratos, como
la diferencia entre ambas doctrinas; pero inspirado en la concepción voluntarista y
es necesario recalcar, por ahora, que la en la autonomía de la voluntad.
concepción voluntarista, según la doctri- Las mismas observaciones caben respecto
del Código Civil chileno que en materia
de contra los sigue fielmente a Pothier y al
I Pandekten, 7' edic.• por Kipp, l. l. pág. 69.
~ Sobre ambas teorías, A. Rieg, Le ,jjlede la ,.'O/onu
dans la[armeticn de l'aae juridique d'apres les docmnes J Sob re ello. por ej ..J. Flour.], Aubert, E. Savaux,
allemande:du XIX ¡;«fe, en Arch. de Ph. du Dr., París, Dmit Ciuil.Les Obligations.l. Iloaejundique, págs. 71
1958.págs. 125 )'Sgls.,}·Ú role de tavotonti dons Parte y sgts., 10' edic., París. 2002; A. Búrge, Ú cod« dr·jl
jllridiquelm droll civilfran,ais el ollemand,París, 1961; el Jan ét'Olvlion l'm un dlllil impregnéd'jlldiIlldualmne
R Salcilles, De/a didaralion devotonté; París, 1902; J. libéro~en Rev. Trim. Dr. Civ., 2000, págs. 1 y sgts.; G.
Hauser, Objulrwrne el suhjuCÍl'Úme dons l'actejundrque, Rouheue, Con/ribulion ii /'ilude critique de 1"notion de
París, 1971; A. Martínez, La función de la va/U/liad 1m cO/llml, N'" 196 Ysgts.. )' Lafon« oMigataire du (en/rol,
los negociosjuridiro.s. en Estudios Cas/án, t. V.págs, 457 en Ucontrat aUJQu"¡'/rll;:comporaison frnn((;.(Ingfllises,
pgls .• Pamplona, 1969. París, 198;.

m wrroRlAl. JURID1CA DE CKllE 34 35 WITOPJAl JUR.JDICA DECH.llE m


Teoría gelle ra1 del negocio jurídico Primera Parte. La estructura del negocio jurídico

Código francés y en cuyas reglas no par~ce que lodo lo querido por el individuo haya TampOCOlo es la de quien no persigue un fin manda atenerse a la voluntad del restador
consagrarse alguna filosofia voluntansta de ser respetado por los demás, pues ello jurídico, o que no tiene ánimo de obligarse. daramente manifestada.
particular y donde la volunta? aparece significaría permitir que los más fuertes por eso es que el art, 1445 dice que para la Se exige entonces un comportamien-
siempre limitada por las necesIdades del se impongan a los más débiles. Es en este existencia del negocio es necesario que una to activo o pasivo que permita a terceros
orden público, las buenas costu~lIbres y ~a sentido que se recuerdan con frecuencia parte "consienta en dicho acto o declara- percibirlo como expresión de un cierto
ley (art 1545). Pero de~ido.a la mlluen.cla las palabras de Ihering en cuanto a que ción de voluntad", y, según una sentencia, querer, es decir, emitido y perceptible. y
que entre nosotros ha ejercido la doct~na "sostener que el acuerdo de voluntades es dicha frase quiere decir qUi![a persona tenga la ello ;Jullque a veces para ciertos fines la
francesa y en especial la de los comentaristas necesariamente justo, es entregar un per- intención real de obligarse juridicamcnte. 7 ley quiere alcanzar a la voluntad interna,
del Código de Napoleón, la interpretación miso de caza a los piratas y a los bandidos, Quien no ha prestado un consentimien- ya que esta solo podrá deducirse del com-
con derecho de presa sobre todos los que k to para producir efectos jurídicos, no lo
de las reglas conLracluales ha seguido el ·1 portamiento de su titular. Así acune, por
mismo camino que en Francia para atribuir caigan entre sus manos". ha hecho seriamente, pues persigue otro ejemplo, con el dolo, cuyo concepto? apela
al Código de Bello una inspiración liberal y por eso, si la voluntad está al centro de objetivo. Podrá pues atacarse la existencia a la mtencién; pero que solo es controlable
que no está en él. la noción de negocio jurídico, es también del supuesto negocio. Otro tanto OCUITe a partir de manifestaciones exteriores que
Con todo, no es posible desconooer que imprescindible reconocer a la ley, como en los supues tos de simulación absol uta en permitan inferirlo (vid. W 52).
si la concepción voluntarista alemana del emanación del interés general, una labor de que las parles exteriorizan una apariencia Yes por ello que, a nuestro entender, las
siglo XIX es absoluta y, por lo mismo, extra- regulación y de contención de sus excesos. de voluntad, pero sin querer realmente el diferencias que siempre se destacan entre
ña al Código Civil,las nociones canónicas Por ello, parece inútil reiterar aquí una acto, sino solo la apariencia de este, o en los la interpretación supuestamente subjetiva
que sí están presentes en los autores en exposición tradicional de la querella entre de simulación relativa, en que se aparenta del negocio que adoptaría el Código en
que se fundaron tanto el Código francés partidarios de la autonomía de la voluntad y un negocio, pero en verdad se quiere otro, materia contractual'? con una más moderna
como el nuestro, reconocían la necesidad de quienes predican su desaparición. Enten- que se disimula con aquel, de forma que en de carácter objetivo, no son tan grandes,
del respeto a la palabra dada y por lo mismo demos que en la hora de ahora, ese debate el primero no hay real consentimiento. desde que la intención de los contratantes
al efecto que jurídicamente debía tener es inútil y que el derecho contemporáneo, al La Corte Suprema ha resuelto que la 110 puede sino deducirse de los hechos me-
la voluntad manifestada, por razones de menos entre nosotros, guarda una adecua- existencia de un consentimiento que en diante los cuales ella se ha exteriorizado, }'
equidad y de justicia. da distancia de posiciones extremas }' más realidad no se ha prestado por la parte a cuando se trata de Ja voluntad en el negocio
De todas maneras, la manifestación de bien se dirige a reconocer la necesidad de quien se atribuye, constituye una apreciación bilateral, de un consentimiento, es decir,
voluntad sigue siendo un elemento esencial resguardar la actividad económica privada y jurídica y no un hecho deljuicio.s Por tanto, de un querer común a las partes y no de

I
del negocio, aunque no pueda dársclc toda la pOi·lo mismo la acción jurídica privada ya determinar si ha existido consentimiento una indagación de la voluntad in tema de
importancia que antes se le asignó, al hacer [tia!' susjustos límites pOI"la acción estatal. serio es una cuestión de fondo susceptible cada una.
sinónimas la idea de negocio jurídico con el Se observa así un renacimiento del rol de de ser revisada por la vía de la casación en Pero esta voluntad puede exteriorizarse
de manifestación de voluntad. El derecho la voluntad, unida a una intervención de la 1· el fondo por error de derecho. de diversas maneras y algunas se prestan a
debe reconocer al individuo su pode!" de
acción y ello se manifiesta, por ejemplo,
norma objetiva que permita el mejor cjcr-
cicio de la libertad mediante el resguardo
!, 1'l. Volulltad manifestada. Cómo se ma-
dificultades a la hora de distinguir lo que
es una simple intención de una real maní-
al concebirse la libertad de empresa como de una efectiva libre concurrencia," nifiesta la voluntad, Mientras una persona Iestación de voluntad forrnada.!'
una garantía constirucional," debidamente no exteriorice su volutuad, mientras esta Lo comente será la manifestación expresa,
resguardada de la intromisión estatal, lue- permanezca en su fuero in terno, 110 hay \'0- pero también es posible la manifestación
go de experiencias políticas y económ icas Sección 1 luntad jurídica. Para la existencia del negocio láci/tI- En el primer caso, hay una manifes-
estatistas que hoy se repudian, por signifi- jurídico solo se consideran las voluntades tación explicita y directa, mientras que en
car precisamente limitaciones a la libertad LA EXISTENCIA DE LA VOLUNTAD con proyección externa, las manijestadones el segundo, la manifestación se deduce de
individual. De allí que el rol creador de la NECOCIAL de voluntad. Lo dice expresamente para circunstancias, conduaas o comportamientos.
voluntad siga siendo reconocido y aun haya el testamento el art, 1060, que atiende a Pero tanto los calificativos de expresa y de
resurgido yse le haya concebido incluso COl1l0 18. Seriedad. No cualquier expresión de la voluntad exteriorizada de algún modo látita requieren de ciertas precisiones.
principio constitucional. 5 Pero es también voluntad forma un negocio jurídico. Se exige perceptible, }'el art, 1069, qoe. para la in- Lo expreso no habrá de confundirse COIl
cierto que el Derecho no puede aceptar qlle la vohnund estéendemada a oo7imeT un efecto terpretación del negocio de última voluntad una manifestación escrita y ni siquiera por la
juridicoy con ello se quiere decir también exteriorizada con palabras, que será lo nor-
que la manifestación debe ser mia. No lo
t An.. 19 N" 21 Constitución Política.
es la voluntad que manifiesta una persona 7 Corte la Serena, 22 de abril de 1911, Rev, de
s Porej., resolución de Comisión Resolutivade la que no comprende el alcance de sus actos, Der.,1.17,sec_l',pág. 279, considerando 1";G~cela 9 Art. 44 ine. Iinal,
FlSGlIía Nacional Económica, N" 336. de 31 de enero como un demente o un niño de cortos a1105. 1918,2· sem., N" 270, pág. 8f>7. 10 ,\.1. 1560.
de 1990, Rey.de Der., t..87,sec. 6', pág. 37. Sobre ello. 8 Corte Suprema, 8 de agosto de 19~5. Rev de 1I Sobre ello, A. Rieg, Rapporl sur ks modes non
R. Domínguez A., AspeclDSde lo. umslilllcionaliUlclon Der., 1.43, seco 1', pág. 120. En el mismo sentido, fonlllls d 'expression deIn ,~/{mlé ro droil civilJr~·n(ais, en
dtlDmxho Qvil OIj{mo, en Rev.de Der., (. 93, primera 6 En ese sentido.], Flour; ], Aubert, E. Savaux, sentencia de 18 de agosto de 1955, Rev. de Der., Traoeaux de t'AssociationHemi Catntan), l. 20, París,
parte, págs. lO7 y sgLS.,esp. pág. 134. . ob. cit., N''' 116)' 117. !. 52, seco1', pág. 243. 19611.

® ffilTOIUAI. )URlDICA DECHlLE 36 37 WlfOltlH JURlDlCA DECtillf ®


L
Teoría general del negocio jurídico

mal, pues ha)' casos en que un simple gesto


puede servir para manifestar un quel-er claro
que la supongan implícitamente. Así sucede
en el arto 1023, en el arto 1032, en el arto 1465
r
j
!
Pri mera Parte. La estructura del negocio jurídico

Ello obliga a distinguir entonces en tre lo


expreso, lo formal, lo tácito y lo presunto.
Puede afirmarse, no obstante, que en
principio el silencio no significa rnanifes-
y directo, como ocurre en subastas pú blicas, que sólo admite la condonación expresa del Presumir es sospechar.juzgar o conjeturar tacíón de voluntad, pues quien nada dice,
en que un simple movimiento de mano es dolo pasado (vid, N" 108), o en el art. 1511 una cosa por tener indicio o señales para ni siquiera con gestos o actos, no está ex-
indicativo de voluntad de una postura, o en inc. 3", que exige que la solidaridad haya ello, según se dice en el Diccionario de la presnndo su intención de producir efectos
el caso de lenguaje de gestos de sordomudos de ser expresamente declarada. Real Academia Española. Tácitamente, dice jurídicos. En derecho, no es efectivo que
que en el derecho actual es reconocido como De cualquier forma, trátese de una ma- el mismo Diccionario, es con silencio, sin "quien calla otorga".
medio de manifestación de voluntad. nifestación expresa o de una manifestación expresión o declaración formal. De aquí Ello no impide que, bajo ciertas circuns-
Un ejemplo claro en cuanto a ambas tácita, "los hechos constitutivos del consen- resulta que una manifestación tácita de vo- tancias.la ley dé efectos jurídicos al silencio y
posibilidades de manifestación de voluntad, timiento deben manifestarse de un modo [untad requiere de una expresión, aunque lo considere como man ifestación de voluntad.
expresa y tácita.Io da el art, 1241, respecto .inequí\'oco, es decir, no han de dejar duda j ella no sea con palabras; pero sí con hechos Ello ocurre cuando, pOlO el momento en que
de la aceptación de la herencia. Es expre- alguna sobre la voluntad del que consiente, roncluyentes, y buscar una voluntad presunta se si túan las partes y por los hechos y circuns-
sa, dice la ley, cuando se toma el título de pues si bien el consentimiento puede ser
f es indagar una voluntad no manifestada, tancias del caso, mantener silencio o es un
heredero, es decir, cuando en escritura tácito o implícito, no puede ser jamás presu· mientras que indagar una voluntad tácita es abuso perjudicial o supone asentimien lo.
pública o privada una persona se obliga mido o supues lo, porque el consentimien to buscar una voluntad que se ha expresado por Este es el llamado silencio circunstanciado;
como herederode otra, o toma ese título en exige una voluntad positiva de obligarse y hechos, aunque sin palabras o, al menos, no pero en esos casos no es propiamente el
una gestión judicial, como, por ejemplo, en caso de duda debe interpretarse contra con expresiones formales. Expresamente es silencio el que constituye una manifestación
solicitando ante un tribunal la dación de la formación de! contrato"." manifestar una voluntad con palabras o de- de \"01 untad, sino los hechos que lo rodean.
la posesión efectiva por ser el solicitante No obstante los términos de la sentencia mostraciones claras, r formalmente es hacerlo Asi sucede en numerosos supuestos legales,
heredero del causante." En la aceptación transcrita, algunos hablan de una voluntad con fonnalidad, es decir, expresamente, pero como en los casos de los arts, 2125 o en el
tácita el sucesor no expresa ser heredero, no presunta, como el mismo Código lo hace en además con formalidad, Se trata entonces art, 1956 inc. 3". Este último caso es signifi-
se atribuye abiertamente esa calidad, pero e! caso del art, 2220, por ejemplo. Pero en de conceptos diversos que no pueden con- cativo: un arrendatario sigue manteniendo
ejecula actos que solo un heredero puede realidad se tratade deducciones que se hacen fundirse: ni lo tácito equivale a lo presunto, la ocupación del bien que había lomado en
realizar, como, por ejemplo, vende un bien a partir de hechos conocidos. Las presunciones ni lo formal a lo expreso.'? arrendamiento luego de la extinción del
de lasque componen la herencia (arts. 1241 son siempre el resultado de un razonamiento contrato por el tiempo}' sin protesta del
y 1242)"3 Es pues de un comportamiento lógico que, en el caso, hace suponer que debe 20, El silencio como manifestación de vo- arrendador. La ley entiende que hay tina
propio de un heredero que la ley deduce ha ber existido consentimiento. Normalmente Juntad. ¿Puede el simple silencio ser con- tácita reconducción del contrato, es decir,
la voluntad de aceptar la herencia.':' tal deducción no será posible y el derecho siderado como creador de obligaciones }' debido a que)"l existía un contrato, que se
uley establece en múltiples oportunida- no 1<1 tomará en cuenta; pero en otros, dadas como suficiente pa fa expresar una "ohm tad sigue pagando la renta, que no hay volun-
des la posibilidad de una manifestación tácita las especiales circunstancias del caso, la ley, negocial? tad de recobrar el bien, e! silencio im pli ca
de voluntad. Hemos cilado la aceptación de
una herencia; pero también pueden agregar-
ateniéndose a lo que normalmente sucede,
tiene a la voluntad como existente. En esos
¡ La cuestión ha sido discutida." voluntad de renovar el contrato. En el caso
del arlo 2125 ha)' algo más: si una persona
\,
se los casos del arto 1215 para la revocación supuestos no hay consentimiento o voluntad ejerce una profesión que impl ica encargarse
17 Sobre estos conceptos.], Valle! de Goytisolo,
del testamento, del arto 1654 para la rem isión
o perdón de una deuda; del art, 1516; del
art, 1904 respecto de la cesión de derechos,
claramente manifestada, sino un sigilO {Iue,
en la duda, permite concluir en una volun-
tad. y en otras ocasiones, la jurisprudencia
II Estudios de Dmxho Sucesorio,\'01. 11, págs. 307 Y sgis.,
Madrid, 1981.
1B Sobre el silencio como manifestación de vo-
de negocios <uenos, como un abogado, por
ejemplo, tiene obligación de comunicar
su negativa a aceptar el encargo que una
I turnad se ha escrito bastante. En Lreotros trabajos, en
del art, 2123 para la oferta de ma ndato, del ha supuesto la existencia de contratos tácitos persona ausente le hace; si pasa un tiempo
art, 2124 para su aceptación, y del art, 2164 Chile, P. Aruta, Efedos jmidiros del silencio, memoria,
que pretende deducir de normas legales, prudencial y nada dice, la ley entiende que
Concepción, 1946;A Alessandri R, l'alorjuridito del
parn su revocación, etc. Y es común que del como es el clásico mandato tácito y recípro- si!mrio, en Rev de Der., l. 38,prime 1"'1 parte, págs. 133 ha aceptado, porque mantener el silencio
com port.l miento de las parles del contrato co entre comuneros que lajurispmdencia Ysgts, Para el derecho extranjero, CarlosRogel Vides, sería una conducta abusiva)' perjudicial.
de trabajo resulte una modificación tácita constante entiende que existe y que deduce Declaraaone: deI'olrl1llod comrattuales y rolor jurídico del Más que efecto jurídico del silencio, hay una
de las obligaciones previstas en él o de sus de los arL~.2305 y 2081.t6 sdeneio, en Rev. Gen. de Legislación )'J urisp., N" 1, imposición legal de una volun tad su pues tao
modalidades de ejecución. 2007, págs. 51 Ysgts.; H. S. Cáceres, El sünuio erI ta
Situación parecida ocu rre en el art, 160 inc.
formrui6n detosaaos jurídicos, en Bol. de la Fac, de Der.
En ciertos negocios, sin embargo, la le)'
" Corte Suprema, 8 de agosto de 1945, Rev, de rC. Soc., Córdoba,Argclllilla,I965, Nm 1·3, págs. <lll final del Código de Comercio, pues si el
exige una manifestación expresa y no es Der., L.43, seco1', pág. 120. Y sgts.; Soto Nieto, Esli,narión jurídica del sr/enero, en comprador ha recibido la factura de parte
posible deducir esa manifestación d e hechos 16 Por ejemplo y entre las sentencias más recientes, Revista de Derecho Español y Americano, 1966, N"2, del vendedor y no la devuelve o protesla de
C. Sup rema, 26 de agosto de 2010, rol ci,iI3242-2009; pág. 121; F. C. De Diego, El silendo en el derecho, Rea1
Corte Concepción, 21 de diciembre de 2009, rol Academia dejurisp.y Legislación. Madrid, 1925;:\1.
12 Art, 1242. civil 10242009; Corte Santiago, 21 de septiembre de De Serpa Lépez, OSitenrio como ma'nifeslo(aoda l'%n- Trim. de Dr. Civ., 1930, págs. 999 y sgis.: t\. Rieg,
IJ Arts, 1241 )' 1242. 2009, rol ci,il ·1l7Q.2008;Corte Ternuco, 2 de enero tade nas ob/iga(Oes, Río deJaneiro, 1944;P. Diene r, Le ob. cit., en Arch, de Phil. du Droii, 1957, págs. 43 y
.. Sobre ella, P. Code, 10101"¡ ti manifestations de 2009, rol civil 2131-2008; Corte Valdivia, 12 de ulence el Iedroi¡,Burdeos, 1975;Popesco Ramniceano, sgts.. l' RaPporlfran(llís,en Trareaux de 1'Associaiion H.
larilr>, tille, 1977. septiembre de 2008, rol civil 7642008. Le sdenc« uialeu~d'obligalions et Tabu: de dnnt, en Rev, C<Jpilonl, citados, 1968, págs. 51 )'SglS.

®. EDIWRIAL jURlDICA DECHllE 38 39 WITor.¡" IURIDICA m CHILE ®.


'Icnrfa general del negocio jurídico Primera Parte. La estructura del negocio jurídico

eUa en el plazo de och o días, la ley en tien- Par otra parte, lajurisprudencia ha dado debido a una expresión imperfecta o a una que "la manifestación exterior no arranca
de que la ha aceptado en su contenido y valor, en ciertos casos, al silencio corno ma- inadecuada transmisión. Surge así ti11 pro- su valor más que de su conformidad a la
servirá entonces el documento de prueba nifestación de voluntad creadora de efectos blema para el derecho: si se produce esa voluntad intema".25
del contrato y de título pala demandar su jurídicos.t' discordancia: ¿qué debe preferirse? En otros La teoría de la voluntad (Erklüngslhevrie),
cumplimiento. Como principio genernl, una notable términos, ¿a qué conviene atenerse para de- por el contrario, reduce el alcance de lo que
Las parles pueden, y frecuente.rnen~e sentencia italiana ha resuelto que puede tenninar la voluntadnegocial: a la voluntad Savignyllama "pensam lento" en los negocios
lo hacen convenir en danmor al silencio sostenerse que el silencio tiene el valor de interna o a la voluntad declarada? jurídicos. Liebe, su primer expositor, escri-
como m;nifestación de voluntad. En los una declaración de voluntad, cuando su- Volvemos aquí al conflicto sobre el rol bió que "El elemento verdadero, sobre el
¡
contratos de sociedad, porejemplo, es fre- puesta una cierta relación entre dos su]e- ~) de la volun tad en el negocio jurídico a que cual puede descansar la validez jurídica, se
cuente una cláusula por la que se establece tos, el modo normal de actuar impondría i" hemos hecho alusión. encuen tea, pues, fuera el e la pro mesa m isma
que el contrato durará un cierto número el deber de hablar." La mantención de ¡ Para una primera teoría, la clásica, con y debe buscarse en las circunstancias que
de años; pero que si ninguno de los socios una cierta conducta de una de las partes, 1 raíces en las concepciones de Kant y de la rodean".26 No es la voluntad interna la
manifestare su voluntad de ponerle término tolerada por la otra sin reproche, puede ".l,_
Fichte, el negocio jurídico encuentra su
o de no renovarla dentro de veinte, treints significar, por ejemplo, la modificación
,
.r
base en la voluntad, y por ella se entiende la
qne forma el clem ento constitutivo del ac to
jurídico, sino la declaración de voluntad, es
o más días an tes de la expiración del plazo tácita de un contrato, como en el caso en interna, La declaración no es sino el medio decir; como señala otro autor, "un hecho
inicial, la sociedad se entenderá su bsisten te que el arrendatario paga una cierta renta, gradas al cual la voluntra d interna llega al tangible, social, de naturaleza a hacer su-
por otro período igual al primitivamente distinta a la pactada originalmente, la que conocimiento de terceros. Se llama dccla- poner la existencia de una voluntad". Es el
pactado, o de otro modo semejante. Lo es recibida por el arrendador sin protestar ración de voluntad esta especie de hechos orden jurídico el que da "<llar al negocio )'
mismo ocurre en los contratos de arrenda- por la diferencia durante continuas mensua- jurídicos que no solamente son actos libres, este solo reconoce la voluntad manifestada.
miento. Se trata de una tácita recondu cción lidades. El Código del Brasil contiene una silla que, según la voluntad del agente, tie- Para que el negocio sea creado, basta que la
convencional, regla precisa sobre el silencio: "El silencio nen por fin inmediato engendrar o destruir declaración sea querida y no interesa saber
Un silencio abusivo podría también ge- importa anuencia, cuand o las circunstancias una relación de derecho ... En efecto, la si ella refleja o no el contenido exacto de
nerar un deber de reparar los perjuicios o los lISOS 10autorizaren y no fuere necesa- voluntad en sí es la sola importante y cfi- la voluntad interna.
que causa," cuando hay, según la expresión ria una declaración de voluntad expresa" caz; pero, como hecho interior e invisible, En suma, las teorías se distinguen en el
de Josseralld, un "deber de hablar" y no se (art. 111). tiene necesidad de un signo exterior que la rol que asignan a la voluntad en el negocio:
cu mple. Del mismo mod o, la ex istencia de haga conocer, y este signo que manifiesta la si debe esta ex tenderse a los efectos o no. En
anteriores relaciones contractuales entre 21. L'IS relaciones entre la voluntad inter- voluntad}' su declaración tienen entre ellos otros términos: para la segunda teoría, basta
las partes puede llegar a obligar a una de na y la voluntad declarada. L!. voluntad una relación no accidental, sino natural. la manifestación, aunque ella no traduzca
ellas a expresa r una negativa para UIl nuevo que sirve para producir efectos jurídicos Savign)' decía que "se llama declaración exactamente la voluntad interna, en cuanto
contrato, pues dentro de Ias reglas de la se compone, como puede deducirse de lo de \'0Iuntad".2' En tal concepción, siendo al contenido del negocio y sus efectos.
buena fe la otra ha podido creer que baste ya listo, de un aspecto interno: la decisión, la manifestación sólo un medio para dar a Para la primera, es la voluntad interna
la oferta de un nuevo contrato. Y fuera del la conciencia y la intención. conocer la volun tad, es indudable que hay la que predomina, pues el negocio es el
ámbito contractual, el tolerar ciertos actos Decisión de realizar el acto o convenir que dar preferencia a esta sobre aquella en acto voluntario en cuanto a su declaración
puede significar, si de ello se derivan daños, el negocio, conciencia de los elementos caso de discordancia, }' su contenido. Para la segunda, lo que
una respomahilidad ciVll.2f) de la operación que se ha decidido hacer Solo la voluntad interna tiene valor ju- importa es la manifestación, desde que el
El silencio también adquiere el valor e intención de realizarla. Pero, además, rídico y la declaración no es sino un pro- negocio jurídico es un hecho social y los
de manifestación de voluntad en mate- debe concurrir la proyección al exterior-de cedimiento usado para darla a conocer a terceros lo que conocen es la expresión de
ria mercantil, pues los 1I5OS del comercio esa voluntad interna, de modo de hacerla terceros. El mismo Savigny lo dice con tér- la voluntad y no la intención, que no tiene
determinan, a veces, que el no contestar conocida de terceros. minos claros: "No siendo la expresión más carne ter j uridico.
una oferta significa aceptación o, en otras De esta dualidad puede resultar una dis- que el medio, y el pensamiento el fin, debe Entre ambas se encuentran otras teo-
oportunidades, negación. El artículo 160 cordancia. Puede que la manifestación no evidentemente estarse a] pensamiento}' con- rías intermedias; pero el debate esencial
del Código de Comercio, que ha sido ya traduzca entera o verdaderamente lo que formar a él la expresión, rectificándola".24 se centra en esos extremos.
evocado, es un ejemplo. se deseaba, lo que se quería internamente Es la denominada teoría de la voluntad real ¿Cuál es la posición adoptada por nuestra
o wilknsfhemie. legislación?
" Pueden citarse por ~iareferencial 1", sentencias Esta Lesissubjetiva era la tradicional en Anotaremos, primeramente, que a la
19 Sobre ello, Popesco Ramniceano, Le silence de la Corte Suprema de 6 de enero de 1920, Rev. de Francia y hasta no hace tanto, y refiriéndose época en que se dictó nuestro Código,
aiale"",d'ooligallonsttfabllsdudmiJ, en Re".Trim, Dr. Der., t. 18, scc.)", pág. 105;30de noviembre de 1946, a esta cuestión una obra clásica expresaba predominaba sin discusión la teoría de la
Civ., 1930, pág>. 999 Ysgts, Así ocurre. por ejemplo, Rev. de Der., 1. H, sec, 1', pág. 269, )' de laCorte de
en la reticencia, como forma de dolo por omisión, L~Serena de 31 de diciembre de 192 I, Rev. de Der., -;.
6
vid. N° 54. l. 22. seco 1', pág. 797. 2i Savigny, Traité de droit romai", l. 3, págs. 100 y es A. Coli/1 Y H. Capitarn, Droit ciVJI, t. 2, W 42, ¡:
20 Véanse, por ejemplo, los arts, 368, 477 Y667, ~l Cass., 10 de abril de 1975, N" 1326, en Mass., 262, París, 1856. 10' edic, porJulliot de la Morandiére, París, 1966. '=
insphados en esta idea. Foro italiano, 1975. 24 Savigo)', ob. (il., t. 1, pág. 222. t6 Liebe, Die Sfipu/alioll,págs. 76 y sgts, ~

~ ElllTOWJ.JURlDlCA mCHllf 40 41 WITORl,l ¡URlOlCADE CHJll .®.


L
Teoría general del negocio jurídico Primera Parte. L1.estructura del negocio jurídico

voluntad interna. Hemos dicho que ella pueden atenerse sólo a lo que conocen, a negocios unilaterales y negocios bilaterales. Se requiere un COl1cuno de voluntades, un
tiene sus raíces en Kant; pero fue recogida la manifestación. Se recordará, entonces, que mientras en acuerdo de voluntades de ambas partes en
pOI' la legislación napoleónica, dándole Esto explica el art, 1707, por ejemplo. los primeros se trata de la voluntad de una torno al objetivo y elementos del negocio
UIl contenido o alcance. político que venía Una correcta aplicación de los principios parle (de una o varias personas dirigidas en cuestión. Será solamente cuando ambas
desde la Revolución Francesa. La autono- de la responsabilidad por daños extracon- a igual fin), en los segundos se exige la voluntades coincidan en cuanto al negocio
mía de la voluntad fue considerada por tractuales causados a terceros contribuye concurrencia de volun rades, que llamamos que van a concluir, en cuanto a Sil conteni-
los filósofos de la Revolución como una también a temperar el rigor de la teoría jurídicamente consentimiento. do, su alcance y efectos. Es por eso que en
reafirmación del individuo frente al poder de la voluntad. Es evidente, entonces, que la manera tales negocios la manifestación de voluntad
real y al señorío de las clases dom¡~~n les. Por lo demás, la querella entre ambas de formarse la voluntad juríd ica en ambas toma el nombre de consentimiento, porque
No debe olvidarse que esa Revolución fue teorías está hoy sobrepasada r el análisis de situaciones es diversa. El negocio unila- es el asentimiento que cada cual pl'esta a
individualista y, para los intérpretes poste- lajurisprudeucia en Francia demuestra que teral requiere solamente la decisión de la voluntad contraria. El negocio se forma
riores, el Código francés habría recogido las diferencias entre el derecho francés y el una o de varias personas, la conciencia de si se logra una coincidencia entre las de-
esos principios, aunque, como ya se ha alemán no son tan pronunciadas COIllO ;Jpa- lo que hacen y la intención de proyectar claraciones de voluntad de cada parte, y
dicho, esta afirmación proviene más bien rece del enfrentamiento de aquellas teorías.30 su querer. Una vez lograda la formación acuerdos parciales que hayan podido existir
de las concepciones liberales posteriores Por otra parte, tratándose del contrato, si la interna de la voluntad, viene su emisión, en la etapa de formación del negocio, a que
que de la intención de los redactores de voluntad sigue siendo su fundamento, ella es es decir, aquella llevada al conocimiento nos referiremos más adelante, no consti-
ese cuerpo legal. De allí que esas mismas atemperada por las necesidades de utilidad de terceros, Pero basta con la emisión tuyen consentimiento, sin perjuicio de la
concepciones hayan pasado a nuestro de- y de justicia, así como de solidaridad entre de la voluntad para que el negocio tome existencia de casos de formación gradual
recho. Es por esas razones que Saleilles las partes, lo que implica introducir elemen- existencia jurídica. En algunas situaciones, del negocio.
haya opuesto en esta materia el derecho tos obj etivos que reducen 1<1.$ consecuencias cuando se trata de un negocio unilateral Ahora bien, esjustamente en estos ne-
francés al alemán." negativas de un subjetivismo clásico. solemne, dicha emisión debe contenerse gocios bilaterales que interesa de modo
Es en razón de ello que en la interpre- en cintas formas, sin las cuales el derecho especial observar el proceso de formación
tación de los contratos debe estarse a la 22. Casos en que no existe voluntad. No 110 la considera. Pero respetada la forma, jurídica de la voluntad negocial. Por eso.Ias
"intención de los contratantes ... más que a hay voluntad, desde el punto de vista jurí- basta la proyccción de la voluntad. Ypom normas que trataremos a continuación se
lo literal de las palabras". 28 Por eso la teoría dico, si la persona no tiene facultades para importará, para la existencia del negocio, refieren a ellos y apunlan a dos cuestiones
de los vicios de la voluntad consagrada en- comprender el sentido de su manifestación. que la voluntad vaya dirigida a un tercero fundamentales: cómo se forma y en qué
tre nosotros, y que veremos más adelante, 1;'1sucede en el caso de los absolutamente (negocios recepticios) o no (negocios no momento existe el consentimiento.
atiende a la preservación de la voluntad incapaces." recepticios]. Que, en el primer caso, el Pero aun así, las reglas existentes y que
interna. De allí también que en la teoría de Tampoco hay voluntad en caso de error tercero a quien se dirige la voluntad la se examinarán dan cuenta de las formas
la causa deban tenerse en cuenta los móviles esencial (vid. N° 38), es decir, cuando las considere o no, es cuestión que interesa clásicas de formación del consentimiento
de las partes, o al menos algunos de ellos. Y partes se equivocan en cuanto a la natura- al efecto, a la eficacia del 'negocio, no a su para negocios consensuales; pero no dan
es en razón de ello que los tribunales han leza del acto que celebran, o en cuanto a existencia. Así, por ejemplo, en el nego- cuenta de las modificaciones que ha sufrí-
tenido la oportunidad de manifestar que la identidad específica de la cosa de que se cio unilateral por excelencia, como es do para otros negocios. Por otra parte, la
"En la interpretación de los contratos, a la trata o, por último, cuando se equivocan el testamento, para su existencia jurídica formación del consentimiento no resulta
inversa de lo que ocurre con la interpreta- en la causa de la obligación. basta con que la voluntad de designar a siempre instantánea y existe un variable
ción de la ley, la norma fundamental que A estas situaciones nos referiremos más un tercero como sucesor, o de favorecerlo período de tratativas negociales que tam-
el legislador aconseja al intérprete consiste adelante. de algún modo, se contenga en algunas de bién requieren de examen jurídico, desde
en buscar, ante todo, la intención de los las formas prescritas por la ley (arts. 1011 que ellas implican exigencias jurfdicas a
contratantes, aun por encima del tenor y sgts.), Es evidente que el tercero debe- quienes participan de las mismas.
literal de las palabras".29 Sección 11 rá, con posterioridad, si lo quiere, ocepto-r De allí que se examinarán primero las
Claro está que ninguna doctrina puede el beneficio que se le hace (arts, 1225 y reglas clásicas y luego se expondrán las
ser aceptada hasta sus últimas consecuencias. LA FOfu\IACIÓN DE lA VOLUNTAD sgts.) y mientras no acepte, el beneficio
En nuestra legislación, se ponen límites al
, no integrará cabalmente su patrimonio.
ideas básicas del período prenegocial y de
las alteraciones que las reglas clásicas hall
predominio de la intención y hay normas 23. Negocios unilateralesy bilaterales. Ante- Pero el testamento existe desde antes de sufrido.
que tutelan el interés de terceros, quienes riormente se ha precisado la distinción entre la aceptación y esta tendrá solamente in- En todo caso conviene recordar que,
terés pam decidir si tal acto testamentario en principio, el consentimiento solo es ~
:10 Así,J- Ghestin, ob, cit., N" 386, Y Les 1ftrs du producirá o no los efectos queridos. requerido esencialmente para convenir la :
u R.Saleilles, La décl.aralion de volonté; en Éludes contrat, N' 31, 3' edic, por J. Ghestin, Ch<.Jamin Diversa es la técnica del negocio bilateral.
du Code Civil allemand. y:\1. Billiau, París, 2001: A. Rieg, ob. cit.. pág. 9. Y alelJraúóll del contrato, puesto que nues- ~
2S Art. 1560. J. Hauser, ob. clt., N· 112: Mazeaud y Chabas, ob. En este caso, no basta la sola emisión de la tro sistemajurídico propone a las partes la ~
:!9 Corte Santiago, 25 de julio de 1945, Rev de cit., N· 122. voluntad de una parte y ni siquiera la de dos reglamentación del contenido, de tal modo _
Der., t. +1, scc, 2'. pág. 33. II Art. I·H7 ¡nes. 1° y 2·. partes en forma aislada e independiente. que respecto de este el silencio de las parles S

~ EDITORIAl. jURlDlCA DE CHILE 42 WITOIUAl IURIDlCA OECHIlE m


Teoría general del negocio juridico Primera Parte. La estructura del negocio jurídico

implica adoptar la reglamentación supleto- tienen un carácter general, tanto porque no teral autónomo, aunque no se comprende plemente, quede formado el negocio. Es
ria propuesta por la ley. Así sucede con .los existen similares en el Código Civil, cuanto qué se quiere afirmar con ello, desde que evidente que la oferta, en ese sentido, podrá
contratos nominados o típicos del Código porque el mismo Mensaje del Código de sin la aceptación, no tiene consecuencias dirigirse o no a una persona determinada.
Civil o del Código de Comercio: compra- Comercio deja en 'claro que con ellas se jurídicas )' de ella ni surge obligación ni En materia mercanlil, son frecuentes las
venta, arrendamiento, cauciones, etc., que ha "llenado un sensible vacío en nuestra derecho para aquel a quien ella se dirige. ofert as a personas indeterminadas, como
adquieren así el verdadero carácter de mo- legislación comercial y civil", confiriéndo- Ello independientemente de las relaciones las que se hacen diariamente en el comercio
les así la calidad de derecho común en la

IÚWS legales, de tal forma qu~ s~ las panes que puedan surgir extracoruractualuiente, minorista por medio de la exhibición de
quieren alterarlo, su consentmllento debe materia, pues con esa intención se dictaron.
1 según se verálLa cuestión del posible valor mercaderías y precios o aun catálogos o
alcanzar al contenido del negocio. El dere-
cho contemporáneo ha visto multiplicarse,
ind uso en ausencia de legislación positiva,
los modelosy cláusulas tipo, fenómeno que
lleva a hablar de una verdadera estandari-
y así se han entendido por la doctrina. Sin
embargo, no siempre lajurisprudencia les
hadado ese alcance yen algún G1SO la Corte
Suprema ha resuelto que esas reglas no son
aplicables a contratos civiles55 bajo la base de
Ir
t
obligatorio de la oferta está Íntimamente
ligada con la de la declaración u nilatera Ide
.,'oluntad como fuente de obligación; pero
un buen sector de la doctrina comparada
se niega a atribuirle el carácter de negocio
folletos publicit .....
rios. Pero, como se acaba
de señalar, en el sistema tradicional no se
les trata sino como incitaciones a terceros
para que estos hagan una oferta. Tampoco
reúnen esta condición las ofertas emitidas
zadim del conlmto,3~ con lo cual el rol del que el Código de Comercio es ley especial, jurídico unilateral, precisamente porque con precisa limitación de no ser obligare-
acuerdo de voluntades quec1a reducido, en olvidando que el hecho de que una regla if ella no tiene sentido si no va seguida de ria o con cláusula "sin compromiso". En
definitiva, al simple acuerdo de contratar, esté contenida en un cuerpo normativo la aceptación y en ese caso se constituye el el sistema clásico, habrá de distinguirse
para entregar el contenido a los modelos especial no significa que, por su naturaleza, consentimiento, y si esna no llega a produ- entre oferta y tratos preliminares, puesto
predispuestos. no pueda tener carácter general. La cuestión cirse, no habría sido sino una tentativa de que estos no consisten sino en invitaciones
pudo tener importancia para los efectos de negocio.36 Atribuirle el carácter de negocio • 39
a negociar,
fundar en ellos alguna casación en el fondo jurídico unilateral, además, significaría que La oferta debe ser además precisay com-
Párrafo 1 por infracción de IC}',lo que sería imposible por ella el destinatario adquiriría el derecho pleta, es decir, debe comprender todos los
Las reglas Clásicas de formación del si tales normas no tuvieseu el carácter de potestativo de acepLar, tesis que un autor elementos del negocio que se va a concluir,
consentim lento generales para aplicarse como tales en el ha calificado de difícilmente aceptable, ya de modo que la aceptación pueda darse
ámbito civil.Pero como el art, 772 del C.P.c., que la aceptación no es el ejercicio de un pura y simplemente.
24. Oferta y aceptación, El consentimiento luego de la reforma de la Ley N° 19.374, se derecho, sino un acto de decisión privado.l?
se forma cuando concurren dos manifesta-
dones de voluntad: la oferta y la aceptación.
contenta con UI1 error de derecho para la
procedencia de ese recurso, bastaría que i De allí que más conviene calificarla de "de-
claración de voluntad"38 y dentro de ella,
27, Efectos de la oferta antes de su acepta-
ción. Mientras la oferta 110 haya sido aceptada,
Una de las parles propone la celebración esas disposiciones contuviesen principios ., debe ser situada entre las recepticias, pues no hay negocio jurídico. Pero ¿no tendrá la
del negocio (oferta o policitación), la otra generales p¡¡ra que pudieren regir por esa va dirigida al posible aceptante. oferta por sí misma un efecto obligatorio
acepta o adhiere a esa propuesta. Sin duda, vía en materia civil. Se sabe que la Corte la oferta debe ser finne, en el sentido respecto del proponente? Algunas legisla-
existen conversaciones previas, pero esen- Suprema, sin embargo, ha hecho inútil tal que debe expresar una voluntad decidida de ciones, como la alemana, dan a la oferta
cialmente en último análisis el negocio se reforma, desde que exige que el error de concluir el negocio, en caso de ser aceptada. misma un efecto obligatorio, de modo que
forma cuando concurren oferta y acepla- derecho se base en la infracción de algún No reúnen tal condición aquellas ofertas el oferente queda obligado a mantenerla
ción.33 precepto legal. Por tanto, guarda impor- destinadas solamente a incitar a ot1"OSa por cierto tiempo, aunque no se acepte de
tancia práctica el decidir si las reglas de negociar. Tales son las llamadas ofertas a inmediato. Pero en airas legislaciones la
25. Reglamentación jurídica. El Código formación del consentimiento del Código personas indetermmadas, a las que se refiere oferta no tiene ningún carácter obligato-
Civil solo establece que el consentimiento es de Comercio tienen aplicación como tales el art, 105 del C. de C. y que no obligan rio antes de Sil aceptación. De aquí resulta
imprescindible para que exista elncgodo;3t a todo el derecho contractual o si solo son verdaderamente al que las hace. Es!."1S son que es esencialmente revocable antes (le la
pero no contiene las reglas de su forma- normas positivas obligatorias para los con- las que se hacen por medio de catálogos, aceptación yque, incluso, pueda caducar, es
ción. Ellas están contenidas en el Código Udtos mercantiles del Código de Comercio}' prospectos, etc., )' que no se dirigen a una decir, perder toda eficacia)' dejar de existir
de Comercio, arts, 97 a 108. No obstante solo aplicables en tanto principios generales persona específica o si se dirigen a perso- automáticamente, en caso de muerte o de
para otros ámbitos. na determinada no contienen todos los
formar parle de un Código especial, estas , requisitos para que, aceptadas pum ysim-
incapacidad sobreviniente del solicitante
afiles de la aceptación.
26. Caracteres de la oferta. la. oferta es una Esta última es la posición adoptada por
32 Así,]. Chestin, Trai/édedroiUiuil. LaJonnalum declaración de voluntad en que el oferente :16 Así, Messineo, Doctrina Genemlde/ContTalo, L 1, nuestra legislación, lo que queda en eviden-
du con/rol, )1('" 80 y sgts., 3' edic., París, 1993. manifiesta su voluntad de concluir el negocio pág. 3l2, Buenos Aires, 1952, yen forma parecida, cia en el texto del arto 101 del C. de C. al
:13 Sobre la rormación cláslra del contrato, Eva y las condiciones que este debe contener. J. Garrigue.s, Curso ElemenlallÚ Daech» Merra~/il, L 1, es tablecer la posibilidad de ntractacion y de
María Martínez Gallego, La ronnario71 de! contrato a Se le ha entendido como un negocio unila- pág. 207, 2' edic., Madrid, 1955.
Irmif de la ofertay la aceplaaón, 1>bdrid, 2000, Y en sr L Diez-Picazo, Fundommtos deDeruha C¡"il Pa-
Chile, Francisco Javier Saavedra GaJleguillos, Ttmia tnmonial, 1.1, N" 20, sexta edición, Madrid, 2007. S9 Sobre ello.]. ;\1. Loba lo de BI:IS,Consideraoones
dtl ümsenlimier¡lo, Santiago, 1994. " Corre Suprema. 26 de julio de 1971, Rev.de ss Así, Eva María Martínez Gallego, ob. cit., sohreelConuplolÚ TralosPrelimillam,en Rev.Gen. de
'4 Art.1H5 W2. Der., t. &8, seco1', pág. 217. pág. 29. Leg. y jurisp., 1976. págs. 540 Ysgts, :s

.w !DLTIlRlAllURIDICA DE caiu 44

L 45 ED1TORL\l rURlDICA DECH1LE ®.


Teoría general del negocio ju ridico Prime ra Parte. La estructura de! negocio jurídico

aulucidad de la oferta antes de ser aceptada. En cuanto a su forma, como sucede en al conocimiento del aceptante antes de la comunicarse sus resoluciones de inmediato.
El arto 99 del C. de C. precisa la facultad general con lodo negocio, no está sujeta acept.."lción. Para el caso que el aceptante Si las partes han aceptado negociar por
de retractación. Pero se establece, eviden-
temente, la obligación de pagar los gastos
a exigencia formal alguna, y puede, por
tanto, ser expresa o tácita.
l le haga modificaciones, la ley dispone que
la aceptación condicionada se mira como
medios técnicos que les ponen en contacto
inmediato, como por teléfono, por inter-
)~

y los perjuicios que la retractación hecha Es evidente, por lo que se dijo anterior- una llueva oferta (arts, 101 y 102 Código
J nct, por conferencia televisada u otros, no
antes de la aceptación causare al que (a ha
recibido y en la creencia que iba a cele-
mente, que la aceptación debe darse mien-
tras la oferta esté \1gen te, es decir, antes de ¡ de Comercio). Es lo que la doctrina anglo-
sajona conoce como la 1l'gla del espejo (¡he
cabe dudas que el negocio deberá ser COIl-
siderado entre presentes, aunque subsista
brarse el negocio propuesto. y aunque se que esta caduque o el oferente se retracte. ! mi,J1JT-illlagrrnle), puesto que para que la la cuestión de la locación en el espacio,
haya discutido sobre el fundamento de esta Si quien ofrece celebrar el negocio se ha r¡ aceptación forme e! consentimiento, debe es decir; la de! lugar en que e! contrato
obligación de reparar, es evidente que ella obligado a esperar la respuesta un cierto coincidir bajo lodos los respectos con los se forme. Para que un negocio sea de los
tiene su origen fuera del negocio mismo, tiempo, la aceptación debe darse antes de términos de la oferta, sin introducirse al- calificados entre presentes, para los efectos
desde que este no existía todavía.~e trata- que transcurra ese lapso. teración alguna, de modo que todo debe del momento de la formación del consen-
ría, entre nosotros, de una responsabilidad La aceptación debe ser oportuna. ~2 suceder como la imagen que se refleja en timiento, basta pues que la emisión de la
extracontractual, y Cllya fuente sería la le)', Si la propuesta es verbal, la aceptación un espejo: ser idéntica y así la aceptación oferta pueda ser seguida de inmediato por
pero hay quienes han sostenido que se re- debe darse de inmediato que sea conocida es la imagen de la oferta. Por lo tanto, si no la aceptación, aunque med ie distancia física
giría por las 1I0ml3S de la responsabilidad por el aceptante, so pena de dejar libre al coinciden porque el aceptante introduce entre las partes. El negocio será entre ausentes
contractua 1, en cuanto se atribuya a esta el proponente. Si 1<1propuesta ha sido hecha alguna modificación a los términos de la si hay una separación física o de distancia
carácter de general y, por tanfo, aplicable por escrito, debe ser aceptada dentro de oferta, se mira como una contraoferta )' sin posibilidad de comunicación oral. Es el
a responsabilidades legalcs.411 las veinticuatro horas si la persona a quien los términos se invierten, pues es ahora art, 97 del C. de C. el que es aplicable en
A pesar de lo maniíestado, nuestra legis- se dirige la oferta reside en e! mismo lugar el antiguo oferente el que es considerado estos negocios."
lación da un carácter obligatorio a ciertas que el proponen le, o a vuelta de correo en como receptor de una oferta y que debe Pero si el negocio es entre ausentes, o si
ofertas. A ellas se refiere el art, 99 del C. caso contrario, darle respuesta y esta queda sujeta a las existe acuerdo para que la persona a quien
de C., al señalar que la facultad de retrae- Anotaremos que la oferta, para ser opor- condiciones ya vista pal,;) la aceptación. se dirigió la oferta tome cierto tiern po de
tarse no existe cuando el pmponente se ha tuna, debe darse dentro de esos plazos, sin Será entonces cuando alguno de los que reflexión, comunlcando después su acuerdo
comprometido a esperar contestación, o que interese, para estos efectos, que sea negocian de una respuesta final aceptando <1)proponente, surge el problema de saber
a no disponer del objeto del negocio sino conocida por el proponente en esos mismos pura y simplemente la última oferta, qne el en qué momento se forma el consentimien-
después de desechado o de transcurrido lapsos. El conocimiento de la aceptación consentimiento queda formado. Es la regla to. Y esta determinación puede ser funda-
un cieno plazo. puede ocurrir más tarde, sin que ello obste que en el COlllm01l Iaio se califica como the mental para apreciar la concurrencia de los
y se anota frecuentemente que este es a la formación del negocio. last-shot rule (regla de la última palabra). requisitos de! negocio, ya que estos deben
un caso en que la simple declaración uni- Pero tilla aceptación extemporánea no existir al momento de formarse el negocio
lateral de voluntad de una persona gene- pierde todo su valor. El art, 98 ine. final i 29. Momento de la formación del censen- y, por tanto, de perfeccionarse el acuerdo
ra obligación para ella misma." En tales señala que, en tal evento, el proponente '1i timiento. Si el negocio es mire presentes, la de voluntades como regla general. No debe
situaciones, la persona a quien se dirigió debe dar pronto aviso de su retractación. aceptación deberá darse, evidentemente, olvidarse, por otra parte, que el art. 22 de
la oferta puede aceptar si está dent.ro del Es decir, si e! acepta nte lo hace fuera de de inmediato, según las normas generales. la Ley Sobre el Efecto Retroactivo de las
plazo fijado, y el negocio se forma, con los plazos indicados, el proponente debe y dada la aceptación, en ese mismo instante Leyes, de 7 de octubre de 1861, dispone
fuerza obligatoria, 110 obstante la retrac- comunicar, tan pronto le sea posible, que el consentimiento queda formado (art, 101 que en cada contrato se entienden incor-
tación del oferente. por haberse aceptado su afeita fuera de Código de Comercio). poradas las leyes vigentes al tiempo de su
plazo no hay negocio, desde que él )'<1 no Debe, sin embargo, precisarse qué se celebración, tiempo que, para los negocios
28. L"\aceptación y sus caracteres. La acepta- consideraba vigente su ofrecimiento. entiende por negocio entre presentes. En conse nsuales, se rá el de la formación de!
ción es el acto por el cual la persona a quien POI·último, diremos que la aceptación efecto, p<lra algunos y a la época en que acuerdo de voluntades,
se dirige la oferta expresa su conformidad. debe ser pum)' simple, es decir, debe con- las normas legales se dictaron, son tales los
Por ella se genera el negocio si se cumple formarse a la oferta sin agregarle o modi- que se verifican estando ambas partes, el ,
2
con los demás elementos de existencia. ficarle nada. La aceptación 'dada en esas oferenteyel aceptante, en el mismo lugar y '3 Para la disti nción de negocio entre prderrtes
condiciones tiene UIl efecto global, en el al mismo tiempo, es decir, de cuerpopresente. y mire ausentes, C. Rogel Vide, Jlolllmlo y fugar de
jonna(Íó" del contrato, en La Ley, 1982. págs. 1253
sentido que implica aceptar e! negocio tal Pero una concepción menos estricta y más Y sglS.; R. Gallart-Cases, El momento de la perfección
to Es la tesis de A. Al=ndri, D. la &pomabilj· cual hasido propuesto por el oferente, con de acuerdo con las formas de comunicación del contrato enlre o!lsenll:s, en Rev Jur. de Cataluña,
dad ExlroCOlllraclrlU( ell elDeredio CiLil Clrileno, N° 29, todas sus condiciones, }'hace aplicable la de nuestro tiempo, determina que también 1960, págs. 290 y sgts, A. Ferreyra Edgard, Problemas
Santiago, 1943. integridad de sus cláusulas que hayan llegado sean negocios entre presentes aquellos en vinculmlos a la !onnarión di contratos entre ausentes;
u Sin embargo, en contra D. Periailillo Aréva- en Bol. de la Fac. de Der. y C. Soc. Córdoba, N~ 3
lo, Lo dedaratién unifllln"aldtro/un/ad como[uente
que las partes que negocian, aunque no
r 4,1961, págs. 7ysglS.; A. de Revira y A. Palomar,
de obtigacíonll$, Rev de Der. U. de Concep., N° 206, estén físicamente en e! mismo lugar }'en Problemar derontmtocién entre personas diskmtes, enAn,
1999, pág. 21. " MIS. 97 Y98 Código de Comercio. el mismo instante, puedan, sin embargo, Der. Cil'., 1958, pág. 177.

®. mLTO~lAL }URIDICA DE CHLLE 46 47 EDLTORLU IURlmCA DE CHIll ~


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Teoría general del negocio jurídico Primera Part e, uestrucm... del negociojurídico

En estos es todavía importante esa deter- to;44pero no se trata de una jurisprudencia que debe juzgar los posibles litigios entre Las normas sobre la formación del con-
minación, porque, al no requerir de forma- unánime ni constante, En otras legislaciones las partes, como norma general, cuestión sentimiento, previstas en el Código de Co-
lidades en que se contenga la declaración existe regla determinante. Así, el art, 1262 que tiene también interés para el derecho mercio, como se ha visto, son propias de
de voluntad, la prueba de la celebración del Código español establece que "la acep- intemacional privado, por Jafrecuencia, cada los negocios consensuales. Pero resulta de
ro.
del negocio depende de la existencia de tación hecha por carta no obliga al que hizo vez mayor, de contratos de un país a otro. toda evidencia que también en los demás,
una oferta y una aceptación en términos la oferta sino desde que llegó a su conocí- Desde luego, las condiciones de forma de sean ellos reales osoJemncs,lo normal será
legales. miento", lo que supone la aceptación de los con tratos quedan regidas, en principio, que las partes lleguen a la celebración lue-
La legislación chilena ha adoptado el la teoría de! conocimiento, regla que para por la le}'dcllugar en que se forman, fu el go de una etapa de negociaciones. Así, en
criterio según el cual el consentimiento la donación es confirmada por el art, 623; principio Iocus wgit arium. No obstante, es todo negocio jurídico habrá normalmente
se forma en el instante de la aceptación. El pero el art, 54 del Código de Comercio común que las partes pacten IDl domicilio una etapa de formación que \'3 desde los
art, 99 del C. de C. así lo dice, al permitir acoge la teoría de la declaración, a pesar (art. 69 Código de Comercio), que determí- tratos preliminares hasta la perfección, sea
la retractación hasta el instante de la acep- que la doctrina entiende que se sigue la nará la competencia, o se indica el tribunal mediante el simple consentimiento con
tación. El art, 101 de la misma codificación de la expedición y generándose dificulta- que conocerá de los litigios. Con todo, para el ausencia de solemnidades, aunque dicho
es aun más enfático al ordenar que "Dado des de conciliación." El Código italiano caso de no existir convención sobre el punto, consentimiento se escriture por voluntad
la contestacíén ... ¿ contrato queda en el ocio entiende formado el negocio desde que la determinación del lugar de la formación de las partes, sea mediante la entrega de
perfrcci01UUlo" - quien hizo la propuesta tiene conocimien- del consentimiento recobrará vigOl". la cosa sobre la que recae en el caso de
Tal no es el criterio uniforme cn otras to de la aceptación de la otra parle y ello Además, aunque entre nosotros la cues- negocios reales, sea con el cumplimiento
legislaciones, porque al respecto se siguen porque "no se puede admitir que un sujeto tión revista sólo interés teórico. ese mismo de la solemnidad legal, en la cual se vier-
variadas temías, que pueden resumirse en esté voluntariamente obligado sin tener Jugar determinará los USOS)' costumbres que te la voluntad de las partes; pero previo
dos posiciones extremas: el sistema de la conciencia de la existencia del vínculo", pueden llegar a tener incidencia en el cum- acuerdo al que han llegado en los tratos
emisiOn, que es el seguido entre nosotros, según se dijo en la Relazione del Código; plimiento o interpretación del n~gocio. preliminares. De este modo, si las reglas
y el de la inf(mr¡ación. Este requiere, para pero la doctrina entiende quc la recepción En Chile, el art. 104:del C. de C. señala del Código de Comercio son propias de los
la existencia del consentimiento, que el de la respuesta supone conocimiento de la que, en caso de contratos entre ausentes, el negocios consensuales, no por ello dejan
proponente sepa que,sll oferta ha sido misma, a no ser que pruebe que sin culpa consentimien to se forma en el lugar donde de tener aplicación para otros negocios
aceptada; es decir, aplaza la formación del suya se ha encontrado en la imposibilidad lenga su residencia el aceptante. Pensamos COIllO expresión de los acuerdos a que se
acuerdo de voluntades hasta el momento en de conocer su contenido. siguiendo la regla (jue más bien debería decirse que el con- llega en los tratos preliminares. En otros
que la aceptación llega a conocimien to del del art, 1335, que contiene esa presunción sentimiento se forma en el luga¡· donde términos, si se 11-a1a de UIl negocio solemne,
oferen te. Ambos sistemas tienen varian tes, de conocirnieuto.w El art, 434 del Código se dio la aceptación, Pero esta no es sino este se concluye con el cumplimiento de
porque en algunas legislaciones se sigue del Brasil manda que los contratos entre una de las soluciones posibles y es así como las formas previstas por la ley bajo sanción
el sistema de la emisión, agregándose que ausentes se entiendan perfectos desde que en otras legislaciones el consentimiento de nulidad y es en tales formas que habrá
el consentimiento se forma en el instante la aceptación ha sido expedida, salvo que se entiende formado en el lugar en que se de contenerse el consentimiento cuando
de la expediciÓTldela respuesta, facilitando ella no llegue en el plazo convenido o que recibe la aceptación. Es el caso del art, 1387 el negocio es bilateralll'cro el intercambio
así la pnteba que tenga que rendir cada el proponente se haya obligado a esperar del Código Civil del Quebec. de ofertas )' aceptaciones, modificaciones
parte en caso de conflicto. En cuanto al respuesta o si IIcga cuando ya el proponente de unas y otras, es también propio de ellos
sistema de la información, se acepta por se ha retractado de su oferta, y en tal caso formarán parte de la etapa
algunos que el consentimiento se forma en PórrafoIl prenegocial o de tratos preliminares.
el momento en que el oferente ha recibido 29.1. Lugar de la formación del consenti- Por otra parte.Ia formación del negocio
la aceptación, aunque tome conocimiento La doctrina actual del período no siempre se da del mismo modo, pues
miento. No solamente importará determi-
de ella más tarde. prencgocial y de la formación del tanto puede ser instantánea como sucesiva
nar el momento de la formación del con-
Algunos Códigos no contienen norma consentimiento o progresiva.'? Así, hay formación instantá-
sentimiento, sino también el lugar en que
sobre la cuestión y han sido los tribunales se produce el acuerdo. Es la denominada
los encargados de adoptar el sistema ade- 30. La etapa prenegocial. La formación
cuestión de la localización del contrato. De
cuado. Así, por ejemplo, el Código francés sucesiva y otros modos de Iormaclén, En i1 Así,Corte Suprema, 29 de diciembre de 2010.
E ella dependerá la competencia del tribunal
nuestro derecho no se ha dado, en la doc- rol civil 2723-2009.La consideración segunda de la
no contiene ninguna disposición que decida
trina tradicional, particular importancia al sentencia de casación dice: "Reconociendo el proce-
el problema y la Corte de Casación ha esti- dimiento previo que tienen algunas convenciones,
mado que el momento de la formación del período de negocíacion es. Sin em bargo, en se ha determinado y nominado de distinta manera
" Así, por ejemplo, Req. 21 de marzo de 1932,
consentimien ro es una cuestión de hecho, D. P. 1933. 1.35 nota Sallé de la Marniére: Cass. Civ, el derecho actual ha surgido un acabado cada una de las etapas, entre las que se reconocen:
que los jueces de la instancia determinan 22 de abril de 1965, D. 1956, somo 62, etc. tratamiento de dicho período, porque en él negociaciones preliminares, puntualización, tratati- ~
soberanamente. Se ha resuelto, en general, l> Sobre ello, E, Martínez Gallegos, ob. cit., págs. surgen ya obligaciones para las partes que vas, ofertas, cierre de negocios. cont ....to predatorio o
129 ysgts. pueden determinar; en caso de infracción de y contrato defl nitivo, Eslas actuaciones pueden estar ~
que es en e! momento en que se emite la .6 Sobre ello, F. Calg:mo, ob. cit., pags. 91 Y en secuencia, como también ser omitidas y llegar 2
:] aceptación que se forma el consentimien- esos deberes, responsabilidades civiles. inmediatamente al contrato delinitivo", .:;
sglS.

®. EDITORIAL JURIDlCA DECHllE 48 I 49 EDITORl.\lJURLDlCA DECHIU .®.


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Teoría geneml del negocio jurídico Primen Parte. La estructura del negocrojurídico
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nea en negocios que implican operaciones
económicas menores, como las del consumo
las demás modalidades si hay controversia
entre las partes, o se aplicarán las normas
logre el acuerdo final sobre todos los demás
elementos. Bien puede suceder también
juicio ejecutivo de obligaciones de dar [arts,
481 y sgts, Código de Procedimiento Civil)@'
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en establecimientos de comercio o bien en supletorias de la ley, si existen, como poli ría que aunque las partes hayan concluido el o en la licitación en eljuicio de partición, _..
negocios ya estandarizados en los que ha}' ocurrir, por ejemplo, sobre las modalidades negocio, este requiera de la intervención forma de venta voluntaria por medio del
simple adhesión a contenidos ya estableci- de la entrega, o lugar de la misma u otras. de un tercero o del juez, sea para dar su juez al mejor postor (art. 658 Código de
dos y comunes a todos los que participan Resulta así que es posible que el negocio autorización (por ej., arts. 412inc. ¡O,1464 Procedimiento Ci\'ÍI) ya veces la ley ordena
en dicho trato económico, como ocurre quede formado desde que haya acuerdo N° 3), sea para fijar alguno de los elementos que sea esta la forma de proceder para la
con los contratos para obtener servicios sobre los elementos esenciales, puesto que del negocio (por ej., arto 1809). enajenación de bienes de ciertos incapaces
públicos, o de transporte y otros semejan- puede cumplirja con su [unción económica Debe también tenerse en cuenta, al tratar (art. 394). Pero otras veces una parte llama
tes, Allí la etapa prenegocial o no existe o o social de intercambio, aunque falten aún de la formación del negocio, la existencia a un concurso público para recibir ofertas
no es significativa y aun se da la formación acuerdos sobre elementos no esenciales. Es la de numerosos controtos o negocios prepara- fijando las bases generales del futuro nego-
del negocio mediante la simple emisión solución que resulta, por ejemplo, del ano ~ tonos, cuya finalidad es precisamente [tiar cio para luego escoger a quien presente las
de un gesto por una parte, aceptando tilla del Código suizo de las Obligaciones. las bases o elemen los del negocio definiti- mejores condiciones o detente determinados
propuesta, como en el caso de las subas las En ella puede darse incluso el supuesto vo, que las partes se obligan a celebrar. La caracteres personales y otros. Aunque en
o remates. de negocios o CJJn{raÚJsprooisorios, cuya eficacia doctrina clásica chilena solo había puesto esos casos el llamado a concurso pudiera
Pero en negocios de mayor importancia o duración está sujeta a la conclusión del acento, entre ellos, en la promesa de celebrar confundirse con una oferta, es en verdad
las discusiones y tratos preliminares pue- negocio definitivo y cuya existencia se da un contmto, desde que era el (mico negocio una invitación para que se hagan ofertas.
den ser extensos y aun implicar acuerdos aún en nuestra legislación clásica, como por preparatorio que la ley civil había tipificado, Con todo, tratándose en especial de contra-
parciales hasta llegar al negocio completo. ejemplo, en la venta a prueba del art, 1823 (art, 1554), cuyo estudio particular hace parte tos de carácter administrativo, el llamado
En esos casos, o bien hay una etapa larga)' o al gusto de los arts, 130 y siguientes del C. tradicional de la teoría general del contrato a propuesta, que comprende la entrega
compleja de negociaciones, o bien hay una de C. y más claramente, en algunos tipos }'que ha dado lugar a una abundantísima de las bases de la misma, tiene un carácter
formación sucesiva del negocio, porque de contrato de trabajo, como ocurre con jurisprudencia, atendidos los términos es- más complejo, pues si bien son invitaciones
las partes llegan a acuerdos sobre aspectos el de trabajadores de casa particular, en trictos con que la ley civil la acepta como a enviar ofertas, ellas contienen desde ya
o partes de la operación total, de forma que las dos primeras semanas se entienden negocio por lo demás solemne. Sin embar- los elementos esenciales del contenido del
que las 1ll1e\'3Snegociaciones parten de los como período de prueba, sujeto a reso- go, la doctrina actual, teniendo presente futuro contrato que se suscribirá con quien
acuerdos ya formados y se avanza hasta la lución por voluntad de cualquiera de las el principio de la autonomía privada, ha resulte escogido por haber presentado la
conclusión final. Es entonces que se habla partes (art. l47 Código del Trabajo). La aceptado la existencia de numerosos otros mejor oferta, de manera que tales bases,
de una fonnación sucesiva o progresiva del doctrina ha llamado la atención sobre estos negocios prcparatorios.t! como la o/Jción, una vez formado el contrato, son parte del
contrato.P Esta modalidad no es ajena a las negocios provisorios desde hace tiempo, que tiene incluso actual reconocimiento contenido del negocio yaun es común que
legislaciones clásicas, puesto que incluso como aspectos que han de incluirse en la legal en el art, lG9 inciso final del Código las respuestas dadas por la insti lución pú blira
está prevista en el Código Civil. Así, por formación del negoclo.t? de Minería. que llamaba a propuesta a las dudas que
el arlo 1801, "La venia se reput."!.perfecla De este modo, bajo la idea de formación Por último, es ta mbién frccuen te la for- surjan de las bases, también se constituvan,
desde que las partes hall convenido en la sucesiva o progresiva del negocio pueden mación de! negocio por medio de subasta, una vez concluido el negocio, en cláusulas
cosa y en el precio; salvas las excepciones darse modalidades muy diversas. Puede ser licitación o concurso. Así, hay subasta si el obligatorias de este en cuanto precisan el
siguientes", lo que implica que si hayacuer- que, como se ha dicho más arriba, el nego- negocio se forma con aquel que ofrezca la con tenido ncgocial.Un ejemplo de ese pro-
do en ello, el contrato ya se ha formado, cio quede formado por el consentimiento mejor postura, tal cual OCUlTecon la venta cedimiento se encucntra en el D_S. 236
aunque otras obligaciones o detalles de las en los elementos esenciales, para concluir en pública subasta judicial y forzosa en el del Ministerio de Vivienda y Urbanismo,
mismas puedan quedar provisoriarncnte más tarde con e! asentimiento sobre otros de 2002, que Aprueba las Bases Generales
indeterminados y a fijarse más tardé9}' en elementos, sin que por ello el negocio deje 51 Sobre ello, en Chile, en especial. F. Fueyo, Reglamentarias para los contratos de eje-
caso necesario, corresponderá aljuez fijar de estar ya concluido, quedando los aspectos Contratos prepam/qri()S, 2' edic., Valparaiso, 1964; y cución de obras quc celebren los Servicios
futuros librados a la decisión judicial si no Doclri'la general de los contratos prepara/orios. en El C6- de Vivienda}' Urbanismo. El contrato se
se logra acuerdo. Pero puede ser que las digo ciuil peruano J el sistema jll7Íd;co tatinoamencana;
celebra mediante la resolución o decreto
.~ Sobre la cual, entre otros, A. Rieg, La ·punc- págs. 38'1 y sgts., Cuzco. 1986. Áharo Puelma Acor-
partes celebren acuerdos sobre determi- que adjudica la ejecución de la obra al me-
fali/m" contntnuio« ti I'ilude de laforma/ion svaesiv« du si, Contratos prrparolorilll. en Estudios soóre TtJorm{lS
con/mi, en Mélangt!.'jauffrel, pág3. 593 Ysgts., París: nados aspectos, conviniendo en que ellos al CMigo·Civil J Código de Comeaio. págs. 243 y sgts., jor proponente, pero en él se entienden
L Diez-Picazo, FU1Jdalllm/os cltdmdUJ civil pommouiol, son definitivos en cuanto no se volverá a Santiago. 1999. La uibliogrnlia sobre ellos es muy incorporadas "las bases especiales, las ba-
l. 1, pág3. 26'1 YsglS.; M. Eroli, Consideración sulla debatir sobre los mismos; pero sujetos en densa ycorresponde a la teoría general del contrato, ses técnicas, las especificaciones técnicas, ~
forma:i1Jllt progrr:sn'a cid contrauo, en Riv, Dir. Com., su obligatoriedad a la condición de que se Para el reconocimiento de la facultad de convcnír
las aclaraciones, las adiciones, los planos _
t. 1, 1997, págs. 67 Y"gIS.; t: Cameluuí, Fonnauone .¡ cualquier contrato preparatorio. véase Corte Supre-
prngrrsñ.'adel con/rallo, en Riv, Dir. Com., 1908, p5gs. ma, 29 de diciembre de 2010, rol civil 2723-2009. aclaratorios que al efecto se confeccionen, <

308 ysgIS. '" Sobre el}o. por ej., R. Demogue, Des contrats cous, decimocuarto de casacién: "la regulación del )' todas ras normas vigentes a esa fecha que ~
'" Así.]. Flour, ]. Aubert y E. Savaux, ob, cli., {I1m';soim. en Etudes Capitant, págs. 159 y sgls., re- contrato de prolIlcs:l no impide dar nacimiento a digan relación con la materia" (art, 44). Y ;:;
N·155. impresión. París, 1977. otras convenciones preparatorias". es frecuente que aun en contratos privados s

® EDITOIUALJ~RIDICA DECHilE 50 51 WITORlAllURJDICA DE CHILE ~


Teoría gener.ll del negocio jurídico Primera Parte. la estrurtum del negocio jurfdicc

de importancia se utilicen procedimientos y que las más de las veces es contaminada ley sobre condiciones generales, como es nada más que de una práctica comercial de
semejantes. De este modo, n~ rcslll~ ab.so- por ellos. La legislación regulará, en lo que el caso de Alemania o España, entre los publicidad, puesto que miles de comuni-
Iutarnente efectivo que las simples II1CII:.'\- interesa aquí, las formas de expresión de ,. más conocidos. caciones semejantes son dirigidas a otras
> •
dones o llamados a ofrecer no tengan otro la oferta y hará que la publicidad integre POI" tanto, en las modernas concepciones personas, quedan sometidas al mismo ré-
carácter que llamara proponentes, puesto el contrato, como ya se dirá. Entre noso- del análisis de la formación del negocio, no gimen del arto 105 del C. de C.
que, según las modalidades de muchos c~os tros esta regulación resulta de la Ley de son suficientes las conclusiones clásicas y Con todo, sería imposible no recono-
y aun de los más importantes, su cOI~tentdo Protección al Consumidor W 19.496. En simples contenidas en las reglas del Código cer que en el derecho actual las formas
termina porformar parte del negoCIO[mal, ella se establece, por ejemplo, el derecho ~: de Comercio. Lasmodalidades de contrata- de publicidad tienen consecuencias jurí-
una vez acordado. a retracto del consumidor, una vez ya for- dón son tan variadas que van desde aquellas dicas importantes y limitándonos solo a
Una mención especial debe hacerse a mado el contrato y dentro de los diez días en que la oferta es tan completa que basta la cuestión de la Iormación del negocio
los que se denomina C07l/mlosdeamsumo, es contados desde la recepción del producto la aceptación pura y simple, de forma que jurídico, la regla del art. 105 del Código
decir; aquellos cuyas condiciones gene rules o de la contratación del servicio y antes de alteraciones a aquella son nuevas ofertas de Comercio y los principios clásicamente
han sido predispuestas por el proponente, su prestación en cienos casos, particular- hasta oteas en que la oferta sólo contiene aceptados al respecto sufren importantes
que es, normalmente, aunque no siempre, mente en contratos celebrados por medios elementos esenciales para una formación alteraciones COIl motivo de las normas de
un empresario o profesional, y dirigidos electrónicos y en aquellos en que la oferta gradual posterior. protección a los consumidores. lo que deter-
en general a quienes pueden requerir lo se hace por medio de catálogos, avisos u Habrá que dar consideración actual en la mina que no sea ya efectivo que las ofertas
ofi'ecido y destinados a ser suscritos, sin otras formas de comunicación a distancia etapa de formación dclnegocio a losJUT1IUlS aun a personas indeterminadas por medio
posibilidad alguna de modificación, por (art. 3° bis) yen contratos de prestación de dePttblicidadl\Sadas en el comercio modemo. de la publicidad no tengan efectos obliga,
un destinatario [mal de los bienes o serví- servicios educacionales de nivel superior o Clásicamente, la publicidad no ha recibido torios. Así, por ejemplo, por el art. 18 de
dos comprendidos en la oferta. Se trata de por centros de formación técnica (art, 3° ninguna atención de la doctrina, en cuan 10 la Ley N° 19.496 sobre Protección de los
contratos usuales en el sistema económico ter); se priva de efectos a cláusulas abusivas a la formación del negocio, como 110 sea Consumidores, el precio de los productos
actual y que si bien son de adhesión, por Sil que la ley determina (art, 16),se regulan las apllntat' que, como lo expresa el art, 105 del ofrecidos a los consumidores por medios
generalidad y masividad merecen un trato formas dc expresión de la oferta, se otorga Cód. de Comercio, "las ofertas indetermi- de publicidad o exhibición es obligatorio
aparte. La doctrina tradicional les aplica, carácter irrevocable a la oferta en los tér- nadas contenidas en circulares, catálogos, para el oferente, constituyendo infracción
en su formación, las mismas reglas que en minos propuestos, etc. notas de precios corrientes, prospectos o el cobro de lino superior y la publicidad
los contratos negociados comunes; pero en Es aquí y en general en los contratos en otras especies de anuncios impresos. no falsa o engañosa es también una infracción
verdad, la práctica revela que existen difc- de adhesión que se dan las denominadas son obligatorias para el que las hace". Se sancionada, conforme al art, 24, de modo
rencias, aunque no claramente definidas. condiciones generales de la conrratación, trata nada más que de incitar a negociar, tal que el contenido de la misma resulta
En ellos la oferta es completa y rígida, en sobre las cuales existe una importante bi- de llamar a los adquirentes y aun "dirigidos siendo así también obligatorio para el ofe-
el sentido que todas las condiciones del bliografía comparada.5~ Respecto a ellas se a personas determinadas, llevan siempre la rente en cuanto a las calidades y condiciones
posible contrato son predispuestas por el observa en el derecho comparado, sea la condición implícita de que al tiempo de de los productos, }' todo el párrafo 1 del
oferen te de los bienes o servicios y sin pos i- elaboración por órganos estatales de dichas la demanda 110 hayan sido enajenados los Título III de esa ley regula la información
bilidad alguna de modificación porel que condiciones para ciertas especies de con- electos ofrecidos, de que no hayan subido y publicidad de productos y servicios, para
las recibe, Fste las acepta o las rechaza y por tratos, sea el control a poslelim'Í por parte alteración en su precio, yde que existan en sancionar la inducción a error o engaño,
elide en ellos la coincidencia plena entre de la autoridad de Sil validez, sea su control el domicilio del oferente". Este criterio se sea sobre los componentes del producto,
oferta y aceptación es total. No existen tra- judicial o su regulación legal mediante una mantiene incluso en normas internaciona- la idoneidad de los servicios, las caracterís-
tos preparatorios, sino una real formación les, como en el art, 14 de la Convención de ticas relevantes de los bienes, sus precios
instantánea del contrato, aunque exista una las Naciones Unidas sobre los Contratos de y tarifas, las garantías y condiciones de la
" Entre otras, por ejemplo, DíazAlabarty Cómez
abundante publicidad destinada a convencer Laplaza, Las CondICIones Gmeroks de la Con/ralanó" en Venta Imemacíonal de Mercaderías, de 1980, misma y otras características de productos
de la necesidad del contrato. Y como se dan Europa, en &5ponsahilidad porDatiru en el Tmer Milenio; conocida como Con vención de Viena, pues y servicios. El art, 35 hace obligatorias las
entre un oferente, que es comúnmente un libro de homenaje al profesor Alterini, págs. 887 y en él las ofertas a personas indeterminadas promociones}' ofertas.
profesional, frente a un consumidor, que no sgts., Buenos Aires, 1997;F. De Castro y Bravo, ÚJs son solo invitaciones a ofrecer. Pero claro Másexcepcional a losprincipios ge llera les
condiciones generalEs de tos con/ralo; fla eficacia de las está que el proponente puede indicar que es la regla del arto 18 de la Ley General de
lo es, se ha requerido una regulación legal
leyes, 2' edic., Madrid, 1985; 1. Clavería Gosálbez, La
de las condiciones generales que pueden no se limita a una sim pIe publicidad, sino Urbanismo y Construcciones, luego {le la
prtdispolidón de! COnlen ido rontraauat, en Rev, de Der.
ofrecerse a través del denominado derecho Priv, 1979, pág. 667 ysgis.: YEl canlrol de Ins amdicumes precisar que está haciendo una oferta, La reforma de la Ley N° 19.'172,de 1996,sobre
túi consumidor, para prohibir cláusulas abu- generalEs del contmto, en las Ley 1989-2, págs. 1013 Y doctrina ha discutido lo que ocu rre con la calidad de la construcción, puesto que allí
sivas, normar la publicidad}' su efecto en el sgts.; M. López Sanchez, Los condiciones groeml/!< de práctica común denominada mailing y que se ordena que "las condiciones ofrecidas en
contrato, dotar al consumidor de derechos los conlralos en ,1derecho espoñol, en Rev, Gen. de Leg. es la que sufrimos todos los consumidores la publicidad se entenderán incorporadas
y Jurisp., 1987, págs, 609 y sgts.: M. Carcía Amigo,
de retracto y otros para impedir los efec- Sobre la nctumleza jun'di(a de las cotldidolies generates
que recibimos comunicaciones con ofertas al contrato de compraventa", regla que al-
tos que esa publicidad y otros elementos de {"S contratos, en Re". de Der.l'ri •., 1981, págs. 7DI dirigidas a nuestros nombre y dirección; lera sustancialmente los principios de los
externos producen en la decisión de este y sgts, pero evidentemente sabiéndose que se trata contratos solemnes, puesto que, tratándose,

®. WITORlAL ¡URIDICAO~CHIU 52

l 53 WITORl ...L )URlDIC\ OtCHIU ®


Teoría gene ra1del negocio jurídico Primera Parte. L3. estructura del negocio jurídico

como es el caso de esa ley, de compraventa una aceptación final pura y simple que La irrevocabilidad de la aceptación es ler).58 Cabe observar, sin embargo, que las
de inmuebles nuevos, pasan a formar parte coincida en el todo con la oferta, para que también cuestión que ha sufrido importantes necesidades de competir adecuadamente
del contenido del contrato las condicio- ponga en cuestionamiento la existencia . alteraciones en el derecho contemporá- en un comercio cada vez más complejo
nes de los inmuebles construidos incluidos del negocio. Además deja librado el con- ·1' neo. Las formas de contratación masiva, determinan que, en la pnictira, la facultad
los catálogos y ofertas que difunden sus tenido del contrato al que hace la última .-. por medio de formu larios, en con tratos de de retractación'" sea práctica común en
vendedores y constructores, a pesar de 110 oferta, otorgando a este una indudable :. adhesión, o con la intervención de formas beneficio del consumidor y ya establecida
estar contenidas en la respectiva escritura ventaja, De aquí que los principios actuales de publicidad, si no engañosas, al menos en el comercio, sin necesidad de textos
pública. Así, por ejemplo, el hecho que en determinen que basta un acuerdo sobre l' seductOJ<l.sy con técnicas que no permiten legales. Pero existen además}' desde anti-
esos catálogos y publ icidades se seña le que los elementos esenciales que permitan el una adecuada reflexión al aceptante, deter- gua paclos que permiten retractación de
el edificio que se vende tendrá jardines, o logro de la finalidad económica del con- minan la consagración de reglas protectoras contratos formados, como ocurre con el
piscina, o determinados sistemas de cale- trato, aunque resten cuestiones pendien- al consumidor que permiten a este, dentro pacto de retrouenta en compraventa (arts.
facción u otros. tes, distinguiéndose así entre términos y de límites en el tiempo y siempre dentro de 1881 y sgts.),
Por último, es preciso también anotar la elementos sustanciales y no sustanciales. Si la buena fe, la retractación al contrato ya
necesidad que ha impuesto el legislador de el art, 19 del Convenio de Viena hubiere fOIDlado, restituyendo los gastos incurridos 30.1. Las obligaciones en la etapa prene-
regular las condiciones y obligatoriedad de parecido alterar la regla del espejo, no lo por el oferente si fuere necesario.v Ello, gocial. Aunque los principios de buena fe
ciertas ofertas públicas, como lade adquisición hizo en términos evidentes. Este establece más allá de los casos en que la propia le}', con que ha de entrarse en las negociacio-
de acciones, comúnmente conocidas por que "La respuesta a una oferta que pre- por el hecho de tratarse de negocios de nes han sido reconocidos desde siempre,
la sigla O.PA y reguladas en los arts. 198 y tenda ser una aceptación}' que contenga larga duración, permite excepcionalmente es solo en el derecho contemporáneo que
sgts. de la Ley N° 18.045, sobre Mercado de adiciones, limitaciones u otras modifica- la nlplUra unilateral, como en el caso del han resultado en obligaciones más precisas
Valores, modificada por la Ley N" 19.705 del ciones se considerará como rechazo de la arrcndamiento/" o en el mandat057 o que el y de trascendencia práctica. El art. 1546,
año 2000 y (Iue determina incluso los casos oferta y constituirá una contraoferta" (inc. propio contrato haya facultado a las partes refiriéndose a los contratos, señala que estos
en que ella ha de hacerse, su vigencia y aun 1°), regla que reproduce, en síntesis, los para desligarse unilateralmente del negocio. "deben ejecuume de buena fen, con lo que hu-
irrevocabilidad, aunqlle no la de la aceptación principios clásicos que contiene nuestro Acá se trata de la posibilidad de revocar la biera podido entenderse que es solo en la
de quienes hayan aceptado la oferta, los que Código de Comercio. Pero luego agrega aceptación ya dada, en atención a la mala etapa de cumplimiento que la buena fe tiene
conservan el derecho a retractarse.P . que "No obstante, la respuesta a una oferta fe de la contraparte o a la falta de adecua- trascendencia y que antes de la conclusión
Habrá de señalarse, por último, que que pretenda ser una aceptación )' que con- da e informada reflexión que ha llevado del contrato cada parte es libre de usar su
los principios admitidos por el Código de tenga elementos adicionales o diferentes a aceptar. Entre nosotros, la facultad de ingenio para lograr concluir el negocio a
Comercio para la formación de negocios que no alteren sustancialmente los de la retractación es aún limitada, porque la Ley su favor. Era esa la idea que estaba envuelta
consensuales, en cuanto postulan que la oferta constituirá aceptación, a menos que de Protección de los Consu midores solo la en la noción romana del (lolHS btmllS, que
aceptación para formar el consentimiento el oferente, sin demora injustificada, objete acepta en tres hipótesis excepcionales: "a) ea aún en la doctrina actual se defiende por
ha de ser pura y simple, respondiendo a verbalmente la discrepancia o envíe una In compra de bienes Y conirauuion de servicios algullos.ro y es frecuente la cita del dictum
una oferta completa, es decir, la denomi- comunicación en tal sentido. De no hacerlo oñecidosen reuniones amvocadas o amcertadas de Pomponio, según el cual "es lícito que
nada "doctrina del espejo", como bien lo así, los términos del contrato serán los de :011 dicho objetivo POl'el proveedor, en que el los contratantes se engañen mutuamente",
observa un autor, está hoy rota.54 Tanto en la oferta con las modificaciones conteni- consumidor deba expresar su acePlación den/m como característica de la noción romana
el derecho norteamericano, en el inglés das en la aceptación", lo que no se aparta del mismo día de la reunión; b) en los casos de clásica, según la cual en el contrato cada
yen otros, se ha previsto una importante esencialmente de los principios clásicos. contratos celebrados por medioselectrónicosy cual ha de defender sus propios derechos,
alteración de la "regla del espejo", puesto Pero en el Código de Comercio Uniforme aquellos en que se aceptare una ojena realizada desde que ese negocio jurídico es visto como
que esta, al exigir que el contrato se forme de los Estados Unidos, la aceptación forma a través de catálogos, avisos o cualquier otra una oposición de intereses particulares,
cuando exista una aceptación pura y simple, el contrato, aunque contenga elementos forma de comunicación a distancia, a menos Sin embargo, la doctrina ha recordado
produce consecuencias indeseables si uno adicionales o diferentes a los ofrecidos que qu.eel proveJldnrhaya dispuesto exjnesomente lo que, por influencia de los canonistas, la
de los contratantes no está de buena fe, 110 modifiquen sustancialmente la oferta (011/1'(1110,Y e) en el {aro deprestación de servicios buena fe aparece como exigencia clara y
desde que le basta argüir que el contrato (Pár. 2-207). Las controversias sobre estas educacionales de nioel superior" (arts, 3° bis y evidente ya desde el inicio de las tratativas
no se ha perfeccionado, ya que hay cues- modificaciones no sustanciales pueden
tiones pendientes porque no ha existido regularse por las costumbres o eljuez en s; Sobre ello, S. :\Iiarabail, La titrattalion en droil
caso necesario; pero rompiéndose con la prito' frOIlf(lis, París, 1997; R. Baillod, Ú droil de re- 53 Sobre ellas, F. Segura R.. Infunne chileno Sir
necesidad que la aceptación coincida en penlir, en Rev, Trim. Dr. Civ., 1984, págs. 227 Ysgts.: bte la ruptura imitoteral del (ontmlo, en Trave!"'x ele
5~ Art, 211 Ley N· 18. 015, sobre Mercado de
todo con la oferta, se hace lugar a la buen a Ph. Storrel·Munk, RnpPOIt frallfais sur la ruplUredu 1:~Jj(JáalhmH. Capilanl Jouruits Hrisi/iellllt,S,2005,
Valores, modificada por la Ley N· 19. 705 del año contral, en Traieaux de l'Associalion H. CapillmlJounoits en publicación.
fe contractual en la etapa de tratativas y se
2000 brisilielmes,Sao Pauto, 2005, en publicación. 59 Devolución de1producto y del precio, cambio
!>l S. Durany Pich, Sobre la necesidad de qne!a aCe(>-
permite un funcionamiento más adecuado 55 1\«. 1951 sobre el desahucio. del p'rodllClo, ele.
roción (oincida en todo (on la ofma: el esptio mio, en An. de las normas jurfdicas a las necesidades 51 Por la revocadéu del mandante, atto 2163,l'r' 3. 00 Sobre ello, par ej., L. Rojo Ajuria, El dolo erolos
Der. Civ., 1992, págs. 1011 )' sglS. del comercio actual. o la renuncia del mandatario, arto 2163, N° 4. conlrallll, p:ígs. 22-1 Y sgts., Madrid, 19!14.

m EDLTORIAJ. )URlDICA OECIILU 54


I 55 EDLlOIUH]URlDICA DECH!lE
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'Ieoría gener.Jl del negocio jurídico Primera Parte. uesuurtura del negociojurídico

uegocialcs.s' Si el art, 1375 del Código de el common laun« cita generalmente, como a propósito de los vicios redhibitorios'" o ella es más exigente parn quien debe pro-
Quebecserefiereprecisamentea laexigencia la primera obra comprensiva del tema, a propósito del error sobre elementos no porcionar losdatos}'hechos relevantesque
de la buena fe en el nacimiento de la obli- la de Spencer Bower6' en una tesis de N. substanciales objetivamente; pero sí sub- requiere conocer su contraparte. Ocurre
gación, la doctrina recuerda que durantela lvanus,66y10sseraild en diversostrabajos se jetivamente" y ha sido impuesta luego en así en todo contrato en que interviene un
redacción del Código francés, el Proyecto refería al deber de hablar: Desde entonces la forma directa en algunos textos legales. profesional, entendiéndose el término en
del Afio VII había previsto que "lasconven- doctrina ha abundado en la cuestión.67 En Desdeluego, en los arts, 516 N" 9,556 N° 1, su más amplio sentido como todo aquel
ciones deben ser cunuenidasy ~ecut.adas de otrosderechos másrecientemente también 577 W 1 y 579 del C. de C. a propósito del que ejerceuna actividad con conocimiento
buena fe"; pcm que pareciendo obvio lo la cuestión ha sido objeto de esludio6S )' conlrato de seguro, en el que la compa- especial, frente a quien no tiene dichos
primero, por cuestiones de redacción el entre nosotros lajurisprudencia ha tenido ñía aseguradora, paI-a apreciar los riesgos conocimientos. Especial consideración
la oportunidad también de referirse a esta que se obliga a asegu rar; debe contar con debe darse en ese sentido a contratos de
arto1I34del Códigode Napoleón consagró
sólo la segunda parte, de donde viene la
redacción de nuestro arto 1546.621.as par-
obligación.69
Esta obligación precontractual de in-
[I
infonnaciones que debe proporcionarle
el asegurado, particularmente en seguros
prestación de servicios de profesiones que
suponen estudiosespeciales,como losde los
tes han de negociar entonces de buena fe formación aparece implícita en algunas C01ll0 el de vida o de desgravamen, ysobre médicos,abogados,arquitectos y otros de la
y cIlo acarrea numerosas obligaciones o disposiciones,en especialen la compraventa lascondiciones de salud de aquel que solo misma naturaleza. Los deberes de informa-
deberes -según prefieren algunos decir- este conoce. También se ha desarrollado ción a que esuin sujetos los médicos frente
para las parles, durante las tratativas y que f particularmenteen lasnormassobrederecho al paciente, para que este pueda tomar las
no aparecen claramente formulados en el G5 17", Law RRlating /0 Ar/i01lohle Non dire/os",.. a-nd del consumo, recogidas entre nosotros en decisionesadecuadas, forman parte hoyen
OI/lfT Breaches oJDut'j in Rdations ofumfir/¿nrt, Influtnce
Código; pero que pueden derivarse COIOO la Ley N" 19.496 sobre Protección al Con- día de lasobligacionesincluso éticasde esos
ond Advanlage, Z', edic., Buuerworth, 1990; pero la
principios que informan un conjunto de primera es de 1915. En el derecho francés aparece sumidor, especialmente en el art, 30 letra profesionales, como también ocurre con
reglas particulares o han sido consagrados a propósito del estudio de la reticencia (sobre la b), en que se contienen los derechos a ser los abogados. Es también particularmente
por la legislaciónespecialposterior. El tema cual vid, N" 54). informado sobre los productos y servicios exigible el deber de información en los
de las obligaciones precontractuales, con M De la rétiteno: dans Its conlrals, París, 1924. que se ofrecen. Pero es posible extender contratos de adhesión o con cláusulaspre-
67 Así, sin pelj uicio de las obras generales sobre
todo, no es nuevo y hay trabajos relativos el deber de información precontractua! dispuestas por una de las partes ysujetos a
comratos. por ej., para Francia, M. deluglart,LObI~olion
a ellos que se remontan a comienzos del de mlStignrlne1l/ daru lescomrais, en Re v,Trim. Dr. Civ., más allá de esas reglas precisas, hasta en- condiciones generales de la contratación.
siglo pasado.63 1945, págs. 1 y sgts.: C. Lucas de Leyssac, L'oollgalion tender que ellas no hacen sino consagr.lf En general es sin embargo posible afir-
Uno de esos deberes es el de infonnlIáán de rtrungn,menl dons le> contrats, en L'in[onnallon en un principio general que deriva del deber mar que la información debe referirse a
precontractlL(l~segÍllIel cual cada parle ha de droil PriLi, págs., 305 y sgts., París, 19i8; Y. Boyer; de negociar de buena fe y en forma leal las cualidades intrínsecas del objeto del
L'ooligali07l tú moognernrn/ dans la formation du contrat, con la contraparte. De este modo, las par-
proporcionar a la otra los conocimientos e negocio, a las cualidades sustanciales de
Aix Marseille, 1978; L Mestre, De quelques nOlwelles
lnformacionesque tienesobre elementos del avantéa de /'ooljgalion de remeignemetu, en Rev. Trim. teshan de colaborar recíprocamente par.l dicho ob]eto,sean lasconsideradas objetiva-
futuro negocio y que pueden determinar su Dr. Civ., 1990, págs. 465 Ysgts.; P.Jourdain, Rnpport que el consentimiento se forme COII pleno mente como lasque subjetivamente han de
consentimiento. Aunque estos deberes de franfaiJ, en La Bonne Foi, Traveaux de l'AssocialiOll Henn conocimiento de aquello sobre lo que ha importar a alguna de las parles comomotivo
información son conocidos desde antiguo, CoPila nt, t. XUll, págs. 121 Y sgts., París, 1992; y en d~ negociarse. Desde luego,la reticencia, relevante para la celebración, a los propios
especial, M. Fabre-Magnan, De ['obliga/jm d'írifonJlOlion es decir, el guardar con pleno conocimien- sujetos que intervendrán en el negocio y,
su estudio es sin embargo reciente, tanto
dans ks contrais, París, 1992.
en losderechos romanistas como en el com- os Para el derecho español, L. Rojo Ajuria, El to informaciones que deben entregarse, más ampliamente, con cualquier hecho o
lIum lat». Se ha afirmado que fa Cíceron'" dolo 1m los contratos, págs. 262 y sgts.; Madrid, 1994; comose ha dicho, es una forma de dolo por situación que pudiera ser determinante
aludiría a tales deberes; pero se trata más :-'1. Paz Garcfa Rubio, La mpo"sahi/idad Inmmlractual omisión; pero el deber de infonnadón va para la formación de la voluntad negocial
bien de alusiones anecdóticas, teniendo en ro eldmlhoe:spafiol, págs. 44y sgts., Madrid, 1991; E. más allá e incide directamente en la recta en la contraparte, atendidas sus facultades
Gómez Calle, LM (Ú/Jeresp'l!LIJlllralluaks de inJlmrUJeión,
cuenta la noción romana de contrato. En formación de la voluntad negocia!. Ya al y condiciones.
Madrid, 1994;]. Llobeti Aguado, El debO' de in/oro
maci6rl ro la Jlmnaeión de los contratos, Madrid, 1996; exigirse que la oferta sea completa se pide Estaobligaciónjmamlrodval de irifonllooón
para el derecho inglés y francés comparados,]. P. que ella contenga los elementos esenciales debe distinguirse de aquellas que pueden
61 Sobre esta cuestión hay numerosos trabajos; Ledgrand, Precontmctua! dile/osare olld ;,iformalion: y lascondiciones sustanciales, sean impues- formar parte del objeto de un contrato ya
peroenrre elloses interesante el rol.4Sde los TratWlux English and Ftmth Laio Compored, OxfordJournal of tos por la ley,sean impuestos por el propio concluido. Así, el abogado puede tener
tú l'A5sodation Hmn eaf1ilOrll. sobre las jornadas de Legal Estudies, 1986, págs. 322 y sgts. oferente para determinar aquello sobre una obligación de información durante
Lousiana, París, 1992. uno de CU}'OS temas es pre cisa- 69 Así, Corte Concepción, 5 de junio de 1997, Y
mente la buena fe en la formación de l contrato. nuestro comentario Ddecde inJlmllaciÓ71y de injormarse
lo cual desea contratar, lo que exige una el ejercicio de su encargo, con el fin que el
6! Así.J. Meslre, nota en Rev.Trim de Der. Ci,'., anle el seguro de dtsgravornen, en Revista Chilena de información acabada sobre ellos. cliente tome las decisiones acertadas en el
1989, págs. 736 y.gts. Derecho, vol. 25, Nn 1, 1998, pags. 205 y sglS.;Corte El conlenido de la obligación de infor· curso dcljuicio yen el comercio contempo-
'" Entre nosotros, por ej .• M. Risueño, [). las Suprema, 20 de noviembre de 2002, rol 4837·2001. mación preconlractual es variable según ráneo existen lllnnerosos cOIlU-alosen que
Obligaci01leS Prwmlrm/llalts, Santiago, 1933. IIIás re-- Parn Un lral:imiento másgenernl en la doctrina chi· los tipos de contratos, pues los hay en que la prestación de una parte ya no sólo es de
cientemente, Marcclo Barrientos Zamorano, Darios lena, Íliigo de la Maza Gaznluri, BI/ena Je, el rellerso
'j debmJ en fas !rota/ivas pTtlimilUlTOS de un contralo,
Santiago, 2008.
'" De OJfiáis, Lib. XV,N~ 65 YsglS.
de la manma. ti propósilo del dolo por omisió" y el deher
precorllTlulual de irrJonnaáón, en Revisla Chilena de
Derecho Privado, N" 11(2008), págs. ·13y 5gls.
I¡ 70
71
MI. l358, N° 3.
Art. 1454 ;ne. 2".
información, sino de consejo, como ocurre
en aquellos destinados a la organización
de empresas y de mOlloge1lleul, de asistencia

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EDITORlAl. JURIDICA IllCHIU WJTORLujURIDICA OECHlLE
Teoría general del negociojurídico Primera Parte.La estructura del negociojuridico

técnica y otros. Mientras el deber precon- se ha resuelto que "Si existe en derecho la La cuestión fue puesta en relieve luego resolver la extensión de la reparación, es
tractual de información es requerido para obligación de informar al otro contratante, del clásico uaba]o de Ihering sobre la CIIlfra decir, qué daños son reparables a cuenta
la adecuada formación del consentimiento, también se ha consagrado la exigencia del in conlffl81UloymolÍvado por la inexistencia de la responsabilidad precontractual. La
aquí se trata del cumplimiento mismo del deber de informarse, que pesa en especial de una regla general de responsabilidad hipótesis más frecuente será la de retiro
contrato ya formado y que tiene por fina- sobre quienes actúan profesionalmente y ciwl en el derecho alemán de su época. El inmotivado o abusivo de las tratatívas ne-
lidad.justamente, el dar el consejo técnico que determina que existe el deber mínimo ca1ificativo de responsabilidad prteontfaclual gociales y entonces se plantea la cuestión
requerido a la contraparte. de cerciorarse de aquellos hechos sobre se atribuye a Saleilles. de determinar si solo han de repararse los
Pero junto al deber preconuactual de que contrala"_76 Esta responsabilidad plan Leaen primer daños consistentes en los gastos en que se
información, cabe también a cada parle lo Entre otros deberes precontractuales, se 1, término la cuestión de su naturaleza jurí- ha incurrido durante las tratativas por el
que se ha dado en llamar el deher de inJol7nnr- debe señalar también el de lealiad; puesto dica, variando las doctrinas entre la tesis que negociaba en la fundada creencia que
se.72 La Leyde Protección al Consumidor ha que si tratándose de negocios patrimoniales contractualisla en base a un supuesto pre- el negocio se llevaría a término, lo que los
previste particularmente este deber para el cada parte pretende un legítimo interés, contrato, como era en la concepción de autores denominan interés negativo, o si
propio consumidor que requiere a su vez ello 110 excluye el actuar de buena fe aun Ihering, la tesis extracontractual, que es también sería posible reparar el daño con-
de información (an, 3° letra b). Este deber en las tratativas," lo que determina que la más comúnmente admitida y la que le sistente en la frustración del negocio no
puede afirmarse desde dos pumos de '1S La: no deba entrarse en negociaciones de un da un carácter especial. Luego queda por concluido, es decir, el denominado interés
ponUla parte, quien debe informar requiere proyecto no sedo a sabiendas que la con- positivo. En comrade esta última posibilidad
pedir precisiones a su contraparte. Así, en traparte no podrá cumplir las obligaciones se ha sostenido que es inadmisible, porqlle
Francia, la Corte de Casación ha podido Úl,¡/e e preuidenzn. 1981. págs. 535)' sgts.; L. Geraci, equivaldría a considerar del mismo modo
que se quieren establecer, etc. Es también
Tra/laliuet mpollJahi'i/i'J p"xQn/rall<aU,. Nozione di parte,
resolver que lodo vendedor de un material este deber el que obliga a comunicar si las al negocio frustrado quc el efectivamente
en Resporua. Cill. el pre\·., 1984. págs. 370}' sgts. Es
y con la finalidad que la venta sea concluida tratativas son exclusivas con la otra parte o aun esencial el estudio de G. Faggella. Fondament» concluido pero no cumplido, además de
en conocimiento de causa, debe informarse si no se garantiza esa exclusividad. gim-jdicn ddln mponsahili/iJ i1l lema di trolla/;lIe pre(on· que aunque el que se ha retirado de las
sobre las necesidades de su compradcr.f y A ellos se suman, en el derecho compara- Imlluali,en Arrhivío Giuridic(/, 1909. LXXXII; para el negociaciones no lo hubiese hecho, nada
ello pesa, una vez más en particular sobre derecho francés. el clásico estudio de Saleillcs, De/a asegura que el negado efectivamente se
do,las menciones de la coherencia, reserva,
mponsahilíli pri-ronlmcllielle, en Rev, Tri m. Der. Civ.,
el profesional que ha de dar consejo o in- etc., en especial entre profesionales; pero habría celebrado, de forma que reparar
190'1,págs. 07 Ysgts. traducido en Rev. de Der. y
formación. Por otra parle, quien entra en no se trata sino de aspectos parciales del Jur .• L 5, primera parte, págs. 127 Y sgts.: P. Roubier, el interés positivo implicaría la indemniza-
tratativas negociales debe también él mismo deber general de negociar de buena fe. Essa¡ sur/a respollillhi/üé pré-<:olJ/racluelle, Lyon, 1911; ción de un perjuicio eventual. La cuestión
requerir informaciones que necesita para J Schmidt, La sanrtion de In fallle pre-<01I/raclllelle, en requiere de un examen detenido yaquí
tomar la decisión de negociar o no. No se Rev, Trim. Dr. Ci,·., 1974, págs. 46 Ysgls.; además, sólo se evoca, agregándose tan solo que
30.2. L1. denominada responsabilidad pre- la cuestión es tratada en los obras generales sobre
trata aqu í sino de la pro longación del deber contractual. LIS obligaciones y deberes a responsabilidad civil; para el derecho español, A.
lodo dependerá del grado de avance de las
de diligencia exigido a toda persona en su que están sujetas las partes en la elapa pre- Manzanares, La usporuahili,¡ad procor¡lraclua{ en la negociaciones frustradas, tal cual ocurre
comportami en to como parle de ti n negocio negocial pueden ser infringidas y de hecho hipcreru de ruptura de los ru>go<iacíonf.S jIre/irni1Wos, en con otras hipótesis de indemnización por
jurídico y que la jurisprudencia sanciona, con frecuencia lo son. Esa infracción puede A. n. C, 1984, págs. 687 Ysgts.• y La naluraleza de In pérdida de una chance u oportunidad.
por Ijcmplo, cuando exige que el error para m/",ruahifidad prec01l/raclllal o culPa in contmhendo, en En lodo caso, el retiro infundado de las
causar daños a la otra parte qne requieren
A.D.C.• 1985, págs. 979}' sgts.; M. Paz Carda Rubio,
ser considerado vicio del negocio requiere de adecuada indemnización. Ella se logra La resporuabilidad precollll7.lcltUJl en el derecho I!5pa¡¡o~
negociaciones puede dar lugar a esta respon-
ser excusable'" y que se expresa además en conforme a los principios de la responsabi- Madrid. 1991;para el derecho argentino, R. Brebbla, sabilidad, pues si bien nadie está obligado a
los brocardos nemo alldilu"" y uenire contra lidad civil precontractual; que ha merecido Rtspo1l$ahilidad prec01llroclua~ Rosario. 1957; R YG. comratarj; por lo mismo, nadie está obligado
faciun: fJTOfrriurnnulli conddetur, es decir, la variada atención doctrinada y que forma Sutglítz, RtsjJomahi/iJod jlrHonlracllIal, Buenos Aires, a concluir las tratativas en un negocio defi-
doctrina del acto propio. Entre nosotros, 1992;A Alterini. Naturalaa de la respomahtlillad pre- nitivo.Ias exigencias de negociar de buena
parte de la cuestión más general de la res- eontraaual; Rev.Jur. San Isidro, 1967;R Loreuzcni,
ponsabilidad civil, No es posible señalar La resporuabilidad pru(/nlrarlual COlnoatribucién de lo, fe implican que si se entra en tratativas ha
aquí sino algunas cuestiones generales a rir,sgos,1, In ntgOOaoón, en L¡, Ley,!. 1993-B.doctrina, de hacerse con el propósito de concluir
,¡ Sobre el cual nuestro comentario Deber de i,,- su propósíto." págs. 713 y sgts.; Santos Ciíuentes, La responsabilidad elncgocio, de forma que el retiro de ellas
formación J de infonno.lI! unte tl-"'gUro de desgravamen, preamlradlwl y Inexlensióndel resarámimlo, nota o sen- no puede ser abusivo, entendiéndose por
ob. cit.; P.Joudain,.u deooir de "se" I'Cnuigm'1, D. 1983, ¡ tencia en L-l. Ley. L 2000-A, pág. 383; para el derecho tal el que no está legítimamente motivado.
chron., págs. 139Ysgu,; B.Rudden,l.e ju,slull'inefji(l1(e '6 Corte Concepción, 5 de junio de 1997, citada. chileno. P. P.Vergara, La 11!SponsabilidaclllTl'ronlrOrlllOl
pour 1m non-devoir de nmsrignemem. en Re,'. Trim, Dr. 'Un necesario desvario para mfrmlar la Cltltura delliri·
Es lo que se ha resuelto entre nosotros.l?
71 Sobre ello, D. 1I1ozeaud, Inyallli, solidan'tt,
Civ., 1985, págs. 91 y sglS.;J. M'"-'Ilre, observaciones fralemilé: la nOIJ1!elledeviseconlTactuelle!, en M¿iaTlges gio', en Esludio.s Jurídicos 1m Homenaje (1 Profesores de entendiéndose que hay retiro justificado si
en Rev.Trim. Dr. Civ., 1986, pág¡. 340 ysglS.; Ph. Le Terré, pág. 603, París. 1999. Dtrtrho Civil, Unh'e/"Sidaddel Desarrollo 2007, págs. el retiro ha tenido como causa una o[erla
Toumeau, De /'alligemenl de l'obIigulion de wnseignemm/ 1S Sobre ella, elltre otros. pa ra el derecho· italiano, 115 y sglS.; (sabe' Margarita Zuloaga Ríos, Temía de de un tercero en mejores condiciones que
r
ou Juon.u;/, D. 1987, chron .• págs. 101 sglS. A. de Mauro)' F. Foninguena, La res{>OIl$obili/apre- In ruporuabilidad pm(/JllraduI11. Santiago, 2006; H.
13 Cill. Com., 1 de diciembre de 1992, Bull. Civ. cOlllra/luole, Milan, 2002; D. Paltnicri. La nsPDllSobilita Rosende, Respoll$obilidacl prerolllraduol, Valparaíso,
N. N° 391. precol¡l/rallwle ne/la g¡urispmdmw. Milán, 199'); G. 19í9; R. DomínguezA., Nota a senw.cin e Qmrepc¡ón, 7'J Corte Concepción, 5 dejunio de 19~6.Rev.de
" Sobre lo cual lid. N" ~6. Alpa, Afrpunl, sulla responsahi/ilá p1U(/nlralluale nelln 5 dejuuinde 1996, en Rev.de Der. U. de Concepción Del~U. de Concepción, ~o 199,comenlario R'lIllón
7, Sobre el cual ,'id. N'" 46 }' 165. Domínguez A.

I
(frosf>e<:liua
della cOlllparmilme g¡,.,idicn, en &sponJllbilitd W 199, pág. lí9.

®. EDITOI\L\l. JURIDlCA DECHILE 58 59 mrlORHl JURIDICA DECl-ULE


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las que se negociaban.so Habrá de tenerse


te por falta de ese requisito esencial. En nuestra legislación civil. Pero tanto en esta En general, la doctrina entiende que las
en cuenta además las particularidades de
otro~ -los ~~sos más frecuentes- hay Ulla . como en su inspirador, el Código de Na- reglas que se contienen en el Libro IV, ya
la negociación, pues es distinta una en que
manifestación, pero esta no es conscient poleón, las interferencias de I~((?ncepción citadas, reciben aplicación general.S3 Esta
se ha ase~lf'3do excluswídad a otra en que
o no es libI re, o no está esclarecida por Je, románica son notables. Podría citarse, por misma doctrina, que da un carácter general
esta no existe y también si se han cumplido realidad de las cosas. a
los deberes de infonnación en cuanto a ejempIo, el art, 1458, que da eficacia al dolo a las normas contractuales sobre los vicios
otras ofertas. El derecho de los negocios jurídicos' como vicio del consentimiento cuando es de la voluntad, se acepta en Francia" y
debe velar por la integ¡idad de la voluntad obra de una de las partes. Si el Código se otros derechos semejantes al nuestro.f'' El
Otra hipótesis de responsabilidad pre-
}' ello sólo se da si esta ha sido infol1nada atLn'¡esea una estricta concepción subjetiva, Código alemán siguió un procedimiento
contractual se da en el caso (le nulidad de
un contrato, sobre Jo cual se volverá (vid.
esclarecida, de forma que, luego de analiza: tutcladorn de la manifestación espontánea, técnico más acabado, porque estableció
N° 193). das las ventajas e inconvenientes que pre- cualquier dolo viciaría el consentimiento. una reglamentación general para los vicios
senta el negocio, la decisión ele celebrarlo ['cro existe allí la supervivencia de la idea de de la voluntad en los negocios jurídicos
ha>:asido así el producto de una adecuada pena para el dolo-delito, que impone una (arts. 119 y sgts.) pam luego contener reglas
deliberación interna. Pero además debe concepción más personal de la sanción. especiales cuando se requieren.
Sección JI!
ser,libre,. es decir, propia al sujeto que la Pero, como bien lo hace notar el Decano No obstante, estimamos que no puede
LOS VICIOS DE L\ votusrxo enll~e, Sin pr~s~~nes o interferencias que RíPCI't,81si el hecho de no seguir una sola darse tUI alcance tan amplio a la reglamen-
desvíen la decisión del manifestante. Todo doctrina hace perder lógica al sistema, por tación contractual. Ciertos negocios, por sus
31. La integridad de ]a vohUltad. Voltmtad ello, t~n~endoen cuenta que la perfección otro lado le hace ganar en moralidad, pues particularidades, requieren de un examen
y.c.onfiauza. Cu.al~lli<:.~que sea la concep- pSlcoJogIca no es posible de modo absoluto se combinan las dos ideas de protección diferente de los vicios de la voluntad, cuya
cion de.1 negocio jurídico que se siga, es }'q~e, además, consideraciones sociales, es de la libertad del consentimiento y la leal- consagración en el Código es la traducción
necesano reconocer que la manifestación dech, de protección de terceros, han de tad que se deban las partes en un negocio de una cierta doctrina sobre el rol de la
de la voluntad tiene un 1'01importante, tomarse en cuenta, pOI' lo cual la doctrina jurídico. voluntad en el negocio. Si se trata de los
aunque no sea la base de la producción ?e I?s vicios del consentimiento no será Sin embargo, si la teoría de los vicios de negocios unilaterales y de los negocios mortis
de los efectos de derecho. Jamas exclusivamente psicológica. la voluntad tiende a cautelar su correcta causa, el examen de los vicios debe ser más
Pero reconocida la importancia de la . Desde un punto de vista histórico, con. formación, también en ella se expresa lo detenido)' con un carácter algo distinto.
\'ol~ntad, debe dirigirse Jue'go el examen nene recordar que el Derecho Romano que se ha dado en señalar como la antíte- Por esto es que, en materia de testamen-
J~acla.los casos en que, existiendo una apa- no conoció una teoría de los vicios de la sis entre voluntad y confian7.a,82 que es el 105, se recuerda la célebre expresión de
nencia de manifestación de voluntad en voluntad, particularmenre cuando prevaleció modo más perfecto de señalar el dilema D'Aguesscau en el sentido que "es preciso,
realidad no hay verdadero querer subjetivo, el fonnahsmo en la teoría del contrato. El clásico entre voluntad interna y voluntad para testar, una prudencia menos equívoca,
un.a toma ~e de.cisión de la parte, en la que e~or impedía, en cienos casos, la j()T7fU1- declarada y que ya formulaba Savigny. Se una razón más clara, una voluntad más f rme
exista cormencia del acto que se realiza de aon del negocio (error in cotpore, error in trata de cautelar no solamente la voluntad que para obligarse por un contrato". De allí
sus propósitos y consecuencias. En todos persona), yen los demás era irrelevante. del emisor de la voluntad, sino también la que, tratándose de ese negocio jurídico,
los negoci~ jurídicos ha de distinguirse la Otros vicios, como el dolo o la violencia If~tima confianza de la contraparte y de sus particularidades determinen que las
voluntad nusma de Sil dedarnción. En la eran sancionados no como expresión d~ terceros que han tenido a la vista la simple reglas generales hayan de recibir alteracio-
declaración se exterioriza lo que el autor ~na voluntad no consciente o sin libertad, declaración, de modo que sopesar en ciertas nes y reajustes. Así, por ejemplo, es dificil
desea y esta. precisa coincidir con lo real- Silla co.mo de!itos. Es decir, el posible efecto situaciones ambos intereses para determinar concebir la hipótesis sobre el error en la
mente querido. Lo normal es que voluntad de J~~olencla o del dolo provenían de la la regla que habrá de conformar no sólo a naturaleza del acto; la violencia no puede
y dccla.rnción Coincidan; pero, en el hecho, sanaon que se hacía recaer sobre el autor uno, sino a ambos intereses. tener la misma trascendencia que en un
es ~oslbl~ que no suceda así, puede pro. del.vicio. Tal fue también la doctrina del contrato, desde que el testamento puede
ducirse dlsconfomridad entre la voluntad anuguo derecho canónico. 32. Reglamentación legal. Nuestro Código revocarsc en cualquier instante, etc. Por ello,
querida y la manifest."lda, como también . Debe esperarse la aparición de concep- trata en especial de los vicios de la voluntad las normas contractuales han de recibir más
suceder que incluso la voluntad querida crones mas cercanas a la autonomía de la en materia contractual, arts. 1451 a 1459. bien el carácter de supletorias, existiendo
no sea expresión real de lo que se habría voluntad como base del negocio, para que Surge así la cuestión de determinar el alcance normas especiales que en mucho se apartan
querido. aparezca la elaboración de una-doclrina de de tales reglas, puesto que no se contiene de las reglas contractuales (arts. 1007, 1057
Tal sucede cuando existe un vicio de la los vicios de la voluntad concebidos corno en el Código una reglamemación común
voluntad. En algunas hipótesis extremas ve- una [a11..1 de libertad o de espontaneidad en para todo el negocio jurídico. & Así. pala eltestame nto, Claro Solo r, EYplwuíones
remos que no puede hablarse de voluntad la manif~s~ación. Tal concepción psicológica de d.rrnllO c¡,ti¡chileno J (~mpamdo. 1.XIV. N° 479. pág.
propiamente tal y el negocio talla justamen. de los VICIOS de la voluntad se encuentra 35; R. Domínguez B.y R.. Domínguez ,\., Dmcño Sute-
ya, c? Domat y en Pothier y es clara en el al Rlpert, La ri!gIe morale dans fRS obligatiotlS mlÍles. sorio, t. 1, N~ 3toy 311.2' edic., Santiago, 1998.

SI) SegulIdojuzg¡tdoCi\il Concepción. 19dejulio


de 2003, autos ~oI2'12-2002.
Código francés.
A elln se refieren fundamentalmente
, N" 412. París. 1949.
l<! Así, V. Pictrobon, El emtren la doctrina di( ntgo-
cio [uridico, págs, 1 Ysgts.• edic. en español, ~Iadrid,
'" Así, H. L. )' J. ~Iazealld, Leions d. dmil nvi~
1.1. N" 158.
ss Por ej., para España.M, Trallesas.El T,,'amrnlo.
las reglas sobre los vicios de la voluntad de 1971. pág. 133. Madrid. 1935.
®.
-------~_._-~---
WITORlAl JURIDICA DECtllLE

~---=--~--
60

1 61 EDITOIUH 1URlDICA DE
&
CHILE ,.:;.¡.;;
4._. .

Teoría general del negociojuñdico Primera Parte. La estructuradd negociojuridico

y 1058). Las particularidades del testamento, ejemplo, la Corte de Casación en Francia " . impulso para obrar, agrega otro autor.'" cidental. Mención especial merece el error
t
al decir de un autor, han constituido una ha podido resolver que la anu lación de una Cosa diversa es que una persona al actuar sobre la regla de Derecho. De todos ellos
verdadera espina para la doctrina italiana autorización urbanística, aunque sea retro- ignore todos los supuestos que concurren trataremos más adelante.
delnegodo jurídico, precisamente porque activa e impida construir en un inmueble, en l.os efectos de su acción, como quien
exigen apartarse de las normas contractuales no afecta la in tegridad del conseruimien lo ~ea!L":'"1
un acto sin conocimiento de la regla 36. Historia. Señalaremos brevemente
dado cuando esa anulación no se había ~ \
JUfl(hca que lo regula. Hay allí un obrar que el Derecho Romano careció de una
en el rol de la voluntad.&>
Lo mismo sucede en los negocios del producido, porque el error se aprecia al con error, porque el conocimiento que se doctrina clara sobre el error. Los textos de
derecho de familia. No existiendo un fin momento de la conclusión del contrato, tiene de la realidad es imperfecto. que se dispone son raros y muchas veces
patrimonial y siendo, en su gran parle, aunque esa autorización entonces existente contradictorios, a pesar de que fue sobre
Bibliografía. Sobre el error vicio del con-
negocios condición, la doctrina de los vi- haya sido determinante para celebrar una ellos que Domat y luego Pothier elaboraron
sentimiento pueden consultarse, entre otros:
dos de la voluntad no puede ser la misma compravenra.Py ello porque la validez del sus doctrinas sobre el error, de forma que
Borda,]., Error de hecho y de derecho, Buenos
que la aplicable en materia contractual, censen timienro debe ser apreciada al mo- la visión de aquel derecho se encuentra, no
Aires, 1950, y Obseruaciones a la teotia de los
En nuestro derecho, la Ley de Matrimo- mento de la formación del contrato.?' pocas veces, influenciada por la construcción
vicios del consentimiento y el IJ1TM COIIIO ca usa de
nio Civil permite construir una teoría de de esos insignes juristas franceses. En todo
nulidad, en A.D.C., 1961, págs. 925 Ysgts.;
los vicios de la voluntad para este negocio cas_o,.e~os textos revelan una concepción
F. De Castro y Bravo, De 11 uevo sobreel error en
jurídico (Iue difiere bastante de las normas Pármfol objetivista del error y restringen los casos
el amsetünniento, en A.D.C., 1988, págs. 403
conuOlcnlales.S¡ en que el error conduce a la nulidad, parti-
El error como vicio de la voluntad Y sgts.; A Morales Moreno, Del error en {os
cularmente a los supuestos que la doctrina
ammüos, Madrid, 1988;J. M. Ruiz-Rico, El
33. Enumeración. El art. 1451 seúala el luego calificaría de l'I7VT in cQlPorey de "TUI'
34. Concepto. Generalmente se define el mvr en Io.lra1lSa((Íón, en An. Der. Civ., 1991
error; la fuerza yel dolo como vicios de que in substancia. Es la Escolástica y luego la
error como el falso concepto de la reali- págs. 1093 y sgLs.;V. Pietrobon, El error en {~
puede adolecer el consentimiento. Debe Es~~e!a jU,snallualista las que logran un
dad. De manera menos común, )' tal vez tÚJclli?adel ~gocio jurídico, edic, en español,
apuntarse que, en materia matrimonial, el análisis mas perfecto y sistematizado del
más científica, Giorgi, inspirándose en una Madrid, 1971; P. Barcellona, PlVflli del/a Tenia
dolo no está contemplado entre los vicios error como vicio de la voluntad. En la lí-
f1<1Sede Vico, dice que el error es "una deU'Errore nel Negozio Cnuidico, Milán, 1962;
de la voluntad.ss nea de esta última por Sil untamiento del
disconformidad entre las ideas de nuestra R. Célice, El Error en los Contauos, edic, en
En cuanto al testamento, aunque la:cues- error debe ubicarse a Domat y a Pothier de
men te )' el orden de las cosas",92 español, Madrid, 1922;J. Maury, De Terteursur
tión puede discutirse, se aceptan esos tres quienes, en definitiva, derivan las no~as
Comúnmente se enseña (lile, para los lf! substance dans {estontmts ti ti/reonéreux, en
vicios de la voluntad. Decimos que puede de nuestro Código sobre la materia. Pero,
efectos jurídicos, error e ignorancia se equi- Eludts Capiumt, págs. 491 Ysgts, París, 1939;
discutirse, por cuanto el Código no trata como observa Morales Moreno,9; toda la
valen. Desde luego, son ideas diferentes, J. Chesli.n, ~ liotion,d'erreurdans le dmil posiJif historia del error muestra dos modos de
del dolo en los testamentos, aunque sí de aduel; 2 edic., París, 1971; Ph. Malinvaud
pues el error supone alguna concepción . entender y tratar el error. uno de tenden-
una modalidad es pccial de él, como son las De 1erreursur lo.subslance, en D. 1972, chron.:
de lo quc existe, mientras la ignorancia es ,[ cia objetiva y otro subjetivo, teniéndose en
llamadas disposiciones captatorias.P págs. 215 ysgts. Para el error en el testamen-
Más adelante precisaremos la situación
un desconocimiento absoluto de la reali- "f. cuenta a veces la protección absoluta de
dad. Por ello es que la aseveración anterior t to, i~relon, Ueneurdans leslWfmlilés,en Rev,
que debe darse a la ksiÓ'n entre los vicios voluntad y otras, la de su sola declaración
Trim. Dr.Civ., 1981, págs. 261 ysgLs.;GordiHo
es decir, poniendo el acento en un caso en
de la voluntad. ,clarece de todo ...:entidol·,Nob.es ~o~di~leque
na persona acure en e am HaJllfl ICOpor
,',,':,':.1' Cañas, El e17VT en d testomento, en An. Der.
el autor de la declaración l' en otros en los
ignorancia. Podrá hacerlo por error; pero Civ.,1983, págs. 784 Y sgts.; M. Albaladejo,
33.1. Momento de la apreciación del vicio. terceros. En otros términos, el tratamieuto
no por ignorancia, pues quien nada sabe no El error en las disposiciones 'testomentorias, en
La existencia de un vicio de la voluntad debe del error C0ll10 vicio de la voluntad revela
celebra negocios jurídicos. Célice dice que ,1 Estudios de DWc/1O Pnvado, págs. 428 Ysgis.
ser apreciada al momento de la conclusión más que ningún oU'Oaspecto la indudable
"la ignorancia tiene como característica no y 459 YsglS., Barcelona, 1955.
del respectivo negocio, de tal modo que tel~si~l~entre la conc~pc.ión subjctivisra y la
aponar nada a nuestro espíritu", agregando objetivista del negocro jurídico, así como
hechos o circunstancias producidos con 35. Error que vicia la voluntad, No todo
que no puede concebirse que se actúe en la indudable necesidad de alcanzar una
posterioridad, aunque alteren los existen- error constituye un vicio de la voluntad.
el derecho por ignorancia.93 Es la falsa re- regulación equidistante de las concepciones
tes al tiempo de la conclusión, no podrán De manera tradicional se distingue entre
presentación de la realidad.y no la simple extremas}' que considere todos los intereses.
tomarse en cuenta para juzgar de la exis- el error que impide la formación de la \'0-
ignorancia, la que puede traducirse en un Aunque indudablemente influenciado por
tencia de un vicio de la voluntad. Así, por luntad o error impediente, el error vicio del
Domar y Pothicr, nuestro Código, como
consentimiento, que no impide la existencia
90 C,,'., 3'. 23 de mayo de 2007. Re". Trirn, Dr. veremos, con tiene una doctrina equilibrada
de la voluntad, sino que la vicia, y error ac-
SI> Así, F. Galgano. ob. cir .• pág. 534. Civ., 2007, pág. 565, obs. Bertrand Fages. al respecto que mantiene su originalidad,
81 Art. BO Le)' N° 19.947 sobre Matrimonio Ci,11. 9t Así, Cív., 1',20de marzo de 1989, Bull, Civ., J,
en la cual, aunque parecen primar con-
ss Art. so Le¡' N° 19.947 sobre Marrirnonlo Civil, N" 127
~ Giorgi, Trona de los Ob/igacirmes,t. 4, pág. 61. 9, Viuorino Pietrobon, El /?Imr en la doctrina cid
89 M1. 1059. Sobre los vicios de la voluntad en
el teslamenLO, R. Domínguez B. )' R. Domínguez A.. 9~ R. Célice, El error en los contralor. edic. espa- /lrgaciojuridico, pág. 484, edic, española, Madrid
1971. ' ~5 ~lor.lles Moreno, ob. cit.. pág, t7.
Dem:/w Sucesono; l. 1. N" 307 Ysgts, ñola, pág. 42.

® ~D1mRIAJ. j~~DlCA DE CHtLE 62 63 EDI10lU.U IURIOICA 6lL3


DE CHILE ~

l.,'-
Teoría gene ral del negocio jurídico Primera Parte. la estructura del negocio jundioc

cepciones objelivistas, 'dan plena cabida a Código francés (hoy de distinto tenor en la no es causa de nulidad, sino a condición de la jurisprudencia controla que el error de
la voluntad de las parles, resguardando los reforma de 2004), de la cual luego la anti- haber provocado un error de hecho que se derecho invocado 110 persiga eludir las con-
intereses de ellas y de terceros, gua doctrina hizo derivar la imposibilidad refiera al objeto del negocio, de forma que, secuencias obligatorias del negocio, bajo
de que el error de derecho pueda viciar el en definitiva, ese error "no es, finalmente, pretexto de no haber conocido los efectos
37. Error de derecho. Aunque la cuestión consentimiento. sino el origen psicológico de una representa- jurídicos que acarreaba, porque entonces
vaya más allá que la teoría de los vicios de la La jurisprudencia nacional ha tenido ción inexacta del objeto',loo o bien, produce ya no dice relación con la substancia de!
voluntad, la existencia del art, 1+52 en materia oportunidades de aplicar la regla. Así. se una ausencia de justificación del negocio negocio yes más bien un pretexto pa ra no
de error contractual obliga a una mención ha resucito que "la ignorancia de las re- y se traduce entonces en una ausencia de cumplir. 104
al problema del error de derecho. gIas sobre la sucesión intestada no vicia causa, de forma que la nulidad se producirá L1 doctrina moderna, corno ya se dijo.
Por e! art, 8" del e.c., Nadie podrá alegar
W el consentimiento, pues importa un error por falla de ese elemento esencial y no por se inclina por la admisión del error de de-
ignorancia del8ley después que esta furyaentmdo de derecho'f" y que "no vicia la voluntad un vicio del consentimiento. A la larga, el recho como causal de nulidad del negocio,
en vigencia': Esta disposición condensa el an- del restador el error en cuanto a la cuota error de derecho conduce a las mismas si reúne las-demás condiciones de todo
tiguo aforismo Nemo ius ignorare censetur: que le corresponderá en la herencia al hijo hipótesis en las que el error de derecho otro error.105
Pensando en la defensa del derecho reconocido como natur.Jl".99 es causal de nulidadio bien determina la
legislado, como consecuencia de la dis- El Código Civil COIII pie l1l en ta pues la celebración equivocada de un negocio en 38. Error impediente u obstativo, En cienos
posición anterior, viene el art, 1452, por máxima de que nadie puede alegar igno- su naturaleza misma, errorin negptio, o bien casos, según la doctrina tradicional, el error
el cual ~El envr sobre un punto de derecho 110 canda de la ley, recogida por el art, 8', con influye en otros elementos de él, como la más que viciarla voluntad impide que ella
vicia el consentimienm". La norma no es sino la norma del art. 1452. Más aún, por el causa o el objeto. se forme. En tales hipótesis se trata más
la traducción de criterios antiguos que se arlo 706 iuc. 4°, el error de derecho cons- Es por ello que numerosas legislaciones bien de un error obstaüvo que de un error
inclinaban por igual doctrina. El principio tituye una presunción de mala fe para más actuales contienen regla distinta a la de vicio. Se ha dicho que la denominación
se encuentra en las Partidas}' aun antes, en los efectos posesorios y que no admite nuestro art, 1452. Por vía ejemplar puede de error obstáculo u obstativo proviene del
el Fuero juzgo yen el Fuero Real, así como prueba en contrario, La única excepción citarse e! Código italiano, cuyo art, 1429 autor francés Larrombiére, 106 aunque ella
en el Derecho Romano. UNopermitimos que a toda esta teoría negativa la proporciona dice que "El error es esencial. .. 4) cuando 110 siempre es entendida del mismo modo
nadie ilJ'lOT8 o simule ignorar las Consiuuciones", el art, 2299. tratándose de un error de derecho, haya sido por toda la doctrina y que la distinción entre
decía el Codex (1,18,12). .. . Debe advertirse, no obstante, que este la razón única o prindpal del contrate" y un error que afecta a la emisión m isma de
L1 disposición se funda en la idea de que no es el criterio aceptado en la doctrina comentándolo se ha podido afinnar que si el
no puede permitirse que nadie alegue la contemporánea. La máxima que traduce el error de derecho es inaceptable como razón
una sentencia por no haber investigado si no ex-
ignorancia del derecho positivo, pues ello art. 8" no significa, para la moderna doctri- para evitar la aplicación de una norma, no istiría error de derecho; otra, anilla por error sobre
significaría hacer perder vigor a la norma. na, presumir conocimiento de las normas ha)' impedimento en aceptarlo si tiene como la naturaleza jurídica de Un bien, Civ; 15 de mayo
De ahí también que el error sobre la regla jurídicas en todas las personas. Sólo quiere finalidad obtener la nulidad de un negocio de ]985.J. C. P.• 1985. IV. 261; Y la de Cass, Ci,·., 9
de derecho no constituya licio del censen- decir que nadie puede, bajo pretexto de jurídico que es una regulación voluntaria de febrero de 1970. Caz. Pal, 13440 anula por error
úmientoy. más gener.Jlmenle, de la volun- ignorancia, apartarse de la aplicación de la en la renuncia a una sucesión fundada en cree neja
d .. intereses que, sin ese error,jamás habría
errónea de que la le)' permitía conservar otra ven-
tad. Permitir que se pueda alegar que se ley o eludir sus consecuencias. Pero cuando nacido a la vida del dcrecho.l?' El Código laja sucesora], como ya lo había hecho en parecida
emitió una voluntad por no tenerse cabal una persona alega el error de de recho como venezolano dispone que "El error de dere- situación la de 24 de mal"Ode 1945. O. 1918. pág.
conocimiento de las leyes, sería permitir vicio del consentimiento, no está tratando cho produce la nulidad del contrato sólo 517. con nota Lenoan, ele.
contrariar el orden jurídico. de vulnerar la ley. de quedar fuera de sus cuando ha sido la causa única o principal",
Parecido criterio han seguido oteas le- normas. Lo que pretende es que, porque no En Francia, la Comisión de Reforma del '01 Así. Cass. Civ., 14dejuniode 1989. Rev. Trim.
gislaciones. Desde luego, los Códigos que conocía bien las reglas de derecho, prestó Código Civil había propuesto adoptar una Dr. Civ.• 1989, pág. 7~2. obs. Mestre y D. 1989. SOlo.
se han inspirado en el de Chile copian el su consentimiento o emitió una voluntad, regla semejante.í'" Pero la jurisprudencia corn., pág. 338 )"la nota J. L Auben,
105 J. Ghestin, L'occePllllion de ÚI communallti fOI7dú.
art, 1452.96 Pero también Códigos de distinto de modo que, de haber sabido cuál era la francesa, sin necesidad de reforma, desde slIr 1111enrIlr dt droil el ÚI figle nul ,,'tsl (ensi ignorer fa
origen, como el de Brasil de 1916 (art. 5°)97 verdadera situación, no habría celebrado hace tiempo acepta la alegación del error de loi. no la a Cass. Civ.• 4 de noviembre de 1915. O.
contienen la presunción de conocimiento el negocio jurídico. No se hace más que derecho como vicio de la voluntad, si reúne 1977. pág. 105; Decotrígnies, L'm-cllrdedroil, en Rev,
de la ley, tal cual el primitivo arto 1° del invocar el error de derecho como vicio de la los mismos elementos que los exigidos en Trim. Dr. CiY.• 1951. págs. 309 Y sgts.; Dereux G.; L
voluntad, al igual que sucede con toda otra caso de error de derecho.103 Pero también Moisset de Espanés, ElErrorJe D~f¡o en elDemho
especie de error que vicie la voluntad. Se ha CivilConlemporáneo ,en d Código Cn,jl argmlino, en
Re,'. de Der. Espaiiol l' Americano, 1962. págs. 62 y
Así. por ej.• Honduras, art, 14.06;Colombia.
9G sostenido incluso que el error de derecho sgts.: H.Sandler, EIElTfJTdeDeru}¡o, en Bolelín de la
art,1509; Ecuador. arto 1442. 100 J. Chcstin.
ob. cit., N" 505. Fac, de Dr.)' Ciencias Soc .• Córdoba, 1962. págs. 1,13
97 El vigente Código de 2002 no contiene normas 101 Pietrobón, ob, cit., pág. 615. Y sgts.: C. Borda, El Error de Deterho. S" InJlUI!I1(illen
sobre la le)' y deja en vigor la Ley de Introducrión al 98 Corte Suprema. 22 de diciembre de 1924. Rev I~! fral!ea"x de lo Commission de Rif(Jrofe du Code
la A ntllaúólI de los Hechos Jurídicos. 2' edic .• Buenos
Código Civil, D. L 4.657 de 19-12.CU}'O arto 3·ordena de Der.... 23,sec. ]', pág. 669. ClVi~ 1947-19-18.arts, 7· y 8°. Aires. 1950.
que "Nadie se excusará de cumplir la ley alegando 99 Corte Valparaíso, 21 de marzo de 1907. RO]., 103 Lasentencia de Cass. Civ.•20de nov de 1990, reo Théon« el prolique des obligalions, t. I,págs. 45
que no la conoce" . l. 5, see. 2', pág. 3-1. Rey.Trim. Dr, Civ.• 1992. pág. 100. obs, Meslre anula y 'gis .•París. 1857.

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Teoría gen eral del negooo jurídico Primera Parte. La estructura del negociojundrco

la voluntad ycl error vicio se remontaría a la calidad esencial del objeto único que situaciones que verdaderamente pueden del negocio, 112 los autores más recientes no
Sarigny;I07 pero ella ra estaba clara en Po- tuvo en vista al hacer la cancelación fue darse son aquellas en que hay una cierta yen la necesidad ni los fundamentos para
thier, de donde la toma nuestro Código. declarar extinguida otra hipoteca que se identidad en la cosa; pero sus caractcrísti- hacer de ella una especie de error diversa
Tal sucede en los casos de error esen cial hallaba en esta condición legal, porque la GIS son diversas a las tenidas en cuenta al a las distintas hipótesis de error vicio, pues
a que se refiere el art, 1453. La regla con- obligación principal a que ascendía había manifestarse la voluntad y en esos casos las previstas por nuestro art, 1453 o bien
sidera dos hipótesis, que examinaremos quedado sin efecto" y)9 Claro está que, de se está más bien sobre un error sobre la son en realidad errores sobre el objeto de la
separadamente: acuerdo con la doctrina tradicional, en vez substancia, en la forma que la concibe el prestación o sobre las obligaciones previstas
a) Error sobre la naturaleza del negocio: de decirse que existía un vicio de la vo- Código y a que nos referiremos más ade- o aun, casos de error sobre la substancia y
En tal caso la o las partes, según la situa- luntad, debió haberse manifestado que no lante: así errores sobre la cantidad, sobre la por ende no autorizan una sanción diversa
ción, se equivocan en cuanto al negocio existió tal consentimiento; pero habrá de originalidad de 11 na obra, sobre su situación, a las demás situaciones de erro r ricio. 113 Es
que celebran, pues este resulta diverso <11 recordarse que el arto 1453incurre también, sus deslindes, etc. que la concepción tradicional hace repo-
que pensaban celebrar. Tal sucedería si una desde ese punto de vista, en la misma falta A las hipótesis señaladas en el art, 1453 sar toda la teoría del error sobre una idea
parte entendiera que se le entregaba una de precisión técnica. la doe trina agrega el errorsobre la causa. Más voluntarista del negocio y en la adopción
cosa en usufructo yen realidad resulta que En otra oportunidad, una persona ere- adelante examinaremos la noción de causa de categorías excesivamente generales,
se le dio en arrendamiento. AqUÍ, más que yó contratar sobre un terreno con ciertos en el negocio jurídico. Solo observaremos cuando en la realidad el error se presenta
voluntad viciada, hay una falta de consen- deslindes y cabida; pero la realidad probó aquí que el art, 1467 señala que uno puede de variadas formas y sobre los más disímiles
timiento, que no ha llegado a formarse. que había contratado sobre otro terreno. La haber obligación sin una causa real y líci- factores que influyen en la celebración del
Es el llamado error in negotio. Tal ha sido Corte Suprema resolvió también que "existe tan, de modo que si llegare a existir error negocio, debiendo considerarse en cada
la concepción clásica en la materia y que error sobre la identidad de la cosa específica sobre 1<1 causa del negocio, no hay verda- caso los distintos intereses en cuestión, de
recogió el art, 1453. Sin embargo la doc- materia del con trato, si el arrendatario creyó i' dera causa, por lo cual sería imposible que forma de valorarlos y dar así soluciones
trilla actual no ve la razón de hacer de esta contratar sobre la exte~sióll de terrenos llegara a formarse válidamente la voluntad propias a ellos según las formas que adopta
hipótesis un tipo de error especial, porque comprendidos dentro de ciertos deslindes negocia!. el error.ll!
en el fondo lo que har aquí es error sobre y el arrendador COIl relación a una cabida Observaremos que la teoríasobre el error
la causa, que es uno de los elementos del que es muy inferior a la comprendida en obstáculo u obstativo no fue consagrada por 38.1. Sanción. De seguirse la doctrina clásica
negocio y que, por lo mismo, implica una aquellos deslindes. En dicho caso, el contrato el Código francés, no obstante que ella ya sobre el error obstáculo, así como también
voluntad manifestada, aunque viciada.lo8 de arrendamiento es absolutamente mllo".110 estaba desarrollada en Pothieryen términos la (le la nulidad conce bida como una calidad
Pero, en todo caso, no existiría tal error La situación resuelta revela, como se dirá, semejantes a los del art. 1453 de nuestro o estado del negocio, afectado por falta
si solo recarera en la denominación del la dificultad de distinguir, en la práctica, Código, el que, evidentemente, está basado de un elemento formativo (vid, N° 155),
negocio o sobre las consecuencias que un casos de error obstáculo de casos de error en la doctrina de ese autor. Pothier sostenía no cabe duda que el error obstáculo está
cierto acto o contrato generan. Tales errores vicio )', en especial, de error sobre la cosa que "por esto, si alguno e miende vcnderme sancionado con nulidad absoluta, pues por
carecen de consecuencias y no afectan a la del error sobre la substancia o las cualidades alguna cosa y yo entiendo recibirla a título el art. 1682 la falta de algún requisito de
validez del negocio. esenciales de la misma. <Ir préstamo o como regalo, no hay, en este existencia del negocio tiene tal sanción.
b) E,TOrsobre la identidad del objetoo "error Es evidente que las situaciones en que caso, ni venta, ni préstamo, ni donación. Ahora bien, el error obstáculo o esencial
in cOIpore":Se trata, otra vezysegún la doc- podría darse realmente un error dc esta Si alguno entiende venderme alguna cosa significa la faha de voluntad o de consenti-
trina tradicional, de una situación en que el especie son excepcionales, pues para que por cierto precio, yyo entiendo comprarla miento si el negocio es bilateral y, conforme
consentimiento no ha llegado a existir, pues exista error in corpore, en la forma que lo por un precio menor, no hayventa. Pues en al art, N° 1445 N° 2, el consentimie nto (la
la cosa que una de las parles supuso que recoge el art, 1453, se requiere que la desig· lodos estos casos no hay consmt;lIIienlo".lll voluntad para los negocios unilaterales) es
era el objeto del negocio no tenía relación nación misma de la cosa sobre que recae el El Código nuestro incurre en el mismo un requisito de existencia, sin el cual no
con este y sí la tenía, en cambio, otra cosa negocio sea diversa o, en otros términos, que error de Pothier; pues si se sostiene que hay negocio.
sobre la cual jamás pensó negociar. la identidad absoluta de la cosa sea diversa. no hay en esos casos consentimiento, no No obstante la doctrina actual, como ya
La situación parece bastante hipotética; y ello sólo es concebible en negocios en podía colocarse entre los vicios de este al se ha indicado antes, no participa de la idea
pero los tribunales han tenido la opmtu- que hay una complej id <1 d suficiente como error obstáculo y este debía figurar entre que el error obstáculo pertenezca a una
nidad de aplicar el art. 1453. Así, en un para que tal error pueda producirse. Las las causales que suprimen o impiden que categoría aparte del error vicio y entiende
caso ya antiguo, una persona quiso cancelar se forme la voluntad. que lo que se califica por errorin nego/io o de
una hipoteca; pero terminó cancelando Aunque alguna doctrina francesa mantie- error in corpore, no son sino manifestaciones
otra. La Corte Suprema resolvió que, en tal LOCl Corre Suprema. 8 de enero de 1922, Rev. de
Der., 1. 21, secol', p¡Íg. 495.
t ne la idea de error obstáculo que aca rrea la de un error, sea en la representación que
evento, el "consentimiento estaba viciado inexistencia o al menos la nulidad absoluta
11> Corte. Suprema, 4 de abril de l!H5, Rev, de
por un error de hecho, como quiera que
Der., [. ·12,scc.I', p5g.551, con tres votosde minoría Lit H. L.]. :\Iazealld rE Chabas, ob. cit., W 161.
que entendieron que en ese evento había más bien I[j Así,). Chestin, ob. ci r.,"'~ 495;Ch. Larroumet,
1lt1Así, MoralesMoreno, ob. cit., pág. 77. una idea errónea en cuanto a las características de LII Pothier, Obliga/ionI, N° 17, parAl, edic. Bug. ob. ci t., N~ 3·15r 346.
1'" Así, por ej.. Larrournet, ob. cit., N" 346. la cossa ner, París, 186L L" Así, Morales Moreno, ob. cit., pág. 79.

EDITOIUAL JURlDlCA DI CH.1LE 66 67 WlTORlAJ. rURIDlCA DE CHIlE ~


........,....
Teoría general del negocio juridico Primer a Parle. La estructura del negocio jurídico

.~.
se tiene sobre las obligaciones asumidas o la voluntad, sino que impedirla incluso Sil Yes que poca claridad existe en cuanto negocios que versan sobre prestaciones de
sobre la substancia en su amplio sentido y existencia, cuestión que, como se ha visto, al concepto mismo de substancia. Por otra otro carácter, aun in material, puedan quedar
siempre considerados por la protección de está lejos de reunir la unanimidad doctrina- parte, tanto la doctrina como lajurispru- libres de errores sustanciales porque, en el
intereses particulares de la parte afectada. ria, a pesar que la existencia del art, 1453, denda en otros derechos han utilizado la fondo, como se observará, se trata siempre
De allí que nada justifica una sanción diversa claramente basado en Pothier, indica la noci ón de error substancial para cubrir una de un error sobre la motivación que ha deter-
a las demás formas de error vicio, es decir, admisión en nuestro Código de la doctrina vasta gama de errores que se consideran minado la manifestación de voluntad y que
la nulidad relaliva.IIS clásica sobre el error obstáculo. vicios de la voluntad. Es claro que si hay la le)'considera como apta para conducir a la
Entre nosotros, alguna doctrina ha sos- equivocación en cuanto a la sustancia de la nulidad del negocio. Ello puede producirse
tenido también que la sanción del error 39. Error substancial. El art. 1454 dispo- cosa sobre que versa el negocio jurídico,la en cualquier negocio jurídico, sea cual sea
obstáculo es la nulidad relativa; pero no por ne que "El error de hecho vicia asimismo ,'oJuntad está viciada, porque si bien se ha la prestación que él envuelve o la materia
consideraciones relativas a la naturaleza el consentimiento cuando la substancia o ~. dado un consentimiento o se ha maniíestado sobre que versa.
misma de este error, sino por una interpre- calidad esencial del objeto sobre que versa una voluntad, la sustancia no es la que se En lo que respecta a la noción de sus-
tación exegética o, más aún, semántica de el acto o contrato, es diversa de lo que se tuvo en lista para celebrar el negocio; la tancia, las doctrinas manifiestan una vez
los textos. El art. 1454, que trata del error cree; como si por alguna de las partes se voluntad ha sido manifestada sin conoci- más el enfrentamiento sobre las variadas
substancial, tiene corno sanción, sin duda supone que el objeto es una barra de pla- miento de la realidad. concepciones sobre el rol y el alcance de
alguna, según se dirá más adelante, la nuli- ta, y realmente es una masa de algún otro De haberse sabido la realidad de las co- la voluntad en el negocio, así como el en-
dad relativa. Ahora bien, esa regla empieza metal semejante". sas, el negocio no habría llegado a existir. frenlamiento entre lo subjetivo y lo objetivo
diciendo que este error vicia" asimismo" el Pocas cuestiones, en la teoría del negocio ¿Pero qué debe entenderse por sustancia en la teoría del negocio jurídico.
consentimienlo,lo cual querría decir que jurldico, han acaparado tanta atención de de la cosa? ¿Ya qué se alude cuando el En efecto, para una concepción q ue da
lo licia en la misma forma como lo hace el losjuristas como el error substancial. Desde art, 1454 se refiere al error sobre el objeto primacía al móvil, a la voluntad interna sobre
error obstáculo, tratado en el a¡·1l453. L, antiguo se ha considerado que se trata de sobre que versa el acto o contrato? la manifestación, por sustancia habría de
conclusión sería que la nulidad pam am- un error susceptible de viciar la voluntad. En cuanto a lo último, OI:I-as legislacio- entenderse aquella cualidad que ha movido
bos casos debería ser la misma: la relativa, Bastará aludir, entre los precedentes históri- ncs, como el Código español, por ejemplo a cada parle a celebrar el negocio. Poco im-
porque si no hay dudas que la nulidad en el cos, a Pothier, de quien sin duda ha tomado (art, 1266), hacen referencia a la "cosa que portará que esa cualidad sea la materia misma
art, 1454 es de tal especie, para que pueda el Código, casi textualmente, el arto 1454. [uet« objeto del contrato" allí donde nuestro con que la cosa está hecha. Lo que deberá
propiamente decirse que el vicio se produce En su Tratado de las Obligacione.s, este autor a rt, 1,j54 se refiere al "objeto sobre que versa considerarse es aquello que ha movido a la
del mismo modo que en el arto 1'153, se re- decía (N" 18): "Elmor anula la conueucum no el acto o contrato". Ambas expresiones aluden, parte a manifestar su voluntad. La sustancia
quiere que para es le la sanción sea también solamente cuando recaesdne la cosa misma, sino sin duda, a objetos materiales, como era la no es pues un problema de materialidad
aquella nulidad. J 16 cuando recaesobrela cualidad de la coso que ros tradición al tratar del error sustancial desde O esltutlum de la cosa, ni siquiera uno de
POlonuestra parte, nos limi taremos a se- contratante: 'IOn tenido principalmente en vista el Corpusluris; pero ello no ha de significar ·una cualukul natural o común de la cosa o
ñalar que, teniendo presente la doctrina y que cons/iiu)'!! su sustancia. Y por es/o, si que- '. ; que el error sustancial quede limitado a ne- prestación, sino una cuestión de calidad o
que sobre el error ha recogido el Código, riendo 1m par de mndelahros de piola, le compro g"r,ciosque ver-sen sobre obligaciones de dar cualidad que la parte misma considerada
de considerar que el error obstáculo supri- UII par de candelabros que me ofreces en venta, cosas materiales. Se trata en realidad de un en el negocio específico ha tenido en vista
me la voluntad o consentimiento, es decir, que )0 tom» por candelabros de plata, aunque error sobre el objeto mismo del negocio o, par.t llegar a la manifestación.
que es un obstáculo para su existencia, no 'IlJJ sean si/lO de cobreplateado, a pesar de que en la expresión de alguna doctrina, sobre Una posición objetiva que pretenda res-
cabe sino aplicar el art, 1682 y la nulidad no haya.s tenido designio alguno de engañarme, la materia del negocio, es decir, compren- guardar, más que tos motivos o voluntad
absoluta, plles esa es la sanción que nuestro estando eIJ el mismo error que )'0, In convención diéndose cualquier negocio, sea que verse interna, la manifestación y la seguridad
Código reserva para la falta de requisitos será nula, porque el error, en. el cual yo he estado, sobre obligaciones de dar cosas materiales negocia), sostendrá, por el contrario, que
de existencia. Ello si no quiere acepL,rse deslntJe mi collSmlimicnto, ya quela cosa que he o inmateriales, de hacer o no hacer. 118 Si la la sustancia es una característica que no
ca 1110 sanción para tales casos la inexistencia querido comprares un pm· de candelcba» depinta explicación de esta especie de eITOl·se hace depende de lo que cada parte pretendía
(vid. N° 150). Interpretar la ley en base a y los que me has presentado a la venta, siendo siempre en torno a negocios que versan sobre o esperaba de la cosa, sino que es deter-
giros, palabras aisladas yen contra de la idea candelabros de cobre, no se Jm.ed!_decir que sean una prestación consistente en la entrega de minable par.l. todos en forma semejante y
misma del error obstáculo que se ha admi- la (osa que he querido comprar".'La interpreta- una cosa material, como un cuadro, un mue- que las parles han pod ido conocer o deben
tido por la ley, es un método que no puede ción misma del texto de Pothier da lugar a ble o, como lo hace el art, 1451, una barra suponer sin internarse cn investigaciones
aprobarse. Pero queda en pie la cuestión de controversias y en él se ha querido fundar de metal, no por ello ha de entenderse que de motivos: será la materia misma COII que
la admisibilidad del error obstáculo como tanto una concepción subjetiva como una está hecha la cosa o, aun más, aquello que
especie particular del error que no viciaría objetiva de la sustancia. Jl7 hace que la cosa sea lo que es, aquello que
lIS Morales Moreno, ob ch., pág. l59;]- Ghestin,
determinn la naturaleza específica de la
La no/i01l de.rmr '/0715 le droir {JIlli/if attuel, pág. ~5, Y
m Así,]. Ghestin, oh. cit., N" ,194. 111 Sobre'ello, R. David, La doctrine de l'erreur dans sobre la dificultad de precisar la idea de error sobre cosa y 'lile la distingue de otras, aquella
116Así, J. Saavedra Galleguillos.ob, cit., pág. Por/'!lIrrl son inr"'pitnrion por lo Common Iowd'Angfetem, el objeto del negocio o de la prestación, V. Píetrobon, cualidad que le permite servir la función
205. en Eludes Cap,/onl, págs. 165 y SgLS.,París, 1938. ob, cit., N" 93, pág. 532. a que se le destina.
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® EDITORlALJURlDICA D(CHIL~ 68 69 EDITORl<l }URIDICA DE CHILt .:::t=:.
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Teoría genemldel negoco jurídico Primera Parte. La CSlf1JCIOr.>del negocioju rídito "

logrados y ello exige considerar en cada lcnto objeti\'o radica en el conocimiento de los mismos ha dado lugar a una amplia
En el ejemplo del.Código, que es el de
caso los reales motivos que integran el nc- ~lle la contrapar. le, en negocios bilat:rales, acogida al error sustancial}' a una copiosa
Pothier, pero actualizado a nuestros días,
diremos, en una concepción subjetiva, que gocio y justifican la manifestación. Ahora debe haber tenido sobre esas cualidades jurisprudencia )' doctrina.!"
la sustancia será aquello que, cespeclo de bien, lo que da lügar a la manifestación de determinantes. r....a sustancia es pues, en Bibliografía, Sobre estas cuestiones,
cierta lámpara, ha movido a alguien a ma- voluntad no tiene por qué ser aquello que esta concepción, la cualidad sin la cual no
además de los autores )'a citados, G. Vi-
nifestar su voluntad para comprarla: tal compone la cosa, o aquello que le da utilidad se habria manifestado la voluntad; pero
vien, De l'etteur détennmant« el substantielle,
según su naturaleza. Un error al respecto conocida de la otra parte.
vez su antigüedad, o su origen histórico,
Para ello habrá de considerarse las con- Re\'. Trim. Dr. c«, 1992, págs. 305 y sgts.:
o la persona del artesano que la fabricó, será normalmente causa de nulidad; pero Ph. Malinvaud, De l'eneur sur la substance,
o la marca de fábrica. Para la concepción allí 110 puede detenerse la noción de sus- diciones en que se celebró el negocio, las
partes que lo celebra~}' variados o~·os.facto- D. 1972, chron. págs. 215 Ysgts.;J. M~u~,
objetiva, se tratará más bien de aquellas tancia. Por ello el error sobre la sustancia Lenet« surla substance dans les conlmls a tute
se define por la doctrina hoy mayoritaria res que determinan incluso conocmucntos
particularidades que permiten que sirva onéreux, Études Capitant, págs. 491 )' sgIS.,
para su uso natural, es decir, para alum- como aquel que recae sobre las cualidades presuntos, dentro de deberes .de buena. ~e,
así como las obligaciones de información París, 1938; L.]osseralld, Los Móviles en los
brar como soporte de ampolletas o bnjías de la cosa qlle han sido determinantes en Actos [uiidicos M Derecho Privada, N'" 57"}'
recíprocas que pesan sobre las partes en la
eléctricas. la manifestación de voluntad. La fórmula sgts., México, 19'16;J. Miguel, Una aporlaclon
elapa prenegocial (vid. N" 32).
Se observará de lo expuesto que, por de Pothíer, que se refería a la "cualidad al estudio MI error il! substantia, en AD.C.,
Interesa señalar aquí que, con estas
fidelidad a una concepción del negocio de la cosa que los contratantes han tenido 1963, págs. 77 Ysgts.
consideraciones objetivas, se convierte a
jurídico, cualquiera de las dos posiciones principalmente en vista", puede resumir el
la sustancia en parte del contenid~ de la
puede cond ucir a desdeñar otras considera- aspecto subjetivo del error sustancial, aun- declaración de voluntad, como se dice en 40. Derecho chileno. Como ya lo hemos
ciones que el derecho no puede despreciar: que, como ya se advirtió anterionnente, ha la doctrina alemana, y no se hace residir repetido, es de toda evidencia que nuestro
la seguridad jurídica, así como la buena fe sido objeto de variadas interpretaciones. La solamente en el móvil individual no ma- Código siguió a Pothier, Basta comparar
}' lealtad en la negociación en el primer idea de considerar aquella cualidad sin la el art. 1454 con el párrafo de este autor
nifestado.
caso, porque sin riesgos parn los intereses que no se habría manifestado la voluntad, La jurisprudencia de otros países ofre- que antes se u-anscribi~, para descubrir
de la contraparte o de terceros, según los aunque con formulación diversa, es recogida ce un variado ca!.-llogo de errores sobre la al inspirador de la teona del error en el
casos, no podrá hacerse depender la sub- también por doctrinas más objetivistas como sustancia: por ejemplo, el Tribunal Supre- Código Civil. Por consiguiente, desde que
sistencia del negocio de los motivos, tal vez la alemana. Allí, el error sustancial es un mo de España ha lenido.com~ !al el error la concepción de Pothier ha dado lugar a
ignorados por otros, de la parte que dice error sobre el contenido M la declamclén y se sobre condiciones de ediñcabilidad de uu diversidad de interpretaciones, es lógico que
haber incurrido en error. Y con la segunda produce cuando la naturaleza del hecho o terreno·m o sobre su expropiabilidadl2~ o esa misma diversidad pueda darse respecto
posición, sería imposible considerar en la de la cosa no corresponde a la naturaleza sobre 1; extensión del terreno "endido.12J de nuestro Código.
vida de los negocios calidades de la pres- tal cual debe ser, según el fin que se había Un error sobre el conocimiento real de los Es así como algunos han sostenido que
tación que no atañen a las propiedades propuesto el declarante.t'? activos de una sociedad ha sido considerado entre nosotros se cecoge aquella idea de
materiales o al utilitarismo. Surge aquí el Por eso, dichos criterios subjetivos son por la Corte de Casación ~n Francia ~omo que la sustancia es la aptitud o calidad que
dilema voluntad y confianza que ya hemos atemperados por consideraciones o aspectos re-,:"trendosobre la sustancia de las acciones hace que la cosa sea lo que es,126mientras
evocado. Además, se entremezclan difíciles objetivos que den seguridad a la relación sociales compradas, desde que ellas carec~Jl que otros autores redllce~l la cuestión ~
cuestiones probatorias que no podemos negocial y por la exigencia de especiales así de utilidad, pues recaen sobre una sOCIe- un problema de la materia con que esta
sino evocar, De aquí que en definitiva entre deberes de lealtad en la etapa prenegocial dad sin posibilidad de funcionamiento.m y hecha la cosa.127Yamuas doctrinas pueden
ambas posiciones haya fluctuado la doctri- yen lugar de optar por la rígida oposición desde luego, las venias sobre objetos de arte aducir buenos argumentos. Tal como en el
na, con correctivos que impiden la puridad entre voluntad interna y voluntad declara- }' los debates en cuanto a la autenticidad texto de Pothier, por una parte se dice que
doctrinaria, para adaptarla teoría del error da, se adoptan soluciones que compaginan la sustancia es la calidtul esencial del objeto
a una efectiva práctica negocial que tome voluntad }' confianza. Así, por ejemplo, la 121 Sentencia de 18 de abril de 1978 y 27 de oc- sobre que versa c1negocio, y claro que ~i-
a la vez los intereses de cada parte y los de apreciación in abstracto del error que le da tubre de 19M, cuestión también considerada porla cha calidad no tiene por qué ser la matena
terceros y teniendo en cuenta los deberes a su noción un carácter social. I'lO También jurispmdencia en Francia 8 así, Cas, Ci,·. 3', 21 d.e
junio de 1995, Re v, Contrms, Conc. Consornm., 199:>,
misma que lo compone desde un punto ~e
de lealtad negocial y de buena fe. la precisión que ha de tratarsede una cua- vista físico. El Código no se refiere, segun
N° 197; Cas. Civ.l',2de marzo de 1964, Rev, Trim.
De allí que la tendencia general haya sido lidad de la cosa misma que és objeto del OCI:Civ., 1965, pág. 112, obs.], Chevalher, hemos dicho, a la cosa, sino al objeto sobre
la de ampliar la concepción del error sobre negocio y no de cualidades accesorias, que L"! Sentencia de 6 de junio de 1953.
la sustancia y, por lo tanto, de admitir más no han sido determinantes. Sin embargo, I~ Sentencia 5 de marzo de 1960 y en Francia,
1'5 En eI)'3 célebre caso dd cuadro atribuido a
comúnmente los criterios subjetivos, porque el aspecto más importante en cuanto al e1e- por ej., Cas, Civ,3', 15 de diciembre de 1981,D. 1982.
1. R., pág. 16·1. Poussin.sobre el cual A. Ptedelievre, Le demitTélatd.
lo importan le es resguardar la existencia de Injurnpmdtmcc "Po"SS;"",en Re...Trim. Dr'.Civ.,1987,
m Com., 1 de octubre de 1991, D. 1991,1. R.,
una voluntad correctamente formada, Ha ve pág. 252: 7 de febrero de 1995, D. l?96, pág. ~O, pág. HI. :\Iás generalmente. la obra colectivaLa ..etu«
119 Así. A. Rieg, ob. cir., N° 106, l' los autores
considerarse entonces que el fin perseguido por él citados, nota Blasselle, etc. Lo mismo en Espana, senrencias ifilemol;onak d 'oen"r!'s¿'or/, Ginebra, 1935.
L~ Así, Claro Solar. ob, cit., t. Xl, N" 77-1.
con el negocio, los intereses que se quieren L2!l Así, H. L J. Mazcaud y F. Chabas, ob, cit .• del Trib. Supremo de 26 de octubre de 1981 y 27
m Así, Alessandri, De ¡"S úmlrlltos, pág. 24.
regular, coincidan con los efectivamente N" 176. de octubre de 1980.

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TeoIÍall"neral del negodojundlco Primera Parte. L1 estructura del negocio jurídico

la preocupación por salvaguardar la real seJiala sin duda que la sanción del error es Se protege así el motivo individual, se
que versa el negocio, con 10 cual exr:ien~e
la posibilidad de error sobre la sustancia voluntad negocial con el principio de esta nulidad. prefiere este a lo que pudiere parecer ma-
"a cualquier bien, sea corporal o no. Pero, confianza de la contraparte. Distingue el niíestado objetivamente y se insiste en una
.por otra parte, el ejemplo que se da para error sustancial de otros errores que tam- 42. Error sobre cualidades accidentales. concepción subjeti,'3 de la voluntad.
ilustrar la idea es referido no a la calidad bién vician el consentimiento y con igual Error sobre la cantidad o valor. Como se No obstante, puede también observarse
esencial del objeto, sino a su materia, a su intensidad. Pero técnicamente se separa el dijo anteriormente, el Código chileno adopta que la adhesión a una teoria subjetíva no es
composición, ya que es el metal con que error propiamente sustancial de estas otras una particular técnica respecto del error que total, porque al mismo tiempo se establecen
se hace ~I candelabro el que se considera especies, reservando para aquel las hipóte- vicia la voluntad)' que, en defin itiva, implica resguardos para terceros yse exige una ex-
como sustancia. sis de error sobre calidades esenciales del consagrar positivamente soluciones que en presión o conocimiento de los motivos 0,
Por nuestra parte, entendemos que la objeto sobre que versa el negocio, sea este - el derecho comparado se han logrado juris- para usar una denominación que ha tenido
idea de sustancia no puede ser reducida objeto corporal o no, calidades que tienen prudencialmente en torno a reglas menos alguna acogida en doctrina, se resguarda
a una pura cuestión de materia, porque una objetividad suficiente COIllO p¡¡ra 110 precisas. Aquellas particularidades del objeto el móvi~ pero se desdeña el motivo. Es decir,
la concepción del negocio jurídico en el requerir expresión particular de voluntad sobre que versa el negocio y que no tienen la motivación de la voluntad es protegida
Código es eminentemente volumarista. El y que, CO~1I0tal, no han podido menos que el (;1rácter de sustanciales objetivamente no en cuanto haya sido exteriorizada)' haya así
error sustancial vicia la voluntad y debe ser ser conocidas de las partes. Si el error re- son consideradas paradetcrminar la existen- podido ser conocida de la contraparte. De
en función de ella y no de la materia que cae sobre otras calidades de la cosa, p¡¡ra cia del error propiamente sustancial. Desde ahí que la disposición agregue que el error
debe apreciarse la calidad de la cosa que que haya vicio de la voluntad que anille el que ellas no influyen, por regla general, en sobre calidades objetivamente accidentales
mueve a negociar. Es evidente que lo que negocio será necesario que la contraparte la motivación de la voluntad, no pueden vicia el consentimiento cuando ellas han
normalmente determina la voluntad es la haya sabido efectivamente que tal calidad tener incidencia en la validez del negocio. sido el principal motivo para negociar r
calidad esencial del objeto. Sin embargo, era determinante para la parte que alega el Con o sin ellas, normalmente el negocio ese motivo haya sido conocido de la con-
debe descartarse del art, 1'154 iuc, 10 una error. En el fondo, la cuestión es más bien se lleva a efecto, porque lo que interesa traparte.
concepción subjetiva, porque la técnica de normalidad, porque lo corriente será son aquellas cualidades que hacen que el Debe aclararse, sin embargo, que aquí
adoptada por el Código lleva a la adopción que si ha existido error sobre la cualidad objeto sea lo que es, ya que son ellas lasque no se trata de cualquier error sobre los
de consideraciones objetivas y subjetivas en esencial de la cosa, objetivamente conside- le permiten lograr la función económica motivos, sino de un error sobre alguna ca-
distintas disposiciones. En efecto, aquellos rarla, la contraparte no podrá alegar que social que se persigue con dicho negocio. Iidad de la cosa que es objeto del negocio
caracteres de la cosa que han movido a ha faltado en la manifestación de voluntad De ahí que el art. 1454 inc, 2" disponga y que ha motivado la voluntad. Hay error
una parte a celebrar el negocio y que no viciada, la real motivación para celebrar el que "el error acerca de cualquiera calidad en cuanto la voluntad ha sido manifestada
son objetivos, constituyen un error sobre negocio; pero si el error recae sobre una de la cosa no vicia el consentimiento de los con respecto a una cierta calidad que la
calidades objetivamellle accidentales. Para cualidad que comúnmente 1I objetivamen- que contratan .. .". motivó y que no es la real Pero es posible
que es las vicien la voluntad se requiere que le no es esencial, sino que sólo lo es para Pero las concepciones subjeuvistas }'Vo- que exista, en otras hipótesis, error sobre
la contraparte haya tenido conocimiento de la particular motivación de una parte en Iuntaristas del negocio jurídico llevan al el motivo independientemente de las cali-
que ellas han motivado lamanifestación de cierto negocio jurídico en protección de lepsbdor a dar relevancia al error sobre dades sobre que versa el negocio, como si
voluntad contraria (art, 1554 inc, 2°). la seguridad jurídica y de la buena fe, se calidades objetivamente intrascendentes, se lleva a cabo tina venia en atención 01 una
En otros términos: el error sustancial se requiere que esa motivación haya llegado cuando ellas son precisamen te las que han cierta situación económica supuesta, 1)1Ie
refiere a cualidades esenciales de la cosa, al conocimiento de la contraparte. De allí motivado una manifestación de voluntad no existe en realidad. No hay aquí error
que son objetivas, que dependen de la na- que, tratándose de negocios unilaterales la )' la realidad no corresponda a esa motiva- sobre la COJa, sino exclusivamente sobre el
turaleza misma del objeto sobre que versa cuestión sea resuelta de modo diverso y que ción. Aquellas doctrinas subjetivístas sobre motivo. Y cuando lidiamos aquí del error
el negocio y, por tanto, son conocidas de las consideraciones subjetivas predominen, el error sustancial)' el conce pto de sustancia accidental, nos referimos a un error sobre
las partes sin que requieran expresión par- desde que entonces no está en cuestión la recogen así la adhesión del Código, bajo la calidad de la cosa u objeto sobre que
ticular de voluntad. Pero también se consi- protección de otra parte (vid. N" 43). la idea de error accidental elevado a la ca- versa el negocio y que ha sido el motivo
,__
deran los motivos de una parte y referidos tcgoría de error vicio, de la voluntad. Todo otro error sobre un ,
a cualidades que, objetivamente, no son 41. Sanción. El error sustancial produce En efecto, si el inc, 10 de la disposición motivo, por determinante que sea, no en-
esenciales, con tal que la contraparte haya la nulidad relativa del negocio. Así resulta que se analiza excluye la idea de sustancia tra en esta categoría en estudio, lo que no
sabido de tales motivos, Aunque el} ambos del arto 1682 inc. final, que no reserva para las calidades de la cosa que no son objetiva- excluye la existencia del vicio; pero bajo
casos haya vicio de la voluntad, solo en el él otra forma de nulidad, ya que este vicio mente esenciales, en el inc, 2° se establece otro concepto: error sobre el simple motivo
primero hay error sustancial en el sentido afecta no a la existencia de la manifestación, que el error sobre cualidades secundarias (vid. W 44).
del iuc.I o del art, 1454-. sino a su validez. La voluntad ha existido y u objetivamente intrascendentes produ- Pero para que estas cualidades objetiva-
El Código chileno adopta entonces una ha sido manifestada; peco el fin perseguí- ce, no obstante, la nulidad del negocio, mente accidentales vicien el negocio basta
posición ecléctica que, bien entendida, se do por esta voluntad no se ha alcanzarlo cuando han sido el motivo determinante con que la contraparte haya al'lloádoque esa
adapta a las posiciones doctrinarias más respecto a un objeto considerado en sus de las o de una de las partes para concluir cualidad ha sido el motivo determinan le de
aceptadas y que combina perfectamente calidades. Porlodemás, el art, 1691 inc, 2" el negocio. aquella cuya voluntad ha resultado viciada.

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2.%
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Teoría general del negocio jurídico Prime ra Parte.La estructura del negocio juñdico

L"\ ley no exige una comunicación efectiva Entre tales cualidades debe mencionar- ciones da lugar a nulidad (vid. N° 71), el 2° se refiere a estos, porque condiciona la
de ese motivo. Normalmente es evidente , se en especial el error sobre la cantidad. error sobre el valor puede darse en aquellos relevancia del error al conocimiento del
que, en razón de los deberes de informa- Según alguna doctrina, un error sobre la casos en que la diferencia resulta de haber motivo por "la otra parte", es decir, a la
dimensión, peso o extensión del objeto sobre ,. equivocación en cuanto a elementos del existencia de dos partes a lo menos.
ción que pesan sobre las parles en~a ~lapa
prenegocial (vid. N° 32~,es~,conoclllllento que versa el negocio no tendría carácter objeto que son en realidad diversos a los Cuando se trata de un negocio unilate-
resultará de la comulllcaClon (Iue de esa relevante.128 Pero en realidad todo depende previstos por las partes o por una con cono- ral, tal conocimiento no puede ser exigido,
motivación se haya hecho. Pero basta con de las circunstancias, puesto que en muchas cimiento de la otra y que acarrean aquella porque no existe "contraparte" y la voluntad
que de cualquier modo hayaex~ti~o c~noci- ocasiones la superficie de un inmueble será . diferencia de valor, De este modo, el error de terceros a quienes está dirigida la ma-
miento de la contraparte- Habra srtuaciones motivo determinante para alguna de las sobre el valor es entonces la expresión de nifestación solo interviene en los llamados
en que él resulta de las condiciones parti- partes, pues de ella puede depender su edi- las reglas del art. 1454, porque recae más "negocios recepticios" para dar eficacia al
culares de celebración del negocio, de las Ilcabilidad. Aunque el Código reglamenta que en una simple diferencia económica, negocio, no para determinarla existenciaés:
calidades de las partes, del fin económico el problema de la diferencia de cabida al en una cualidad substancial de la cosa o la voluntad, Por lo demás, la consideración
o social previsto, sin necesidad de efectiva tratar del contrato de compraventa y hace al menos elevada a tal por las partes, en del motivo en tales negocios, en particular
información. Así, por ejemplo, la posibilidad diferencia entre las ventas en relación con las condiciones del arlo 1454 inc. 2°. Este en el testamento, lleva a la misma conclu-
de construir habitaciones sobre un terreno ella o como especie o cuerpo cierto (arts. razonamiento, por lo demás, es el que ha sión (vid, N° <14)_
es la cualidad determinante para aquella 1831, 1832 Y 1833), tales reglas no impe- permitido a los tribunales franceses reparar No obstante, en los negocios unilaterales
sociedad cuyo objeto social es precisamente dirán la aplicación de las normas sobre el las indudables insuficiencias que la teoría será menester, para mantener el resguardo
la construcción de viviendas y que compra error, Aunque un inmueble se haya vendido de la lesión tiene en el Código francés, así de la seguridad jurídica, exigir que el mo-
justamente para proseguir sus negocios. La COIIIO especie o cuerpo cierto, si la cabida como también en el nuestro.P" tivo referido a la calidad de la cosa siuja
existencia de un impedimento para hacer- del mismo ha sido determinante para una El art, 145'! inc, 2° exige que la calidad del negocio mismo y no de antecedentes
lo y que era desconocida pa,d ella podrá de las partes y ello es conocido de la otra, objetivamente no esencial haya sido el mo- extraños. La cuestión tiene relevancia en
constituir un errorvicío, aunque tal motivo la circunstancia que no pueda demandarse tivo determinante de una de las partes para cuanto a la prueba del motivo, porque la
no haya sido comunicado efectivamente a la alteración del precio, según el art, 1833 contratar y que exista además conocimiento exigencia que ella resulte del negocio mismo
la contraparte, pues habrá de entenderse inc. I", no será obstáculo para que pueda de la contraparte. Pero evidentemente y con lleva a accptar solamente pruebas mttinsccas
que, atendidas las condiciones del negocio, demandarse la nulidad de la compraventa mayor razón las partes pueden conuencumal- ya descartar las exlrinsecos_f33
esta no ha podido sino conocer el carácter en aplicación del art, 1454 inc. 2°, porque menleatribuir carácter determinante a una En todo caso, el error de esta especie,
determinante de aquella cualidad para la esa cualidad ha podido ser determinante cualidad no esencial en sentido objetivo y cuando vicia la manifestación de voluntad,
compradora. para el comprador, de forma que si ello esa convención puede ser expresa, como produce nulidad relativa,
Todo dependerá entonces del negocio es sabido por el vendedor, una diferencia también tácita, según los casos, pudiendo
celebrado, de sus particulares condiciones considerable de cabida conducirá a la nu- incluso intervenir en la cuestión los liSOS 43, Error sobre la per.sona, Los negocios
y de quienes lo celebren, pues una cualidad lidad del negocio. El Código argentino ha mercantiles, Así, es posible que las partes patrimoniales son celebrados con el fin de
que en un caso puede no ser determinan te, previsto expresamente la cuestiónl'? yen hnvan definido en su acuerdo el 01*10 satisfacer necesidades de la o de las partes,
en otro puede serlo. Lo importante es que Francia la Corte de Casación ha admitido sobre el que versa la prestación y hayan En una visión económica, son medios para
aquella cualidad determinante par.! una parte, la nulidad por esa circunstancia.P" cuma precisado sus caracteres, Pero también, por obtener satisfacción de necesidades, Por
según unaexpresióndásicade Capitant, haya también lo ha hecho el Tribunal Supremo el contrario, nada impide que las partes in- ello es que, generalmente, no se celebran
"entrado en el ámbito contractual", por ser español.F" troduzcan en su negocio jurídico cláusulas en consideración a la persona de la otra
conocida de la otra. De este modo, por ejem- Otro tamo sucede con un error sobre que impidan la alegación de diferencias parte, o de la persona a quien se destina
plo, una particular aPlituddel objeto podrá el valor del objeto. Pero cabe observar que de calidades previstas, como ocurre con la manifestación de voluntad, sino en fun-
ser determinante, del mismo modo como deberá distinguirse la lesión del error sobre las llamadas cláusulas de no garantía, las ción de la utilidad económica o social que
en el art, 1858 se regulan los vicios ocultos el valor,Mientras la lesión en lllles~-OCódigo que, por lo demás, pueden ser controladas revisten. De allí que el error en cuanto a
de la cosa objeto de compraventa. Se trata 110 es un vicio del consentimiento, sino la en su validez por eljuez, como OCULTede la persona con quien se negocia no tenga,
de la aplicación de los mismos plincipios y constatación de desequilibrios_económicos acuerdo con las normas de la Ley N° ] 9_496 generalmente, relevancia alguna.
de la misma técnica. Así, podrán ser cuali- objetivos que solo en deterrriinadas situa- sobre protección al consumidor. Pero tal cosa no sucede con algunos
dades determinantes, según las situaciones Se advertirá, por último, que el COIIO- negocios en que la consideración de una
de hecho, la antigüedad de una obra de I~ Así.], Saavedra Galleguillos. ob. cit., N" 33, cimiento de la calidad de la cosa que ha cierta perllona es justamente lo que motiva
arte, o la procedencia de la cosa 11 objeto pág_ 16_ motivado a una de las panes, es requisito
sobre el que recae el negocio, el modelo 1"' Art. 1346 C, C, argentino, de los negocios bilaterales, El art, 1'154inc,
130 C=_ Civ.3',l5dcdiciembre de t981, D_1982, 1» Sobre esta cuestión, lid, R Domínguez A.
de un vehículo o su aiio de fabricación.Ias
LR.,p,IH )' R Domínguez B., Derecho Sucesorio, l. 1, N°, 3H.
condiciones geológicas de un terreno o la 1)1 Sentencia de 5 de mano de 1960. aunque m Así.], Chestin, Traité de droi! ci"il_ La [arma- 2" edic., Sant iago, 199'J; e lnl.erprdación del Tatamento,

.
.,
calidad de sus tierras, la situación económica
de una empresa u otras.
no en la de 9 de abril de 1980, pero por Otras con-
sideraciones .
fion du conirat,N'" 512 Y513; C_ Larroumet, ob. cit.,
N'" 352 ),412_
Rey. de Der. U. de Concepción. N° 151·152, 1970.
págs. 3 l' sgts.

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JURIDICA Dl CHILE 75 WITORL'l ¡URIDlCA DECHJI.E ~
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Teoría general del negocio jurídico Primera Parte. La esuuctura del negocio jurídico

la manifestación de voluntad, o almenas con quien se lransige.135 También han de tal cual ocurre en el error sobre la substan- dice que "el error acerca de la persona con
integra esencialmente el motivo. Tal sucede ser mencionados en forma especial los ne- cia objetiva, nada impide que un negocio quien se tieneinLenáón de contratar no vicia
cilios llamados negocios iniuito jKnonae o gocios patrimoniales de confianza, como patrimonial cualquiera se celebre en COI1- el consentimiento, salvo que la considera-
celebrados en consideración a la persona. el mandato o la sociedad de personas, en sideración a la persona, por ser ese uno de ción de esta persona sea la causa principal
Siendo en ellos la identidad de la persona los que también la consideración del otro los motivos determinantes que integra el del contrato" (inc. l°), exponiendo la regla
con quien se celebra el negocio o a quien contratante es determinante. Aunque la ámbito negocia 1, de acuerdo a la voluntad general para los contratos patrimoniales.
este se dirige o afecta, el principal 1110ti\'0 ley no lo disponga expresamente, en todos de una de las partes. En otros términos, las Se agrega que, en caso de producirse la
que lleva a manifestar la voluntad; el error esos casos hay una consideración especial partes pueden hacer también illtuilo petsonae nulidad del negocio, la contraparte tiene
en cuanto a la persona, vicia la volun tad. de la persona con quien se contrata y ello un negocio que, objetivamente, no lo es, o derecho a indemnización por los perjuicios
De tal especie son algunos negocios bilate- conduce a admitir allí el error en la persona al menos tomaren cuenta en forma deter- en que de buena fe haya incurrido. Otras
rales no patrimoniales, como el matrimonio como causal de nulidad. Y debe anotarse minante la persona de la contraparte o del disposiciones contienen normas precisas
y gran pn rte de los negocios unilaterales en que, en buenas cuentas, todos los contra- beneficiado. Pero no siendo ello propio de pa ra ciertos .negocios en que la conside-
los que, aunquc no exista contraparte, es tos, en cierta medida, una vez celebrados tales negocios, al igual de lo que ocu ITC con ración de la persona es esencial. El art, 8"
la consideración de que los resultados del adquieren un cierto carácter de inuuto per- las cualidades subjelivalllt'llledeterminantes de la Ley de Matrimonio Civil ordena que
negocio van a beneficiar o afectar a una sonae, puesto que su cumplimiento ha de del art, 1454 ine. 2°, se requeri rá qu e aque- "Falta el consentimiento libre y espontá-
cierta persona, lo que motiva la volumad. Tal hacerse respecto de quien es el acreedor lla consideración hayasido conocida de la neo en los siguientes casos: 1.Si ha habido
acontece, por ejemplo, con el testamento, (quien paga mal paga dos veces) conforme otra parte en los negocios bilaterales, sea error acerca de la identidad de la persona
en el que se hacen asignaciones a ciertas alas normas de los arts. 1576ysgts. Además porque integra el con ten ido del negocio o del otro contrayente; 2. Si ha habido error
personas en consideración al afecto que les ese carácter intuito persollue puede darse se haya expresado de algún modo. De otro acerca de alguna de sus cualidades per-
liga con el restador; por lo cual un error en cualquier contrato, si la consideración modo, la persona con quien se celebra el sonales que, atendida la naturaleza o los
del disponente en cuanto a la persona del de alguno de los contratantes es esencial negocio, o a quien se dirija la voluntad, no fines del matrimonio, ha de ser estimada
asignatario invalida la disposición de vo- pnra su celebración, como puede ocurrir, tendrá importanciajurfdica alguna, desde como determinante par.! otorgar el consen-
lunlad.l31 por ejemplo, con un simple arrendamien to este punto de vista. timiento". Por su parte, el art, 1057, para
Lo mismo acontece con los negocios de servicios o ejecución de obra (encargo Del mismo modo, las partes son tam- el testamento, dispone que "El error en el
gratuitos en general, porque la liberalidad de obra a un artista, por ejemplo) y aun bién libres de privar a un negocio de su nombre o calidad del asignatario no vicia
se hace en consideración a la persona be- en una compravent."1 o en el otorgamienro carácter intuito pers011ae, y ello conduce, la disposición, si no hubiere duda acerca
neficiada. de un mutuo, en que la consideración de muchas veces, a tener que investigarse, por de la persona". El art, 676 para la tradición
y podrían agregarse airas negocios jurí- la solvencia del comprador o del deudor parle del juez, cuál ha sido la voluntad de manda que "Se requiere también para la
dicos, particularmente entre los del derecho haya sido una consideración esencial para las partes, de forma que el carácter perso- validez de la tradición que no se padezca
de familia, COIllO el reconocimiento de filia- consentir. En Francia, lajurisprudencia ha nalísimo del negocio no siempre resultará error eu cuanto a la identidad de la espe-
ción, la emancipación, u otros, en que es la anulado compraventas por esa razón'36 y de un carácter propio del negocio. Puede cie que debe entregarse, o de la persona a
consideración de la persona beneficiada lo se ha planteado el caso de la posible nuli- orurrir incluso que un mismo negocio sea quien se le hace la entrega, ni en cuanto al
que motiva la voluntad negocial. Más aún: dad de la fianza por error en la solvencia intniso persouae n0l111a1 men te; pero o tras título", y el inc. 2° agrega que "Si se yerra en
existen incluso negocios patrimoniales en del fiador, cuestión que puede haber sido veces no lo sea, según las circunstancias. el nombre solo, es válida la tradición". Por
que esa consideración es relevante y ha determinante p<lrael otorgamiento de un Así, si el mandato tiene generalmente tal último, elart. 2456, en la transacción, señala
sido especíalmen te prevista por la ley. Tal crédito.l'" carácter, nada impide que se otorgue un que "La transacción se presume haberse:
ocurre con la tradición, en que el error Pero en realidad el error sobre la persoll a, poder a persona indeterminada, de forma aceptado por consideración a la persona
a
sobre la persona quien se hace la entrega en su técnica y fundamentos, no dista del que el contrato se forme con la aceptación con quien se transige". El inc. siguiente
anula la transferencia (art, 676) o el pago, error sobre la substancia. En efecto, si en de cualquiera que desee cumplir con el agrega que "Si se cree pues transigir COIl .~
en que el error sobre el acreedor produ- los negocios inluito plmollae el error sobre encargo, como ocurre, por ejemplo, con una persona)' se transige con otra, podrá ~
ce igual,·cs,lltado (art. 1576). Para que se la persona aparece como una consecuencia la común cláusula inserta en negocios que rescindirse la transacción". Cada una de e
extinga la obligación es menester que el indudable de la estructura misma de ellos, requieren de inscripción, de facultarse "a esas disposicion es da lugar a problemas que E
I
pago se haga al acreedor, pues es este el quien presente copia autorizada" para re- deben ser estnd lados en particular, bastando ~
que tiene el derecho de crédito, La tran- 1.<1> Art. 2456. Sobre ello.M, Ruiz·Rico, El erraren In
querir la inscripción, aquí, para esta teoría genernl del negocio _
sacción se anula si hay error en la persona En lodos los casosen que la consideración jurídico, extraer de ellas el concepto del ~
'rnnsamón,en A.D. C, 1991,págs. 1093)"Sgls.;Mario
Segni, Naiura titila lrumaú""t e disciplina dell'errore
el de la rUQ/llziQne, en Riv, Dir. Civ.• 1982, dOI., págs.
de la persona sea relevante, un error a su
respecto viciará la voluntad y producirá la
error vicio.
Tratándose de los casos en que el error
ie
134 An. 1057: " ... si no h"hirn duda amm de la 250 y sgts. nulidad relativa del negocio.
1:<0 Así, por ej., Civ. 12',20 de marzo de 1963,
sobre la persona produce nulidad del ne- "
/>fl!ona'. De donde, si hay duda y con malor razón
error, se anula la disposición. Vid. R. Domínguez D. 1963. 403.
La legislación positiva da aplicación a los gocio, queda por definir todavía cuando 8
2
A. y R Domínguez B.•Derecho SrlLLYJrW, L 1, N~ 313 )j1 Sobre ello, Chestin, ob. cu., L1 Fonnaiion du principios expuestos. El art, 1455, tomado existirá ese error. Desde luego, podrá recaer "
Ysg!s. conttat, N° 537. casi a la letra el arto 1110 del Código francés, en la idenlidad física de la persona, como :5

~ ElJITORIAl. ]URlDICA [}lCHLLE 76 77 EDITORlU ¡URIDICA DEClilll .®


Teoría gcnernl del negocio jurídico Primera Parte, U estructura del negocio jurídico

si se desea contraer matrimonio con una que puede conducir a una interpretación sentido, la Corte de Casación en Francia aquellos otros intrascendentes, cuestión
persona y en realidad se contrae con otra, de esa voluntad. ha podido decidir claramente que "el error que será analizada más adelante, al tratar
y en nuestro derecho largo fue el debate sobre un motivo del contrato exterior al ob- de la causa como elemento del negocio y
si no seria esa la única hipótesis admitida 44. Error sobre los motivos. En los casos jeto de este no es causa de nulidad, aunque que es una de las más debatidas en doctri-
de error en la pusona, cuestión que ha de error vicio que hemos analizado, se pro- ese motivo haya sido determiname"_l33 En na.HO Por lo demás, si los motivos han de
quedado definida en el art, 8° de la Ley tege la correcta motivación de la voluntad. otros términos, es necesario que se consti- ser considerarlos a propósito de la causa,
de Matrimonio Civil, ya transcrito, que Son, pues, errores que recaen, de un modo tuya en causa del contrato, es decir, en el es como medio de control de la licitud
admite ese error y el error en las cuali- u otro, sobre el motivo que se ha tenido motivo determinante que lleva a una pane del negocio, de modo que la circunstancia
dades personales determinantes. Y es que la para celebrar el negocio jurídico. Pero se a celebrar un negocio jurídico y que la otra de existí!" error sobre el motivo, aunque
hipótesis de error en la identidad fisica en trata de motivos que dicen relación con la conoce. Yes claro que no todos los motivos fuere dcterminnnte pero lícito, no impli-
materia matrimonial reduce la cuestión a cosa u objeto sobre que versa el negocio, o tienen esta importancia, siendo algunos ca por ello error sobre la causa, a menos
situaciones casi novelescas y de poca apli- sobre la persona con quien se negocia, o a intrascendentes o no determinantes. Por que ese motivo haya sido entendido por
cación práctica. Por eso, una concepción quien afecta el negocio jurídico. eso, el error en los motivos no vicia el con- las parles expresamente como condición
más extensiva comprende, también, en Pero fuera de esos casos, es posible que sentimiento en los negocios bilaterales, sino de su cclebración.!" puesto que de otro
ese error a la equivocación en cuanto a las exista error en cuanto a las razones que cuando se traduce en un erJ1)Tsolne ia causa; modo recaería sobre unelemento exterior
cualidades determinantes de la persona se ha tenido para celebrar el negocio, a pem como condición de la celebración del al negocio y que no in legra, según hemos
que se contienen en su identidad social, la motivación psicológica, con indepen- contrato y siempre que entre en el ámbito dicho, el ámbito del negocio. Se trataría,
como diferente de la sola identidad física, dencia de las cualidades de la cosa o de la contractual, pues no bastaría la sola consi- al decir de un autor, de un error sobre la
y como la consagración del error vicio no consideración a la persona con quien se deración de ser determinante a riesgo de sensación de necesidad justificativa de la
se hace por la circunstancia de ser distinta negocia. Se trata aquí de un error sobre los introducir en el negocio consideraciones actuación del sl~eto. 142
la persona, sino porque el motivo que ha motivos propiamente tales, porque recae psicológicas difíciles de establecer a pos/e- En otros negocios jurídicos, particular-
inducido a la manifestación es la considera- sobre aquellas razones personales y qHe no riori. Más aún, hay quienes exigen que para mente en los unilaterales, la consideración
ción de una cierta persona, la concepción versa n sobre la estructura misma delnego- ser considerados han de ser contenidos de del motivo es más amplia. Desde luego, para
amplia del error irl persQ1loesatisface mejor cio o sobre aquello a lo que él se refiere. modo expreso, si no se quiere fragilizar el el testamento es claro, en el art, 1058, que
la protección de la voluntad en la teoría Tal, por ejemplo, si una persona vende lIll contrato admitiendo la alegación posterior el error de hecho significa un error en los
clásica del negocio. Por eso el art. 8° de la objeto porque piensa que las circunstancias de error sobre motivos determinan tes. 139 El motivos. Lo que se protege es directamen-
Ley de Matrimonio Civil admite el error en del mercado son las más favorables, aten- art, 1445 exige que los actos y declaraciones te la correcta motivación de la voluntad
las cualidades determinantes en función dida cierta información que posee y que de voluntad tengan una causa lícita, y el y no se limita a los motivos sobre los que
de los fines del matrimonio. Pero en otros en realidad resulta falsa, de forma que, de art, 1'167 insiste en la misma exigencia, por puede recaer el ,error, con tal que se trate
negocios jurídicos el rol de las cualidades haberse tenido cabal conocimiento de la lo cual, si una parle se equivoca en cuanto de un error de hecho y que efectivamente
de la persona no tiene relevancia y lo único realidad, no lo habría vendido. a dicha causa yen atención a su creencia haya sido determinante en la disposición
que interesa es que haya identidad física En general, puede señalarse que el error c-lebra el negocio, no ha manifestado su testarnentaria.l+'
entre la persona a quien se tiene en vista al sobre los motivos no afecta la validez del voluntad respecto a la causa real), esta, por lo'
manifestar la voluntad y aquella que resulta negocio. Tratándose de negocios bilaterales tan to, no existe. Se trataría entonces, según 45. Conclusión. Después del examen de
efectivamente alcanzada por ella. Así en el )',más particularmeme, de los contratos, por algunos, de una particular especie de error las diversas hipótesis de error, podría resu-
art. 1057, para el testamento, se trata del determinante que sea un motivo para Hila esencial, porque recae sobre la especie de
error en la persona física del instituido, de las partes, la otra no está en condiciones acto o contrato que se ejecuta o celebra,
lro Sobre este error, ;\L Alonso Pérez, El I'rT()T
como también en las reglas referidas a la de conocerlo y, por tanto, no entra en el siendo la causa elemento imprescindible
sobre la ",,,sa, en E<,"diOJ de Deredio Civil en HonOT
tradición, al pago o a la transacción. Allí I,\.S campo contractual, porque este supone un para dar existencia a 1111 negocio. Puede, tlel profeIUT Cmlán Tobmas, L 3, págs. 7 Y sgts .. Pam-
cualidades de la persona no son relevantes acuerdo de voluntades y este acuerdo, por su sin embargo, concebirse el error sobre la plona, 1969.
y se trata de que se pague o se entregue a naturaleza, sólo puede producirse respecto causa en forma separada)' su sanción sería, 111 Así,J- Flour,j. L. Auberty E. Sauax, ob, en.
quien se debe, o se llegue a transigir con de aquello que las partes conocen. entonces, la nulidad absoluta. La dificul- N" 2M.
lit V. Píetrobon, ob. cit., pág. 481-
quien se tiene la diferencia. Pero el motivo puede haber sido mani- tad estriba, no obstante, en distinguir los
I <l Sobre esta ~lIC$1iÓIl, R. Domfngucz Beuaventc
En todo caso, tanto el art, 676 como el festado y, en tal caso, desaparece lajustiflca- motivos que hagan las veces de causa de y R. DomínguezAguüa, IIII"/Jr.tación del Testamento;
art, 1057 precisan que el em»: en el nombre ción anterior: el motivo ha tenido que ser en Rcv. de Der. U. de Concepción, N" 151-152.pág. 3;
de la persona es irrelevante, si no produce conocido por la otra parte. Sin embargo, ni Y Derecho Sucesorio, l- 1, ~'" 343 y sgts.:R. Domínguez
error en la identidad de la persona. Y, por 138 Civ, 1'. 13 de febrero de 2001, Bull, Civ. 1, A..,EI Teüamento comoNegotio¡IIT/diw, N" 80;Antonio
aun así es suficiente para viciar la voluntad,
último, la influencia que sobre la manifes- N" 31; Rev. Trirn. Dr. Ci\·.• 2001, 352.obs. Mestrey 8. Gordillo Cañas, El error en el teuomento, A.D.e., 1983,
porque no basta que un motivo haya sido Fages;J. C. P, 2001, 1.,330, obs.]. Rochfeld. pág. 717; M. Albaladejo, El error en lar d.sposidO'l!es
tación de voluntad haya podido tener la expresado, sino que es menester todavía 1'9 Así, J- Me;!re y B. Fages, nota cit. en Rev, Itsla1l!b1lariUS)' De nlUt'osobreel erroren las disposuioms
consideración de la persona, es un a cufsliún que sea considerado por las partes como Trirn, Dr. Civ., 2001, pág. 352 )' esp. lo que pide la testammtonos, en Esllldios de Derecho C;"il, págs. 423 Y
,í ' de hecho, que debe resolverse caso a caso y integrante del ámbito contractual. En este sentencia por elíos comentada. sg"- y 459 Ysgts., Barcelona. 1955,
1 :i\lí'I . &
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Teoría general del negocio jurídico Primera Parte. La eUfUClU(3 del negocio juñdico

mirse la doctrina del Código en términos sobre su propia torpeza. En otros términos, y belgaH7 y ha sido aplicada en numerosas negocio, pudiendo haberlo hecho. Ya Po-
someros, del modo que sigue: el error está nadie puede alegar, en su propio beneficio, hipótesis por lajurisprudencia, negándose thier había escrito que "no se admite que
considerado por la doctrina del negocio daños o efectos perjudiciales, cuando estos la nulidad de la compra al arquitecto que una persona pueda alegar la ignornncia de
jurídico cuando constituye un obstáculo son de bidos a la propia fal ro o cuidado del adquirió sin informarse previamente sobre su propio hecho o de alguna cosa respecto
para la formación de la voluntad, o cuando que hace la alegación, Es común también su consuuctibilidad, HS ¡Jorque en condición del cual le ha sido fácil informarse y, por
desvirtúa la dirección, la motivación de la acudir al brocardo de non vigilantibus non de profesional no podía ignorar las exigen- consiguiente, no puede hacerse restituir
voluntad que se ha manifestado. En el pri- cuuü praetor: la ley no protege a los no cui- cias del plan regulador, o a la experta en b'!io pretexto de tal ignorancia".I>!
mer caso, se tratará de un error obstáculo, dadosos. decoración que no se informó previamente Pero esta exigencia de excusabilidad de!
que no es un vicio de la voluntad ,sino más Esta norma de moral, que nuestra legis- sobre la autenticidad de una pinturaH9 y error no puede sluetarse a normas objetivas
propiamente una valla para que exista esa lación consagra positivamente, bajo otros ha podido resolverse de modo más general )' debe apreciarse en cada caso, teniendo
voluntad. En el segundo, existe un vicio de aspectos, como veremos más adelante (vid. que "el error no es causa de nulidad sino en cuenta la calidad y condición del que
la voluntad, pues esta ha sido manifestada N° 165), tiene también aplicación en mate- en la medida en que es excllsablc".I50 La aleg-a el error, su capacidad personal de
propiamerue, pero de tal manera que de ria de error. En efecto, por todos se exige, competencia personal de quien alega el apreciar las condiciones del acto, su carácter
haberse sabido la realidad no se habría para que el CITar llegue a viciar el con- error determina que este no pueda admi- profesional o no, su experiencia y capaci-
manifestado. sentimiento, en todas las hipótesis vistas tirse si ella no se ha usado para examinar dad personal. Por ello, será más exigente
Aunque los GlSOS legisladosde error "do un elemento fundamental: que el error el objeto sobre que recae el negocio. Sería el deber impuesto a la parte de informarse,
son variados, pueden todos resumirse en sea excusable, esto es, que 110 prm'enga de contrario a la buena fe fundarse en la propia si es profesional respecto de la materia a
los siguientes elementos: culpa del que lo alega, o de imprudencia falta de cuidado, particularmente si se trata que el negocio se refiere.
a) Debe tratarse de un error que recaiga o supina ignorancia suya. Pues si el error de profesionales en la materia. También es Con 10<10, la doctrina que niega la acción
sobre un elemento situado en el ámbito se debe a quien lo alega y no tomó la más propia de la doctrina del Tribunal Supre- de nnl idad pOI'error inexcusable no es ad-
del negocio, trátese de la cosa o de la per- mínima precaución para asegurarse de 10 mo de Espaúa.m No puede <llegarse error mitida en todos los derechos. En el derecho
sona; que estaba haciendo, no puede pedir pro- de haberse podido evitar con la diligencia alemán, por ejemplo, como el art, 119 del
b) Debe ser determinante, es decir, debe tección}' ampararse en su falta para exigir normal, decide ese Tríbunal.l'" Código civil no hace distinción alguna, se
ser de tal naturaleza que, si se hubiese co- la nulidad del negocio. Si el error se ha Las partes de todo negocio ju rídico tie- ha entendido que aunque el error fuere
nocido cuál era la realidad, no se habría debido a la fulta de cuidado en examinar la nen sobre sí un deber de informarse (vid. debido a culpa del que lo alega, siempre
negociado. Este elemento subjetivo, esta cosa objeto del contrato, por ejemplo, no N° 32) sobre las condiciones y e1cmentos permite la impugnación del negocio, sin
consideración psicológica, es lo importante puede pedirse la nulidad. "Si el error ha sido del acto.'~'Ypor lo mismo, no pueden fun- perjuicio de quc, bajo ciertos supuestos,
y revela una vez más el deseo de tener en grosero, inexcusable, no se creerá en él", darse en una supuesta reticencia dolosa haya de indemnizarse el interés negativo del
cuenta y proteger la voluntad misma de las decía Larrombiére.l" y esa aseveración ha que les ha llevado a error, si por su parte que sufre por haber confiado en la validez
partes. Por esto es que podrá observarse sido recogida muy de cerca, por ejemplo, en no han tenido la precaución de informarse del negocio, conforme al art. 122.15:)
que el error puede recaer sobre cualquier el art. 929 del Código argentino. "El error adecuadamente sobre las condiciones del En la doctrina italiana, ha prevalecido la
elemento o cualidad de la cosa, trátese o de hecho no perjudica, cuando ha habido tesis que la excusabilidad del error no debía
no de alguna que podría ser considerada razón para errar, pero no podrá alegarse ser condición para admitir el vicio como
"substancia de la cosa", con tal que su COIl- cuando la ignorancia del verdadero estado
"7 Así,]. Flour.], L. Auberr y E. Savaux, ob. cit.,
causal de impugnación de su validez,l56 te-
N° 206; Ph. Malauríe, L. Aynes y P. SlolJel-Munck,
sideración haya sido el principal motivo de las cosas proviene de una negligcnria Le. obligalions, N" 506; J. Ghestin, La [onnaüon du niendo en cuenta en especial el argumento
quc la parte o las partes han tenido para culpable". También nuestra jurispmdencia amtrai, N° 523;J.l?abiri, Erreur mexcusabte ti mdlil¡ que no se trata de un requisito previsto en
maniíestar su voluntad. Lo mismo puede ha concluido que "el error para que sea ó", convmlions, en Eluóes de droil civil. págs. 31 }'sgts., las normas del Código, no obstante quc
Bruxelas, 1947.
decirse respecto de la persona con quien jurídicamente eficaz es necesario que sea 148 am. ei•. 1',2 de marzo de 1964, Rcv. Trim.
bajo el anterior Código, el de 1865, no se
se contrata o a quien afecta el negocio. excusable, esto es, que no provenga de culpa Dr. Ci\·., 1965, 112,obs. Chevallier, ponía en dudas esa exigencia.P?Sin embar-
Dicho lo anterior, se observará que la le)' del que lo alega".HG 149 Com. 20 de octubre de 1970.]. C. P., 1971, go, el Código italiano exige en todo caso
no exige que el error provenga de las parles, De este modo, si el error es inexcusable, el n, 16916, nota]. Ghestin. Curiosamente, situación que el error sea teamocible por la otra parte ~,
cuando se trata de un negocio bilateral, negocio será mantenido y la nulidad fundada parecida ha sido juzgada en el mismo sentido por (art, 1428),)' lo es cuando una persona de
el Tribunal Supremo de España, en sentencia de 23
según se verá (vid. W 48). en el error no podrá acogerse. Es la doctrina de febrero de 1974.
admitida también en los derechos francés I~ Cass, Soc., 3 de julio de 1990, J. C. P., 1990, 1>0 Traili de pJlxidllTe lÍllile, en Oeuvres de PoIMa,
46. La máxima nemo auditury el error. La IV, pág. 334. edic. Dupin, t. 6, pág. 175.
exigencia de la excusabilidad del error. An- 15' Sobre ello, A. Manuel Morales Moreno, ob, ,~ Así, L.Ennecen.osy H. Nipperdey, Dtn.'l¡'oCiviL
tiguo es el brocardo nemo audüuir propiam 11. T. 1, sobre el art, 1110, N" 6 del esa. Iran- cit., págs. 217 Ysgts.;José A. Doral García. El negocio Parte General; l. vol, 2. par. 157, pág. 198.
cés. jwídj{o en lajurisprlldencia, pág. 146, Madrid, 1994. ':,6 Sobre ello, V. Preuobon, ob. cit., pág. 263. Y
l!trPiludinem allegn-ns:I+I nadie puede ser oído 152 Sentencia 27 de ma)'o de 1982.
11/\ Corte Concepción, 25 de juníode 1984, Rev. los autores citados en nora 19.
de Der. U. de Concepción, N° 173, págs. 91 y sgts., 15.l Sobre el cual, Patrice jourdaín, Le deooir de ')1 Por ej.. N. Covíello,Doctrino Gennnl tkl Dnecbo
con comentario de Ramón Domínguez B. y Ramón 'se" renseigner (umlrióulio., ,¡ I'élutk ti, l'oóligali01l d. C;'.'i~pág. 428, México, 1949;J. Giorgi, Teoria Jefas
1" Sobre el cual vid, N" 165, Domtngucz A rrnseigntmml, D. 1983, chron .• pág. 139. Obligaciones, l. 4, W 68, Mad rid, 1930.

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Teoría general del negocio jurídico Pranem Pane.La estructura del negocio jurídico

normal diligencia hubiera podido advertirlo, uno u otro de esos intereses es.justamen- Pero ¿será al menos necesario que la conduce a una evidente inseguridad en
teniendo en cuenta las circunstancias del te, el principio nC71Io audiluraplicado a la contraparte haya sabido que la otra estaba el comercio_l66 De allí que la doctrina de
negocio, su contenido y condición de las ·doctrina del error. en un error? Evidentemente, si aquella ha nuestro Código sobre el error en lasubstan-
partes (art, 1431). De este modo, no es la sabido que esta tenía una cierta idea de cia nos parezca la más adecuada: e! error
excusabilidad una exigencia para deman- 47. El perjuicio yel error. En ninguna dis- las cosas, que no era la real y, 110 obstante, deberá ser común, en el sentido apuntado,
dar la nulidad por error, pero tampoco la posición el Código exige que el error haya contrata con ella sin advertírselo, no solo es decir, que una contraparte conozca el
contraparte puede ampararse en la sola debido causar perjuicio a quien lo alega; pero habrá error. sino puede aun existir dolo, mOIÍ\'O para celebrar el negocio de la otra.
declaración, si para ella el error hubiere las exigencias de la nulidad, <¡ueserá la cosa según se verá (vid. N° 54). Pero el error es cuando se trate de una cualidad no esencial
sido reconocible, aunque de allí ha surgido pedida en la acción por error, determinan independiente, como vicio, del dolo, de del objeto; pero sin que esa condición haya
una controversia, propia y característica que la consideración del perjuicio que él manera que no es requisito del error que de generalizarse. Si el error recae sobre la
de la doctrina italiana, sobre la condición cause al actor sea determinante. Si el error, la contraparte haya sabido que se incurría substancia en su sentido objetivo, el que
abstracta u objetiva de esa condiciÓn.l5S En por mucho que exista. 110 causa perjuicio por su contraria, en eql1ivocación. En ciertos el error sea común no puede ser exigible.
todo caso, la reconocibilidad del error no alguno al actor, no se observa la razón para casos. según vimos (vid. W 44), la ley exige precisamente por ese carácter objetivo que
es requisito en el error esencial, según la concluir en la nulidad del negocio. Por lo el conocimiento de la palle que no incurre hace presumir sin dudas que ambas partes
jurisprudencia italiana. demás, la ausencia de daño puede revelar en error. del molivoque ha inducido a con- entendían que la substancia era detertni-
Por nuestra parle, no vemos la nece- que, en los hechos. no ha existido error. tratar; de manera que. en caso de resultar nante en la manifestación.P'
sidad de innovar sobre la tesis clásica: Así. por ejemplo, en Francia, la Corte de más Larde que ha existido un error, porque En los negocios unilaterales. desde que
las exigencias de la buena fe y la moral Casación ha llegado a concluir que el bajo ese motivo no coincide con el fin que se no hay contraparte, el problema no existe.
negocial postulan por mantener la excu- precio pagado por una pintura de un artista obtuvo, la parle que no incurrió en error ni aun en los llamados recepticios, porque
sabilidad COl1l0requisito de la acción de de renombre, que no resulta sino ser de otro, lIO podrá impedir la nulidad, pues conoció la notificación de la manifestación al des ti-
nulidad por error y los fundamentos del determina que no pueda estimarse existente que ese motivo era para otra esencial. Pero natario, no es requisito de la formación de
principio nemo u·udilllr tienen aquí espe- el error invocado en cuanto a la substancia si ella desconocía tales motivos, por más la voluntad, desde que ella, en lodo caso.
cial aplicación. Pero además, como lo ha de la cosa.l60 Es que el precio pagado por que exista error de la contraria, no habrá es posterior a la manifestación y. por con.
hecho notar un autor.159la exigencia de la un objeto es un índice que permite apreciar nulidad. Esto es lo que sucede en el caso siguiente, el conocimiento del vicio por el
excusabilidad del error permite abordar la calidad de ese objeto que ha tenido en del art, 1454 ine. 2·_ destinatario es indiíerente.J'" Por eso es
el problema de la justa distribución del vista el comprador.P! La doctrina comparada. aun sin la pre- que toda la teoría del error; planteada en el
riesgo en la contratación, usando el crite- sencia de una regla clara como la de nuestro Código, fundamentalmente a propósito de
rio ético que implica juzgar si el error es 48. ¿Debe el error provenir de todas las Código, entie nd e que el e rror no puede ser los negocios bilaterales}' de los contratos en
o no excusable. En efecto, si solo hubiera partes? Cuando se trata de UIl negocio bi- considerado, en esa misma hipótesis. sino especial. debe ser revisada para adecuarla
que atenerse a la consideración de la recta lateral, se presenta la cuestión de saber si, cuando se trata de una "cualidad conveni- a los unilaterales.
formación de la voluntad, en verdad todo para anular el negocio por error, debe este da", para seguir los términos de un al1tor.162
error, desde que determina la formación ser de am has partes, o si basta que una sola Algunos autores en Francia entienden que 49. Error comíUl,l6llHasta ahora hemos ana-
de la voluntad, debería incidir en su va- de ellas caiga en el error. En otros términos, una condición del error en el art. 1110 de! lizado los casos en que el error constituye un
lidez. De allí el brocardo mm oidentur qui la cuestión se reduce a saber si debe U-atarse Código francés no permite la nulidad por viciodel consentimiento. De ellos se deduce
errant consentire (Ulp. Dig_50.17.116,2); de un error comÚl1 u las partes. o si un criar ese vicio. sino si este ha recaído sobre una que toda otra especie de error no influye en
pero en los negocios bilaterales esa sola unilateral es suficiente. cualidad expresa o tácitamente cOlwenida,l6.1 la \...lidez del negocio. al menos si invoca e!
consideración conduciría no solamente a Sobre el particular bastaría examinar las lo que sería una expresión de la búsqueda error COIllO vicio, pues veremos que el dolo
extrema inseguridad comercial, sino ade- reglas que da el Código Civil para concluir de la intención común de las partes, que está íntimamente unido con el error, Pero
más a injusticias. porque también ha de que, en genernl, entre nosotros no se exi- es el elemento de voluntad en los negocios también existen situaciones en las cuales el
considerarse el interés de la contrapal-te. ge que. padeciendo una de las partes de bilaterales. En la doctrina española, algunos error, en lugar de constituir una causal de
que, en los más de los casos, ninguna in- error, también la otra haya debido caer en amores sostienen igual tesis.P' a la que se invalidez del negocio, va a dar justamerue
fluencia ha tenido en aquel error y que ha él, según )~tse dijo (vid. N" 4~). El error es refieren exigiendo que el error sea reco-
confiado en la celebración del negocio. La un obstáculo a la formación de la voluntad nocible por la otra parte. Pero esta tesis no
recoge unanimidad. porque generalizada Uñ Así. Ph_.Malauñc.LAjnes y PIJ.Slolfeh\funck.
nulidad por error ha de balancear enton- negocial, porque psicológicamente la altera
Les obligaliall$. W 504. 3' edic.• París, 2007.
ces los intereses en presencia y distribuir )' ello no depende de lo que ocurra con la 1(,6 Asi, en derecho argentino. Cifuentes, ob.
los riesgos en que incurren ambas partes otra voluntad manifestada. cit. N" 180_
'61 J- Ghestín, Ilotas citadas.
y uno de los medios de decidir a favor de '&7 Así. M. Dagot y P.Spirérí, nota a Cass, Civ, 9
'''' Así. J. Ghestin, nota en J- C. P., 1971, n, de ~~modc 1970,]. e P., 1971,11, U,80Ú.
100 Civ. 1', 2ú de enero de 1972,]. C. P., 1972, 11. 16916.
Sobre ello, H. ~Iazeaud, Inmaxime: I'rrorcom·
'51< Véase Pietrobon, ob. cit., págs, 281 Ysgts, 17065; Cass, corn .• 20 de octubre de 1970.j. C_ P, 161 AsíDe Castro, N<grIrio ¡"n'di{(), p.1<. 137; L. Diez. m,rnísfariljus, en Rev.Trim. Dr. CiY., 1924, págs. 929
l!1J A. Manuel Momles Moreno, ob. cit., 1971. JI, 169lú, notaj. Ghestin, Picazo, Fundammlos, L l. p5g. 209, 6', edic.;J L Lacruz y sgts.; IJ. Pérez de Mee. El error {omú'¡, Santiago, .~
pág. 217. 'G' Así.]. Chestin, nota citada. y otros, ob, cit., Obligaúolles. vol. 1, N° 234. 1959.

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-¡ : ®. EDITOIUAl¡URlDICA DECHtLE 82 83 mlToru.;l ¡URrDICA D[ CHll.E ®
Teoría general del negocio juridico Primera P3ne. La estructura del negocio jurídico

validez a un negocio que, por otras razo- que da validez a los aClOSdel curador de Pero la noción de dolo, como se acaba incumplimiento del negocio. A este dolo
nes, no sería válido. Tal es el caso del error hecho, se ha resuello que "nues tra legislación de íudicar, es más amplia que la anterior, se d edica pa rte del es tudio de los e rectos
común. Deberá tenerse en cuenta, desde reconoce la máxima errorcommunis [acit jus, válida solo para su intervención en la cap- de las obligaciones o, más propiamente, de
ya, que al aludir al error común.llo se está como se comprueba, entre otros casos, al tación de una voluntad ajena con el fin de la llamada responsabilidad civil contractual
usando la calificación en el sentído que se darle valor al curador de hecho.F" llevarla a celebrar un negocio jurídico. Pero (art, 1558).
ha considerado en el número precedente, Evidentemente, ciertos requisitos se- el dolo puede intervenir en diversas fases También es posible encontrar una con-
como error que haya de existir en ambas rán necesarios para aceptar tal hipótesis de la vida del Ilegoc iojuríd ico }'aun puede ducta dolosa fuera del negocio jurídico,
partes del neg~~io bilateral. ~qllí ~e.trata- de error, La doctrina los ha resumido en obrar fuera de él. Incluso más, el dolo es tratándose de la responsabilidad civil extra-
rá de la expresión en el sentido clásico de los siguientes: una noción que escapa al puro ámbito del contractual. Toda persona es responsable
error compartido por unagrnn cantidad de a) Debe tratarse de un error compartido derecho civil, para incidir de modo parti- por los daños causados a un tercero, si de
personas o grupo social y que, por lo mismo, por un gran número de personas. Es justa- cular en el penal, donde forma pane esen- su parle ha existido lo que, técnicamente,
es una manifestación de la protección a la mente el hecho de que sea comúnmente cial de la noción de delito (art. l° Código se denomina elemento subjetivo de la in-
apariencia en el derecho. participado el que le da una presunción Penal), )' se plantea entonces la cuestión fracción civil. Este elemento puede consistir
Desde el derecho romano viene la idea de invencibilidad: de la posible unidad de su concepto y que en la intención de causar el perjuicio, vale
que cuando en cierto medio existe la creen- b) Debe existir, entre los que padecen aquí solo evocamos. decir, en un dolo (delito civil), o en la culpa
cia en la regularidad de una situación, que de este error, unjusto motivo pal<l creer En verdad, la idea de que debe sancio- (cuasidelito civil), a que se refieren 105 arts,
en verdad es falsa, ese error compartido en la situación del caso. Tal es lo que suce- liarse a quien intencionalmente pretende 228'j ines. 30 y 4° }' 2314.
por todos da validez a los actos que de tal de en presencia de lo que se acostumbra perjudicar a otro, es general en el derecho. De todas maneras, la noción de dolo
circunstancia se derivan. Los glosadores denominar "título colorado" o putativo, es Tiene fundamental relevancia en el campo será siempre la misma, pues el concepto
de la Edad Media dieron de esa idea su decir, un título aparentemente válido <luC penal, donde el dolo es el elemento sub- es unitario. Se tratará, en todo caso, con las
expresión en una máxima hasta hoy usada: nombra a una persona en cierta posición o jetivo que califica un hecho antijurídico)' reservas necesarias pa¡-a el dolo penal, de
error communis J(lcit jus. le confiere cierta calidad, etc.,)' que justifica pcnado por la ley, como delito. una intención positiva de inferir perjuicio
El caso siempre citado, como punto de e! error; No es el caso de entrar a un análisis de a otro, sea incitándolo a negociar, sea in-
partida de la teoría del error común, es el de e) Debe existir buena fe de parte de la noción de dolo en materia penal; pero cumpliendo la obligación, sea causándole
la le)' Barba rius Phill;pus, de que da cuenta quienes lo alegan. es preciso tener presente que su noción directamente un daúo,
el Digesto 8 L. 3t 14:1 un esclavo, Barbarius es general al derecho y no es exclusiva al Se ha discutido, sin embargo, la natura-
Phillipus logró hacerse pasar como pretor. .,, . derecho civil. Más aún, la doctrina civil lezajurídira del dolo civil, pues hay quienes
Cuando se descubrió la verdad, se planteó PáTTafoll del dolo puede recoger, sin dudas, la más entienden que todo dolo, en el derecho civil,
la cuestión de definir la validez de los actos amplia}' detenida elaboración que de este sea negocial, sea propio del incumplimiento
pasados ante tal falso pretor, pero a quien El dolo C0l110 vicio de la voluntad elemento subjetivo ha hecho la doctrina contractual, sea extracontractual, tendría la
todos tenían como funcionario regular. penal en variados aspectos. misma naturalezajurfdica: elemento de un
La solución fue que, para evitar mayores 50. Concepto. Por el art, 44 inc. final, se Con todo, ha)' diferencias entre la no- delito civil, Es la tesis que, entre nosotros,
perjuicios, era menester aceptar la validez define el dolo, para nuestra legislación, como ción de dolo civil y la de dolo penal. Enla defendiera una clásica tesis de licenciatu-
"la intención positiva de inferir injuria a la noción civil, ha)' una conducta voluntaria,
de tales actos. ra ele don Tomás Chadwick Valdés.l7I La
Nuestro Código no acepta que se dero- persona o propiedad del otro". antijurídica )' culpable, pero para causar existencia misma de! art. 44 del Código
gue la fuerza obligatoria de la le)', según Con todo, esta definición pretende com- un daño, mientras que en materia penal, Civil, ubicado entre las "definiciones de
hemos visto, desde que no acepta el error de prender todas las hipótesis en que interviene si bien hay coincidencia en el elemento varias palabras de uso frecuente en las leyes"
derecho. L1. consecuencia normal debería el dolo y no se limita, por lo mismo, al dolo volitivo, la voluntad va dirigida a lesionar (párrafo 5 del Título Preliminar), pondría
ser entonces la de rechazar la máxima error como vicio del consentimiento. Este supone un bien jurídico considerado esencial por de manifiesto el propósito del legislador
communis. No obstante, siendo su fundamen- que una de las partes ha utilizado artificios el ordenamiento. La finalidad de la sanción de consagrar un concepto uniforme para
to e! interés social, se ha concluido en su o maniobras para inducir a otro a celebrar del dolo civil es la protección del interés el dolo que, no obstante la triple forma en
pleno vigor entre nosotros, encontrándose, un negocio jurídico. Tal es la noción de dolo patrimonial del lesionado, mientras la del que incide en el ámbito del derecho civil,
incluso, fundamentos en disposiciones de como vicio de la voluntad. Lo importan te en dolo penal, la de un interés general. tendría siempre una naturaleza común:
la legislación civil, como los arts. 94, 1013, él es que se obtiene una manifestación de También el dolo puede intervenir con
2058 (respecto esta de la llamada sociedad voluntad mediante maniobras o artificios, posterioridad a la celebración del negocio,
de hecho), etc. manifestación que, de otro modo, no se en el momento de su ejecución. Una parle 171 De la naturatezaJlmílica del doloriui~ Santiago,
Nuestra jurispnl(lencia ha dado aplica- habría producido. puede no cumplir o, mejor dicho, puede 1938; también, en cierta medida, en Orlando Tapia
SUáTCZ, De la respollsabilidad civil en gen,ml, de la 16-
ción a la máxima. Tratándose del arL 426, vulnerar fraudulentamente, con dolo, la
ponsabilidad <kliclllal mu« IoJ contratant ... N'" 103 YlO!
obligación nacida del negocio. En 1<1.1caso,
"" Corte Suprema. 17de octubre de J 938, Gacela Y382, Concepción, 1941, y nueva edición, Santiago,
1938, l. 2, W 29. pág. 144; Rev Der., l. 36, seco 1'. el dolo será una circunstancia que "grava- 2006; RenéAbeliuk Manasevich,1.as obl.gaciones,t. 2.
¡6!J Deoffirio praelomm, Lib. 1 Dig. pág. 286. rá la responsabilidad civil proveniente del N° 826, 4' edic., Santiago, 2001. :"

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Teoría general del negocio jurfdico Prime ra Parte. La estructura del negocio jurídico

dar lugar a un delito civil. Ello ocurriría el dolo, esa voluntad no se habría manifes- bría bastado con las reglas que ya se han En Chile, la obra clásica es la memoria de
incluso tratándose del dolo que incide en la tado. El dolo se traducid así en un e'rroren examinado a propósito de este. 'Iomás Chadwick v., De la natumleza juridica
formación de la voluntad negodal, es decir, 'lue se hace incurrir a quien manifiesta la No obstante, el dolo se sanciona de ma- deldolo civi~ Santiago, 1938. Para el derecho
el dolo vicio de que tratamos ahora, y una voluntad. Esta persona va a negociar por- nera independiente al error, porque con español son esenciales A, De Cossio y Corral,
prueba sería, según se verá (vid. N° 58), que que, mediante ciertas maniobras, se le ha él se quiere además sancionar a quien fue El doloen el derecho civil, Madrid, 1955, y Luis
en los negocios bilaterales se exige que sea presentado una situación que no es real, o su autor y este propósito tiene influencia Rojo Jauría, El dolo en los contratos, Madrid,
obra de la contraparte (art 1458), exigencia se le ha ocultado lo que cs. El dolo no actúa en las exigencias que la ley contiene para 1994. También, A. M. Morales Moreno, El
que justamente proviene de la naturaleza en la voluntad ajena por sí mismo, sino a admitirlo como causa de nulidad de las dolo amw criteriode imputacién de lT!Sf.Hmsabilí·
dclictual del dolo, {mica forma de enten- través del error que origina. El que es su convenciones. POI"otra parte, como vicio dad al vendedor POTtkftclos de In cosa, AD.C.,
der por qué la sanción que él implica solo víctima queda en la misma situación que es pues más amplio que el error, puesto 1982, págs. 591 Ysgts. En el derecho fran-
haya de recaer en la contraparte yno en un el que ha sido objeto de error negocial y que, como ya hemos \1SLO, sólo b¡!Ío ciertos cés, P. Bonassies, Le dot d(JIIS la condusion du
tercero, como se dirá. Ylo que interesa en por ello el art, 1458, siguiendo al art. 1116 supuestos el error vicia la voluntad, de forma conuat; tille, 1955;J. Ghestin, La réticence,
él no es tanto los medios de que se vale el del Código francés, señala que para que que hay errores que por sí solos no llevan a le dol el I enEur sur les quolilis substanüelles,
autor, sino el fin perseguido, que siempre constituya vicio del consentimiento es pre- la invalidez del negocio. Pero cuando ese D. 1971, chr. 247. Guarda interés en otros
será la lesión del otro, El art, 2317 inc. 2°, ciso que aparezca claramente "que sin él error hasido provocado por el dolo, allnqlle aspectos el artículo de M. Planiol, Dol civjl
de acuerno con el cual "Todo fraude o dolo no hubieran contratado". Más claramente, nojustifica re por sí solo la nulidad, de todas el dol crnumel, en Rev. Critique de Législ. et
cometido por dos o más personas produce la el art. 123 del Código alemán manda que formas la produce, con tal que se reúnan de jurisp., 1983, pág. 545. En Italia, entre
acción solidaria del precedente inciso", sería "Quien ha sido inducido a la emisión de las demás condiciones que señalaremos. otros, A. Formica, Vili della volonto: e) Dolo,
otra demostración del carácter unitario del una declaración de voluntad por engaño Así, por ejemplo, errores sobre el valor de en Riv. di Dir. Civile, 1960, págs. 235 Ysgts.;
dolo civil. Esta tesis no ha recibido acogida doloso o antijurídicamente por intimida- la cosa objeto del contrato, o sobre motivos G. Longo, Conllibuto alla doürina del dolo,
unánime, pues conduce a soluciones que no ción puede impugnar la declaración". Yel determinantes que no lleven a la sustancia Padua, 1937; A Trabucchi, JI dolo nella leona
resultan satisfactorias, como el de dar lugar art, 253 del Código portugués, por su parte, de la cosa si son producto del dolo, darán dei uiu del voletr; Padua, 1937.
a la denominada opción de acciones de res- señala que "En tiéndese por dolo cualquier lugar a la nulidad.
ponsabilidad para el contratante lesionado sugestión o artificio que alguien emplee Por otra parle, como el dolo requiere 52. Eíemeurosconstiusdvosdeldolo. Cuando
por el dolo contractual, que ni la doctrina, con la intención o conciencia de inducir de una exteriorización marcada, puede, en el art, 44 define el dolo C0ll10 la "intención
ni [ajurisprudencia nacional admiten; pero o mantener en error al autor de la decla- el hecho, llegar a ser más fácil de probar positiva", está invoca ndo la necesidad de una
al menos requiere ser considerada. ración" (ine. l°). El dolo vicia la voluntad que el error. determinada acción por parte del autor del
Por nuestra parte, nos parece más clara}' por el error que produce en ella. Por ello Con todo, la relación en tre dolo y error dolo. Es lo que algunos definen como "ma-
evidente una distinción en la acción del dolo, se ha podido afirmar que más que vicio de es importante, porque como las maniobras quinacionesfraudulentas", desde que dolo)'
con especial incidencia en el que ahora nos la voluntad, el dolo es la causa de dicho dolosas resultan en un error provocado a fraude son sinónimos (art 2317 inc. final).
interesa, que es el dolo vicio de la voluntad: vicio, que es el error. la víctima, si este error es suficiente para Pero no debe tomarse la idea de "acción"
no cabe duda que al actuar incitando a la De allí que en las fuentes romanas el dolo viciar por sí el negocio, pues reúne los ca- o "maquinación" a la letra. Con ello solo se
celebración de un negocio, la voluntad no no se concibe como vicio del consentimien- racteres de 1..11 vicio independientemente de quiere significar que el dolo debe consistir
se forma rectamente y, por 10 mismo, incide to, sino que se sanciona como delito y se que surja de maniobras dolosas, es posible en hechos precisos, de los que debe resultar
en la validez de esa manifestación: pero reconoce la exceptio doli para que quien 10 pretender la nulidad del negocio por la sola la in tenci ón de causar peIjuicio obteniendo
también puede producir, por ello mismo, ha padecido pueda paralizar la acción del existencia del error. Es lo que ha podido una manifestación de voluntad. Es posible
un perjuicio reparable, dando lugar a ti na doloso destinada a obtener el cumplimiento resolverse en Francia, cuando el dolo, por incluso concebir, según se verá, una absten-
responsabilidad por daño. Esos dos ámbitos del contrato y sea más bien en el derecho ser obra de un tercero, no puede llevar a ción dolosa. Más aún, una simple mentira,
han de ser separados claramente y es por de los canonistas que hayan ido formándose la nulidad del negocio ante la exigencia sin más, puede ser constitutiva de dolo, de
ello que es posible distinguir entre la lIonna las particularidades que lo hacen un vicio que debe ser obra de la contraparte en los modo que la idea de maquinación debe ser
de validez. que exige una voluntad no vicia- de la voluntad independiente. Pero incluso negocios bilaterales. Si ese dolo no puede entendida de modo muy amplio. Es lo que
da y, por lo mismo, sin dolo y la norma de en Pothier, la nulidad por liolo proviene justificar la nulidad, esta es posible alcan- ha hecho, por ejemplo, la jurisprudencia
responsabjh·dad,que manda reparar el daño más de la falta a la buena fe.172 Yes en el zarla por la invocación del error si este es francesa que ha conocido de numerosos
sufrido a consecuencia del dolo. Volveremos Código francés que derechamente se le in- de lal naturaleza que por sí solo habría casos en que la afirmación de una reali-
sobre ello (vid. N° 59). cluye como vicio independiente (art. 1116). justificado tal sanción .Id dad inexistente es considerada una forma ":2
y pudiera parecer entonces redundante la de dolo, como ocurre con la presentación
BibliogrnITa.Sobre eldolo existe una buena ~
51. Dolo y error. Sise trata del dolo vicio de la norma, ya que si el vicio propio es el error bibliografía tanto nacional como extranjera. de un balance falso a quien va a adquirir 5
voluntad, se presentará como maquinaciones que producen las maniobras dolosas, ha- acciones de una sociedad. m 2
tendientes a obtener una manifestación de §
voluntad de otra persona, causándole así un Así.], Flour.j.L, Aubert y E. Savaux, ob. cit., ;:
17)
~
.. , . perjuicio, ya que de no haber intervenido m Pothier, Traiti desObligoliom, N° 28. N"215. l1.. Sobre ello, Ch. Larroumet, ob, cit., N° 361. <

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Teoría general del negocio jurídico Primera Parte.La estructuradel negocioju rídico

El dolo supone, primero, una "intencién sabiendo que este esperaba desde allí rea- :;~ falsa calidad, abusar de la inexperiencia del cuestión no es tan clara como resulta en
:\
de causar perjuicw~. Este es el objeto, a ello lizar salidas de pesca abundante con sus coconU<ltante.En todo caso, deberán tenerse la sentencia aludida. Todo depende de la
se dirige y, como lo ha resucito la Corte Su- amigos, le invita a conocer su finca; pero presentes las siguientes circunstancias: naturaleza jurídica del dolo civil, puesto
prema, "para que haya dolo es menester que previamente ha obtenido que aparezcan ~,
:;,_
a) La intención de dañar debe maní- que para quienes estiman que ledo dolo es
la voluntad del agente aparezca manifiesta frente a ella numerosos pescadores con sus ., festarse por hechos suficientes. Pero el un delito cÍ\~I, la necesidad de que el dolo
y determinante en actos que demuestren barcas, lo que llevó a Canuius a comprar f. que estos tengan tal calidad, para dar por se traduzca en un perjuicio efectivo será
"'!.~
el propósilode dañar a otro".175 Por esto es en un precio enorme. eSlllblecido el dolo, es ti na cueslión de hecho, determinante, pues de otro modo no hay
que también se ha resuelto que "dolo es Sin embargo, no han de considerarse que resuelven soberanamente losjueces del delito (arts. 2314 y 2317 ine. final) y ello
la intención positiva de inferir injuria a la maniobras dolosas las comunes exagera- fondo y cuya apreciación, por lo tanto, no sea que se trate del dolo vicio, del dolo
persona o propiedad de otro, o sea, una ciones sobre la calidad de productos, en puede ser revisada por la Corte Suprema en el cumplimiento de un contrato o que
voluntad concreta y demostrada en hechos especial en la publicidad, aunque tales por la vía del recurso de casación en el se dé fuera de él. Esta es, por lo demás,
precisos que, sin lugar a dudas, establezca n exageraciones han de ser apreciadas en fondo. Esa es una doctrina constan le del la posición de cieno sec tor de la doctri na
la intención dañada del sujeto en algún función de la profesión del adquirente. máximo lribunal;lso comparada, en especial en autores como
acto encaminado claramente a perjudicaT Aunque a veces, el límite entre exagera· b) El dolo debe estar encaminado a da- Perrinl83 o Tag-E1dine.lS4 Pero para otros
a otro".176 ción y publicidad mentirosa es difícil de ñar; la intención de causar un perjuicio es autores el dolo vicio de la voluntad tiene
Pero no basta esta intención de dañar, trozar, debe tenerse en cuenta que en el esencial. Sin embargo, se ha resuelto que, una naturaleza jurídica diferente a la del
pues todavía es necesario que ella se traduzca sistema económico actual la publicidad es siendo esta consideración esencial para que delito civil y, como consecuencia, no esri-
en hechos concretos, o sea, que se materialice. un hecho que entra en el ámbito jurídico exista dolo, "no es necesario que se consume man necesaria sino la voluntad de dañar
No se exige, desde luego, que se trate de de variados modos, lo que lleva allegíslador el perjuicio o daño que lo determinÓ".ISI En al obtener un consentimiento; pero no la
actos graves, pues los hechos serán múltiples a controlar sus excesos. La Ley N° 19.496, otros términos, si la intención de dañar es de producción efectiva de un perjuicio.
y, según las circunstancias, puede bastar sobre Protección al Consumidor; dice que esencial, no lo es el que los daños se produz- Incluso se ha sostenido que no es siquie ra
una simple mentira, aun sin otro acto, y publicidad es la "comunicación que el pro- can efectivamente,La Corte Suprema se ha necesaria la volu ntad de dañar, pues se trata
de este modo el dolo puede emanar del veedor dirige al público por cualquier medio negado, en consecuencia, a acoger un recurso de proteger la voluntad del afectado y es
solo texto de una convención qqe indique idóneo al efecto, para informarlo y motivarlo de casación en el fondo en contra de una por tanto indiferente que el resultado sea
hechos 110 veraces.177 Con todo, la simple a adquirir o contratar un bien o servicio, sentencia que no contiene consideraciones beneficioso o perjudicial para el que emite
aserción de mayor edad o de no existir cau- entendiéndose incorporadas al contrato concretas sobre el perjuicio que habría re- la voluntad, bastando que ella no sea que-
sal de incapacidad hecha por un incapaz las condiciones objetivas contenidas en la sultado del dolo, doctrina que es más que tida_ls; La cuestión va más allá del objeto
no impide la alegación de nulidad, según publicidad hasta el momento de celebrar discutible. En efecto.si la materialización del de esta obra y es más propia de la teoría
el art, 1685. Pero lo que interesa, en lodo el contrato" (art, 1°, N° 4) Y se sanciona daño no es esencial, bastando parn el caso general de la responsabilidad civil.
caso, es que la man iobra dolosa tenga una como infracción en esa ley la publicidad del dolo vicio de la voluntad que con él se
traducción exterior. que induce a error o engaño (art.28) o logre la celebración de un negocio jurídico 54. Dolo y omisión. Reticencia. Ya se ha
De ahí que lajurisprudencia exige que que produzca confusión en los consumi- qll(!de OUaforma no se habría cele bid do, es dicho que la calificación de "positiva" a
se imputen al autor hechos wnCfflosy no una dores respecto a la identidad de empresas, esencial qlle quien alegue el dolo determine la intención que constituye el dolo en el
mera inlención, como resulta de las senten- actí vidades, produc tos, nombres}' marcas u al menos el perjuicio que se le ha o que se art, 44 no implica excluir la posibilidad que
cias )'a transcritas. El dolo supone siempre otros signos distintivos de los competidores le hubiere producido, y de ello debe quedar la sola omisión constituya dolo.
el empleo de artificios o de una puesla en (art, 28 A). De este modo, la tolerancia del constancia en la sentencia decisoria. El dolo La reticencia dolosa consiste en la omisión
escena. Es clásico recordar, al efecto, el llamado d()lus bonllSes cada vez menor. Pero solo existe en función de esa intención de consciente de una manifestación, cuando
caso relatado por CicerólI:1?S El banquero no siempre es fácil distinguir, como se ha dañar y ella debe ser acreditada. Como dice según la le)' o la buena fe ha}' obligación
Pythius tenía una finca en Siracusa al borde dicho, exageraciones de mentiras.F? lID autor, "no basta la conciencia de pcijudi- de informar. L1 reticencia plantea, sin em-
del mar que deseaba vender a Cannius }' Los hechos de que emane el dolo pueden car, sino que es necesaria la voluntad directa bargo, variadas cuestiones y la principal es
ser muy variados y dependen de las circuns- de producir un peIjuicio".ls2 determinar b.~o qué supuestos es lícito man-
tancias. Puede tratarse de maniobras como tener silencio o se trata de una maquinación
17> Cene Suprema, I de julio de 1954, RDj.,
usurpar UIl nombre conocido, revestir una 53. Incidencia de la naturaleza jurídica dolosa. Durante largo tiempo y desde los
1. 51, seco 1', pág. 343.
';0 Corte Iquique,8de noviembre de 192&,R.Dj.,
del dolo. Pero en el plano doctrinario la precedentes romanos, no se admitía que
l. 27, seco 1', pág. 440. 1" Asl, por ej.isobre daros inexactos o exagerados
177 Así, por ejemplo, la afirmación por pane de en un cuniculum vifaeen ..;sla de J. obtención de un
un agente bancario que la fianza pedida es una simple conumo de trabajo.Ia Corte de Canción francesa ha •60 Sentencias de 25 de junio de 1956. RDJ., 10$ Le dordans In !onnalil)T! des aclesjuridiqlltS, págs.
fonnalidad Si.1consecuencias pecuniarias, falsa deda- tenido una cierta tolerancía: Cass, Soc., 16de febrero 1.. 53, seco 1', pág. 112; 1 de julio de 1954, RDJ, 83 Ysgts .. París, 1931.
ración sobre el estado pauimon ial de ti na parte, etc., y de 1999, D. 1999, l. R. 74; Rev, Trirn Dr. Civ., 1999, t. 51,sec. l", pág. 343. 18, Le dol fra.,,(tJis tI misrepresentatíon m.gfaiu.
OIfOS ejemplos en nota de]. Ghestin, en]. C.P., 1971, pág. 419, con nota crftica de Pierre-Yres Cautier; que lSI Corte Suprema, 19 de julio de 1967, R.D)., úmlnbuliún a la IMOTiedu (O/JSt1llemen' el de ses vices,
ll. 16942 a Cass, Civ.,6 de noviembre de 1970. no acepta la solución por ser contraria a la lealtad y l. &l. sec, 1', pág. 241. pág. 140, París, 1926.
• '1>1 De officíiJ, XIV, 3.57-60. la buena fe contractuales). li'! De Cossio y Corral, ob, cit., pág. 333. .'" Así, Carlota Ferrera, ob, cit., pág. 460.

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'Iecrfn general del'l<gocíojllñdico Primera Parte. La estructura del negocio jurídico

pudiera consutulr una forma de dolo y ya tratarse de una situación en que era ilícito simplemente responsabilidad por culpa; En las legislaciones esta doble exigen-
se conoce el caso referido por Ciceron1S6 mantener silencio y además usarse el silencio pero no dolo vicio. 194 cia se exige de modo diverso. En nuestro
del mercader que, sable udo que existía una como una maquinación en el sentido que Pero el deeecho penal ha exam inado clá- art, 1458, bajo la sola exigencia de (lue el
gran hambruna en Rodas, llega a ~endersu ya se ha dado a esta exprcsión.l'" pues el J.~ sicamente la situación de aquel que realiza dolo haya sido "causa determinante" de
trigo a un precio muy alto, pero Sin revelar incumplimiento del deber de informar; pero una acción vohmtaria y que es apk. para la declaración. En otras, aparece median-
que tras él viene un convoy de naves car- sin que consrituja una maquinación, solo es producir determinados resultados daño- te la exigencia de una relación de causa
gadas de ese cereal, habilid~d ~ll~eno por incumplnniento del deber precontractual ". sos, que el actor no quiere; pero que se determinante de la voluntad y de que ten-
ser repudiable, deja de ser juridicamente y generaci responsabilidad en ese ámbito, representan como probables, no obstante ga caracteres de gravedad. El arto 1270 del
irreprochable. Pero en el d.erecho a~tlla! rd sin constituirse en una causal de nulidad. lo cual no se abstiene de actuar. Es el dolo Código español, por ejemplo, pide que el
se ha dicho que es reconoada la obligación En los Principios de Derecho Contractual e\'entual,sobre el cual la doctrina penal ha dolo sea grave, como lo hace también el
precontractual de información (vid. NG 32) Europeos de 2000 se contiene la regla que . elaborado una compleja teoría, aunque con art, 932 de! Código argentino, exigencia
comOUII deber exigido a veces por la leyl87 "Para determinar si, de acuerdo con la buena no mucha aplicación práctica. COIl todo, que Iloaparec:e en nuestro art. H58. Yque
o en el contrato de seguro, arts, 556 N° 1 Y fe, unaparte tenía la obligación de comu- existen situaciones de la vida real en que Sea grave es una exigencia diferente a la de
557 N° 1 r más generalmente por las exigen- nicar una infonnación concreta, deberán él se presenta. No existe una elaboración pedir que sea la causa de la manifestación,
cias de la buena fe. La reticencia constituye considerarse todas las circunstancias, y en .~ de esta forma de dolo en la doctrina civil; pues la gravedad dice relación más bien
una forma de dolo si tiene por finalidad especial: a) si la parte tenía conocimientos pero no se observa la razón para no acep- con la entidad de la maniobra y su aptitud
deliberada obtener de otro la voluntad de técnicos en la materia; b) el coste de obtener tarla también en este ámbito. Habni dolo para producir engaito. Pero auuque no
celebrar un negocio jurídico, engañándolo dicha información; c) si la otra parle podía entonces no solamente cuando se realizan aparezca la gravedad como exigencia en
de esa forma, existiendo el debe!" de in- razonablemente obtener la información por maquinaciones dirigidas precisamente a un el art, 1458, ella, como se ha dicho, queda
fonnación y que el engañado por su parte sí misma; d} la importancia que aparen- resultado querido, sino también cuando supuesta en e! carácter de determinante
no haya estado en situación de informar- temente tenía dicha información para la el actor se representa el efecto de su acto que se pide para e! dolo, puesto que si las
se por su cuenta, desde que, según ya se otra parte", y así, hay dolo si "la otra parle como probabilidad admitida.195 maquinaciones han de provocar el eITOI'
dijo, si hay una obligación de información, ocultó maliciosamente alguna información de la víctima, ello supone que tengan una
también existe el deber de informarse (vid. que debía haber comunicado si hubiera 56. Condiciones para que el dolo vicie la cierta entidad apta para tal fin. .
N° 32). La Corte de Casación en Francia actuado de buena [e ....91 voluntad. Para que el dolo vicie la manifesta- Pero viene entonces la cuestión de de-
ha resuelto que "el incumplimiento de una En suma, ha}'dolo omisivo si existía obli- ción de voluntad es necesario que haya sido terminar si esta exigencia que parece lógica
obligación precontractual de información, gación de informar y ella se incumple a determinante y, en los negocios bilaterales, ha de apreciarse subjetiva u objetivamente.
suponiéndolo establecido, no puede bastar sabiendas para captar una voluntad negocial. que sea obra de la contraparte. Tales son las Una apreciación objetÍ\'iJ implicaríajuzgar
para caracterizar dolo por re Licencia, si no Pero sin esos elementos, la sola omisión no condiciones que señala el arto 1458¡ne. P. la gravedad con el criterio de un hombre de
se agrega la constatación del carácter inten- constituirá dolo \'icio.l92 normal prudencia r, por ende, no aceptar
cional de este incumplimiento yde un error 57. El dolo debe ser determinante. Aprecia- como dolo una maniobra que produce en-
determinante provocado por este~.I88SeIÍa 55. Dolo y culpa. Dolo prcterintencional. cién. Dolo prí nclpal Ydolo incidental. Para gañc por falta de diligencia de la víctima.
el caso, por ejemplo, del agente bancario Ya se ha dicho que el dolo requiere una que el dolo sea suficiente como constitutivo En el derecho penal, tratándose por
que, a sabiendas de la precaria situación intencionalidad manifestada en actos Il de viciode la voluntad es necesario que haya ejemplo del delito de estala, en que se exige
de su deudor, omite revelar esta situación omisiones que induzcan a error. De este sido la causa determinante de la declaración en forma especial el empleo de maniobras
a quien acepta constituirse en fiador pard modo, no ha}' dolo en la inducción mera- de voluntad. Que, COlllOdice el art. 1458, engañosas para defraudar (art. 468 Código
llevarle a aceplar.l89 mente negligente a error. Ya los autores de "aparece claramente" que sin él la víctima Penal), ha sido constante lajurisprudenria
Pero debe distinguirse la pura infracción la Exégesis, particularmente Demolombe!93 del dolo 110 habría contratado. en cuanto a no aceptar la idea de engaño si
del deber precontractual de información se planteaban la cuestión de determinar Sin embargo, b~o la idea de dolo "deter- la víctima ha podido fácilmente asegurarse
que puede dar lugar, según ya se dijo (vid. si UII error en los motivos, provocado por minante" se contienen dos exigencias qlle de la realidad}' no aceptarlo cuando se
N° 30.1), a u na responsabilidad precon trae- culpa de la otra parle, era o no dolo, conclu- la doctrina destaca: a) que las maquinacio- debe a un exceso de credulidad.
tual de la reticencia dolosa. Para determinar yéndose que si fal La la intención de causar nes o mentiras hayan obtenido su fin, que Pero en el derecho civil la cuestión es
si en la sola reticencia hayo no dolo, ha de daño, no hay dolo. Podrá existir error o aun era el provocar el error en el manifestante muy debatida y tanto se acepta por algunos
de la voluntad, r b) <¡ue este error le haya tina apreciación objetiva como por otros
I~ D.oJliciú m, 12.50. 1'lO Diez-Picazo, FUlldammlo5 del hecho civil pa- llevado a esa mauifestación.P" autores una subjetiva. Así, en el derecho
11<1Por ej .•en laLcy N° 19.49ósobre Protección IrimQT¡;al.L 1, pág. 202. francés, la jurisprudencia 110 parece favo-
al Consumidor, an, 3° letra b. 191 Art. 1', 107 <le Los Principios de Derecho
recer una apreciación objetiva y no acepla
188 Cass, corn.• 28 de junio de 2005, Bull. Civ., Contractual Europeos de 2000. I~I Sobre ello. L. Rojo Ajuria. ob. cit., págs. 211
N° 140; D. 2006, 2774, nota P. Cauvel. I!f! Sobre ladlstíndón, L.RojoAjurin, ob. cit. págs. Y sg!S. comúnmente que pueda aceptarse invocar
1&:1 Cass, Corn., 13 de mayo de 2003, Bull Civ l., 2i9 YsglS.; F. Galgano, ob. cit., págs. 307 y sgts, I~ Así. Pablo Rodríguez Grez, ÚJ obligarióll como que la víctima haya sido demasiado cré-
N° l4.0. D. 2004,262, nota E. Mnu}'er;Rey. Trim, Dr. 19j CoIIITtkCoáeNapolicm,l. 21, Truilé,iesconlrals, ddier de condurta líPica, pág. 46, Santiago, 1992. dula, de modo que aquí 110 tendría apli-
:l:1 Civ, 2003, 700, observaciones J. Meslrc y B. Fages . vol. l. p¡igs. 155 y sgis., París, 188·1. 196 Así, Mazeaud y Chabas, ob. cit., N" I!H. cación la doctrina del error inexcusable a
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Teoría general del negocio jurídico Primera Parte. la eSlnIC{Ur3 del negociojundico

que nos hemos referido (vid. N° 46). Por en el derecho francés.P? En el derecho de arrendamiento elevadas pero falsas_204 La posibilidad de ejercitar una acción
inexcusable que sea, se trata de un error español algunos mantienen la apreciación En tal evento, según el arto 1458 inc. 2u, contra el tercero que recibe beneficios del
provocado por un comportamiento desleal, subjetiva; pero moderada por la considera- el dolo da lugar solamente a "una ardvn dolo esnorma panicular de nuestro Código
dicen unos autores.197 Así, entonces, en la ción de1 grado dé descuido de la víctima200 de pnjuicios contra la persona que lo ha yde los que, como el de Colombia, le han
apreciación de esta condición habrá de te- y lajurisprudencia se inclina por una pura froguado o contra los que se han aprove- seguid0208 y se reitera a propósito de los
nerse en cuenta loscaracteres de la víctima apreciación subjetiva sin acepwr la alegación chado", que han obtenido provecho del delitos y cuasidelitosen el art, 2316 inc. 2°.
del caso preciso y en las circunstancias en de la culpa de la vÍctima.201 dolo ajeno: contra las primeras por el total La regla viene a nuestra legislación desde
que ella se encontró y el hecho de que se En nuestro derecho se ha sostenido la valor del daño, y contra lassegundas hasta las PaTtidas,209según la nota de Bello al
trate de una persona crédula que la llevaa apreciación subjetiva y se afirma que de concurrencia del provecho que han ob- art. 2480 del Proyecto de 1853, que corres-
admitir las maquinaciones de que ha sido adoptarse una objetiva, se abandonaría la tenido de él. Aquí el dolo no se presenta ponde al actual art, 2316, y éstas reiteran
objeto como verdad, será constitutivo de protección de los menores, de los inexper- como norma de validez del negocio, sino precedentes romanos que contenían el
dolo, almque en una persona normal ellas tos, de los débiles de espíritu}' que, por 10 como norma de responsabilidad. principio. En nuestra doctrina se ha po-
no sean creíbles. Por 10 demás, el autor del demás, lo real y objetivosolo se encuentra Pero esta distinción no por legal y tra- dido discutir la naturaleza de esa acción,
dolo graduará susmaquinacionesenfunción en el caso concreto. Las particularidades dicional está libre de críticas. No puede pues se ha sostenido que es meramente
de la credibilidad y estado de espíritu de la de la víctima han de ser asíconsideradas.Y' desconocerse que por incidental que sea restitutoria, fundándose en los principios
víctima.En esta.apreciación subjetivahabrá Por nuestra pane, aunque aceptando la el dolo, alguna influencia ha tenido en la del enriquecimiento sin causa.210Pero esa
que tener en cuenta además el carácter apreciación subjctiva, estamoscon aquellos declaración y la víctima ha estado sujeta a
explicación no se adapta a la letra misma
profesional o no de quien alega haber sido autores que consideran necesario tener su influencia, por 10 que no debería admi- del art, 1'158, que señala que es la acción
víctima del dolo. en cuenta también la consideración de tirse la distinción en el dolo vicio;205pero
de perjuicios 1<1que se concede en contra
Pero esta solución no es unánime en el la diligencia mínimamente exigible a la la distinciónes clásicay sujustificación está
del tercero beneficiario del dolo ajeno,
derecho comparado.Así,teniendo en cuenta víctima, la que, como dice una autora, en el origen penal de este vicio,206aun-
aunque limitada en su quantum al monto
además la historia del art, 932 del Código "debe sufrir las consecuencias quien no que en verdad en el caso preciso no será del beneficio obtenido.U!
Civilargentino, un sector de la doctrina guarda la diligencia que sus dotes le per- fácil resolver que un dolo, probado y por
transandina sostiene que, así como ocurre llliten~_203 lo mismo existente, no haya tenido efec-
58, El dolo debe ser obra de una de las
con el error, el carácter de la excusabilidad Pero que el dolo sea determinante im- lo decisivo en la emisión de voluntad. Sin
partes, La regla está dada en el art, 1458_
ha de tenerse aquí en cuenta, lo que lleva plica sobre todo que haya ejercido una in- embargo, como bien lo indica un autor, la
fluencia causal en la declaración. Es por diferenciaentre dolo principal e incidental Para que el dolo sea vicio de la voluntad
a una apreciación objetiva.Vélez Sársfield,
la intervención del dolo que se ha logrado puedeaparecercomoclara;pcro es de dificil y conduzca a la nulidad del negocio, es
en la nota a dicha disposición, se refiere al
la voluntad así captada y a este dolo se le aplicación práctica, pues obliga a moverse menester que pro\'eng<lde maniobras de
autor francés de laexégesis Chardon y este
en el ámbito de las puras hipótesis, pues 1<1contmparte. Si el dolo es obra de un ter-
escribía que "Los hechos constitutivos de califica de Jnincipal.
Todo otro dolo q ue no tenga esa calidad es sólo una conjetura el decidir si, de no cero, existesolamente acción de perjuicios
dolo deben ser tan graves, que un hombre
es inddentalv no llega a constituir un vicio h-iberse producido el dolo, el negocio se para que este tercero indemnice los dalias
cuerdo y prudente haya podido servíctima".
de la voluntad y su efecto puede haber hublera o no celebrado.t'" Los Principios causados. Así ocurrida, por ejemplo, en el
Así, entonces, para que el dolo sea grave
se requeriría que el engaño tuviese una sido, por ejemplo, obtener solo condi- de Derecho Europeo de los Contratos del caso del deudor que oh tiene una fi anza por
entidad suficiente como para hacer caer en ciones más ventajosas para su autor; pero año 2000 eliminan la distinción entre dolo dolo suyo. La fianza es un contrato entre
él a una persona medianamente precavida, sin ser la causa de la declaración, como el principal e incidental y se limitan a exigir el acreedor y el fiador, siendo entonces el
siendo la excusabilidad una exigencia aquí caso de aquel que obtiene mejor precio que quien haya recibido la información deudor tercero a ella que puede ser enton-
como lo es en el error vicio y que se erige en una compraventa exhibiendo rentas incorrecta haya confiado en ella, sin exigir ces autor o beneficiariodel dolo.~12Existirá
como un límite objetivo al dogma de la que el dolo sea larazón determinante para también acción de perjuicios en contra de
voluntad, armonizando su resguardo con celebrar el contrato quienes se han aprovechado del dolo aje-
el interés de terceros, Hl8Pero otros autores En todo caso, pertenece a losjueces de no, si no sean parles del negocio y por el
199 Santos Ciíuentes, ob. cit., N° 199,y los autores la instancia apreciar si el dolo reúne condi-
mantienen una apreciación subjetiva,como 2
por él citados. ,- ciones suficientes para ser determinante.
200 Así, por e], Cossio, ob. ci t., pág. 330; y en el eos Art. 1515, Código Ci,';1 de Colombia. c:
1!f7 J. Flouf,J. L. Aubert y E. Savaux, ob. cii., mismo sentido, S. DiazAlabart, Ú1grm'fllad rltl dolo, en m Ley 5, tit. 16, Partida 7_
N° 212; en el mismosentido, Mazeaud-Chabas, ob. Actualidad Civil, Madrid, 1987, págs. 2&16)'SglS. 21. Así, E. Barros B., Tratado de la respoll5ahilidad
cit., N" 188;Dejea n de la Batle, Appricin/;(JTl ;'1 obstraao "'" Sobre ello, Rojo Ajuria, ob. cit., págs. 229 y ~,. Ripert-Boulanger, t. 4, vol. 1, N° 184; paJa extracontractual, N" 718, Santiago, 200G.
el appricialion in conC1l/o en dmir cíuil francais, págs. sglS., quien postilla una apreciación subjetiva, .¡ otros casosen lajurisprudencia francesa, Larroumet, >JI Así, T. Chadwick, ob. cit., N° 90.
223 y sgls., París, 1965. ... Así, T. Chadwick V., ob. cit., N° 81; A. Aíes- ob. ch., N" 364_ 2'~Así lo ha resuelto la Corte de Casación fran-
19'1 Así,J.J. Llambías, Derecho Civil. Parte G""l!Ta~ saudri, Rr.:.poruabitillad ,xtraconlmelrlOl, N' 181;P. Ro- w; Así, Rlpert-Boulanger, t. 4, vol. 1, N° lB!>. cesa: Cass, Com., 22julio de 1986, D. 19B7, somm.
1.2, N° 141'7,Buenos Aires, 1955;J. Carranza, El dolo dríguez G., ob. rit., pág. 49; R. Abeliuk, O/¡/¡gaúo,'es, ,o¡ Así, T. Chadwick V., ob. cit., N" 73. 145, obs, L Aynes,Rev.Trim. Dr. Civ, 1988, pág. 338,
1IiClO de fa t'Ollm/ad t1I el derecho civil arglmlillo, A. D. t. 1, N"21G. '01 As], L. Diez-Picaza, Fundamentos t 1 obs., ~Ieslre; Civ, l '. 27 junio de 1973, D. 1973. 733,
.ro S. Dfaz Alaban, ob. cit., pág. 2646. pág. 201. ' . , Ilota Malaurie.
C., 1973, pág. 593.

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Teoría general del negociojurídico Primera Parte. La esuuctura del negocio jurídico

monto del provecho que han reportado este 110 admite división y conceder la acción rece justificarse en la anualidad.218 Si el como sanción la indignidad para suceder
del dolo. de petjuicios a la víctima del dolo;~15 pero error, aunque proveniente del acto de un de su amor. Pero esos argumentos no son
la doctrina ha buscado tradicionalmente si admite división, entonces podrá anularse tereero, reúne los caracteres que, según suficientes para excluir al dolo de entre los
explica!" esta exigencia yen especial fren- parcialmente en' la parte en que incide la la le}', se exigen para viciar la voluntad, vicios de la voluntad testamentaria y la falta
te a la sanción que se da a la fuerza (vid. voluntad del afectado. se sancionará con la nulidad; pero si la de reglamentación puede justificarse por el
N° 69), en que no se hace la distinción Tanto si el dolo es obra de una parte acción del tercero conduce al dolo de hecho de que las fuentes romanas poco decían
entre la que emana de una pal-te y la que cuando esta es la que personalmente realiza una de las panes del negocio, 110 habrá sobre el dolo en el testamento. Pero el dolo
emana de un tercero. A nuestro juicio, se la o las maqui naciones fraudulcn ras, ella nto nulidad. La idea de dolo vicio de la vo- no es ;geno a los negocios unilaterales y el
trata aquí de un aspecto que, como ya se si coayuda a un tercero a realizarlas, las luntad y la necesidad de proteger a esta Código hace constante aplicación de él en
dijo (vid. W 50), revela el origen delictual organiza o se aprovecha de ellas, conocién. se concilia mal con la exigencia de que el tales negocios (arts, 1234,1237,1782, etc.)
del dolo civil. Es porque fue concebido dolas O debiendo conocerlas, El art, 123 del dolo sea obra de la contraparte)' es solo la y no hay así ninguna razón suficiente p~ra
primitivamente como sanción de un delito Código alemán ha previsto expresamente supervi\'cncia del origen delictual lo que excluir e! dolo como vicio de la voluntad
que produce la nulidad del negocio solo esta situación. continlmjustificando esta exigencia. Los testamentaria/" y la sanción a la indignidad
cuando es obra de una de las parles. Pero En el caso de la representación, el dolo argumentos para mantenerla que a veces testamentaria no es suficien te para excluirlo,
no se sanciona con nulidad el dolo obra de del representante produce nulidad delne- se dan219 no son convincentes. El art, 323 ya que, 110 obstante ella, la validez del acto
un tercero, pues si así ocurriese, sufriría el gocio, si ha sido determinante, aunque el del Proyecto argentino de Código Civil de última voluntad se man tiene.
efecto de la nulidad la contraparte que no representado sea ¡~eno a él; los efectos del unificado con el de Comercio de 1998, Se aplicarán a los negocios Ilnilaterales
ha tenido intervención en él. Esta es for negocio se radican en el representado; pero no hace la distinción, que solo interesa las normas de los arts. 1458 y 1459, aun-
lo demás la explicación tmdicional.J' Se el negocio no dejó por ello de ser celebrado para efectos indcmnizatorios. El art, 25<1 que las particularidades de cada negocio
ha invocado también la idea de tutelar la entre la víctima del dolo y el representante. del Código portugués acepta la nulidad exigirán algunas modificaciones. Así, tra-
confía nza del otro con tratan te no autor de Laalteración del efec to normal de! negocio por dolo de un tercero bajo condición tándose del testamento, el dolo consistirá
dolo, en que celebra un negocio válido, al que explica la representación no puede sig- que el destinatario tuviese o debiese tener en maquinaciones hechas para inducir
ignorar la existencia del dolo ajeno y no nificar que haja de hacerse abstracción de la conocimiento de él. al restador a otorgar el acto de última
queda así defraudado sobre las expectativas actuación del representante.216También el voluntad o alguna de sus disposiciones.
sobre validez del negocio.2H Se trataría dolo puede alegarse al cesionario del crédito 59. El dolo y los negocios unilaterales. Si se De allí que el Código haya regulado una
de hacer prevalecer entonces la tutela de por parte del autor del crédito, pues no es trata de un negocio unilateral, la exigencia especial forma de dolo en el art, 1059
la confianza por sobre la de la voluntad, jurídicamente un tercero en cuanto adquiere anterior en cuanto el dolo debe ser obra y referido a las llamadas disposiciones
al ignorar como causa de nulidad del ne- el mismo derecho que tenía el cedente y -e de la otra parte no podría evidentemente captatorias, es decir, "aquellas en que el
gocio el dolo del tercero. Pero Ladas esas con sus mismas cualidades y defectos. Habrá ocurrir, POI' definición, en ellos existe una testador asigna alguna partc de sus bienes
explicaciones en todo caso no justifican entonces que distinguir aquí, una vez más, sola parte. De ahí que, en estos negocios, a condición que el asignatorio le deje por
la diferencia con e! tratamiento dado a entre el dolo como norma de validez y el dolo el dolo vicio exige solamente la condición testamento alguna parte de los suyos". El
la fuerza, aunque expliquen por qué no como norma de responsabilidad, puesto que de ser determinante. autor del dolo pretende caplar la volun-
se considera como norma de validez el si el dolo del representante puede alegarse Así, en el caso del testamento no se exi- tad del testador incitándole a testar en Sil
dolo de tercero. En cuanto a esto, se ha como vicio de nulidad del acto, la responsa· :¡ ge que el dolo sea obra del instituido en favor mediante una maniobra consistente
pretendido que la Iuerza es sancionada con bilidad por los daños que ello pueda causar el testamento, esto es, no le es aplicable la en disponer él a favor de la víctima; pero
mayor rigor, o que en el caso de fuerza no no puede imputarse al representado, que regla del art, 1458 inc, 2°; en el testamento bajo una condición captaioria. Es claro
hay otras sanciones que la nulidad. Pero no ha sido autor de tales perjuicios, porque, no hay partes, sino un autor; de modo que que no se trata de la única forma de dolo
en verdad, todo deriva del tratamiento como ha resuelto la Corte Suprema, "el dolo vengan las maquinaciones del beneficiado posible y toda sugestión maliciosa que
histórico a ambos vicios desde el derecho es personalísimo y 110 puede incnrrirse en con el testamento o de un extraño, siempre induzca a testar si reúne la condición de
romano. él por cuenta ajena".2I1 será viclo de la voluntad si ha sido detcnni- ser determinante en la voluntad del dis-
Una situación no tratada en la leyes aque- Esta exigencia, que diferencia el dolo nallte.22U Pero no existe en el Código una ponente podrá dar lugar a la nulidad del
lla, posible por ejemplo en la celebración del error que conduce a la nulidad, quien- regla expresa que sancione al dolo como testamento por dolo.
de un contrato de sociedad, en que el dolo quiera haya podido provocarlo, no pa- vicio de la voluntad testamentaria, de donde
sea obra de una de las varias partes y otra de podría deducirse que 110 se le ha aceptado 60. Prueba del dolo. De conformidad con
ellas ha consentido por influencia de él. La como causal de nulidad, además de que por el art, 1459, "El dolo no se presume sino
solución lógica es mantener el contrato si m Así, T. Chadwick V., ob, cit., N" 66. el art, 968 N° 4, el dolo tiene contemplada en los casos especialmente previstos por la
~IG Así en Chile, T. Chadwick V.,ob, cit, N° 67; ley. En los demás debe probarse".
para el derecho comparado, Cossio, ob, cit., pig. ¿
~13 Así,j. Chestin, Traité d« droil tí,,¡,, Laformation 339;J. Chestin, Traiti de droi; úvil. La formahon d~ tI! Así, Marly )' Raynaud, ob. cü., N° 130.
dll contrat, N" 572; Rojo l\juría, ob, cit., págs. 107 Y contras; N" 573. m Por ej.•J. Chestln,oh. cit., N" 572. :!tI Sobre el dolo en el testamento. Ramón Do-
sgts, 217Corte Suprema, 17 de diciembre de 1923. ZJO Vid. Ramón DominguezA., El testamentocomo mínguez B. y Ramón DomínguezA.,J)mdwSucesono,
2H Asi, Pietrobon, ob. cit., p:¡gs. 6 y 7. RDJ., l. 22. seco 1'. pág. 797. negocio)undieo, N" 97. l. l. N° 329.

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f I
Teoría general del negocio jurfdlco Primera Pane, La estructura del negocio juñtlico

La regla es lógica, si tenemos presente cabe pues la nulidad absoluta (a ..t. 1682 extracontractual es común en el derecho la manifestación de voluntad, En realidad,
el carácter excepcional del dolo y 511 origen inc, 3°). comparado.225 el acto violento mismo no es un vicio de la
delictual, La parte que alega que la volun- Pero esa sanción corresponde al dolo Esta acción de responsabilidad es inde- voluntad. Lo que le da este carácter' es el
tad está viciada por dolo debe probar su considerado como regla de validez del acto. pendiente de la acción de nulidad, pues temor que provoca en una persona, hacién-
afirmación: debe acreditar los elementos El dolo, sin embargo, puede, además de cada una tiene sus presupuestos y finali- dola concluir un negocio que de otro modo
del dolo y la concurrencia de sus caracteres. viciar la voluntad, producir perjuicios a dades distintos. Ambas pueden coexistir; no habría concluido. Este constreñimiento
Luego, deberá probar fehacientemente la la víctima}' por lo mismo las maniobras pero también darse independientemente de la voluntad puede lograrse con actos
existencia de maquinaciones, la intención dolosas no excluyen la acción de una ac- y la circunstancia de deducir una no impli- fisicos de amedrentamiento; forzando la
de dañar yen qué consisten los perjuicios ción indemnizatoria por responsabilidad ca renuncia de la otra, ni el desistimiento mano a firmar, empleando golpes, etc. En
que se ha tratado de causar, en el caso de delictual en contra del autor y para obtener' de una implica el de la otra. La acción tal caso se califica a la fuerza de física y se
que se entendie ra que ellos son esenciales reparación de esos daños. Ambas acciones de petjuicios tiene su fundamento en el ha sostenido tradicionalmente que en ese
para la existencia del dolo. Debe probar son independientes y obedecen a sus pr(). daño causado por el dolo. Ambas acciones caso, más que vicio de la voluntad, esta no
además que ha sido obra de la contrapar- pi as reglas. Así se ha resuelto en Francia coinciden por los hechos; pero mantienen existe propiamente. No obstante, los casos
te, si ello procede, y que sin el dolo no se por la Corte de Casación.224 Esta acción su independencia. La acción por darlo se de fuerza física son hipótesis de escuela que
habría manifestado la voluntad negocial. de perjuicios obedece a lo que hemos se- produce por las maniobras ocurridas en poco se dan en la práctica.
La regla guarda armonía con el art, 707 en ñalado como norma de responsabilidad. la etapa de formación del negocio}' por Pero también puede obtenerse una ma-
materia de posesión. Su fundamento debe encontrarse en los lo mismo es precontractual, nifestación de vohmtad mediante amenazas
Por eso es que la Corte Suprema ha principios generales de la responsabilidad Por último, cuando el dolo conduce a de un mal que será inferido a una persona
resuelto que, siendo el dolo la base de extracontractual de los arts, 2314 y 2329. disimular los defectos de una cosa vendida, en caso de no consentir. Esa es la [uerza
la excepción alegada, el tribunal senten- En nuestro Código, cuando el dolo es obra el comprador puede optar entre la acción moral; que constituye propiamen te un vicio
ciador debe hacer un estudio completo de la contraparte, nada dice el art, 1458 de nulidad por dolo o la acción de garan- de la voluntad, Aquí existe una manifesta-
de toda la prueba rendida para darlo por en cuanto a admitir además una acción tía por vicios ocultos. La existencia de esta ción de voluntad, pero ella no ha sido libre
probado o no probado. En consecuencia, indernnizatoria tendiente a la reparación última acción, prevista en los arts, 1857 y y no se habría producido a no mediar la
debe anularse de oficio, porque omite las de los perjuicios que hayan podido cau- sgts., no excluye la acción de nulidad por presión moral. La víctima ha negociado
consideraciones que sirven de fundamento sarse con el dolo. Sin embargo, tal acción dolo, si se dan los requisitos de este.226 para evitar el mal que se le pretende causar
al fallo, la sentencia que se Iim ita a expre- no puede merecer dudas. El art, 1458 no y esta circunstancia vicia la manifestación.
sar en una de sus consideraciones que el puede interpretarse en el sentido que la Se obra por m/imidoción}' en ella el negocio
demandado no ha comprobado que el acción de perjuicios sólo proceda en caso Párrafo 111 celebrado no es sino el medio de la víctima
demandante no haya incurrido en dolo, que el dolo no sea determinante o que sea para evitar el mal con que se le amenaza.
sin considerar, para llegar a esta conclu- obra de un tercero. En esos supuestos hay La fuerza como vicio de la voluntad
Esta es la fuerza que ha sido prevista por el
sión, las declaraciones de los testigos que claramente una acción de perjuicios por art, 1451, según la doctrina clásica, a pesar
no acreditan el dolo.m responsabilidad delictual; pero también 61. Noción. Por el art, 1<151,la fuerza es
ui.c de los vicios de la voluntad. La violencia
que la diferencia entre ella y la fuerza física
Pero para probar el dolo podrá acudirse la hay si el dolo es determinante y obra ha sido discutida y hay quienes sostienen
a todos los medios de prueba que la ley de una de las partes, porque la regla que puede ser concebida como el constreñl-
miento ejercido sobre el autor de la decla- que no cabe distinguirlas, porque en ambos
autoriza. Incluso se ha aceptado la prueba impone la norma de validez solo deter- casos lo que importa es que no hay libertad
de presuncíones.t" mina el valor del acto en protección de ración y con el propósito de obtener de él
de consentimieruo.?"
En ciertos casos, 110 obstante, la le)'establece la libertad de la voluntad y subsiste la res- El mal con que se amenaza a la perso-
presunciones de dolo. Así, el art, 706 inc. final ponsabilidad. El art. 2317 inc. final señala na puede ser físico, pero también moral o
t>.5 Así, para el derecho francés,]. Flour; J. L.
contiene una presunción de mala fe (que se que" todo fraude o dolo produce la acción Aubert y E. Savaux, ob. cit., N" 214;]. Ghestin, ob. patrimonial. Es decir, puede amenazarse
asimila al dolo) y que es irrefragable, solidaria del precedente inciso" y, pOI" lo cit., N'" 574ysgLS.; H. L.].Mazeaud y F. Chabas, ob. la integridad de una persona en todos sus
mismo, un dolo vicio del censen timien to, cir.,W 197; C. Guelrucc¡'Thibiergue, Nullllé, restuu- aspectos: en su cuerpo, en su honor, en sus
60.1. Sanción del dolo. Nulidad y res- en que han incurrido varios, aunque sean tions el re:sponsabililé, N'" 455 Ysgts.. París, 1992; pa ra afectos, en Sil prestigio, en su patrimonio.
ponsabilidad. El dolo principal, es decir, la contraparte de la víctima', conduce tam- el derecho español, L Rojo Ajuria, 01:1. cít., págs.
118 y sglS.; M. Paz Carda Rubio, La resp,msabilidad De cualquier forma, cualquiera que sea el
el que es vicio de la voluntad, se sancio- bién a una acción de responsabilidad por ImamlT(ulual en ti deredlO I!Spaño~ págs. 1&1y sgts., bien que se amenaza, la fuerza constituye
na entre nosotros con 'nulidad relativa. el daño causado)' que es la consecuencia Madrid, 1991; A. Morales :'.loreno,El dOW(amomlmo vicio de la voluntad.
Existe voluntad; pero ella está viciada. No del delito cometido. La admisión de esta de ¡mp.'acióll de responsabilidadai vendedos;A. D. c.. Ano taremos que la fuerza o violencia re-
acción de responsabilidad y su carácter 1982, págs. 591 y sgts., esp. pág. 595, De Cossio y
Corral, ob. cit., pág. 368; para el derecho italiano,
viste un doble aspecto: por una parte, tiene
'tt!. Corte Suprema, 18de mayo de 1935, Rev.de A. Trabucchi, 01:1. cit., págs. 330 y sgls. un carácter delictual, lo que se traducirá t
Der., 1. 32, seco 1', pág. 371. ~" G~. Com., 18de octubre de 1m, D. 1994. ISO, !"l6 ¡\o¡í lo ha resuelto en Francia la Corte de Casa-
W Corte Suprema, 26 <leoctubre de 1922, Re". nota Chr,Alias, también nuestro comentario en Rev ción, GaM. Civ., 6 de noviembre de 2002, Bull.Ch'. 1, ~
2
de Der.,t. 21,sec.1', pág. 9·17. de Der. U. de Concepción, N" 197, 1995.pig. 217. N-260; 18 de mayo tic 1998, Bull, Civ. III. N" 96. :m Así, C. Larroumet, ob. cit .. N" 369. :5

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Teoría general del negocio jurídico Primera Parte, La esuueturadel negociojurídico

en la condición de su ilegitimidad, como terales, como en el testamento (arto 1007) a una persona inexperta. Esto es lo que pide persona que hace la manifestación. Puede
se verá, y por otra, induce a manifestar una y en los extrapatrirnoniales, como matrí. considerar el Código y, de acuerdo con esa tratarse de la amenaza de un mal que se
voluntad que no se habría producido de monio (art, 8° N° 3 Ley de Matrimonio Ci- medida de tendencia subjetiva, se aprecia causará, por ejemplo, a un pariente cercano,
otro modo, es decir, constituye un vicio de \11). Pero 1<tSreglas dadas a propósito de la gravedad de la fuerza. en su integridad física, moral o patrimonial.
la voluntad y el más propio de ellos, pues las convenciones, con algunas salvedades, Debe también considerarse que esta La fu erzaserá personal en el sentido que el
ha 5ignificado una falt, de libertad. De este establecen una reglamentación aplicable gravedad debe existir al momento dc la temor debe producirse en la persona que
modo, en tanto delito civil, sin perjuicio que a todo negocio y prueba de ello es que el manifestación; pero ello no significa que el va a manifestar su voluntad; pero el mal
pueda haberlo también penal, da lugar a art. 8° W 3 de la Ley de Matrimonio Civil mal con que se amenaza tenga que produ- mismo con que se amenaza, como decimos,
una indemnización de perjuicios (art, 2314) se remite a ellas. cirse en ese momento, pues puede tratarse, puede recaer en otra per"Sona. Así resulta
yen tanto vicio de la voluntad, conduce a y así ocurrirá generalmente, de la amenaza expresamente del art, 145ú inc, 10. De es te
la nulidad relativa del negocio (art, 1682). 62.1. COndiciones de la fuerza para viciar la de un mal futuro. Lo importante es que el modo, podrá ser grave y viciar la voluntad
Esta doble consideración preside las reglas voluntad. Para que la fuerza vicie la voluntad temor a ese mal sea suficiente para obligar de una persona, la amenaza que se hace de
que veremos, en cuanto a los requisitos que es menester que sea gra\'e, determinante a manifestar una voluntad. El arto 1456 no causar un mal a su cón)'uge o a sus hijos.
debe reunir según la legislación positiva. e injusta. En realidad, aunque tradicional- pone corno requisito de la fuerza que el mal El único problema que puede presentarse
Cabe seúalar, con todo, que las apl icacio- mente se separan estos tres elementos, lo ; sea imninente, como sí lo hace, por ejemplo, a este respecto es la posibilidad de ampliar
nes prácticas de la fuerza son escasas}' que esencial es que ella sea suficiente como el art. 4.108 de los principios de Dcrecho el círculo de person<15 a que se refiere el
en el derechocontempmáneo es mediante para obligar a dar una ma nifestación qlle, Con tractual Eu ropeos de 2000. Pero parcce art, 1456. En efecto, bien puede que el rna-
ex tensiones de su concepto a situaciones no de otro modo, no se habría producido y natural que el mal COIl que se amenaza, si niíestante sienta afección poe pCl"Sonasque
previstas a la época de la codificación, como la exigencia de su injusticia es porque, en bien no requiera ser presente y pueda ser no son sus parientes cercanos o incluso por
las de presión de circunstancias externas o ciertos casos, es permitido emplear amenazas futuro, tenga al menos una cierta proxi- personas que no tienen ningún parentesco
aun el estado de necesidad, sobre lo que dentro de la ley. midad, pues ello le da carácter de cierto con él. Y, paI<l obtener la manifestación,
volveremos, que guarda interés. y de real amenaza. Una amenaza para un puede amenazársele con un mal que va a
En todo caso, la fuerza no opera en el 63. Gravedad de la fuerza, Según el arto 1456, futuro remolo no parece ser grave. Por ello, recaer sobre esas personas. Evidentemente,
aspecto intelectual de la voluntad, sino im- la fuerza no vicia el consentimiento (la vo- el Tribunal Supremo español ha requerido siempre que la fuerza reúna los demás ca-
pide su expresión libre. Por ello, la víctima luntad, en términos más genéricos), sino en algunas se n tencias este cará eter y dicho racteres exigidos, podrá viciar la voluntad,
sabe que celebra un negocio inconveniente cuando es capaz de producir una impresión que "es preciso que uno de los contratantes aunque la amenaza se refiera a personas no
y aun perjudicial; pero no tiene otra alter- fuerte en la persona que hace la manifes- o per.sona que con él se relacione, valién- mencionadas en la le}'.Esta indica ejemplos;
nativa para escapar de otro mal más grave. tación. dose de un acto injusto y no del ejercicio pero 110 hace una enumeración taxativa.
En Derecho Romano se hablaba de metus, Debe tratarse de IIna amenaza suficiente correcto y no abusivo de un derecho, ejerza
para atemorizar a la pal'le que va a negociar sobre el otro una coacción o fuerza mO[;J1 64. Temor reverencial. Hemos manifestado
miedo o temor.
y obligarla 3.'iÍ a manifesta r una voluntad. Es de lal entidad que por la inminencia del ya que la fuerza, para viciar la voluntad, debe
Bibliografía. A. Bretón, LA notion deoio- lo que quiere decirse cuando se señala que d-uio que pueda producir y el perjuicio ser grave. No se considera de L11naturale-
lena el! tant que vice duo consentement, Caen, la fuerza debe ser grave. El acto.de amena- que hubiere de originar, influya sobre su za el temor rooerenaal, al que se refiere el
1925;R. Demogue, De m uiolence comme vice za puede tener carácter físico, como el de ánimo induciéndole a emitir una declara- art, 1456 inc. Z'.El temor de desagradar a los
dll consentement, en Rev, Trim. de Dr. Civ., muerte, golpes u o Iros de la misma especie, ción de voluntad no deseada y contraria a padres, profesores u otras personas a quienes
1914, pág. 435;J. Treillard, La oiolence com- o bien moral, COIIIO amenazas contra el ho- sus propios in te reses". 2~8 El art. 1112 del se debe sumisión y respeto, como dice el
me vice du amsentemerü en droi; campaTé, en nor, la vida privada, la situación profesional Código francés exige que el mal con que Código, no constituye fuerza grave.
Mélanges offerts iiMarcel Laborde-Lacoste, o familiar. Poco importa su naturaleza, si es se amenaza sea "presente", requisito que La regla es común a otras legislaciones.
págs. 419 y sgts., Burdeos, 1953; Gordillo, bastante para producir temor grave. los autores han entendido que se refiere "El solo temor reverencial no es causa de
Vw/encia viciante, uiolenoa absolzdae ineúsltmeia Pero no se trata de medirobjetivamenlela a la inminencia, pues el mal será siempre nulidad del contrato", dice el art. 1437
contmctual, en Rev de Der. Priv, 1983, págs. calidad de esos actos de amenaza. Nuestra futuro y aun condicional, subordinado a de! Código italiano, y e! art, 1114 del Có-
214 Y sgts.; L. Diez-Picaza, La intimidaci6n legislación, a este respecto.jntroduce una la decisión de negociar.2'i9 Si la amenaza digo francés repite la regla. La de nuestro
en lajUl'isJmtdencia del Tribunal Supremo, A. calificación de tendencia mas bien subjetiva, es p<lra un futuro lejano, habrá siempre art, 1456 ine. 2° está tomada textualmente
D. C., 1979, págs. 545 y ss. pues si se requiere que la fuerza produzca medios de cvitarla, de Pothier.230 Falta aquí el elemento ame-
una impresión fuerte, esta gravedad se mide No exige la lq', pa[;J que se califique de naza presente en la fuerza. No hay acción
62. Reglamentación. Las normas generales atendiendo a los caracteres que presen ta la grave a una fuerza, que el mal COIl que se in timidatoria de nadie y el temor reverencial
sobre la fuerza están dadas en los arts, 1456 víctima. De ahí que se pida tener en cuenta amenaza vaya a recaer directamente en la entra más bien en el proceso de formación c.
y 1457 del Código Civil, referidos a las con- la edad, sexo y la condición de la persona psicológica de la voluntad. Pero no es en ~
venciones. Pero la fuerza tiene un carácter intimidada. Evidentemente, un mismo acto 'liS Sentencia de 21 de julio de 1993, R. J.
G
Y
general y por lo mismo tiene cabida como que objetiva1llentenoatemoriza a otros, puede, 1993/6102.
~
vicio de la voluntad en los negocios unila- en el hecho, ser suficiente para amedrentar "'" Asl.], Chestin, ob. cit., N' 589. 'so Pothier, Obligatians, N" 27. ::':

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"Ieoria general del negocio jurídico Primera Parte, La esuuctura del negooojurídico

absoluto ilógico el aceptar que en algunas concedente,235 solución que a la larga ha La ley misma hace una aplicación de medio usado, como por ejemplo, amenazar
* ~,q
~
situaciones el temor reverencial impida la venido a ser recogida por las normas sobre esta idea en el arto 1456 inc, 2°, desde que con la eiecución forzada del contrato de o~~ 'ú~v
libertad en la emisión de la voluntad y tanto libre competencia. Entre nosotros, el D.L. el "temor reverencial", aun siendo una cir- ~
promesa de compraventa si no se sllScribe?'
que, en materia matrimonial, por ejemplo, 211 de 1973, sobre esa materia, sanciona cunstancia que entraba la libre voluntad, el contrato prometido, o de decir la acción
el canon 1103 del Código de Derecho Ca- justamente los actos de abuso de posición no constituye vicio de la misma, porque hipotecaria si no se hace el pago de la deuda
nónico lo acepta como causal de nulidad dominante en el mercado como con trarios el posible temor que proviene de la auto- garantizada, o de seguir la vía ejecutiva de
del matrimonio religioso; pero no es así a la libre competencia. Incluso la protección ridad de los padres u otras personas no se cobro si el deudor moroso no garanliza el
en la Ley de Matrimonio Civil, que, en esta del consumidor frente a cláusulas abusivas funda sino en una autoridad moral y no pago, de volar la huelga si el empleador
materia, se remite, como ya se dijo, a lo pre- puede relacionarse, en sus fundamentos, en una presión ilegítima. La jurispruden- no acepta lllodificaciones a beneficios la-
venido en los arts. 1456 y 1457 de! Código con la noción de fuerza contr.!clual.236 cia la ha desarrollado, negándose a anular borales. Pero no ocurriría lo mismo si la
CiviL231En una antigua situación, la Corte La regla sobre el temor reverencial re- un negocio concluido bajo la amenaza de amenaza de ejercicio de una acción, por
San tiago resolvió que "la circunstancia que queriría de una revisión par.! su adapta- "entablar un juicio de resolución del con- legal que sea, tiene como finalidad obtener
e! firman le de una escritura haya tenido su ción a las actuales realidades, de modo de trato y peljuicios"m o b~o la "amenaza de un reconocimiento de una deuda por una
ánimo sugestionado pOi' el interés de no incorporar situaciones en que la voluntad demanda judicial",m como por ejemplo, la suma IllU)' superior a la realmen te adeudada,
desagradar a su padre y de salvarse de una resulta influenciada por situaciones como que se basaría en una petición de "nulidad puesto que aunque el medio usado, esto es,
situación delicada, no constituye fuerza ni las descritas, de influencia del abuso de de una adopción', pues esta es solo una la amenaza de una acción judicial, es lícito,
dolo que anule el contratoft.232 posición dominante o de dependencia manifestación de un derecho que asiste al no lo es el fin perseguido. Según los amores
Pero en otros derechos se acepta COIIIO económica. Además, por esa vía es posi- que ejerce la presiólI.239 de los Principios del Derecho Contractual
vicio la influencia indebida, como ocurre en ble abarcar situaciones que la doctrina de Más generalmente, no constituye fuerza Europeo "las amenazas de hacer algo legal-
el anmlUm law.m La presión aun involuntaria la lesión admitida por nuestra legislación ilegítima la amenaza del ejercicio legítimo mente válido pueden llegar a ser ilícitas si
de quien tiene una gran autoridad moral no permite comprender. de un derecho, tal cual se dice expresamente no constituyen un medio adecuado para
o espiritual sobre oU'O sujeto determina en el arto 939 del Código argentino, o el obtener el beneficio prelendido".2M
una suerte de ausencia de libertad volitiva. 65, Determinante, La fuerza, para viciar la art, 217 del Código peruano; pero ello o'!io Evidentemente, aun el ejercicio de un
Pero exige una relación particular entre volun tad, debe estar encaminada a obtener una doble condición: que el medio usado derecho podrá constituir una fuerza que
dos sujelOs.2!t la manifestación. Este debe ser su objeto, sea previsto y legitimado por el derecho. licia la voluntad, si se ha ejercido con abuso.
Lo mismo debería decirse del caso en de modo que si lo que con ella se pretende Así ocurre con los ejemplos jurísprudcn- Pero ello será una cuestión de hecho que
que una parle se encuentre en situación es cosa diferente a la manifestación, no ciales ya referidos y con la amenaza de uso dependerá de los jueces de la instancia,
de dependencia económica frente a otra, hay vicio de la voluntad. Podrá tener otra de cualquier acción judicial prevista en el quienes tomarán en consideración las cir-
pues entonces puede serie difícil no acep- sanción, podrá constituir un delito; pero ordenamiento. Pero un acreedor no po- cúnstancias del caso.
tar las condiciones que se le imponen. no vicio de la voluntad. dría usar vías de hecho para el cobro, ni
La jurisprudencia francesa, a pesar que tampoco simular el uso de medios legales 67, Fuerza ejercida por terceros. Tratán-
el art. 1114 del Código Civil contiene la 66. Injusta, La fuerza debe tener un ca- p~.raobtener una emisión de voluntad. Así, dose de este vicio de la voluntad, la ley, a
misma regla que nuestro arto 1456 inc. 2° rácter injusto o ilegítimo. Es aquí donde se ,. por ejemplo, la Ley W 19.659 introdujo diferencia del dolo, no exige, para anular el
sobre el temor reverencial, ha hecho uso de observa el origen delictual de este vicio. Si modificaciones en la Ley de Protección al negocio, que provenga de la contraparte, o
la noción de fuerza en situaciones en que se relaciona la fuerza con los elementos de Consumidor (Ley N° 19.496), }'en el art. 37 de aquel que se beneficie con ella. Lo único
sólo una dependencia económica explica la responsabilidad penal, se observará que prohíbe, en el cobro de créditos y deudas que se exige es que sea grave )'que su objeto
que una parte haya cedido a las exigencias en esta se requiere también un elemento de previstos en esta le)', el uso de comunica- sea obtener la manifestación de VOIUIlt,1.d,
negociales de otra. Así, por ejemplo, en el "injusticia", de acto "contrario a derecho", ciones que aparenten ser escritos judicia- quienquiera sea el que haya ejecutado los
caso en que un concesionario más débil de "ilicitud". les, comunicación de la deuda a terceros, actos de presión. Lo dice expresamente el
económicamente ha debido aceptar las con- Es que no toda fuerza debe ser sancio- visitas o llamados telefónicos a la morada art. 1<157.La regla parece justificada si solo
diciones de un contrato impuestas por el nada por el derecho. En ciertos casos, la del deudor en días y horas in hábiles y otros se toma en cuenta el interés de la víctima,
regla jurídica acepta que se Jlsen proced i- medios semejantes. Además, que el fin per- pues su voluntad no ha sido libre, sea que
mientas constitutivos de fuerza; pero desde seguido con la amenaza sea la celebración la fuerza provenga de su contraparte o de
t:ll Sobre ello, Álvaro Vidal O., El NUeJJ(JDerecho
Chilmo del Matrimonio, págs. 206 Y 207, Santiago,
el momento en que están reconocidos y de un negocio juridico en relación con el un tercero; pero no lo es si se tiene en vista
2006. autorizados por el ordenjurídico, pierden el interés de la oh-a parle, puesto que ella
2j'l Corte Santiago, 28 de marro de 19l4, Gaceta su carácter ilícito. puede verse perjudicada por la nulidad
1914, l«sem. N 199, pág. 536. >], Corte Suprema, 1 de septiembre de 1944,
Q
del negocio no obstante no haber tenido
~~ Así Corbin, O" Controtts, pág. lO, SI. Paul, Rev.de Der., t. 12, seco1', pág. 286.
;)¡lin.1952. 2lS Paris,27desepliembrede 1977,D.I97B.pág. 690, fii Corte Tacna, 19 de agosto de 1911, Gacela
m Sobre esta cuestión, Viuorio Tcdeschi, TImol!' nota crítica Souleau: Gaz, Pal. 1978, 1, 110, nota J 191t, t. 2, N" 765, pág. 1L 210 O. Lando, H. Beale, Principios de Derecho
reonmziale e inflllemll ¡ruü/Jilll,en Riv, Di Dir. Civ., GU)'eIlOI,si bien la sentencia íue casada mis tarde. m Corte VaIparaíso, 17 de septiembre de 1966, Dlntraclllal EurojJw, Partes 1 y U, nota 3, pág. 370,
1983.2', p. Commenti, pág. 128. ,:l6 Así,]. Ghestin, ob. cu., N" 581. RDJ., L 63, sec, 2', pág. 67. Madrid, 2003.

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Teoría general del negociojurídico Pranera Panco La e5tnlClur.l del negociojuódico

intervención ni a lo mejor conocimiento causal de justificación de la conducta la a propósito de la lesiólJ,2H otros aceptan de un negocio jurídíco por simple presión
del vicio. circunstancia de afectar un bien ju rídico si que la presión de circunstancias externas económica sin más, sin aprovechamiento
La diferencia con el dolo a este respeClo esa es la única forma de salvar a otro bien, pueda constituir un caso de fuerla;2~ pero ;yeno, es decir, sin intervención humana
no deja de sorprender, desde que en ambos y la escuela clásiCa concebía que el estado la jurisprudencia con alguna reticencia, que profite, no es fácil de concebir.
casos el vicio tiene un origen penal y, por de necesidad hacía desaparecer la libertad COlllO ya se dijo, le ha dado cabida.
Entre nosotros hay quienes aceptan esta
lo mismo, el principio de la personalidad moral del sujero, determinándolo a seguir Sin embargo, la consideración del estado forma de fuerza.246
de la pena debería aplicarse aquí, como una cierta conducta, y penalistas modernos de necesidad y de la presión de circunstan- En otras legislaciones}' derechos, la
se aplica en el dolo. Sin embargo, la regla resuelven la cuestión bajo la idea que exis- cias externas plantea algunas cuestiones cuestión no admite dudas. Desde luego, el
del art, 1457 es común en las legislaciones. tiendo colisión de derechos, ha de preferirse que resolver, para poder ser asimilada a la art, 1447 del Código italiano contempla el
Desde luego, está en el art, 1111 del Código el sacrificio del de menor valor. Como sea, fuerza. En efecto, en esta hay un autor del estado de necesidad como una causal propia
francés, como en el art, 1268 del Código el estado de necesidad aparece como una vicio yporello el art, 1457 hace referencia de nulidad. Conforme a él, "El contrato
español, en el art. 941 del Código argentino, causal de justificación en el art, ION" 7 del "al C)ue la ejerza", lo que lleva a algunos con el cual una parte ha asumirlo obliga-
en el art. 1434 del Código italiano, y en el Código Penal. y, claro está, también en el allto[~s entre nosotros a sostener que no ciones b'!io condiciones inicuas, debido
art, 214 del Código del Perú. Se hajusúfi- derecho civil de la responsabilidad cabe .es posible admitir la presión económica y a necesidad conocida por la contraparte,
cado la diferencia en cuanto la regla para adoptar igual solución, por falta de ilicitud el estado de necesidad como fuerza vicio de salvarse a sí misma o a otro del peligro
la fuerza sería una herencia del Derecho de la conducta. desde que aquí no hay un autor determi- inminente de un daii.o grave a la pel"sona,
Romano; pero en verdad no se observa ac- Pero también la misma cuestión se pue- nado, un acto humano que sería requisito puede ser rescindido mediante demanda
tualmente la razón de mantener una regla de presentar en la emisión de la voluntad necesario de la fuerza.245 El argumento no de la parte que se ha obligado".
diferente para ambos vicios. negocial, y de hecho ella se ha presentado parece de ninguna forma decisivo, porque "Eljuez, al dictaminar la rescisión, pue-
en Francia, por ejemplo, a consecuencia la regla aparece referida a un acto humano de, según las circunstancias, asignar una
68, Presión por circunstancias externas. de los actos de expoliación efectuados por en atención a que era la hipótesis conce- compensación equitativa a la otra parte,
Estado de necesidad. Puede acontecer que las tropas de ocupación durante la última bida a la época de redacción del texto del por la obra prestada".
el constreñimiento de la voluntad no resulte guerra mundial, en que muchos debieron art. 1457; pero la regla 110 hace referencia a Por su parte, el art, 156 del Código del
de un acto humano, sino de las circuns- aceplar la celebración de ciertos negocios, que sea requisito de la fuerza que provenga Brasil de 2002 también admite el estado de
tancias externas que predominan en el . como compraventas, presionados por las sólo de un acto humano. Lo que ella trata peligro como un vicio particular, al man-
instante de emitirse la voluntad: la mala condiciones impuestas por los invasores. es de separar la fuerza del dolo, en cuanto dar que "Configurase el estado de peligro
situación económica de la parte puede Pero si en numerosas oporumidades la Cor- a que no se pide en ella que provenga de cuando alguien, apremiado por la necesi-
obligar a una persona a celebrar un de- te de Casación se ha pronunciado por la la contraparte. Los requisitos de la fuerza dad de salvarse él o a una persona de su
terminado negocio q~le, de otra forma, no asimilación de los casos de necesidad a los aparecen en el art, 1456, que, en una clara familia, de grave daño conocido por la otra
habría jamás concluido. y si la legislación de fuerza moral tradicionales, la posición concepción voluntarista, atiende al efecto pa rte, asume una obligación excesivamente
no limita la fuerza que vicia la voluntad a general de Iajurísprudencia no es clara,m que ella ejerce en la \'0 lun tad, de modo que onerosa.
la que se puede ejercer la contraparte o aunque se ha llegado a resolver, a propósito si es determ lnante, al no existir libertad, ha)' "Tratándose de persona no perteneciente
la que se beneficia con ella, ¿no debería de un contrato de seguro, que "la presión \'ÍcIO ínvalidante del negocio. Yda carácter
a la familia del declarante, eljuez decidirá
irse más lejos, incluso, }' concluir que la económica se identifica con la violencia y, .. de fuerza a todo acto que produzca ese según las circunstancías".
fuerza vicio de la voluntad puede derivar- no con la lesión";242 pero, como lo señala efecto, de modo que no se observa la razón Pero en esas legislaciones ha de anotarse
se de circunstancias externas? No habrá e! comentarista de la sen tcncia, ello no sigo de excluir a la presión de circunstancias que e! estado de peligro o de necesidad,
de olvidarse que en la concepción de la nifica que se haya pretendido asimilar toda económicas. Por lo demás, en la mayoría según la variada terminología adoptada, se
fuerza que adopta el Código predominan presión económica a la fuerza, pues signe ,- de los casos, si las circunstancias econémi- constitnje en un vicio autónomo que no se
los aspectos psicológicos que contribuyen siendo necesario que tal presión, ejercitada cas privan de libertad negocial, llevando confunde con la violencia2H }' cuyos ante-
a la formación de la voluntad y entre ellos al tiempo de la celebración del contrato, a aceptar un negocio que sin ellas no se cedentcs se dicen encontrarse en la figura
el que esta sea efectivamente libre. haya sido determinante e ilegítima. La doc- ha~ría celebrado. es porque otro impone del salvamento del derecho marítimo,
Desde un punto de vista doctrinario, ti;na está a lit dividida en la materia, pues baJOellas el acto}' se aprovecha en su favor Pero allí donde no existe regla especial,
no se observa la razón de eliminar esta mientras algunos se niegan a aceptar el de esa presión. La hipótesis de la celebración no creemos que 110 pueda acudirse a una
hipótesis. si el Derecho Penal admite el estado de necesidad como caso de fuerza
estado de necesidad como excluyente de bajo el argumento que aquel ha de tratarse ?U Así. Ch.Larroumet, ob. cit., N" 371.
la responsabilidad, el Derecho Civil tam- '" u~ Así, H. J. L. Mazeauds )' Chabas, Ohbg(J/iaru, ~~; Así, Carlos Ducei, ob, cit., N' 279,)' en espe-
bién debería considerar que la voluntad _ 518; J. Flour, J. L Aubert j' E. Savaux, ob. cii.,
1'0<
cia I Ma lía Ester Tocomal, La VIl/untad y el temor en el
211 ~larty)' Raynaud, DlOi. Civil, t, JI, vol. 1, -o>;. N° 2~4; J. Ghesrin, ob, cit., N" 585. Ya Dernogue se
no es plenamente Jibre cuan do están do N" 145. refena a esta posibilidad en su estudio De la violen ce
negocia juridieo; Sanriago, 1981.
21' Así, en especial, Giordano, ln temadeviolema
en juego dos bienes jurídicos, se sacrifica 24:! Cid\ 30dc mayo de 2000,BuII.Civ.I,N" 169, tommoe vice du, consentment, en Rev. Trim, Dr. Ciw,
,,,?rak e dísft1lIlU'!Il7l10 di uno stato di peri{olb, en Re...
uno para salvar el otro. En el Derecho Pe- Rcv Trim.Dr. Civ.,2000,p;'ig.827,y lasobservaciones 1914,págs. 135 Y sgts.
Dir; Com., 1954, 1,págs. 59)' sgts: Bigliazzi, Breccia,
nal, aunque no haya agresión ilegítima, es dejo Meslre y B. Fagcs. ._, ?<; Asi, A Vodauovic, ob. cit., l. 2, N° 1310.
Busnelli y Natoli, ob. cit., l. 1, vol, 2, pág. 849.

.® WITORIAlJURLDICA VECHlLf 102 103 .:


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N1i
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Teoría g.Il.ru del negocio jurídico Primen Parte. La estructura del negocio juridico

extensión de la noción de fuerza para acoger bien dice un autor, no se puede impedi;.~ frente a un enriquecimiento correlativo De este modo, se reduce ya el rol de la
la posibilidad de invalidación por presión los débiles que contraten con los fuertes. o (vid. N° 12). lesión a los negocios con mutativos, es decir,
de circunstancias externas. Entre nosotros, Habrá de exigirse los mismos caracteres Pero e 11 otras oportunidades el desequi- aquellos en que lo que una parte se obliga
pensamos que las soluciones del derecho que otras circunstancias de fue~a '! tam- librio de las prestaciones no forma parte a dar o a hacer se mira como equivalente
comparado pueden tener vigencia, a falta bién un aprO\'echamiento economtco de de la esencia del negocio y resulta de las de lo que la otra debe dar o hacer, a su
de una norma precisa que acepte el estado la contraparte. circunstancias de hecho. ¿Podrá la parte vez (art, H41). Es en estos en los que una
de necesidad de manera expresa en mate- petiudicada asilarse en él para anular el ne- equivalencia de la prestación es necesaria,
tia civil, Pero t.al aceptación debe hacerse 69. Sanción. La sanción de la fue na vicio gocio por existir un vicio de la voluntad? y es en ellos en que la existencia de un
en función de la contraparte, o del que del consentimiento o de la voluntad, es Evidentemente, la respuesta no puede desequilibrio podrá dar lugar a un remedio
se beneficia con el negocio, pues también la nulidad relativa del respectivo negocio ser sino afirmativa cuando el desequilibrio jurídico para establecer la igualdad, porque
habrá n de considerarse los intereses de eS.Ia. (art.1682). prO\1ene de la violencia o dolo bajo el cual tales contratos exigen, de modo relevante,
Si él se ha aprovechado de circunstancias se ha concluido el negocio. Pero nuestro una ciertajusticia contractual expresada en
externas para que se concluya.el negoci.o, y 70. Prueba. Conforme a las normas genc- problema dice relación con los casos en que un equilibrio de las prestaciones, puesto
conocía la situación de apremIO del errusor rales, corresponde probar la existencia de el desequilibrio 1\0 proviene ni de dolo, ni que, en los términos de un ilustre doctrina-
de la voluntad, no vemos por qué podrían la fuerza al que la alega. P~ra ello puede de fuerza. ¿No constituye esta sola circuns- dar, en dichos contratos "la consideración
eliminarse tales casos de la sanción de la recurrirse a todos los medios de prueba tancia un vicio de la voluntad? del equivalente, tal es el móvil principal,
fuerza, en especialleniendo en c~~n~"llas admitidos por la ley. Tal es el problema que presenta la lesión el móvil esencial, el que funda)' explica la
En todo caso, la existencia de la fuerza en los negocios jurídicos. voluntad de obligarse".254
limitaciones que el recurso a l~ les Ion ~,ene
en nuestro sistema )'que se verán a c.onunua~ constituye una cuestión de hecho que no Advertiremos de inmediato que, desde Sin embargo no han faltado los intentos
cióu.Lasituación es más clara y evidente SI está slúeta a revisión por los jueces d.e,la un punto de visla positivo, la lesión tiene porjustíficar la lesión incluso en negocios
quien se aprov~cha del est~do de necesidad Corte Suprema por la vía de la casacíon. un ámbito reducido de aplicación. No ha gratuitos, bajo la base de que podía existir
o de las situaciones exteriores amenaza al Así se ha resuelto.m sido prevista como de aplicación general en la donación, por ejemplo, una especie
autor de la voluntad con ellas, caso que debe a todo ncgocio. Desde luego, es menester de captación de la voluntad del donante
sin duda asimilarse a la violencia moral;2i8 excluir, como se ha dicho, los negocios a por parte del beneficiario o para hacerle
pero aun fuera de ese supuesto, las normas PórraJolV título gratuito, en los males, por naturaleza, creer que necesitaba más de lo que real-
de la violencia moral pueden comprender debe existir una desproporción en contra mente requería, logrando así una donación
La lesión
la presión de circunstancias .e~ternas )' el de una parte. Deben también excluirse los excesiva;255pero en ese evento el vicio no
estado de necesidad como VICIO de la vo- llamados negocios aleatorios (art, 1441), radica en la lesión, sino en la captación
71. Concepto. La lesión es el peIjllic~~ q':le -;
luntad negocia!. No obstante, en un caso que son aquellos en que existe una posibi- como forma de dolo.256
sufre una parte en razón del desequilibrio
al menos, la Corte de Valparaíso se abstuvo lidad dcganancia o pérdida yen los males
entre las prestaciones recíprocamente es-
de anular un negocio bajo el argumento el albur tiene un rol predominante. Será 72. Las aplicaciones particulares de Ia
tipuladas. natural que si las parles celebran un nego-
de existir fuerza, por haber una de las par- Evidentemente, en numerosos casos lesión, Pero, sentado el principio de que
tes estado escasa de recursos al concluir la cio de es le tipo, como eljucgo.Ia apuesta, la lesión no tiene un carácter genecal entre
existe un desequilibrio querido entre las
negociación,249 pero la sent~!lcia pare.ce la renta. vitalicia, eic., el resultado final va nosotros, debemos todavía reducir su campo
prestaciones y que Iorma parte integrante
más bien motivada por las crrcunstancias a beneficiar a una y perjudicar a la otra; de aplicación, pues, estando teóricamente
de los elementos del negocio. Tal sucede
del caso que por un rechazo de p~ncipio pew en eso consiste justamente el negocio los negocios conmutativos sujetos a la po-
en los negocios a título gratuito.
a la aceptación del estado de necesidad en y por eso en ellos se excluye todo control sibilidad de un desequilibrio no jurídico,
No existe aquí, entonces, problem~~l~.
de un equilibrio contractual, de donde el lo cierto es que, CIl Chile, la le)' atribuye
materia civil.250 no respecto de la licitud de ese deseqUlh~?o
Con todo, la aceptación de la presión de principio que "el aleas excluye la lesión", consccuenciassancionatorias o posibilidades
y no puede hablarse propiamente de lesI.on.
circunstancias económicas como situación aunque ello ocurre siempre que exista efec- de remedio a algunos casos de desigualdad.
Más aún, en nuestro Código, si no existe
asimilable a la fuera no puede hacerse tivamente ese aspecto aleatorio, por lo cual La lesión sólo se aplica a los casos en que
disminución patrimonial palU una p~r!e
sino con precaución, puesto que, como los tribunales pueden controlar que se dé ha sido prevista. No pasaremos aquí sino
y aumento para la otra, no-hay donac~?n
realmente, como por ejemplo en una renta
(art. 1397), de modo que, co~no ya se dIJO,
vitalicia en que la contingencia de vida sea
el título gratuito se define ~I, entre '~OSo- !;, J. Maury. Essai sur la 1I0liall d·iqllivalenr.e CIl
~13 Así, Cifuentes, oh. cit., N° 245. llula,2j3 caso en el cual puede darse una
2<) Corte Valparaíso, 11de enero de 192:3.R.DJ., tros, objetivamente por la.clrcu~stanCla.de droi'GI1ilfranfJ1i.¡,I.1. La notion d'éql1;lfa{n¡cun malibt
nulidad por falta-de causa. conlrtlclu.tle, pág. 32, TouIOU5e,1920.
L 23, seco 1', pág. 669. existir disminución patrimonial efectiva
1>0 Sobre esta cuestión y en derecho en que no 216 Así, R Brebbia, Panenria en ItU Qllinlasjornadas

existe regla sobre el punto, véase Gaél Ch~n!epie. Nacionales de Demho Civil, Rosatio, Argenuna, 1971.
G. Chantepie, La lision, N" 216.
251 25l Para una situacién de esa especie, R Dornfn- l.1, Po nencias, tema 2.
La li:!ion,N" 237, París, 2006: Pallard, F., L~mplum
de néas.siréen droir civi~ Poithier, 1947, París, 1949; Corte Suprema, 24 de oclUbr~ de. 1939, Re,·.
!$! guez B. y R. Domfnguez A., Un moribundo M precisa :!56 Así, L. Moisset de Espanés, La wió" y el nue-
de Der., t. 37, seco 1', pág. 383; 19 de Jumo de 1929, de renta vitalicia, comentario a sen tcncia Corte Con- vo artículo 954 del Uidigo Civil; pág. 116. Córdoba,
P. Lallement, L'¿ral de nécessirien malii:recivile, París,
Rev. de Der.. t. 27, seco 1', pág. 383. cepción. 1976.
pp, 1922 Y sgts.

.®. EDtTOIU"-LJURlDICA Dl CHILE 104 105 EDITORHllURlDlCA DE ClUU ~


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PrimeraParte. la estructura del negociojuridico


Teoria gener:>ldel negociojllndico

manifestado interés en ampliar su alcance una fuerza o de dolo ejercido sobre el que la persona lesionada. Se ha podido afirmar
revista a los mismos, pues cada uno de.be hacia concepciones subjetivas, afinnál~dose resulta peIjudicado. Lo que se sanciona es el que, en esta concepción, la VÍctima obra
ser analizado con relación a la respecuva abuso de la situación particular de necesidad voluntaria }' conscientemente, conoce el
incluso que ellos solo crearían confusiones
institución en que se ha previsto. o inexperiencia de una de las partes por la acto que realizará y se determina sin que
con otros vicios de la volUlllad.259 :"1'
Estos casos, en el Código Civil, son: la < otra, que obtiene, de ese modo, un lucro obre intimidación alguna contraria; pero
compraventa (arts. 1889)' ~.), pelmu~ 73. Sanci6n. No puede tampoco s~?alar- indebido. En esa doctrina se combinan as- el derecho sanciona el acto porque se le ha
(art. 1900,que ordena se le apllqllcn las 1~!S- se una leona unitaria sobre la sancson en pectos objetivos con otros subjetivos. Así, ha explotado con falta de equidad.2w
mas reglas que la compra\:cnt~), aceptacIOJl de existir una desproporción considerable, Frente a esta doctrina, se alza una po-
esta materia. Para cada caso, la ley ha pre-
de una asignación heredltana (art, ~234~, visto una situación particular. A veces, la e\~denle o anormal entre las prestaciones y, sición objetiva, que defendiera Portalis
partición de bienes (art. 13,18), anucresis sanción será la nulidad relativa (rescis~~n por otra parte, una ligereza o inexperiencia y que justifica la sanción por un interés
(art, 2443) y cláusula penal (art, 1544). Debe y a\1O estado de necesidad de la víctima, público. Lo que se sanciona es el desequi-
dice el Código), como en la ace_PtacloU
también agregarse.el caso del mutuo ~ara de la herencia, En otros, acompanalldo o más una explotación o aprovechamiento librio mismo en las prestaciones, pues
los intereses excesivos (arts. 2206 Y 8 de no a la nulidad, se da un remedio econó-
del que se beneficia con ella. No basta en- existe un interés genernl en que haya un
la Ley W 18.810 para las operaciones de tonces la sola desproporción, sino que a justo precio en las transacciones, Aquí, la
mico, pcnnitiendo compl~tar una presta-
crédito de dinero). En uno de estos cas~s, ción hasta hacerla, si no Igual, al menos ella debe agregarse la explotación de la lesión no adquiere el carácter de un vicio
además, el de la aceptación de la herencia, misma. El acto así resultante es contrario de la voluntad propiamente tal, sino el de
equitativamente parecida a 1<1mayor, tal
la regla tiene difícil ~xpli~(ióIl. En ~fect~, a las buenas costumbres; pero también hay una medida tutora de intereses generales.
cual ocurre en la compraventa (art, 1890)
hay lesión en ella SI en virtud de dIspOSI- una lesión determinada por la explotación No se requiere de examen alguno de lo
y la situación previs~ para e~ mutuo)' las
cioncs lestamenlalias desconocidas por el de la penuria de la víctima. obrado por la contraparte, ni verificar si
operaciones de créd~to de dl~ero en que
aceptante su asignación resulta disminuida En esta doctrina resulta sin embargo ha recurrido a algón artificio, pues como
la sanción es una nuhdad parcial del pacto
en más de la mitad; pero en tal supuest? difícil de distinguir la lesión de algunos afinnaba Pothier la lesión "aunque el otro
de intereses en cuanto exceda el máximo
lo que existe es una mell?r ve~t.~a patn- modos de manifestación de 1<1 fuerza, como no haya recurrido a ningún artificio para
pemlitido estipular (arts. 2206 y So de la
e.:
monial y no una real 1 ion. D,.fíCllmente
LeyW 18.010).
es el estado de necesidad al que hemos alu- engañarlo, es solo suficiente por sí misma
un asignatario sostendra la nulidad de su dido [vid, N° 68), o el abuso del derecho para viciar el contrato".261 Basta la compa-
aceptación por recibir gratuitame~Jte n~e~l?S 74. Fundamento de la lesión. Pero si la si-
y aun el enriquecimiento sin causa, para ración matemática entre los valores de las
de lo que esperaba y por ello ~adlSpOSlelOn poder atribuirle un carácter autónomo, Es prestaciones rel:Í}J(OGIS,a partir también de
tuación entre nosotros es la indicada, no se
ha sido criticada por la doctrina no solo.~n entonces difícil precisar en qué consiste el un valor objetivo, como es el Justo precio",
ve por qué debe ubicarse a la.lesión entre los i
nuestro derecho, sino en otros que también vicio de la voluntad, pues no lo es la falta desde que se equipara al de mercado, para
vicios de la voluntad. La razón se encuentra ji
la contienen (arts. 3338 argentino; 1291 de ella, desde que el acto ha sido queri- concluir en su existencia.
en el fundamento que pueda dársele.
colombiano; 783 francés, etc.~ y nunca ha do por la víctima. Tampoco lo está en su Para algunos es la concepción subjetiva
· .' . u· a 2,7 A este respecto, dos concepciones son po-
recibido ap licacron prac ca. . inferioridad, ya que ese estado no puede la que traduce el espíritu del legislador,
sibles, y que aparecieron cI~ranlente dura~te ;,.
Fuera de estos casos y algunos posibles confundirse con la voluntad y además no pero el conflicto entre ambas posiciones
la discusión de los Trabajos Preparatonos
en leyes especiales, la lesión, e~ decir, el es ella sola la que determina la lesión. Los subsiste y su resultado práctico es distinto
del Código Civil francés, de do~de resultan .
desequilibrio entre las p"csl~clOn~s, no sostenedores de esta doctrina no llegan a en cada caso. Con la primera posición es
las reglas que tenemos en Chile. .• ·fe
peljudica a la validez o subSIStenCIa del Para algunos, como Trollc~et.la sanción precisar concretamente en qué radica el admisible, por el demandado, una prueba
negocio. vicio y no hay entera claridad sobre el rol de que, en realidad, no ha existido presión
por el desequilibrio provema d~ ~ma. pr~-
Cabe recordar que en el Proyecto de que ha n de desernpcúar sus elementos. ¿Por alguna, mientras que con la segunda ella
sunción de fuerza moral, de preslon eJerc.l- ,'.
1853, el art, 1629 señalaba a la lesión,j~l~to qué se anula el acto? No por la sola despro- no es posible, ya que bastará el dcsequili-
da sobre una parte y que le hace conve,,~lr
al error, la fuerza y el dolo, como 10s.,'l~'O~ porción de las prestaciones; pero tampoco brio económico en la cuantía legalmente
condiciones desvcnt..~os.'lS.Esta concepcion
del consentimiento; pero luego se eh~l~lo por la existencia de una mera necesidad señalada para que se anule el acto. En la
subjeti\'a termina por ~o atribuir a.la.l~sión
en el Proyecto Inédito y en Código ~~filllU\"O un carácter independIente, pues SIVICIOde 'i
que presione la voluntad ele quien asiente concepción subjetiva es posible concebir
yen la doctrina jamás se ha admitido q~le
ella sea un vicio de la voluntad que pudie-
la voluntad hay, él sel~.la ~e~a o el dolo. ,i' en el acto desventajoso, pues entonces bas-
taría con el estado de necesidad sin tener
la lesión como un vicio de la voluntad con
alcance relativamente general y autónomo
No es pues el desequilibrio nusmo .e.1que .".
ra aplicarse a otros negocios jurídicos ~ue que recurrir a una figura autónoma como que se agrega al error, a la fuerza y al dolo,
justifica la sanción, sino la presUllcloll de
aquellos para los cuales ha sido pre\1sta la lesión y, por lo mismo, con una mejor y sin identificarse con ninguno de ellos. En
en la )ey.2~Ladoctrina porsll parte no ha t acabada concepción de la fuerza como vicio la concepción objetiva la lesión no es un
-1"-,-p.-:\g-.-18-9::-;-ta-m-po-c-o-e-ll-;-la-p-~-o-m-:-:esa=
-O-c-r.-, l-A-7-,-se-c-. .,
de la voluntad. Tampoco funda la lesión el vicio de 101voluntad )' ni siquiera tiene ca-
~
~ de COlllpr.l\·enla, Corte Suprema, 9 de sepuembre solo aprovechamiento de ese estado, pues
~ '!51 Sobre ello, R Domínguezn. YR Domínguez de 1970, Rev, de Der., l. 67, seco 1', pág. 338.
este por sí solo no justifica el vicio, desde x.o Asi, L Moisset de Espanés, La 1Lsió" DI 1M aetos
§ A D~uhoSuc",orio, 1. 1, N° 193.1.
que se exige conocimiento de la situación
o ., '!SS Por ej., no opera en la cesión de der~chos jurídicos, pág. 237, Córdoba, Argentina, 1965.
:!.W Así, Avetlno León Hurtado. La voluntad J la .;
~ heredilarios, porque no es compraventa de bienes de necesidad contrariaj la inexperiencia de t61 Pothier, Obligatiolls, N° 33.
wpacirfad el! los at/o>jurídicos, N° 180.
~ raíces, Corte Suprema, 12 de mayo de 1950, Re,'. de ..,;; &
107 .. .:.~.: ~. : :f~lf~"-lURJD[c.:
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~_. UHTOFJ~l)URIDlCA DI C~IlI
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Teoría general del negocio juridico Primera Parte. La esnucrura del negocio jurídico

rácter general, sino que solo alcanza a las en consecuencias dañinas para el sistema la autenticidad de ese origen. Del mismo los contratos? YeI Primer Cónsul insistió
situaciones previstas particularmente por la económico general. Resulta entonces que modo, los historiadores del derecho han en que "la manera en que se dispone de
ley. Incluso una posición objetiva permite el ordenamiento jurídico debe estar dotado discutido sobre si más tarde esa norma se la propiedad territorial no es indiferente
ampliar el rol de la lesión para darle un ca- de un medio de control de la falla irregular extendió a otros contratos o si solo perseveró a la sociedad".267 Pero el debate en el seno
rácter general, de modo de servir de control de equivalencia, por sob re consideraciones para la compraventa. Con todo, la norma de 105 redactores fue arduo y debido a la
del poder público sobre las prestaciones de aprovechamiento o de debilidad mental que hoy existe en nuestro Código para la intervención vigorosa de Portalis y del pro-
privadas, en defensa de intereses sociales o de necesidades de la víctima. Con o sin ese partición en el art, 1348 inc. final, aparece pio Napoleón el Código francés recogió los
o de un sentimiento de justicia. elemento subjetivo, la falta de equivalencia tambiéu en el Codex.2&1 En todo caso, ese precedentes romanos, aunque limitando
En Francia, lajurisprudencia, UIl tiempo no es aceptable en ese sistema económico" es el origen de la llamada concepción ob- el alcance de la lesión en la compraven-
favorable a la primera doctrina, ha termi- salvo los casos en que la opecaciónjuridica jetiva, pues, aunque seguramente se tuvo la en los arts. 1674 a 1685 y precisándose
nado por inclinarse a favor de la segunda, sea gratuita o con ánimo liberal; pero en- presente en los codificadores romanos los en el art, 1118 que "la lesión no vicia las
sosteniéndose que "la lesión, legalmente tonces adoptando las formas que para ese elementos subjetivos que justificarían la convenciones, salvo en ciertos contratos
constatada, es por ella misma y por sí sola caso ha previsto el legislador. Yes por dio lesión, se atuvieron a una simple medida o respecto de ciertas personas, como será
una causa de nulidad, independientemente que la sola falta de equivalencia objetiva sea objetiva práctica. explicado en esta misma sección", con lo
de las circunstancias que la han acampa· bastante para exigir la restitución a quien Más larde, los canonistas en la Edad Media que se descartó la idea de una lesión vício
liado o le han dado conocimiento".262 y ha sido l)eIjudicado. El sistema objetivo de desarrollan toda una teoría para imponer del consentimiento. Ydesechándola además
esta es también la posición que prevalece lesión, de precedente romano, adquiere así condiciones justas a las convenciones. De expresamente en el caso de la permuta
entre nosotros. Bastará pues la existencia un nuevo carácter en el sistema de econo- ahí, Jlor ejemplo, la prohibición del interés (art, 1706) y en la transacción (art 2056
del desequilibrio en las condiciones lega- mía de mercado, puesto que más allá del en el préstamo, o la ampliación de la idea inc, 2°). En cuanto a la compraventa, se
les, para que se dé la sanción prevista pa", aprovechamiento de una situación objetiva de lesión. Desde luego, en los canonistas admite solo para los inmuebles, respecto
cada caso. particular permite atacar negocios que alte- se desarrolla toda una teoría sobre la no- del vendedor y con una regla que, según
Cabe agregar que la teoría objetiva de la ran la necesaria equivalencia económica en ción de justo precio intrínseco a la COS3.265 los historiadores, proviene de la idea de
lesión adquiere otro carácter en un sistema un sistema que requiere de regularidad}' de Esta influenciase hace notaren Pothier,266 Napoleón mismo, como es el permitir al
económico abierto)' de mercado que ha ten- efectivo funcionamiento de un sistema de que admite una aplicación general de la comprador, una vez admitida por sentencia
dido a generalizarse en los. últimos tiempos. precios justos, haya o no aprovechamiento lesión fundada en la equidad. Para él, la la rescisión, escoger entre ella o la manten-
En efecto, la cquivalenc ia de las prestaciones, de situaciones individuales. Se trata de man- equidad debe reinar en los contratos, )' en ción del contrato, pagando el suplemento
en negocios del tráfico económico sinalag- tener un orden público económico}' no de ' los contratos conmutativos basta "la sola entre el precio pagado y el justo precio
mático, es una necesidad imprescindible protegn la voluntad negocial. lesión que siente o sufre una de las partes, con una deducción del diez por ciento
para la seguridad de su funcionamiento, Si aunque ninguna de ellas se haya valido del (art.1681 Código francés).
este ha de cumplir con los fines de mejor 75. Evolución histórica. En el Derecho Ro- menor artificio ni engaño: porque siendo Es esla la concepción que recoge nuestro
asignación de recursos que se le suponen, mano existió la idea de que, en la sociedad, la equidad el alma del comercio, y consis- Código Civilsiguiendo al Código francés, con
ello es sobre la base de la existencia de un cada cual era suficicntemen te fuerte como tiendo ella en la igualdad, }' que uno de algunas diferencias técnicas yque, además,
mercado efectivamente libre. Es por ello para \'Ígilar sus propios intereses, de modo los contratantes entrega más de lo que ha venía ya recogida, respecto de la compra-
que existen los controles parn que esa li- que no podía quejarse por condiciones des- recibido, se vícia el contrato". Agrega que venta, en los precedentes hispánicos, en
herrad y transparencia del mercado exista, ventajosas respecto de IIn negocio libremente el consentimiento es así imperfecto, porque especial en el Fuero Rcal263 }' en las Leyes
por ejemplo, impidiendo la actuación rno- concluido. Solo los menores de 25 años si entregó lo suyo era en la creencia que de Partidas,269)' es el sistema recogido por
nopólica o las alteraciones de la publicidad podían invocar la lesión, y muy tardíamente , recibiría otra cosa de igual valor y que, por los Códigos que siguieron al de Chile, como
equívoca, entre otras. Y es dentro de esa el Código de Justiniano, apoyándose en Dio- .". ende, de haber sabido que no sería así, no el de Ecuado¡.270}' Colombía."!
misma esfera de acción que el control de la cleciano, reconoció el derecho del vendedor habría consentido. No obstante, en los tiempos modernos
existencia de una efectiva equivalencia de de inmuebles para invocar la lesión, si ella Durante 1<1 discusión del Código francés, vuelve a prevalecer la idea de unajusticia
prestaciones sinalagmáticas resulta esencial adquiría los caracteres de enorme. En efecto, ' Ponalis defiende igual teoría: "Hay pues para conmutarlva, apoyada ya sea por la Escuela
para la regularidad del siste rna de mercado. se señala un rescripto de I~ emperadores cada cosa unjusto precio, que es distinto e Católica Social, o por la Escuela Socialista,
Cuando ella no se da, se producen altera- Diocleciano )' Maximiliano, hacia el año independiente del precio conveucional;.. deseosa de luchar contra los abusos del
ciones que perturban sus fundamentos y 285, como el primer texto que autoriza la ¿No es acaso la lesión una injusticia incon- poder económico. De aquí una tendencia
conducen a inequidades que se traducen rescisión de la compraventa de inmueble ciliable con los principios de equidad y a generalizar los efectos de la lesión y una
por menos de la mitad del justo precio, y reciprocidad que deben ser alma de todos
luego fue incorporado a la codificación
""! Casación, Rb¡uéltl, 28 de diciembre de 1932, Fenet, l. 14, pág. 57.
justinianea,2Gj aunque persisten dudas sobre 161
Dalloz, 1933, 1,87, COIl el informe de Consejero 2<>l C.3,38,3. ~ Ley 5. lít. X, lib. 1H.
Dumas. En este semi do, J. Flour, J. L Aubert y E. M Sobre ello, G. Tarde, L'idie du juste prir. ~ Part, 1 V, Tít. \: Ley N' 56.
Savaux, ob, cít., N" 219; Ph. Malamie y L Ayncs, París, 1!l06. no Arts, 1879 Ysgts,
Ohligalions,N" 519. Código 4,44,2 y 'I,H,S. :!66 Oóligoo(mtl, N" 33.
%j tll MlS. 19-16YsglS.

®. WiroR1Al. )URlDICA DE CHILE 108 109 EDITORlU IURIDICA !lE CHIL~ .®.
Teoría general del negocio jurídico Primera Parte. La estructura del negociojurídico

intervención cada vez más amplia pina man- De conformidad a esa regla, hay en la diferencias en la práctica entre ambas call- en Rev. de Der., t. 35, primera parte, págs.
tener la equivalencia de las prestaciones. lesión un elemento objetivo, que es la co- o ocepciones no es tan enorme. En efecto, en 33 a 65.; R. Domínguez A., Consideraciones
Toda una legislación intervencionista surge nacida desproporción entre las prestacio- el sistema subjetivo, como ocurre en el caso sobrela lesién, en especial en el derechochileno,
de esta idea, no siempre inspirada con fines nes; pero además un elemento subjetivo, argentino, se presume la existencia de los en Roma e America. Dintto Rommu» Comune,
económicos, silla también guiada por esa tanto respecto al autor de la lesión sobre elementos subjetivos si se da el elemento \'01. 19-20, págs. 559 Y sgts., Roma, 2005, y
idea de justicia. el conocimiento del apremio contrario y la objetim, laque es lógica desde que no es fácil también en Re". de Der. U. de Concepción,
Es evidente que en esta materia nuestro voluntad de aprovecharse de él, como de la entender que existiendo una desproporción W 217-218 (2005), págs. 7 Y sgts.
derecho debe sufrir una profunda reforma, víctima que está en estado de necesidad, o notable entre prestaciones, no haya existido
Las experiencias del derecho comparado es inexperta o actúa con ligereza. al menos ligereza o necesidad por la víctima
pueden ser útiles, pues una vez aceptada Esta misma concepción con algunos y explotación por el beneficiado.:17' Por ello, Sección IV
la idea de una mayor generalidad de la matices tenninológicos diversos es la del refiriéndose al aprovechamiento, el ilustre
teoría de la lesión )' de la intervención art, 21 del Código Civil suizo de las obli- maestro Borda sostenía que "cuando hay L\S EXIGENCJ/\S PARTICULARES
judicial para resguardar el equilibrio de gaciones. una grosera desproporción entre las pres- PARA Lo\. EXTERIORIZACIÓN DE Lo\.
las prestaciones, es menester crear todo raciones recíprocas, esa desproporción no VOLUNTAD
A esas legis ladones han seguido Códigos
un estatuto jurídico que, por las experien- como el de México (art. 17), el de Italia puede tener otro origen que ese, a menos
cias de otras partes, no parece ser fácil de (art 1448). El de Brasil de 2002,en el art, 157 que se trate de una liberalidad".276 76. Introducción. Si la manifestación de
delimitar. consagra también la lesión de modo general, voluntad es un elemento esencial del nego-
Bibliografía. Además de las obras ge- cio ).si la voluntad debe estar libre de vicios
entre los "defectos del negocio jurídico",
nerales de Derecho Ch'ÍI, pueden consul- para que aquel tenga validez, con ello no
75.1. Derecho comparado. Para las codifica- aunque sin conducir necesariamente a la tarse: La lésion dans les contuüs, Travaux de se completa el análisis de este elemento. El
ciones más clásicas, la lesión aparece en su nulidad, si el favorecido con ella acepta tilla l'Association Henri Capitant.jouruées de Derecho exige ciertas condiciones pala que
vertiente objetiva, en forma similar a la del reducción de su provecho. Elde Perú de
Gand, París, 1946; P. Louis-Lucas, lisian la voluntad se exteriorice válidamente.
Código chileno, de forma que en ellos no se 1984 también le da un carácter general y el contrat, París, 1926; E. Dementes, De la El negocio supone la manifestación de
exige examen alguno de la situación subje- subjetivo, aunque sin calificarla de vicio de
lésiou dans les conimts entre majeurs, París, voluntad de una persona capaz y que len-
tiva que ha llevado a consentir a la víctima la voluntad. El caso argentino es destacable:
1924; Pérot Morel, M. A., De l'Equililm des ga los poderes necesarios para negociar. A
en un negocio inequitativo en el valor {le Vélez Sá rsfiekl no aceptó la lesión y en nota
Preslations dans la Conclusion dl! Contract, este aspecto nos referiremos en el párrafo
sus prestaciones, bastando la comparación al primitivo arto 943 expresaba que "Final-
Lyon, 196_1.;1.Maury, Essai sur deRole dela 1, que tratará de "la capacidad y el poder
matemática entre los valores respectivos mente, dejaríamos de ser responsables de
Na/ion d'Equivalence en Droit Civil Francais, negocial".
a partir del llamado 'Justo precio". Es lo nuestras acciones, si la ley nos permitiera
TOlllollse, 1920; A. Rieg, ob. cit., págs. 181 En ciertas oportunidades, la ley pide que
que ocurre en los Códigos de Colombia,m enmendar todos nuestros errores, o todas
Ecuador,273 Unlgllay.m
y sgtes.; Gael Chantepie, La lésion, París, la voluntad se exprese de una manera de-
nuestras im prudencias. El consentimien lo 2006; Morixe, Horado, Contrdnuién al Es-
Pero en esta materia el tjemplo del Có- libre, prestado sin dolo, error ni violencia terminada, A esta situación nos referiremos
tudio de In Lesi6n, Buenos Aires, 1920; Luís en el número 96: "L"1s solemnidades".
digo alemán ha llevado a otras legislaciones y con las solemnidades requeridas por las Moisset de Espanés, La Lesién en los Aelos
a adoptar la concepción subjetiva. En ese leyes, debe hacer irrevocables los contratos", Jurídicos, Universidad Nacional de Córdo-
Código, siguiéndose por 10 demás una regla Pero la Ley W 17.711, siguiendo lo que la ba, Argentina, 1965, )' La lesién y el nueuo Párrafo!
que se toma del derecho penal a propósito doctrina reclamaba, introdujo una reforma
artículo 954 del Código Civil, Córdoba, 1976;
de la lisura, el arlo 138 manda que "Un ne- en el art. 954, conforme al cual "Podrán La capacidad )' el poder negocial
R. Áh'tlrez Vigaray}' R. Aymerich, La resci-
gocio jurídico que atente contra las buenas anularse los actos viciados de error, dolo, sión pqr lesión el! el derecho civil español común
costumbres es nulo. violencia, intimidación o simulación. 77. Capacidadypoder. Elnegociosupone,
yJoral, Granada, 1989; Abril Campoy, La
Es en especia I nulo un negocio jurídico También podrá demandarse la nulidad o como dijimos, una voluntad consciente.
rescisión del contrato po¡-lesión: enfoque doctri-
por el cual alguien, explotando la necesidad, la modificación de los actosjurídicos cuando De ello resulta que solo se mirará como
nal y j1l1uprudenciaJ, Valencia, 2003. Para el
la ligereza o la inexperiencia de otro, se una de las parles explotando la necesidad, voluntad verdadera la proveniente de una
derecho chileno, Larraín Vial, Bernardo,
haga prometer o se procure para sí o para ligereza o inexpericnci a de la otra, obtuviera persona que tiene facultad para compren-
La Teotia de la Lesión en el DerechoComparado,
un tercero, a cambio de una prestación, por medio de ellos una ventája patrimo- der el alcance de sus actos, la proveniente
unas ventajas patrimoniales que sobrepasen nial evidentemente desproporcionada y de una persona que tiene capacidad par;¡
de tal forma el valor de la prestación, que sin justificación. 77S Sobre ello.Ramón Doonínguez A., úm.MemalJfIRS obligarse.
según las circunstancias estén en manifiesta Sc presume, salvo prueba en contrario, sdm la lesión, en especiolm ,1derecho chileno, en Roma e Pero una persona, aun teniendo capaci-
desproporción con dicha prestación". que existe tal exploración en caso de no- AmniLa. Diril/o ROlnaM Comunt, \001. J 9-20, págs. 559
dad, puede carecer de la facul tad de dispo-
Ysgts., Roma. 2005, y también en Rey. de Der .. U. de
table desproporción de las prestaciones" Concepción, r-.~217-218 (2005), pógs. 7 y sgts, ner de ciertos derechos o bienes, pues no
mAns, 1946. 1892. 1405. 1291.2231.2466. (in es. 1°, 2° Y3°). :176 Voto suyo en sentencia de Cá mara Civil de se le ha conferido el poder para hacerlo.
~aAns. 1855, 1863. Con todo, salvo el carácter general o la capital federal, sala A, 18 de diciembre de 1961. Ambos conceptos, capacidad y poder, no
J ~ > ~. Arts. 1269 r 1277. especial de la lesión, según el sistema, las J. A. 1965-IU-3t7. han de ser confundidos.
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Teoría general del negocio jurídico Primera Parte. La eSlI1ICIUradel negociojurídico

Así, desde un punto de vista teórico, la personas, desde que la incapacidad es Un No debe olvidarse tampoco que para otras por el contrario, supone la posibilidad de
capacidad dice relación con un elemento atributo de la persona, de modo que toda ramas del derecho, se dan reglamentaciones ejercer el derecho por medio de un repre-
intelectual, mientras el poder se refiere a incapacidad implica una cierta disminución diferentes sobre capacidad. El derecho pe· sentan/e, que es la persona hábil para hacer
las reglas de administración de los bienes, de la personalidad.F" y al derecho de la nal tiene sus normas,28O el derecho público valer el derecho en nombre}' por el incapaz,
a una habilitación para realizar un negocio familia, ya que dentro de la organización las SUyas.281 o para autorizarlo a ejel'cer por sí mismo
ju rídico, Por ejemplo, un menor no puede familiar se encuentran la mayoría de las De ahí resulta que aunque la capacidad, ese derecho.
realizar actos válidos sobre sus bienes, pues normas de protección de los incapaces. como atributo de la persona, tiene un ámbito
carece de capacidad. Un gerente de una También dice relación con el derecho de los general y su concepto es siempre el mismo, 80. No hay incapacidad de goce general.
cierta sociedad no puede, sin autorización, bienes, pues en el sistema adoptado por el las reglas que de terminan cuándo se tiene la De lo expuesto puede comprenderse por
vender bienes raíces sociales, pues carece de Código, la protección dada al incapaz tiene capacidad o quiénes son incapaces difieren qué no existen en el derecho contempo-
poder, si no se lo ha dado el estatuto social especial relevancia respeclO a tos bienes de de institución en institución. ráneo incapacidades de goce generales, es
o un acuerdo de la sociedad. El gerente es la persona inhabilitada. Lo mismo puede decir, personas que no podrían adquirir
capaz, pero carece de poder respecto de decirse con el derecho de las obligaciones y, 79. Capacidad de goce y capacidad de derechos de ninguna especie. Permitirlo
tales bienes. principalmente, los negocios jurídicos, desde ejercicio. De la definición de capacidad sería negar la personalidad misma, pues
que es a través de ellos que se adquieren dada más arriba se colige que esta tiene esta se manifiesta como una aptitud para
78. Concepto. La capacidad se define como determinados derechos}' obligaciones. doble aspecto: por una parte, significa la ser sujeto de derecho. Así, pues, no existen
la aptitud de la person a parn adquirir, gozar De allí que existiendo un estrecho aptitud para adquirí r y gozar de un derecho, actualmente en Chile incapaces generales
y hacer valer por sí mismo un derecho en vínculo entre la capacidad COIl la perso- es decir, la aptitud para ser sujeto de dere- de goce. Históricamente, puede citarse el
la vida jurídica. na, parecería más lógico que el Código, chos y obligaciones, es decir, de situaciones caso de ciertos religiosos que, hasta 1943,
De acuerdo COII el art, 1446,1" capacidad al tratar de estas, contuviera una teoría jurídicas su bjetívas; por la o Ira, significa una eran alcanzados pOI' una incapacidad ge-
es la regla general, y la incapacidad la ex- general sobre la capacidad, tanto de goee aptitud para ejercer un derecho de que se neral de goce,2S2
cepción. De ahí que, "siendo la capacidad la como de ejercicio. es tirular, pa ra hacerlo valer por sí mismo en Por lo mismo, la capacidad de goce se
regla genera 1y la incapacidad la excepción, Anotaremos que, en esta oportunidad, la vidajurídica, o como es común decirlo, identifica con la noción de sujeto de de-
es obvio que toda persona debe I'eputarse no se tratará sino de algunos aspectos de supone una aptitud para obrar en el ámbito recho y, como bien dicen unos autores,
capaz mientras no se establezca legalmente la capacidad, pues solo deben examinarse jurídico mediante la propia voluntad. acompaúa al sujeto durante todo el largo
lo con trario .277 Por ello, más que capacidad,
h las normas que protegen la emisión de la Pero ambos aspec tosconstiruyen situacio- de su existenc ia y es una cualidad un iforme
lo que el negocio jurídico requiere es una voluntad en el negocio jurídico. Todo lo nes diferentes yseparables, pues si la segunda del SI~eto,2S3puesto que se proyecta en toda
ausencia de incapacidad. relativo a la protección misma del incapaz supone la primera, de modo que aquella su actividad jurídica y no solo en el ámbito
a través de su representación por personas es imposible sin esta, no hay reciprocidad; patrimonial.
78.1. Reglamentación. El Código Civil no hábiles, debe estudiarse al tratar el dere- una persona puede tener capacidad para Pero hay incapacidades especiales de goce,
ha consagrado una parle especial para la cho la familia, aunque un correcto análisis adquirir un derecho, sin poder ejercerlo que suponen la imposibilidad de adquirir o
teoría general de las incapacidades. A ellas debería tratar de este punto en el derecho por sí misma. gozar de determinados derechos. Pueden
se refiere en el Libro IV, tratándose de las de las personas, un atributo del sujeto de De ahí que, para calificar la primera citarse, a modo de ejemplo, las incapaci-
convenciones, en los arts, 1446 y 1447. Pero derecho. situación, se hable de capacidad de goce, es dades para tes tal' [art. 1005), que, en el
sería errado en tender que allí se contiene Por otra parle, las normas que se dan decir, la aptitud p<lra adquirir y gozal' de fondo, significan negar al incapaz la posi-
el estatuto general de las incapacidades. para los negocios jurídicos no tienen un un derecho; y parn la segunda, se use el bilidad de adquirir el derecho a testar?" y
En efecto, en el Libro 1, que se refiere al alcance general. Puede decirse que parn cada ca lificativo de capacidad de ejercicio, es decir, las incapacidades para suceder (arts. 963 a
derecho de las personas, se reglamentan las ins tituci ón existen normas diferen tes sobre '.~ la aptitud para hacer valer un derecho por 965), que impiden adquirir derechos here-
principales instituciones que dicen relación la capacidad. Así, para la responsabilidad sí mismo. Como queda dicho, quien tiene la di tarios, Por ello puede afirmarse que hay
con las incapacidades: potestad paterna, extracontractual existen reglas específicas capacidad de goce respecto de un derecho incapacidad de esta especie toda vez que
tutelas}' curadurías, emancipación, etc. Es (art. 2319); para el derecho de familia, se no tiene por ello la capacidad de ejercicio; un sujeto queda privado por regla legal de
a partir de esas reglas que hay que construir dan otras reglas.279 Incluso, Qcntro de los pero quien es incapaz de ejercicio respecto IIn cierto derecho, }' por lo mismo, como
una doctrina general de la capacidad. mismos negocios jurídicos, existen normas de un derecho puede tener capacidad de ya se dijo, es siempre especial.
ESQ doctrina tiene una variada impor- especiales para algunos de eltos, que difieren goce para él.
tancia, pues toca a la vez el derecho de las de las generales del art. 1447, como para La incapacidad de goce es irremediable,
el testamento (art. 1005), en el sentido que quien no puede adquirir "". Arts, 95 a 97, derogados por la Ley N" 7.612.
un derecho no tiene medio alguno para de 21 de octubre de 1943.
m Corte Suprema, 5 de noviembre de 1932, Rev acceder a él. La incapacidad de ejercicio, 28.1 U. Breccia, L. Bigliazzi, U. Natoli y F. Bus-
de Der., t. 30, seco 1', pág. 93; Corte Santiago, 10 de ~78 Así, J- Carbonnier, Dnút Civil, t. 1, págs. 209, nelli, Derecho Cnnl; edic. en español, t. 1, pág. 130,
marzo de 1950, Rev, de Der., t. 47, sec, 1" pág. 357; 635, 6' edición francesa, PalÍs. 1965. BogOlá, 1995,
Corte Santiago, 29 de noviembre de 1958. Re ...de Véanse, pa", el matri monio, arLs.4· y 5·, Ley
!.... 2l<J Art. 10, N'" 1·2-3Cód igo Penal. !84 R Dornínguez A , El testamento como lltgodo
Der .• L 55, sec, 4', pág. J 94. de Matrimonio Ci\';I. 281 Ej., arts, 13 a 17, Constitución Política, etc. j",idico, pág. 175,

.® EDlTOI<IAI.JURlDlCA DlCKIU 112 113 WITOlliAL JURIDlCA ~


Dé CHILE ____
Teoría geueral de' negocio jurídico Primera Parte. L"\estructura del negocio jundico

81. La incapacidad de ejercicio. Dado el producen ni aun obligaciones naturales y actos de los relativamente incapaces pueden o de demencia, que son ciertas formas de
carácter de protección que en términos ge- no admiten caución". generar ohligacianes naturales [art, 1470 N° 1) alteración de la mente, entre otras. Una
nerales tiene la incapacidad de ejercicio, Advertiremos que con ello el legislador y, consecuencialmente, sus obligaciones sentencia, siempre referida a este propó-
es posible aquí concebir incapacidades ge- quiere señalar el alcance absoluta de esta pueden ser válidamente caucionadas. Así sito, recuerda que "comprende la le)' en la
nerales. Ellas no significan privar al sujeto incapacidad. El acto realizado por el abso- resulta del art. 1472, que admite las cau- palabra demencia la enajenación mental
de la posibilidad de adquirir derechos, sino lutamente incapaz no le obliga, no genera ciones por obligaciones naturales. bajo todas las formas que pueda presentarse
solo de hacerlos valer por sí mismo, con derechos JI i obligaciones, no existe, propia- El incapaz relativo puede, en consecuen- )' en todos sus grndos, cualquiera que sea
el propósito fundamental de cautelar los mente hablando. Por ello es que se dice cia, actuar por sí mismo en la vida jurídi- el nombre que se le dé; se aplica a todo
intereses de! incapaz. Si este actuase por que los actos del absolutamente incapaz ca, bajo ciertos respectos. Estas personas trastorno de la razón que impide a una
r.
sí mismo, su manifestación de voluntad no producen ni aun obligación natural. pueden ser, desde luego, represenwdas por persona tener la libre voluntad de obligarse
equivaldría a la que está viciada )', por lo La obligación civil se traduce en la posibi- otra capaz. En tal caso será el representante }'la responsa bilidad de sus actos, haciéndola
mismo, sin valor, La incapacidad adquiere lidad de exigir su cumplimiento. Para ello quien concluid el negocio a nombre y por absolutamente incapaz. En la demencia a
así el carácter de una presunción irrefra- se dispone de una acción. Las obligacio- el incapaz, al igual que se hace respecto que la ley se refiere se indica tanto la fal-
gable de vicio de la voluntad. Será un re- nes naturales son aquellas que no tienen del absolutamente incapaz. Pero también ta completa de inteligencia}' hasta de las
presentante, como se ha dicho, el que va a más validez que en el fuero interno y en puede actual' por sí mismo, autonzado por sensaciones, que constituyen el idiotismo
ejercer el derecho por el incapaz o le va a la moral, de manera que el legislador no las pef50nas a quienes la ley da es ta facultad. innato y la imbecilidad, COIIIO la demen-
autorizar para ejercerlo en forma personal, reconoce, para obtener su cumplimiento, El incapaz relativo puede actuar entonces cia propiamente dicha (caracterizada por
Por otra parte, como estas incapacidades una acción al titular. Pero si el deudor la válidamente, si se observan las llamadas for- la debilidad o la nulidad de las facultades
van unidas a ciertos supuestos de hecho, cumple voluntariamente, no puede solicitar malidadeshabilitan les, )' si actúa por sí mismo intelectuales)' de las cualidades morales),
desde que estos desa parezcan cesa la incapa- posteriormente la restitución de lo dado o sin tales formalidades, sus actos pueden la manía, la monomanía)' la locura furiosa,
cidad, porque el sujeto pasa a tener aptitud pagado. Esta es la idea de obligación natural generar, al menos, obligaciones naturales. que propiamen te no es más que un sín loma
o idoneidad pam proveer él mismo a sus (arL 1470). Pues bien, el negocio concluido Es el curador quien asistirá al incapaz rela- frecuente en la manía, pese a no ser rara en
intereses, sin necesidad de la intervención por un incapaz. absoluto ni siquiera llega a tivo en sus actos, sea representándolo, sea los idiotas )' monomaniáticos)' observarse
del represen.ame. Pero también puede generar una obligación natural, No obliga ni autorizándolo. también en la enajenación mental".?&>
ocurrir que el sujeto, siendo idóneo, por en el fuero del honor y la conciencia. Como La diferencia radica en la diferente fa- En suma, lo único que la le)' exige es
ocurrir UIl cierto hecho, deje de ser capaz consecuencia, tampoco admite cauciones, cultad intelecrua! entre ambos gmpos de que se trate de una persona privada del
)' quede afectado por una incapacidad. Así, pues estas, que son obligaciones accesorios, incapaces.Mientras la incapacidad absoluta uso de la razón, No se exige tampoco que
un menor, por llegar a la mayoría de edad, sirven para garantizar e! cumplimiento de existe para personas privadas totalmenu- la persona esté b'!io intetdiccién por causa
deja de ser incapaz por esa causa (art. 1447); una obligación principal (art. 1442). Si el de voluntad jurídicamente considernda, de demencia, es decir, que a su respecto se
pero siendo )'3 capaz, si llegare a quedar negocio concluido por el absolutamente los incapaces relativos tienen facultad inte- haya declarado judicialmente la inhabili-
afectado de una demencia, pasa a adquirir incapaz no tiene valor alguno, no genera lectual suficiente, aunque no plena desde dad, designándole un representante. Basta
la calidad de incapaz. ni aun obligación natural, no puede lógi- e! punto de vista legal. que, al momento de celebrarse el negocio,
No existiendo incapacidades de goce camente ser caucionado. La caución vive exista la privación de razón. La interdicción
generales, cuando se habla de incapaces en función de la obligación principal, de 83. Incapaces absolutos. En Chile, son bajo este respecto tiene más bien un efecto
en forma genérica se está aludiendo a los modo que no existiendo esta, no existe la incapaces absolutos los dementes, los im- probatorio (art, 465). Si el demente está bajo
incapaces de ejercicio. En adelante nos re- obligación accesoria. púberes y los sordomudos que no pueden interdicción, bastad ese hecho para que
feriremos a ella sin necesidad de calificarla El absolutamente incapaz solo puede darse a entender claramente (art, 1447 inc. el negocio sea absolulamente nulo. Pero
de ejercicio. celebrar negocios válidos representado por 10), es decir, las personas que no son hábiles si la persona 110 ha sido interdicta, deberá
Apuntaremos que también existen in- una persona cap<lZ, que actúa por él, llámese para entender y querer de modo de poder probarse por quien sostiene la incapacidad
capacidades de ejercicio especiales. Ellas se tutor o curador (arl. 338). exteriorizar a los demás su voluntad. que la privación de razón existió almomen-
refieren a ciertos actos específicos (art. 1447 Además de esta incapacidad absoluta, to de celebrarse el negocio. Con todo, la
inc. final). existe la incapacidad relalivf!.:_ Mientras el 84. Dementes, Nuestra legislación se refiere, regla del art, 465 en cuanto presumir la
incapaz absoluto no puede 'actuar válida- Como sinónimos, a los locos y dementes, validez del acto anterior a la interdicción,
82. Incapacidad absoluta y relativa. Las mente por sí mismo, de manera <tlgllna, y pero clásicameme se acostumbra recordar es propia de los negocios inter vivos y a
incapacidades pueden ser absolutas o rela- requiere en todo evento de la actuación de que tales términos han de entenderse en el título oneroso, pues para los mortis causa
tivas. Las primeras impiden la celebración su represent.ante, el incapaz relativo tiene sentido que pretendió darles el legislador }'a los gratuitos, el juez aprecia la aptitud
de un negocio bajo lodo respecto. Quien es cierto ámbito de acción. "Sus actos -dice el y no en su sentido técnico, hasta el punto mcnu a 1 con independencia a aquella regla,
absolutamente incapaz no puede concluir ine. 3 delarto 1447-pueden tener valor bajo que es el ejemplo al que siempre se alude lo que tiene fundamentos en los preceden-
.1: ; válidamente ningún negocio jurídico por ciertas circ lI11St;J ncias y bajo de rtos respectos para explicar la regla del art. 21. Por ello,
sí mismo. El arlo 1447 ine. 2Q dice que los determinados por las leyes". De ahí que, a no solo quedan comprendidos dentro de
2~ Corte Santiago, 11 de s~p.ti.embrede 1958.
actos de los absolutamente incapaces "no diferencia de los incapaces absolutos, los esta incapacidad los qne padecen de locura Rev,de Der., t. 58. seco 2', pág. 21.

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Teoríageneral del negociojurídico Primera Parte. La enrurtura del negociojurídico

resuelto, por ejemplo, que "co~ arreglo a lo Por eso es que parece ajustada a derecho el testamento. Lo mismo en la Partida IV,
les históricos de dicha disposición, lomada
que dispone el inc. 2° de! arücul? 465 del la sentencia que expresa: "procede declarar tít. Il, Ley V: "Ca tanto facen las señales,
de los antiguos arts, 502 y 503 del Código
Código Civil los actos y c~nlrat~s e~:culad?s nula la escritura pública de compraventa que demuestra el consentimiento entre los
francés.2S6
o celebrados sin previa interdicción sera n si el análisis de la prueba producida en au- mudos, como las palabras entre aquellos
Por ello es más precisa la norma del
válidos, a menos de probarse que el que los tos lleva al tribunal a la conclusión de que que pueden fablar". El Derecho Canónico
arlo 1005 respecto de los incapaces p~ra
ejecutó o celebró estaba entonces demente. el vendedor estaba demente al día de su admitía el matrimonio en que la voluntad
testar, pues alude ~al que se hall~~~ el~ 111- otorgamiento".291
terdicción por causa de deJllen~la (N 3)
La palabra enionces empleada no ofrece dudas se expresaba con señas: "qum quod verbis
de que se refiere al momento de la .cel~bra. En cuanto al demente ya interdicto, su non potest, signis valeat declarare", Eso
Y al "que actualmente no estuVler~ en S~l
ción del acto o contrato; por consigmerue incapacidad es absoluta y no regll iere de más mismo sería entre sordos que no oyen nin-
sano juicio por ebriedad ti otra ~usa :l mas
debe establecerse si se ha probado que dicho prueba que el decreto mismo de interdicción guna cosa. la Convención Internacional
precisa, porque abarca tanto lasltu_aclOnd~1
contratante estaba demente cuando celebró que haya cumplido con las formalidades de las Naciones Unidas sobre Derechos de
interdicto como del que no lo esta, además
el contrato cuestionado".2B1 de publicidad exigidas por la ley, sin que las Personas con Discapacidad, de 13 de
de recoger en la inhabilidad mental no solo
Pero lo cierto es que exigir la prueba pueda alegarse que el negocio respectivo diciembre de 2006, admiten esos modos de
una enfermedad, es decir, un estado más ?
de la demencia en el instante mism~ del se haya celebrado en intervalo lúcido. cxprcsión.P! Para el testamento la regla es
menos permanente o prolongado .de pn-
negocio es pedir casi lo imposible. Es Cierto más amplia, porque el art. 1005 declara la
vación de razón, sino a toda causa, incluso
que la prueba ha de refel~rse al momento 85. El impúber. Son impúberes los varones inhabilidad de "5. Todo el que no pudiere
sin ser enfermedad mental, que prive del de la conclusión del negocio, pues es entono menores de catorce años y las mujeres me- expresar su voluntad claramente" y por el
uso de la razón, con tal que sea actual, es ces que hay que juzgar sobre la existencia
decir, al momento mismo en que la volun-
nores de doce (art. 26). La le)' ha debido art. 1019, el ciego, "el sordo o el sordomudo
de la voluntad negocial. Pero la prueba ftiar una edad determinada para la pubertad, que puedan darse a entender claramente,
tad se ha emitido. Por ende, la incapacidad de presunciones es admisible y ella p~lede haciendo abstracción de la edad particular aunque no por escrito, solo podrán testar
comprende a un ebrio, a una perso~la ~I~O- resultar de la prueba de 'la demencia en en que cada cual la alcance Como dicen nuncupativamente y ante escribano o fun-
gada o a una afectada por lln~ pnvaClon el tiempo anterior y en el tiempo poste- unos autores, la ley ha querido relevar al cionario que haga lasveces de tal", Para ello
transitoria de razón por cualquier causa, y rior a la formación de la voluntad. De esa juez del establecimiento de la capacidad se exigen además solemnidades especia-
entendemos que los mismos principios h~n prueba, el juez puede col~gir la e~istencia caso a caso, excluyendo a primi la posibili- les de lectu ra y de constancia de ella en el
de aplicarse a la incapacidad por demencia de la incapacidad en el tiempo mterme- dad de existencia de la madurez antes de acto testamentario. Por el art. 5° de la Ley
del art, 1447, aunque distinguiéndose al dio. Así se ha resuelto para el testamento, la edad fijada.292 de Matrimonio Ch~1no pueden contraer
incapaz absoluto permanente del que lo aplicando el .art. 1005 N° 4, tan to .pOI"2~
ha estado transitoriamente. matrimonio "Los que no pudieren expre-
jurispmdenoa como pOI" la doctrina.
86. Sordomudos que no puedan darse a sar claramente su voluntad por cualquier
La cuestión esencial para el no interdicto Más recientemente, se ha resuelto que la entender claramente. El lenguaje de se- medio, )'a sea en forma oral, escrita o pOI·
radica, sin embargo, en la prueba, des~e prueba de la insanidad mental anterior al
ñas. No es incapaz absoluto el sordo, ni el medio de Ienguaje de seúas".
que se requiere que ella haya ?~,refenr- otorgamiento de un testamento p~lede ser
mudo, ni aun el sordomudo. Solo lo es este
se al momento mismo de la errusion de la decisiva en enfermedades de deterioro pro-
si no puede darse a entender claramente. 87. Sanción. La sanción reservada a los
voluntad impugnada. No hay dudas que la gresivo e irreversible, como ocurre con el
AI"lheimer.~s9 En todo caso, la prueba de
La uisposición primitiva del arlo 1447 hacía negocios celebrados por absolutamente in-
prueba esencial será la pericial; pero puede
la insanidad ha de acreditar ~13 privación referencia a la imposibilidad de darse a capaces es la nulidad absoluta (art, 1682).
emplearse para demostrar la incapaci?ad
absoluta y total de la razón. entender por escrito: pero la Ley N° 19.904 Falta aquí una voluntad verdadera.
cualquier medio admisible. Pero ¿habra de
la sustituyó por la imposibilidad de darse a
probarse la demencia o la privación de la
entender con claridad, con lo que admite 88. Incapacidades relativas, Por e! art, 1+17
razón en el momento mismo de concluirse el Corte Valpar.\íso, 24 de mayo de 1924, Rey.
2S7 implícitamente la posibilidad de usar el inc. 3°, "son también incapaces los menores
negocio, sin que otra prueba sea de utilidad? de Der., l. 23, seco1', pág. 2'20. lenguaje de señas. Resulta paradójico que adultos y los disipadores que se hallen bajo
O bien ·podrá admitirse que, probada la ~ Así, Claro Solar, nota a sentencia de Corte Su-
solo con esa ley se haya podido dar valor a interdicción de administrar lo suyo. Pero la
demellc1a en el tiempo inmediatamente prema, 16 de diciembre de 1903, Re". de Der., t. 1,
sec, 1',pág. 219; Ramón DomínguelBena\'~~le, 1I0la otras formas de expresión de la voluntad incapacidad de laspersonas a que se refiere este
anterior y en el tiempo inmediaLa~llente
a sentencia Corte Apel.dones de ~ncepClon d~}7 que no sea la escrita pam personas disca- inciso no es absoluta, ySllsactos pueden tener
2::; posterior al negocio p~eda con~lu;rse la de octubre de 1959, Re". de Der. U. de Concepción, pacitadas, porque ya en la Legislación de valor en ciertas circunstancias y b.yo ciertos
6
demencia en el tiempo Intermedioi N° 112, págs. 245 y sgts.; Corte Chillán, -! d~ abril de Partidas293se admitían las señas como modo respectos, determinados por las leyes".
z
:>
Algunajurispmdencia invi~ a tomar la 1961, misma revista, N° 116, con rornentano ~e Ra· de expresión de voluntad, aunque no para Estas son las personas relativamente inca-
posición más restrictiva: el ncgoc~o celebrado món Domínguez Benavente. Sobre ello, Ramón Do-
por una persona dem~nle sera nulo .sola- mínguez A. r Ramón Domínguez B., Del"liCho Sucesono, paces en nuestra legislación.
mente si se logra acreditar la demencia en 1.1, N° 355.1. I
2')1 Corte Saruiago, 11 de septiembre de 1958,
m Corte Talca, 24 de ma)'o de 1999, autos ro
-c
;:
el instante mismo de su conclusión. Se ha ch·iI55.203, Re" de Der. U. de Conc<;pción, N° 204, Rev.de Der., t. 58, seco2', pág. 21. m Sobre esta cuestión, josé Gabriel Storch de
e: ~ u. Breccla, L. Bigliazzi,U. Natof yF.Busnelh, Gracia y Asencío, Las Imguas de señas en d detuho civil;
U
G
comentario de Ramón Domínguez Aguila,
m Corte Santiago, 19 de octubre de 1994, Rey. ob, cit., pág. 137. en Rev.Gen. de Legislación y Jurispruo:lenci. N" 2,
:-- 2~ Sobre ello, Ramón Domínguez A. )' Ramón
~) Partid. VI, lÍt. 1, le)' XIII. 2008, págs. 259 }"SgLS.
.-; Domínguez n. Dmcho Sucesorio, t. 1, N° 355.1. de Der., 1. 91, seco2', pág. 97 .

® EDlTOIUALjURIDICA mCHlL( 116 117 WITORLU IURIDICA IltCHIU m


Teorfa general del negocio juridico Primera Parte. Ln enructum del negocio juridico

Hasta la entrada en vigencia de la Ley (arts, 442 Y sgts.) , sea realizando por su cuen- contradicción manifiesta con los principios IUl<11es
justamente a los actos de los relati-
N° 18.802, de9 dejuniode 1989, eran tam- ta los negocios que convienen al interdicto, constitucionales sobre la materia".295 vamente incapaces, de modo que ellos al
bién incapaces relativas las nmjeres casa- sea autorizándolo par.! que los lleve a cabo La cuestión tiene relevancia, al momen- menos crean una obligación imperfecta,
das en régimen de sociedad conyugal no por sí solo. La ley 'ha previsto las medidas lo de decidir en ciertos actos que dicen dotada. de excepción pala retener lo que
divorciadas a perpetuidad y las separadas de salvaguardia para estas personas, puesto relación con la propia persona, como en se hubiere dado o pagado por ellas.
parcialmente de bienes respecto a los bie- que su desprendimiento excesivo, fuera de el caso de escoger un tratamiento tera-
nes no comprendidos en la separación. La lo normal, hace suponer alguna inhabilidad péutico o quirúrgico o de optar POl- una 92. Incapacidades especiales. El art, 1447
incapacidad sejustificaba, según los autores, para comprender el alcance de sus actos, en cierta enseñanza en que la decisión de los inciso final dispone que existen también
en la necesidad de mantener una adminis- cuanto ticnen trascendencia para su patrimo- representantes puede oponerse a la de los incapacidades especiales. Estas se refieren
tración unitaria de la comunidad conyugal; nio.La medida tiene t.1mbiénjustificación en propios incapaces y en los cuales habrá de ~ cienos actos ya ciertas personas; pero no
pero era evidente que ella no correspondía defensa de la llam ada fortuna o patrimonio prevalecer la decisión de estos si se revela llenen un alcance general, como en los casos
a la situación social de la mujer casada y familiar. Es el derecho de guardas el que con- en ellos una capacidad recia de entender de los arts. 412, inc. 2°, 1796, 1798, etc.
por ello fue eliminada incluso con tardanza tiene los detalles de la reglamentación legal y querer. También, hay que recordar que Estas incapacidades son numerosas y
de la interdicción y el régimen legal a que cienos actos de decisión pcrsonalísima 110 solo se encuentran en el Código, sino
respecto a otros derechos.
está sujeto el interdicto. no quedan entregados a la actuación del también en leyes especiales.
89. Menores adultos. Son menores adul- Anótese que el relativamente incapaz representante legal, sino cuando más se La sanción del acto celebrado por la
tos los púberes menores de edad, es decir, no es el pródigo, sino aquel pródigo que reservan en la decisión a la llegado de la persona a quien no se permite celebrar
los varones mayores de catorce años y las está ya interdicto, es decir, aquel respecto plena capacidad. Así ocurre por ejemplo un negocio particular depende de la res-
mujeres mayores de doce, pero menores del cual se ha dictado la medida de proteo- con la repudiación del reconocimiento de pectiva disposición y de su finalidad: en
de dieciocho años (art, 26). ción, debidamente declarada por eljuez y filiación que solo puede hacer el hijo una algunos casos, se tratará de una prohibición
Hemos visto que los menores de catorce consistente en su interdicción. vez llegada a la mayoría de edad [art, 191 para Ia celebración del acto, caso en el cual
o doce años, según se trate de Ull varón o inc, ]0) o el disipador interdicto directa- la sanción de la incapacidad será la nulidad
de una mujer, son absolutamente incapaces. 91. Límite patrimonial de la incapacidad mente, para lo cual es plenamente capaz absoluta, pues los actos prohibidos por las
relativa y sanción a los negocios celebrados (art. 191 ine. 2). leyes tienen objeto ilícito (art, 1466 parte
Para los que pasen de esas edades, pero 110
lleguen a la mayorla, es decir a los dieciocho por incapaz relativo. Debe agregarse que la Los negocios celebrados por un relati- final) }' la sanción del objeto ilícito es esa
años, la ley les ha reservado un régimen incapacidad relativa referida en el art. 1447 vamente incapaz están sancionados por la nulidad (art. 1682). Tal ocurre con la regla
especial: pueden actuar en la "ida jurídica, inc. 3° dice relación con los actos patri- nulidad relativa. La incapacidad no afecta a del ano 179G,CJ ue prohíbe bajo lodo respecto
pero bajo la autoridad de una persona hábil moniales y aun no con todos, pues para el la existencia del negocio, sino a su validez. L¡ la compraventa entre cónyuges no separados
testamento, por ejemplo, el púber menor de ley considera que aquí no falta la voluntad, judicialmente y entre padre o madre }' el
que sea su representante legal.
Tratándose del hijo de familia, este con- edad es plenamente capaz [art, 1005 N° 2), sino que la que se emita por el incapaz sin hijo sujeto a patria potestad. En otros, la
se rva su dependencia respecto de sus padres; lo que sejustifica por la circunstancia de ser respeto por las normas de protección o de sanción será la nulidad relativa, si la ley no
pero se le reconocen aptitudes como para indelegable la facultad de test:ar (art.. 1004), habilitación carece de validez. En consecuen- prohíbe el negocio pero le impone ciertas
tener una cierta. autonomía de acción. El 10 que exige ampliar la ca paridad para testar. cia, la sanción no puede ser sino la nulidad formalidades (art, ,112 ine. 10). Incluso es
derecho de familia trata con mayor cuidado Pero no deja (le ser paradójico que para un relativa, Claro está que esa nulidad existiría posible que la propia ley que establece la
la situación de los menores adultos, pues acto de la mayor u-ascendencia, como es el' cuando en el negocio 110 se han observado incapacidad determine una sanción para
testamento, los púberes menores de edad las formalidades habilitantes: autorización el caso }'que no sea ninguna nulidad.
la incapacidad,justificada por condiciones
psicológicas, debe entenderse primordia 1· sean plenamente capaces y no lo sean para del curador o del padre de familia. El acto
mente deuuo de un esquema familiar, que otros actos. Pero como bien lo observan celebrado por el relativamente incapaz por 93. Poder de disposición. Ya hemos seña-
es donde la ley busca la protección de sus unos autores, esta incapacidad solo queda sí solo, sin representación ni autorización lado que no debe confundirse la capacidad
intereses. De este modo, los representantes referida a los actos patrimoniales, puesto válida, es sa ncionado, o también el acto al con el poder o facultad de actuar. En cierto
legales más idóneos serán los propios padres que si así no fuese, signiftcaria "dejar de cual, de algún modo, le falta la respectiva modo, las incapacidades relativas adquieren
, reconocer a toda una categoría de slyetos formalidad habilitan te (art. 1684). el carácter de falla de poder más bien que
g y sólo a falta de ellos lo será un curador
(art, 260), que se tratará de nombrar de entre (precisamente los menores) 'Ia posibilidad Pero aun sin la formalidad habilitante, el de una incapacidad.
los palien tes más cercanos (art, 367). de ejercicio de algunos derechos inviolables el acto no queda sin efecto jurídico, Si de Uno de los poderes que a veces se exige
del hombre, como el derecho a reunirse él se genera algnna obligación para el in- es el poder o facultad de disposición. Este
~ 90. Disipadores interdictos. Se trat;a de pacíficamente, el derecho a asociarse, el capaz, esta no será perfecta; pero tendrá consiste "en el hecho de que el sujeto está
~ aquellas personas que, por su prodigalklad, por derecho a profesar la propia fe religiosa, alguna consecuencia jurídica. El art, 1470 habilitado por la ley para privarse de un
~ cl uso ínmedido que hacen de su fortuna, han el derecho de manifestar el pensamiento N° ] menciona entre (as obligaciones na- bien económico, objeto de derecho".296 Si el
~ sido puestas bajo interdicción de administrar propio, el derecho de tutelar la propia salud.
~. por sí mismassus bienes. Es un guardadorcl y se impediría así a los mismos sujetos un m U. Brcccía.L [ligliaui, U. NaloliyF. Busnellí, ~ Messineo, Doctnna Central del OmITOIO, t. 1,
~!~ que tomará a su cuidado esa administración desarrollo pleno de la persona humana, en ob. cit., pág. 136. N" 15,pág. 87.lIuenosAires, 1952 ...

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Teorfa general del negocio jurídico Primera Parte. La esuuctura del negocio jurídico

negocio jurídico en general es instrumento persona que se obliga "consienta en dicho La Revolución Francesa, hostil al forma- del formalismo, así sea por proteger a las
de autonomía privada, en el sentido de acto o declaración y su consentimiento no lismo y a toda traba para la libre expresión mismas panes, o a terceros, o al interés ge-
que es puesto por la ley a disposición de adolezca de vicio"; pero sin pedir ritos o de la voluntad, deja como herencia una neral o con fines de control de los actos se
los particulares pa ra que pueda n servirse formas especiales que haya de adoptar la doctrina esencialmente consensualista impon en cada vezformas más determinadas
de él, ello es a condición de que con la manifestación. Hemos visto (vid. N° 19) que que es, bajo un aspecto, la expresión de I~ para contener la manifestación de \'01 untad.
declaración de voluntad no se invada la vale la manifestación tácita de voluntad y autonomía de la voluntad que inspira al Con todo, ese lluevo formalismo no signi-
esfera ajena. sino que se actúe solo en la aun, bajo ciertas exigencias, el silencio sirva legislador napoleónico. Por lo demás, el ficaría volver a formas rígidas o complejas
propia: "bien puede ordenar en casa propia, para exteriorizarla (vid. N° 20). . principio consensualista estaba ya firmo. y. en todo caso, no supone que COII el solo
pero no, salvo excepcionalmente. en casa El Derecho Romano fue, al menos du- mente arraigado, de COlma que el Código cumplimiento de las formas se abandone
~ena".297 Es decir, puede disponerse de los rante gran parte de su historia, contrario francés no hizo sino recogerlo. Por lo demás, el examen de los distintos elementos par-
bienes propios. pero no de los ~enos. al consensualismo. Se exigía no solo una si hubiere de exigirse formas, la voluntad ticulares del negocío.S03
Algunos sistemas de derecho exigen que manifestación de voluntad, sino además, y no habría parecido todopoderosa, contra-
el autor del negocio tenga poder de disposición: . esencialmente, el empleo de formas determi- riando la posterior visión kantiana que se 95. La exigencia de la forma. El derecho
que solo pueda disponer con pleno efecto nadas para expresarla. L1S formas adquirían ha hecho del Código Napoleón. utiliza la Jonna con "a riada finalidad. y es
jurídico sobre los bienes que son suyos, el valor de verdaderos ritos, sin los cuales el Nuestro Código, tomando como fuente que el cumplimiento esuicto de determi-
siendo nulo el negocio sobre cosa ajena. negocio no tenía existencia. Para algunos. al Código francés y a Pothier; no podía sino nadas imposiciones formales puede servir
Este no es el sistema general de nuestro como Ihcring, ello se hacía con el objeto de consagrar el consensualismo. para distintos objetos. Se trata en todo caso,
derecho, en el cual los negocios sobre cosa proteger la manifestación de voluntad. De Con todo,jamás el formalismo ha perdi- de exigir que las panes contengan su ma-
ajena son, en principio, válidos, sin perjuicio ahí su célebre fórmula: "la forma es vigía do toda vigencia. Se afirma que las formas nifestación de voluntad en cierto molde
de los derechos del dueño. Ello tiene su de la libertad" y también su idea quc "ene- imponen a los autores del negocio una ma- que la ley establece, Y las fonnas pueden
justificación en el sistema de transferencia miga jurada de la arbi trariedad, la form a es yor reflexión, impidiendo obligarse a la servir para alcanzar filies los más diversos
del dominio que acepta nuestro sistema hermana gemela de la Iibertad".296 ligera y sin cuidarse de maniobras dolosas y aun opuestos: así, como ya se dijo, para
jurídico, tornado del Derecho Romano, en Má5 tarde, hacia el siglo XII, se implanta de la otra parle. Es curioso observar a este asegurar la seriedad de la manifestación de
el cual el negocio jurídico mismo no es en el consensualismo, el abandono de la for- respecto que jamás se ha abandonado la voluntad en negocios particularmente im-
sí mismo dispositivo, sino va seguido de un ma preestablecida: "solus conSeIISUS obligal", exigencia de formas para los testamentos portantes, como son los de última voluntad
modo de transferencia. Así. la compraventa bajo la influencia, según los autores, de la y las liberalidades, y ello justamente por- o los del derecho de familia. El testamento
sobre cosa ajena vale (art, 1815), porque moral cristiana, respetuosa de la palabra que tratándose de ellas, se requiere de una (arlo 999) es un acto esencialmente solemne,
ella no significa transferencia del dominio dada y además de la exte nsión e importancia mayor reflexión, al mismo tiempo que se e! matrimonio requiere de un complejo
del objeto vendido, sino le sigue la posterior adquirida por el comercio)' sus usos luego dejan así huellas del acto, permitiendo su de formas [arts, 17 ysgts. Ley de Matrimo-
tradición (art, 670). Por excepción se exige de las grandes ferias internacionales de la conservación incluso más allá de la vida nio Civil), el reconocimiento de filiación
el poder de disposición, como ocurre en Edad Media. Este abandono de la forma del autor.3Ol también necesita de formas rigurosas (art,
el testamento con el legado de cosa ~ena, predomina totalmente hacia el siglo Xv. Por otra parte, es más bien la interpre- 187). Otro tanto ocurre con los actos gra-
que, en principio, no vale (art, 1107). Más tarde, el célebre Loysel expresaba que tación que se ha hecho de sus normas la tuitos (art, 1401). Pero otras veces, COIllO
"se liga a los bueyes por los cuernos y a los que lleva a una admisión del puro censen- bien lo seiialan unos alltores,304 la forma
hombres por las palabras". Domat escribía sualismo en el Código y ello a partir de las permite la automatización de la obligación,
que "LIs convenciones se llevan a cabo por concepciones liberales de! siglo XIX, pues como ocurre por ejemplo con la letra de
PárTaJ(JIl
el consentimiento mutuo y decidido recípro- es lo cierto que no existe ninguna regla que cambio, el cheque o el pagaré, que exigen
La forma en el negocio camente. Así la venta es realizada por el solo lo contenga expresamente:102 y lo que hay es formas simples y estándares precisamente
consentimiento, aunque la mercadería no más bien una relativa consensualización de para facilitar su emisión. L, informática
94. Consensualismoy formalismo. En térmi- haya sido en Lreg<lda,ni el precio pagado",m los contratos, dejá ndose amplios ámbitos a para servir a la negociación privada con
nos generales, nuestrosísrema de derecho no y agregaba que "El consentimiento que hace la mantención de formas estrictas, eficiencia y seguridad requiere también de
exige formas detenninadas para manifestar la convención se da, o sin escrito o por es- Hay quienes observan que existiría en la exigencia de formas.:lO;Así, por ejemplo,
la voluntad. Lo único que interesa es que la crito. La convención sin escrito se hace, o nuestros tiempos un cierto renacimiento
voluntad sea cxterionzada de algún modo verbalmente, o por cualquier otra vía que lIl3 Sobreello, M.A Guerrero, L'acI¿ juridiquesolLll1ld,
reconocible. De ahí que los negocios puedan marca o supone el consenLimiento".300 :101 Así, H. L Jo Mazeaud y F. Chabas, Úfomde París, 1974;]. F10U[, Quefqltt5 mnarque< sur l'á'O/ution
ser consensuales: basta la manifestación de droit civil, l. 4, N° 1452, S' edic., por L. y S. Leneveur, du formo/i.¡IM, en Elud6 llipm, t. 1, págs., 93 y sglS,
voluntad, de cualquier manera que esta se París, 1999; Ramón Domínguez A., El fonnalisnw de París. 1950; Béteille-Raqu¡n, C. QuelqutS notions 'UT le
2'lol R. von Ihering, El EsPínlrt del Derecho Romano, In mmcaci{m testamentaria. Nota a Ulw sentencia, en fonnalisme a.,iquul modeme, en Annales de la Faculté
dé, por escrito o verbalmente. En el art. 1445,
t. 3, pág. 180. edic, española, Madrid s/f. Estudios de Df:TfYhoCi"i[ en lIOIII$Mje a la Profe:rorar>lis de Droit de LYOIl,1965, fase. 27, págs, 71 YsglS.
referido a los contratos, solo se pide que la Pardo, pág. 269, Valparaíso, 2008.
?'J') Domar, Les Lois Civiks, Des Convr, en Cén., lO< Ph, Malaurie y L. A)'lles, ob .. cit., N" 535.
jO'! Así. para el Código francés, J. Ghestin, ob,
TÍI.I. sect.L 1. 8. sos Así, H. Croze, lnfonnatiq!le, p"""" el sécurili,
m Beui, ob. cit., pág. 69_ :lOO Domar, ob. cit., ley 10.
cit., N° 357. en D. 1987, chron .. 165. ~

® lDnOI\L\L JURlDlCA DECHlLE . 120 121 WITORH.lIURID!CA mCHIU .®


Teoría general del negocio ju rídico Prime ra Parte. La esuucru ra del negocio jurídico

entre nosotros, la Ley N° 19.799, sobre do- ser reconocida, aunque sea verbal.306 En la de responsabilidad limitada; art, 3° pam además se requiere la presencia de notarios
curnentos electrónicos, firma electrónica efecto, la voluntad mientras permanece la empresa individual de responsabilidad )' un cierto rito en el otorgamiento mismo
y servicios de certificación de dicha firma, en el fuero interno, 110 tiene relevancia limitada; arto 3° Ley W 18.046 para la anó- (arts, 1015,1023).
requiere de ciertas formas para aseverar la y requiere de una manifestación, de una nima). El testamento, por el art, 999, es un La solemnidad puede concebirse, en-
veracidad de la firma puesta en los insuu- proyección externa, que se hace a través negocio esencialmente solemne, como lo tonces, como "aquel medio de exteriori-
mentos de que trata. de una form«, sea esta escrita, verbal o aun son también los negocios del derecho de zación de la declaración de voluntad de
En general, el objeto que se persigue mediante signos. familia. una manera predeterminada }' concreta
con la exigencia de formas puede ser va- Pero el derecho objetivo en general no El contrato de promesa de celebrar un que exige la ley".31O
riado. El más opuesto al consensualismo es impone formas determinadas para que se , .";. contrato requiere del escrito (art, 1554 N" 1); Desde este punto de vista, los negocios
imponer formas precisas y previstas por la manifieste la voluntad. El principio de la pero la promesa de un negocio solemne no pueden ser entonces solemnesy no solemnes.
ley par.l cautelar la expresión de la volun- autonomía privada, (Ine recogen los arts, requiere de la m lsma forma que el con trato "En el primer caso, la forma es requisito
tad misma, de modo que la única manera 1545 y 1560, tiene su expresión, desde este prometido, coíorme a doctrina constante esencial de la validez del negocio en ella
de manifestarla váiidamenlesea mediante el punto de vista, en el llamado consensualis- entre nosotros.t" a pesar de que no es la conten ido ad sdemniuüem: El incumplimienro
. ;
empleo de ciertas formas. En otros, se trata 1110: que las partes son libres de emplear doctrina en otros derechos.:103 En Italia, el de la forma trae COIllO sanción la nulidad
de obtener con las formas una facilidad la forma que mejor les con\'enga, sea la art, 1351 exige para el contrato preliminar del negocio jurídico, aunque se pudiera
proballJlia, de maneras que, mediante el expresión verbal, sea la escrita 11 otra. Son la misma forma que e! contrato definitivo. probar de manera inequívoca la voluntad
cumplimiento de ciertas formas, quede incluso libres de exigir la escritura pública También en el art, 1392 italiano se exige o e! consenümiento't.''! yla forma impues-
constancia del negocio. También se exige allí donde basta la palabra o la escritura que el poder debe ser otorgado en la misma ta por la le)' bajo sanción de nulidad no
la forma para dar a conoce r la existencia privada (art, 1802). forma que el contrato a concluir; pero entre puede ser reemplazada por otra, aunque
del negocio a terceros, con un fin de opa- A veces, en interés de la sociedad, pal<l nosotros esa cuestión ha sido discutida.P? sea equivalente. No son las panes las que
nihilidad, de modo que estos no puedan materializar el negocio de modo de poder Con todo, algunos mandatos son solemnes, pueden disponer en la materia y si ellas
alegar desconocimiento de él )' puedan controlarlo, o porque es dificil conocer la comoeljudicial (art. 6° c.P.c.) , parn contraer sustituyeren la forma legal no pueden evitar
precaverse de sus efectos. También ha)' verdadera voluntad de las parles, no basta :~ ,~ matrimonio (arr. 103) o pam reconocer la nulidad del acto. Del mismo, las panes
formas para proteger a los incapaces, for- e! simple consensualismo y por ello la ley" entre vivos a un hijo (art. 190). 110 pueden hacer solemne el negocio que
mas para facilitar e! control tributario de exige ciertas formas ad substaniiam, es deci r, La solemnidad más común es la exigencia legalmente no lo es, )'<1 que la omisión de
un negocio, ete. como única manera de expresar la voluntad, de una forma escrita, sea privada o pública, formas convencionales no acarrea nunca
En el primer caso, se califica a la for- Estas formas son llamadas solemnidadesy su aunque COIIIO solemnidad prevalece esta úl- la nulidad del negocio [art. 1802).
malidad de solemnidad; en el segundo se incumplimiento significa privar al nego- .. .., tima, porque tratándose de IIn instrumento
habla de ¡ol7naliJfld de pnubo. Medidas de cio de uoluruad: la ley solo va a considerar CSClilO otorgado con la fe pública que se 97. Conclusiones. El que un negocio sea
puhlicidfldson las que sirven pam dar a co- como voluntad existente para ella la que se confía a un notario, funcionario público, solemne trae pam el derecho importantes
nocer el negocio a terceros. Formalidades contiene en cierto molde que la misma ley tiene el carácter de instrumento público, consecuencias.
Iwbililanles, las que se usan en caso de in- establece )' sin que sea cuestión disponible con las ven rajas que adquiere además desde Desde luego, si la forma es exigida por vía
capaces, y fISCales las que cumplen con un por las parles del negocio evitar esas formas. el aspecto probatorio (art, 1699 ine. 2°). de solemnidad -ad solemnitatem-,la voluntad
fin tributario. Tal sucede con ciertas cOmpr.l\'clltas en Pero no es la única, pues hay también so- es inseparable de la forma y esta sejustifica
En todos los casos, excepto en el pri- el art, 1801 inc. 2°, COIl las capitulaciones lemnidades complejas, como las propias del p ara dar consistencia voluntaria.
mero, el incumplimiento de la formalidad matrimoniales en el art, 1716 y gener.ll- matrimonio o de ciertas formas testamen- De ahí que mientras en otros negocios la
no afecta a la existencia del negocio, por mente con los negocios dispositivos que tarias, en que 110 basta el solo escrito, sino amencia de la forma no acarrea la nulidad
regla general. Las sanciones pueden ser, recaen sobre inmuebles, pues por razones ~. de! negocio, si se trata de una solemnidad,
según el caso, la imposibilidad de probar económicas e históricas, la ley tiene especial 307 Así, A. Alessandri Rodrigllez, De la <mnpraumla su ausencia tiene como resultado la nulidad
el acto median le otros medios probatorios, cuidado en la propiedad de tales bienes. Así, 'J lapromesa de venta, l. 2, N" 2080 Ysentencias Corre absolutadel negocio. Se trata de la ausencia
como los testigos (art. 1709), la ínoponi- la compraventa es solemne (art. ]801 ine. Suprema, 26de ab,il de 1966, Rev.de Der., t. 63.sec. de voluntad jurídicamente relevante, de la
bdidad, es decir, la ineficacia del negocio 2°), lo es también la hipoteca [art, 2409), 1', pág. 155;" de diciembre de 1958. R.Dj., t. 55,
seco1', pág. 341, entre otras.
[alta de un requisito exigido en considera-
respecto de terceros (art, 1766), la nuli- su tradición (art. 686), la constitución de ción al acto en sí )' no en consideración a las
lOS Así, en Francia.], Ghestin, ob.cit., N" 433; H.
dad relativa por incapacidad (art. 168'1), usufructo sobre inmuebles (art. 767). Al- L.J. Mazeaud y F. Chabas, ob, ch., N" 70. personas que en él intervienen (art. 1682
multas, ele. gunos contratos son también solemnes, jOO D. Stitchkin, El mandato ovil; N" 79, 5' edic., inc. 2"). La forma del testamento, o del
como ocurre con la sociedad mercantil :r';: Santiago. 2008, sostiene que la ley no lo exige yque
96. Las solemnidades, Todos los negocios en sus diversas especies (art. 350 C. de C. el mandato no requiere de solemnidad; pero Corre
Suprema, 30 de octubre de 1969, Rev,de Der., L 66, JII' Roca Sastre, Estudi os de Derecho Priuado, t. l.
jurídicos tienen una fonno. en un sentido para la colectiva; art, 2° Ley N° 3.918 para
sec, 1', pág. 263, exige la misma solemnidad que el pág. 85, Madrid s/f.
amplio, pues no se concibe una declaración acto a celebrarse, a menos que el mandatario lo h.ga "1 Ramón Domüiguez Bcnavente, comentario
,, de voluntad que debiendo ser exteriorizada sos Así, Ihering, ob, cit., t. 3, W 50; Dclos Mozos. La ..;. a su propio nombre, Corte Suprema, 8 de octubre
:¡;. 110 la requiera, y sin una forma no podría forma en ti negocioJurídico. en A. D. e., 1965. N° -t de 1969, Rev, de Der., t. 66. seco 1', pág. 233.
a sentencia Corte Suprema, 3 dejunio de 1964, Rev
de Der. U. de Concepción i"~130, pág. 173. s

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Teoría general del negocioju ridico Capítulo Segundo

matrimonio, es exigidac:ua.lquiera que sea escritura sea pública, se requiere cumplir EL OBJETO
el estado o calidad de las personas que en con determinados requisitos, cuya falla la
esos negocios intervienen. Si la forma no ley sanciona con nulidad de la escritura,
es una solemnidad, el negocio tiene vida en ciertos casos muy precisos (arts. 411 y
independiente al de aquella: contenido y 412 del C.O.T.). Fuera de ellos no hay nu-
continente se sepal(ln. Si la forma es so- lidad de la escritura. Pero no significa que :'
lernnidad.Ia falta de founa o la nulidad de 110 pueda ser nulo el negocio contenido en
esta acarrea una nulida4 Piiflejadel negocio ella, si, por otra parte, existe un vicio de la
(vid, N° 156). voluntad, una incapacidad, una ausencia
Pero eso no significa que la forma misma de elementos de existencia o validez. Na-
sea un negocio ju rídico, u forma -escritura die celebm una escritura pública, sino una
pública, pOI' ejemplo--es d molde en que se compraventa, un testamento, etc., que se Sección I del obj eto se hace a partir de las reglas que
contiene el negocio. Por eso bien puede ser conlieneen el instrumento público. CONCEPTO y REQUISITOS el Código da a propósito de los contratos.
que la escritura pública, si de ella se trata. Cuando el negocio es solemne, lo que la Pero se trata de una visión limitada del
esté perfectamente otorgada y. no obstante, ley requiere es que los elementos formativos 98. El objeto es un requisito del negocio. El objeto. Así, se acostumbra señalar que, en
el negocioseanulo. pues ha mtcrvenido dolo, del negocio se encuentren formulados por Código señala como elemento requisito de estricto análisis, no es lo mismo el objeto del
o falla el objeto, o la causa, etc. medio de la solemnidad. Se ha sostenido toda declaración de voluntad, mediante la negocio que el objeto de la obligación o el
Sobre este punto, la Corte Suprema que es todo el contenido contractual el que cual una persona se obliga, el objeto lícito de la prestación. Como bien se ha escrito,
sostuvo en alguna oportunidad que "la es- debe constar en la solemnidad, sin que sea (art, 1445). Más adelante, los arts. 1460 a el tema del objeto no ha sido bien debatido
critura pública es... un acto jurídico que lícito disunguir entre cláusulas esenciales y 1466 señalan las cualidades de dicho ob- y además resulta oscuro y complejo.2
da fe de un contrato,lo solemniza y crea no esenciales;315pero la doctrina no parece jeto. El primero de esos artículos dice que El objeto del ncgocio en la concepción
relaciones jurídicas,m y asilo entiende cierta aceptable porque no se observa la razón de "Toda declaración de voluntad debe tener tradicional está constituido por las obli-
doctrina.:1I3 Sin embargo, en sentencia de extender a lo esencial la solemnidad.316 El.,· por objeto U na o más cosas q ue se trata de gaciones que este genera. El objeto de la
13 de junio de 196431-1 la Corte Suprema problema que puede gencmrse en tal caso dar, hacer o no hacer. El mero uso de la obligación son las prest.'lciones que deben
sostiene la doctrina que nos parece correcta: no es de solemnidad, sino de v-alorfrente a cosa o su tenencia puede ser objeto de la hacer las partes, y el objeto de las prestacio-
la escritura pública no es-en sí un negocio terceros de las cláusulas no contenidas en la declaración". nes son las cosas que se trata de dar, hacer
jurídico, sino que es el medio parn exterio- solemnidad, como oc urre con las con traes- Desde un punto de vista, técnico, debe o no hacer. El Código. sin em bargo, no
rizar la voluntad. Se niega pues a aplicar a criruras que alteren 10 pactado en escritura distinguirse la exigencia del objeto de la hace tales distingos y determ ina que el ob-
la escritura misma las reglas propias de la pública (an.1707inc.I). del objeto lícito, pues mientras la primera jeto del negocio son las cosas que se deben
nulidad de los negocios jurídicos, ya que Por último, la retractación de un nego- es un elemento dc existencia del negocio,la dar, hacer o no hacer, es decir, identifica el
la forma no se rige por las normas propias cio solemne debe hacerse por medio de la segunda es elemento de ualidez: Es decir, sin objeto del negocio con el objeto de la pres-
al contenido. misma forma que el negocio que se dcja objo.lo no hay negocio jurídico. Si el objeto tación que las partes deben. De ahí que el
Y esto es imp orl....lIlte. pues para que una sin efecto, de acuerdo con un principio de es ilícito, hay negocio jurídico; pero este art. 1160 se refiera a "las cosas que se tratan
paralelismo de las formas.31'l carece de validez. de dar, hacer O no hacer"; que el art, 1461
Pero el carácter del o~c lo como elemento también diga relación con "las cosas"; que
m Corte Suprema, 18 deju'lio de 1939, Re,'. de el art, 1464 W 1 diga que hay objeto ilícito
Der., 1. 37,sec.l',pág.137.
formando parte de la estructura del negocio
110 es siempre aceptado. Para algunos, es
en la en~enación de "las cosas que 110 es-
m Alessandri Besa, La "OIliMd J la ..sásián en ,1
Derecho Civil rhilmo, N" 320; Santa Cruz Serrano v., un punto de referencia o presupuesto del tán en el comercio". Es decir, el objeto del
El Instnnnento P,iblíco, en Rev. de Der., 1. 39, primera negocio, como lo son las partes.' Además, negocio para estas normas es lo que más
parte, págs. 28)' sgts.; M. Moreno Z., Unidad ,!ti afio COlDO se verá, la concepción tradicional arriba hemos señalado como objeto de la
enel. Oto'!:o .. iento de Escritura PíJJ(íaJ, memoria, N" '18, prestación. En otras reglas, como objeto del
'" Así, f. Galgano, ob. cit., pág., 143. lleva más bien a considerarlo un efecto del
Concepción, 19G'1. negocio se señala la prestación misma, como
~II Rey.de Der. U. de Concepción, N" 130, pág. ns Así, el mismo autor citajurirPrudencia itallana negocio.
143, (Omenlario de Ramón Domínguez Benavente, contraria a su dicho, ob. cit., pág. 1-13,nota 115. en el caso del arlo 1464: la enajenación de
y Rev.de Der., l. 6'1, seco 1', p:ig. 162 $17 Así,j. Ghestin, ob. cit., N" 431.
99. Objeto del negocio, objeto de la obli· ciertas cosas constituye objeto ilícito, o en
gacién, objeto de la prestación. Objeto y el art. 1466, en que "la deuda contraída"
contenido del negocio. El análisis común es la prestación que se debe.
Pero como no ha)' contrato sin referencia
a la obligación que este genere y no hay
I Sobre esa doctrina, L. Uiglíazzi, U. Breccla, F.
Busnelli y U. Natoli.ob. cn., t. 2, pág. 685; Cituentes, ! Así. Diez-Picazo, Fundamentos del Derecho CivU 2
ob, cit., N" 799. Potrirn01lial, 1. 1, p5g. 229,6' edic., Madrid, 2007. <

~ EDITOw.J.JURlDICA IJECHllE 124 125 WITOw.l¡URlDICA D1CHIll m


Teoría general del negociojurídico Primera P.iU1e.La estructura del negociojurídico

obligación que no sign ifique una prestación cosa. Esta era la teoría clásica admitida en dad, el objeto del contrato se confunde con de la que se espera obtener un beneficio,16
de cierta cosa o hecho, en el fondo, fuera Francia particularmente por los autores de su efecto'"? y también que "En verdad, la concepción que permitiría analizar con ma-
de aleja rse de una buena técnica de análisis, la Exégesis." Demolombe escribe que "El fórnlUla misma de 'objeto del contrato' es yor exactitud la licitud del negocio, desde
la confusión no reviste gr.m importancla," objeto del contrato no es otra cosa que el impropia. El contrato en sí no tiene objeto. que las cosas que se pretenden dar, hacer
porque en realidad las reglas del Código se objeto mismo de la obligación que de él re- Tiene efectos. los que consisten en la creación o no hacer pueden ser lícitas; pero no la
refieren más bien al objeto de la obligación, sulta, En efecto, no teniendo el contrato otra de u na o varias obligaciones; y son estas las operación en su conjunto, como también
aquello a lo que las partes se obligan: dar, finalidad que producir obligaciones. tiene que tienen. a su turno, objeto".'! ocurre con las obligaciones consideradas
hacer o no hacer. necesariamente paI<!sí mismo por objeto lo Por otra parte, esaconcepción tradicional separadamente. Pero esta doctrina no es
y cabe agregar que la idea de "cosa" en que hace la materia de las obligad ones que define el objeto con un sentido patrimonial, en nada precisa, pues la noción misma de
esas disposiciones no hace referencia a bienes de él derivan"," Incluso no pocos autore·s puesto que se refiere, en último término. "operación jurídica prevista" no lo es y solo
materiales, sino a un sentido amplísimo y ni más cercanos hanjustilicado la asimilación, a las cosas o prestaciones sobre que recae hace referencia a la visión del contrato en
siquiera como rea lidades exteriores, desde al menos para los contrntos/' y ha sido la el negocio, limitando así su concepción a su conjunto y.conduce además a un absur-
que las obligaciones de hacer o no hacer doctrina tradicional en Chile. los negocios de carácter patrimonial yex- do, pues lleva a entender qHe el objeto del
pueden referirse a una simple conducta o Sin embargo esta concepción es limi- cluyendo su carácter de elemento esencial negocio es el negocio mismo. En efecto, la
a un pum servicio." Es pues, por lo menos, tada e incurre técnicamente en un error. para los demás.t2 operación jurídica prevista en un préstamo
I muy imprecisa como para poder tener un Es limitada porque reduce el objeto a la De ahí que la doctrina tradicional no sería el préstamo, o la de la venta e! ínter-
1" carácter general. Una cosa llegaría a ser, sola consideración de los contrat.os y no es sea acogida por las elaboraciones modernas cambio de cosa por precio. Y si se en tiende
en esa concepción, incluso un derecho, posible extenderla a otras convenciones, del negocio jurídico. Para algunos incluso por ella el fin perseguido por las pal·tes, su
como aCUITe en la cesión de créditos y cn ni menos a negocios unilaterales. Por otra el objeto no es elemento del negocio,U o confusión con la causa es indudable.l? Y
un contrato de promesa de contrato, la parle, es también reductiva de la noción al menos, no un elemento general, pues tanto es imprecisa que un autor ha llegado a
cosa sena el conlraLo prometido o tal vez, misma de contrato, porque de ellos solo deberá tenerse en cuenta en cada caso la sostener que Ta operación jurídica prevista
incluso, la cosa que será objcto de! contrato se tiene en cuenta su aspecto creador de aptitud del objeto respecto de cada lipa por las partes en el contrato de transporte
definitivo. y cuando se trata de un contrato obligaciones, como si solo a ello se redujera de negocio.'! Definido como contenido del es e! desplazamiento, pero este es también
de sociedad, la dificultad de precisar la idea esta noción, olvidándose que el contrato negocio, es calificado de inútil y de redun- el objeto de la obligación del transportista.
de "cosa" es aún mayor. tiene en vista una apelación económica dante, porque con él se designa todo 10 Esta tesis debe ser, por consiguiente, deses-
más allá de la simple creación de obliga- que comprende el negocio, incluyendo por timada. y este abandono es muysirnbólico
100. Concepto. En verdad, si hay cuestión ciones. y técnicamente es errada, pOI·que si tanto los otros elementos de é1.l5 de la imposibilidad de constituir el objeto
sobre la que la doctrina es confusa es en el objeto ha de ser un elemento del negocio, La doctrina contemporánea tiene diversas del contrato en una noción autónoma.P
materia de objeto. Como bien dicen unos debería participar en la formación misma concepciones sobre el objeto. Con todo, ha sido recogida por el Código
autores, es susceptible de asumi r significados de la relación negocia!. Pero al definir el Para algunos autores, si e! objeto del Civil de Quebec, art, 1412: "El objeto del
distintos según la materia a que esté refe- objeto a partir de las obligaciones o de las negocio yel objeto de la prestación tienen contrato es la operación jurídica prevista
rido y además se le emplea en contextos prestaciones qu e se gener.m por el negocio. igv:¡les requisitos, son sin embargo entidades por las parles al momento de su conclusión,
que son fuente de equívocos." El mismo se coloca al objeto entre los eJectosde este. completamente separables)' no deben con- tal cual resulta del conjunto de derechos y
Código lleva a ello, pues el art, 1445N° 310 que suponen. desde luego, que el negocio fundirse. Objeto de! negocio es la preslación obligaciones que el contrato hace nacer".
señala como requisito de la declaración de ya se fonnó. De ahí que. de aceptarse esta debida y mejor aún es la operaci6n jurídica Se ha sostenido también que el objeto es
voluntad. como también lo hacen los arts. teoría, debería precisarse que el negocio prevista por las partes, porque, refiriéndose la finalidad, e! objeto querido.P
1460 y 1461 Y10 reduce luego a las "cosas" mismo no tiene objeto, sino efectos, }'que al contrato, este no es solamente un acuerdo Otros autores definen el objeto como la
que se pretende dar, hacer o no hacer. estos efectos, que para el caso de los contra- de voluntades destinado a crear obligacio- 1IU1llJ1ia del negocio, aquello sobre 10 que
En todo caso, de lo señalado en el número tos son las obl igaciones generadas. son los nes, sino que tiene un fin, UIl propósito.
anterior resulta que el objeto del negocio, que tienen objeto," airo autor ha podido creador de obligaciones, pero para poder
o más bien de la obligación, viene a ser sostener, más recientemente, que "En reali- verificar una detenni nada operación jurídica 16 En Francia, H .LJ. Mazeaud y F. Chabas, ob.

la cosa o la prestación sobre que versa. El cir., N'" 231 Y244,}' sobre esta doctrina, véase Aune-
I Sophie Luras Puger, Essai surla naion d'obj,t du contmi,
objeto del negocio jurídico y el objeto de Así,Aubryy Rau, Droi: ti"i~ l. 4, par. 344, <l'edic.;
6 N°' 20)' sgts., esp. N° 27, París, 2005; en el derecho
la obligación que se pone de cargo de una Dernolornbre, Cillmde dTOiltivil, t. 24, págs. 229-231, ro Ch. Larroumet, ob, cit., N° 380. argentino, don de ha len ido eco, A. 1- Bueres, Objelo
o de ambas partes, viene a ser una misma París, 187fi.lSS4;Baudry-Lacantinerie, Trnili tllioriqu.e 11 J. FlOll r )' J. L All bert, Les obfigntíons. Locle dd negocio jurídico. pág. 45, Buenos Aires, 1986, J.
el pmtique de dioi! civi~ l. 1, pág. 243, Pa rís, 1899. jUJUUque, N° 242,7' edic., París, 1996. MosseJ Iturraspe, Teoría gCllrral dd contrato, pág. 194,
1 Dernolombe, ob. cit., N" 300, pág. 278. l2 Puig Peña, Derff"oci[,i~ t. 1. vol. 2, pág. 479, Rosario, 1970.
j Así,j. Flour.], L Auberl y E. Savaux, ob. cit., & Así, }'Jarly }' Raynaud, ob. cit., l. 2, vol., 1, Madrid, 1954; Stolfi, ob. cit., pág. 19. 17 Sobre esas críticas, '\.-S. Lncas-Pugcr, ob. cu.,
N" 234. N' 164. LJ Espín C:ínO\'3S,Manual de dro'CllOciullespañol, N"H.
• Así, Díez-Plcazo, Elementos, (. 1, pág. 229. 9 Así, Ripcn-Boulanger; Tratado elemental de de- l. 1, pág, 351, Madrid, 1959. I~ X. Henry; La fechn í'l'" des qualífiraliollS contrae-
, L. Oigliazzi, U. Breccia, F. Busnelii y U. Natoli, recha CIVil, t. 4, N' 241, edic, en castellano, Buenos 11 De Castro y Bravo,N" G3. lue/Ies, N" 32, Nancy, 1992.
ob. cit., pág. 865. Aires,190-!. ts Carlota Ferrera, ob. cit., N° 127. '" A.-S. Lucas-Pugel, conc. N,? 694 Y sgls.

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Cf'(ll[ ®.
Teoría general del negocio jundtco Primera Parte. la estructura del negociojuñdico

\·er.sa,20los intereses regulados por el negocio. bien observa Galgano,~; el contenido es la si las partes seúalan el quid, es decir, eu qué de la compraventa, se indica que el precio,
En esta dirección, Beui señala que "el objeto reglamentación negocial, el conjunto de las consiste la cosa, su quale; es decir, Sil cualidad que es el objeto de una de las prestaciones
o materia del negocio son los intereses que, cláusulas y disposiciones que componen el y su quantmn, Sil cantidad. 27 Pero también la -la del comprador-debe ser determinado
según la organización social, consienten en negocio y por lo mismo es un concep to más práctica llevó a entender que bastaba con que por los contratantes; pero puede quedar
ser regulados directamente por obra de los amplio que el de objeto, sin que coincidan. la cosa fuese determinable si los elementos entregado en ello a la voluntad de un tercero
mismos interesados en sus relaciones recípro- El contenido comprende el objeto pero esenciales para la determinación ya estaban (art, 1809) yen todo caso 110 puede quedar
cas".21 En parecido sentido, almqlle limitando también estipulaciones que no forman parte f!iados en la convención, al arbitrio de una sola de las partes, ya que
la idea de "iutereses regulados por el negocio " de este, como por ejemplo, las modalida- El Código recoge la herencia de los pre- si así fuese, no habría obligación.
otros autores lo definen como "un aspecto des que puedan disponer los interesados, cedentes romanos en la materia y exige El precio puede ser detenninado en el
material}' externo del negocio, consistente o en el contrato de seguro la cláusula que ,.-- que el hecho o abstención a que obliga el acto mismo del contrato O solo dejarse es-
en la materia, los bienes, las utilidades o excluya del contrato algunos determinados negocio deba ser determinado, o, al menos, tablecidas en él las bases que servirán para
las relaciones que las partes som eten a Sil riesgos de la cosa asegurada, o HIla cláusula posible de determinar; de otro modo no su posterior detenninación, por'lue "podrá
voluntad~,22 o al decir de otros autores, "las de limitación de responsabilidad. podría llevarse a efecto la declaración de hacerse esta determinación por cualesquiera
utilidades económicas (bie nes) o, si fuere el voluntad. medios o indicaciones que lo fijen" (art, 1808
caso, a lasatribuciones juridico-patrimoniales 101. Requisitos del objeto. Teniendo en Si el objeto esui suficientemente deter- inc. 2°) y la ley admite que lafijación pueda
(por ejemplo: transferencia de derechos) a cuenta las disposiciones que el Código consa- minado e identificado, tanto mejor, pero hacerse por referencia a otros elementos,
CU)'ll consecución está predispuesto el acto gra al objeto del contrato (arts.1460ysgts.), el derecho no exige tal determinación al como por ejemplo, "al corriente de plaza"
de autonomía" ,'i3 o la realidad sobre la que la doctrina ha entendido que el objeto debe instante mismo de la declaración de volun- (art. 1808 inc. final). Nada impediría que
el negocio incide.24 De esta forma, el objeto ser determinado o determinable, posible tad. Admite que si el negocio suministra el precio en su determinación dependa
adquiere mi sentido diferente al del resto de y lícito o moral. Advertimos, desde luego, suficientes indicaciones, la determinación de convenciones complementarias. y si se
los elementos del negocio y, por tanto, una que la regulación del Código está referida pueda hacerse más adelante, al tiempo del encarga su f!iación a un tercero, este obrará
vida propia, alcanzando incluso a losnegocios a los negocios de contenido patrimonial y, cumplimicn lo. Ello no significa, desde luego, como mandatario de las partes, admitien-
no patrimoniales. El objeto no se confunde en especial, a los contratos, de modo que las que la determinación quede entregada al do la ley que el precio pueda dejarse en
con la prestación o comportamiento al que explicaciones deben ser adecuadas al caso arbitrio .yeno, porque Jo que se admite es su determinación "al arbitrio de terceros"
está obligado el deudor, pues esta permite cuando se trata de otros negocios. Incluso, que ella se haga más adelante con los ante- (an. 1809); pero podría convenirse en que
justamente obtener lo que espera el acreedor, aun en negocios con contenido patrimonial cedentes que se contienen en el negocio. el precio sea el que fije un tercero, caso en
que es el objeto de esa prestación. que no son contratos, corno sucede con Claro estaque si hay voluntad expresa en este el cual habría un contrato condicional, pues
Esta es la concepción que nos parece el testamento propiamente lal (y decimos sentido, en ciertos casos puede un tercero su existencia queda determinada en un
aceptable y que da al objeto un sentido propiamente tal, porque a veces se usan las completar la voluntad inicial, determinando elemento esencial a lo que decida)' cuando
propio, desligándolo de la idea de presL'I- formas tes/amen/arias para regulaciones no el objeto. No obstante, tal situación solo es decida ese tercero.
ción y de obligación. patrimoniales, COIllO ocurre con el recono- posible en los negocios inter vivos, ya que Con todo la exigencia de la determi-
Con todo, será preciso en el examen cimiento de filiación), el objeto debe ser en los negocios por cansa de muerte, parti- nación depende, en su eficacia práctica,
del objeto en torno a las reglas dadas por deducido de las normas legales.26 cularmente en el testamento, nose admite de una recta interpreiacíón del negocio
el Código sobre el objeto del acuerdo de la interferencia de voluntades ajen as en el y de la posibilidad de hacerlo eficazmen-
voluntades, seguir más bien las concepcio- negocio y la determinación debe hacerla el te exigible, de forma que 110 es propio de
nes clásicas en que ellas están inspiradas, Sección II restador en el acto testamentario mismo, este requisito una rigurosidad extrema con
si es que se quiere dar cuenta del modo LA DETERt\>nNACIÓN DEL OBJETO o bien suministrar los antecedentes que que a veces se entiende. Por ejemplo, la
en que aquel reglamenta el objeto; pero permitan la determinación. Corte de Temuco ha declarado la nulidad
teniendo presente que el concepto que 102. El objeto debe ser determinado o El Código hace aplicación de estos prin- de una compraventa por haberse ;U1l51;¡da
en él se contiene sobre el objeto es por lo determinable. El Derecho Romano dio una cipios, particularmente cuando se trata de un conjunto de cosas a IIn solo precío,2Bno
demás insatisfactorio. particular importancia a la determinación de una prestación que consiste en dar una obstante que tal supuesto aparece admitido
Por último, 110 es posible confundir el la cosa o del hecho prometido, porque de cosa. El art, 1461 indica que las cosas que implícitamente por el art, 1864.29
objeto del negado con su contenido. Como ello dependía la acción qué podía in tentarse son objeto de la prestación deben estar Cuando se trata del testamento, como la
por las partes. De allí proviene la distinción determinadas a lo menos en cuanto a Sil facultad de testar es indclegablc (art, 10(4),
entre la prestación cierta o incierta. Es cierta género. De este modo, es posible completar
la determinación más tarde con la cantidad
'10De Castro y Bravo, oh. cit., N° 51 de género debido, si ha)' en el negocio reglas Sentencia de 3 de marzo de 1980, Rev, de Der.,
:?;!

.. Beuí.ob, CiL, pág. 68. 2'iOb, cit., pág. 123. o datos que sirvan para fijarla. Tratándose 1. 78, scc,2', pág. 1.
'" Carioia Ferrara, N° 127. 26 Sobre el objeto en el testamemo, Ramón Do- ~ Sobre ello, Carlos Áh":lrez C. y Mario Rojas
ZI L.llligliazzi, U.llrea;, L. F.llusnelli y U. Natoli, mínguez A., El 1($111,"P1110 como uegocioJ',rídiw, págs. 90 S.. La determinación del precio en la t;qmpraVenll1 mn
ob. cit., l. 1, vol. 2, pág. 867. YsglS.; R Domíngucz B. y R. Domíngucz A. , Deraho Pluralidad de COJas.en Rev de Der. U. de Concepción,
" Diez-Picazo, Elementos. L l. pág. 233. Sucesotio, l. 1, N"' 359 )' sgis, 27 D. 45. 1. 74, 75. N° 194, 1993, págs. 7 r sgts,

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Teoría general del negocio juridko Primera Parte.La esuuctu ra del negocio juridico

no podría IIn tercero determinar el objeto. que su dueño quiere vender. La enajenación validez, porque la declaración de voluntad pues en tal caso la imposibilidad para este
No obstante, ello no impide que el testa- de inmuebles requerirá, necesariamente, no tendría verdaderamente objelD práctico. se transforma en una imposibilidad abso--
mento dé facultades a un tercero para in- una individualización específica. Pero en Esta exigencia de la posibilidad del objeto luta. Tal sucede -en el ejemplo clásico- si
tervenir en alguna forma en la concreción otros casos, lo que in teresa es la negociación .'{ tiene Intima relación con el hecho de que encargada 11na pi n LUl-a a u 11 ci erto artis-
de la voluntad testamentaria. Se admite, sobre cantidades de un genero detenninado; . la obligación que se genere debe poder ta, este pierde la vista. Con todo, ciertas
por ejemplo, el llamado legado de elección no importando la determinación precisa de producir un resultado efectivo y si el objeto imposibilidades sobrevinientes para una
(art.l117), que implica dejar al arbitrio del los objetos a ven der. Así, puede venderse que conduce a Sil realización es imposible, parte son consideradas paI<l otros efectos
heredero o del beneficiario la elección de determinado número de pulgadas de ma- tampoco podrá alcanzarse el resultado. La en el derecho contemporáueo. Es lo que
la cosa legada. dera; y en este caso, la determinación que venta de cosas inexistentes (an. 1813) es ocurre, en cierto modo, con la teoría de la
el derecho exige es en cuanto al género ya el ejemplo clásico de un objeto imposible. imprevisión, que autoriza a revisar el conte-
103. Determinación genérica y determi- la cantidad. Pero todavía más, no se admite Pero debe tenerse en cuenta que el dere- nido del ncgocio; pero ello es materia del
nación específica. Cuando la prestación una determinación genérica tan amplia cho pone al negocio jurídico al servicio de derecho de las obligaciones. Pero desde al
versa sobre cosas, la determinación puede que no permita luego referir la voluntad la satisfacción de necesidades económicas ángulo del requisito del objeto, una simple
hacerse dirigiendo la voluntad hacía un a ciertos objetos. Por eso mismo se exige y sociales y, por ello, permite adaptar su imposibilidad económica para una parte
objeto determinado en forma individual, que el género mismo esté determinado y, contenido a las contingencias de la vida no tiene trascendencia.
precisando cuál de todos los objetos, de luego, que exista indicación sobre la can- económica. Por eso, de la imposibilidad de Para determinar la imposibi lidad debe,
entre los similares que existen, es aquel tidad. De ahí que se haya resuelto que "es que aquí se trata es de la absoluta. El derecho plles, estarse al hecho de que la prestación
que entra en el círculo del negocio. Para absolutamente indeterminada ynula la venta impide negocios jurídicos curo objeto sea sea posible o imposible porsÍ misma.
ello se designa la cosa de un modo preciso, de bienes muebles y semovientes sin otra absolutamente imposible, de acuerdo con Yla imposibilidad tanto puede pro\'enir
con sus particularidades que sirvan para explicación";'lO pero que "expresándose en la previsión normal. Cosas que 110 existan de causas naturales como de CaUs.1S jurídicas.
distinguirla dc las demás. En tal caso, se una venta de maderas la cantidad y calidad al momento de la declaración de voluntad, Así, el contrato de hipoteca sobre bienes
trata de una determinación específica}' la }'el ancho y el alto de las labias, la circuns- pero que se espera razonablemente que muebles adolece de imposibilidad jurídica,
cosa constituye una especie o cuerpo cieno. tancia que no se ftic el largo de ellas no existan, pueden ser objeto de negociación y, porque de conformidad con el art, 2'107,ese
Pero también puede la voluntad recaer sobre hace indeterminada la cosa vendida, pues por lo tanto, pueden constituir el objeto de negocio puede recaer solo sobre inmuebles,
individuos o cosas de un género 'determi- el largo puede ser determinado por las de-- un negocio [arts. 1461 inc. IOy 1813). Por salvo el caso de naves.
nado, interesando entonces ese género y más especificaciones del contrato y por las tanto, una cosa futura puede perfectamente La imposibilidad puede ser también
la cantidad, pero no la individualidad de dimensiones que ordinariamente dan a las ser materia de negociación y aun puede serlo perpetua o temporal. Pero es la primera
cada cosa. Tal sucede en la llamada deter- tablas los elaboradores de maderas"." la sola expectativa de que llegue a existir, la que quita valor al negocio, pues en tal
minación genérica. Es tratándose del estudio particular de y son frecuentes los negocios sobre cosas evento este carece de objeto para siempre.
Cuando se trata de esta última, la voluntad las obligaciones de género y de especie o futuras, como ocurre, por ejemplo, con Si la imposibilidad es temporal, puede ser
se dirige hacia un género de cosas u objetos, cuerpo cierto, que hay oportunidad de in- las llamadas "ventas en verde" respecto de válido el negocio, a menos que la prestación
pero limitando su cantidad, aunque sin sistir detalladamente sobre estas cuestiones r'r.partarnentos O unidades en edificios por requiera ser cumplida en el acto o en un
particularizar los individuos precisos del }'es la oportunidad de observar los diversos construir. Pero la imposibilidad referida a tiempo determinado que expira antes de
género, pues siendo todos ellos intercam- efectos q\le tienen una y otra forma de de-- las cosas determina que estas han de poder hacerse posible la referida prestación.
biables, sólo interesa precisar su cantidad. terminación. existir, y referida a un servicio, este ha de La tendencia es tener en cuenta no una
En este caso se admite que incluso dicha poder efectuarse. imposibilidad inicial del objeto, si no la de
cantidad pueda determinarse más larde No se atiende tampoco a una imposibíli- ejecución. El fin de esta exigcncia es impedir
con ayuda de los elementos que suministra Sección HI dad para una sola de las partes. El art, 275 compromisos que no puedan ejecutarse }'
el negocio (art. 1461). del Código alemán, luego de la reforma de por ello parece razonable no detenerse en
El uso de una u otra fonna de determina- POSIBILIDAD DEL OBJETO 2002, dice que "La pretensión de recibir una simple imposibilidad al tiempo de la
ción depende de los propósitos perseguidos IIlIa prestación queda excluida en tanto celebración del negocio, sino al momento
por la voluntad, de los fines prácticos per- 104. El objeto debe se .. posible. El objeto esta sea imposible para el deudor o para
del negocio debe podenllevarse a efecto. de su ejecución. Se ha advertido que los
seguidos COIl el negocio. Así, por ejemplo, cualquiera otra persona". Es posible que, principios Vnidroit y los Principios Europeos
la venta de un automóvil por parte de su El adagio dice que "a lo imposible nadie por sucesos posteriores a la declaración de
está obligado", de Iorma que un negocio de los Contratos se atienen a este último
ducñc se hará determinándose el vehículo voluntad, el objeto venga a ser imposible momento y abandonan la exigencia de la
en forma específica: tal vehículo, con tal jurídico cuyo objeto sea imposible no tiene para una de las partes. Ello impide la validez imposibilidad al tiempo de la celebración."
inscripción y características, de modo que no del negocio, a menos que el hecho de que Estos últimos disponen que "Un contrato
pueda confundirse con otros. Yello porque la prestación sea cumplida por el deudor no es inválido por el solo hecho que, al
;0 Corte Talca, I dejunio de 1904, Re,'. de Der.,
la voluntad esui encaminada a producir, l. 2, seco 2', pág. 119. mismo sea esencial al negocio, como en
. por último, la transferencia patrimonial, la " Corte Santiago, 25 de junio de 1913. Rey.de los intulio personae, o que se celebran en
-1 i ! adquisición de la posesión de ese au tomóvil Der., l. 15,seco 2', pág. 63. consideración a la cualidad del deudor,
3~ Unidroil/Principios, arts, 3,3.1 Y art, 4:102.
respeCli''JIlleme.

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Teoría general del negocio jurídico Primera Parte. Laestructura del negociojuñdico

tiempo de su conclusión, la ejecución de la no es en lal caso nulo, sino ineficaz. En otros un contmto u otro negocio jurídico, o que las normas imperativas y. desde luego, las
obligación era imposible o que una de las términos, clnegocio nace válidamente, pero se exprese una voluntad pam que exista un prohibitivas. El orden público escapa a una
partes no estaba en derecho de disponer no llega a producir efectos por no existir la negocio unilateral. Es menester, también, definición precisa, ya que dice relación con
de los bienes que forman su objeto~. El cosa de la que dependía la prestación (para la que el negocio se conforme a las exigencias las nonnas que aseguran el respeto de un mí-
nuevo art, 3Il a, inc. 10 del Código alemán, compraventa art, 1813). En e! segundo caso, sociales que respondan al orden regulador nimo de ordenjuzgado como indispensable
luego de la reforma de 2002, ordena que como por ejemplo si alguien vende desde de la sociedad. La autoridad, como se aca- para el mantenimiento de la organización
"No es contrario a la eficacia del contrato el ya la cosecha de oigo del año próximo sin ba de señalar, aquí y en otras materias, se social. Su contenido varía con el tiempo,
hecho que el deudor no tenga que cumplir más, el negocio no está sujeto a condición infiltra en el negocio privado, exigiendo can las concepciones filosóficas, políticas
la prestación conforme al art, 275 incisos alguna, yel resultado práctico para cada parte respeto por sus ordenaciones esenciales y y económicas que adopta el cuerpo social:
1° a 3°, y el impedimento de la prestación dependerásolamente de cómo llegue a existir que velan por la estructura social misma. es sensiblemente más amplio en sistemas
exista ya en el momento de la perfección la cosa en el futuro. Se traua, en el evento, Ya decía Domat que "estando cada partí- socialistas y comunitarios; más reducido en
del contrato". de un negocio aleatorio (art, 1441). En el cular ligado a este cuerpo social del que es regímenes de inspiración liberal; y se mani-
La tendencia sería entonces a no con- ejemplo propuesto, el vendedor entregará un miembro, nada debe emprender que fiesta de variadas maneras: existe el orden
siderar una imposibilidad al tiempo de la lo que llegue a producir, y el comprador hiera su orden; todo compromiso no es público ecouómico.F de gran actualidad
celebración del negocio como causal de adquirirá lo que llegue a cosecharse, pero lícito sino en la proporción en (lue está de en tiempos de economía libre, porque ya
nulidad, sino sancionarla a posteri0l1 si ella siempre adeudará el precio pactado (arts, 1813 acuerdo con el orden de la sociedad. Las no se refiere a la fijación de precios como
se mantiene al ejeCUL. arlo.33Ya el arL 1346 )' 1811). El objeto de! negocio ha quedado promes.'1.So convenciones que violan las ocurrió en otros sistemas económicos, sino
;:. del Código italiano había previsto que "El precisado en e! mamen lo de la declaración leyes o las buenas costumbres no obligan a normas que asegurnn la competencia,
contrato sometido a unacondiriónsuspcnsiva de voluntad, y las partes se atienen a lo que a flada".36 Y es aquí justamente en que, en la libertad de los mercados, la protección
o a un término será válido si la prestación el futuro les depare. los tiempos actuales, cualquiera que sea el del consumidor. Se habla también de un
inicialmente imposible se hiciese posible Anotaremos, por último, que, en el hecho, régimen político, aunque con mayor énfasis orden público familiar; com puesto por las
antes del cumplimiento de la condición o la imposibilidad más frecuente es lajurídica. en unos que en otros, el ámbito de acción nonuas esenciales al mantenimiento de
del vencimiento del término", lo que pero Esta guarda Íntima relación con la idea de de la voluntad queda cada vez más reducido. la familia y su organización. Ello explica,
mite distinguir la imposibilidad definitiva ilicitud del objeto, tal cual se ha dicho más La cuestión es particularmente importante por ejemplo, disposiciones que impiden la
de la transitoria, pues 10 que imporu a para arriba (art. 1,161inc. final). Y esta imposibi- en los contratos y es en su doctrina geneml celebración de negocios jurídicos en cuan-
que e! negocio sea válido es que el objeto lidad tiene incluso mayor interés, porque que estas someras explicaciones han de to signifiquen alteración de la estructura
sea posible al tiempo en que el negocio a través de la noción de 'objeto prohibido ser ampliadas y discutidas. Pero deben ser familiar (art. 1717) o la libertad de COII-
sea eficaz.~ por la le)' puede la autoridad introducirse aquí anotadas, porque implican algo más traer o no contraer matrimonio (arls.I074,
Anotaremos que el arto 1461 ine. final en las negociaciones privadas, con fines que la constatación de un hecho evidente. 1075), etc. Se concibe también el orden
contiene, COIllO especie de imposibilidad, sociales o de ordenamiento económico, Desde el punto de vista técnico )' prácti- público profesional en la regulación de las
la ilicitud del objeto, que, en buena téc- determinando sobre qué objetos pueden co, la intervención de la autoridad en el profesiones y su ejercicio, aunque cllo en
nica, es cuestión que fonua parte de otro los particulares referir sus negociaciones y nr\.~ociojurídico por ese medio reduce el nuestro país ha sufrido una notable merma
requisito del objeto. so bre cuáles les está vedado el comercio, alcance de los no acabados deba les sobre el en tiempos recientes.
Cuando el objeto del negocio recae sobre respetando con todo los principios de li- rol de la voluntad privada en la regulación A través de la noción de imposibilidad
una cosa que no existe, pero se espern que bertad de negociación que emanan de la de intereses. moral.Ia validez de innumerables negocios
exista, se habla de negocio sobre cosa futura. Constitución Política. De esta forma, según Aunque la cuestión escapa al análisis de queda descartada, limitándose así la esfera
Este puede revestir dos formas: o bien es veremos, la imposibilidad jurídica o la ilicitud la temía general del negocio jurídico, debe de actuación de la autonomía privada.
condicional, o bien es puro y simple. En e! es un ámbito variable y extremadamente indicarse someramente que si el art, 1461 Otro tanto sucede con la noción de
primer caso, se concluye bajo la condición sensible a las orientaciones económicas y ine. final se refiere a la imposibilidad consti- buenas costumbres, que el arto 1461 hace
que la cos.a exista, de modo que la eficacia sociales del momento. tuida por la contravención "larden público, entrar también en la concepción del objeto
de! negocio queda remitida al momento en 'también, como consecuencia del art. 1461 no determina qué debe entenderse I)or tal imposible moralmente. Pero se trata de una
que la condición deba cumplirse: si en tal inc. final, es moralmente imposible el ne- orden. La idea es más evocadora que precisa, noción cambiante )'quc no siempre puede
instante la cosa existe, el negocio produce gocio contrario al ordenpúblico, a las y aquí nos limitaremos a ciertas indicacio- estar ligada a una formulación positiva.
todos sus efectos normales; pero si en esa buenas costumbres, es decir, a lo que el nes. Desde luego, el orden público no es El juez podrá hacer uso de estas nocio-
oportunidad la cosa no existe, el negocio decano Carbonnier denominara el civismo sinónimo de derecho público. Las leyes nes para regular los negocios privados en
deja de tener eficacia y perece. El negocio