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hispanic research journal, Vol. 13 No.

2, April, 2012, 131–48

Aventuras éticas y epistemológicas


en un viaje sin retorno: El Eternauta
de H. G. Oesterheld y F. Solano López
Paula Di Dio
University of Virginia, USA

A través de un análisis histórico y cultural de la publicación de El Eternauta,


en su primera versión (1957–59), el artículo propone que la historieta de
Héctor Oesterheld y Francisco Solano López representa una lectura ética
sobre el alcance social de la escalada armamentista por parte de las grandes
potencias durante la Guerra Fría. En el ámbito nacional, este texto es con-
temporáneo del surgimiento de la primera resistencia peronista, así como
también del debate sobre el rol del intelectual en la Argentina de fines de la
década del cincuenta y principio de los años sesenta. La Revolución Cubana
servirá de marco más general para sopesar el papel de la intelectualidad
latinoamericana. El artículo indaga en la transcendencia de esta particular
coyuntura histórica y, además, en la apropiación que El Eternauta lleva a
cabo tanto del género del comics como de la ciencia ficción, propios de
países desarrollados, con el fin de ensayar soluciones éticas y políticas
alternativas y, en varios aspectos, en abierta oposición a aquellas soluciones
impuestas desde el norte. En un recorrido de resistencia que parte de las
afueras de Buenos Aires hasta llegar al centro mismo de la ciudad, y que le
hace frente a una invasión extraterrestre, los protagonistas de la historieta
argentina ponen en evidencia el valor de su conocimiento científico amateur
como arma práctica de supervivencia. De esta manera, se apuesta por
investir al ciudadano común con las cualidades de un verdadero agente
del conocimiento científico y responsable de una nueva y revolucionaria
distribución social y política del poder.

palabras clave Oesterheld, historieta, ciencia ficción, Guerra Fría, Peronismo,


conocimiento

‘Science fiction’, in a very general sense,


is transforming abstract theses into actual images
of new inventions and the people being confronted by them.
(Nicolas Pethes)

© Queen Mary, University of London 2012 DOI 10.1179/174582012X13257549228615


132 PAULA DI DIO

None of them knew they were robots


(Mr Bungle)

La primera versión de la historieta El Eternauta de Héctor Oesterheld y Francisco


Solano López, publicada en la revista Hora cero semanal entre 1957 y 1959, sorprende
a Buenos Aires con una invasión extraterrestre que transforma a los seres humanos
en meros cyborgs mediante el implante de un teledirector en la nuca de sus víctimas.
Los sobrevivientes de la nevada mortal — primera señal de la invasión — organizan
la resistencia en un itinerario que parte de los suburbios hacia el centro de Buenos
Aires y combaten contra seres controlados por la fuerza invisible de los ‘Ellos’ hasta
la fuga final del protagonista en el espacio-tiempo. Mi análisis se centra en los matices
sociopolíticos que adquiere el saber técnico en el recorrido de los personajes. Es decir,
que el itinerario geográfico funciona en paralelo a la elaboración de un novedoso
mapa epistemológico y ético. En la década del sesenta y, luego, en los años setenta
Oesterheld reescribe el guión de la historieta, con Alberto Breccia como dibujante en
la versión de 1969 y Solano López de nuevo en la de 1975. Mi trabajo, basado en la
versión de 1957, se detiene en ciertas premisas del género de la ciencia ficción — que,
como afirma Carlos Trillo, se desenvuelve en ‘geografías más prestigiosas’ — en su
intersección con el debate sobre el estado de la cultura argentina de los años cincuenta
y ciertos aspectos de la configuración política mundial en el contexto de la Guerra
Fría.
El Eternauta se presenta como una suerte de extrapolación literaria que ensaya a
nivel nacional resoluciones de una problemática, tanto científica como política, propia
de los países desarrollados.1 Sin embargo, hacia el final de la historia, en medio de la
batalla y con el peso de la experiencia sobre sus hombros, el protagonista Juan Salvo
sugiere un nuevo corredor epistemológico, esta vez con dirección sur-norte, al refutar
el pretendido éxito de las potencias mundiales en el combate contra los invasores:
‘¡Parecen seguros de vencer! No han visto lo que vimos nosotros’ (Oesterheld y
Solano López, 2004: 376. El subrayado es mío). Aunque desde una postura ideológica
distinta, pero a tono con las palabras de Salvo, H. A. Murena afirmaba:
De miedo y jactancia ha estado forjada hasta hoy la carrera entre Oriente y Occidente
respecto a los cohetes y satélites que al cabo conducirán a la navegación humana
extraterrestre. Porque ni Oriente ni Occidente — los políticos — entienden el sentido real
de lo que acontece. (Álvarez Murena, 1961: 18)

A través de esta cita se pone al descubierto la relación problemática que, entre


ciencia, política y ética, postulan desde Argentina voces provenientes de recortes
políticos disímiles. El crítico, novelista y poeta continúa refiriéndose a las ‘escaramu-
zas imperiales’ puestas de manifiesto a nivel internacional durante la Guerra Fría, con
el tono nihilista que caracteriza su prosa ensayística:
¡Ahora todos los hombres seremos el fin de uno! [. . .] Esta compulsiva unificación, a
cumplirse bajo el signo de la ciencia, insinúa que la ciencia ha comenzado a arrebatar
el cetro del poder a la política. Curiosamente, la ciencia nunca había sido como en las
últimas décadas prisionera hasta tal punto del poder político. (1961: 19)
1
Para un análisis de la evolución del género de la ciencia ficción en Argentina ver García (2000). En este texto
su autor propone que mediante la publicación de la revista Hora cero semanal y, especialmente, la publicación
de El Eternauta se inaugura un tercer período que llega hasta el presente en la historia de la ciencia ficción
argentina, período decisivo en el posterior desarrollo del género.
AVENTURAS ÉTICAS Y EPISTEMOLÓGICAS: EL ETERNAUTA 133

En la historieta de Oesterheld y Solano López — y con el fin de cuestionar el orden


político establecido y su estrecha relación con el empuje científico — el personaje
del Eternauta le relata al guionista de historietas una sucesión de hechos que no
dejan dudas acerca de la posibilidad de revertir y reclamar la posesión de un cierto
conocimiento, sino científico profesional, por lo menos amateur, aunque idéntico en
eficacia. Así, en El Eternauta, aparecen reproducidas las palabras de una transmisión
radial, proveniente — se sospecha — de los Estados Unidos, la cual más adelante dará
lugar al sugerente indicio de que los esfuerzos mancomunados a combatir los efectos
de la invasión han sido, en cambio, un simulacro de solidaridad dentro de aquello
que se pensaba como el paisaje de la comunidad internacional. Con un primer plano
de la radio, para luego cambiar hacia un plano más general de la casa del protago-
nista, que muestra la desolación a la que han sido reducidos sus ocupantes, la voz del
locutor radiofónico afirma:
La inesperada invasión que en forma tan catastrófica se ha abatido sobre el género
humano sigue tratando de hacer pie en la tierra, y es necesario concentrar los esfuerzos
de todos. . .El enemigo ha tenido un gran éxito inicial. . .[Cambio de viñeta]. . .pero
nuestra reacción no se ha hecho esperar. Y el primer gran éxito ha sido anotado a favor
de la especie humana. . .El núcleo invasor que dominaba la ciudad de Buenos Aires, ha
sido aniquilado al ser vulneradas las defensas con una bomba atómica. (Oesterheld y
Solano López, 2004: 375)

En la siguiente viñeta, que muestra el interior de la buhardilla en la que se encuen-


tran los sobrevivientes, el personaje del obrero Alberto Franco reclama la posesión de
un conocimiento más acertado que el proclamado desde la radio, y validado por la
experiencia inmediata: ‘¡No fue la bomba atómica lo que aniquiló el núcleo invasor!
¡Fuimos nosotros!’ (2004: 376). Hacia el final de las aventuras el lector sabe que
aquella transmisión radial había sido una emboscada. La pregunta que deja abierta
Oesterheld, para luego retomar en las versiones ulteriores de la historieta es: ¿una
emboscada por parte de quién? Unas viñetas antes, las ilustraciones de Solano López
se suceden en paneles rectangulares, en algunos casos individuales o dobles, con el
consiguiente efecto visual de transmitir al lector la ansiedad que el grupo de sobrevi-
vientes de la nevada mortal experimenta, no sólo en relación con su confinamiento
físico, sino también político, al no ser reconocidos, desde una posición geográfica
marginal, como los autores intelectuales y materiales de la contraofensiva bélica. La
organización visual — siempre alargada — del panel que aparece a continuación
permite leer una extensión exagerada de la duración temporal a tono con la situación
de espera indefinida en la que se encuentra el grupo (ver Figura 1).

figura 1 Juan Salvo y el resto de los protagonistas escuchan con ansiedad las noticias
transmitidas por la radio.
134 PAULA DI DIO

El debate nacional y las terceras posiciones


Judith Gociol sostiene que en El Eternauta aparece una ‘ambientación sorprendida a
la vuelta de la esquina, [en la que existen] referencias al gobierno desarrollista de
Arturo Frondizi’ (2006: 9). Como marco histórico de producción, agregaría a la
mención de Gociol, que el texto es contemporáneo de la reorganización de una nueva
generación de peronistas militantes que se hacen llamar ‘la Resistencia’ y de la
presencia latente de las Fuerzas Armadas como el principal grupo de presión que, en
palabras de David Rock, moldea y limita las políticas oficiales (Rock, 1987: 340).
Pero, a pesar de la autarquía económica promovida desde el gobierno — en especial
de Frondizi — el telón de fondo de la historieta se alimenta de narrativas importadas.
Los ensayos atómicos de los Estados Unidos en el Pacífico, el contexto más amplio
de la Guerra Fría y las consecuencias de estos eventos se incorporan de manera
protagónica en el texto de Oesterheld.
Para medir el alcance político de esta incorporación de material extranjero en el
circuito de consumo cultural nacional vale la pena detenerse en el debate acerca del
estado de la cultura contemporáneo al guión de Oesterheld; debate que se enmarca,
además, en la necesidad de encontrar un espacio de inclusión para las nuevas confi-
guraciones sociales puestas en juego a partir del paso del peronismo y su posterior
proscripción con la Revolución Libertadora. Es Arturo Jauretche una de las figuras
más prominentes del sector intelectual que reclama la necesidad de incorporación de
una temática nacional al espacio literario. En Los profetas del odio advierte, desde
una retórica combativa y de corte nacionalista que permite entrever la urgencia de su
reclamo,
que para pensar como argentinos necesitábamos ubicarnos en el centro del mundo y ver
el planisferio desarrollado alrededor de ese centro. Que nunca seríamos nosotros mismos
si continuábamos colocándonos en el borde del mapa, como un lejano suburbio del
verdadero mundo. (Jauretche, 1957: 101)

Esta denuncia, que podría leerse como un ataque a la figura del intelectual cosmo-
polita y ‘puro’ — de acuerdo con su definición — concebido desde la línea ideológica
de la revista Sur, se encuentra en sintonía con ciertas publicaciones de la época, como
Crisis y resurrección de la literatura argentina de Jorge Abelardo Ramos, quien
advierte sobre los peligros de la influencia del imperialismo en la cultura nacional. El
término ‘imperialismo’ aparece en este texto equiparado al ‘europeísmo’, y marca una
dicotomía sin resolución entre un sector que, de acuerdo con su lectura, aboga en
favor de una ‘literatura hermética y gratuita’ y en contra de una ‘literatura, americana,
popular, revolucionaria’, asociada a la figura de Perón (Alcalde, 1955: 57). Pero, será
la revista Contorno el espacio desde donde este tipo de advertencias se refutan como
paradigma de interpretación en torno al análisis de las influencias extranjeras en la
cultura local. Desde la revista dirigida por los hermanos Viñas se propone un nuevo
planteamiento de los argumentos acusatorios que, de uno y otro sector, lanzan las
voces más representativas del debate cultural. Contorno sugiere una lectura que
apuesta por una perspectiva ajena a la óptica del esquema peronismo/antiperonismo.
Las opiniones en torno al lugar que el peronismo intenta hacerse en los años poste-
riores al golpe de estado del ’55 serán las claves que sintetizan el estado de la cultura
en el cual nace la primera versión de la historieta.
AVENTURAS ÉTICAS Y EPISTEMOLÓGICAS: EL ETERNAUTA 135

En La batalla de las ideas Carlos Altamirano sostiene: ‘[c]on el peronismo había


nacido una nueva conciencia social en el pueblo: era su legado más perdurable, si bien
se había contagiado de demagogia’ (Sarlo y Altamirano, 2001: 23). De manera que,
continúa, ‘[a]dmitir los aspectos positivos del peronismo, aunque rechazando los
métodos políticos que empleó, era un requisito de la asimilación de ese sector de la
vida pública argentina’ (2001: 23). De estas premisas nacen los planteamientos críticos
de Contorno y los planteamientos éticos de El Eternauta. Si bien en la primera versión
de la historieta Oesterheld no pone al descubierto rasgos de una ruptura de tono
combativo con el estado de la política oficial del momento, en las siguientes versiones
el acercamiento a la izquierda peronista se filtra como la clave ideológica que
dicta la lectura del argumento. La estética visual se modifica y es coherente con esta
crítica más directa. El diseño de Alberto Breccia introduce un estilo marcadamente
experimental y de líneas más dramáticas que el de su predecesor, Solano López (ver
Figuras 2 y 3).
Pero en el primer Eternauta la presencia de la línea frondicista se encuentra en
relación con un espíritu de conciliación entre sectores sociales y culturales diversos;
espíritu paralelo al intento de establecer, desde formas consideradas populares,
una agencia política eficaz, antes sólo posible desde esferas más consagradas de la

figuras 2 y 3 Escena inmediatamente posterior a la nevada mortal. Los personajes obser-


van desde el interior de la casa de Juan Salvo signos de vida en la casa de un vecino. A modo
de contraste en relación con el diseño visual, la Figura 2 corresponde a la versión de la
historieta dibujada por Solano López en 1959 mientras que la Figura 3 es una creación de
Alberto Breccia para la versión de 1969.
136 PAULA DI DIO

cultura.2 La interpretación de Altamirano sobre la situación política del momento se


inserta en el contexto más amplio de su análisis de El otro rostro del peronismo de
Ernesto Sábato. Aunque en ciertos pasajes de su ensayo Sábato no hace sino explicar
el surgimiento del peronismo en términos de resentimiento social, hacia la segunda
mitad de su argumento aboga por un replanteamiento conciliador en relación con el
grado de responsabilidad cívica de la totalidad de los sectores sociales, políticos y
culturales:
La mayor parte de los partidos y de la inteligentsia, en vez de intentar una comprensión
del problema nacional y de desentrañar lo que en aquel movimiento confuso había de
genuino, de inevitable y de justo, nos habíamos entregado al escarnio, a la mofa, al bon
mot de sociedad. Subestimación que en absoluto correspondía al hecho real, ya que si en
el peronismo había mucho motivo de menosprecio y de burla, había también mucho de
histórico y de justiciero. (1956: 40)

Si bien en El Eternauta, su protagonista se caracteriza por ciertos rasgos burgueses


y se lamenta por las posesiones perdidas a partir de la invasión, a lo largo del relato
se mostrará capaz de posponer los intereses personales en el esfuerzo mancomunado
con otros sectores sociales — por ejemplo, con el personaje del tornero — en la lucha
contra los atacantes externos. La posición ideológica de El Eternauta, reconocible
en el accionar de sus personajes, se inscribe en la necesidad de sumar fuerzas y
reestructurar una comunidad nacional que, según Murena, se traducía en un simple
conglomerado de individuos que actúan en prescindencia del conjunto social.3 La
originalidad de Oesterheld y Solano López reside en una combinatoria que suma, por
un lado, la capacidad de recuperar una visión geopolítica (mediante la adaptación de
un género primermundista), con la Argentina en el centro del mapa epistemológico
— tal como lo dictaba Jauretche — y, por el otro, la necesidad de compartir con el
simpatizante peronista el protagonismo en la reestructuración política del país — tal
como lo pronunciaba Sábato. La necesidad de reformular ideologías y esfuerzos se
convierte, aunque difiera en las orientaciones, en el objetivo de la intelectualidad
argentina de la época y, por entonces, la figura de Frondizi parecía encarnar la
fórmula de la síntesis de aquella deseada unidad nacional.

Los nuevos héroes internacionales


Según Jean Franco, a partir de la Conferencia de Bandung, ‘the World had acquired
a new political geography, one in which there were not only two superpowers but
nonaligned nations’ (2002: 38). En su estudio sobre el papel del intelectual durante la
Guerra Fría, Franco sugiere una interrelación entre este nuevo orden político y el
surgimiento de formas de expresión masiva que dan cuenta de una diversificación del
mercado cultural. Aunque mediante una asimilación más lenta que la de países como
los Estados Unidos, ciertos sectores argentinos muestran una voz que clama por un

2
En la introducción a la edición conmemorativa de los cincuenta años de la historieta, Fernando Ariel García
rescata la presencia de dos graffiti en viñetas diferentes que, aunque no se dejan ver por completo, sugieren al
lector la frase ‘Vote Frondizi’ y con ello el apoyo explícito al candidato de la UCRI.
3
Ver Álvarez Murena (1957). La fecha del artículo firmado por Murena en Sur — septiembre de 1957 — coin-
cide, curiosamente, con el inicio de la publicación de El Eternauta en el suplemento semanal de la revista Hora
cero.
AVENTURAS ÉTICAS Y EPISTEMOLÓGICAS: EL ETERNAUTA 137

espacio para las manifestaciones de la cultura popular facilitando el surgimiento de


un nuevo sistema de producción y distribución artísticos de impulso anti-colonialista
y capaz de crear focos de interés sobre esferas hasta el momento marginadas.
El interés por adquirir un espacio político de independencia en el seno de la comu-
nidad internacional corre paralelo a una nueva dinámica en la aparición de los héroes
populares. ‘Beginning in the latter half of 1940, Superman was transformed into a
symbol of more general American cultural values in that his individualism was
tied to consumerist values’ (Gordon, 2001: 181). A partir de este giro en los valores
aglutinantes del héroe norteamericano y de las palabras de Franco en relación con los
valores artísticos e ideológicos de la época, ¿qué tipo de saberes se despliegan en la
figura del héroe? ¿Cuáles son las aspiraciones sociales que se ponen en juego? En un
ensayo sobre los comics clásicos, Jorge Vergara afirma que el conflicto disparador de
la historia
se establece [. . .] sobre el consenso del valor del objeto disputado, sólo que el antagonis-
ta no concuerda en quién debe tener su posesión [. . .] Lo disputado es la propiedad
ajena: en ninguna de las historias consideradas el héroe aparece defendiendo pertenencias
personales [. . .]. (1976: 37)

¿Cuál es el objeto que se disputa a partir del guión de Oesterheld? Para arriesgar
una primera respuesta, el objeto disputado, en este caso, son los saberes prácticos, el
valor que el conocimiento posee en cuanto instrumento de supervivencia y como
generador de cambio social, en oposición a la ciencia puesta al servicio del poder
institucional. En esta lucha por la posesión del objeto preciado, sostiene Vergara, ‘[l]a
norma general es que el héroe derrote a sus oponentes y los entregue desarmados a
la policía’ (1976: 37).4 Pero Oesterheld rompe con esta regla canónica del género:
Salvo, además de no cumplir con el objetivo de vencer definitivamente al adversario,
propone una lucha compartida con la autoridad oficial, encarnada en la figura de los
militares: es el mismo ejército el que cede de manera progresiva el poder de mando
al grupo de civiles encabezados por el protagonista hasta que al fin, el teniente
derrotado afirma: ‘Usted, profesor, puede tomar el mando. O usted, teniente Salvo.
O Franco, si quiere. Ustedes han demostrado mejores condiciones que yo para la
emergencia’ (Oesterheld y Solano López, 2004: 242). Este pasaje pone en escena a la
autoridad militar en plena retirada de sus funciones policiales y también sugiere un
nuevo protagonismo colocado en manos de la sociedad civil en tres de sus variantes:
la clase educadora o la empresaria o la trabajadora. La nueva dinámica social
muestra la apertura al intercambio indistinto de posiciones en el uso de la conjunción
disyuntiva que aquí une en vez de separar. ¿Cómo se articula esta cita a la luz de las
definiciones de Vergara? La idea de que en El Eternauta el antagonista proviene
del espacio exterior puede ser leída como la oportunidad de ensayar una instancia
comunitaria de solidaridad entre los ciudadanos (militares y civiles) que han sobrevi-
vido a la invasión. En relación con la estructura canónica de los comics, añade

4
Ver Vergara (1976). Vergara se refiere especialmente a historietas como Batman, El Zorro o Superman. Si bien
creo acertadas algunas de las líneas básicas de análisis sobre el género de las historietas no concuerdo con
ciertas premisas que en sus aseveraciones categóricas de alguna manera restan importancia a la agencia del
lector de dicho género, en especial, en el contexto de América Latina. El ensayo de Vergara se inscribe en la
misma línea del clásico ensayo de Dorfman sobre el Pato Donald.
138 PAULA DI DIO

Vergara: ‘la combinación de ambición no reprimida y uso de medios ilegales de apro-


piación’ definirían al invasor en su calidad de enemigo (1976: 38). Será justamente
esta combinación el punto de partida para la escritura de las versiones ulteriores de
la historieta y la puerta abierta hacia el giro progresivo de una lectura que reinterpreta
la figura del invasor, esta vez encarnada en las decisiones de los Estados Unidos.
Oesterheld se apropia del género por partida doble y mediante otro giro imprevisto:
mientras que las grandes potencias se adueñan del conocimiento de una manera
policial en el marco internacional, el creador de El Eternauta lleva a cabo una acción
subversiva de la gramática del comics y de sus espacios de producción.
Sin embargo, algunas premisas que definen el género de la ciencia ficción se man-
tienen intactas en la historieta. Según Nicholas Pethes: ‘popular literature, by provi-
ding a ‘thrilling’ plot, is able to articulate the anxieties a society faces if confronted
with new technologies’ (2005: 168). De acuerdo con la crítica, mediante el género de
la ciencia ficción logran articularse otros ‘mundos posibles’. En El Eternauta, el lector
asiste a la creación de por lo menos dos universos, los cuales se separan de manera
nítida hacia el final de la primera versión. De esta forma, la narración de la invasión
extraterrestre y la posterior catástrofe funcionarían a manera de ensayo, como ‘a
literature of cognitive estrangement’ y ponen al descubierto ‘the ontological level of
Not-Yet-Being’ (Freedman, 2001: 81). Continúa Pethes, ‘literature is a genuine mode
of continuing scientific communication and testing its social significance and ethical
implications’ (2005: 166).5 La relación que la historieta argentina plantea con la
ciencia es doble: por un lado, pone a prueba los nuevos adelantos tecnológicos de
las grandes potencias en relación con su aplicación bélica y, por consiguiente,
destructiva; por el otro lado, y ésta es la instancia novedosa, Oesterheld coloca a sus
personajes en posición de probar sus saberes en la práctica misma de la supervivencia
desafiando la teoría canonizada proveniente del norte. Cuando, al final de la historia,
el guionista descubre que el tiempo ha retrocedido dos años y que, en realidad,
los hechos narrados por el Eternauta aún no han tenido lugar, no sólo adquiere el
conocimiento de aquello que sobrevendrá en el futuro sino que también le propone
al lector de 1959 el ensayo de un desarrollo histórico y político alternativo y, con ello,
una renovación del contrato social.

El viaje y los hobbies cambian la mirada


En esta intersección conceptual entre conocimiento práctico y ciencia ficción el viaje
aparece como la posibilidad de poner en funcionamiento aquel conjunto de saberes,
colocados ahora bajo la lupa de una situación de profundo extrañamiento, en un
escenario que había sido familiar hasta el momento de la invasión (ver Figura 4).
En este viaje se prueba un recorrido mental desconocido hasta entonces y disparado
por una experiencia alienante. El guionista, frente a la sorpresiva presencia del
Eternauta en su oficina, afirmaba: ‘No he visto nunca mirada semejante. La mirada
de un hombre que había visto tanto que había llegado a comprenderlo todo’ (Oester-
held y Solano López, 2004: 20). El énfasis en la mirada del protagonista también se
5
Para una lectura acerca de la evolución en la estructura del género de la ciencia ficción y los atributos cogniti-
vos presentes en la misma ver Suvin (1980). El ensayo de Suvin representa además un intento por cuestionar,
desde el punto de vista genérico, ciertos recortes del canon occidental.
AVENTURAS ÉTICAS Y EPISTEMOLÓGICAS: EL ETERNAUTA 139

figura 4 La Plaza de los


dos Congresos, escenario
fácilmente reconocible para el
lector, ahora transformada en
la cabecera de la invasión.

produce desde la representación gráfica: una secuencia de casi veinte viñetas muestra
en plano y contraplano el intercambio de miradas entre el guionista y su personaje.
La importancia en la visión descubridora de un nuevo orden cognitivo sugiere una
reflexión acerca de la adquisición del conocimiento en relación con la experiencia
personal, esta vez narrada en clave de emergencia. Las palabras del guionista ponen
a funcionar otro de los tópicos ya mencionados del género de la ciencia ficción:
el regreso desde una vivencia futura con el fin de hacer consciente la relevancia de
cierto accionar político y su relación con el armado de la historia. El viaje de Salvo
puede concebirse como un nuevo recorrido epistemológico que al hacerse eterno se
propondrá como instancia universalizante. Los primeros planos del Eternauta funcio-
nan como la manifestación visual del metafórico cambio en la perspectiva geográfica,
política, y ética. El realismo de Solano López, en especial en el diseño facial del
protagonista, cargado de sombras, y efectos de contraluz, lo acerca más a las inten-
ciones documentales de la técnica fotográfica que a la iconicidad de sus contrapartes
norteamericanos (ver Figura 5).
La historieta argentina incorpora, sin embargo, conceptos narrativos del desarrollo
del género propios de los temores enraizados durante la Guerra Fría: lavados de
cerebro, implantes de inteligencia artificial y hombres-robots forman parte de una
retórica en la que se problematizan subjetividad, autonomía y la humanidad misma,
dentro de un marco más amplio de duda ontológica. La ‘enorme piedad’ que el

figura 5 Primeros planos del rostro del protagonista. El estilo ‘sucio’, cargado de líneas del
trazo de Solano López, resalta una expresión facial cargada de experiencia y acompaña el
tono melodramático de esta escena, marcado por el guión.
140 PAULA DI DIO

personaje del guionista siente por el Eternauta aparece como metonimia de un senti-
miento de compasión por el hombre en medio de una irrefrenable carrera armamen-
tista. Los itinerarios geopolíticos de Salvo desde la periferia hasta el centro de Buenos
Aires y, en sentido inverso, desde el centro discursivo internacional hasta su periféri-
ca reconstrucción argentina, encuentran su paralelo en los avatares del recorrido
temporal que el personaje emprende desde su nombre mismo. Juan Salvo, un hombre
común, se convertirá en el hombre eterno, el Eternauta. Oesterheld se separa del
individualismo heroico que caracteriza a sus hipertextos del norte y construye, según
sus propias palabras, un héroe colectivo, de carácter universal.
La puesta en perspectiva entre la condición de navegante eterno y las referencias a
personalidades de la política internacional pautan el marco ideológico de lectura:
‘No necesitas contestarme, ya sé que estoy en la tierra. A mitad del siglo xx, alrededor
del 1957’. Esto último lo dijo mirando los libros sobre la mesa. Y las revistas: había un
magazine de actualidad con la foto de Krushchev en la tapa. (2004: 20)

Así, se interpela al lector a tomar partido de la historia y a establecer un hilo


conductor entre la lectura de la historieta y la sección ‘Internacionales’ del periódico.
Además de las metatextualidades producidas desde los comentarios del mismo
protagonista-lector, resulta fundamental la función del periódico en la formación de
un imaginario colectivo en el que se plasman los acontecimientos internacionales y
se inserta la divulgación científica, de tradición ya asentada en la prensa nacional
y que data, por lo menos, de las primeras dos décadas del nuevo siglo.6 Dice Sarlo
en relación con el estado de la difusión popular de la ciencia y su influencia
norteamericana:
En los años veinte y treinta la ciencia ficción de las pulp magazines norteamericanas [. . .]
era más celebratoria que desconfiada del progreso técnico; estas publicaciones compartían
el espacio editorial y de público con las revistas de hobbies dedicadas a la electricidad
y la radio: sus lectores encontraban en esa trama de información, know-how y ficción
didáctica una pedagogía hecha a la medida de su formación intelectual, el mundo del
trabajo en el que vivían, las aspiraciones de mejoras de su vida cotidiana. (1992: 80)

Durante la publicación de El Eternauta, sin embargo, la confianza ciega depositada


en los alcances de la ciencia comienza a cargarse de ambigüedades. En los años
cincuenta, con el precedente de la Segunda Guerra e Hiroshima y Nagasaki en la
memoria reciente, se genera un planteamiento ético acerca del uso de la tecnología
y de la práctica científica en general. De allí la urgencia de Oesterheld por postular
un de cambio en los recorridos geopolíticos de circuitos epistemológicos ya
consagrados.
A pesar de que los inventores de Arlt — según Sarlo y Pablo Francescutti — forman
parte de la genealogía de El Eternauta, los inventores propuestos desde la literatura
contemporánea a la historieta forman parte de una clase media autodidacta que
encuentra eco en las políticas estatales del momento. En su calidad de aficionados ni
Salvo ni el resto de los personajes combaten al enemigo con tecnologías de avanzada,
propias del norte, sino que lo hacen con materiales caseros. Así, el lector de la tira
semanal es testigo de la resolución de problemas ajenos con materiales que sí, en
cambio, le son propios (ver Figura 6).
6
Ver Sarlo (1992).
AVENTURAS ÉTICAS Y EPISTEMOLÓGICAS: EL ETERNAUTA 141

figura 6 Juan Salvo se viste para salir de la casa por primera vez después de la nevada
mortal con el ‘traje a prueba de copos’ confeccionado por el personaje de su esposa Elena.

En Oesterheld la ‘fantasía técnica’ arltiana cobra cuerpo a partir del cruce entre la
invención al servicio de la supervivencia y la dedicación sistemática a un pasatiempo
propiciado por las condiciones de bienestar económico de las cuales gozaba, en
términos generales, la clase media argentina. Los amigos de Salvo, con quienes juega
al truco en el momento de la primera nevada mortal, tienen hobbies asociados con
la ciencia, son amateurs que no han establecido — excepto Favalli que es profesor
universitario — una relación oficial o académica con la tecnología. A partir de la
nevada mortal la idea que fecunda entre los sobrevivientes es la de la rápida aplica-
bilidad de los conocimientos técnicos propios. Las revistas de divulgación científica
de la época, de las cuales los mismos personajes son lectores, en conjunción con la
práctica del hobby antes mencionada habilitan los primeros intentos de resistencia
frente a la invasión.
Pero es en el caso paradigmático del tornero Franco — en quien la crítica ha visto
al nuevo modelo de ciudadano propuesto por Oesterheld — que la idea del hobby
se une de manera más clara a la del consumidor de literatura popular y al mayor
protagonismo social que luego del paso del peronismo por el poder adquiere la clase
obrera. En una de las escenas de mayor dramatismo Juan Salvo le pregunta: ‘¿Cómo
hiciste para salvarte? ¿Estabas con alguien que conocía de física?’, y el tornero
responde: ‘No [. . .] estaba yo solo [. . .] y yo solo me hice el traje. Usted sabe, yo leo
mucho [. . .] novelas, historietas del futuro, de ficción científica [. . .]’ (2004: 103).
Revistas de ciencia ficción como Hombres del futuro (1947), Más Allá (1953–57), o
Pistas del espacio (1957–59) traducen por entonces material de revistas estadouniden-
ses e incorporan a algunos autores argentinos, al tiempo que publican datos de
divulgación científica y sirven de precedente al suplemento semanal de Hora Cero,
dirigido por el mismo Oesterheld. En este contexto de circulación cultural no resulta
llamativo que en las intervenciones de los personajes se vislumbren giros lingüísticos
típicos de las traducciones de mala calidad de los pulp magazines americanos que
llegan a la Argentina durante la década del cincuenta y que emparentarían, de nuevo,
a los personajes de El Eternauta con los inventores de Arlt. En estas circunstancias se
genera además un nuevo efecto cognitivo, producto de la diferencia entre el original
y su traducción desfasada. Del mismo modo, el circuito de la traducción concerniente
al género mismo se pone en evidencia en la definición de ‘ficción científica’ utilizada
por el personaje de Franco. Pablo Capanna sostiene que
142 PAULA DI DIO

[e]n los países de habla española, se intentó ‘fantaciencia’ sobre el modelo italiano,
‘ficción científica’ (quizás la mejor traducción de ‘science fiction’) y terminó por impo-
nerse ‘ciencia ficción’, a imitación del francés, por obra de las ediciones argentinas de
Minotauro. (1992: 11)

¿Cuál es el planteamiento ético y el estado de la cultura que sirven como dispara-


dores en esta organización del saber estructurada desde un país periférico pero
saturada de préstamos lingüísticos y visuales del Primer Mundo? ¿Qué papel juega la
mímica del modelo de héroe norteamericano que el aficionado incorpora y recrea a
partir de su lectura? Una posible respuesta a estas preguntas se encuentra en el aspec-
to estratégico del concepto de ‘mimicry’, el cual, según Bhabha, por su mismo poder
subversivo, no sólo hace visible el lugar desde donde se enuncia el poder (un poder
que, de otro modo, se expande de manera ubicua), sino que también destruye su
‘narcissistic authority through the repetitious slippage of difference and desire’ (2004:
129). De esta manera, tanto la burguesía como la clase obrera, quienes por entonces
parecen tener la responsabilidad del desarrollo económico y cultural del país, parti-
ciparían, según la propuesta de El Eternauta, de una apropiación subversiva del
conocimiento en términos geopolíticos. Unas viñetas antes del descubrimiento de la
nevada mortal, al escuchar por la radio las noticias acerca de los ensayos atómicos
de los Estados Unidos en el Pacífico, es el mismo personaje de Lucas quien señala:
‘El hobby de ellos es un poco más peligroso que los nuestros’ (Oesterheld y Solano
López, 2004: 23). Esta línea divisoria entre ‘ellos’ y ‘nosotros’ que recuerda al nombre
mismo de los invasores, no hace más que sugerir la verdadera identidad del enemigo
que aparecerá en las versiones ulteriores de la historieta. En este sentido Oesterheld
representa uno de los primeros casos de conciencia intelectual, en el contexto
argentino, en elaborar una teoría propia desde la cultura popular acerca de los
alcances y peligros del imperialismo basado en una carrera armamentista y con ello,
una preocupación más bien cosmopolita, en el sentido de una hermandad universal.
Frente a la urgencia del momento, Oesterheld inserta ciertas preocupaciones que
podrían denominarse ¿domésticas?, ¿banales?, ¿periféricas?, aunque prefiero pensarlas
como un gesto de incorporación del lector de El Eternauta por partida ‘triple’: se
apela a un sujeto de extracción social media, amateur de la ciencia ficción, y, muy
posiblemente, de la ciencia. Para reforzar la identificación del lector con el personaje
Salvo confiesa el temor de que a causa de la invasión también haya ‘perecido el
seleccionado de fútbol’ (2004: 29).7 Pero, al mismo tiempo que se produce esta especie
de banalización del discurso de la urgencia también Oesterheld lleva a cabo una
celebración del ciudadano común devenido en héroe ante la necesidad de sobrevivir.
Este ciudadano, perteneciente a las clases media y también obrera, es el que formará
parte de las filas de la resistencia y, por lo tanto, será el eje alrededor del cual
la nueva comunidad deberá organizarse. Los aliados del héroe, los participantes
positivos en este debate quedan agrupados a partir de aquel sistema de valores.

El aislamiento y el lamento por la pérdida


A pesar del espíritu conciliador de la propuesta de Oesterheld y Solano López surge
también cierta nostalgia de clase, con sus significados fijos, seguros, familiares. El
7
Aquí se pone en juego una nueva variante: aficionado-hincha-masculinidad, que no abordaré por cuestiones de
espacio y temática.
AVENTURAS ÉTICAS Y EPISTEMOLÓGICAS: EL ETERNAUTA 143

final de la historieta se presenta como la recuperación de lo perdido y, al mismo


tiempo, como su misma anterioridad, puesto que la historia en conjunto funciona a
modo de simulación de la pérdida y, en cierta forma, del ejercicio de la nostalgia.
Cabe recordar que Salvo se convierte en el Eternauta sólo después de experimentar
esa pérdida y así la nostalgia se encuentra en estrecha relación con la ilusión de
recuperar la identidad anterior a la catástrofe. Desde una viñeta que sólo contiene
texto escrito se escucha la narración que el personaje de Salvo enmarca — de manera
literal — para el guionista:
[. . .] la idea de Pablo y los otros de traerle flores [a Elena], demostraba mejor que nada
que lo peor había pasado ya para nosotros: volveríamos a ser seres humanos, con nuestras
flaquezas, nuestras debilidades, nuestras pequeñas cosas [. . .] (Oesterheld y Solano López,
2004: 383)

La respuesta del protagonista (‘No tenían por qué haberse molestado, muchachos’),
en lugar de traducir el estado de urgencia de la situación, se deja llevar por la reacción
de cortesía de un prototípico family man frente a semejante gesto.8 Este pasaje no
hace más que reforzar el estado de ilusión que gravita en torno a la posibilidad de la
pérdida y la consiguiente instancia de reflexión que obliga a una comparación entre
los desarrollos históricos presentados al lector. Del mismo modo, Salvo afirma: ‘¿Será
posible que quizá tengamos que vivir años en esta forma? Totalmente librados a
nuestros propios medios, más aislados aún que Robinson en su isla?’ (2004: 61).
Luego de la invasión la casa se ha transformado en isla y sus habitantes o también
podrían denominarse ciudadanos, si se extiende la lectura a términos nacionales,
pasan a ser Robinsones. En tono melancólico el personaje del Eternauta narra al
guionista: ‘Éramos Robinsones que, en lugar de quedar atrapados en una isla,
estábamos aislados en nuestra propia casa [. . .]’ (2004: 32). Una viñeta antes, Solano
López presenta en plano medio el rostro del Eternauta con las palabras en off
del personaje del guionista. En este caso, la ausencia de marco sirve no sólo como
introducción a la sensación de deriva, puesta a continuación en palabras del mismo
protagonista, sino también como una suerte de suspensión temporal o muestra de
atemporalidad narrativa. En la siguiente viñeta, dominada por el guión, la casa
aparece aislada, pequeña y despojada de todo contexto desde el aspecto visual, para
luego recuperar, en un plano más general, un paisaje desde donde sostenerse. Este
paisaje desolador, a su vez, acompaña el estado de ánimo de los protagonistas y
visualmente, comparte el panel con el recuerdo, relegado a un espacio reducido, del
círculo social perdido y con él, la propia historia personal (ver Figura 7).
8
En este aspecto vale subrayar las similitudes entre Juan Salvo y Sam Cavanaugh (el alias de Elihu Nivens), el
héroe/protagonista de la obra antes citada de R. Heinlein. Para un análisis de la relación entre las nociones de
domesticidad y consenso político presente en The Puppet Masters ver Lockett (2007). Por otra parte, no se
pueden dejar de mencionar las ansiedades que estructuran el género del comics durante los años cincuenta en
los Estados Unidos y que, aunque de manera indirecta, influyen en cierta idioscincracia presente en los valores
del personaje de Oesterheld. En un lúcido análisis sobre las campañas antipornográficas durante la Guerra Fría
en el contexto de los comics estadounidenses, Andrea Friedman sostiene que ‘[t]he gender paradox that required
a “hard” masculinity for defending the nation and a “soft” masculinity as the foundation of the home was at
the root of 1950s controversies over comic books. . .’ (2003: 201). Esta idea de una especie de doble masculini-
dad puesta en juego también en el personaje de Juan Salvo desde el momento mismo de la invasión y la pos-
terior defensa coloca una vez más el discurso del guionista argentino en una posición de excentricidad con
respecto a la línea genealógica que inspira, por lo menos en un primer momento, su obra. La ideología original
queda desplazada para servir, esta vez, a una nueva teleología.
144 PAULA DI DIO

figura 7 El contraste entre el presente de la narración y el pasado de lo narrado. El Eter-


nauta recuerda la sensación de deriva en la que se encontraba con su familia y amigos luego
de la invasión y el aislamiento.

La sensación de naufragio en un ámbito antes familiar se vuelve cada vez más


fuerte a medida que avanza el relato y se une a la idea del extrañamiento percibido
en relación con las reglas de ‘convivencia’ del nuevo orden mundial.
Puesto que, como dije antes, el Eternauta se convierte en tal sólo al final del relato,
no se enfrenta con sus enemigos adquiriendo una segunda personalidad, como en el
clásico caso del superhéroe norteamericano, sino que será Juan Salvo, el ciudadano
común, quien deba presentar combate a los extraterrestres y más adelante a las fuerzas
de las potencias internacionales; es decir que a través de su lucha sigue en posesión
de los atributos de su clase de pertenencia. Con Oesterheld se pone de manifiesto la
visión del otro en el interior mismo de la sociedad como un competidor, no como un
camarada, en el sentido andersoniano del término.9 La mutualidad y la solidaridad
quedan descartadas en este otro mundo posible de El Eternauta. Sólo en el momento
en que se unen nuevos hombres a las milicias el lenguaje de la historieta argentina
experimenta cierta comodidad con respecto a las posibilidades de una fraternidad:
Hace apenas unas horas los hombres nos cazábamos como fieras: nos asesinábamos
apenas nos avistábamos, cada sobreviviente era un enemigo [. . .] ahora, cuando sabemos
que los enemigos son seres extraños a la tierra [. . .] nos sentimos todos hermanos. Tenía
que ocurrir semejante catástrofe para que los hombres aprendieran lo que no debieron
ignorar nunca [. . .] (Oesterheld y Solano López, 2004: 120–21)

Sin embargo, la tesis de la hermandad universal será abandonada definitivamente


por Oesterheld cuando proponga en las siguientes versiones de El Eternauta la idea
de que las grandes potencias han negociado con los invasores extraterrestres la entrega
de ciertos territorios de América del Sur con el fin de acceder a un acuerdo y salvar
así los propios intereses (Sasturain, 1995: 186).
La historieta pone en evidencia la psicología de una sociedad que se ve controlada
y atacada desde fuera. Y será de ahora en adelante que los invasores irán adquiriendo
el impulso imperialista que ya entrados los años 60 se configura con claridad en el
contexto de la Guerra Fría y la influencia norteamericana en las esferas política,

9
Me refiero aquí al pasaje de Benedict Anderson mediante el cual ofrece una caracterización de uno de los as-
pectos de la noción de ‘comunidad imaginada’: ‘it is imagined as community, because, regardless of the actual
inequality and exploitation that may prevail in each, the nation is always conceived as a deep, horizontal
comradeship’ (1991: 7).
AVENTURAS ÉTICAS Y EPISTEMOLÓGICAS: EL ETERNAUTA 145

cultural y económica de América Latina. La pérdida e intento de recuperación de


agencia política que Oesterheld ensaya desde Sudamérica abriría un signo de interro-
gación sobre los posibles alcances de las medidas expansionistas de Estados Unidos.
Se plantea así un nuevo modelo cívico-político, no sólo en relación con las urgencias
de la realidad nacional, sino también con las de la realidad latinoamericana: el final
de la primera versión de la historieta coincide temporalmente con la Revolución
Cubana. Oesterhed incorpora, mediante un proceso de traducción cultural, el temor
del héroe norteamericano de ser convertido en un ‘robotized, acquiescent [citizen]’
(Seed, 2004: 31).10 La traición al círculo de amigos, que tanto preocupa al personaje
de Juan Salvo a lo largo del relato y que se extiende a la comunidad nacional e
internacional, podría extrapolarse a una preocupación por traicionar los principios
políticos propios que en ese momento empiezan a ponerse en juego.
Para 1959 el intervencionismo de Estados Unidos en los asuntos políticos latinoa-
mericanos es más que evidente. Los ideales de ‘libertad’ norteamericanos se articulan
con un tipo específico de producción cultural — financiado y diseminado en América
Latina por la CIA — que, en palabras de Jean Franco ‘would be described as inter-
national, free, not bounded by national or regional ties, and apparently autonomous
and covertly funded’ (2002: 31). Esta cita hace referencia al contenido teleológico de
publicaciones como el Reader’s Digest o de las revistas auspiciadas por el Congress
for Cultural Freedom, como Encounter, Cuadernos por la libertad de la cultura, y,
más tarde Mundo Nuevo, dirigida por Emir Rodríguez Monegal. En este circuito
cultural de intento de expansión de ciertos valores de carácter más bien universalista
impuesto por el norte, se articula el novedoso itinerario epistemológico propuesto
por la historieta argentina. En El Eternauta el ejercicio de la ciudadanía estará
indiscutiblemente ligado a la práctica de una lectura en la que convergen ideologías
encontradas. Así, el ciudadano argentino que sigue en el periódico, como lejano
espectador, los avatares de la Guerra Fría es el mismo que se intersecta con el aficio-
nado a las aventuras de Juan Salvo y, al mismo tiempo, es consumidor de la revista
Selecciones (por este nombre se conoce el Reader’s Digest en América Latina); y es a
partir de este cruce que ese lector producirá una reinterpretación de temáticas presti-
giosas a la luz de la propia cotidianeidad o, en otras palabras, convertirá en imágenes
reales ciertas hipótesis que por su lejanía geográfica y cultural hubieran resultado
abstractas.

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Bourdieu, P. 1980. Le capital social. Notes provisoires. Actes de la recherche en sciences sociales, 31(1): 2–3.

10
Según David Seed, el por entonces director de la CIA, John Foster Dulles, advertía que el principal objetivo del
comunismo consistía justamente en promover la aquiescencia de los ciudadanos.
146 PAULA DI DIO

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Using a historical and cultural approach to look at the conditions of production


of El Eternauta (1957–59), my article proposes that the comics by Héctor Oester-
held and Francisco Solano López represent an innovative ethical interpretation
of the arms race during the Cold War. Within the Argentinean context Oester-
held’s text is contemporary with both the birth of the so-called ‘Resistencia
Peronista’ and the debate surrounding the role of the Latin American intelligen-
tsia. The Cuban Revolution, in turn, serves as the wider framework in which this
debate is inserted. My article analyses this historical and cultural configuration
and investigates the subversive appropriation of both the comics and the science
fiction genres — typical of the developed countries — that El Eternauta carries
out. This appropriation tests out ethical and political resolutions that clash
against the norms imposed by the North. The survivors of the alien invasion
organize their resistance in an itinerary that starts in the outskirts of Buenos
Aires and later moves toward the political centre of the city. In their battle against
the ‘Ellos’ the protagonists managed to prove the value of their amateur scien-
tific knowledge as a tool for surviving. My analysis focuses on the social conse-
quences that this ‘know-how’ assumes once in the hands of the ordinary citizen,
the everyday man, who in turn will be the guardian of a new political order.

keywords Oesterheld, comics, science fiction, Cold War, Peronism, knowledge


148 PAULA DI DIO

Nota sobre la autora


Paula Di Dio es profesora en el Departamento de Español, Italiano y Portugués en la
Universidad de Virginia desde el año 2009. Obtuvo su Doctorado en Español en
la Universidad de Wisconsin-Madison. Su campo de especialización es literatura
latinoamericana contemporánea con un énfasis en literatura y cultura argentina. Ha
publicado artículos sobre neoliberalismo y literatura, cosmopolitismo y sobre la
relación entre comics y política. Actualmente se encuentra preparando el manuscrito
de un libro sobre disidencia y cosmopolitismo en Argentina.
Diríjase la correspondencia a: Paula Di Dio, Department of Spanish, Italian, and
Portuguese, University of Virginia, PO Box 400777, Charlottesville, VA 22904, USA.
Email: pdidio@virginia.edu
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