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FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS

TRABAJO ACADÉMICO
“ANÁLISIS LIBERTAD SINDICAL”

PRESENTADO POR:
Yuritza Alicia QUEVEDO PUYO

DOCENTE:
Abog. Mg. Gino Javier PINEDO VARGAS

CURSO:
DERECHO DE TRABAJO II

CICLO:
VII

PUCALLPA – PERÚ

2020
INTRODUCCIÓN

Este 2020 se cumplen veintisiete años de la promulgación de la Carta Magna vigente: la


Constitución Política de 1993. En ella se reconocen los llamados derechos sociales y
económicos, que inciden directamente en nuestro campo de análisis: el derecho laboral.

Resulta oportuno aprovechar este espacio para reflexionar sobre la eficacia de los derechos
laborales, y en concreto de los derechos colectivos en la actualidad, y qué mejor que a los veinte
años de promulgada la actual Constitución. Si bien, en comparación con el texto constitucional
precedente existe un escueto reconocimiento de la libertad sindical, la profusa jurisprudencia
constitucional ha generado un rico desarrollo sobre sus alcances. Probablemente quienes
redactaron la Constitución nunca imaginaron los múltiples supuestos que se han desarrollado en
sede judicial.

Dentro de los derechos fundamentales laborales hemos escogido a la libertad sindical, ya que es
reconocida como la piedra angular de las relaciones colectivas. La libertad sindical sirve para
equilibrar un poco la relación, desigual por naturaleza, entre el empleador y el trabajador.

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ANÁLISIS LA LIBERTAD SINDICAL

 RESUMEN

Las organizaciones sindicales cumplen un rol imprescindible en todo Estado social y


democrático de Derecho, por cuanto son la expresión del ejercicio de un principio y derecho
fundamental, como es la libertad sindical; a través de la cual se fortalece el sistema
democrático, se consolida el desarrollo económico de una nación, y se procura la paz social
por medio de la obtención del trabajo decente.

Así, unas organizaciones sindicales fuertes y consolidadas contribuirán a través del diálogo y
la participación social, a una mejor distribución de la riqueza y ampliación de oportunidades,
con el objeto de eliminar o reducir las desigualdades y la exclusión social; objetivos que
podrán alcanzarse mediante la aplicación de políticas públicas como mecanismo
democrático.

“Artículo 28.- El Estado reconoce los derechos de sindicación, negociación colectiva y


huelga. Cautela su ejercicio democrático: 1. Garantiza la libertad sindical.

2. Fomenta la negociación colectiva y promueve formas de solución pacífica de los conflictos


laborales. La convención colectiva tiene fuerza vinculante en el ámbito de lo concertado. 3.
Regula el derecho de huelga para que se ejerza en armonía con el interés social. Señala sus
excepciones y limitaciones”

Al respecto, consideramos importante destacar los tres puntos identificados por [CITATION
CAR01 \p 78 \l 3082 ] , los mismos que conforman el trípode de derechos que componen a la
libertad sindical.

El primero de ellos se refiere a la regulación de la libertad sindical, negociación colectiva y


huelga, en un único artículo; situación que para Carrillo Calle resulta inadecuada por
considerar que cada derecho cuenta con una identidad propia perfectamente delimitada, no
obstante la interrelación existente entre ellos; mientras que para otra parte de la doctrina,
este tratamiento conjunto, no constituye una “cuestión esencial” dada la vinculación e
interdependencia reconocida entre estas instituciones, postura a la cual nos adherimos.
[CITATION NEV93 \p 47 \l 3082 ]

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El segundo punto trata respecto de la incorporación de la función de cautela del ejercicio
democrático de los derechos colectivos, adjudicada al Estado; función que de conformidad
con lo sostenido por Carrillo “abre la posibilidad a normas e, inclusive a actuaciones
administrativas, intervencionistas en la vida y actividad de las organizaciones sindicales, es
decir, este extremo del precepto encierra un potencial lesivo a la autonomía sindical,
entendida en su sentido más amplio”.

El tercer punto considera el establecimiento de una “libertad vigilada”, que pareciera


responder a una tesis que reconoce a la intervención estatal, como medio necesario para la
democratización de la vida sindical.

De la redacción del artículo 28 de la Constitución, citado líneas arriba, puede determinarse


así también, la inexistencia de mención alguna al contenido del derecho a la sindicación,
limitándose únicamente a establecer tres responsabilidades del Estado en relación al
derecho referido, siendo estas a) reconocer el derecho de sindicación, b) cautelar su
ejercicio democrático, y c) garantizar su desarrollo.

Este tratamiento escueto en el desarrollo del derecho a la libertad sindical podría deberse a
la inexistencia de una definición única o exacta por tratarse de un concepto en evolución,
dinámico por excelencia, posición que no necesariamente compartimos, pues si bien
concordamos con la necesidad de establecer dispositivos generales que permitan una rápida
adaptación al cambio, también consideramos importante el establecimiento de algunos
parámetros principales que permitan delimitar en cierta forma el derecho, aspecto que
definitivamente no encontramos en el citado dispositivo.

Al respecto, corresponde indicar que los derechos de sindicación, negociación colectiva y


huelga se constituyen como piezas inescindibles similares a un trípode, vitales para la
conformación del derecho a la libertad sindical en sentido amplio; convirtiéndose
precisamente en el contenido esencial del citado derecho.

Y es que, la libertad sindical cobra sentido, únicamente si se reconoce la necesidad de


acción conjunta de sus tres derechos, por cuanto la sindicación en estricto funcionará como
el cimiento que permite la creación o configuración de la fuerza institucional capaz de actuar
en representación de los trabajadores; pero carecerá de sentido si no posee la facultad de
ejercer representación, aspirando a la configuración de un convenio colectivo que actúe
como norma entre las partes; fruto que en algunos casos requerirá de un medio de presión

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para su aplicación y reconocimiento, por lo que resulta imposible prescindir de la huelga
como mecanismo legal de autotutela.

De esta manera, la confluencia de estos elementos resulta, como hemos visto, vital para
asegurar el cumplimiento del objeto central de la libertad sindical, el cual es la actividad
sindical, cuya finalidad es “promover y tutelar los intereses económicos y sociales de los
trabajadores” a través de la “actuación del sujeto colectivo” formado por individuos libres.
[CITATION VIL10 \p 88 \l 3082 ]

Para el Convenio N° 87 de la OIT, la principal producción normativa de la OIT, en materia de


libertad sindical, la constituyen los Convenios número 87, relativo a la libertad sindical y a la
protección del derecho de sindicación; número 98, sobre el derecho de sindicación y
negociación colectiva, los cuales han sido ratificados por nuestro país.

De esta manera, de acuerdo al Convenio, no es posible excluir a otro grupo de la aplicación


de las disposiciones contempladas.

Otro punto importante a resaltar es la forma en la que el citado Convenio aborda el tema de
la titularidad del derecho a la libertad sindical, desde una clara diferenciación entre el
aspecto individual y el aspecto colectivo del citado derecho.

Las organizaciones sindicales al cumplir un rol imprescindible en todo Estado social y


democrático de Derecho, son la expresión del ejercicio de un principio y derecho
fundamental como la libertad sindical; a través del cual se fortalece el sistema democrático,
se consolida el desarrollo económico, y se procura la paz social por medio de la obtención
del trabajo decente.

Así, unas organizaciones sindicales fuertes y consolidadas contribuyen a reducir las


desigualdades y la exclusión social; por lo que es necesario el fortalecimiento del derecho de
sindicación.

 ANÁLISIS

Tocar el tema de la libertad sindical como derecho fundamental dentro de nuestra


legislación, hoy en día genera muchas dudas en cuanto a su real dimensión, si bien es cierto
en el Perú aun nos encontramos en un proceso de consolidación de este derecho
fundamental, ello no escapa de las críticas que podamos realizar de un sistema que en vez

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de fomentar y garantizar el ejercicio de este derecho fundamental , lo restringe y lo limita,
inclusive hasta el punto de ocultar tras un denominado registro sindical una verdadera
autorización para el ejercicio de este derecho.

La libertad sindical como derecho fundamental implica un derecho complejo en cuanto a su


titularidad, puesto que no solo es titular de este derecho el trabajador, sino la organización
sindical, el trabajador es titular en tanto este derecho comprende entre tantas facultades, la
facultad del trabajador de constituir organizaciones sindicales para la defensa de sus
intereses mientras que una vez constituida la organización sindical, está será titular de los
derechos de regulación y de actividad entre otros.

El derecho fundamental de sindicación, no obstante su importancia, reconocimiento y


protección normativa a nivel nacional e internacional, no es respetado plenamente en
nuestro país.

La Constitución en su artículo 28, lo consagra bajo una fórmula laxa, limitándose a otorgarle
tres responsabilidad al Estado, siendo estas: a) reconocerlo, b) cautelar su ejercicio
democrático, y c) garantizar su desarrollo.

En el mismo sentido, el TUO de la LRCT (Ley de Relaciones Colectivas de Trabajo) y su


Reglamento, al ser de corte restrictivo, limitan su ejercicio.

Recientes editoriales y columnas publicadas en El Comercio han minimizado y cuestionado


el rol que cumplen las centrales sindicales en el país. Afirman, entre otras cosas, que los
sindicatos son el principal obstáculo para la implementación de una reforma laboral que
dinamice el mercado de trabajo y promueva la formalización laboral. Que son enemigos del
desarrollo económico, al cuestionar la Política Nacional de Competitividad y Productividad
(PNCP) aprobada por el Gobierno entre gallos y año nuevo, que busca perennizar la
inestabilidad laboral absoluta. Quienes hacen suyos estos argumentos son los mismos que
proponen un modelo de flexibilización laboral que se viene aplicando por lo menos hace dos
décadas, con resultados modestos en materia de empleo adecuado y formalización laboral.
Los que aspiran a una sociedad sin sindicatos ni organizaciones sociales, o, en todo caso,
con una economía de libre mercado sin mayores regulaciones ni obligaciones laborales.

Este tipo de miradas soslayan la importancia que tiene la institución sindical en las
democracias modernas. Los sindicatos surgieron no para ser comparsa de sus empleadores

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o gobiernos. Nacieron para reivindicar y defender los derechos de los trabajadores. Tal ha
sido su rol histórico. Se podrá discutir –con absoluta pertinencia– qué nuevas formas,
estrategias e identidades deben adoptar los sindicatos para sobrevivir y crecer bajo el actual
escenario económico y cultural. Qué orientaciones tendrán tomar para ofrecer alternativas a
la lógica excluyente y expoliadora del sistema económico global, o cómo enfrentar el futuro
del trabajo y los retos que este conlleva. Pero menos discutible es la necesidad de
preservarlos y fortalecerlos para asegurar el máximo equilibrio posible entre el poder estatal,
el poder empresarial y la sociedad civil, incluidos los trabajadores.

De ahí la importancia de conocer la situación actual del sindicalismo peruano; cuál es su


agenda y qué se está haciendo desde el Estado para promover la organización de los
trabajadores. No olvidemos que el Perú es depositario de una serie de tratados internaciones
en materia de derechos humanos y laborales; en particular, de los Convenios N° 87 y N° 98
de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre libertad sindical y negociación
colectiva, principios y derechos que forman parte del marco legal interno, con obligaciones
claras de cumplimiento y seguimiento por parte del Estado peruano.

La capacidad del sector sindical para negociar y ejercer presión a favor de sus intereses ha
ido cayendo progresivamente en las últimas décadas.

En ese sentido, el trabajador tiene el derecho de constituir las organizaciones sindicales que
estime convenientes para la defensa de sus derechos e intereses, tomemos en
consideración que el único mecanismo con el que cuenta el trabajador para poder regular
sus condiciones de trabajo es a través de la negociación colectiva, pero para ello es requisito
indispensable que primero se constituya como organizaciones sindical y que una vez
constituido cuente con registro sindical – otorgado en el Perú por el MTPE - , pues de lo
contrario no podrá actuar en el mundo de las relaciones laborales y todas aquellas
actuaciones que pueda realizar serán declaradas de plano ilegales.

La libertad de constituir organizaciones sindicales implica que los trabajadores pueden


constituir organizaciones sindicales “sin autorización previa del Estado”, por ello el Comité de
Libertad Sindical ha precisado de manera clara lo siguiente: “el principio de libertad sindical
podría llegar a ser muchas veces letra muerta si para crear una organización los
trabajadores y los empleadores tuviesen que obtener un permiso cualquiera, ya revista la
forma de una licencia para fundar la organización sindical propiamente dicha, de una sanción

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discrecional de sus estatutos o de su reglamento administrativo o de alguna autorización
previa indispensable para proceder a su creación.” En el Perú, La Autoridad Administrativa
de Trabajo (Ministerio de Trabajo) lleva a cabo a través de la Dirección de Prevención y
Solución de Conflictos en el Ámbito Local y Nacional, el Registro Sindical, tanto de las
organizaciones sindicales en el ámbito privado como en el ámbito público (ROSSP). 

El impacto que tiene el registro sindical en el ejercicio libre de la libertad sindical es claro,
puesto que debemos de tomar en cuenta que del registro sindical se desprende la
personería gremial, que en el mundo de las relaciones colectivas de trabajo brinda la
capacidad jurídica de poder actuar libremente en el mundo de las relaciones colectivas de
trabajo, de negarse el registro sindical – lo cual está permitido por la LRCT – el trabajador no
podrá ejercer su derecho a constituirse como organización sindical para la defensa de sus
intereses, sin esta constitución como sindicato no podrá celebrar convenios colectivos y
muchos menos podrá ejercer mecanismos de presión aceptados por la ley como la huelga,
dado que de plano estos serán declarados como ilegales..

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CONCLUSIONES

El derecho de sindicación reconoce a los trabajadores la capacidad de constituir asociaciones y


adherirse a ellas (elemento institucional), para lo cual los faculta decidir libre y voluntariamente el
ejercer su derecho de constitución o afiliación (libertad positiva), o en su defecto de no afiliación
o desafiliación (libertad negativa).

En cuanto a la capacitación laboral juvenil, advertimos que su posible utilización como sustituta
de una contratación de índole laboral, producto de la permisividad de la norma y falta de
supervisión de parte de la Autoridad Administrativa del Trabajo; estaría afectando la base de
trabajadores sindicalizables.

No obstante la baja tasa de afiliación sindical, producto de las diversas limitaciones al ejercicio
del derecho de sindicación; no ha sido elaborada hasta la fecha una política pública en favor del
mismo, por lo que hemos realizado un análisis de sus antecedentes directos e indirectos más
próximos.

Considerando el estado situacional en el que se encuentra el ejercicio del derecho de


sindicación; hemos determinado como necesaria la acción del Estado mediante la formulación de
una política pública en favor del referido derecho, fundada en el deber de protección especial
que éste debe otorgar a los trabajadores, aun cuando no estén considerados
constitucionalmente como grupo vulnerable bajo protección reforzada, pero sí bajo protección
simple, teniendo en cuenta la disparidad existente entre estos y los empleadores.

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BIBLIOGRAFÍA

BOZA PRO, G. (2011). Lecciones de Derecho del Trabajo. Lima - Perú.: Fondo Editorial de Pontificia
Universidad Católica del Perú.

CARRILLO CALLE, M. (2001). “La flexibilización del contenido laboral de la Constitución”. Lima: Industrial
Papiros S.A., primera edición.

NEVES MUJICA, J. (1993). “Los derechos y principios laborales en las Constituciones de 1979 y 1993.
Lima: Revista del Foro. Año LXXXI, N° 1, enero – junio.

OYAMA MIYAGUSUKU, J. (2005). Instituciones del Derecho Laboral. Lima.: Editorial Gaceta Jurídica.

VILLAVICENCIO RÍOS, A. (2010). “La libertad sindical en el Perú: fundamentos, alcances y regulación”.
Lima: Organizaciones Internacional del Trabajo.

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