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ATUENDO

TRADICIONAL
ARGENTINO
EL PONCHO Y SU HISTORIA

MATERIA: ATUENDOS
PROFESORADO SUPERIOR EN DANZAS FOLKLORICAS
ALUMNA: ULLOA VIRGINIA ESTER
TP 1
Poncho, un sello nacional

Poncho: prenda que consta de un paño rectangular con un orificio en el centro para
pasar la cabeza. Una vez calzado su largo más usual es hasta debajo las rodillas, aunque
los hubo de otros tamaños. Inicialmente lo usaron nuestros aborígenes y los habitantes
de la campaña pero luego su difusión se extendió a todos los grupos sociales. Los
gauchos y estancieros estilaron usarlo como chiripa. Los materiales para su confección
fueron variados desde los distintos tipos de lanas hasta diferentes calidades de paños y
seda.
A continuación se mencionan algunos de los ponchos más característicos.
Puyo o Pullu: Confeccionado en lana burda, su largo su largo llega hasta poco más
debajo de la cintura; puede ser liso o listado y fue el más usado por la gente de escasos
recursos.
Calamaco: generalmente de color rojizo. Posee las mismas características que el
anterior, excepto que sus puntas son redondeadas.
Rabón: Es el más corto de todos; apenas llega a la cintura muy usado en Jujuy y el
norte de Salta.
Salteño: es color carmín con dos bandas o manos negras.
Pampa: el poncho pampa original fue confeccionado en color grisáceo debido al tono de
la lana de oveja cari que se criaba en las tolderías. Más tarde se estilo teñirlo y su
diseño incluyo la típica guarda pampa cuyas combinaciones más usuales fueron negro-
blanco, negro-gris, gris-blanco y verde-colorado.
Listado: diseño con rayas de distintos colores; algunos son llamado setenta o mil listas.
Patria o Patrio: Es el confeccionado en bayeta azul, forrado con la misma tela de color
rojo. También los hubo de paño azul con foro de bayeta roja. Ambos tipos tenían cuello
y una abertura con botones hasta la altura del pecho.
Los ponchos de vicuña o de merino negro fueron siempre considerados de la mejor
calidad.
El poncho refleja una forma de ser y estar con la naturaleza, y con las historias de las
manos que lo tejen. Es una vestimenta ancestral y contemporánea a la vez, que atraviesa
las fronteras y el tiempo. La utilizaron los nazcas y los incas como abrigo y objeto
preciado en sus entierros, lo vestían en 1529 los indios que vio Sebastián Gaboto al
remontar el río Paraná, los tejieron las mujeres a sus amados para protegerlos durante
las guerras de la independencia, es una imagen indisociable a la figura del gaucho
argentino y su morfología llegó a las pasarelas de marcas como Yves Saint Laurent,
Dior y Burberry.
Un producto artesanal argentino
En el Año Iberoamericano de las Artesanías (2018) celebramos que el poncho sea el
principal producto artesanal de nuestro país: hecho a mano, con procedimientos y
técnicas transmitidas de generación en generación, con materias primas locales y
naturales.

Una artesana dedica entre uno y cuatro meses a la confección de una prenda, enredada
en un proceso que comienza mucho antes, con la recolección de la fibra de la llama, la
alpaca, la oveja, el guanaco o la vicuña. En el caso del camélido, para tejer un poncho se
necesita un kilo y medio de lana, y por animal se obtiene aproximadamente 100 gramos,
siendo las fibras del lomo, pecho y panza las de mejor calidad.
En la región del NOA, por ejemplo, la esquila de la llama se realiza entre noviembre y
diciembre mediante “la señalada”, una ceremonia donde los animales son homenajeados
con cintas de colores y se agradece a la madre tierra por la obtención de la lana.

La alquimia de la lana
El proceso de convertir la lana en hilos es una tarea íntegramente artesanal. Las fibras
obtenidas se limpian, se secan al sol, se estiran hasta formar un vellón y se dejan listas
para poder ser hiladas a mano, con la ayuda de un huso o una rueca, elementos de
madera parecidos a un trompo, que contribuyen a facilitar el proceso. También se han
incorporado, en el hilado de las fibras naturales, husos o puskas industriales.
Los colores

El paisaje es fundamental en el diseño, ya que los colores de los hilos se obtienen, en


muchos casos, mediante tinturas naturales. De los ceibos se obtienen los colores rojos,
de las moras los azules, los verdes del molle, los amarillos de la mikuma y del ruibarbo
el dorado. También la cáscara de nuez, la yerba mate, la cebolla, el algarrobo, la jarilla o
la remolacha brindan un variada paleta de colores. Algunos artesanos realizan el mismo
paciente proceso de teñido y secado al sol de las madejas, aunque utilizando tinturas
industriales.
Las técnicas de tejido que se utilizan son representativas de sus comunidades. Los
pobladores se sienten identificados con ellas y saben que en ese paraje nacen los
ponchos que los vinculan con su territorio.

Diseño y técnicas
El Poncho mapuche: se realiza en las provincias patagónicas y otras zonas de influencia
de este pueblo. Se realiza en un solo paño, con telar vertical, generalmente es de lana de
oveja de hilado artesanal. Las guardas pueden ser laboreadas o con técnica de teñido y
tejido (ikat), los tintes que utilizan pueden ser cocolle, ñire o calafate. Algunas artesanas
mapuches trabajan con una delicada terminación con los flecos enteros y parejos.
El Poncho de guarda pampa: lo realizan las artesanas de La Pampa, descendientes de
comunidades ranqueles desplazadas, realizan ponchos de guarda atada, con técnica de
ikat, que combina el tejido y el teñido de un solo paño, en lana de oveja.

El Poncho coya: realizado por artesanos varones y mujeres de la Red Puna, son de lana
de llama, hilada finamente en pushka o puska, el huso andino. Son livianos y terminan
en rapacejo o mallado.

El Poncho atamisqueño: característico de Atamisqui, Santiago del Estero, hecho con


lana hilada muy fina y teñida con tintes naturales de árboles del monte santiagueño,
como el quebracho y el algarrobo, o tintes artificiales. Tiene guardas decoradas con la
técnica del ikat pero también los hay con pallado o pallay. Se realiza en telar criollo y es
de dos paños que se unen con fina costura decorativa o escondida.
El Poncho salteño: se realiza en telar criollo, es de dos paños que se unen generalmente
con costura en zig zag llamada quenqo o con costura en forma ala de mosca. Es muy
representativo de esta provincia y alude a la épica de Güemes.

El arte de tejer
Las tejedoras tradicionales aprendieron las técnicas mirando a sus mayores, ayudando
en terminaciones o recolectando frutos para la tarea de teñir con elementos de la
naturaleza. En muchas comunidades el grupo familiar íntegro se involucra en la tarea.
“El patrimonio inmaterial se transmite de generación en generación, pero no
exclusivamente así. Por ejemplo en Valcheta, Río Negro, se trasmite entre mujeres, de
madres a hijas y nietas, porque es una comunidad de grandes tejedoras que pudieron
armar un taller dónde entre ellas mismas se perfeccionan y capacitan. En otros casos,
como el de la familia Salvatierra de Catamarca, la enseñanza se da dentro de las casas,
es transmisión pura de padres a hijos”, describe Roxana Amarilla.
A nivel nacional, en el arte del tejido predominan las artesanas mujeres, pero en las
provincias patagónicas, las tejedoras son exclusivamente mujeres porque en la cultura
mapuche el arte de tejer en el witral (telar vertical) es una gracia ancestral propia de las
mujeres donde pervive la génesis de esa práctica.
El telar es el lugar donde se hilvanan los anhelos, los secretos, las alegrías y las penas de
las tejedoras y los tejedores. Es un espacio de encuentro entre lo terrenal y lo divino, de
diálogo con uno mismo y con las historias presentes y pasadas de los pueblos que son
narradas mientras se confecciona la urdimbre. En la trama de los ponchos se anudan
pasajes de vidas, de herencia, de sentimiento, de memoria y de miles de historias que se
reiventan cada vez que los vestimos.
Podemos agregar que cada provincia argentina tiene su poncho (aunque hay algunas
excepciones) y detentan iconografía y características propias"
Para poder entender mejor los atavíos que los componen, aquí va una pequeña
descripción de las principales partes de un poncho:
Ñancal: el agujero por el que pasa la cabeza
Chuñai: los flecos
Wirin: los campos decorados con guarda.
Tue: los campos lisos
El poncho de Santiago del Estero es el único que no puede venderse y es entregado
solamente a los presidentes de cada agrupación gaucha.
El de La Rioja rinde homenaje a Facundo Quiroga: lleva un moño negro en señal de luto
por la muerte del caudillo, guardas con la representación de la cordillera, la Cruz como
el constante pedido del agua y el color rojo del federalismo.
El de Salta, aclaró, es uno de los más ricos en significados e iconografía. Está teñido en
un color muy especial: el "rojo sangre de toro". Según se investigo los españoles
trajeron las corridas de toro al Perú y se extendieron por todo el territorio americano. En
ese tiempo, no eran consideradas como hoy un espectáculo cruento y violento, sino
parte de una tradición.
Cuando la banderilla del matador atravesaba la piel del toro, la sangre que emanaba era
oscura y espesa y ese color es el que destaca al poncho salteño. Otra característica es
que lleva líneas negras longitudinales que significan la pérdida de la libertad para los
incas en 1.533, cuando matan al cacique Atahualpa, el último gran inca. Pero además al
morir Güemes en 1.821 se le agregaron en su honor un moño negro, la vira (el borde)
alrededor del ñancal y flecos negros en recuerdo de todos los que pelearon por la
libertad americana.
"En Salta son fervientes patriotas y hasta la bandera es exactamente igual al poncho, que
incluye además el escudo provincial al medio"
El de La Pampa y sus guardas merece también una explicación. Antiguamente, antes de
ser aceptadas las reglas de la Real Academia Española, en las colonias se empleaba la
palabra "panpa" que significa llanura. La mal llamada guarda pampa refiere a los indios
Panpa, habitantes originarios del sur de la provincia de Buenos Aires y da cuenta de
montañas, lagos, el Sol y la Luna, el individuo y su alma, su entorno...
Finalmente el poncho de Mendoza presenta como característica principal el color beige
con guardas más claras (tonalidades que significan la tierra, el desierto, la cordillera).
Lo más interesante es que tiene una hermosa historia relacionada con nuestro máximo
prócer, don José de San Martín. El poncho mendocino está confeccionado imitando "la
manta de luz de San Martín”. Cuando tuvo lugar el Parlamento de San Carlos en 1.816
entre el cacique Ñacuñán y el gran capitán, el indígena elegido en representación de 50
caciques más, le obsequió un poncho especial, ya que el cacique consideraba a
SanMartín como "un hombre de luz”. En el famoso cuadro de Roig Matons puede verse
a nuestro héroe usando esta especial prenda.
Bibliografía: *Atuendo Tradicional Argentino- HECTOR ARICO
* INVESTIGACION DE Silvia Garguir
* Ministerio de cultura ARGETINA página web
*Elementos del atuendo tradicional argentino- Héctor Aricó,

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