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Hemisferios cerebrales y pensamiento

El cerebro humano está dividido en dos hemisferios: el derecho y el izquierdo.


Normalmente ambos hemisferios interactúan entre ellos. El hemisferio derecho recibe,
envía y controla la parte izquierda del cuerpo; mientras que el hemisferio izquierdo recibe,
envía y controla la parte derecha del cuerpo. A manera de ejemplo, al producirse una
quemadura en el dedo índice de la mano derecha, el hemisferio izquierdo será el que
reciba y envíe la información para indicar que se debe quitar el dedo para no seguir
quemándose.

Toma mucha importancia el papel que juegan los hemisferios cuando se aborda el
concepto de creatividad, ya que es necesario distinguir el tipo de pensamiento que
maneja cada uno de los hemisferios.

El hemisferio izquierdo controla los procesos de pensamiento analítico, lógico, la parte


matemática, el lenguaje, la escritura, los conceptos científicos y procedimientos
administrativos, entre otros. Y el hemisferio derecho es el responsable de varias funciones
mentales fundamentales, como son: la intuición, la creatividad, la imaginación, las artes,
las sensaciones y las emociones.

A manera de resumen, el hemisferio izquierdo es el que organiza, analiza, selecciona,


categoriza, saca conclusiones de lo que es más importante por conocer, manejar y hace a
un lado todo lo demás. Normalmente lo que sucede es que se utiliza demasiado este
hemisferio sin tomar en cuenta el hemisferio derecho. Esto se puede observar en algunas
personas cuando se dice que son demasiado analíticas, conceptuales y autocráticas. El
hemisferio derecho es el que contribuye al discernimiento y la visualización, aprecia los
diferentes matices que se pueden dar en el uso lenguaje verbal y no verbal.

Se puede decir que el nacimiento de cualquier idea en el cerebro se presenta en el


hemisferio derecho; aquí es donde se originan las ideas, después se pasan al hemisferio
izquierdo para que éste las clasifique.

En el hemisferio derecho es donde se almacena toda la información genética. Todas las


experiencias y aprendizajes que han sido heredados por los ancestros se pueden ubicar
en este hemisferio, y se puede percibir cuando por intuición surge la sensación de que se
deben tomar ciertas decisiones cuando se presentan.

Al respecto García (2002, p. 30) menciona: “Al hablar de creatividad el objetivo no es


reprimir o limitar nuestro hemisferio izquierdo, sino liberar y permitir que nuestro
hemisferio derecho cumpla con su función creadora”.
El mundo de las ideas y los pensamientos
Se llama idea a cada una de las imágenes que se crean en el cerebro. Esto quiere decir
que todos los pensamientos que un individuo tiene son imágenes, ya que son producto de
sus percepciones. Por ejemplo, al pronunciar la palabra “ser” en términos generales, es
porque se tiene un conocimiento previo sobre seres particulares. Cuando se pronuncia la
palabra “infinito” es porque se conocen los límites y es posible restringirse a lo que se es
capaz de visualizar en el propio entendimiento. Es decir, las ideas se conciben porque
existen, previamente, imágenes en el cerebro.

De acuerdo con Wikipedia (2009), cuando se habla de pensamiento, se hace referencia


a la actividad y creación de la mente, es decir, son todos los “productos” que la mente
puede generar, incluyendo las actividades racionales del intelecto o las abstracciones de
la imaginación. Todo aquello que sea de naturaleza mental es considerado pensamiento,
bien sean estos abstractos, racionales, creativos o artísticos.

Edward de Bono (2008), uno de los autores más reconocidos en el tema del pensamiento,
hace una clasificación de los pensamientos tomando en cuenta las funciones de nuestros
hemisferios, y es la siguiente:

• Pensamiento vertical: usa el proceso lógico-matemático según el método histórico


tradicional.
Es el pensamiento secuencial, ordenado, analítico, estructurado y crítico. Utiliza procesos
deductivos (esto es, que van de lo general a lo particular).

• Pensamiento lateral: utiliza una organización de ideas no convencional, información


combinada, nuevas percepciones, rompe paradigmas, explora rutas no obvias, es creativo
y utiliza la intuición.

Los dos tipos de pensamiento son necesarios, ya que uno se utiliza para crear ideas (el
lateral) y el otro (el vertical) para discriminar y utilizar dichas ideas. A continuación se
presenta un comparativo entre ambos tipos de pensamiento.

Pensamiento vertical Pensamiento lateral


Se mueve sólo si hay una dirección en la cual
Se mueve para crear una dirección.
moverse.
Sabe lo que está buscando. Busca pero no sabe lo que busca hasta que lo encuentra.
Es analítico. Es provocativo.
Se basa en la secuencia de las ideas. Puede y debe efectuar saltos.
Se usa la negación para bloquear los No se rechaza ningún camino y se exploran todos por
caminos. absurdos que parezcan.
Se excluye lo que parece no relacionado con
Se investiga hasta lo que parece totalmente ajeno al tema.
el tema.
Las categorías, clasificaciones y etiquetas
Nunca son fijas las categorías, clasificaciones y etiquetas.
son fijas.
Se siguen los caminos más evidentes. Se buscan los caminos menos evidentes.
Es un proceso finito. Es un proceso probabilístico.

Tabla 1. Comparativo entre pensamiento vertical y lateral (De Bono, 2008)


Técnicas del pensamiento lateral
De acuerdo con De Bono (2008), algunas de las principales técnicas del pensamiento
lateral para hacer frente a diversas situaciones son:

 ALTERNATIVAS: cuando se desea analizar las diferentes alternativas que se


presentan para valorar una situación, cualquier método es sólo una de las muchas
opciones posibles. Es decir, hay que buscar abrirse ante todas las posibilidades
existentes.

 ENFOQUES: cuando se presenta un problema, es importante cambiar el enfoque


del pensamiento, esto significa, intentar “salirse” del problema y ver las cosas
desde “afuera”.

 IDEAS DOMINANTES: si una persona tiene ideas predominantes u orientadas


siempre hacia un mismo rumbo, es necesario reestructurar los modelos
establecidos.

 REVISIÓN DE SUPUESTOS: es importante analizar con detalle las ideas


supuestas que una persona tiene, debido a que en la solución de los problemas
siempre se presuponen ciertos límites. Es importante revisar cuáles son para
conocerlos y saber cómo afrontarlos.

 RETOS y DESAFÍOS: ante la presencia de fuertes retos o desafíos, es necesario


escapar de los límites establecidos por el pensamiento tradicional.

 ENTRADAS ALEATORIAS: cuando es necesario enfrentarse a un problema que


no se sabe cómo resolver, es recomendable utilizar ideas no relacionados con el
tema para así abrir nuevas líneas de pensamiento.

 PO-PROVOCACIÓN: esto se refiere a que cuando se tiene una idea provocativa


hacia algún suceso o problema, es importante transformarla en una idea
potencialmente operacional, es decir, no todas las ideas pueden llevarse a la
práctica fácilmente, para ello es necesario elegir las que puedan ser más factibles
de desarrollarse.

Habilidades del pensamiento crítico


El pensamiento crítico o vertical también es necesario para la creatividad. No se
trata de descalificar a uno u otro tipo de pensamiento, sino de reconocer cuál es la
función de cada uno de ellos para generar ideas creativas, analizar situaciones y
resolver problemas de la vida cotidiana.

Para este tipo de pensamiento, que se desarrolla en nuestro hemisferio izquierdo del
cerebro, es importante trabajar en aspectos como el análisis, inferencia, explicación y
evaluación.
 El análisis se refiere a identificar las relaciones (reales y supuestas) que existen
ya sea entre enunciados, preguntas, conceptos, descripciones u otras formas de
representación, con el propósito de expresar creencias, juicios, experiencias,
razones u opiniones.

 La inferencia consiste en identificar y asegurar los elementos necesarios para


obtener conclusiones razonables, formular conjeturas e hipótesis acerca de alguna
situación de estudio.

 La explicación implica tener la capacidad para presentar los resultados del


razonamiento propio de

una manera reflexiva y coherente.

 La evaluación busca realizar una valoración acerca de la credibilidad de los


enunciados o de otras

representaciones que describen una percepción sobre un hecho o situación


determinada.

Estas habilidades son algunas de las que realiza nuestro cerebro previo a generar
nuevas alternativas de pensamiento. Sin embargo, también se vale de otros
procesos, como los que veremos a continuación y que se relacionan más con el
pensamiento creativo.

Otros procesos del pensamiento


El pensamiento, como ya se ha visto, es una creación de la mente; es producto de
percepciones, sensaciones y conceptualizaciones. Para poder crear, el cerebro
utiliza los sentidos (vista, oído, olfato, tacto y gusto) que le permiten observar y
percibir lo que sucede alrededor; la observación, a su vez, contribuye a entender
la realidad y poder construir nuevas representaciones de esta.

La imaginación también es un proceso de la mente que, aunque parezca


redundante, surge de las imágenes que llegan al cerebro por medio de los
sentidos. Waisburd (1996, p. 67) la define como “la información para crear la
perspectiva del mundo que queremos ver y crear”. Posteriormente agrega que “es
la primera función que permite al hombre no adaptarse pasivamente a la realidad y
a sus limitaciones” (Waisburd, 1996, p. 70).

Para Alex Osborn (citado por Waisburd, 1996) existe una imaginación no creativa
y una creativa. La primera es involuntaria y la segunda es la que el individuo
puede manejar cuando lo desea. Se puede decir que la imaginación es un motor
que impulsa la creatividad, que surge del hemisferio derecho del cerebro, pero
para que logre concretarse y cerrar un proceso creativo, debe utilizar el hemisferio
izquierdo.

Para crear y aprender a pensar también se requiere utilizar la abstracción, la cual


permite generar imágenes en la mente de ideas que no son tangibles. Las
analogías también son procesos del pensamiento que relacionan conceptos en
distintos contextos para otorgarles un significado. Ambas son habilidades que se
relacionan con la creatividad e imaginación.

 Directa: se utiliza como referencia para realizar la comparación algo que existe en
la naturaleza.

 Personal: se realiza la comparación del problema o situación como si este fuera un


ser humano.

 Fantástica: se caracteriza por dejar que fluya la imaginación con la finalidad de


determinar el

estado ideal de la situación o problema que se analiza.

 Simbólica: la comparación se realiza con un objeto o imagen que puede resultar


poético.

Desde la niñez se comienza a formar esquemas en el pensamiento, derivados de


las experiencias y de las percepciones, y los mismos se modifican con el paso del
tiempo. Al recuperar las experiencias previas, se comienza un proceso de
comprensión e identificación. Cada uno de los esquemas formados contribuye al
entendimiento de las situaciones que se viven y permiten, a su vez, la
conformación de conceptos.

En términos generales distinguiremos cuatro tipos de analogías: la directa, la


personal, la fantástica y la simbólica.

1. Patrones de comportamiento y bloqueos


Cada uno de los elementos que se han mencionado son procesos del
pensamiento que se relacionan directamente con la creatividad. Sin embargo,
para estimular esta última es importante también conocer qué son los patrones de
comportamiento y los bloqueos.

Dentro de la mente se guardan los valores que son transmitidos en el seno familiar
a lo largo de generaciones; algunos de estos se presentan de forma consciente
pero también existen varios que se registran de forma inconsciente. Dichos valores
se transforman en patrones de comportamiento y rigen la conducta del ser
humano.

Una buena parte de los valores que se guardan en la mente son positivos y
permiten el desarrollo de la persona en diversos ámbitos. Pero también se debe
destacar que algunos de los juicios de valor que interioriza la persona pueden
generar bloqueadores; esto es, conceptos mentales que entorpecen el
pensamiento, la observación, la imaginación, la actuación, la expresión y, por
ende, la creatividad.
Waisburd (1996) considera que “una barrera bloqueadora es, en ocasiones, la
máscara que se utiliza como mecanismo de defensa, para no exponerse y no ser
criticado, evaluado o enjuiciado” (p. 56).

Esta “máscara”, como ella la define, se va conformando desde la niñez y con el


paso del tiempo se endurece con las experiencias negativas, de manera que se
torna difícil de romper. Se vuelve un bloqueador porque favorece la creación de
prejuicios y de pautas poco positivas en el comportamiento que se convierten en
inseguridades y afectan la forma de encarar los problemas, ya que estos
adquieren dimensiones mayores a las que en realidad poseen.

Lo fundamental es reconocer los bloqueadores que existen en el pensamiento


para entender cómo es que surgieron y poder trabajar en modificarlos o
eliminarlos.

Si no se tiene el valor de aceptar y enfrentar el miedo, no es posible arriesgarse a crear.


Se dice que la ansiedad es vital antes y durante el proceso creativo, pero el enfrentarlo
marca la diferencia entre ser o no un creador (Waisburd, 1996, p. 57).

La propuesta para favorecer el pensamiento y proceso creativo es eliminar bloqueos,


cuestionar los patrones de comportamiento y replantear los prejuicios que se han
producido con las experiencias vividas.