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Visión crítica de la obra Facundo

Juan Espínola

Seminario Literario

Instituto Sagrado Corazón

Buenos Aires, diciembre de 2018


Índice
Introducción…………………………………………………………………………...
……………………………..2
El contexto y la
interpretación……………………………………………………………………………..…….
Civilización y Barbarie…………………………….……………………………….................
……………....3
El campo de batalla de la barbarie………………………………………………..…..…...
…………..…....4
Los caudillos más malos……………………………………...………….
………………………..…………....5
El Facundo, múltiples formatos……………………………………...…………..
…..............................7
Los medios y su poder dentro de la obra……………………...…………..
…..................................8
Nuestro país como un desierto……………………………...………….
…………………………….………..9
Otro crimen fundamental……………………………………...………….
………………………..………….10
Facundo Quiroga…………………………………………………………………………...
……………………….11
Historia primera…………………………………………………………………………...
………………………12
Historia segunda…………………………………………………………………………...
…………………………
Historia tercera………………………………………………………………….…………...
………………………13
Bibliografía………………………………………………………………….…………...
……………………….…15

1
Introducción
Con las grandes obras literarias, el tiempo solo escoge a aquellas dignas de ser
analizadas y tratadas de no llegar a ese olvido tan temido por los literatos de nuestra historia.
“Facundo o civilización y barbarie en las pampas argentinas”, escrita por Domingo Faustino
Sarmiento, en nuestros días son utilizadas para analizar dos conceptos fundamentales: el de
civilización - barbarie y el de campo/campaña – ciudad.
Esta obra de Sarmiento es un clásico de la literatura de Latinoamérica. La mejor
forma de acercarse intelectualmente a los clásicos de la literatura, es leerlos, dialogando con
el texto el facundo es un verdadero desafío pero es muy recomendable.
Podemos entender el porqué quiso escribir Sarmiento esta obra, podemos afirmar que
quiso narrar la historia de Facundo Quiroga y tomarlo como ejemplo de la barbarie, el cual
impedía el avance del progreso y de organización del país. Pero en el trasfondo la intención
es atacar el verdadero mal, el frío y calculador Juan Manuel de Rosas. En este contexto
podemos procurar indagar sobre las características del caudillismo y sus condiciones en que
se desarrolla las bases del un proyecto de país.
El presente trabajo tiene por objeto hacer un comentario crítico a la obra Facundo de
Domingo Faustino Sarmiento. Para cumplir con este propósito dividiré este escrito en dos
partes: primero elaboraré una descripción literaria de la obra en cuestión teniendo en cuenta
las tesis generales del autor y la distribución temática por él planteadas: segundo, realizaré un
comentario crítico a partir de algunas lecturas sobre el tema, analizando la obra con libertad y
sin fundamentalismos ni miradas acusadoras.
El objetivo de este trabajo es analizar el tratamiento de la dicotomía “Civilización y
Barbarie” en sus diversos conceptos, claves para la comprensión parcial y total de la
estructura de su obra ya que, es una pieza literaria inimitable. Abordar la lectura de esta obra
enojándose y amigándose de nuevo con el autor quizá un centenar de veces es vital para
vibrar y sentir la intensidad de este trabajo literario.

2
El contexto y la interpretación

En torno a 1845, Sarmiento un hombre con muchos ideales y ganas de construir una
nueva sociedad, necesita una piedra fundacional. Escribe el Facundo como una herramienta
clave para un doble proceso de esa construcción que anhela: El de su propia figura y el de la
nación que la contendrá. En principio Sarmiento es un romántico. En el caso del Facundo, ese
gran hombre que era Facundo Quiroga se centra Sarmiento para señalar las encrucijadas de su
tiempo histórico y el símbolo de la Barbarie que se propone demostrar:

Toda la vida pública de Quiroga me parece resumida en estos datos. Veo en


ellos el hombre grande, el hombre de genio a su pesar, sin saberlo él, el césar, el
Tamerlam, el Mahoma. Ha nacido así y no es culpa suya...1

El mismo concepto, expuesto de manera negativa en la figura del caudillo Quiroga, y


notablemente, por supuesto, al de Juan Manuel de Rosas, tendrá su reverso en la figura del
hombre capaz de conducir al país en el sendero del progreso, en las páginas finales de la obra
de Sarmiento la esperanza cae en el General Paz, pero la figura antagónica de la barbarie será
nada menos que Sarmiento.
El Facundo comienza a publicarse el 2 de mayo de 1845 a través del diario El
Progreso. Indudablemente, Esta obra es el gran libro de Sarmiento, que terminó canonizado y
elegido por los manuales escolares. Permaneció intocado salvo en importantes amputaciones
que se producen en la segunda (1851) y tercera edición (1868). Este aspecto es menos
anecdótico y erudito de lo que parece: falta en ambas ediciones lo mismo, la introducción y
los dos últimos capítulos.

Civilización y Barbarie
1
Sarmiento, Domingo F. (1999) pp. 110

3
Es inevitable no centrar la atención a los conceptos de la obra de Sarmiento ya que lo
estructural de su obra es justamente la “civilización y barbarie”. Pero, ¿Qué es la Barbarie
para Sarmiento? Yo creo que en esta obra describe no a un sistema político, ni a una persona
ni una nación sino que entiende y expone en su obra que el germen del atraso político y
económico del país reside en el atraso sociocultural del mismo. Es por esto que despliega una
amplia descripción de la barbarie.

Si un destello de literatura nacional puede brillar momentáneamente en las


nuevas sociedades americanas, es el que resultara de la descripción de las grandiosas
escenas naturales y sobre todo, de la lucha entre la civilización europea y la barbarie
indígena, entre la inteligencia y la materia...2

En su libro se propone, justamente, que la literatura nazca y se desarrolle en la


descripción de lo bárbaro. Sobre estas elecciones el crítico Noé Jitrik sostiene;

El concepto se impone a su espíritu como una verdadera solución, como la clave que
le permite ordenar tanto las imágenes del caudillismo que lo asedian como las esperanzas
difusas que lo animan… “Civilización y Barbarie” ordenan todo, prepara la aparición de un
sistema y lo principal, permite que la obra tome forma. La relación entre ambos términos es
de oposición y engendra una escritura altamente dinámica pues en la necesidad de justificar
cada término tiene que ser explicado.3

Para interpretar, Europa será la civilización y América la barbarie. Pero hay que
mencionar que Inglaterra y Francia son Centrales o la civilización y España es la periferia o
en este caso, la barbarie. Sarmiento nos hace pensar que la barbarie sería como una
enfermedad apoderándose de las personas y las naciones. Nos hace escarbar en su obra, las
imágenes y la representación de lo bárbaro en las costumbres y los modos.
Sarmiento hace una reflexión sobre la apariencia de lo bárbaro. La realidad
económica, los grupos sociales de pertenencia y un logo estampado sobre determinada prenda
puede ser objeto de deseo u ostentación, según pueda o no hacerse a él.
El Sanjuanino, ve en la forma de vestimenta la representación de la idiosincrasia de
los pueblos de distintas épocas y ajusta el análisis a la dicotomía omnipresente.

Toda civilización se expresa en trajes, y cada traje indica un sistemas de ideas entero
[...] ¿Por qué varia esta todos los días? Por la libertad del pensamiento europeo; fija el
pensamiento, esclavizado y tendréis vestidos invariable; así en Asia, donde el hombre vive
bajo gobiernos como el de Rosas, lleva desde los tiempos de Abraham vestido talar.4

2
Sarmiento, Domingo F, Facundo, pp. 57
3
Jitrik, N. (1970) pp. 29
4
Sarmiento, Domingo F, Facundo, pp. 154

4
Después de un análisis exhaustivo, sarmiento dedica varios párrafos para describir la
vestimenta de la civilización y la barbarie, vestimentas vinculadas por supuesto, al hombre de
la ciudad y al hombre del campo:

El hombre de la ciudad viste el traje europeo [...] saliendo del recinto de la ciudad
todo cambia de aspecto: el hombre de campo lleva otro traje, que llamaré americano por ser
común a todos los pueblos [...] Aun hay más: el hombre de la campaña, lejos de aspirar a
asemejarse al de la ciudad, rechaza con desdén su lujo y sus modales corteses, y el vestido
del ciudadano, el francés, la silla, la capa, ningún signo europeo puede presentarse
impunemente en la campaña.5

Las vestimentas o los uniformes que plantea Sarmiento, hace referencia a un signo
político, no solo la vestimenta sino el peinado, la barba son signos referidos a la apariencia.
Otra obra para hacer referencia a esto dichos de sarmiento de la época, “El Matadero” de
Esteban Echeverría, en esta obra data la barba en U del héroe se transforma en emblema
frente al salvajismo que lo ataca.
La simbología que el autor plantea en su obra es que encuentra la adopción del
colorado es símbolo del régimen Rosista. Encuentra con la utilización obligatoria de la divisa,
muestra el autoritarismo del gobierno.

El campo de batalla de la barbarie

No solo la vestimenta delata el estilo de la barbarie también el despliegue en el campo


de batalla y las tácticas que utilizan o tal vez ignoren deja en evidencia su salvajismo en
palabras de Sarmiento que deja en claro que hay una forma de pelea europeo y claro es más
sofisticada que sus pares americanos que son toscos y rudimentarios.
La dicotomía se expresa, como una lucha entre la materia y la inteligencia; el mensaje
que intenta dejar el autor es más que claro: la civilización en sus batallas cuando lucha como
civilización siempre triunfa. Casi venerando al General José María Paz, quien logró vencer a
Quiroga en los combates de la Tablada y Oncativo el cual es nombrado en varias
oportunidades y también en el final de su libro:

Paz es el primer general ciudadano que triunfa del elemento pastoril, porque pone en
ejercicio contra él todos los recursos del arte militar europeo, dirigidos por una cabeza
matemática. La inteligencia vence a la materia, el arte al número.6

Quien tuvo las chances para triunfar en su campaña contra Buenos Aires fue Lavalle,
pero terminó derrotado. Justamente porque olvida cómo lucha la civilización. Sarmiento
dedica importantes líneas para explicar las tácticas y estrategias de batallas;

5
Sarmiento, Domingo F, Facundo, pp. 49
6
Sarmiento, Domingo F, Facundo, pp. 193

5
Lavalle. En 1839, recordando que la montonera lo ha vencido en 1830, abjura toda
su educación guerrera a la europea y adopta el sistema montonero. Equipa cuatro mil
caballos y llega hasta las goteras de Buenos Aires con sus brillantes bandas, al mismo
tiempo que Rosas, el gaucho de la Pampa, que lo ha vencido en 1830, abjura por su parte
sus instintos montoneros, anula la caballería en sus ejércitos y sólo confía el éxito de la
campaña a la infantería reglada y al cañón. Los papeles están cambiados: el gaucho toma la
casaca; el militar de la independencia el poncho; el primero triunfa; el segundo va a
morir...7

Sarmiento muestra gran capacidad para encontrar imágenes representativas simples


que engloban todo un pensamiento. Al empezar a leer el Facundo de Sarmiento es fácilmente
entender que todo lo relacionado con lo europeo sería deseable y lo americano no alcanza
simplemente la civilización occidental.
El antagonismo de la obra delata a Sarmiento, o quizá sólo su posición un poco
segregacionista: razas puras, deseables y indas por un lado y razas menores impuras y
salvajes, por otro. La postura de Sarmiento se expresa con claridad en el Facundo y se ira
radicalizando a lo largo de los años.

Los caudillos más malos

El antagonismo de la obra delata a Sarmiento, como ya había mencionado antes o


quizá sólo su posición un poco segregacionista lo pone en evidencia. Con solo leer unas
líneas del Facundo basta para tener una certeza de saber quien o quienes son los malos de la
historia. La obra presenta dos parecidos pero distintos a la vez crueles e irrecuperables,
Sarmiento no deja lugar a dudas sentenciando en forma clara y repetidamente:

Facundo no ha muerto, está vivo en las tradiciones populares, en la política y


revoluciones argentinas; Rosas, su heredero, su complemento [...] Y lo que él era sólo
instinto, iniciación, tendencia, convirtiéndose, en Rosas, en sistema, efecto y fin, la
naturaleza campestre, colonial y bárbara, cambiase en esta metamorfosis, en arte, sistema y
en política regular...8

En este párrafo se ve una mirada más compasiva de Quiroga, se presenta como a un


bárbaro que no actúa motivado por planes elaborados maliciosamente, sino por instintos
primitivos. El hombre con la estrecha relación con la naturaleza que lo rodea demuestra lo
real de ser primitivo ya que es fruto y parte de ella. Lo animal y lo humano se mezclara
permanentemente para acrecentar esta visión del instinto y de lo sanguíneo y en definitiva, el
hombre, la bestia y la naturaleza se relacionarán sin fronteras estrictas:

7
Sarmiento, Domingo F, Facundo, pp. 192
8
Sarmiento, Domingo F, Facundo, pp. 25

6
Suele ocurrir a veces en aquellos países en que la fiera y el hombre se disputan el
dominio de la naturaleza, que este cae bajo la garra sangrienta de aquella.9

Como ejemplo de rescatar la mirada de Sarmiento sobre los caudillos y distinguir su


prosa y observar la terminología, abundara en términos que remiten a lo salvaje y a lo
indómito:

Su cara, un poco ovalada, estaba hundida en medio de un bosque de pelo, que


correspondía una barba igualmente espesa, crespa y negra [...] Sus ojos negros, llenos de
fuego y sombreados por pobladas cejas, causaban una sensación involuntaria de terror en
aquellos sobre quienes alguna vez llegaban a fijarse...10

En cuanto al campo semántico que utiliza Sarmiento, nos remite a un ambiente en el


que Facundo y el suelo que lo genera, son uno y los adjetivos se confunden. Es necesario
mencionar que en la época en que escribe Sarmiento, hubo varias teorías como la frenología,
que establece relaciones entre la forma craneal y diversas facciones como las posteriores a
conductas de los individuos. Estas teorías, que intentan predecir conductas criminales,
tuvieron cierto auge a mediados del siglo XIX y son citadas por Sarmiento como fundamento
científico para avalar las analogías entre aspecto físico y su relación con lo salvaje.
En Rosas, la perversidad no admite indulgencia alguna. Este, el mal encarnado en una
persona, razonado y hecho un sistema político y de poder. Así lo distingue:

Pero Facundo es cruel sólo cuando la sangre se le ha venido a la cabeza y a los ojos,
y ve todo colorado. Sus cálculos fríos se limitan a fusilar a un hombre, azotar a un
ciudadano; Rosas no se enfurecen nunca; calcula en la quietud y en el recogimiento de su
gabinete, y desde allí salen las órdenes a sus sicarios.11

Seguramente por ello elige a Facundo Quiroga para protagonizar su obra; es el


producto original de la tierra y por eso es lo que se propone describir. En Quiroga importa lo
social, porque Sarmiento, al describirlo, describe a la sociedad de la cual forma parte. De
Rosas no aparece demasiadas consideraciones sobre su persona y su vida; si sobre su sistema
político y sus métodos de gobierno: eso importa de él. Sarmiento describe al caudillo y a su
particular estilo de vida para atacar al líder político.

El Facundo, múltiples formatos

9
Sarmiento, Domingo F, Facundo, pp. 99
10
Sarmiento, Domingo F, Facundo, pp. 102
11
Sarmiento, Domingo F, Facundo, pp. 211

7
La pregunta que nos hacemos es qué libro es el Facundo. La respuesta sería
complicada si buscamos clasificaciones que la limiten, buscamos en la amplitud y luego
analizamos qué factores cohesionan la obra de Sarmiento:

En efecto, si nos detenemos un instante, ¿qué es el Facundo? Parece una biografía, a


primera vista lo es, pero es también un libro de historia, pero es también un conjunto de
cuadros de costumbres, aunque sea parcialmente, y también novela y también incipiente
sociología y ensayo a la manera tradicional “después de Sarmiento” latinoamericana.12

La respuesta a esta pregunta, relacionada con la forma, la encuentra en la utilización


de la palabra alejada de los catálogos tradicionales, y formado parte de un todo que unifica:

Me parece que el problema del género del Facundo se resuelve en lo literario: prima
el nivel en el que la palabra hace caso omiso de toda categoría formal previa y crea su
propio sistema, que no es un nuevo género, sino la organización verbal de una experiencia
completa13

Lo que implica que el Facundo como experiencia novedosa y como pieza literaria
ubica a la obra de Sarmiento a un lugar absolutamente distintivo en la escena argentina y
latinoamericana.
La segunda parte de su libro ocupa el protagonismo, su vida e idiosincrasia, de las
circunstancias que provocaron su ascenso y su final. Facundo Quiroga, es su representación
más extensa del libro. El recorrido respeta la linealidad cronológica de la vida de Facundo
desde su niñez hasta su final en la barranca Yaco, marcando el ascenso de la barbarie en el
territorio nacional. Junto con la historia del caudillo, Sarmiento repasa la historia del país y se
suceden los episodios más importantes de la época, desde el breve gobierno de Rivadavia
hasta el ascenso de Rosas, pasando por el asesinato de Dorrego y el origen de las
Federaciones.
Factores de cohesión en lo político tiene en esta segunda parte del libro, ya que
Sarmiento jamás deja de pensar en la barbarie. Lo hace cuando relata anécdotas de la niñez y
juventud de Quiroga, también lo hace cuando narra el modo de disciplinamiento del poder
rosista; lo hace cuando describe modos de batalla y también cuando describe formas de
vestimenta. Pareciera que Sarmiento, siempre está respondiendo a la misma pregunta de
diferente modo: ¿cuáles son las causas que permitieron el ascenso y la entronización de Rosas
en el poder? Una de las respuesta de Sarmiento es la existencia de seres como Quiroga, por
eso lo elige para su libro.
La tercera parte del libro, pierden algo de carácter variado de capítulos anteriores, y
recuperan un tono más uniforme y cercano a lo político. Estos capítulos, de hecho, habían
sido suprimidos para la segunda edición, como Sarmiento lo indica en el prólogo de la
misma, que es, además una carta a Valentín Alsina, quien había sugerido esta modificación:

12
Jitrik, Noé (1970) pp. 21
13
Ídem

8
He suprimido la introducción como inútil y los dos últimos capítulos como ociosos
hoy, recordando una indicación de usted en 1846 en Montevideo, en que me insinuaba que el
libro estaba terminado con la muerte de Quiroga.14

En el comienzo del capítulo llamado Gobierno Unitario, Sarmiento continuará el


análisis de las consecuencias políticas del asesinado de Quiroga y revelara pruebas que
señalan a Rosas como instigador de la emboscada. Luego comenzará a centrarse en la figura
de su enemigo máximo, sobre todo, analizando el modo de construcción de poder de su
régimen. Pasarán por estas páginas consideraciones respecto del bloqueo francés y de la
actividad de los jóvenes del salón literario. Hacia el final del libro prevalece la crítica a
diversos aspectos del gobierno de Rosas, en lo que parece una base de plataforma política. La
esperanza civilizadora, en las últimas líneas, quedará depositada en el general Paz y su
marcha.
Hasta aquí, el repaso de una de las características de la obra, su capacidad de cambio
permanente, cambio de género y de su discurso, de palabras y de climas. El escritor cambia
también de acuerdo a las necesidades de la obra. Uno de nuestros deberes como lectores será,
seguramente adaptarnos a lo que el Facundo pide de nosotros

Los medios y su poder dentro de la obra

El lema federal conocido “Mueran los salvajes unitarios” como sabemos, para
Sarmiento los salvajes y los bárbaros eran los federales. No es ocasión de analizar quién es
verdaderamente el salvaje (si es que el salvajismo puede atribuirse a un partido político o a un
conjunto de hombres) o de establecer un estudio comparativo analizando asesinatos,
matanzas y ultrajes de cada bando para luego llegar a una conclusión. Nos interesa ahora
repasar el análisis que, oculto entre las páginas del Facundo realiza Sarmiento de la
imposición del adjetivo para designar a los unitarios. Para ello se carga de sentido semántico
a la misma palabra unitario, que pasa a ser símbolo de todo lo malo:

El epíteto unitario deja de ser el distintivo de un partido, y pasa a expresar todo lo


que es execrado; los asesinos de Quiroga son unitarios, Rodríguez es unitario, Cullen,
unitario [...] Es admirable la paciencia que ha mostrado Rosas en fijar el sentido de ciertas
palabras y el tesón de repetirlas15

El mismo procedimiento de generalización que Sarmiento critica a Rosas, lo aplica en


buena parte de su obra, pero eso será materia de otros estudios. Instalada la palabra unitario,
era necesario reforzar la connotación negativa; primero se eligió la palabra impío, luego

14
Sarmiento, Domingo F, Facundo, pp. 318
15
Sarmiento, Domingo F, Facundo, pp. 169

9
salvajes. ¿Cómo surgió esta última asociación? A partir de repetir claro, y de apropiarse de
acusaciones ajenas:

Los diarios de Montevideo empezaron a llamar salvaje a Rosas; un día la gaceta de


Buenos Aires apareció con esta agregación al tema ordinario: mueran los salvajes
unitarios; repitiolo la Mazorca; repitieron lo todas las comunicaciones oficiales, repitiolo
los gobernadores del interior, y quedó consumada la adopción. “Repita usted la palabra
salvaje (escribía Rosas a López)” hasta la saciedad, hasta aburrir, hasta cansar…

Sarmiento reflexionaba sobre la carga semántica de las palabras, sobre el poder de las
mismas y la utilización que puede realizarse de los medios de comunicación para imponer un
discurso dominante y transformar la realidad según la conveniencia del poder de turno. Lo
hacía desde hace mucho antes de que Goebbels impartiera máximas sobre la mentira, de que
Orwell escribió 1984 y de que en nuestro país comenzará una puja que pareciera reducirse a
la idea de que la pelea por el control del discurso es la pelea por el poder mismo. Muchos
años después, en su libro Conflictos y armonías de las razas en América, afirmaría:

Hallaron las nuevas generaciones motivo de orgullo pelear por la civilización


amenazada, mientras que los que persistieron en el bando federal no querían aparecer como
bárbaros, pues que los bárbaros eran caudillos, bárbaros sus colores, bárbaros sus
suplicios, bárbara su lucha16

Era claro, ya en 1883, que la batalla por el control de las palabras y su carga
semántica había sido ganada por Sarmiento y los hombres que siguieron sus ideas. El
Facundo mucho había contribuido para ello.

Nuestro país como un desierto

El análisis de las características físicas de nuestro país ocupa un lugar importante,


tanto es así que su primer capítulo está dedicado a ello:

El mal que aqueja a la República Argentina es la extensión: el desierto la rodea por


todas partes y se le insinúa en las entrañas, la soledad el despoblado sin una habitación
humana, son, por lo general, los límites incuestionables entre una y otras provincias. Allí la
inmensidad por todas partes: inmensa la llanura, inmensos los ríos, el horizonte siempre
incierto...17

La primera acepción que encontramos en el diccionario nos habla de un sitio


despoblado, deshabitado y lo cierto es que la pampa argentina no se encontraba despoblada y

16
Sarmiento, Domingo F, Conflictos y armonías de las razas en América
17
Sarmiento, Domingo F, Facundo, pp. 39

10
deshabitada en 1845. Allí estaban los gauchos, y más allá, los indios. ¿Por qué no
considerarlos moradores de este espacio? ¿Cómo declarar desierto a un lugar y al mismo
tiempo describir las costumbres de sus habitantes? La idea de desierto excede, por lo tanto, la
mera estadística poblacional o propiedad geográfica y se expande sobre conceptos culturales.
Al calificar de esa manera a gran parte del territorio se le quita, al que habita el suelo,
identidad cultural; está, pero su condición hace imposible considerarlo un par y debe, por lo
tanto, adaptarse o ser reemplazado. Un libro fundamental para analizar estas cuestiones es
indios, Ejército y frontera, de David Viñas (lo analizamos en clase), quien afirma:

De donde se sigue que la alternativa preferida por Sarmiento fuera, en este orden de
cosas, cambiar pedagógicamente con una actividad paciente y moderada que solo aparecía
en esa racionalización de su propia imagen que era el programa de educación popular.
Ensamblada a la inmediatista, de entonaciones racistas más explícitas, que apelaba al
“blanqueo” reemplazo del indio (y claro está, del gaucho) a través de la inmigración
europea18

En este marco es imperativo recrear esa extensión que formará la nación argentina, y
para hacerlo será necesario barrer con todo aquello que remita a creaciones anteriores. Se
trata de trabajar sobre terreno yermo y, por lo tanto, nadie debe vivir en el. Se trata de que los
vestigios que pudiera haber de culturas anteriores (no consideradas como tales) sean
arrasados. Sarmiento no fue el primero en calificar a la extensión territorial de nuestro país
como un desierto, ni en desestimar a sus pobladores; esto ya había sido realizado por los
hombres de la generación del 37. Esteban Echeverría inicio los versos de la cautiva del
siguiente modo:

El desierto inconmensurable, abierto y misterioso a sus pies se extiende, triste el


semblante, solitario y taciturno como el mar.

La obra publicada en 1837, es otro de los grandes exponentes de toda una generación
letrada que vio en aquel lugar un símbolo de la barbarie y al mismo tiempo, un inmejorable
escenario literario.

Otro crimen fundamental

No hay que dejar de mencionar el otro asesinato además de Facundo Quiroga,


sarmiento describe los preparativos y las consecuencias de otro crimen fundamental en la
historia de nuestro país, el de Manuel Dorrego.
Observar el procedimiento análogo en las narraciones. Mientras que en Facundo no
quiere escucharlas múltiples advertencias que recibe por su espíritu bravío, de Dorrego se
destacara cierto ceguera e incomprensión para entender lo que a su alrededor se está

18
Viñas, David (2003) pp. 63

11
gestando. Vale recordar que el gobierno de Dorrego llega después de la división de
Rivadavia. Intento llevar un gobierno federal y las provincias le confiaron el manejo de la
guerra y las relaciones exteriores. Sin embargo, se vio aislado. Justamente es en este
aislamiento en el cual Sarmiento insiste de manera más claramente:

Indiferente para los pueblos del interior, débil con su elemento federal de la ciudad y
en lucha ya con el poder de la campaña que había llamado en su exilio, Dorrego, que ha
llegado al gobierno por la oposición parlamentaria y la polémica, trata de atraerse a los
unitarios, a quienes ha vencido. Pero los partidos no tienen ni caridad ni previsión. Los
unitarios se le ríen en las barbas; se conjuran y se pasan la palabra: “Vacila – dicen -;
dejémosle caer”19

A pesar de manifestarse contrario a lo actuado por Manuel José García, ministro de


Rivadavia que había negociado la entrega de la banda Oriental al imperio de Brasil,
convirtiendo las victorias militares en derrotas diplomáticas, Dorrego es presionado para
lograr la paz y la firma, el 29 de septiembre de 1828, un tratado aceptando la independencia
de la provincia como Banda Oriental del Uruguay. El regreso de estas tropas terminara por
marcar el final de su vida.
El 1° de diciembre, Lavalle se hace eco del descontento de los oficiales que habían
luchado en Brasil y llegaría el momento que los unitarios estaban esperando: Dorrego es
derrocado. El gobernador dispuesto decide entonces, trasladarse hasta el interior de la
Provincia de Buenos Aires para organizar sus tropas y deja en su puesto a Juan Ramón
Balcarce, quien inmediatamente se rinde ante Lavalle, quien a su vez se hace elegir
gobernador en una asamblea realizada en el atrio de una iglesia. Se retira hacia el norte de la
provincia pero dos de los oficiales, Bernardino Escribano y Mariano Acha, se sublevan y lo
arrestan. Pocos días después Lavalle ordena el fusilamiento del gobernador legítimo en la
localidad de Navarro. Hasta aquí, la crónica del asesinato, a partir de aquí, el análisis que
Sarmiento realiza sobre el mismo:

¿Hizo mal Lavalle? Tantas veces lo han dicho, que sería fastidioso añadir un si en apoyo de
los que después de palpadas las consecuencias han desempeñado la fácil tarea de acriminar
los motivos de donde procedieron.20

La defensa parece ser clara pero apañada, sobre todo, en el análisis anacrónico que
realizaron otros; sin embargo, su justificación se hará cada vez mas energética, aun cuando
explique qué Lavalle estaba equivocado, no porque asesinar y derrocar a un gobernador
legítimamente elegido estuviera mal, sino porque sería eficaz:

Lavalle no sabía por entonces que matando el cuerpo no se mata el alma, y que los
personajes políticos traen su carácter y su existencia en el fondo de ideas, intereses y fines
del partido que representan.21
19
Sarmiento, Domingo F, Facundo, pp. 167
20
Sarmiento, Domingo F, Facundo, pp. 169
21
Sarmiento, Domingo F, Facundo, pp. 169

12
El gran error de Lavalle es en tal caso político y no mora, no ético. En los párrafos
que siguen, Sarmiento defenderá enérgicamente el asesinato:

La muerte de Dorrego er4a una consecuencia necesaria de las ideas, dominantes


entonces, y que dando cima a esta empresa, el soldado, intrépido hasta desafiar el fallo de
la historia, no hacía más que realizar el voto confesado y proclamado por el ciudadano.22

Sarmiento terminara las páginas dedicadas al asesinato de Dorrego asegurando que


nada hubiera cambiando si el mismo no se hubiera ejecutado;
Solo se hubiera demorado la guerra civil, en tal caso, se precipitó. De la frase precedente se
destaca, la valoración de Lavalle como la del hombre que hace lo que haya que hacer, aun
sabiendo que la historia habrá de condenarlos.
Para graficar el estado de situación, después de este asesinato, Sarmiento regala una
de esos freses contundentes que nos devuelve al gran escritor capaz de condensarlo todo en
una imagen:

Desde este momento nada quedaba que hacer para los tímidos sino taparse los oídos
y cerrar los ojos.23

Facundo Quiroga

Entre las páginas del Facundo se encuentra una gran cantidad de pequeñas historias
que son el germen de narraciones más extensas, de cuentos o incluso de novelas. Solo hay
que prestar mayor atención para ello. Estas narraciones tienen como protagonista a Facundo
Quiroga, desde su niñez hasta los momentos de su máximo poder. En muchos casos, como el
mismo Sarmiento lo reconoce, son rescatadas de la tradición oral, lo que envuelve a estos
relatos en un ambiente cercano de carácter mitológico.
Sin embargo, aluden a diferentes temas pero encontramos tópicos comunes. Uno de
ellos es el poder, en cualquiera de sus formas. Sarmiento se ocupa de la supremacía que una
persona puede ejercer sobre otra a través de una personalidad fuerte o de una mirada
subyugante y por esto rescatara infinidad de anécdotas que muestran a Quiroga en su niñez y
en su juventud como una persona destinada a dirigir, jamás a escoltar. Pero también se ocupa
del poder que un líder puede generar sobre sus seguidores en base al terror, y por esto
rescatara historias que exhiban comportamientos del caudillo ya en sus épocas de líder. La
crueldad es otro de los denominadores comunes de muchas de estas narraciones, por lo que
resulta extraño que Sarmiento elija relatos que muestran al caudillo como una persona sin
límites, mujeres, clérigos o hasta sus propios padres pueden ser víctimas.

22
Ibídem
23
Sarmiento, Domingo F, Facundo, pp. 171

13
Historia primera

El caudillo Facundo Quiroga disfruta del poder que ejerce sobre la Provincia de
Tucumán, ahora bajo sus garras, cuando recibe una de sus visitas sorpresiva; así comienza
una historia de crueldad extrema:

Una diputación de niñas rebosando juventud, candor y beldad se dirige al lugar


donde Facundo yace reclinando sobre su poncho. La mas resuelta o entusiasta camina
delante; vacila, se detiene, empújala las que le siguen, páranse todas sobre cogidas de
miedo, vuelven las púdicas caras se alientan unas a otras…24

El tiempo parece suspenderse en ese avance que lleva a las niñas frente al terror hecho
hombre, pero ellas toman valor pues la motiva una empresa superior. Piden, al fin por la vida
de los oficiales del ejército que van a ser fusilados. Decidirá el caudillo, como el emperador
romano, en sus manos está la vida de esos hombres, también el llanto de esas niñas. La
esperanza parece renacer:

Facundo esta vivamente interesado, y por entre la espesura de su barba negra


alcanza a discernirse en las facciones la complacencia y el contento. Pero necesita
interrogarlas una a una, conocer sus familias, la casa donde viven; mil por menores que
parecen entretenerlo y agradarle y que ocupan una hora de tiempo.25

Por unos instantes, creemos que el caudillo perdonara esas vidas, evitara el llanto de
esas niñas. Después de todo, como el mismo Sarmiento menciona en otro párrafo de la obra,
el bien es una prerrogativa más del poder. Pero el final se precipita, abrupto y cínico:

… al fin les dice, con la mayor bondad: “¿No oyen ustedes esas descargas?”[…] Un
grito de horror sale de entre aquel coro de ángeles, que se escapa como una bandada de
palomas perseguidas por el halcón.26

Y luego sobrevive el horror. El relato de la matanza, de los cuerpos arrastrados hasta


el cementerio, de los pedazos de cráneos que quedaron en la plaza de Tucumán. Nada
sabemos de esas niñas, solo el grito que escuchamos y que se escapa perdido entre las
páginas del Facundo.

Historia segunda

24
Sarmiento, Domingo F, Facundo, pp. 217
25
Sarmiento, Domingo F, Facundo, pp. 218
26
Sarmiento, Domingo F, Facundo, pp. 182

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En la Rioja, queda una niña y un sacerdote. El segundo no importa, la niña
protagonizara una historia de amor oculta, una historia que Sarmiento presenta:

La historia de severa Villafañe es un romance lastimero, un cuento de hadas en que


la más hermosa princesa de sus tiempos anda errante y fugitiva, disfrazada de pastora unas
veces, mendigando un exilio y un pedazo de pan entre otras, para escapar de las asechanzas
de algún gigante espantoso, de algún sanguinario barba azul.27

Sarmiento sabe que la historia que contará, en apenas unas líneas, merece una
extensión mayor, es una historia de amor desbocado, instintivo; porque después de todo de
que otro modo podría amar Quiroga. Lo cierto es que el caudillo se enamora y la desea. Ella
resiste. La belleza y la dulzura no serán propiedad del bárbaro:

No solo la virtud lo que hace resistirse a la seducción; es repugnancia invencible,


instintos bellos de mujer delicada que detesta los tipos de la fuerza bruta.28

En el amor también se expresa la civilización y la barbarie, y también en ese territorio


son irreconciliables.
Durante años Severa resistirá. Escapa cierta vez, de ser envenenada. En otra ocasión,
el propio Quiroga quiere suicidarse tomando opio. La encontrara en otra ocasión, en el patio
de su casa y la golpeara salvajemente. Al fin la niña puede escaparse y esconderse en un
beaterio de Catamarca. Dos años le dura el encierro. Solo hasta que Facundo pasa por allí y
pide por las reclusas:

Una hubo que dio un grito al verlo y cayo examine. ¿No es esto un lindo romance?
¡Era la Severa!
La historia de la Severa termina allí. Es un romance perdido entre las páginas del
Facundo, el esbozo de una novela posible, una pieza literaria. Quizá la historia de amor que
sarmiento se permitió contar.

Historia tercera

Sarmiento repite varias veces un mismo procedimiento: enumera anécdotas que


vienen, luego a fundamentar una sentencia determinada. Eso hará al relatar algunos episodios
en los cuales Facundo muestra algo de humanidad. Al llegar a Mendoza, el general Alvarado
con quien dialoga se retira a San Juan por invitación de Sarmiento el cual acepta y por orden
del caudillo le entregan cien onzas de oro.

27
Sarmiento, Domingo F, Facundo, pp. 218
28
Sarmiento, Domingo F, Facundo, pp. 183

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En otro episodio, ya en San Juan, le traen a un francés que había escrito de él lo que
un francés quiere escribir29 El hombre acepta ser el autor de los artículos. Luego, el dialogo
es breve:

- ¿Qué espera usted ahora? - replica Quiroga.


- Señor, a muerte.
- Tome usted esas onzas y váyase enhoramala.30

Una última historia lo encuentra a Quiroga en Tucumán. Un andaluz se le acerca sin


conocerlo y despotrica contra él. Debe pagar cuatrocientos pesos de contribución. Insulta
hasta que el caudillo se presenta. Simplemente se ríe y le acepta sol doscientos pesos que
promete devolver luego. Años más tarde se lo encontrara convertido en mendigo y le
entregara una ayuda.
Las tres historias confluyen para que Sarmiento pueda al fin dictar sentencia:

Estos rasgos prueban la teoría que el drama moderno ha explotado con todo brillo, a
saber que aun en los caracteres históricos mas negros hay siempre una chispan de virtud
[…] Por otra parte, porque no ha sé hacer el bien el que no tiene freno que contenga sus
pasiones? Esta es una prerrogativa del poder como cualquier otra.31

Se trata simplemente, de algunas excepciones que le sirven al caudillo para sentir su


señorío. Perdonar una vida u otorgar una limosna no dejan de ser, como menciona Sarmiento,
signos de ejercer el poder.
Hay muchos otras historias encerradas en las muchas páginas del facundo. Son
pequeños núcleos narrativos que podrían convertirse en algo más, pero quedan reducidos en
extensión, no en intensidad. En pocas líneas Sarmiento logra describir el horror y la crueldad
de las pasiones humanas.

29
Sarmiento, Domingo F, Facundo, pp. 186
30
Ibídem
31
Sarmiento, Domingo F, Facundo, pp. 187

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