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DESCONÉCTATE PARA CONECTARTE

La tecnología ha revolucionado al mundo. Todos estamos más cerca, la


información está disponible para el que la busque, los amigos que viven lejos
están a un click de distancia, los mensajes instantáneos nos mantienen al tanto de
todo, de todos.

Hace 50 años esta realidad era inimaginable. El mundo era diferente, se


mandaban cartas de amor que tardaban semanas en cruzar el océano y las
relaciones interpersonales estaban condicionadas a la cercanía física.

Nuestros abuelos se conocieron y se cortejaron de formas que hoy nos parecen


antiquísimas porque la tecnología ha avanzado a pasos agigantados durante las
últimas décadas.

Hoy la gente no se llama por teléfono, se postea en Facebook; no vamos a


desayunar con nuestras amigas, skypeamos; y no viajamos para conocer al jefe
de la compañía, hacemos en una videoconferencia.

Si bien esto nos ha acercado, conectado con personas que de otro modo sería
imposible, también nos ha alejado de las personas que tenemos cerca. Olvidamos
que los gadgets son herramientas que deberían facilitarnos la vida, no vivirla por
nosotras.

¿Cuántas veces has estado en una reunión con tus amigas y todas están chateando
por el Smartphone? Con personas que no están ahí, mientras que tú estás
enfrente, intentando contar algo que aparentemente a nadie le importa…

Y no es que deje de importarnos, es que los celulares, los iPads, las tablets y
todos esos accesorios nos acercan a los que están lejos, pero nos alejan a los que
tenemos cerca. La forma de comunicarnos ha cambiado, pero también la forma
de relacionarnos con el mundo que sí nos rodea.